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Documentos Históricos de España Año I, n° 01, octubre de 1937
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Documentos Históricos de España Año I, n° 01, octubre de 1937

  1. 1. ognuni ■~T^T m V( . v . ■ i.'j : y - ........ E i n n i LMARIO: L a s m inas de E sp añ a, o b je tiv o de A lem an ia. — E l heroísm o de los m arinos a n tifa scis­ tas esp añ oles. C a rc a g e n te . M á la g a , itregada por la traición . — E l espion aje fa scista en E sp añ a. — L a cu ltu ra en el nue> orden revo lu cio n ario. — Q u é opin aban los an arq u istas antes del 19 de Julio. — s maniobras d e la b a n ca p riv a d a y el fascism o. — D o s rela to s de la form a en que gShieron m asacrados los o b reros. — U n o de los héroes que d efien den a M a d rid . — E l Consejo de A ra g ó n . — O p in io n es d e John D o s P asso s. — E l problem a a gra rio , fun* m e n to ,< 4$ revo lu ció n . — M u je re s L ib re s . — L a im portante fu n ción que han d es- U lt e K : ;l)as tlad U G T - C N T . - I n vfluencia en !a econonia burguesa.— L a S a lidad y la A sisten cia áal en C atalu ñ a. — . pensamiento d e los nbadentes. — L o s licios del agu a, o r­ ganizados p o r l o s obreros. — Q u é es el abrazo de V e r g a r a . — Los técnicos, al s e rv i­ do de la R evolu ción . L u n a. www.federacionlibertaria.org
  2. 2. NUESTROS PR O PO SITO S £ ) O C U M E N T O S H I S T O R I C O S D E E S P A Ñ A se propone fun­ damentalmente lo que indica su nom bre: documentar, para ahora y para el futuro, la verdad estricta con respecto a los magnos acontecímientos que se desarrollan en España. • Esa verdad que ha sido tergiversada, que ha sido omitida o eludi­ da de las informaciones oficiales y de las agencias noticiosas al servicio de la burguesía, será divulgada ampliamente por D O C U M E N T O S H IS T O R IC O S D E E S P A Ñ A . J < j 1 • E l predominio de los políticos y de las clases burguesas en la actualidad, les han proporcionado los medios de información interna­ cional, el dinero para la propaganda en el exterior y, sobre todo, el do- Í minio sobre la censura, con lo cual se hacen todos los esfuerzos para empequeñecer y denigrar la formidable obra realizada por los trabaja­ dores, por sus organizaciones sindicales C. N . T . y U . G . T ., por los anarquistas y las Juventudes Libertarias. • Bajo la presión de las potencias extranjeras, se realiza una verda­ dera exterminación del movimiento revolucionario social, que fué el que salvó a España del triunfo fascista el 19 de julio, en las jornadas glo­ riosas de Barcelona y de M adrid, en el cuartel de la M onta ña. • Los trabajadores han demostrado en España su capacidad cons­ tru ctiva : han organizado las industrias, han puesto en marcha, eficien­ temente, todos los transportes, han impulsado todas las; actividades úti­ les. han organizado el abastecimiento en los momentos más difíciles, han • creado la nueva producción para la guerra; todo sin influencia del Es­ tado, sin depender de sus antiguos amos, bajo el contralor de las orga­ nizaciones obreras. Han constituido las formidables colectividades agra­ rias que son orgullo, por su perfecto funcionamiento, del espíritu liber­ tario que las anima. T o d o ello se desconoce, se pretende destruir, eli-■<* minando las conquistas de la revolución. • E l movimiento libertario ha evidenciado en España su enorme ca­ pacidad, poniendo en práctica sus ideales, hasta entonces considerados«tópicos e irrealizables. E l comunismo libertario no es ya una formula­ ción teórica o un anhelo inalcanzable. En España se ha establecido en numerosísimas localidades, en algunas de las cuales aun subsiste este ré- 5 gimen, por no haber llegado los desmanes de la contrarrevolución, de­ mostrando ante el mundo su factibilidad, a la vez que Su perfección co­ mo sistema de convivencia y de trabajo. • M u ch os otros aspectos de enorme interés son desconocidos a tra­ vés de las informaciones oficiales o tendenciosas. D O C U M E N T O S H I S T O R I C O S D E E S P A Ñ A , dedicará preferente atención a los pro­ blemas que hemos esbozado, para aportar sobre ellos la mayor infor­ mación documentada, que contribuya al conocim iento total de los mismos. • í • D O C U M E N T O S H I S T O R I C O S D E E S P A Ñ A , no será una publicación al estilo de los Boletines Oficiales, conteniendo solamente Decretos o copias de pergaminos antiguos. E n nuestro concepto, más sociológico que bibliográfico, cuando es necesario documentar los hechos ocurridos en el transcurso de una revolución — máxime si tiene las pro­ yecciones de la de España — no se puede hacer historia con copias de decretos, aunque ésío s tengan en determinadas circunstancias su im­ portancia. • P o r ello, D O C U M E N T O S H I S T O R I C O S D E E S P A Ñ A , será una revista interesante. En sus páginas, los lectores encontrarán amplia información de todos los aspectos de la guerra y la revolución. SERVICIOdePROPAGANDA ESPAÑA www.federacionlibertaria.org
  3. 3. m PARA DERROTAR iniosi III! ,'5 ' »Pub'icdción B Mensua! AL FASCISMO N O SE P U E D E AÑO lo. No. 1 C O N F IA R EN L A S P O T E N C IA S E X ­ T R A N J E R A S . S IN O E N E L M IS M O P U E B L O E S P A Ñ O L OCTUBR E DE 1937 Administrador: JU A N P E R E Y R A Olavürría 738. — Buenos Aire? República Argen tina m A través de las páginas del pre­ sente número, los lectores en­ contrarán un nutrido m aterial docu­ mental, que les pe.J.nitlrá tener cono­ cimiento preciso de muchos hechos absolutamente desconocidos hasta el presente, que abarcan los más dis­ tintos aspectos de la guerra y la re­ volución de España. La lim itación del espacio nos ha im pedido dar a publicidad numerosos trabajos que revisten gran interés, por lo que he­ mos seleccionado, entre la multitud de periódicos y documentos que re­ señan la marcha de los aconteci­ mientos, la m ayor variedad de te ­ mas. Es por esta causa que gran parte de los artículos que contiene este número no tienen fech a reciente ni se refieren exclusivam ente a sucesos ciel presente. Nuestro propósito no es hacer una revista de actualidades sobre España, sino una publicación documentada, que trate los proble­ mas que no tienen solam ente im por­ tancia eventual, sino perm anente, ya como relación histórica, ya como fuente de experiencias valiosas pr.ra la lucha social. Esperamos poder d esarrollar to ta l­ mente el programa que noc hemos propuesto, divulgando .os hechos de mayor importancia, revalorizando lo que las inform aciones tendenciosas han trtado de d esprestigiar, ubican­ do a cada sector y a cada actitud de los mismos, dentro de los marcos de la estricta verdad. Por nuestra parte, cum plida esta misión, nos lim itarem os a exponer en una breve nota ed itorial, nuestro pensamiento acerca de los acon teci­ mientos que más nos conmueven, los que más influencia tengan on las po­ sibilidades de derrotar al fascism o, nuestra principal preocupación. U IS IE R A M O S , en las breves lineas que nos perm itim os substraer a los artícu­ los que constituyen esta publicación, poder ser serenos, i-nparclales o neutra­ les con respecto a las diversas posiciones que han adoptado y propugnan, para el más rápido triu n fo Siobre los facciosos, los distintos sectores políticos y s o c ia le » que actúan en la España leal. R econocem os con toda sinceridad que esta tarea es sum am ente d ifícil para quienes com o nosotros sienten profundam ente cuanto acaece en la península ibérica, desean fervien tem en te que los denodados y heroicos esfu erzos de los m ilicianos, dé los trabajadores dé las industrias y del campo, de las m ujeres y de cu artos han ofrendado todo — la vida misma— para la causa popular, no sean en vano, que no sirvan para hundirse en la abyección de un régim en to ta lita rio o para reto m a r a sirvan para hundirse en la abyección Q Auscultam os los gestos, las actitudes y las opiniones de las distintas fu e rza * que hoy tienen influencia decisiva en los acontecim iento. El pueblo, los trab aja, dores, lo* com batientes, tienen un solo pensam iento: ganar la guerra al fascism o 8 im plantar una sociedad más libre, m ás justa, más igu alitaria. E llos no desean que los p rivilegiad os de ayer, los desplazados por la guerra, los que abandona-on s u « propiedades y sus industrias, huyendo al e xtra n jero para eludir la justicia popular, o agazapándose m ansam ente en un sim ulado consentim iento a !a nueva situación, recuperen en el día de mañana su antigua posición, com o si nada hubiera ocurrido, como si la sangre derram ada en los fren tes y la ruina de toda la nación no le * afectasen. P o r el contrario, los burgueses, los políticos, Ips que pertenecen a las clase* reaccionarias, que hoy están disfrazados de republicanos y muchas veces sirven sim ultáneam ente a la ‘‘quinta columna” , tratan de anular las conquistas del pro« letariado, rep rim ir sus ansias de liberación, conservando en todo la estructura bur­ guesa y cap italista que caracterizó al régim en an terior al estallid o del m ovim iento faccioso. Son éstos los que, confiados en la ayuda de las potencias "d em o crática s” de Europa, que hasta ah/»ra no han hecho otra cosa que traicion ar a España de la manera más infam e, m ientras el fascism o internacional se jugaba todos sus recur­ sos en la ayuda a Franco, siguen fielm en te las indicaciones que aquéllas les hacen en carácter im p erativo: exterm in ar en prim er térm in o a las organizaciones que traten de proseguir en la línea revolucionaria y constructiva c'e una nueva estruc­ turación social. N o es posible ocultar la gravedad que esta actitud supone, ni los p eligros que se ciernen para la v ic to ria fin a] de esa lucha tenaz y despiadada que se lleva a cabo precisam ente contra quienes más han luchado desde ei p ’ im er m om ento para derrotar al fascism o y más han trabajado en la retagu ardia para el m ism o fin. Con­ secuencia de ello fu e la elim inación del gabinente presidido &or Largo C aballero e integrado p,or los representantes de las organizaciones an tifascistas más potentes de España: la Unión General de T ra b a jad ores y la C onfederación N a c ;onal del T rabajo. Fueron los trágicos sucesos de Barcelona, en mayo Oltimo. Fué y seguirá siendo la derrota en muchos frentes. El gabinete presidido por N egrín ha dem ostrado depender más del extran jero, obedecer sus órdenes, que interpretar y aplicar las necesidades im periosas de Esp.iña en la retaguardia y en los fren tes. Ha eviden ciado hasta el presente un fracaso absoluto y lam entable, porque el triu n fo del pueblo no será proporcionado por los gobiernos de Londres, París, ni cualquier otro, sino por los m ism os com ba­ tien tes españoles. Si no rectifica su política, o si no renuncia para que asuman la responsabilidad de conducir a la v ic to ria las fuerzas revo'u cion arias de España, graves consecuencias — incluso la posibilidad de una vergon zosa “ transacción” — tendrán que s u frir nuestros hermanos ibéricos. Insistim os en que nos es im posible perm anecer neutrales en esta pugna entre el se rtim ie n to revolucionario del pueblo y la con trarrevolución que trata de im po­ ner la burguesía nacional y las potencias extranjeras. P or el contrario, nos decla­ ramos decididam ente de parte del pueblo. www.federacionlibertaria.org
