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0 2 maria bascuñan

  1. 1. INFANCIA M.- Luz Bascuñán R. INDICE - Desarrollo de destrezas motoras - Adquisiciones cognitivas que acompañan al desarrollo motor - Sub-estadios del período sensorio-motor - Principales adquisiciones durante el período sensorio-motor - Evaluación del del desarrollo psicomotor - Factores que influyen en el desarrollo psico-motor del niño - Programas de estimulación temprana - Desarrollo psicomotor como variable integral - Desarrollo socio-emocional temprano - Vínculo temprano madre-hijo - Necesidades del recién nacido y funciones maternas - Influencias en el desempeño de las funciones maternas - Separación y ausencia Materna - Teoría del Apego - El aporte de Bowlby - Fases en el desarrollo del Apego - Cuidado materno y vínculo de apego - Apego y Desarrollo posterior - Transmisión intergeneracional del apego - Identificación de dificultades en la interacción madre-hijo - Bibliografía 122
  2. 2. Infancia Desarrollo del recién nacido a los dos años de edad Estudiar esta etapa es de especial relevancia ya que como se ha señalado antes, cada fase evolutiva descansa sobre las etapas anteriores y siendo esta la primera de ellas ofrecerá los cimientos básicos sobre los cuales descansa el desarrollo de la persona. Durante los primeros años de vida observamos un rápido desarrollo de habilidades cognitivas y motoras y un sin numero de conquistas en el plano social y emocional. Debido a que el desarrollo de las funciones psicológicas durante esta etapa está indisociablemente ligado al de las funciones motoras, se utiliza el término “desarrollo psico-motor” para describir su evolución integral. Desarrollo de destrezas motoras Existe un orden definido y progresivo en la adquisición de destrezas motrices. El desarrollo de las habilidades motrices van de lo simple a lo complejo y de movimientos individuales hacia actos cada vez más coordinados. Es así como puede describirse una serie secuencial de adquisiciones en relación al control de la cabeza, el control de las manos y la locomoción. Si bien se establecen ciertas edades promedio en las cuales la mayoría de los niños exhiben tales habilidades, no debemos olvidar que cada niño se desarrollará a su ritmo y que tales edades deben tomarse flexiblemente como una guía más que una regla. Por ejemplo, a los tres meses el bebé comenzaría a rodar sobre si mismo, a los seis meses lograría sentarse sin apoyo y comenzaría a moverse de formas variadas (gateo). Ya a los 10 meses podría desplazarse por todas partes con mayor propiedad y muy pronto podría mantenerse parado. Alrededor del primer año la mayoría de los niños lograrían ponerse de pie por sí mismos. Pronto darían sus primeros pasos (primero con ayuda u apoyo en algún objeto y luego sin apoyo) adquiriendo cada vez más estabilidad, equilibro y soltura. Como puede suponerse cada una de estas adquisiciones posibilitan nuevos tipos de interacción con el medio y esto a su vez se asocia a nuevas capacidades cognitivas, emocionales y sociales. Adquisiciones cognitivas que acompañan al desarrollo motor De acuerdo a la teoría del desarrollo cognitivo de J. Piaget, desde nacimiento hasta aproximadamente los 2 años de edad, el niño se encontraría en el período sensorio-motor. Durante esta etapa el niño posee dos herramientas fundamentales para funcionar y adaptarse en el mundo: la percepción y la motricidad. Existe un marcado desarrollo intelectual, esto es, la conquista por medio de la percepción y del movimiento de todo el universo práctico que lo rodea. Para Piaget el niño es un agente activo en su desarrollo, éste experimenta y 123
  3. 3. manipula el medio para hacer sentido de él. Este es el período de inteligencia práctica, anterior y hasta la adquisición de la función simbólica (con la cual el niño ya no se enfrentaría a un universo práctico solamente sino que a al mundo de las representaciones mentales). Los progresos en este plano constituyen los cimientos sobre los cuales se construye progresivamente, la inteligencia, la integración al mundo de las personas y en síntesis todo el desarrollo posterior. Piaget distingue seis sub-estadios dentro del período sensorio-motor (ver tabla 1). Período Sub-períodos 1. 0-1 mes. Uso de reflejos 2. 1-4 meses. Primeras adaptaciones adquiridas y reacciones circulares primarias. 3. 4-8 meses. Reacciones circulares secundarias y Sensorio-motor procedimientos para prolongar los espectáculos agradables 4. 8-12 meses. Coordinación de esquemas secundarios y aplicación a situaciones nuevas 5. 12-18 meses. Reacciones circulares terciarias y descubrimiento de nuevos medios. 6. 