"El hombre del saco".

668 views

Published on

Published in: Education
0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
668
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
2
Actions
Shares
0
Downloads
3
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

"El hombre del saco".

  1. 1. Roberto
  2. 2. El viernes 22 de octubre entramos en clase y hemos visto las mesas desordenadas y carteles del hombre del saco.
  3. 3. Creemos que se va a llevar al niño/a que tiene en su mesa el papel con el mensaje o pista. A la seño le han puesto dos, aunque uno es para el profe Esteban.
  4. 4. Pensamos que el hombre del saco se ha enterado de que vamos a contar la historia y si no es la verdadera, se va a enfadar. Puede que esté escondido en el cuarto de baño del gimnasio porque siempre está la luz encendida.
  5. 5. ¿Será el maestro de la gorra el hombre del saco?. Siempre está cerca de nuestra ven tana. También puede ser que se haya puesto una máscara de profe Este ban para que no lo descubramos.
  6. 6. Mohamed L’O dice que en su barrio hay un hombre gordo, feo, viejo y con un montón de anillos que siempre lleva un saco lleno, pero no sabemos de qué.
  7. 7. El viernes pasamos mucho, mucho miedo. Manolo y Macu nos avisa ron de que había entrado al colegio un hombre con un saco.
  8. 8. Luego, oímos gritar a los/as ni ños/as de 2º B y empezamos no sotros a gritar también, porque Víctor, Hiusra, Omar y Hudayfa habían visto al hombre del saco.
  9. 9. Más tarde, la seño nos dijo que el hombre del saco era el profe Es teban disfrazado con un máscara muy fea y que daba mucho miedo. La seño nos enseñó la máscara y nos dejó tocarla.
  10. 10. ¿Quién es «el hombre del saco»?.
  11. 11. El hombre del saco, es un personaje del folclore infantil español. Se representa como un hombre que anda por las calles de noche buscando a niños perdidos para llevárselos metidos en un gran saco a un lugar desconocido. Este personaje se dedica a asustar a los niños y niñas, y les obliga a que regresen a casa pronto. Es similar al «coco» y al «sacamantecas o asustaniños».
  12. 12. La historia de «El hombre del saco», según...
  13. 13. Había una vez un hombre al que llamaban «el hombre del saco». Era muy grandote y llevaba un saco grande en la espalda y to das las noches pasaba por los barrios de al gunos pueblecitos para robar niños que no hacían caso a sus padres, que no querían la varse, ni cepillarse los dientes, ni terminar los deberes..... Un día, el hombre del saco vio a un niño que no hacía caso a sus padres y se escondió y en la primera oportunidad que tuvo, lo me tió en el saco que era grande y sucio. Lo lle vó a un cuarto muy oscuro. El niño se asus tó muchísimo y le pidió que lo llevara a su casa y que nunca más se iba a portar mal, que iba a cambiar mucho y que haría caso a sus padres. Entonces, el hombre del saco lo llevó a su casa y él volvió a buscar niños malos. ... Shainda.
  14. 14. Antiguamente nuestros padres nos obli gaban a comer o a obedecer austándonos con el llamado «hombre del saco». Nos lo describían de tal manera que nos asustába mos y obeecíamos: Era un hombre que ves tía ropa de saco y a cuestas llevaba un saco en el que metía a los/as niños/as malos/as y desobedientes. Les engañaba con caramelos para que se acercaran a él, luego los metía en el saco y los encerraba en un cuarto oscuro y solitario. Después, se los comía. ... Sulaiman.
  15. 15. Mi abuela me ha contado la historia del «hombre del saco». Siempre llevaba un saco en la espalda para llevarse a los/as niños/as que no hacen caso a sus padres ni a la seño, ni respetan a las personas mayores. También le gustan los/as niños/as que no hacen los deberes, que no se cepillan los dientes, que no toman leche. Mi madre me dice que no me vaya con ningún desconocido porque ese puede ser «el hombre del saco». ¿Ha existido o existe «el hombre del saco»?. Pues claro. ... Hamza.
  16. 16. En un pueblo pequeño, con poca gente, vivían cuatro niños que jugaban a la pe lota y a la gallinita cieta en la calle. Uno de ellos se perdió y no sabía dónde se encontraba. De pronto, apareció un hombre con un saco.....como vio que el niño estaba perdido, lo cogió, lo metió en el saco y se fue corriendo del pueblo. El niño no apareció. ... Soraya.
