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EL LIBRO NEGRO DEL PSICOANÁLISIS

  1. 1. EL LIBRO NEGRO DEL PSICOANÁLISIS VIVIR, PENSAR Y SENTIRSE MEJOR SIN FREUD Bajo la dirección de Catherine Meyer Con Mikkel Borch-Jacobsen Jean Cottraux Didier Pleux Jacques Van Rillaer Traducción al castellano por L’inconscient.
  2. 2. “Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que tu filosofía no puede siquiera soñar”. William Shakespeare “Lo que de hecho quieren los hombres no es el conocimiento, es la certeza”. Bertrand Russell
  3. 3. ¿POR QUÉ UN LIBRO NEGRO DEL PSICOANÁLISIS? Francia es, con Argentina, el país más freudiano del mundo En nuestros dos países, se admite comúnmente que todos los lapsus son “reveladores”, que los sueños desvelan inevitablemente “deseos inconfesables” o que un “psiquiatra” es forzosamente un “psicoanalista”. En Francia, cuando los alumnos preparan el bachillerato y durante toda la formación de los maestros de escuela, las ideas de Freud – el complejo de Edipo, el desarrollo afectivo del niño en las fases oral, anal y fálica – se enseñan como verdades incontestables. Incluso entre aquellos que nunca han oído hablar de Freud, el lenguaje corriente ha adoptado numerosos conceptos freudianos, utilizados a diestro y siniestro (“un trabajo de duelo”, “rechazo”, “hacer una transferencia”, “una mujer castrante”, etc.). Los psicoanalistas ocupan una posición dominante en el universo de la salud mental. De un total de 13.000 psiquiatras, el 70 % practican el psicoanálisis o terapias de inspiración psicoanalítica1. Sin contar a los psicólogos y psicoterapeutas que se reclaman de esa obediencia. Los freudianos están sólidamente implantados en el hospital y en la universidad. En los medios, la palabra de los “expertos” les corresponde por derecho. El psicoanálisis goza así de un prestigio evidente. Sin embargo, pocas personas saben que esta situación es única en el mundo. En el extranjero, el psicoanálisis se ha convertido en marginal El psicoanálisis se expandió como un reguero de pólvora hasta los años 1950, sobre todo en los Estados Unidos. Pero, desde hace treinta años, su autoridad se ha reducido a la mínima expresión. La historia oficial del freudismo ha sido progresivamente cuestionada por aquellos a los que en inglés se denomina “Freud scholars”, en traducción literal, los “eruditos de Freud”. Estos han revelado muchas mentiras en la obra original. Paralelamente, el psicoanálisis en tanto que terapia ha perdido consideración. En la Europa del Norte y en los países anglosajones, prácticamente no se enseña en las facultades de psicología y ha encontrado refugio en las facultades de letras o de filosofía. En Holanda, la nación en la que se consumen menos ansiolíticos, el psicoanálisis es casi inexistente en tanto que terapia. En Estados Unidos, solamente 5.000 personas siguen un psicoanálisis2: en relación a los 295 millones de Americanos, esta cifra es hoy en día marginal. La célebre Sociedad psicoanalítica de Nueva York pena a diario para reclutar candidatos. El “Myers”, ese manual que sirve de referencia a los estudiantes de psicología del otro lado del Atlántico, sólo consagra 11 páginas a las teorías freudianas, de 1 Cifras comunicadas por el Ministerio de Sanidad. 2 Según la revista Times, 2003.
