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Sharia 73 Octubre de 2014 Boletin Asociacion Amigos de Badajoz

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Boletín Anual de la Asociación Amigos de Badajoz con artículos variados de historia de la ciudad

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Sharia 73 Octubre de 2014 Boletin Asociacion Amigos de Badajoz

  1. 1. ASOCIACIÓN AMIGOS DE BADAJOZ Sa’ria significa en árabe: lugar de Encuentro a las puertas de la ciudad Año 17 • nº 73 • 2014 Boletín de la Asociación Amigos de Badajoz Lamentablemente tenemos que utilizar este espacio, que la Asociación utiliza con fines divul-gativos y culturales, para hablar de algo que quisiéramos olvidar: las obras en Biblioteconomía. Y es así, porque la limitación de nuestros medios contrasta con la potente maquinaria publicitaria de las administraciones, mejor dicho, de los políticos que controlan esas administraciones. Conoce-doras del daño que han producido al patrimonio histórico, utilizan los recursos a su alcance para intentar desprestigiar a una Asociación ciudadana, apolítica y cultural por el mero hecho de haber demostrado que dicha obra era ilegal. Y esto no lo perdonan. Algunos políticos, que hace tiempo debieran haber acatado y ejecutado la sentencia como le exige el TSJEX, han puesto en marcha la “ingeniería legal” para alargar el proceso, distanciarlo de los procesos electorales e intentar ago-tarnos. Nada más lejos de la realidad. Al intento baldío de desprestigiar a dicha Asociación con insultos; a la convocatoria de una manifestación contra varias sentencias del Tribunal Supremo; a la continua utilización de la mentira con argumentos tales como el gasto de 8 millones de euros que iba a costar el cumplimiento de la sentencia; al argumento de que queremos echar a los alumnos de la Facultad, etc., ahora preten-den añadir, otra vez con la complacencia de la Comisión de Patrimonio, que esa obra ilegal sea declarada Bien de Interés Cultural, es decir, que cuente con la protección máxima la misma que se otorga a edificios como la Catedral. Por si fuera poco, esta Comisión, controlada por las admi-nistraciones, es decir, por políticos, para ralentizar el proceso y engañar a la ciudadanía se enreda volviendo a pedir nuevos informes. Suponemos que intentarán dar con algún órgano que pueda justificar su postura contraria a ejecutar la resolución judicial firme. Pero ya ven, la misma sala les deplora que “el simple replanteamiento no puede merecer otro calificativo que temerario” y que dicha denegación sería nula por dictarse con la finalidad de eludir lo juzgado. A todo esto tenemos que soportar como un Concejal se permite el lujo de declarar que la sen-tencia “es una chapuza” erigiéndose por encima del poder judicial poniendo en entredicho su apego a la separación de poderes y desde luego una actitud nada ejemplarizante. Además se solidariza con el equipo de arquitectos que han firmado el proyecto de ejecución “por imperativo legal” por ser contrario a sus “principios” profesionales. A este respecto exigiremos al Ayuntamiento que dé explicaciones claras a la ciudadanía del porqué tanto celo con la inejecución de una sen-tencia y por otro lado omita el mismo tramite a un arquitecto de su “entorno” que le va a costar al Ayuntamiento la apertura de un procedimiento sancionador por otorgar licencia en obra ilegal. ¿De que principios morales nos hablarán los arquitectos municipales ahora?. En estas personas tenemos las manos del patrimonio de la ciudad. Una prueba reciente la tenemos como han ges-tionado los escasos metros de muralla de Puerta Trinidad que de momento nos ha costado más de medio millón de euros. Un detalle, tirar el cubo de Biblioteconomía cuesta 213.863,60€ -el resto son actuaciones en lucernarias, capilla y celosía del patio- según el proyecto del propio Ayuntamiento. No solo la ciudadanía tiene claro la actuación dilatoria por parte del Consistorio, sino que la Sala del TSJEx ha puesto el dedo sobre el Sr. Alcalde indicándole que el incumplimiento injustificado de sus obligaciones puede dar lugar a medidas establecidas en el Art. 112 de la LJCA. Nosotros si po-demos decir que “por imperativo legal” se tendrá que ejecutar la sentencia. POR IMPERATIVO LEGAL...