  4. 4. S E I N T E N T A R E E D IT A R L A F A R S A D E I. ?r D E A C O S T O D E 1839 P O R P A R T E D E P O L IT I C O S S IN E S C R U P U L O S Y D E E LE M E N TO S T R A I; : : : : DORES : : : : : QUE ES EL ‘ABRAZO DE IVERGARA”... H O R A que tanto se habla del 'ab ra­ zo de V erg a ra ” , porque por lo v is ­ to éste es el ideal de algunos, no esta de más record ar lo que fu é aquel episo dio político ocurrido el año 1839, hace exactam ente un siglo, dos años menos. El llam ado “ abrazo de V e rg a ra ” lué 'a exteriorización de la form a más xsa ¡ral posible del “ con ven io” del mismo ■lombre, suscrito en representación del 3obierno de M adrid por el general Esaartero y por las huestes del preten­ diente Don Carlos, por diez o doce ge nerales de su plana m ayor, si b ie i ¡a gestión la lle v ó a e fec to el general en je fe de la* fu erzas carlistas, Rafael M a ro to . Con este “ con ven io” y este “ abrazo", se dio fin a una guerra cruenta que lle ­ vaba cerca de les siete años de dura­ ción, una guerra que tenía por empe-ño la disputa del treno de España, un m i­ núsculo problem a de sucesión por el que parece m entira que se maten los hombres, a pesar de lo requetebrutos que somos. De lo de “ requetebrutos” viene, qui­ zá, lo de “ requeté” . El "ab razo de V erg a ra ” tuvo efecto in esta v illa el dia 31 de agosto del año ya m encionado, form ando en aquel ac­ to todas las fu erzas de los batalloi.es carlistas de Guipúzcoa, V izcaya, Alava, N avarra y Castilla y todos los efec tiv o s del Gobierno del N orte. Tu vo cierta grandeza teatral. Las fu erzas carlistas a un lado y las lib erales al otro, p re­ senciaron cóm o E spartero y M aroto, ade­ lantándose al centro del cam po tie Fraiscozun, jinetes de sus respectivos caballos, se encontraban y se abraza­ ban en señal de paz. A Efectuado el “ ab razo” , los batallones rom pieron fila s y los soldados de tos dos ejércitos, que nabian luchado tenaz­ mente durante tanto tiem po, con fratei mzaron alegrem en te, dando, al parecer, po- zanjado el odioso pleito. El pliego que la noche an terior se había firm ad o en casa de Joaquín ae Irizar, sobre una tosca mesa que ya fué histórica, con sus diez cláusulas de que consta el “ con ven io” , fué rem itido a Madrid y depositado en las Cortes, po­ ra que fuera archivado en el P a rla ­ mento, una v e z visto por éste. Y ahora vien e lo bueno. ¿A cabó esto con la. guerra c iv il que habla ensangrentado el suelo de Es­ paña y De ningún modo. El prim ero que se reb eló contra e! “ con ven io” fué Don Carlos, que, si bien le ob ligó a pasar la fro n tera “ montado ♦,n un burro y borracho” , com o dice ur Pá'rina 2 F U E R O N IN G L A T E R R A Y F R A N C IA — L A S M IS ­ M A S P O T E N C IA S Q U E AHORA A S F IX IA N A ESPAÑA— Q U I E N E S CONCERTARON ESE H IS T O R IC O PACTO cantar de la época, lanzó un m anifiesto a sus leales acusando de traid or a Maroto y a les gen erales que le acom pañaron en el acuerdo y dando por nulo todo lo que aquel docum ento decía. Con él se fueron tam bién a F ran cia muchos je fe o y ofi­ ciales, dispuestos a com enzar la reorganización del nuevo intento, y, ocho mil vo­ luntarios navarros, que juraron no v o lv e r a España más que en son de guerra. Por V alencia y C astellón quedaron otras partidas, haciendo la guerra por su cuenta; y. ■Cabrera, elevado a la categoría de gen eralísim o de la rebelión, dio todavía mu­ cho que hacer a las tropas isabelinas, pues aparte sus sentim ientos crim inales, era un m ilitar de mucha enjundia, el llam ado “ tig re de M aestrazgo” . Los que parecían solazarse de gozo con el “ convenio de V ergara” eran los li­ berales. Lo reputaban un triu n fo de E spartero y de las instituciones liberales, porque pensaban, con esa ingenuidad que siem pre ha distinguido al libera:ismo español, que. en efecto, aquello era el rem ate de la cuestión dinástica. En Madrid se tecib ió la noticia del convenio y del fin de la guerra con gran alegría, y los orondos diputados de aquellas Cortes, se dispusieron a seguir fumando la breva de su representación parlam entaria sin más m olestias. No hacía falta ser un lince, sin em bargo, para com prender que aquello, el lla­ mado "con ven io de V erg a ra ” , no era más que un a rm isticio y que la guerra seguía sin liquidarse, porque había quedado en pie todo lo sustantivo del pleito: la apetenc:a del trono por el pretendiente, la razón juríd ica d e b u s dem andas, la inquina religiosa contra el liberalism o, la reivindicación fora l de las provincias vascas sin satisfacción y, lo qu&- es peor, unas naciones extran jeras a la sombra, interesadas en echar leña al fu ege cuando les conviniera, del mismo modo que ahora habían echado agua, porque les; convenía am inorar el incendio. Porque la realidad J ' este "con ven io” es que se hizo porque los agentes de Francia e In glaterra lo ti 'a ja ron con esm ero y a su m ejor provecho. H ay do» p ersonsjes en la som bra de e ; pacto, que son el fran cés D uffau-Pauillac y el in­ glés lord John Hay, a los que H istoria más atenta a los hechos externos que a los hechos interiores, pierde la pista. Hubiera sido muy in teresante que no lo hubiera hecho así y hubiéram os sabido un poco más de estos dos personajes que . tan irr-portante papel desem peñaron cerca de M aroto el francés y cerca de Espar­ tero el inglés. Lo cierto es que el “ con ven io” y el "ab razo” fueron presididos por otro ingle*, per el coronel W lyd e, a quien el Gobierno de Londres envió, ya oficialm ente, a presenciar este hecho de paz. Que la intervención de Inglaterra y Francia fué en este episodio muy grande, no cabe duda, cuando al propio Pirata se le escapa esta fra se de su plum a: “ Pese a la repugnancia de E spartero a que tu viera que m ediar la F r a n c ia ...” V es que la Francia de entonces apoyó francam en te la causa de Don Carlos, del mismo mo­ do que Inglaterra apoyaba la del Gobierno de M adrid, sin que ta le s apoyos ;mpidieran que, en un m om ento convenido, aparecieran juntas las dos naciones para p a c t a r en V ergara el fin de la prim era guerra carlista. Que el pacto aquel fué un e rro r político, lo prueba el hecho de que a los pocos años se encendía de nuevo la guerra calista, con más ahinco si cabe esta vez, de­ jando de nuevo sin res o lve r un pleito que ha continuado hasta nuestros días, pues este fascism o que hizo explosión en ju lio del año pasado y que nos trae dé cabeza, no es otra cosa que una continuación de aquellas guerras, que se decían dinásti­ cas por llam arse a lgo; pero que no eran otra cosa que guerras religiosas, síntomas m ortíferos del etern o pleito que existe en España entre la Iglesia y la civilidad, entre la R evolución y la reacelón. Este es un pleito que ha habido en todos los países; pero que todos los países han liquidado. N osotros, los españoles, lo tene­ mos sin liquidar todavía, m erced a que cuando la Revolución va a triunfar, no fa l­ ta quien la fren a y la fru stra por unos cuantos años. En las vísperas del "abrazo de V erg a ra ” , las tropas facciosas estaban derrotadas y desm oralizadas. Derrota­ das, porque la resistencia de Bilbao, la caída de Durango y otras operaciones de • C astilla, hacían vislum brar ya el triu n fo seguro de los lib erales; desmoralizadas, porque los je fe s y ofic ia le s de Don C arlos recelaban de sí mismos y se traicio­ naban m utuamente, buscando la paz antes de la derrota. Mas el liberalismo polí­ tico de la época, m ovido por Inglaterra, dió cuartel al carlism o con esta acción de V ergara, y, el 31 de agosto del año 1839, en v e z de m orir la mala planta en España, se le dió un m otivo para retoñar. ¡V en Madrid, m ientras tanto, se frotaban las manos de gusto, por los pasillos del Congreso, los in teligentes políticos de aquellos días, creyendo que habían lo­ grado un triu n fo! E Z E Q U IE L E N D E R IZ . D O C U M E N T O S HISTORICOS DE ESPAÑA www.federacionlibertaria.org
  5. 5. Las /'/linas de España, U N I N T E R E S A N T E A R T IC U L O F IR M A D O P O R “ A M E Z C U A ” , P U B L I C A D O E L 5/2/1937 >EC1ENTEM ENTE. el Fürher, pronunció o] parlam ento, fie! que estaba pendiente la atención europea. Con respecto ¡il drama español, dijo: “ N uestras sim patías por Franco son de "orden general". Hilas descansan, además, en la "espernnza” que una España nacional dará nuevas posibilidades “económicas" en Hitropa". Propios y extraños deducirán que "¡as nuevas posibilidades económicas” se en­ tienden útiles a A le ­ mania. de otro género i’.o interesan a. K it ler. Concluyendo, no liay supuestos ideales, ni cuestiones de prin ci­ pios, y solamente el inhumano lucro del Estado plutócrata, la colonia a explotar, mientras aguarda el reintegro de las que le arrebató el T ra ta ­ do de Versalles, o la cesión, de otras que las sustituyan p o r compensación. Alemania, desde lo que va de siglo, am bi­ ciona la riqueza m i­ neral de nuestro sub­ suelo. De algunas e x ­ plotaciones tiene, m e­ diante hábiles trucos bancai-ios, el control efectivo, como ocu­ rre con los ricos co­ tos de plomo argen tí­ fero de La Carolina, con fundición y fa c to ­ rías en Málaga, que explota la poderosa empresa "L o s Guin­ dos’’, regenteada pol­ los hermanos Ktlno y Oscar Kocherthaler. que representaron a los Soviets durante la vigencia del contrato de petróleos que otor­ garon P rieto y Ostrovsky, recién p ro­ clamada la República del 31. Pero lo de superinterés para A lem ania ha sido y son los cotos ferruginosos de la “ Com pañía Espa­ ñola de Minas del R if” , m ineral que por la transform ación que las necesidades y evoluciones industriales que la guerra euro­ pea impuso a la m anipulación del acero, es el más solicitado y el m ejor que se conoce. L a revancha, la necesidad de dis­ poner de insuperable prim era m ateria para su industria de» 1 guerra, y el desquite por antiguos fracasos en su expansiónJ politicoeconóm ica, han im pelido a A lem a n ia a apoyar a lo s ' facciosos, lucrándose anticipadam ente con las “ posibilidades! económ icas” a que se refe ría H itle r en su recien te y tan de», batido discurso. Es utt¡ h istoria l im p resion a n « te, en trelazad o de epi-J sodios que, concisos sji tajantes, p ro y e c ta re « m os con sólo en un-' ciados, datos c o n ere « tos y cifras estadís« ticas, j En los com ienzos de s ig lo los herm anos Maníiesm ann, v a n* gu ardia d e l im peria* üsm o alem án, atentos: a las tra y ec to ria s d « V on Bulo-»', com enzaJ ron las explotaciones, de m inas de h ierro en el R if, antes ig n ora« das, cuyo m in eral era) absorbido p or 1& fir^ ma K ru pp m ie n tr a « procuraban ganar p r H dicam en to c erca d » los indígenas, tram o«] yando una amenazad para F ran cia, y u n a coacción para Espaftaj L le g a ro n a p o s e e * dos m il concesiones m ineras de h i e r r o , trescientas s e se nta m il hectáreas cu ltiva, bles, catorce fa ctoría s y un im p o rtan te negtx ció de colon ias: aró? car y te, base d el susJ tentó del indígena. El llam ado “ grupo C om illas” , en consor­ cio con los F igu eroa, por “ p atriotism o’, d e » de luego, al ob s e rv a r la actuación de los Mannesm ann, inten­ tó increm entar la pe­ netración p acífica eu M arruecos y fundaron e l 21 de ju lio de 19QS, 1 a. “ Com pañía E s________________________ -------------*_ ____ * pañola de M inas del R i f ” , con un capital de seis m illones de pesetas en acciones d e a m il pesetas, de las que sólo pusieron en circulación dos m il acciones. S a lta a la vista, que tal m ezquindad a nada efica z conduciría, m ayor­ m ente teniendo com o com petidores a los poderosos y diná­ m icos Mannesm ann, agentes oficiosos d el Reich, a cu y« dis­ Objetivo de la Alemania Naz^ DOCUMENTOS HISTORICOS DE E SPA Ñ A www.federacionlibertaria.org Página 3
