Te ruego que me muestres tu gloria

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La gloria de Dios no esta oculta ni lejos de nosotros...

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  • DIOS NO FUE QUIEN MOSTRO SU gloria a MOISES, QUIEN FUE? 22 Y al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. 23 Luego apartaré mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no se puede ver».
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  • Muchas gracias y bendiciones
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  • Revelacion !Gloria A Jesucristo!
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  • BUENISIMO
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Te ruego que me muestres tu gloria

  1. 1. Muchos de nosotros deseamos ver la gloria de Dios. Y creemos que Su gloria solo se manifestará en nuestras vidas a través de una experiencia sobrenatural y extrasensorial. ¿Qué quiero decir con esto? Lo que quiero decir es que aún seguimos creyendo que Su gloria solo se manifestará a través de una nube, un resplandor, algo totalmente fuera de lo que conocemos, pero además en un ambiente casi casi celestial, rodeado de ángeles, arcángeles, música y una paz sobrenatural. Pero ¿en realidad se necesita de todo eso para ver la gloria de Dios? ¿En realidad se necesitará crear una atmósfera con esas características para creer que estamos ante la gloria de Dios? el día de hoy estudiaremos como es que Su gloria se puede manifestar en nuestras vidas a través de distintos sucesos que podríamos llamar cotidianos, hoy estudiaremos y aprenderemos que Su gloria se puede manifestar en nuestras vidas a través de nuestra comunión, Su gloria se puede manifestar en nuestras vidas a través de la revelación que recibimos de Él, que Su gloria se puede manifestar en nuestras vidas a través del sustentar alguna necesidad, que Su gloria se manifiesta en nuestras vidas aún en medio de la adversidad e incluso Su gloria se manifiesta en nuestras vidas aún cuando somos corregidos por Él… Pero a la vez aprenderemos que es lo que esa gloria produce en nuestras vidas…
  2. 2. ………….. 1 ………….. 4 ………….. 7 ………….. 10 ………….. 14 Muchos de nosotros soñamos con ver la gloria de Dios. Pero hemos creído que veremos la gloria de Dios solo cuando partamos de este mundo, muchos de nosotros hemos creído que Su gloria solo la podremos ver cuando ya no nos encontremos en el cuerpo y estemos delante de Su presencia, en la Patria Celestial… Pero cuando vamos a las Escrituras nos damos cuenta que esto no necesariamente debe ser así, que si bien es cierto que cuando estemos ausentes en el cuerpo pero presentes en Dios veremos Su gloria, también es cierto que muchos hombres contemplaron Su gloria aún estando en el cuerpo, aún estando en este mundo.
  3. 3. El día de hoy Dios te quiere enseñar que puedes ver Su gloria aún estando vivo, que no necesariamente tienes que dejar este cuerpo para contemplarla, Dios nos quiere enseñar que Su gloria puede ser vista por cada uno de nosotros aún el día de hoy… Que así como manifestó Su gloria a Moisés de la misma manera Él puede y quiere manifestarte Su gloria a ti… Que así como cambió la vida de Moisés al permitirle ver Su gloria, de la misma manera Él quiere cambiar tu vida al mirar Su gloria… Ex 33.18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Dios le había dicho a Moisés que Él no iría más con el pueblo, que quién iría con él sería un ángel que Él enviaría debido a la rebeldía y desobediencia de Israel… Entonces Moisés le pide que si Él no va con ellos entonces que no los sacará de dónde estaban, Moisés no estaba dispuesto a marchar con el pueblo si Dios no iba con ellos, pero no solo eso, sino que Moisés le pide al Señor no solo que fuera con ellos, sino que le pide que le mostrase Su Gloria: “Te ruego que me muestres Tu gloria”… Moisés necesitaba de la presencia de Dios para cumplir con su peregrinaje a través del desierto… Él sabía que si Dios no iba con él no podría cumplir con su labor, no podría cumplir con el propósito que Dios tenía con su vida y de la misma manera sucede con nosotros… Tú y yo necesitamos de la presencia de Dios para cumplir con nuestra labor, para cumplir con la tarea que Dios nos ha dado durante nuestro peregrinaje aquí en la tierra… Moisés estaba orando, estaba en comunión con Dios, estaba buscando de la presencia de Dios y en esos momentos le pide al Señor que le deje ver Su gloria. Y Dios le permitió ver esa gloria… Ex 33.19-23 19Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro. ¿Cómo se encontraba Moisés, vivo o muerto? Moisés aún no moría, Moisés se encontraba vivo cuando Dios le mostró Su gloria… Tú no necesitas estar muerto para ver la gloria de Dios, tú no necesitas esperar a partir de este mundo para contemplar la gloria de Dios, Dios puede mostrarte Su gloria aún mientras te encuentras en este cuerpo… Moisés se lo pidió y Dios le respondió. Dios le permitió ver Su gloria… Así que tú y yo podemos al igual que Moisés pedirle a Dios que nos deje ver Su gloria, pero al igual que Moisés tú y yo necesitamos creer que Dios nos puede mostrar esa gloria. El problema es que en ocasiones nosotros somos los que no creemos que Dios quiera mostrarnos Su gloria, buscamos de Su presencia pero no buscamos el encontrarnos en ella, buscamos de Su presencia pero no buscamos el ver Su rostro, buscamos de Su presencia pero no buscamos encontrarnos sumergidos en Su gloria… Y no lo hacemos porque no creemos que esto pueda suceder, no lo hacemos porque no creemos que Dios nos quiera mostrar esa gloria, creemos que es algo reservado solo para unos cuántos y quizás tenemos razón, porque Su gloria está reservada solo para aquellos que se atreven a creer que Dios se las quiere mostrar… Si tú no crees que Dios te quiera mostrar Su gloria cuando lo buscas, pues entonces no la verás. Pero si crees al que cree todo le es posible… El mismo Señor Jesucristo se lo dijo a Marta… Jn 11.40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? El Señor Jesús le dijo a Marta que lo único que necesitaba para ver la gloria de Dios era creer. Y esta es una regla que se sigue cumpliendo hasta el día de hoy, si tú deseas ver la gloria de Dios lo único que necesitas es creer que Dios desea mostrártela, lo único que necesitas es creer que Dios quiere mostrarte Su gloria… Moisés estaba orando y creyó que Dios podía mostrarle Su gloria y la vio. ¿Cuándo buscas de la presencia de Dios, lo haces creyendo que podrás ver Su gloria? ¿Lo haces creyendo que te puedes encontrar en medio de Su gloria? ¿O simplemente lo haces como algo que forma parte de un rito cristiano? Hay mucha gente que cree que para poder ver la gloria de Dios necesita estar en un lugar especial. Hay personas que creen que la gloria de Dios -por ejemplo- solo se puede manifestar a sus vidas si van a Israel y claman a Dios
