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Mario vargas llosa. Dossier

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Dossier da obra "El héroe discreto", realizado para os Clubes de Lectura da Biblioteca Ágora. Recolle tanto información sobre Vargas Llosa e sobre a obra.

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Mario vargas llosa. Dossier

  1. 1. Mario Vargas Llosa (1936- ) El héroe discreto (2013)
  2. 2. Mario Vargas Llosa (1936-) Mario Vargas Llosa pasó su infancia entre Cochabamba (Bolivia) y las ciudades peruanas de Piura y Lima. El divorcio y posterior reconciliación de sus padres se tradujo en frecuentes cambios de domicilio y de colegio; entre los catorce y los dieciséis años estuvo interno en la Academia Militar Leoncio Prado, escenario de su novela La ciudad y los perros. A los dieciséis años inició su carrera literaria y periodística con el estreno del drama La huida del Inca (1952), pieza de escaso éxito. Poco después ingresó en la Universidad de San Marcos de Lima, donde cursó estudios de literatura. Desempeñó múltiples trabajos para poder vivir sin abandonar sus estudios: desde redactor de noticias en una emisora de radio hasta registrador en el Cementerio General de Lima. En 1955, el escándalo que provocó al casarse clandestinamente con su tía política Julia Urquidi (episodio que inspira la novela La tía Julia y el escribidor) agravó aún más su situación, y hubo de recurrir a algunos amigos para aliviar su penosa situación doméstica. En la capital peruana fundó Cuadernos de Composición (1956-1957), junto con Luis Loayza y Abelardo Oquendo, y luego la Revista de Literatura (1958-1959), erigiéndose en estas publicaciones como abanderado de un grupo que reaccionaba contra la narrativa social y documentalista de aquel entonces. A finales de los años 50 pudo finalmente viajar y establecerse en Europa, donde empezó a trabajar en la Radio Televisión Francesa y fue profesor en el Queen Mary College de Londres. Publicó su primera obra, Los jefes (1959), con veintitrés años apenas, y con la novela La ciudad y los perros (1963) se ganó ya un prestigio entre los escritores que por aquel entonces gestaban el inminente «boom» literario iberoamericano. Vargas Llosa acabaría
  3. 3. figurando entre los autores esenciales de aquel fenómeno editorial, y se le situó por su relevancia en primera línea, junto a narradores de la talla del colombiano Gabriel Garcia Márquez, el mexicano Carlos Fuentes o el argentino Julio Cortázar. El éxito de esta novela y el espaldarazo que supuso a su carrera literaria le permitió dejar atrás una etapa de precariedad y bohemia. En el viejo continente, Vargas Llosa estableció su residencia primero en París y luego en Londres (1967), de donde se trasladó a Washington y a Puerto Rico. La labor de Mario Vargas Llosa como crítico literario se refleja en ensayos comoGarcía Márquez: historia de un deicidio (1971) y La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975). En 1976, con José María Gutiérrez, codirigió la versión cinematográfica de su novela Pantaleón y las visitadoras. En 1977 fue nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua y profesor de la cátedra Simón Bolívar en Cambridge. Vargas Llosa en la campaña presidencial de 1990 En el terreno político, su ideario sufrió con los años profundas mutaciones. El rechazo visceral a toda dictadura y el acercamiento a la democracia cristiana caracterizaron su juventud; en los años 60 pasó de un explícito apoyo a la Revolución cubana a un progresivo distanciamiento del comunismo y a la ruptura definitiva con el gobierno de Fidel Castro (1971) a raíz del llamado Caso Padilla. Con el tiempo acabó convertido en un firme defensor del liberalismo, aunque sin renunciar a los avances sociales conseguidos por el progresismo, y en los 80 llegó a participar activamente en la política de su país. Impulsor del partido Frente Democrático, cuyo programa combinaba el neoliberalismo con los intereses de la oligarquía tradicional peruana, Mario Vargas Llosa se presentó como cabeza de lista en las elecciones peruanas de 1990, en las que fue derrotado por Alberto Fujimori. Decidió entonces trasladarse a Europa y dedicarse por completo a la literatura; publicó artículos de opinión en periódicos como El País, La Nación, Le Monde,Caretas, The New York Times y El Nacional. En 1993 obtuvo la nacionalidad española, y un año después fue nombrado miembro de la Real Academia Española. Mario Vargas Llosa ha sido distinguido, entre otros muchos galardones, con los premios Príncipe de Asturias de las Letras (1986), Cervantes (1994) y Nobel de Literatura (2010). El máximo galardón de las letras universales le llegó como reconocimiento a "su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual".
