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Trastornos somatomorfos

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Trastornos somatomorfos

  1. 1. TRASTORNOS SOMATOMORFOS Eduardo Orosco Zaldivar Licenciado en Enfermería
  2. 2. TRASTORNOS SOMATOMORFOS <ul><li>La característica común de los trastornos somatomorfos es la presencia de síntomas físicos que sugieren una enfermedad médica (de ahí el término somatomorfo) </li></ul><ul><li>Estos síntomas no pueden explicarse completamente por la presencia de una enfermedad, por los efectos directos de una sustancia o por otro trastorno mental (p. ej., trastorno de angustia). </li></ul><ul><li>Los síntomas deben producir malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. </li></ul><ul><li>A diferencia de lo que ocurre en los trastornos facticios y en la simulación, los síntomas físicos no son intencionados (p. ej., bajo control voluntario). </li></ul>
  3. 3. TRASTORNOS SOMATOMORFOS <ul><li>Trastorno de somatización </li></ul><ul><li>Trastorno de conversión </li></ul><ul><li>Trastorno de dolor </li></ul><ul><li>Trastorno hipocondriaco </li></ul><ul><li>Trastorno dismórfico corporal </li></ul>
  4. 4. Trastorno de somatización <ul><li>Es un trastorno polisintomático que empieza antes de los 30 años, de curso crónico y fluctuante. </li></ul><ul><li>Está caracterizado por una combinación de síntomas de dolor, gastrointestinales, sexuales y seudoneurológicos. </li></ul><ul><li>Fue descrito por Briquet (1859), quien la consideró una forma de Histeria. </li></ul>
  5. 5. T. de somatización: cuadro clínico <ul><li>Los pacientes, suelen describir sus síntomas en forma dramática, con muchos detalles; a menudo son prolijos pero con frecuente ausencia de información concreta específica. Sus versiones son inconsistentes; por ello, una lista de síntomas puede ser menos efectiva que una minuciosa revisión de las intervenciones médicas y hospitalizaciones para documentar un patrón de frecuentes quejas somáticas. </li></ul><ul><li>Pueden buscar tratamiento de varios médicos en forma concurrente, ocurriendo, a veces, interferencias peligrosas. </li></ul><ul><li>La ansiedad y humor deprimido son muy comunes y pueden ser motivo de atención en servicios de salud mental. </li></ul><ul><li>Suele haber conducta impulsiva y antisocial, amenazas e intentos de suicidio y discordias maritales. </li></ul>
  6. 6. T. de somatización: cuadro clínico <ul><li>La vida de estos individuos, particularmente la de aquellos con trastornos de personalidad asociados, suele ser tan caótica y complicada como sus historias clínicas. </li></ul><ul><li>El uso de medicamentos puede acarrear efectos secundarios y llevar a trastornos relacionados con sustancias. </li></ul><ul><li>Están expuestos a un mayor riesgo de morbilidad como consecuencia de los procedimientos diagnósticos, intervenciones quirúrgicas y hospitalizaciones. </li></ul><ul><li>El trastorno está frecuentemente asociado con el trastorno depresivo mayor, de pánico, y los trastornos relacionados con el consumo de sustancias. </li></ul><ul><li>Los trastornos de personalidad asociados son: el histriónico, el limítrofe y el antisocial </li></ul>
  7. 7. T. De somatización: criterios diagnósticos <ul><li>A. Historia de múltiples síntomas físicos, que empieza antes de los 30 años, persiste durante varios años y obliga a la búsqueda de atención médica o provoca un deterioro significativo social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. </li></ul><ul><li>B. Deben cumplirse todos los criterios que se exponen a continuación, y cada síntoma puede aparecer en cualquier momento de la alteración: </li></ul><ul><li>(1) cuatro síntomas dolorosos: historia de dolor relacionada con al menos cuatro zonas del cuerpo o cuatro funciones (p. ej., cabeza, abdomen, dorso, articulaciones, extremidades, tórax, recto; durante la menstruación, el acto sexual, o la micción) </li></ul><ul><li>(2) dos síntomas gastrointestinales: historia de al menos dos síntomas gastrointestinales distintos al dolor (p. ej., náuseas, distensión abdominal, vómitos [no durante el embarazo], diarrea o intolerancia a diferentes alimentos) </li></ul><ul><li>(3) un síntoma sexual: historia de al menos un síntoma sexual o reproductor al margen del dolor (p. ej., indiferencia sexual, disfunción eréctil o eyaculatoria, menstruaciones irregulares, pérdidas menstruales excesivas, vómitos durante el embarazo) </li></ul>
  8. 8. T. De somatización: criterios diagnósticos <ul><li>(4) un síntoma seudoneurológico: historia de al menos un síntoma o déficit que sugiera un trastorno neurológico no limitado a dolor (síntomas de conversión del tipo de la alteración de la coordinación psicomotora o del equilibrio, parálisis o debilidad muscular localizada, dificultad para deglutir, sensación de nudo en la garganta, afonía, retención urinaria, alucinaciones, pérdida de la sensibilidad táctil y dolorosa, diplopía, ceguera, sordera, convulsiones; síntomas disociativos como amnesia; o pérdida de conciencia distinta del desmayo) </li></ul><ul><li>C. Cualquiera de las dos características siguientes: </li></ul><ul><li>(1) tras un examen adecuado, ninguno de los síntomas del Criterio B puede explicarse por la presencia de una enfermedad médica conocida o por los efectos directos de una sustancia (p. ej., drogas o fármacos) </li></ul><ul><li>(2) si hay una enfermedad médica, los síntomas físicos o el deterioro social o laboral son excesivos en comparación con lo que cabría esperar por la historia clínica, la exploración física o los hallazgos de laboratorio </li></ul><ul><li>D. Los síntomas no se producen intencionadamente y no son simulados (a diferencia de lo que ocurre en el trastorno facticio y en la simulación). </li></ul>
  9. 9. T. De somatización: prevalencia <ul><li>Diversos estudios señalan índices de prevalencia variables, desde un 0,2 % hasta un 2 % en mujeres y menos de un 0,2 % en hombres. </li></ul><ul><li>Las diferencias en los índices pueden depender de si el entrevistador es médico, del método de valoración y de las variables demográficas de las muestras analizadas; cuando el entrevistador no es médico, el trastorno de somatización se diagnostica con mucha menos frecuencia. </li></ul>
  10. 10. T. De somatización: evolución <ul><li>El curso es crónico, pero fluctuante, y raramente remite en forma completa. </li></ul><ul><li>Es muy raro que transcurra un año sin que el individuo busque atención médica por quejas somáticas inexplicables. </li></ul><ul><li>Los criterios diagnósticos se encuentran presentes, típicamente, antes de los 25 años, pero los síntomas iniciales aparecen en la adolescencia. </li></ul><ul><li>Las dificultades menstruales suelen ser uno de los síntomas más precoces. Los síntomas sexuales, con frecuencia, se asocian a problemas maritales. </li></ul>
  11. 11. Trastorno de conversión <ul><li>La característica esencial del trastorno de conversión es la presencia de síntomas o déficit que afectan las funciones motoras o sensoriales y que sugieren un trastorno neurológico o alguna otra enfermedad médica. </li></ul><ul><li>Generalmente es de presentación de síntomas brusca y total. </li></ul>