  4. 4. un total de 740 páginas. ¿Tendrán Francia y Argentina razón, ellas solas, contra el resto del mundo? En Francia, la crítica al psicoanálisis es aun en gran parte tabú En nuestro país, el psicoanálisis se presenta con reverencia como una disciplina exigente y noble, una “filosofía del sujeto” que se dirige al ser humano en su totalidad y respeta su libertad. Las grandes figuras de los años 1970 (Françoise Dolto, Bruno Bettelheim, Jacques Lacan) siguen siendo referencias incontestables, a veces incluso mitos. Al mismo tiempo, las demás terapias, surgidas de la psicología científica o referidas a las neurociencias, se caricaturizan como técnicas de condicionamiento que normalizarían a los pacientes para convertirlos en individuos obedientes y “paulovianos”. Como si hubiera por una parte una terapia de las profundidades y por otra, cuidados “Kleenex”, que borrarían los síntomas sólo de forma temporal. Con seguridad, ciertos psicoanalistas sobrepasan esta caricatura y demuestran una cierta apertura a la psicología científica. Otros esbozan un tímido acercamiento a las neurociencias. Pero, en cuanto se plantean las primeras preguntas sobre la validez histórica, intelectual y terapéutica del psicoanálisis, se despiertan las pasiones. La división, particularmente violenta entre bastidores, nunca ha sido abordada de frente en la escena pública. Los insurgentes de ayer se han convertido en guardianes del templo. El psicoanálisis se vivió por la generación de Mayo del 68 como un viento de libertad; en adelante toma la forma de un dogma intocable. Los psicoanalistas más influyentes, principalmente los lacanianos, intentan sistemáticamente matar el debate antes de que nazca. Excomulgan y anatematizan, arrojando regularmente a sus detractores al terreno (a elección) ¡de la extrema derecha antisemita, los lobbies farmacéuticos o los conservadores americanos! El diálogo está bloqueado dado que, de cualquier manera, poner en duda el psicoanálisis es en sí un “síntoma” (se rechaza una realidad molesta). Como un símbolo, los herederos de Jacques Lacan obtuvieron así, en febrero de 2005, de Philippe Douste-Blazy, entonces ministro de Sanidad, que recusara e hiciera desaparecer de la página Web de su ministerio un informe del INSERM (Institut Nacional de la Santé et des Recherches Medicales). Este organismo había realizado una evaluación de las diferentes terapias, realizada a petición de asociaciones de pacientes, cuyas conclusiones eran desfavorables al psicoanálisis. Es hora de que Francia afronte, a su vez, la cuestión de la validez del psicoanálisis En otras partes del mundo, las “revelaciones” que comporta esta obra son ampliamente conocidas por el gran público... En Estados Unidos cualquier persona cultivada conoce la triste suerte de Emma Eckstein, una de las víctimas históricas del psicoanálisis (ver página 306); todos están informados de las imposturas de Bruno Bettelheim; los argumentos de los “Freud scholars” han convencido, más allá de los especialistas. El proceso no ha dejado de ser traumático. La puesta en cuestión del psicoanálisis siempre ha provocado debates de gran violencia. Si la “reconversión” es lenta para el individuo, es brutal para las sociedades y se acelera después de algunas crisis pasionales, que son tanto como tomas de conciencia. Así, en Inglaterra, en los años 1970, el filósofo Frank Cioffi, uno de los autores de nuestro Libro negro, creó una oleada de emoción considerable consagrando una memorable emisión de la BBC al siguiente tema: ¿Era Freud un mentiroso? Más recientemente, en los Estados Unidos, una gran encuesta, Freud desconocido, de Frederick Crews, que igualmente participa en nuestro libro, aparecida en la New
  5. 5. York Review of Books provocó el envío de miles de cartas indignadas. En cada ocasión, la polémica fue particularmente virulenta, antes de que la razón la superara. Estas reacciones son lógicas. El psicoanálisis ejerce una atracción poderosa, descrita con precisión por diferentes autores del Libro negro del psicoanálisis. Hay una cierta embriaguez y un gran consuelo en poder dar un sentido a cada pequeño momento, incluso fallido, de nuestra vida. Hay pacientes que se han sentido ventajosamente después de un análisis; algunos incluso se han curado. Hombres y mujeres inteligentes han sido conquistados por el psicoanálisis, su romanticismo y su lenguaje misterioso. Todo eso no se borra con unas líneas. Hay una vida después de Freud ¿Por qué negarle a Francia ese derecho de inventario que miles de investigadores e intelectuales han efectuado desde hace más de cincuenta años en todo el mundo? ¿Cuál es el interés de una excepción nacional y de una “bastión psiquiátrico” replegado sobre sí mismo? Los que sufren y su entorno, ¿no tienen derecho a conocer los escritos venidos de otros países y los argumentos que han convencido ya a millones de nuestros contemporáneos? En nombre de esa libertad del sujeto que reivindica el psicoanálisis, ¿no podemos consentirnos hacer el balance crítico que tantas otras naciones han hecho antes que nosotros? El conocimiento del hombre, de su vida psíquica, ha evolucionado mucho en un siglo. Existen muchos otros acercamientos que el de