  6. 6. LA M A R I N A M E R C A N T E * * * "íLa Marina M ercante es un medio eficaz de transporte de tropas y m aterial b é lico ,-ta n to por su capacidad como por su rapidez y seguridad de servicio entre el continente y las islas, más aún, si tenem os en cuenta la im portancia c!e nuestras costas. T ie n e al mismo tiem po la ventaja de poder ser artillad as todas sus unida­ des. constituyendo una verdadera flota auxiliar para la Marina de guerra, des­ arrollando paralelam ente su función como transporte. Corrobora este argum ento nuestro el hecho de que unos pesqueros vascos, después de presentar com bate al “ Canarias” , lo pusieran en fuga apresándole un buque m ercante que escoitaba. Y a no era la prim era v e z que los cruceros rebeldes huían ante la presen­ cia de nuestros abnegados corsos, y la última está aún muy lejos. La Marina M ercante, el mismo modo, podria defenderse, ya que la escolta por parte de nuestra escuadra resulta más que p ro b le m á tic a ... ya porque sean dem asiados los lugares que es preciso v igila r, ya porque son más necesa­ rios nuestros buques m ilitares en donde el mando sabe y nosotros callamos. De todas form as, nuestro interés estriba en hacer com prender la im por­ tancia del problem a m arítim o a quienes lo desconozcan, porque es suicida di­ rigir la guerra de espaldas j l mar. En cuanto a las consecuencias que pueda acarrearnos esta conducta de alceanos, creem os que las peores están aún por venir. Si nosotros nos obstina­ mos en perm anecer como crustáceos bajo ru caparazón, sin m irar lo que nos rodea, podemos estar seguros que nuestros enem igos tienen bien estudiada la g eo g ra fía de nuestra costa y debidam ente determ inados los puntos vulnerables da la misma, así com o reducido a letras de m olde ia im portancia de las diver­ sas navegaciones. De ahí que todos quieran sentar sus reales en el Medite-,eo” . (D e “ C. N. T. M arítim a” , de Valencia, del 293 1937). c ip lin a estaban som etidos, en form a absoluta. E l Tratad o de V ersa 1 es — 2S de junio 1919 — puso té r ­ 1 m ino a las actividades de los M annesm an!), algunas de cuyas pertenencias fueron em bargadas, y para e v ita r un exacerba­ m ien to en la agitación de las tribus m arroquíes, a sugestión de F ran cia se prohibió a los alem anes resid ir en la zona del , p rotectorado español, prohibición levan tada en 1934, que, en­ tr e otras ventajas, se les concedió por e l T ra ta d o que, sin etica? reciprocidad, obtu vieron d el Gobierno de la República. Xvos Mannesm ann, de acuerdo con su com anditario Krupp, para salvar algo de la “ quem a” y poder, en lo posible, hacer m ás llevad ero e l T ra ta d o de V ersalles, “ enajenaron” sus con­ cesiones del R if a la firm a holandesa (? ) “ W illla m M ü ller y Co.' cuyo m ayor partícipe, Augusto K ro lle r, era el arm ador de los "tra m s ” , “ A llg em ein e 'C rzb a n tV ’sellch a ft” , que trans­ portaban e l m ineral del R if a Alem ania. Obsérvese, q-J* la e tim olog ía de todas estas firm as acusa un origen m arcada­ m en te teutón. W illia m M ü ller y K ro lle r, por los buenos oficios de la “ Banque d ’ Unión P arisien n e” , de Parts y con la intervención d irecta del "B an co Español de C réd ito” , “ vend ieron ” a la “ Com pañía E spañola de M inas del R if ” las concesiones y fac­ to rías de los Mannesmir.iin. T od o e llo produjo debates de resonancia en el P a rla ­ m en to español actuando de paladín de los M aunesm ann un diputado catalán, sim pático y pinturero, especialista, a la sa­ zón, en el “ chotis” castizo, y que por los m éritos que con tra­ jo en la d efen sa de los intereses alem anes, Cambó le ' hizo” m inistro, y en ju sta reciprocidad, más adelante, el agraciado se alistó ofic ia lm e n te en “ L lig a R egio n a lista ” , lo que no le im ­ pid ió actuar de letrad o do M arcelin o uom in go y de los jesuí­ tas coetáneam ente. A l quedar incorporadas las concesiones “ Mannestnann” a “ Com pañía E spañola de M inas del R if ” , ésta adquirió una au tom ática cuantía, que precisó, hasta diciem bre de 1 920, p ujar su capital social a ¡och en ta m illones de pesetas!, re ­ partiéndose a los accionistas dos acciones de a m il pesetas p or cada una do las que poseían. Sin el m enor esfuerzo, tri­ plicaron su cap ital en dos años, nada menos. A le m a n ia no podía renunciar a lo que calificab a un des­ pojo, y preparó su m aniobra reivin d icatoría, que en los pre­ sentes m om entos h istóricos ha tenido su desenlace, cierta ­ m en te bien trágico. Adem ás, su industria m etalúrgica y do Página 4 Si después de la lucha se hiciera un plebiscito general para preguntar qué ciudad podría ser la capital de la región catalana unánimemente habria que con testar: ¡M adrid! Federica M O N TS E N Y . (D e C. N. T - F. A. I. (Butllet i), de Igualada, del 29 5,1937). guerra, se nu tría del m ineral del Rif. En 1935. había pagado en buenas divi­ sas por cerca un m illón de toneladas a la Com pañía Española, y le era má:¡ cóm odo pagar con arm am ento que con divisas, aunque; tal form a de pago sig­ n ific a ra la ep op eya que vivim os. L a ''Compañía E spañola de M inas del R i f ” . aunque d eficien tem en te adminis­ trada. producía ben eficios fantásticos, que lle g a ro n a cifrarse anualmente en eí cuarenta, por ciento; lo normal era del doce al vein ticin co por ciento, que. sobre las acciones <le origen, equivalía al cien to y hasta al dosciento por cien­ to de interés. P o r im posición de Francia, y para acabar con la agita ción r ife ñ a que araenazaba c on fla gra r ol M arruecos francés, en el veran o de 1.925 el m ariscal Pétain y P rim o de R iv e r a llega ron en Ceuta, prim ero, y en M álaga, a los pocos días, a un acuerdo que cristalizó son la conquista de Alhucem as el $ de septiem bre de aqu«n año. habiendo tom ado parte a ctiva en la operación el acorazado “ P a rís ” , el crucero “ Strasbourg” y otras unidades auxiliares de la escuadra francesa del Medi­ terráneo. Los franceses con visión más ciara del porvenir, y sub­ yugándolo todo a sus m iras internacionales, atisbaban la po­ sibilidad de que las concesiones y faptorias de la pujante “ Com pañía Española de M inas d el R if” pasaran definitiva­ m ente a ser feudo alem án, y lograron del G obierno español que por D ecreto del 23 de noviem bre de 1927 ob ligara a la “ Com pañía Española de Minas del R if ” a que el setenta y cinco por ciento de su capital quedara representado por ac­ ciones nom inativas intran sferib les a extran jeros. E l golpe, para Alem ania, fué rudo.., y el ario no o lv id a fácilm ente, y jam ás perdona. En la "G a c e ta ” de 31 de enero de 1930, D ecreto No. 270. se adm ite la dim isión de P rim o de R ivera , en cuyo suceso ocurrieron circunstancias determ inantes qtte no se han borra­ do de la m em oria contem poránea. Algunos de los actores de la actual tragedia, no fueron extraños a la caída “ en desgra­ cia” del dictador, persona no grata a los alem anes, por setfra n c ó filo . En 31 de d iciem bre del 34, el C onsejo de las boyantes M IN A S D E L R IF , con sus ciento seis m illones entre capital y reservas, y un pasivo exig ib le que no alcanzaba a veinti­ cuatro m illones, e ra regido por elem entos de tan democráti­ co abolen go com o los Garnica, Figueroa, M artínez de las Rivas, Gandarias, IbarUU y Churruca. E n 1935, A gram onte, nom brado por Lerrou x y Gil Quiño­ nes, em bajador de España en el R eich , oyó de labios del Fürher, a l presentar las credenciales, que de tom ar cuerno en España el fren te popular que se delineaba, A lem an ia ‘mar­ charía a fon do” , concepto que, al. sigu ien te dia, le ratificó el secretario de Estado, von N eurath, con ocasión de la proto­ colar v is ita de presentación. Actualm ente, las M IN A S D E L R IF , son explotadas por los alem anes, que extraen y exportan con ln tcjstd a d el pre­ ciado m ineral, a cam bio d el cual sum inistran hombres y ma­ te ria l bélico, que alien tan y sostienen la insurrección y ca­ denciosam ente sumen en la ruina a nuestro ^als. A lem ania, de hecho, ha reivindicado las concesiones “ Mannesm ann” , y de nuevo, a costas de España y de la civi­ lización, ha burlado el T ra ta d o de Versalles. D O C U M E N T O S HISTORICOS DE E SPA ÑA www.federacionlibertaria.org■___
  7. 7. El Heroísmo de los Marinos ANTIFASCISTAS IBERICOS LOS B U Q U E S “ C E RV ERA” , “ E S P A Ñ A ” Y “ V E L A S C O ” C UANDO pasado» los años a álguien que no sea precisa­ mente un historiador al uso, sino un hombre que estudie serenamente y sin pasión, los distintos episodios que lt?nan la guerra que actualm ente sostenem os, se encontrará, si tal hace, con que de toda la brillan te historia de nuestro pueblo, jamás hubo una etapa tan rica en acciones sublim es y heroi­ cas, como la que vivim os. Y esto se com prende fácilm en te: la inmensidad de la traged ia a que nos han llevad o sólo puede ser afrontada con la m ism a gran deza que tien e su do­ lor. De aquí el hecho ejem p lar y m agn ifico de ese M adrid insuperable, asediado y des­ trozado por el fuego enem igo y cuyos abnegados hijos, pre­ fieren morir antes que ceder un sólo jir.’ ino de suelo m a­ drileño al extran jero inva sor; de aquí la gen te única de esos pueblecitos de la sio rra extremeña que, a mu­ chos kilómetros do la Fspa­ ña lea!, y sin esperanza al­ guna de auxilio, rod ead o» y cercados por el enem igo, aun mantienen en alto la g lo r io ­ sa enseña de la lib erta d . Y como estos casos, conocido.; y admirados por todos, se suceden cada día centenares de hechos aislados y anóni­ mos, pero a su vez, sencillos y grandilocuente. D eber nues­ tro es difundirlos para que ei mundo entero pueda form a r­ se una idea, del ím petu y el heroísmo con que los traba­ jadores españoles l u c h a n contra los enem igos del p ro ­ greso y la civilización. Cum­ pliendo esto, vam os a rev e ­ lar una de las más brillantes páginas de la guerra, y pre­ cisamente con un hecho hon­ damente dramático que le sirvió de exordio sangriento. Se trata, de narrar lo sucedi­ do a los buques de nuestra Escuadra que se quedaron en el puerta de E l F errol m ien­ tras las restantes unidades de la flota zarpaban hacia el aur, siguiendo las órdenes del Gobierne; es decir, >-elatar el modo, por el cual ca­ yeron en poder de los fa c ­ ciosos ios acorazados "E sp añ a” , “ V e la s c o " y ■'Almirante» Ce.-vera” . Entendemos que en estos m om entos pocos tem a? ten ­ drán tan alto interés com o e l presente. ‘ O V E N C E R O M O R IR ” En un reportaje publicado días pasados, y en el que, co­ mo recordarán nuestros lectores, nos ocupábamos de los he­ chos ocurridos en los buques que el G obierno envió hacia el Sur y entre los quo se encontraban los cruceros ‘‘L ib e rta d ” y "Jaime I ” , tuvimos ocasión de referirn os a la reunión que los m arinos revolu cionarios celebraron en E l F errol p ocoz días antes del alzam ien to faccioso. E n dicha reunión, y au más do los puntos a cum plir por ios “ Grupos de DefVnsa A n tifa scista s” de la Arm ada contra la sublevación las(-r>ta. inm inente, se trató tam bién de la situación Je los barcas' y entre ellos del “ C erv e ra ” , “ E spa ñ a" y “ V elasco ’. E l prim en ', estaba en dique seco lim piando fondos, el segundo reparum lo las máquinas y renovando la in stalación eléctrica, v tu cuanto al tercero, hallábase listo de an-eglos, en máquinas y calderas. Asim ism o tam bién se encontraban en la base los hoy buques piratas “ Canarias-, y “ B a le a re s ” , que entonces se ¡tallaban en construcción, y con los cuales, naturalmente, 110 se podía contai-. En los tres barcos prin ci­ pales — "A lm ir a n te Cercer&” , "E sp a ñ a ” y "V e la s c o ” — existían, ya form ados de an­ tiguo, los "G rupos de D efen­ sa A n tifa s c is ta ’ . T odos esta­ ban integrados por veteran os de la R evolu ción , por gen te probada y dispuesta a actuar en cualquier m om ento En e l "A lm ir a n te C e rv e ra ” so hallaban en a c tiv o los quin­ ce cabos que en octubre del 34 se sublevaron cuando el buque se d irig ía cargado de m oros y regu lares al puerto de Gijón. Estaban, pues, tem plados en el rigo r de las persecuciones y de las lu­ chas contra e l cap italism o. Se hallaban dispuestos ai sa­ c rific io . E l indom ablo d ele­ gado del "C e rv e ra ” José C asteleiro, propuso la con­ signa, que fué aceptada por todos: "O vencer, o m orir” . Y esta consigna heroica, adentrada en el fondo d e 1 esp i r 11 u inquebi'antablo ílo nuestros m arinos, parecía ?u aqu ellos m om entos como i :i presen tim ien to de lo que iba a suceder. Asi lo interii'-e'ó e l cabo Illan co cuando, al despedirse de sus comporte­ ros para trasladarse a Ma­ drid, com isionado por éllo -, oyó d e cir por últim a vez- "O vencer, o m o rir” E L D IA H IS T O R IC O Zarpados hacia e l sur los buques hábiles y llega da e l no­ che que había de p reced er a l día histórico, se rein tegraron < t bordo conven ien tem en te arm ados cuántos con perm irc 0 si:» él, estaban fuera de los barcos. N i qué decir tiene quo nadio pudo dorm ir. L a oficialid ad y la m arin ería se vigilaban mu­ tuamente. L os je fe s paseaban nerviosos y excitados >ot >;,s antecám aras. Los m arineros tranquilos, pero alerta sin per­ der de v ista al enem igo A l fin, la am anecida y con ella ja prim era nota de e fervescen cia en la ciudad. Grupos nutridos DOCUMENTOS HISTORICOS DE E SP A Ñ A www.federacionlibertaria.org Página 5