  4. 4. Mario Vargas Llosa presenta El héroe discreto, un melodrama peruano Por Jaime Pacios Tarántula. Revista cultural, 25-09-2013 El héroe discreto se gestó prácticamente como todas las ficciones que he escrito, a partir de algunas experiencias personales. En mi caso y creo que la imaginación no trabaja en abstracto sino a partir de ciertas imágenes que la memoria ha conservado; imágenes que proceden de experiencias vividas. Esto no quiere decir que todas las ficciones posean unas autobiografías disimuladas sino que en muchos casos la imaginación necesita trabajar sobre recuerdos, es decir, sobre lo vivido para lanzarse hacia la fantasía que es el corazón de toda ficción. El punto de partida de esta novela fue algo que había ocurrido en una ciudad al norte del Perú: Trujillo una de las que más se ha desarrollado más en estos últimos años. Allí un empresario transportista de origen muy humilde había hecho pública su decisión de no pagar cupos a la mafia. Hizo saber que no aceptaría su chantaje y que estaba dispuesto a correr todos los riesgos que ello implicase. A mí la imagen de este hombre, un empresario humilde que con un enorme esfuerzo había ido levantando esta empresa exitosa y que estaba dispuesto a enfrentarse a algo tan peligroso como las mafias y la violencia que aquello implicaba, y que probablemente nadie se lo iba a agradecer, me inspiró este personaje. Al mismo tiempo el Perú ha vivido un proceso de desarrollo bastante notable. A partir del año 2000 se inicia un proceso democrático pero, a diferencia de otros países, ha
  5. 5. continuado. Ha habido ya tres cambios de gobierno con tres elecciones más o menos limpias. En estos años ha habido unos consensos muy amplios para, de una parte, mantener políticamente la democracia, las instituciones democráticas y por otra parte, y eso sí que es una novedad en nuestra historia, una política económica de apertura, de estímulo a la inversión, de defensa de la empresa privada que ha aportado un gran beneficio económico al país. El Perú ha estado creciendo de una manera muy acelerada y ha sido uno de los países punteros en América Latina. Una de las consecuencias de este proceso ha sido el crecimiento de las clases medias, la aparición de empresarios de origen muy humilde, algunos muy exitosos, dueños incluso de compañías transnacionales. Es el caso de una familia muy conocida internacionalmente, de la familia Llanos, una familia muy modesta de Ayacucho que empezó a producir gaseosas en la cocina de su casita y veinte años después son dueños de una empresa que se ha extendido por tres continentes. Un caso de éxito empresarial muy comentado y reconocido por periódicos como el Wall Street Journal. El caso de esta familia no es único, hay otros tipos de empresarios que gracias a la apertura han cambiado en gran manera la faz del Perú. Éste es el contexto en el que transcurre la historia de este personaje, una novela que al principio iba a ser una sola historia; pero como me ha ocurrido casi siempre en las novelas que he escrito, apenas empecé a trabajar en ella, surgió la idea de enriquecer la historia, complementarla con una especie de contraste anecdótico con dos familias, dos mundos, dos sectores sociales y así es como reaparece una familia que ya ha sido protagonista de otras novelas mías como la de don Rigoberto, Doña Lucrecia y el hijo de don Rigoberto: Fonchito. No sé por qué siempre que escribo una novela siento la necesidad de juntar varias historias, tal vez porque es un género que se extiende mucho en el tiempo, o porque es un género social que nunca cuenta la historia de un personaje, sino la de un personaje sumido en un contexto. Creo que eso se manifiesta sobre todo en la existencia de historias distintas. Historias que poco a poco van convirtiéndose en una sola novela. Desde que escribí mi primera novela sentí esa posibilidad que tiene toda narración de convertirse en un verdadero laberinto de historias, porque creo que si un escritor siguiera todos los cabos de que consta una trama, no terminaría nunca de escribirlas. En toda historia, las ramificaciones son infinitas, es una de las cosas maravillosas y fascinantes que tiene una novela y cuando consigue capturar enteramente nuestra atención y hechizarnos; esa novela nos hace sentir esa posibilidad del infinito de una historia que se vive en toda su trayectoria porque no tiene ni principio ni final. Esto es algo que he sentido siempre que he escrito y por eso es tan difícil terminarlas. La mayoría de las veces los personajes y la peripecia de una novela no surgen de una manera espontánea sino que cuecen en un caldo de cultivo propicio para que alguien escriba su historia.