18 meses en adelante. Invención de nuevos medios a través de combinaciones mentales. Sub-estadios del período sensorio-motor Durante el primer sub-período el bebé ejercita sus reflejos innatos y adquieren algún control sobre ellos. Luego la actividad del niño no se limita a una simple repetición del mecanismo reflejo sino que repiten conductas placenteras que han ocurrido por caualidad por primera vez (por ejemplo la succión). En este momento la actividad se centra en el propio cuerpo, sin embargo luego comienzan a interesarse más en el ambiente. Repiten acciones que han tenido resultados atractivos y prolongan las experiencias que les resultan interesantes. Posteriormente la conducta se hace más intencional y gracias a la coordinación de los diferentes sistemas sensoriales utilizan cada vez más conductas aprendidas para alcanzar sus metas. Luego el niño busca de antemano un fin no inmediatamente accesible por lo que recurre a intermediarios. Es una "experiencia para ver lo que pasa" donde varía y gradúa su acción para examinar los resultados. Por ejemplo, el acto de soltar un objeto en distintas direcciones. Si se encuentra ante obstáculos puede ensayar con diferentes medios conocidos y experimentar hasta encontrar la solución. Por ejemplo varía el golpe y movimiento del palo hasta mover un objeto en la forma deseada. Por último el niño adquiere la capacidad de inventar nuevos medios a través de combinaciones mentales. Esta etapa constituye una transición del acto sensorio-motor a la representación. El niño ya no procede por tanteo y error o experimentación activa sino que prevee antes de probar que maniobras resultarán exitosas. Puede imaginarse interiormente las acciones que antes debía hacer efectivamente. Principales adquisiciones durante el período sensorio-motor 124
  4. 4. En un principio el niño es egocéntrico, todo es referido a si mismo, al propio cuerpo y a la propia actividad. Aún no existe una clara distinción entre el y el mundo. Los progresos de la inteligencia sensorio-motriz desembocan en la construcción de un universo más objetivo donde el cuerpo del niño es visto como uno más entre otros y donde puede oponer su vida interior al mundo externo. Entre las adquisiciones más importantes de este período se encuentran la construcción de la categoría de objeto por la cual es posible la constancia o permanencia de objeto, esto es la capacidad de creer que un objeto existe aún cuando no sea percibido. En un principio el niño sólo reconoce cuadros sensoriales familiares cuando están presentes, es decir los objetos existen sólo mientras permanezcan en su campo perceptual. Con la adquisición de la noción de objeto logra comprender que las cosas corresponden a "algo" que existen independiente a que las perciba. Evaluación del niño en esta etapa Existen pruebas de desarrollo por medio de las cuales puede obtenerse un coeficiente de desarrollo (CD). En Chile disponemos de una prueba nacional con materiales simples y de fácil aplicación y corrección. Esta es la Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor de 0 a 24 meses (EEDP) que se construyó tomando como referencia múltiples pruebas de desarrollo en distintas partes del mundo. Esta escala evalúa cuan bien va un niño en su desarrollo considerando 4 áreas: Lenguaje: verbal y no verbal (reacciones al sonido, vocalizaciones, comprensión y emisiones verbales), Motora (motricidad gruesa y fina), Social (habilidad para reaccionar frente a las personas y para aprender por medio de la imitación) y área de Coordinación (reacciones del niño que requieren coordinación de funciones). Cada área es representada por un número de itemes específicos que corresponden a comportamientos esperables en nuestros niños en las distintas edades. Además de obtener un Coeficiente de Desarrollo puede elaborarse un perfil a partir del cual observamos el nivel de desarrollo en las distintas áreas según las normas establecidas para su edad, género y nivel socio-económico. Factores que influyen en el desarrollo psico-motor del niño Actualmente se dispone de un vasto cuerpo de evidencia sobre las diferencias que existen en desarrollo psicomotor de niños expuestos a diferentes condiciones ambientales. Estos estudios sistemáticamente tienden a muestrar que tales diferencias van en desmedro de los grupos desventajados. A partir de esto Riessman (1962) acuñó el termino “deprivacion ambiental, psicosicial o cultural”. Esto se refiere a la insuficiencia de estímulos sensoriales y emocionales en cantidad y oportunidad requeridas en el ambiente inmediato del niño. En Chile se ha estimado que aproximadamente un tercio de niños de sectores marginales se encuentra bajo los rangos normales y que consistente con investigaciones internacionales el área de mayor déficit es el lenguaje (Izquierdo y col. 1987). También se ha observado que estas diferencias aumentan con el tiempo. De acuerdo a un estudio de 851 familias de nivel socio-económico bajo realizado por UNICEF (1986) entre niños menores de 2 años se observó un 16% de niños con déficits en el desarrollo psicomotor. Sin embargo, entre los niños mayores de 2 125