  8. 8. ció o b re ro » jr m arinos flel A rsen al y. Escuelas de M arin ería pululaban por las calles. Sin duda daban tiem po a que negase e l m om ento de d irig irse a la t onstructora para reco ger los fusiles que habrían de en trega rles las dotacio­ nes victoriosas de los barcos. N o ha­ bía tiem po que perder. E ra e l instante decisivo. U na com pañía de infan tería t'.e m arina a Ise rv icio de los facciosos s- lió a la c a lle proclam ando el estado <;,) guerra. E l v ig ila n te del "C e rv a ra ” (,'ie tiacía guardia en la puerta del A r ­ e n a l , acudió precipitadam ente al bar¡D poniendo en av is o de lo ocurrido a 1«. flotación. En v is ta de ello, los ‘gru. 5 p o .V an tifascistas com enzaron a actuar. Algunos ofic ia le s fu eron apresados,; o;r.os se h icieron fu ertes y entablóse una lucha a m uerte. E l te rrib le com ba­ te duró dos horas, a l cabo do las cua­ les, la oficia lid a d fué reducida. Hechos sem ejan tes se d esa rrollaron en el “ E spa­ ña” . A llí tam bién quedaron victoriosos lo a h ijo s del Pueblo. N o ocu rrió lo m is­ mo en e l “ V e la s c o” . Cuando el am a­ rada E u logio, cabo de este últim o bu­ que, arengaba a la dotación para que secundase la v a lie n te actitud de los res­ tantes del barco, fué asesinado a trai­ ción por e l con tram aestre Gutiérrez, lo que ap rovech ó la oficialid ad d el jareo para ap od erarse de los m andos. En nuestro poder, quedaron pues dos bu­ ques, y a d isposición de los facciosos, uno; pero los dos barcos rescatados no * e podían u tiliza r de m om ento: el " A l­ m irante C ervera” estaba en e l dique «e c o , y e l "E sp añ a” , que aún no había sido reparado por com pleto, tenia to­ do la carga de m uniciones en el p o lv o ­ rín d el Montón. tO S M A R IN O S AL PUEBLO LA D O D EL M ientras se desarrollaban todos estos episodios, los ob reros ferrolan os se ba­ tían en las calles con tra los tra id o re s . D ecretada la huelga gen eral por los Sindicatos, e l paro era absoluto. En d iferen tes lugares de la población se veían barricadas, defendidas con e je m ­ p lar tesón por los trab ajad ores. No obstante, su v a lo r y decisión, la fa lla de arm am ento y la escasez de muni­ ciones colocaban a los com batientes del P u eb lo en una d ifíc il situación de in fe ­ rioridad. A punto estaban de ser de­ rrotad os cuando una valiosa ayuda les «n irn ó en su gesta. A l m ando del te ­ nien te de navio, M anuel Estrada, salió una C om pañía de m arin ería del A rs e ­ nal con intención de p ro teger a las fuerzas facciosas. P e ro no tuvieron tiem po de cum plir su ob je tiv o. A poco de salir y cuando aun no habían entra­ do en acción, e l M aestre M anso dió m uerte al o fic ia l faccioso y acto segui­ do; la Compañía entera, com o un soio hombre, se pasó a l lado de los obreros. E sto re fo rzó el ánim o de las diezm a­ das fuerzas p roletarias y la lucha a rre ­ ció con inusitada violen cia. L A T R A G E D IA Peso a la ayuda que suponía para los trabajadores, la lucha debía con­ Página 6 CUANDO LOS HUIAN DE BUROCRATAS M A D R I D ... “ A valad o por 13 sellos de entidades, organizaciones y sindicatos, nos envían desde Bursajot una razonada exposición, que es protesta al m¡6íno tie m ­ po, acerca de la verdadera invasión que están haciendo en Valencia y sus pue­ blos; hombres y más hombres de Madrid, a pretexto de acom pañar el gobierno. El gobierno, dice, aquí no corre ningún peligro. Aquí caben y son acogidos am orosam ente los niños, las m ujeres y los ancianos que se ha determinado, con muy buen sentido, fueran evacuados de la Capital de la República. En nuestra obligación de recoger el sentir popular, acusamos recibo del expresado docum ento, ya que su exposición recoge el sentir de todas Us re­ presentaciones antifascistas. Y no añadimos com entarios” . ¡ (D e "F ra gu a Social” , de Valencia, No. 88, del 2 12 1936). cluir con e l triunfo do los traidores, si los barcos en poder del Pueblo “ C erv e ­ ra” y “ V elasco” no utilizaban sus ba­ terías. P e ro esto ya sabemos .que no podía realizarse, ya que el "E sp añ a” carecía de municiones y el “ C ervera' estaba en dique seco, im posibilitado de m aniobrar y disparar sus cañones. Y aquí com ienza el te rrib le drama que costó la vid a a cuántos com batían en las calles y a las dotaciones com ple­ tas de ambos buques. L A G E S T A DE LO S M A R IN O S DF _ “ A L M IR A N T E C E R V E R A ” El "A lm ira n te C erv e ra ” , prisionero en el dique seco y sin que pudiera d e­ fend erse se hallaba batido por tres fuegos. Junto a él y desde la popa del dique la oficialid ad facciosa del “ Velasco” hacía un intenso fu ego de am e­ tralladora, m ientras que una com pañía del R egim ien to núm ero 29, que había entrado por la puerta a lta de la Cons­ tructora, disparaba sin cesar desde el lado opuesto, en tanto que, del ed ificio de C om isaría situada junto a la darse na se utilizaban contra el indefenso “ C ervera” , dos m orteros y cuatro am e­ trallad oras estratégicam en te situadas. Y a este crueuto ataque sólo había un m edio de responder. S a lir del buque y ponerle a flo te abriendo la bomba de inundación del dique con lo cual po­ dríanse u tiliza r los cañones y al tiem ­ po que d efen derse de este modo, auxi­ lia r a los que luchaban desdo la cu­ b ierta del “ E spaña” y a los m arinos y trabajadores que se batían en la* culies. H abía, pues, que a rriesgarse y sa­ lir por la plancha a tierra para re a li­ zar la operación. Los m arinos del "C e r­ v e ra ” no vacilaron. Uno a uno, dispu­ táronse este puesto de honor. A qu ello constituía un honroso sacrificio, en el que cada marino, y por un orden co­ rrespondiente, fueron ofrecien do su sangre. En e fec to : batido com o estaba el buque por tres fuegos, quienes in­ tentaban atravesar la i-lancha de 1ie­ rra, eran alcanzados por , la m etralla facciosa, cayendo inerm es al fondo del dique. De este modo encontraron la m uerte cuántos componían la dotación del barco. Cuando a las ocho de la noche, m uer­ to ya e l últim o m arino del Pueblo, lo­ graron subir a bordo los traidores ha­ llaron la cubierta regada por com ple­ to de sangre y e l fondo del buque lle­ no de cadáveres. L a tripulación del "C e rv e ra ” había sabido cum plir la con­ signa: “ O vencer, o m o rir” . B E N D IC IO N DEL “ ESPAÑA” R R O T A F IN A L Y DE- N o se arredró la dotación del "E sp a­ ña” por la suerte habida a la del “ Cer­ v e ra ” . D esde la cubierta del buque lo ­ graron sostenerse un día más, hacien­ do fu ego de fusil' sobro los enem igos. P ero, y a agotadas las m uniciones y m uertos más de la m itad de los tripu­ lantes, poco podían hacer. N o obstan­ te. lograron sostenerse hasta la noche d el lunes. I.leg a d a esa noche, los fac­ ciosos. dado que el buque estaba ama­ rrado a ¡a escollera, forzaron la puerta de entrada por tierra, adueñándose fá ­ cilm en te del barco. P o r su parte, la columna de m arine­ ría que junto con los obreros revolucio­ narios peleaba en la calle, fué destroy-.'fa m aterialm ente por la superioridad iiu.-ivrica y de arm am ento del enemigo. L a m asacre fué espantosa. E l m aestre M anso y el cabo C arrodeaguas fueron fusilados sin form ación de causa. Y así term inaron aquellas jornadas heroicas y ejem p lares que tuvieron por escena­ rio de su dram a el puerto de El Ferrol. E un planteam iento concreto de la F. A, I. para la lucha contra el Hsclsm p, expuesto en el periódico “ T ie rra y Lib erta d ” , del 12 de Febrero de 1936, 'eproducimos los dos puntos sigu ien tes: .. “ 1o. — E X C L U S IO N DE LO S L U G A R E S DE T R A B A J O DF. LO S E L E M E N T O S A F IL IA D O S A O R G A N IS M O S F A S C IS T A S M E D IA N T E L A AC C IO N M A N C O M U ­ N A D A DE L A S C E N T R A L E S S IN D IC A L E S A N T IC A P IT A L IS T A S , 2o. — E M P L E O D E L M E TO D O IN S U R R E C C IO N A L P A R A L A C O N Q U IS T A DE L A R IQ U E Z A S O C IA L U S U R P A D A P O R M IN O R IA S P P iiV IL E G IA D A S Y SU A D M IN IS T R A C IO N PO R LO S T R A B A J A D O R E S M IS M O S” . D D O C U M E N T O S HISTORICOS DE E SP A Ñ A www.federacionlibertaria.org
  9. 9. GASTON L E Y Â l DESCRIBE EN ESTE ARTICULO LOS DIVERSOS ASPECTOS DE L Â ADMIRABLE OBRA SOCIALIZACION REALIZADA DE C AR C A G E N TE es una población iie unos 20.000 liabiiaulcu 'sim ada al sur Ge Ja provincia valenciana, Está ‘.ota!mente rodeada de naranjos que consti­ tuyen l<f principal riqueza de esa ¿on:< cuya tierra y cuyo clim a son extrem a­ damente adecuados para ose cultivo. Los naranjales ofrecen, más que en otras muchas partes, o) espectáculo magnifico úc-1 apiñam iento do sus l'n¡ los de oto. * Desde hace mucho tiempo, en esa blación, lo mismo que en otras mueh;.-; poblaciones valencianas, se había pues to de relieve la capacidad organ izado­ ra y el espíritu de sa crificio de un pu­ ñado de m ili!antes obreros que se mar. tuvieron incesantem ente en Ja brech-i a pesar de todas las persecuciones. La organización sindical tenia p ro­ fundo «rra ig o y junto con este arra igo el prestigio do sus m ilitantes contribu­ yó a que la población, una vez inicia­ da la revolución, se adhiriese en su :u ¡nensa mayoría a nuestro m ovim iento. Hemos visitado ¡a F ederación Loca¡ do Sindícalos. A l entrar nos llam ó la atención en prim er lugar ver, en ut;a vitrina destinada a a lb ergar Ja imagen de Jesús, el retrato a a lb e rg a r la im agen Guardia. Es una sustitución entre t> Sueña y grata. - Nos informamos de! con tingente si.i dical' existente. H elo aqu í: Sindicato de campesinos más de 2.7uü socios; atujeres trabajadoras de los talleres de en­ vases de naranja, 3,300; ram o de la construcción, 340; m etalurgia, 120: carpinteros cíe envases, 125; sindicatos de la madera, 230: ferroviarios, 150: oficios varios, 450. Con relación al número de habitantes esta cifra represen ta un porcen taje enorme y dice más que todos los d iti­ rambos cuál es la im portancia de nues­ tras fuerzas. EL C A M PO E N el campo predom inaba la gr.ui ’ propiedad; los pequeños propieta­ rios no podían cubrir sus necesidades y se veían obligados a trab ajar en ii s fincas de los ricos o a -d e d ica rs e a pe­ queños empleos de todas clases. Inm e­ diatamente la organización sindical se deupó de solucionar esa gran propie­ dad, evitando que fuera rep artid a entre nuevos privilegiados que serían, manatía reaccionarios peligrosos. La pequeña propiedad ha sido objeto de una actitud distinta. Con una sensa­ tez digna de encomio, la organización sindical tiende continuam ente a su so­ cialización, haciendo de las pequeñas