© de esta edición: Banco Central de Venezuela, 2009
Coordinador de la Colección
Carlos Mendoza Potellá
Producción editoria...
ÍNDICE
Nota editorial.	.............................................................................................	 11
P...
CAPÍTULO V
LA POSNACIONALIZACIÓN	...............................................................	 109
Política del MEM y l...
CAPÍTULO VIII
LOS REPAROS PETROLEROS Y EL INTERÉS NACIONAL
(EL CASO DE VENEZUELA)	...........................................
CAPÍTULO XI
¿HACIA DÓNDE VA PDVSA?	.............................................................	 211
Evolución de la acti...
Contenido de las principales cláusulas de los ocho (8) convenios
aprobados por el Congreso	..................................
NOTA EDITORIAL
El Banco Central de Venezuela presenta la Colección Venezuela y su Petróleo
como un aporte al rescate de te...
PRESENTACIÓN
El Banco Central de Venezuela dedica este primer volumen de la Colección Vene-
zuela y su Petróleo a quien fu...
De la nacionalización a la apertura petrolera14
De esas constataciones y experiencias surgió su permanente y radical ident...
Presentación 15
Desde entonces se pudieron experimentar sus nefastas consecuencias, las cuales
quedaron de bulto en las do...
De la nacionalización a la apertura petrolera16
En cumplimiento de ese convenio se promulgó la Ley de Hidrocarburos
vigent...
Presentación 17
recibieron garantías no escritas –pero fielmente cumplidas– de participación en
todos los futuros emprendi...
De la nacionalización a la apertura petrolera18
de nuevas concesiones y el voluntario enanismo en el que fue mantenida la ...
Presentación 19
cual Gastón Parra Luzardo se integró a la Comisión Presidencial para la Reversión
Petrolera.
El instrument...
De la nacionalización a la apertura petrolera20
ventajas, para los intereses de las compañías y del sistema en general, de...
Presentación 21
Los contratos de asistencia técnica y comercialización, suscritos bajo presiones
chantajistas ejercidas so...
De la nacionalización a la apertura petrolera22
estatales. En su visión corporativa lo importante era la expansión del neg...
Presentación 23
La camarilla gerencial petrolera, escudada en la condición de compañía anónima
atribuida a Pdvsa y arguyen...
De la nacionalización a la apertura petrolera24
inactivos y los “convenios de asociación bajo el esquema de ganancias comp...
RECONOCIMIENTOS
En estos últimos veinte años, durante los cuales fueron surgiendo varios de los
textos que integran este l...
PREFACIO A LA TERCERA EDICIÓN
En este libro, cuyas primeras dos ediciones se agotaron en tres años, se asume el
pleno comp...
De la nacionalización a la apertura petrolera28
y nacional dieciocho (18) nuevas áreas petroleras que cubren una extensión...
A PROPÓSITO DE LA SEGUNDA EDICIÓN
En los ocho meses transcurridos desde agosto de 1995, cuando los originales de
este libr...
30 De la nacionalización a la apertura petrolera
continuar defendiendo la tesis de la auténtica nacionalización petrolera ...
Gastón Parra Luzardo
De la nacionalización
a la apertura petrolera
Derrumbe de una esperanza
Colección Venezuela y su Petr...
INTRODUCCIÓN A LA PRIMERA EDICIÓN
Examinar y reflexionar sobre cuáles han sido las relaciones y causas que han im-
pedido ...
34 De la nacionalización a la apertura petrolera
países la forma y manera de insertarse en la economía mundial, sin poder ...
35Introducción
Actuando bajo esos principios es como podremos “encontrar los cauces para lo-
grar una presencia mundial qu...
36 De la nacionalización a la apertura petrolera
exploración y explotación a empresas públicas y privadas, nacionales y ex...
37Introducción
Asesora al Gabinete económico del Ejecutivo Nacional, financia a organismos
públicos y privados, ejerce inf...
38 De la nacionalización a la apertura petrolera
como la posibilidad o inconveniencia de establecer las empresas mixtas, y...
39Introducción
El subtítulo Derrumbe de una esperanza posee una intención polémica y hasta in-
citante. Ciertamente, tiene...
CAPÍTULO I
PROBLEMAS DE LA NACIONALIZACIÓN PETROLERA
EN VENEZUELA*
Trataré, en primer lugar, de informar sobre algunos asp...
42 De la nacionalización a la apertura petrolera
responsabilidad y los cargos no solamente a la generación a la cual se re...
43Problemas de la nacionalización petrolera en Venezuela
A partir de 1958 se observa una disminución progresiva en los pre...
44 De la nacionalización a la apertura petrolera
A fines de 1966 el Estado venezolano, a través del convenio petrolero de ...
De la Nacionalización a la Apertura Petrolera. Derrumbe de una Esperanza
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De la Nacionalización a la Apertura Petrolera. Derrumbe de una Esperanza

  1. 1. © de esta edición: Banco Central de Venezuela, 2009 Coordinador de la Colección Carlos Mendoza Potellá Producción editorial Gerencia de Comunicaciones Institucionales, BCV Departamento de Publicaciones Avenida Urdaneta, esquina de Las Carmelitas Torre Financiera, piso 14, ala sur, Caracas 1010, Venezuela Teléfonos: 801.5514 / 8380 / Fax: 536.9357 publicacionesbcv@bcv.org.ve www.bcv.org.ve RIF: G-20000110-0 Diseño gráfico y diagramación José Gregorio Salazar Pinto Transcripción Mari Carmen Varela Corrección de textos María Enriqueta Gallegos José Ramón Cova España Impresión Gráficas Acea Hecho el Depósito de Ley Depósito legal: lf35220093301782 ISBN: 980-394-049-2 Impreso en Venezuela – Printed in Venezuela Catalogación en fuente de Biblioteca Ernesto Peltzer De la nacionalización a la apertura petrolera: derrumbe de una esperanza – [Cuarta edición] Caracas: BCV, 2009. – 360 p. Colección Venezuela y su Petróleo Incluye Referencias bibliográficas (p. 349-358). ISBN: 980-394-049-2 1. Industria petrolera – Venezuela 2. Venezuela – Política comercial 3. Industria petrolera – Política gubernamental – Venezuela 4. Petróleo – Venezuela 5. Petróleos de Venezuela (Pdvsa) I. Título II. Mendoza Potellá, Carlos III. María Enriqueta Gallegos y Cova España, José Ramón IV. Varela, Mari Carmen V. Salazar Pinto, José Gregorio Clasificación Dewey: 338.27282/P258/2008 Clasificación JEL: Q40 ; Q48 ; N56 ; L71 ; E62
  2. 2. ÍNDICE Nota editorial. ............................................................................................. 11 Presentación (de Carlos Mendoza Potellá) ................................................. 13 Reconocimientos ........................................................................................ 25 Prefacio a la tercera edición ....................................................................... 27 A propósito de la segunda edición .............................................................. 29 Introducción a la primera edición ............................................................... 33 CAPÍTULO I PROBLEMAS DE LA NACIONALIZACIÓN PETROLERA EN VENEZUELA ........................................................................................... 41 Evolución de la explotación petrolera ........................................................ 41 Promulgación de la Ley sobre Bienes Afectos de Reversión ..................... 45 Anteproyecto de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y Comercio de los Hidrocarburos ........................................... 47 ¿Se justifica una indemnización? ............................................................... 51 Medidas precautelativas ............................................................................. 55 Los aspectos laborales ................................................................................ 57 Nacionalización: ¿para quién y para qué? .................................................. 59 CAPÍTULO II EL EJECUTIVO NACIONAL DESNATURALIZA LA NACIONALIZACIÓN PETROLERA .......................................................... 61 Introducción ............................................................................................... 61 Camino hacia la desnacionalización .......................................................... 63 Debate en el seno de la Comisión de Reversión en torno a las empresas mixtas y comercio exterior ................................................. 66 Las empresas mixtas .................................................................................. 67 La estrategia de comercio exterior de los hidrocarburos ........................... 75 Otras modificaciones al Proyecto ............................................................... 80 Consideraciones finales .............................................................................. 82 CAPÍTULO III ¿ES SUFICIENTE EL ACTO DE NACIONALIZACIÓN? ....................... 83 Actas de avenimiento para el pago por indemnización .............................. 85 CAPÍTULO IV LOS CONVENIOS DE ASISTENCIA TÉCNICA ..................................... 91 Introducción ............................................................................................... 91 Los contratos de asistencia técnica ............................................................. 92 Análisis de las cláusulas más significativas ............................................... 93 Testimonio y evaluación ............................................................................. 107
  3. 3. CAPÍTULO V LA POSNACIONALIZACIÓN ............................................................... 109 Política del MEM y la ejecución por Pdvsa (1976-1978) .......................... 109 Los contratos de comercialización ............................................................. 109 ¿Qué ocurre con la producción? ................................................................. 109 Contratos de comercialización .................................................................. 114 Cláusula de tolerancia - Control de la producción ...................................... 116 ¿Quién determina los precios? ................................................................... 117 Los descuentos directos ............................................................................. 118 Valores de exportación después de la nacionalización ............................. 120 Compensación real por la pérdida del valor adquisitivo del ingreso petrolero ................................................................................... 122 Otros elementos que afectan el poder adquisitivo del ingreso petrolero ... 126 Equivalencia del precio de realización (promedio) de Venezuela en dólares por barril, 1979-1994 ................................................................. 127 CAPÍTULO VI LA ESTRATEGIA ENERGÉTICA DEL MUNDO CAPITALISTA DESARROLLADO DENTRO DE LA ACTUAL CRISIS MUNDIAL 129 La nueva estrategia energética de los poderes capitalistas ........................ 130 Pacto entre Estados Unidos-Arabia Saudita y otros países ........................ 131 Política de desprestigio de la OPEP ........................................................... 133 La baja de los precios del petróleo como resultado de esa estrategia energética ........................................................................ 134 Las economías nacionales de los países de la OPEP y la dinámica de los precios del petróleo ................................................... 134 El caso de Venezuela .................................................................................. 137 Carencia de una política petrolera ......................................................... 137 La incoherencia de la política de desarrollo económico ....................... 141 Posibles soluciones a la crisis presupuestaria actual ............................. 141 CAPÍTULO VII LA INTERNACIONALIZACIÓN PETROLERA .................................. 145 Convenios de asociación con entes públicos y privados en el exterior ...... 145 La internacionalización justificable ............................................................ 147 Argumentos dados por Pdvsa en torno a la internacionalización ............. 149 Objetivos propuestos y resultados .............................................................. 152 Los estados financieros de los negocios de Pdvsa en el exterior ............... 156 Conclusiones .............................................................................................. 161 Anexos ....................................................................................................... 163
  4. 4. CAPÍTULO VIII LOS REPAROS PETROLEROS Y EL INTERÉS NACIONAL (EL CASO DE VENEZUELA) .................................................................. 171 La reforma tributaria de 1966 y el impuesto selectivo a las petroleras ...... 172 El precio de referencia y la transacción de los reparos petroleros (1957-1965) ................................................................................................ 172 La evasión fiscal y Proyecto de Ley de Reforma Parcial ......................... 173 Los reparos petroleros formulados por la Contraloría ............................... 175 El avenimiento ........................................................................................... 176 Argumentos de las ex concesionarias ........................................................ 177 Negligencia del Ejecutivo Nacional ........................................................... 177 CAPÍTULO IX ¿ES RAZONABLE EL PLAN DE PDVSA? ........................................ 181 CAPÍTULO X OBJETIVOS Y CONSECUENCIAS DE LAS ASOCIACIONES ESTRATÉGICAS. PROYECTO CRISTÓBAL COLÓN ..................... 187 Introducción ............................................................................................... 187 Antecedentes necesarios ............................................................................ 187 Los convenios operativos ........................................................................... 190 Las “asociaciones estratégicas” ................................................................. 191 Condiciones para los convenios de asociación ......................................... 191 Proyecto Cristóbal Colón ........................................................................... 193 ¿Por cuál ley deberá regirse el Proyecto Cristóbal Colón? ........................ 193 ¿Para qué modificar el artículo 5 de la Ley de Nacionalización? ............... 194 Objetivos del Convenio Cristóbal Colón ................................................... 196 Alcances del Proyecto ................................................................................ 196 Acuerdo de formación del Proyecto Cristóbal Colón ................................ 199 El régimen de control de la empresa .......................................................... 199 El régimen fiscal ........................................................................................ 200 Rebaja de la tasa impositiva del 67,7% al 30% ......................................... 201 Garantías de mantener el régimen fiscal .................................................... 201 Negociación de la regalía ........................................................................... 202 Eliminación de los valores fiscales de exportación .................................... 206 El valor de retorno ..................................................................................... 208 Arbitraje internacional. Violación de la Constitución Nacional ................ 209 Repercusiones ambientales ........................................................................ 209 Conclusiones .............................................................................................. 210
