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115201834 la-salud-por-el-ajo-la-cebolla-y-el-limon

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  1. 1. @rof,Suen ffisf¡nstfong LKBEL},EZ'KYbK SULUD C@R ELr,.J/@- ITKeEE@lLLn YELLXM@R lñlr EDiroRrAL lu- I rl RAMos-MAJos
  2. 2. O EMILIO GONZALEZ RAMOS Po!Ígono lndustrial Cidesa Nave 3g San Andrés de la Barca Barcelona Teléf.653 16 60 tsBN 84-7494-025-7 Depósito Legal: B. 38.225-88 GRAFICAS GUADA, S.A. C/. Gallo, n.o 6 08950 Esplugues (Barcelona) lmpreso en España Printed in Spain INTRODUCCION ' Numerosos son los ideales, religiosos, políticos y socia- les, que prometen al hombre un paraíso para mañana. Sin embargo, está demostrado qúe el Naturismo Trofo- lógico es el único ideal del presente v el verdadero y natu- ral paraíso del mañana. No promete, sino que hace ejecutar, dice el doctor na- turista don José Castro;no enseña a delegar, sino que ense- ña que al momento cada cual sea un verdadero ejecutor, enseñándole a cada uno las leyes biológicas y naturales de l¿ Ciencia del bien vivir. Cuando observamos que hay tantos millones de seres humanos sufriendo los tormentos de una falsa vida que tanto enferma, degenera y esclaviza; cada vez que vemos los actuales dolores del mundo, nos apena y nos alienta para seguir propagando el Naturismo Trofológico que ha de salvarnos de tantas y tantas calamidades. Dice el doctor H.J. Johnson que en la edad madura es cuando tropezamos con los mayores obstáculos para la salud. "Entonces -añade-- es cuando atacan las enfer- medades degenerativas: la trombosis coronaria y el cáncer, los dos mayores asesinos en los países indus- trializados."
  3. 3. No obstante, nosotros podemos evitar muchos de los obstáculos que hay en el camino de la vida y alargar de forma agradable y productiva los años de nuestra existen- cia mucho más de lo que pudiéramos soñar. Ahora es posible conseguir no sólo una juventud sana y dichosa, sino también una edad madura estacionaria y feliz. Pero no se olvide que en el mundo sólo hay una perso- na que puede ayudarnos. ¡Esa persona somos nosotros mismos! Y debemos saber que no es preciso echa¡ mano de dro- gas, ni de artilugios electrónicos, ni de nada complicado o costoso. Es, simplemente, hacer el uso apropiado del ajo, la ce- bolla y el limón, agentes altamente medicinales y los me- jores condimentos naturales en la cocina. Desde el origen del mundo pasar la vida sin incomo- didades ni penas es el deseo de toda la Humanidad. La ma- yor preocupación de los hombres de todos los tiempos es vivir felices y sin enfermedades. El mayor de los placeres es la salud, el único de los bienes y la más estimabie de las fortunas. Tener salud es, en efecto, el tesoro más preciado. Es poseer todos los órganos y aparatos en estado normal; es no sufrir el menor dolor ni la más mínima perturbación funcional' es senti¡ un constante bienestar. Pero, ¿por qué está enfermo el hombre? A esto responden los naturistas: "Porque se desvió de la madre Naturaleza". Hipócrates, el gran clínico griego, abogaba por el na- turismo como terapéutica. "Natura morburum medicatx", la Naturaleza cura las enfermedades o, mejor dicho, las dolencias se curan de por sí en cuanto se desembaraza al enfermo de los obstáculos que forman su enfermedad. Para el célebre doctor Amílcar de Souza, el arte del 8 médico, el sabe¡ clínico, se resume, pues, en este proceso lógico: "Dejar obrar a la Naturaleza sin estorbarla; antes al contrario, ayudándola". Conforme a la higiene y la terapéutica naturistas, la salud se alcanza por medios sencillos sin utilizar el menor medicamento químico. El doctor Peter dijo a este respecto: "Al procurarma- tar al microbio, se llega a dañar al paciente". Sin duda alguna el ideal de todos los hombres debiera ser nacer, vivir y morir sin enfermedad, tal como sucede con los demás seres vivos, que estando en contacto con la Naturaleza, como están, cumplen zu destino sin enferme- dades de ninguna clase. Obsérvese que sólo los hombres y los animales domés- ticos sufren dolencias. Pero, según los naturistas, si se aproxima el hombre a la verdad natural, se vigoriza la vita- lidad y se depuran los humores, siendo la misma Natura- lezala que se encargará de vence¡ las enfermedades. El Naturismo-Vegetariano se ha convertido actualmen- te, ya lo era antes, pero lo es más en los momentos apre- miantes de hoy en día, en un movimiento salvador de toda la Humanidad. Así al menos lo dicen y en ello confían los seguido- res del Naturismo. Domingo Ga. Bellsola escribe a este propósito: "Si como dicen la Humanidad está enferma, neurótica y extraviada en su curso actual, y esto lo reconoce todo el mundo, ¿quién más puede contri- buir a sanarla que el sistema vegetariano-naturista? ¿Existe un sistema de vida y de proceder más puro y desinteresado que éste?" El Naturismo-Vegetariano constituye, pues, el más completo remedio al caótico y enfermo mundo de hoy.
  4. 4. Y eS, repetimos, un movimiento revolucionario, pacifista y salvador en el que caben todos los hombres, mujeres y niños, sin distinción de edades y clases, ni de razas ni de continentes. Pero esta revolución de formas del movimiento ve- getariano-naturista debe hacerse pacíficamente, penetran- do en las mentes por la razón, por la lógica y, sobre todo, por el ejemplo. El secreto de la salud por el naturismo, de la medicina natural, consiste en que el enfermo tenga voluntad, deseo y fe en quererse curar. Sin estas condiciones, la curación por el sisterna vege- tariano-naturista, y más concretamente por el ajo, la cebolla y el limón se hace un tanto difícil y el individuo pierde el tiempo, la salud y el dinero. Obvio es decir que con ello sufre un gran desprestigio la medicina nafural, casi infalible cuando concurren todos los buenos factores, para curar todas las dolencias físicas y morales del ser humano. Resumiendo: para conseguir la salud mediante la tera- péutica del naturismo o Trofoterapia basta con seguir las reglas y leyes de la misma Naturaleza. Y no cabe duda de que la parte más interesante de los estudios dietéticos modernos, es el estudio reciente hecho por los mejores trofólogos acerca del ajo, la cebolia y el limón. EL AJO PLEGARIA AL AJO El recientemente fallecido y célebre profesor N. Capo, uno de los más expertos vegetarianos y eminente trofó- logo, que ha realizado numerosos estudios y observaciones clínicas sobre toda clase de vegetales, es el autor de la si- guiente plegaria al ajo: " ¡Padre AJO que estás bajo tierra, óyeme! "Padre AJO: ¡Surge a la superficie de la tierra bien saturado de ácido alílico, indispensable para sazonar las ensaladas que tanto convienen a los goto- sos y para desinfectar nuest¡as viandas! "Padre AJO: ¡Unido al limón, penetra en la garganta de los hombres y desinflama sus amígdalas purulentas! "Padre AJO: ¡No te demores en penetrar en el estómago de los hombres y cicatriza sus úlceras! "Padre AJO: ¡Depura con tus acres aromas la boca de los viejos y sana sus encías llagadas y pu- rulentas! ¡Mata las lombrices intestinales de los niños!..., ¡disuelve la viscosidad de la sangre de los escleróticos y de los obesos! "Padre AJO: ¡Pide al gran Padre SOL que te dé todo el Igneo Poder necesario para destruir los lll0
  5. 5. prejuicios que en sus mentes tienen cont¡a ti todos los hombres!..., ¡acrecienta tu maravilloso mací- lago con toda la Fu depurar la sangre de ¡infíltrate en los teji reforzar sus tendones a pleno sol!..., ¡refuerza su adrenalina! "Padre AJO: ¡Regenera todos los hígados biliosos Y s!..., ¡equili- b ¡nófilbs;'!..., ¡ , por carecer d ocio! "Padre AJO; ¡Penetra en la sangre de los reumá- ticos, hipertensos, diabéticos y colesterosos, oxida su ácido úrico y destruye el colesterol que los martiriza! "Padre AJO: ¡Tu aroma perfuma, tu emanación entona, tus efluvios fulminan miasmas y neutraliza infartos de miocardios de los cardíacos! "Padre AJO: ¡Acude con tu mágico poder a las piernas varicosas de las mujeres y haz que las tengan sanas y fuertes disolviendo su "barro,' interior y dando vía libre a sus linfas vitales! "Padre AJO: ¡No permitas que te conviertan en mayonesa o guisotes de hoteles, pues tu cocción es tu muerte y entonces ya no siwes para nada!..., ¡crudo y vivo sí que eres TU!..., ¡cuando estás crudo saneas las cocinas porque vives henchido del Fuego de la Madre Tierra!..., isólo cuando estás cnrdo eris la Ve¡dad Curativa! " ¡TOMA DE AJO CRUDO CADA DIA!: ¡Ven a nos y sanea las naciones! " ¡Sembrador!: ¡Yo te pido con toda la fuerzade mi corazón que nunca te olvides de sembra¡AJOS!..., ¡piensa en lo inmensamente agradecidos que de- 12 I3 berán quedar siempre los hombres por este precioso don que para su salud ha de nacer todos los años de la tierra fecunda de tu huerta! "Y... al amparo de esta LUZ, ¡ojalá todos llegue- mos a tiempo!" AJO ("Allium sativum") El ajo es una planta anual, de la familia de las liliáceas, que es admitido mundialmente como condimento y como medicina. Tiene un bulbo en forma redonda, integrado por varios gajos -son los llamados dientes de ajo-, que se colocan a su alrededor, recubiertos por una fina película formando la clásica cabeza de ajo. Esta planta de hojas blancas, con vaina que abtaza el tallo y flores numerosas y de gran vistosidad es sobrada- mente conocida en todo el mundo. Es originaria de China y de Europa oriental y se cultiva en gran escala en todas las huertas. Su cultivo en España se efectúa con enorne profusión. El ajo, considerado como el rey de los vegetales, flo- rece en primavera y verano. Sus flores se mezclan con minúsculos bulbos en el ramillete floral. Dichas flores son de color blanco, ligeramente rojizas y constan de media docena de diminutas hojas. Tiene seis estambres. El fruto es muy pequeño y ápare- ce en forma de cápsula. El ajo requiere exposiciones soleadas, buena tierra de jardín y riegos abundantes en el momento de producir- se la floración. La reproducción se puede realizar al iniciarse los frÍos o a la salida de la estación cálida, enterrando los bulbos a una profundidad de unos 5 centímetros para las varieda-
  6. 6. des que los tienen pequeños, y a l0-12 centímetros para las que los producen grandes. Durante el invierno, en algunas regiones, las heladas pueden perjudicar el nacimiento de la planta, por lo que se aconseja enter¡arla en un poco de paja, o acolchar ligera- mente el terreno con matorrales o paja para evitar las heladas. El cultivo es relativamente fácil, y la floración se lleva a cabo en un corto espacio de tiempo. Hay más de 2O0 especies distintas de ajo, de las cuales el "sativum" es la más conocida y apreciada. El ajo es al olfato lo que el ajenjo al gusto, o sea, que su cualidad más notable es su intenso v peculiar olor que limita grandemente sus posibilidades de ernpleo como medicamento. Cuéntase que en la antigua Grecia era designado el ajo con el sobrenombre de "Rosa pestosa", privándose la en- trada al templo de Cibeles a quienes lo habían ingerido, pues apestaban el aire con sus ernanaciones desagradables. Alfonso X el Sabio prohibía también el consumo del ajo a los caballeros, bajo pena de expulsión de la Orden de Caballería durante un mes. Sin contar esto, es el ajo un excelente remedio del que se derivan múltiples e importantísimas aplicaciones en el arte de curar las enfermedades. Composición El ajo contiene aliína, sustancia sulfurada que no tiene olor. El ácido aliíco es el más medicinal de todos los bul- bos y de todo vegetal asimilable para el ser humano. Ajo, cebolla y lirnón se combinan muy bien. Mr. Balland hace el siguiente análisis del ajo: t4 Agua. ......58. Materiasazoadas. : . . .... . . . . . . . Idem grasas (eficaz para suavizar la piel) 0.1 5 Idem extractivas, amiláceas, etcétera.... .... 32.68 Celulosa 1.22 Cenizas 1.43 APLICACIONES Figura el ajo, repetimos, como una de las más aprecia- das plantas, tanto desde el punto de vista culinario como desde el medicinal. Es eficaz desinfectante, purificador, depurativo y gran hipotensor. Contiene una esencia volátil rnuy acre el ácido alílico , de olor penetrante, antiséptica en extremo, calorífica, diurética, estimulante, carminativa, vesicante y rubefaciente. De todos los vegetales que gozan de propiedades cura- tivas, el ajo es, sin duda alguna, el más extraordinario y rnaravilloso. Efectivamente. En el orden de las frutas, el más formi- clable es el limón; pero el ajo, ¡es la gran rnedicina! Con razón el ajo está considerado como eficacísimo rnicrobicida, tonihcante, vermífugo, anticatarral, desinfec- lante, antirreumático, depurativo, antigotoso, febrífugo y cspecialmente indicado contra la hipertensión y las con- gcstiones. Asimismo está indicado contra las hemorragias, la tl iabetes y las infecciones intemas y externas; contra la colitis, la gangrena, las enfennedades del pecho, la tos y el cáncer. Es muy recomendado igualmente en las heridas, tunio- rcs y otras anormalidades del organismo. Sin embargo, donde actúa con gran ehcacia es contra l5