  17. 17. Cuando empieza a oscurecer, los/as ni ños/as deben regresar a sus casas porque es cuando el sol se esconde cuando un hombre muy malo coge su saco y sale a recorrer las calles buscando a aquellos/as niños/as que no han regresado a sus ca sas. Cuando se encuentra con ellos/as, les regala caramelos para engañarlos/as y luego, en un descuido, los/as mete en su saco. Así sigue y sigue hasta llenarlo de ni ños/as. ¿Qué hace con los/as niños/as?. Los lleva lejos de sus casas y luego los va soltando para que pueden volver a casa y estar con sus padres. El hombre del saco ha existido siempre. ... Roberto.
  18. 18. Érase una vez la historia de un hombre que vivía solo y era muy desagradable. Lo que más odiaba era la alegre risa de los/ as niños/as a la hora de acostarse. Por eso decidió que cuando se pusiera el sol y escuchara a algún niño jugar en la calle, se lo comería. Así que este señor se dedica a dar vueltas por la calle con un saco para meter en él a cualquier niño/a que esté en la calle por la noche. Por eso hay que acostarse temprano y recogerse pronto de la calle porque de lo contrario, podéis pasar a ser la cena de «el hombre del saco». ... Mohamed L.
  19. 19. Recuerdo que mi madre nos contaba la historia del «hombre del saco» con el fin de que cuando oscureciera, estuviéramos to dos recogidos en casa. Antes se decía que el hombre del saco o el mantequero era un enfermo que para curar su enfermedad, secuestraba a los/as niños/as llevándoselos en un saco. Después les sacaba a sangre para bebérsela y así curarse. También les quitaba la grasa de su cuerpo para ponérsela como crema. Pero un día lo cogieron y lo metieron en la cárcel hasta que murió. Por eso lo descubrí cuando fui mayor, pero hasta entonces he creído en la historia del hombre del saco. ... Antonio.
  20. 20. El hombre del saco roba a los/as niños/as malos/as, los que no se portan bien, trabajan mal en el colegio, se los lleva en su saco y la señorita les pone un cero patatero. ... Hayar.
  21. 21. Hace mucho tiempo me contaba mi abuela que en un pueblo pequeño, pero bo nito vivía un hombre en lo alto de una colina. Cada vez que salía, los niños le ti raban piedras, latas y todo tipo de cosas que encontraban porque sus padres los asustaban gritando: ¡Ya viene el hombre del saco a llevarse a los ninos!. Pero el pobre hombre iba con un saco porque recogía los desperdicios que la gente tiraba a la basura para poder alimentarse y no robaba niños. Creo que el hombre del saco existe en nuestra imaginación. Pero en la vida real existen muchos hombres que van con un saco recogiendo desperdicios para poder vivir. ... Yhasin.
  22. 22. Hace muchos años atrás, había una le yenda que contaba que en una aldea existía un hombre que cabalgaba en las noches oscuras y frías en un gran caballo negro. El hombre llevaba una capa negra y un saco gigante. Siempre buscaba a niños/as muy malos/as y traviesos/as que tenían a sus padres desesperados, también a niños/ as mentirosos/as. Una noche muy oscura desaparecieron tres niños. Los buscaron por todas partes durante dos días, pero no había rastro de ellos. El hombre del saco vivía en un castillo en lo más lejano del bosque, allí llevaba a todos los niños que capturaba y nunca los dejaba marchar. ... Hiusra.
  23. 23. Hasta que un día capturó a un niño bueno y obediente y su papá lo siguió hasta llegar al castillo. Fue a buscar ayu da y mientras dormía el hombre del saco, rescataron a todos los niños, lo ataron con cadenas en una mazmorra, cerraron la puerta con llave y la tiraron al mar y jamás de los jamases volvieron a saber nada más de él.
  24. 24. Había una vez un hombre que no tenía amigos. Era muy malo y le gustaba robar niños. Un día estaban jugando unos niños al fútbol y la pelota bajó por el barrio donde estaba el hombre del saco, éste se la quitó y los niños empezaron a llorar. El hombre del saco dijo: Al que llore lo meteré en mi saco. El hombre tenía un aspecto muy feo. Era muy viejo, tenía un sombrero marrón, una chilaba negra y unas pantuflas verdes. A los niños del barrio les daba miedo, siempre pasaba a la misma hora y los niños recogían sus juguetes y se metían en sus casas. Una noche encontró a un niño en la calle y se lo metió en su saco. ... Safa.