  2. 2. 2 Fernando Díaz Esteban Nací en Badajoz en 1925. Durante mi infancia, Badajoz era sólo la ciudad amurallada. Fuera de las murallas estaban los glacis de las murallas, cam-pos, huertas y sembrados. Había, además, pequeños grupos de casas. De estos grupos de casas, la barria-da de San Roque junto al arroyo Rivillas estaba siem-pre en peligro de inundación cuando había riadas. Otro grupo de casas, los Viveros, en general chalets, estaba en la carretera de Portugal, al otro lado del Guadiana. Junto a la estación de ferrocarril, alejado de la ciudad, estaba otro grupo de casas, el Barrio de la Estación, con parroquia propia, y al otro lado de las vías del ferrocarril, una barriada pobre, el Guru-gú. En el barrio de la Estación estaban los martesones, marteses o golfillos que rivalizaban con nosotros, y nos recibían a pedradas. La carretera que unía Badajoz con su estación de ferrocarril, a la que se llamó Paseo de Carolina Coro-nado, empezaba a tener casas. Por el lado izquierdo, un almacén de ultramarinos y cuatro chalets grandes, muy separados entre ellos, de dos pisos con terraza, jardín y garaje. Más adentrado en el campo estaba el chalet del pintor Antonio Juez, que vivía con su ma-dre. Por el lado derecho, una gasolinera, una fábrica de gaseosas, cuyas botellas se repartían en un burro guiado por un repartidor al que llamaban “Cagalásti-ma”, los almacenes de la Caja Rural y un gran garaje de la Campsa, una compañía de petróleos, y pasado éste, luego hubo unas casas que con el tiempo se lla-mó calle Canarias. La casa donde nací, hoy desaparecida, estaba en la calle Vasco Núñez esquina a Menacho, con bal-cón corrido a ambas calles. Corno yo era el séptimo hijo, cuando tenía cuatro años, decidieron mis padres trasladarse a una casa con patio o corral para criar algún animal que sirviera para aumentar la comida. La encontraron en un chalet grande de Caraolina Coronado que alquilaba el piso bajo. Allí mi padre crió palomas y conejos, que de vez en cuando ador-naban nuestra mesa. Unos años después, hacia 1934, nos trasladamos a un serie de 6 casas de pueblo (o chalets) adosadas recién construidas cerca de Caro-lina Coronado y enfrente de los almacenes de la Caja Rural. Allí criamos gallinas y patos, más un par de árbo-les frutales y flores. Estaba en el camino del Fuerte de San Cristóbal; se llamó luego calle de López Diéguez, un laureado con la Cruz de San Fernando, y ahora no se cómo se llama (1). Venían a las casas a vendernos verduras y fruta de temporada cogida esa misma mañana. En un burro cargado con la fruta recién cogida la traía María Cu-logordo, mujer alta y con las dimensiones de sus ca-deras enormes, que nos quería mucho a los niños y a mi me dejaba subir al burro. Había otra Maria, María la Charlatana, que venía a las casas a vender bordados MI BADAJOZ de bolillos. La leche, recién ordeñada, se traía de la vaquería del Señor Juan, que estaba en Las Moreras. Cuando las vacas parían, nos daba los calostros, y nos dejaba ver también a los terneros recién nacidos. Te-nía, además, huerta con higos de rey. El pan lo traían en tartana tirada por una yegua joven. Vivíamos rodeados de sembrados de trigo, y un poco mas allá había un babar, que se llenaba de flo-res blancas cuando era la estación. No había mas puente que el de Palmas, con un pasillo para los peatones a cada lado con barandillas hoy desaparecidas. Por él pasaban los carros (apenas había automóviles), algunos camiones, y el ganado, que frecuentemente era el que iba al Matadero. En algunos casos he visto cerdos tan gordos que no po-dían andar, y venían separados de la piara, subidos en los carros. Para ir al Colegio de San Francisco, excelente co-legio, que estaba en la calle de Muñoz Torrero, cru-zaba el puente todos los días. En época de niebla y frío, del Guadiana se levantaba una niebla espesa y la humedad calaba hasta los huesos. A la muralla de Badajoz, en la parte cerca de la Plaza de Toros, nos subíamos los muchachos a hacer guerrilla; las piedras nos las tirábamos a mano y con honda y algunas veces recibíamos alguna pedrada que otra; debajo de la muralla jugábamos al frontón con una pelota de tenis vieja. En otra parte de la muralla, la Memoria de Mena-cho, paseaban los niños del Hospicio, vestidos de hos-picianos, con un baby a rayas que les hacían perfec-tamente reconocibles. Cuidaba de ellos Fernando, un subnormal que si embargo hacía bien su trabajo. La muralla rodeaba la ciudad por completo, y para entrar o salir había que hacerlo por las puertas. En los torreones de Puerta Palmas estaba un calabo-zo donde metían a los borrachos, y el puesto de los encargados de los arbitrios municipales. Hace