  7. 7. los coágulos de la sangre en las arterias, en el corazón y en los pulmones, evitando así la trombosis coronaria, el in- farto de miocardio y las embolias. No se olvide que en estos casos su acción es mucho mayor si va acompañado del limón. La verdad es, sin embargo, que aún no son conocidas del todo las propiedades trofomedicinales del ajo por los terapeutas y vegetarianos de todo el mundo. En la actualidad, no obstante, se ha comprobado que el ajo no tiene rival para atajar la gangrena, así como en la arterioesclerosis y en la v ejez. Recuérdese que el ajo comido crudo y en ayunas o en las ensaladas de las comidas, "mantiene la juventud, por- que es un gran disolvente de la sangre espesa y grumosa". Tomado el ajo crudo da vitalidad y fuerza al organis- mo; "rejuvenece nuestros órganos motores, especialmente el cotazón, los pulmones, el estómago, los riñones, el páncreas, ia sangre, el cerebro y las arterias". Y eso no cabe la menor duda, es salud, juventud y alegria. LOS AJOS SE VENDEN, BA"TO RECETA, EN LAS FARMACIAS Téngase muy en cuenta que el ajo crudo es el mejor restaurador de la tonicidad arterial. Y por ello es muy eficaz contra todas las afecciones cardíacas. Existen ciertos países -Inglaterra y Japón, entre otros-, donde se emplea el ajo contra la tendencia a la coagulación de la sangre, que suele padecer la gente de edad, causando incontables embolias e infartos de mio- cardio. Tal éxito se ha visto además coronado en su acción contra el edema, la bronquitis y la tuberculosis. l6 1 i El ajo crudo es quien más favorece el normal trofismo I del corazón, porque el ajo es un agente trófico extraordi- nario que casi parece milagroso. El ilustre profesor N. Capo, que gustosamente elegimos como guía y de cuyos trabajos tomamos numerosas notas, nos recuerda a este respecto que en Inglaterra los ajos al natural se venden, bajo receta, en las farmacias. Indudablemente es el corazón el órgano que más se beneficia con el tratamiento o cura del ajo crudo, porque al fluidificar el ajo la espesa o impura sangre se facilita el riego sanguíneo en general, y especialmente de las "coro- narias" o arterias que alimentan al corazón. De esta forma se evita la esclerosis de dicho órgano, el envejecimiento arterial, la endocarditis, la miocarditis, la pericarditis, los aneurismas, edemas y embolias, el asma, la parálisis, la angina de pecho, reúma y ciática. Al poseer el ajo crudo ese poder medicinal de fluidifi- car la sangre y deshacer sus coágulos, cristaloides y embo- lias, es muy recomendable contra el reumatismo. Se ha comprobado que el ajo crudo, tomado en canti- dad en las ensaladas (lechuga, tomate, rábanos, zanahoria, etcétera), "destruye las formaciones de dcido úrico en las articulaciones, y hasta el que pueda haberse depositado en las arterias, venas y en el corazón". Los más afamados naturistas opinan que si pudiéra- mos tener siempre, eternamente, la sangre fluida, no cono- ceríamos lavejez. Siempre fue éste el dorado sueño de los Yoguis de la India, "creadores de la Fuente de la Juventud". LA CURA DE AJO Cocido, el ajo pierde más del 90 por 100 de su formi- dable acción medicinal y microbicida. 11
  8. 8. Lo importante es que se pueda tomar cantidad sufi- ciente de ajo, y que nuestras mucosas de la boca, de la garganta y del estómago no lo rechacen, por su fuerte gusto picante y su acritud, propiedades éstas en que residen, precisamente, las virtudes medicinales del ajo. Comiendo ajos se respira mejor y uno se cansa menos al andar, porque la sangre es más fluida. La cura de ajo se debe entender practicada con ajo crudo y sin pan ni farináceos de ninguna clase, "porque éstos quitarían a dicho método curativo toda su eficacia". Téngase en cuenta que el ajo crudo purifica y fluidi- fica la sangre a los 45 minutos de ingerirlo y asimilarlo. Sin embargo, recuérdese que no debe tomarse con féculas, proteicos ni almidones, porque impedirían su perfecta absorción y sus medicinales efectos. El famoso profesor N. Capo nos enseña algunas de sus curas de ajos. Helas aquí: La Práctica lo. Dos o tres ajos crudos, en ayunas, al levan- tarse; dos o tres antes de comer, a mediodía, con zumo de limón; y dos o tres dientes antes de cenar, también con zumo de limón. Y aún se puede repetir la toma antes de acostarse. Con esto basta para una cura. 20. Se pueden comer dos o tres dientes de ajo crudo en las ensaladas y en las comidas o sopas de verduras, tres o cuatro veces al día. Pero cuidado con ingerir juntamente harinas, pescados o carnes. 30. También da buenos resultados la cura de ajo crudo en combinación con caldo de cebollas o puerros hervidos, al cual se añaden ocho o diez al- l8 mendras crudas molidas. Dicho caldo, así preparado, se tomará con tres o cuatro dientes de ajo crudo, que deberán masticarse bien. 40 . El ajo crudo y el zurno de limón van muy bien con zanahorias crudas ralladas, todo ello aliñado con poco aceite. Puede practicarse esta cura tres veces al día. Añade luego que una cura de ajos puede observarse durante unos cinco días, a base de ir aurnentando la dosis en un diente de ajo cada día. Este tratamiento se suspenderá durante unos cinco días, pasados los cuales puede repetirse nuevamente "tal como se ha descrito". Conviene saber que el ajo no perjudica a ningún enfer- mo, "cualquiera que fuere la enfermedad que le aqueje". En las dolencias el ácido alílico es el gran héroe des- tructivo de los residuos intemos ("venenos casi invisibles, como bacterias, que se forman a diario de las digestiones"). EL AJO ES MUCHO MAS DESINFECTANTE QUE EL ALCOHOL El ajo es destructor eficaz de los microbios del tifus y de toda fiebre gastrointestinai" No hay bacteria que resista a su acción bactericida, alcanizante y neutralizadora" Todos los parásitos y lombrices intestinales, la solitaria o tenia inclusive, mueren instantáneamente bajo la acción del ajo crudo. Para esto, naturalmente, el ajo debe tomarse crudo y en abundante cantidad. Y sobre todo han de suprimirse los dulces y la leche, especialmente en el caso de que se quieran combatir los parásitos intestinales. t9
  9. 9. El ajo es también indicadísimo contra la diabetes, to- mándolo para esto mezclado con buenas ensaladas crudas cornpuestas de lechuga, escarola, tomate, cebolla cruda, pepino, rabanitos, etcétera. Recordemos que la característica de la diabetes es la' aparición del azucar, y más tarde de la acetona, en la orina. Es curioso obsewar, sin embargo, que los que siguen una alimentación vegetariana con abundancia de ajo jamás llegan a padecer diabetes, aunque hayan recibido por he- rencia la tendencia a padecerla. Así, pues, cuanto antes se comience a seguir una ali- mentación natural con cura de ajos tanta más seguridad se tiene de evitar o curar la peligrosa enfermedad. El naturismo cura la diabetes, con tal de que haya vo- luntad para seguir el tratamiento, constituido principal- mente a base de frutas y de ajos crudos. Asimismo el ajo es altamente desinfectante y muy efi- caz contra las intoxicaciones de nicotina. Por eso es recomendable para net¡tralizar la acción nociva del tabaco sobre los vasos sanguíneos, así como en las alteraciones ca¡díacas y las anomalías en el proceso digestivo. Contrariamente al alcohol, al té y al café, que son pro- vocadores y estimulantes, el tabaco deprime y humilla. En el tabaco se encuentra la "nicotina", principio acti- vo tan fuerte como la pérfida morfina o como la estricnina usada para matar ratas y perros. Resulta curioso observar que, pese a su evidente toxici- dad, el uso del tabaco está cada día más desarrollado. Sin enumerar siquiera la enorme suma de deformacio- nes psíquicas que causa el tabaco, diremos tan sólo que este mortal vicio destruye la sensibilidad, hace perder la memoria, debilita el olfato, produce vértigos, causa la ce- guera y el cáncer de boca, de la laringe y de los pulmones, provoca el infarto de miocardio, etcétera. 20 Y no acaba aquí su acción demoledora. Lleva a formar parálisis, ennegrece el esmalte de los dientes, altera la saliva, causa enflaquecirniento, origina el asma y la bronquitis... ¡Es la muerte lenta pormedio de un suicidio demorado! Se sabe, desde hace mucho tiempo, que el fumar no produce ningun bien físico. Pero ahora se ha comprobado científicamente que fumar es nocivo, hasta casi mortal. En el caso de que le pregunten cuáles son hoy los dos mayores "asesinos", seguramente contestará que las enfer- medades cardíacas y el cáncer. Y tendrá razón. Y curiosamente, en estos dos casos, encontramos un denominador común: el consumo de tabaco. Pensemos tan sólo en esto: la trombosis coronaria tiene lugar en un 50 por 100 más en personas que fuman que en las no fumadoras. Y el cáncer de pulmón se presenta con una f¡ecuencia 2l veces más en una persona que fuma mucho que en otra que no hace uso del tabaco. Por consiguiente, si usted fuma, dé una chupada final a su cigarrillo y no vuelva a fumar más. Nos lo agradecerá. No obstante, si acaso no pudiera dejar el vicio del taba- co, le aconsejamos practique devez en cuando alguna cura de ajos crudos. Interesa destacar que el ajo es 50 veces más desinfec- tante que el alcohol de 90 grados y que el mismo zumo de limón. Los ajos constituyen un contraveneno muy energé- tico. Generalmente, en todos los casos de mordedura de animales venenosos (serpientes, arañas, perros rabiosos, et- cétera), resulta muy eficaz el comer ajos crudos en abun- dancia. I,OS AJOS Y LAS ENFERMEDADES DE LAS VIAS RESPIRATORIAS Por ser un gran expectorante, el ajo está indicadísimo 2l
