Garnacha

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Garnacha

  1. 1. La Señora Garnacha es menuda y llenita. Tiene la piel fina, tersa y morena como la de unamuchacha en verano. Junto a sus hermanas de racimo parece un joyero deperlas negras. En esta mañana septembrina, de sol rojo, hadespertado perezosa entre el rocío del amanecer, oyendo elbalido unánime de un rebaño que pasta y rumia tiempos.
  2. 2. La Señora Garnacha ha nacido en Cenicero. O tal vezen Fuenmayor. También ha podido nacer en Casalarreina, SanVicente, Alcanadre, Abalos, Autol… La Señora Garnacha ha nacido en La Rioja, pero tienefamilia en todo el mundo. Hermanas de cepa cubren toda España: desde Galiciaa Cataluña por el norte, hasta las rubias, alegres, llenas decante y sol de Andalucía, saltando luego el mar hasta las IslasCanarias y Baleares…
  3. 3. Pero Garnacha ha nacido entre jotas. Es una uvariojana. A la sombra de hojas y pámpanos verdes aguanta elsol, oyendo el galope del otoño que se acerca. Y con él… La Vendimia. Días deplenitud, transformación y futuro. Pero vamos por partes. Cuando Garnacha nació eraun mínima bolita de aljófar verdoso, perdida entre pampanitosy apretada junto a sus hermanas.
  4. 4. Para entonces el labrador, ¡cuánto había trabajado en laviña, cuidando su cepa madre! Un día de invierno podó los sarmientos viejos, comoaquel que lleva a su niña a la peluquería para verla más guapa. Solamente le dejó pequeños tocones, alguno máslargo, de donde un día de primavera saldría una nueva yhermosa cabellera de hojas color verde lechuga. La verdad es que entonces Garnacha no se veía muyagraciada, pelona como una oveja recién esquilada.
  5. 5. Pero toda la viña se veía igual. Un mar de cabezuelasgrises, marrones, arrugadas, como muñones que surgieran dela tierra en perfecta formación, unas al tresbolillo, otras alcuadrado… Garnachita había tenido su depresión y había pasadomucho miedo, oyendo a las viejas cepas contar cómo lo habíanpasado de mal antiguamente, con terribles enfermedades quesi no se atajaban a tiempo, acababan con sus vidas o las
  6. 6. Igual que los niños enferman de viruela osarampión, Garnachita tenía el peligro de coger enfermedadescomo la filoxera, el oidium, el mildiu… etc., unas más gravesque otras, que, atacando sus raíces, hojas y tronco, las llenade pecas o produce anemias mortales. Pero un día, el labrador, que siempre estaba pendientede ella, llegó con su aparato de sulfatar. La neblina de botica plaguicida jugaba al arcoiriscayendo entre las hojas como una lociónprotectora, salpicando de azul el racimo de Garnacha. ¡Y cómo reían bajo aquella ducha saludable!
  7. 7. Los tordos salían volando sorprendidos y laspicarazas, al borde de la viña, balanceando las negras levitasde sus colas, miraban extrañadas aquella llovizna artificial.
  8. 8. Y llegó el mes de julio, con el sol que caía como plomoderretido entre las cepas. Y después agosto, alternando el azul de su cielo contormentas repentinas. Varios chaparrones lavaron el polvo que la sequía habíapuesto sobre la piel de Garnachita que ya era una mozabrillante, turgente y llena de vida. Una tarde después del mediodía, sopló el viento conmás fuerza que otras veces, mientras el racimo se balanceabaalegremente como un chiquilla en su columpio.
  9. 9. ¡Pero aquel viento ya se estaba más que pasando! Sobre el horizonte de un azul intenso apareció una nubede grafito y el miedo aleteó sobre el viñedo. Las viejas cepas se estremecieron, pues sabían lo quevenía. Un fusilazo bajo la nube y un trueno largo, como depiedras rodando en el Iregua. El terror se cuajó entre las hojas con un temblorosorumor: ¡¡El granizo… el pedrisco…!!
  10. 10. Durante unos minutos que parecieron horas, unaextraña sombra pareció ametrallar el suelo con ráfagasheladas, que pronto cubrieron de blanco la tierra del entornohasta unos pocos metros de las cepas.