tiempo que se suprimieron, pero en mi infancia, para entrar en la ciudad una gallina, o un conejo, u otras cosas, había que pagar el arbitrio municipal. Cerca de la plaza de San Francisco, entre un grupo de Escuelas y el edificio de Correos, se había derribado la muralla para dar salida a unos terrenos donde se situaba la fe-ria de San Juan, de la que era habitual el Circo Borja, y luego se hizo paseo y luego ha sido la gran amplia-ción de Badajoz que ha desbordado las murallas. El fuerte de San Cristóbal, enfrente de la ciudad amurallada, servia de prisión militar. Como yo vivía muy cerca y había un camino hasta el fuerte, allí íba-mos los pocos muchachos de la barriada a coger la-gartijas, grillos, saltamontes, mariposas y flores según la estación del año. Había también plantas medicinales, que un revisor de tren que vivía en Madrid, recogía. No podíamos acercamos demasiado al edificio del fuerte porque como era prisión militar los centinelas nos avisaban que nos alejáramos. Hoy, cuando veo
  3. 3. 3 NOTAS DE LA REDACCIÓN: (1) La calle López Diéguez a que se refiere el autor, fue la calle “de la Caja Rural” o “segunda travesía de Carolina Coronado”. En Marzo de 1937 pasa a de-nominarse Capitán López Diéguez que fue el Coman-dante del Fuerte de San Cristobal hasta la toma de la ciudad en 1936. Posteriormente sería el jefe de la 2ª Cía. del I Bon del Castilla y muere cuando su coche es tiroteado en las cercanías de Almendral en septiem-bre de 1936. Con la llegada de la democrácia cam-bia a Pintor Bárjola, pintor expresionista que aunque nacido en Torre de Miguel Sesmero inicia su carrera artística en la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz. BIOGRAFÍA DE D. FERNANDO DÍAZ ESTEBAN Doctor en Filosofía y Letras, Sección de Filología Semitica, por la Universidad de Madrid (Compluten-se), donde fue Pofesor Adjunto (hoy Titulares). Cate-drático por oposición de Lengua y Literatura Hebreas en la Universidad de Barcelona en 1970, En 1985 pasó a la Complutense de Madrid de la que actualmente es Profesor Emerito Honorifico. Ha fundado y dirigido el Anuario de Filología de la Universidad de Barcelona y el Instituto de Estudios Orientales (hasta su traslado a Madrid). Ha sido Deca-no (1974-1977) de la Facultad de Filología de la Uni-versidad de Barcelona. Ha sido Becario, Colaborador y Jefe de Sección del CSIC. Ha sido Presidente de la Asociación Española de Orentalistas. Es miembro Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, y Nu-merario de la Real Academia de la Historia. Ha funda-do la Editorial Letrúmero S.L. Ediciones, dedicada prin-cipalmente a la historia de España y de sus relaciones con el mundo oriental. Socio de Amigos de Badajoz. aquello que había sido como un jardín natural para-disíaco convertido en una ampliación de la barriada del Gurugú me da una pena inmensa. El monte en que se asienta el fuerte servía, en la ladera cercana al rio Guadiana, para canteras de las que se hacía la cal que en gran parte se usaba en la construcción de las casas de Badajoz. Allí mismo, arriba en el monte, se hacía el proceso al aire libre de convertir los trozos de roca en cal. Un fenómeno anual en la época de lluvias era las riadas. El Guadiana se desbordaba y casi cegaba un ojo del puente. A veces las aguas traían la choza de un pastor o una vaca nadando. Inundaban las huer-tas de las Moreras, y allí su efecto fértil semejaba las aguas del Nilo de Egipto. Los embalses hacen ya un recuerdo de viejos esas riadas y las Moreras, abando-nadas, han dejado de ser un paraíso para convertirse en un basurero. Durante la guerra, los muchachos íba-mos a ver las colas de los soldados esperando turno en la calle del Burro, sobrenombre de la calle Con-cepción por los prostíbulos que allí había. Mi Badajoz, de treinta mil habitantes, se ha conver-tido ahora en “el Casco Viejo” del nuevo Badajoz de ciento treinta mil habitantes. Me alegra y me enorgu-llece la pujanza del nuevo Badajoz, pero creo que se debiera cuidar más el casco viejo, muy abandona-do. ¡Cuantos paseos arriba y abajo se daban en San Juan, hoy sin nadie¡. En las orillas del Guadiana nos bañábamos y co-míamos las sandías que habíamos dejado en el agua refrescándose. Aguas abajo del puente había un lu-gar con rocas y peces grandes, donde casi todos años había un niño ahogado. Más allá estaba el Caño de la Cambota, donde desaguaban en el río las aguas fecales. Aguas arriba estaba la Isla de los Monos don-de también se bañaba la gente y había una especie de mejillones de río. En la confluencia del Guadiana y el Gévora estaba el Pico, con el prado ocupado por reses bravas. Estos pocos detalles forman parte de Mi Badajoz.