  6. 6. Felicito Yanaqué es un personaje inventado, pero es un personaje que no es insólito en el Perú de hoy. Felicito es el hijo de un campesino que ha llegado a convertirse en un pequeño empresario gracias a la apertura que ha vivido el Perú, que permite que gentes de origen muy humilde pueda abrirse camino para ascender en la pirámide socio-económica del país. Éste es un fenómeno que se vive en el Perú, Colombia, Chile, Brasil o México. No quiero decir de ninguna manera que esto haya resuelto el problema de las desigualdades económicas o de la pobreza… ni muchísimo menos; sino que esa situación es mucho menos grave de lo que era cuando yo era joven. Es un fenómeno bastante nuevo que justifica, en cierta forma, una esperanza. Ésta es la impresión tengo cada vez que vuelvo al Perú cada cierto tiempo para pasar allí una temporada corta. En todos estos años mi impresión es que el país está bien enrumbado; aunque haya todavía enormes obstáculos que vencer, el país parece bien orientado y en gran parte gracias a unos consensos que antes no existían. Consensos a favor del sistema democrático, a favor de la apertura económica, o a favor de estimular la inversión privada y extranjera. Todo esto ha ido teniendo unos resultados muy concretos en el desarrollo y crecimiento de un país. Quizá sea esta la razón por la que América Latina ha vivido mucho menos la crisis que Estados Unidos o que está viviendo aún buena parte de Europa. Allí no voy a decir que no se haya sentido, pero lo ha hecho de una manera mucho más tenue que en el resto del mundo. El héroe discreto no es una novela política en el sentido estricto, es una historia que habla de los problemas derivados de los llamados países emergentes , de la corrupción social y política y de los héroes silenciosos que cambian el rumbo de las sociedades enfermas. Uno de los temas de esta novela es la consecuencia negativa que conlleva el desarrollo. La prosperidad atrae el florecimiento de la delincuencia urbana, la presencia de mafias que aprovechan este crecimiento para constituir empresas que realizan chantajes; es decir, establecen un orden paralelo al existente. Es el gran problema que tiene hoy en día América Latina: la corrupción. Si hay algo que conspira contra las instituciones que están en proceso de democratización, si hay algo que amenaza el desarrollo económico es la corrupción. Es un cáncer que destruye solapadamente las instituciones, que propaga el cinismo, la actitud despectiva frente a la legalidad, la idea profundamente destructiva de que todo el mundo es corrupto, y que si todo el mundo lo es ¿por qué no serlo yo también? Son problemas que tienen todas las sociedades modernas, pero en los países que están luchando por alcanzar la modernidad crean problemas neurálgicos que si no se resuelven pueden destruir ese proceso de modernización y crecimiento. Éste, y no otro, es el problema que vive Felicito y es el resto de los protagonistas de El héroe discreto. Es un fenómeno paralelo en todos los países de Latinoamérica. Son lugares muy ligados al narcotráfico que es una industria enormemente poderosa en lo económico. El narcotráfico crea unos recursos paralelos con unas posibilidades económicas superiores a los del Esta
  7. 7. do. Pueden pagar mejores salarios, por lo tanto es una fuente terriblemente destructiva. Éste es uno de los temas centrales que vive el personaje desde una perspectiva muy personal. Felicito Yanaqué no es un hombre de pensamiento, no abstrae; él se reduce a enfrentarse a un problema personal que afecta a su vida y a la de su familia. Es la expresión de un problema muy general que comparte, aunque no sea muy consciente, con todos sus compatriotas. El problema que plantea la novela no es sólo el de la corrupción y el cinismo, sino el de la decencia. A veces la situación negativa que vive una sociedad en un momento histórico nos empuja al pesimismo y nos olvidamos de que en todas las sociedades hay gente decente. Gente que tiene unas convicciones y unos principios y que se esfuerza por que su conducta se ajuste a esos principios sin transgredirlos. La idea de que un pequeño empresario haga pública su decisión de no aceptar el chantaje de la mafia es la actitud típica de una persona decente, de una persona que no admite ser manipulada por delincuentes, ni convertirse él mismo en uno de ellos. Cree que existe un código del honor y una dignidad que él no puede sacrificar. Desde luego estos son héroes anónimos que jamás ocupan la cabecera de los periódicos; son héroes cuyos sacrificios nunca son recompensados, pero son los que hacen que una sociedad progrese, más que los héroes epónimos, sino esos héroes del montón, los ciudadanos normales y corrientes que son los que realmente constituyen una reserva moral para el futuro de un país. Cuando un país pierde esa reserva entra en bancarrota, aunque las cifras económicas digan lo contrario. Para Vargas Llosa uno de los peligros de la humanidad es la amenaza de los nacionalismos, a ellos responsabiliza de las grandes tragedias de la historia en países, que siendo grandes potencias, en algún momento de su trayectoria se han visto incapaces de vivir su propia independencia y delegarla en la comunidad, es la teoría del llamado de la tribu de Karl Popper. El mundo vive hoy una situación fascinante que es la de la globalización. A mi juicio es lo mejor que le ha pasado al mundo, ese lento desvanecimiento de las fronteras, la integración de las distintas culturas, religiones, tradiciones o idiosincrasias… creo que esa esa coexistencia, esa convivencia en la diversidad es algo extraordinario y va a disminuir extraordinariamente la violencia, la gran protagonista de la historia hasta ahora. Pero esta globalización provoca ciertas reacciones negativas que tienen que ver con un fenómeno que describió maravillosamente Karl Popper que es el del llamado de la tribu. Popper explicaba que salir de la tribu es el comienzo del progreso y de la civilización.