los psicoanalistas para comprender, analizar y cuidar el sufrimiento mental. Hay una vida después de Freud: se puede, en terapia, trabajar sobre un inconsciente no freudiano, se puede uno también interesar en la infancia, en la sexualidad, en la historia y en las emociones de cada uno sin adherirse a los conceptos freudianos. El libro negro del psicoanálisis nos abre a otras maneras de ver y de pensar. Lamentablemente, todas estas corrientes son aun mal conocidas en gran parte. Igualmente este libro es de entrada un acto de confianza en la libertad de cada uno de nosotros. Le corresponde al lector elaborar su propia opinión y liberarse de las verdades que le han sido inculcadas. El saber resistir a los argumentos de autoridad de aquellos que “saben”, de aquellos que zanjan ex abrupto. El comparar los diferentes puntos de vista. El aprender las virtudes saludables de la duda y la curiosidad. Una encuesta, viva, rica en golpes de efecto históricos, científicos y teóricos La ambición de esta obra, que a cuarenta autores de diez nacionalidades, es ofrecer a los no iniciados los elementos de un debate que atraviesa nuestra época. Asumo yo sola la responsabilidad y la dirección de la obra. Pero cuatro autores han tenido una parte decisiva en este Libro negro del psicoanálisis: un filósofo e historiador, reconocido en Francia y en el extranjero por sus trabajos sobre la nueva historia del psicoanálisis y de la psiquiatría, Mikkel Borch-Jacobsen ; un psiquiatra de hospitales, docente e investigador, pionero e introductor de los tratamientos comportamentales y cognitivos en Francia, Jean Cottraux; un psicólogo clínico, Didier Pieux, que, en el terreno educativo, interviene cotidianamente y toma a su cargo a los “niños tiranos” moldeados por las derivadas de las teorías doltotianas; un antiguo psicoanalista “desconvertido”, gran erudito en la obra de Freud, profesor de universidad y terapeuta, Jacques Van Rillaer. Cada uno en su terreno es, desde hace tiempo, un opositor al poder psicoanalítico. Como todos los participantes, son solamente responsables de los textos que han firmado. No se reconocen forzosamente en cada una de las ideas expresadas en este volumen – y es una suerte. No hay dogmas ni verdades reveladas en el universo de la psicología científica, de la historia de las ciencias, de la filosofía o de la medicina.
  6. 6. Este cuarteto ha dado la tonalidad a esta obra: no sectaria, internacional, multidisciplinar, preocupada por los lectores y abierta a la crítica. Gracias a ellos y a menudo a su intermediación, he podido solicitar a los mejores expertos en estudios freudianos, que, desde hace varias decenas de años, estudian los textos del padre del psicoanálisis y ponen al descubierto, en alguna de las 6.226 páginas que comporta esa obra colosal, las numerosas incoherencias y ocasiones en las que Freud tomó sus deseos por realidades. El libro negro del psicoanálisis comporta también las prestigiosas colaboraciones de aquellos que, en respuesta al psicoanálisis, descubrieron nuevos métodos de psicoterapia. Así, dos grandes figuras de la psicología americana, Albert Ellis y Aaron Beck, que se cuentan entre los autores más estudiados en las universidades extranjeras, los más frecuentemente citados en los artículos de las grandes publicaciones internacionales, y evidentemente entre los menos traducidos en Francia, nos aportan aquí dos textos inéditos. Igualmente hemos recurrido a psicólogos y psiquiatras que, al hilo de su práctica, han puesto en cuestión esta cultura analítica en la que habían iniciado su carrera. Este libro da, en fin, la palabra a los pacientes, tan frecuentemente olvidados en los debates. Pensar, vivir y sentirse mejor sin el psicoanálisis No se trata sólo de palabras, de ideas, de debates académicos. Según varios estudios internacionales, los trastornos psíquicos aumentan de forma constante. Una persona de cada dos está confrontada o se enfrentará a lo largo de su vida con la enfermedad psíquica, y una de cada cinco presentará una forma grave de trastorno psicológico 3. Conocer mejor estos trastornos, tratarlos mejor es vital. Los que sufren tienen necesidad de saber la pertinencia y la eficacia de las terapias propuestas. ¿A quien recurrir en caso de depresión o de trastornos ansiosos? ¿Qué tratamientos se han demostrado eficaces en la esquizofrenia? ¿Cómo enfrentarse a la anorexia? Todos estamos, de una u otra forma, concernidos por estas preguntas. Más allá de esto, nuestra esperanza publicando este libro es igualmente la de ayudar a cada lector a ver más claro dentro de sí mismo. ¿De qué manera nos determina nuestro pasado? ¿Qué educación dar a nuestros hijos? ¿Cómo afrontar las heridas de la vida y las injusticias de la condición humana? ¿Se puede vivir, pensar y sentirse mejor sin el psicoanálisis? ¿Cuál es la parte de la ciencia, de la filosofía y de la ilusión que preside esta concepción del hombre? Sigmund Freud ha influido nuestra manera de vivir, es evidente. El psicoanálisis forma parte de nuestro pasado. Moldea nuestro presente. Queda por saber en qué medida formará parte también de nuestro futuro. Catherine Meyer 3 Kessier, junio 2005, Archives of General Psychiairy.