  4. 4. desde el Getsemaní o desde el monte Sinaí… Otros creen que la gloria de Dios solo se puede manifestar a sus vidas si se encuentran en un lugar “santo”, en un lugar especialmente dedicado para buscar de Su presencia, una iglesia, un oratorio… Pero la Palabra nos dice que el único lugar dónde necesitamos estar para poder ver esa gloria es en Cristo. El único lugar dónde tú necesitas estar es en la Roca de nuestra salvación… Regresemos al pasaje que estamos estudiando en Éxodo y veamos… Ex 33.21-23 21Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro. Moisés fue escondido por Dios en la “peña”. Nosotros necesitamos encontrarnos escondidos, de la misma manera que Moisés en la Peña, pero en “La Peña de Nuestra Salvación”. Necesitamos estar escondidos en “La Roca de Nuestra Salvación”, es decir en Cristo. Lo único que necesitamos es ser salvos, es haber recibido a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, es encontrarnos escondidos en Él… Col 3.1-3 1Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Pablo nos dice que nuestra vida se encuentra escondida con Cristo en Dios. Los que le hemos creído y le hemos recibido estamos escondidos en la Roca de nuestra salvación que es Cristo en Dios. De manera que el ver la gloria de Dios no depende del lugar físico dónde nos encontremos, no depende de si estoy en un oratorio consagrado para orar, o si estoy en una iglesia dedicada a buscar de Su presencia, pues ya estoy en el lugar, estoy espiritualmente en el lugar correcto para ver, experimentar y encontrarme con la gloria de Dios, estoy en Cristo y eso es suficiente… ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que puedo encontrarme con la gloria de Dios en cualquier lugar… Puedo encontrarme con la gloria de Dios en mi casa… Puedo encontrarme con la gloria de Dios en mi cuarto... Puedo encontrarme con la gloria de Dios en la iglesia... Puedo encontrarme con la gloria de Dios en dónde quiera que yo esté… Puedo encontrarme con la gloria de Dios en dónde quiera que levante mi voz y clame a Él... Porque esa presencia, esa gloria no depende del lugar físico dónde esté… Porque esa gloria no depende del lugar en dónde me encuentre… Porque esa gloria ahora me sigue a dónde quiera que yo vaya… Antiguamente la gloria de Dios descansaba en el tabernáculo. Después se cambió, se mudó al templo cuando éste fue construido. Ahora, hoy en día, esa gloria se ha mudado nuevamente del templo a nuestras vidas. Se ha mudado del templo a los tabernáculos vivientes de Dios, a tú vida y a mí vida… Jesucristo sacó la gloria de Dios del templo cuando estuvo entre nosotros y manifestó esa gloria en las calles, manifestó esa gloria en las plazas, manifestó esa gloria en el campo, en los montes, a dónde quiera que Él fuera… Y de la misma manera sucede con nosotros, esa gloria se puede manifestar a dónde quiera que nosotros vayamos. Esa gloria no está más encerrada entre 4 paredes, no. Esa gloria ha salido para manifestarse en las calles… Esa gloria ha salido para manifestarse en las plazas… Esa gloria ha salido para manifestarse en los campos y en los montes… Esa gloria ha salido para manifestarse dónde quiera que el Nombre de Dios sea invocado y haya alguien que crea que esa gloria se verá… Moisés vio la gloria de Dios fuera del tabernáculo. Dios quiere mostrarte Su gloria ahí dónde estás. Ahí dónde invocas Su Nombre. Ahí dónde te encuentras… Moisés oró pidiéndole a Dios que le dejara ver Su gloria. Moisés estaba buscando la presencia de Dios. Moisés se encontraba en comunión con Dios cuando vio Su gloria… Tú y yo podemos ver Su gloria manifestándose en nuestras vidas a través de nuestra comunión… Tú y yo podemos ver Su gloria manifestándose en nuestras vidas a través de nuestra oración… Tú y yo podemos ver Su gloria manifestándose en nuestras vidas a través de nuestra alabanza… Tú y yo podemos ver Su gloria manifestándose en nuestras vidas a través de nuestra adoración… De la misma manera que lo hizo Moisés tú y yo podemos hacerlo… Cuando ores no lo hagas como si el objetivo fuera tan solo dejarle un recado a Dios en Su contestadota. Ora buscando que Su gloria se manifieste sobre tu vida. No ores como lo hacen los religiosos, que lo hacen sin buscar la gloria y la presencia de Dios. Cuando tú ores busca encontrarte en Su presencia, busca el encontrarte en Su gloria. Pídele a Dios que te deje ver Su gloria cada vez que ores…
  5. 5. Cuando alabes a Dios no lo hagas como si el objetivo de la alabanza fuera el proporcionarte solo placer a través de la música. No lo hagas como si el objetivo fuera tan solo cantar por cantar. Cuando alabes hazlo conciente de que lo estás haciendo delante de la presencia de Dios y a Dios. No estás alabando a un dios de piedra o de madera, estás alabando al Rey del Universo, estás alabando al Rey de Gloria y hazlo buscando que Su gloria descienda sobre tu vida, hazlo buscando que Su gloria se manifieste sobre el lugar dónde estás alabando… El libro de los Hechos nos muestra que cuando los discípulos alababan el lugar dónde lo hacían se llenaba de tal manera de la gloria de Dios que el mismo lugar temblaba, que milagros ocurrían a través de la alabanza, así que cuando tú alabes busca lo mismo… Que cuando adores a Dios tu adoración sea tan sublime, sea tan completa, sea tan entregada a Él, que provoques que Su gloria descienda… Que esa adoración sea la mejor adoración que alguien pueda ofrecerle a Dios… Que esa adoración tenga como objetivo glorificar a Dios y hacer que Su gloria descienda… Que esa adoración ministre a Dios y a la vez provoque que Dios te ministre a ti… Que esa adoración opaque incluso a los mismos ángeles que se encuentran en el cielo adorando, no porque lo hagas mejor que ellos, sino porque aún y a pesar de encontrarte en el cuerpo lo hagas con total rendición y devoción a Dios… ///¡Qué Su gloria descienda a través de nuestra comunión!/// ¡Qué en cualquier lugar dónde Su Nombre sea invocado provoquemos que Su gloria descienda! ¡Qué en cualquier lugar dónde oremos provoquemos que Su gloria descienda! ¡Qué en cualquier lugar dónde alabemos y adoremos Su Nombre provoquemos que Su gloria descienda! ¡Qué Su gloria descienda a través de nuestra comunión!... La comunión de Moisés provocó que la gloria de Dios descendiera. Y cuando Moisés se encontró en esa gloria lo que vio del Señor fueron sus espaldas… 23 Ex 33.23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro. ¿Por qué sus espaldas y no Su rostro? El mismo Señor nos dice que Su rostro no podía ser visto por Moisés porque moriría. Pero Dios le permitió el ver sus espaldas, porque el propósito de la gloria de Dios en la vida de Moisés era que le siguiera no que muriera… El buscar y encontrar la gloria de Dios para nuestras vidas tiene el mismo propósito, el que le sigamos… El que le sigamos con renovadas fuerzas… El que le sigamos con cobrado y sobrado ánimo… El que le sigamos a dónde quiera que vaya… El que le sigamos a dónde quiera que Él nos lleve… Su rostro lo veremos el día que estemos efectivamente delante de Su presencia fuera del cuerpo. Ese día veremos Su rostro y lo veremos para entregarle cuentas de lo que hicimos aquí en la tierra. Ese día veremos Su rostro para recibir el pago, la retribución, los galardones debido a nuestras buenas obras… Los gentiles también llegará el día en que le verán cara a cara, pero verán Su rostro para recibir de Él la sentencia de condenación y muerte eterna. Verán Su rostro solo para recibir castigo eterno… Dios nos mostrará o nos muestra Su gloria para que le sigamos… Él es el buen Pastor, Él es quién va adelante y nosotros vamos tras Él siguiéndole a dónde quiera que vaya… Él es el guía de nuestras vidas mientras vamos en la excursión de la vida por el mundo a quién hay que seguir... Él es ese faro que va delante de nosotros y que nos guía enseñándonos el camino que debemos de seguir en medio de la oscuridad de la noche… Él es el vigía de nuestras vidas que nos indica por dónde ir… Del cuál lo único que podemos ver son sus espaldas, ya que Su rostro lo veremos al terminar la jornada, Su rostro lo veremos al llegar al final del camino, Su rostro lo veremos cuando hayamos llegado a nuestro final destino. Entonces veremos Su rostro y entraremos en Su reposo… Mientras tanto sigamos sus pisadas… Mientras tanto sigamos sus huellas… Mientras tanto sigámosle a dónde quiera que vaya.
