OSCURA REBEUON  EN LA IGLESIA  Jesuítas, teología de la liberación,carmelitas, maríanistas y socialistas:       la denunci...
Portada de                     JOAN BATALLE         Primera edición: Diciembre, 1987                © 1987, Ricardo de la ...
ÍNDICELAS CLAVES DE ESTE LIBRO                                           11NOTA PRELIMINAR                                ...
Concilium 1986: la oposición «progresista» contra el Sí-    nodo                                                       66D...
VI. MARXISMO Y CRISTIANISMO: LA OFERTA MARXIS-     TA Y LA CRITICA CRISTIANA                                        264   ...
El planteamiento estratégico visto desde la URSS . .           544La posición de China en el nuevo contexto estratégico . ...
Para Mercedes    XXIXPara el jesuíta centroamericano N. N. que me es-cribió el 29 de octubre de 1986, al terminar deleer m...
LAS CLAVES DE ESTE LIBRO«La teología de ustedes ayuda a la transformación de Américalatina más que millones de libros sobr...
«Así la planificación nacional de la Compañía de Jesús en losEstados Unidos debería, tras el ejemplo de China, convertirse...
oídos, y apartarán su atención de la verdad, y se volverán a lasfábulas.Pero tú vigila en todo, trabaja, haz la obra del e...
NOTA PRELIMINAR      Éste es el segundo combate de Jesuítas, Iglesia y marxismo (la teo- logía de la liberación desenmasca...
Pero el autor es también un escritor católico y declara desde aho- ra que para todos sus escritos, y en particular para to...
teólogos de la liberación y algunas otras con testigos relevantes delantimarxismo iberoamericano. Lleva ya años en este co...
I. POR QUÉ UN SEGUNDO COMBATE:     DE LA TESIS DE COMILLAS A LA REVELACIÓN             INÉDITA DE PABLO VI EN 1968La tesis...
leño. El doctorando era también jesuita; y se llamaba nada menos queAntonio Pérez. La tesis se propuso y defendió en la Fa...
mente los saberes teológicos que sin duda han suscitado la tesis dellicenciado Pérez. Saberes que se han manifestado con e...
actual, lo cual sin duda justifica los elogios que el diario católico es-pañol, el Ya, ha dedicado a Umbral cuando el auto...
que así: Dios. No tiene desperdicio. «Moscú y el Vaticano —son susprimeras palabras— parecen dispuestos a negociar la muer...
que me han enviado, al ver mi primer libro, tantos jesuítas de Europay América:     «En fin, que no veo solución próxima n...
de contestación y protesta que gustan llamarse movimientos de libera-ción, cuyas raíces cabe detectar en las convulsiones ...
doctrinal de la llamada teología progresista europea, y también de lascorrientes marxistas y neomarxistas, influyentes ade...
ricana en San Salvador, y han establecido tupidas redes de apoyo lo-gístico al liberacionismo en Estados Unidos y en Españ...
28                       K1CAKUU UB LA   HEK»JIincluir, tras detener materialmente las máquinas, en nuestro primerlibro. A...
dida por el autor después de la publicación del primer libro, el cual,a lo largo de las sucesivas ediciones, se mantiene p...
ov                       J.2.KslJSJJJ   UE,   JJ/1   ^lljj»nEl fracaso de un silenciamiento     Jesuítas, Iglesia y marxis...
cuerpo de lectores, que se llama boca-oído en el argot editorial y li-brero. Por otra parte los libreros de España, que so...
silencios que se puedan orquestar alrededor de su magnífica obra»     (Aragón, 8 de agosto de 1986).          «Nos ha inte...
Poco después, el 26 de agosto, el diario ABC de Madrid reprodujo lapresentación de don Eduardo Torra, que rompió definitiv...
antagónicas, y el consiguiente desquiciamiento de las congregacio- nes, especialmente femeninas, dedicadas a la enseñanza ...
de oponerse en cuerpo y alma a la Teología de la Liberación, queya en sus orígenes quería instalarse, bien avalada por cie...
al Magisterio de la Iglesia y del Papa que los que de un modo o     de otro, por una razón o por otra, han caído en las tr...
versas actuaciones y a las consecuencias que de ellas han ido bro-      tando.           El peso de los datos aducidos es ...
actitudes progresistas en la Iglesia posconciliar, el doctor José MaríaGonzález Ruiz, a quien estoy sincera y profundament...