  11. 11. Cesó el viento. Paró el pedrisco. El cielo volvió a quedarazul. Garnachina y el viñedo se habían salvado de milagro. Como siempre, después de la tragedia vinieron loscomentarios agitando sarmientos y racimos. Pero al díasiguiente todo se había olvidado. El agua y el sol que calentó después hicieron queGarnacha se llenara de azúcar y el racimo morado destilaralágrimas de miel, que atraía abejorros, avispas y golosospajarillos. Garnacha había dejado de ser una uva-niña, habíamadurado y llegaba a un nuevo y definitivo ciclo de la su vida.
  12. 12. Al amanecer de aquel día sonaron los tractores y lospasos de las bestias, el crujir de los ejes de los carros y lasvoces de la gente. Comenzaba la Vendimia.
  13. 13. Llegó el labrador con su familia, sus amigos, losbreceros afilando los corquetes…y poco a poco los melososracimos fueron pasando a los cestos de rogo, que luegocolocados en los remolques del tractor, partían traqueteandohacia la bodega. En uno de aquellos cestos, envuelta en jugos, un pocoaturdida y mareada, entró Garnacha. Como en un sopor sentía los vaivenes del remolquesobre las piedras del camino, las voces de los hombres, lasrisas de los niños y al cabo de un rato, la parada y el volquete.
  14. 14. Miles de Garnachas cayeron en una catarata de colorvioleta, llenando a rebosar los lagos de cemento. En la viña solamente quedaron sus hermanas máspequeñas, algunas enfermizas, otras olvidadas, esperando lamano cariñosa que iniciara la racima. En el lago, Garnacha, al calor de la apretura ymezcolanza comenzó a sentir una sensación extraña. Un suave hormigueo la invadía y su jugo se espesabarompiendo los granos, y junto con el de sus hermanas caíahacia el fondo del lago.
  15. 15. Y así pasaron las horas. Y algunos días. Una mañana llegó la gente de la bodega y pisando yapretando, exprimieron aquella esponjosa masa azucarada.Abrieron la canilla del lago y fluyó un chorro de líquido espesoy ambarino donde ya Garnacha estaba incorporada. ¡El primer mosto de primera lágrima! Garnacha tuvo la suerte de salir en él. En aquel mosto especial para el mejor vino Garnachapasó a los tinos, donde tras unas manipulaciones con rarasvasijas la metieron en una vieja cuba de roble.
  16. 16. En aquella cálida y oscura cuna de madera, en elsilencio de claustro del calao, Garnacha comenzó un largosueño de transformación definitiva. La oruja de sus hermanas bajó hacia las prensas que laestrujaron a conciencia, hasta que, el líquido, parecido al quesalió con Garnacha, pasó a otras barricas a dormir, puestas enfilas unas sobre otras, trabadas como tréboles gigantes aesperar su despertar en las distintas trasiegas.
  17. 17. Con los raspones, vueltos a exprimir, salió otro mostomás sucio y espeso, un hermano segundo deGarnacha, áspero por los palos de los racimos, pero que undía sería un gran tipo, de carácter fuerte y agresivo: el orujo o
  18. 18. Se hizo el silencio durante casi un año. Un silencio, que a los pocos días en la soledad delcalao, sonaba a hervores y murmullos como de ronroneogatuno, mientras el tufo salía por las lumbreras. Garnacha estaba fermentando; su azúcar se hacíaalcohol, que mezclado con otras sustancias le haríandefinitivamente adulta, transformada en vino de Rioja. Al cabo de un tiempo Garnacha ya era vino del año.
  19. 19. Pasó a las botellas de cristal verde oscuro, y fuetaponada en otra fiesta en la bodega. ¡Pero qué maja era! Aún tenía aguja, ese pequeño burbujeo que alegra lalengua y las encías.
  20. 20. Pero que se va a hacer. La historia de Garnacha llega asu fin. Aunque podrían contarse otras muchas cosas de suvida. Cómo algunos la preparan con tratamientosdelicados, igual que se maquilla una moza o una artista, paratransformarla en un vino especial, con marca y etiqueta, títulode nobleza y certificación de origen. Cómo muchas viajan por todo el mundo, como sushermanas que llegaron a los palacios, a los restaurantes ymejores hoteles.
  21. 21. Otras, en grandes pellejos y botas se fueron a lasaldeas, bares y tabernas. ¡Pero Garnacha prefirió quedarse en la calle Laurel! En la próxima primavera volverá a nacer entrepampanitos una pequeña bolita de aljófar verde y Garnachitaseguirá viviendo en La Rioja.

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