  6. 6. Dios no solo manifestó Su gloria a través de la comunión como hizo a Moisés. Sino que también manifiesta Su gloria a través de la revelación de Él mismo como veremos. La revelación de Dios a nuestras vidas debería traer consigo la manifestación de Su gloria sobre nuestras vidas. Tomemos en cuenta que es Dios, el Creador del Universo el que se revela a la vida del hombre. Es Dios quién manifiesta la revelación de Su existencia a la humanidad y en esa revelación Su gloria se revela y manifiesta a cada uno de nosotros. Mt 17.1-6 1Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; 2y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. 3Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. 4Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor,
  7. 7. bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 5Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. 6Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. El Señor toma a tres de sus discípulos y se los lleva aparte a un monte alto dónde se revela con poder y con gran gloria delante de ellos. Ellos subieron con Jesús al monte, pero estando aparte en el monte Su gloria se manifiesta delante de ellos. Ellos pudieron ver la gloria de Dios en Cristo. Ellos pudieron ver la gloria de Dios manifestándose a sus vidas a través de la revelación del Mesías, del Hijo de Dios, del Cristo, del Ungido de Jehová… La revelación de Dios debe traer a nuestras vidas, debe hacer descender a nuestras vidas la misma gloria de Dios. El recibir el conocimiento de Dios, el recibir la revelación de Dios debería producir en nuestro interior que se manifieste Su gloria sobre nuestras vidas… Estos discípulos contemplaron la gloria de Dios en Cristo. Éstos discípulos contemplaron la “shekiná” de Dios cuando el Señor Jesús se reveló ante ellos. Ellos vieron Su gloria, contemplaron Su gloria, de tal manera que el temor se apoderó de ellos… La revelación de Dios a nuestras vidas por medio de Su Palabra debería tener el mismo efecto que tuvo sobre la vida de éstos hombres. Cuando Dios se revela a nuestras vidas por medio de Su Palabra deberíamos tener la capacidad de contemplar Su gloria, deberíamos tener la capacidad de mirar Su gloria sobre nosotros… Después de esa experiencia los discípulos no pudieron seguir viendo a Jesús como lo habían estado haciendo, sus ojos fueron abiertos, sus ojos contemplaron la gloria de Dios y esa gloria disipó toda duda, esa gloria disipó toda incredulidad, esa gloria disipó toda tiniebla de en medio de ellos… Ellos no pudieron hacer otra cosa –ante tal revelación y despliegue de gloria- que caer al suelo y adorar… Tú y yo deberíamos, cuando vamos a Su Palabra, buscar exactamente lo mismo. Tú y yo deberíamos, cuando vamos a Su Palabra, buscar el ser tocados por la revelación de Su gloria sobre nuestras vidas. Tú y yo deberíamos ir buscando no solo el conocer más de Él, sino el recibir más de la revelación que en Él hay. No es lo mismo ir a la Palabra para saber más, que ir a la Palabra para recibir más revelación de Él… No es lo mismo ir a la Palabra para saber más, que ir a la Palabra para que esa Palabra me revele más y más de Él y de esta manera poder contemplar y ser tocado por Su gloria… No es lo mismo mantener el “logos” de la Palabra, la letra, que recibir el “rema” de la Palabra, es decir, la Palabra que se hace vida dentro de nosotros, la Palabra que abre nuestros ojos y nos permite ver la revelación de Dios, que nos permite ver la gloria de Dios a través de ella… Pero ¿Qué hicieron estos discípulos para recibir tal revelación y contemplar tal gloria? La Escritura nos dice que fueron a un lugar aparte con Jesús… Tú y yo necesitamos ir también a un lugar aparte para leer. Tú y yo necesitamos también ir a un lugar aparte para escudriñar, para meditar en las Escrituras. Tú y yo necesitamos apartarnos para recibir revelación y así poder contemplar la gloria de Dios… Pero quizás alguno dirá: “Pero yo me he apartado a leer y nada a sucedido”… Quizás alguno dirá: “Pero yo he estado leyendo y no he visto esa gloria revelarse en mi vida”… Y si tú has estado leyendo y no has visto la gloria de Dios venir a tu vida quizás sea porque ciertamente te has estado apartando para leer, pero lo has estado haciendo solo… Y cuando revisamos bien el pasaje nos damos cuenta que éstos discípulos no recibieron tal revelación y contemplaron tal gloria por estar solos, sino que ellos se apartaron con Jesús. Tú necesitas apartarte a buscar que Dios se revele a tu vida a través de Su Palabra con Jesús, no solo… Necesitas apartarte con Jesús para recibir tal revelación y contemplar Su gloria… Necesitas hacerlo con una actitud de oración… Necesitas hacerlo sabiendo que la revelación de Dios no viene a tu vida en base a tu inteligencia, sabiduría o capacidad... Sino que tal revelación viene a tu vida por medio de Su Espíritu… Sabiendo que tal revelación viene a tu vida por medio del Espíritu y no por medio de tu capacidad o inteligencia… Hay muchos que leen, pero solo eso hacen leer… Sin embargo la revelación de Dios viene a ti cuando en lugar de leer por leer, comienzas a hacerlo buscando encontrar a Dios a través de la lectura de Su Palabra. La revelación de Dios viene a tu vida cuando dejas de mirar a la Biblia como un obligación para leer, como una pesada carga, como un libro más y comienzas a mirarla como lo que es: “La Palabra de Dios”…
  8. 8. Los escribas y fariseos, los religiosos de la época de Jesús también leían. Ellos también leían las Escrituras y enseñaban acerca de ellas. Pero ellos no recibieron la revelación de que Jesús era el Mesías debido a que a pesar de conocer las Escrituras, a pesar de leer la Palabra solo eso hacían, leer. Pero no buscaban que Dios les hablara a través de ella, ellos no buscaban que el Espíritu de Dios les revelara las Escrituras, ellos confiaban en su propia sabiduría, ellos confiaban en su propio entendimiento y eso hacía que no recibieran revelación y por lo tanto que tampoco pudieran contemplar la gloria de Dios para sus vidas a través del Señor Jesucristo… Él mismo Señor Jesús les llamó ciegos, por no poder ver lo que con tanta claridad las Escrituras hablaban de Él… Mt 15.12-14 12Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 13Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. 14Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Él les llama “ciegos guías de ciegos”. Y eran ciegos no porque no vieran físicamente, sino porque espiritualmente no veían, conocían la Palabra, pero ese conocimiento era intelectual, ese conocimiento era mental, no iban a la Palabra para recibir revelación y de esta manera poder ver la gloria de Dios, sino que iban a la Palabra solo parta leerla y enseñorearse de aquellos que no la conocían… Pero con nosotros no debe ser así... Nosotros no vamos a la Palabra solo para leerla, nosotros no vamos a la Palabra solo para cumplir con un calendario de lectura... Nosotros no vamos a la Palabra solo para leerla como quién lee alguna obra literaria… Nosotros vamos a la Palabra buscando revelación de parte de Dios… Nosotros vamos a la Palabra buscando que Dios nos hable por medio de ella… Nosotros vamos a la Palabra buscando que el Señor se revele a nuestras vidas por medio de ella y de esta manera también poder contemplar Su gloria… Nosotros vamos a la Palabra buscando que las verdades de Dios cambien nuestro ser… Cuando nosotros vamos de esta manera buscando de Dios, Dios se empieza de manera progresiva a revelar a nuestras vidas. Dios comienza de manera progresiva a mostrarnos Sus verdades y de esta manera también a mostrarnos Su gloria. La revelación de Dios es progresiva… He 1.1-2 1Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; Esta Palabra nos dice que Dios habló –y habla- muchas veces y de muchas maneras… Y es que primero Dios habló a los hombres por medio de sueños, después pasó de los sueños a los profetas que traían la Palabra hablada, después pasó de los profetas a la Palabra escrita con Moisés, de la Palabra escrita pasó a la Palabra hecha carne en Jesucristo… La revelación de Dios fue progresiva, pero siempre con gloria. 