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Material de estudio de la UBA, Facultad de Ciencias Sociales, cátedra: CALZADO

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2123 134 Calzado - u1

  1. 1. 21231129 IUNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES FACULTAO DE CIENCIAS SOCIALES ('I ('.! e Y- e ro!...... 4- !-- z-0::: o_ y CATEDRA: MATERIA: 1 $ 1 C.ALZAJ)O SEM, SE.GlJltiDAJJ 1 ._J _J <( 'm T . • n .. uNtoAo 1 1 ALUMNO: ., .~~}:!:~¡~;;:~:::~?.:~:~:::~::::~:·::::~:~:::~:::::;::::::::::.:~:::::::::~;/(:·:;· ;·::::;:::~:;j:r:::::~::~:~:~:~·?~.: ;:~:~::.: ~:::;::::!::~::::::::::::::::;;:~::~;~~~~;~:·:;f·::'-~;~,'·~:::::::~~;---~~:·:¡:~:.~::;:~;.::::;:;::::~::::;.~~-~::::~:.::~::~;~~;.;...;. www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 1 de 134
  2. 2. ALL PRINT - FRANKLIN 22 CATEDRA: CALZADO UNIDAD: 1 CONTENIDO AUTOR SEGURIDAD, TERRITORIO, POBLACION: CLASE DEL 11/01/78 FOUCAULT RESPONSABILIDADES LIMITADAS: CAPÍTULO 1 PITCH DEFENDER LA SOCIEDAD: CLASE DEL 17/03/76 FOUCAULT HISTORIA DE LA SEXUALIDAD: CAPÍTULO 5 DERECHO DE MUERTE Y PODER SOBRE LA VIDA FOUCAULT SOBRE LA TELEVISIÓN: LA INFLUENCIA DEL PERIODISMO, LOS JUEGOS OLÍMPICOS, PORFACIO BOURDIEU PODER, DERECHO, Y CLASES SOCIALES: CAPÍTULO 5 BOURDIEU LOS MASS Y EL PENSAMIENTO CRIMINOLÓGICO BARATA www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 2 de 134
  3. 3. <:. 4L~Ato Traducción de HORACIO PONS r----------; , !' l ' '!.' 'T J::,-¡ í 1 ... • • . • l -q ·- ~!., •• l 1.2-17-7 / 1~ ¡--···-~-2_____________j MICHEL FOUCAULT SEGURIDAD, TERRITORIO, POBLACIÓN Curso en el College de France (1977-1978) Edición establecida por Michel Senellan, bajo la dirección de Franc;:ois Ewald y Alessandro Fontana DFONDO DE CULTURA ECONÓMICA MlXJCO · ARGENTINA • BRASIL · COLOMBIA • 0-IILE · ESPAÑA ESTADOS UNIDOS DE AMIORICA • PERú • VENEZUELA ;t :;¡ f ·A ;: ~... ~t~· ~ .."~ (··- -· ·-~' ..i: ~....... ¿ ·: · .·~·~.~ ~ :~:~•: t . :~ : '{: ~·. :~;:;) ~·~,.~A;~,::1 ¡f' '"' .'i""'''l::7 .• ' ~ www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 3 de 134
  4. 4. 478 SEGURIDAD, TERRITORIO, POBLACIÓN Tannery, Paul. 267 n.. 268 n. Tem, Abram: vlm~ Sinravski, Andrct. TestMd, M.: 194 n. Tbiers, louis-Adolphc:: 102 n., 352. fhomas Müruer: 11/au Munzer, Thomu. TIJUau, Enen11e: 281 n., 283, 284, 286 11., 287 n., 288 n., 301 n., 302 n., 304 n., 305 n., 306 n., 307 n., 31On., 319 n., 343 n., 344 n., 350 n., 440 n. Thuillicr, Guy: 81 n., 371 n. lomás de Aqur11o (Santo): 122 n., 270 n., 272 n. Townley, Barbara: 453 n. Trasfmaco: 167, 168. 'IJ udainc de Momigny, )can Charles l'hiliben: 53 11. lulkcns, Fran~ois: 433 11. lirrgoc de J'Eaulne, Annc Roben Jacquc:.~. 54 n., 393 n. Turquer de M~yerr1c, Louis: .355, 358, 36). 366, 368-370. 375, 376 11. Ulrico Engdbeno de Estrasburgo: 254. V.tc.lm, Alfred: 178 n., 184 n., 228 n., 231 n., 240 11., 241 11 Vald6 lo Valdo), Pc:dro: 228 11 Valentiniano 1IHavio 'alenu11ianoj (321-375, t>mper-o~dor romano) 186. Vallii:rt·s, Adricn de: 294 11 Vandenbmuckc, Dom 1-r.tn)ors: 232 n., 242 11., 247 n., 255 11., 259 n. Vaucl, Emer de: 351 11. Vauba11, Sébastic11 Le Pre5Crt: de: 289 n, Vernet, E: 231 n. Véron de Forbonnais, Franois: vlt1u Forhonnais, Franc;:ois Véron- Duvcrger de. Vcync, P~ul. 279, 411, 418 n. Vrgny, Vrgné de:; 37, 38 Vill.ui, P.uquale: 112 n. Viller, Marcel 152 n., 178 n., 230 n., 231 n , 243 n., 247 n., 249 n., 255 n. Vilquin, hrc.: 42 n., 89 n.• 99 n., 100 n. Virgrlio: 43 Voisc.', W· 340 n Volt.1ire (f.r.1n~ors Maric Arouct, lla- mado): 101 n., 114 n., 123 n. Voobus. A.: 244 n. Wahl. Fran~ois: 418 11. Wakclicld, Gordon S.: 178 n. Wallhauscn, JohJnn Jacobi von: 34 n. WJiter, 1.. G.: 265 n. '(f;tl1ncr, Raymond 1:..: 371 n Ward. BenedietJ: 246 n. Wc:bcr, M.1x· 269 n Wcn,cslao IV (1361-1419, rey de Bohemia) 228 n., 232 n. Wcsley,John: 178. Wculerssc, Gc:orge~: 53 n.. 54 n.• 55 n., 56 n , 69 n., 70 11., 91 n.. 92 n., 39211.,39811. Wolll; Chríman vo11: 345. Workman, llcrben 8.. 178 n Wydif,John: 178, 184.231-232 239 n., 241,250 Yoshmloto, Ryumci' 439 n. Z.1ncarrni, Jc.~n-Ciaudc: 47 n., 317 n., 34211., 432 11. 7.c:hrfeld, Reinhold: 321 n. Zcillcr, Jacqucs: 239 n. Zeller, Gaston: 344 n. Zinoviev, Aleksandr: 237 n. ÍNDICE GENERAL Advertencia .. Curso. C1clo lectivo 1977-1978 Clnu dril1tle muo dt 1978 Perspectiva gc:ner:tl del curso: el estudio del biopodcr - Cinco pw- posiciones sobre: el análisis de los mecani~mos de poder - S1srema legal, mecanismos disciplinarios y dispositivos de st:gundad. Do~ ejc.:mplos: a) el casrigo del robo, y b) el craramiento de la lepr.t, l.1 peste y la viruda- Rasgos generales de los dispo~itivos de segtu i<lad (1): los espacios de segundad- El ejemplo de la ciudad Tres e¡crn- plos de ordcnamienro del espacto urbano en lo~ siglos XVI y XVII a) Ln Mhropolirhde Alexandre Le Malrre (1682); b) la ciudad de R1chelieu, y e) Nanres. Clme del 18 de mero de 1978......................... Rasgos generales de los dispositivos de seguridad (11): 1.. relaliÓn con el acontecimlemo: el arte de goberna1 y d uacanuctHO de lo alc::uono El problema de la escasez en los siglos XVII y XVIII Oc los mercanulisras a los flsiócraras- Diferencias entre cl1spostuvo Jc segund:1d y mecamsmo d1~ciplinario en la man.:ra de tr:tt~ll d .llOn- tecunienro- La nueva racionalidad gubcrnamemal y el ~urgunienw de 13 "población" Conclusión sobre el liberalismo: la lihet tad ulmo ideología y técnica de gobierno. Clrm rlt/25 t!e emro de 1978 fbsgos generales de los d1sposirivos de segundad (111): b llOim:lllta- CIÓn - Normación y normalilación- El ejemplo de la ep1dcmia (la 479 7 15 4'5 73 www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 4 de 134
  5. 5. L Clase del 11 de enero de 1978 Perspectiva generaldel curso: el estudio del biopoder- Cinco pro- posicionessobreelanálisisde los mecanismosdepoder- Sistema legal. mecanismos disciplinariosy dispositivos de segL<ridad. Dos ejemplos: a) eL castigo deL robo. y b) el tratamiento de La lepra, la pestey La viruela-Rasgosgeneralesde losdispositivos de seguridad(!): losespa- cios de seguridad- EL ejemplo de la ciudad- Ti·esejempLos de Olde- namiento del espacio urbano en los sigLos XV! y XV!!: a) La Mérropolirée de Alexandre Le Maítre (1682); b) la ciudad de Richelieu; e) Nrmtes. EsTE AÑO querría comenzar el estudio de algo que hace un tiempo llamé, un poco en el ai re, '.biopode~ es decir, una serie de fenómenos que me parece bastante imporrante;a$aber: el conjunto de mecanismos por med io de los cua-71, .•,r_,,. les aquello que, en la especie hu;11ana, constituye sus rasgos biológicos funda- mentales podrá ser parte de una política, una estrategia política, una estrare-]1 gia general de poder; en oeras palabras, cómo, a partir del siglo xvm, la sociedad, las sociedades occidentales modernas, tornaron en cuenta el hecho biológico fundamental de q ue el homb re constituye una especie humana. Esro es, en 1 Cf. tvlichd Foucault, "Ufour dtfmdre la sqciité."Cmm ar1 Collige d( Frana, 1975-i976. edición cs¡ablecida por Mauro 13err~ni y AJessandro Fo n[ana. París. Gallimard-Scuil, 1997, col. Hau¡es ttudes, p. 21 6 (trad. esp.: D~find~r la sociedad. Curso w elColiege de Fmnce (1975- 1976), Buenos Aires, Fondo de Cultura E<:onómica, 2000] ("¿Cuál es el interés centraJ en esa nueva tecnología del poder, esa biopoiÍ!ica, ese biopoder que cs¡á estableciéndose?"), y Ln Volomé de savoir, Pads, Ga.llimard. 1976, col. Biblimheque des histoires, p. 184 [¡rad. esp.: Historia de la sexualidad. vol. 1: Ln volrmrrzdd( Illber, México, Siglo XXI, 1985}. 1"'1' ... - • ' - ·!"' ,. ..~ ~ ~ •• 1'1)[ ' ~ ~ ., .: ~~';~ ¡ -~ ~ ;,; ~-~.•• "<..: .• 11! ~ ~f. 'Jl '. ,. ( t ~, ,~ -¡,''1 , •lr!. ~...~ '1!tJ .,.<·"· "' a.~, '/lo •• V. ~ ~ r11~,;t·~ i_f ; j . • • ·-; ~ ~ ~ ~::. f~ ~··;.r;;··~ .·: www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 5 de 134
  6. 6. !>FGURIDAD, TERRITORIO, POBLACIÓN líneas generales, lo que llamo, lo que he llamado biopoder. Pues bien, ame todo, si se quiere, una scnc de propos1ciones, en el sentido de indicadores de elecciones; no se trara de JHIIIClpios, ni de reglas, ni de reoremas. En primer lugar, el análisis de esos·mecanismos de podeLque hemos comen- zado hace algunos años y proseguimos e11 esros días no es en modo alguno una teoría general del poder. No es una parre y m siquiera wl esbo-z.o de una teoría seme¡ame. Con esre anáhsis ~e trata simplemente de saber por dónde pasa la cosa, cómo pasa, enrre quiénes, enrre qué punros, de acuerdo con qué procedimienros y con qué efectos. Por lo tanro, no podría ser a lo jumo, ni querría ser, más que el bosquejo de una reoría, no de lo que es el ,pode';>sino del poder, con la condición de adm inr que éste no es justamenre unasustan- cia, un fluido, algo que mana de cHo o de aquello, sino un conjwuo de meca- ~~~~-LP!~~~!QL<;.HYO~.P.~I?el_ o fu_nción_y r~n}a!_au.n. ~~!'~d_o _no !o logren, consisten precisamen1c en asegurar el poder. Es un conjunro de pro· ó!oirriientos, y en-esé"séñ.d'é!o, y sólo en ese sentido, podríamos emen<ler que ciaiiilisi~ de los mecanismos de poder pone en m:~rcha algo susceptible de defi· 1 1 nirse como una teoría del pode1. Segundo indicador de elcccione~: las relacion~) ese conjunto de relacio- nes o, me¡or, ese con¡unro de procedim1emos cuyo papel es esrablccer, man- rener, transformar los mecan1smos de poder, pues bien, no son relaciones auro- f "genéricas,' no son aurosubsistenles,· • no se fund.tn en sí mismas. El poder no ' LSC funda en sí mismo y no se da a parur de: sí m1smo. Si qmeren verlo con mayo• simpleza, no habría relacione~ de: producción y, sumados a ellas, al cosrado, por encima, llegados a postenon par.1 modificarlas, penu rbarlas, hacerlas más con· sistentes, más estables, más coherenrc:s, unos mecanismos de poder. No habría, por ejemplo, relaciones de upo famtliar y unos mecanismos de poder agrega- dos a ellas; no habría rclaciOIIeS sexuales más, al costado, por encima, unos 1 mecanismos de poder. Éstos son una parte intrínsec:J de rodas esas relac10nes, - son de manera circula• su cfec10 y su causa, aun cuando, desde luego, .:nrre ltos diferentes mecanismo~ de: poder que podemos enconrrar en las relaciOnes de producción, las relaciones familiares, las relaciones sexuales, sea posible cons- • Autogtnética~: cmrc com1l l a~ en el mamtscmo .. Aurosubsistenlcs: ent11: cunullas en el manuscrito. CLASE DEL 11 DE ENERO DE 1978 17 tatar coordinaciones laterales, subordinaciones jerárqUicas, ISOmorfismos, 1dcn tid;~des o analogías técnicas, efecros de arrastre que pcrnmen re,;on.:r de: una manera a la vez lógica, coherente y válida el conjumo de esos mecatmmos de poder y aprehenderlos en lo que pueden tener de específico en un mornemo dado, dur01nre un período dado, en un campo determmado. Fn tercer lugar, el análists de esas relaciones de poder puede, claro está, mic.iar o poner en marcha algo así como el análisis global de una sociedad El análtsis de c:sos mecantsmos de poder también puede: arucula•se con la lliSw· ria, por c:¡emplo, de las transformaciones económicas. Pero lo que hagu, des· pués de wdo -y no digo aquello para lo cual soy apto, porque de eso no sé nada- , lo que hago, en resumidas cuentas, no es nt hisrona, nt sociología, n• economía. l:.s algo, en cambio, que de: una u otra mancm, y por meras ra·1o nes de hecho, tiene que ver con la filosofía, es decu·, con la polírn;:l tic la ver· dad, pues no veo otra definición de la palabra "filosofía" salvo és.t. Se lr,u.t de la polírica de la verdad. Ybien, en cuanro se 1r:11a de eso y no de: soc1ología, htstoria o economía, podrán ver que el análisis de los mec:JnisnH>s d.: pot!.:r uene:, a mi juicio, el papel de mosrrar cuáles son los efecros de saher t)UC: se pro· ducc:n en nuestra soctedad por obra de las luchas, los cnfren t.llnlc:nws, los 1.0m h.1res que se libran en ella, :uí como por las t.ícric:S de poder t)ll( son los ele: menros de esa lucha Cuarta i!HIIcactón. creo senallameme que no h.1y dtscurso tcÓfllO o an;Í· lts1s que 110 esté de un modo u ouo :nravesado o suhrend1du pot algo .1sí como un dt)curso en imperativo. Pero me parece que_c:l dt)l!.!}O tmpcr:_at~ que, en el orden de la reoría, con)iste en dectr '¡uiera e)co, detc:sle aquello, csw está bien, aquello está m.1l, inclínese por esto, desconfíe de aqudlu , no e:~ orra cosa, al menos en la acrualidaJ, que un discurso eMéu~:o) yue ~ólu 'e: puede hallar su fundamenro en elecciones de ord~1 ~rético. Fn l.liJIItO .ti d1st.ur~o 7 imperativo conststcmcen dc:ar ''pelee comraes1o y h.igalo de: tJI y lU•.! nt,utcra", ' pues bien, me patece que es un discurso muy liviano t.:uandn se c111ire desde una inmrución cualquiera de enseñan-z.a o, simplemente, desde u11.1 ho¡.1 de papci..De todos modos, ~i~njle lo que es ~cc.is<> ha~r Mll~l.'..nedc­ manifeslarse, creo, demro de un campo de fuer1.as reales, vale dec!¡:, .UJ1raulp.o- de ru"'c~q~;~;;·;u¡e[ñl1'áblarir~á~.ID!s..4s·<;re:IJ r.or ~~y.a ¡lauiu.le. su p;;l:!u.:a;-~~-un.campo der.:;;;-~~7qus: no S!:_P..!:!.ede conrrolar de ma11era alguna ni hacer vJ~r d~~d~~; discurso. furconsigui~tZe~·~;.~;;nmp;.;,.-·-... - ____.., www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 6 de 134
