EL CREDO

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EL CREDO

  1. 1. CredoNicenoconstantinopolitano El Credo
  2. 2. "ESTA SÍNTESIS DE LA FE NO HA SIDO HECHA SEGÚN LAS OPINIONES HUMANAS, SINO QUE DE TODA LA ESCRITURA HA SIDO RECOGIDO LO QUE HAY EN ELLA MÁS IMPORTANTE, PARA DAR EN SU INTEGRIDAD LA ÚNICA ENSEÑANZA DE LA FE“ SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA Introducción
  3. 3. Santiago Apóstol del Altar Mayor de la Iglesia de Santiago de Padrón Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús. Esta es la fe que el Apóstol Santiago nos transmitió siguiendo el mandato de Jesús (Mt 28, 18-20) y en la que ahora nos mantenemos unidos en comunión con toda la Iglesia.
  4. 4. CREO EN DIOS, PADRE TODOPODEROSO, CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA
  5. 5. Creo en Dios “Escucha Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo” (Dt 6, 4) Padre Todopoderoso “Porque para Dios nada hay imposible” (Lc 1, 37) Creador del cielo y de la tierra “Al principio creó Dios el cielo y la tierra” (Gn 1, 1)
  6. 6. Señor, Tú eres la Verdad y la Sabiduría plena y no puedes engañarme y acojo como verdadero todo lo que has querido darme a conocer. Creo, Señor, con la Iglesia y en comunión con la Iglesia; creo lo que Ella como Madre y Maestra me propone para ser creído. Quiero, Señor, adherirme a la fe de la Iglesia consciente y libremente, con alegría y entusiasmo.
  7. 7. Y EN JESUCRISTO, SU ÚNICO HIJO, NUESTRO SEÑOR
  8. 8. Creo en Jesucristo “Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo»” (Mt 16, 16) Su único Hijo “Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16) Nuestro Señor “Por lo tanto, con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías” (Hch 2, 36)
  9. 9. Señor, creo que Tú eres el Hijo único de Dios, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, y compartes con el Padre y el Espíritu la misma dignidad, el mismo honor y la misma gloria. Creo, que eres la Palabra definitiva del Padre y has sido constituido Señor del mundo y de la historia. Señor, hoy proclamo que Tú eres el Mesías, ungido por el Espíritu Santo y enviado por el Padre al mundo. En ti se cumplen las promesas hechas por Dios a Abrahán y su descendencia de formar con la humanidad entera un único pueblo unido en torno a un único Padre.
  10. 10. QUE FUE CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO, NACIÓ DE SANTA MARÍA VIRGEN
  11. 11. Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo «El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios”» (Lc 1, 35) Nació de santa María Virgen “Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: “Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa: "Dios-con-nosotros". (Mt 1,22-23)
  12. 12. Señor, Tú fuiste concebido por obra del Espíritu Santo en el seno de María Virgen. Tú eres Dios y hombre verdadero, perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, en todo semejante a nosotros menos en el pecado. Creo que tú, María, eres verdaderamente Madre de Dios, porque en Ti fue concebido y de Ti nació el Hijo Eterno de Dios, Dios mismo. Proclamo que Tú, María, eres la siempre virgen, concebida sin pecado original y limpia de todo pecado personal durante tu existencia. Eres la llena de gracia, siempre obediente a Dios, entregada totalmente a la persona y a la obra de su Hijo.
  13. 13. PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO, FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO
  14. 14. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato “Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar” (Jn 19, 1) Fue crucificado “Y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado de la Calavera, que en hebreo se dice «Gólgota»” (Jn 19, 17) Muerto y sepultado “Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu». Y diciendo esto, expiró. (…) Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido puesto todavía.” (Lc 23, 46.53)
  15. 15. Señor, Tú cumpliste hasta el final la voluntad de tu Padre Dios. Te condenaron por blasfemo al proclamarte Hijo de Dios. Sin embargo fue el pecado de toda la humanidad la causa de tu muerte y de todos los sufrimientos de tu pasión. Así se cumplía el designio de Dios Padre de entregar a su Hijo a la muerte, para salvar a la humanidad del pecado y reconciliarla consigo. Señor, Tú te haces el Siervo fiel que ofreces, libre y voluntariamente, tu vida en obediencia al Padre y por amor a todos los seres humanos. Por este gesto sublime de amor hasta el extremo nos abriste de nuevo el camino a la comunión y la amistad con Dios Padre.
  16. 16. DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS, AL TERCER DÍA RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS
  17. 17. Descendió a los infiernos “Porque también Cristo sufrió su Pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu; en el espíritu fue a predicar incluso a los espíritus en prisión (...)” (1 P 3,18-19) Al tercer día, resucitó de entre los muertos “Porque yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras.” (1 Co 15,3-4).
  18. 18. Señor, por tu muerte, liberaste a todos los justos que esperaban al Redentor y murieron antes que tú. Creo que ellos se han beneficiado de la salvación y han podido contemplar a Dios, gozar de su felicidad. Señor, creo que tu Resurrección es un acontecimiento histórico, verificado mediante signos y confirmado por el testimonio de tus discípulos. Pero también es un misterio que sobrepasa la historia de este mundo: porque no es retorno a la vida terrena sino la entrada de tu humanidad en la gloria de Dios, tu glorificación por el poder del Padre en el Espíritu. Por eso ahora tu cuerpo glorioso participa de lleno de la vida divina y no sujeto a las limitaciones propias de los humanos.