Pero lo peor del profesor De la Cierva es que reconoce que   las actitudes de los anatematizados teólogos están respaldada...
respuesta positiva a esa pregunta, pero de mi libro se deduce pre-cisamente lo contrario: "No se hace marxista la Iglesia,...
que demuestro documentalmente en cada caso. Me alegra saber     que el doctor González Ruiz "siempre se opuso, desde el pr...
un comentario peyorativo y superficial Nubes, vacilaciones y prosovié-ticos en la Iglesia que, a lo largo de cuatro column...
comienzo mismo, con el vapuleo al padre Sicre y al padre Martín     Descalzo, convida más a la sonrisa incrédula que a la ...
mucha fraseología abstracta, que formula el señor Hernando a las544 páginas de datos, documentos y testimonios que he acum...
* errónea, diga dónde y cómo, en qué página, en qué línea. Mientras     tanto, agotada ya la primera edición, he mantenido...
OSCURA REBELIÓN EN LA IGLESIA- RICARDO DE LA CIERVA
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OSCURA REBELIÓN EN LA IGLESIA- RICARDO DE LA CIERVA

  1. 1. OSCURA REBEUON EN LA IGLESIA Jesuítas, teología de la liberación,carmelitas, maríanistas y socialistas: la denuncia definitiva RICARDO DE LA CIERVA PLAZA&JANES EDITORES.S.A.
  2. 2. Portada de JOAN BATALLE Primera edición: Diciembre, 1987 © 1987, Ricardo de la Cierva Editado por PLAZA & JANES EDITORES, S. A.Virgen de Guadalupe, 21-33. Esplugues de Llobregat (Barcelona) Printed in Spain — Impreso en España ISBN: 84-01-33341-5 - Depósito Legal: B. 43.330 - 1987 Impreso en HUROPE, S. A. — Recaredo, 2 — Barcelona
  3. 3. ÍNDICELAS CLAVES DE ESTE LIBRO 11NOTA PRELIMINAR 15 I. POR QUÉ UN SEGUNDO COMBATE: DE LA TESIS DE COMILLAS A LA REVELACIÓN INÉDITA DE PABLO VI EN 1986 19 La tesis de Comillas 19 Una metralleta en el ofertorio . 23 El segundo combate 24 Los acontecimientos de 1986-1987 27 El fracaso de un silenciamiento . 30 El aldabonazo de El Pilar 32 Las reacciones del Episcopado . 36 Un canónigo rompe el fuego . 37 Los esquimales y la liberación . 41 El silencio anegado 45 Los jesuítas rompen el silencio: el reconocimiento de Si- llar 47 Los jesuítas a favor de Jesuítas, Iglesia y marxismo . . 51 Una conferencia secreta de Pablo VI: e l documento núme- ro 52 55 II. EL MAGISTERIO: EL MARXISMO COMO PECADO CON- TRA EL ESPÍRITU SANTO . 58 La polémica sobre el Concilio . 58 El sínodo de 1985 y la reconducción tfe la iglesia . . . 61
  4. 4. Concilium 1986: la oposición «progresista» contra el Sí- nodo 66De la Instrucción Libertatis nuntius a la Instrucción Li- bertatis conscientia: ¿Viraje o ratificación? . . . 70La carta del Papa en 1986 a los obispos del Brasil . . . 73El documento sobre biotética y el cardenal Tarancón . . 83Redemptoris Mater: María y la liberación 85Un apunte sobre la actividad de la Santa Sede . . . 86La Santa Sede ante la dramática escisión de la JOCI . . 87Audacia y disidencias: la Santa Sede en defensa de la fe y de la moral 110La Santa Sede como objetivo estratégico: las ofensivas contra el Papa 114«UNA CATERVA DE TEÓLOGOS» 125Entre Robert Jastrow y Alfonso Guerra 125La confusión y la luz: notas sobre la evolución histórica del método teológico 127Las modas teológicas 134Caminad mientras tengáis luz 155Entre la disidencia y la herejía 182EL SOPORTE CULTURAL DE FRANCIA: LA MANIPU-LACIÓN DE MARITAIN 196Un caldo de cultivo 197Las crisis político-religiosas de la Francia contemporánea . 199Los católicos franceses ante la guerra civil española . . 208Emmanuel Mounier: la fascinación cristiana por el mar- xismo 214Jacques Maritain: una trayectoria luminosa y controver- tida 220La renovación y la contaminación francesa del pensamien- to cristiano 234LOS NUEVOS PROTESTANTES 242La teología protestante desde la Reforma a la Ilustración . 243El impacto secularizador de la Ilustración en el protes- tantismo 245La teología romántica en el siglo XIX 246La teología protestante en el siglo xx: la época titánica . 248La teología anglosajona: del movimiento de Oxford al fun- damentalismo 254El diálogo protestante con el marxismo: Jürgen Molt- mann 260