  7. 7. lll SEGURIDAD.TERRJTORIO. POBLACIÓN civo que sirve de base al anál isis teórico que intentamos hacer-pues es menes- ter que lo haya-, me gustaría que se limitara a ser un imperativo condicional de este tipo: si quiere luchar, aquí tiene algunos puntos clave, algunas lfneas de fuerza, algunos cerrojos y algunos obstáculos. En orras palabras, me gustaría que esos imperativos no fuesen otra cosa que indicadores rácticóS:' Me coca a ';ñriaoer, po'r.sup~;;:·y [a] quienes uabajan en el mi~ncido, nos roca a nosotros, por lo ranro, saber en qué campos de fuerzas reales orientarnos para hacer un análisis que sea eficaz en términos tácticos. Pero, después de codo, ése es el círculo de la lucha y la verdad, es decir, de la práctica filosó- fica, justamente. '· Por fin un quinto y último punto: la relación, creo, seria y fundamental ' cmre la lucha y la verdad, que es la d imensión misma en la cual desde hace siglos y siglos se desarrolla la filosofía, pues bien, creo que no hace sino cea- tralizarse, descarnarse, perder sentido y eficacia en las polémicas internas al dis- curso teórico. Por lo canco, sólo propondré en todo esto un único imperativo, pero éste ser:í categórico e incondicional: no hacer nunca polírica. 2 Bien, me gustaría comenzar ahora este curso, que se llama "Seguridad, rerri- rorio, población".3 2 E.~tas últimas frases deben relacionarse con lo que Foucault declara, a fones de ese mismo año. en .~u extensa ennevisra con D. Trombadori, acerca de la decepción experimenrada. a su regreso de Túnez. frente a las polémicas teóricas de los movimiemos de extrema izquierda luego de mayo de 1%8: "En Francia se habló de hipermarxismo, de desenfreno de teorías, de anatemas, de grupttscubrización. Era exactameme la contrapartida, el reverso, lo contrario de lo que me había apasionado en Túnez [durante los disturbios estudiamiles de marzo de 1968]. Esro explica acaso la manera como traté de tomar las cosas a partir de ese momento, para dife- renciarme de esas discusiones infinitas, esa hipcrmarxisti7.ación [...]. Intenté hacer cosas que implicara11 un compromiso personal, físico y real. y que plantearan los problemas en términos concreros. precisos, definidos en el marco de una siwación dada" ("Entretien avec Michel Foucaulr" [fones de 1978], en Dits et ÉcritJ, 1954-1988, 4 vols.. edición establecida por Daniel Defen y Fransois Ewald con la colaboraci6n de Jacques L:tgrange, París. Gallimard, 1994 [en lo sucesivo Dél.vol. IV, núm. 281, p. 80). Sobre el vínculo entre esra concepción del compro· miso yla mirada con que Foucault, en octubre y noviembre de 1978, observa los aconrecimienros de Irán, cf. nuestra "Situación de los cursos", infra, pp. 422 y 430. 3 Cf. la clase del ¡o de febrero (DE, vol. 111, p. 655), donde Foucaulr aclara que habr!a sido más exacto titular esre curso "Hismire de la gouvecnementalité" ("Historia de la gubernamen· talidad"j. 11 ~f) ~ ¡, CLASE DEL 11 DE ENERO DE 1978 19 Primera pregunca, por supuesto: ¿qué podemos entender por "seguridad"? A esto querría dedicar esm hora y cal vez la siguiente; bueno, según la lenticud o la rapidez con que avance. Un ejemplo o, mejo r, una serie de ejemplos o un ejemplo modulado en tres tiempos. Es muy simple, muy infantil, pero vamos a comenzar por ahí y creo que eso me permitirá decir unas cuantas cosas. Sea una ley penal muy simple en forma de prohibición, digamos "no matarás, no robarás", con su castigo. por ejemplo, la horca, el destierro o la mulra. Segunda modulación: la misma ley penal, siempre "no robarás", siempre asociada a una serie de castigos en caso de infringirla; pero esta vez el conjunto está enmar- cado, por un lado, por coda una serie de vigilancias, controles, miradas, cua- drículas diversas que permiten advertir, aun anres de que el ladrón haya robado, si va a robar, ere. Y por otro lado, en el otro extremo, el castigo no es sim- plemente el momento espectacular, definitivo de la horca, la mulra o el des- tierro, sino un• práctica como el encarcelamiento, co n roda una serie de ejercicios y trabajos que recaen sobre el culpable, trabajo de transformación presentado, sencillamente, en la forma de lo que se denom ina técnicas peni- tenciarias, trabajo obligatorio, moralización, corrección, ere. Tercera modula- ció n a partir de la misma matriz: sea la misma ley penal, sean igualmenre los castigos, sea el mism·o tipo de encuadramiento en forma de vigilancia por una paree y de corrección por orra; pero esta vez la aplicación de esa ley penal, el ordenamiento de la prevenci'ón, la organización del castigo correctivo estarán gobernados por una serie de cuestiones de la siguieme modalidad: por ejem- plo, ¿cuál es el índice medio de la criminalidad de [ese ripoP* ¿Cómo se puede prever esradísticamente que habrá tal o cual cantidad de robos en un momento dado, en una sociedad dada, en una ciudad determinada, en la ciu- dad, en el campo, en tal o cual capa social, ere.? Segundo, ¿hay momentos, regiones, sisremas penales que por sus caracterísricas perm iten el aumento o la d isminución de ese índice medio1 ¿Las crisis, las hambrunas, las guerras, los cas[igos rigurosos o, al comrario, los castigos leves producirán alguna modi- flcaci6n en esas proporciones? O[ros interrogantes: esta criminalidad, el robo, por consiguiente, o bien cal o cual tipo de robo, ¿cuánro cuesta a la sociedad, qué perjuicios genera, qué lucro cesante, ere.? Y aún más pregumas: ¿cuánto ' Michel Foucault: esa modalidaJ [agmrd. www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 7 de 134
  8. 8. ~1 1 20 SEGURIDAD, TERRITORIO. POBLACIÓ:-J cuesta la represión de esos robos? ¿Es más costosa una repres1ón severa y rigu- rosa, una represión blanda, una represión de ripo ejemplar y d1sconrinuo o, al contrario, una represión continua? ¿Cuál es, entonces, el cosro comparado del robo y su repre)ión? ¿Qu6 vale más: aAo¡ar un poco el robo o la repres1ón? Orros mrerroganres: una vez que el culpable es derenido, ¿vale la pena casti- garlo? ¿Cuánro costaría hacerlo? ¿Qu6 habrla que hacer para casugarlo y, de ese modo, reeducarlo? ¿Es c:fecrivamente reeducable? ¿Represenra, al margen del acto concreto que ha cometido, un peligro permanenre, de manera que, ree- ducado o no, va a volver a hacerlo, ere.? En términos generales, el interro- rganre Será, en el fondo, CÓmO manrener Ull tipo de Cnminafidad, digamos el ..... ! robo, denrro de Hmires que sean social y económicamenre aceptables y alre- ~J dedor de una media que se considere, por decirlo de algún modo, óptima para un funcionamien ro social dado. Pues bien, esras tres modalidades me pare- cc:n características de diferentes cosas que han podido estudiarse, [así como de] : aquellas que querría estudiar ahora. ,-~ - La prl_f!lera forma, ustedes la conocen, consiHenre en sancionar una ley y /Ijar un castigo a quien la mfnn¡a, es el sisrema del código legal con partición binaria enrre lo permitido y lo vedado y un acoplamiento que es jusramente c:l meollo del código, entre un ripo de acción prohibida y un tipo de casrigo. , Se erara, enronces, del ?lecanismo legal o jurídico. El seg!!ndo mecan1smo, la ley encuadrada por mecan1smos de vigilancia y correcc1ón -no volveré a ello- , es desde luego el ~ecantSmo dis¿iplinario.4 Un mecanismo disciplina- no <¡ue va a caracterizarse por el hecho de que, denrro del sistema binano del código, aparece un tercer personaje que es el culpable y, al m1s111o tiempo, 1 afuera, además del acw legislativo que lija la ley, el acro jud1cial que castiga al culpable, roda una sene de r6cn1cas adyacentes, policiales, médicas, psiCO- lógica~. que corresponden a la vig1lancia, el diagnóstico, la transformación eventual de los ind1viduos. Ya hemos visto rodo eso. L:¡ tercera forma es la que ·.~ no caractema ya el código y tampoco el mecanismo disciplinario, si no el ~__sp~sitivo de ~~riE_ac.bs es decir, el con¡unro de los fenómenos que querrla • Cl. Mochcl Foncanlt, Survúlltr ~t¡mmr. l'aris, GJII.mard, 1975, col. Bil>lioth~c1ne des ln~toirl·> (lrad. esp.: Vit.ilary ram:ilr N.mmomto dt la pnu6n, México, Si¡;lo XXI, 19761 S r.n la últ1ma cl.uc (1 7 de marm de 1976} dd curso de 1975 1976, "I/fom dlftndrt 1,. sualtt~ op m, p. 219, FoucJuh d•sungue por pnmcra vn los mecanismos de se¡;undad de los (A1 JI<•;ttv;;-ÓS) rJ:!c•;t.A'rlbJ l O rofk(.,._O,o el./ r~.;.i.(i1 .., ..< <lJ.lt,,'-'.r l ·;,; t·~·o/ CLASE DEL 11 DE ENERO DE 1978 [)l5.q)5tr'lVO O; 5E0.J{l..D.AO estudiar ahora. (}t)posirivo de se&uridad que, para decir las cosas de manera absolutamente global, ya a ins~r~ el fenómeno en cuestión, a saber, el robo, denn o de una ~~rie de aconrecimientos probables. Segundo, las reacciones dd poder frente a c:se fenómeno se incorporarán a un cálculo que es un cálculo de c~stos. Y tercero y úlrimo, en lugar de establecer una división bu1aria entre lo permitido y lo vedado, se fi¡arán por una parte una media comide- rada como óptima y por otra limites de lo aceptable, m:h allá de los cuales ya no habrá que pasar. De ese modo se esbon, enronces, toda otra distribución de las cosas y los mecanismos. ¿Por qué tomé este e¡emplo tan mfamíl? Para ~ubrayar de inmediato dos o tres cosas que me gustarla dejar bien claras, para codos ustedes y para mí pn- mero, porsupuesto. En apariencia, le~ he expuesto un esquema histórico total- menre descarnado. El sistema legal c:s el funcionamienro penal arcaico. que -===- ngió desde: la Edad Medía ha~ra los siglos XVII-XVIII. El segundo es el que podrfa- mos llamar moderno, Introducido a partir del siglo .li."VIII, mientras que el ter- cero es el sís~ digamos, contemporáneo, cuya problemática come11zó a manifestarse bastante pronto, pero que hoy se organiza en wrno de las nuevas formas de penalidad y el cálculo de sus cosros; se trara de la~ técnicas norrea- mericanas,6 pero ramb1én europeas que encontramos en nuestros dlas. De hecho, aJ caracterizar las cosas así: lo arcaicp, lo antiguo, lo moderno y le con- temporáneo: me parece que se pasa por alto lo esencial. Y ante rodo se pasa por alto lo esencial, claro está, porque esas modalidades anuguas de las que b hablaba implican las que aparecen como más nove~osas. En el sistema ¡urídico legal que funcionó o, en todo caso, dommó hasra el siglo XVIII, e:~ absoluta menre evidente que el aspecto discíplin:Hio distaba de esrar ausente porque, después de todo, cuando se imponí.1 a un acto, aun cuando fuera y en espe- mecanislllos <.ltsctpftnarios. De todos modos, el conc<pro de "sc¡;utid.1J" no se rcwm.t ~n La t·olomtatldt wbtr, llonde Foucauh, en opo>íctón ;¡ IJs disuplínls. que se c¡c:rcen >ol>re el cucrfl1 de los individuos, prcllc:re uuli<t.1r la noción de "conuolc> •e¡;ul.lllorc:;" que 101l1Jil J >u cJr¡;o IJ ~alud y la viIJ de las pobbeton~ (L.t Voluml. ., llp. m ., p. 1113). 1' Sobre ese.u nuev~ fcmnas de penalidad en eldtscurso ncohbcral norceamcuc;¡no, cf. Micltcl Foucauh, Nmssanct dt la l11opolinqut Crnm a11 Colllgt dt Franu, J')liJ 1979, edición esuhlc- cida por Michel Scndlm, París, Gnllumrd-Sctul, 2004, col. H~ucc> t-cudcs, cl•sc del 21 de marto de 1979, pp. 245 y » www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 8 de 134