  5. 5. años el porcentaje aumenta notablemente encontrando que 4 de cada 10 niños muestran déficits en desarrollo psicomotor. Bajo la suposición que gran parte del déficit de los niños de escasos recursos viene de condiciones ambientales se desarrollan los programas de estimulación temprana. Programas de estimulación temprana Estimulación temprana es definida como el conjunto de acciones tendientes a proporcionar al niño las experiencias que éste necesita desde su nacimiento para desarrollar al máximo su potencial psicológico (UNICEF). Esto se logra a través de la presencia de personas y objetos en cantidad y oportunidad adecuadas y en el contexto de situaciones de variada complejidad que generan en el niño un cierto grado de interés y actividad. Si bien estos programas tienen un objetivo común se han llevado a cabo de diferentes maneras. Un punto fundamental es el curriculum, es decir, los contenidos se entregara al niño y/o familia y cómo se hace esta entrega (que áreas se van a estimular, existencia de material de apoyo, si habrán visitas domiciliarias o a un centro, quién es el agente estimulador padres o profesionales, duración de intervención etc). De la experiencia acumulada en diferentes lugares se ha demostrado su necesidad, factibilidad y eficacia. Desarrollo psicomotor como variable integral Si bien los grupos sociales en situación de desventaja pueden considerarse como “grupos de riesgo”, se observa que en un ambiente aparentemente similar una proporción importante de niños crece y se desarrolla normalmente. En efecto, no todos los niños de sectores marginales presentan déficit en su desarrollo. Por ejemplo, en el estudio de la UNICEF citado anteriormente, se observó que un 53% de los niños estaban en un buen estado nutricional y adecuado nivel de desarrollo psicomotor. En este sentido es que pueden describirse tanto factores de riesgo como factores protectores del desarrollo del niño. Entre las variables que han sido descritas encontramos factores asociados al niño (como son el peso al nacer y el uso de controles médicos), factores asociados a las condiciones materiales (nivel de ingreso, condiciones de la vivienda, características estructurales de la población), factores asociados a la madre, padre y a la familia (como escolaridad materna, presencia del padre, calidad de relación marital y familiar, intencionalidad educativa de la madre, tonalidad afectiva con el niño, estilo de disciplina) y factores asociados a la relación de la familia con la comunidad (participación en grupos comunitarias, existencia de organismos comunitarios). Esto nos muestra en primer lugar que no sólo las condiciones materiales de vida sino que una serie de factores psico-sociales pueden ser tanto protectores como de riesgo para el desarrollo del niño. También vemos que el foco de atención no debe ser sólo el niño sino que debe tomarse un contexto más amplio sea familiar y comunal de interacciones. Aunque la participación en programas de intervención depende en primer término de la satisfacción de necesidades básicas todo intento de ofrecer apoyo a la pareja, facilitar la integración en la comunidad, y promover un clima emocional favorable al 126
  6. 6. interior de la familia representan fuentes válidas de influencia en el desarrollo del niño. Desarrollo socio-emocional temprano Ya se ha señalado que desarrollo del niño es integral y que las distinciones que hacemos según las diferentes áreas del desarrollo (cognitivo, social, emocional) tienen como objetivo facilitarnos el estudio e investigación de los procesos psicológicos en evolución. En este contexto podemos indicar que el desarrollo socio-emocional temprano alude a la evolución del mundo afectivo y social del niño durante los tres primeros años de vida. A lo largo de la corta historia que posee el estudio de esta área podemos distinguir tres fases principales, la primera cuyo foco de estudio es el individuo, los estudios se centran en la conducta social y afectiva del niño y las preguntas giran en torno al momento de aparición de determinados comportamientos (por ejemplo edad promedio de la aparición de la sonrisa social, de la ansiedad de separación etc). En la segunda fase el foco de estudio se desplaza a la díada del niño y su cuidador y las preguntas se centran en la interacción entre ambos. Sin embargo, posteriormente en una tercera fase los estudios comenzaron a centrarse en la polidíada reconociendo que las interacciones entre díadas necesariamente ocurren dentro de un contexto socio- cultural más amplio. Al trabajar con niños, los profesionales pueden constatar que ello significa necesariamente hacerlo con su cuidador. No es posible referirnos a un niño aisladamente sin considerar su propio sistema de cuidado dentro de un contexto psico-social particular. El desarrollo del niño se funda en experiencias sociales y la primera de ellas es con su madre. El bebé necesita de la madre (o de una figura sustituta) no sólo para sobrevivir sino para lograr un desarrollo normal y pleno de sus potencialidades. Actualmente existe acuerdo respecto a la especial relevancia que posee el vínculo temprano entre la madre (cuidador) e hijo en relación a las características psicológicas y desarrollo posterior del niño. De allí las importantes posibilidades preventivas que presenta la identificación de los factores involucrados en esta dinámica. Vínculo temprano madre-hijo Por vínculo madre-hijo se entiende una relación de afecto entre ambos que es activa y recíproca. Desde un principio madre e hijo participan en una compleja interacción donde el comportamiento de uno es regulado por el comportamiento del otro. En otras, palabras tanto el bebé como la madre contribuyen en su interacción. Actualmente se reconoce la naturaleza activa del bebé desde su nacimiento. Bebé nace equipado para entrar en contacto con otro. Dispone de competencias sensoriales e interactivas para vincularse y promover las conductas de maternaje de las que depende para sobrevivir. Tiende a atender selectivamente a ciertos estímulos (como rostros y voces humanas) y a organizar sus respuestas en patrones de comportamientos diseñados para la interacción (como la sonrisa, 127