  5. 5. CAPÍTULO XI ¿HACIA DÓNDE VA PDVSA? ............................................................. 211 Evolución de la actividad petrolera y consecuencias financieras y fiscales ... 211 Los valores fiscales de exportación ............................................................ 213 La regalía petrolera .................................................................................... 215 CAPÍTULO XII LA APERTURA PETROLERA, LOS CAMBIOS MUNDIALES Y LA ECONOMÍA VENEZOLANA ...................................................... 225 Introducción ............................................................................................... 225 El contexto internacional: tiempos de conflictos y transformaciones ........ 225 Las perspectivas del petróleo en el mundo ................................................ 227 Surgimiento de las empresas estatales petroleras en América Latina ........ 230 Desmoronamiento de las empresas estatales ............................................. 230 ¿Qué va a ocurrir en Venezuela? ................................................................ 231 El papel de Pdvsa ....................................................................................... 233 ¿Hacia dónde va Pdvsa? ............................................................................. 233 Grave error histórico .................................................................................. 235 La propuesta del proceso de apertura ......................................................... 236 Fundamentos para la apertura .................................................................... 236 La apertura y la OPEP ................................................................................ 238 Necesaria reflexión ..................................................................................... 240 Redimensionar el Plan de Expansión de Pdvsa ......................................... 242 Análisis del “Marco de condiciones propuestas” ....................................... 243 Sin prejuicios ni silencios interesados ....................................................... 257 Conclusiones .............................................................................................. 258 CAPÍTULO XIII PDVSA Y EL DOMINIO TRANSNACIONAL ..................................... 261 Hacia la desnacionalización petrolera ........................................................ 261 Introducción ............................................................................................... 261 El proceso de licitación de las áreas para la exploración y explotación de hidrocarburos .................................................................. 262 La apoteosis de la desnacionalización ....................................................... 263 Resultados del proceso de licitación .......................................................... 264 Debate parlamentario sobre los convenios de asociación ........................... 264 Acuerdos previos a la licitación ................................................................. 272 Ajuste de la regalía petrolera ..................................................................... 273 Recuperación acelerada de las inversiones ................................................ 276 El ajuste por inflación ................................................................................ 279 Aumento de la tasa de crédito fiscal por inversión .................................... 280 Presiones transnacionales ........................................................................... 281
  6. 6. Contenido de las principales cláusulas de los ocho (8) convenios aprobados por el Congreso ......................................................................... 283 Del Comité de Control ............................................................................... 283 De la transferencia tecnológica .................................................................. 285 Del medio ambiente natural ....................................................................... 286 De la contabilidad en dólares ..................................................................... 288 Consolidación y desarrollo de la desnacionalización en Venezuela .......... 290 De la apertura del mercado interno ........................................................... 292 Promulgación de la nueva Ley Orgánica de Apertura del Mercado Interno ......................................................................................... 296 La Tercera Ronda de Convenios Operativos. Licitación de las nuevas áreas petroleras .................................................................... 299 La venta de acciones de Pequiven y pérdida de fuerza del Estado-nación ....................................................................................... 301 La venta de acciones de Pdvsa y el dominio transnacional ....................... 304 ANEXOS ................................................................................................... 311 TESTIMONIOS ........................................................................................ 315 Síntesis de las intervenciones de Gastón Parra Luzardo como representante de LUZ, en la Comisión Presidencial de Reversión Petrolera ............................................................................... 315 Comentario del autor al primer Proyecto de la Ley de Estatización de la Industria de los Hidrocarburos, solicitado por la Comisión de Reversión Petrolera ............................................................................... 326 Posición de La Universidad del Zulia en torno a las reformas propuestas por el Ejecutivo Nacional ........................................................ 330 Comunicación del Contralor General de la República en respuesta al documento referente a los contratos de tecnología y comercialización ..... 331 Convenio de asociación entre Lagoven, S.A. con empresas de las organizaciones Exxon, Shell y Mitsubishi, entes privados y extranjeros, con el objeto de explotar y comercializar el gas natural proveniente de los yacimientos ubicados costa afuera, al norte del estado Sucre ......... 332 Convenios de asociación para la exploración a riesgo de nuevas áreas y la producción de hidrocarburos bajo el esquema de ganancias compartidas ................................................ 338 Acuerdo mediante el cual se autoriza que se celebren los convenios de asociación para la exploración a riesgo de nuevas áreas y la producción de hidrocarburos bajo el esquema de ganancias compartidas en ocho de las áreas determinadas por el Ministerio de Energía y Minas, entre las partes que en él se indican .......................... 347 BIBLIOGRAFÍA ...................................................................................... 351
  7. 7. NOTA EDITORIAL El Banco Central de Venezuela presenta la Colección Venezuela y su Petróleo como un aporte al rescate de textos en los cuales ha quedado plasmada la lucha de la nación venezolana por la soberanía sobre sus recursos de hidrocarburos. Ese combate, librado en la mayoría de las oportunidades en condiciones de in- ferioridad frente a los carteles petroleros internacionales, fue registrado por cro- nistas e investigadores en obras que, durante décadas, constituyeron las fuentes bibliográficas para la docencia en las universidades nacionales. Sin embargo, desde mediados de los años ochenta del siglo pasado, por la imposi- ción de los dogmas del libre mercado y la aceptación acrítica de la globalización impulsada por el Consenso de Washington, el estudio de la política, legislación, sociología y economía de los hidrocarburos fue minimizado y, en algunos casos, extirpado de los respectivos programas de cada una de esas carreras en casi todas las universidades del país. El enfoque de estos temas se redujo a lo estrictamen- te administrativo-técnico y a la información corporativa orientada a la justifica- ción de las políticas de privatización y apertura incondicional al capital petrolero internacional. Por ello, se puede afirmar, sin duda, que la mayoría de los profesionales de las ciencias sociales egresados en los últimos 30 años de las universidades venezola- nas han recibido una muy reducida información sobre la historia y fundamentos de las políticas públicas en materia de hidrocarburos. En el contexto de la profunda crisis económica y social que se vive en el mundo y el consecuente derrumbe de la mitología neoliberal, se renueva la vigencia del pensamiento económico nacionalista y se impone la revisión de sus fundamentos filosóficos e históricos. Tal es el propósito al que quiere contribuir esta colección.
  8. 8. PRESENTACIÓN El Banco Central de Venezuela dedica este primer volumen de la Colección Vene- zuela y su Petróleo a quien fuera el principal promotor de esta iniciativa editorial y Presidente de la institución hasta el día de su fallecimiento, el doctor Gastón Parra Luzardo. Para hablar de la personalidad del autor apelaremos a extractos de las palabras pronunciadas con motivo del homenaje póstumo que se le rindiera en enero de 2009 en Maracaibo, al designar con su nombre el auditorio de la subsede del BCV en esa ciudad. La vida de Gastón Parra Luzardo, su lucha incansable en defensa de la soberanía nacional sobre su más valioso patrimonio, constituyen un auténtico apostolado. Un ejemplo de perseverancia en los principios, que debe ser imitado, un mandato para todo venezolano consciente de su gentilicio y de sus responsabilidades nacio- nales. Según sus propias palabras, plasmadas en la “Introducción” de la primera edición de esta obra, en 1995: Examinar y reflexionar sobre cuáles han sido las relaciones y causas que han impedido una genuina nacionalización del principal recurso natural agotable con que cuenta Venezuela; desentrañar por qué se ha permitido de manera preponderante, absorbente y dominante la presencia del capital transnacional en la planificación, desarrollo y apli- cación en la estrategia energética del país e investigar el por qué la actividad petrolera no ha estado orientada al servicio de la economía para impulsar la transformación del proceso económico, político y social, en beneficio de la colectividad, es un compromiso insoslayable que debe asumirse con la mayor responsabilidad histórica. Gastón Parra jamás eludió esa responsabilidad, asumida desde muy joven, al iden- tificarse con el ideario socialista. Se mantuvo fiel a esas convicciones en todas las circunstancias que le tocó vivir, muchas veces amargas y frustrantes, al punto de generar la desilusión, el cansancio, la renuncia y desbandada de muchos otros. Era, por sobre todo, un ideario sustentado en el más profundo estudio de autores e investigadores sociales de todas las corrientes del pensamiento económico y so- cial, ratificado constantemente en la lucha diaria por impulsar el pleno desarrollo de la soberanía nacional, en el combate contra las fuerzas internacionales que nos imponían la dependencia y contra los voceros nativos del entreguismo. El suyo nunca fue un ideario libresco y de catecismo, sino que se forjó continua- mente en la observación y el análisis de nuestra realidad nacional y latinoamerica- na, subdesarrollada y dependiente, sometida al saqueo de las potencias imperiales y grandes corporaciones internacionales.
  9. 9. De la nacionalización a la apertura petrolera14 De esas constataciones y experiencias surgió su permanente y radical identifica- ción con las causas de la justicia social y de defensa de la soberanía nacional, la búsqueda constante de un camino hacia el desarrollo integral de Venezuela y de su población. De allí su humanismo e integridad, su vertical comportamiento, acorde con la clara percepción que tenía sobre lo que era su responsabilidad histórica. La problemática de la economía y política petrolera venezolanas, de los proce- sos de generación, distribución y apropiación de la renta petrolera, el carácter dependiente del desarrollo económico del país que esa actividad contribuyó a reforzar durante tantas décadas y la búsqueda de alternativas que superaran esa dependencia rentística, fueron los temas en los cuales centró su actividad de investigador. En 1974, cuando ya contaba con una larga experiencia docente en las materias de Economía Petrolera y Economía Venezolana, y siendo Decano de la Facul- tad de Ciencias Económicas y Sociales de La Universidad del Zulia (LUZ), fue designado representante del Consejo Nacional de Universidades en la Comisión Presidencial de Reversión Petrolera. En el seno de esa Comisión y junto a otros ilustres venezolanos batalló durante todo ese año para hacer surgir, según sus pa- labras, “la esperanza de abrir caminos en la búsqueda de una nacionalización que realmente fuera para el pueblo venezolano, que creara y afianzara la autonomía de decisión”. Más precisamente, tal como lo expresara en octubre de 1974 en una conferencia en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de La Universidad del Zulia y lo ratificara el 28 de noviembre de ese mismo año, en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México: …queremos una nacionalización del petróleo para beneficio del pueblo venezolano, una nacionalización genuina, real, que contribuya con corregir y no con reforzar la des- igual distribución del ingreso en nuestro país; una nacionalización petrolera que sea un soporte firme y poderoso para avanzar en el camino de la liquidación de la dependencia estructural; una nacionalización que sea el fundamento de una sociedad en la que, por lo menos, las diferencias entre las clases sociales en Venezuela sean menos marcadas y donde la pobreza no reine y la riqueza abunde. Queremos una nacionalización para el pueblo venezolano y que esté al servicio de la humanidad entera, sin distinciones ni privilegios. Queremos, en suma, una nacionalización para que la producción y distribu- ción de los medios materiales sirvan para satisfacer las necesidades humanas. Pero, como él mismo lo señala en el libro que hoy presentamos, las modificaciones realizadas por el Ejecutivo al proyecto original presentado desvirtuaron lo que pudo haber sido una auténtica nacionalización. Esas modificaciones se centraron en la inserción en el artículo 5 de la Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos acerca de la posibilidad de que las actividades reservadas pudieran ser desarrolladas por empresas mixtas.