  7. 7. Los autores Dirección de la obra Catherine MEYER. Antigua alumna de la École normale supérieure, trabaja desde hace cerca de quince años en la edición (Flammarion, Le Robert, después Odile Jacob), Con: Mikkel BORCH-JACOBSEN, es danés-francés-americano. Filósofo de formación, consagró su tesis al Sujeto freudiano y enseñó brevemente en el departamento de psicoanálisis de Vincennes, bastión de Lacan. Instalado en los Estados Unidos desde 1980, donde es profesor de literatura comparada en la Universidad de Washington, es autor de siete libros sobre el psicoanálisis y la historia de la psiquiatría, traducidos a seis idiomas, entre los cuales Lacan, el dueño absoluto, hoy convertido en un clásico, y Anna O. una mistificación centenaria que suscitó una viva polémica en el momento de su publicación en 1995. Sus trabajos se inscriben en la nueva historia del psicoanálisis y de la psiquiatría, Jean COTTRAUX, psiquiatra de hospitales, dirige la Unidad de tratamiento de la ansiedad en el CHU de Lyon. Ha consagrado más de treinta y cinco años a aquellos que sufren trastornos ansiosos. Se formó en terapias comportamentales y cognitivas (TCC) en Inglaterra y Estados Unidos. Encargado de curso en la universidad de Lyon 1, ha creado un diploma de TCC gracias al cual ha formado a numerosos practicantes. Es autor de varios libros de referencia para profesionales y de obras que han tenido un gran éxito como La Repetición de escenarios de vida. Ha participado en el estudio “Tres terapias evaluadas” que la dirección general de Sanidad encargó al INSERM (2004). Didier PLEUX es doctor en psicología del desarrollo y psicólogo clínico. Después de curtirse con sus primeros trabajos cerca de jóvenes delincuentes, se formó en terapias cognitivas en los Estados Unidos con Albert Ellis, antiguo psicoanalista y mascarón de proa de cognitivismo moderno desde los años 1960. A su vuelta a Francia, decide abrir un gabinete de consulta psicológica, que se convierte en el Instituto francés de terapia cognitiva, único organismo de formación acreditado por el equipo de A. Ellis. Sus trabajos tratan de la relación entre la aceptación de la frustración (principio de la realidad) y la felicidad humana. Practicante de la remediación cognitiva, es miembro de el equipo Feuerstein del instituto Hadassah de Jerusalén. Es autor de un libro destacado Del niño rey al niño tirano. Jacques VAN RILLAER es profesor de psicología de la universidad de Louvain-la-Neuve (Bélgica). Conoce el psicoanálisis “desde el interior” puesto que fue durante más de diez años miembro de la Escuela belga de psicoanálisis. Durante mucho tiempo practicó el método freudiano antes de su deconversión que narró en un libro, Las ilusiones del psicoanálisis (19S0), en el que reconstruye el sistema freudiano. Según él, los hijos de Freud, que se presentan como maestros-pensadores de la desmitificación, son ellos mismos, a menudo sin saberlo, propagadores de ilusiones y artesanos de alienaciones. Esta obra, convertida en un clásico, marcó a numerosos psicólogos y psiquiatras. Es, desde entonces, autor de siete libros entre los cuales Psicología de la vida cotidiana. Catherine BARTHELEMY es jefe de psiquiatría del servicio de psiquiatría infantil del CHRU de Tours. Pionera de una nueva concepción del autismo, ha desarrollado, con Gilbert Leiord, una terapia de intercambio y de desarrollo que se ha ganado el respeto en el mundo. Es igualmente responsable de la Unidad de investigación del INSERM que busca establecer las relaciones que existen, en el autismo, entre las anomalías comportamentales y cognitivas y las disfunciones neuronales subyacentes. Doctora en fisiología, desarrolla aquí métodos originales de evaluación y exploración. Aaron T. BECK es reconocido por sus colegas como “una de las diez personas que ha cambiado el rostro de la psiquiatría americana”. Diplomado en medicina en la universidad de Yale, es célebre en el mundo entero por haber puesto a punto y difundido las “terapias cognitivas” que son hoy en día las psicoterapias más enseñadas en las universidades anglosajonas y las mejor validadas científicamente. Profesor mecherito en el departamento de psiquiatría de la universidad de Pennsylvania, dirige, desde 1959, investigaciones sobre la depresión, la ansiedad, los trastornos de la personalidad, las dependencias, el suicidio, etc. Su Academia de terapia cognitiva se encuentra en Filadelfia.