  7. 7. llanto, succión). Las características particulares de cada bebé afectarán su interacción con la madre. Los bebés difieren en su capacidad para evocar sentimientos en la madre. Esto no sólo se asocia a variables temperamentales, sino que por ejemplo, se ha observado que el potencial interactivo del bebé puede verse afectado cuando éste se encuentra bajo el efecto de medicamentos o en una condición médica determinada. Por su parte, términos como “sensitividad o responsividad materna” describen un tipo de comportamiento donde la madre se situaría en el lugar del niño logrando responder con prontitud y adecuación a sus necesidades. En la tradición de la Teoría del Apego se han utilizado las siguientes dimensiones para caracterizar a madre responsiva: sensibilidad, Aceptación, Accesibilidad y Cooperación. Siguiendo al pediatra y psicoanalista D. Winnicott (1958), la madre se encontraría en un estado mental especial de “preocupación maternal primaria” que le permitiría abrirse emocionalmente al bebé y sintonizar espontánea e intuitivamente con sus necesidades. Esta capacidad estaría asociada a los cambios hormonales del embarazo y del período post-parto y a la misma experiencia de estar en frente y a cargo de un recién nacido. De acuerdo a Stern, la madre entra en una nueva y única organización psíquica temporal que llama constelación maternal que se compone de cuatro preocupaciones o temas fundamentales: tema de la vida y crecimiento (¿puede mantener con vida al bebé y hacerlo crecer?); relación primaria (¿puede relacionarse afectivamente con el bebé de forma natural y beneficiosa para él?); matriz de apoyo (¿sabrá cómo crear y facilitar los sistemas de apoyo necesarios para cumplir estas funciones?); reorganización de la identidad (¿será capaz de transformar su propia identidad para permitir y facilitar estas funciones?). Necesidades del recién nacido y funciones maternas Con el nacimiento, el bebe abandona el estado intrauterino donde sus necesidades eran automáticamente satisfechas. El bebé está en un estado de dependencia total y requiere de alguien que ponga sus necesidades en primer plano. Necesita un “cuidado materno” (brindado por la madre o una figura sustituta), el cual no se limita al cuidado físico pues el bebé necesita tanto atención y afecto como alimentación y condiciones higiénicas. Inicialmente las sensaciones corporales están tan ligadas a la experiencia psicológica que la satisfacción de necesidades físicas responden al mismo tiempo a necesidades emocionales. Por ejemplo, con la alimentación el bebé no sólo recibe leche sino que una “experiencia afectiva” donde comienza a aprender de sí mismo y del mundo. Las funciones maternas son muchas y varían en el tiempo paralelamente al desarrollo (y necesidades) del niño. Como ya se mencionó la madre satisface las necesidades básicas para la supervivencia del bebé actuando como sustituto de aquellos instintos presentes en animales y necesarios durante el período de dependencia prolongada del infante humano. La madre interpreta las necesidades y manifestaciones corporales del hijo como señales comunicativas. Al interpretar 128
  8. 8. adecuadamente los gestos, sonidos, miradas del bebé, dándoles significado contribuye a la organización e integración psicológica de la experiencia del lactante. Dado el estado primitivo del psiquismo infantil, la estimulación interna y externa se convierten en fuentes de tensión y ansiedad, las que el bebe no puede enfrentar sin la ayuda de otro. La madre entonces no sólo funciona como fuente de estimulación que atrae al bebé hacia el mundo externo sino también como reguladora de la estimulación al nivel propio del niño (intentando no sobrepasar los umbrales tolerables por el). El desarrollo depende en parte de la reducción del caos potencial en un orden digerible por el bebe con grados moderados de novedad y variedad. Su capacidad de captar sensitivamente sus necesidades y responder a ellas le proporciona al bebé un sentimiento de cohesión y favorece una incipiente diferenciación yo-no yo. En un principio el niño tiene una relación casi exclusiva con su madre representando ésta, el mundo para él. De este modo las experiencias con la madre podrían facilitar sensaciones primarias de confianza y optimismo y un sentimiento de seguridad interna. La madre proporcionaría no sólo una imagen del mundo sino que le devuelve especularmente una imagen de si mismo. Por último la madre tiene la función de reconocer y aceptar la autonomía creciente de su hijo. Factores que influyen en el desempeño de las funciones maternas La capacidad responsiva de la madre, su disponibilidad y su capacidad de reparar estados de desintonización con el bebé, se ven influidas por numerosos factores tanto psicológicos como sociales. Entre ellos se encuentran las circunstancias en que el bebé ha sido concebido, las características de personalidad y la presencia de trastornos psiquiátricos en la madre, la naturaleza de sus propias experiencias tempranas (y relación con los propios padres), las expectativas y rol asignado al bebé, la congruencia entre el bebé real y el bebé imaginario, el grado de satisfacción de los padres con su vida, la existencia de problemas sociales y el sistema de apoyo o red social que posee. Separación y ausencia Materna 129