  10. 10. Presentación 15 Desde entonces se pudieron experimentar sus nefastas consecuencias, las cuales quedaron de bulto en las dos últimas décadas del siglo xx, con todas las perver- sidades de la apertura petrolera. A partir de entonces una gran tarea del debate petrolero nacional fue la denuncia de la gran estafa que constituyó la supuesta “nacionalización” de 1976. Allí se materializó el “derrumbe de una esperanza” al que alude en el subtítulo de su obra. Gastón Parra Luzardo no cesó de escribir, de publicar artículos, ensayos, conferen- cias, diseccionando la realidad petrolera nacional, descubriendo las trapacerías del poder petrolero y los perversos resultados, nocivos para la nación pero altamente provechosos para las corporaciones petroleras extranjeras y sus agentes internos, de las políticas impuestas por ese poder. Como era de esperar entonces, dada la preeminencia en todos los ámbitos políti- cos, económicos y hasta académicos de ese poder petrolero, los vetos mediáticos y la sordera generalizada, convirtieron a Gastón Parra y a quienes le acompañamos, en predicadores del desierto, “profetas del desastre” como anatematizó un presi- dente de la República. De la nacionalización a la apertura petrolera constituye una obra paradigmática, que resume en sí misma y con elocuencia, gran parte de las luchas del autor en defensa de la soberanía nacional sobre sus recursos de hidrocarburos. Hoy, a 14 años de su primera edición, es pertinente una reflexión a la luz de todo lo acontecido hasta nuestros días en esa materia, sobre cómo se forjó la “esperanza” y cuál fue la naturaleza del “derrumbe” al cual alude el autor. Para la gran mayoría de los venezolanos la nacionalización petrolera de 1976 constituye un hito en el curso natural de evolución de la política petrolera venezo- lana de orientación nacionalista. De tal manera, podría hacerse un encadenamiento histórico con eventos precedentes y colocar dicha “nacionalización” como punto culminante de esa política. Veamos esa retrospectiva y la ubicación dentro de ella de los eventos de 1974-1976: • Uno de los primeros eslabones de la política petrolera venezolana orien- tada a reivindicar la soberanía nacional, más acá de los antecedentes pre- petroleros, que se hunden hasta el Fuero Viejo de Castilla y el Decreto del Libertador de 1829, lo constituye la Ley de Hidrocarburos de 1920 y la acción vital de Gumersindo Torres, pionero del nacionalismo pe- trolero, paradójicamente en tiempos de Juan Vicente Gómez, adalid del entreguismo. • En 1943, después de una larga discusión nacional, fue suscrito un convenio entre el gobierno del general Isaías Medina Angarita y las compañías pe- troleras, con la “mediación” del Departamento de Estado norteamericano.
  11. 11. De la nacionalización a la apertura petrolera16 En cumplimiento de ese convenio se promulgó la Ley de Hidrocarburos vigente hasta el año 2000. • En ese entonces, las compañías extranjeras concesionarias se acogieron a los términos de dicha Ley, obteniendo, a cambio de ello, una extensión por 40 años de sus derechos de exploración, explotación y manufactura de los hidrocarburos en las áreas bajo su control. • El gobierno de Marcos Pérez Jiménez otorgó, entre 1956 y 1957, y tam- bién por 40 años, de acuerdo con los términos de la citada Ley, las últi- mas concesiones. • En 1961 y por inspiración del doctor Juan Pablo Pérez Alfonzo –en el marco de la política petrolera promovida en su Pentágono de Acción, que incluyó, entre otras cosas, la creación de la CVP y de la OPEP–, el Congreso Nacional, al promulgar la nueva Constitución, dejó establecida la norma de que no se otorgarían nuevas concesiones de hidrocarburos (artículo 97), mejor conocida como la “política de no más concesiones”. • A mediados de 1971 el Congreso Nacional aprueba la Ley sobre Bienes Afectos a Reversión, a tenor de la cual quedaron totalmente identificados y cuantificados los activos de la industria petrolera que revertirían a la nación al término de las concesiones. En virtud de todo lo anterior, 1983 pasó a convertirse en un año muy importante para los venezolanos de las décadas de los sesenta y setenta. En ese año revertiría a la nación, sin posibilidad de renovación y sin ninguna indemnización, el 80% de las concesiones otorgadas hasta entonces. En otras pa- labras, en 1983 Venezuela pasaba a ser dueña directa en 80% de la industria petro- lera establecida en su territorio. En 1996-1997 revertiría el otro 20%, constituido por las concesiones otorgadas por Pérez Jiménez. 1983 era, pues, el año en que se iniciaría, con todos los hierros, el despegue defi- nitivo de Venezuela hacia la liberación económica y el desarrollo. Sin embargo, la dinámica de la política petrolera internacional y la voluntad de las corporaciones de imponer una transición a su imagen y semejanza, determinaron que esa “reversión”, dispuesta en la Ley de 1943 y completamente reglamentada por la Ley de 1971, se adelantara a 1976. De tal suerte que en ese año, después de ser ventajosamente indemnizadas por la entrega de equipos, instalaciones e inmuebles largamente depreciados, habiendo obtenido unos contratos de asistencia técnica que simplemente disimulaban injus- tificados pagos adicionales, unos contratos de comercialización en donde se les otorgaban jugosos descuentos y, previo también, un avenimiento secreto en el cual
  12. 12. Presentación 17 recibieron garantías no escritas –pero fielmente cumplidas– de participación en todos los futuros emprendimientos petroleros del país, las grandes corporaciones internacionales renunciaron a sus concesiones, dejando de paso, y como garantes de sus intereses en las que ahora serían operadoras nacionalizadas, a los “nativos” de su confianza: un caballo de Troya antinacional que a partir de los años noventa promovió la privatización a marcha forzada de Pdvsa, vía las aperturas, las aso- ciaciones estratégicas, el outsourcing y la venta de parte del capital en acciones, pero cuyas actividades de evasión fiscal y saboteo del control que debía ejercer el Ministerio de Energía y Minas comenzaron desde el propio 1° de enero de 1976. Se materializó así, en ese año, el adelanto de la “reversión”, siete años antes del término establecido en la Ley de 1943. Ese evento fue denominado impropiamen- te “nacionalización petrolera”. Y hasta sus críticos aceptaron ese término, agre- gándole el calificativo de “chucuta”. Vistas desde otra perspectiva, nos podríamos explicar las circunstancias descritas, al reconocer que la nacionalización no fue otra cosa que la conclusión de un largo y conflictivo proceso de agotamiento del patrón normativo de las relaciones entre el Estado venezolano y las compañías extranjeras concesionarias. Ese conjunto legal y reglamentario modus vivendi alcanzado a través de décadas de una asociación conflictiva, cuyo sustento fue el reparto de la extraordinaria renta del petróleo, se cristalizaba, en cada oportunidad, en los diversos instrumen- tos que establecían las respectivas participaciones –del Estado venezolano y las concesionarias extranjeras– en ese reparto. Desde la primera Ley de Hidrocarburos de 1920 hasta la Ley sobre Bienes Afec- tos a Reversión en 1971, el Estado venezolano fue incrementando su capacidad de control y fiscalización sobre las actividades de las concesionarias y, con ello, aumentando su participación teórica –al menos– en el mencionado reparto. Pero ese proceso, por su propia naturaleza, caminaba hacia el agotamiento. En 1974, por ejemplo, cuando eran notorias las inmensas ganancias de los consorcios petroleros a escala global, el reparto teórico de los beneficios netos de la actividad petrolera en Venezuela resultaba en una proporción de 95% para el Estado vene- zolano y sólo 5% para las filiales transnacionales. La irrealidad de estas proporciones y la dificultad de mantener semejante engaño en el mismo año en el cual la Creole Petroleum Corporation aportaba un desme- surado porcentaje de las ganancias internacionales de la Exxon, fueron elementos determinantes de ese agotamiento. Ello se hacía crítico en la medida en que se acercaba 1983, año en el cual se iniciaría el vencimiento y, por ende, la reversión de las concesiones de hidrocarburos, sin que para esa fecha estuviera prevista una alternativa clara para el ulterior desarrollo de la industria, cercada por la norma constitucional que establecía el no otorgamiento
  13. 13. De la nacionalización a la apertura petrolera18 de nuevas concesiones y el voluntario enanismo en el que fue mantenida la Corpo- ración Venezolana del Petróleo durante sus 15 años de existencia. El dilema tenía soluciones divergentes pero perfectamente identificables. Una, era la preparación del país para asumir plenamente el control de su indus- tria. Esta opción, defendida por los sectores de avanzada del país, fue delineada en términos de posibilidad realizable por Juan Pablo Pérez Alfonzo, al postular, dentro de su “pentágono petrolero”, junto al principio de “no más concesiones”, la creación y desarrollo de la CVP. Pero esa posibilidad fue eludida, ignorada e incluso desnaturalizada con la nego- ciación de unos contratos de servicios diseñados originalmente durante la presi- dencia de Rómulo Betancourt y ejecutados infructuosamente durante la primera gestión presidencial de Rafael Caldera, los cuales, como lo demostraran en su oportunidad diversos analistas, no fueron otra cosa que concesiones disfrazadas para burlar el principio constitucional que prohibía nuevos otorgamientos de las mismas. La segunda de las opciones a que nos referimos es, desde luego, la propiciada por las compañías petroleras y sus voceros en Fedecámaras. Los esfuerzos de este sector se van a encaminar a la búsqueda de una alternativa cónsona con la preservación de su participación privilegiada en el negocio. Una nueva fórmula de asociación dependiente con el capital transnacional que incorpo- rara algún maquillaje renovador era la solución más “saludable”, si se miraba con los ojos geopolíticos de sus proponentes criollos. Los ya mencionados contratos de servicio fueron, precisamente, el primer ensayo de esa fórmula alternativa y preservadora de la buena salud del negocio. El largo debate en torno a estos contratos y su ulterior frustración, con el escándalo de los sobornos otorgados por Occidental Petroleum incluido, vienen a constituir una expresión de la confrontación entre las dos opciones mencionadas, confrontación alrededor de la cual ha girado la política petrolera de los últimos 80 años, y que se ha resuelto siempre con el predominio de los sostenedores de la asociación incon- dicional con el capital petrolero internacional. Así, pues, la “nacionalización”, evento culminante de la política petrolera vene- zolana, plasmó, en realidad, el estado de las fuerzas de estas dos posiciones y, no siendo una excepción de la tendencia secular, también en esa oportunidad terminó por triunfar el partido de la asociación transnacional. De manera tal que, al cabo de un forcejeo tras corrales, la nacionalización viene a ser convertida en su opuesto: un pacto laboriosamente trabajado que propiciará el mantenimiento y la ampliación, en extensión e intensidad, del control transnacio- nal sobre el petróleo venezolano. Allí comenzó el derrumbe de la esperanza con la