  8. 8. Madeleine BEAUDRY es profesora de psicología en la universidad de Laval (Québec). Es, junto con su marido Jean-Marie BOISVERT, también profesor de psicología en la universidad de Laval, terapeuta de pareja. Ambos han escrito obras que se han convertido en clásicos para numerosos terapeutas y pacientes, entre las cuales Afirmarse y comunicar. Filip BUEKENS es profesor de filosofía en la universidad de Tilburg (Holanda). Es un especialista en la filosofía del lenguaje, de la semántica y de la filosofía de la mente. Frederick CREWS es profesor emérito en la universidad de Berkeley (California). Sus obras han sido acontecimientos en Estados Unidos: Guerras de Memoria: El Legado de Freud en Disputa y Freud no autorizado: Los Incrédulos se Enfrentan a una Leyenda. En 1993, su artículo “El Freud desconocido” publicado en The New York Review of Books suscitó una polémica sin precedentes en la historia de esa revista. Es igualmente reconocido como un gran ensayista literario. Frank CIOFFI es filósofo de las ciencias en la universidad de Kent, Canterbury. Al inicio de los años 1970, este especialista en Wittgenstein hizo descubrimientos espectaculares sobre una de las piedras angulares del edificio freudiano (la teoría de la seducción). Su emisión en la BBC suscitó una enorme polémica en Gran Bretaña: ¿Era Freud un mentiroso? Lleva al psicoanálisis la mirada del epistemólogo. Es autor especialmente de Freud y la Cuestión de la Pseudociencia. Jean-Jacques DÉGLON es psiquiatra, director de la Fondation Phénix en Ginebra y se consagra desde hace treinta y cinco años a los toxicómanos. Contra el parecer de los psicoanalistas franceses, luchó por los tratamientos de sustitución a base de metadona, que han permitido salvar miles de vidas. Lavinia EDMUNDS es conocida por sus contribuciones a la revista John Hopkins. Vive en Baltimore donde escribe sobre el tema de la educación. Albert ELLIS es uno de los psicólogos que ha cambiado la historia de la disciplina. Una encuesta ha demostrado que era uno de los tres autores más citados en los estudios de obras de psicología… por delante de Freud... Hoy, a sus 93 años, es autor de cerca de 70 obras de las que solamente dos, menores, han sido traducidas al francés. Antiguo psicoanalista, está en el origen, al final de los años 1950, de las primeras terapias cognitivas. Creó el instituto REBT que sigue dirigiendo en Nueva York. Allen ESTERSON, diplomado en física en 1958, enseñó física y matemáticas durante mucho tiempo en los Colleges of Further Education de Londres. Es autor de Espejismo Seductor: Una exploración del Trabajo de Sigmund Freud. Violaine GUÉRITAULT es doctora en psicología, formada en la universidad de Atlanta (Estados Unidos) especialista en el síndrome del burn-out y autora de El agotamiento emocional y físico de las madres. Emilie HERMANT es coordinadora del centro Georges Devereux en París y psicóloga clínica. Es autora de Clínica del infortunio, que da cuenta de experiencias de psicoterapias realizadas con personas en situación de desamparo social. Allan HOBSON es profesor de psiquiatría en la Harvard medical School y director del laboratorio de neurofisiología en el Massachusetts Mental Health Center. Es el equivalente anglosajón del francés Michel Jouvet. Es autor en particular del Cerebro soñador. Han ISRAËLS enseña psicología judicial en la universidad de Maastricht después de haber enseñado historia de la psicología en la universidad de Amsterdam. Durante veinte años, estudió la historia del psicoanálisis. Ha publicado una obra sobre el nacimiento del psicoanálisis (El Caso Freud) así como una recopilación de artículos sobre Freud y el psicoanálisis: El Charlatán de Viena. Cien años de Freud y el freudismo. Patrick LEGERON es psiquiatra en el hospital de Sainte-Anne (París). Especialista en trastornos ansiosos, dirige una sociedad de consejo en gestión del stress destinada a empresas; es autor de Stress en el trabajo. Ha sido director de la Asociación francesa de terapia cognitivo-comportamental (AFTCC). Malcolm MACMILLAN es presidente de la sociedad internacional para la historia de las neurociencias, y profesor de psicología en la universidad de Deakin (Australia). Es en particular autor de Freud evaluado y Un extraño Tipo de Fama: Historias de Phineas Gage, considerada como una de las más originales contribuciones a la historia de las neurociencias, que le ha valido numerosos premios. Patrick MAHONY, psicoanalista de origen americano, enseñó durante mucho tiempo en la universidad de Montreal, Miembro de la Sociedad real de psicoanálisis de Canadá, exegeta y crítico de Freud, ha renovado la interpretación del psicoanálisis y sacudido la institución psicoanalítica. Sus investigaciones versan sobre los estudios de casos de Freud
