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Cristo el fin de la ley

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Cristo el fin de la ley

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Cristo el fin de la ley

  1. 1. Para el 17 de mayo de 2014 PARA ESTA SEMANA: Romanos 5:12-21; 6:15-23; 7:13-25; 9:30-10:4; Gálatas 3:19-24. TEXTO CLAVE: "De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia" (Romanos 10:4). PREVIEW SÁBADO 10Mayo H abía una vez un rey sabio que gobernaba un reino muy prós- pero. Su hijo, John, era muy curioso, y le gustaba viajar por el reino. El rey le dijo que tuviese cuidado con lo que encontrara en una de las montañas, porque allí había una piedra mágica. Cualquiera que tocara esa piedra sería maldito, sería enviado a una tie- rra muy lejana y se convertiría en un campesino. Un día, John fue a esa montaña y encontró una piedra que brillaba. Decidió levantarla y llevarla a casa. Sin embargo, cuando la tocó quedó Inconsciente; y cuando se despertó, descubrió que estaba en una pe- queña choza al borde de un barranco. Podía distinguir el reino de su padre del otro lado del barranco. ¡Cómo se arrepentía de no haberle prestado más atención a la advertencia de su padre! John se esforzó por construir un puente que lo llevara de nuevo al reino de su padre, pero cada vez que llegaba a la mitad del cañón el poste que hacía de base del puente se caía al valle, y tenía que empezar de nuevo. Finalmente, el padre lo encontró y, por amor a su hijo, construyó un puente con pedazos de la roca como base para cada uno de los postes. Cuando John comenzó a cruzar el puente, el padre extendió su mano. Por fe, John tomó la mano de su padre y juntos volvieron al reino. Nosotros somos como John. Nos encanta aventurarnos solos por el mundo, y desobedecemos a nuestro Padre. Sin embargo, nuestro Padre celestial envió a su Hijo, Jesús, la Roca eterna, que es el puente que nos lleva de vuelta al cielo. Desafortunadamente, a menudo nos olvi- damos de Jesús, la fuente de la Ley. A menudo nos olvidamos de que somos salvos por su gracia. No nos gusta estar bajo el gobierno de su Ley, pero sin su Ley, el puente a la salvación colapsaría. Esta semana seguiremos aprendiendo sobre Jesús, su Ley y su gra- cia, que se extienden a los seres humanos pecadores. Lección para jóvenes | 47 07Cristo, el fin de la Ley RECURSOS ESCUELA SABATICA - www.escuela-sabatica.com
  2. 2. CRISTO, EL FIN DE LA LEY La transgresión de Adán y de Eva a Ley de Dios nos hizo a todos pe- cadores. El pecado nos separa de Dios y a unos de otros; causa muerte física y espiritual. Dios, Cristo y la Ley son uno. Dios y Cristo son sus co- autores; refleja su carácter amante. Satanás disfruta cuando decidimos transgredir esta Ley, porque cada vez que lo hacemos la separación entre nosotros y el Salvador se hace mayor. Desde el comienzo del pe- cado, Satanás siempre ha sostenido que es imposible guardar la Ley de Dios y que las personas que la transgreden no pueden obtener perdón. Sin embargo, Dios tiene un plan maravilloso para restaurar nuestra rela- ción con él. Podemos aprender este plan en los textos mencionados. Ne- cesitamos entender y aceptar este plan para ser salvos. El entendimiento de Pablo sobre la Ley (Romanos 3:31; 5:8; Hebreos 2:9) Muchas personas piensan que la Ley de Dios tiene un efecto negativo en sus vidas espirituales y sociales. Aun así, la carta de Pablo a la con- gregación de Roma analiza claramente la relación entre la Ley y la sal- vación. Obedecer la Ley es estar de acuerdo con la voluntad de Dios. La Ley es "espiritual" (Romanos 7:14) porque viene de Dios (Romanos 7:10). A través de esta experiencia personal con Cristo, Pablo se da cuenta de que la Ley es un regalo de la gracia de Dios. Sin embargo, también reconoce que este regalo conlleva una gran responsabilidad de obedien- cia (Romanos 2:17-24). Cada pecador debe cumplir los requisitos de la Ley. Es por esto que durante la época bíblica el pueblo de Dios preparaba sacrificios sustitutos que simbolizaban la muerte del Salvador por nosotros. Cristo cumplió la Ley en que él mismo fue el sacrificio que esta requería. "Por la grada de Dios" gustó "la muerte por todos" (Hebreos 2:9). Como Adán, todos pe- caron (Romanos 5:12) y, por lo tanto, todos experimentan la muerte, es decir, la primera muerte. La muerte que Cristo gustó por todos fue la se- gunda muerte: la plena