  14. 14. Presentación 19 cual Gastón Parra Luzardo se integró a la Comisión Presidencial para la Reversión Petrolera. El instrumento fundamental para la obtención de tan paradójico resultado de una nacionalización fue, en un principio, el bloque de convenios de avenimiento firma- dos tras bastidores mientras se discutían públicamente los términos de la Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. En consonancia con esas negociaciones subterráneas, la era concesionaria, que finalizó entonces, no fue seguida por la era del control pleno por parte del Estado sobre su industria petrolera, sino por una nueva modalidad de relación subordina- da Estado-transnacionales. Una relación más elástica y sutil, más adaptable a la evolución de las realidades económicas y políticas contemporáneas, que mante- niendo y profundizando las características esenciales de la situación anterior, fuera a la vez una puesta a tono con el signo de los tiempos que permitiera desmovilizar los sentimientos negativos que despertaba el viejo sistema concesionario. Esta nueva forma de existencia de la relación dependiente se fundó en sus inicios, en un también nuevo tipo de contrato, distinto formalmente del contrato concesio- nario, pero que obtuvo con más eficiencia los mismos resultados: los contratos de asistencia técnica y los contratos de comercialización con los cuales quedaron ata- das las nuevas operadoras nacionalizadas, Lagoven, Maraven, Llanoven, Mene- ven, etcétera, a sus antiguas casas matrices Exxon, Shell, Mobil, Gulf, etcétera... De tal suerte que, cosas veredes, Sancho amigo, la apertura petrolera se inicia en Venezuela con la Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. Atrincheradas en el privilegiado papel de asesoras tecnológicas (convidadas per- manentes en todas las actividades de sus antiguas filiales) y comercializadoras de toda la producción exportable de crudos y derivados, las más poderosas de las antiguas concesionarias se mantuvieron a la espera de su reinserción como prota- gonistas directas en las operaciones petroleras venezolanas. El atajo para esa reinserción lo constituyeron los contratos de servicios y empresas mixtas que permitía el artículo 5 de la mencionada Ley de 1976. Las primeras excusas se buscaron, como siempre, en la complejidad tecnológica implícita en el desarrollo de los crudos de la Faja, en la imperiosa necesidad de contar con el apo- yo y la experiencia del gran capital petrolero internacional para reactivar difíciles campos marginales y la explotación del gas no asociado costa afuera de Paria y la plataforma deltana. Una salida como ésta venía siendo discutida y propuesta desde finales de los años sesenta por investigadores vinculados al Gobierno norteamericano y a las trans- nacionales. En particular, James Akins, zar energético de Nixon, posteriormente embajador en Arabia Saudita y asesor petrolero en ese mismo país, expuso las
  15. 15. De la nacionalización a la apertura petrolera20 ventajas, para los intereses de las compañías y del sistema en general, de darle una vía de escape al peligroso vapor del nacionalismo, en un ensayo titulado “La crisis del petróleo, esta vez el lobo ha llegado” (Foreign Affairs, abril 1973). Según este autor, un gran número de funcionarios de las empresas petroleras exa- minaba las posibilidades de establecer un nuevo sistema de relaciones con los países productores, pues se hacía evidente cada día que la era de las concesiones estaba agotándose, “...una nueva y dramática oferta a los productores podría ga- rantizar la tranquilidad durante otra generación” y en particular al hacer referencia a la situación que se vivía entonces en el Medio Oriente, que ya había conducido a dos nacionalizaciones no amistosas, en Irak y Argelia, concluye que no sería fácil, ni aun deseable resistir un cambio en esos momentos, porque: Sin importar lo que resulte de los acuerdos existentes, las compañías continuarán desem- peñando un papel importante en el transporte, refinación y distribución del petróleo, y es muy probable que también lo harán en la producción del petróleo durante los próximos diez años. Las reflexiones de Akins pasaron a formar parte del sustento de la estrategia prin- cipal de las grandes corporaciones petroleras en sus relaciones con los países pro- ductores, como lo demostraron los acuerdos de participación y nacionalizaciones parciales a que se avinieron esas empresas con los países del Medio Oriente. En una fecha tan lejana como 1969, otro de los investigadores a los que nos referimos, Gerard M. Brannon, de la Fundación Ford, elaboró unas propuestas de “Políticas respecto a la OPEP” como parte de un informe para el proyecto de políticas energéticas de esa Fundación, en el cual aporta argumentos similares a los expuestos y popularizados por Akins cuatro años después: Las leyes tributarias, hasta de esos países son más difíciles de cambiar que los precios. Si los países productores se adueñaran efectivamente de la producción petrolera, su interés estaría en seguir empleando la burocracia existente de las compañías petroleras para utilizarla como administradores y técnicos de la producción. La gran diferencia estaría en que los países productores podrían fijar los precios y no tendrían el recurso de los impuestos para asegurar la disciplina de precios contra los países particulares atraídos por la perspectiva de una venta mayor a un precio más bajo. Como ya hemos señalado, esas proposiciones se hicieron política concreta y se ejecutaron con óptimos resultados para las compañías en las negociaciones que dieron paso a la nacionalización de la industria petrolera en Venezuela. Reiteramos, entonces, que concluido el ciclo concesionario, las relaciones entre el Estado propietario del recurso y las transnacionales que lo explotaban cambiaron de forma con la “nacionalización” de la industria, pero no sólo se mantuvieron, sino que se intensificaron y extendieron a campos inusitados.
  16. 16. Presentación 21 Los contratos de asistencia técnica y comercialización, suscritos bajo presiones chantajistas ejercidas sobre un Gobierno que había aceptado términos de negocia- ción inconfesables, pocos días antes del tránsito formal de la industria petrolera a manos del Estado, fueron factores determinantes en la nueva configuración de los vínculos Estado-corporaciones en los 26 años que siguieron, durante los cuales esa configuración se desarrolló y consolidó. Utilizando la terminología contemporánea, en esos contratos se plasmaron los pa- sos iniciales de la “apertura petrolera”, porque fue a través de ellos que Exxon, Shell, Mobil y Gulf, principalmente, pasaron a tener injerencia en espacios distintos a los de sus antiguas concesiones, abriéndose simultáneamente nuevas oportunida- des para otras grandes corporaciones. Fue así como se inició el deterioro de la participación nacional en el negocio pe- trolero, constituyendo la llamada “apertura petrolera” sólo el capítulo contempo- ráneo de una política que ha tenido siempre el mismo signo: la expropiación del patrimonio colectivo en beneficio del gran capital transnacional y de las élites aprovechadoras criollas, cuya punta de lanza la constituyeron entonces, y por casi 30 años, las cúpulas gerenciales de mentalidad privatista enquistadas en los pues- tos de comando de la empresa estatal. Con esos contratos se inicia el proceso de desmontaje del aparato de control y fiscalización estructurado por el Estado venezolano a lo largo de décadas. En ellos se consagró, por primera vez, la renuncia a la soberanía impositiva, al establecer una fórmula automática para compensar todo intento de incremento de las tasas impositivas vigentes a la firma del contrato. Igualmente, allí por primera vez se renunció a la “inmunidad de jurisdicción”, al establecer, en contravención del ar- tículo 127 de la Constitución Nacional de 1961, el arbitraje internacional como medio para dirimir los desacuerdos entre las partes contratantes. Posteriormente se incorporaron nuevas áreas a este proceso de expansión de la participación extranjera en el negocio petrolero venezolano: los programas para el cambio de patrón de refinación y los “megaproyectos” de la Faja del Orinoco fue- ron los siguientes escenarios en los cuales continuaron los retrocesos en la sobera- nía nacional. A ellos siguieron la internacionalización y la orimulsión, destacados componente de una estrategia enfrentada a la política oficial, y generalmente acep- tada, de control de la producción como garantía para la defensa de los precios. Las prioridades de los líderes aperturistas de Pdvsa se orientaron entonces según los intereses de sus clientes, socios internacionales, proveedores y contratistas, con los cuales no tenían secretos y con cuyo concurso planificaban estrategias para enfrentar las políticas y orientaciones estatales. Por eso mismo, irrespetaban a unos poderes públicos alcahuetes, escondían infor- mación a sus legítimos contralores y renegaban de su condición de funcionarios
  17. 17. De la nacionalización a la apertura petrolera22 estatales. En su visión corporativa lo importante era la expansión del negocio, aun al precio de minimizar los dividendos a repartir entre los propietarios. Como quedó más que demostrado a partir de 2002, el más importante foco gene- rador de tendencias privatistas en la industria petrolera nacional se encontraba en esas cúpulas gerenciales. En efecto, durante todos los años previos, los esfuerzos de la gerencia transnacional de Pdvsa estuvieron enfrentados al más acendrado interés nacional: bajar la partici- pación fiscal, boicotear a la OPEP, hacer descuentos a los “clientes tradicionales” y a “nuestras filiales en el exterior”, fomentar negocios inviables para la nación pero lucrativos para el capital privado. La política de expansión a todo trance de la producción es característica. No im- portaba si con esa expansión se violaban normas técnicas, con lo cual se aceleraba el agotamiento de los yacimientos; no importaba si esa expansión iba a sobreali- mentar a un mercado estructuralmente saturado y convertirse en factor de debili- tamiento de los precios reales; no importaba violar los topes asumidos en el seno de la OPEP –en realidad, era lo que menos interesaba–. No importaba si crecían los costos y las posiciones competitivas del país en el mediano plazo se compro- metían. No importaba si, para garantizar esa expansión, se ofrecían condiciones exageradamente generosas al capital petrolero internacional, en desmedro de la participación nacional. Lo único que importaba era que florecieran los negocios que alimentaban el po- der y las fortunas de los particulares y las corporaciones que los proponían y ejecutaban. Desde el punto de vista estrictamente político, en todos esos 26 años las fuerzas de la apertura transnacional tuvieron como gran acierto la imposición, a la socie- dad venezolana, de su visión corporativa –la “verdad petrolera”– como axioma incontrovertible. Uno de los principales pilares del imperio de esta visión acrítica y deformada de la realidad lo constituyó el pacto de los máximos líderes de AD (Acción Democrática) y Copei, Rómulo Betancourt y Rafael Caldera, para sacar al petróleo del debate político. De tal manera, en nombre de la importancia para el país de la actividad petrolera, de la necesidad de alejarla de la politiquería y el clientelismo partidista, se permi- tió que la más antinacional de las políticas, la de las transnacionales y las mafias aprovechadoras, se apoderara de ella. En nombre de la meritocracia se permitió el enquistamiento de una dinastía geren- cial que reproducía la filosofía y patrones de conducta antinacionales, a través de un sistema de premios y castigos que privilegiaba la incondicionalidad y el acri- ticismo, mientras creaba una verdadera cadena de complicidades y favoritismos dignos del más rancio régimen feudal.