parcelas de terren o cultivadas in d iv i­ dualmente, extensiones más vastas tra­ bajadas en común. P e ro esta rea liza ­ ción no es forzosa. Se ha socializado prim ero la pequeña propiedad de ios que estaban dispuestos a desprenderse i!e ella. Luego se ap ela a ios con ven cí mientos para los reca lcitra n tes; nues­ tros com pañeros están tan convencidos d i los resultados beneficiosos de su tact.ica, que no vacilan en o fr e c e r a los pequeños p ropietarios em peñados en se­ guir siéndolo, tierras m ejores que tas que poseen a fin de que se convenzan de lo m alo d e l sistem a, en contra «le! rendim iento de trab ajo y de la s e gu n ­ dad de existen cia fren te a la propiedad común. En efecto, y a so nota en la práctica le la solidaridad social p or un lado, y cu el aislam iento por otro, los resulta­ dos e fectivo s de uno y otro m étodo. Por una parte, inseguridad fre n te a las dificu ltades d e l m om ento de la coloca­ ción d e la cosecha, de la v e n ta d el pro- ¡Economía de p e r ra ! “ Sacrificios inmensos exig e la gue­ rra. P ero que estos sacrificios lo » lleven por igual toaos los an tifascis­ tas. Los de abajo y los de arrib a. Que no es justo ni humano que los hom bres rep resen tativos del an tifas­ cismo, que hoy llevan los destinos del pais, invoquen continuam ente al sa c rific io para ganar la guerra, cuando por su labor adm inistrativa adquieren cantidades fabulosas. De éllos debe su rgir propiam ente el de­ s is tir de tal actitud y dar con su ejem p lo las normas indispensables para conseguir este o b jetivo, que de­ be estar constantem ente en la m em o­ ria de todo hom bre que se preocupe por la pronta d errota de las mesna­ das del fascism o ¡nvasor. ¡P o r la extirp ación de los sueldos fabulosos que perjudican grandem en­ te a la causa an tifascista ! ; P or e| sueldo único de guerra que dé m argen a una econom ía e fe c ­ tiv a que corresponda estrictam ente con las necesidades de la guerra! (D e “ Juventud C onsciente1 No. ' 8, de A lm ería, del 27¡3I1937.) ducto; p or otra, unión de todos -para apoyarse m utuam ente y em p lear los r e ­ cursos colectivos a fin d e esp erar tiem ­ pos m ejores. E sto determ in a la adhesión entre vo­ luntaria y forzosa — forzosa por las circunstancias y no por la presión hu­ m ana — d e muchos pequeños p ropieta­ rios, que ofrecen u ia iia y espontánea­ m en te sus tierras para in g res a r en. Ja colectivid ad y con seguir los m edios /de existencia para ellos y su fam ilia. H e ­ mos leíd o p recisam en te pedidos de In­ g reso presentados e l día d e nu estra lle ­ gada con la enum eración d e los huer­ tos, su su p erficie, calidad d e tie rra -y elem entos de trabajo. En estos p edido« no se a d v ie rte ninguna presión, ninguna violencia. P e ro esto no sign ifica que los peque­ ños prop ietarios em peñados en seguí? con su tie rra propia, sean entregado#-,* si mism os. E x is te en la organización, a gra ria d el trab ajo local, una com isión d e laboreo forzoso, que rec o rre conti­ nuamente los cam pos y cuida que la » fin cas sean cu ltivadas según es costum­ bre, im pidiendo el sab ota je a la produc­ ción que podía ten er lugar. P e ro este con trol no se e je r c e sola­ m ente sobre la a c tivid ad d e l peqüéüó propietario. E s en las tie rra s socializa­ das donde se a d v ie rte el m ayo r em pe­ ño d e trabajo. H em os reco rrid o grandes huertas, hem os visto incluso, una que es tal vez la m ayo r de la región levan­ tina, y que ab arca p or su extensión M ju risdicción d e s ie te aldeas. T od as eiiaS sin excepción están trabajadas con un cuidado m eticuloso. N o se ve una » r a ­ no. de hierba, una m ata de pasto. Para asegu rar al árbol todos los elem en to» nu tritivos que la tierra puede p roporcio­ narle, los cam pesinos lim pian continua­ m en te el suelo. "A n te s , nos dicen fión orgullo, todo eso que perten ecía a jos ricos y era cuidado por trabajadores asalariados, estaba abandonado, y los patronos com praban gran des cantidades de abonos quím icos o de guano, cuando la sim ple lim p ieza del suelo habría ase­ gurado buena cosecha” . Con o rgu llo mt> enseñan los in jertos que p ractican con­ tinuam ente er. los árboles P&ra seleccio­ nar y m ejora r los frutos. V eo en cier­ tas partes, plantas que aparecen en tre los naranjos. — ¿Qué es esto? — pregunto. Y descubro la ad m irab le p revisión de estos com pañeros levantinos. H an sem­ brado, donde Ja tie rra naran jera, poco apta para ninguna otra c lase de cuitl* DOCUMENTOS HISTORICOS DE E SP A Ñ A www.federacionlibertaria.org P ágio * 7.
  10. 10. Pá 10 perm ite, patatas en ar>unaancia. E sta siem bra responde a la interpretapión del m om ento económ ico actual. Saben que ha de escasear la alim enta­ ción. L o saben por instinto, por intui­ ción, y más in teligentes que todos ios departam entos m in isteriales <le agricu l­ tura, los cam pesinos de gran parte de la región levan tin a sem braron patatas donde era posible fa c e rlo . H an hecho más todavía. En los arrozales, a p rove­ chando los cuatro m eses que transcu­ rren en tre la cosecha d el gran o y las siem bras próxim as, estos adm irables cam pesinos valencianos han sem brado trig o temprano. Si e l m in istro de A g r i­ cultura hubiera tenido la m ism a p reci­ sión en todo ei te rrito rio no ocupado p or el fascism o, d entro ae pocos m eses el problem a del pan e staría resuelto. La. organización g en era l del trabajo a g ra rio se hace en la sigu ien te form a: Se reúnen los cam pesinos e a asam blea m agna, tanto los sindicales com o los no sindicados, cuyo núm ero ea m uy exiguo. E n esa asam blea se nom bra al Com ité técn ico y adm in istrativo, el cual está -di­ v id id o en las secciones correspondien­ tes. Seis com pañeros se ocupan de la d irección técnica del tra b a jo ; cinco so ocupan de la adm inistración d e las fin ­ cas incautadas, de pagar los jorn a les y de ven d er los productos. H ay además ■un C om ité d e exportación in tegrad o por antiguos exportadores. L A IN D U S T R IA L A industria propiam ente dicha es rela tiv a m e n te escasa. S e h a podido v e r que el m ayor número de trabaja­ dores organizados, está constituido p'<r las m ujeres, que se ocupan en los al­ m acenes, creados al efecto, del envase de las naranjas. T a l v e z esto haya doterm in ado que la socializa ción em pezara por e l campo, pero es de ob servar que t-n ia historia de las luchas sociales de la reg ión levantin a, m uchas fu eron las aldeas que se anticiparon a la ciudad y i.luchos los núcleos cam pesinos que d e­ m ostraron m ayor tesón y m ayor conc ien cia que los obreros industriales. K l caso es que las industrias se han socializado. i * construcción está en r...iuos de los trabajadores. L a metaiurk'.-j. tam bién. E l Sindicato de la m adera fcii reunido a todos los pequeños patioi . j s quo trabajaban individualm ente, en g. andes talleres donde cada uno ¡lañe su Jornal fijo. E l Sindicato de oficios arios ha hecho lo propio en las ta r o is que le incumben. N os hem os afeitad o tTa una de las peluquerías colectivas del pueblo, in stalada en un herm oso lo^ai <ijnde se han concentrado gustosam en­ te los pequeños patronos que debíaa atender a todos los gastos particulares do su explotación. Cada uno trabaja por turno riguroso, evitán d ose así toda di­ fe re n c ia particular. Sien do la m ayor industria la del en­ vase de naranja hem os visita d o el prin cipal alm acén donde se e fectú a es te trabajo. T od os los alm acenes es lán d irigid os por un coasejo en el cual f i­ gura, adem ás de un com ercian te técni­ co un represen tante d e cada sección d e l tra b a jo : carpin teros, encajadores, em baladores, capaceadores, etc. E n las Página 8 D e "T ie rr a y L ibertad ” sucesivas operaciones de selección <le la naranja, de lim pieza, de envase, obreras y obreros trabajan con actividad y d iligen cia sumas. T am poco aqui se observa el m enor abandono, la m enor pereza. A l con trario: hem os p resencia-' do cóm o las cajas de naran ja son pre­ sentadas en form a coqueta, a r tís tln , que caracteriza las actividades del pue­ blo valenciano. L a capa superior de ios frutos encajonados y destinados a In ­ g laterra, Suecia u Holanda, ofre ce la parte más herm osa en lo mismo. V Hit dan una exp licación : "Q uerem os d e­ m ostrar que la socialización nos haco trabajar m ejo r que a n te s .” En toda la preparación d e l em balaje se a d v ie rto t i m ism o celo, el m ism o y le gítim o or­ gullo. Señalem os en qué form a trab aja el ram o de la construcción. Se ha consti­ tuido un com ité técnico. N o se constru­ yen casas nuevas porque casi todas las de los ricos fueron incautadas por ¡os trabajadores. P e ro se hacen rep arac!ones. Estas reparacion es son d irigidas por los obreros, por los contratistas ai; tlguos que pasaron a ser tam bién «b ic ros, y por e l arquitecto que se a filió al Sin dicato (había dos en la población). L o s hornos de ladrillo, las fábricas de piedra a rtific ia l están adm inistradas en la m ism a form a. Y los jorn a les de to­ dos los obreros de la construcción son fija d o s en las asam bleas. Todo3 los restantes oficios, incluido e l transporte, tienen su consejo técnico y ad m inistrativo que organiza y adm i­ n istra el trabajo en la m ism a form a. Y para la coordinación de todas las acti­ vidades productoras, tanto industriales com o agrícolas, se constituirá, y tal vez está ya constituido, el Consejo general de Econom ía. L A D IS T R IB U C IO N E M O S v is to que existo un Com ité técn ico de exportación, constitui­ do por los antiguos exportadores, pero controlado por el Sindicato. E sta ex­ portación no se op era aisladam ente. A su v e z está controlada por el Com ité R egio n a l de E xportación in tegrad o p o i la C. N. T. y la U. G. T., e Intervenida por la F ederación region al campesinj.. Para la venta, los pedidos llegan sea de H jir a s partes de España, sea aei w im te central de exportación, a ese com ité lo­ cal. E specificad a la calidad y la canti­ dad de frutos, los técnicos parten a bus­ carlos en las zonas donde existe la clase pedida. Son por lo demás los téc­ nicos que tam bién 'in d ic a n cuando de­ be reco gerse la naranja, de acuerdo a los puntos de destino. E xiste también com ercio local que m olesta mucho 1 % vida económ ica por e l encarecim iento de los precios. En esta localidad, como en todas, se ha respetado al pequeño com erciante, pero lle g a el m om ento eu quo se plantea la necesidad de su des­ plazam iento a funciones más útiles pa­ ra que la sociedad disponga d el pro­ ducto de su trab ajo en la form a que le parezca más conveniente. Se ha organizado ya, desde los pri­ meros tiem pos, un com ité de abasteci­ mientos que se encarga de la adquisi­ ción de la m ayor parte de los víveres, practicando en ' lo posible e l intercam­ bio. E ste com ité, d irigid o por un com­ pañero in telig e n te y activo, proyectaba durante nuestra v is ita hecha hace ya m esf y m edio, la organ ización de cen­ tro s 'd e distribución de barrios contro'ada por él, lo que pondría en manos í e la m ism a población el m ecanismo del racionam iento y d e los precios. Con la supresión del com ercio, ¡a so­ cialización habrá dado un paso defini­ tivo. H em os v is to que no necesitaban de nuestras enseñanzas. A l contrarío, f i ­ nios nosotros quienes aprendim os. Lo rea lizab le en las actuales condiciones gen erales d e la vida española, estaba y a am pliam en te realizado. L o proyectable estaba ya proyectado. Y se ha pen­ sado incluso en otros prob lem «s. A l vi­ sitar una de las herm osas torres que los grandes p rivilegiad os mandarqn construir en la cim a del monte, y dyade las cuales, en m edio d e los pinos, se d ivisa el panoram a de los naranja­ les, nuestros com