1º hablándole al hombre por medio de sueños, como lo hizo con Abraham, Isaac y Jacob. Después hablándole al hombre por medio de la Ley escrita, dónde se manifestó con gran gloria sobre el monte Sinaí, al grado de que Moisés tuvo que poner un velo sobre su rostro porque le resplandecía por causa de la gloria de Dios. Hasta llegar a la máxima revelación de Dios por medio de Jesucristo, quién es el resplandor de Su gloria… Y esa gloria se manifiesta a nuestras vidas cuando Cristo se revela a nuestras vidas por medio de Su Palabra… Esa es la razón por la que Pedro confiesa ante el Señor cuando Jesús les pregunta si ellos también iban a abandonarle… Jn 6.68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. ¡Señor, cómo irnos de Tu presencia, cómo alejarnos de Tus Palabras, si Tus Palabras son fuente de vida, son fuente de vida eterna! ¡Señor, a quién iremos si no a ti! Pedro había entendido que la gloria de Dios se revelaba a nuestras vidas conforme la Palabra de Cristo de la misma manera se revelaba a nuestras vidas… Deseas ver la gloria de Dios. Necesitas sembrar la Palabra de Dios en tu vida. Necesitas sembrar la semilla de la Palabra de Dios en tu vida. Cuando lo hayas hecho, entonces poco a poco, conforme esa semilla vaya creciendo, conforme esa semilla se vaya desarrollando en tu vida, conforme esa semilla vaya dando Su fruto abundante en tu vida, poco a poco comenzarás a contemplar la gloria de Dios en tu vida… Toma las promesas de Dios, deja de reclamarlas y comienza a sembrarlas en tu vida. ¿Por qué digo esto? Porque muchos de nosotros cuando pasamos por necesidad tomamos las promesas de Dios y le reclamamos a Dios el fruto de esas promesas en nuestras vidas, pero reclamamos el fruto de algo que aunque conocemos no hemos sembrado en nuestras vidas… Muchos de nosotros tomamos la semilla –en este caso las promesas de Dios-, y en lugar de
  9. 9. sembrarlas en nuestras vidas solo la contemplamos pero no la sembramos. De manera que cuando la dificultad llega, gritamos y le reclamamos a Dios por el fruto, le reclamamos a Dios por el milagro, ¿pero cómo queremos ver fruto si no hemos sembrado?… Haga de cuenta que yo le regalo unas semillas de naranja, y usted las recibe, las ve, pero no las siembra sino que las guarda en un frasco de vidrio y se olvida de ellas… Un día a usted se le antoja un juguito de naranja, entonces va y toca a mi puerta para pedirme que le de jugo. Entonces yo le pregunto: “¿Por qué me pides que te de jugo de naranja si te di cientos de naranjas a través de las semillas que te regalé? ¡Ah! –contesta- Es que no las sembré sino que las guardé”… En muchas ocasiones así nos sucede con la Palabra de Dios, en lugar de sembrarla en nuestras vidas solo nos conformamos con subrayar las promesas de Dios, solo nos conformamos con reclamar las promesas de Dios, cuando Dios nos ha dado esa semilla para sembrarla y que cuando se necesite podamos tomar de su fruto y mirar de esta manera la gloria de Dios a través de Su Palabra… Pero si no siembras la Palabra, sino que te la comes o solo la contemplas y te la pasas reclamando pero no sembrando, entonces nunca verás la gloria de Dios manifestándose a través de la revelación de Su Palabra… Dios de la misma manera que se reveló a la vida de Pedro, Jacobo y Juan y con la revelación también trajo Su gloria. De esa misma manera desea revelarse a tú vida y así también revelarte Su gloria. Él sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos… Sus Palabras siguen siendo Palabras de vida eterna… Sus Palabras siguen revelando a ese Dios de amor, gracia y misericordia que es... Su Palabra sigue siendo poder de Dios… Su Palabra sigue siendo poder creativo… Su Palabra sigue siendo poder que libera… Su Palabra sigue siendo poder que cumple con el propósito por el cuál Dios la envió… Su Palabra sigue siendo poder que sana… Su Palabra sigue siendo poder que revela y manifiesta la gloria de Dios… Toma esa Palabra y siémbrala en tu vida, toma esa Palabra y créela, toma esa Palabra y confiésala, toma esa Palabra y siémbrala en tu problema, toma esa Palabra y ruégale a Dios que traiga por medio de Su Espíritu revelación a tu vida y que te permita ver Su gloria por medio de ella… ¿Cuál fue el resultado de ver Su gloria a través de la revelación en la vida de estos discípulos? Ellos siguieron al Señor. Pedro, Jacobo y Juan siguieron al Señor Jesús todos los días de su vida. Su relación con el Señor cambió, su relación con los demás cambió, ellos cambiaron. Cuando nosotros vemos la gloria de Dios a través de la revelación, esa revelación, esa gloria cambia nuestras vidas, esa revelación y gloria cambia nuestra relación con Dios y esa revelación y gloria cambian la manera, la forma en que nos relacionamos con los demás… Si tú quieres experimentar cambios en tu vida, si quieres experimentar cambios en tu relación con Dios y en tu relación con los demás necesitas ir a la Palabra, necesitas creer esa Palabra, necesitas confesar esa Palabra que has creído, necesitas sembrar esa Palabra en tu vida, sembrar esa Palabra en tus problemas, sembrar esa Palabra en medio de tus dificultades y rogarle a Dios que te deje ver Su gloria a través de la revelación de Su Palabra… Y de la misma manera que sucedió en la vida de éstos discípulos vivirás y experimentarás la gloria de Dios en tu vida… Recuerda que… Mt 24.35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. La gloria de Dios se manifiesta a nuestras vidas por medio de nuestra Comunión y a través de la Revelación que Dios trae a nuestras vidas por medio de Su Espíritu de Su Palabra… Pero cuando vamos a la Escritura nos damos cuenta que éstas no son las únicas formas en que Dios manifiesta Su gloria a nuestras vidas, sino que Dios también nos deja, nos permite ver Su gloria cuando trae provisión a nuestras vidas, cuando sustenta nuestra necesidad, cuando obra de manera poderosa en medio de nosotros y suple nuestra necesidad conforme a Sus riquezas y poder… El día de hoy Dios nos enseñará a ver Su gloria a través de lo que Él hace, Dios nos enseñará a ver Su gloria a través de Sus obras, nos enseñará a ver Su gloria a través de la manifestación de Sus obras en medio de nosotros, en medio de nuestras vidas…
  10. 10. Lázaro había enfermado y sus hermanas, Marta y María le habían dado aviso al Señor de esto. Pero contrario a lo que podamos pensar o imaginar, el Señor no se apresuró para ir a rescatar y sanar a Lázaro, sino que partió unos días después. Cuando llegó a casa de Marta y María le dieron aviso de algo que el ya sabía, Lázaro tenía tres días de haber muerto. Entonces salió de la casa y se dirigió al sepulcro… Jn 11.38-44 38Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Cuando el Señor les pide que quiten la piedra, Marta le recuerda al Señor que Lázaro por el tiempo que llevaba en el sepulcro, en la tumba ya hedía, ya apestaba. A lo que el Señor le contesta: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”… El Señor iba a hacer un milagro, el Señor iba a traer la provisión a esa casa, pero Marta a pesar de conocer al Señor no podía creer que lo fuera a hacer, sobre todo cuando se había tardado tanto tiempo… Quizás si se tratara de una sanidad, no tendría ella tantos problemas en creer, pero una resurrección es otra cosa… Sin embargo las Palabras del Señor fueron: “Marta cree y verás la gloria de Dios”… “No importa que haya tardado –según tú-, tan solo cree”… ¿Y qué fue lo que sucedió? Lázaro resucitó… La provisión de Dios finalmente llegó a esa casa, y llegó de tal manera que llenó de regocijo no solo a los de casa, sino que fue de testimonio a todos los que se encontraban acompañando a los de casa. Dios no solo manifestó Su gloria a Marta, María y Lázaro, sino que también lo hizo a todos aquellos que se encontraban acompañándolos… El Señor le dijo a Marta que vería la gloria de Dios. ¿En qué momento ella vio la luz cegadora de la presencia de Dios? ¿En qué momento vio ángeles, arcángeles y serafines? ¿En qué momento oyó los coros de ángeles que se encuentran delante de la presencia de Dios? ¿En qué momento, entonces, vio ella la gloria de Dios?... Ella no miró una luz, tampoco observó las espaldas del Señor, ni miró a Jesús transfigurado. Sino que Dios le dejó mirar Su gloria a través de la