  9. 9. Basándose en literatura animal los pediatras Klaus y Kennell acuñan el concepto de Bonding para referirse a la existencia de un período crítico después del parto donde la madre estaría especialmente inclinada a “vincularse” con su hijo. La idea de “bonding” comienza a hacerse popular en los años setenta con la publicación de los trabajos de Kennell y Klaus en los cuales describen que las madres que a las que se les dio tiempo de contacto extra con sus guaguas inmediatamente después del parto (16 hrs.), mostraron mejores habilidades maternas y sus guaguas tuvieron mejores puntajes en tests de desarrollo que aquellas díadas que no tuvieron contacto extra. Este concepto ha tenido consecuencias beneficiosas especialmente en las prácticas hospitalarias (donde la separación era la política de rutina). Sin embargo, también ha sido tomado ligeramente por algunos sin considerar los reparos metodológicos y conceptuales que ha recibido (Eyer, 1992). Una cosa es proponer que el contacto madre-bebé temprano facilita el vínculo y otra diferente es generalizar la creencia en un período sensitivo post-parto después del cual el establecimiento del vínculo no es posible. Mucho antes de estos trabajos y desde múltiples fuentes se han descrito efectos negativos de la separación materna temprana tanto en la calidad del cuidado materno posterior, como en el desarrollo de los niños (Spitz y Wolff 1945; Freud y Burlingham 1945; Bowlby 1950, Winnicott, 1946). La abundancia de estudios sobre “separación materna” se debe en parte al contexto histórico en el que originalmente se generan (Segunda Guerra Mundial) y en parte a las ventajas metodológicas que implica examinar un evento que “ocurre o no ocurre” (versus estudiar características más sutiles y complejas de la relación). Sin embargo, por “separación materna” no podemos entender un fenómeno único. Existen infinidades de situaciones por las cuales madre e hijo pueden estar separados así como múltiples maneras de vivir tal separación. Sólo podemos examinar los efectos de este evento a la luz de las características particulares de él. En efecto, actualmente más que centrarse en la separación misma, se enfatizan variables mediadoras como son las circunstancias de la separación (Rutter, 1982). De hecho, el mismo Bowlby quien formuló originalmente la Teoría del Apego, da un vuelco en sus investigaciones al observar que los niños pueden verse severamente dañados sin existir separación alguna y propone el término “deprivación materna” para los casos donde hay una figura materna presente pero incapaz de dar al niño el cuidado afectuoso que requiere (Bowlby, 1951). Teoría del Apego La teoría del apego fue originalmente formulada por el psiquiatra y psicoanalista John Bowlby quien comienza sus observaciones muy temprano en un hogar para jóvenes desajustados. Ya entonces describe a un número de niños que mostrarían incapacidad para establecer lazos afectivos, hecho que vincula a sus historias de deprivación y separación materna. Posteriormente como jefe del departamento infantil de la clínica Tavistock crea su propia unidad de investigación abocada al estudio de la separación madre-hijo. Producto de estas investigaciones, en 1950 la Organización Mundial de la Salud le solicitó un informe sobre la salud 130
  10. 10. mental de los niños huérfanos o separados de sus familias en la Europa de la post- guerra. Esto constituyó una oportunidad única para contactar, leer y organizar diferente información sobre el tema. En este informe (1951) acuña el concepto de deprivación materna y concluye que es esencial para la salud mental que el infante experimente un cálida, íntima y continua relación con su madre en donde ambos sientan satisfacción y goce. En aquel momento existía cierto acuerdo que durante primeros 12 meses casi todos los niños desarrollan un vínculo fuerte con una figura materna. Pero no había consenso respecto a cuándo se genera (o cuán rápido), cómo se desarrolla, cómo se mantiene el proceso, por cuanto tiempo persiste y cuál es su función. Bowlby se aboca a responder estas interrogantes recibiendo influencia principalmente del psicoanálisis y la Etología. Fue esta segunda vertiente de conocimientos la que lo alejó del movimiento psicoanalítico imperante. Por ejemplo, fueron centrales las observaciones hechas por Harlow y Harlow con monos rhesus. En su clásico experimento Harlow y Harlow separaron a las crías de sus madres y las criaron en jaulas con una de dos clases de madres sustitutas, una malla en forma de cilindro y/o una malla cubierta con toalla. Algunos de ellos fueron alimentados con mamaderas conectadas a la madre de malla mientras que otros a la madre de toalla. Cuando se les permitió pasar tiempo junto a cualquiera de las dos clases de madre, todos ellos se acercaron y se colgaron de la madre de toalla, incluso aquellos que recibían alimento de la madre de alambre. Los monos criados por madres de toalla demostraron mas interés en explorar que los criados por madres de alambre. Después de un año los monos criados por la madre de toalla corrían con ansiedad a