  9. 9. 22 SEGURIDAD, TERRITORIO, POBLACIÓN cial si era al parecer de poca importancia y escasa rrascendencia, un castigo cali- ficado de ejemplar, era precisamente porque se pretendía obtener un efecco correctivo, si no sobre el culpable - pues si se lo colgaba no tenía muchas posi- bilidades de corregirse-, [sí al menos sobre el)· resro de la población. Yen esa medida puede decirse que la práctica del suplicio como ejemplo era una téc- nica correctiva y disciplinaria. Así como en el mismo sistema, cuando secas- tigaba el robo doméstico de una manera extraordinariamente severa -la pena de muerte para un robo de muy poca importancia siempre que hubiera sido comelido dentro ele una casa por alguien a quien se recibía o empleaba en ella en concepto de sirviente- , era obvio que, en el fondo, se apuntaba a un cri- men que sólo era importante por su probabilidad, y podemos decir que tam- bién en ese caso se introducía algo similar a un meca nismo de seguridad. Se podría [deci r]** lo mismo con respecto al sistema disciplinario, que también entraña toda una serie de d imensiones efectivamente correspondientes al orden de la seguridad. En el fondo, cuando se toma la iniciativa de corregir a un dete- nido, a un condenado, se trata de corregirlo en función de los riesgos de recaí- da, de reincidencia que presenta, es decir, en función de lo que desde muy promo se denominará su peligrosidad; otra vez un mecanismo de seguridad. Por lo ranro, los mecanismos disciplinarios no aparecen simplemente-ª._parrir del siglo XVIII, ya están presentes dentro del código jurídico legal. Los meca- nismos de seguridad también son muy anriguos como tales. Podrfa de¿ir.de igual modo, a la inversa, que si tomamos los mecanismos de seguridad cal como se inrenra desarrollarlos en la época contemporánea, es absolutameme evidente que la acrirud no constituye en modo alguno una puesta entre paréntesis o una anulación de las estructuras jurldico legales o de los mecanismos disciplina!]~. AJ contrario, consideren lo que pasaen nuestros días, siempreen el orden penal, en ese orden de la seguridad. El conjunto de medidas legislativas, decreros, reglamencos, circulares que permiten introducir mecanismos de seguridad es cada vez más gigantesco. Después de rodo, el código legal sobre el robo era rela- tivamente simple en la tradición de la Edad Media y la época clásica. Tengan • Michel Foucaulr dice: en cambio, la corrección, el efecto correctivo, se desrinaba sin duda al... ·• Mid1cl Foucault: tomar. CLASE DEL 11 DE ENERO DE 1978 23 en cuenta ahora rodo el conjunto de la legislación que no sólo se refiere al robo sino al robo cometido por niños, el esrarus penal de éstos, las responsa- bilidades por razones mentales, roda la masa legislativa que concierne a las medidas que se denominan jusrameme de seguridad, las vigilancias de los indi- viduos una' vez salidos de la institución: como ven, hay una verdadera infla- ción legal, una inflación del código jurídico legal paraponeren funcionamiento ese sistema de seguridad. De la misma manera, el corpus disciplinario tam- bién es activado y fecundado en gran medida por el establecimienro de los ,· · ~ mecanismos de seguridad. Después de todo, en efecto, para asegurar concre- ·' ~, ramenre esa seguridad, es necesario recurrir, por ejemplo - y es sólo un ejem- plo- , a tOda una serie de técnicas de vigilancia, vigilancia de los individuos, d iagnóstico de lo que éstos son, clasificación de su estructura mema!, de su patología propia, ere., rodo un conjunto que prolifera bajo los mecanismos de seguridad y pa ra hacerlos funcionar. En consecuencia, no tenemos de ninguna manera una serie en la cual los elementos se suceden unos a otros y los que aparecen provocan b desapari- ción de los precedemes. No hay era de lo legal, era de lo disciplinario, era de la seguridad. No tenemos mecanismos de seguridad que tomen el lugar de los mecanismos disciplinaríos, que a su vez hayan tomado el lugar de los meca- - nismos jurídico legales. De hecho, hay una serie de edificios complejos en los cuales el cambio afectará, desde luego, las técnicas mismas que van a perfec- cionarse o en todo caso a complicarse, pero lo.que va a cambiar es sobre toqo la dominante, o más exactamente, el sistema de correlación enrre los mee~­ nismos jurfdico legales, los mecanismos disciplinarios y los mecanismos de seguridad. En otras palabras, veremos una historia que va a ser la historia de las técnicas propiamente dichas. Ejemplo: la técnica celular, la reclusión en una/ celda, es una récn ica disciplinaria. Se puede hacer perfecramenre su hisro1 ia, que se remonta muy atrás. Ya constatamos una utilización muy fuerte de dicha técnica en la era de lo jurídico legal. Y se la emplea con gente que tiene deudas, y sobre todo en el orden religioso. Hacemos, entonces, la historia de esa técnica celular (es decir, [la de] sus desplazamientos, su utilización) y vemos a parrir de qué momento la técnica, la disciplina celular, se emplea en el sis- tema penal común, qué conflictos suscita, cómo retrocede. También se podrfa hacer el análisis de otra técnica, ahora de seguridad, que sería, por ejemplo, la estadística criminal. La esrad[srica criminal no data de hoy, pero tampoco es ¡, 1• www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 9 de 134
  10. 10. ¡ t :i 24 SEGURIDAD, TERRJTORIO, POBL.ACION muy antigua. En Francia son las famosas cuentas del Ministerio de Justicia las que permnen a partir de 18267 elaborar la estadística de los crímenes. Se puede, por lo ramo, hacer la hisroria de esas u!cnicas. Pero hay orra hisroria, que sería la hisrona de las tecnologías, es dec1r, la hiS(ona mucho más global, pero desde luego también mucho más vaga, de las correlaciones y los sistemas de dominantes que hacen que, en una soc1edad dada y para tal o cual secror ~:specífico -pues las cosas no siempre van a evolucionar fonosamente al mismo ritmo en uno u otro sector, en un momento, una sociedad o un país deter- minados-, se introduzca, por ejemplo, una tecnología de seguridad que hace suyos y pone en funcionamiento dentro de su propia táctica elementos jurídicos, elememos disciplmarios, y a veces llega a mu ltiplicarlos. En la actua- lidad tenemos un ejemplo muy claro, siempre con referencia al dominio de la penalidad. En la evolución contemporánea, no sólo de la problemáric:1, de la manera como se piensa la penalidad, ~ino también [de] la manera como se la ejerce, es indudable que por el momenro, desde hace años, al menos una ~ decena, la cuestión se plantea esencialmenee ~:n términos de seguridad. En el (J fondo, la cuestión fundamental es la econon.1ía y la relación económica entre el costo d~: la represión y el c9sto de la delincuencia. Ahora bien, lo que se ve es que esa problemática ha provocado una anAación tan grande en las técna- cas disciplinanas, establecidas, empero, desde mucho tiempo atrás, que el punto donde surgió, si no el escándalo, si al menos la fricc1ón -y la herida fue lo bastame del1cada para provocar reacciones, reacciones violentas y rea- les-. fue esa mulriplacación d1sc1planaria. Fn otras palabras, en la época misma de establecimiento de los mecan1smos de segundad, lo discaplmario pro- vocó, no la explosión, pues no la hubo, sino los conA1ctos más manifiesros y 7 Se u~ta de las esradlmas ¡ud1C1alcs ¡lllbllcadas anualmcmc de-ae 1825 por el Mm1s1crio deJustici.t. Cf André-M1chcl Guerry, Futlllllr In lfiiiiJIIifiiC mumlcJcIn Frnnrr, París, úochard, 1833. p. S: "Los primeros documcnw~ auténticos puhlicados sobre la adminimac•ón de la ¡us ticia criminal en !'rancia apt:nas se rcmon1an a 1825 1 .1 En nuesrros dias los lisc;ues genera· les envían uimcstralmemc al muustro de: Jmucia los c:s1ados de los casos criminales o correc- cionales prc:semados ante los tribunal~~ de su compecencia. Redactados seg1'11 moddos u1uformes, para que sólo muestren rc~uhadns posiuvos y comparables, c~os esrados se cxJminan con aten- ción en el nunisterio, se conrrolan unos con otros en sus d1versas panes, y su análisis, realizado al fmal de cada año, constituye el Comptr grnirnltÜ l'administratiun de lnJIIIIÍct criminrllr~ ClASE DEL 11 DE ENERO DE 1978 2) visibles Entonces, a lo largo de este año querría tratar de mo~trarlcs en quél'1 . consiste esa tecnología, algunas de esas tecnologías lde segundad]; enten- 'r'l d1éndose que cada una de ellas consiste en gran medada en la reactivación y 1: . la transformación de las técnicas jurídico legales y las récnicas dasc1plinaria~ J de las que les hablé los años anrenores. --1 Otro ejemplo que me lamitaré a esbozar aquí, pero para uHroducar otro orden de problema~ o subrayar y generalizar el problema (también en cHe caso se trata de ejemplos de los que ya hemos hablado cien vece~). ·· Tomemos, sales parece, la exclusión de los leprosos en la Edad Media, hasta llnes del me- dloevo.8 Es una exclusión que se hada esencialmente, aunque también hubiem otros aspectos, mediante un conjunto -otra vez- jurídico de lcyc~ y r~:gl:Hnenros, un con¡unro religioso, asimismo, de rituales, que introducían en todo c.tso una partición de ripo binario entre quienes eran leproso~ y quienes no lo cmn. Segundo ejemplo: el de la peste (otro rema del cual les hablé.' 1 por lo t¡uc lo menciono muy rápidamente}. Los reglamentos de la peste, ral como lo~ vimos formularse a fines de la Edad Media, en el siglo XVI e incluso en el siglo XVII, suscitan una impresión muy disnma, acrúan de toda otra manera, uenen un fin compleramenre diferemc: y, sobre tOdo, muydammo~ imtrumenm~ El obje- tivo de esos reglamemos de la peste es cuadncular literalmcnre la~ rcg1oncs, las ciudades dentro de las cuales hay apestados, con norm~ que ind1can a la genre cuando pueden salir, cómo, a qué hora~. qué deben hacer en ~us casa~. qué cipo de alarnenración deben comer, les prohíben tal o cual da~e de con racto, los obligan a presentarse ame mspectores, a dejar a e~to~ entrar .1 ~us ca~~. Podemos decir que hay allí un sistema de ripo dascaplinano. Tercer e¡cmplo: el • M"hd Foucauh d1sc1plinarias. •• Michd Foucault agreg.1: y que son {rma pa/11bra wmuf,blc/. 1 Cf Michd Fuucault, Hitroirc J~ /11Job~ al'ñtr rlamquc, Pólrb, (,.lll1ma1d, 1972. cnl. libllothé{¡ue Je~ lusto~rcs, pp. 13·16 [trad. esp.: Hm/Jrlil dr 111/omr.r m¿, ip1H11 tldrltll, Buenos A1rcs. Fondo de Cultura Económica, 19921~ Les Anormn"'· (mm""< nmgrtic lmmr. 1974- 1975. ed1ción esublec1d~ por Valcrio Marcheni y AntonciiJ S.llomoni, l'.ull, c;allmwJ·Scllll, 1')')'), col llames ~rutlcs, clase del 15 de enero de 1975. pp. 4(1 y41 luJrl e~p.: 1os/1/ronml· l~s. Curso m el Cullfgt dt Frnnu (1.974-1975). Buenos Aires, l'ondo de Cuhura Económ1ca, 2000]; y Survtillrr n punir, op. át., p. 200. ') Michd Foucault. Lts Anormaux, op. dr.. pp. 41 ·45, y s,,,~illtr tt pumr, op. cit., pp. 1')7 200. www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 10 de 134