  9. 9. y sobre todo sobre el famoso caso de Dora. Es autor en particular de El Hombre de los Lobos, y de Dora se va. Tobie NATHAN es profesor de psicología clínica y patológica en París VIII. En 1993 creó en centro Georges Devereux, donde inició la etnopsiquiatría, que explica que la enfermedad mental se expresa y se cuida de forma diferente según las culturas. Es autor de numerosas obras, entre las cuales No estamos solos en el mundo, La influencia que cura y Elementos de psicoterapia, además de varias novelas. Antoine PELISSOLO es psiquiatra en el hospital de la Salpêtrière en París, corresponsable de la unidad CLICC (Clínica de investigación de comportamientos y cogniciones). En el marco de sus actividades en el CNRS, participa en varios programas de investigación sobre la evaluación de la personalidad y la ansiedad, el tratamiento de las fobias por la realidad virtual, el tratamiento de los TOC (Trastornos obsesivo-compulsivos), la epidemiología de los trastornos psiquiátricos y la utilización de medicamentos psicotrópicos. Philippe PIGNARRE es director de ediciones Les Empêcheurs de penser en rond y encargado de curso en París VIII. Trabajó cerca de diecisiete años en la industria farmacéutica y es autor de Cómo la depresión se ha convertido en una epidemia, y de El gran secreto de la industria farmacéutica. Richard POLLACK es periodista de investigación, basado en Nueva York, y autor de numerosas novelas y documentos. Comenzó su carrera periodística como reportero al principio de los años 1960, después como redactor asociado de Newsweek. En los años 1970, se convierte en cofundador de la revista mensual MORE, revista crítica de medios. En los años 1980, es redactor en jefe de Nation, el más antiguo semanario de izquierdas americano. Recientemente ha escrito un libro, Beltelheim o la fabricación de un mito, que ha tenido un gran éxito en los Estados Unidos. Joëlle PROUST, directora de investigación en el CNRS, estudió psicología y filosofía. Sus trabajos han versado sobre la intencionalidad, sobre la cognición animal (Cómo llega la mente a las bestias, ¿Piensan los animales?), y sobre la conciencia de actuación y sus perturbaciones en la esquizofrenia y en el autismo. Fredéric ROSENFELD es psiquiatra, fue asistente en los hospitales de Lyon. Titular de un DEA en neurociencias, se interesó durante mucho tiempo por el psicoanálisis, antes de alejarse de él y centrarse en las terapias comportamentales y cognitivas. Sonu SHAMDASANI es historiador de la psicología, e investigador en el Wellcome Trust Centre for the History of Medicine en el University College de Londres. Trabajó en el museo Freud en Londres. Es uno de los mejores especialistas mundiales en Jung. Edward SHORTER es historiador de la medicina. Enseña en la facultad de medicina de la universidad de Toronto. Es autor de numerosas obras, entre las que destaca una historia de las enfermedades psicosomáticas y una monumental Historia de la psiquiatría: De la era del asilo a la era del Prozac aparecida en 1998. Isabelle STENGERS es filósofa e historiadora de las ciencias, encargada de curso en la universidad libre de Bruselas. Ha publicado con Ilya Prigogine, La nueva alianza y Entre el tiempo y la eternidad. Frank SULLOWAY es historiador de las ciencias en Berkeley (California). Su libro Freud, biólogo de la mente: Más allá de la leyenda psicoanalítica, aparecido en 1979, es un análisis radical de los orígenes y de la validez del psicoanálisis. Recibió la MacArthur Grant, más conocida como la “bolsa de los genios”. En un libro más reciente, Los niños rebeldes, estudia la forma en que la dinámica familiar afecta al desarrollo de la personalidad, incluyendo la de los genios creadores, y subraya la influencia del orden de nacimiento sobre la personalidad y el comportamiento. Pascal de SUTTER es doctor en psicología y sexólogo clínico. Después de haber residido años en Canadá, entre los cuales cuatro en una comunidad amerindia del norte de Quebec, es jefe de servicio de la unidad de sexología del Hospital de Waterloo, profesor de la facultad de psicología de la universidad de Luvain-La-Neuve y codirector del certificado universitario europeo en sexología clínica. Peter J. SWALES es una autoridad reconocida en el campo de la historia del psicoanálisis. Conocido por sus escritos sobre la vida y obra de Sigmund Freud, Marilyn Monroe, William S. Burroughs et Shirley Mason (alias Sybil), este galés vive en Nueva York y acompaña regularmente con la sierra musical a una intérprete del repertorio de Jacques Brel. Con los testimonios de Agnès Fonbonne, Annie Gruyer, Claire L., Marie-Christine Lorentz, Sophie Nairac y Paul A.