provisión, Dios le dejó mirar Su gloria a través del milagro, Dios le dejó mirar Su gloria a través de Sus obras poderosas, Dios le dejó mirar Su gloria por medio de la provisión que Él hizo a la vida de ésta familia… Y de la misma manera Dios lo sigue haciendo en nuestras vidas. Dios sigue manifestando Su gloria a nuestras vidas por medio y a través de la provisión que Él hace en nuestras vidas. Su gloria se manifiesta en nuestras vidas cuando Él provee para nuestras necesidades. Su gloria se manifiesta en nuestras vidas cuando el Señor obra. Su gloria se manifiesta en nuestras vidas cuando Su mano provee para nuestras necesidades conforme a Sus riquezas en gloria… De manera que ¿Cuántas veces quizás hemos estado ante la gloria de Dios y no nos hemos dado cuenta? ¿Cuántas veces quizás hemos estado ante una sanidad, ante un milagro, ante la provisión de Dios y no hemos identificado ese hecho como la gloria de Dios manifestándose en nuestras vidas? Porque siempre hemos creído o relacionado ha la gloria de Dios con ángeles, arcángeles, luz cegadora, visiones, etc… Cuando la gloria de Dios se manifiesta en muchas ocasiones en nuestras vidas de una manera simple, sencilla pero poderosa. Cuando la gloria de Dios se manifiesta en nuestras vidas a través de la poderosa provisión de Dios, se manifiesta a través del ver sustentadas nuestras necesidades, se manifiesta a través del ver cómo es que Él provee para todas las cosas… ¿Cuántos de nosotros podemos dar testimonio de la provisión de Dios a nuestras vidas? Y no me diga que eso no es una manifestación de la gloriosa presencia de Dios en nosotros… Pero hay algunas cosas que deseo enseñarle el día de hoy con relación a este tema. Y es que lo que movió la mano de Dios para que manifestara Su gloria fue la necesidad de esa familia y la fe que en ella había... El Señor miró la necesidad y fue a sustentarla, pero no solo miró la necesidad sino que también miró que había fe en aquellos que estaban pasando por necesidad… Tal vez tú estás pasando por necesidad, el día de hoy quiero decirte que tu necesidad no pasa desapercibida para Dios, es más me atrevo a decirte que el viene a tu vida movido por tú
  11. 11. necesidad, pero ¿hay en ti fe como para que el Señor obre y te deje ver Su gloria a través del sustentar esa necesidad?... El Señor le dijo a Marta que creyera y vería Su gloria. Así que yo no puedo esperar que Su gloria se manifieste en mi vida si en primer lugar no creo. Si yo no creo que Su gloria se puede manifestar entonces nunca la veré, si yo no creo que Dios quiera sustentar mi necesidad –cualquiera que esta sea- entonces nunca veré esa necesidad sustentada y por consiguiente tampoco podré ver Su gloria manifestada a través de la provisión… Así que grábate las Palabras del Señor cuando dice: “Si crees verás la gloria de Dios”… Si crees verás la gloria de Dios, en tu mesa… Si crees verás la gloria de Dios, en tu casa… Si crees verás la gloria de Dios, con tus hijos… Si crees verás la gloria de Dios, con tu esposo o esposa… Si crees verás la gloria de Dios, en tu trabajo… Si crees verás la gloria de Dios, en tu cuerpo, en tu ropa… Si crees verás la gloria de Dios, en tus pies… ///Si crees verás la gloria de Dios a través de la provisión/// No importa cuál sea tu necesidad, para Dios no hay nada imposible, recuerda que a Dios lo mueve tu necesidad y tu fe… Pero si hay algo que tal vez pudiera inquietar nuestro corazón en esta hora es el hecho de que el Señor no acude rápidamente ante la necesidad de esta casa, sino que retrasa su visita a esta familia de manera intencional… Jn 11.5-6 5Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. La Palabra nos dice que tardó cuando menos dos días más después de que supo lo que sucedía. El verso 5 nos dice que el Señor amaba a esta familia, pero a pesar de amarlos no fue de inmediato sino que esperó… Tal vez muchos en esta hora estén pensando que “Apa manera de demostrar que les amaba”… ¿Porque si a usted o a cualquiera de nosotros nos avisan que alguien a quién amamos se encuentra muy enfermo, se encuentra muy grave, no es verdad que salimos disparados de manera casi casi inmediata para verlo?... ¿Entonces por qué el Señor no lo hizo así? ¿Por qué se tardó de manera intencional? El Señor retardó su partida para probar si efectivamente ellos creían. El Señor retardó su provisión para ver si efectivamente Marta, María y Lázaro creían… Para probar si aún a pesar de que Él tardaba ellos se mantenían creyendo… Cuando Dios tarda su provisión a tu vida lo hace por la misma razón. Dios retarda en muchas ocasiones Su provisión para ver si a pesar de su “tardanza” tú te mantienes creyendo. Para ver si a pesar de que no recibes lo que esperas tú sigues creyendo o no… Para ver si tu fe se mantiene y es verdadera y puedes decir de la misma manera que Job dijo… Job 13.15 He aquí, aunque él me matare, en él esperaré… ¿Puedes imaginar la situación de espera de esta familia? ¿Puedes imaginar a Marta, a María y principalmente a Lázaro que estaba gravemente enfermo esperando y ver que el Señor no llegaba? ¿Puedes imaginar la angustia que ellos experimentaron? ¿Puedes imaginar los momentos de lucha que sufrieron? ¿Puedes imaginar la lucha en fe que tuvieron? Marta y María viendo como su hermano iba muriendo, se iba debilitando y el Señor no aparecía… No debió ser fácil, pero nadie dijo que lo sería. Pero a pesar de lo difícil que pudiera parecer la espera ellos lo hicieron y vieron la gloria de Dios. Ellos esperaron en Él y vieron la provisión gloriosa de Dios sobre sus vidas… Tú y yo necesitamos aprender a esperar en Él, por difícil que parezca… Tú y yo necesitamos aprender a esperar la provisión que viene de Él a pesar de lo que vemos… Necesitas aprender a esperar en Él, para poder ver Su gloria… Necesitamos mantenernos creyendo a pesar de la tardanza… Necesitamos mantenernos creyendo a pesar de lo larga que puede parecernos la espera… Mantente creyendo a pesar de lo que ves… Mantente creyendo a pesar del tiempo que haya pasado… Mantente creyendo a pesar de que su respuesta tardare… Mantente creyendo a pesar de que los años se te han venido encima… Mantente creyendo por tu sanidad… Mantente creyendo por tu prosperidad… Mantente creyendo por tu compañero o compañera… Mantente creyendo por tu milagro… Mantente creyendo por tu familia… Mantente creyendo por la conversión de tu esposo o esposa… Mantente creyendo por el cambio en tus hijos… Mantente creyendo por el trabajo que Dios tiene para ti… Mantente creyendo por el ministerio que Dios te ha dado…
  12. 12. ///Mantente creyendo por la provisión de Dios para tu vida y verás la gloria de Dios/// Alguien que puede dar testimonio de la fidelidad de Dios en cuanto a la provisión, además de Marta, María y Lázaro, es Abraham… La Palabra nos dice que cuando Isaac tenía más o menos 17 años, Dios le pidió a Abraham que se lo entregara en sacrificio, Isaac era el hijo que Dios le había prometido, se lo había dado ya en su vejez y sin embargo se lo pidió en sacrificio. Abraham preparó una mañana todo para hacerlo, cargó en el animal de carga la leña, la soga para atar el sacrificio, el fuego para encender el sacrificio, el puñal para matar el sacrificio, tomó al muchacho y partió… La Escritura nos dice que Isaac le preguntó a Abraham después de ver que llevaba todo lo necesario dónde estaba el animal que ofrecerían… Imaginas lo que Abraham debió sentir, sin embargo le contestó: “Dios proveerá”… Llegaron al lugar, Abraham preparó el altar, preparó la leña y Dios no decía nada, ni pasaba nada. Tomó pues Abraham al muchacho, lo ató y lo puso sobre el altar y Dios seguía sin decir nada. Entonces Abraham alzó el puñal y justo cuando iba a matar a Isaac, Dios le habló desde los cielos para impedir que lo hiciera… Si Dios no le habla a Abraham para detenerlo, Abraham mata a su hijo, pero a pesar de la espera Abraham se mantuvo creyendo que Dios haría algo, es más, Abraham estaba seguro que si mataba a Isaac Dios le resucitaría… Pero cuando desata al muchacho e aquí que en un matorral se encontraba un cordero atorado por los cuernos. Dios de manera prodigiosa y milagrosa proveyó el sacrificio. Abraham se mantuvo creyendo que Dios