  11. 11. l 26 SEGURIDAD, TERRITORIO. POI3LAC10N que se está estudiando actualmente en el seminario, es decir, la viruela o, a partir del siglo xvm, las prácticas de inoculación.10 El problema se plamea de muy otra manera: no consiste tanto en imponer una disciplina, aunquese {¡oli- cite]" el auxilio de ésta; el problema fundamental va a ser saber cuántas per- sonas son vlctimas de la viruela, a qué edad, con qué efectos, qué mortaliqad, qué lesiones o secuelas, qué riesgos se corren al inocularse, cuál es la probabi- lidad de que un individuo muera o se contagie la enfermedad a pesar de la ipoculación, cuáles son los efectos estadísticos sobre la población en general; / en síntesis, todo un problema que ya no es el de la exclusión, como en el caso de la lepra, que ya no es el de la cuarentena, como en la peste, sino que será en cambio el problema de las epidemias y las campañas médicas por cuyo conducto se intenta erradicar los fenómenos, sea epidémicos, sea endémicos. : Por otra paree, también aquí basta con ver la masa legislativa, las obliga: ciones disciplinarias incorporadas por los mecanismos modernos de seguridad, para advertir que no hay sucesión: ley, luego discipl ina, luego seguridad; esta tltima es. antes bien, una manera de sumar, de hacer funcionar, además de los mecanismos de seguridad propiamente dichos, las viejas estructuras de la ley y la disciplina. Entonces, en el orden del derecho, en el orden de la medi- cina, y podríamo~ multiplicar los ejemplos - y para eso les he mencionado este otro-, podrán ver que encontramos una evolución un poco similar, trans- formaciones más o menos del mismo tipo en sociedades, digamos, occidenta- les como las nuesrras. Se trata del surgimiento de tecnologías de seguridad ya sea dentro de mecanismos que son efectivamente de control social, como en el caso de la penalidad, ya sea de mecanismos cuya función es provocar alguna modificación en el destino biológico de la especie. Entonces, y ése es el objeto de lo que me gustaría analizar, ¿podemos decir que en nuesrras sociedades la economía general de poder está pasando a ser del orden de laseguridad? Querría hacer aquí una suene de historia de las tecnologías de seguridad y tratar de ver si se puede hablar realmente de u" a sociedad de seguridad. Sea como fuere, al hablar de sociedad de seguridad querría simplemente saber si hay, en efecto, 10 Michel Foucauh vuelve a 1ocar es!c !Cma en la clase del 25 de enero, pp. 76 y ss. Sobre la expo~ici ón ele Annc-Ma1ic Mouli11 presentada en el seminario, véase infrn, nora 2 de esa misma clase. • Michel Foucaulr: solici1ará. .,...., .. CLASE DEL 11 DE ENERO DE 1978 27 una economía general de poder que tiene la forma de la tecnología de seguri- dad o, en todo caso, está dominada por ella. Í Entonces, algunos~~gos generales de esos disposi~i~o;de segu~~_:¡5!) Me ~ gustaría indicar cuatro, no sé cuántos. .., bueno, voy a empezar por analizar algunos. En primer lugar, querría estudiar un poco, sobrevolar, por así decirlo, lo que podríamos llamanespacios de seguridadt Segundo, estudiar el pro- blema del tratamiento de lo aleatorio. Tércero, ~studiar la forma de normaliza- ción que es específica de la seguridad y que no me parece del mismo tipo que la normalización disciplinaria. Y por último, llegar a lo que va a ser el pro- blema preciso de este año, la correlación entre la técnica de seguridad y la pobla- ción, como objeto y sujeto a la vez de esos mecanismos de seguridad, vale Jdecir, el surgimiento no sólo de la noción sino de la realidad de la población. En el fondo, se trata de una idea y una realidad absolutamente modernas con respecto al runcionamienro político, sin duda, pero también con respecto al saber y la teoría política anteriores al siglo XVIII. En primer lugar, entonces, y a grandes rasgos, las cuestiones de espacio. Podría decirse lo siguiente, a primera vista y de manera un ramo esquemática: la soberanía se ejerce en los límites de un territorio, la disciplina se ejerce sobre el cuerpo de los individuos y la seguridad, para terminar, se ejerce sobre el conjunto de una población. Límites del territorio, cuerpo de los indivi- duos, conjunto de una población; bien, sí. .. , pero no es eso y no creo que funcione. No funciona, ame rodo, porque el problema de las multiplicidades es un problema con el que ya tropezamos en relación con la soberanía y la dis- ciplina. Si es cierro que la soberanía se inscribe y actúa esencialmente en un territorio, y la idea de la soberanía sobre un territorio no poblado no sólo es aceptable desde un punto de visea jurídico y polltico, sino perfectamente acep- tada y primordial, de hecho el ejercicio de esa soberanía en su desenvolvimiemo efectivo, real y cotidiano siempre indica, desde luego, cierta mu ltiplicidad, pero que será tratada, justamente, sea como la multiplicidad de súbditos, sea [como] la multiplicidad de un pueblo. También la discaplina, claro está, se ejercesobre el cuerpo de los indjviduos, pero he tratado de mostrarles que, de hecho, el individuo no es en ella el dato primordial sobre el cual se ejerce. Sólo hay disciplina en la medida en que hay multiplicidad y un fin, o un objetivo, o un resultado por obtener a partir de esa multiplicidad. La disciplina escolar, la disciplina militar y también la dis- www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 11 de 134
  12. 12. 28 SEGURIDAD, TERRITORIO. POBLACIÓN ciplina penal, la disciplina en los ralleres, la disciplina obrera, todo eso es una manera dererminada de manejar la multiplicidad, de organizarla, de fijar sus puntos de implanración, sus coordinaciones, sus rrayecwnas larerales u hori- zonrales, sus rrayecrorias verricales y p1ramidales, su ¡erarqufa, ere. Y el indi- viduo, para una disciplina, es mucho más una manera de recortar la mulripli- cidad que la mareria prima a panir de la cual se la consrruye. La disc~a es un modo de individualización de la~ mulriplicidades y no algo que, a parrir de los individuos rrabajados en primer lugar a !Írulo mdividual, consrruye a conrinuación una especie de ed1flc10 con numerosos demenros. Después de rodo, enronces, la soberanía y la d1sC1plma, así como la segundad, desde luego, sólo pueden verse frcnre a mulriphc1dades. Por orra parre, los problemas de espaciO son igualmenre comunes a las tres. En el caso de la soberanía la cosa va de suyo, porque ella aparece anre rodo como algo que se ejerce en el 1nrenor del terrirorio. Pero la disciplina implica una distnbuc1ón espac1al y c.rco que la segundad también; ahora me gusraría hablarles JU~Iamenre de eso, de los rratamientos d1ferenres que la sobe- ranía, la disc1pilna y la seguridad aplican al espacio. Vamos a recurrir a orra sene de ejemplos. Voy a tomar, por supuesro, el caso de las ciudades. Aún en el siglo XVII y también a principios del siglo XV!ll, la ciudad se caracn:riLaba en esencia por una especificidad jurídica y adminis- rrariva que la aislaba o la marcaba de una manera muy singular con respecto a las demás exrensiones y espacios del territorio. En segundo lugar, la ciudad se desracaba por el enc1erro dencro de un espacio amurallado y esrrecho, en el cual la función mdirar disraba de ser la única. Y para termmar, se caracteri- zaba por una hererogeneidad económica y social muy pronunciada en com- paración con el campo. Ahora bien, estos elememos susciraron en los siglos XYll y XVlll roda una masa de problemas ligados al desarrollo de los Esrados administrativos, para los cuales la espec.Cic1dad jurídica de la c1udad representaba una siruación dificil de resolver En segundo rérmino, el crecimiento del comerCIO y luego, duranre el s1glo XVIII, el aumento demográfico urbano planreaban el problema de su confinanuenro y encierro derrás de unos muros. El m1smo problema se presentaba también con el desarrollo de las récnicas milirares. Y por úl rimo, la necesidad de imercamb1oseconómicos permanenres enrre la ciudad ysu enrorno mmed1aro para la subs1srencia y su enrorno lejano para sus relaciones comer- Ct.ASI.:. DEL 11DE ENERO DI:. 1978 29 ciales [hacía que) el encierro de la ciudad, su situación de enclave, [represen- taran asimismo) un problema. Y en términos generales la cuemón pasa por ese desenclave espac1al, ¡urídico, adminisrrarivo y económico de la c1udad; de eso se rrara en el siglo XVIII: resiruar la ciudad en un espac10 de circulac1ón. Sobre esre punro los remiro a un esrudio exrraordinariamenre complero y perfecro porque es la obra de un historiador: me refiero al e)rud1o de Jean- Ciaude Perrot sobre la ciudad de Caen en el siglo XV111, 11 donde el .tutor muestra que el problema de la ciudad era esencial y fundamentalmente un pro- blema de circulación. Tomemos un texro del siglo XVll, escrito por un tal Alc:xandre Le Maitre, con el título de LnMttropolit/~. 12 Le Mairre era un proresranre que: ~e había mar- chado de Francia aun ames de la revocación del ed1cro de Nanre~ y h.1bía lle- gado a ser -las pal.tbras son imponenres- ingeniero general del clc.:cro1 de Brandemburgo. Y dedicó La Mitropolitüal rey de Suecia; ellihro se editó en Amsrerdam. Todo esro: protesrante, Prusia, Suecia, Amsrerdam, no (;arece en absoluro de significación. Y el problema de La Mbropolaüc~ el )l¡;uienr.:: ¿es preciso que un país renga una capiral? ¿Y en qué debe conSISur e~a capi- tal? Le Malrre hace csre análisis: el Esrado, dice, esrá compuc)!O de hedlO de rres elemenros, rres órdenes e incluso rres esmmenros, lu~ campesinos, los artesanos y lo que él llama rercer orden o rercer estado, confo1mado, curiosa- menee, por el soberano y los funcionarios que esrán a su scrvicio.11 Con res- pecto a esos eres elcmenros, el Esrado debe ser como un ediflc1o Su basamcnro, 1 J~n-Ciaude Pcrrc)l, Gm(u d'unt vilit mtHirnu, Cunntt )(VI/{ si(, lt, 2 ,..,(, (1cm de b UntvcrsidaJ de l.i1le, 1'>74), Puis y L1 Ha)·J. t-.lnuttlll, 11J75, col. Civtlt>Jlllllt> u Société;. M~ehl:le Perrot hace referencia a C>C libro en su cpflct¡;u d Jcrerny 1cntlt.un. 1r fJnnoptic¡nr, Parls, lklfond, 1977 (u-:~d esp.. Elp,mópriro, scgaudo de "1-1 OJO dd poder", cntrc.-vt;t.t cun Michd ¡:oucauh, Madrid. Eclicioncs de lA Ptl(UCI3, 19!!'>1. "l .'in;pc<lctu lkmhant", pp. 18')) 208; Foucauh había paruopado en la obu (cmrevi!la •¡ -eil du puuvoir", rcalltatb por J.-1~ Barrou y Mi~hCic Pmm, ibid., pp. 9-31). 11 Alcundre Le Maitre (q-dennl QuanicrmJitrc & lngcn1cur (,cntl.tlll<llll S. A. t. de BunJebourg). La Ml"opolirü, o Dr l'ltnblmrmmt tlr• v1llts Gilpualts. dr lcur Uului p1b11Vt 6- llrtÍIJt, dt I'Union dt lmrpartw &drlmr111111/onut, dt lmrronmuru. rte., Am>tcrc.l.un, B. flocl-holl, 1682; reed., París, &!ilion; d'lmtoirc soci:tlc, 1973 1) /bid., op. lU, pp. 22-24. "De los tres estJdc;; <lllc c.lcbcn tlis!ingum.c en un.t provincia; de su función y sus caliJadc. www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 12 de 134
  13. 13. 1,_ 30 SEGURIDAD, TERRITORIO, POBLACIÓN los cim ienros que están en la tierra, debajo de ella, que no se ven pero asegu- ran lasolidez del conjumo, son por supuesto los campesinos. Las panes comu- nes, las partes de servicio del edificio, son los artesanos. En cuanro a las par- res nobles, los sectores de habitación y recepción, son los funcionarios del soberano y éste m ismo. 14 A parti r de esa metáfora arquitectónica, el territorio también debe <~barcar sus cimientos, sus partes comunes y sus partes nobles. Los ci mientos serán los campos, y en ellos no ha¿e falta decirles que deben vivir todos los campesinos y nada más que los campes~nos. Segundo, en las peque- ñas ciudades deben residi r codos los artesanos y sólo ellos. Y por último, en la capital, parte noble del edificio del Estado, deben vivir el soberano, sus Fun- cionarios y los artesanos y comerciantes indispensables para el funcionamiento mismo de la corte y el entorno del monarca. 15 Le Maí'n·e percibe de diferen- tes maneras la relación entre esta capital y el resto del territorio. Debe ser una relación geométrica, en el sentido de que un buen país tiene, en suma, la forma del círculo y la capital debe situarse en el cen tro de ésre.16 Una capital que estu- viera en el extremo de un territorio alargado e irregular no podría ejercer rodas las fu nciones que le son propias. En efecto, y aquí aparece la segunda relación, es preciso que la capital mantenga con el territorio una relación esté- tica y simbólica. Elladebe ser el ornamento mismo del territorio. 17 Pero la rela- ción también debe ser política, en el sentido de que las leyes y ordenanzas deben tener en el territorio una especie de implantación [tal] que ningún rincón del reino escape a esa red general constituida por las leyes y ordenanzas del sobe- rano. 18 Es menester, asimismo, que la capital renga un papel moral y difunda h<~sta los últimos confines del territorio codo lo que es necesario imponer a la 1 ~ Alexandre Le Malrre, Ln Mitropolirée..., op. cit., cap. 10, pp. 22-24. 