pañeros de Careasento nos hicieron observar cuán sano tra el clima, cuán profuudo el silencio; ia* m ediatam ente acudió a nuestro pensa­ m iento la idea de que ese lugar era muy adecuado para casa de reposo. P e ro tam bién en esto se habían ade­ lantado. Después de haber consultado a los m édicos del lugar, d ecidieron reser­ va r el herm oso ch alet para sanatorio de tuberculosos... £ (¡1 V T 0 se olvid e quo en esta crisis sa han encontrado de fre n te los partidario* j. de la dem ocracia burguesa en funciones, de un lado, y las fu e rza * de acen­ tuada sign ifica ción p roletaria y revolucionaria, de otro. N o se olvid e que esas de­ m ocracias extran jeras, que nos obsequiaron con el control y con la no interven­ ción. son las prim eras interesadas en yugular la revolución ibérica. N o se olvide que coin cidiendo con la m aniobra contra el gobiern o presidido por L argo Caballe­ ro, en el extran jero se habla más que nunca y se concreta sobre la intervención en España., una intervención llam ada a im ponernos el ‘‘ abrazo de V e rg a ra " y a poner punto fin al al proceso de reconstrucción económ ica. N o se olvid e la cam­ paña an terio r v iolen ta y envenenada, contra los Com ités, contra las colectiviza­ ciones, contra la socialización de la riqueza. No se o lvid e que el Partido Comu. nista nc. se inopira en las esencias ibéricas que han de singu larizar nuestra revo­ lución. que im prim e a toda su obra el sello ruso. Y que, a pesar de lo mucho que debem os agra decer al esfu erzo de aquel pueblo, para ayudarnos a ven cer a los fac­ ciosos, esto no sign ifica que debem os hipotecar nuestra independencia y nuestra libertad” . (F rag m en to de un m anifiesto del C. N. de la C. N. T . aparecido en el número del 29 de m ayo de 1937 de ‘ “ T ie rra y Lib erta d ” , de B arcelon a). DOCUM ENTOS HISTORICOS DE ESPAÑA www.federacionlibertaria.org
  11. 11. iMA LAG A ¡E N T R E G A D A P O R L A ¡TRAICION Traición mi'itar por una parte; por otra traición de lng:aterra que aprobó el desembarco de as fuerzasenviadas por Benito Musso ¡ni tire Edén, o de Plym ou th o de H o a rí. A sabemos que M álaga fué eturecaSobre todo, fíje n s e en la conducta deda a los italianos por el coron el Portugal. H asta el últim o “ g aro to” de Villalba, encargado do su defensa. No.i Lisboa. Carm ona y O liveira Salazar inlo dice el gobernador de A lm ería, quien 1 mejor que nadie conoce esta vergouzot sa página de nuestra trem enda traenFragm entos de un artículo , día. Salió huyendo de la plaza V illalb a, del célebre geógrafo españcl f 5a víspera de la llegada de los italiaGonzalo de R ep a la z, apareci­ |'. nos; mintió al Gobierno diciendo a Va­ l í iencia por teléfono, el domingo, que do el día 11 de abril de 1937. ¡ : ' Málaga estaba ya en poder del e.-iemi| jo, cuando la verdad era que éste ss finidos, sabe que a llí no se hace sino lo | «aliaba aün a alguna distancia, y que nue en Lon dres nermiten. Si P ortu gal % uo entró hasta el lunes: com o algunos ;• está contra nosotros, es porque s irv e a! | ' oi’iciales se sostuvieron hasta que tue“ F orein g O ffic e ” . Al m enor gesto des­ run arrollados por el alud invasor, qu:aprobador d e éste, cam biarla de con­ so fusilarlos, suprim iendo d e este moducta. 'do peligrosos testigos de cargo, y no lo Pues exactam ente lo m ism o les ha liizo por im pedírselo la autoridad ala:*»* sucedido a los italianos en M álaga. Sin rlense. contar con la plena aprobación de In­ fe-.' En suma: traición probada. gla terra (m ás disim ulada que en lo to­ De mis tren preguntas, ¿por quiéü'*, cante e P o rtu g a l), M ussolini uo hubie­ í: i por qué?, ¿por cuánto?, una ya está ra en viad o a los puertos vecinos al Es­ £ contestada: el traid or es e l coronel Vitrecho, ochenta m il hombres, p erfecta­ 'i*, llalba. Sabido esto, surge otra presun­ m ente pertrechados, ni hubiera consen­ ta: ¿Quién nombró para tal cargo. ;al tido que barcos alem anes, descarada-tipo? Porque V illalb a tien e una historia m ente colaborasen en la em presa aUi. militar y particular que no au toriza!)« a la v is ta de Gibraltar. el nombramiento. S ó lo podía ser nom ¿Qué la m ovía a tan extm ñísim .v be­ brado gobernador de M álaga un m ilita:' nevolen cia? E l propósito firm e d e in s­ de acreditada capacidad y de republi­ tar a la R evo lu ción española, pesadilla canismo sin sospechas. Y si no había í’ ninguno con tale3 condiciones, debió buscarse entre el paisanaje adicto y probado. N o hubieran faltado, com o no han faltado en los trentes de batalla “ Para ab atir al fascism o hay que donde hace seis m eses todos eran pai­ vencerlo m ilitarm ente, pero a esta sanos. batalla Hay que añadir la económ ica. Ahora hay que guardar bien e l uaiH ay que term in ar con este régim en f dor que, felizm ente, está en la cárcel. abom inable. H ay que reform ar radi­ Y hay que ten erlo bien incom uni­ calm ente la econom ía nacional, de­ cado. Finalmente, si no sa escapa, con­ m ostrando a la v e z que el cap italis­ vendrá tenerlo vigila d o m uy de cerca, mo y el fascism o no pueden resolver para que no se suprima él m ism o o no los problem as económ icos y de la le supriman. Debe saber cosas graves ciase trabajadora. y que muchos no q u en á n que se sepan, N osotros reclam am os igualdad de p En cambio a nosotros los -e v o lu c !> deberes, pero tam bién igualdad de narios auténticos nos con vien e saberlas. derechos. El por cuánto se ha entregado MíiiaH ay dos fre n te s : el de batalla y el £a, no nos interesa mucho. P ero e l pur interior. Uno lo representa la am e­ £ qué, sí. tra lla d ora ; el otro la economía. A R A averiguarlo, m editem os y ana Nosotros, en el fren te, los aplasta­ licemos. remos. P e ro nosotros, en la reta­ |f Ya he dicho que el Im perio británico guardia, debem os reform ar, crear, r tiene siempre dos p olíticas: la visib le socializar... Y no lo olvid éis, las dos y la invisible. E ste doble ju ego es d ifí­ cualidades fundam entales para la v ic ­ cil. Reauiere estadistas de p rim er or­ toria, son el coraje y la organiza­ den, para que lo in visib le no 89 tras­ ción. P e ro el coraje no v a le nada sin luzca. Inglaterra los tuvo, p ero no los una debida organización” . ( tiene. P or eso el que hoy hace, resulta (P á rra fo s de un discurso del ■burdo: de una ord in ariez ridicula, que cam arada A lfon so M iguel, repro­ muy bien refle ja la caída mental de *a ducido en el d iario "U-, G. T. clase directora británica. Vean ustedes, C. N. T .” , de V alencia, del 18 É en prueba de ello el Com ité do no Sa;; 8|193S).,. ___________ ■ ’. tervención. Lean los discursos d el po- E PARA P K __________________________ VENCER de los lords y de los banqueros in g le ­ ses, junto a la cual el pleno dominio' del M editerráneo m om entáneam ente se oscurece y esfuma. ¿ Y cóm o alcan zar e se propósito? El plan dé los fascistas (d e los m etalífe­ ros y do los m ilitaristas, que todos so.-i unos), era muy sen cillo: se tom aba M á­ laga, probablem ente A lm e ría ; luego se iba sobre M adrid, que tam poco p od rí» resistir, con lo que los rojos, abatidos por el trip le desastre, se avendrían a. ren d irse a F ran co o, por lo menos, a negociar con 41 un arm isticio, que In­ g la terra y F ran cia (-el fascism o m e •.Alí­ fe ro ) humanam ente im pondrían. Pero como In glaterra, aden ás de humanita­ ria es lib eral (sus dos o fic io s principa­ les en la p o lítica v is ib le ), propondríaque se tuviesen en cuenta los deseos pueblo español, dejándole c o n stitu írR en R epú blica d em ocrática y parla,U lu­ laría, sin m ezcla de m arxism o ni (le anarquismo. A l G obierno inglés le coustaba que en España había elem entos políticos juiciosos y sanos, dispuestos a conducir el corro del Estado español, por senderos menos d ifíc ile s y escabro­ sos que aquellos de la R evo lu ción so­ cial. hficia los que le llevab an los rojos. P o r secretos enlaces com unicaba con ellos y a uno de sus hom bres culm i­ nantes, le habían insinuado la idea del control, para que se la com unicara a Delbos com o cosa propia. A cep tad a p or Delbos y sugerida ;-or ésto a Liondres, el "F o r e ig n O ffic e " la recib iría con gusto y la aprovech aría coa arte. P e ro siem p re para aplicarla, después de la victoria. Gran chasco se llevaro n los que es­ peraban la d ecisión con la calda ue M adrid, a i h allarse ante la caída del e jé rc ito italiano. L a causa del cnasco que al lle g a r al últim o trám ite, en tro en la batalla el pueblo y no hubo traición. E ¡ h eroico pueblo ibero, salvóse a si m ismo. A él no lle g ó la m ano dd In ­ glaterra, que no baja hasta las blusas: se queda en los chaqués y levitas, qu-.i suelen ser para ella, lo q u e .la s sotanas para el Vaticano. ¡A h ! P a ra acabar con lo de M álaga. N u estra escuadra, qus debió estar n e s ­ gando, por aquellas aguas o fon uead« en el puerto, desde que la ciudad s:* vió am enazada, no ap areció por alli. Cidro que no estaba, porque no se lo m atiza­ ron, no porque e lla no quisiera e s tir. Ea enorm e com itiva m otorizada invasora, pudo avan zar tranquilam ente a ¡o la rgo de la costa, y luego descansar *n T orrem olin os, sin rec ib ir un solo cañonazo nuestro. ¿ P o r qué? H e aquí o ír * por qué d e d ifíc il respuesta. | DOCUMENTOS HISTORICOS DE E S P A S A www.federacionlibertaria.org Página í»
  12. 12. EL E S P I O N A J E FASCISTA E N E S P A Ñ A I alguna fa lta tien e el pueblo espa­ ñol, es, sin duda alguna, la de sor »Xceslvam ente noble. Todos sus actos ístán m atizados de franqueza y espon­ taneidad. P o r lo mismo, desconoce el sentido alevoso de la gu erra moderna, Y cree, ingenuam ente, que a l enem igo Sólo se le ve n c e a costa de a rro jo y vía bravura. A qu ello de actuar en la nom­ bra urdiendo planea de triunfo m uy te­ jo s de los fren tes d e batalla, no es nor­ ma de la lealtad de su carácter. V < > esta cualidad sana, pero poco práccii a p a m los tiem pos que correm os, débei: se muchos d e los reveses sufridos, En cam bio, nuestro enem igo nos brinda ea d a diá nuevas lecciones de astucia y ha­ b ilid a d para la traición. N aturalm ente qü e estás cualidades sólo pueden adqui­ r irs e contando de antemano con utin b a je ía m oral que nosotros no posemos. M e aquí p or lo que Tranco y sus ad'a res se sostienen todavía. S K N o decim os nada nuevo ni ignorado, feos hechos hablan por sí solos. N i un a d ío día pasa sin que la prensa tanta {de España com o del extran jero señaie 3 a » actividades clandestinas de lo « [•gentes d e l fascism o, dentro d e l campa p etolu cio n ario. H a s ta las m ism as ra ­ p t o » facciosas no tu vieron inconvenien­ te# e a proclam ar a los cuatro vien tos ia (actuación d e una quinta coluinfta fas[c iíta « a 1» España lib erad a. C laro es ¡que, poco a poco, se v a descubriendo a pos traid ores y aplicándoles su m erecíido castigo. P e ro e s to no es ób ice pañi jque cotidianam ente v a y a s aparecien do ¡nuevos casos, qua indican la constancia jde su organización. A lg u n o » d e esto» [casos son y a d e conocim iento público, ¡en tan to que otros, son ignorados o ¡po­ lco conocidos. R esa ltarem os los más im ­ portantes. ÍL A D E T E N C IO N DE U N JE F E DE L A i G E S T A P O E N M A D R ID i L o que ahora vam os a rela ta r y , a causa de las circu n stancia» en que se d esa rrollaron los hechos, solo es sabi­ do por un reducido núm ero d e personas que,/naturalm ente, son las que lo cono­ ciero n de cerca. É l caso fué «1 siguien­ te :' A poco de in iciad a la sublevación, lle ­ g ó i M adrid, procedente d e Francia, un individuo de alguna edad a quien acom ­ pasaban un jo v e n y una señorita. Los tres personajes iban vestidos con e le ­ gancia, pero sin que llam asen la aten­ ción. E l señor, que aparentaba unos cin­ cuenta attos, d