  10. 10. PRIMERA PARTE LA CARA OCULTA DE LA HISTORIA FREUDIANA 1. Mitos y leyendas del psicoanálisis 11 2. Las falsas curaciones 42 3. La fabricación de los datos psicoanalíticos 58 4. ¿La ética del psicoanálisis? 81
  11. 11. 1. Mitos y leyendas del psicoanálisis ¿CÓMO EXPLICAR EL FORMIDABLE ÉXITO DEL PSICOANÁLISIS EN EL SIGLO XX? UNA DE LAS RAZONES ES SIN DUDA QUE SE TRATA DE UNA HISTORIA BONITA. DESDE SIEMPRE, LOS SABIOS HAN CONTADO SUS DESCUBRIMIENTOS, CON TODA LA PARCIALIDAD Y LA COMPLACENCIA QUE ESTE TIPO DE NARRACIÓN SUPONE. NINGUNO, SIN EMBARGO, IGUALA A SIGMUND FREUD EN SUS TALENTOS COMO CONTADOR. EL FUNDADOR DEL PSICOANÁLISIS ERA EN VERDAD UN ESCRITOR QUE SABÍA COMO CONSTRUIR UNA INTRIGA, ANIMAR A SUS PERSONAJES, HACER VIVIR A LOS CONCEPTOS. HIJOS DEL “SIGLO FREUDIANO”, TODOS HEMOS DEVORADO LOS LIBROS EN LOS QUE RECONSTRUÍA SUS PRIMEROS TANTEOS, SUS DUDAS, SUS ERRORES QUE SE TRANSFORMABAN EN VÍCTORIAS, SUS COMBATES CONTRA ADVERSARIOS EMPEÑADOS EN ABATIRLO, SUS DECEPCIONES FRENTE A LAS TRAICIONES DE SUS DISCÍPULOS MÁS CERCANOS. ¿QUIÉN NO HA ADMIRADO EL VALOR MORAL QUE NECESITÓ PARA QUITAR LA MULTIMILENARIA CAPA DE REPRESIÓN QUE PESABA SOBRE LA SEXUALIDAD, A PESAR DE SUS PROPIAS RESISTENCIAS? ¿QUIÉN NO HA SEGUIDO, ATÓNITO POR TANTA SAGACIDAD, LAS INVESTIGACIONES INCREÍBLEMENTE COMPLEJAS DE ESTE SHERLOCK HOLMES DEL ALMA? “ELEMENTAL, QUERIDO WATSON – ES EL SEXO, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE”. LA HISTORIA ES BELLA COMO LA CIENCIA Y DA LA VUELTA AL MUNDO, REPETIDA Y MACHACADA EN TODOS LOS TONOS POR INNUMERABLES BIÓGRAFOS, HISTORIADORES, FILÓSOFOS, PERIODISTAS, NOVELISTAS, CINEASTAS, AUTORES DE COMICS. DEJANDO DE LADO LAS DIFERENTES VARIANTES, SE LA PUEDE RESUMIR COMO SIGUE…
  12. 12. Érase una vez… Mikkel BORCH-JACOBSEN es danés-francés-americano. Filósofo de formación, consagró su tesis al Sujeto freudiano y enseñó brevemente en el departamento de psicoanálisis de Vincennes, bastión de Lacan. Instalado en los Estados Unidos desde 1980, donde es profesor de literatura comparada en la Universidad de Washington, es autor de siete libros sobre el psicoanálisis y la historia de la psiquiatría, traducidos a seis idiomas, entre los cuales Lacan, el dueño absoluto, hoy convertido en un clásico, y Anna O. una mistificación centenaria que suscitó una viva polémica en el momento de su publicación en 1995. Sus trabajos se inscriben en la nueva historia del psicoanálisis y de la psiquiatría, En 1882, cuando era aun estudiante, el joven Sigmund Freud oyó hablar a su amigo y mentor Josef Breuer de un grave caso de histeria que éste había conseguido curar de una forma completamente sorprendente. La “señorita Anna O.”, como Breuer la llamaría más adelante, sufría de múltiples síntomas extremadamente espectaculares, pero Breuer había constatado que podía hacerlos desaparecer uno a uno haciéndole contar, bajo hipnosis, los incidentes traumáticos que había en su origen. Intrigado por esta – “talking cure” – (es el nombre que le dio la propia paciente), Freud habló de ello con Jean-Martin Charcot, el gran maestro de la histeria y el hipnotismo con el que fue a seguir lecciones en París en 1885- 1886, pero éste no se mostró interesado. De vuelta en Viena, Freud decidió, en 1889, emplear el “método catártico” de Breuer en sus propias pacientes histéricas. Los éxitos terapéuticos se acumularon, y Freud consiguió convencer a Breuer de publicar sus resultados, a pesar de las reticencias de su amigo. En los Estudios sobre la histeria (1895), que empezaba con la descripción de Breuer del caso “Anna O.”, los dos autores anunciaron la gran noticia: las histéricas sufrían de “reminiscencias” inconscientes, porque eran traumáticas y reprimidas, y se las podía curar haciéndoles revivir y verbalizar estos recuerdos bajo hipnosis. Freud, sin embargo, insistía