  5. 5. VI. MARXISMO Y CRISTIANISMO: LA OFERTA MARXIS- TA Y LA CRITICA CRISTIANA 264 La ceguera actual de España ante el marxismo . . . 265 La nueva oferta marxista a los cristianos 268 Las ofertas generales del marxismo pluralista . . . . 278 El estratega marxista de la lucha cultural 283 La oferta eurocomunista 289 La crítica de Claudín a Carrillo 310 La oferta marxista desde Iberoamérica 321 El análisis socialista del marxismo 328 Del marxismo teórico al marxismo aplicado: el caso de España 334 Los liberacionistas interpretan al marxismo . . . . 339 La crítica anti-marxista de los católicos 346VIL LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN RESISTE Y AVANZA 355 Revisión de los orígenes del liberacionismo: una confir- mación total 356 El bunker liberacionista ante la contraofensiva del Vati- cano 1983-87 375 Las críticas cristianas ante la teología de la liberación . 390 La teología de la liberación al asalto de otros continentes . 407VIII. LA IGLESIA DE ESPAÑA, DESORIENTADA ANTE EL MARXISMO Y LA LIBERACIÓN 423 Apuntes históricos: obispos en El Escorial-72 . . . . 424 Actitudes y discrepancias del Episcopado español . . 437 La disputada elección del cardenal Suquía . . . . 460 Los primeros mártires de la Cruzada suben al altar . . 468 Las Iglesias separatistas de la transición 470 El pueblo cristiano y no cristiano ante el desmadre ecle- sial 486 Los nuevos movimientos populares del catolicismo . . 496 El desafío liberacionista a la Iglesia española . . . . 501 Los escándalos del VI Congreso de Teología en Madrid . 517 El movimiento pro-celibato opcional 524 La parroquia universitaria burla al cardenal Suquía . . 526 Hacia la España poscatólica: un sueño protestante . . 529 IX. LA IGLESIA CATÓLICA EN EL CONTEXTO ESTRATÉ- GICO GLOBAL: LA AMENAZA EN MESOAMÉRICA . . 533 Una intuición básica 533 La visión estratégica del mundo libre y su manipulación . 535
  6. 6. El planteamiento estratégico visto desde la URSS . . 544La posición de China en el nuevo contexto estratégico . 558La Internacional Socialista y la teología de la liberación . 561Vaticano-Moscú: el Pacto Conciliar de Metz y sus conse- cuencias 568Un gran engaño: Fidel Castro y la Iglesia católica . . 583La teología de la liberación en América: presiones y reac- ciones continentales 593Ayer en España, hoy en Nicaragua: los ateólogos de la li- beración 617Objetivo México 645NUEVOS DATOS SOBRE LA DESINTEGRACIÓN DE LACOMPAÑÍA DE JESÚS ANTE LA CRISIS DE LA LIBE-RACIÓN 668Nuevas comparecencias de la Compañía de Jesús ante la Historia: el escándalo de Malachi Martin . . . . 669La triple rendición de los jesuitas «progresistas»: ante la ilustración, la masonería y el marxismo . . . . 676La Misión: una estafa histórica 685La fortaleza abandonada: el hundimiento demográfico de la Compañía de Jesús 690Los orígenes internos de la desviación histórica en la Com- pañía de Jesús 697La difícil transición de Arrupe a Kolvenbach . . . . 709Entre comunistas, socialistas, «progres», masones y cristia- nos normales: algunas viñetas de los jesuitas de Es- paña 728La Compañía de Jesús en los Estados Unidos: apuntes para una crisis primordial 739Los jesuitas en Iberoamérica: el plan apostólico de la provincia centroamericana 745La degradación de la Compañía de Jesús en México . . 754Los jesuitas heroicos de nuestro tiempo 756LA CRISIS POSCONCILIAR EN LAS ÓRDENES Y CON-GREGACIONES RELIGIOSAS 759La doble admonición al General de los franciscanos . . 760Combonianos y «vedrunas»: por la ecología hacia Dios . 761Diálogos de carmelitas 763La crisis religiosa contemporánea en los marianistas . 770 789 ONOMÁSTICO
  7. 7. Para Mercedes XXIXPara el jesuíta centroamericano N. N. que me es-cribió el 29 de octubre de 1986, al terminar deleer mi libro anterior, Jesuitas, Iglesia y marxismo:«Su libro me ha hecho reconsiderar mi encruci-jada, y me estoy determinando a no irme de laCompañía, sino a defenderme y armarme...»Nunca uno de mis libros mereció tanto.