maldición de la muerte (Apocalipsis 20:6). Cristo y el perdón son el cumplimiento de la Ley (Juan 19:30) El sistema judío de sacrificios señalaba al sacrificio de Cristo, así que cuando Cristo murió el sistema se volvió obsoleto. La muerte del Cordero de Dios llegó a ser la ofrenda por los pecados del mundo. Cuando Cristo murió, se cumplió el gran plan de salvación. Al aceptarlo como nuestro Salvador, y al vivir una vida de obediencia mediante la presencia del Es- píritu Santo, podemos entrar en la presencia de Dios. Satanás es ven- cido. La muerte de Cristo provee perdón para cada pecador que anhela salvación. Un perdón así no excluye la obediencia; por el contrario, el Espíritu nos guía en el camino de la Ley. Biblia en mano Lee Romanos 5:12 al 21. ¿De qué manera se revela el mensaje de la gracia de Dios en estos textos? DOMINGO 11 48 | Lección para jóvenes Mayo
  3. 3. ENTRE DOS EXTREMOS LUNES 12Como cristianos enfrentamos el peligro de pensar que porque recibi- mos la gracia podemos ignorar las demandas de la Ley y continuar transgrediéndola. "El corazón de muchos está en guerra con Dios. No están sujetos a su ley [...]. Pueden hablar de Cristo como de su Salva- dor, pero él les dirá finalmente: 'No os conozco. No os habéis arrepen- tido genuinamente delante de Dios por la transgresión de su santa ley y no podéis tener fe genuina en mí, porque mi misión fue exaltar la ley de Dios' " (Mensajes selectos, t. 1, p. 281). Al tratar de evitar este pensamiento, podemos irnos al otro extremo: confiar en la Ley para nuestra salvación. En consecuencia, nos frustra- mos por nuestros errores o nos olvidamos de la gracia de Dios y nos volvemos autosuficientes. "Cuánto pierde el alma que entiende las vi- gorosas demandas de la Ley y que, sin embargo, no llega a comprender la sobreabundante gracia de Cristo" (Ibíd., t. 1, p. 182). "¿Cómo pueden nuestros ministros llegar a ser representantes de Cristo cuando se sienten autosuficientes; cuando su espíritu y actitud dicen: 'Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada'? No debe- mos encontrarnos en una condición de satisfacción propia, o se nos describirá como aquellos pobres, infelices, miserables, ciegos y desnu- dos" (1888 Materials, p. 695). "Cristo es el fin de la ley" significa que nos ha perdonado y liberado de la condenación de la Ley. También significa que nos capacitará para vivir según la Ley. "El Redentor levanta al pecador del polvo y lo coloca bajo la dirección del Espíritu Santo. Cuando el pecador contempla al Redentor, encuentra esperanza, seguridad y gozo. La fe se aferra de Cristo con amor. La fe obra por el amor y purifica el alma" (Mensajes selectos, t. 1, p. 409). "¡Jesús, precioso Salvador! En él hay confianza, ayuda, seguridad y paz. Él es quien disipa todas nuestras dudas, es la mayor esperanza. ¡Qué precioso es pensar que realmente podemos llegar a ser partícipes de la naturaleza divina cuando venzamos así como Cristo venció!" (1888 Materials, p. 696). Biblia en mano De acuerdo con Romanos 6:12 y 15 al 23, ¿cuáles son las implicaciones para vivir una vida de gracia? Ver especialmente Romanos 6:12, 15, 17. ¿Por qué es tan fácil quedar atrapado por la lógica defectuosa que dice que, por no ser salvados por la Ley, ya no necesitamos obedecerla? Lección para jóvenes | 49 Mayo
  4. 4. MÁS QUE UNA LEY Así como los cuatro evangelios cuentan la vida de Cristo, el libro de Roma- nos explora el significado de su muerte expiatoria. Este libro es, quizá, la pre- sentación más sistemática de doctrina en la Biblia. Al leer los primeros once capítulos encontramos la base del evangelio: como todos los seres humanos somos culpables y no podemos liberarnos del castigo por nosotros mismos, Dios envió a su único Hijo para liberarnos, con el fin de estar en armonía con él y vivir bajo el amor de Cristo, en lugar de bajo la Ley. Los capítulos 12 al 16 nos hablan de la conducta que es posible cuando creemos en el evangelio. En Romanos 6 Pablo se centra en el problema del pecado, sobre cómo nos- otros, salvos por la sangre de Cristo, morimos al pecado y vivimos en él. Así dejamos nuestra vieja vida de pecado para vivir una nueva vida bajo la guía del Espíritu Santo. Este capítulo a menudo se malinterpreta. Satanás nos quiere llevar a creer que la Ley fue clavada en el Calvario. Pero esto no es lo que Pablo está diciendo. Él dice que los cristianos no están bajo Ley como