  12. 12. T. De conversión: cuadro clínico <ul><li>Los síntomas de conversión están relacionados con la actividad motora voluntaria o sensorial, y por ello se denominan «seudoneurológicos». Los síntomas o déficit motores típicos son alteraciones de la coordinación y del equilibrio, parálisis o debilidad muscular localizada, afonía, dificultad para deglutir, sensación de nudo en la garganta y retención urinaria. </li></ul><ul><li>Los síntomas y déficit de tipo sensorial suelen ser pérdida de sensibilidad táctil y dolorosa, diplopía, ceguera, sordera y alucinaciones. </li></ul><ul><li>También pueden aparecer crisis o convulsiones. </li></ul><ul><li>Cuantos menos conocimientos médicos posee el enfermo, más inverosímiles son los síntomas que refiere. Los individuos más sofisticados tienden a presentar síntomas y déficit más sutiles, extraordinariamente semejantes a alguna enfermedad neurológica o médica. </li></ul>
  13. 13. T. De conversión: cuadro clínico <ul><li>Los síntomas de conversión no se corresponden con mecanismos fisiológicos y vías anatómicas conocidos, sino que son el producto de las ideas que el individuo tiene de lo que es la enfermedad. </li></ul><ul><li>Así, una «parálisis» puede reflejar más la incapacidad para realizar un movimiento determinado o mover una parte del cuerpo que responder a las pautas normales de inervación motora. </li></ul><ul><li>Los síntomas de conversión son a menudo inconsistentes. </li></ul>
  14. 14. T. De conversión: cuadro clínico <ul><li>La «anestesia» de un pie o de una mano puede seguir la denominada distribución en forma de guante o calcetín, con pérdida uniforme de todas las modalidades sensoriales (sin ir de gradiente proximal a distal) (p. ej., tacto, temperatura y dolor) y con una delimitación ajena a los dermatomas. </li></ul><ul><li>Las «crisis» pueden variar de una convulsión a otra, y no se aprecia actividad paroxística en el EEG. </li></ul>
  15. 15. T. De conversión: criterios diagnósticos (F 44.x) <ul><li>A. Uno o más síntomas o déficit que afectan las funciones motoras voluntarias o sensoriales y que sugieren una enfermedad neurológica o médica. </li></ul><ul><li>B. Se considera que los factores psicológicos están asociados al síntoma o al déficit debido a que el inicio o la exacerbación del cuadro vienen precedidos por conflictos u otros desencadenantes. </li></ul><ul><li>C. El síntoma o déficit no está producido intencionadamente y no es simulado (a diferencia de lo que ocurre en el trastorno facticio o en la simulación). </li></ul><ul><li>D. Tras un examen clínico adecuado, el síntoma o déficit no se explica por la presencia de una enfermedad médica, por los efectos directos de una sustancia o por un comportamiento o experiencia culturalmente normales. </li></ul>
  16. 16. T. De conversión: criterios diagnósticos (F 44.x) <ul><li>E. El síntoma o déficit provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del sujeto, o requieren atención médica. </li></ul><ul><li>F. El síntoma o déficit no se limita a dolor o a disfunción sexual, no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno de somatización y no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental. </li></ul><ul><li>Código basado en el tipo de síntoma o déficit: </li></ul><ul><li>.4 Con síntoma o déficit motor </li></ul><ul><li>.5 Con crisis y convulsiones </li></ul><ul><li>.6 Con síntoma o déficit sensorial </li></ul><ul><li>.7 De presentación mixta </li></ul>
  17. 17. T. De conversión: etiopatogenia <ul><li>Tradicionalmente, el término conversión deriva de la hipótesis de que el síntoma somático representa la resolución simbólica de un conflicto psicológico inconsciente, que disminuye la ansiedad y sirve para mantener el conflicto fuera de la conciencia («ganancia primaria»). </li></ul><ul><li>Asimismo, la persona puede obtener del síntoma de conversión una «ganancia secundaria» (se obtienen beneficios externos o se evitan responsabilidades u obligaciones peligrosas). </li></ul>
