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lovely vicious

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  1. 1. Página | 1
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  3. 3. Página | 3 moderadoras: Lucia & Aria traductoras: JesMN Agus901 Aria Pachi15 nElshIA LizixD11 Malu_12 Shari Bo MaryLuna rihano sofia1809 vaaleria Cereziito24 Niki26 Mere Jane Vettina Clarisse- Geek-Hornitt Cournne Lucia Black Carool Dain LuzM correctoras: Nanis AriannysG flor212 maggiih JesMN Malu_12 Stteffanye Mellark Aria Dain Lalak Kisy92 SusiJk recopilación y revisión: Nanis y Aria diseño: Gaz
  4. 4. Página | 4 Sinopsis Prólogo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Próximamente… Sobre Sara Wolf
  5. 5. Página | 5 l fuego se encuentra con el hielo. El amor con el odio. Isis Blake de diecisiete años no se ha enamorado en tres años, nueve semanas, y cinco días, y después de lo que pasó la última vez, pretende mantenerlo de esa forma. Desde entonces ha perdido treinta y ocho kilos, se ha hecho cuatro mechas moradas en el pelo, y se ha mudado a Ohio en el culo del mundo para ayudar a su madre a escapar de una mala relación. Todas las chicas en su nueva escuela quieren una cosa —Jack Hunter, el Príncipe de Hielo del Instituto East Summit. Caliente como un anuncio de Armani, suficientemente inteligente como para entrar a Yale, y más frío que el Ártico, Jack Hunter nunca ha salido con nadie. Seguro, la gente le ha visto por la ciudad con mujeres hermosas, pero nunca les ha concedido su tiempo a las chicas de instituto. Hasta que Isis le da un puñetazo en la cara. Jack ha conocido a su igual. De repente todo es un juego. El objetivo: Hacer que el otro ruegue por misericordia. El tablero de juego: El Instituto East Summit. El premio: Algo que ninguno de los dos esperaba. E
  6. 6. Página | 6 xtiendo la mano para alcanzar la suya, la mía temblando. Sus dedos se ven tan largos, esbeltos, y gentiles. Se sienten suaves y cálidos. Agarro unos pocos, como si fueran un salvavidas. Una balsa en el mar. Una cuerda en un hoyo profundo. —Hueles bien —digo—. Y es divertido meterse contigo. Me gusta tu madre. Eres inteligente. Un poco tonto, pero también un poco inteligente. Me he divertido. Con la guerra. El beso. Y la cita. Me llamaste hermosa y fue agradable. Así que incluso si no luchamos otra vez, incluso si me odias para siempre por decir que me gustas, gracias. Muchas gracias… No consigo terminar. Jack se inclina, sus labios en los míos, me doy la vuelta y me empujo hacia arriba, él me empuja y estoy contra las almohadas, la cabecera y me está besando. E
  7. 7. Página | 7 1 3 años 9 semanas 5 días uando tenía seis años, mi padre me dijo algo muy cierto, todo el mundo tiene una lista de tareas pendientes. Me tomó otros once años crear una, pero gracias a un cierto idiota en mi vida, mi lista se terminó: 1. No hables de amor 2. No pienses en el amor 3. Pensar y hablar sobre el amor conduce al amor, que es el enemigo. No confraternizar con el enemigo. Incluso si esos actores calientes en las películas hacen que parezca tierno, agradable y tentador, no caigas en la trampa. Es el mayor mal en el mundo, el peor villano jamás creado por la bombeadora de hormonas imbéciles adolescentes. Es el Joker, Lex Luthor, ese con sobrepeso que siempre fastidia a la Pandilla de Scooby-Doo. Es el jefe final de la broma enorme de un videojuego al que llamas tu vida. Todo el mundo en la fiesta de Avery Brighton ahora tiene su propia lista de cosas por hacer, y la mayoría de ellos parecen idénticos a la siguiente: 1. Emborracharse 2. Ponerse más borracho 3. Tratar de no vomitar en cualquier persona linda. 4. Intentar anotar con la persona linda a la que estás intentando no vomitar encima Es una lista a prueba de todo que es fácil de seguir, incluso para los idiotas. Asegura que estás lo suficientemente borracha como para pensar que todo el mundo es lindo, así que no vomitas sobre nadie, y tratas de anotar con todo el C
  8. 8. Página | 8 mundo. Es básicamente un cómo para las personas que ven demasiado la MTV y piensan que tener diversión es emborracharse y salir con alguien que no recuerdan. Hace que todos los que están aquí sean intolerables. Especialmente los chicos. Uno de ellos coloca sus brazos alrededor de mis hombros, su cara roja y murmurando sugestivamente sobre ir a un lugar más tranquilo. Arrugo mis labios y lo empujo antes de apresurarme a la cocina. La gente está demasiado ocupada emborrachándose aquí como para molestarse en ligar con chicas. No es que liguen mucho conmigo. Tener ligues es todavía algo nuevo, una cosa extraña, porque los chicos generalmente no ligan con las chicas gordas y eso es lo que solía ser. La chica gorda. Coloco bien la parte de debajo de mi camiseta Florence and the Machine para asegurarme que lo cubre todo. Presumir tus estrías para toda la población “genial” de secundaria East Summit, probablemente no es la mejor manera de hacer amigos influyentes. O amigos, y punto. Me conformaría con cualquiera. Caray, a este ritmo me conformaría con un enemigo. Sin un ancla, el mar de la escuela secundaria es el peor paseo del mundo. —Isis. —Una chica borracha chapotea hasta mí, su cabello negro pegado a su cara por el sudor―. ¡Hoolaaaa! ¿Cómo... qué... estás haciendo aquí? ―¿Uh, sí? —Intento. Ella se ríe. ―Soy Kayla. Nos conocimos en historia de… planeta. ―Historia del Mundo ―ofrezco. ―¡Sí! —Aplaude y me señala―. Wow. Eres muy inteligente. ―Estaré muy mojada si no dejas eso. ―Coloco su mano suavemente en posición vertical, con el vaso rojo de la cerveza precariamente goteando en el suelo y en mis jeans. ―Oh, ¿estarás mojada? ―Cierra sus dos ojos muy fuerte y sonríe. Cuando no reacciono, lo hace de nuevo. ―¿Qué estás haciendo? ―preguntó. ―¡Guiñando! ―De donde yo vengo, a eso se llama estar borracha. ―¿Borracha? ―Mueve los labios formando una sonrisa, rociando un poco de cerveza sobre mí―. ¡Ni siquiera un poco! ―Mira, eres realmente ―hago una pausa mientras Kayla eructa―, genial y gracias por hablar con la chica nueva rara, pero creo que tienes que ir a descansar. O, posiblemente, volver atrás en el tiempo. Antes de la invención del licor. ―¡Eres tan graciosa! ¿Quién te invitó?
  9. 9. Página | 9 ―Avery. —Ohhh, ella está haciendo esa cosa otra vez. ―Kayla ríe―. ¡No bebas el ponche! ―¿Qué cosa? ―Ella invita a tooodooooos los chicos nuevos a una fiesta. Si se quedan toda la noche sin llorar u orinarse, son geniales en nuestro libro. Genial. Siete horas bebiendo cerveza de mierda comprada por el hermano mayor de alguien es el campo de pruebas para quién es genial y quién no lo es. Debería haber esperado eso de un aburrido y estéril pequeño barrio residencial de Ohio como éste. ―¿Qué hay en el ponche? ―pregunté, mirando por encima de mi hombro al recipiente de plástico gigante lleno de un líquido color rubí. ―¡Polvo lax... laxa... polvo para cagar! ―concluye Kayla. Algunos chicos circulan alrededor de ella como tiburones, sólo esperando el momento en que pase el umbral de borracha a demasiado borracha como para protestar. Les miró por encima de su hombro, la llevo de la mano hacia arriba, y voy al segundo piso, donde está tranquilo y no está lleno de buitres en celo. Nos apoyamos en la barandilla y vemos el caos de abajo. ―Así que, ¿de dónde eres? ―pregunta Kayla. Ahora que no se balancea locamente, puedo mirarle bien. Su cabello oscuro y sus ojos hacen de ella una de las pocas personas que no es blanca en la escuela. Su piel es ámbar, del color del panal. Es muy bonita. Mejor que la mayoría de las chicas de aquí, de todos modos, y sin duda mucho mejor que yo. ―Soy de Florida ―le digo―, Good Falls. Pequeño, un lugar aburrido. Un montón de mosquitos y deportistas de fútbol. ―Se parece mucho esto. ―Se ríe, tragando el resto de su cerveza. Alguien en la planta baja abre una lata de salchichas de cóctel y comienza a lanzarlas a su alrededor. Las chicas gritan y se agachan a recogerlas o sacarlas de sus cabellos y los chicos se las tiran unos a otros y tratan de sacarlas de las camisetas de las chicas. Una salchicha vuela y se queda atascada en el candelabro, y Kayla dice “ohhhh”. ―A la madre de Avery no le va a gustar eso ―dice. ―Sus padres son probablemente unos snobs adinerados. ―¿Cómo lo sabes? Son VEOs o algo. ―CEOs1. 1 CEO: Director Ejecutivo.
  10. 10. Página | 10 ―¡Sí! Supongo que es un trabajo muy importante, pero luego pienso muy duro en ello y ¿cómo puede ser tan importante si se trata de sólo tres letras? ―Puedes estar en lo cierto. Algo muy borracha, pero definitivamente es algo. Me sonríe, y estira la mano para tocar una parte de mi cabello. ―Me gusta ese color. ―Locura Violeta ―digo―. Así es como lo llamaba la caja. ―Oh, ¿te teñiste tú misma? ¡Genial! Fue parte de mi pacto conmigo misma; bajar de peso, teñirme el cabello, ponerme ropa que me quede realmente bien. Convertirme en una mejor persona. Convertirme en la persona con la que un cierto alguien querría una cita. Pero no le digo eso, porque esa era la vieja yo, quien pensaba que el amor no era estúpido. La que haría cualquier cosa por un chico, incluso perder treinta y ocho kilogramos en dieta y sudando como una cerda. La que iría a clubes sucios para beber y fumar sólo para pasar el rato con sus amigos. Ni siquiera con él. Sus amigos. Intenté ser aceptada por ellos, como si eso haría que le gustará más. Pero esa ya no soy yo. No estoy en Good Falls. Estoy en Northplains, Ohio. Nadie conoce a la vieja yo, así que no voy a sacarla a la luz sólo para avergonzar a mi nuevo yo. Estoy desesperada por amigos, no socialmente suicida. Hay una línea muy fina y patética entre los dos y estoy andando de puntillas sobre ella como una bailarina de ballet en su primer recital. ―Oh mierda ―sisea Kayla de repente―. No sabía que él estaría aquí. Miro hacia donde están clavados sus ojos. Es inconfundible de quién está hablando. En medio del caos del lanzamiento de salchichas y borrachos bailando a los Black Eyed Peas es una isla de calma. Tiene que medir como metro ochenta por lo menos. Sus hombros son anchos, y todo en él es musculo, su cintura, sus largas piernas, sus pómulos ridículamente afilados. Su cabello desordenado no es muy rubio, pero no es del todo marrón, es más como un color cambiante. A mi lado, Kayla le está comiendo con los ojos, con todo lo que tiene, y no es la única. Las chicas se han congelado cuando ha entrado, y los chicos le están dando miradas despectivas. Quienquiera que sea él, puedo decir que es una de esas personas que es popular de todas las maneras equivocadas. Se adentra más a la fiesta, guardándose para sí. Normalmente asientes a la gente cuando entras, o buscas a alguien que conozcas en el mar de la multitud. Pero este chico no. Sólo camina. No tiene que caminar empujando a través de la gente, se apartan de forma natural. Es como si tuviera un escudo invisible alrededor de él. Lleva una expresión de aburrimiento permanente, como si todo a su alrededor le es poco interesante. ―Ese es Jack. Jack Hunter ―susurra Kayla―. Nunca viene a fiestas de este tipo. Están por debajo de él.