11 !bid., cap. 11, pp. 25-27: "Así como en la vida rural o en las aldeas sólo están los cam- pc.<inos, debe rcpanirse a los artesanos en las pequeiías ciudades y reservar las grandes ciudades o las capitales a las gemes de pro y los artesanos absolutameme necesarios". 16 !bid., cap. 18, pp. 51 -54: "La grandeza que debe tener el pals,la provincia o el dimito al que se q11ierc dar una ciudad capital". 17!bid., cap. 4, pp. 11 y 12: "Que la ciudad capital no esrá sólo en posesión de lo 1iril, sino también de lo honesto; no sólo de las riquezas, sino también del rango y la gloria". 1 ~ !bid.. cap. L8, p. 52: "[La capital] será el cornón político, que da vida y movimiento a todo el cuerpo de la provincia, po1· el principio fundanw1ral de la ciencia rectora. que forma un entero de v:~rias piC?.as, mas sin menoscabo de ellas". ! "' ~ CLASE DEL l 1 DE ENERO DE 1978 3 1 gente en materia de conducra y maneras de obrar.19 La capital debe dar el ejem- plo de las buenas costumbres.10 Debe ser el lugar donde los oradores sagrados sean los mejores y se hagan oír de la manera más eficaz/1 así como la sede de las academias, pues las ciencias y la verdad deben nacer en ella para difundirse por el resro del país. 22 Y para terminar, un papel económico: la capiral debe ser el ámb ito del lujo a fin de constitu ir un foco de atracción para las mer- cancías que llegan del extranjero, 23 y al m ismo tiempo es preciso que sea el pumo de redistribución comercial de una serie de producros fabricados, manu- facturados, etcérera. 24 Dejemos de lado el aspecto propiamente utópico de este proyecro. Creo, de todos modos, que es interesante, porque en él vemos una definición de la ciudad, una reflexión sobre la ciudad planteada esencialmeme en términos de soberanía. Me refiero en esencia a queija relación de la soberanía con el terri- torio es lo primordial y si rve de esque'ma, de gri lla para llegar,~ comprender cómo debe ser una ciudad capiral y cómo puede y debe funcion~or lo demás, es significa'rivo ver que, a través de esa grilla de la soberanía como problema fundamental, comprobamos la aparición de una serie de funciones propia- mente urbanas, fu nciones económicas, funciones morales y admin istrativas, ere. Y lo inreresanre, por último, es que el sueño de Le Maltre es conectar la 19 !bid., cap. 23, p. 69: "Es[...] necesario que el ojo del Prfncipe lance sus rayos sobre los procederes de su pueblo, observe su conducca, pueda seguirlos de cerca, y que su sola presencia conrenga el vicio, los desórdenes y la injusticia.Ahora bien, esto sólo puede lograrse por la unión de las partes en la metrópoli". 20 !bid., pp. 67-72: "Que la presencia del Sobera11o es necesaria en sus Estados, donde se efecrúa el mayor comercio, para ser testigo de los acros y el negocio de sus súbditos. mantener- los en la equidad y el temor, hacerse ver por el pueblo y ser como su sol, que los ilumina con su presencia". 21 !bid., cap. 28, pp. 79-87: "Que en la metrópoli la genre de púlpiro y los predicadores deben ser oradores célebres". 22 ff,id., cap. 27, pp. 76-79: "Que hay fuertes razones para la fundación de las academias en las ciudades capitales o merrópolis". 2 · 1 !bid., cap. 25, pp. 72 y 73:"Que la capital. al hacer el mayor consumo, debe ser también la sede del comercio". 24 !bid., cap. 5, pp. 12 y 13: "Que la causa esencial y final de la ciudad capital no puede ser sino la urilidad pública, y con ese fin ella debe ser la más opulenta". www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 13 de 134
  14. 14. ·¡ 1 ,¡ 32 SEGURIDAD. TERRITORIO. 170BUCl0N eficacia política de la soberanía a una distribución espacial. Un buen soberano, se erare de un colectivo o de un individuo, es alguien que esrá bien siruado den- uo de un rerrirorio, y un rerrirorio bien controlado en el plano de su obediencia al soberano es un rerrirorio con una buenadisposición espacial. Pues bien, rodo eso, esa idea de la eficacia polícica de la soberanía, escá ligado aquí a la idea de una incensidad de las circulaciones: circulación de las ideas, circulación de las voluncades y las órdenes y rambién circulación comercial. En el fondo, para Le Mairre la cuesrión pasa -y la idea es a la vez ancigua, porque se erara de la soberanía, y moderna, porque se traca de la circulación- por la superposición del Esrado soberano, el Esrado rerricorial y el Escado comercial. Se erara de encrelazarlos y fortalecerlos en forma recíproca. No hace falca decirles que en ese período y esa región de Europa nos encontramos en pleno mercancilismo o, mejor, en pleno cameralismo.25 Esco es, el problema de cómo asegurar, denrro de un siscema de soberanía escricca, un desarrollo económico máximo por medio del comercio. En suma, el problema de Le Maicre es el siguiente: cómo consolidar un Esrado bien capitalizado, vale decir bic:n organizado en rorno de una capiral, sede de la soberanla y punto central de circulación polí- lS El camer;1lbmo o ciencia cameral (Camtralwisumchaji) designa la ciencia de las finanzas y b adminimación que se desarrolló a partir del siglo XVII en bs "cámaras" de los príncipes, esos Ól'gano> de planificación y control burocrático que poco a poco reemplaz.1ron los consejos 1radic1onales. En 1727 la disciplina conquista el derecho a incorporarse a las universodades de Halle y Fráncfon dd Odcr y se conviene en ob¡c1o de cnseñan·La para los fururos funcionarios eS1a1.1les (cf. Michad Stolleis, Gmhirhudn iiffinrlirhm Rrrlm in DmtJrblmul, 1600-1800, 1. 1, Mún•ch, C. H. Bcck, 1988; versión francésa: 1liuoir( dtt drou p11blir m Allunagn~. 1600-1800, uad. de Michel Senellan, París, PUF. 1998. pp. 556-558). Esra creación tic cáredr:u de o~(O/IIJIIIir, Pulirry mul Cammmaclmt fue el resuhado de la voluntad de Federico Guillermo 1de Prusia, que ~e había propuesro modernizar la adminosrración de su reino y sumar el esrudio de beco- nomía al (Siudoo del derecho en la formación d~ los fumros funcionarios. Albion Woodbury Smal! resume de esre modo el pensamiento de los cameraliSias: "El problema central de la cien- cia, para los cameralistas, era el proiJiema del Es1ado. A su juicio, d obje1o de coda tcorla social consisrfa en mostrar cómo podía asegurarse el bienes1ar l=(fore] del Estado. Velan en ese bie- ncsrar la fuente de todo> los dem:ís. Su clave radicaba en los ingresos que permitfan al Esrado subvenir a sus necesidades. loda su teorfa social irradiaba a panio de esa carea cemral: proveer al Esrado de dinero conranre ysonante [rcady mmm]" (Aibion Woodbury Small, T}¡~ Camcraltm: Th( Ptonun o[Gtrmttn Sorial Polity, U.ndres, Burr Fr,wklin, 1909, p. viii). Sobre d mercanri- hsmo véase infm, clase: del 5 de abril, pp. 385 y 386. CUSE DEL 11 DE ENERO DE 1978 33 cica y comercial. Como Le Maine, después de rodo, fue ingeniero general del eleccor de Brandemburgo, podríamos ver la filiación exiscenre enrre esta idea de un Esrado, una provincia bien "capitalizada": y el famoso Esrado comer- cial cerrado de Fichre,26 es decir, coda la evolución del mercantilismo camera- lista a la economía nacional alemana de principios del siglo XIX. Sea como fuere, en ese cexro la ciudad capital se piensa en función de las relaciones de sobera- nía que se ejercen sobre un rerrirorio. Ahora voy a mencionar otro ejemplo. Habría podido tomarlo igualmeme de las mismas regiones del mundo, esro es, esa Europa del norce que fue tan imporrance en el pensamiento y la ceoría polícica del siglo XVII, esa región que se extiende desde Holanda hasm Suecia, en rorno del mar del Norce y d rnar Báltico. Krisrianía27 y Gocemburgo,28 en Suecia, serían ejemplos. Voy a tomar un ejemplo de francia, cuando se construyeron coda una serie de ciudades arri- ficiales, algunas, como les decía, en el norre de Europa y oeras aquí, en rrancia, en la época de Luis XI II y Luis XIV. [Sea]n una ciudad muy pequc:ña que se llama Richel ieu, conscruida en los confines de Turena y el Poicou y levan- rada, jusramence, a parrir de la nada.29 Donde no había nada, se construía una • Las comillas figuran en el manuscriro tld curso, p. 8. 26 Johann Goulocb Fichre (1762-1814), Dugtirblomnt Httndtlsmtttt, Tubinga, Co1u, 1800 {vcrsoón francesa: 1'État tOmnurrittlftrm(, 1rad. de J. Cobelin, P.1rís, l.ihrairic ¡;én¿r.lc ele droil e1 de jurisprutlence, 1940; n11~va edic1ón con ontroducción y not.o~ de D. Schuhhcs>, l.ausana, L:Áge d'loomme, 1980, col. lboson tli.alccriquc) [trad.esp.: El Estado l'Um~rmtlarmdu, M.tdrid,1ecnos, 1'.)91]. En esra obra tledicJda al ministro de Hac1entla, el economista Sm•cnsc:c, Fich1e se pronuncia 1:11Ho conrra d libcrali>mo como conua el mcrcanuli>ll10, .1C11satlm de empobrecer a la mayoría de la poblac1Ó11, y opone a dios el mnddo de un "Estado de ra1.ó11" con fundamento> comrac111ales, capaz de conrrolar la producción y planificar la asignacoón de rewrsos. 27 Kristi.onia o Cristianí:o: amiguo nombre tic la capital de Noruega {dc:,;tle 1925 se ll:una Oslo), rccnmrr11ida por d rey Cristián IV en 1624 luego dcl•n~cndio que la des1myó. F"oocauh dice en 1oda. las ocasiones "Krisuana". 21 fundada por Gusra•O11 Adolfo en 1619,la ciudad s.- conmuyó sc:gtín el modelo de las ciudades holandesas tlebido a los rerrcnos pamano1os de su emplazamiento. •• Michel Foucauh: Tomo d ejemplo de. 2 ~ Siruatb al sudeste de Chinon (lndrc-cr-Loirc), J onllas del Mablc, la ciud.~tl fue lcvJn- rada por órdenes dd cardenal Richclieu, que hiw demoler IJs vetustas y desvencijadas casas exisrcnrcs en d cmpla,am•ento del dominio patrimonial, para cons1ruirla. a p•rrir de 1631, www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 14 de 134
  15. 15. 31 SF<;URIDAD. TERRITORIO. I'OUI.AU()N ciudad. ¿Y cómo la construían? Pues bien, se apelaba ;¡ la f.·m10sa forma del cam pamento romano, que en esos tiempos acababa de volvet a utilizarse den- tro de la institución mi litar como instrumento fund:unen tal de la d isciplina. Entre fines del siglo XVI y com ienzos del siglo XVI I, p1ccis:une1He en los paises protestantes de :Ilir ia importancia de codo estO en Europa del none-, vuelve a po nerse en vigencia la forma del campamento romano al mismo tiempo que los ejercicios. la subdivisión de las tropas, los conrroles colectivos e mdi- viduales en la gran empresa de disciplmar al e¡érc11o 10 Ahora bten, trátese de Kristianía, de Gotemburgo o de Richelieu, se mili1.a sin duda la forma del cam- pamento. Y esa forma es interesante. En efecto. en el caso precedente, La Métropolitü de Le Maitre, el ordenamiento de la ciudad se pensaba esencial- meme en la categoría más general. más global del termono. Se mtentaba pen- sarlo a través de un tlllcrocosmos, con una espeete de correspondiente del otro lado, pues el Estado mismo se concebía wmo un edificio. Por último, todo ese juego del macrocosmos y el microcosmos atravesaba la problemática de la. relación entre la ctudad. la soberanía y eltermorio. En el caso de esas ciudades construida~ según 1.1 figura del campamento, puede decirse que, de de acuerdo con un plano re~uhr uaudo por Jacque~ l.emrrcier (1585-1654). El hermano de c<te úlrimo. Pieo re l cmercier. dorigió los trahajos r dihujólns planos dd cmillo yd conjunto de la ciudad. 10 El campamento mmJno (wstrn) tenía una form.1 cuadran~u l ar o rectan¡;ular, subdividida "" varios cuaJ ratln~ o c e~d nBnlos menoccs. Sobre la cawamctacocíll romana (o ane de estable cer los campamentos militare!}, cf. la nodci:t muy Jccallada del NotwMtt L11rtlti1U illustri, t. 11. París, Larousse, 1899, p. 43 1. f:n lo conccmieme a la recuperación de ese modelo a principios J cl siglo XVI, como condicicín de la di~ciplina c:c.mcnse y fnrm~ idc:tl de los "'observatorios' de la mulciplicithJ human;( "d c.unparnentn es el dca¡;unu de un poder <1uc actúa por efecto de una visihihdad gcncoal" . cf Mochcl Foucault. Surt•rrllcr ttpumr, np crt.. pp. 173 y 174 y fig .7. La babltografla ciutla entnncc> por Foucault es esencialmente france<a (p. 174. 11. 1), con cxcep· ción del crac:~Jo tic Jnlldnn )l<<>hi 'on Wallhausen, Lilrt milit.tirtpmtr llnjiwtt:rtt, Franckcr. llldoick lhlck. 