abrazar las formas de toalla mientras que los otros monos no se interesaban en sus madres de alambre. Sin embargo ninguno de ellos creció normalmente por ejemplo no lograron desempeñar el papel de madre con sus crías. De aquí entonces surge la idea de que la alimentación no es lo más importante en el vínculo sino que el contacto corporal, el calor. El aporte de Bowlby Hasta 1958 existían cuatro teorías fundamentales que intentaban explicar la naturaleza y origen de los vínculos infantiles (Bowlby1969). Estas son: Teoría del impulso segundario (El niño posee una serie de necesidades fisiológicas a satisfacer, principalmente de alimento y aprende que la madre es quien la satisface por lo que termina por interesarse y apegarse a ella); Teoría de succión del objeto primario (Existe en bebe una predisposición innata a entrar en contacto con el pecho humano, succionarlo y poseerlo oralmente. El niño aprendería que el pecho pertenece a la madre produciendo su apego a ella); Teoría del aferramiento a un objeto primario. (Existe en el bebe una predisposición prefijada a contactarse y aferrarse a otros seres humanos. Una necesidad de un objeto independiente de la alimentación que satisface una necesidad primaria.); Teoría del deseo primario de regreso al vientre materno. (Existiría el anhelo de volver al medio intrauterino). La Teoría del impuso secundario era la más difundida y defendida tanto por escritos psicoanalíticos como por los teóricos del aprendizaje. Pero Bowlby 131
  11. 11. hace una nueva propuesta señalando que el vínculo social es una necesidad primaria. El lazo con madre no resulta de un proceso de aprendizaje ni por asociación sino que emerge como resultado de presiones evolutivas, de un deseo de proximidad que posee una base biológica a través de proceso de selección natural. El formar lazos de apego es inherente a naturaleza humana (presente en forma embrionaria en recién nacido y sigue para siempre). El brindar cuidados (papel complementario a la conducta de apego) también es un componente básico de la naturaleza humana. El apego madre-hijo es producto por lo tanto de la activación de un número de sistemas conductuales cuya consecuencia previsible es iniciar o mantener el contacto y proximidad con la madre. Este vínculo posee una base y una función biológica específica para la sobrevivencia. El Apego es entonces un tipo específico de lazo afectivo en el cual el individuo busca seguridad y confort en la relación con el otro. El apego es un sistema que siempre esta presente mientras que las conductas de apego se activan sólo cuando es necesario (por ejemplo ante situaciones de stress, enfermedad etc). El sistema de apego no es el único sistema conductual del niño. El sistema de apego por ejemplo, está antitéticamente relacionado al sistema de exploración. La accesibilidad de la figura de apego constituiría una base que le permite al niño sentirse seguro para explorar su medio ambiente. Fases en el desarrollo del Apego Bowlby (1969) distingue fases en el desarrollo del apego: - En un comienzo, el bebe sólo emite señales sin aún discriminar entre las diferentes personas de su medio. (hasta 8-12 semanas) - Muy pronto el bebe discrimina entre las diferentes personas y se orienta y emite señales preferencialmente a una o más personas significativas (6 -9meses). Esto marca el inicio del apego y muestra la primera manifestación del aprendizaje en este proceso. Sin embargo ni la capacidad de discriminación perceptual ni el emitir señales diferencialmente, son indicativos de que el sistema de apego ya está formado pues se requiere además que el niño se comporte de manera tal que mantenga su proximidad. - A partir de los 6-7 meses aproximadamente y gracias a locomoción, logra mantener proximidad con una persona específica, protesta ante su separación (“ansiedad de separación”) y evita contacto con no familiares (“ansiedad ante extraños”). Durante esta fase la conducta comienza a ser intencional y se corrige según los objetivos que se tengan. - Finalmente el niño forma un modelo representacional de la figura de apego principal habiendo adquirido cierta capacidad de creer que ella existe aunque no sea percibida (Constancia de objeto en términos de J.Piaget). En este proceso se va gradualmente creando un set expectativas acerca lo que regularmente le ocurre, éstas comienzan a ser internalizadas y organizadas en modelos representacionales u operantes de su medio ambiente físico, de las figuras de apego y de él mismo y se establecen como estructuras cognitivas. Una vez construidas tienden a operar de a nivel inconsciente. En otras palabras, a medida que crece niño la pauta de 132