  18. 18. Presentación 23 La camarilla gerencial petrolera, escudada en la condición de compañía anónima atribuida a Pdvsa y arguyendo que se manejaban asuntos de alta confidencialidad y complejidad técnica, convirtió en coto cerrado el proceso de toma de decisiones estratégicas que comprometían al recurso fundamental de la nación. El ámbito de discusión de estos temas se restringió a esa cúpula y a sus asesores externos, con el libre albedrío que les otorgó el premeditado desmantelamiento del órgano legal para la fijación de las políticas aplicables al sector. Los poderes públicos nacionales, y en particular el Congreso Nacional, consumían mucho de su tiempo discutiendo, por ejemplo, el déficit fiscal o la asignación del presupuesto nacional. Pero lo hacían a partir de datos sobre cuya génesis no tenían ninguna posibilidad de modificación. Es decir, “planificaban” a partir de parámetros fijados de manera independiente por los gerentes petroleros. Tal como lo haría un joven con la mesada asignada por su padre: a veces protestando su insuficiencia, pero sin poder ir más allá, por desconocer los factores determinantes de tal nivel de asignación. Fue en este ambiente de ignorancia y complicidad como se constituyó, en torno al petróleo, el mayor centro de desviación de los bienes públicos hacia privilegiadas alforjas. En la obra que presentamos, Gastón Parra Luzardo realiza un análisis minucioso de muchos de los emprendimientos del poder petrolero y de los da- ños ocasionados al patrimonio nacional. Destacamos aquí algunas de las que, a nuestro parecer, son las muestras más flagrantes de esta actividad abiertamente antinacional: El Proyecto Cristóbal Colón, “diferido por 5 años” primero y definitivamente abandonado por inviable luego, fue, sin embargo, el emprendimiento más exitoso de la gerencia petrolera desde el punto de vista de su rumbo hacia la desnaciona- lización total de la industria. Escudados en la importancia estratégica de ese proyecto, lograron imponer en el Congreso Nacional la eliminación de la figura de los valores fiscales de exporta- ción, la cual garantizaba adecuados niveles de participación fiscal. Igualmente, y de manera subrepticia, forzaron un dictamen de una complaciente Corte Suprema de Justicia mediante el cual fueron derogados los artículos 1, 2 y 5 de la Ley que Reserva al Estado la Industria del Gas Natural y modificado el artículo 3 de la Ley de Hidrocarburos. En sí mismo, el Proyecto Cristóbal Colón incorporaba mermas del ISLR en 33 puntos porcentuales y una expresa renuncia a la soberanía impositiva, al disponer el compromiso de Lagoven de compensar a sus socios extranjeros en la eventualidad de incrementos tributarios dispuestos por las autoridades nacionales. Con este ensayo general quedó servida la mesa para los nuevos hitos en el camino desnacionalizador: las “asociaciones estratégicas” para la operación de campos
  19. 19. De la nacionalización a la apertura petrolera24 inactivos y los “convenios de asociación bajo el esquema de ganancias comparti- das” vendidos ambos bajo el eslogan de la “apertura”. Pero la realidad fue que, desde un principio, es decir, desde 1976, en cada esca- ramuza meritocrática por defender su autonomía operativa frente a la Contraloría General de la República, el Banco Central y el crecientemente desvalido y co- lonizado Ministerio de Energía y Minas, por imponer su visión de “negocios” y de producción incremental a cualquier precio frente al “rentismo estatista” en eventos tales como el cambio de patrón de refinación, la internacionalización, la orimulsión, los proyectos de mejoramiento de crudos extrapesados y la entrega de los “campos marginales”, se quedaron pedazos de soberanía, de capacidad de control y fiscalización, de jurisdicción de las leyes y tribunales nacionales y, como se constató entonces en las cifras aportadas por la propia industria, de integridad de la participación nacional en un negocio que fue controlado en todos sus inters- ticios, capilarmente, por el poder económico privado nacional y transnacional que rebanaba para sí las mayores tajadas: el poder petrolero. El intento de cambiar este rumbo iniciado en 1976, puesto de manifiesto en 2002 con la designación de un directorio de Pdvsa presidido por Gastón Parra Luzardo, dispuesto a hurgar en los más recónditos recovecos del secreto petrolero que se escondía tras las hermosas “presentaciones” de sus ejecutivos y las “consolidacio- nes” de sus artífices contables, fue uno de los factores desencadenantes del golpe petrolero de abril de ese año. Esos mismos temores los llevaron luego, a finales de ese año y a comienzos de 2003, a utilizar todas sus recursos, incluido el chantaje terrorista, para imponer su particular visión de la democracia, una que fuera complaciente con sus negocios y no invocara viejas, desteñidas, desfasadas, “rentistas” y amenazantes posturas nacionalistas. Tal es, pues, la naturaleza del “derrumbe” antinacional que describió el autor pro- logado en su obra de 1995. La actualidad y pertinencia de esta reedición quedan de manifiesto en los proyec- tos y propuestas que siguen postulando los partidarios de una asociación incondi- cional con el capital petrolero transnacional, quienes condenan toda reivindicación del interés nacional como expresión simple de estatismo populista, enfrentado a la modernidad del libre mercado y la globalización. Carlos Mendoza Potellá Julio de 2009
  20. 20. RECONOCIMIENTOS En estos últimos veinte años, durante los cuales fueron surgiendo varios de los textos que integran este libro, tuve el privilegio de contar con la valiosa ayuda y estímulo, que a través del diálogo y el intercambio de ideas, me brindaron profe- sores, maestros y amigos. Entre ellos: Diego Hernández Díaz, D.F. Maza Zavala, Francisco Mieres, Héctor Malavé Mata, Pedro Miguel Pareles, Armando Córdova, Diego Luis Castellanos, Pedro Esteban Mejías, Irene Rodríguez Gallad, José Con- suegra H., Fernando Carmona, Carlos Mendoza Potellá, Jesús Molero, Manuel Morales, Néstor Castro Barrios, Gerónimo Tudares M., Evaristo Méndez, Olga Arenas, Nebis Acosta, Wintila Garrillo, Vinicio Díaz y Carlos Yicón, hermano y compañero de la vida. Debo agradecer al maestro Diego Hernández Díaz, de condición humana insu- perable, sus permanentes orientaciones y consejos, plenos de sabiduría, sobre el proceso de la formación y desarrollo en torno a los problemas económicos so- ciales, culturales y de toda índole que han contribuido con mi formación como economista y como venezolano. Es de justicia reconocer que fueron muchas las dudas que logré despejar a través del ejercicio de la docencia, porque al tratar de enseñar se aprende. Mi eterno agra- decimiento a todos mis alumnos de la Escuela de Economía de La Universidad del Zulia y, en especial, a la promoción de economistas que me hizo el inmenso honor de otorgarle mi nombre. Gracias a Milagros Valbuena, por la dedicación e interés en mecanografiar la mayor parte de los ensayos que integran esta obra. A la directora de Ediluz, licenciada Josefa Barboza, Alcira de Portillo, Jesús Enrique Medina y Yunary Arrieta, expreso mi gratitud por la eficiencia y pulcritud desarro- lladas para la impresión y presentación de esta obra; de igual manera, para Alonso Zurita, por haberse consustanciado con el contenido de esta investigación y haber logrado, con su creatividad, el diseño de la portada. No sería justo dejar de reconocer la labor realizada por una de mis hijas, Isabel, estudiante de Letras de La Universidad del Zulia. Con ella solía leer y corregir mucho del material elaborado, fundamentalmente, durante los últimos seis meses de trabajo intenso, con el objetivo de concluir la investigación y fuera publicada en ocasión de los veinte años de haberse promulgado y puesta en vigencia la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos.
  21. 21. PREFACIO A LA TERCERA EDICIÓN En este libro, cuyas primeras dos ediciones se agotaron en tres años, se asume el pleno compromiso de vindicar la propiedad y control de la industria petrolera, por parte del Estado-nación, para beneficio de la sociedad venezolana y, por ende, con razones y argumentos se propugna el proceso desnacionalizador, que infaustamen- te marcha con rapidez como en una suerte de metamorfosis de la propiedad pública en propiedad privada transnacional. En el lapso transcurrido desde 1996, cuando se publicó la segunda edición de esta obra, y el presente, se han acentuado las políticas que tienden a impulsar, consolidar y acrecentar el poderío privado transnacional, lo cual cercena el poder de decisión del Estado sobre sus industrias estratégicas, impide planificar, desa- rrollar y aplicar soberanamente la auténtica estrategia política y social requerida por la nación, para actuar de modo propio en sus relaciones internacionales. De esta forma, el Estado-nación pierde fuerza, retrocede y deja de intervenir, tal como le corresponde, en actividades productivas, propias del sector público, y abdica a la función reguladora en provecho de los consorcios empresariales extranjeros, que en nombre de la supremacía de las fuerzas del mercado desatan el más feroz intervencionismo económico. Como evidencia de lo antes señalado, en fecha 11 de septiembre de 1998 el presi- dente de la República, doctor Rafael Caldera, le puso el ejecútese a la nueva Ley de Estímulo al Desarrollo de las Actividades Petroquímicas, Carboquímicas, y Similares, mediante la cual se autoriza la venta del 49% de las acciones de Pequi- ven. Así mismo, la tecnoestructura de Pdvsa, utilizando su formidable influencia sobre los medios de comunicación, con el apoyo de los monopolios energéticos internacionales, de los dirigentes de los sectores políticos, económicos y hasta académicos, acomete otros proyectos destinados a consolidar la participación del sector privado internacional en la industria petrolera venezolana, con la inclusión, por supuesto, de la venta de acciones de Petróleos de Venezuela. De igual modo como fue promulgada la Ley Orgánica de Apertura del Mercado Interno de la Gasolina y otros Combustibles Derivados de los Hidrocarburos para Uso de Vehículos Automotores, con la que se autoriza la participación del capital extranjero en el mercado nacional. Y aun cuando en la Ley se ratifica la potestad que tiene el Ejecutivo para fijar los precios de la gasolina y de otros productos, no se descarta que, dadas las presiones que ejercen el Presidente de Pdvsa, el Ministro de Energía y Minas y, por supuesto, los representantes de las empresas transna- cionales del petróleo, se desnaturalice el espíritu, propósito y razón del contenido del parágrafo único del artículo 3 a través de la promulgación del Reglamento de la Ley. Así mismo, en el lapso de estos dos últimos años, con la modalidad de convenios operativos (tercera ronda), se otorgaron al capital privado extranjero