cada vez más en el carácter sexual de los traumatismos olvidados- reprimidos por las histéricas. A pesar de su poca afición por el tema, lo que escuchaba en su consulta le forzaba a reconocer el papel decisivo que jugaba la sexualidad en las neurosis. Eso fue demasiado para el timorato Breuer, que interrumpió toda colaboración con él después de la publicación de Estudios sobre la histeria. Freud, a partir de ese momento, iba a afrontar solo a los demonios del inconsciente y a descubrir el psicoanálisis. Sus próximos, sus colegas le dieron la espalda, como se la daban a la sexualidad, tema absolutamente tabú en ese periodo Víctoriano. Su único amigo durante esos años terribles fue Wilhelm Fliess, un otorrinolaringólogo de Berlín que sostenía teorías estrafalarias sobre la periodicidad sexual en ambos sexos y en el que Freud encontró, a falta de algo mejor, una escucha para los descubrimientos espectaculares que hacía cada día en su consulta. Freud, entonces, ya no hipnotizaba a sus pacientes. En lugar de “sugerirles” de forma autoritaria que abandonaran sus síntomas, como hacía Bernheim y los psicoterapeutas de la época, las dejaba “asociar libremente” en el diván, para ponerse a la escucha de su inconsciente. Cuanto más hablaban sus pacientes, más se remontaban a la primera infancia sus recuerdos. Sus pacientes, especialmente, le contaban cómo habían sido objeto de atentados sexuales por parte de sus padres, a una edad claramente prepuberal. Freud, confiando como siempre en su material clínico, había extraído en 1896 una teoría según la cual la histeria y la neurosis obsesiva eran invariablemente debidas a “seducciones” infantiles de este tipo, para gran escándalo de sus colegas para los que una frecuencia tal de incestos en la buena burguesía vienesa era simplemente impensable. Un año más tarde, sin embargo, Freud tuvo que rendirse a la evidencia: las
  13. 13. descripciones de incesto y de perversión de sus pacientes carecían de fundamento, al igual que la “teoría de la seducción” sobre la que había basado su reputación y su carrera. Esta dolorosa constatación, que hubiera desanimado definitivamente a cualquier otro investigador, coincidió con el heroico autoanálisis que emprendió en agosto de 1897. Consciente de que alguna cosa le impedía progresar, Freud decidió, como un médico probando un nuevo medicamento en sí mismo, tomarse como paciente y analizar sus propios sueños y recuerdos. Luchando contra las potentes resistencias internas que se manifestaron a través de todo tipo de síntomas neuróticos, acabó por darse cuenta de que había tenido, de niño, deseos eróticos con respecto a su madre y sentimientos de celos con respecto a su padre. He aquí, entonces, el por qué había dado tan fácilmente crédito a las acusaciones de sus pacientes con respecto a las seducciones de sus padres: ¡es que él mismo quería matar al padre! Y he aquí también, por qué todas sus pacientes le había contado esas inverosímiles historias de incesto: no se trataba de recuerdos, sino de fantasías que expresaban un deseo infantil de ser seducidas por su padre. Freud acababa de descubrir la sexualidad infantil, el papel de las fantasías inconscientes en la vida psíquica de las neurosis y la universalidad de lo que más tarde denominaría “complejo de Edipo”. Curado de sus síntomas por el autoanálisis, Freud podía ahora liberarse de su “transferencia” neurótica sobre Fliess, que le había llevado a cegarse con las nebulosas teorías biológicas de su amigo. Éste, furioso, le acusó de robarle s idea de “bisexualidad” y desarrolló sentimientos de persecución paranoica con respecto a él, que Freud, en privado, atribuyó a una homosexualidad reprimida. En cuanto a él, definitivamente liberado de sus demonios, podía ahora dedicarse a explorar sistemáticamente las múltiples producciones del deseo inc