  10. 10. en las bronquitis, así como para fortalecer las mucosas, dar flexibilidad a los anillos respiratorios y destruir los residuos venenosos en sus filamentos. Es bueno igualmente contra el endurecimiento de las arterias, evita la tensión apoplética y regulariza las pulsa- ciones en los anérnicos. Combate las hemorroides y la angina de pecho, y es eficacísimo contra la ¡abia. Y por ser antiséptico en ex- tremo, el ajo se utiliza contra la flora microbiana patógena. El ajo crudo se emplea también con g¡an éxito cuando existe fermentación anormal en el intestino (disentería, diarrea u otra anormalidad bacteriana). Los médicos chinos e indios lo empleaban para alargar la vida de los ancianos. Y se sabe que el mismo Hipócrates utilizó el ajo contra la lepra y el cólera. Ultimamente se ha sabido que tiene una acción fuerte- mente terapéutica en el hígado, en el páncreas y en las glándulas suprarrenales, tiroidea y pituitaria. Además de ser un excitante enérgico, expectorante y antiescorbútico, facilita las eliminaciones urinarias" Machacado y mezclado con aceite, ei ajo es de lo me- jor y más sencillo que puede usarse contra las quemaduras. Ajo machacado y miel fornlan una mezcla muy eficaz contra la tiña y la sarna. Raíces de ajo machacadas y aceite de oliva que se irá añadiendo poco a poco, hasta que la mezcla tome consis- tencia de ungüento, es remedio excelente para resolver los humores fríos y contra los callos y durezas. Igualrnente es utilizado el ajo con muy buenos resul- tados como antiséptico en las enfermedades de las vías res- piratorias, tales como la tuberculosis pulmonar, la bronqui- tis crónica con esputo purulento, absceso pulmonar y sobre todo en la gangrena pulrnonar. La bronquitis, inflamación de la membrana mucosa de los bronquios, es la enfermedad que se conoce vulgarmente 22 con el nombre de catarro de pecho" Puede ser aguda o crónica. Mientras la crónica suele obedecer a silicosis, tubercu- losis pulmonar, etcétera, ia aguda es muchas veces síntoma que acompaña a ciertas enfermedades infecciosas como sa- rampión, pulmonía, gripe, etcétera. Para combatir la bronquitis es indispensable hacer una cura de ajo. Lo mejor es que el enfermo guarde caina algu- nos días, bien arropado, ingiriendo tisanas caüentes con ajo picado y ayudando a su resolución con cataplasmas de harina de linaza aplicadas en pecho y espalda. Ya en la convalecencia, el enfermo de bronquitis toma- rá mucha fruta fresca bien masticada, ensaladas variadas con mucho ajo crudo y zumo de limón, y a ser posible sin nada de sal. EL RESFRIADO Y LA GRIPE CURADOS CON EL AJO El resfriado común y la gripe será'n probablemente eli- minados dentro de un futuro previsible. Y el día en que la ciencia encuentre una inmunuación eficaz habrá un júbilo universal, tanto por parte de las víctimas -entre las cuales nos encontramos nosottos-, como por parte de los médicos, cuyo talento podrá ser utilizado mejor dedicándolo a curar enfermedades más graves que azotan al género humano. Sin embargo, no hay que subestimar la gravedad del resfriado común y de la gripe.Por sí solos, nunca son fata- les, pero pueden debilitar las resistencias del organismo, dando lugar a complicaciones peligrosas que socavan nuestra salud. No hay fórmula mágica que pueda curar un resfriado. Lo que debe hacerse está dictado en su mayor parte por el sentido común. 23
  11. 11. Lo sorprendente es que muchas personas se resisten a caminar por la vía del sentido común y se aferran a fórmu- las pintorescas y ¡emedios caseros que han sido transmiti- dos de generación en generación. Normalmente la causa de toda enfermedad es siempre la misma. Falta de armonía en el desarrollo, manera de vi- vir ociosa y con frecuencia complicación de varias influen- cias dañinas. La enfermedad es siempre un efecto, nunca una causa que está constantemente en la conducta del hombre. Y el estado de la enferrnedad se manifiesta siempre con más intensidad cuando es originado por errores de dieta, lo que pasa siempre sin excepción. Vivir de alimentos puros es relativamente fácil de con- seguir. Y es evidente que urge llevar a cabo la total aboli- ción de la came y del pescado, así como de la sal, del alcohol, del tabaco, del té y del café. Todos los males del organismo dicen los naturistas-, dependen principalmente de los alimentos que se toman, de la falta de ejercicio, de sol y de aire puro. Sólo está enfermo aquel que no quiere seguir un régi- men vegetariano naturista, con abundancia de ajos crudos en cada comida. Una dieta adecuada y cruda evita todas las enfenneda- des del horlbre, pues ellas se derivan de la mala sangre. Y ya se dijo que el ajo es un gran desinfectante, purificador y depurativo. De ahí que todos aquellos que siguen un régimen ali- menticio apropiado, al tener muchas defensas, jamás se resfrían ni cogen la gripe. Una dieta crudívora o frugívora, no hay duda de que salvaría a la humanidad doliente, porque está exenta de venenos y modifica la constitución celular, purificando la 'sangre corrompida y normaltzando el organismo. Por otra parte, el ácido alílico es el más medicinal de 24 todo producto vegetal asimilable para 9l ser humano. Por consiguiente, la mejor recomendación será la de comer ajos crudos para evitar caer enfermo. Sin embargo, la prime¡a defensa contra un resfriado común o la gripe es tratar de esquivarlos. Recuérdese que tanto el resfriado como la gripe son causados por virus propagados por personas que tosen y cstornudan. De aquí la necesidad de exponer las siete indi. caciones siguientes para evitarlos: 1". Mantenerse fuera del alcance de personas resfriadas o gnposas. 24. Fortalecer las defensas del organismo tomando co- rnidas naturales equilibradas, con mucho ajo crudo y zumo de limón y practicando descansos adecuados. 3a. Someterse a regulares reconocimientos médicos que pueden atajar pequeños trastomos orgánicos antes de que se conviertan en problemas graves. 44. Si se coge frío, tomar un baño caliente. Si se moja uno los pies, cambiarse de calcetines 1o más pronto posible. Y en ambos casos ingerir una infusión de borraja con ajo crudo machacado y zumo de limón. 5a. Si algún miembro de la familia "pesca" un resfria- do o la gripe, trasladarlo, si es posible, a una habitación separada. 6a. Utllnar, en lugar de pañuelos de tela, otros de pa- pel que pueden ti¡arse :unavez usados. 74. No tocar objetos utilizados por personas resfriadas o con gripe: toallas, teléfonos y objetos personales. Si por descuido o falta de voluntad uno no sigue el ré- gimen alimenticio apropiado y parece que empieza a sen- tirse enfriado, todavía se pueden tomar ciertas medidas útiles. He aquí cuatro de ellas: 25
  12. 12. a) Tomar un baño caliente y una infusión para sudar; b) acostarse pronto, beber zumo de limón con ajo picado y permanecer bien arropado; c) pernanecer en la cama por io menos diez horas; d) llamar al médico si se tiene una temperatura supe- rior a los 38 grados centígrados. Evita¡ penicilina, sulfami- da, etcétera. Tomar abundante zumo de limón con ajo ma- chacado. Siguiendo las sencillas reglas expresadas más arriba, cualquiera puede llegar a no coger un resfriado ni la gripe. EL AJO Y LA TUBERCULOSIS La tuberculosis, como es sabido, se debe a un bacilo específico, el bacilo de Koch. La vida desarreglada y diso- luta, los placeres sexuales y excesos de todo género, y so- b¡e todo la alimentación impropia, etcétera, son las princi- pales causas de la tuberculosis o tisis. Se llarna también "peste blanca". Hoy se evita y hasta se cura la tuberculosis, pero es necesario iniciar la reforma de la vida antes de que la muer- te haya casi cortado el hilo de la existencia del enfermo. Lo malo es que únicamente tiespués de haber usado todos los medicamentos y elixires, los tísicos, desahuciados ya, quieren recuperar la salud abrazando el naturismo y, sobre todo, las curas de ajos. Pero no se empeñe ningún tuberculoso en obtener la salud perdida cuando ya tenga amrinados los pulmones u otros órganos esenciales de la vida. En la actualidad, los remedios naturales contra la tisis son el aire puro, el sol, las frutas, ensaladas variadas y curas de ajos crudos con caldos vegetales y zumos de limón. Prueba de ello que 1as verdaderas curaciones de la tisis son las de la montaña, en plena Naturaleza, donde el sol es 26 radiante y la atmósfera pura. Acornpañado todo esto de un régimen alimenticio naturista con abundante ajo crudo. El organismo humano recibió de la Naturalezauncter- to grado de fuerza vital y energía. Y conforme a aquélla, es úste reclarnado por todas las necesidades y pretensiones de la vida; por consiguiente, elevado y ejercitado. Las causas que cooperan principalmente a ello, son to- das las actividades de la vida, como el respirar, el consumo de la materia, el comer, el bebet, el digerir, el segregar, el rnoverse, el luchar, el cuidar y el amar. Cuando la acción de todas estas actividades es simul- tánea y armónica, forma una vida normal saludable. Pero si comienza una desarmonía de todas estas funcio- nes, el organimso enferma; las pérdidas son mayores que las que dichas funciones producen, y empiezan así a desa- parecer las fue¡zas vitales. A este estado le llamamos TUBERCULOSIS o I1SIS. De cada cien casos, noventa y nueve son causados por cl abuso de filerza vital. El retroceso de la fuerza vital na- tural es, pues, la naturaleza de las dolencias pulmonáres. Hoy se ha comprobado que la causa principal de la tisis es la ignorancia de la dieta natural de la fruta y de las indis- pensables curas de ajo crudo. I-a tuberculosis se adquiere, además, por la disposición natural hereditaria, alimento defectuoso y falso, aire vicia- clo, postura encorvada, respiración de polvo pernicioso, et- cétera. Por tanto, la tisis es, pues, un proceso destructor. Y para que cese dicho proceso y reviva el refonnador natural de la actividad de la vida, es, ante todo necesario, suspender las causas de la dolencia, que continúan siempre operando, y transportar al individuo al medio de condicio- nes de desarrollo natural. Estas son: sol, luz pura, limpieza, diefa de frutas, ajo crudo abundante y reposo. ?1
  13. 13. t Por consiguiente, el tuberculoso que come licores alcohólicos, respira aire impuro y no ajos, esta irremisiblemente perdido. Es de esperar una mejoría de la pura dieta nada dará tanta fuerza vital al cuerpo com.o el régimen frutívoro y de una cura de ajos. carne, bebe prueba los de fruta; y goce de un No se olvide que la tuberculosis con mucho ajo crudo se cura, "porque el ajo es microbicida por su ácido alílico". Si las esencias del ajo crudo, dice el profesor N. Capo, pueden llegar cada día a los alvéolos pulmonares y a los fondos más apartados de los pulmones, donde proliferan bacterias y microbios, la cura de la tisis será mucho más rápida. Todo consiste, añade, en hacer llegar allí la fuerza medicinal del ajo crudo. En resumen: la tuberculosis pulmona¡ es la enfermedad más difícil de curar. Por consiguiente, hay que cuidarse y huir de ella haciendo una vida natural dietética a base de ajo crudo, vegetales seleccionados y ensaladas bien pre- paradas. Un aio especial para la /lsls. Hay muchas clases de ajos, siendo el ajo común blanco el que posee más propie- dades medicinales. No obstante, el citado profesor Capo, además de reco- mendar esta clase de ajo para combatir la tuberculosis, aconseja comer también la llamada aja, muy grande y de color muy blanco. Tanto de ésta como de aquéI, conviene asimismo res- pirar su aroma para que pueda llegar su influjo hasta el último rincón de los pulmones enfermos. "El ajo común, en verano -agtega-, es muy re- comendable comerlo con ensalada, cortado fino, con lechuga, escarola tierna, apio y zanahoia, con un 28 poco de aceite y limón, y en vez de pan, comer un trocito de pan de almendras". (Recordemos que este pan de almendras puede ser he- cho fácilmente en casa particular o bien comprarlo en cstablecimientos de régimen). "El ajo tierno, en primavera, también conviene mucho a los fuberculosos, comido crudo con le- chuga, verdolaga, mucho apio tiemo, aceitunas ne- gras, zanahorias, aceite y zumo de limón. "Respecto de la aja tierna que se cosecha en vera- no, se pelan bien sus dientes y se ponen abiertos en dos o en cuatro, se añade lechuga tierna y verdolaga, pepinillos tiernos y al natural, un poco de cebolla, aceite y limón. Se come con pan de almendras". Con pan, de la clase que sea, es la forma en que está más generalizado el uso del ajo crudo. En muchos lugares se toma restregando los aios crudos (pelados) sobre el pan tostado, ya que así coge mejor, es rnás agradable, más fácil de digerir, y muy reconfortante para el estómago e hígado. Si además se le unta con jugo de tomate, resulta deli- cioso y muy indicado especialmente para quitar la tos, el mal de garganta y para cuantos están enfermos de los pulmones. También se recomienda a los tuberculosos una sopa rnuy asimilable y nutritiva, fácil de digerir y que da a la sangre un plasma rico en yodo y glóbulos rojos. La receta, preparada por el citado profesor N. Capo, es la siguiente: "Se ponen en dos o tres litros de agua, tres o cua- tro cabezas de ajos limpios, cortados en trocitos muy pequeños, dos ñámatas, dos zanahorias, un 29