  4. 4. 4 Fernando Saavedra Están a punto de perderse los mosaicos que el pintor y escultor Guillermo Silveira realizó en 1967 en las paredes del pórtico de una capilla-escuela de casas aisladas en Valdebótoa. Muchas de estas edifi-caciones, cuyo destino era dar servicio religioso y es-colar a la población de las casas aisladas construidas cerca de parcelas de cultivo, pero distantes del po-blado, nunca llegaron a utilizarse para esos fines debi-do, claro está, a que eran muy pocos sus pobladores. El Instituto Nacional de Colonización cedió los tem-plos de los poblados al Obispado de Badajoz, que creó parroquias en ellos. Las capillas-escuelas aisladas pasaron a los ayuntamientos. En el caso del poblado de Valdebótoa, al Ayuntamiento de Badajoz. La del Sector O, para la que Silveira hizo los murales, está dada en uso a un colono, quien la utiliza desde hace muchos años como cuadras de caballerías y galline-ro. La cubierta de la edificación se ha venido abajo y quedan en pie los muros exteriores y poco más. Allí, entre gallinas y caballerías, siguen las obras de arte, condenadas irremediablemente a desaparecer. Mosaico “Belén y La Adoración de los Pastores” Guillermo Silveira, nacido en Segura de León en 1922 y fallecido en Badajoz en 1987, fue un pintor muy galardonado. En 1970 obtuvo una medalla nacio-nal de Bellas Artes por su obra “La cuerda rota”, un óleo sobre lienzo expresionista de contenido espiritual profundo. Artista clasificado dentro del “intimismo na-rrativo”, Silveira gana la Medalla de Oro del II Salón Municipal, de Sevilla en 1975 por “Una esquina cual-quiera”, obra que muestra a una jovencita que, para subsistir, vende molinillos de papel por las calles y se encuentra con un muchacho, músico ambulante, al que solo puede darle como limosna una de sus revo-landeras. Antes, en 1970, fue Medalla de Oro de la IV Bienal Extremeña de Pintura, por la obra “Palomas blancas sobre tejado gris”, una escena intimista de una inválida con su hijo viviendo en una buhardilla. Y en 1984 ganó el Premio Eugenio Hermoso por “Hom-bres y máquinas”, que muestra a unos peones traba-jando con una máquina de alquitranar. De su faceta de escultor destacan las obras “Vir-gen de los Ángeles y bajorrelieves”, en la Puerta de Palmas de Badajoz, y el “Monumento a las Cien Mil Horas de Vuelo” en la base aérea de Talavera la Real. Capilla de las casas aisladas de Valdebotoa, en la actualidad Los murales de Valdebótoa son sus únicas reali-zaciones en mosaico. Hay 18 metros cuadrados de trozos de mármol en diversos colores y piedras de río. Representan, por un lado, a los doce apóstoles y el Espíritu Santo, y por otro, el portal de Belén y la ado-ración de los pastores. Y, aunque la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura la ha inventariado recientemente, estas obras van a desaparecer si no se las saca del lugar para llevarlas a un museo, algún templo en uso u otro lugar digno para las mismas. Para el rescate se puede contar aún con la ayuda del discípulo que colaboró con Silveira en la obra de los mosaicos del pórtico de la capilla de Valdebótoa. ¿Vamos a perder estas obras de arte? El Gobierno de Extremadura y el Ayuntamiento de Badajoz tienen la palabra. MOSAICOS DE GUILLERMO SILVEIRA, A PUNTO DE DESAPARECER