  12. 12. apego se convierte cada vez mas en una característica del niño mismo y tiende a imponerla a nuevas relaciones. Tipos de apego y cuidado materno Muchos de los trabajos empíricos derivados de la Teoría del Apego se lo debemos a Mary (Salter) Ainsworth. Junto a Wittig elaboró el procedimiento experimental de la “Situación Extraña” para evaluar la habilidad del infante para usar una persona como base segura y de protección, para explorar el medio y ser capaz de enfrentar el estress (períodos breves de separación materna). Este consiste en 8 series de circunstancias medianamente estresantes (marcados por la separación y reunión con la madre y un extraño) que ocurren en un lugar extraño estandard (generalmente una sala espejo). En base a sus observaciones, Ainsworth y col. describen diferentes tipos de patrones de apego. Tipo de Apego Comportamiento en la “Situación extraña” Tipo A. Apego Ansioso evitativo Muestra pocas o ninguna señal de extrañar a la madre, la (o Elusivo). ignoran y la evitan en la reunión. Tienden a mantener la Se estimó que estaba presente conducta exploratoria en todos episodios. en un 15% de la población. Existiría desconfianza de que se recibirán cuidados cuando se busquen. Tipo B. Apego Seguro Se dan cuenta de la ausencia de la madre, muestran signos ( 70%) de extrañarla y buscan activamente contacto con ella en la reunión. Expresan su afecto, se tranquilizan con la madre y la usan como una base segura para explorar la sala. Existiría confianza en que los padres serán accesibles sensibles y colaboradores si se está en una situación amenazante. Tipo C. Apego Ansioso Se estresa y está centrado en la madre pero no logra Resistente o ambivalente. tranquilizarse con ella. Por un lado buscarían contacto con la (15%) madre pero mismo tiempo presentarían resistencia ante ella. No logran ser tranquilizados por la madre. Existiría inseguridad e incertidumbre respecto a que su progenitor será accesible y lo ayudará cuando lo necesite. Posteriormente M. Main estudiante de Ainsworth observó un grupo de niños que no se ajustaba a ninguna de estas 3 categorías y añadió una cuarta: Grupo D llamado Desorientado desorganizado. Estos niños tendían a actuar de manera extraña, aparecían como aturdidos, confusos, paralizados. Cuidado materno y vínculo de apego A poco andar los diferentes tipos de apego observados en los niños fueron asociados a diferentes tipos de comportamiento materno. Aquellos niños clasificados con un tipo de apego seguro tendían a tener madres caracterizadas como respoinsivas, esto es, capaces de percibir, interpretar y responder pronta y adecuadamente a las señales comunicativas de hijo. La mayoría de los estudios en la tradición de la Teoría del Apego utilizan las polaridades siguientes para examinar el comportamiento materno: Sensibilidad (insensibilidad) a las señales del niño (versus la distorsión de la comunicación debido a las propias necesidades); 133
  13. 13. Aceptación (versus rechazo) o balance favorable entre sentimientos positivos y negativos; Accesibilidad como una permanente conciencia de las señales y necesidades del bebé (versus ignorarlas debido a estar “ocupada” con otras cosas y actividades) y Cooperación ( versus interferencia) reconociendo la creciente autonomía y voluntad del niño. A partir de la sintonía entre las conductas de la madre y el bebé se irá desarrollando el yo del niño. A partir de la existencia de experiencias emocionales compartidas (intersubjetividad) se irá desarrollando una personalidad sana. Por el contrario, los estados desintonizados entre ambos generan displacer, tensión, desconfianza e incertidumbre, lo que dificulta la confirmación y consolidación del sí mismo del niño (Ver tabla 1). Apego y Desarrollo posterior En general, se describe una asociación entre el tipo de cuidado temprano, el apego establecido y el desarrollo socio-emocional y cognitivo posterior del niño. Esto es, por ejemplo considerando reportes de las educadoras y madres, de problemas conductuales en el niño, relación con los pares, conducta pro-social- agresividad, independencia y autonomía, madurez emocional y puntajes en distintas pruebas de competencias cognitivas, rendimiento escolar, exploración del medio, desarrollo del lenguaje y tipo de juego. Sin embargo, hay que examinar estos datos con cuidado. No es fácil atribuir a una variable (lejana en el tiempo) el comportamiento de un niño, pues existen innumerables factores que intervienen en el intertanto. Así como se supone una continuidad en el comportamiento de los niños en el tiempo (experiencias marcadoras y efectos duraderos en el tiempo) debemos reconocer una continuidad en el medio ambiente en que se desarrollan (es decir, la persistencia en el tiempo de pautas de relación, características de los padres etc). Bowlby (1983) describe que a los seis años de edad, los niños clasificados con apego seguro típicamente tratan a los padres de un modo relajado y amistoso, entablan una fácil intimidad y mantienen conversación fluída. Por su parte los niños clasificados con un patrón Ansioso ambivalente muestran una mezcla de inseguridad (incluyendo tristeza y temor), y de intimidad alternada con hostilidad (a veces sutil). Por último, aquellos clasificados con un patrón de apego ansioso evitativo tienden discretamente a mantener al progenitor a distancia. Por ejemplo, con un saludo formal y breve, temas de conversación impersonales y se mantienen ocupados con juguetes sin atender a las iniciativas del progenitor. De este modo, parece ser que la clave para la salud mental finalmente está en las diferencias en la libertad de comunicación entre la madre y el niño (confianza y comunicación directa de emociones tanto negativas como positivas). Transmisión intergeneracional del apego Se a observado que el comportamiento materno y el tipo de apego del niño se asocia a la representación vincular que poseen los padres con sus propios padres. M. Main, desarrolló la Entrevista de Apego para adultos (AAI) que consiste en una 134