  14. 14. nabo tierno y un poco de albahaca tierna o perejil. Cuando está ya todo cocido, se agregan 100 gra- mos de almendras peladas o piñones rnachacados, o más o menos la misma cantidad de cacahuetes o castañas del Brasil (oleaginosas)". Para los tísicos inapetentes igualmente se puede prepa- rar un emparedado con ajo crudo, cebolla tierna y yerna de huevo cocido, con un poco de perejil machacado y aceite crudo. EL AJO DESINFECTA LA BOCA Ultimamente se ha sabido que el ajo tiene una acción fuertemente terapéutica en el hígado, en el páncreas y en las glándulas suprarenales, tiroidea y pituitaria. Además de ser un excitante enérgico, expectorante y antiescorbú tic o, facilit a las elimin aciones u rin aria s. A los nefríticos (tienen los riñones inflamados) les conviene toma¡ espárragos gratinados con ajo crudo en cantidad, machacado. Repetimos que los bulbos de ajo constituyen un con- traveneno enérgico, así como un eficaz remedio contra las quemaduras, la tiña y la sarna. También da muy buenos ¡esultados sobre todo en la gangrena pulmonar y el reuma- tisrno. El ajo crudo es igualmente el más poderoso de los den- tífricos. Así es, en efelcto, porque además de quitar el matr gusto, pastosidad y amargor de la boca, destruye las bac- terias y microbios que en ella anidan y que originan las caries de los dientes y muelas. Al mismo tiempo torna más abundante la secreción sa- lival y hace que su reacción sea más alcalina. Igualrnente fortifica las glándulas salivales, afina el 30 oído y también la vista, y asimismo despeja el cerebro. Bien picadito el ajo crudo y mezclado en un vasito de irgua o una taza de caldo de cebollas hervidas con apio ver- rlr:, es un gran tonificante y desinfectante de la boca, así t:orno también de la garganta. Por todo ello está muy indicado en las ronqueras y en los casos de amígdalas infectadas o simplemente inflamadas. Son muchos los que sufren aguda y crónicamente de la grrrganta. Lo mejor para estos enfermos es, según el profe- sor Capo, coger un diente o dos de ajo, machacarlos hien cn un mortero, o rasparlos con un cuchillo en un vaso de irgua, se revuelve bien y se bebe todo muy lentamente, sin l)nsas. Este preparado actuará como un gran desinfectante sobre las mucosas y sobre las amígdalas,'despejándolas y lltrtificando y aclarando el timbre de la voz. La secreción salival, además, se hace más activa y normal. Según se ha comprobado, no ya solamente en el caso tlo los males de boca y garganta, sino que también en los t'irsos de diversas anemias, se ha purificado la sangre. Y con régimen inteligente de ajo crudo y zumo de li- ¡nón se han curado asimismo escrofulosis, estados de into- xicación sorda o crónica de los pulmones, de las arterias y rlel corazón" Con el método o tratarniento del ajo crudo, insistimos on que el cotazón es el órgano del ser humano que más se boneficia, porque fluidificando el ajo la sangre espesa e irnpura se facilita el riego sanguíneo en general. Si se desea vivir siempre sin achaque y en plena juven- lud hay que regenerar el corazón. Y obvio es decir que este organo es el centro motor de nuestra vida" De la calidad de la sangre depende la calidad tlo del corazón. Sin sangre pura y limpia no hay srrno ni normal, y, por tanto, fuede. y el esta- corazón 31
  15. 15. ' Un viejo proverbio dice: "Dime con qué te alimentas y te diré cómo está tu co¡azón". Y aquí conviene recordar que "no debe temerse jamás que el ajo o el limón ulceren el estómago. Antes, al contra- rio: contribuyen a mantenerlo sano, o, si está enfermo, 1o curan radicalmente". LA CURA TROFICA POR EL AJO El ajo es un agente altamente medicinal, a trayés del trofismo diario, y, como ya se dijo, el mejor condimento natural de la cocina. Son muchas las enfermedades que cura el ajo crudo. Actúa sobre la secreción gástrica y estimula el apetito; con tomate crudo, es muy eficaz contra el catarro y la tos; con ve¡duras en general, cura la uremia, el reurnatismo y la ne- fritis; mezclado con zumo de limón cura las enfermedades del corazón, del estómago y del hígado, etcétera. En las personas de edad madura es bastante frecuente padecer de flebitis, enfermedad que consiste en la inflama- ción de una vena a menudo obliterada o entrañada en un coágulo de sangre. Generalmente estos casos ocurren en personas afecta- das por la arterioesclerosis. Se llama flebitis supurada cuan- do es con supuración El caso es grave cuando el coágulo se desprende, ya que entonces puede determinar la embolia. Sin embargo, la flebitis puede curarse si el paciente si- gue un tratamiento trófico con abundancia de ajos crudos y alternando y combinando científicamente los alimentos para que resulten a la vez curativos, nutritivos y regenera- dores. Téngase presente que en las combinaciones que reseña- mos, debe entenderse que recomendamos siempre ajo crudo. 32 No debe.combinarse el a.jo crudo con las frutas dulces, ni con cualquier otro alimento que contenga azúcar, ni con la miel, ni con la leche, pues tales mezclas producen r;(l licos. Al tomar ajos u otros productos vegetales de gran po- rler curativo hay que fijarse bien en las combinaciones quí- nricas de los alimentos entre sí, que inconscientemente se irrfringen a diario en muchas de nuestras cocinas. Es por esto que antes de seguir adelante en este trabajo tlcl ajo, la cebolla y el limón, estudiemos, aunque sea bre- vcmente, la importante cuestión de la compatibilidad e i rrcompatibilidad de los alimentos. ( :OMPATIBILIDAD E INCOMPATIBILIDAD I)E LOS ALIMENTOS El célebre médico naturista profesor José Castro, fun- tlrdor y director, entre otras, de la Escuela Naturo-Trofoló- ttica, de Barcelona, escribió en Manuai prrictico de Alimen- lución Racional y Crudívora: "Si bien es cierto que las frutas son el alimento natural del hombre, con el cultivo de éstas y su im- portación tenemos una cantidad de ellas en el merca- do y en el cultivo de cada país, que son entre sí an- tagónicas y, entonces, no basta el ser frugívoro para comer y digerir normalmente, si no se observa la armonía o compatibilidad en dicho régimen". Esta revelación será sorprendente para todos aquellos t¡ue ignoran que también entre las frutas existen incompa- libilidades. Sin embargo, no sólo el doctor Castro lo ha comproba- tlo. También es conocido por eminentes Trofólogos tales aa JJ
  16. 16. conro los Profeso¡es Capo, Alsina, Dulin, Cappanari, Aben- tin, Tinker y tantos otros escritores oomo Carlos Brandt, Ferntz Borbón, y otros muchos, además de los doctores Pascaul, Cristian, Hanisch, Rositer, Lucio ATvarez Santi- llán, Eusebio Navas, etcétera, sin mencionar un gran nú- mero de alumnos de la Escuela Naturo-Trofológica de Bar- celona que practican y difunden estas teorías en diferentes países. Las frutas pueden clasificarse en cuatro grupos: dulces, oleaginosas, ácidas y feculentas. En una misma comida las frutas oleaginosas y las dul- ces nunca serán bien digeribles. Las frutas ácidas con las fe- culentas siguen el mismo proceso y conducen a idéntico fin. También es una mala combinación o incompatibilidad la de las frutas dulces con las ácidas. En cambio, se combinan bien las frutas ácidas con las aceitosas, comiendo siempre estas frutas después de las ácidas. Se combinan bien, asimismo, las frutas dulces jugosas con las feculentas, pero nunca con las manzanas, pues éstas al mismo tiempo son dulces y ácidas. Por otra parte, comer frutas ácidas con féculas o almi- dones, es provocar una mala digestión. No ocurre lo mismo con las frutas dulces y las aceito- sas, que se combinan perfectamente con los almidones y las féculas, como pan, galleta, patata, boniato, etcétera. Una de las peores incompatibilidades, se efectúa cuan- do en una misma comida se mezclan las frutas dulces con las verduras. Inmediatamente se producen fermentaciones intestinales, sufriendo las consecuencias el estómago, los intestinos y el hígado. El efecto siempre será proporcionado al grado de in- compatibilidad en la mezcla de alimentos incompatibles que hayamos ingerido. 34 Los cereales son, químicamente, incompatibles entre sl. También el limón es incompatible con los farináceos: f)an, boniato, tomate, fideos, patatas, plátano, arroz, c Icéte¡a. Finalmente, cuando se come algún alimento cocinado, siempre va mejor acompañarlo con mucho crudo (ensala- tlas, frutas, etcétera). El agua va muy mal tomada después de haber comido vcrduras o ensaladas crudas o frutas. Por lo que respecta al ajo crudo, éste es incompatible con las frutas dulces, y en general con todos los productos rrzucarados, pues tales mezclas producen cólicos. IiIIECTO CURATIVO DE LA TINTURA DE AJO Desde tiempos muy remotos es conocido el efecto me- tlicinal y curativo del zumo de ajo para muchas enfer- nredades. De un folleto del doctor Helle, de Berlín, hemos ex- lractado la siguiente relación: l. La tintura de ajo hace di"minuir en corto tiempo a los artríticos, de congestión cerebral. 2.-Hace desaparecer las angustias y palpitaciones de corazón en los cardíacos. 3.-Activa el funcionamiento del hígado. 4.-Ctra las hemorroides y varices. 5.-Ejerce una influencia benehciosa en el aparato di- gestivo, corrige especialmente el estreñimiento y catarro intestinal. 6.- Ataca el ácido úrico, aliviando las molestias y dolo- res de las articulaciones y músculos, conocidos bajo la denominación de reúma, gota, ciática. 7.-También constituye un excelente específico en los 35
  17. 17. casos de fatiga continua, dejadez, dolores de cabe- za,neuralgia, melancolía, histerismo, así como para corregir el insomnio. 8.-Es por eso un auxiliarpara la mujer en su edad crí- tica. 9.-Ataca las lombrices como la tenia o solitaria. 10.-La gordura en general e indisposiciones de hidrope- sía desaparecen con el empleo de estas gotas. I l.-Cura los padecimientos de los riñones y de la ve- jiga. 12.-También son indicadas esas gotas en los casos cró- nicos de eczemas y herpes. 13.-Alivia la diabetes y el reúma en general. APRENDA A COMER AJOS CRUDOS Se habitúa a comer ajos crudos el que quiere, el que persevera y tiene voluntad. Y a medida que sigue en esta práctica nota la mejoría en su ser, que se traduce en sensa- ciones extrañas, y algunas veces desagraciables, pero siem- pre purificadoras. Nuestro deber está en advertir que en el corner ajos crudos se halla la clave cle la sah¡d, pero no de una salud ar- tificial, de laboratorio, sino de esa salud que sólo propor- ciona nuestra madre Naturaleza a los que confían en ella. Cuando se lleva ya cierto tiempo siguiendo el clictado de las leyes naturales vegetarianas, en especial la alirnenta- ción a base de ajo, cebolla y limón, difícilmente puede en- fermarse de algo, y muchos menos, si la persona está dota- da de una buena constitución o proviene de una buena he- rencra. Pero si llega la enfermedad y es benigna, como suele acontecer, cualquier manual puede orientar al enferrno en los primeros pasos, aunque lo más prudente es acudir a un 36 lrrrcn médico naturista, que de una nlaneia lógica y cons- t:icnte encauzará el proceso curativo. Insistimos en quc cl ajo crudo influye en la dcsin- le cción del organismo e interviene en la curación de n ulrlerosas enfermedades. La verdad es, sin embargo, que a ciertas personas les crresta habituarse a comer ajos crudos. A este respecto nuestro admirado profesor N. Capo escribe: "Si pudiéramos tomar una gran canticlad de ajo crudo con la misma facilidad que la tomamos de en- salada, de lechuga o bien de jugo de naranjas, el pro- blema terapéutico estaría en un plano de solución favorable al hombre. "Pero como el ajo es tan fuerte, debemos estudiar el caso especialmente. "Cuando se toman uno o dos dientes, no hay problema, porque se trata de poca cantidad; pero tengamos presente que la influencia y la fuerza tera- péutica estarán en relación directa con la cantidad ingerida. "Mas con todo, para podernos adaptar perfecta- mente al ajo crudo, debemos agotar la discusión de este problema considerándolo desde los siguientes puntos de vista: lo. Comprensión "Comenzar desde el fondo: inspirar el alma, ilu- minar la rnente; esto es, estar bien convencido de ias buenas propiedades trofo-medicinales del ajo cnldo y de que debemos hacer un esfuerzo de volun- tad para practicar en nosotros mismos la cura. "Es la regeneración anímica. 'El hombre es lo que en sí piensa'. 37