  5. 5. 5 Juan Javier Enríquez Navascués (Profesor de Prehistoria de la Universidad de Extremadura) Varios milenios antes de que se fundara la ciu-dad de Badajoz, y de que aparecieran las pri-meras referencias escritas a su territorio, comunidades campesinas ya se habian instalado en el enclave y sus alrededores. Podemos decir que cuanto menos hace unos 5.000 años. Esas comunidades eran cier-tamente pequeñas, estaban expuestas a múltiples factores naturales y humanos que hacían inestable su supervivencia y eran primitivas, en el sentido de que fueron las primeras que con carácter estable desarro-llaron aquí sus formas de vida y expresión. Hoy en día no sabemos mucho de ellas, pero sí de su existencia y arraigo, de cómo empezaron a transformar el medio físico natural en un paisaje cultural, modificando su faz con campos de cultivo, poblados en distintas ubi-caciones, tumbas y otras expresiones de su identidad cultural prehistórica. El territorio. Para esas primeras comunidades que vinieron a instalarse, el entorno de Badajoz ofrecía elementos de notable interés. Primero una posición estratégica: el final de las llamadas Vegas del Gua-diana, aunque entonces no eran tales, donde el rio cambiaba su curso E.-O. para virar al S.O. Zona por tanto de contacto entre distintas realidades geográ-ficas. Como componente importante de ese valor estratégico la presencia de vados, los únicos lugares por donde se podía cruzar el rio con una relativa co-modidad. Controlar los vados era controlar el paso, el tránsito, el camino. De hecho caminos históricos y ca-ñadas tradicionales confluían en los vados de Bada-joz para cruzar el Guadiana. También la presencia de cerros-islas inmediatos al rio, caso de los actuales ce-rros de La Alcazaba y S. Cristóbal, desde donde se po-día controlar visualmente un amplio territorio, además de aprovechar sus condiciones naturales de defensa. Por otro lado, estaba el potencial agropecuario sus-ceptible de explotación, es decir tierras aptas para el desarrollo de la agricultura primitiva y el pastoreo en un medio físico que básicamente correspondía a un paisaje de bosque mediterráneo. A ello cabe añadir que es un área de fácil comunicación con el exterior, abierta por tanto pero controlable a través de los ce-rros y el paso de los vados. Quienes aquí se instalaron por primera vez supieron sacar partido de esos elementos naturales y sus po-tencialidades económicas y geoestratégicas. De ahí la aparición de poblados en los cerros de la Alcaza-ba y S. Cristóbal, pero también en llanos fluviales con capacidad de explotación agraria, no lejos tampoco de los vados, como fue el caso de los de El Lobo en el actual barrio de S. Roque, Valdorcas, Sta. Engracia, el Bercial, Granja Céspedes y fuera del valle los del LOS PRIMEROS POBLADORES ESTABLES DE BADAJOZ Y SU ENTORNO Romeral y Los Pinares entre otros. Una dualidad alto-llano que generó espacios controlados y explotados, humanizados por tanto, siguiendo unas determinadas pautas culturales. El momento en que este fenómeno de antropización comenzó parece que fue a finales del Neolítico y se desarrolló en el periodo Calcolítico, desde fines del IV y a lo largo del III milenio antes de nuestra era. Las pautas de control y explotación territorial nos la proporciona la ubicación de esos poblados y aldeas, es decir su relación con los elementos del paisaje que era preciso integrar en las áreas de influencia. Así los vados de Benavides, Cerca de los Poyos y el Moro entraban dentro del área territorial del poblado de Granja Céspedes, mientras los del Mayordomo, Vado Ancho y La Crespita del de los cerros de S. Cristóbal y Alcazaba con el apoyo en llano de los asentamien-tos de El Lobo y Valdorcas, éste junto a La Crespita. Pero además de integrar los vados hubo también un interés por instalarse cerca de la desembocadura de los principales afluentes del Guadiana en este tramo, tal vez por ser los rios los caminos o lugares de tránsito más naturales y en esta zona confluir al principal eje: el Guadiana. De este modo vemos como el pobla-do de Sta. Engracia se situó muy cerca de la desem-bocadura de rio Gévora, el de la Alcazaba y, al otro lado, el del Lobo junto a la del Rivillas, Granja Céspe-des en la del Caya, como ha podido comprobarse al conocer los cambios fisiográficos de esa zona. Pero Idolo-placa de pizarra hallado en Granja Céspedes.