  8. 8. Cuando el personaje se aparta de la tribu adquiere soberanía, quiere independencia, puede elegir su vida de una manera distinta a los otros miembros de la tribu y es cuando la civilización está en marcha y gracias a eso hay democracia, Derechos Humanos, soberanía individual, coexistencia en la diversidad. Pero este llamado nunca desaparece, siempre está ahí en el fondo de nuestra conciencia y, en ciertas circunstancias, es muy fuerte. El llamado de la tribu es formar parte de una comunidad en la que la enorme responsabilidad de ser un ser soberano desaparece y no tenemos que tomar decisiones por nosotros mismos sino que las toma por nosotros la tribu. El nacionalismo es eso, es ese regreso a la tribu. Es esa abdicación de la responsabilidad, de la obligación de tener que elegir uno su propia vida, de decidir en función de uno mismo, de sus convicciones, desde su sensibilidad. Por eso he combatido siempre el nacionalismo, porque he visto los estragos atroces que causa el nacionalismo en los pueblos. Las guerras mundiales con millones de muertos son productos del nacionalismo. Todas esas matanzas espantosas en un mundo civilizado siegan y aniquilan comunidades enteras. Esto es lo que ocurrió en el caso de Alemania, uno de los países más civilizados del mundo. Es lo que pasó en Japón. Es una tara de la que es muy difícil librarse, pero si queremos que haya civilización, si queremos desterrar la violencia de este mundo, tenemos que combatirla con enorme energía y la cultura es uno de los grandes instrumentos para mostrar los estragos que causan esas taras a la humanidad. Plaza de armas y catedral de Lima, otro de los escenarios de El héroe discreto Algunos de los personajes de sus novelas son caprichosos y recurrentes y siempre reclaman su momento de gloria antes de desaparecer entre las nieblas del olvido. Me pasa una cosa curiosa con mis propios personajes, algunos de ellos prácticamente desaparecen de la memoria cuando termino las historias en las que ellos actúan. En cambio otros, como Don Rigoberto, se quedan en la memoria y al empezar otra novela reaparecen diciendo: “yo no fui suficientemente aprovechado- en esa historia, aquí estoy! corrige tu error, aprovéchame de nuevo, saca todas las posibilidades que hay en mí”
  9. 9. Bromeo, pero algo de eso hay. Es la razón por la que algunos personajes vuelven. En el caso de esta novela era normal que Lituma y los incontestables, son personajes que nacieron de historias piuranas y es normal que reaparezcan. Creo que en la literatura o en cualquier actividad creativa el ejercicio crea una voluntad que conspira contra la seguridad. Yo me siento tan inseguro escribiendo una historia ahora mismo como cuando empecé a escribirlas, o quizá más. Ahora soy más consciente de lo difícil que es alcanzar el horizonte que uno se fija cuando escribe una novela. A veces cuesta un enorme trabajo, aunque gozo enormemente escribiendo, es una experiencia maravillosa de una intensidad formidable. El verdadero leitmotiv de El héroe discreto es la corrupción y la falta de decencia de todas las clases sociales, pero en especial de la política; sin embargo la novela es optimista porque muestra que existen personajes dispuestos a asumir sus propios riesgos y aportar su granito de arena en el restablecimiento moral de la sociedad. Soy muy consciente de que en la clase política hay mucha corrupción, mucha mediocridad y mucha ineptitud, pero la clase política no es solamente eso. Es una actitud muy peligrosa la de condenar en bloque a la clase política de todos los países como si todos fueran corruptos o ineptos. Eso no es verdad, la sociedad tiene la clase política que se merece. Hay países en los que las mejores figuras, las más brillantes, las más decentes repudian la política porque les inspira repugnancia o miedo. Saben que ser político significa recibir un baño de mugre irremediablemente, no lo quieren y se apartan de ella. La política tiene muy mala imagen hoy en día y creo que si queremos tener políticas brillantes, decentes, creativas, necesitamos incitar a la gente más brillantes, más decentes y más creativas a hacerlas. Mario Vargas Llosa en una entrevista con Jorge Semprún. Entre la clase política hay gente muy valerosa y correcta. En un libro muy bonito sobre Jorge Semprúm que acaban de publicar en Francia se dedica un capítulo con grandes elogios a George Orwell que había leído hace muchos años y que me había impresionado. Ese ensayo que elogia Semprún se llama El oso y el unicornio y es un tratado realmente maravilloso porque comienza diciendo esto: “Inglaterra es un país de buena gente con los tipos equivocados en el control.”. Yo creo que en todos los países hay buena gente, gente modesta que baraja mucho para salir adelante, para darles a los hijos un futuro, y eso está en todas las sociedades; lo que ocurre