  22. 22. De la nacionalización a la apertura petrolera28 y nacional dieciocho (18) nuevas áreas petroleras que cubren una extensión de 6.875 kilómetros cuadrados, y comprenden cerca de tres mil pozos, de los cuales, alrededor de 700 producen 73 mil 680 barriles diarios, en su mayoría livianos y medianos, y con posibilidades de alcanzar 516 mil barriles por día durante los próximos cinco años. Las expectativas de reservas probadas están cercanas a los 4.600 millones de barriles de crudo, que las empresas operadoras obtuvieron a un costo unitario mínimo. Todos esos hechos y sus incidencias para la sociedad venezolana se analizan e interpretan, con la documentación precisa oportuna y con el mayor rigor científi- co, en el capítulo decimotercero que hemos actualizado para esta tercera edición. De sumo interés para una cabal y mejor interpretación de la realidad histórica de nuestro país, en cuanto se refiere a las cuestiones señaladas, se analiza todo lo acontecido en el debate parlamentario en torno a los convenios de asociación. Por la trascendencia del tema, era de esperarse que en el Congreso se desarrollara un fructífero debate con la consideración de las ideas y enfoques rigurosos sobre la materia. Pero infelizmente esa expectativa resultó frustrada, y en vez de una dis- cusión trascendente, tuvo lugar una controversia caracterizada por la ausencia de aporte sobre la materia. Esta nueva edición, en tan breve lapso, de un libro de la naturaleza y contenido co- mo lo es De la nacionalización a la apertura petrolera: derrumbe de una esperan- za, no deja de constituir un signo muy positivo que incita a la mayor fuerza para escribir, con el propósito de convocar a la reflexión, sin intransigencia dogmática en torno a la problematización de la economía venezolana. Imbuidos de nuestra obligación intelectual y ciudadana, una vez más afirmamos que el sueño de la nacionalización petrolera no se ha deshecho con el tiempo, que la utopía continúa vigente, que el sueño es un presentimiento que se vuelve reali- dad y se transforma en profecía. Septiembre de 1998
  23. 23. A PROPÓSITO DE LA SEGUNDA EDICIÓN En los ocho meses transcurridos desde agosto de 1995, cuando los originales de este libro fueron entregados a la Editorial de La Universidad del Zulia (EdiLUZ) para su publicación, hasta el momento de procederse a la segunda edición (mayo de 1996), se han producido hechos de cierta significación. En este lapso se ha acentuado la política de privatización de las empresas petroleras en América Latina, tal cual ocurrió en Brasil y Bolivia. Y en Perú se continúa con firmeza el camino hacia la venta de acciones de Petroperú, todo acorde con lo esti- pulado en la Carta de Intención firmada con el Fondo Monetario Internacional. En nuestro país se ha acentuado la política de apertura ilimitada al capital trans- nacional, subordinando los intereses nacionales a los externos, en nombre de esa trampa semántica denominada globalización. En estos ocho meses los incentivos y privilegios otorgados al capital extranjero –además de los concedidos anteriormente– para su inversión en la actividad petro- lera, son desmedidos, desproporcionados e inequitativos. De esta manera, el Ejecutivo Nacional, bajo la presión de la cúpula de Pdvsa, accedió a las solicitudes formuladas por las corporaciones internacionales, como requisito indispensable para participar en el proceso de licitación de las diez áreas para la exploración y explotación de los hidrocarburos. A nuestro juicio, con la adjudicación de las ocho áreas petroleras se afianza el dominio transnacional sobre la sociedad venezolana y se aleja considerablemente la posibilidad, tan necesaria y conveniente, de lograr una verdadera integración de la actividad petrolera del país. Pero, los ideólogos y propagandistas de la apertura ilimitada, no satisfechos con las concesiones otorgadas hasta los momentos, promueven y propalan, utilizando sus formidables recursos constituidos por el dominio de los medios de comunica- ción de masas, la venta de acciones de Pdvsa. Y, para ello, se incita a la modifica- ción del marco legal que rige el funcionamiento de la empresa estatal. Con ello se persigue cercenar el poder de decisión del Estado en su industria fun- damental, impedirle planificar, desarrollar y aplicar soberanamente la auténtica estrategia económica, política y social que el país requiere para satisfacer sus ne- cesidades esenciales y poder actuar con independencia frente al mundo. Pero, no solamente por las razones estratégicas, políticas y sociales, que constituyen esen- cia de soberanía, es necesario oponerse a la privatización de la industria petrolera, sino que también existen argumentos desde el punto de vista económico y comer- cial, es decir, considerar a la industria como instrumento de negocio válido para
  24. 24. 30 De la nacionalización a la apertura petrolera continuar defendiendo la tesis de la auténtica nacionalización petrolera y de los verdaderos intereses nacionales. En suma, a lo que se incita es a la desfiguración nacional. Todos esos hechos y sus incidencias para la sociedad venezolana, se analizan en el capítulo decimotercero que hemos redactado para la segunda edición de este libro. También hemos considerado conveniente la actualización de las cifras estadísticas y las explicaciones necesarias. El hecho de que en cuatro meses se haya agotado la primera edición de este libro constituye un signo muy alentador que fortalece e invita a continuar por el camino de la auténtica defensa de los intereses nacionales, de crear conciencia y tener fe en los objetivos de la lucha que, sin duda alguna, requiere de esfuerzos, capacida- des, voluntades, sacrificios, vocación de servicio, honestidad y dignidad. Hay necesidad de combatir el escepticismo y la desesperanza, el excesivo pragma- tismo, el oportunismo y la corrupción. Los venezolanos comprometidos con las transformaciones que se necesitan para lograr el desarrollo del país, imbuidos de los valores trascendentales de la vida, de moral y de justicia, debemos oponernos y combatir decididamente tanta degrada- ción y decadencia. Si esta segunda edición conquista nuevos lectores y ayuda a la reflexión, a clari- ficar el análisis y tratamiento de la realidad venezolana y, en particular, de la eco- nomía y política petroleras nacionales, a entender que son los poderosos intereses extranjeros y nacionales los responsables de la crisis económica social que vive el país, estaremos de verdad más que satisfechos. Hoy más que nunca se requiere que pensamiento, conducta y acción se cohesionen para crear conciencia en la búsqueda de la construcción del país que deseamos.
  25. 25. Gastón Parra Luzardo De la nacionalización a la apertura petrolera Derrumbe de una esperanza Colección Venezuela y su Petróleo Banco Central de Venezuela Caracas, 2009
  26. 26. INTRODUCCIÓN A LA PRIMERA EDICIÓN Examinar y reflexionar sobre cuáles han sido las relaciones y causas que han im- pedido una genuina nacionalización del principal recurso natural agotable con que cuenta Venezuela, desentrañar por qué se ha permitido de manera preponderante, absorbente y dominante la presencia del capital transnacional en la planificación, desarrollo y aplicación en la estrategia energética del país e investigar el porqué la actividad petrolera no ha estado orientada al servicio de la economía para im- pulsar la transformación del proceso económico, político y social, en beneficio de la colectividad, es un compromiso insoslayable que debe asumirse con la mayor responsabilidad histórica. Ciertamente, con el proyecto de Ley que Reserva al Estado la Industria y el Co- mercio de los Hidrocarburos, elaborado por la Comisión Presidencial de la Re- versión Petrolera y presentado al Presidente de la República en acto solemne el 23 de diciembre de 1974, surgió la esperanza de abrir caminos en la búsqueda de una nacionalización que realmente fuera para el pueblo venezolano, que creara y afianzara la autonomía de decisión. De haber ocurrido así, con justicia, cabría decir que el petróleo es de los venezolanos. Pero, lamentablemente, las modifica- ciones sustanciales que el Ejecutivo Nacional formulara al proyecto original, y que arrojó como resultado la promulgación de la actual Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos, con vigencia desde el 1° de enero de 1976, desvirtuó la esencia, propósito y razón de ser de una auténtica nacionalización. De esa manera, se concertó una incompleta nacionalización y, en consecuencia, la propuesta del Ejecutivo Nacional distorsionó el significado y las finalidades de una verdadera nacionalización petrolera y, por tanto, sólo corresponde, en verdad, a un acto parcial de soberanía nacional. A lo largo de estas dos décadas el poder petrolero, ejercido ahora por Pdvsa, crea- da por decreto del Ejecutivo Nacional el 30 de agosto de 1975, ha venido desa- rrollando y puesto en práctica toda una política dirigida a profundizar, de manera progresiva, el proceso de privatización de la industria petrolera. Bajo el argumento de que los tiempos han cambiado, los ideólogos de la globa- lización nos convocan a olvidar las luchas por la nacionalización. “Nos invitan a olvidar el pasado para que no seamos capaces de recordar el futuro”1 . Los dueños del poder, en nombre del nuevo dogma de la globalización, con un mundo sin fronteras y un libre aperturismo imponen unilateralmente a nuestros 1  Eduardo Galeano. El descubrimiento de América que todavía no fue y nuevos ensayos. Caracas: Alfadil Ediciones, 1991.
  27. 27. 34 De la nacionalización a la apertura petrolera países la forma y manera de insertarse en la economía mundial, sin poder de de- cisión propia, como una individualidad inerte. De esa manera nuestros países se consolidan como simples apéndices o prolongaciones del monopoder mundial, castrando así la capacidad de desarrollo de políticas nacionales e impidiendo la posibilidad de elegir el camino propio. En tal situación se consolida y acrecienta la dependencia y la dominación. En esta etapa del desarrollo capitalista no hay lugar para la planificación, expan- sión y aplicación de la estrategia económica, política y social que pretenda estar sustentada sobre bases firmes, con pleno conocimiento de la realidad nacional y que permita acciones viables en la búsqueda del genuino desarrollo integral, orgá- nico y sostenido en beneficio de la población. En tales condiciones, toda la economía deberá estar al servicio de los intereses de la globalización y no de la solución de los problemas peculiares y básicos del país. Infaliblemente, el actual proceso de inserción en la economía internacional impli- ca que los intereses nacionales sean desechados y tal cual afirma Bertrand Russell: “La sociedad de expertos... Enseñará lealtad para con el gobierno mundial y hará que el nacionalismo sea considerado como alta traición”2 . Es a esta concepción ideológica del “poder mundial” a la cual la clase dominante del país y, en particular, la “meritocracia petrolera”, se aferran en adoptar como único y seguro camino transitable. La estrategia, según ellos, no puede ser otra que la de lograr ponerse a tono con los objetivos de quienes dominan el sistema capitalista. En nombre de la competitividad, de una infundada racionalidad económica, de la teología del mercado y bajo el manto de una predicación modernizadora, otorgan- do cuantos incentivos, seguridades y privilegios soliciten los inversionistas ex- tranjeros, se proclama que nuestras economías deben abrirse sin rubor de ninguna naturaleza. Es cierto que han ocurrido cambios significativos en el mapa geopolítico y eco- nómico internacional, que no es lo lógico ni razonable aislarse del proceso de la internacionalización, pero precisamente por ello los países subdesarrollados deben asumir el desafío de acometer las grandes acciones, en la búsqueda de las autén- ticas soluciones que se requieren para lograr el desarrollo orgánico y sostenido en beneficio de la población, sin renunciar a la soberanía ni sacrificar los intereses nacionales, afianzando la integración nacional y regional, y oponiéndose a los procesos que impulsan la desintegración. 2  La perspectiva científica. España: Ediciones Ariel. 2da. edición, 1949.