  18. 18. 20. Voluntad "Tener entusiasmo para iniciar esa práctica curati- va en nosotros mismos. Que la voluntad sea activa y decidida, y no temer a un fruto tan sencillo y tan sano. "No tener el prejuicio tan vulgar de que el ajo cru- do 'deja mal olor en la boca'. Esto no existe si el es- tómago está limpio y elabora bien todas las mate- rias. 30 . Interés "Tener interés por nuestra íntima salud. Franklin dijo una vez: 'Si los pícaros supieran las ventajas que reporta ser hombre de bien, serían hombres de bien por picardía'. "Esto es, debemos ser sobrios en caprichos y rec- tos en la práctica que reporta beneficio a nuestra salud; y nadie puede pensar en beneficio nuestro mejor que nosotros mismos. "Más aún: es un Deber que tenemos de cuidar nuest¡a propia salud. Es un Deber individual, un Deber de familia, un Deber de raza, un Deber de hu- manidad. 40. Sentimiento "No debemos mostrarnos crueles y bárbaros con nuestro organismo. Debemos ser más sentimentales, más humanos para con nuest¡as mismas células. "Si no somos compasivos con nosotros mismos, ¿cómo vamos a ser compasivos con los demás? El tirano es tirano en todas partes, tanto en su propia casa como fuera de ella. 38 39 "Es una injusticia permitir que nuestro cuerpo sufra enfermedades crónicas y agudas. Y es más in- justicia aún sabiendo que existe remedio. 50. Practica Crudívora "La experiencia habla y aconseja. "Para irse adaptando al ajo crudo se necesitan, como hemos dicho antes, comprensión, entusiasmo; luego saber, en la práctica, cómo hay que comerlo para que resulte lo más agradable posible. "Se comienza a tomarlo en las ensaladas en cada comida, crudo y en ligeras dosis. "Después puede tomarse también restregándolo, crudo también, en un pedazo de pan tostado. Más tarde se desmenuzan uno o dos dientes de ajo, se disuelven en un vaso de agua, se adicionan unas go- tas de zumo de limón y se bebe. "Y así, siguiendo una espiral, se ensanchará cada vez más el margen de admisión; se aumentará cada vez más la dosis de aio crudo, tomándolo en las más variadas formas, llegando de esta forma al final de la cura con una dosis general de una o dos cabezas al día. Y así viene la adaptación. "La cllra durará un mes. "Ese olor tan fuerte que deja en la boca de mu- chas personas (porque en otras apenas se siente), ha de saberse que no es porque el ajo sea difícil de dige- rir; al contrario, es porque es muy aromático y deja impregnados, de su ácido alílico, el paladar y el esó- fago. "Esto es muy importante tenerlo en cuenta. "Poco a poco, el ajo crudo irá gustando más. Y a medida que va penetrando en la sangre, los grumos cuajados de ésta se disuelven, y así, esta limpieza y
  19. 19. purificación, traerá un despejamiento que llanturá más hacia sí el gusto y la esencia alílica por la ley de afinidad de materia. "El mismo sistema nervioso asimila su parte y fa- cilita al organismo la conjunción sísico-psíquica. HAMBRE "Otra revelación interesante en este sentido, es que conviene hacer un poco de ayuno, es decir, per- manecer de 12 a 24 horas sin comer nada, absoluta- mente nada, antes de comer el ajo crudo. "Con mucha hambre el ajo se come mejor, se desea con más vehemencia. Y además se digiere y asimila mejor cuando el estómago está vacío, y así no se siente olor. "El hambre es una condición especial por la cual debemos hacer pasar nuestro cuelpo, de vez en cuando, para aprovecharnos (en la renovación celu- lar que se efectúa de una tbrma más profunda, du- rante la dieta), de la reintegración de los materiales del ajo que realiza en silencio la renovación orgá- nica. "Y cuando ya haya más sustancia de ajo en nues- tro cuerpo, estas mismas sustancias atraerán aqué- llas. El deseo de alimentos sanos y puros es entonces más ardiente y apetecible. "Al cabo de un cierto tiempo se pueden hacer más prolongados ayunos, que oscilen entre 24 a 48 horas. "También puede practicarse el ayuno sólo por las noches, o bien por las mañanas, no tomando nada más hasta el mediodía, que ajo y agua." 40 41 t'L AJO CURA EL ALCOHOLISMO Cuando se introduce alcohol en cantidad considerable en el organismo, puede producir dos clases de alcoholismo: agudo (borrachera) y crónico. Los síntomas más corrientes del alcoholisrno agudo son: animación del semblante, ojos brillantes, locuacidad cxtremada, movimientos inseguros, sentimientos exagera- dos, malestar, sudores, zumbido de oídos, vómito y sueño. En ei alcoholismo crónico hay trastornos en la mayor parte de los órganos. A menudo sobreviene un delirio fu- rioso llamado también "delirium tremens", que puede ocasionar la muerte. Tanto el amoníaco (10 ó 12 gotas) como el café sin luzucar dan excelentes resultados. Y en caso de que la embriaguez obrc produciendo una congestión cerebral, se apelará al hielo en la cabeza, sina- p ismos, revulsivos, etcétera. Afirma el profesor Capo que el alcoholismo puede cu- ra¡se con régimen de ajo crudo;así como también el taba- quismo o vicio de fumar. Y no es nada extraño, ya que al hacerse mucho consumo de ajo crudo, se siente repugnan- cia por el tabaco y el alcohol. En caso de alcoholismo dar al embriagado jugo de ajo crudo y una infusión de alguna planta vomitiva (tártago, mostaza, mandrágora, etcétera). Después de vomitar se le administ¡ará un calmante (tila, naranjo, arándano, etcétera) y un sudorífico (borraja, saponaria, amapola, etcétera). Al tratar sobre los efectos del alcohol, no hemos podi- do resistir el ofrecer al lector el escrito del profesor natu- rista Catulo Mendes, que titula: ¿Me conocéis? "Yo soy el príncipe de todas las alegrías, el compañero de todos los goces humanos, el mensaje-
  20. 20. ro de la muerte, el príncipe que gobierna el mundo. "Yo estoy presente en todas las ceremonias y nin- guna reunión tiene lugar sin mi presencia. "Yo fabrico los adulterios, hago nacer en el cora- zón los pensamientos criminales, mancho los hoga- res, soy padre de los hijos sin padre, enveneno la raza, traigo el envilecimiento, la depravación, los suicidios, la locura, el crimen de muchos y en las formas menos imaginables. "Yo acabo con las familias, persigo a los abuelos en sus nietos, hago perder la vergüenza, la dignidad, el honor, la buena educación. "Yo pongo un velo sobre los ojos, sobre la con- ciencia y hago parecer el crimen como venganza, la abyección como pasatiempo, la inmortalidad como entretenimiento, el adulterio como conquista ga- lante. "He ganado más victorias que Alejandro, he unci- do más pueblos a mi carro que Roma, he arrasado más pueblos que Atila. "También hago que los maridos se rían de la i¡fi- delidad de la esposa ajena, trabajando ¡necios! por la ruina de la propia esposa. "Por mi causa los jóvenes y viejos se divierten ha- ciendo epigramas contra la moral y la religión. "Hago los diputados obteniéndoles votos para que hagan leyes que aumenten mi reino, que es toda la Tierra. "Aspiro a convertir el mundo en un hospital, en un manicomio, en circo donde estén encer¡ados tigres, asnos, puercos, halcones y buitres; quiero sangre, desolación, ruina, liviandades, rencores, gue- rras, desesperación y blasfemia. "Nazco en todas partes: conozco las frías regiones de Laponia y Siberia, las ardorosas de Egipto e Ita- 42 43 lia: yo tengo origen en el trigo, el arroz, el maí2, la cebada, la vid, la leche de yegua;mi patria es la Tie- rra, mis esclavos, los hombres, el que me envía es el principe del mal. "Sé que me conocéis, pero no queréis nombra¡- me, pues todavía os resta el pudor de los nombres, ya que habéis perdido el de los hechos. "También soy vuestro rey. "Yo soy... EL ALCOHOL". IiL AJO EVITA LA CAI,VICIE La calvicie es ulla de las enfermedades más triviales de ll humanidad. El cabello cae debido a varias enfermedades, pero prin- e ipalmente porque la sangre está viciada o es colámica y no ¡ruede irrigar las arterias que alimentan los bulbos pilosos. Interesa, pues, fluidificar la sangre por medio de un ré- ltimen exento de alimentos purínicos y antinaturales, y rruxiliar, mediante un masaje bien efectuado, la vuelta a la e lasticidad de los capilares. El uso de alimentos no tóxicos y naturales, con abun- tlrncia de ajo crudo, y el hacer fricciones sobre el cráneo, t'n las partes desprovistas de cabello, son lógicamente los rrrcjores procesos para vencer la alopecia. Para evitar la calvicie se recomienda friccionarse con irrfusión de romero y con zumo de limón puro. También son eficaces el ajo crudo, la cebolla, el boj, la capuchina, e t cétera. Se dice que previenen contra la calvicie las fricciones luertes y diarias sobre el cuero cabelludo, con ajo crudo, ¿umo de limón y un poco de aceite. Evidentemente hay numerosas recetas, diversos pare- ('cres para combatir la calvicie. "Pero nos parece -comenta
  21. 21. De Souza- que por más que se haga, fuera de las ideas na- túristas que preconizamos, no se consegr.lirá nada de pro- vecho". PARA EVITAR EL MAL ALIENTO DEL AJO CRUDO Afirma el doctor Helle, de Berlín, que el zumo de ajo hace disminuir la presión arterial, activa el funcionamiento biliar, corrige el estreñimiento, resuelve las varices y las hemorroides, disuelve el ácido úrico, combate las neural- gias, el catarro intestinal, el insomnio y el histerismo, ataca las lombrices, cura la bronquitis, los padecimientos de riñones y de vejiga, etcétera. Por todo cuanto antecede, recomeódamos a todos los que tienen fe en la Trofoterapia que sean médicos de sí mismos y se sometan sin miedo a lasinsuperables curas de ajo crudo. Justo es reconocer, sin embargo, que tiene el ajo a pe- sar de sus virtudes, un grave inconveniente: su olor persis- tente, que impregna los gases intestinales, la orina, el sudor y el aliento. Es por esto que muchas personas renuncian a comer ajo crudo por el desagradable olor que desprenden luego de haberlo comido. Conviene destacar, no obstante, que este olor a que nos referimos no lo acusan muchos de los que comen ajos en abundancia, mientras que en otros resulta insoportable. ¿Por qué será? Sea como fuere, el hecho es que si se desea que se mar- che inmediatamente el resabio que deja el comer ajo crudo, debe masticar un poco de perejil o apio crudo, arrojándolo luego rápidamente de la boca y enjuagándosela con agua que tenga un poco de limón. 44 Con ello le dejará la boca perfumada. Quedará mejor aún si se mastica hojas de ruda o menta, o un casquillo de eucaliptus; o bien si chupa raíz de tegaliz o toma un té de manzanilla o espliego. El perifollo sirve lo mismo que el perejil. Y el mismo resultado absorbente del ácido alílico del ajo hará el papel simple corriente y mejor todavía el papel secante, masticándolo y chupándolo todo bien, y echándo- lo fuera de la boca después, enjuagándosela acto seguido con agua y zumo de limón. A "otttittuación se aconseja tomar un simple té de romero, tomillo, manzantlla, etcéte¡a. COMO SE PREPARA EL AJO El ajo, como excitante del apetito, picado en aceite, constituye el popular "ajo aceite" ("all i oli", en catalán). 'Iambién interuiene el ajo'en diversas salsas y preparaciones culinarias. Puede administrarse asimismo en su forma natural, pi- ca<1o y extendido en rebanadas de pan, o bien, como ya se dijo anteriormente, restregado sobre trozos de pan tostado' Resulta asimismo un gran estimulante en forma de jarabe que se prepara del siguiente modo: Ajos cortádoJ en pedazos; 200 gramos en un litro de agua hirviendo; después de doce horas de infusión, exprí- rnase y fíltrese. Luego se le añaden 600 gramos de azucat o 400 de miel. Se tomará una copita de este jarabe antes de cada co- mida. Para curar la bronquitis: tómese un diente de ajo, par- tido en varios pedacitos, ingiriéndolo en ayunasl a conti- nuación se puede tomar un vaso de agua o un poco de cal- rlo de cebolla cocida. Los resultados son inmediatos y ma- ¡'avillosos. 45