  19. 19. ASCENDIÓ A LOS CIELOS Y ESTÁ SENTADO A LA DERECHA DE DIOS PADRE TODOPODEROSO
  20. 20. Subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso “Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios” (Mc 16, 19).
  21. 21. Creo que eres verdaderamente el Señor y reinas en la gloria eterna que te corresponde como Hijo Único de Dios. Creo, Señor, que intercedes por nosotros incesantemente ante el Padre y nos envías el don del Espíritu. Señor, mantén viva en nosotros la esperanza que nos das de llegar un día junto a ti, a ese lugar que nos tienes preparado.
  22. 22. DESDE ALLÍ A DE VENIR A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS
  23. 23. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos “Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos” (Hch 10, 42)
  24. 24. Creo, Señor, que un día volverás en gloria, te manifestarás con todo tu poder al universo. Entonces pasará la figura de este mundo, se consumará el Reino de Dios y Tú triunfarás de forma total y definitiva. Señor, te proclamo como el Juez de vivos y muertos por el poder que has obtenido como Redentor del mundo. Entonces serán desvelados todos los secretos de los corazones y los comportamientos con respecto a Dios y a los hermanos; cada uno recibirá vida o condena por toda la eternidad según sus obras.
  25. 25. CREO EN EL ESPÍRITU SANTO
  26. 26. Creo en el Espíritu Santo “Pues, ¿quién puede conocer lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Del mismo modo, lo íntimo de Dios lo conoce solo el Espíritu de Dios.” (1 Co 2,11)
  27. 27. Creo que tú, Espíritu Santo, eres la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, que procedes del Padre y del Hijo y que con el Padre y el Hijo eres digno de recibir una misma adoración y gloria. Tú has sido enviado por Jesús glorificado a la Iglesia y la edificas, animas y santificas hasta el final de los tiempos. Tú habitas en el corazón de los cristianos y los unes con Jesús, les comunicas la vida divina y los haces hijos de Dios. Tú actúas en cada sacramento para nuestra salvación. Tú nos permites llamar a Dios Padre Nuestro.
  28. 28. EN LA SANTA IGLESIA CATÓLICA, EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS
  29. 29. La santa Iglesia Católica «Ahora yo te digo: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará"». (Mt 16,18). La comunión de los santos «Después de esto, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas (...)» (Ap 7,9)
  30. 30. Tú, Iglesia, eres Cuerpo de Cristo, él te ama y se entrega por ti para purificarte y santificarte, para hacerte madre fecunda de hijos de Dios. Te proclamo UNA, porque tienes un mismo origen, una misma cabeza, una misma fe. Te proclamo SANTA, porque tu autor, Dios, es santo; porque Cristo se ha entregado por ti para hacerte santa y darte los medios para santificar al mundo. Te proclamo CATÓLICA y universal, porque custodias la integridad y totalidad de la fe, porque contienes y administras la plenitud de los medios de salvación. Te proclamo APOSTÓLICA, porque fuiste fundada sobre la fe de los apóstoles, testigos de tu Resurrección, porque conservas y transmites la misma enseñanza de los apóstoles.
  31. 31. EN EL PERDÓN DE LOS PECADOS
  32. 32. Perdón de los pecados “ Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos»". (Jn 20,22-23)
  33. 33. Creo, Señor, en el don y la potestad que has concedido a la Iglesia de perdonar los pecados. Creo en el Bautismo que es el primer sacramento que nos limpia de todo pecado, pero también en la Penitencia, por la que nos concedes reconciliarnos contigo y con la Iglesia a los bautizados que somos pecadores.
  34. 34. LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE
  35. 35. La resurrección de la carne “Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.” (Rm 8,11)
  36. 36. Proclamo mi fe en ti, Cristo, Resucitado de entre los muertos y vivo para siempre. Creo, en esperanza, de que también mi cuerpo débil y mortal resucitará contigo en tu segunda venida, será transformado y se convertirá en un cuerpo incorruptible como el tuyo.
  37. 37. Y LA VIDA ETERNA
  38. 38. Y la vida eterna. “Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos”. (Ap 22,5) Amén. “La gracia del Señor Jesús esté con todos”. Amén. (Ap 22,21)
  39. 39. Al final proclamo mi “SI” confiado y total a cuanto se contiene en el Credo. Confieso mi fe, fiándome completamente de Aquel, que es el Amén definitivo: Cristo el Señor. AMÉN
  40. 40. Cantemos nuestra fe y. al confesarla, unidas nuestras voces de creyentes, pidamos al Señor que, al proclamarla inunde con su luz a nuestras mentes. El gozo de creer sea alegría de servir al Señor, y su Palabra simiente en crecimiento día a día, que al don de su verdad el mundo abra. Clara es la fe y oscuro su camino de gracia y libertad en puro encuentro, si crees que Jesús es Dios que vino, no está lejos de ti, sino muy dentro. Demos gracias a Dios, que es nuestra roca, sigamos a Jesús con entereza, si nuestra fe vacila, si ella es poca, su Espíritu de amor nos dará fuerza. Amén.
  41. 41. Realización: Ana María L. Álvarez Imágenes: Sacristía de la Catedral de Santiago de Compostela Fotógrafo: Miguel Castaño

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