  18. 18. T. De conversión: prevalencia <ul><li>En la población general los índices de prevalencia para el trastorno de conversión varían mucho, desde 11/100.000 hasta 300/100.000. Se ha observado asimismo que un 1-3 % de los pacientes ambulatorios enviados a centros de salud mental presentan este trastorno. </li></ul><ul><li>Este trastorno es más frecuente en mujeres que en varones, en una relación que oscila entre 2:1 y 10:1. </li></ul><ul><li>Especialmente en las mujeres los síntomas se presentan más habitualmente en el lado izquierdo del cuerpo que en el derecho. </li></ul><ul><li>Las mujeres (y alguna vez los hombres) que manifiestan síntomas de conversión pueden más tarde presentar todo el cuadro de síntomas del trastorno de somatización. </li></ul><ul><li>En los varones especialmente es evidente una asociación con el trastorno antisocial de la personalidad y a menudo se observa también en contextos militares y en accidentes laborales, en cuyo caso debe prestarse atención a la hora de diferenciarlo de la simulación. </li></ul>
  19. 19. T. De conversión: curso <ul><li>El trastorno de conversión se inicia generalmente en los últimos años de la adolescencia y en los primeros de la edad adulta; es muy rara su aparición antes de los 10 años o después de los 35, pero se han descrito casos en los que el inicio se ha producido en la novena década. </li></ul><ul><li>Cuando un hipotético trastorno de conversión aparece en la mitad de la vida o en la senectud, existe una alta probabilidad de que se trate de un trastorno neurológico o de otro tipo. </li></ul><ul><li>El inicio de este trastorno suele ser repentino, pero también aparece de manera gradual. </li></ul><ul><li>La mayoría de los síntomas son de corta duración. Los individuos que se encuentran hospitalizados por este trastorno presentan una remisión de sus síntomas en aproximadamente 2 semanas. </li></ul><ul><li>Las recidivas son habituales y se presentan en un 20-25 % de los individuos (durante el primer año). </li></ul>
  20. 20. Trastorno por dolor <ul><li>La característica esencial de este trastorno es el dolor, que constituye el síntoma principal del cuadro clínico y que es de gravedad suficiente como para merecer atención médica. </li></ul><ul><li>El dolor provoca malestar significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. </li></ul><ul><li>Se considera que los factores psicológicos desempeñan un papel importante en el inicio, la gravedad, la exacerbación y la persistencia del dolor. </li></ul>
  21. 21. Trastorno por dolor: cuadro clínico <ul><li>El dolor puede alterar gravemente varios aspectos de la vida diaria. Entre los individuos que padecen formas crónicas del trastorno por dolor se ha observado frecuentemente desempleo, discapacidad y problemas familiares. </li></ul><ul><li>Puede haber dependencia o abuso yatrogénico de opiáceos y dependencia o abuso yatrogénico de benzodiacepinas. </li></ul><ul><li>Los individuos que sufren dolor asociado a depresión grave o relacionado con una enfermedad terminal, principalmente cáncer, presentan un mayor riesgo de suicidio. </li></ul><ul><li>Los enfermos con dolor agudo recidivante o dolor crónico están convencidos de que existe en algún lugar algún profesional de la salud que posee el método curativo para su dolor. Pueden gastar una gran cantidad de dinero y emplear mucho tiempo para conseguir un objetivo a todas luces inalcanzable. </li></ul>
  22. 22. Trastorno por dolor: cuadro clínico <ul><li>El dolor puede llevar a inactividad y a aislamiento social, lo que, a su vez, puede conducir a problemas psicológicos adicionales (p. ej., depresión) y a una reducción de la resistencia física, que comporta cansancio y dolor adicional. </li></ul><ul><li>El trastorno por dolor puede asociarse a otros trastornos mentales, especialmente trastornos de ansiedad y trastornos del estado de ánimo. </li></ul><ul><li>El dolor crónico se asocia frecuentemente a trastornos depresivos y el agudo a trastornos de ansiedad. </li></ul><ul><li>Los trastornos mentales asociados pueden preceder al trastorno por dolor (y posiblemente predisponer al individuo a padecerlo), coexistir con él o estar provocados por él. </li></ul><ul><li>Tanto las formas agudas como las crónicas del trastorno por dolor se asocian habitualmente a insomnio. </li></ul>