ecía ser e l pad re de los jóvenes, s u docum entación estaba en regla, y según la cual, eran súbditos franceses, m ilitantes d o determ inado sector an tifascista, ven id os a España con o b jeto de p resenciar d e c erca "la grandaza de nuestro m o vim ien to” . Su llegada no d esp ertó ningún recelo, sien­ do bien recib id os en cuantos/ oen tios oficia les o po lític o » s e presentaron. Página 10 (D e "Solidaridad Obrera", de Barcelona, del 21 de Mayo de 1937) l’ ronto com enzaron a actuar. L a joven que estaba dotada tío una gran be­ lleza, trabó rápida am istad con cuántos elem entos antifascistas de re lie v e con­ venía a sus proyectos. El mnohacho. por su pai te, aprovechando sUs flíúes , varoniles, procuró relacionarse con aig'.nas m ujeres influyentes. E l viejo, tniontras tanto, m ovía los hilos dei com plot Se trataba de 1 1 a actuación a la a lia 11 escuela. P e ro un buen día fueron descubiertos. IX)s anUi'ascistas espafw lvs no son p recisam en te los alegres gen era­ les de la3 naciones capitalistas. Cuando se les som etió a interroga:li­ rios, viéndose irrem ed iab lem en te p ? ’didos, declararon que 110 habla en tre el'.ns ninguna razón de parentesco y que r.o eran franceses, sino alem anes y m iem ­ bros activos d e la destapo. En éfaoto; pudo com probarse por la documsntaclón habida en su poder, q c e Se trata­ ba de uno de los principales je fe s d e i.i conocida organización policíaca aleuuna y de dos de sus más hábiles ayu­ d antes. N i quC> decir tiene que se les dtó, y con todos los honores debidos a su 1a li­ go, e l correspondiente "p a s e o ’’. E ste hecho que fué e l prim ero de su g én ero dasoubierto después del alza­ m iento, puso en antecedentes a las or­ ganizaciones an tifascistas y al Gobier­ no, iniciándose entonces una a ctiva cam paña d e p revisión contra el espio­ n aje por m edio d e carteles m urales y de pasquines. Sin embargo, los casos fueron repitiéndose hasta lle g a r a ese form id ab le hallazgo d e quinientos agen­ tes fascistas ocultos en una em bajada de M adrid, y q u e *p o r m edio d e una em isora hablaban y recibían órdenes d irectam ente de las autoridades faccio­ sas de Burgos. LA O F IC IN A C E N T R A L D E L E S P IO ­ N A JE F A S C IS T A 1 Quienes hayan seguido por la P ren sa las actuaciones de los agentes d e l es­ p ion aje fascista, a m edida que iban siendo descubiertas, habrán podido ap reciar cóm o estas aotuacioneg se ciu pilcaban y extendían, adquiriendo una fo rm a orgánica que ponía d e r e lie v e la existen cia de una sola dirección. En efecto, últim am ente se ha hecho piibllco e l funcionam iento de una ofic in a clan­ destina de espionaje fascista español e a P arís. E s ta oficina, punto cen tral d e todas las am plias ram ificacion es que e l ser­ v ic io d el espionaje fa scista posee en F ran cia y en España, está d irigid a pur e l que en otros tiem pos fué lacayo d e3- tacado del d ictador P rim o de R ivera, Eduardo AUnós. En calidad de ayudan­ tes, dispone el Aunós de dos mistíiabies llam ados Ram ón Calderón y J e s is P riego, y como local cuentan con un confortable piso d f la calle de 'Jeir), número 21 (P a r is ). D icha oficina, e.s comí» si dijéram os su cuartel general desde donde trasm i­ ten las órdenes a su agente on L ó a l a s el conocido fascista ex m arqués del M o­ ral, al tiem po <iue les sirve de dirección lija ya que por la i ntres^dadas de los enlaces c u m ia n también cotí centros ’i" dirección variable. í ’ no de estos ceñiros y el que por ahora más utilidad les re­ porta. es ol Instalado ei S a f'- Ju.i«i ¡¡e Luz, en una v illa conocida con él nom ­ bre de "Avenai:-” . lista v illa los « i: ve para asegu rar su com unicación con el cuartel gen eral de Graneo en S a la tn vica, aprovech ándola al m ism o tiem po para punto de reunión de los («syias t¡ue envían al M editerráneo, de ios p ro­ vocadores y colocadores de bombas c-ucargadas de d estruir los navios del i>iv biorho estiafloi o las am bulancias com­ pradas por los trabajadores franceses pata socorrer a les com batientes de la libertad. L a actuación de estos elem entos si servicio del fascism o JftternaclóncU e s ­ tá süjeta a una organUaeióü, según las órdenes emanadas d irectam ente Üe S a ­ lamanca. U ltim am en te recib ieron Uu do­ cumento del Gobierno faccioso para Ja constitución de la Junta e x t ír lo r d<* es­ pionaje. E l citado docum ento dloo fiüi:! "F a la n g e Española de las JO NS. D e­ legación de París. —* Inform e. — Con el ob jeto d e fija r las d irectrices y la orientación do la p olítica in tern a cio ta l que un día pueda a&i adoptada por , e i m ovim ien to falan gista, con vien e crear una Junta e xterior Ca F alange E s p u r ­ ia, E sta Junta exte rio r estará corupuotv ta por siete m iem bros: ü n m iem bro d el c o n s s jo n ación«!, que presidirá. E sto será en España el je fe del exterior. E l je fe territo ria l d e Inglaterra, E l je fe territo ria l de Francia, B élgica y Suiza. E l je fe te rrito ria l de Alem ania, l i o « lauda y Países Escandinavos. E l je fe territo ria l de Italia. L o s dos je fe s de las fronteras y las costas” . M ediante esta Junta, los agentes de F ranco se proponen d a r carácter in ter­ nacional a su actuación. Ignoran acaso que los trabajadores da todo e l mundo sabrán p erecer a n te « que b atirse en re­ tirada. P e ro no; los crim inales esbi­ rros del capitalism o saben p e rfe c ta ­ m ente que la hora de su d errota está próxim a, y por eso sin duda redobla:! sus alevosas maquinaciones do traición. A pesar d e esto, nada conseguirán. E l pueblo acabará im poniéndose. D O C U M E N TO S HISTORICOS DE E SC A S A www.federacionlibertaria.org
  13. 13. Por el DR. F E L IX M A R T I I B A Ñ E Z los se<« m eses de R evolución social, continúa el proletariad o m irando a la m isteriosa e s fin g e de la Cultura, con ojos que pretenden escru tar sus intim es secretos. Y todas las iniciativas culturales que de un modo episódico van desarro­ llándose, son ten ta tiva s para lle ga r a esa gran realización histórica, ensueño ideal de la clase obrera que vendría representada por una verdadera infiltración cultu­ ral de las masas. Aun existen muchos hombres que ante la Cultura adoptan un gesto desdeñoso y creen que los problem as del espíritu son friv o lid a d e s burgue­ sas y que el auténtico revolucionario es el que v iv e cabalgando a pelo al ootro bravo en las tareas m ateriales. P e ro éste es un peligroso error. P or algo el fascism o cism aba, hace ¿ños, er. Alem ania, por boca de Y ack, filó s o fo oficial del nazism o: “ ¡donde oigáis hablar de cultura echad mano al r e v ó lv e v !” . Es decir, que preveía un enem igo e n 'to d o m ilitante de la Cultura. Y por esta v e z acertaba; puesto que ningún hombre oulto y consciente ha podido aceptar sin rebeldía las m itológicas m entiras de la “ ra zt pura y e le gid a ” , con las cuales pretendían los filó s o fo s fascistas ju stifica r sus tro. pelías bajo la estatua fan tástica de un ario rubio de bello y apolíneo p erfil, señor de todos los Im perios y tiran o de todas las masas. P or eso nos interesa tanto que el espíritu y sus pilares culturales no se des­ m oronen en estas dram áticas jornadas, com o pretende el facism o. Spengler, el apocalíptico profeta, cuyo intelecto fué en vida una espada al servicio del nacional­ socialism o, preconizaba el retorno a la barbarie, el predom inio de las fuerzas irracionales, com o m edio de detener el avan ce cultural. Siguiendo su pista, el fa s ­ cism o español soñó desde su nacim iento con la creación de una anticultura, de una m ítica concepción del Estado cuyo tríp od e estaría form ado por el nacionalis­ mo, el cuartel y la c a p illa ; pedestal odioso sobre el cual luciría la figu ra de un C ésar a quien obedecerían su m isa « legiones incultas y brutales. La R evolución proletaria debe luchar porque sobre ese inconsciente colectivo que representa la irracionalidad fascista se superpongan densos estratos culturales. En el tap iz de la nueva H istoria debe en trar en toda fib ra de lac que lo integran la hebra cultural. Y ya es hora de pasar a reco ger el hilo flota n te de la Cultura * revolucionaria, para com enzar a te je r el lien zo de una c iv iliza c ió n obrera. Cuando, en días futuros, un h istoriador plasm e la gesta proletaria, diseñará com o uno de los m otivos fundam entales de las jornadas revolucionarias el trán­ sito de la form a d ecrépita de la v ie ja cultura a una flam an te estructuración ('el “La Compañía do T ra n v ía s e s lá des nuevo espíritu. Y no extrañe a nadie que hablem os de la cultura considerándola de hace ya algunos m eses en-niajins cU com o un proceso dotado de c ie rta Independencia con respecto a las demás fo r ­ sus obreros. mas v ita le s . Porque siendo la cultura el sistem a de ideas y con ocim ien tos v ig e n - ’ Apenas el Com ité se hizo cargo de la tes en una época determ inada, posee en sí una corporeidad histórica y una cohe­ Empresa y tomó las rien das d irectiva s sión iriterna que perm iten al in vestigad or segu ir el tra y ec to de una cultura a tra ­ do la explotación, com enzó su ta rea en ­ vés de los d iversos panoram as de la H istoria. Las R evolu cion es han represen ta­ caminada a o fre c e r al público los fru ­ do siem pre una pendiente por la cual se ha acelerado el ritm o evolu tiv o de la Cul­ tos de su labor y las ven taja s de la so­ tura, o su decadencia, y el paso fran co de la cultura subsiguiente.’ cialización. La característica de nuestra R evolución ha sido el m arcar la superación de V asi, a poco de actuar el C om ité una etapa en la H istoria de la Cultura que había sido fa ta l para la misma. Obrero, se - reb ajaron los p recios de los Recapacitem os sobre lo que ha sido la evolución de la Cultura: En los albo­ pasajes en los tran vías d e algunas lí­ res de la Humanidad, la Cultura aparece com o una form a de experien cia pura­ neas y desapareció el b ille te de cinco m ente individual. E l hom bre primit-.vo, céntimos que pagábam os pacien tem en te cuya p sico logía conocem os a través so­ barceloneses, desde una hora deter­ bre todo de ciertas razas de colo r res i­ minada de la noche. dentes en tie rra s vírg e n e s en la actuali­ No ha cesado el C om ité O b rero de la dad, al te n e r la noción del U n iverso qj-> Compañía de T ra n vías, de estu d iar los A industrias en manos de los obreros medios para seguir la ru ta encam inada a nuevas rebajas y a m ayores ventajas para los que a d ia rio n ecesitan ae tan importante servicio. Sin bombos previos, sin propagandas ridiculas, tos ob reros de los tranvías prosiguen serenam ente la lab or em ­ prendida. Y desde ayer, todos ios tra ­ yectos de la línea 37 han sido reb ajaer> ua 40 o¡o. Aplaudimos todos los ciudadanos el admirable ejem p lo del C om ité O brero de los T ra n vías y pidamos que tan loay e actuación sea calcad a por los Co­ mités de otras industrias” . — (D e “ L a Noche", de Barcelona, d el 3¡12;1936). le rodeaba fué adquiriendo una serie i!e conocim ientos «»¡»v íric o s, cada uno de lo.= cuales era e l fru to de dolo rosas exp erieí cias. Debido a esa p articipación m ística que él incrustó en cada heeho natura . :.oda la p rim itiv a C ultura tien e un a g r i­ dulce i^ b o r m ístico. Durante largos si- Révoluelonârio DOCUMENTOS H ISTORICOS D E E SP A Ñ A www.federacionlibertaria.org Página 11