1( 1e¡ (cnd. ele J T de 1rr de Krirstlrllmt z.u ¡.¡,:::. cicado en la p. 172. n. 1). Vallhamcn fue d pcimco tlit<'Cttlr de h SrhniA mtlrl<ltil fundad~ pnr Juan de l':assau en Sicgcn, Ht•landa. en 161(,, .'inhre las cMacccrístocas dt la "rcvolucic;n mllicar• holandesa)' su difusión en Alcomnia y 'illl-coa. d .la muy ahumlante bibliografla proporcionada por GcofTrcy Parker (comp.). 'l11r Thtrry l'tonn'l':ltr. lumlccs, Roculedgc & Kq;an PJul. 1984 (verstón francesa: Ln Gucrrt dr TrmuA111, uad cle A ( lw¡)(nuer.I'Mís. Aubier. 1987. col Collcction htstoriquc. pp. 383 y407 (trad. esp.: út (;ucrrn tlr /m limtr.r Arim. Madrid, Machadu lchros. 20031. ••~ ...... ~~? ~J.'- .".':'. •...,~"" ~' r'"" ~·:c.• .. .. - f. , ! r . 11! •. -~ e ~ ... t.r ¡.• ~ " ' l. ¡ .. ,, ....-.• ·~.· -"-":! '<, li, t ~ " ... ~'~ M'~ • " i>. !.::,.; ~...z.-!; ~· fr ~ UASI' DEl 11 DF F.NFRO 01- 1978 35 codos modos, 1(l ~e b~ conceb ía a panir de algo más grande que ellas, el rerri- rorio, sino a panit de algo más pequeño, una figura geométrica que es una suen e de módulo arquitectón ico, a saber, el cuadrado o el rectángulo subdi- vid idos a su vez. por medio de cruces, en otros cuadrados o rectángulos. Hay que scíialat de inmediaro que, al menos en el caso de Richelieu, como en los campamentos bten diseñados y las buenas arqunecruras, la figura, el módulo que se uulila, no pone snnplemenre en práctica el principio de la sime· tría. Hay un eje de simetría. por supuesto. pero está enmarcado y es funcional gracias a disimetrías bien calculadas. En una ciudad como Richelieu, porejem- plo, tenemos una c:~lle central que divide efectivamente en dos rectángulo~ el rectángulo mismo de ~u tra7ado, y hay algunas calles paralelas y otras perpen- diculares a la central; stn embargo. están a distancias diferentes, unas más cer- canas, otras más ale¡adas. de modo que la ciudad se subdivide en rectángulos, sí, pero unos son grandes y ouos pequeños, con una gradación del mayor .11 menot. Los rect.íngulm más grandes, es decir, el mayor espaciamiento de las calles, emin en un extremo de la ciudad, y los más petJUCfios, la cuadrkula más cerrada, se encuentran al contrario en el otro extremo. La gente debe vivir en la p.me de lo rectángulos más grandes, donde las calles y los cruces son ampltos. Fn e<>tllr:me. donde el cruce es mucho más estrecho deben ubi- carse los comercios. los artesanos y las tiendas, asl como un lugar para l;~ ins talación de los mercados. Y ese barrio comerci:1l se advenid que el problen101 de la circulación [ ..],• cuanto mayor sea la cantidad de comercios. lll>ÍS cir- culación debed hnber, y cua n.¡a más circulación, más superficie en la calle y mayores posibilid.1de.s de recorrerla, etc.- esr:l Oanqueado de un lado por la iglesia, y de otro por los mercados. Y en el sector de las viviendas, el barrio residencial donde los rectángulos son más anchos. babd dos categorías de casas, las que den sobre la calle mayor o sobre las calles paralelas a ésta, que serán ca~as con Cierto nümero de pisos. dos, creo, con buhardtllas, }'en contraste con ellas, en las calles perpendiculares, las casas más pequeñas. de una sola planea: dife- reneta de esraws soetal, diferencia de fortuna, ere. Me p.uece que en ese esquema Stmple reencotmam<ls con exactitud el tr;uamic:nto d1~etplmario de las multi- plicidades en el espacio, es decir, [la] constituCIÓn de un e~pacto vacío ycerrado • Frase inconclu<a t"! r.~ www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 15 de 134
  16. 16. 36 SEGURIDAD, TERRITORIO. POIH.ACIÓN en cuyo interior se construirán multiplicidades artificiales que se organizan según el triple principio de la jerarquización, la comunicación exacta de las relaciones de poder y los efectos funcionales e~pecíllcos de esa distribución, por ejemplo, un destino habitacional, un destino comercial, ere. En el caso de Le Maitre y su Mhropolitü, se rramba en suma de "capitalizar"• un terri- torio. Ahora se tratará de arquitecrurar un espacio. La disc1plina es del orden de la consrrucción (construcción en sentido lato) Ahora el tercer ejemplo: serían losordenamientos reales de las ciudades que ex1stfan efectivamenre en el siglo XVIII. Y en este caso tenemos roda una sene. Voy a tomar el ejemplo de Names, que fue estud1ado en 1932, me parece, por una persona que se llamaba Pierre Lelievre y que presenró diferentes planes de construcción, de urbaniLación de esa ciudo~d.31 Ciudad 11nponanre porque, por una parte:, estaba en pleno desarrollo comercial y porque, por otra, sus rela- ciones con 1nglaterra hicieron que se utilizara el modelo inglés. Y el problema de Nantes c:s de~de luego éste: eliminar los amonronamiemos, dar cabida a las nuevas funciones económicas y administrativas, regular las relaciones con d campo circundante y, por último, prever el crecim1enro. Paso por alto el pro- yecto -enc;tntador, sin embargo- de un arquuecro que se llama Rousseau, 32 cuya 1dea era reconstruir Nantes alrededor de una espec1e de bulevar y paseo en forma de corazón. Sí, Rousseau soñaba, pero todo eso tiene, no obstante, cierra importancia. Se ve con claridad que el problema era la circulación: par;~ que la ciudad fuera un agente perfecto de circulación, c:ra preciso que tuviera la forma de un corazón, encargado ele la Circulación de la sangre. Después de • Comill:l) ondicttbs por M1chd Foucauh 31 Ptcrrc 1clievrc, 1'Urbamsm~ n liudnttmtr~ 1t N.mus au XVII( Sltrl~ (tesis de docror~do). Namcs, Libmnc Dtmncc 19·12. (Como se ad"c:rur.i, foucaulr habla de 1932. (N. dd "J:)J l Plan d~ IJ viU~ J~ Nmrtts ~~ tÚf pro¡m d<mbrUislémtllt prluntiJ par }.f RoUJUtlll, urrhi uru. 1760, con c;u ded~earoria: "1/lusrrwtmo atqut t~rnatissllltll D. D. Armando Duplmis dr Ricl•rlim. ¿,,,Attmllon, pan Francta~· Cf. !'oerre l..dll''1<', l'Urb11niJmr rtl'arrlmuwu.... op. cit., pp. 89 y 1)0: "Una unagmac1ón ran complcramcntc JrhuraríA sólo pre'Cnt3, en 'Crdad, d tnterés de su desconccrunrc fantasía". (El plano de IJ Ciudad de Nanrc, con su forma decora zón, se rep1oducc: al dorso de 13 p. 87.) Véase rambién la p. 205: "¿b absurdo suponer que la tdeJ misma de 'circulación' haya podido mspora1 csra figura anarómtca, atravesada de artc11as? No llc:vcnlll> rnas le,os que él esta analogía limitada .ti contorno, esquemátiCO y c:stílo7ado, del órgano de la círwlacíón". CWI: DEL 11 DE ENERO l)E 19711 37 rodo, aunque esro dama, la arquitectura de fines del siglo XVIII, Boullée,33 Ledoux, 34 etc., seguirá funcionando con mucha frecuencia sobre la base de principios como ése; la buena forma debe ser el soporte del ejercicio exacto de la función. Oc: hecho, los proyectos que se llevaron a cabo no dieron a Nantes la forma de un cora16n. Fueron varios, y en panicular uno presenrado por un tal V1gné de Vigny,3 ~ en el cual no se reataba de reconstruir rodo ni de impo- ner una forma ~1mbólica capu de de~empeilar la func1ón, s1no de una sene de cosas prec1sas y concretas. En primer lugar, abrir e¡es que atravc:SJran 1:! c1udaJ y calles lo bastJIHe amplias para cumplir cuarro funcione~ ante toJo la higtene, la venrilación, despejar toda esa suerte de: bolsones donde se .H.umulaban los miasmas mór- bidos en barno~ dema~iaclo esrrecho) y de vivienda) amomonadas. Función higiénica, por lo tamo. Segundo, garanuzar el comercio inrcrior de la ciudad. Tercero, articular esa red de calles con la~ rutas exrernn), a fin de que las mer· candas del exterior pudiesen llegar o ser expedidas, pero sm al>andonar la~ nece- sidades del control aduanero. Y por úlrimo ém: c:ra uno de los problema) imponanrc~ en las Ciudades del siglo >.'VIII , pc:rmmr la lgilancia, desde c.¡uc la elimmación de las murallas, ind1spensable en v1rcud del desarrollo econó- mico, hada imposible cerrar las ciudades a la noche o fiscal11:ar con exacmud las idas y venida~ duranre el día, razón por la cual la mseguridad urbana )C 11 bícnnc I .OliiS lloulléc ( 1728-17'>9), ;uquun.lo y cliilupnrc lt.tn~és. 1'10píci.tl>.o l.o .tJop ción de fo1mas gcontémc~; mspiradls en la n;uuralct.t (vc.ntl<' sus proyectos Je unmmcu, una btbl.orcca IIJCIOnal, un paiJCÍo de ctpiral Je un gr.m impc:ru> o tHlllumb:t en homenaJe a NcwHm, en Jc::~n Sr.oruhimk1, 111:19 '-" rmbltnus d~ la muon. I',Hí>, H;unm.~rion, 1'>7J, pp. <i2·67(uJd esp.: 1789 Los ~~~~u~'""' dr 111 r.tum. Madnd,l:mru¡, 1981!1) )4 Oaude-N....,hs L:dou~ (1736-11106), arqutrccwy d1bttJJI1te loancé;, lutor Je I.'ArclmtctuiT collJtdirir10m k ro~pportJ~ lart, drsmu:unrttÚI.J/isilltwon. I'Jrh, ed1C1ón dd auror, 11!04 (!ud esp.. Úl arqull~<l/lfi1 cunltdtmtla tn r~lalllill Cl/1/ aaTtt, /m mstumbrrsJ la /txtolaoón, M.drul, Akal, 19941 lS Vigné de Ví¡;ny, 1'/an dr la vil/~ dt Nnnm, nvu !rt ciHmgmums tt lrs accrtJtsumms /'•" 1~ Jttur d~ VttnJ. 11rrlmrc Ir tfu Hoy rt dr In Soriltl de L1111dm, 1111rndam drs bd11mrms dr Mtr le dur d'Orltam.-FauparIIUIIS, tmlmmrdu Roy. af'llris,lt81/IJri/1755. Cl. l'icrrc L.dt~vtc:, I.'Url111111Jm~ ~tl'ardmut11rr..., op. m., pp. 84-89: véase a;unismo d esrudio t¡ue 1~ cnnsagra Léon Dd.n11c, "Méntoirc Stll le pru¡~r de 1755. de l'arch11c"c De Vo¡;ny, conccrnam l'cmbclliss..-mcnr de Nanres", /Jullrt11o tft /11 Soáiti ar<hiologtqu~ rt lmror"l"' tlr N11111cs, 1 lll, 1911, pp. 75-1Ol!. www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 16 de 134
  17. 17. '/! SFClJRJI)AD. TERHI I"ORIO. 1'01l.ACIÓN incrementaba debido a la anuencia de todas las poblaciones noranres, mendi- gos. vagabundos, ddincuemes, criminales, ladrones, asesinos, etc., que, como 10do el mundo sabe, podían proceder del campo [...].• En otras palabras, se trataba de: organizar la circulación, suprimir su~ aspectos peligrosos, dist111 guir entre la buena y la mala circulación, maximizar la primera y reducir la segunda. En consecuencia. ~e trataba asimismo de acondicionar los accesos al exterior, esencialmente en lo concerniente al consumo de la cmdad y su comer- cio con el mundo externo. Así. se organiLó un eje de circulación con París y se hahilit6 el Frdre, por el cual llegaba la madera de Bretaña utilizada para la cale: f.'lcción. Y para terminar, en ese plan de reo1den:uniento de Vigny la cuestión pasaba por responder a una pregunta fundamemal y <¡ue, paradójicamente, era bastante novedosa: ¿cómo Integrar a un plan actual las posibilidades de desa- rrollo de la c1udad? f._sc: fue todo el problema del comercio de los muelles y de lo t¡ue todav(a no se: denominaba dársenas [docks]. La ciudad se percibía as( misma en un proceso de desarrollo. Una sene de: cosas, de: acomecimientos. de elementos, iban a suceder o producirse. ¿Qué habla que hacer para enfren- tar por anticipado lo que no se conocía con exactiwd? La 1dea fue simplemente utilizar las orilbs del Luira y conmuir los muelles más grandes y más largos que fuera pos1ble. Pero cuanto más se alargara la Ciudad, más se perdería el beneficio de esa suene de cuadricula clara, coherente, etc. ¿Se podría adm1 nisrrar b1en una ciudad cuya extensión era tan grande? ¿Se mantendrla la buen:t circulación, visto que la ciudad iha a extenderse longitudinalmente de manera indefinula> El proyecto de Vigny t:onsistía en construir muelle~ a lo largo de una de las onllas del Lo1ra, permitir el desarrollo de un bamo y luego tender puentes sobre el río apoyados en las islas, y a parm de ellos dejar que se creara otro barrio frente al primero, con el objeto de que ese equilibrio enrre las dos riberas evn:tra la prolongación mdefinida de una de ellas. Poco unportan. en definitiva, los pormenores mismos del ordenam1emo previsto. Creo que éste es bastanrc Importante o, en todo caso, significativo por una serie de 1azones Primero, ya no se trata en absol uro de construir den- tro de un espacio vado o ''aciado, tal cual sucedfa en esas Ciudades diSCiplina- nas. por dee~rlo de algt"m modo, como R1chel1eu, Kristiania, etc. La di~ciplina • Al~unas pal~lms in~Utloble.