  11. 11. Página | 11 ―¿Debajo de él? Está en la escuela secundaria, Kayla, no en la maldita corte real… ―Tiene un apodo por aquí; Príncipe del Hielo. Así que es como un tipo de la realeza. Me río. Cuando la cara de Kayla sigue seria, me detengo. ―Espera, ¿no estás bromeando? ¿Realmente le llaman así? Se ruboriza. ―Bueno, ¡sí! Igual que nosotros llamamos a Carlos el quarterback mexicano Tortilla Caliente y al chico raro con demasiados cuchillos a quien le gusta pasar el rato alrededor de la biblioteca Creeper McJeepers. ¡Jack es el Príncipe de Hielo porque eso es lo que es! Se me escapa otra carcajada, y ésta debe de ser muy fuerte, ya que hace que Jack levante la vista. Ahora que está más cerca, puedo ver su cara también. La expresión de aburrimiento no le hace nada. Kayla me susurra “es lindo”, pero eso no lo es todo. No tiene esa cara de niño lindo de la forma en que las chicas ríen nerviosamente acerca de dormir fuera de casa y entre clases. Es guapo, del tipo con ojos de león, nariz afilada, labios anchos, guapo que se ve en los anuncios de trajes italianos. Puedo ver por qué le llaman el Príncipe de Hielo. Aparte de la espesa niebla de pretensiones que le sigue, sus ojos son del color de un lago congelado, a través de un azul tan claro que parece casi transparente. Y están mirando directamente hacia mí. Kayla hace un ruido inquietante parecido a un mono pequeño y se esconde detrás de mi hombro. —¡Nos está mirando a nosotras! —susurra. —¿Por qué te escondes? Kayla murmura algo en mi camiseta. Pongo los ojos en blanco. —Te gusta. —¡No tan alto! —Aprieta mi cuello y estira. —¡Ay, ay! No puedes tener mis vértebras, ¡las necesito! —¡Entonces no digas cosas tan estúpidas como esas tan alto! —¡Pero te gusta! Retuerce, y yo grito. Nuestro escándalo no está haciendo nada para evitar los ojos de Jack, o cualquier otra persona. Me las arreglo para hacer palanca con sus dedos en la parte de mi sistema nervioso que se asegura de mantener la respiración y me cuelo en el baño para hacer pis. El baño es un desastre, y le doy palmaditas de simpatía en mi salida. Mantente fuerte, colega. De una forma u otra, todo esto va
  12. 12. Página | 12 a terminar pronto. O caeremos todos muertos por intoxicación de alcohol, o tu taza erosionará por la acidez de los galones de vómito a las que has estado sometido. ¿Es que te dan beneficios de jubilación? ¿No? Ellos deberían. Debemos protestar. Piquete. Unión Asociada de Inodoros. Cuando he terminado de hablar con el inodoro de una manera completamente cuerda, me encuentro con la cosa exacta que no quería ver; Kayla, en la planta baja de nuevo. Pero los chicos la están dejando en paz. Todos excepto uno. O más bien, es un chico al que ella no está dejando en paz. —N-normalmente no te veo en este tipo de fiestas ―balbucea Kayla a otro, que no es más que el mismísimo Jack. Él se burla: —No. No me gusta especialmente rodar por el barro. Esta noche es una excepción. —Mira a su alrededor, torciendo el labio—. Pero tú lo haces, supongo. —¿Q-Qué? No, quiero decir, sólo soy amiga de Avery. Ella me hizo venir. Ni siquiera me gustan mucho estas fiestas… —Hablas arrastrando las palabras y estás tropezándote. Apenas puedes controlar tu propio cuerpo. Si tienes que emborracharte para soportar las fiestas a las que tus amigos te hacen ir, entonces eres una idiota que ha hecho los amigos equivocados. La expresión de Kayla se pone rígida, como si le estuviera dando una bofetada, y luego sus ojos empiezan a humedecerse. Mi sangre empieza a hervir, ¿quién demonios se cree que es? —Eso no es lo que quería decir —dice Kayla. —Y pareces exactamente el tipo de chica que se queda con unos amigos a los que odia. Probablemente también te odian. Debe ser fácil, esconderlo detrás de todo ese alcohol y todas esas marcas. Las lágrimas de Kayla se desbordan por sus mejillas. Jack suspira. —¿Eres tan cobarde qué lloras cuando alguien dice la verdad? Mi corazón golpea en mi pecho. Aprieto los puños tan fuerte que no puedo sentir mis dedos. Empujo a un lado al chico con la cara roja, que trata de ligar conmigo otra vez y me lanzo a través de la multitud. Kayla no es mi amiga. Aquí nadie lo es. Pero ha sido agradable conmigo cuatro segundos, verdaderamente agradable, no el veneno azucarado de Avery de invitarme a la fiesta rara. Y cuatro segundos es más de lo que jamás pensé que iba a conseguir. Es lo máximo que he tenido en mucho tiempo. Los labios de Jack se curvan en una mueca de desprecio. Dilo. Di una cosa más, niño bonito. Te reto.
  13. 13. Página | 13 —Eres patética. Esa es la primera vez que golpeo en la cara a Jack Hunter. Y cuando mis nudillos se conectan con los pómulos estúpidamente altos y se tambalea hacia atrás con una furiosa tormenta gestándose en sus ojos de hielo, de alguna manera me da la sensación de que no será la última. —Pide disculpas a Kayla —exijo, y toda la casa se queda en silencio. Se inicia como una onda, la gente junto a mí y Kayla y Jack cae en silencio. Y luego se mueve, saltando como una pulga, como una enfermedad, silenciosa y siniestra y se propaga más rápido que una imagen de un gato en Facebook. Es como si toda la fiesta se ha detenido, se ha ralentizado sólo para ver lo que Jack va a hacer. Quieren un espectáculo. Son una manada de pequeñas y despiadadas hienas y yo acabo de morder al león. Tal vez Jack puede sentir eso, porque una vez que se recupera de la conmoción mira a su alrededor con cuidado, como si estuviera planeando su próximo movimiento, y luego me mira con una mirada tan fría que probablemente podría congelar la lava. —A juzgar por tu expresión —cuzo los brazos y frunzo el ceño—, obtener un puñetazo por ser un idiota es algo nuevo. Se frota la nariz con la mano, un poco de sangre corriendo por su boca. Lo lame tranquilamente de su dedo pulgar, y luego de sus labios. Kayla está con el rostro pálido y se queda en su lugar como un maniquí. La música resuena sordamente y el bajo golpea, lo único que se atreve a interferir con el tenso silencio en el que toda la habitación está esperando. Jack no habla. Así que lo hago yo. —Permíteme utilizar palabras muy pequeñas para que lo entiendas —le digo con una lentitud exagerada—. Pide disculpas a Kayla por lo que has dicho antes. Alguien se ríe entre la multitud. Susurros se mueven en los oídos de la gente y en sus bocas. No me importa lo que piensen, o si he fallado la estúpida fiesta de prueba. Sólo me importa que se disculpe con Kayla. Le ha hecho daño en más formas de las que sabe. —¿Por qué estás tan interesada en defender a una chica que no conoces? — Jack finalmente me pregunta, su voz profunda y con una cualidad mortal en ella—. Corrígeme si me equivoco, pero ¿no eres nueva? Eso explicaría la estúpida ignorancia. ¿Tienen escuelas en Florida? ¿O es que aprenden de los cocodrilos y los campesinos? Un “ooooh” se propaga por la habitación. Un rubor se arrastra sobre mis mejillas, pero no dejo que me llegue. Me han dicho peores insultos. Esto no es nada. Me burlo: —No puedo esperar y mirar, mientras un cabrón pisotea el corazón de otra chica. No es mi estilo.
  14. 14. Página | 14 Este segundo “ooooh” es mucho más fuerte. Siento que un brillo de orgullo florece en mi pecho. Mis manos y la cara están calientes, y estoy temblando, pero no voy a demostrarlo. No le voy a dejar ganar. No voy a dar marcha atrás. He lidiado con niños de mamá titulados como él por docenas en mi vieja escuela en Florida. Todos son iguales intercambiamos insultos hasta que le humillo tanto delante de toda esta gente que no puede contraatacar. Esa es la mejor manera en que esto podría suceder. Kayla conseguiría su justicia. Pero no es así como sucede. Él no contraataca. Se inclina a matar, sobre mi hombro, sus labios tan cerca que siento aire caliente pasando por encima del lóbulo de mi oreja. —Porque te ha pasado a ti, ¿no es así? Me quedo sin aliento. Trato de suprimirlo, pero me estremezco, y cuando Jack lo ve se ríe. El sonido es quebradizo y fresco, como una cosa congelada rompiéndose en dos, y levanta una mano como a modo de despedida a la habitación y sale por la puerta por la que ha entrado, el césped en la noche lleno de coches mal estacionados se lo traga. La casa comienza a hablar de nuevo. La gente se ríe, baila y bebe de nuevo, besándose contra las paredes con un vigor renovado. El calor y el hielo chapotean en mis venas a la vez, una y otra vez. Mi corazón está siendo apretado por una pesada mano de hierro, y no puedo respirar. Kayla pone una mano en mi hombro. —¿Estás bien, Isis? ¿Cómo lo sabía? ¿Podía realmente leerme así de bien? Sí, me pasó lo mismo a mí. Un chico me rompió el corazón, no, más que eso. Rompió mi alma, mi corazón, y lo que solía ser. Después de tres años, nueve semanas y cincuenta y un días, debería ser capaz de ocultarlo mejor. Así que ¿cómo iba a saberlo? Todo el mundo está mirándome. No puedo salir corriendo por la puerta, ya que es por ahí por donde se ha ido él, o van a asumir cosas. No puedo ir arriba para estar sola, o asumirán que él ha ganado. ¿Ganar qué? Todavía no estoy segura, pero el antagonismo que se arqueaba entre nosotros se sentía como una fiebre, demasiado caliente y negándose a ser ignorado. No quiero nada más que acurrucarme en un lugar tranquilo y cuidar la costra que él ha arrancado de mi herida abierta, pero no puedo. La gente podía haber vuelto a la fiesta, pero también me están mirando para la confirmación de qué es exactamente lo que ha pasado, y lo que haga ahora determinará eso. Me ha atacado en mi nivel más personal. Ha abierto una herida en la que no quería volver a pensar, por la que vine aquí para escapar.
  15. 15. Página | 15 —¡Me ha dado un beso! —anuncio en voz alta a Kayla—. ¡Ha sido asqueroso! Toda lengua y nada de habilidad. Los ojos de Kayla se ensanchan. Mis palabras se hacen eco de nuevo a mí a través de la música en fragmentos de voces de diferentes personas. Beso. Chica Nueva. Jack Hunter. El Príncipe de Hielo ha besado a la Chica Nueva. Mientras se propaga, saco a Kayla de la mano y la llevo a la cocina. Está temblando. Pongo mis manos sobre sus hombros y la miro a los ojos. —Tú… Tú y él… —comienza. —No hemos hecho nada —murmuro—. Te lo juro. Acabo de decir eso para hacerlo quedar mal. Sus ojos se iluminan momentáneamente y se oscurecen, y de alguna manera eso me pone más triste que enfadada. A ella todavía le gusta, incluso después de que le llamara patética frente a un montón de gente. Me siento tan mal por ella. Yo solía ser ella y por eso me siento tan condenadamente mal por ella. —¡No puedo creer que en realidad le hayas dado un puñetazo! —dice Kayla—. ¡Estás loca! —Tú estás loca para que te guste un tipo como él —suspiro—. ¿Tu madre nunca te ha dicho que te mantenga alejada de los perros salvajes? —¡No es un perro! —protesta—. Nunca me ha golpeado. —Porque es gay. —Tiene novias universitarias maduras. Una nueva, cada semana. —Porque las ha pedido de Rusia. O Saturno. Cualquiera que tenga más chicas tristemente desesperadas por dinero. Kayla se tambalea, y la ayudo a sentarse en el suelo de madera pulida en la encimera de la cocina. Hay un gran armario. Lo siente contra su espalda, borracha lo abre y se arrastra al interior, cerrando las puertas detrás de ella. Me vuelvo muy paciente y comprensiva durante diez segundos completos y luego llamo. Un murmullo resuena desde el interior. —Vete. —Vamos. No lo siento. Se lo merecía, ¿de acuerdo? —¡Me ha gustado desde cuarto grado! —se lamenta Kayla—. ¡Esa ha sido la primera vez que he hablado con él! ¡Y… vas y lo arruinas! ¡Se acabó! ¡Mi vida se ha acabado! —Fue una vida bien vivida. —Asiento.