  25. 25. Era una noche muy oscura y muy fría. Era una de esas noches de otoño en las que se celebra el día de Halloween. Todos los niños salen con sus disfraces y bolsas pidiendo trato o truco. Todo iba normal hasta que, de repente, en una casa abandonada, se oían gritos de niños. En la calle, todos estaban en silen cio, asustados de escuchar los chillidos. Co menzaron a correr hacia sus casas porque un niño se escapó gritando: «¡El hombre del saco!». «¡Es el hombre del saco!». To dos corrían a sus casas. Todos tenían mie do de que el hombre del saco los cogiera, pero al final, ¿sabéis qué?. Todo era parte del espectáculo. Todo era Halloween. ... Mohamed L’O.
  26. 26. He escuchado a mi madre que nos con taba que había un hombre que era muy malo y que siempre llevaba un saco en la espalda y cada vez que un niño se porte mal o haga alguna travesura, el hombre del saco le mete dentro. Los niños del pueblo tenían tanto miedo que jamás volvieron a hacer ninguna tra vesura y fueron buenos para siempre. ... Naryis.
  27. 27. Mi abuelo me contaba la historia de un hombre que a los niños que veía solos, los cogía de las manos y les sacaba la man teca, después lo metía en un saco y se los llevaba. Este hombre era llamado el mantequero y también se le conocía con el hombre del saco. Según una leyenda, en un pueblo de Almería, el llamado hombre del saco tenía hombre y apellidos, era Francisco Leona que era el cabecilla de los secuestros de niños metiéndolos en un saco. ... Víctor. Francisco Leona.
  28. 28. En un pueblo estaban los niños jugando al fútbol y, de repente, se cayó la pelota. Uno de ellos fue a buscarla y le salió el hombre del saco que vivía en una casa vieja. Allí tenía un sótano y era donde metía a los niños que cogía. Allí metió al niño, pero uno de sus amigos encontró las llaves, abrió la puerta mientras el hombre del saco estaba dormido. Cuando salieron de la casa tiraron las llaves al agua y todos fueron felices. ... Hind.
  29. 29. El jueves, cuando llegamos a clase, nos encontramos en la biblioteca un saco enorme con dos carteles:
  30. 30. Muy pronto descubrimos que el saco estaba lleno de pelotas.
  31. 31. Ese mismo día nos tocaba «La hora del cuento» y el profe Esteban nos leyó la historia de El hombre del saco:
  32. 32. Tha lleva ya semanas dándole vueltas al asunto: ¿Qué hace todo el día un saco medio lleno ante una casa que parece abandonada?. ¿Y si se trata del saco de un fabricante de monstruos, o de un cultivador de plantas carnívoras, o de un traficante de diamantes?.
  33. 33. Sus padres ocupados como siempre, no tienen tiempo para respuestas que le trasmitan calma. Y así sigue cada día observando la extraña presencia de ese saco en la acera.
  34. 34. Una noche, él y su abuela salen a hurtadillas a investigar. ¡Qué sorpresa se van a encontrar!. Para ver en que líos nos podemos meter por pensar mal.
  35. 35. Es un libro divertido con un final enganchado con un nuevo comienzo. En este cuento hay momentos de miedo y risa para manejar el miedo al otro y derrotar mitos.
  36. 36. Después de contarnos el cuento, el profe Esteban nos puso la máscara de su disfraz del hombre del saco a los/as niños/as que no nos daba miedo. La seño nos hizo fotos.
  37. 37. Salma K. trajo a clase un libro de cuentos en el que estaba la verdadera historia de El hombre del saco. Lo cogió de la Biblioteca Municipal. La seño nos leyó el cuento el viernes y nos gustó muchísimo.
  38. 38. El hombre del saco. Cuento popular. Anónimo. Hayar.
  39. 39. Había un matrimonio que tenía tres hijas y como las tres eran buenas y trabajadoras, les regalaron un anillo de oro a cada una para que lo lucieran como una prenda. Y un buen día, las tres hermanas se reunieron con sus amigas y, pensando qué hacer, se dijeron unas a otras: Pues hoy vamos a ir a la fuente. Era una fuente que quedaba a las afueras del pueblo. Entonces la más pequeña de las hermanas, que era cojita, le preguntó a su madre si podía ir a la fuente con las demás; y le dijo la madre: No hija mía, no vaya a ser que venga el hombre del saco y, como eres cojita, te alcance y te agarre. Pero la niña insistió tanto que al fin su madre le dijo: Bueno, pues anda, vete con ellas. Y allá se fueron todas. La cojita llevó además un cesto de ropa para lavar y al ponerse a lavar, se quitó el anillo y lo dejó en una piedra.