  6. 6. 6 hay otro elemento arqueológico que relacionar con la confluencia de los cursos de agua, aunque no ma-nera exclusiva ni siempre con el mismo sentido: las se-pulturas megalíticas, entre las que las más numerosas son aquí los dólmenes. Los dólmenes son tumbas colectivas pertenecien-tes a clanes familiares, los más poderosos y únicos capaces de movilizar tiempo y mano de obra para una construcción con grandes piedras que se busca-ba monumental y destacada en su entorno. Pero se sabe también que los dólmenes cumplían otras fun-ciones. Entre ellas estaba la de servir como elemento de identidad social al ser lugares de enterramiento y de culto a los antepasados y, por tanto, de cohesión grupal. También destacan los estudiosos la función te-rritorial. Ésta consistía en hacer visible la presencia de un monumento a los antepasados con el cual se legi-timaba la unión de ese clan familiar a la tierra donde reposaban los suyos, un fenómeno de unión legitima-dora a la tierra a través de los antepasados que se ha repetido mucho a lo largo y ancho de la Historia. En el entorno de Badajoz se conocen pocos dólmenes, pero unos kilómetros al Sur tenemos una importante concentración en el área de Barcarrota, Valverde de Leganés, Almendral y Salvaleón, de igual modo que al Oeste otra muy destacada en el entorno de Elvas. Es muy posible que esas concentraciones tuviesen continuidad por las tierras de Badajoz y que la trans-formación producida por la parcelación agraria y la mecanización del campo hayan destruido dólmenes, como en otras partes también ha ocurrido. Pero no podemos estar seguros de que así haya sido, pese a ciertos indicios en Torrequebrada y en la citada finca de Granja Céspedes, aunque aquí unos hallazgos de los años 50 quizá haya que relacionarlos con el po-blado luego conocido y no con un dolmen destruido como se supuso entonces. Con todo, esos indicios y los ejemplares que han sobrevivido nos permiten reto-mar su relación aquí con los cursos fluviales secunda-rios. Sabemos por la documentación de los años 50 del pasado siglo de la destrucción de un dolmen en la dehesa de Esparragalejo, que estaba muy cerca de la confluencia entre el Zapatón y el Gévora, hay restos hoy conservados de otros en la Atalaya del Conde, muy cerca de la desembocadura del rio Alcazaba, mientras más al sur se conservan restos dolménicos en Malpica de España, en las proximidades de la desem-bocadura del rio Olivenza. Con ello esos monumentos funerarios nos indican como la territorialidad de esas comunidades buscaba la apropiación real (poblados y aldeas) y también la simbólico-cultural (dólmenes) de los vados y de la desembocadura de los rios. Podemos concluir por tanto que el modelo de ocupación por parte de estas primeas comunidades viene caracterizado por el control geoestratégico de los cerros destacados del final de las Vegas Bajas, de los vados del Guadiana y de la desembocadura de los afluentes, vertebrado en asentamientos en altos y en llanos que aprovechaban los potenciales agrope-cuarios de la zona. Se detecta como hubo una mayor concentración en las inmediaciones del Guadiana, donde estaban las mejores tierras de explotación de igual modo que los pasos del rio, y una mayor dispersión a medida que nos ale-jamos del valle, don-de también se co-noce la existencia de otros poblados del Neolítico final y Calcolítico como los antes citados. Los poblados. Los poblados aquí d o c u m e n t a d o s pertenecientes a ese Neolítico final y Calcolítico eran pequeños, estaban constituidos básica-mente por cabañas de planta circular como unidades do-mésticas, silos exca-vados en la roca y zanjas de drenaje y separadoras de espacios. Se selec-cionaba muy bien el emplazamiento de estas estructuras sencillas y un ejem-plo nos lo proporcio-na el Lobo, que es un asentamiento en llano pero que que-daba ligeramente sobreelevado del te-rreno cuando la zona del actual S. Roque se inundaba, de manera que el punto exacto del Lobo no se anegaba. Por otra parte, al excavar algunos de los llamados