  8. 8. LAS CLAVES DE ESTE LIBRO«La teología de ustedes ayuda a la transformación de Américalatina más que millones de libros sobre marxismo.» Fidel Castro a Leonardo Boff y Frei Betto en presencia del obispo español en Brasil, Pedro Casaldáliga, C.M.F., que re- produce admirativamente la frase en su libro Nicaragua, com- bate y profecía, Madrid, Ayudo, 1986, p. 134.«La misión de los jesuítas en el Tercer Mundo es crear el con-flicto. Somos el único grupo poderoso en el mundo que lo hace.» César Jerez S. J., provincial de Centroamérica 1976-1982, en una reunión de jesuítas en Boston, New England Jesuit News, abril, 1973.«Nosotros los cristianos somos a la vez hijos de una virgen yde una puta (Ivan Illich). Y creo que ésta es la verdad.» Ernesto Cardenal, sacerdote y luego ministro de Nicaragua, en la biografía de J. L. González Balado, Salamanca, «Sigúe- me», 1978, p. 23.«Son los comunistas, y no los jesuítas, quienes están ganandola batalla del ateísmo.» Igor Bonchkovski en Tiempos Nuevos, n. 40, Moscú, 1975.
  9. 9. «Así la planificación nacional de la Compañía de Jesús en losEstados Unidos debería, tras el ejemplo de China, convertirseen una planificación internacional. Hacia la convergencia de pro-blemas en todas las zonas del mundo en torno a un tema único:la construcción, en diferentes tiempos y formas, de una sociedadmundial comunista.» Documento estratégico de un grupo de jesuítas holandeses —en colaboración internacional con otros jesuítas revolucio- narios— publicado para debate interno en la revista oficial de la Compañía de Jesús en los Estados Unidos, National Jesuit News, abril, 1972.«El capítulo sobre la clausura (en las nuevas Constitucionespara las Carmelitas Descalzas dictadas por la Santa Sede) esimpresentable teológica, religiosa y humanamente hablando. Lopresiden el miedo, la sospecha y unos condicionamientos del si-glo XVI.» Carta de los Provinciales Carmelitas Descalzos de España y Portugal al cardenal Hamer, prefecto de la Sagrada Congre- gación de Religiosos, que les había enviado el proyecto, 10 de marzo, 1987, ABC, 25-IV-87, p. 73.«Las sociedades socialistas son muy éticas, limpias física y mo-ralmente. Si no fuera por su doctrina materialista se podríaafirmar que realizan la enseñanza ética de la doctrina socialde la Iglesia.» Leonardo Boff a su regreso de un viaje a Moscú, cfr. ABC, 16-VII-87, p. 45.«El marxismo proporciona una comprensión científica de losmecanismos de opresión en los niveles mundial, local y nacional;ofrece la visión de un nuevo mundo que debe ser construidocomo una sociedad socialista, primer paso hacia una sociedad sinclases, donde la fraternidad genuina pueda ser esperanzadamenteposible, y por la cual merece la pena sacrificarlo todo.» Declaración de la Asociación Teológica de la India, en la re- vista Vidyajyoti, de la Facultad teológica de los jesuítas en Delhi, abril, 1986.«Soy testigo ante Dios y Jesucristo, que ha de juzgar a los vivosy a los muertos por su venida y su reino: predica la palabra,insiste oportuna e importunamente; discute, suplica, increpa contoda paciencia y saber.Porque vendrá un tiempo en que no aguantarán la doctrina sana,sino que a su gusto reunirán maestros que les cosquilleen los
  10. 10. oídos, y apartarán su atención de la verdad, y se volverán a lasfábulas.Pero tú vigila en todo, trabaja, haz la obra del evangelista, llenatu ministerio y sé sobrio.Porque yo me marcho ya, y apremia el tiempo de mi despedida.He combatido un buen combate, he terminado la carrera, heguardado la lealtad. Me espera una justa corona, que me devol-verá Dios, juez justo, en aquel día.»San Pablo a Timoteo, segunda carta, 4, 1-8.
  11. 11. NOTA PRELIMINAR Éste es el segundo combate de Jesuítas, Iglesia y marxismo (la teo- logía de la liberación desenmascarada), un libro sobre la crisis profun-da de la Iglesia posconciliar y especialmente la Compañía de Jesús sobre todo en España y en América, escrito en clave estratégica y sinocultar ni disimular la verdad con un solo tapujo. La historia continúa porque continúa el combate. Éste es un libroque puede leerse independientemente del primero, en obsequio al lectorque trate de iniciarse en el gravísimo problema por este segundo libro;pero que, para los lectores que han convertido la primera parte, gra-cias a Dios, en un bestseller atlántico, arranca del mismo día y el mis-mo momento en que terminaba el primer relato. Y trata, además de aportar una nueva masa —enorme— de docu-mentos, testimonios y datos, de profundizar en los orígenes, el desarro-llo y el misterio de la más grave cuestión que divide a la Iglesia ca-tólica en el siglo xx, muy especialmente a la Iglesia de España y a lade América. Del primer capítulo saltarán, entre nuevos hechos, los motivos paraeste segundo combate. «El autor, y el libro —prometíamos en la prima-vera de 1986, al cerrar Jesuítas, Iglesia y marxismo— seguirán en labrecha.» Ésta es, otra vez, la brecha. Este libro profundiza mucho más que el anterior, Jesuítas, Iglesiay marxismo, sobre problemas teológicos, y trata, sin que por ello pre-tenda perder amenidad, actualidad y garra, sobre temas doctrinalesque anidan en el corazón del cristianismo. El autor es un escritor libre,y por eso no ha sometido su manuscrito a ninguna autoridad civil, po-lítica o eclesiástica, por lo que asume plenamente toda su responsabi-lidad ante el lector.