un ca- mino de salvación, sino bajo grada. La Ley no puede salvar a un pecador, ni puede poner fin al pecado o a su dominio. La Ley revela el pecado (Romanos 3: 20), y debido a la pecaminosidad del hombre, la Ley agranda, por así decirlo, la transgresión. "En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son us- tedes esclavos de la justicia" (Romanos 6:18). Como esclavos de la justicia, ya no vivimos bajo la Ley sino por gracia, amor y compasión. Recuerda siempre el precio que fue pagado por tu pecado. Re- cuerda siempre que Cristo te representa ante el Padre. Guardar la Ley no te salva. Aun así, debería ser evidente para todos que tu estilo de vida es el estilo de Dios. La santificación es un proceso continuo de consagración; es el desarrollo armonioso, día tras día, de las facultades físicas, mentales y espirituales, hasta que se restaure en nosotros la imagen de Dios, a cuya semejanza fuimos creados originalmente. El propósito de Dios en el plan de salvación no es solo nuestro perdón o justificación, sino nuestra res- tauración, o santificación. Biblia en mano Lee Romanos 7:13 al 25. ¿Cómo hemos de entender estos versículos? ¿Habla Pablo aquí acerca de un hombre no convertido, o esa es la expe- riencia del convertido? ¿Qué razones puedes dar para tu respuesta? Lee otra vez los versículos para hoy. ¿De qué forma reflejan tu propia expe- riencia con Dios? A pesar de tus luchas, ¿cómo puedes experimentar, sin embargo, la esperanza que Pablo expresa allí? MARTES 13Mayo 50 | Lección para jóvenes
  5. 5. DELEITARSE EN LA LEY DE DIOS ´MIÉRCOLES 14Mayo Muchas familias tienen reglas que los miembros deben obedecer para tener un hogar feliz. Cuando era niño, a veces llegaba tarde a cenar porque no dejaba de jugar al fútbol cuando debía. En esas oca- siones, mi padre me esperaba en la puerta de la casa y algunas veces me disciplinaba por hacer esperar a todos. Dios nos ha dado las leyes de los Diez Mandamientos para que sea¬mos felices en él. Y aunque seguir estas reglas no nos salva, nos ayuda a tener una mejor vida. A continuación, hay tres cosas sobre los Diez Mandamientos que deberíamos recordar. Es posible obedecer la Ley de Dios. ¿Cómo? "Al ser recibida en Cristo [la ley de los Diez Mandamientos], ella obra en nosotros la pureza de carácter que nos traerá gozo a través de los siglos eternos. Es una muralla de protección para el obediente. Contemplamos en ella la bon- dad de Dios quien, al revelar a los hombres los principios inmutables de justicia, procura escudarlos de los males que provienen de la trans- gresión" (Mensajes selectos, t. 1, p. 276). Cuando recibimos los Diez Mandamientos "en Cristo", entonces, como Pablo, podemos decir que nos deleitamos en ella (Romanos 7:22). Obedecer los Diez Mandamientos nos ayuda a ser buenos ejemplos. Al recordar y obedecer la Ley de Dios, puedes llegar a ser un ejemplo íntegro en tu familia e iglesia, en tus clases y con tus amigos, en reu- niones sociales. Pablo nos recuerda "No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así po- drán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y per- fecta" (Romanos 12:2). Estamos aquí para marcar una diferencia. La obediencia a la Ley de Dios nos ayuda a lograrlo. Obedecer la Ley de Dios contribuye a crear mejores comunidades. Como cristianos, debemos ser buenos ejemplos para el mundo que nos rodea. Como Jesús dijo, somos la "sal de la tierra", y la "luz del mundo" (Mateo 5:13,14). Ser la "sal" y la "luz" comienza guardando la Ley de Dios. Una vez que las personas vean cómo experimentamos los bene- ficios de la obediencia, muchos también querrán vivir en el Reino de Dios. Biblia en mano Lee Romanos 9:30 al 10:4. ¿Cómo explica Pablo aquí de qué modo la sal- vación es por la fe y no por el cumplimiento de la Ley? Quien toma en serio la Ley siempre está expuesto al peligro del legalismo o de procurar establecer "su propia justicia". Al esforzarnos por obedecer la Ley de Dios, ¿de qué manera podemos cuidarnos para no caer en lo que puede llegar a ser una trampa muy sutil? Lección para jóvenes | 51