proveería y Dios proveyó y de esta manera Abraham pudo ver la gloria de Dios a través de la provisión… Abraham al igual que la familia de Lázaro vieron la gloria de Dios a través de la provisión. Nosotros también podemos ver la gloria de dios a través de Su provisión. Nosotros también podemos experimentar la gloria de Dios en nuestras vidas a través de la manera, la forma en que el Señor provee lo necesario para nuestras vidas. Su gloria se manifiesta a nuestras vidas no solo a través de la Comunión, no solo a través de la Revelación, sino que también lo hace por medio de la Provisión… A través de esa provisión diaria que Él trae a nuestras vidas. Los resultados de esta gloriosa provisión para la familia de Lázaro los tenemos registrados en la Palabra… Lázaro y toda su casa siguieron al Señor. Su relación con el Señor cambió, su relación con los demás también cambió y ellos mismos cambiaron. Ahora no solo conocían que Dios les amaba, sino que sabían que así era. Ahora ellos sabían que si había provisto para sus vidas era porque tenía un propósito con ellos. Lázaro podía dar testimonio de la gloria y provisión de Dios. Muchos de nosotros jamás relacionaríamos a la gloria de Dios con la Adversidad. Y tenemos mucha razón en no relacionarla, pero lo que es bien cierto es que en muchas ocasiones es en medio de la Adversidad, que la gloria de Dios se manifiesta, en medio de los momentos difíciles, en medio de los problemas Dios manifiesta Su gloria a nuestras vidas, en nuestras vidas y a través de nuestras vidas… El día de hoy Dios nos enseñará a ver Su gloria manifestándose a nuestras vidas a través de la Adversidad… Hch 7.55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,
  13. 13. Esteban uno de los primeros 6 diáconos que tuvo la iglesia, se convirtió en el 1er mártir de la misma. La Palabra nos dice que Dios se manifestaba de manera tremenda a través de la vida de Esteban, un hombre lleno de gracia y del poder de Dios a través del cuál se hacían milagros y señales sorprendentes… Pero un día fue arrestado bajo la falsa acusación de que había blasfemado en contra de Moisés, de manera que le llevaron ante el concilio, dónde fue interrogado, presentaron falsos testigos y lo condenaron a morir apedreado, pero antes de ejecutarlo tuvieron que escuchar su defensa, defensa en la que el ES habló a través de Esteban de tal manera que nada pudieron decir en su contra ya que no pudieron resistir a la sabiduría y denuedo con que hablaba… Y en esos precisos momentos, cuando termina de dar defensa, es que la gloria de Dios se manifiesta a su vida, es en ese preciso momento cuando ve los cielos abiertos, es cuando ve la gloria de Dios y a Jesucristo sentado a la diestra de Dios… Dios manifiesta Su gloria a la atribulada vida de Esteban, un hombre a punto de la muerte. Dios fortalece la fe de su hijo Esteban al permitirle ver los cielos abiertos, al permitirle ver Su gloria y al permitirle ver al Señor Jesús en esos precisos instantes… Como si Dios le estuviera preparando para poder pasar por el amargo momento de la muerte, la gloria de Dios trajo fortaleza a la vida de Esteban para enfrentar tan duro y difícil momento en su vida… ¿Cuántas veces Dios no habrá de manifestar Su gloria a nuestras vidas en los momentos difíciles que hemos de enfrentar?¿Cuantas veces Dios no habrá de manifestar Su presencia a nuestras vidas en esos momentos de apuro y aflicción por los que pasaremos? Es más, ¿Cuántas veces Dios no habrá manifestado ya Su gloria a nuestras vidas en los momentos más difíciles y oscuros que hemos vivido? ¿Cuántas veces no habrá manifestado Su gloria a hermanos y hermanas que se han enfrentado, que han estado cara a cara con la muerte? ¿Cuántas veces no habrá manifestado Su gloria en medio de enfermedades, accidentes, asaltos, intentos de homicidio, que muchos de nosotros hemos enfrentado? Su gloria manifestándose en medio de la Adversidad… Su gloria manifestándose a través de la Adversidad… Su gloria manifestándose para guardarnos, para protegernos, para fortalecernos y llevarnos de victoria en victoria y de triunfo en triunfo a pesar de las circunstancias… Recuerdo cuando hace 10 años que era yo maestro de seminario y me dirigía a Chiapas, al Municipio de Cacahuatán dónde daba clases a pastores de la comunidad. Recuerdo que iba yo en el camión que parte de la Cd. de México a Tapachula, pasamos a la terminal de Puebla a recoger a otros pasajeros y partimos a nuestro destino… El camión paraba como a media noche en Oaxaca para que cenáramos y después no volvía a parar sino hasta Tapachula, 17 hrs. de México a Tapachula, saliendo de la Cd. de México a las 4 p.m. y llegando a Tapachula a las 9 a.m. así que viajábamos toda la noche… Parecía ser un viaje como tantos que había realizado, el camión se había llenado y a pesar de viajar durante tantas horas juntos ninguno de los pasajeros nos dirigíamos la palabra, el camión tenía servicio de cafetería en su interior, así que si necesitabas de un café, té o refresco no había más que pasarse a la parte de atrás y uno mismo atenderse… Llegamos a Oaxaca y bajamos a estirar las piernas y cenar algo, después de 25 minutos reanudamos el viaje. Como a las 3 de la mañana me desperté y me puse a orar, no le di mucha importancia porque es algo que en muchas ocasiones me pasa, pero poco tiempo después de estar orando el camión tuvo que parar pues habían atravesado el tronco de un árbol en la carretera, efectivamente era un asalto… Subieron 2 tipos armados al camión y nos sacaron de la carretera, nos llevaron con el camión por una vereda como a unos 500 mts de la carretera en un pequeño valle que había. Nos bajaron del autobús a todos y comenzaron a despojarnos de lo que llevábamos uno por uno… Cuando nos encontrábamos abajo, hubo un momento en el que yo pude mirar algo que llamó mi atención, en la atmósfera había una extraña sensación de la presencia de Dios guardando nuestras vidas a pesar de lo que todos estábamos pasando… Había gente que se estaba resistiendo al asalto, personas que no querían dejar sus esclavas, cadenas, carteras, anillos, relojes, sin embargo ninguno de nosotros fue golpeado. Había mujeres jóvenes entre los pasajeros, sin embargo gracias a Dios ninguna fue violada, ultrajada o abusada. Vaciaron el camión, abrieron el equipaje de todos y sin embargo nada nos hicieron… De momento nos subieron al camión a todos y nos pidieron que no hiciéramos nada, que nos enviarían las llaves para que nos fuéramos, y efectivamente después de 15 minutos así lo hicieron… Cuando subimos al camión de inmediato yo me fui a la parte de atrás y preparé algunos cafés y té y comencé a repartirlos a los que iban subiendo, después mientras esperábamos las llaves, me levanté y les hablé sobre el amor y la misericordia que Dios había tenido con nosotros, les hice notar cómo y a pesar de estar siendo asaltados la presencia de Dios se sentía en el lugar, les hice ver que lo único que ellos se habían llevado era dinero y algunas cosas materiales, pero nuestras vidas e integridad se encontraban intactas y después de eso oramos dándole a Dios las gracias por Su amor, cuidado y fidelidad mostradas. Solo