  16. 16. Página | 16 —¡No voy a morir realmente! —Abre de golpe las puertas del armario para llorarme. —¡Ah, pero sí! En unos setenta años. Pero por ahora estás muy viva y muy borracha, así que creo que voy a llevarte a casa. —¡No! Puedo conducir yo misma. —Sale del armario y rápidamente se desliza hacia abajo. La atrapo y tiro de ella, y juntas vamos a través de la puerta principal. —Puedes conducir por ti misma a un acantilado, sí. —¡Puede que lo haga! —gime Kayla—. ¡Jack me odia ahora! —Oh no es así. Estoy segura de que te recordará con cariño como la chica número cuatrocientos treinta y seis a la que hizo llorar. Kayla se echa a llorar, y yo la medio arrastro, medio tiro de ella a través del césped a mi pequeño escarabajo VW. Es verde claro y oxidado, con un faro roto y latas de refresco que cubren el suelo, pero hace su trabajo de dejar que todo el mundo sepa que soy pobre y eso es realmente todo lo que pido de un coche. —Isis. Una voz me llama. Kayla intenta darse la vuelta, pero está tan borracha que apenas se tambalea en su lugar un poco y eructa. La ayudo a subir al asiento y cierro la puerta, volviéndome hacia la voz. Avery Brighton camina hacia mí, rizos rojos rebotando y los ojos verdes brillantes. Es una pintoresca muñeca irlandesa, con piel de porcelana, esbeltas proporciones, y una serie perfecta de pecas en la nariz de botón. Es como si Dios hubiera retocado toda la mierda de ella, y se quedó sin pintura para todos los demás, miró a todos los bebés que estaba arrojando a la Tierra y dijo “jaja uuups pero mira ésta es una obra maestra”. —¿Estás secuestrando a Kayla? —pregunta Avery, sonriendo con una sonrisa de muñeca de porcelana. —Teóricamente, no soy para nada el tipo de persona que haría eso, pero también teóricamente si supiera cómo secuestrar a alguien por haberlo mirado en Google cuando estuve muy aburrida en las vacaciones de Navidad el año pasado, entonces teóricamente habría mucho más cloroformo y cinta adhesiva involucrados. En teoría. —Sí, bueno, eso es muy interesante, pero voy a pedirte que me la devuelvas. La necesito aquí. —¿Ella como que parece estar fuera de sí? ¿Y también está realmente disgustada debido a algunas cosas que no sé si has visto o no que han pasado? —Lo he visto. Ha sido interesante. Probablemente lo más interesante que ha pasado en todo el año, además del intento de suicidio de Erika —dice Avery. Me
  17. 17. Página | 17 mira de arriba abajo, como si me viera en una nueva luz, y luego me señala—. Pero eso no excusa a Kayla de ciertas funciones que necesita llevar a cabo esta noche. —¿Eso es un poco raro? ¿Como que, es una cosa muy vaga y amenazadora que decir acerca de alguien? Además no creo que seas su dueña y tiene que acostarse y relajarse, ¿así que la llevo a casa? Ando alrededor del coche hacia el lado del conductor cuando la cara de Avery se oscurece y se vuelve más del estilo de perfectamente mortal vampira. —¿Por qué hablas en preguntas? —pregunta. —¿Por qué lo haces tú? ¿Hablar en preguntas? —Estiro el cuello por encima del capó y mantengo el contacto visual. Es como una osa. Una osa muy rica y muy grande, No puedo mirar a otro lado o va a atacar y utilizar mis entrañas para forrar su bolso Louis Vuitton. —Si te vas ahora, no te voy a invitar a otra fiesta de nuevo. —Está bien. Eso es algo bueno, ¿porque no creo que quiera asociarme con personas que dicen que los intentos de suicidio son interesantes? ¿Y qué hacen zumo de caca y fingen que es ponche? ¿Eso es casi tan malo como poner a los Black Eyed Peas en bucle? Entro rápidamente, arranco el coche, y salgo. Avery observa con una contracción indiferente aunque irritada en su ceja. Bajo la ventana cuando me acerco a ella. —Eres como popular, ¿así que supongo que tengo que darte las gracias por invitarme? ¿También por amenazarme? Como que wow, esa ha sido una mala fiesta, ¿pero una muy buena amenaza? ¿Te doy dos estrellas por el esfuerzo? ¿Estoy balbuceando? —Hago una pausa—. ¿Continuarás estudiando en la escuela? —Vas a mi escuela, idiota. Lo ha hecho. Me ha llamado la palabra con i. La chica más popular de la escuela acaba de llamarme la palabra con i. O bien tengo que matarme a mí misma, volver a Florida, o conducir muy rápido y que no me importe una mierda. Piso el gas y giro en torno a una estatua de león mientras acelero por su camino de entrada, excepto que giro lo suficientemente rápido y uno de los testículos del león sale volando en una fina nube de hormigón. Dejo atrás un montón de nuevos enemigos y un león con un solo testículo y me llevo a casa una posible amiga que piensa que he arruinado su amor platónico e incluso si eso apesta aun así es mejor que lo que he vivido, que eran tan sólo tres años, nueve semanas, y cincuenta y un días de malos recuerdos.
  18. 18. Página | 18 2 3 años 9 semanas 6 días ejo caer una considerablemente más sobria Kayla en su modesta casa en una tranquila calle sin salida. Me mira fijamente con ojos legañosos, su maquillaje arruinado por las lágrimas, y murmura en voz baja. —Gracias. —Hombre, lo siento. —Suspiro—. Realmente lo siento, Kayla. Se encoge de hombros. —Lo que sea. Nos vemos el lunes. No es lo que sea. La gente dice eso cuando la situación es demasiado difícil para ponerla en palabras. Si ella todavía me considera un elemento corpóreo digno de ser registrado visualmente el lunes, voy a estar malditamente feliz. Mientras conduzco a casa, el oscuro camino sinuoso alrededor de pastos de vacas y campos de maíz, el grabado de los fríos ojos azules de Jack y sus palabras irritantes hacen eco en mi cabeza. “Porque te pasó a ti, ¿verdad?” Agarro el volante con fuerza. No tiene idea de lo que me pasó. "Yo no salgo con chicas feas." Una nueva voz hace eco. Sin Nombre, el chico que me gustaba. ¿Amaba? gustaba. Ya no lo sé. Todo lo que sé es que me hizo daño. Pero lo llamo Sin Nombre en mi cabeza. Su verdadero nombre todavía me causa dolor físico. Respiro de manera uniforme, dentro y fuera, tratando de calmar el dolor en mi pecho. Lo he superado. Realmente lo he superado. Después de tres años, nueve semanas, y cincuenta y un días, lo he superado. Estaciono en el camino de entrada de casa y apago mi coche. Me siento en la oscuridad, empujando los malos recuerdos y metiendo algunos nuevos. He hecho una especie de amiga. Mamá es más feliz aquí. No he visto al Sin Nombre en más de dos meses. Eso es bueno. Esas son las buenas y nuevas cosas para llenar los agujeros en las paredes de mi mente dejados atrás por las decadentes cosas malas. D
  19. 19. Página | 19 Las buenas y nuevas cosas son frágiles, pero van a mantener fuera el viento frío por ahora. Me sonrío en mi espejo retrovisor. Ser todo menos feliz es peligroso cerca de mamá últimamente. Así que tengo que fingir mucho, o al menos fingir el tiempo suficiente para llegar a mi habitación. Nuestra casa es de un solo piso, con las puertas y las paredes blancas y la decoración interna azul. Una oxidada campanilla de viento tintinea ligeramente en el patio, y el jardín no es nada más que unos pocos parches de hierba rala de color amarillo. Una parrilla rota está desplomada en la esquina junto a la manguera de escape, y una docena de rosas marchitadas tal vez rojas tal vez color mierda luchan para salir a flote desde el arbusto moribundo que separa nuestro jardín de la calle. Es feo a la luz del día, pero por la noche, con la luz que brilla a través de las cortinas, pretender que no es un basurero es mucho más fácil. Es el único lugar decente que mamá podía permitirse, pero está muy lejos de la pequeña cabaña junto al mar en la que crecí en Florida. —¡Estoy en casa! —Empujo la puerta. Nuestro gato, Hellspawn alias Coco también conocido como sal-de-la-nevera-tú-idiota, anda con delicadeza hacia mí y se frota en mis tobillos mientras pongo mis llaves en el plato y me quito el abrigo. Mamá viene, su bata de baño fuertemente apretada a su alrededor y su rostro ansioso. Es hermosa, de una manera de cuadro antiguo, con vetas grises en el cabello y las líneas de expresión suaves. Sus ojos oscuros están claros. —¿Te has divertido? ¿Con cuántos chicos te has besado? —pregunta. —Setenta. Por lo menos. —¿Cuántos tragos has tomado? —Catorce. He soltado el volante a mitad de camino a casa y Jesús me ha llevado el resto del camino. Se ríe y me acaricia la cabeza. —Me alegro que te hayas divertido. Ambas sabemos que no bebo ni beso chicos, así que es más una broma interna mórbida que nada. Ella se arrastra hacia la cocina, donde la esperan su periódico y un poco de té. Hellspawn salta en la silla opuesta a la que mamá se sienta y cortésmente empieza a lamer sus bolas. —¿Has tomado tus medicamentos? —le pregunto. Mamá suspira. —Sí. Por supuesto. No tienes que preocuparte por mí, soy una mujer adulta. Puedo cuidar de mí misma. Miro el mostrador de la cocina. En una montaña alta se apilan ollas y cacerolas. El suelo está muy sucio, y no ha abierto las cortinas en todo el día, puedo decirlo. Pero eso no es culpa suya. Algunos días son mejores que otros. Es el cabrón que la golpeó llenándola de moretones, quien realmente es el culpable. Si papá estuviera aquí, él sería capaz de hacer algo más por ella, hacerla sonreír, por lo menos. Pero no está. Siguió adelante con su nueva familia. Yo estoy aquí, sin
  20. 20. Página | 20 embargo. Pero todo lo que puedo hacer es lavar los platos y tratar de no hacer que se preocupe. Así que lo hago con todo lo que tengo. Enrollo las mangas de mi sudadera y abro el grifo del agua caliente, exprimiendo jabón en una sartén. —Voy a lavar las ventanas mañana después de la escuela, ¿de acuerdo? Están súper sucias, al último que vivió aquí debieron haberle gustado las máquinas de humo. Mamá sonríe débilmente, pero no es una verdadera sonrisa. —Gracias. Tengo que trabajar mañana, pero voy a estar de vuelta antes del anochecer. Mamá es restauradora de arte, del tipo que toma cuadros antiguos y jarrones históricos y los arregla para museos. Pero después del hospital, lo ha tenido difícil para encontrar, y mantener, un trabajo. Trabaja en el museo local de trenes de trampa turística por ahora. —Voy a hacer la cena de mañana, si quieres —le ofrezco. —Tonterías. Yo traigo la pizza. —Está bien. —Sonrío y estoy de acuerdo. Se le va a olvidar. No es culpa suya, sólo va a estar absorta en su trabajo o la oscuridad del pasado y se olvidará de comer ella misma, y mucho más de alimentarme a mí. Saco el pollo del congelador para descongelarlo cuando se da la vuelta. —Estoy un poco cansada —dice, besando la parte superior de mi cabeza. Huele a lavanda y tristeza, y eso huele como un pañuelo de papel rasgado y la sal secada al sol. —Está bien. Que duermas bien. —Aprieto su mano y ella aprieta la mía antes de subir lentamente las escaleras. Se mueve con tanta timidez, todavía, como si en cada esquina hubiera alguien esperando para hacerle daño. Esta noche debería ser una noche tranquila, si había sido sincera acerca de tomar sus medicinas. No debería tener que tomar medicamentos en absoluto. Me estremezco y friego las ollas más fuerte. Pongo suficiente esfuerzo en la limpieza de la cocina para lubricar un coche pequeño, los mostradores brillan, los suelos están lisos, y el lavabo está más impecable que los antecedentes penales de una estrella de Disney Channel. Me quito la ropa y salto a la ducha, enjuagando los últimos restos de alcohol, el humo de los cigarrillos, y el brillo de la fiesta. Mis nudillos están rojos y crudos, la capa superior de la piel afeitada. Ah, bueno, algunas lesiones son de esperar cuando perforas un iceberg como Jack Hunter. Salgo oliendo menos como a angustia adolescente y más como a champú de almendras no probado en animales. Vendo mis nudillos e inspecciono los daños en mi alma de esta noche en el espejo. El cabello castaño y rizado de mamá y los cálidos ojos canela de papá me miran. Se ven un poco dorado rojizos en el medio. Papá solía decir que eran como pequeños fragmentos de rubí y topacio, pero las personas con ojos marrones buscan el más pequeño detalle para hacer que su color sea único. Yo los llamo canela con orgullo, pero la elegante vestida señora del