  6. 6. ¿TE SALVAN TUS BUENAS ACCIONES? Por años, las denominaciones cristianas han estado discutiendo si los Diez Mandamientos mantienen su validez luego de la muerte de Cristo, o no. En Romanos, Pablo habla bastante sobre estas leyes y acerca de nuestra necesidad de obedecerlas. Es cierto que no obtenemos salvación a menos que tengamos fe en el sacrificio de nuestro Señor por nosotros. Lo amamos tanto porque él nos amó lo suficiente para morir la segunda muerte por nosotros. "Cuando amamos de esta manera, ¿podemos dejar de lado la Ley? No, porque es una parte importante de la instrucción de Dios lo que le da una forma específica al amor. El amor verdadero no se verá envuelto en robar, matar o cometer adulterio. La persona que ama, entonces, cumplirá la Ley. Y aunque el amor nunca transgredirá la Ley, cuando se entiende de manera correcta, a los ojos de quienes la entien- den de manera legalista o literal, puede parecer que el amor está trans- grediendo la ley".1 Necesitamos entender que seguir la Ley de Dios es un acto absoluto que realmente mejora nuestro carácter y nos convierte en mejores personas. En Romanos 9 y 10 leemos cómo el pueblo de Dios guardaba seria- mente la Ley, pero no oía la voz de Dios. Nosotros también, a veces, somos culpables de esto. Nos enfocamos en los que podemos hacer o no podemos hacer según la Ley en lugar de enfocarnos en Cristo, el Dador de la Ley. Es entonces que nos encontramos atrapados tratando de cumplir la ley con nuestras habilidades humanas limitadas. Es enton- ces que nos olvidamos de que debemos dejar que el Espíritu Santo nos ayude a desarrollar un carácter como el de Cristo, y así servir a quienes nos rodean. Como cristianos, debemos entender que tenemos que ser luces en este mundo; luces que reflejan a Cristo, quien personifica perfectamente la Ley. Biblia en mano Lee Gálatas 3:23 y 24. ¿Qué imágenes usa Pablo para describir el propósito de la Ley? ¿Qué te parece que significan esas imágenes? A la luz de la explicación de la función del tutor, ¿cuál crees que es el propó- sito de la Ley para alguien que ha recibido la salvación en Cristo? Lee cuidadosamente Gálatas 3:21. ¿Qué dice que elimina para siempre cual- quier idea de que podemos salvarnos por la obediencia a la Ley? ¿Por qué esto es una noticia tan buena? Lleva tu respuesta a la clase el sábado. ___________________ 1 John C. Brunt, The Abundant Life Bible Amplifier: Romans (Boise, Idaho, Pacific Press, 1996), pp. 230, 231. JUEVES 15Mayo 52 | Lección para jóvenes
  7. 7. RECUERDA VIERNES 16Mayo Los seres que viven en otros mundos y que contemplan la Tierra y lo que sucede aquí deben de encontrar todo esto increíble. Dios escribió una Ley perfecta que, a causa del pecado de Adán y de Eva, nos es imposible cumplir.Así que envió a Jesús para que sea nuestro Salvador y nos muestre cómo vivir, a través de la presencia del Espíritu Santo en nuestros corazo- nes. Dios es el originador de la vida; pero en Cristo tuvo que morir por nos- otros para que podamos obtener salvación.Apesar de todo eso, Dios sigue amándonos de manera infinita. Él quería que el Edén fuera el principio de la eternidad, pero cuando los primeros seres humanos fallaron, estaba listo con un plan B: gracia y sacrificio. Lección para jóvenes | 53 CONSIDERA Pinta un mural en madera o papel. Proponte ilustrar a Cristo como el» Salvador del mundo. Haz una representación de lo que podrían decir sobre la gracia de Dios» los seres de otros mundos que observan lo que está sucediendo en la Tierra. Canta el himno "Sublime gracia", número 303 del nuevo Himnario ad-» ventista. Escribe una estrofa más, que hable sobre tu propia vida. Memoriza Romanos 6:23. Al hacerlo, piensa en lo que significa para ti.» Hornea palitos de pan en forma de cruces usando masa de pizza o al-» guna similar, y llévalos a la iglesia para el almuerzo del sábado o la cena del viernes de noche. Escribe sobre cómo el infinito amor de Dios ha cambiado tu vida.» Haz un diagrama con el concepto de la salvación. Puedes encontrar un» buen ejemplo llamado "The Bridge" [El puente] en http://bible.org/ series- page/bridge-session-3 AMPLÍA Filipenses 2:8; Isaías 59; Efesios 2:8, 9. El camino a Cristo, cap. 1; Primeros escritos, cap. 36. Colaboraron esta semana: Daniel Saputra, Palembang, Sumatra del sur, Indonesia; Victor Joe, Si- naga, Palembang, Sumatra del sur, Indonesia; Danny y Rachel Handoko, Eindhoven, Países Bajos; Gomgom Douglas Cougar Simatupang, Rumbai, Pekanbaru, Indonesia; Osvald Taroreh, Jakarta, In- donesia; Fritz y Joice Manurung, Ambon, Maluku Islands, Indonesia; Debbie Sasser, Battin, Friends- wood, Texas, EE.UU. RECURSOS ESCUELA SABATICA - www.escuela-sabatica.com

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