  28. 28. 35Introducción Actuando bajo esos principios es como podremos “encontrar los cauces para lo- grar una presencia mundial que corresponda a nuestras potencialidades y no como apéndice de un nuevo orden imperial”3 . No obstante, ni siquiera se repara en lo inconveniente de una apertura incondi- cional que provoque, como ha ocurrido en otros países y en el nuestro, efectos devastadores para la población. No puede ni debe concebirse la apertura a cualquier costo. A todo ello obedece, en el caso específico de la economía petrolera venezolana, las políticas y acciones adoptadas por Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa). Claros testimonios de esos hechos se evidencian en las asociaciones o alianzas estratégicas, así como en la llamada apertura petrolera bajo la modalidad de las ganancias com- partidas, que recientemente fueron aprobadas por el Congreso de la República. En esos convenios se otorgan incentivos, garantías y privilegios de manera despropor- cionada, sin el intento de lograr, para la nación, formas equitativas y ponderadas. Y todo ello con el objetivo de que el capital transnacional participe en las diversas fa- ses de la industria de los hidrocarburos, mediante la formación de empresas mixtas, lo cual es incompatible con la nacionalización, cuyo objetivo esencial, entre otros, es la propiedad colectiva bajo el dominio del Estado. Con esa política se afianza y acrecienta el modelo primario-exportador, y se es- trangula el proceso productivo y diversificador de carácter nacional. Se consolida la vieja y triste tesis de que el Estado sea un simple recaudador de impuestos, con el grave riesgo de ceder mayor dominio a los mecanismos de acumulación y, por ende, de una desigual distribución del ingreso nacional. Pero ésta no es la fase final en la historia del proceso desnacionalizador. Aún se pretende fortalecer la subordinación de los intereses nacionales a los externos. Ello se patentiza al observar que desde las altas esferas del poder que ejerce Pdvsa, se planifica e instrumenta la venta de las acciones de la industria al capital privado internacional. Con ese fin, el próximo paso será el de proponer la modificación del artículo 5 de la actual Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. Andrés Sosa Pietri, ex presidente de Pdvsa, sostiene que “es imperativo robustecer a Pdvsa, consagrando sus autonomías administrativas y financieras, para lo cual debe transformarse en una compañía anónima pública por acciones de derecho pri- vado. Se deberá proceder a la venta de acciones en los distintos centros financieros del mundo. Otra acción de la nueva política es el otorgamiento de concesiones de 3  Raúl Alameda Ospina. Las políticas macroeconómicas en América Latina. Bogotá-Colombia: Edi- ciones de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, 1994.
  29. 29. 36 De la nacionalización a la apertura petrolera exploración y explotación a empresas públicas y privadas, nacionales y extranje- ras o mixtas para la exploración de áreas...”. Y para lograr ese propósito propone “restituir la plena vigencia de la Ley de Hidrocarburos de 1943 y derogar las leyes de Nacionalización Petrolera y del Gas sobre Bienes afectos a Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos”4 . Ante una propuesta de esa magnitud, plena de pragmatismo, el doctor D.F. Maza Zavala, advirtió: Toda una historia de lucha por el rescate de la actividad petrolera en manos de con- cesionarios transnacionales, en más de medio siglo, no puede anularse ahora bajo la presencia de la emergencia, cuando parece que lo más importante es obtener recursos aunque el costo de éstos sea un regreso a la vieja dependencia rentística del Estado... Esto sería mucho más que caminar sobre el filo de la navaja...5 . Es indudable que en nuestro país ha venido ganando terreno el excesivo pragma- tismo, los intereses individuales y el oportunismo. Pero los venezolanos compro- metidos con las transformaciones que se requieren para alcanzar el desarrollo del país, imbuidos de los valores trascendentales de la vida de moral, de justicia, debe- mos oponernos a tal envilecimiento y poner a prueba nuestra capacidad creadora para adueñarnos de nuestro destino. “Si el pasado nos fue impuesto, no podemos aceptar que el futuro también lo sea”6 . Lamentablemente, el objetivo es abrirse radicalmente al capital extranjero. En esa dirección se trabaja desde la cúpula de Pdvsa, con el respaldo de la clase domi- nante del país, de los dirigentes políticos y sindicales y, por supuesto, del capital transnacional. Esta constelación de fuerzas garantiza que ése sea el camino por se- guir y, con ello, excluir toda posibilidad de que el Estado tenga el dominio básico, estratégico sobre la industria petrolera nacional. Hasta 1975 el poder petrolero lo ejercían las empresas transnacionales que his- tóricamente actuaron a través de diferentes medios de presión sobre el Estado venezolano, para recibir beneficios de toda índole y, de esa forma, transferir el excedente económico. Ahora, el poder petrolero, centrado en Petróleos de Venezuela, es más amplio, es un verdadero “Estado dentro del Estado”. Pdvsa está presente en casi todas las instituciones del país, tales como: Corporación Venezolana de Guayana, Oficina Técnica de Administración Cambiaria, dependencias del Ministerio de Hacienda. 4  El Nacional, 25/07/1995. 5  Ibíd., 02/08/1995. 6  Guillermo Bonfil. Diversidad y democracia, citado por Eduardo Subirats en El continente vacío, Editorial Siglo XXI, 1994.
  30. 30. 37Introducción Asesora al Gabinete económico del Ejecutivo Nacional, financia a organismos públicos y privados, ejerce influencia en los partidos políticos y utiliza los medios de comunicación para moldear la opinión pública. Sin duda alguna, Pdvsa ha acumulado un poder de grandes proporciones. Se cree dueña del petróleo y, por ende, de Venezuela. Considera que el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial deben ser instrumentos de la organización petrolera. Se pro- claman los auténticos “barones del petróleo”. Hoy día no se conforman con los logros obtenidos; aspiran a más. La llamada “me- ritocracia petrolera” se considera como la legítima representante de la conciencia nacional y con derecho a regir los destinos del país. En ese sentido, planifican, emergen como grupo de presión política, para sustituir a los partidos políticos que han perdido la dirección de la historia y que están en franca decadencia. Como nuevos intérpretes, actores y líderes del proceso político, económico y social, aspiran a llevar a un hombre de la propia industria petrolera a gobernar directamente y, de esa manera actuar, sin limitaciones de ninguna natura- leza, no solamente en el negocio petrolero, sino en todas las actividades económi- cas, políticas y sociales, bajo la concepción política e ideológica que sustentan. Este libro, escrito durante esta dos últimas décadas, pretende reflexionar y anali- zar, con el mayor rigor científico posible, lo que realmente ha acontecido con la nacionalización petrolera y cuáles han sido las causas y relaciones que han impul- sado la creciente desnacionalización y sus efectos para la sociedad venezolana. Los ensayos reunidos en la presente obra poseen la intensidad de una misma temá- tica. Se inicia con el examen de los problemas de la nacionalización petrolera en Venezuela, indagando para quién y para qué la nacionalización. Se penetra en los aspectos inherentes al estudio elaborado por la Comisión Presidencial de Rever- sión Petrolera y del Proyecto de Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. De seguida se aborda el análisis de las diversas posiciones asumidas por las empresas petroleras internacionales, la Federación Ve- nezolana de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (Fedecámaras), la Agrupación de Orientación Petrolera (Agropet), la Comisión de Administración Pública y de algunas personalidades calificadas del país, que desarrollaron una férrea oposición al estudio y, fundamentalmente, al Proyecto de Ley elaborado por la Comisión de Reversión. En definitiva, el Ejecutivo Nacional acordó modificar sustancialmente el mencio- nado proyecto y enviarlo al Congreso de la República para su discusión y debida aprobación, lo cual desató una encendida polémica en las cámaras legislativas. Dada la gravedad de los cambios radicales efectuados al proyecto original, estimé conveniente y oportuno, por su significado histórico, poner de relieve el debate que tuvo lugar en el seno de la Comisión de Reversión sobre temas tan trascendentales
  31. 31. 38 De la nacionalización a la apertura petrolera como la posibilidad o inconveniencia de establecer las empresas mixtas, y todo lo relacionado con la estrategia del comercio exterior de los hidrocarburos. A continuación se acomete el análisis de las actas de avenimiento para el pago por indemnización, suscritas por el Procurador General de la República, en represen- tación de la nación venezolana y las empresas concesionarias de hidrocarburos, así como la alocución del señor Presidente de la República, desde el Centro Cívico de Cabimas, estado Zulia, anunciando la vigencia de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. Se prosigue con el estudio de la mayoría de las políticas y medidas adoptadas por Pdvsa, tales como los convenios de asistencia técnica y de comercialización, la internacionalización petrolera, los reparos petroleros y el interés nacional, el Plan de Expansión de la Industria Petrolera, los objetivos y consecuencias de las aso- ciaciones estratégicas (caso Proyecto Cristóbal Colón), ¿Hacia dónde va Pdvsa?, la apertura petrolera, bajo la modalidad de ganancias compartidas. Se incluye un trabajo que estimo necesario para la más exacta comprensión del proceso econó- mico, político y social, en el cual se examina la estrategia energética del mundo capitalista desarrollado dentro de la crisis mundial. De igual manera, se insertan en el capítulo correspondiente a documentos, la posición asumida por el autor en el seno de la Comisión de Reversión Petrolera, así como la magnífica y oportuna ac- titud adoptada por La Universidad del Zulia frente a las modificaciones efectuadas por el Poder Ejecutivo al Proyecto de Ley, elaboradas por la Comisión de Rever- sión. Como documento histórico se recoge la comunicación del contralor general de la República, doctor José Andrés Octavio, en respuesta al documento que un grupo de venezolanos le remitiéramos con el propósito de solicitarle el estudio de los convenios de tecnología y comercialización. Por último, se incluye el acuerdo mediante el cual se autoriza la celebración de los convenios de asociación para la Exploración a Riesgo de Nuevas Áreas y la Producción de Hidrocarburos bajo el esquema de ganancias compartidas. La mayoría de los ensayos fueron elaborados con el surgir de los propios hechos y no al final de estos veinte años, a lo cual le atribuyo cierta importancia. Y a ello obedece, de cierta forma, que algunos conceptos sean reiterativos con cierta frecuencia. Durante los últimos seis meses de 1995 asumí la responsabilidad de revisar y am- pliar esos trabajos, así como proceder a la redacción de nuevos capítulos como el de la apertura petrolera, los cambios mundiales y la economía venezolana, con la finalidad de publicar la presente obra en ocasión de los veinte años de la promul- gación y vigencia de la actual Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. De allí el título seleccionado: De la nacionalización a la apertura petrolera.
  32. 32. 39Introducción El subtítulo Derrumbe de una esperanza posee una intención polémica y hasta in- citante. Ciertamente, tiene una carga pesimista pero se corresponde con la realidad de los hechos analizados. De nuevo han sido frustrados los sueños, las esperanzas y las luchas desarrolladas por muchos venezolanos, con sacrificios humanos, a lo largo de la historia, por ver realizada la necesaria y legítima aspiración de rescatar soberanamente y de manera integral nuestro principal recurso natural agotable. No obstante, esa realidad no debe sumirnos en el derrotismo, al contrario, la hora presente debe ser propicia para la formación de conciencia, para el despertar hacia la búsqueda de la verdad, al triunfo de las fuerzas de las ideas, acompañada por la acción permanente. La lucha no es nada fácil, pero tal cual afirma Albert Camus, “Si la lucha es difícil, las razones para luchar son siempre claras”7 . El sueño por la auténtica nacionalización petrolera no se ha deshecho en la historia. No hay espacio para el desaliento, ni para el conformismo. Debemos invitar al trabajo permanente y constante para no dejarnos arrebatar el derecho de continuar soñando. A que una y otra vez renazca el sueño. En todo caso, “si no viviéramos en la utopía no estaríamos vivos”8 . Agosto de 1995 7  La sangre de la libertad. Buenos Aires: Edit. Americalee, 1958. 8  Augusto Roa Bastos. Entrevista aparecida en el libro América Latina. Marca registrada de Sergio Marras. Ministerio de Educación de la República de Chile, Diseñadores Asociados-Chile. Buenos Ai- res, Argentina: Grupo Editorial Zeta, S.A., 1992.