  21. 21. Página | 21 Departamento de Vehículos Motorizados se negó a poner “canela” en mi licencia y por eso estoy aquí, luchando por la igualdad de los ojos marrones todavía hoy. Ellos no han escuchado lo último de mí, voy a resurgir de las cenizas y bailaré tango con las uñas pintadas de rosa, pendiente de aro, sobre la opresión del Departamento de Vehículos Motorizados otra vez. Sigue siendo extraño ver mi cara más delgada en el espejo. Tenía las mejillas gordas con paquetes masivos de grasa apilados en mi barbilla y mis párpados. Mi cuello tenía rollos. Incluso mis orejas eran gordas. Iba al campamento para gordos cada verano, pero que nunca funcionó porque me escondía en el incinerador para escapar del tiempo de los deportes, una táctica arriesgada, pero en última instancia, efectiva. Prefería convertirme en tocino que avergonzarme a mí misma mostrando mis rollos de grasa y jadear por falta de resistencia. Ocupaba un asiento entero en el bus sola. Tengo que recordarme constantemente que ya no ocupo mucho espacio. Si fuera rica como mi antigua mejor amiga Gina, me hubiera hecho la liposucción para mi decimosexto cumpleaños junto con un BMW o algo así. Por desgracia podrías probablemente haber impulsado un BMW por unos meses con toda la grasa que perdí. Llevaba varias capas de ropa, cuidaba mis calorías cuidadosamente y corría todas las mañanas y todas las noches, así que sólo había músculo gradual y no bolsas quirúrgicamente removidas de grasa para convertirlas en algo útil. Recuerdo que odiaba cada segundo de mi dieta y el ejercicio, pero ahora es un nubloso y doloroso recuerdo, lo contrario del claro y nítido recuerdo que puso mi trasero en marcha en primer lugar. —Yo no salgo con chicas feas. Fea. Me toco la cara, mi reflejo moviéndose conmigo en el espejo húmedo. Fea. Fea fea fea fea. Las mechas moradas no me hicieron más bonita. Bajar de peso no me hizo más bonita. Mi cara es la misma de siempre —un poco más delgada—, sí, pero seguía siendo la misma. Mi nariz es plana y la barbilla es demasiado amplia. El habitual delineador de ojos que uso todos los días está medio lavado, lo que hace que me vea pálida y agotada. La voz del Sin Nombre me persigue incluso cuando me seco el cabello y me pongo los calzoncillos y camiseta cómoda que me sirven como pijama. Mis estrías —feas. Mis granos —feos. La forma en que mis muslos se menean —feo. Soy una chica fea. Y he llegado a un acuerdo con eso. Es lo que soy. En este momento soy la Chica Nueva en la secundaria East Summit, pero pronto el glamur se desvanecerá y me van a dar otro apodo, y seré la Chica Fea. Debería serlo, de todos modos. Ese sería el apodo más lógico y preciso para ponerme. El Sin Nombre era cruel por así decirlo, pero tenía razón. Señaló la verdad en mí, y por eso le estoy agradecida con ironía, de la misma manera que un artista le agradece a alguien que
  22. 22. Página | 22 señaló que su mano izquierda era un poco más inestable, un poco menos magistral. Me ayudó a conocer mejor mis debilidades, y por lo tanto mis puntos fuertes. El amor no es uno de mis puntos fuertes. Las citas definitivamente no son uno de ellos, tampoco. Me gusta pensar que ser realmente agradable es uno de mis puntos fuertes, sin embargo, ya sabes, quitándole el golpear a chicos que se lo merecen. Así que voy a estar bien. Voy a mantenerme lejos de todos los demás. Nadie quiere lo feo. Incluso si lo hicieran, no sería bueno para ellos. Soy ruidosa, colérica y sarcástica. Nadie quiere eso. El Sin Nombre me enseñó eso. Me enseñó a ahorrarle a todo el mundo el lidiar conmigo. Esa es la verdadera bondad. Suspiro y me dejo caer en la cama. La Sra. Muffin, mi desteñida pero de alguna manera todavía pecaminosamente suave osa panda de peluche, me espera. La abrazo y entierro mi cara en su pecho hecho en China. —Señora Muffin, la he cagado. Sus pequeños y brillantes ojos negros parecen decir “Sí, lo sé, cariño. Es lo que haces. Pero no te amo menos por ello.” Me las arreglo para conseguir cuatro horas de sueño o menos antes de que las luces en mi habitación se enciendan todas a la vez. Me incorporo rápidamente, frotándome los ojos para eliminarlas. Está aún muy oscuro afuera. Mamá está en la puerta, temblando como una hoja por debajo de la bata. Lanzo mis mantas y voy a zancadas hacia ella. —¿Otra vez? —le pregunto. Ella asiente, con los ojos vidriosos y bloqueados en algún punto lejano. Pongo mi brazo alrededor de su hombro y la llevo de vuelta a su dormitorio. —Lo siento —susurra mientras se mete en la cama. Pongo las sábanas sobre ella y le sonrío. —Está bien. Voy a buscar el colchón de aire y dormiré aquí contigo. Cuando vuelvo del ático con el colchón, ella se ha ido. —¿Mamá? ¡Mamá! La ventana está abierta. Me lanzo hacia ella y me asomo sobre el borde. Por favor, no. Por favor, no dejes que sea… —Estoy aquí. Su voz es minúscula y suena lejana. La sigo al espacio debajo de la cama, donde está ella, sus rodillas dobladas contra su pecho. —Mamá, ¿qué estás…? —Es más seguro aquí —dice—. ¿Puedes venir bajo? —Estarías más cómoda en la cama… —¡No! —grita, presionando sus manos sobre sus orejas—. ¡No, no, no puedo! ¡No me puedes obligar! —Está bien, está bien. —La calmo, y me presiono plana. Me muevo sobre la alfombra polvorienta, los resortes del somier presionándose en mis costillas, y agarro su mano—. Está bien. Estoy aquí. Me quedaré aquí abajo contigo.
  23. 23. Página | 23 Su pánico se desvanece, y poco a poco se duerme, agarrando mis dedos con los suyos temblorosos y fríos como el hielo. A veces gime en sus sueños palabras que no puedo entender o no quiero y lo único en lo que puedo pensar es en cómo hubiera asesinado a ese hombre si hubiera estado allí. Debería haber estado allí. Debería haber estado con ella en vez de en casa de papá. Debería haberla protegido, debería haber visto las señales cuando la visité en Navidad, y debería haber… —Lo siento —susurra en su sueño, bajito como una niña. Envuelvo mis brazos alrededor de ella, la llevo a mi pecho, y caigo a la deriva en un sueño intranquilo con el olor de la lavanda y la tristeza en mi nariz. La escuela un lunes después de una fiesta es muy incómoda. Mucha gente sabe que pasó algo embarazoso, pero nadie puede recordar qué es exactamente. Alguien usó demasiados dientes mientras besó a la novia de alguien y tal vez alguien se olvidó de decirle a alguien que habían roto y tal vez alguien puso unos Mentos en el ron con coca-cola de su ex-novio. O tal vez un poco de acción chico y chica, y su pene era demasiado pequeño. La polla de alguien siempre es demasiado pequeña. —¡Eso es lo que voy a hacer! —exclamo masticando la mitad de un sándwich de atún atrozmente práctico—. Voy a difundir el rumor de que su pene es pequeño. Eso es lo único que les preocupa a los chicos, sus penes. Le golpearé donde más le duele, metafórica y también no metafóricamente. Kayla levanta una ceja y mordisquea sus zanahorias pequeñas. —¿De verdad le odias tanto? Entré al estacionamiento hoy y ella me estaba esperando toda tentativa y sonriente. ¡Y ahora está comiendo el almuerzo conmigo! Es un milagro digno del Libro de las Revelaciones. Es la primera entrada en mi libro de Personas Jodidas Con un Final Semi Feliz, de todas maneras. Ella es tan tierna como un conejo y leal como un perro y se siente muy, muy atraída hacia cierto cerdo de hielo, pero eso se puede corregir. Esperemos que sin armas de fuego. —¡Isis! —Una chica totalmente aleatoria que nunca antes había visto corre hacia mí—. ¿Es cierto? ¿Tú y Jack os besasteis en la fiesta de Avery y luego le diste un puñetazo? —Uh, no hubo un Jack y yo, Jack me asaltó —le corregí—. Y babeó por todas partes. No fue un beso, fue un desastre. Era tan malo, tuve que darle un puñetazo. Era tan malo que mi mano formó un puño inconsciente y mi bíceps se retorció hacia adelante en un mecanismo de defensa contra su babeo. Todas las chicas de todas partes deben tener cuidado de sus pésimas habilidades. Haz que corra la voz. La chica asiente con entusiasmo y sale disparada hacia su círculo de amigos. Kayla se cruza de brazos y “bufa” hacia mí. —¿Qué? —Trato de parecer inocente.
  24. 24. Página | 24 —¿Por qué estás esparciendo el rumor, de todos modos? —Si le digo a todo el mundo que él es malo besando, las chicas bellas y amables como tú no caerán en sus trucos y no saldrán con él. El poder del cotilleo herirá el mal en su guarida, ¡donde las espadas no pueden llegar! Ella niega con la cabeza. —Eres tan extraña. —También estoy muy emocionada por congelar su expresión en ámbar y hacerme un collar con ella cuando se dé cuenta de lo que todo el mundo está diciendo sobre él. La venganza es dulce. —¿Qué te dijo ayer que ha hecho que le odies tanto? Me aclaro la garganta. —Sólo, ya sabes. Te insultó. Luego me insultó a mí, lo que es totalmente no genial, porque no hay realmente nada sobre mí para insultar, objetivamente. Si yo fuera menos que perfecta probablemente me molestarían los insultos. Pero no lo soy. Aún así hizo algo vagamente negativo, sin embargo, y de acuerdo a la ley hacer cosas vagamente negativas es malo a veces. Así que tengo que devolvérselo. Ojo por ojo y todo eso. Ella inclina la cabeza, una zanahoria confundida colgando de su boca. Aclaro: —Shakespeare dijo eso. El tipo negociaba mucho con ojos, aparentemente. Entonces entra Avery, flanqueada por otras dos chicas de las que nunca recuerdo los nombres, pero quienes tratan y fallan en parecer menudas y salvajemente elegantes como Avery. Kayla se levanta al instante, cogiendo su almuerzo y balbuceando: —L-lo siento. Me tengo que ir. —Uh, ¿sí? ¿Segura? Camina hacia Avery, dejando un reguero de zanahorias pequeñas a través del suelo mientras se va. El portero de la esquina pone una cara que es sólo ligeramente diferente de su habitual cara de “Me convertiría en un asesino en serie tan rápidamente si se me da la oportunidad”. Kayla aparentemente no quiere que Avery se entere que está pasando el rato conmigo, lo cual está bien, porque a Avery no le gusto y Kayla ha sido amiga de Avery mucho antes de que yo llegara. Por lo que es lógico que ella escoja a Avery sobre mí, y lo digo con la menor cantidad de amargura que jamás he sentido hacia una persona en mi vida. Tiene cien por cien de sentido. Me entretengo brevemente a la idea de que lo que Jack dijo la otra noche podría ser cierto; Kayla realmente odia lo que sus amigos hacen, y se obliga a aceptarlo. Niego con la cabeza y me río con mi sándwich, rociando el atún creando un elegante patrón encima de la mesa. No. Alguien tan pretencioso y egocéntrico no tiene ni idea de cómo relacionarse con otras personas. Jack no tiene ni idea por lo que Kayla —o cualquiera— está pasando. Y eso me incluye a mí.
  25. 25. Página | 25 Me levanto y tiro la basura de mi almuerzo, y me dirijo a mi siguiente clase temprano. No tiene sentido comer sola en la cafetería y parecer un idiota sin amigos más de lo que ya parezco. El día de septiembre es fresco y frío, pero el sol es cálido. La secundaria East Summit se parece a cualquier otra escuela; edificios blancos, vestíbulos con paredes de cristal. Hay una zona de patio gigante hecha de hierba, pinos, fuentes de agua y bancos, y todos los edificios están situados en torno a eso. Hay una bandera delante de la oficina y un estadio en la parte posterior donde perdemos más de lo que ganamos. Es la clase media estadounidense en su máxima expresión y apariencia. Por lo menos en mi antigua escuela teníamos higueras frescas y la invasión ocasional del mapache para condimentar las cosas. Pero aquí no ha pasado nada — nada más que viejos recuerdos y caminar con dificultad a través de una serie de clases y tareas sola. Hasta ayer por la noche, por supuesto. Ahora estoy volando alto sobre una especie retorcida de falsa popularidad sin ningún poder real y duradero. Es un poco increíble. Estoy a mitad de camino a la clase de la Sra. Gregory cuando le veo. Jack Hunter está hablando con el director Evans, un hombre calvo con un traje que siempre huele a una mezcla de bolas de naftalina y peces viejos. Al lado del alto y natural Jack, Evans se parece a un pequeño gnomo torpe. La nariz de Jack se ve bien desde aquí, lo que me molesta. Yo quería una costra, o por lo menos una pequeña marca de algún tipo. No pueden verme, pero puedo escucharlos perfectamente. —… no deberías dejar que eso te mantenga aquí, Jack. Sé que ha sido duro para ti, pero no es una excusa lo suficiente buena para arruinar tu futuro —dice el Sr. Evans—. ¿Sabes cuántas llamadas de Princeton y Yale tengo que responder al día? Ellos te quieren, Jack. ¡Podrías ir a cualquier Ivy League de forma gratuita! No arruines esto para ti. Los ojos de Jack se mantienen fríos, pero por un segundo creo ver un destello de ira caliente correr a través de ellos. Se controla rápidamente, su voz aún agradable y con un propósito, el tipo de agradable que se reserva para los adultos que te quieres quitar de encima. —Soy consciente de ello. Gracias por su consejo. —¡Pero no lo eres, Jack! Ese es justo el problema, que eres consciente. Ella mejorará con o sin ti aquí… Jack me ve por encima del hombro de Evans. Le sonríe a Evans, nada sobre la sonrisa es sincero, y le da una palmadita en el brazo. —Tengo que irme. Mi amiga me está esperando. Para mi sorpresa, Jack se acerca a mí, Evans mirando desde detrás de él. Jack mantiene la espeluznante no-sonrisa en su lugar. —Hey. Lo siento, no he podido encontrarme contigo para el almuerzo —dice. —Uh, ¿qué?