  40. 40. Corramos, por Dios, que ahí viene el hombre del saco para llevarnos a todas y salieron corriendo a todo correr. La cojita también corría con ellas, pero como era cojita se fue retrasando; y todavía corría para alcanzarlas cuando se acordó de que se había dejado su anillo en la fuente. En esto, que estaban alegremente jugando en torno a la fuente cuando, de pronto, vieron venir al hombre del saco y se dijeron unas a otras: Entonces miró para atrás y, como no veía al hombre del saco, volvió a recuperar su anillo; buscó la piedra, pero el anillo ya no estaba en ella y empezó a mirar por aquí y por allá por ver si había caído en alguna parte. En aquel momento, apareció junto a la fuente un viejo que no había visto nunca antes y le dijo la cojita: ¿Ha visto usted por aquí un anillo de oro?. Y el viejo le contestó: Sí, en el fondo de este costal está y ahí lo has de encontrar.
  41. 41. Así que la cojita se metió en el costal a buscarlo sin sospechar nada y el viejo, que era el hombre del saco, en cuanto ella se metió dentro cerró el costal, se lo echó a las espaldas con la niña guardada y se marchó camino adelante, pero en vez de ir hacia el pueblo de la niña, tomó otro camino y se marchó a un pueblo distinto. E iba el viejo de lugar en lugar buscándose la vida, así que por el camino le dijo a la niña: Cuando yo te diga: «Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca», tienes que cantar dentro del saco. Y ella contestó que bueno, que lo haría así. Y fueron de pueblo en pueblo y allí donde iban el viejo reunía a los vecinos y decía: Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca. Y la niña cantaba desde el saco: «Por un anillo de oro que en la fuente me dejé estoy metida en el saco y en el saco moriré».
  42. 42. Y el saco que cantaba era la admiración de la gente y le echaban monedas o le daban comida. En esto que el viejo llegó con su carga a una casa donde era conocida la niña y él no lo sabía; y, como de costumbre, puso el saco en el suelo delante de la concurrencia y dijo: Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca. Y la niña cantó: «Por un anillo de oro que en la fuente me dejé estoy metida en el saco y en el saco moriré». Así que oyeron en la casa la voz de la niña, corrieron a llamar a sus hermanas y éstas vinieron y reconocieron la voz y entonces le dijeron al viejo que ellas le daban posada aquella noche en la casa de sus padres; y el viejo, pensando en cenar de balde y dormir en cama, se fue con ellas. Llegó el viejo a la casa y le pusieron la cena, pero no había vino y le dijeron al viejo:
  43. 43. Ahí al lado hay una taberna donde venden buen vino; si usted nos hace el favor, vaya a comprar el vino con este dinero que le damos mientras terminamos de preparar la cena. Y el viejo, que vio las monedas, se apresuró a ir por el vino pensando en la buena limosna que recibiría. Cuando el viejo se fue, los padres sacaron a la niña del saco, que les contó todo lo que le había sucedido, y luego la guardaron en la habitación de las hermanas para que el viejo no la viera. Y, después, cogieron un perro y un gato y los metieron en el saco en lugar de la niña. Al poco rato volvió el viejo, que comió y bebió y después se acostó. Al día siguiente el viejo se levantó, tomó su limosna y salió camino de otro pueblo. Cuando llegó al otro pueblo, reunió a la gente y anunció como de costumbre que llevaba consigo un saco que cantaba y, lo mismo que otras veces, se formó un corro de gente y recogió unas monedas, y luego dijo:
  44. 44. Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca. Mas hete aquí que el saco no cantaba y el viejo insistió: Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca. Y el saco seguía sin cantar y ya la gente empezaba a reírse de él y también a amenazarle. Por tercera vez insistió el viejo, que ya estaba más que escamado y pensando hacer un buen escarmiento con la cojita si ésta no abría la boca: ¡Canta, saquito, canta que si no te doy con la palanca! Y el saco no cantó. Así que el viejo, furioso, la emprendió a golpes y patadas con el saco para que cantase, pero sucedió que, al sentir los golpes, el gato y el perro se enfurecieron, maullando y ladrando, y el viejo abrió el saco para ver qué era lo que pasaba y entonces el perro y el gato saltaron fuera del saco.
  45. 45. Y el perro le dio un mordisco en las narices que se las arrancó y el gato le llenó la cara de arañazos y la gente del pueblo, pensando que se había querido burlar de ellos, le midieron las costillas con palos y varas y salió tan magullado que todavía hoy le andan curando. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
  46. 46. Comic: El hombre del saco. Hudayfa.
  47. 47. En el fondo de este saco está tu anillo. Canta saco o te doy un sopapo. Mire usted, ¿puede ir a comprar vino?. ¡Hola!. Os he echado mucho de menos. ¡Vale, pero escóndete en la habitación!.

×