  23. 23. Trastorno por dolor: prevalencia <ul><li>El trastorno por dolor es relativamente frecuente. Por ejemplo, se ha observado que, en el transcurso de 1 año, un 10-15 % de los adultos de Estados Unidos padecen algún tipo de discapacidad laboral debido únicamente a dolor lumbar. </li></ul>
  24. 24. Trastorno por dolor: curso <ul><li>La mayoría de los episodios de dolor agudo desaparecen en un corto período de tiempo. </li></ul><ul><li>El inicio del dolor crónico es muy variable. En la mayoría de los casos el individuo acude a los centros de salud mental cuando ya han transcurrido varios años desde el inicio de los síntomas. </li></ul><ul><li>Los factores considerados influyentes en la recuperación del trastorno por dolor son, por un lado, la participación del individuo en actividades regulares (p. ej., trabajo), a pesar del dolor, y, por otro, la resistencia a que éste se transforme en el factor determinante de su vida. </li></ul>
  25. 25. Hipocondriasis <ul><li>La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de uno o más signos o síntomas somáticos. </li></ul><ul><li>La exploración física no identifica enfermedad médica alguna que pueda explicar la preocupación del enfermo o los signos o síntomas que presenta (aunque puede existir una enfermedad médica concomitante). </li></ul><ul><li>El miedo injustificado o la idea de padecer una enfermedad persisten a pesar de las explicaciones médicas. </li></ul><ul><li>Sin embargo, la creencia no es de tipo delirante (p. ej., el individuo puede aceptar la posibilidad de que está exagerando la magnitud de la enfermedad o de que ésta no existe). </li></ul>
  26. 26. Hipocondriasis: cuadro clínico <ul><li>En la hipocondría las preocupaciones del enfermo hacen referencia a funciones corporales (p. ej., latido cardíaco, sudor o movimientos peristálticos), a anormalidades físicas menores (p. ej., pequeñas heridas, tos ocasional) o a sensaciones físicas vagas y ambiguas (p. ej., «corazón cansado», «venas dolorosas»). </li></ul><ul><li>El individuo atribuye estos síntomas o signos a la enfermedad temida y se encuentra muy preocupado por su significado, su autenticidad y su etiología. </li></ul><ul><li>Las preocupaciones pueden centrarse en un órgano específico o en una enfermedad en particular (p. ej., miedo a padecer una enfermedad cardíaca). </li></ul>
  27. 27. Hipocondriasis: cuadro clínico <ul><li>Las exploraciones físicas, repetidas, las pruebas diagnósticas y las explicaciones del médico no consiguen aliviar la preocupación del paciente. Por ejemplo, un individuo con miedo a padecer una enfermedad cardíaca no se tranquiliza aunque sepa que las exploraciones físicas, los electrocardiogramas e incluso las angiografías son totalmente normales. </li></ul><ul><li>Las personas que sufren este trastorno pueden alarmarse con la lectura o los comentarios sobre enfermedades, con las noticias de que alguien se ha puesto enfermo o incluso por la observación de lo que ocurre en su propio cuerpo. </li></ul><ul><li>La preocupación sobre la enfermedad se convierte a menudo en la característica central de la autopercepción del individuo, en un tema reiterado de conversación, y en una respuesta a las situaciones de estrés. </li></ul>