  14. 14. tengo que aclarar que en todo el camión yo era el único cristiano… Dimos vuelta y reanudamos el viaje, por la mañana pasamos al poblado siguiente y levantamos un acta de robo y asalto. Cuando entramos a declarar el juez nos preguntó si no habían violado a nadie… “No, le contestamos, a nadie”, él no lo podía creer ya que todos los camiones que habían sido asaltados de la misma manera que el nuestro, en todos sin excepción, había violaciones tanto de mujeres como de hombres… “Tampoco les quitaron la ropa” nos preguntó. “No, solo dinero, cadenas, esclavas, anillos y algunas cosas que iban dónde las maletas, pero nada más”. “Que raro” dijo el juez rascándose la cabeza, a todos los desnudan, los violan, los golpean además de quitarles todo lo que traen y a ustedes solo unas cuantas cosas. No cabe duda que “alguien” los cuida… Y efectivamente Alguien nos cuidó y ese alguien fue Dios, el resto del viaje fue distinto a los demás, nos cambiábamos de lugares para platicar y conocernos mejor, Dios me permitió compartir con varios el plan de salvación y muchos aceptaron a Jesús en sus corazones, nos dejamos números telefónicos y en general fue el viaje más bendecido que Dios me ha permitido hacer… No cabe duda que Su gloria se manifestó a nuestras vidas aún y a pesar de la Adversidad… Con los discípulos sucedió de la misma manera y no en una ocasión sino que en varias. Dios manifestó Su gloria y poder para rescatarlos de cárceles, azotes, persecución, apedreamientos y muerte. Mostrando de esta manera y a través de la Adversidad Su gloria, amor y poder… Hch 12.1-11 1En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. 2Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. 3Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. 4Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. 5Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. 6Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. 9Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. Herodes había matado a Jacobo y ahora pretendía matar a Pedro. Sin embargo Dios envió un ángel para librarlo, Dios envió un ángel para liberarlo de sus cadenas y ponerlo en un lugar a salvo… Tal vez tú y yo en el lugar de Pedro al estar encerrados, custodiados y esperando solo la muerte hubiéramos levantado nuestra voz para reclamarle al Señor por lo que nos estaba sucediendo… Sin embargo Pedro se encontraba “durmiendo” (v. 7), durmiendo al grado que el ángel tuvo que despertarlo. Pedro dormía mientras que su vida corría gran peligro… ¿Tú te puedes imaginar en el lugar de Pedro durmiendo, mientras que la muerte te espera? Sin embargo este siervo dormía, manifestándonos a través de esta actitud en quién se encontraba su confianza, en quién descansaba, en quién había confiado… Él podía dormir porque sabía que el que no duerme guardaba y cuidaba su vida, que nada de lo que ocurría y nada de lo que le ocurriría pasaría sin que Dios lo permitiera, de tal manera que si vivía para el Señor viviría y si moría para el Señor moriría, pues sabía que a Dios pertenecía… Ro 14.8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. ¿Cuál es tu actitud en medio de la Adversidad? ¿Manifiestas confianza en el Señor o desfalleces? Pedro creía firmemente que Dios era lo suficientemente poderoso como para rescatarlo, así que Él creyó, confió y vio la gloria de Dios, vio su salvación, vio la poderosa mano de Dios guardándole y librándole… Tú y yo de la misma manera que lo hizo Pedro necesitamos creer que Dios quiere y puede rescatarnos no importando la situación por la que estamos atravesando, necesitamos creer que podemos ver Su gloria manifestándose a y en nuestras vidas aún en medio de la Adversidad, necesitamos creer que Dios manifestará Su gloria aún en medio de nuestros problemas y situaciones difíciles, lo primero que necesitamos es creer para después confiar, primero necesitamos creer para poder manifestar una actitud de confianza en nuestras vidas, Pedro dormía porque creía y confiaba en Dios… Tú no
  15. 15. duermes porque a pesar de que dices creer no confías en Dios. Necesitas creer y confiar para poder ver Su gloria. Necesitas creer y confiar para poder ver tu salvación de parte de Dios. Necesitas creer y confiar para no dar lugar en tu vida a la angustia. Necesitas creer y confiar para de la misma manera que lo hizo Pedro poder descansar en el Señor y en poder de Su fuerza. Su gloria se manifiesta a nuestras vidas en medio de la Adversidad para fortalecernos, para liberarnos de todo temor… No hay problema… No hay situación difícil… No hay adversidad... No hay dificultad de la que Dios no pueda liberarnos… Él se especializa en casos difíciles… Él se especializa en lo imposible, porque lo que para los hombres es imposible, para Dios es posible… Esto nos lo viene enseñando desde muchos años atrás… En la Palabra nos encontramos con que el pueblo cuando salió de Egipto y se encontraba a orillas del mar, se encontraba atrapado, por un lado el mar y por el otro el ejército de faraón que venía para matarlos. Solo era cuestión de tiempo para que todos murieran, solo era cuestión de tiempo para que el ejército los alcanzara y los destruyera… En eso Dios manifestó en medio de la situación difícil y la adversidad Su gloria, Él se puso entre Israel y los ejércitos de faraón, de tal manera que no podían alcanzarlos. Él manifestó Su gloria al impedir que el ejército alcanzara a los judíos y los matara, dando tiempo a que el mar se abriera, Israel pasara al otro lado y el ejército pereciera al cerrarse el mar justo cuando ellos se encontraban en medio… Dios manifestó Su gloria al salvarlos, al rescatarlos, al librarlos de mano de faraón, pero también manifestó Su gloria al destruir a sus enemigos en medio de tan difíciles circunstancias… Dios no solo los libró sino que también les dio la victoria derrotando a sus adversarios… Dios no solo te mostrará y dejará ver Su gloria para fortalecerte, sino que también lo hará para librarte de tus enemigos… Él lo hará para librarte y darte victoria sobre tus enemigos… Él te dará victoria sobre lo que te oprime... Él te dará victoria sobre lo que te hace enfermar… Él te dará victoria sobre el cáncer, o la diabetes, o la enfermedad que te oprime… Él te dará victoria sobre el rencor, el odio, la falta de perdón que te ha llevado a vivir como lo estás haciendo... Él te dará victoria sobre toda adicción, sobre el alcohol, la marihuana, la cocaína, las pastas, el tiner, el PVC que han estado acabando con tu vida y la de los tuyos… Él te dará victoria sobre cualquier circunstancia y situación adversa que se te presente… Él te dejará mirar Su gloria para librarte y Él te dejará mirar Su gloria para darte victoria… Él te dejará mirar Su gloria para librarte y Él te dejará mirar Su gloria para darte victoria… No importando cuál sea el desenlace. ¿Escuchó bien? Sin importar cuál sea el desenlace hay victoria… ¿Cómo pastor? Veamos el caso de Pedro, Dios le dejó ver Su gloria en medio de la Adversidad, pero no solo eso, sino que lo libró de la Adversidad, pero además le dio victoria ya que Herodes poco tiempo después muere comido por gusanos al ser juzgado por Dios… Hch 12.21-23 21Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. 22Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! 23Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos. En el caso de Israel sucedió de la misma manera. Dios les dejó ver Su gloria al librarlos, pero también les dejó ver Su gloria al darles victoria sobre sus enemigos al destruirlos en el mar… ¿Pero qué pasa con Esteban, ya que murió? Dios le dejó ver Su gloria en medio de la Adversidad, pero también le dio victoria al permitirle pasar por el lumbral de la muerte y librarlo de las aflicciones de la vida, finalmente Esteban vio victoria al ir al Padre, Dios le dio victoria al permitirle ir a Su presencia librándolo de las aflicciones de la vida, es por esa razón que él pudo exclamar… Hch 7.60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. Dios manifestó Su gloria a Esteban a Pedro a Israel en medio de la Adversidad y además de fortalecerlos les dio victoria… Tú y yo en medio de nuestros problemas y aflicciones también veremos la gloria de Dios manifestándose en nuestras vidas, y no solo recibiremos fortaleza sino que juntamente con la fortaleza recibiremos victoria… Victoria para seguir adelante, victoria para seguir con nuestro propósito de vida, victoria para ser testimonio de la existencia de Dios y de cómo Dios se sigue manifestando a y en nuestras vidas a pesar de las circunstancias por las que estemos pasando…
  16. 16. La gloria de Dios se manifiesta a nuestra vidas a través de la Comunión, la Revelación, la Provisión y la Adversidad, pero que Su gloria se manifieste a través de la Corrección es algo que ha muchos de nosotros nos resulta difícil de entender ya que normalmente nunca relacionaríamos Su gloria con el corregirnos… Pero si partimos desde el principio de que Su corrección se encuentra íntimamente relacionada con Su amor, entonces tal vez no nos resulte tan difícil. Dios nos ama y porque nos ama nos corrige, esto es lo que nos dice la Escritura a través del libro de Hebreos… He 12.5-6 5y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.