  22. 22. Un excelente procedimiento para adrninistrar el ajo en todas las enfermedades anteriormente dichas, es el que recomienda el trofólogo alemán, doctor Helle. Se prepara así: Pelar varios dientes de ajo, partirlos en trozos menudos (o triturarlos) y meterlos en una botella, cubriendo la can- tidad de ajos depositada con alcohol ref,rnado de 90 grados, de forma que el alcohol los cubra por completo. Déjese en maceración de l5 a 30 días, agitando a diario el contenido de la botella. Una vez transcurrido dicho tiempo se filtra y queda listo para usarlo como medicina. Se tomarán de l5 a 20 gotas dos veces al día, antes de las principales comidas, disueltas en agua o zumo de limón. Recuérdese que pasado un mes debe descansarse unos l0 días y luego se empieza de nuevo el tratamiento. RECETAS CULINARIAS CON AJO Caldos oxidantes La Trofoterapia cura todas las enfermedades, así como cada una de las fiebres, sea o no contagiosa. Cuando una persona se siente con fiebre, lo primero que debe hacer, es acostarse. Luego, abrir puertas y venta- nas para que entre aire, mucho aire, sin que el enfermo esté expuesto, en cama, a las corrientes de aire. Si hay sol, se acuesta al enfermo sobre el colchón al sol, tapándole con una sábana solamente y protegiendo la cabeza del sol. Esto se hará por la mañana, o, si es en verano y el sol calienta mucho, por la tarde, cuando ya no tiene mucho poder calorífico. Si se suda, se pasa un paño mojado por todo el cuerpo. 46 Si es invierno y hay sol, se puede tomar en la misma tbrma, a cualquier hora del día, protegiéndose de las co- rrientes de aire. La cura trófltca, se inicia de la siguiente forma: Primero se limpian y vacían los intestinos, lo que se consigue tomando uno o dos días agua de ciruelas secas, que en cantidad de medio kilo se hierven durante cosa de rnedia hora en tres litros de agua y se toma a discreción. Antes, sin embargo, en ayunas, se toman tres o cuatro ajos crudos, picados. Una vez se han vaciado los intestinos, se confecciona el caldo oxidante crudo, o cocido, según el caso. El caldo oxidante cocido, es más fuerte que el crudo, pero ambos dan excelentes resultados. Dice e1 doctor J. Castro que si el enfermo no cuenta con penonas que le ayuden entonces, se puede confeccio- nar el caldo crudo por ser más fácil de preparar, de lo con- trario se prepara el caldo cocido por la mañana temprano y cn abundanciapara todo el día. Tanto un caldo como otro, se tomarán a diario con in- terualos de dos horas, más o menos, y en cantidad, hasta que ia fiebre haya bajado por completo y el hambre apa- rezca en forma natural. Caldo crudo oxidante En una jarra, que contenga dos litros de agua, se ex- prime zumo de una docena de limones jugosos, más o me- nos. Luego, por separado, se aplastan en el mortero (o se clesmenuzan bien con el cuchillo), dos cebollas crudas, pe- ladas, un poco de apio, o de hinojo, y unos rabanitos o unas zanahorias y seis dientes de ajo crudos. Todo esto, bien aplastado o desmenuzado, se añade al agua, se entrevera todo bien y se va colando a medida que se va tornando. 4',7
  23. 23. Se repite la operación, hasta que la fiebre y con ella la enfermedad haya desaparecido por completo. Caldo cocido oxidante En una olla adecuada, con una cantidad cle tres a cua- tro litros de agua, se cuecen pelaclas y picadas: media do- cena de cebollas, dos atados de zanahorias, igual cantidad de rabanitos y de nabos tiernos, abundante apio o hinojo y seis dientes de ajo crudos. Cuando todo ello está bien picado y ha hervido hora y media, se va pasando por el colador y tomando cada dos horas una taza de caldo (un cuarto litro más o menos) con el zumo de un buen limón , poÍ vez. El caldo se tenrplará cadavez que se tome. Se le puede poner para la cocción un par de cucharadas no muy llenas de aceite (cucharada de sopa) y se continúa tomando caldo cocido hasta que la dolencia y la fiebre terminen por de- saparecer. La convalecencia Después de la enfermedad, quedan los intestinos inha- bilitados para digerir más o menos bien. Y por lo mismo, los primeros ocho días de convalecencia debe de usarse con mucha moderación de los alimentos. En el régimen crudívoro, o semi-crudívoro, se usarán las frutas frescas del tiempo, abundantes zumos y ensaladas con ajo crudo. Téngase presente que, con raras excepciones, todas las recaídas después de pasar una enfermedad, ocurren por comer alimentos impropios para el aparato digestivo, en el estado de convalecencia. Cada día conviene más beber zumos de frutas y corner ajos crudos para atenuar el avance furtivo del morbo que 4B ,r lrcrecentando constantemente nuestras enfermedacies. No se olvide que entre los diversos alimentos existen rrrt0nrpotibilidades que debemos respetar, pues en caso , ontrario nos exponemos a sorpresas desagradables y mo- Ilslius inútiles. En una dieta frugívora conviene tomar: Si padecemos de AMMIA: zumo de naranjas o de rruurdarinas y pomelos como granadas, borrajas, acelgas y ,'s¡rinacas, así como mucho ajo crudo. ARTERIOSCLEROSIS. Zumos de limón, ajos cru- ,los, cebollas crudas, remolachas. Baños de sol y ejercicio. BRONQUITIS. Zumos de limón, jugos de cebolla , ruda, y puré de rabanitos con ajos crudos. DENTADURA. Ajos crudos, zurno de limón, de ,r¡rio, de chirivías y de ananás (piña), alcachofas y meloco- l()neS. DIABETES. Zumo de limón (10 por día), y zumos ,lc tomates, remolachas y col, y de berros, espinacas y ,rr'rlgas, y de ajos crudos. Recuérdese que el limón y el to- rrtrte son incompatibles. - ESTOMAGO. Ajos crudos, zumos de lechugas y za- rr;rhorias, de tomates y de col. ESTREñIMIENTO. Zumo de ciruelas hervidas o { r.udas y de tamarindos. Frutas frescas y jugosas. - IIEX,IORROIDES. Zumo de naranja y ajos crudos , on ensalada de lechugas. -- IIIGADO. Ajo crudo y zumo de limón en abun- ,l;rncia. NEFRIT{S" Zumos de sandías o melones, jugo de rrvus. de limón y de ajo. O"|OS CAI'6AD)S o ESTRABISMO (o MIOPIA) Iumo de zanahoria y de nabos. Jugos o purés de naranjas, rrrandarinas o pomelos, de nísperos, melocotones, etcétera. - RE|IMATISMO. Ensaladas variadas con abundante ;rio crudo. 49
  24. 24. CALDO DESIIIFLAMANTE Le llamamos así, porque obra de modo especial contra todas las inflamaciones. Este caldo se confecciona de la siguiente fonna: Se toman 600 gramos de manzanas buenas y sanas. Se lavan bien, se cortan en trozos pequeños, sin mondar ni sa- car nada del interior, y se le añaden 200 gramos de cebollas peladas y cortadas lo mismo en trozos menudos, así como cuatro dientes de ajo, picados. El todo se cuece lentamente en 2 litros de agua, hasta que ésta se reduzca a la mitad. Modo de tomar el caldo desinflamante. Hecho así este caldo se toma en pequeñas tacitas, de 100 gramos de caldo, más o menos. A cada taza de este caldo caliente, se le aña- de media cucharadita de miel, y se toma bien despacio. El tiempo que ha de mediar entre una y otra toma de este caldo desinflamante, depende de la mayor o menor ne- cesidad de tomarlo. Así es, en efecto, pues ante casos fuertes de tos, o ante grandes inflamaciones se pueden repetir estas tomas de caldo cada media hora o cada crrarto, si es necesario auxi- liar seriamente al enfermo. Generalmente cada hota, es lo más indicado. Puede tomarse entre comidas de todo género, pero mejor media hora antes de comer, especialmente en las en- fermedades crónicas. Cuando hay inflamaciones, en los casos de fiebres, pue- de alternarse este caldo con el oxidante, tomando cada hora una taza de cada uno, es decir, una hora uno y a la otra hora el otro. Para los enfriamientos, resfriados y gripe, es maravi- lloso, si se toma solamente este caldo sin comer nada un día o dos, según la importancia del mal. 50 Este caldo, tanto se puede tomar el día que se come rrlgo cocido, como si sólo se trata de ensaladas o frutas. Y ello es posible gracias a que la manzana neutraliza los cfectos de la cebolla, del ajo y de la poca miel que lleva. En los casos de asrna, btonquitis y tisis, especialmente cn los ataques agudos, no comiendo nada y tomando sola- rnente este caldo, es lo mejor que conocemos, de todas las combinaciones tro foterapéuticas. A este mismo caldo, no poniéndole miel y añadiéndole (r dientes de ajo, 200 gramos de rabanitos, con las hojas tiernas, y 200 gramos de tomates, se convierte en lo más cficaz que existe en el naturismo para los trastornos agu- tlos y crónicos de garganta y vías respiratorias, como flor- rnidable ¡esolutivo contra los resfriados y catarros bron- quiales, pulmonías, etcéteta. A este último caldo se le denomina Caldo Oxido-de- ,sinJlamante, pues oxida hur4ores y combate eficazmente las inflamaciones, al mismo tiempo. Dicho caldo, puede usarse en todos los casos de conva- lecencia febril, en los cuales generalmente las vías respira- torias quedan algo comprometidas. Es, también, especial para toda suerte de trastornos gastro-intestinales, y aun hepáticos, obrando también, po- clerosamente, sobte los males agudos de los riñones: oxida, calma, desinflama y regenera. I'I{SALADA PARA MEDIODIA En una fuente o ensaladera dice Ramona Perera se ordena la parte tierna, bien limpia y cortada menuda, de un par de lechugas de buen tamaño. Se echa por encima unas tiras finas de pimiento rojo, cl fondo de un par de alcachofas crudas, cortadas a gajitos, Irozos de cuatro o cinco nueces peladas, unos 50 gramos 5l