  12. 12. Pero el autor es también un escritor católico y declara desde aho- ra que para todos sus escritos, y en particular para todo el contenido de este libro, se somete de forma expresa e incondicional al Magisterio de la Iglesia católica. Cree el autor que cuanto aquí se escribe está de acuerdo con la doc- trina y la tradición de la Iglesia, y que el Magisterio no encontrará ob- jeciones en ello. El autor no quiere ya escudarse en ignorancias teo- lógicas: lleva las noches de casi cuatro años estudiando humildemente, pero seriamente, teología desviada y sana; y de algo se va enterando. Pero si desde las instancias competentes se le hiciera alguna obser- vación concreta, el autor declara que la considerará para próximas edi- ciones y obras. Sobre el primer libro, Jesuítas, Iglesia y marxismo, no ha recibido observación alguna negativa de carácter doctrinal, sino por el contrario varios estímulos positivos, a veces desde las alturas de la Iglesia, que sin embargo no quiere esgrimir en su favor, para asumir personalmente toda la responsabilidad; pero tampoco puede rechazar, naturalmente, el estímulo, al que corresponde con este segundo libro. Harto, y a veces casi desesperado por la cobardía de algunos ca- tólicos, la inhibición, sobre todo en España, de algunos pastores, laestupidez de tantos tontos útiles, la rutina de tantos intelectuales de-dicados a dejarse llevar por las corrientes facilonas y la verborreaautocomplaciente y sustanciosa; amén de la complicidad abierta de bas-tantes clérigos, el autor utiliza muchas veces el sarcasmo y el desen-mascaramiento personal en términos sumamente duros. No pretendecon ello directamente herir a las personas, pero este libro se inscribeen un contexto de guerra ideológica, donde el frente adversario tam-poco suele emplear con el autor paños calientes, diálogos amables, niférvidas expresiones de caridad. A veces algunos personajes de la polí-tica y la Iglesia han tratado al autor con guante blanco en una mano,y una daga florentina oculta en la otra. El autor procura entonces imi-tar al famoso cura agredido en el puente de Bilbao: primero puso laotra mejilla y al recibir la segunda bofetada tiró al agresor al río. Dichosea con todo respeto a las ideas de todos; y con toda decisión de defen-der las que creemos seguras y esenciales. Muy especialmente trato, coneste libro, de defender, en familia, la fe y la esperanza de mis propioshijos. Este libro no se ha escrito solamente en el cómodo estudio de unhistoriador. Muchas veces sus materiales, sus documentos y sus testi-monios han nacido sobre el terreno, en las tierras lejanas donde se estáplanteando la disyuntiva estratégica de nuestro tiempo. El autor harecorrido las interminables barriadas extremas que oprimen, por el his-tórico camino de Teotihuacán, a la ciudad de México; ha conversadoen sus diócesis con los obispos de Colombia, y ha tratado de compren-der los problemas de Brasil desde los arrabales de Río y Sao Paulo, porejemplo. Se ha reunido algunas veces —en España y América— con
  13. 13. teólogos de la liberación y algunas otras con testigos relevantes delantimarxismo iberoamericano. Lleva ya años en este combate, y conocea muchos protagonistas, destacados o anónimos, no solamente por susreferencias sino por sus caras y sus palabras. A lo largo de su vida ha tenido también ocasión de conocer profun-damente a ciertos personajes que después han ocupado situaciones deimportancia en la vida política, en la dirección de la Iglesia y en la ar-ticulación del liberacionismo dentro de la Compañía de Jesús y otrasinstituciones. Tal vez esta serie de encuentros personales a lo largo de toda unavida impulse al autor a entreverar —sobre todo en legítima defensa—algunas experiencias personales en su relato, que de esta forma queda-rá, además, fijado con mayor viveza. A veces la fuerza del periodismoinformativo, al borde de la Historia, parece exigirlo así. En fin, como ya, con decenas de miles de ejemplares de Jesuítas, Igle-sia y marxismo y de este segundo libro en la calle, las conspiracionesde silencio no sirven para nada, el autor espera, a la puerta de su tien-da, una contraofensiva de descrédito y maledicencia, que será contra-rrestada adecuadamente. Sólo quiere anticipar que este libro, como elprimero, se escribe desde una perspectiva democrática, que el autortiene bien probada desde su elección popular como senador y diputadode la democracia española en 1977 y 1979. Lo que está proponiendo enestos libros es una denuncia y un combate cristiano y democrático (¡ja-más demócrata-cristiano, por Dios!) contra el liberacionismo, que es una forma de totalitarismo.