  26. 26. Página | 26 Jack se inclina, pasando sus dedos por mi cabello. Puedo oler su colonia en él, nada fuerte, sino un suave aroma de sudor dulce bajo el olor de su suéter. Sus ojos azules se clavan en mí. Su voz se vuelve tan baja y ronca que suena como una bestia en lugar de la persona alegre que era hace un segundo. —Finge que eres mi amiga. —Dame una buena razón lógica para por la que siquiera piense en ello —le siseo. —Will Cavanaugh. Ese es su nombre, ¿no? Un rayo de dolor rebota a través de mi pecho al oír su nombre. Sin Nombre. ¿Cómo diablos lo ha averiguado Jack? —Mira ese horrible estremecimiento. Tienes una reacción física a su nombre. Debes de ser un dolor terrible. Finge ser mi amiga o lo diré otra vez. Más alto. —No lo harías… —Will… —¡No he podido encontrarte en la cafetería! —digo lo suficientemente alto para que Evans lo escuche, pero no puede ver mi cara. Echo fuego en los ojos de Jack cuando él vuelve su voz ligera de nuevo. —Vamos. Te voy a comprar pizza. Yo invito. —Desliza su brazo alrededor de mi hombro y me aleja. Cada nervio de mi cuerpo se pone en punta. Un chico me está tocando y yo no le he dado ningún permiso. Estoy lista para darle un puñetazo como un especial de la WWE2, pero por el bien de no escuchar el nombre del Sin Nombre otra vez, no voy a hacer nada. Sus costillas están presionando las mías y nuestros pasos van en una especie espeluznante de sincronía. Jack no mira hacia atrás ni una vez, ni yo tampoco, y una vez que estamos completamente alrededor del Edificio-G Jack me deja ir y me apartó como si me hubieran apuñalado con un hierro al rojo vivo. —¿Qué demonios ha sido eso? —gruño. —Debería estar ofendido —dice Jack fríamente—. Estás difundiendo rumores sobre mí. Pegarme no fue suficiente, ¿estás sedienta de sangre vaca? —Disfruto construyendo caídas sociales eventuales —digo—. ¿Y vaca es realmente lo mejor que se te ocurre? Eso es lindo. —Espero que te des cuenta de lo preciso que es. —Oh, sí. Pero es posible que desees conseguir algo un poco más original. No molesta en absoluto. He oído eso una y mil veces antes, confía en mí. —No lo haré. Confiar en ti. Pero te decepcionaré; mi posición social está muy bien. Me he pasado años construyéndola, y unos pocos segundos de calumnia de una insensible pequeña chica nueva no rayará la superficie. —¿Soy insensible? —me burlo—. ¿Eso en qué te convierte a ti? ¿Inflexible? 2 WWE: World Wrestling Entertainment, es una empresa de entretenimiento deportivo, propietaria de una serie de elementos multimedia relacionados con la promoción de lucha libre profesional.
  27. 27. Página | 27 —No vamos a discutir semántica… —Vamos. —No. A diferencia de ti, yo tengo una vida que atender. No puedo darme el lujo de perder el tiempo discutiendo los puntos finos de lo que te hace ser una idiota. Intenta pasar a mi alrededor, pero le bloqueo con mi cuerpo. —Todavía no te has disculpado con Kayla. Él se burla: —Esto va mucho más allá de ella, ahora. Deja de usar sus instintos de protección como una excusa para acosarme. Hazlo normalmente, igual que todas los demás chicas deslumbradas en esta escuela. —Me sorprende que logres levantar tu cabeza de la almohada por las mañanas con un ego así. No le gustas a todo lo que tiene una vagina, idiota. —¿Entonces por qué difundir un rumor acerca de cómo beso? Tanto si lo reconoces como si no, se trata de un rumor muy específico. Debiste de utilizarlo como tapadera en la fiesta. Pensaste en ello sobre la marcha, ¿no? Fue lo primero que vino a tu mente, ¿no? Hay un hombre muy inteligente llamado Freud creo que deberías leerlo. —Hay un increíble sándwich que debes probar llamado mis nudillos, pero, qué casualidad, ya lo hiciste. —¿Así que eso es un no, entonces, a mi petición de no difundir más rumores? Sus ojos están mortalmente fríos, pero por alguna razón eso sólo me hace sonreír más. —Oh, voy a difundir el rumor mucho más, ahora. Gracias por hacerme saber que te estaba molestando. Le guiño y me alejo. Él no muestra mucha emoción, pero atrapo el rayo más pequeño de revoloteo de molestia en su rostro antes de que dé la vuelta. He ganado esta ronda. La campana para terminar el almuerzo suena y la gente comienza a salir de la cafetería y yo mantengo el ritmo. Voy a seguir acosándole como ahora, hasta que se disculpe con Kayla, por lo menos. Realmente es culpa suya. Son sólo dos palabras, y luego le dejaría en paz. Pero no —él tiene que ser tan terco, tan engreído, tan… Alguien me agarra de la muñeca, con fuerza. Me doy la vuelta para gritarles, o posiblemente luchar contra ellos, cuando un borrón más o menos me empuja, duros huesos de la cadera presionados en mi estómago y la altura empequeñeciéndome en la sombra. Apenas registro el destello de ojos azules antes de que inclinen a mi cara hacia arriba y me besen, una lengua degustando la esquina de mi boca y un labio trazando la curva de mi labio superior. El beso se propaga zumbando calor desde mi lengua, mi garganta, mis pulmones, mi corazón, hasta el fondo de mi estómago e incluso por debajo de eso. Todo está en llamas. No puedo respirar, el beso me ha congelado, bloqueado en el lugar, completamente inmóvil. Ésta es mi primera vez. Este es mi primer beso y mis rodillas se están
  28. 28. Página | 28 debilitando, estoy haciendo una especie de estúpido y pequeño gemido. ¿Cuán idiota soy por reaccionar de tal manera cliché? ¿Cuán estúpida soy por dejar que esta persona…? Y es entonces que me doy cuenta de que los ojos azules pertenecen a Jack. Y es entonces que me doy cuenta de que Jack Hunter me ha robado mi primer beso en frente de toda la escuela. La gente está silbando, aullando. El olor de la colonia de Jack flota y el sabor de su boca es pimienta y menta en mi lengua mientras se inclina para susurrarme. —Si una guerra es lo que quieres, Isis Blake, una guerra es lo que vas a tener. Cuarenta segundos completos después de que Jack Hunter me bese y se vaya, estoy demasiado aturdida para moverme. Así de simple. Así de simple, mi primer beso ha sido para el Príncipe de Hielo Idiota de East Summit. No con alguien a quien realmente ame. Diablos, ni siquiera con alguien que me guste. Ha sido sacrificado sin poder hacer nada, como una pequeña sacerdotisa en un ritual en el altar de un idiota insensible. Y todos los de la secundaria East Summit lo han visto. Él no podría haber elegido un momento más perfecto para que toda la gente del almuerzo lo viera, y como una idiota yo me he puesto en el lugar perfecto; el único pasillo que conecta la cafetería a la entrada principal. Me he puesto a mí misma, y él se ha abalanzado sobre mí como un jaguar. Mientras mi sorpresa desaparece, me doy cuenta de dos cosas: 1. Él es bueno. Muy, muy bueno. No besando. No; definitivamente no. Sólo estaba en shock, eso es todo. Es por eso que no podía respirar. No, lo que he querido decir es que es bueno en el juego. Yo lo empecé en la fiesta iniciando el rumor, pero él acaba de lanzar su primer disparo, y ha sido un diez perfecto. Yo no podría haberlo hecho mejor. Estoy tratando con una mente maestra. Posiblemente una criminal. Depende de cuántas tazas de sangre de bebé bebe al día. 2. Ha tomado mi primer beso. Ahora que todo el mundo ha visto que se me han debilitado las rodillas por un beso (las rodillas débiles me vienen de familia, todos tenemos que conseguir bastones, no es nada especial) nunca van a creerse el rumor de que besa mal. Que me besó mal. Ahora soy una mentirosa. ÉL ha demostrado que soy una mentirosa delante de todo el mundo en diez segundos. Mi título expandido desde CHICA NUEVA a CHICA NUEVA MINTIÓ y dijo que Jack Hunter besa mal. Él ha tomado mi primer beso y ha arruinado mi reputación, pero lo más importante es que ha tomado mi primer beso cuando pensaba que nunca nadie lo tomaría. Nadie lo ha hecho hasta ahora. Han sido diecisiete años sin que un chico haya intentado besarme. A las chicas feas no se les besa, eso es un hecho. Sin Nombre ni siquiera trató de besarme. Enterré mis esperanzas de conseguir ser besada alguna vez muy por debajo de la tumba de nueve mil millones de metros que contiene mi respeto por los hombres. Mis pies empiezan a dirigirme a la clase de la Sra. Gregory de nuevo. Oigo mi nombre en los labios de la gente, y siento sus miradas fijas. Necesito planear mi próximo movimiento contra Jack. Tengo que hacer que se disculpe con Kayla sin importar lo que pase. Necesito darle la vuelta a esto de alguna manera y salvar mi
  29. 29. Página | 29 reputación. Pero todo eso sólo se funde en una cacofonía de leve zumbido en mi cabeza, con cuatro grandes palabras haciendo eco por encima de eso. Me han dado un beso. Me han dado un beso. Niego con la cabeza tan violentamente para despejarme que uno de mis pendientes mariquita casi sale volando. Tomo la pequeña criatura y le acaricio el esmalte con dulzura. Silencio ahora, Sr. Mariquita. No te vayas a ninguna parte. Todavía te quiero. Tú eres la única para mí. Ese beso no ha significado nada en absoluto, sólo ha sido la forma de Jack de hacerme quedar como una mentirosa. Una vez que el Sr. Mariquita se calma y yo estoy en mi asiento en mi zona de confort mientras la Sra. Gregory habla sobre la matriz de la ecuación mierda, expertamente reconstruyo lo que acaba de suceder, editándolo a mi gusto, por supuesto. Borro todo lo del beso. Eso va primero, no necesito recordarlo nunca más. Los hombres son escoria y Jack Hunter es la peor escoria de todos. Si alguien pregunta, yo perdí mi primer beso con Johnny Depp y/o Tom Hiddleston. Posiblemente, al mismo tiempo. Nota mental: verifica eso con tu Calculadora Realista de Probabilidades™ antes de memorizarlo. En cuanto a las otras partes, sé que vi al señor Evans y Jack hablando. Al parecer, algunas universidades estiradas quieren que Jack asista. ¿Tal vez saca buenas notas o algo así? Le creo capaz de ser inteligente y más, había visto mucho con la forma en que se aprovechó de la sincronización perfecta en el pasillo. Y utiliza grandes palabras extrañas, por lo que probablemente es un gran nerd. Para ser justos, yo también, pero eso es porque soy fabulosa. Jack no tiene esa excusa. Evans y Jack también hablaron de una "ella", como en: "Ella va a mejorar con o sin ti aquí". ¿Quién es "ella"? ¿Y es que ella de alguna manera retiene a Jack de ir a la universidad? Es un gran misterio para el que obviamente no tengo tiempo. Mando lejos la información en mi cerebro en caso de que necesite un poco de munición de alta resistencia en contra de Jack en los días por venir, pero lo dejo en eso. Tengo que hacer planes para derrotar a este chico, no preocuparme extrañamente por su futuro. A no ser que dicho futuro tenga que ver conmigo estrangulándole. Entonces eso está bien y yo probablemente debería ocuparme con ello para asegurarme completamente de que se quede bloqueado en la línea de tiempo dimensional permanente. ¿Y cómo diablos supo el nombre de Sin Nombre, de todos modos? No es como si yo estuviera en los periódicos en Florida, es información muy privada, sensible y particular. Y si Jack de alguna manera se enteró del nombre de Sin Nombre, ¿es capaz de averiguar lo que pasó entre Sin Nombre y yo? Rápidamente garabateo un plan de batalla en la parte posterior de mi mano con el bolígrafo; 1. Evaluar la amenaza 2. Identificar debilidades 3. Explotar dichas debilidades
  30. 30. Página | 30 4. Ganar —¿Isis? —me llama la Sra. Gregory—. ¿Estás prestando atención al problema en la pizarra? —Setenta y dos —digo, y salgo de mi silla para sentarme debajo de mi escritorio. —¿Perdón? —La respuesta —digo desde debajo del escritorio—. Setenta y dos. Ella parece sorprendida, pero rápidamente vuelve a la pizarra y garabatea en una gavilla suelta que piensa que no puedo ver. Toda la clase me está mirando con gran expectación, preguntándose qué demonios está pasando. La Sra. Gregory finalmente levanta la vista. —Correcto. Pero, ¿por qué estás sentada…? Entonces suena la campana, estridente y en ráfagas cortas. La Sra. Gregory les dice a todos que permanezcan en sus escritorios y mantengan la calma. Su rostro de ojos saltones está todo menos tranquilo. El encierro dura cuatro tensos minutos más o menos los que me quito el esmalte negro de mis uñas mientras todos debaten si ha sido un disparo o una redada de drogas. La señora Gregory se arrastra hacia mí y frunce el ceño. —Isis, ¿cómo sabías que iba a haber un encierro? ¿Estas... —baja la voz y se inclina hacia mi—… involucrada con personajes sospechosos? Está bien hablar conmigo, ya sabes. Puedo convencer a la policía que no querías hacer ningún daño. Hay programas para estudiantes como tú… —Vi al chico que le gustan demasiado los cuchillos correr por el patio en su ropa interior con una de plástico. Ella se ve comprensiblemente conmocionada. El director Evans se pone en la megafonía y anuncia que es seguro. De camino a la zona de estacionamiento paso la puerta abierta del director, donde el chico del cuchillo está sentado en una silla, rodeado por tres policías que discuten qué hacer con él. Le doy un pulgar hacia arriba, y él hace las tijeras con dos dedos y los arrastra por su cuello en un saludo jovial, pero no me perturba. Todavía estoy aturdida. Me han besado. La única cosa que nunca pensé que me pasaría, pasó.