  17. 17. Dónde se nos dice que el Señor 1º nos habla para corregirnos (reprende), en 2º lugar nos llama la atención (disciplina) y en 3º nos azota… De la misma manera que un padre amoroso corrige a su hijo Dios lo hace. Y cuando lo hace nos deja ver Su gloria en el proceso… Esto lo vemos más claramente en la vida de Pablo… Hch 9.1-9 1Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, 2y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. 3Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 7Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. 8Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, 9donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. En este pasaje Saulo (Pablo), se encuentra sinceramente equivocado persiguiendo a los creyentes, creyendo que de esta manera está sirviendo a Dios, creyendo con toda sinceridad que a través de este hecho sirve al Señor. Pero por muy sinceras que hayan sido sus intenciones se encuentra sinceramente equivocado, por lo cuál es necesario que sea corregido, es necesario que sea corregido en su manera de actuar, para lo cuál Dios le permite ver Su gloria, Dios corrige a Pablo a través de la manifestación de Su gloria… Un pasaje paralelo (Hch 22.6) nos dice que era medio día cuando Pablo vio una luz del cielo mucho más resplandeciente que la luz del sol y escuchó una voz que venía del cielo… Definitivamente Pablo había tenido un encuentro con la gloria de Dios, pero ese encuentro definitivamente buscaba corregirlo en su andar, buscaba corregirlo en su caminar, buscaba corregirlo en la manera en que se encontraba conduciendo su vida… Hoy en día el encontrarnos en la gloria de Dios debería tener el mismo efecto en nuestras vidas que el que tuvo en la vida de Pablo, debería provocarnos a cambiar, debería provocarnos a corregir nuestra manera de andar y caminar en la vida. El encontrarnos en la gloria de Dios debería ser una oportunidad más para que si estamos caminando de manera errada Dios nos corrija… El pasaje nos dice que no solo vio la luz, sino que también escuchó la voz de Dios. Pablo no solo contempló la gloria de Dios, sino que también prestó atención a lo que Dios tenía que decirle… ¿Cuándo te encuentras en la presencia de Dios, cuándo te encuentras ante la gloria de Dios le das la oportunidad a Dios de que te hable? ¿Prestas atención a las palabras de Dios? ¿O solo te conformas con estar en esa gloria, solo te conformas con contemplar Su gloria?… Pablo no solo vio la gloria, sino que también escuchó al Señor de la gloria, prestó atención a lo que Dios tenía que decirle… Y esto es importante, porque el prestar atención a las palabras de Dios es lo que hizo la diferencia entre Pablo y sus compañeros… Hch 22.9 Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo. Todos vieron la luz, todos estuvieron ante la gloria de Dios, pero solo uno fue corregido y transformado en medio de tan glorioso acontecimiento. ¿Qué fue lo que hizo la diferencia entre Pablo y sus compañeros? Pablo no se conformó con observar y estar en la gloria de Dios, sino que escuchó las palabras de Dios, entendió la Palabra que Dios le hablaba, los demás oyeron pero no entendieron… Es algo muy similar a lo que sucede hoy en día en nuestras iglesias. Mucha gente viene a nuestros servicios y oye la Palabra, pero ¿Por qué no en todos tiene el mismo efecto esa Palabra? ¿Por qué no todos salen de nuestros servicios bendecidos y transformados por la Palabra si todos oyeron lo mismo? Porque efectivamente todos oyeron lo mismo, pero no todos escucharon, no todos entendieron la Palabra y solo aquellos que escucharon atentamente la voz de Dios, solo aquellos que entendieron la Palabra son los que son transformados por la misma, son los que son corregidos por la misma… Aunque todos vieron la gloria de Dios y todos oyeron las palabras de Dios, no todos entendieron esas palabras. Pablo no solo vio Su gloria, sino que escuchó Sus palabras, recibió Sus palabras y aceptó esas palabras para ser corregido… ¿Cuántas veces no nos sucede lo mismo con nuestros hijos? Les decimos que no a algo… y pareciera que no nos escucharon, pues hacen precisamente aquello que les pedimos que no hicieran. ¿Será acaso que están
  18. 18. sordos? No, no están sordos pues sí nos oyeron, pero no nos escucharon, no quisieron entender la palabra y por lo tanto no escucharon la corrección… ¿Cuántas veces Dios habrá querido corregirnos cuando nos encontramos en medio de Su gloria y no le hemos escuchado? ¿Cuántas veces habrá querido Dios corregirnos y simplemente no le hemos escuchado? Cuando te encuentres en medio de la gloria de Dios no solo te regocijes en medio de esa gloria, sino que también afina tu oído, afina tu oído para escucharle, quizás tenga Dios algo que decirte, quizás tenga algo en lo que Él desee corregirte, quizás al igual que en la vida de Pablo Dios desee mostrarte Su gloria y corregirte en medio de ella… Y es que la Palabra nos dice que hay regocijo en los cielos cuando corregimos nuestro andar, hay regocijo en los cielos cuando escuchamos la corrección… Lc 15.7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. En los cielos hay gozo cuando un pecador, cuando alguien que se encontraba caminando por sendas de destrucción, por sendas de sombra y muerte se arrepiente y corrige su camino… Cuando Pablo corrigió su camino hubo gozo en los cielos… Cuando nosotros corregimos nuestro camino hay gozo en los cielos… Tal vez te encuentras al igual que Pablo sinceramente equivocado. ¿Que quiero decir con esto? Que tal vez no estás pecando de manera deliberada, tal vez tú crees sinceramente que estás haciendo lo correcto, lo que es justo, lo que es agradable al Señor, pero te encuentras equivocado, porque lo que estás haciendo está mal, porque lo que estás haciendo está incorrecto, está equivocado, pero no te has dado cuenta… Permite que Dios te corrija, permite que Dios corrija tu camino, no cierres tus oídos, no menosprecies la corrección, permite que Dios te hable, permite que Dios te corrija y provoca que haya gozo, provoca que haya regocijo, fiesta en los cielos… Permite que Dios manifieste Su gloria en tu vida a través de la corrección… Pablo lo hizo, Pablo permitió que Dios le corrigiera y no solo vio la gloria de Dios, no solo escuchó al Dios de la gloria sino que provocó que hubiera gozo en los mismos cielos. Pero después de ver y escuchar al Dios de la gloria, esta Palabra nos dice que Pablo quedó ciego durante tres días, días en los que ayunó porque no comió ni bebió nada, hasta que Ananías fue enviado por Dios para restaurarle la vista… Ahora después de haber ayunado, ahora después de haber escuchado y corregido su camino, ahora podía ver bien, podía ver con claridad todas las cosas… Y de la misma manera sucede con nosotros. Después de ser corregidos en la presencia del Señor, después de estar en Su presencia, después de haber tenido y restaurado nuestra relación con Él las cosas no se ven igual, las cosas no se miran de la misma manera que como se miraban, las cosas ahora se ven de manera diferente, ahora las cosas son mas claras, esa venda, esa oscuridad que no nos dejaba ver se va y ahora podemos ver claramente todas las cosas, podemos ver la vida con otro color, podemos ver la vida desde una perspectiva diferente, la de Dios… Mire lo que la Palabra nos dice… 2Co 3.14-16 14Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. 15Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Ese velo que no nos dejaba ver fue quitado por Cristo de nuestras vidas cuando nos convertimos, cuando le aceptamos, cuando le entregamos nuestras vidas a Él. Era un velo que no nos permitía ver la verdad, era un velo que no nos permitía ver las cosas tal y como son, un velo que solo Cristo podía quitar de nuestras vidas y de nuestros corazones… Pablo ahora podía ver y no solo ver claramente con sus ojos, sino que también podía ver su vida transformada a través de la gloria de Dios manifestándose a través de la corrección en su vida… él ahora se encontraba listo para testificar de ese Dios de gloria que se había manifestado a su vida, él ahora se encontraba listo para servir y glorificar a Dios a través de su vida, a partir de ese momento las cosas ya no fueron igual, su relación con Dios cambió, su relación con los demás también cambió, ya no perseguía a la Iglesia, sino que ahora anunciaba a Cristo por todas partes, su vida había sido cambiada y transformada… La gloria de Dios le había cambiado, la gloria de Dios le había transformado, la gloria de Dios le había corregido… Busquemos juntos el estar en medio de Su gloria, busquemos juntos el estar en medio de Su presencia, busquemos la gloria de Dios y escuchemos también a ese Dios de gloria…

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