  14. 14. I. POR QUÉ UN SEGUNDO COMBATE: DE LA TESIS DE COMILLAS A LA REVELACIÓN INÉDITA DE PABLO VI EN 1968La tesis de Comillas La noticia del año —o del siglo— en la Universidad española hasido, a fines del curso 1985-86, una tesis, sobre la que, sin embargo, noha informado la Prensa. Resonaron como una convulsión histórica, enla Cristiandad de 1517, las tesis que fijó Lutero en la Schlosskirche deWittenberg; y la Europa de 1845 ya no sería la misma después de laundécima tesis sobre Feuerbach que entonces propuso Carlos Marx.Pero la España de los años ochenta puede alegar ya otro acontecimien-to decisivo para la historia de la Iglesia: la tesis de Comillas. Dirigía la tesis, que espero y deseo hacer famosa con esta presen-tación, un competente teólogo, el padre Joaquín Losada, S. J., distin-guido por sus actitudes moderadas en la crisis que desde los años se-senta divide a su Orden. Actuaba como segundo censor, y máxima auto-ridad teológica del Tribunal, un teólogo eminente, curtido en las mil yuna luchas del progresismo andante, y encargado antaño por los Su-periores de su Orden de interpretar, en un momento crítico, nada me-nos que el mandato papal contra el ateísmo, que se había dirigido atoda la Compañía: se trata del doctor José Gómez Caffarena, quien de-claró en la defensa que se trataba de «una tesis audaz». El marco erala Universidad Pontificia Comillas que los jesuítas habían trasplan-tado de la apacible costa cántabra a los aledaños del tráfago madri-
  15. 15. leño. El doctorando era también jesuita; y se llamaba nada menos queAntonio Pérez. La tesis se propuso y defendió en la Facultad de Teolo-gía, muy adecuadamente: porque su título era UNIVERSO RELIGIO-SO EN LA OBRA DE FRANCISCO UMBRAL: DIOS (1965-1985). Por sialguno de mis lectores piensa que he querido iniciar este libro con unrapto de humor negro, voy a citarle la fuente de donde tomo la infor-mación: Noticias de la Provincia de Castilla, S. J., Valladolid, diciem-bre 1986, pág. 8. Admirativamente comenta la publicación interna de laOrden: «Actual e interesante trabajo el que Antonio Pérez ha realizadoal estudiar la personalidad de este escritor tras la lectura de más de55 libros y miles de artículos. El estudio —dice en el prólogo— no seocupa de la actitud religiosa de Francisco Umbral. Lo que se investigaes la idea o imagen de Dios y de la religión, contenidas en los textos um-bralianos.» Y detallan con orgullo las Noticias de la Provincia que latesis consta de dos grandes tomos mecanografiados «con un total de1.531 páginas». Al confirmar esta noticia, y conocer la alta califica-ción que mereció la tesis, decidí inmediatamente adelantar con urgen-cia la publicación de este libro; para recomendar a mis amigos editoresque no dejen pasar más meses inédito tan colosal bestseller. Y ademáscomprendí la misteriosa alusión del propio Umbral el 14 de octubrede 1985, cuando la tesis llegaba a su apogeo, y Umbral, según su cos-tumbre, combinaba la blasfemia con la desinformación: «Bien hizo laIglesia trilaterando a Dios, pero esto lo dejo para mi teólogo jesuita decámara y Comillas, el padre Pérez.» {El País, loe. cit.) Más de una vezse habían sentado los teólogos jesuítas con otros teólogos contempo-ráneos tan relevantes como Ramón Tamames, Carlos Castilla del Pinoy Ángel Viñas, en los edificantes Congresos de teología liberacionistaque organiza la Asociación Juan XXIII; pero pocas veces había caídotan bajo en su gloriosa historia cultural una Orden española que fueluz de Trento como cuando uno de sus hombres, el doctor Pérez, seconvertía en teólogo de cámara de Francisco Umbral. Para que las supremas autoridades de la Compañía de Jesús —lasque no sean de nacionalidad española, porque me consta que los Supe-riores españoles andan muertos de vergüenza y temen que tan deto-nante noticia salte a la opinión pública, como sucede hoy— compren-dan el acierto histórico de la Universidad Comillas en Madrid, quisie-ra contribuir con algunos frutos de mi propia investigación umbralia-na a las conclusiones de la tesis, que sin duda revolucionará la teologíatrinitaria durante la próxima generación. Durante una serie de artículossobre Umbral, que remataron en un resonante encuentro con FernandoSánchez Dragó y conmigo en la Complutense, del que Umbral huyó des-pavorido, ya demostré la hondura de sus saberes clásicos (la confusiónde Orfeo con Perseo, de los fenicios con los feacios, de la cicuta socrá-tica con las circunstancias del garrote vil) por lo que ahora voy a li-mitarme, en honor a los jesuítas de Comillas, a resaltar documental-