  28. 28. Hipocondriasis: cuadro clínico <ul><li>A menudo los pacientes suelen presentar su historia clínica de manera muy detallada y extensa. Son frecuentes la presencia de «peregrinaciones médicas» (doctor shopping) y el deterioro de la relación médico-paciente, con frustración y enfado por ambas partes. </li></ul><ul><li>Algunas veces estos enfermos creen que no reciben la atención apropiada y se resisten a ser enviados a centros de salud mental. </li></ul><ul><li>Las exploraciones diagnósticas repetidas pueden provocar complicaciones, además de suponer un riesgo para el enfermo y un dispendio económico. </li></ul><ul><li>Sin embargo, debido a que estos individuos presentan una historia de quejas múltiples sin base física clara, pueden ser sometidos a reconocimientos superficiales que pasen por alto la presencia de una enfermedad médica. </li></ul>
  29. 29. Hipocondriasis: cuadro clínico <ul><li>Las relaciones sociales están limitadas por las preocupaciones que el individuo tiene por su enfermedad y por las demandas de tratamiento y consideración especiales. </li></ul><ul><li>Las relaciones familiares pueden asimismo alterarse, ya que todo se centra en el bienestar del enfermo. </li></ul><ul><li>El trabajo puede no estar afectado si el paciente limita su preocupación a los horarios «no laborables». Sin embargo, lo más frecuente es que su actividad productiva se encuentre también muy limitada. En casos más graves el individuo con hipocondría puede llegar a la invalidez total. </li></ul><ul><li>Las enfermedades graves, particularmente en la infancia, y los antecedentes de alguna enfermedad en miembros de la familia se asocian a la aparición de hipocondría. </li></ul><ul><li>Se cree que las situaciones de estrés psicosocial, sobre todo la muerte de alguna persona cercana, pueden precipitar la aparición de este trastorno. </li></ul><ul><li>Las personas con hipocondría a menudo presentan también otros trastornos mentales (especialmente trastornos de ansiedad y depresivos). </li></ul>
  30. 30. Hipocondriasis: prevalencia <ul><li>La prevalencia de la hipocondría en la población general se desconoce. En la práctica médica la prevalencia se encuentra entre un 4 y un 9 %. </li></ul>
  31. 31. Hipocondriasis: curso <ul><li>La hipocondría puede iniciarse a cualquier edad; sin embargo, lo más frecuente es que empiece en los primeros años de la vida adulta. </li></ul><ul><li>El curso es generalmente crónico, con períodos de mayor o menor intensidad, aunque algunas veces es posible que el individuo se recupere totalmente. </li></ul><ul><li>El inicio agudo, la comorbilidad, la ausencia de trastornos de la personalidad y la ausencia de una ganancia secundaria son indicadores de buen pronóstico. </li></ul><ul><li>Debido a su cronicidad, algunos autores consideran que este trastorno posee características de «rasgo» (preocupación persistente, con quejas de tipo somático, centrada en síntomas físicos). </li></ul>
  32. 32. Trastorno dismórfico corporal <ul><li>La característica esencial de este trastorno (conocido históricamente como dismorfofobia) es la preocupación por algún defecto en el aspecto físico. El defecto es imaginario o, si existe, la preocupación del individuo es claramente excesiva. </li></ul><ul><li>La preocupación causa malestar significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo y no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., la insatisfacción por el tamaño y la silueta corporales presente en la anorexia nerviosa. </li></ul>
  33. 33. Trastorno dismórfico corporal: cuadro clínico <ul><li>Los síntomas más usuales se refieren a defectos imaginarios o de poca importancia en la cara o la cabeza, como son delgadez del cabello, acné, arrugas, cicatrices, manchas vasculares, palidez o enrojecimiento del cutis, hinchazones, asimetría o desproporción facial y vello excesivo en la cara. </li></ul><ul><li>Estos individuos pueden preocuparse también por la forma, el tamaño u otros aspectos de su nariz, ojos, párpados, cejas, orejas, boca, labios, dientes, mandíbula, barbilla, mejillas y cabeza. </li></ul><ul><li>Sin embargo, cualquier otra parte del cuerpo puede ser igualmente motivo de preocupación (genitales, pechos, nalgas, abdomen, brazos, manos, piernas, caderas, hombros, columna vertebral, amplias zonas del cuerpo e incluso todo el cuerpo). </li></ul><ul><li>La preocupación puede centrarse en varias partes del cuerpo al mismo tiempo. A pesar de que las quejas son normalmente específicas (p. ej., labios torcidos o nariz prominente), algunas veces llegan a ser considerablemente vagas (p. ej., una cara «caída» o unos ojos poco abiertos). </li></ul>