<. <l.ASE11El.ll DEENI.RO DE 19711 39 trabaja en un e~pacio vado, a1rificial, que va a construirse por entero. La seguridad, por su parte, se apoyaní en una serie de datos materiales. Va a tra- bajar, desde luego, con el emplazamiemo, con los desagües, con las islas, con el a1re, etc. Traba¡ará. por lo tamo, sobre un dato. [Segundo,] no se trata de que la seguridad reconstruya e~e dato de tal manera que sea dable esperar un punto de perfección como en una ciud:td disciplmaria Se rrata simplemente de maximizar los elementos positivos. que se circule lo me¡or posible, y nuni- ml7..ar, al contrario, los aspectos nesgosos e mconven1entes como el robo, las enfermedades, sm desconocer, por supue~to, que jamás se los supnnurá del rodo. Por lo tanto, se trabaja no sólo sobre datos naturales sino también sobre cantidades que son 1elarivamente reduc1bles, pero nunca por completo. Como ¡am.ís se las puede anular, se trabajará sobre probabilidades. Tercero, en eso~ ordenamientos de las ciud:tdcs se intentará organizar elementos <¡ue se justifi- can por su polifuncionaildad. ¿Qué es una buena calle? Una calle en la cual habrá. desde luego, C1rctdac1ón de lo que se denom1n:1 miasmas, y por ende de las enfermedades, y ser:í preciso mane¡arla en ftiiiCIÓn de ese papel necesa- rio aunque poco deseable. La calle será tamb1én el lugar a través del cual se tras- ladan las mercaderías y en cuya extensión se insralan las riendas. Será igual- mente la vía de tránsito de los ladrones y, llegado el c:t~o. de los amotinados, etc. Por cons1guíc:me, el ordc:nanuento cons1mrá en poner en juego roda~ esas d1ferentes func1ones de l:t c1udad, unas poslliv:ts y otras negativas. Para termi- nar, el cuarto punto importame es que se va a trabajar con vistas al futuro: la ciudad no será concebid:~ ni acondicionada en func1ón de una percepCIÓn está- tiCa que asegure la pc:rfecc1ón mstantánc:a de su funCionamiento, y ~e abnrá en camb1o hacia un porven1r no exactamente controlado ni controlable, no exactameme medido ni mensurable; el buen ordenamiento de la ciudad será justamenteeso: teneren cuema lo que puede pa.~ar. En símesis. creo que ~e puede hablar de una técnica que en lo fundamentaJ se ajusta al problema de la segu- mlad, es deqr, en el fondo, al problema de la serie. Serie 1mlcflnida de los ele memos que se desplazan: la circulación, cantidad xde carros, cantidad xde rran- setíntes, camidad x de ladrones. cantidad x de miasmas, ere.· Sene indefinida de acontecimientos que se producen; tantos barcos van :1 atracar, tantos c:trros • Michcl Fnuouh rcpou:: Sene indefinida de lo d~nocnros que 1e de5platan. www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 17 de 134
  18. 18. .j ¡t i j 1 'f l l 40 SEGURIDAD. fi!RRITORIO, POBLACIÓN van a llegar, ecc. Sene mdefintda, asunismo, de: las unidades que se acwnulan: cuánros habitanres, cuántas casas, etc. Lo que caracteriu en esencia el meca- nismo de seguridad es, creo, la gestión de esas series abtercas y que, por const· guience, sólo pueden controlarse mcdianre un cálculo de probabilidades. Para resumir todo esto, dtgarnos que, as! como la soberanfa capttaliza un territorio y plantea el gran problema deTa'sede~d~lgObierno, y así~omo la disciplina arquitecturauñ"espacío-y "ie'"planteá"éoñ1o-p~oble;.;;;~;-~~1 una <Ti$Uíl)üCióñT~rá~~l~ica y (u"ñcional de los elementos, la seg~;idad rrara;;id; ieoñélícíónar~;ñ1edio en func"ión de acontecimientos o Je serié~·de ac~ cimieñ(ós·;~ieñ;encos posibles, series que será preci~o regularizar en un ma.:co ~ e~~]énre y ~f.~~.sfor!flable.:.EI esp_a.cto Pr2P.f9.9.s..!a..§Cg!fl~~ci~_emon­ ces a una serie de aconrecimienws postbles, remtte a lo temporal y lo aleato· ~;;·~~p;;:;¡¡a;d yuna aleaiorii:Clad que habrTqüe·inscnotreniTIICSpá- cto!_,a3o.:.FTéspa.cío en."el"é:uaf se despliegan series de-ele~~·~rcis-a~eacoii~ ñié parece, más o menos lo que llamamos un medio. El medio es, porsupuesro, ~ñ3ñ0Cioií"que eti"biología recuin aparece como bien sabrán- con Lamarck.36 El concepto, en cambio, ya extste en flsica, y Newton y los newconianos lo habían utili:.>ado.37 ¿Qué es el medio? Es lo necesario para explicar la acción a Jl, Jan-Bapu~re Moncr de L1m.uck (1 N4 1829).aumr de b Pht!Oiophir"U<tlogu¡ud1809); cf Gc:orgt~ C.angualhem, '1 e: vivanr ti son nulac:u·, en {.A (AnnmJl/11/U & In v1c, Parí~. Vran, 1965, p. 131 luad <>p El COII<><Iminuo dr L1 ,.,¿"· lbrcdona, AnagrJnu, 1976)· "Lamuck habla >aemprc tic mahus, en plur.al, y cnucndc: c:xpre$amenrc pur dio Ouado~ como d agu•, el aare y 1~ luz. Cuando quaere dorgnJr d con¡unro de IJS Jccaono que se <¡creen de..lc afuera >obre un ser vivaenrc, es Jecar, lo que hoy lbm•nao; mcdao. ¡Jm.is mcncaona csre rérmmo y se tc:ficte en ambio a 'carcunst•ncias anOuycnle> l'or coaaiguieme, 'carcumrana:u' o pJra l..1marck un género cuyas especaes ~on clamJ, luglr y mcdao" 37 u lbul, pp 129 y 1"0 "Cullsidcr.aJu~ desde: un puntO de VISI:l hisróraco, la nocaón y d térmmo de 'mcdao' pasan de: b meclnrCJ a IJ baulngía en la segunda n111ad del siglo XVIII L1 noción mednrca -no el vncabl~ ap;~rcet con Newron, y d rérmano, con su signallcación mecinaca, csrá prcsenrc en la Emydopidu de D'Aiembcn y Diderot, en el anfculo 'Malieu'. 1 .] Los m~.·c:lnicos franccsc> clcnomanaron mcJao lo que Newton enrcndfa por Ouido, cuyo tipo. ~i no su :uqueupo a'lnico. C> el érca en 1~ rrsica dc t>IC t'ahimu·. Por intermedio c.le BufTon. indica Canguilhem, Lamarck roana de Ncwton cl mudclo de explicación de una reacción orgánica por la a~ción de un medao. Sobre el ;urgimicnto de !.a idea de medio en b segunda mitad dd saglu XVIII a rravés de la nocaón de "fucat.U peneraa111e~· (Buffon), d. Michcl Foucauh, CLA~E. DEL 11 DE ENERO L>C. 1978 41 di~tancia de un cuerpo sobre otro. Se trata, por lo tanro, del soporte y e~c:- . mento de ctrculactón de una acción. S En conse-.uencta, la noctón de medto pone en cuestión el problemadeélrculación y causa~dad.-Pu~~Í!i!• ~.c~o­ que los arquttc:cto~. los urbanistas, los primeros urbantscas dd siglo XVIII, no son prc:cisamenre quienes utilizaron la noctón de medto, porque: hast.t donde he podido consratarlo ésta nunca se empleó para designar las ciudades nt los espacios urbamados. En cambio, si bien la noción no c:xtste, yo diría que el esquema técnico de este concepto de medio, la suerte ¿cómo dc:ctrlo?- de estructura pragmática que la perfila de anremano, esr:l presente en el modo como los urbantsta~ intentan reflejar y modificar el espacio urbano. Los di:.- positivo:. de seguridad trabajan, fabrican, organizan, acondicionan un mcdw aun anrcs de que la noción se haya constirutdo y aislado. El medio será cnwn· ces el ámbuo en el cual se da la circulación. E:. uu conjunto de: datos uatur.t· les, ríos, pantanos, colinas, y un conjunro de datos amllciales, aglomeración de tndividuos, aglomeración de casas, etc. Elmedw es una camid.td de clcc· ros ma~tvos que afectan a quiene~ residen en c!l. Es uu elemento en cuyo tnte rior se produce un cierre circular de los efectos y las causas, porque lo que es efecto de un lado se converrirá en causa de orro lado. Pore¡cmplo, cuaruo mayor es el amomonamicnro, más miasmas y enfermos habd. Cuanto mis enfermos, más muerros, desde luego. Cuanro más muertos, mis cadáveres, y por comi- guiente más mtasmas, ere. A través del medto se apunta, por lo tanto, .tese fenó- meno de etrculactón de l:u causas y los c:fecros Y el medio .lp.nc:cc: por lílumo como un campo de imervcnctón donde, en vezde alccrar a lostndtvtdum como un con¡unro de sujetos de derecho capaces de ac-.tones volunuttJ) Jst slu.:edta con la soberanía-, en ve1. de afet~arlos como una mulupltcidad de urganismm, de cuerpos susceptibles de prcstactones, y de pn:st.ac10nes extgtda:. u>mo en 1.1 dtsciplma, se crarará de afectar, precisameme, :1 una poblactón Me tdlem a una 1/mom dt In folu ... op. m .. 111, 1, pp. 385 y s~. {"Noción nc¡ptiva 1 1'1"" .opare<'<" en el si¡;ln XVIII, pJr.a cxplicJr las v.triacione;, y la~ cnfcrmtdJde~ m;l. <¡ue )a, .ad.tpracauncs y IJ> <.On· vcagcncaJs.'Cnano si c;ao 'fuc:a;a~ pea1erramcs' comriruycr.111 d rev~rso, d n~¡I;H avo de lu <Jue J conunu:ación llegJr:l d ser 1~ noción posaravJ de medao", p 3!15). 1 " (.;cur~e~ c~n¡;ualhem, "U: vav.macr son malicu", op. dt., p. 1~0: "1·.1 pauhlcna,aquc l.amec.l· ni<:a .!chf.aacsolvcr c11 1.1 épo<.a de Ncwton erad de l:a .acción .1 ,),~tanci.a de rndaviduos flsaw~ dauinao~". www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 18 de 134
  19. 19. 11 1 12 SEGURIDAD. IERRITORIO. I'OBLACION multiplicidad de mdividuos que e~dn y sólo existen profunda, esencial, bio- lógicameme ligados a la materialidad dentro de la cual existen. A través de ese medio ~e intentará alcanzar el punto donde, ¡usrameme, una serie de aconte· cimientos producidos por eso~ ind1v1duos. poblaciones y ~rupos interfiere con acontecimientos de upo cas• n:uural que ~uceden a su alrededor. Me parece que con el problema técnico planteado por la ciudad presen- Ciamos -pero no es m~s que un e¡emplo. podríamos encontrar muchos otros y ya volveremos a ello la irrupc1ón del problema de la "namralidad'" de la especie humana denuo de un medio arr.Ck.al. Y esa irrupción de la narurali- dad de la especie dentro ele la aniflc•ahdad pollrica de una relación de poder es algo fundamental, me parece. y para terminar me lim itaré a remitir a un rexw de qUien fue si n d uda el pnrner gran reónco de lo que podríamos ll:unar la biopolírica, el biopoder. Por lo dem:l~. ese auror habla de ello a propósito de orra cosa que es la naralidad, que fue desde luego uno de los grandes obje- tivos. pero se ve aparece• co n rock cl:~r~dacl b noción de un medio histórico natural como blanco de una imervencicín de poder, que me parece muy d ife- rente de la noción jurídica de la soberanía y el territorio y también del espa- do disciplinano. IF n lo concern1e1HC a] esa 1dea de un medio aruficial y natu- ral, en el cual el aruficlll actú:t como un:t naturale1.a con respecto a una población que. rejida de relaCiones sociab y polhicas, también funciona a la vez como una espec1e, enconrramos en las RtchtrchrJ rur la populatJOII de Moheau? un texto como el SI~Uiente: · 1-.nu~ comilla! en el m.tnu<erico, 1': 16. l'ouc~ult escribe:~Decn que es la trrupción de la 'naturalidatl' d~ la especie hum•na en el C-lmpo d~ la< técnicas de poder sería ir demasi:do (~jo. l'cm nucmus lh:utal aqul di~ ap;uccla snhte codo en la fornn de la necesidad. h tmuri- ciencia o la tl~htlldad. el mal. ahnr~ aparece como mteaccción de un~ mulupliadad de mdivi- dum que viven, traha,an )'coexisten unos cnn otros en un con,umo de elementos materialc.! 411c acatian sobre ello< y sobre los cuales. lcclpmcamcnae, dlm también acttian" Moheau, Rrth(lrhtr ti rnmidblllinllllllf ¡,popu/1111011 dt /11 Franu, Parls, Moutard. 1778; rcedición C<>ll introducw11 )' c-uadan analiuw de R. Gonnard. París. 1~ Geuthner, 1912, col. Coll ce~ion eles économa<tcs ct des réfurmatcur~ suciaux de b Fra11cc; rrcdición anotada por Eric Vilquin, París. INL'()/I'lll·, 19'14 Scgtin Jcan Clande Perrot, Unr bi<tflllf' imcUmurllr dt: ¡-¿. <niiO/IJU pnllliiJIIf, XVI(-)¡1 •11( urrlt, P.trf<. ~d. de l'rm~~. 1992. cul. Civilimions Ct Snciétés. 1'1'· 175 )' 17(., ese lrhrnconstitU)'C"(1vcrdadcrn 'cspíricu deb< leyes' demngr~ricas del sigloXVIII", l.a idencidad del atttur ("Mohc.llt", sin twmbrc de pila) fue objeto de una prolongad• conun- CLASF ()1-.L 11 DE ENERO OF 19i8 -13 Ocpc:ntlc del gohicrno cambiar la temperatura del o~irc: y mc:¡orar el clinu: un curso dado a 1~ agua_~ esrancada..~. ho~qucs planrado~ o quemado,, moncaña.~ dcs1ruidas por el tu:rnpn o el culuvo cons1antc de su 'upcrlictc forman un nuevn ~udu y un nuevo clinu. Tal es el .:feCIO del ricrnpo, de la h••bitacitín de la tic rra y de las vici~irudc:~ en el orden físico. c¡uc aun los camones m.i ~aludahlc, se han cornado morf>ílico.10 Y el autor alude a un verso de Virgrlio referido al vinu l)Ue ~e con~eLt en los tonele~ y dice: ¿nunca veremos hoy en lralia el vino congelarse en los tone- les?41Pues b1en, SI hubo rantos cambios no es porque el clima haya cambiado, sino porque las imervenciones políticas y cconómic:ts del gob1emo modiflt.