  16. 16. mente los saberes teológicos que sin duda han suscitado la tesis dellicenciado Pérez. Saberes que se han manifestado con especial honduray brillantez en 1986, el año de la histórica tesis doctoral. El 8 de febrero, y en su habitual tribuna de El País, donde otrojesuíta, el padre Martín Patino, se cuida de encauzar y a veces inspirarlos notorios fervores teológicos del periódico, Umbral define a la Tri-nidad, el más alto dogma cristiano: «La secular injusticia es cogerle lasaceitunas a otro, o sea el señorito, que suele estar en el Casino de Se-villa o Madrid disertando vagamente sobre la Santísima Trinidad y otrasgaseosas.» Una tesis sobre el concepto de Dios tendrá sin duda en cuen-ta la descripción de Umbral el 2 de setiembre: «Que Dios no admitetérminos medios ni viaja en papamóvil.» La religiosidad española quedaperfectamente descrita el 16 de setiembre del mismo año 86: «El es-pañol a quien adora de verdad es al monstruo, y por eso ha procuradomonstruizar sus religiones, hacer de Cristo una pieza de caza y del Es-píritu Santo un pichón del tiro de pichón.» Son los materiales para una gran tesis doctoral según Comillas yno, como habrá imaginado el lector indocto, una simple antología de lablasfemia. La alta teología umbraliana se hace especialmente delicadacuando habla de la Virgen María, como el 2 de junio de 1986, al refe-rirse a las «Vírgenes montaraces que están entre la diosa y el ovni»o a la Madre de Dios como «divinidad hembra». Y compromete al je-suíta comunista Llanos, antaño distinguido por su devoción a María, alhacerle decir que «la Virgen tiene difícil encaje teológico» después dedefinir a María como «el fetiche portátil de don Pelayo». O a la Maca-rena como «la madre vagamente incestuosa de la multitud». Umbral tiene una obsesión cancerosa por los ángeles. Suele refe-rirse a ellos en clave pornográfica, como el 22 de diciembre: «Uno, du-rante la adolescencia cristiana, siempre soñó con que su ángel custo-dio fuese hembra y con beneficiársela.» Estupenda prueba de la hon-dura teológica de Umbral tanto en el Dogma como en la Moral; y esque a los ángeles «los crea Dios sin duda para introducir confusión entrelos hombres. Son un tercer sexo teológico». Está convencido tan eximioteólogo de -que los Concilios de Nicea y de Trento debatieron de verdadel sexo de los ángeles (27 de octubre de 1985) y por eso convierte surepugnante libro Pío XII, la escolta mora y un general con un ojo,que prostituyó la serie de los premios Planeta, por más que sólo alcan-zó un accésit antes de fracasar en las librerías, en una orgía blasfema contra los ángeles. De la página 20 a la 234 del libelo tengo al menoscatorce asombros subrayados, y eso que ya me resulta difícil asom-brarme con los excesos de este coprófago de nuestra literatura contem-poránea. «Vi a mi ángel de la guarda —dice en la p. 233— según Mu-rillo, jodiendo con otro moro de turbante.» Es una de las descripcionesteológicas más hondas. Otra sentina de las obsesiones umbralianas es la figura del Papa
  17. 17. actual, lo cual sin duda justifica los elogios que el diario católico es-pañol, el Ya, ha dedicado a Umbral cuando el autor de este libro fue,naturalmente, expulsado de sus páginas a principios de 1985 tras haberpuesto a Umbral en su sitio, entre otras causas coherentes. Wojtyla escaro, titula Umbral el 18 de julio de 1982 antes de insultar de manerasoez a Juan Pablo II. El 9 de diciembre de 1985 atribuye, claro está, ElVicario, ese panfleto escénico contra Pío XII, a Peter Weiss. Los Papasrenacentistas, nos informó el 6 de mayo de 1983, se permitían algunaslicencias, pero inventaron los primeros Viernes; un espléndido Rena- cimiento más de un siglo después. La baba contra el Papa se extiende a toda la Iglesia, y trata de salpicar sobre todo a los cardenales, por quienes el blasfemo de Valladolid siente especial predilección; don Mar-celo, don Ángel Suquía y monseñor Jubany son sus predilectos. Perono olvidemos que la tesis del padre Pérez es teológica más que pas-toral; por eso trata en ella tan a fondo —sin duda— la formidable sín-tesis de Umbral el 17 de junio de 1983: «Los frisos