  31. 31. Página | 31 3 3 años 10 semanas 1 día ápidamente descubro dos cosas sobre la secundaria East Summit: 1. Avery tal vez sea la chica más popular, pero Kayla es ampliamente considerada la más bonita. 2. Cada chico en la escuela ha tenido al menos cinco sueños húmedos con ella. Esto significa que Kayla no tuvo que ganar su popularidad arrastrándose por Avery como todos los demás. Simplemente apareció, llegó con un par de fabulosas tetas y un rostro para morirse, Avery la reclutó en su grupo de amigas solamente en base a lo bonita que es, y el poco carácter que tiene. Digo eso con el máximo respeto. Kayla tiene, relativamente, poco carácter. Pero no es estúpida. Esto significa que a Kayla podría realmente gustarle ser popular, o podría realmente gustarle Avery. Estoy dispuesta a apostar que es la primera más que la segunda, porque honestamente, ¿a quién le gusta un contrato de esclavitud aparte de a un racista de ciento dos años y a la lasciva multitud de BDSM? A nadie. Kayla me invita a comer galletas e interpretar la pila gigantesca de tarea de Historia del Mundo que parece no entender, lo que es comprensible, entender la verdadera gloria de Gengis Kan es un poco difícil cuando no está aquí él mismo, disparando flechas emplumadas en tu culo. —¡Hola, engendro! —Arrullo al hermanito de Kayla mientras se contonea dentro de su habitación. Él me eructa. —Parece que habláis el mismo idioma —bromea Kayla. —¿Dónde se encontraba ese descaro cuando Jack te hizo llorar en la fiesta de Avery? —¿Uh, hola? ¿Él es mi enamoramiento? No voy a ser insolente con él. —Muéstrales descaro antes de mostrarles el trasero3. —¿Qué clase de dicho es ese? —Se ríe. 3 La oración original, "Flash ‘em the sass before you flash ‘em the ass" Analogía con esas palabras al momento de hacer el dicho. R
  32. 32. Página | 32 —Dicho de mi abuela. Ella es la cabeza de la banda de motociclistas en su hogar de ancianos. Me divierto por unos minutos enseñándole a su hermano cómo soplar burbujas de saliva. Kayla sigue un poco molesta por el hecho de que Jack me besó, de verdad esta vez, y he pasado la última hora asegurándole que no era nada, pero sigue sin creerme. —Todos están diciendo que parecías impactada. Como, un buen impacto. ¿Y qué diablos es eso? —Señala a mi mano. Sostengo una cartera con patrones de piel de serpiente. —Oh, ¿esto? Sólo, uh, lo he cogido. —Parece como algo sacado de una película de vaqueros cursi. Su hermano grita y tira de mi cabello. Lo agrego en mi lista negra. —Oye, no llames a mi cartera cursi. ¿Tienes una cartera de piel de serpiente? No. Incluso si la tuvieras, la tuya estaría pasada de moda, mientras la mía ha sido a la vez gratis y satisfactoria, con lo que quiero decir que la he robado del bolsillo trasero de mi némesis mientras me besaba. —¿Robaste la cartera de Jack Hunter? —Los ojos de Kayla se hinchan. La sacudo delante de ella con una sonrisa. —¿Qué, pensaste que caería sin una pelea? ¿Quieres ver qué hay adentro? Su curiosidad lucha visiblemente con su enamoramiento, pero la curiosidad mata todo tipo de gatos, incluyendo personas. Viene rápidamente a mi lado. La abro y espero que salga alguna clase de profano resplandor de ella como en los dibujos animados, pero todo lo que sale es un pedazo de pelusa y el olor a pino. Dentro está el carnet de identidad de Jack, él mirando a la cámara intensamente. —Es muy caliente. —Suspira Kayla—. Incluso tiene buenas fotos de identificación. —Esa es una clara señal de ser un alíen. O cirugía plástica. Posiblemente ambos. —¡Mira la edad! Miro la edad estampada en el carnet de identidad y frunzo el ceño, 20 de Marzo de 1989. No hay forma de que sea tan mayor. —Ese no es su cumpleaños —insiste Kayla—. Es el 9 de Enero de 1994. Le doy una larga mirada significativa y se ruboriza. Identificación falsa, bien. Todos compramos alcohol y entramos a los clubs de alguna manera. Es bastante normal. Rebusco por el resto de la cartera, cinco dólares, algunos cambios, un carnet de librería porque es un empollón, algunos recibos de pollo, leche y cinta métrica. Cosas bastantes básicas para un chico de secundaria, pero sorprendentemente monótonas viniendo de la cartera de un chico que habla como un clon de Einstein y luce como un anuncio de ropa interior. Esperaba un montón de condones y quizás una raya de MDMA.
  33. 33. Página | 33 El hermano de Kayla grita en mi oído pidiendo dulces. Le digo que las plantas en el patio necesitan regarse y él inmediatamente vaga hacia la cocina arrojando burbujas de saliva. —¡Mira! —Kayla coge algo de la cartera. Es un montón de tarjetas de negocios. O, por lo menos, creo que son tarjetas de negocios. Pero en realidad no tienen ninguna dirección de negocios en ellas, así que no pueden ser tarjetas de negocios. Son de un negro profundo con una sola raya roja en el borde, con el mismo nombre y el mismo número en texto rojo peligrosamente esbelto. Jaden 894-354-3310 —A Jaden debe gustarle mucho darle estas tarjetas a Jack. —Reflexiona Kayla. Es tan profunda algunas veces. —Son suyas, Kayla. Las está entregando. Por eso es que tiene tantas. Su boca se forma en una pequeña “o”. —Pero... pero su nombre no es Jaden. —Es un seudónimo. —¿Por qué necesitaría uno? —Probablemente es por un trabajo. Ella asiente. Me muerdo el labio y torturo mi cerebro para pensar más claramente. Cojo una tarjeta de negocios y devuelvo el resto, dándole la cartera a ella. —Aquí. Puedes hacer los honores devolviendo esto. Probablemente está estresado porque no está, esta es tu oportunidad para poner la balanza a tu favor. Incluso cuando las balanzas estén hechas de misoginia y huesos de bebés pequeños. Ella la toma, radiante. —¡Gracias! —¿Avery sigue molesta contigo por dejar la fiesta? —pregunto. —Oh, no. Quiero decir, Avery nunca se enfada enfada, ¿sabes? Simplemente, no te habla. O te mira. O reconoce que existes. —Ah, sí. Perfectamente razonable. —Se suponía que, um, tenía que hablar con Wren. Sabes, el presidente del consejo estudiantil. —¿El presidente de vuestro cuerpo estudiantil va a fiestas? Considérame impresionada. —Es así de genial, pero al mismo tiempo es intimidante. Como, realmente intimidante. Va a ir al MIT y no te mira a otro lugar que no sean tus ojos. Ni labios, ni pechos, ni siquiera tus pestañas. Sólo. Tus. Ojos. Me mira como demostrándolo, ojos muy abiertos e incesantes, y me estremezco.
  34. 34. Página | 34 —De acuerdo, de acuerdo. Lo entiendo. Mega raro. —Sí, pero como, un mega raro socialmente aceptado. Es extraño. Es amigo de todos. Y quiero decir todos. Vio una temporada completa de Naruto sólo para poder hablar con el club de anime. Silbo. —Es ciertamente impresionante. Temerario. También posiblemente, del verdadero infierno. —De cualquier manera, Avery quiere que, um, hable con él. —¿Sólo hablar? Kayla asiente un poco demasiado duro para mi gusto. —Quiere más fondos para el club de francés. Ella es la presidenta. Está tratando de preparar un viaje a Francia para ellos o algo así. —¿Entonces que tú hables con él les conseguiría los fondos? ¿Eres así de buena hablando? —Sólo, tú sabes. Soy amable. Puedo conseguir cosas de las personas. —Eres bonita. —¡Pero también soy amable! ¡Y soy inteligente! Bien, quizás no en Historia del Mundo, ¿pero a quién le importan esas estúpidas plagas de todas formas? ¡Tenemos vacunas ahora! Soy realmente buena en economía del hogar y el Sr. Gregory dijo que tengo un talento natural para la geometría, ¿de acuerdo? ¡Soy un montón de cosas más aparte de bonita así que no digas eso como todos los demás! Su pecho se está sacudiendo, y su rostro está un poco rojo. Levanto las manos en rendición. —De acuerdo. Lo siento. Tienes razón. Eres un montón de cosas más aparte de bonita. Sólo quiero decir... quiero decir… —¿Sólo querías decir qué? Sé que soy bonita, ¿de acuerdo? ¡Ya sé eso! ¡Eso es de lo que todos hablan! ¡No soy lo suficiente bonita, creo, porque eres la única a la que Jack Hunter ha besado y a mí no! Grita la última frase. Cuelga en el aire como los carámbanos, fríos y dentados. —Yo no… Lo siento… —No quiero hablar de eso nunca más —murmura—. Tengo que cuidar a Gerald, así que si pudieras irte, sería genial. Siento que todo el aire sale de mí a la vez. —Oh. C-claro. Seguro. Cojo mi bolso y libros, colocándolos dentro. Kayla se levanta y va a la cocina, limpiando la suciedad de la cara de su hermano y regañándolo por tratar de comer margaritas. Quiero decir adiós, o disculparme de nuevo, pero hay una espesa cortina de incomodidad cerrándose en el escenario que es nuestra tenue amistad. Quiero decirle muchas cosas. Quiero agradecerle por ser la primera persona en invitarme de verdad a su casa, por hablarme, por almorzar conmigo. Pero esas
  35. 35. Página | 35 palabras se quedan atrapadas en mi garganta, la gratitud que tengo hacia ella bloqueada por la vergüenza. Mientras me voy y pongo en marcha mi coche, me golpeo mentalmente. Por supuesto que le dicen que es bonita. Se lo dicen todo el tiempo. Las chicas bonitas como ella están cansadas de oírlo. He sido insensible al siquiera decirlo, ¿pero cómo puede alguien como yo entender lo que experimentan las chicas bonitas? Chica fea. Jack besándome, ¿ha sido realmente un gran problema para ella? Quizás he sobreestimado sus sentimientos por él. Debe de gustarle de verdad si está así de molesta. Demonios, si siguiera creyendo en el amor, tuviera alguien que me gusta y besara a mi alguna clase de amiga, también estaría molesta con esa amiga. Tiene todo el derecho a odiarme. Mamá me manda un mensaje, pidiéndome comprar esponjas y algunos arándanos en el camino a casa. Me estoy sintiendo mal por lo que he dicho, tan mal que cojo una barra de chocolate. O tres. Cuando llego a casa me escabullo en el baño de mamá y cuento sus pastillas, tiene dos menos. Eso es bueno. Significa que las ha tomado. Puedo respirar más fácil, y tal vez tener una sólida noche de sueño. —Hay un paquete para ti de tu padre —dice mamá. Está despierta y horneando magdalenas, por eso los arándanos. Es una buena señal. No, tacha eso, es la mejor señal que he visto en mucho tiempo. —Gracias. —Sonrió. Sonrisa forzada. Siempre un poco forzada. No será una sonrisa real hasta que esté realmente mejor. Pero ya no recuerdo cómo se ve mejor. El paquete está envuelto con papel marrón y está en mi cama. La caja adentro dice Channel. Papá se casó con una programadora rica de Nueva York, tienen gemelas de dos años, y un niño en camino. Nunca los he conocido, pero sólo saber que tengo hermanastros me pone los pelos de punta. Los veo en Facebook a través de las fotos que papá postea, pero es como si no fueran reales. Es como si sus fotos editadas del monstruo del Lago Ness y la Universidad de Lo Que Sea van a demostrar el engaño probando que el haz de luz al fondo es ondulado o algo. Ellos son reales. Algunas veces deseo que no lo sean. Y eso es horrible, así que dejo de desear. O al menos lo intento. Dentro de la caja hay una hermosa blusa de gasa. Es ligera, esponjosa y con docenas de volantes, expertamente adaptados a mis medidas. La nueva esposa de papá las sonsacó de mis dos veranos atrás cuando les visité. Ella es bastante amable, pero son las cosas como esta que me recuerdan que sólo quiere gustarme. Cree que los regalos de marcas caras son todo lo que necesita para atraer a una chica de secundaria. Tiene la mitad de la razón. Una blusa como ésta atraería a cualquier chica. Cualquier chica que no sea fea. Pero antes de que pueda doblarla con cuidado y ponerla en mi armario para no tocarla de nuevo, me detengo y considero esto. Si
  36. 36. Página | 36 me pongo esto, ¿seré más bonita? ¿Me hará más bonita? Quizás si me pongo esto, puedo ser bonita, y entender un poquito los problemas de Kayla, qué siente. Quizás puedo entenderla mejor. Me saco mi camiseta y deslizo la blusa por mi cabeza. Está fresca y ventilada, y los volantes rebotan con cada uno de mis pasos. Puedo ver mis furiosas marcas rojas de estrías en mi estómago a través de la tela de gasa, pero no me molestan tanto por alguna razón. Me sonrió a mí misma en el espejo, me veo diferente. Más bonita. Quizás Sin Nombre se equivocó. Tal vez soy bonita. La puerta de mi cuarto se abre justo entonces, y me congelo ante los focos que son los ojos de mamá. Me mira de arriba abajo, e inmediatamente niega con la cabeza. —¡Oh, cariño, eso no te queda nada bien! El aire sale de mí de nuevo, pero esta vez de una manera más profunda. Una forma más definitiva. Mamá abre la puerta aún más, totalmente ajena a cuán profunda es la herida. —Las magdalenas están listas. Ven abajo y toma algunas. —Genial. Un segundo. Sólo, uh, déjame cambiarme esta estúpida cosa. Cuando se va, no puedo mirarme en el espejo sin pestañear. Los volantes parecen caer tontamente. El color es una monstruosidad, especialmente en mí. No es mi estilo. Ser bonita no es mi estilo y he sido estúpida por poner a prueba los hechos lógicos y los limites prácticos. Hay reglas. Y la regla número uno es no tratar de ser alguien que no eres. Soy yo misma, no importa cuán fea sea eso, y tratar de ser alguien más bonita es estúpido, una pérdida de energía. No haré eso otra vez, no importa cuánto lo quiera. No lo vale. Nunca seré nada más que fea. Y lo he asumido. He hecho las paces con eso. Coloco la blusa en la caja y la arrojo en el armario.