  10. 10. muchas veces es que esa gente extraordinaria no llega a dirigir el país, a ocupar los lugares de mando, pero están ahí, ¿no es verdad? La prueba es que muchas sociedades han pasado del horror al progreso y a la modernidad, a la decencia, a la legalidad y a la libertad… y eso ha sido posible porque esas buenas gentes de alguna manera han tomado el protagonismo. Éste es, en definitiva, el tema de El héroe discreto. En el Perú hay muchas cosas que andan mal, como las enormes diferencias sociales, las diferencias económicas o culturales y todo eso no está resuelto de ninguna manera. Sin embargo las cosas han comenzado a cambiar en la mayor parte de los países de América Latina. Hay gobiernos más bien de derechas, hay gobiernos más bien de izquierdas y, no obstante, parecen caminar en la misma dirección. Hay en esto una enorme distancia con el Perú de mi juventud en el que uno tenía la sensación de que el futuro estaba bloqueado completamente y que no había salida. Creo que la sensatez ha ido echando raíces en sociedades como la peruana. Un enorme sector del país se ha resignado y otros han optado por el entusiasmo, por la democracia, por los consensos, por ese progreso negociado entre los distintos sectores sociales con el convencimiento de que ése es el camino adecuado y para eso es fundamental que haya ciudadanos como Felicito Yanaqué, que haya muchos héroes discretos en una sociedad. Bertolt Brecht dice en un poema: “Ay del país que necesite héroes…” Seguramente es mejor que no existan esos héroes epónimos; pero los cotidianos, los anónimos, los que representan verdaderamente la reserva moral; son indispensables para que un país conjure los demonios que puedan destruirlo. Creo que Felicito Yanaqué es el que está detrás de ese optimismo mesurado que tengo hoy en día respecto al futuro del Perú. Mario Vargas Llosa ha tenido para esta novela multitud de referentes conocidos a la hora de elaborar tramas y personajes. Uno de ellos es, sin duda, un amigo entrañable desde sus primeros años de juventud, Javier Silva Ruete, de quien guarda un excelente recuerdo de juventud y madurez. Pensé mucho en Javier Silva Ruete que fue uno de mis mejores amigos. Siempre recuerdo la primera vez que yo lo vi en Piura en el año 1946, cuando fui por primera vez allí había una manifestación del Partido Aprista en la plaza de Armas. Mi abuelito era prefecto de Piura y era muy atacado por ellos porque era pariente de Bustamante Rivero, presidente del Perú en esa época. Yo fui a espiar esa manifestación y había allí un gordito con pantalón corto, piernas rollizas y un cartel más grande que él que decía: “maestro, la juventud te aclama” (era una pancarta a favor de Haya de la Torre). Ahí es donde conocí a Javier Silva Ruete que fue uno de mis grandes amigos. Era un hombre muy generoso, representaba las mejores características del piurano, alegre, extravertido y muy expansivo. Era tan impresionante Javier que, cuando tenía 11 años, se gastaba sus propinas yendo a comer a la calle. Tenía un apetito absolutamente voraz. Recuerdo que iba a su casa, estaba terminando de almorzar, recogía su propina y me decía: vamos, te invito al Reina y allí pedía un piqueo con el que remataba su almuerzo.
  11. 11. Creo que todas las etapas de mi vida han tenido algo de Javier Silva. Seguramente alguno de los personajes piuranos está un poco inspirado en el su carácter. Para él la amistad era algo fundamental, la cultivaba con verdadera pasión. Era un hombre muy querido por muchísima gente con una lealtad extraordinaria. Me dio mucha pena su muerte. Yo creo que he escrito mucho de la novela pensando en Javier, recordando las experiencias que vivimos juntos en Piura o en Lima. Creo que uno uno inventa siempre a partir de ciertos afectos o de ciertas imágenes, de cierta materia que la memoria ha conservado de lo vivido. Seguramente el recuerdo de esta amistad entrañable ha estado muy presente. Para mí la amistad es una de las cosas maravillosas que tiene la vida. Yo creo que es una especie de familia paralela donde uno encuentra refugio, apoyo o estímulo, es algo importantísimo. Javier ha sido un amigo muy querido y en los momentos más difíciles siempre estuvo allí, siempre fue un apoyo extraordinario. De alguna manera me ayudó mucho a escribir esta novela. Para algunos artistas la vejez no supone un momento de retiro, de pérdida de fuerzas o ilusiones, lo peor que pueden hacer es dejar de emprender nuevos proyectos, literarios o de cualquier otra índole, y seguir viviendo como si fueran inmortales. Veo la vejez con cierta preocupación, seguro. Yo creo que lo importante es vivir como si uno fuera inmortal, organizar su vida como si la muerte no existiera, como si uno fuese a vivir siempre, es decir, no perder el entusiasmo, no perder las ilusiones, no perder esa capacidad de proyectarnos en algunos anhelos o ideales; aunque secretamente sepamos que no los vamos a llegar a realizar. Yo creo que eso le ayuda a uno muchísimo a vivir. Para mí escribir significa abolir ese aspecto tan negativo de la temporalidad y embarcarme en una historia o en un proyecto literario, me hace vivir muy intensamente y anula la preocupación por la extinción o el final. Desde hace algunos años repito mucho eso de que me gustaría morirme con la pluma en la mano, creo que sería lo ideal. Hay que vivir hasta el final, no morirse en vida. El espectáculo más triste es que una persona se apague en vida y se muera en vida, es decir, que deje de tener ideales, que deje de tener ilusiones, que deje de sentir que la vida es esa cosa maravillosa que es. Si la vida es esa cosa maravillosa es porque existe la muerte porque si no, ¡qué aburrida sería la vida si estuviéramos condenados a vivir eternamente! La vida tiene esa intensidad maravillosa porque en algún momento se nos acaba. La vida se tiene que vivir hasta el final lúcido e ilusionado, vivir joven aunque se sea ya muy viejo.