  14. 14. glos, la Cultura se va transm itiendo por el rosario de las generaciones, com o un cic lo de experiencias individuales. Y todos los hombres destacados del Im perio grecorrom ano asientan la Cultura sobre el va lo r individuo. L o cual, si. bien con­ trib u ía a sa lv a r ciertas esencias espirituales del sujeto, en cam bio fom entaba la im p o s ició n . tirán ica do unos individuos sobre otros, dando incluso una base filo ­ sófica a la esclavitud. Grandeza y servidum bre de la Cultura, por la cual ésta engrandecía al individuo a base de sus propios valores y en cam bio, s e rv ía de sal­ voconducto social para p isotear elem entales derechos de humanidad. Aquétta etapa de la cultura individual tien e su antítesis, la in evitab le reacción h istórica, en la época nacional de la Cultura que va a producirse a continuación. El ensancham iento del área g eo grá fic a de la vida humana, gracias a las em i­ graciones, conquistas fe lic e s y v ia je s de exploración, la aparición de nuevos cre­ dos religiosos, los eva n g elios m ísticos de los d iversos países, los intereses econó­ m icos de cada pueblo, fa v o re ce n la instauración del ideal, nacional en substitución a los ideales individuales; y, por consiguiente, la Cultura, a ra stra « de la evolu.clón^social, desborda al individua y se fusiona con las colectivid ad es nacionales. P e ro es una ley histórica, ya form ulada por H eráclito, la de que en cada hecho ¡existe su opuesto, y así el período nacional de la Cultura, que sign ifica b a la irra­ d ia c ió n de ésta a los panoramas de la nación« iba a rep resen tar el germ en del natio n a lis m o cultural, político y religioso, tan p eligroso com o lo había sido para la cultura individual el u tilizarla com o m artillo filo s ó fic o con el cual rem achar las cadenas del esclavo. Porqué de aquella cultura nacionalista incubada en la Edad M edia su rgirían después las culturas sectarias, que han sido el subsuelo histórico db ios brotes fascistas. La R evolución proletaria m arca el tránsito a nuevas etapas y, más concreta­ m ente, a la fase universalista de la Cultura, que representa la síntesis de la tesis 'in d ivid u alista y la antítesis nacional de la Cultura. Individuo y Humanidad son los dos polos forzosos del e je cultural, y la fas'* nacional os sim plem ente un pórtico ya traspuesto, por el cual se llega a las av e ­ nidas universales de la Cultura humanista. Y esta Cultura, ganada a fu erza de puño y fu sil, nervio y músculo, es una verd ad era herram ienta de liberación espi­ ritu a l del proletario. L a cultura cien tífica , por sí sola es insuficiente — Rabeláis 'lo d ijo : “ ciencia sin conciencia no es más que ruina del alm a” — a no ir avalada jpor un ideal humanista de fratern idad y heroísm o, que es precisam ente el que orien ta nuestra Revolución. La Cultura organizada — U n iversidades Populares, in stitu tos lib res de enseñanza, equipos volan tes de propaganda cultural, cinem as educativos, cam pañas radiofón icas de cultura, folleto s, Prensa y libros culturales cen tros de con troversia literaria, escuelas a voleo, m useos y bibliotecas — es el instrum ento de lucha más poderoso en la nueva E ra y a la v e z una de las rutas de perfección de la nueva sociedad. P o r eso, revertien d o la fra se citada á l com ienzo, donde oigam os hablar mal de la cultura hem os de ech ar mano, no al r e v ó lv e r — porqué nosotros Creemos que la pistola tien e un cam po de' acción físico m uy lim itado en relación al área infin ita del espíritu— sino a nuestra fu erza de persuasión, para con ven cer al vacilan te de que hacer labor cultural y tra b a ja r por tina cultura d ign ificada y humanista es laborar revolucionariam ente por la causa obrera. Asistim os hoy a un cierto olvid o de los derechos del espíritu. Se olvidan y se miran con in d iferen cia los anhelos espirituales. Y los qile así piensen olvidan que sin el espíritu heroico y rom ántico de nuestros m ilicianos hubiéram os sido arro­ llados por el fascism o y que los m ercenarios fascistas no podrán ven cer nunca, p or mucho arm am ento que tuvieran, porque les fa lta esa fu erza invencible, pero a rrollad ora que se llam a espíritu, idealidad, heroísm o. C u ltivar el espíritu es d efen der la Revolución, forjan d o una convicción revolu­ cionarla, m uralla de alm as contra la cual se estrellará el fascism o. ¡D efendam os .el espíritu con el mismo entusiasm o con que defen dem os la R evolu ción l ¡E l ali­ m ento de la guerra es el fiw il y el arm am ento; el alim ento del espíritu, la cultura! .Con la cual no solam ente ganarem os m oralm ente la R evolución , sino que haremo# de ella el p órtico triu n fal para la etapa humanista de la cultura. 19 de Enero de 1937. LA MISION DE LOS ATENEOS L IB E R T A R IO S En tiem pos norm ales un A ten eo es un lugar de capacitación intelectual y m ental; para e s ; labor se em plean los libros, las conferencias, las con tro ver­ sias, ias excursiones, etc. P e ro hoy, que estam os en guerra y se está form ando un mundo nuevo, tod o eso no basta. En estos m om entos revolucionarios el A te ­ neo L ib e rta rio debe ser la fragu a donde se fo rje n los hom bres del mañana. So­ bran ya los pasatiem pos sin ningún valor. Se está haciendo una revolu ción; por lo tanto se deben preparar los m ilitantes para el encauzam iento de todas ias ta rea s, com o son las de la producción, distribución y trasporte, econom ía, problem a agrario, sanidad e higiene, etc. Un estudio de nuestras ideas y problem as más fundam entales y su inm e­ diata solución. Esta es la obra, en estos m om entos, de los A ten eos Lib erta rio s” . (D e “ A g ita c ió n ", No. 42, de V inaroz. del 30|1|1987). Página 12 “ 24 H O R A S SO N PO C A S” DE “ T IE R R A Y L IB E R T A D ” , D E L 13 D E M A R Z O D E 1937 Tenemos que costear la guerra. Tenemos que crear elementes ele guerra. Tenemos que aprovisionar los frentes. Tenem os que proveer a la re­ taguardia. Tenem os que hacer la guerra al mismo tiempo que trabajam os a todo v a p o r para que prosiga p ara que triunfemos. * * = * ¿Qué hacer p ara satisfacer las dem andas fabulosas del p resu­ puesto de gu erra y las necesida* des de millones de habitantes im­ productivos? ¿Qué hacer p ara triunfar en la guerra, a pesar del bloqueo inter­ nacional y de la escasez de ma­ terias primas y divisas? ¡T ra b a ja r, tra b a ja r y tra b a ja r! A rran carle a la tierra todas sus riquezas. E xtraer de sus entrañas todas las m aterias de valor. C aptar de los torrentes todas sus energías. Fecundar los surcos y d a r abo­ nos a la tierra. T ra b a ja r noche y día en indus­ trias de guerra. Producir sustitutivos de la ma­ teria prima. H acer sólo trabajo de utilidad, desplazando brazos al campo. D edicar a los obreros inacti­ vos a las fortificaciones. H acer jorn adas p o r turnos donde sea necesario. T ra b a ja r según exigencias de la guerra, ante todo. Producir lo m áxim o con el me­ nor gasto posible. H * í * P ara esta obra, proletarios, campesinos, obreros, técnicos, 24 horas son pocas. ¡L a salvación está en nosotros mismos! ¡T ra b a ja r! ¡T ra b a ja r y tra­ b a ja r ! . . . D O C U M E N T O S H ISTORICOS DE E S P A Ñ A www.federacionlibertaria.org
  15. 15. DEL 19 DE JULIO C O M O S E A P L IC A B A L A C E N S U R A . . . ALGUNOS F R A G M E N T O S IN T E R E S A N T E S ’jn.vccpcioi ial importan cia reviste cti estos m o­ mentos documentar cuál fué la posición adoptada antes del estallido del mo­ vimiento faccioso en Es­ paña, p or las dii'Crsas or­ ganizaciones y partidos que actúan en la lucha so­ cial como fuerzas antifas­ cistas. Contrasta en tal sentido la insensibilidad de los partidos izquierdis­ tas y democráticos, en esos momentos en el poder, —que no solamente no per­ cibieron el peligro, sino que contribuyeron con su actitud pasiva a que los militares prepararan tran-. quitamente su golpe crim i­ na!— con la clara visión del movimiento libertario, que a través de toda su actuación se organizaba para la defensa e incita­ ba públicamente a afron­ ERTARIA tar la lucha revoluciona­ ria ton todas las fuerzas y todas las armas. En est a misma página docu­ menta m o s gráficamente cómo respondía el gobier­ S O L ID A R ID A D O B E R A 9 ¡NI U IV M I N U T O no republicano a esos lla­ mados de atención . tan oportunos y precisos: apli­ cando la censura, supri­ miendo hasta editoriales enteros que se referían a ese peligro, anulando la expresión del pensamiento antifascista: N o obstante, el ip de julio fueron los trabajadores, encabezados por los militantes de la C. N . T. y de la F. A . I. quienes derrotaron a los militares en las ciudades más importantes.. . Y fué el mismo gobierno quien, para no entregarse derro­ tado', tuvo que facilitar las armas al pueblo. . . LA R E P U B L I C A , A N T E S D E L 19 D E J U L IO , F A C I L I T A B A L A A C C IO N D E L F A S C IS M O I ! ; ' » ' • • ( í T A República dsl Frente Popular es una República guar¡v JL cada por sicarios de la peor filia c ió n reaccionaria, acos­ tumbrados a la función mecánica de rep rim ir violentam en te toda manifestación proletaria. Y se dá el caso que, en lugar de orientar ios hombres de la República sus activid ad es hacia la limpieza de estos enem igos m etidos dentro de la fortaleza, los lanza contra el proletariado. República burguesa al fin. que a pesar de estar afirm ada sobre partidos y m ovim ientos "populares” , coloca la defensa de los intereses capitalistas ppr encima de todo” . (Párrafo da un editoria, todo m utilado p o r-la censura, do "Solidaridad O b rera” , do B arcelona, del 31 d e M ayo de 1936. EN EL O C T U B R E A S T U R IA N O SE IN IC IO O & U A N i Z A C I O N D E '“ C H E C A S " LA < < K T OSOTROS estam os animados del propósito de que. J.N] triunfante la Revolución, si la Asam blea Ibérica de Trabajadores determ inara que había de acatarse el ¡mplantamiento del socialism o estatal, lo respetaríam os. Si fuera el comunismo libertario, los socialistas y com unistas deberían aceptarlo. En Asturias se hizo un pacto de mutuo respeto. Sobre ¿I se fundamentaba la fe c;i el triu n fo de la revolución. Sin em ­ barro, s j d!ó el caso de que m ientras los anarquista# se ba­ tían valientemente, loa com unista» se dedicaban a organizar * * * i ■ i ■1 > * 'v 9 •* y ? < * - "t Com ités de O breros y Campesinos, los que llegaron a ju zg a r a “ m ilitantes anarquistas, quienes hubieron de ser defendidos y arrancados de las garras de esos Tribun ales, por la masa de! pueblo” , (F ragm en to del discurso pronunciado por Fed erica Montseny en un m itin realizado en S evilla, el 24 de m ayo de 1936). E N E N E R O D E 1936, L A C. N . T. I N C I T A B A Y A A L “ NO P A S A R A N ” ..(Fragmento del editorial de “Solidaridad Obrera” del 22¡ i i36) ííT A República se puso al fre n ie del proletariado. Se arm ó contra los que creían en la transitoriedad de las fo r ­ mas y en lo inevitab le de la evolución social. Dictó leyes dra­ conianas, organ izó persecuciones y represiones. M ientras ta iv to, la reacción extrem a iba preparándose y ganando terren o , hasta que pudo, por fin, lanzarse sobre el poder. R epu blica­ nos de izquierda y socialistas, atentos a colocar al m ovim ien to insurgente de los trab ajad ores el g rille te de seguridad, hablan creado las condiciones de avan ce del fascism o. Aquí lo tenem os forcejean d o por adueñarse de E spaña« ¿Qué solución nos ofreosn los republicanos? V o lv e r a la re. conquista del espíritu del 14 de abril. Los trabajadores han palpado en carne propia el fracaso de aquella experien cia. La República no constituye para ellos un iceal. Ha ganado terren o la idea d3 la insu rreislón. L A R E ­ P U B L IC A DE IZ Q U IE R D A S NO C IE R R A E L P A S O A L FAS- D O C U M E N T O S H IS T O R IC O S D E E S P A Ñ A 6. MAS! La C. N. T . y fa (I. G. T. pu eden, y d e b en a c a b a r, co n l o » f a t * c ls t a s y co n el p e lig r o d e una p o sib le In sta u ra ción d e l f a s « c is m o en e l s u d o es p a ñ o l. ]Hi un m inuto m á s d e e s p e r a ! > • www.federacionlibertaria.org Página 13

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