  14. 14. serie de preguntas acerca de apego establecido durante la infancia y de la influencia atribuida a estas relaciones en el propio desarrollo. Según la coherencia y estado mental mostrado en la entrevista se clasificaron tres grupos o patrones (Main 1995): Clasificación Características de la AAI Individuos Personas que colaboran y son capaces de dar un recuento claro y seguros- coherente de sus apegos tempranos (sean o no satisfactorios). autónomos Contestan con suficiente elaboración (no excesiva). Individuos Aunque no necesariamente internamente inconsistentes producen preocupados recuerdos infantiles conflictivos que no son posibles de organizar en un cuadro coherente. Pueden irse por las ramas a partir de sus recuerdos y discutir en tiempo presente su relación con sus padres. Uso de lenguaje vago. Individuos Frecuentemente señalan no recordar mucho acerca sus padres e negadores infancia. Tienden a idealizar a sus padres en términos generales y a minimizar cualquier influencia de ellos en su propia vida o bien a reportar recuerdos de rechazo cuando logran recordar algún episodio específico que soporte su descripción. No son coherentes en tanto internamente son inconsistentes Se observó que estas categorías tienden a asociarse con el comportamiento materno y a su vez con los tipos de Apego infantil descritos por Ainsworth (Tabla 1). Tabla 1. Relación entre Apego, Cuidado Materno y AAI. Tipo de Apego Cuidado Materno AAI Ansioso evitativo Pobre sensitividad y rechazo a las conductas de Negadores (Ds) apego. Dismissing (no Intrusividad, sobre-estimulación. consideran) Estilo interaccional controlador (Belsky) Seguro Sensitividad, esponsividad Libres (F) Seguro/ Estimulación moderada y Sincronía (Belsky) autónomo Calidez, involucración (Lamb y col. 97) Ansioso Falta de responsividad y de involucración en el (D) Preocupados Resistente cuidado (Belsky). Progenitor impredecible (accesible y colaborador a veces y en otras no) (Amenazas de abandono usadas como medio de control). Desorientado Descuido, maltrato. (U) No resuelto/ Desorganizado Desorganizado Es interesante destacar que no todos los sujetos clasificados como Libres (F) según la AAI y que mostraban una conducta responsiva y tenían hijos con un tipo de apego seguro, reportaron experiencias favorables durante su niñez. Esto significa que no son sólo las experiencias que se tienen en la vida sino que el modo de enfrentarlas y elaborarlas es lo determinante. Identificación de dificultades en la interacción madre-hijo 135
  15. 15. No es tarea simple responder a esta pregunta porque cada díada madre- hijo presenta características particulares. Sin embargo, en términos generales podría señalarse que cualquier interacción que permita al niño o a la madre, sentirse seguro, valorado, libre para expresar emociones (tanto placenteras como displacenteras) y disfrutar el uno del otro, sería positiva para el desarrollo del niño. Existen pautas de observación que describen características identificables en la madre y en el niño que facilitan o bien obstaculizan su interacción. Por ejemplo, en algunos casos la madre no logra interesar o atraer al bebé en la interacción, por el contrario cuando la madre sobre-estimula a su bebé no le ofrece tiempo ni espacio para organizar y regular su actividad. En ambos casos la madre no lograría registrar ni responder a las claves que emite el bebé. Muchas dificultades en la interacción madre-hijo surgen por las ansiedades e inseguridades propias de la maternidad (en especial cuando se trata de madres primerizas). Así como el bebé necesita de alguien que “contenga” el caudal de emociones que vive, frecuentemente las madres requieren ser “contenidas” por otros para realizar su labor. Esto no significa “instruir” (lo que probablemente aumentaría la ansiedad y sensación de ineficacia de la madre) sino que un tipo de apoyo emocional empático. En esta tarea no sólo familiares están implicados sino que es este equipo profesional el que mejor puede ayudar a la madre a ajustar sus expectativas, contrastar sus fantasías, identificar y atenuar sus ansiedades y reforzarla positivamente en su rol. 136
  16. 16. Bibliografía Ainsworth, M.S. y col. (1991). Infant-mother attachment and social development. En Woodhead, M., Carr, R. y Light, P. (Eds) (1991). Becoming a person. Londres: The open university press. Bowlby, J. (1983) Una base segura: Aplicaciones clínicas de una Teoría del Apego.Buenos Aires: Ed. Paidós. Bowlby, J. (1969) Apego y la Pérdida. Ed. Paidós. Bralic, S. Y col. (1979). Estilulación Temprana. UNICEF Brazelton, T. B. y Cramer G. (1993) La relación más temprana. Paidos Buenos Aires. Cassidy J. Y Shaver P.R Eds. Handbook of Attachment. The Guilford Press. - Papalla, D.E. y Wendkos Olds. S. (1992). "Psicología del Desarrollo". Ed. Mc Graw-Hill: México. Piaget, J. (1969). Seis Estudios de Psicología. Ed. Seix Barral: Barcelona. Rutter, M. (1982) Maternal Deprivation Reassessed. Penguin books: Londres. Winnicott, D.W. (1965). The maturational process and the facilitating environment. Londres: Karnac books. 137

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