  25. 25. de aceitunas yerdes y Llna cebolla cortadita muy fina" Sazonar esta ensalada con el zumo de uno o dos toma- tes y un par de cucharadas de aceite. Mezclar bien todos los ingredientes y luego echar un picadillo de perejil y abundante ajo. Resulta una comida excelente. SOPA DE YERDURAS En una oila que contenga unos dos litros de agua hir- viendo, echar tres hojas de col verde, unas cuantas judías tiernas, guisantes frescos, un poco de apio, un nabo peque- ño, una zanahoia, algunas hojas de lechuga y de acelga, un trozo de calabacín y media cebolla. A medio cocer la verdura, incorporar a la olla un buen sofiito hecho en cazueia de bar¡o con aceite, wa cabeza de ajos pelados y chafados, un poco de pimiento verde o rojo picadito y tres o cuatro tomates pelados y bien desmenuzados. Se dejará que termine de cocer bien y al momento de servir la sopa en 1os platos, puede añadirse un poco de pe- rejil troceado. COMIDA APETITOSA Se hierven a fuego vivo un kilo, aproximadamente, de guisantes verdes (desgranados) y una vez cocidos se ponen A CSCUITIT. Colocad a la lumbre una cazuela de barro conteniendo unas cucharadas de aceite y tres o cuatro cebolletas ve¡des picaditas. Y al empezar a tomar color, añadid tres o cuatro tornates de regular tamaño, pelados y bien desmenuzados, Lrn picadillo de perejil y ajo abundante y unas tiras de pi- miento morrón. 52 Una vez la salsa a punto, añadid una cucharadita. col- rrrada, de harina de trigo ligeramente tostada y desleída r:n una faza con algo de caldo de los guisantes, ya sea frío o tibio. Removed con una cuchara o espátula de madera, y si ¡rotáis la salsa muy espesa, añadid un poquito más del caldo de los guisantes. Sazonad al gusto y echad los guisantes, previamente cocidos conjuntamente con una cucharada grande de pirlo- rres o de almendras picadas. Se deja cocer este guiso un par de minutos, y al mo- rnento de servirlo (puede servirse en la misma cazuela) e chad por encirna un par de huevos duros cortados a troci- tos y jugo de ajos crudos. Puede servirse esta comida con pan integral, tostado, castañas o boniatos asados. Manzanas, crudas o asadas, de postre. PESTO DE AJO El pesto de ajo es uno de los muchos piatos prácticos que recomienda el profesor N. Capo" La receta es así: Se machacan bien dos o tres cabezas de ajos, bien pela- dos todos sus dientes, con albahaca, o pere.jil, o ffrenta, o perifollo, o apio sin tronchos, finamente cortado, con un poco de aceite o mantequilla de leche, o queso fresco, al final. Trabajarlo bien hasta que el pesto queda bien fino. Se usa siempre crudo para aderezar distintos platos naturistas. UN PLATO MEDICINAL Cocer una buena calabaza y bien madura (de las que 53
  26. 26. se cosechan bien en otoño o a principios del invierno)- La manera de cocerla püede ser hervida, al baño Marfa, o simplemente asada al homo. Dispuesta la calabaza en una fuente o plato, se le añ¿de el pesto de ajo crudo y aceite' En este caso, pupde agregar- se además, zumo de limón. Este plato es muy medicinal, energético y rluy reco- mendable para los inapetentes y diabéticos. LAS COIúB INACIONES MEJORES Repetimos que el ajo crudo es la mejor medicina que se as combinaciones más medicinaies ico son las que se confeccionan a solas (sin harinas, féculas, ni sus- tancia azoada alguna). Se comen con ensalada tierna y cruda, y empleando siempre el zumo de limón y ajo crudo, picado (cuando que, como hemos dicho, no se tomen farináceos)' Asl re- sulta r¡ás medicinal aún. Podrán evitarse desengaños si se tiene en cuenta esta advertencia. EL AJO TIERNO EN TORTILLA Coger media do ;se cortan por la mitad un puñadito de esPinac Se bate bien el so- frito, se revuelve todo en el mismo plato y se frfe, hacién- dose la tortilla de ajo tierno- Esta tortilla, muy rica, recomendable a los desnutridos 54 y tuberculosos, se come con ensaladas de lechuga, rába- rros, aceitunas negras, zumo de limón y pan de almendras. Sobre todo se recomienda masticarlo todo muy lenta y perfectamente. Un bocado, cuanto más se mastica, mejor se asimila. TiNSALADAS CRUDAS Ensatada cruda abundante, de uno o varios de los si- guientes productos compatibles: Lechuga, escarola, espinaca tierna, repollo blanco tier- ilo, apio, hinojo, rabanitos, nabos tiernos, zanahorias, remolacha colorada, radiceta tierna, o tomates. Se aliñan con aceite, aceitunas desaladas, ajo abundan- te y zumo de limón (si lleva tomate no se pondrá limón), así como también con frutas oleaginosas peladas: almen- dras, avellanas, nueces, piñones, etcétera. LAS MIIVUTAS La Naturalezaindica al homb:e que debe vivir sin nece- sidad de utilizar los animales o sus derivados para susten- tarse. Por eso la alimentación debe ser únicamente adquirida del reino vegetal. Y para llegar a ello, es preciso ir abandonando paulati- namente los alimentos perjudiciales. La Naturaleza no da saltos. De ahí que la reforma alimenticia debe efectuarse poco a poco para acabar tomando sistemáticamente una alimentación cada día más sobria y sencilla. Lo importante es de omnívoro pasar a vegetariano, ve- getalino, y luego llegar a frugívoro y frutariano. Recuérdese que el fuego altera siempre la composición 55
  27. 27. protoplásmica de los alimentos, "haciéndolcs perder el tenor energético, la potencia químico-eléctrica, pues coa- gula las albúminas, lunde los aceites, modifica los almido- nes y desorganiza las sales nutritivas". Po¡ esta razón, cuando cocinernos debemos hacerlo ¿rl vapor y sin nada de sal. Y únicamente alimentos vegetales con aderezos también vegetales, acompañándolos de todo el alimento crudo posible para que la digestión sea norrnal. Dice el acreditado doctor A. de Souza que tres comidas son suficientes al día en la integridad del régimen naturista puro: Almuerzo: Frugívoro: Frutas "oleosas" y jugosas. Comida: Crudívora: ensaladas crudas con frutos secos. (Ensaladas de lechuga, escarola, rábanos, zanahoria, torna- tes, aceitunas, ajo crudo, etcétera, aderezadas con aceite y zumo de limón, si no lleva tomate). Cena: Frutívora: frutas jugosas y dulces. Las manza- nas, a ser posible, no faltarán nunca. El fannacólo doctor García Bellsola, a guisa de ejem- plo, presenta las siguientes minutas de tipo corricnte, para personas sanas más bien de tipo medio. Desayunos I . Mermelada de fruta con pan dextrín o integral, fruta variada fresca o un vaso de jugo de tomate. También zurno de limón y ajo. 2. Un vaso de leche, requesón con pan integral, man- tequilla o frutos secos. 3. Ensalada variada de lechuga, cebolla, tomate, zanahoria, ajo tierno, arroz blanco, pan dextrín con frutas variadas frescas o cualquier otra combi- nación compatible que apetezca. 56 Comida de medio día l. Ensalada completa y abundante, compuesta de lechttga, tomate, ajo abundante, cebolla, zanaho- rias, apio, espárragos, endivias, etcétera, y acei- tunas. Croquetas o emparedados de acelga o espinaca. Manzanas. 2. Ensalada de escarola. espárragos, cebolla, tomate, zanahorias, siempre ajo, etcétera. Sopa a la hortelana (a base de vegetales). Cazuela de guisante s, habas estofadas con ajo cru- do, etcétera. Zumos de frutas o de tomate. 3. Ensalada variada y completa como en los casos anteriores, sin olvidar nunca el ajo crudo. Potaje vegetal. Croquetas de acelgas con guisantes y ajo crudo. Fruta seca. Meriendas I . Tres o cuatro naranjas o fruta fresca variada. 2. Pan integral con membrillo o compota de frutas- 3. Dulce de castañas, pasteles de coco con miel, etcétera. Cenas 1. Sopa de guisantes o puré de cereales con ajo crudo. Cocido de acelgas, de col, etcétera, aderezado con ajo picado y zumo de limón. Pan integral con queso tierno. ). Ensalada variada y galletas vegetarianas. 51
  28. 28. Frutas frescas en abundancia. Leche con o sin malta. 3. Alcachofas asadas o judías verdes, aderezadas con aceite, perejil y ajo crudo. Tortilla con cogollo de acelgas, alcachofas, et- cétera. Fruta seca. Muchas personas se creen que los vegetarianos, y en especial todos cuantos consumen cantidad abundante de ajo, cebolla y limón, al no comer carne ni pescados, son gente que no conoce los placeres de la buena mesa. ¡Nada más lejos de la verdad! En efecto, según De Souza "nadie puede saborear me- jor un buen menú que una persona vegetariana, ya que en ella se dan las condiciones de un paladar depurado, un olfato no pervertido y una sensibilidad especial para los manjares, no adulterados ni sofisticados, por la técnica de la cocina antinatural". Lo importante es que en todas las recetas culinarias intewenga el ajo y la cebolla crudos y el zumo de limón. Recuérdese que el limón es incompatible con el tomate. Ejernplo de ensalad¿s. Pueden hacerse con verduras, hortalizas, frutas o mezclas de ellas. De verdura y hortaliza corriente: Lechuga o escarola y tomate, cebolla, pepino, pimiento, rabanitos, apio, aceitu- nas, etcétera, todo aliñado con ajo picado y aceite de oliva. También puede ponerse zumo de limón en lugar de aceite, si no hay tomate. Ensaladilla cocida: Zanahorias, cebollas, lechugas, alca- chofas, nabos, rernolacha, apio, patatas, manzanas, etcétera. Se cuecen con un poco de agua y se aliñan con ajo picado, zumo de limón o jugo de tomate fresco. 58 Recuérdese que las patatas y frutas deben coccrse 0oll su piel o cáscaras, qr.ritándolas después. Así se aprovechan rnejor los principios nutritivos y sobre todo los rninerales' CALDOS. Los caldos corrientes pueden tomarse solos o bien emplearse para preparar sopas y purés. Pueden hacerse caldos de cereales, de leguminosas, de verduras y hortalizas, de frutas, etcétera. Ejemplo: patatas (60 grs), zanahorias (55 grs), puerros o nabos (30 grs), cebolla (20 grs), verdura (40 grs), ajos (una cabeza), agua (de 1 a 2 litros). Debe hervir a fuego lento, de tres a cuatro hotas, con olla a presión o puchero bien cerrado, hasta reducirse a la rritad. Deberá usarse este caldo antes de l¿s 24 horas o conservarse en frigorífico. E1 valor del caldo vegetal estriba, principalmente' en su gran contenido en principios minerales (cal, hierro, l'ósforo, etcétera) Como este caldo vegetal pierde una parte de sus vitaminas por la coccjón, como ya se dijo' conviene enri- quecerlo, añadiéndole, una vez preparado, jugos o purés de vegetales frescos, como por ejemplo zumo de limón, jugo cle tomate, zumo de ajo crudo, etcétera. SOPAS Y PURES. Partiendo de los caldos, pueden hacerse sopas y purés de muchas clases y estilos: de cerea- les, de legumbres, etcétera" Si a las sopas o purés a base de caldo de verduras se les adiciona un sofrito hecho con tomate, cebolla y ajo, se les da un mejor sabor y más valor nutritivo. Algunos vegetales, como zanahorias, tomates, pimien- tos rojos, berros y rábanos, cebolla, ajo, y las frutas frescas, todo esto puede prepararse en forma de purés con los mo- dernos trituradores o licuadores tan en boga. Muchos purés, que suelen tomarse cocidos, pueden 59
  29. 29. i¡se tomando también crudos, o bien ir añadiendo algo de purés crudos a los cocidos. Por ejemplo, puré de legumbres cocido con puré de espinacas o de tomate y ajo, crudos. Los purés de escarola, lechuga, cebolla, coliflor, acel- gas, espinacas y ajos crudos, son muy ricos en vitaminas Avc. SEMICRUDIVORISMO. Ejemplo de combinaciones: l. 2. _t- 4 6. 8. 9. 5. 7. Espárragos cocidos, con ajo-aceite, limón y piñones. Chirivía con ajo a la cazuela y comido con toma- tes crudos. Ensalada de tomate, pimiento, cebolla, ajo crudo y boniatos asados o patatas. Berenjenas rehogadas con ajo y aceite, y con ce- bolla y tomates crudos. Coliflor hervida y aliñada con zumo de limón, aceite y ajo picado (comerla con almendras). Col lombarda con ajo. Una vez hervida la col se aliña con aceite y limón (se come con piñonesj Escarola rehogada con ajo crudo, cebolla y zumo de limón. Alcachofa asada, aliñada con aceite, ajo crudo y perejil, y con zumo de limón. Apio rehogado con zumo de limón, ajo crudo y aceite. Zanahoia en ensalada con ajo, aceite, limón y almend¡as. 10. 60 6l LA CE,BOLLA La cebolla ("Allium caepa") pertenece a la familia de las liliáceas. Este antófito procede de Asia. Crece en las huertas y su raíz bulbo es un cornestible conocido por todos. I-a cebolla es planta vivaz y bulbosa. Tiene generalmen- te unos 60 a 80 centímetros de altura. Es un bulbo de considerable tamaño, redondeado o deprimido. Va cubierto de binzas blancas o vinosas. Sabe ásperamente. Sin embargo, también hay una especie de cebollas cuyo sabor es más dulce. Las variedades hortícolas de la cebolla son muy nume- rosas, pero las más conocidas y principales son las si- guientes: "Blanca Tardía", "Blanca de la Reina", "Blanca Fran- cesa Temprana", "Colorada de Conserva Niort", "Morada ile Amposta", "Valenciana", "Amarilla de las Virtudes" y "Babosa Temprana". Igualmente cabe citar, como modalidad de cultivo, la de cebollitas de vinagre o de conserva, que se siembran en un sustrato dedicado especialmente para ellas, ya sea en la época cálida o en la fría. Las cebollitas, una vez recolectadas, se deben limpiar oon un paño seco y luego hay que lavarlas con agua y sal.