  34. 34. Trastorno dismórfico corporal: cuadro clínico <ul><li>Estos individuos pueden consumir gran cantidad de horas al día comprobando su «defecto» ante el espejo o ante cualquier superficie reflectante como escaparates, cristales delanteros de automóviles, relojes, etc. Algunos individuos usan gafas de aumento para poder observar mejor su «defecto». </li></ul><ul><li>Puede existir un comportamiento de limpieza y aseo excesivo (p. ej., corte y peinado del cabello, maquillaje ritualizado, limpieza de la piel, etc.). Los comportamientos de comprobación y de aseo se ejecutan para disminuir la ansiedad producida por el defecto, pero a menudo provocan el resultado contrario. </li></ul><ul><li>En consecuencia, hay sujetos que evitan mirarse al espejo y llegan a tapar los espejos o a retirarlos de su sitio; otros, en cambio, alternan períodos de observación excesiva con períodos de evitación. </li></ul>
  35. 35. Trastorno dismórfico corporal: cuadro clínico <ul><li>La evitación de las actividades habituales puede conducir a un aislamiento social extremo. En algunos casos los individuos salen de su casa sólo por las noches (cuando no pueden ser vistos) o permanecen en ella durante largo tiempo, a veces incluso años. </li></ul><ul><li>Las personas con este trastorno pueden abandonar la escuela, evitar entrevistas profesionales, mantenerse en trabajos por debajo de su nivel e incluso dejar de trabajar. </li></ul><ul><li>Asimismo, pueden tener pocas amistades, evitar las citas u otras situaciones sociales, tener problemas matrimoniales o divorciarse debido a sus síntomas. </li></ul><ul><li>Es posible que el malestar o el deterioro asociados al trastorno (aunque variables) lleven a hospitalizaciones repetidas, a ideación suicida, a intentos de suicidio y a suicidios consumados. </li></ul>
  36. 36. Trastorno dismórfico corporal: cuadro clínico <ul><li>Los sujetos buscan y reciben tratamientos médicos generales, odontológicos y quirúrgicos con el fin de corregir sus defectos. </li></ul><ul><li>Estos tratamientos pueden empeorar el trastorno, ocasionando la aparición de nuevas y más intensas preocupaciones, que a su vez llevan a nuevos procedimientos terapéuticos sin éxito, con lo que estas personas pueden llegar a tener narices, oídos, pechos y caderas «sintéticos», que siguen sin ser de su agrado. </li></ul><ul><li>El trastorno dismórfico corporal puede asociarse al trastorno depresivo mayor, al trastorno delirante, a la fobia social y al trastorno obsesivo-compulsivo. </li></ul>
  37. 37. Trastorno dismórfico corporal: prevalencia <ul><li>No se dispone de información fiable, pero el trastorno dismórfico corporal puede ser más frecuente de lo que antes se pensaba. </li></ul>
  38. 38. Trastorno dismórfico corporal: curso <ul><li>El trastorno dismórfico corporal se inicia generalmente en la adolescencia, pero puede pasar desapercibido durante muchos años debido a que con frecuencia los individuos con este trastorno no quieren revelar sus síntomas. </li></ul><ul><li>El inicio puede ser gradual o repentino; el curso es continuo, con pocos intervalos sin síntomas, a pesar de que su intensidad puede presentar altibajos. </li></ul><ul><li>La parte del cuerpo en la que se centra la preocupación puede ser siempre la misma o variar con el tiempo. </li></ul>

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