  33. 33. CAPÍTULO I PROBLEMAS DE LA NACIONALIZACIÓN PETROLERA EN VENEZUELA* Trataré, en primer lugar, de informar sobre algunos aspectos del proceso de la nacionalización petrolera, para luego emitir los conceptos que hemos venido sos- teniendo sobre la materia. Evolución de la explotación petrolera Me parece que aun cuando sólo sean algunos rasgos de la industria petrolera ve- nezolana, para lograr alguna secuencia lógica debemos recordar ciertos datos his- tóricos. A veces acontece que en la medida en que vamos adentrándonos en la disciplina que cultivamos, se encuentra que muchas cosas que se están haciendo y formulando actualmente, las dijeron hombres del pasado que lamentablemente no son recordados o reconocidos. Por ello considero un deber iniciar esta conferencia con unas palabras que fue- ron emitidas en 1918, por un hombre olvidado en Venezuela: Gumersindo Torres. Cuando leemos la introducción a las memorias del Ministerio de Fomento de los años 1917-1918-1920 y 1921, y luego las de los años 1931 y 1932, podemos ad- vertir que son muchos los venezolanos que en el día de hoy se encuentran atrás respecto de lo que dicho funcionario pensaba que debía hacerse desde aquellas fechas. Precisamente, en la Memoria del año 1918 se dice lo siguiente: ...posteriormente y en atención a que es tan importante el papel que desempeña el petróleo en la industria universal, y tan seguro y halagador el porvenir de este artículo, el Ejecutivo Federal ha considerado prudente y juicioso el no aventurarse en el camino de las concesiones de contratos que le han sido propuestas sin haber antes estudiado a fondo tan interesante cuestión, a fin de que las determinaciones futuras sean el resultado de la completa posesión de cuantos conocimientos sean requeridos para juzgar con acierto y no dar lugar a que las generaciones por venir tengan el derecho de hacernos cargos porque no supimos cuidar nuestra riqueza nacional y es el petróleo fuente segu- ra de riqueza, ya que nuestro país está reconocido como uno de los más favorecidos por la naturaleza en existencia de tales productos (cursivas nuestras). Creo que después de más de 60 años de explotación de la industria petrolera, aún están palpitantes las palabras del doctor Gumersindo Torres y que es mucha la *  Texto revisado de la conferencia dictada en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de LUZ, octubre de 1974, y en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, el 28 de noviembre de 1974. Publicada en la revista Problemas del Desarrollo, nº 21, de la Universidad Nacional Autónoma de México, 1975.
  34. 34. 42 De la nacionalización a la apertura petrolera responsabilidad y los cargos no solamente a la generación a la cual se refería él en aquellos años, sino también a la actual, que las generaciones del futuro podrán hacer a los hombres que han tomado las decisiones en los aspectos políticos y eco- nómicos de Venezuela, fundamentalmente, en relación con la industria petrolera. Es también importante recordar al ministro de Fomento, Néstor Luis Pérez, que en el año 1938, en la introducción a la Memoria presentada al Congreso, decía: Últimamente se ha suspendido el otorgamiento de nuevas concesiones en razón de que el Ejecutivo trata por todos los medios a su alcance, de obtener un mejor conocimiento del verdadero valimiento de nuestras tierras, para sacarles el mayor provecho en bene- ficio de la nación (cursivas nuestras). En la modificación de la Ley de 1918 se reconoce por primera vez la necesidad de las llamadas “parcelas nacionales”, es decir, que de las superficies que se otorgaban a los concesionarios, determinado porcentaje debería pasar como reserva al Estado venezolano. La política denominada “danza de las concesiones” es muy conocida, pero a título de referencia señalamos que en 1944-1945 se otorgan nuevas conce- siones petroleras como productos de la Ley de 1943 y la respectiva figura de con- versión; luego transcurre un lapso de no concesiones correspondiente a 1945-1955 para, posteriormente, durante los años 1956 y 1957 –durante la dictadura de Pérez Jiménez– otorgar nuevos beneficios a las empresas transnacionales. Recordemos que en el período 1945-1947 se empieza nuevamente a sostener la tesis de la políti- ca de no otorgar concesiones a las compañías petroleras, ya que alrededor del 80% u 86% del área total concedida no había sido explorada con el taladro. Surge en los años sesenta la CVP, la Corporación Venezolana del Petróleo. Emer- ge la figura de las asignaciones petroleras que se le otorgan a la CVP, pero a la corporación no se la dotó de los recursos necesarios para su fortalecimiento, con el propósito de que interviniera en todas las fases de la actividad señalada en los estatutos que le dieron vida legal. Sobre este particular, el principal responsable, en su carácter de presidente de la república, el señor Rómulo Betancourt, expresa lo siguiente: Esta empresa nuestra no viene a competir con las empresas privadas. La misma modes- tia del capital de trabajo que le hemos asignado, indica cómo son de limitados sus fines y objetivos; pero la Corporación Venezolana del Petróleo debe ser y será el vehículo de que se valga el Estado para otorgar, ya no concesiones sino contratos de servicio y otras fórmulas de arreglo, que hay muchas que se están utilizando en varios países petroleros, para desarrollar la exploración y la producción de aceite negro en el país1 (cursivas nuestras). Esto es totalmente distinto a lo que él mismo había pensado cuando en el año 1960 puso el “ejecútese” a la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo. 1  Rómulo Betancourt, Tres años de gobierno democrático, 1959-1962, tomo II, p. 91.
  35. 35. 43Problemas de la nacionalización petrolera en Venezuela A partir de 1958 se observa una disminución progresiva en los precios de reali- zación del petróleo, y ello, en nuestro juicio, como consecuencia de la política de no más concesiones petroleras y al decreto del 19 de diciembre de 1958, elevando la tasa impositiva a las compañías petroleras del 26% al 45% para una renta su- perior a los 28 millones de bolívares. El capital monopolista provocó una crisis económica en el país. En mi manera de ver, es a esto a lo que obedece la figura de los “contratos de servicio”, como lo fue también la medida de la devaluación de nuestro signo monetario o de la llamada “simplificación cambiaria”; en otras palabras, a la política de no más concesiones petroleras se respondió con la figura de los contratos de servicio y a la reforma impositiva con la devaluación, cuando fueron publicadas las primeras bases para redefinir una política sobre tales con- tratos. Es claro que dicha política estaba en función de quien estaba en el poder, y que la efectiva vigencia de una ley está en función de quien ejerce el poder; precisamente, los contratos de servicio no han cumplido con la finalidad inherente a su significado. Tal cual decíamos en otro trabajo2 , lo que han hecho los contratos de servicio es agravar la dependencia estructural de Venezuela, en el sentido de que en realidad son nuevas concesiones, mayores hectáreas, mayor territorio a disposición de las corporaciones extranjeras para explotar el petróleo. Lo que se buscaba con esta figura era obtener una mayor participación para el Estado venezolano, pero se desnaturalizó la esencia de los contratos de servicio (un contrato de servicio, como han dicho el ingeniero geólogo Pedro Márquez y el abogado Álvaro Silva Calde- rón, puede o debe entenderse única y exclusivamente como cuando llamamos al jardinero a la casa para que arregle el jardín: terminó su obra, le pagamos y en ese momento cesa cualquiera relación que pueda existir; esto es un contrato de servi- cio y no lo que desnaturalizó su propia esencia, al punto de que incluso existe en la Corte la solicitud de nulidad de los mismos). Los precios promedio del barril de petróleo bajaron de 2,60 a cerca de 1,86 dólares de Estados Unidos desde los años 1956-1957 hasta 1966, lo cual indudablemente trajo problemas serios a la economía venezolana en sus ingresos, en la balanza de pagos, en la relación neta de intercambio, porque en la medida en que bajaban los precios de nuestra principal materia prima y continuaba aumentando los pre- cios de los productos manufacturados, teníamos que dar más barriles de petróleo para obtener la misma unidad importada de los países industrializados. Por esto “extraña” que en la actualidad el Presidente y Vicepresidente de Estados Unidos, estrechamente vinculados con las corporaciones internacionales –y uno de ellos, Rockefeller, precisamente accionista de las principales compañías petroleras inter- nacionales–, tengan la desfachatez de decir que los países productores de petróleo son los responsables de la actual crisis que está viviendo el mundo capitalista. 2  De las concesiones a los contratos de servicio: dependencia estructural, Maracaibo (mimeografiado).
  36. 36. 44 De la nacionalización a la apertura petrolera A fines de 1966 el Estado venezolano, a través del convenio petrolero de ese año3 , interviene en la determinación de los precios de la industria petrolera utilizando la ecuación de la línea recta (Y = 1,04 + 0,0364X), donde Y = precio base para el pe- tróleo crudo, y X significa la “gravedad” del petróleo, más un ajuste anual de USD 0,01 por barril en 1967, más USD 0,005 interanual de 1968 a 1971. Durante la vigencia de ese convenio, que era de 5 años, ocurrió que, a pesar de la intervención del Estado, el posible aumento de 1 ¢ y 0,5 ¢ fue neutralizado por las compañías petroleras, de acuerdo con la información dada por el Banco Central, ya que aqué- llas bajaron la gravedad del petróleo en tal magnitud que neutralizó exactamente el incremento señalado durante el primero y segundo año4 . Más aún, las compañías petroleras obligadas de acuerdo con las leyes venezolanas a que si vendían el petróleo a un precio superior éste era el que debería tomarse para los efectos fiscales del país, o sea, que si el precio oficial era de 1,90 o 2 dó- lares por barril pero lo vendían a 2,30 o 2,40, para los efectos fiscales sus ingresos totales tendrían que considerarse sobre la base de 2,30-2,40 y no al “precio de referencia” y, por lo tanto, la participación del Estado aumentaría. Pero aconteció que durante la vigencia del convenio las compañías petroleras informaron que habían vendido el petróleo por debajo del precio de referencia. Ante este hecho, a fines de 1970 fue tal la situación en el mundo por ciertos problemas que surgieron (tales como el cierre del Tapline, reducción de la producción por parte de Libia, aumento de la tarifa de fletes de 1,10 a 2,50 dólares por barril, incremento de la demanda, aumento de los precios), que las compañías petroleras continuaron vendiendo a precios todavía superiores; los reclamos del Gobierno venezolano de que estaban evadiendo el fisco nacional eran rechazados sistemáticamente por las empresas, hasta llegarse a un punto tal que hubo la necesidad de una intervención del Estado. En 1970 el Congreso Nacional, ante esta situación, adopta una de las primeras medidas de carácter soberano frente a las corporaciones extranjeras, cual fue la de instituir valores de exportación unilaterales para el petróleo (efectiva desde el 18 de marzo de 1971). A partir de esa fecha, el Estado venezolano comenzó a determinar el precio en que debía venderse el barril de petróleo en el puerto de exportación, no en el puerto de importación. Para la fijación del precio se tomó como punto de referencia la cotización en el golfo de México. Se volvió a aplicar la ecuación de la línea recta para petróleos con gravedad igual o superior a 20º API (Y = 2,20 + 0,015X) y para los crudos menores de 20º API se realizaron ajustes a la línea recta en una pendiente de 0,03, con lo que se introduce el concepto de la 3  Para un mayor análisis del Convenio Petrolero de 1966, véase “Consideraciones acerca del con- venio petrolero”, de Gastón Parra Luzardo. Economía y Administración, no 1, año VI, Maracaibo, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, La Universidad del Zulia. 4  El Informe Económico del Banco Central de Venezuela, correspondiente al año 1967, p. 93 dice: “Los precios de referencia a utilizarse en 1967 deberían superar en un centavo de dólar por barril, los existentes en 1966. Sin embargo, al descender la gravedad promedio del crudo extraído en 1967, des- cendieron los precios medios de referencia en un centavo de dólar por barril”.

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