  30. 30. Acto seguido se introducen para su conservación en unos tarros de cristal con vinagre y se tapan. Esta planta tan apreciada que es la cebolla se cultiva intensamente en E,spaña. Florece en verano. Sus floles folman un ramillete en forma de globo. I-a cubierta floral tiene media docena de pequeñas hojas extendidas, color blanco, con seis estambres. En cuanto a los fnrtos de la cebolla son dirninutas cáp- sulas llenas de profusión de semillas finas y negras. COMPOSICIOI,I La cebolla contiene disulfuro de alilpropilo, hierro, esencia de cebolla lacrimógen a-- , azúc,ares, vitaminas B,C, D, calcio, magnesio, sosa, potasa, entre otras sustancias. I.OS PELIGROS DE UNA ALIMENTACIO]V IMPROPI,4 Hace ya muchos siglos, el gran ltripócrates dijo: "Que tu alimento sea tu única medicina y que tu medicina sea el único alimento". Es por esto que, antes de proseguir, hagamos unas consideraciones sobre los peligros que acarrea una alimen- tación impropia y antinaturista. Téngase en cuenta que, según dice el eminente naturó- logo doctor J. Castro, el abuso de los alimentos demasiado sólidos, de lugar a una digestión forzacia, provoca sed, re- carga el trabajo de los riñones, la orina es quemante y ensu- cian la sangre y fomentan el desequilibrio metabólico. Y el abuso de los alilnentos líquidos, arrastra las sales naturales de la digestión, recarga el trabajo renal, fomenta la hidremia, y debilita los glóbulos blancos de la sangre, 62 l'avoreciendo en esta fonna el campo predisponente para el contagio. Afirma el doctor Lhamann que el abuso de los alimen- tos plásticos (albúmina, caseína, gluten), es la causa del artritismo moderno: reúma, gota, eczema, varices. nefritis, hemiplej ías, neuralgias, etcétera. Y el doctor Castro agrega que el día que la humanidad deje de comer con exceso alimentos plásticos cocinados. los terapeutas en general y los farmacéuticos, "tendrán que estudiar otro medio de ganarse la vida". Para el doctor Bouchard, el Naturismo es la base detoda nredicina y la ldea-Madre de todas las teorías modernas. Los más acreditados trofoterapeutas aconsejan comer cuando se tenga hambre y a medida de ésta. Nunca debemos encerrarnos para comer. Procuremos siempre comer al aire y a la luz. Mejor que en el comedor en el patio, y mejor que en éste, en el jardín. En este siglo de las luces la mayoría de la humanidad, desgraciadamente, está condenada a trabaiar y a comer en la oscuridad. Por otra parte, no se olvide que los alimentos cocidos, cuanto más agradan al paladar (debido a la condimenta- ción) más difíciles son de digerir ¡z más perjudiciales son a nuestro organismo. Y por el contrario, los alitnentos crudos, cuanto más agradan al paladar y a la vista, más fáciles son de digerir y de asimilar, por cuya razón, mantienen el cuerpo sano con una sangre limpia y una lnente despejada. Dice el doctor naturista Pitot que el régimen alirnenti- cio de nuestros días, contiene los errores más profundos y más funestos de la higiene civilizada. Y el profesor Ioteyko agrega que de la alimentación depende, no sólo la salud física, sino también el buen fun- cionamiento del cerebro, de la inteligencia y del carácter. "Mientras los hombres maten animales para comérse- 63
  31. 31. los, aquéllos se matarán entre sí", comenta Paul Carton. Apoyados en esto son muchos los naturólogos que ase- guran unánimemente que la regeneración de la humanidad no se logrará hasta que los hombres no se decidan a mante- nerse solamente de alimentos crudos del reino vegetal. El Naturismo más que una ciencia que cum y previene de una manera racional todas las enfermedades, es un ideal, fisiológico, psicológico y sociológico, que en el futuro en- señará a la humanidad a vivir la vida verdaderamente libre y sana, física y moralmente. Y, finalmente, recordemos que Cervantes dijo: "La salud del cuerpo se fragua en la oficina del estómago". APLICACIONES DE LA CEBOI,LA Los antiguos glotones de la Edad Media, que padecían de gota, decían que la cebolla era lo mejor que Dios había puesto en el mundo para bien de los enfermos. Y tenían tazón, pues las cebollas valen más que el oro y son uno de los dones más provechosos que la Natura- leza nos proporciona abundantemente y que están al alcance de todos. Lo malo es que si los antiguos las tenían en alto apre- cio y gran estima, los modernos casi las desprecian, al igual que sucede con el riquísimo ajo. Y sólo después de mil manipulaciones, que privan a las cebollas de sus enérgicas y maravillosas propiedades, apare- cen en nuestras mesas estos benditos bulbos. La cebolla da el reto a tanto específico y droga de far- macia, que se emplean como calmantes, pero que destro- zan el corazín y los nervios. Es la humilde cebolla, tan ponderada por botánicos y médicos dietéticos de todos los países, la verdadera panacea para el sistema newioso. 64 La causa de toda enfennedad es siempre la misma. La f,alta de armonía en el desarrollo o perturbación de las relaciones eterno-universales del hombre con toda la Natu- raleza, o sea, manera de vivir viciosa y funesta. En muchas se da al mismo tiempo una complicación de varias in fluencias dañinas. La enfermedad es siempre un efecto, nunca una causa que está siempre en la conducta del hombre. Y la dolencia nace siempre si falta alguna de las condi- ciones de salud, como la luz, el aire, etcétera. Sin embargo, el estado de la enfermedad se manifiesta siempre con más intensidad cuando es originado por erro- res de dieta, lo que pasa siempre sin excepción. Pero causas iguales producen tan varios efectos porque los hombres son individualmente dilerentes en fuerza, cdad, hábitos, endurecimiento y ánimo. Y también porque las causas exteriores, como la tem- peratura, posición social, ocupación, mudanzas de toda especie son igualmente diferentes. Y todas estas causas se cruzan juntamente millares de veces en todos los hombres y en cada uno en particular. De manera que puede, por ejemplo, el mismo error del modo de vivir, producir escorbuto en la proximidad del Po- lo Artico, fiebre amarilla en los trópicos, y según la disposi- ción, la misma causa que en un hombre, produce manifes- tación vital para el cáncer, producirá en otro el cólera. Quien tiene un estómago flaco puede tener gastritis o ulceraciones con la misma causa que a otro le da un dolor de muelas, según la disposición individual. La falta de las condiciones de existencia que la propia naturaleza dio, especialmente el alimento de frutas y vege- tales en general propio del hombre, forna el origen, exis- tencia y unidad de todas las enfermedades hutnanas. Todas las enfermedades nerviosas dependen en su mayor parte de disposiciones naturales hereditarias, y 65
  32. 32. acaban de formarse con la vida desordenada, especialmente con las comidas y bebidas ardientes y la disolución. La cura de los males nerviosos, sólo es posible con mu- cho reposo, respiración profunda de aire puro, dieta de fru- tas y ensaladas con abundancia de cebolla cruda. Nunca deberá emplearse en las enfermedades nerviosas la cura intensiva por el agua. LA CEBOLLA Y EL CANCER La cebolla no nos sirve solamente como un preventivo y microbicida sin igual, ya que quien la come cruda a me- nudo y en abundancia está inmunizado de muchas enfer- medades, el cáncer entre ellas. El cáncer. como ya se dijo, es un tumor o úlcera de naturaleza maligna que por lo común, ocasiona la muerte, destruyendo los tejidos orgánicos. Jamás se sabe cuándo empieza a clesalrollarse esta terri- ble enfermedad considerada como "incurable", Sólo de vez en cuando hay algunos síntomas precurso- res, pero casi siempre, el cáncer se desarrolla sin manifes- tarse. La ciencia no conoce aún las causas (sólo en ciertos casos) que originan esta mortal dolencia. Parece ser que también aquí intervienen los errores dietéticos, principalmente en los placeres de una mesa pro- vista de carnes grasas, excitantes y golosinas de toda clase. El cáncer, o tumor maligno, puede asenta¡ en los sitios más diversos del organismo, siendo los más frecuentemente atacados el hígado, la matriz, la garganta, el pulmón, la piel, el estómago, etcétera. Pese a que todavía se sigue ignorando la esencia íntima del cáncer, y, por tanto, su tratamiento, hoy existe la posi- bilidad de evitar muchas muertes causadas por este terrible azote que es el tumor canceroso. 66 El problema estriba en detectar el mal antes de su ex_ pansión, porque entonces la curación es muy difícil, por no decir imposible. A continuación damos las siete señales de aviso divul_ gadas por la Sociedad Americana del Cáncer: 1a. Un derrame de sangre desacostumbrado. 2a. Un bulto o dureza en el pecho o cualquier otra parte. 3¿. Cambio en las funciones intestinale s o de la vejiga urinaria. 4a . Una úlce¡a qlle nunca se cura. 5a. Ronquera o tos pertinaz. 6a. Indigestión o dificultad al tragar. 7o. Cambio en el aspecto de una veruga o de un lunar. Si cualquiera de estas cosas dura más de dos semanas, hay que acudir al médico en seguida para comp¡obar si constituye un indicio de cáncer. En teoría, todos los cánceres pueden curarse si se qui. tan o destruyen todas las células cancerosas que existe*en el cuerpo del paciente. El vicio del hombre produce el vicio de las células, y el cáncer "no es más que un enviciamiento celular". A mediados de 1964 la Comisión Asesora sobre el Fumar y la Salud, emitió un infbrme en el que afirmaba categóricamente que el 90 por 100 de los.casos de cáncer de pulmón pueden evitarse absteniéndose de fumar cigarri- llos. Para un enfermo el único proceso para curar e in- tem:mpir la terrible y mortal marcha del cáncer es procu_ rar que la Naturaleza opere la curación. Así, pues, un buen tratamiento fisiatra, bajo la di_ rección de un experto médico naturópata que recomendará 67
  33. 33. al ernfermo canceroso la dieta frugívora más conveniente, cs lo más indicado en estos casos. Interesa destacar que la cebolla, comida diariamente y en cantid ad,va contra el cáncer y la leucentia' ' En principio, hay que eliminar totalmente todos los alimentos "superalbuminosos y también los excitantes y tóxicos". La cura del cáncer consiste en vida al aire libre' baños de sol, sencillas compresas de agua limonada sobre el rnal y una clieta apropiada de frutas y ensaladas variadas con mucha cebolla cruda. " ¡Los trofólogos puros no mueren de cáncer! ", af irma el profesor N. Capo. Y lanza este desafío: "El régimen CRUDiVOR0 de ceboli¿r cruda EVITA Y CURA el CANCER, mal éste que mata al año -en Francia- rnás de 90.000 personas -y en España más de 17.000- en la Argentina más de 19.000 (de cáncer de estórnago) especialmente debido a sus comidas de carne con "Colestetol"' "Casi todos los hombres de relieve (artist¿rs - sabios - genios - médicos -- inci¡-isive el Fapa r1e Roma) mueren de Cáncer después c1e tantos tanteos y descubrimientos de la Ciencia Oficial - a pesar ctre gastarse millones Y millones. "Con Respeto 'v llclucaciÓn - Nosotros, sin embargo con Energía y convicción IIE'SAFIAMOS a todos los rnéclicos del murrdo a que nos demues- tren: que no es cierto que los vegetarianos crudívo- ros comedores de mucha cebolla cruda -de f'mtas- Baños de sol- y Baños de agua (Vida Naturista) ESTAMOS EXENTOS de Cáncer y otros estados Mórbidos. " ¡Nosotros no podemos jamás enfermar de Cáncer con una vida sana en rnateria nutritiva y rnoral, ni de cáncer ni de leucemia"! 68 PROBAR, PROBAR, NADA DE HABLAR Un conocido doctor de Barcelona, en La revista Rege- neración, aludiendo a lo que los naturólogos afirman de que pueden curar el cáncer, dice rofundamente que no lo cura ningún sistema, ni menos la Trofología. A esto contesta el afamado profesor N. Capo, en la misma revista, lo siguiente: "Sobre lo que nos dice del crincer, creemos que el articulista no dejará de saber que ese morbo te- rrible, que tiene espantada a la Humanidad (y con razón), y a los científicos en jaque, no es un proble- ma tan fácil de resolver, por cuanto las grandes emi- nencias modernas lo han dado por incurable por to- dos los tratamientos sintomáticos. " ¡Y qué puede decir mi humilde pluma en un tomito que no es exclusivo sobre el cáncer y luego en un capítulo de dos páginas, donde sólo lo trata- mos por mencionarlo, haciendo constar que es el último estado degenerativo celular! "No obstante, ya hablamos allí de regeneración interorgánica, renovación molecular, recambio ce- lular por el metabolismo efectuado en los tejidos y en la sangre por la alimentación natural del hombre: frutas y ensaladas crudas (comidas científica y com- patiblemente), que es la mayor riqueza de vitaminas específicas para el caso, y, por tanto, lo más apro- piado. "La causa del cáncer es una intoxicación celular, tuna avitaminosis; es decir, falta de vitaminas en la alimentación diaria que, en parte, oportunamente han reconocido los terapeutas modernos de Alema- nia, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, etcétera. "No creemos que al articulista citado le haya pa- 1 I I I 69
  34. 34. sado inadvertido el gran bagaje de literatura que hay al respecto: Drews, Carrington, Tinker, etcétera. "Como es fácil de comprender, todo eso atañe a la ciencia de la Alimentación, laTrofología, que tie- ne su base intelectual en Zoroastro, Hipócrates, Metcgnicoff, Lahmann, etcétera, y en la práctica' el gran dolor humano que actualmente vemos. "También indicamos allí que no estamos de acuerdo con la operación, porque es un error' ya que el mal nunca se extirpa de raí2, y dijimos que es reemplazable con los baños de sol aplicados local- mente, concentrados los rayos químicos solares con un espejo de aumento), de dos a cuatro horas dia- rias; aire libre y puro, respirado profundamente; mucha higiene y calma nerviosa. alimentación espe- cial, como dijimos en nuestro libro "La cura del cáncer por la Trofoterapia". "Si los casos aún no han llegado a su última etapa de putrefacción, es la mnneru'más radical, segura y única de regeneración; ipor otras vías, pot hoy, no lo creo, amigo mío! "De algunos casos tenidos en mis experiencias, no me agrada hablar, por razones que creo no ignorará el amigo; pero puedo tener la fe y confianza de que es el verdadero Naturismo trofoterapéutico puro, el único y último refugio para aliviar y, en muchos casos, curar o regenerur lo más posible (siendo joven el enfermo, mejor aún), ese terrible y horroroso morbus fatalis, que, por la actual y falsa civilización' todos llevamos en nuestras entrañas de hombres se- midegenerados por la alimentación de animales sacri- ficados durante tantos años, practicada ya por nues- tros abuelos. "Ya puede hablarse al mundo, en la Prensa y en tribunas, de que el cáncer es curable por el Naturis- mo científico, o sea trofoterapéutico, si hay alguna posibilidad de cura; a él se deben encaminar todos los esfuerzos médicos, porque es la real panacea. "Esa es la convicción mía, es lo que mi corazón puede decir. Me agradaría también saber la última opinión del señor de referencia. "Sobre el caso que cita de la señora con tumor maligno y sometida a dicho sistema, diciendo que le fue mal, no lo puedo creer; si el mismo articulista dice no estar de acuerdo con nuestro sistema, por- que no lo conoce bien a fondo, mal lo podía aplicar con fe a dicha señora. Es que en los casos agudos no basta suprimir las carnes y excitantes, no; hay que especializar el régimen. "Referente a las 'incompatibilidades', que dice que unos opinan una cosa y otros otra, le diré que no crea a nadie, que él mismo lo pruebe bien, y no se equivoque, y después de sensibilizarse por unos días con frutas solas el organismo, al comer, por ejemplo, tomates y limón, dátiles, miel y verduras, aceites y azúcares juntos, o leche y tomates, verá si es cierto o no lo que afirman los trofólogos: Probar, probar, nada de hablar." En resumen, que en caso de cáncer conviene aplicar al enfermo un régimen de cebolla en cantidad abundante, tanto cruda como cocida. Y aún surtirá mayores efectos si se le agrega zumo de limón. LA CEBOLLA Y LAS ENFERMEDADES DEL CORAZON Todas las dolencias del organismo humano tienen srr asiento en su trofismo interno. Refórmese la dieta y el en- fermo sanará. 70 1t

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