neoclásicos (dice,a propósito de un edificio de otra época), las pinturas al fresco y losbajorrelieves vivos se confunden en una común filosofía del bocadillo,como en los Concilios se confundían ángeles y cardenales especulari-zando (sic) sobre la virginidad de la Virgen, que sólo Pío XII la diopor norma, en los cuarenta, ya que los nazis iban perdiendo la guerray había que contrarrestar.» El padre Pérez glosará profundamente ensu tesis este texto incomparable en que Umbral atribuye la virginidadde María no al Evangelio y al Credo, sino a Pío XII, que naturalmentejamás definió la Virginidad sino la Asunción y en 1950, cinco años des-pués que terminase la Segunda Guerra Mundial. Claro que en el fondo laintención del Depurador (prefiero este calificativo al de Autodidacta,porque es evidente que nada ha aprendido por sí mismo el blasfemo)es la que expresa el 23 de noviembre de 1983: «La Iglesia, la fe, la cosa,que salvo subvenciones y cepillos de ánimas pertenecen al mundo delo opinable —dice tras insultar a don Gabino Díaz Merchán— se vanborrando esmeriladamente del paisaje sociológico español.» El 8 de febrero de 1987 el Depurador trata de intervenir en elproceso electoral para la presidencia del Episcopado español. «La líneaLefebvre —desbarra— llega hasta monseñor Suquía pasando por elvidente Clemente.» Cristo dijo algo sobre la vida: pero para Umbral «lareligión, como los toros, es un ritual en torno de la muerte y los obis-pos han decidido volver a vestirse de luces». El padre Pérez podráañadir, antes de publicar su tesis, un apéndice sobre la eclesiologíaumbraliana. Redactada ya nuestra reseña sobre la famosa tesis de Comillas, elinspirado Francisco Umbral vuelve a ofrecernos una notable investi-gación teológica que recomiendo al padre Pérez para que la tenga encuenta en la publicación de la tesis. El domingo 1 de marzo de 1987,y en la última página de El País, Umbral titula un artículo nada menos
  18. 18. que así: Dios. No tiene desperdicio. «Moscú y el Vaticano —son susprimeras palabras— parecen dispuestos a negociar la muerte de Dios. El deicidio sería en Leningrado, según Juan Arias.» Acumula Umbralcitas de profunda teología como ésta: «En la Rota tiene lugar la muer-te de Dios todos los días.» Y otra: «Dios muere en las máquinas tra-gaperras, según monseñor Suquía.» Penetra el Depurador en los cam-pos de la Escritura con su habitual competencia: «¿Acaso —dice— noson la Biblia y el Evangelio libros de anécdotas, fascinantes por lo na-rrativos, con tías buenísimas que se vuelven de sal?» Abunda tambiénen la eclesiología mediante esta amable cita de Camus: «Si existieseDios no serían necesarios los curas.» Porque, acaba de recordarnos conotra cita, «Dios no es cura». La exégesis del doctor Pérez tiene portanto nuevos campos teológicos en que ejercitarse. En fin, allá el padrePérez, el padre Losada y el padre Caffarena con su tesis. Yo acabo demostrar que Umbral se ha dedicado tenazmente a insultar con su bocasucia a las personas en quienes yo creo, a las cosas que yo quiero. Hainsultado, sobre todo, a mi Madre. Y como no soy un santo, sino sim-plemente un escritor, no me queda otra solución que felicitar a Umbralpor la gran suerte de que nadie será capaz, en cambio, de insultar asu padre. Y es que sus oponentes somos mejor educados. Con mis especiales enhorabuenas para que el padre Pérez, el padreLosada y el padre Caffarena, y para la prestigiosa Universidad Comi-llas de los jesuítas en Madrid.Una metralleta en el ofertorio Naturalmente que la esquizofrenia liberacionista no ha afectadosolamente a la Compañía de Jesús. En este libro ampliamos el análisisa otras familias religiosas, como los franciscanos, los marianistas ylas carmelitas descalzas, entre otras. Pero la Compañía tiene mayorresponsabilidad histórica en esta oscura rebelión de la Iglesia católicacontemporánea, por su especial preparación, por su gloriosa ejecutoriay por su voto específico de obediencia al Papa. En la dedicatoria deeste libro me refiero a un jesuíta de Centroamérica que ha decididopermanecer en la Orden ignaciana, de la que ya se iba, al leer mi primerlibro sobre este problema. Pero en su carta del 29 de octubre de 1986,en la que me comunicaba esa decisión, de la que me alegro enormemen-te, me confiaba noticias realmente estremecedoras, que se convirtierontambién, inmediatamente, en estímulos pa