El hijo prodigo

1,561 views

Published on

http://yahoel57.blogspot.com/2010/09/las-dos-casas-de-israel.html

Published in: Spiritual, Self Improvement
2 Comments
1 Like
Statistics
Notes
No Downloads
Views
Total views
1,561
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
2
Actions
Shares
0
Downloads
22
Comments
2
Likes
1
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

El hijo prodigo

  1. 1. 1 La restauración de todo Israel, las dos casas: Efraín y Judá La parábola del hijo prodigo Extracto tomado de: http://yahoel57.blogspot.com/2010/09/las-dos-casas-de-israel.html Hay aun otra muestra de esta maravillosa historia, en un Midrash (parábola) de nuestro Rabí el Mashiaj Yehoshúa Ben Yosef, Urí/Lucas 15:10-32 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. A continuación una explicación de este texto basada en el comentario de Ketriel Blad
  2. 2. 2 El Padre, YHWH, tenía dos hijos, Yehudah y Efraim. Efraim era el más joven de los dos. Este, tomó la decisión de dejar a su Elohim e irse lejos, a los gentiles. Ya no quería celebrar el Shabat, ni obedecer la Torah, gastó su bendición heredada de Avraham entre los gentiles. Y cuando había perdido toda la herencia de sus antepasados, y ya no le quedaba nada de la identidad hebrea, tuvo una necesidad enorme y notó que estaba vacío. Estaba sucio y maloliente porque no seguía la Torah de Dios que había llenado el corazón de sus ancestros. Estaba viviendo en pecado y comía cosas impuras; cerdo, conejo y mariscos. Además se estaba alimentando de filosofías paganas venidas de Babilonia y Grecia que no podían llenar su vida. Conocía todas las doctrinas de la Iglesia, pero su estómago estaba vacío. Necesitaba algo más. Un día volvió en sí. Había algo dentro de él que todavía le llamaba. Cuando oía la música hebrea fue profundamente conmovido. Tenía ganas de acercarse a la casa de su padre, a Israel. No obstante, tenía miedo de ser acusado de “judaizante”, y de vivir “bajo la ley”. Pero al final tomó la decisión de volver a sus orígenes hebreos, porque sabía que en ellos había comida que podía llenar su vida. Allí estaba la Torah y el Espíritu de Elohim que son el alimento que puede llenar su interior. Allí había pureza y alegría. Allí había celebraciones maravillosas que venían del cielo, no de Babilonia; fiestas que venían de Jerusalem y no de Roma. Estaba dispuesto a estudiar la Torah y a celebrar el Shabat con su Padre. Cuando se acercaba a la casa de Israel, el Padre le estaba esperando. Su humillación fue cambiada en honra. Su identidad comenzó a restaurarse por completo, No necesitaba sentirse rechazado por no haber nacido como judío. Era un hijo pleno, totalmente aceptado por Su Padre. Sin embargo, a su hermano mayor, Yehudah, no le gustó nada la idea de la reunificación de los dos hermanos. El tenía sus propios problemas y estaba todo el tiempo ocupado con su intento de cumplir las normas de su Padre. Se enfadó cuando vio a su hermano con el talit puesto. El no estaba dispuesto a compartir la herencia con su hermano que la había malgastado entre los gentiles. El no era judío, no había sido circuncidado en la carne. No había nacido de madre judía, ni se había convertido al judaísmo legalmente. Además tenía una pinta de gentil y no sabía comportarse como un judío. Era algo humillante para el. Pero la ultima palabra la tenia el Padre y sería dada: Yehudah, ustedes han estado siempre conmigo, y todas mis cosas son suyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano Efraim era muerto, y ha revivido; se había perdido entre los gentiles, y es hallado digno de ser llamado Hijo del Elohim viviente.

×