  12. 12. El tercer héroe discreto El País, Opinión, 22-12-2013 En tiempo de confusión de valores, Vargas Llosa propone una novela moral El Vargas Llosa de sus brillantes inicios resucita siempre en el último de sus libros, como ocurre con El héroe discreto; todas sus marcas de fábrica están patentes, y algunos de sus personajes regresan para ocupar lugares que ellos mismos reclaman en el relato. Le he oído decir, en Panamá, y en Guadalajara más recientemente, en las presentaciones de El héroe discreto, que esos personajes recurrentes, tal es el caso del sargento Lituma y los inconquistables, o el don Rigoberto, doña Lucrecia y Fonchito, se presentan delante de él cuando va a emprender una nueva escritura, para dejarse ver, como diciéndole al novelista: aquí estamos, míranos bien, no nos has aprovechado lo suficiente. De modo que El héroe discreto es una novela hija de la maestría, y eso no quiere decir que no sea una novela juvenil, porque también La ciudad y los perros, la primera que escribió, es una novela maestra. Frescura juvenil y madurez reflexiva llegan a ser una fórmula clave en la escritura. Pero El héroe discreto es también lo que podría llamarse una novela moral, y no moralizadora, por supuesto. Una novela ejemplar, porque lo que busca mostrar son ejemplos de conducta. Entre la confusión ética de los tiempos modernos, el novelista acude a casos extraídos del mundo cotidiano, para probar que el heroísmo no es solamente fruto de las grandes batallas o de los momentos estelares de la historia, sino que puede surgir de la conciencia: la resistencia frente al chantaje, o las convenciones sociales, ambos actos de valentía. Es lo que ocurre con Felícito Yanaqué, un modesto transportista de la ciudad de Piura, e Ismael Carrera, un empresario de seguros de Lima. El primero resiste la extorsión, floreciente negocio contemporáneo; y el segundo, miembro de la élite social limeña, decide casarse con su empleada doméstica. Pero hay otro personaje en la novela que ha llamado mi atención, y es Edilberto Torres. A cualquier hora y en cualquier circunstancia comienza a presentarse en distintos sitios de Lima, a manera de una aparición, delante de Fonchito, el hijo de don Rigoberto, antes enamorado de doña Lucrecia, su madrastra, en Elogio de la madrastra. Cuando llegamos a creer que se trata de una encarnación del diablo, lo vemos sentarse al lado de Fonchito en una iglesia, sin ninguna aprehensión, y entonces puede ser también un ángel guardián, y hasta un espíritu burlón. Y ha llamado mi atención, además, por su nombre.Por la puerta del subconscienteentróenellibroEdelbertoTorres,elbiógrafodeRubénDarío Apenas cambiando una letra en su nombre de pila, se convierte en Edelberto Torres, quien de verdad existió, y era nicaragüense, igual que Norwin Sánchez de Conversación en la catedral. Se lo he comentado a Mario en un aparte del tráfago de la Feria del Libro de Guadalajara, y me dice que claro que sí, Edelberto Torres, el gran biógrafo de Rubén Darío, lo recuerda bien, pero que a la hora de ponerle nombre a su personaje no pensó en él. Lo
  13. 13. tenías en las profundidades del subconsciente, le digo. Eso puede ser, me responde, el subconsciente es tan vasto y poderoso. Y entonces le digo que don Edelberto, como lo llamábamos, viene a ser el tercer héroe discreto. Este hombre menudo y moreno, de andar nervioso y grandes suspiros cuando se acordaba de las calamidades de la dictadura de Somoza, eterno exiliado, fue despedido en los años cuarenta del siglo pasado del Ministerio de Educación por sus propuestas revolucionarias en cuanto a la enseñanza, que se fue a aplicar a Guatemala cuando triunfó la revolución democrática del doctor Juan José Arévalo. Cuando triunfó en Costa Rica la otra revolución democrática de José Figueres en 1948, con el apoyo de la Legión del Caribe, que pretendía derrocar a las numerosas dictaduras de entonces, empezó a fungir como correo de aquella fraternidad caballeresca. Una vez viajaba entre Guatemala y San José en un vuelo sin escalas de la extinta Panamerican, cuando el avión bajó complacientemente en Managua solo para que sacaran por la fuerza a don Edelberto, que pasó encarcelado más de un año. Al ser por fin liberado regresó a Guatemala, donde interpuso una demanda contra la Panamerican, y tras años de lucha, sin arredrarse, tal como don Felícito Yanaqué se enfrenta a la incógnita banda de la arañita, ganó el juicio, y la indemnización. El dinero se repartió entre los abogados y su causa revolucionaria, porque siguió siendo pobre. Había demostrado, como don Felícito, que no hay que dejarse pisotear. Tal como Mario bien recuerda, escribió La dramática vida de Rubén Darío, una labor de muchos años en las que consumió sus ahorros, pues él mismo financiaba sus viajes de investigación a España, Argentina, Chile. Trata a Rubén como su propio hijo: se entristece con sus penurias, lo regaña por sus disipaciones alcohólicas, se hincha de orgullo cuando describe la ceremonia de su presentación de credenciales delante del rey Alfonso XIII, entre “testas coronadas”. Este es entonces el tercer héroe discreto que por la puerta del subconsciente entró, con una vocal de su nombre alterada, en el espléndido universo de la novela de Mario Vargas Llosa.