-a- ron el curso de las cosas a ral punto que la naturaleza misma ha consriwrdo para el hombre... 1ba a decir orro medio, pero la pal.1bra no figura en Mohcau. Yc<>mo conclus1ón és1c dice: S1 del eluna, del régimen, de los uso~. de lo halmual de crcrta .1ccíones, resuha el pnncipto desconocido que forma el carác1cr ylosespíríltls, puede clccir~ec1ue los ohcranns, en vinud de leyc:' <abias, de c<r.lhlccimien[()S úrib, dc la moles- na que "gnrllcan los impues1m. de la faculrad dcnvada de su uprc:~1ón )'• en fin. de su e¡cmplo, ngcn la c:xi~tcnci.t física v moral de <us ~úhdi1os Ac.1so .tl¡;ún , •cr!i~ desde b puhlíca.:ión de 1~ nhr:r. Unos cu•nco< comcnurísu< vreron tn t'lun ~ud<ínunn tletr.il del cual se ucuh~ha el harón Auget de ilonryon, sucrm·~rnrnte tnccndcnrc tic Rinm, Atx y (., Rochclle. Hoy puecc ~tahlecaJo 411e d ltbro ~obra de <luaen fue su ~ccreww lwca 177S )'murió ¡tutlloun~dn en 1794. Jean-Daptistc ,foheau ('( Rene Ir ,fec. "jcJn·lh(IIÍstc Mohcau (17·iS-1794) ctles Rrchcrdm... Un auceur érugm~tiquc nu mychicruc?", en: ,lc•hc.-~u. Rr(hmhrt (( tllllltfllrllltOII! , np. {1/ ( 1994), pp .}(J. 365 '"Mohe:1u, Rrrl~trrhn rt mmtdlmtrom. , op. w .. libao 11. 2• parte. c.•p. 17, "Del"mOurncc du Gnuvcrnrment sur comes 1~ etu<cs <(Ut peuvcm d~terminec le~ progrcs nu k< pene! de la popularion", cdicrón de 1771!. pp. 154 )' ISS; edición de 1)12. pp 291 )' 292, rdKión ,(e 1'J91, p 307. La fr~c concluye así· "y no se encucmra punro de acl~cuín entre lm ¡.tr.ulm de frlo y de c~lc>r en las mtsm~l comarca~ en épous drfercntcs". 11 /bl(l.:"Virgtlro nos asombr.1cuando habl.t dd vino que en Italia se ungcla en los tnne le<: <in lug:tt . dtuhsla caenpitia de Roma no cta lo <(11<' C! l10y. desde l.t (11mc.1 de lns mmano, <(lle mejoraton b habrcación de rudus In< lugares que someue1u11 a 111 donunacrón"!cclrcióu de 177R, p. 155: edteión de 1912, p. 292: edición de 1991, p. 307). Un f~ ..~ !"" -~ ~ #f·.·d.i;l '::t. ~· J 1~..,..y~---- . ~ ~ ::....~Y.."i ~·~~' ~ ~, ~~,.':.} i•'! ' t r , :-._ ~ (, .. • P. ~ if • • ¡: !j ,.,.~ : h.'i :0 )"' ~ .. i• ..... " .. 5 1: f: " ...~ .Jv 't" ~·., • ,•. , ,P "'" ... .Jo .... '"-:;,;; " www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 19 de 134
  20. 20. 44 SEGURIDAD, TERRITOR 10. POBLACION dla podremos aprovechar esos insrrumenros para dar a las costumbres y el tspfritu de la nación un rasgo a volumad.42 Corno ven, volvemos a dar con el problema del soberano, pero ahora éste ya no es quien ejerce su poder sobre un territorio a partir de una localización geográfica de su soberanía política: es algo que tiene que ver con una natura- leza o, mejor, con la interferencia, el enredo perpetuo de un medio geográ- fico, climático y físico con la especie humana, en cuanto ésta riene un cuerpo y un alma, una existencia física [y] moral; y el soberano será quien renga que ejercer su poder en ese punto de articulación donde la naturaleza, en el sen- tido de los elementos físicos, interfiere con la naturaleza en el sentido de naturaleza de la especie humana; en ese punto de articulación donde el medio se conviene en determinante de la nawraleza. Altr intervendráel snheªno, y si quiere modificar la especie humana rendrá que actuar, dice Moheau,_g¡hn: el"ñ1edio.-Creo q_u~ ése es uno de los ejes, uno de los elemenro~fundamenta­ les de la introducción de los mecani~mos de seguridad, es de<;.ii:.Jaaparición, aún no de una noción de medio, sino de un proyecro, una técnica política que se dirige al medio. 42 Moheau, Rtd}(TC/m et consullrtwum..., op. cit., libro 11, 2• panc, cap. 17, ctlicaón de 1778, F· 157: edición de 1912, p. 293: edición de 1')94, pp. 307 y 308. aria ·s de crn- arre, :VIII, JCi(), t:dio unar , ase- Jire, 1 por (()Ué ña~?· •oclt:r :ong•. www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 20 de 134
  21. 21. C AL.:¿At>:J r·-·-······ ----~--....,, - P ·; · "· ., . F t • • . - - • • • 1 • l 1 ; 1t' :t.·- - . ......- ·-------·-- COLECCIÓN CRIMINOLOGÍAS -I- Directo1'es MARY B ELOFF - M AxiMO Sozzo Facullad de Derecho y Ciencias Sociales, UBA Facullad de Ciencias Jurftlicas y Sociales. UNL Traducción de Augusto Montero y Máxlmo Sozzo del original en Italiano (Responsab!lttd Llmttate. !lttori, Conjlttii. Giusttzta Penale. Feltrlnellt. Milano. 1989) Incluyendo los cambios y adendas realiza- dos por la autora en la revisión para la edición en Inglés de 1995. ·--- ~· Tamar Pitch RESPONSABILIDADES LIMITADAS Actores, Conflictos y Justicia Penal Buenos Aires •"·· f."·'·(~ ~~~ ", "' _..,..~ t tf, .-~ ..., !;1'). ·: !. •1, • ti.,; ··.J . "' ~ ••. ' . ' ; l; '· :.J~ ~ "3'0 ·' ... ~ . '!· • -. 11 .... •• ~•,--..'t, '1 '!.. •J. t: ·~ .. :..••. ,.. :1' :f~. t . -¡ ·1 !·, ~ ~· ~ ' ,,~~ ~---~-~ ~~ ~;"" .~:_..~ '¿,; J.·~ ~ • ~ ,.. ~ ,. ,. ·-.....· ·~'(~~i : '-."' www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 21 de 134
  22. 22. . 1 Primera edición: íunio 2003 345 PIT ~ Oj 1 Pltch. Temar Responsabilidades limitadas. Actores, conflictos y justicta penal. 11 ed. • Buenos Aires. Ad-Hoc. 2003. 320 p.; 23x16 cm ISBN: 950-894·384-X l. Título • 1. Derecho Penal DIRECCIÓN EDITORIAL Dr. Rubén O. V1llela Copyright by AD-HOC S.R.L. Dirección, AdminiStración y Correspondencia: Viamonte 1450- Tel./Fax: 4371-0778/4371 ·6635 C1055ABB Buenos Aires. República Argentina E-mail: info@adhoc-villala.com S1tio: www adhoc-villela.com Librería virtual. www.editorialadhoc.com Printed 1n Argentina Derechos reservados por la ley 11.723 ISBN: 950-894-384-X Esta ediCIÓn se terminó de unpnmtr en Junio de 2003 en Gráfica Lal s.rl., Loyola 1654 {C1414AVJ) Ciudad Autónoma de Buenos Aires Í NDICE Presentación de la colección .. . .......... .• ...... Prólogo . . . . . . . . . . . ... . ............ . ....... . Prefacio a la edición en castellano ............... . Pren11sa ...•.................................. J. Procesos uproductos del control social. Uso uabuso de un coucepto ....... .. ................ .. . . 9 13 31 35 39 1. Regulación. conformidad. consenso. coerción . . 41 2. Los méritos y deméritos del dualismo: lwcia una definición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48 3. El sistema de justicia pe11al y otros sistemas ele control social: un debate reciente . . . . . . . . . . . 51 4 . La peligrosidad social: una cueslió11 de límites 55 5. Peligroso o tratable: una alternaLiua c¡ue no es rígida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59 6. Peligrosidad social. subjctlulzación e Imputación de responsabilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61 7. Dicotomías . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 62 2. Estudiando la "cuesti6n criminal". El objeto de la cri- IIIÍnología y la responsabilidad de los criminólogos . 65 l. La paradoja de la responsabilidad 2. Una socialización de-subjetlulzada 3. Criminologías ................ . ....... . . . 65 69 71 www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 22 de 134
  23. 23. 6 RESPONSABILIDADES LIMITADAS. ACTORES. CONFLICTOS... 4. Variantes de realismo .................... . 4.1. La criminología como epidemiología ..... . 4.2. El criminólogo como reformador ........ . 5. Los abolicionistas: la criminología como desmis- tiflcaclón ..... ....... ..... ............ . . 6. ¿cuestión criminal o cuestión penal? ....... . 3. Investigaciones radicales, políticas "no frm dadas" .. l. Grande es la confusión bajo el cielo: el estado de la crim inología italiana . ... .............. . 2 { Cómo estudia r la cuestión crim inal ......... . 0 L2. 1. ¿gué es la cu estión criminal? . . ... ..... . 2.2. Causas y políticas . . . . ............... . 2.3. Un p roblema de punlo de visla .. .· .... . . . 2.4. Cuestiones d e responsabilidad ... .'.·.... . 2.5. Constreñimientos y responsabilidad ..... . 2.6. Argumentos sociológicos para un derecho penal mínimo .. ... . ........ .............. . 4. ¿Mejor los j inetes que los caballos? El uso del poteucial simbólico de la j usticia penal por parte de los·actores en conflicto ............ .... . . ........ . .... . l . Cruzadas simbólicas y procesos de victimización 2. La ambivalencia de las movilizaciones contem- poráneas ............. . ......... . ...... . 79 79 83 88 89 93 93 100 100 103 106 1 1 l 115 121 125 126 131 3. La producción del sí mismo como actor y la cons- trucción de los problemas sociales . . . . . . . . . . . 132 4. La solución penal y sus consecuencias. . . . . . . . 135 5. La demanda de crlmlnaliz a ción como sol ución provisor ia de la ambivalencia d e los actores co- lectivos contemporá neos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139 6. De la opresión a la victimiz a ción: el desplaza- miento de la cuestión de la responsabilidad de la sociedad al Individuo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144 ÍNDICE 7. Diferentes maneras de ser víctimas 8. Las "vícUmas" y la política de los derechos ... 5. La cuestión de la desviació,~juven il ............ . .l . Unajustlcia diferente ....... .... ......... . 2 . La deliltcuenclajuventl en Italia .......... . . 3. De la corrección a la reeducación .......... . 4. La relaciónlcoriflicto entre el Tribunal de Menores y las agencias asistenciales territoriales . .... 5. Justicia de los d er echos o justicia de las necesi- dades: ¿unjalso dilema? ......... ........ . 6. Responsabilidad ¿d e quién? .......... . .... . G. Responsabilidad penal y enfermedad mental. J usticia penal y psiquiatría reformada en Italia .... ..... . l . Premisa. Problemas políticos y cttestiones teóricas 2. El dilema del psiquialrajorense: ¿quién es su cliente? . .. ................... ... ..... .. . 3. Elecciones riesgosas ..................... . 4. El dilema deljuez: ¿castigar es curar? ...... . 5. Los dilemas de la psiquiatría en el territorio: ¿cas- tigar es curar? .. ........................ . 6. Riesgos y peligros ....................... . 7. Soluciones diferentes. problemas nuevos .... . 7 - 151 157 16 1 ~~ 162 165 168 173 181 186 189 190 200 205 208 213 221 223 7. De la opresión a la victimización. El debate sobre la ley Merlín . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 229 ~r' · 1. Premisa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 230 2. ¿Abolir la regulación o abolir la proslllución? . 232 3. Liber tades civ iles y defensa social . . . . . . . . . . 241 4. De opr imidas a víctimas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247 www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 23 de 134
  24. 24. 8 RESPONSABILIDADES LIMITADAS. ACTORES. CONFLICTOS... fA 8. De la victimización a la autonomía. La~ mujere~, el fe- minismo y la ley sobre la violacióu . . . . . . . . . . . . . . 25 1 1. A modo de prólogo 252 2. ¿violencia o sexo? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255 3. Veinte años de lucha .............. .. . . : . . . 260 4. Sexualidad y cruzadas morales . . . . . . . . . . . . . 262 5. Legislando sobre los cuerpos d e lns mujeres .. 6. El miedo a los varones ..... . ........ .. ... . 7. Pieta remarta: derecho de género ... ... .... . 8. B reves instrucciones para el uso del pensamiento feminista italian o . .. ..... .. ............. . 9. Responsabilidad y sujetos ................ . 1O. M enos derecho ............ . ..... ........ . 9. Una política de la soberanía .................. . 1. Igualdad. diferencia y d erecho p ena l .... . .. . 2. Para una política de la sobera nía Bibliografía . ............ . ... . ................ . 263 269 274 278 282 287 295 295 299 305 "Crl produce campo d que apu El ti -cuanel ciplina • "métodd ro sobre sa. caml "delito". tuales d Su therl¡ nes de¡; estructu posillvl ~ toS COII 1 En partí trabajo 1 fines dr y borros está dad cos y ex1 blemas tión cri~ Se que atn: queable¡ cial. la e ·so y ·g~ pacio d< quescol____________ J www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 24 de 134
  25. 25. www.apuntesallprint.com.ar c o n s t i t u c i o n @ a p u n t e s a l l p r i n t . c o m . a r Página 25 de 134

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