  37. 37. Página | 37 4 3 años 12 semanas 4 días urante casi dos semanas consideré las ventajas de arruinar la vida de Jack Hunter barra reputación barra todas las futuras posibilidades con mujeres. U hombres. Simplemente amor en general, en realidad. Los chicos como él no deberían lograr ser felices. Arruina la felicidad de las chicas por lo menos una vez por hora. El miércoles, alguien le dejó una carta de amor escondida entre el parabrisas de su sedan negro. La quitó sin un segundo vistazo y la rompió en dos. Un sonido de sufrimiento se oyó a la distancia de una hermosa chica rubia del club de teatro que tenía su corazón hecho añicos y machacado por todo el pavimento. Había estado esperando por su reacción, y ahora tenía que ver las piezas de sus cuidadosamente elaborados sentimientos escritos esparcidos por todo el estacionamiento. Tomé todas las que pude, y la consolé durante tres horas en el hueco de la escalera mientras lloraba sobre mí. Junté de nuevo la carta. Estaba llena de referencias al estilo Shakesperiano y particularmente bien pensados pasajes en los que escribía comparaciones entre Jack y Romeo. Le dije que tenía razón, la enfermedad maniática de Romeo y la obstinación al negarse a reconocer los sentimientos de otra persona están reflejados exactamente en Jack. Me agradeció por esa implacable valoración llamándome perra y empujándome. La llorona del club de teatro fue solo la primera. En las dos semanas de sigiloso seguimiento de Jack por las instalaciones, cuento cuatro confesiones de amor, cada una más creativa que la anterior. La chica que dirige los anuncios de las mañanas dice que Jack ganó un premio en su comité, y que vaya a la sala de megafonía después de la escuela para recogerlo. Hace esto diariamente. Cada. Día. Y aún así cada día Jack no se acerca a la sala, ni siquiera camina por el mismo pasillo. Hace un recorrido que lo conduce alrededor de este y le hace llegar casi tarde al cuarto período. Echo un vistazo por la sala de megafonía después de la escuela durante unos días y efectivamente, la chica de los anuncios espera en esa habitación durante treinta minutos todos los días antes de que finalmente asegure la puerta y se vaya a casa con una expresión de derrota. Una chica en el club de arte está trabajando en una estatua de mármol de él —definitivamente es él, todo el mundo lo sabe—, tallada con la magnífica postura griega y un rostro perfectamente replicado. Ha dejado la zona de la entrepierna sin hacer y se pone roja si alguien le pregunta sobre eso, pero está haciéndolo con cuidado desde que era principiante, y ahora es una Sénior. Otra chica escribe poesía y la deja en su taquilla, y otra en sus clases culinarias está planeando hacerle un pastel de tres pisos para su cumpleaños en enero. D
  38. 38. Página | 38 A pesar de todo esto, Jack es impasible. Al parecer, dejó la clase de arte así no tendría que ver la estatua en el taller. Con una expresión de total aburrimiento, se deshace de las docenas de nuevos fragmentos de poesía que aparecen un su taquilla todos los días. Es como si ignorara todo lo que una chica hace para llamar su atención. Nadie se atreve a llamarlo por su nombre en voz alta en el pasillo. No tiene ningún amigo, se queda solo en los almuerzos y durante los recesos está en la biblioteca. Al principio me he mantenido alejada de Jack para acallar los rumores, y quizás conseguir con suerte que Kayla olvide el hecho de que me besó. Pero ahora hay tantos rumores, que solo son un murmullo irritante. Están saliendo, es uno de los habituales, el más loco es que él es mi prostituto personal y soy adicta a hacerlo, y mi favorito es el que soy su media hermana perdida y que estamos teniendo relaciones ilícitas y que lo hacemos duro. Ninguno de ellos está ayudando a mi relación con Kayla, por supuesto, pero hoy se ha sentado en mi mesa y hemos comido juntas. En silencio total. Lo cual no es exactamente un paso en la dirección correcta, pero al menos es un paso. Ella empezó a sentarse conmigo después de devolverle la cartera a Jack, lo cual yo espié. Fue mucho más suave que su primer encuentro. Se la entregó y ¡él en realidad hizo un gesto con la cabeza hacia ella! ¡Una señal positiva! Sin embargo, no vi sus labios formando las palabras ‘’lo siento’’, así que técnicamente todavía no se ha tragado su orgullo y yo técnicamente no estoy, desafortunadamente, todavía en guerra con él. La sonrisa de Kayla permaneció durante horas después del intercambio. Es increíble cuánto control tiene él sobre sus emociones, y cuán poco le importa. Cualquier chico en la escuela mataría por hacerla sonreír así. Y su indiferencia hacia ella solo me hace odiarlo más. Nadie debería poner todo su corazón en otra persona sin siquiera un reconocimiento. Abro la puerta de la biblioteca. El aire frío mezclado con el olor a humedad de los viejos libros me da la bienvenida. Los ojos de la bibliotecaria se fijan en mis mechas moradas pero no dice nada. Ha visto cosas peores. Deambulo por los pasillos, buscándolo por todas partes. Finalmente, lo encuentro en la sección de novelas románticas, pasando las páginas de un libro con un chico fornido en la portada. Siento mis cejas levantarse rápidamente. ―Podías hacerles un favor a las bellas damas de la escuela y decirles que eres gay ―digo. ―¿No has leído el letrero? ―preguntó fríamente sin levantar la vista―. No se permiten arpías4 en la biblioteca. ―Si fuera algún animal fantástico seria un majestuoso unicornio, gracias, pero perdonaré tus ofensas. Se necesita una buena vista para diferenciar una arpía de un unicornio. También, sentido común. Levanta la vista, ojos azules llenos de irritación. ―No tengo paciencia para ti en este momento. 4 Arpías: Seres de la mitología griega, es desagradable y horrible, en parte mujer y en parte buitre. La parte inferior de su cuerpo y las alas son de buitre, y el torso y la cara de mujer, en concreto de una bruja.
  39. 39. Página | 39 ―¡Escúchate! No tengo paciencia para ti ―le imito en una voz grave―. ¡Suenas como mi jodida madre! ¡Como un padre! Como un hombre realmente viejo y decrepito. Tienes, ¿cuántos, diecisiete años? Empieza a actuar como tal. ―Están difundiendo rumores sobre nosotros. Sería mejor para ti que mantengas tu distancia. ―¡Ajá! ¡Ya he pensado en eso! Pero seamos realistas, esta es la escuela secundaria. Ninguna gran cantidad de espacio entre nosotros va a detener los rumores de reproducirse como conejos. ―Tu Freudiana forma de hablar con metáforas ahora se está volviendo ridícula. Si me quieres, solo acéptalo y dilo. Acabemos de una vez así puedo rechazarte. ―Eso te gustaría, ¿verdad? Nop. No va a pasar. No eres mi tipo, en primer lugar... ―Soy el tipo de todas ―dijo con cansancio. ―… y en segundo lugar, ¿siquiera has visto la estatua de mármol? Es increíble. Deberías aunque sea darle una oportunidad, ¿de acuerdo? Alguien con ese talento debe ser genial. Cierra el libro de un golpe y coge otro. ―No. ―Tienes que estar de acuerdo, es una increíble pieza de arte, con o sin espeluznantes habilidades acosadoras. ―Tú eres la única acosadora que veo aquí ―dijo con un audible suspiro. ―¿Y qué pasa con la chica de la sala de megafonía? Tal vez no sea tan linda como la del club de teatro… ―¿Quién? ―La chica de la nota de amor en el parabrisas. ―Ah. ―¡Pero también es tan linda! ¡Es pequeña! ¡Y tiene grandes pechos! ¡Y es persistente! ¡Pero sobre todo grandes pechos! ¡Eso es una cosa de chicos la última vez que comprobé! ¡Peechos! ―Hago señas ahuecando mi pecho significativamente pequeño―. ¡Y si es persistente podrá aguantar tu mierda arrogante! ¡Es una combinación perfecta! Él resopla. ―No sabes nada de mí, y mucho menos lo suficiente como para emparejarme con alguna chica patética. ―¡Deja de decir que son patéticas! Son agradables, ¿de acuerdo? Simplemente no les has dado la oportunidad… Se mueve tan rápido que apenas puedo parpadear y de forma amenazante, con los brazos a ambos lados de mí y esa misma fría mirada mordaz que vi en sus ojos cuando estaba hablando con Evans. Una extraña presión amenaza con dejar
  40. 40. Página | 40 sin aire mis pulmones, pero me mantengo fuerte. Por Kayla. Por el bien de la guerra. Soy fuerte y no puedo dejarle ver cualquier otra cosa. ―Todo lo que hacen es humillarse ―dice con los dientes apretados―. Soy una obsesión para ellas, no una persona. Me veneran porque no me conocen. ―Sí, pero tú lo mantienes de ese modo, todo el mundo piensa que eres intimidante y difícil de alcanzar, justo como a ti te gusta. No haces ningún esfuerzo por ser amable, o hacer amigos. Es más fácil ser venerado por las personas que ser su amigo. ―¿Qué demonios sabes tú? ―No sé nada, excepto que estas aquí, en la biblioteca, leyendo estúpidos libros sentimentales y románticos. —Hago un gesto alrededor de mí. Me mira fijamente a los ojos, como si estuviera buscando algo dentro de mí, y luego retrocede. Pone el libro en su sitio y coge algunos, colocándolos bajo su brazo. ―No son para mí. —He escuchado eso antes. —Tengo una amiga que los disfruta —dice, su voz ahora más tranquila―. Pero no puede salir mucho. Así que yo se los llevo. ―Oh. Bien. Eso es amable de tu parte. También un poco extraño, desde que parece que te desagradan todas las chicas. ―No me desagradan. Estoy cansado de ellas. Esa es la diferencia. ―¿Cansado de ellas? ¡Tienes diecisiete! ¿Por qué tengo que seguir recordándote eso? ¡Aquí hay muuuuchas chicas que todavía no has conocido! No actúes como si estuvieras cansado de las vaginas, ningún chico está jamás cansado de ellas. Me lanza una mirada fulminante, pero por un instante juro que he escuchado una media-risa, media-burla por lo bajo. ―Eres rara. Y una idiota. Pero supongo que podría ser peor. Podrías ser normal. ―Podría ser normal. ―Estoy de acuerdo―. Incluso podría ser peor, podrías gustarme. ―Cierto. Tampoco me gustas. De hecho, te desprecio. ―¿Podríamos quizá no hablar sobre tus pequeños repulsivos sentimientos por mi? ―Confía en mí, son cualquier cosa menos pequeños. Y repulsivos no llegan a definirlo, me causan ganas de vomitar al instante. ―¡Genial! Ya somos dos. ¡He vomitado cuatro veces de camino a la biblioteca para preguntarte sobre esto! Le muestro la tarjeta negra y roja entre mis dedos. La expresión de Jack no cambia de completo aburrimiento. Se la muestro de nuevo poniéndola frente a su cara, moviéndola con la mano hacia delante y atrás un par de veces por si acaso.