  14. 14. La obra de Mario Vargas Llosa Formado en el marco generacional del cincuenta (su primer libro es de 1959: la colección de cuentos titulada Los jefes), Mario Vargas Llosa es uno de los novelistas hispanoamericanos de mayor fama mundial, y acaso el que ha escrito el mayor número de novelas de altísima calidad. Como narrador, Vargas Llosa maduró precozmente: La ciudad y los perros (1963) es la primera novela peruana completamente "moderna" en recursos expresivos. La Casa Verde (1966), Los cachorros (1967) y Conversación en La Catedral (1969) lo ungieron como uno de los protagonistas del «boom» de la novela hispanoamericana de los años sesenta y como el más característicamente neorrealista del grupo, con un virtuosismo técnico de enorme influencia internacional. Sus novelas posteriores, excepción hecha de la más ambiciosa de todas, La guerra del fin del mundo (1981, agudo retrato de la heterogeneidad sociocultural de América Latina), abandonaron el designio de labrar "novelas totales" que hasta entonces lo obsesionaba, y optaron por la reelaboración (irónica o transgresora) de formas o géneros subliterarios o extraliterarios, planteando con gran frecuencia una reflexión sobre los límites de la realidad y la ficción que recrea aspectos de la literatura fantástica y el experimentalismo narrativo, sin caer en ellos totalmente: la farsa, en Pantaleón y las visitadoras (1973); el melodrama, en La tía Julia y el escribidor (1977); la política-ficción anticipatoria, en Historia de Mayta (1984); el relato de crimen y misterio, en ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986) y Lituma en los Andes (1993); la narrativa erótica, en Elogio de la madrastra (1988) y Los cuadernos de don Rigoberto (1997); y la política, en La fiesta del chivo (2000). Obra narrativa No cabe duda de que la narrativa ocupa el lugar central de su abundante producción. Su magistral destreza técnica, su capacidad para hacer de cada una de ellas un mundo sólido capaz de autosostenerse y el hecho de otorgar una total autonomía al quehacer narrativo son sus virtudes centrales. En todos sus libros, inclusive los que como Pantaleón y las visitadoras o La tía Julia y el escribidor podrían ser considerados menores, la forma adquiere el más alto grado de importancia. Su producción narrativa se inició en 1959 con los cuentos de Los jefes y alcanzó resonancia internacional con la novela La ciudad y los perros (1963, premio Biblioteca Breve de 1962), reflejo y denuncia de la organización paramilitar del Colegio Leoncio Prado, donde el autor había realizado sus estudios secundarios. El ambiente cerrado y opresivo de aquel colegio militar de Lima parece compendiar toda la violencia y corrupción del mundo actual; los "perros" del título son los alumnos del primer año, sometidos a crueles novatadas por parte de los mayores. Dejando a un lado su problemática social y ética, la novela muestra una asombrosa madurez por el trazo ambiguo y mudable de los personajes, por la precisa descripción de los ambientes urbanos, por su trama sinuosa y por el hábil tratamiento del tiempo narrativo. Lejos de atenuar, el experimentalismo y la superposición de tiempos, personajes
  15. 15. y acciones intensifica su brutal e impactante realismo y el retrato de una violencia explícita o subyacente. Su consolidación literaria llegó con La casa verde (1966), verdadera exhibición de virtuosismo literario cuya prosa integra abundantes elementos experimentales, tales como la mezcla de diálogo y descripción y la combinación de acciones y tiempos diversos. El relato, que transcurre principalmente en un burdel, presenta varias historias paralelas con un montaje sumamente complejo, con yuxtaposición de planos temporales y cambios de punto de vista. Tales recursos se emplean también en parte en Los cachorros (1967), cuyo asunto, un internado, nos remite en su fase inicial a la temática de La ciudad y los perros; y en Conversación en La Catedral (1969), amplio retablo histórico-político del Perú (con sugerencias de libelo contra el régimen del dictador peruano Manuel Odría) compuesto a través de los diálogos sostenidos entre un periodista y el guardaespaldas negro de un dictador. Tales diálogos tienen lugar en "La Catedral", nombre del modesto bar de Lima en el que comparten sus vidas fracasadas. En las dos novelas siguientes, Vargas Llosa pareció renunciar a los grandes temas para abordar una vía más lúdica, en busca de nuevas posibilidades para su narrativa. Pantaleón y las visitadoras (1973) es una sátira humorística de la burocracia militar que añade a su siempre lúcida visión del poder un componente brutal y grotesco, emparentable con el esperpento hispano. La tía Julia y el escribidor (1977), acaso influida por los relatos del argentino Manuel Puig, desarrolla en contrapunto las vivencias sentimentales y el mundo de los seriales radiofónicos. La guerra del fin del mundo (1981), en cambio, pretende ser de nuevo una obra "total". En ella abordó la problemática social y religiosa de Hispanoamérica a través del relato de una revuelta de fondo mesiánico; la obra se inspira en un clásico del periodismo brasileño de principios de siglo, el libro Os Sertões de Euclides da Cunha, a partir del cual reconstruye y elabora la trama novelesca. Escritor de oficio y trabajador infatigable, que ha sido galardonado con numerosos premios a lo largo de su carrera, su prosa fue adquiriendo en sus posteriores novelas un tono medio o periodístico, que tal vez suponga cierto descenso respecto a obras anteriores, pero que ha incrementado su audiencia entre el público lector. En esa dirección cabe destacar Historia de Mayta (1984), encuesta sobre un antiguo compañero del colegio que, en 1958, protagonizó una sublevación en una localidad andina; ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986), que es en sí mismo un proceso narrativo bajo pretexto de una investigación policial; y El hablador (1987), sobre un contador de historias entre las tribus primitivas de Latinoamérica. Esta última obra reveló su fascinación por la tradición oral de la selva, región que siempre ha motivado su imaginación literaria; resulta llamativa tal comunión con las raíces indígenas en un escritor normalmente tan cosmopolita. Su novela Lituma en los Andes (1993) mereció el Premio Planeta; un año después recopiló sus colaboraciones periodísticas en Desafíos a la libertad (1994). En 1997 apareció su novela erótica Los cuadernos de don Rigoberto, en la misma línea de su anterior Elogio de
  16. 16. la madrastra (1988). En la tradición de la novela de dictadores, Vargas Llosa publicaría también una obra ambiciosa y total, La fiesta del chivo(2000), en la que reconstruye con absoluta maestría la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en la República Dominicana. Seis años después dio a la imprenta Travesuras de la niña mala (2006), una historia entre lo cómico y lo trágico en la que el amor se muestra dueño de mil caras. El héroe discreto (2013) es por ahora su novela más reciente. Ensayo y teatro Aparte de su obra narrativa, Vargas Llosa ha desarrollado una sostenida labor crítica y es autor de originales y profundos estudios sobre diversos autores y cuestiones literarias. Entre ellos destacan García Márquez: historia de un deicidio (1971), dedicado a una singular interpretación de la obra de Gabriel García Márquez; La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975); La verdad de las mentiras (1990), una colección de ensayos sobre veinticinco novelistas contemporáneos; La utopía arcaica: José María Arguedas y las ficciones del indigenismo (1996), donde analiza la vida y obra José María Arguedas; Cartas a un novelista (1997), una especie de propedéutica de la novela, dirigida especialmente a escritores jóvenes, yEl viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti (2008), donde analiza en profundidad la vida y la obra del escritor uruguayo. Su incursión en el teatro, aunque menos exitosa, ha sido frecuente: La señorita de Tacna (1981), Kathie y el hipopótamo (1983), La chunga (1986), El loco de los balcones (1993), Ojos bonitos, cuadros feos (1996), Odiseo y Penélope (2007) y Al pie del Támesis (2008) son las piezas dramáticas que ha publicado hasta hoy y en las que explora, preferentemente, destinos individuales. Los tres volúmenes deContra viento y marea (1983-1990) recogen una selección de sus crónicas, artículos y otros trabajos periodísticos. En 1993 apareció El pez en el agua, libro de memorias en el que traza un doble relato: las peripecias de su campaña presidencial en 1990 y un recuento desde su infancia hasta el momento en que decide partir a Europa para consagrarse a la escritura.
  17. 17. Bibliotecas Municipais A Coruña http://www.coruna.es/bibliotecas Servizo Municipal de Bibliotecas de A Coruña Rúa Durán Loriga 10-1º , 15030, A Coruña Teléfono 981184384 / Fax :981184385 smb@coruna.es Biblioteca Municipal Ágora Rúa Ágora s/n 15010, A Coruña Teléfono 981189886 bagora@coruna.es Biblioteca Municipal Infantil e Xuvenil Rúa Durán Loriga 10-Bjº , 15030, A Coruña Teléfono 98184388 / fax 981184385 binfantil@coruna.es Biblioteca Municipal Castrillón Praza de Pablo Iglesias s/n 15009 A Coruña Teléfono 981184390 / fax 98118439 bcastrillon@coruna.es Biblioteca Municipal Monte Alto Praza de los Abuelos s/n 15002, A Coruña Teléfono 981184382 bmontealto@coruna.es Biblioteca Municipal de Estudos Locais Rúa Durán Loriga 10-1º , 15030, A Coruña Teléfono 981184386 / Fax :981184385 bestudiosl@coruna.es Biblioteca Os Rosales Praza Elíptica 1-1º 15011 A Coruña Teléfono 981184389 brosales@coruna.es Biblioteca Municipal Forum Metropolitano Rúa Río Monelos 1, 15006, A Coruña Teléfono 981184298 / fax :981184295 bforum@coruna.es Biblioteca Municipal Sagrada Familia Rúa Antonio Pereira 1-Bj. 15007 A Coruña Teléfono 981184392 / Fax 981184393 bsagrada@coruna.es Síguenos en Twitter y Facebook Bibliotecas Municipals de A Coruña Bibliotecas Municipais de A Coruña

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