  41. 41. Página | 41 ―¿No te preocupa en lo más mínimo que tenga una de estas? ―Sé que la tenías. Conté las tarjetas cuando tu amiga me devolvió mi cartera. ―¿Cómo sabes que fui yo quien la tomó? ―¿Cómo pudo Kayla si no haberla conseguido? ―preguntó con desdén―. No es de la clase que roba. Tú lo eres. ―Me sentiría insultada si no tuviera mucha autoestima. ―Tengo veintidós tarjetas, y aquí solo había veintiuna cuando ella me la devolvió. ―Me ignoró. ―¿Tienes TOC5 o algo así? ¿Llevas la cuenta de las tarjetas de negocios que tienes en tu cartera? ―¿Puedes ir directamente a la parte de la amenaza? ―preguntó con un suspiro audible. Le di una mirada rápida. ―No he llamado al número de la tarjeta. Todavía. ―Pero has memorizado el número. ―Por supuesto ―digo restándole importancia―. Y si tienes aunque sea un gramo de cerebro en esa cabeza tuya, te disculparás con Kayla antes de que llame y denuncie a la policía de las instalaciones cualquier sórdido tráfico de drogas que tienes de trabajo extra. Habla con burla. ―Drogas. ¿Ese es lo que piensas que es? ¿Crees que soy así de predecible? Estoy ofendido. ―Las personas en el reformatorio ciertamente estarían ofendidas por tu actitud santurrona. Lo suficientemente ofendidas como para darte una paliza a diario. ―Pobre chica. ―Se ríe, pellizcando el puente de su nariz como si tuviera dolor de cabeza―. Pobre, ingenua niña. Hablas mucho, de lo inteligente y diferente que eres de ellas. Pero al final del día, eres tan inconsciente como todas las otras chicas ―¡No seas condescendiente conmigo! ―digo con los dientes apretados―. Sé que estás haciendo algo ilegal. Si no te disculpas con Kayla… ―¿Qué harás? ¿Denunciarme? Adelante. Llama a ese número. ―Se inclina―. Te reto. ―Da un paso hacia atrás ―digo con desprecio en su cara. Entrecierra sus helados ojos, pero no retrocede. ―Hazlo. ―Sostiene su teléfono. Es una trampa. Estoy metiéndome en la trampa más grande del mundo. Jack me mira con un gran y casi hambriento interés. Quiere que averigüe lo que 5 TOC: Trastorno obsesivo-compulsivo
  42. 42. Página | 42 significa esta tarjeta. Al momento en que lo haga, probablemente la trampa ya estará cerrada. Pero también quiero saber. La parte de mí que quiere saber es más fuerte que la que es prudente, es una gran batalla. Si llamo a este número, voy a conseguir una significativa cantidad enorme de chantaje. En teoría. ¿Qué es lo peor que podría pasar? No es como si el número estuviera unido a una bomba o algo. Podría no ser nada, un enorme fiasco, pero no lo sabré hasta que lo intente. Marco lentamente, y lo levanto a mi oído. Hay un timbre. Y otro timbre. Jack no se mueve. Apenas parpadea. Apenas respiro con gran anticipación en mi pecho. ―Hola, al habla Madison ―dice una agradable voz de mujer de manera animada―. ¿Cómo puedo ayudarle? ―Uh, hola, yo… ―Busco una rosa —dice Jack simplemente. ―Busco una rosa. Hay una breve pausa ―Un momento mientras abro las reservas. ¿Puedo preguntar su nombre? Miro a Jack de nuevo, pero él solo niega con la cabeza. ―Isi… Isabelle. ―Está bien, Isabelle, y ¿por quién llamas? ―Um… ―¿El nombre en la tarjeta que te dieron? ―Oh. Jaden. Si esta es una línea de encargo de drogas o algo así, es la más extraña de todas. Hay un sonido como el de la mujer escribiendo en el teclado. Los ojos de Jack miran rápidamente a todas partes sobre mi hombro, observando a la gente caminar, pero puedo decir que sigue prestando atención a la conversación que estoy teniendo. ―¿Y esta es tu primera vez en el Club de la Rosa, Isabelle? ―¿S…sí? Sí. ¿Club? ¿Qué clase de Club…? ―Está bien, muchas gracias por escogernos para reservar con nosotros, Isabelle. Jaden es uno de los acompañantes más populares, así que me temo que hay un poco de espera. La primera vacante que tengo es el 4 de diciembre, a las 12:30 pm, en Columbus. Además estoy obligada a mencionar a cualquier cliente que sus precios son considerablemente más altos que nuestros otros servicios de acompañantes… Marco apresuradamente el botón para cancelar la llamada y el teléfono termina cayendo al suelo. Se desliza bajo un estante y desaparece. Antes de que pueda inclinarme para recogerlo, Jack mueve el estante y lo coge rápidamente.
  43. 43. Página | 43 ―He programado mi teléfono para grabar esta llamada. Y ahora te tengo. Si le dices a alguien lo que sabes de esa tarjeta, voy a contradecirte con esta grabación y diré que eres una clienta. ¿Está claro? Trago tan fuerte que juro que escucho a mi garganta agrietarse. ―He dicho, ¿está claro? ―Endurece su voz. No le respondo estando de acuerdo. Me voy antes de que él tenga oportunidad de formular otra arrogante frase. Ha sido una trampa. Y he caído en ella. Estoy siendo derrotada. Digo esto con admiración a Jack Hunter, incluso si odio hasta sus entrañas. Está haciendo todo lo posible para lograrlo, golpeando duro, con fuerza y sin perder el ritmo. Podría estar herida, mi orgullo hecho pedazos, y completamente derrotada si fuera alguien más. Afortunadamente, soy Isis Blake, y lo que se rumorea es que ella es una chica realmente genial que nunca es derrotada. Sin Nombre no pudo hacerlo. Estoy segura como el infierno que no dejaré que algún chico bonito al azar lo haga. ¡La única que puede derrotarme soy yo! Sintiéndome ligeramente con más energía, subo el volumen de mi radio en un semáforo. Mi cerebro se pone rápidamente en funcionamiento. Hago una lista en mi cabeza: 1. Jack tiene una chica. Le lleva novelas románticas. Ella no puede salir mucho. ¿Quizás tiene padres sobreprotectores o algo? Más investigación es necesaria. La chica podría ser un factor clave para ganar la guerra, parece preocuparse por ella, ligeramente más de lo que se preocupa por sí mismo, de todos modos. Necesito averiguar quién es. 2. Jack es un acompañante. Es como algo sacado de un estúpido drama de la televisión, pero he escuchado a la mujer en la línea. Si ella fuera un engaño, era uno muy bueno. Algo en mi interior me dice que no lo era. Jack es bueno con estas cosas de juegos mentales, pero no tan bueno. No podría haber creado toda una línea telefónica falsa y contratar a una mujer para convencerme de que es un acompañante, e incluso si lo hiciera, ¿qué ganaría con eso? ¿Por qué sería de ayuda para él? No lo sería. Así que eso significa que tiene que ser verdad. Si es verdad, entonces no puedo usarlo, ya que él tiene la grabación para usarla en mi contra. Me mata eso de no poder decir nada, revelar que tiene un trabajo a tiempo parcial como acompañante sería la última represalia por robarme mi primer beso. Pero no quiero que me arrastre con él. Así que solo tengo que encontrar otras maneras de hacerlo arrepentirse de haberme tocado, o insultado a Kayla. Ya que Jack es un pedazo de mierda bueno, y nunca he enfrentado tan buen enemigo antes, necesito respuestas, información, y tácticas. Y las necesito rápido. Así que voy a la única persona que podría saber algo sobre Jack.
  44. 44. Página | 44 Wren es voluntario los sábados en el banco de alimentos local. Sé esto porque cada vez que la Sra. Gregory ve su cara en los anuncios de la mañana siente la necesidad de hacer una lista de cada uno de sus logros, comenzando con cuán seguido es voluntario y donde. Estaciono y salgo, moviéndome a través de la multitud de madres solteras con niños gritando y los medio-mendigos. Un chico me mira de arriba abajo y dice con un silbido “Ay, mami” pero huele como a licor y orina y tiene sentido, solo personas con el juicio severamente dañado pensarían que soy lo suficientemente bonita para silbarme. Wren está al frente de la fila, pero detrás de las mesas, apilando latas de maíz y atún. Habla con los otros voluntarios y trabajan juntos con rápida y clara eficiencia. Tiene cabello rubio, perfectamente peinado hacia atrás. Sus gafas le hacen parecer mayor de lo que es. No es guapo como Jack, pero es terriblemente adorable. Me acerco furtivamente a su lado. —Tu mamá debió ponerte Chicken6. Wren alza la vista, ojos avellana confundidos. —¿Disculpa? —Sabes, es un nombre más común que Wren7. Además las personas no te molestarían para deletrearlo todo el tiempo. Si vas a nombrar a tu hijo por un ave, al menos ten la cortesía de hacerlo por uno que las personas saben deletrear. —Tiene cuatro letras —dice. —Esos pequeños papeles que dicen la fortuna tienen cosas de cuatro letras, también, ¿pero sabes siquiera lo complicada puede ser esa mierda? —Lo siento. —Wren entrecierra los ojos hacia mí—. ¿Te conozco? Oh, espera. Sí te conozco. La chica nueva. Isis Blake. —¡La única! —Sonrío. —1 de julio de 1994. Tipo de sangre, O positivo. Antes vivías en Good Falls, Florida, con tu tía. Eres alérgica a las fresas. Estoy impresionada, pero mantengo mi sonrisa. —¿Cómo sabes tan…? —He leído tu registro escolar. Soy voluntario en la oficina. —Apila otra lata encima de la pequeña pirámide de atún. —Ah, cierto. ¡Eso tiene un sentido menos espeluznante! —¿Hay algo que pueda hacer por ti? —Sonríe, sus ojos miran fijamente los míos, y es entonces cuando estoy sometida a su legendaria mirada. No mira hacia otro lado en lo más mínimo, perforando un profundo agujero en mi cabeza. Alejo la mirada, pero cuando vuelvo a mirar aún está observándome con esa misma agradable sonrisa en su cara. Me aclaro la garganta. —Como sabes, estoy en una guerra no planificada con Jack Hunter… 6 Chicken: Gallina. Wren significa chochín, otro tipo de ave también. 7 Wren: Chochines: Son aves insectívoras, que se alimenta de larvas, orugas, arañas... pero algunas especies comen también frutos.
  45. 45. Página | 45 —Sí, es difícil ir a cualquier lado sin escuchar sobre la última rabieta que habéis hecho juntos. —… Y un pequeño pajarito, no una gallina, me ha dicho que conoces a todos. Como, a todo el mundo. —Me tomo un momento para hablar con todos. Disfruto tener amistad con muchas personas. —¿Entonces eso es un sí? —Sí. Conozco a todos. Y si no los conozco, como en tu caso, espero hacerlo pronto. Su sonrisa se hace más brillante, pero eso solo me asusta más. —Cierto —digo lentamente—. De cualquier manera, apuesto a que eres el único chico que conoce a Jack. Wren se ríe. —¿Conocer a Jack? Seguro. Lo conozco. Tanto como cualquiera puede. Es como un lobo, viene y va y no da realmente una explicación sobre nada. Pero a veces, solo a veces, te visita en medio de la noche. Si estas buscando información sobre él, me temo que no puedo ayudarte. Estoy un poco ocupado. Wren saca una lata de salsa de tomate y la inspecciona como si fuera una piedra preciosa. Se la da a una mujer trabajando con él. —Está abollada. Devuélvela al montón. —¡Pero, parece que está bien! —dice protestando la mujer. —No, justo aquí —Wren guía los dedos de ella al lado de la lata—. ¿Ves? Una hendidura. No resiste bien abollada. Podrías envenenar a alguien así. La mujer debe ser graduada de la universidad, pero se sonroja de un rojo más oscuro que cualquier chica de escuela. Wren se vuelve hacia mí, y silbo por lo bajo. —Esa es un infierno de metáfora, presidente. Personalmente, hubiera comparado a Jack más con una ameba sin miembros, supurando, pero los lobos funcionan también. —Mi nombre es Wren —dice severamente. —¿Te gustan los burritos, presidente? Hay un lugar a la vuelta de la esquina. Lo vi de camino aquí. ¡Parecen enormes! No puedo comer uno sola. Pero estoy hambrienta como el infierno y es casi la hora del almuerzo, así que… —Muevo mi pulgar detrás de mí—. Voy a ir a conseguirme uno. Supongo que te veré por ahí. El puesto de burritos está en medio de un círculo de mesas de picnic, coloridas sombrillas haciendo sombra en el estacionamiento y cansados trabajadores de construcción del otro lado de la calle haciendo cola para conseguir un bocado de queso, glorioso. Ordeno uno de pollo y salsa verde. Lo corto cuidadosamente por la mitad, coloco una mitad al otro lado de la mesa, y empiezo a comer el mío. Y espero. Es el anzuelo perfecto. Wren puede esconder su cansancio

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