silos ha aparecido una gran acumulación revuelta de objetos y huesos de animales rotos junto a cenizas, acumulación que, como se repite en distintos sitios, ha hecho pensar en la posibilidad de que se trate de restos de rituales y ofrendas ceremoniales tan pro-pios de las sociedades agrícolas primitivas. Huellas por tanto de sus costumbres y usos, en los que no hay una nítida separación entre las esferas religiosas y ceremo-niales y las laborales y cotidianas. Aunque por entonces se amurallaron muchos po-blados, no tenemos constancia de asentamientos for-tificados en Badajoz, lo cual no quiere decir que no los hubiera, simplemente que no los conocemos. Al otro lado del Guadiana, en territorio portugués, sí que se conocen y se han excavado algunos. El poblado más grande del que se tiene constancia hasta ahora en la provincia es el de la Pijotilla, cerca de Solana de los Barros aunque en el término de Badajoz. Fue un gran centro calcolítico, rico y dinámico, cuya influen-cia económica y seguramente también social llegó a esta zona de la actual Badajoz a través de objetos suntuosos de contenido ideológico, como los ídolos Vista delantera y trasera de ídolo oculado de Provincial de Badajoz.
  7. 7. 7 de mármol con los ojos bien des-tacados, razón por la que se les denomina ídolos oculados, o los primeros objetos de cobre. Dentro del es-pacio que hoy ocupa Badajoz se han localizado restos de estas primeras ocupa-ciones en las ex-cavaciones de la Alcazaba, en la parte alta de la misma. También en S. Cristóbal aunque aquí sólo materiales ar-queológicos aun-que muy significa-tivos, en el citado sitio del Lobo en S. Roque, donde se hicieron excava-ciones en los años 70, y en Granja Céspedes, donde también se efec-tuaron algunas e x c a v a c i o n e s . Hay otros pobla-dos cerca, pero algo más alejados del área urbana. No puede asegu-rarse que unos fueran más importantes que otros, pero las condiciones estratégicas del cerro de la Alcazaba le otorgan a este lugar un interés territorial mayor, por lo que tal vez fue el más destacado y por ello posterior-mente reutilizado por otras comunidades prehistóricas de fines de la Edad del Bronce y Edad del Hierro. La economía. Las pequeñas comunidades que vi-vieron en esos lugares eran campesinas. Conocían la agricultura de especies antiguas de cereales, trigo y cebada sobre todo, y de leguminosas, caso de otros tipos de guisantes y lentejas. No obstante, la recolec-ción de frutos silvestres de temporada siguió tenien-do gran importancia, como fue el caso de la bellota. Practicaban la ganadería y el pastoreo al igual que la caza. El estudio que se hizo de la fauna aparecida en las excavaciones del poblado de Granja Céspedes resulta ilustrativo en este aspecto. Allí los restos ani-males encontrados pertenecen mayoritariamente a especies domésticas, aunque están bien representa-das las salvajes procedentes de actividades de caza. El cincuenta por ciento de las especies identificadas corresponde a ovejas y cabras (25% del total), cerdos (15%) y vacas (10%), mientras que entre las especies salvajes sobresalen los jabalíes (10% del total), ciervos (8,3%) y conejos (6,6%) que sumados alcanzan el vein-ticinco por ciento de los individuos totales reconoci-dos. No faltan huesos de perros en porcentaje bajo (3,3%) como es habitual en otros lugares del Neolítico y Calcolítico. Digna de mención es la presencia muy alta de moluscos de rio, encontrados tanto en las ex-cavaciones de la Alcazaba como en el Lobo, Granja Céspedes y Sta. Engracia. Los recursos alimenticios de los cursos de agua también se aprovechaban. Otra faceta económica fue la producción de arte-sanías, o sea la fabricación de objetos que tanto valor tienen para los estudios arqueológicos, pues permiten definir la tecnología a su alcance y la cultura material. Cabe reseñar por su abundancia la cerámica, a mano aún, y las piezas de hueso como punzones, espátulas, agujas, alisadores, pasadores para el pelo, peines etc. También los llamados ídolos, objetos no utilitarios y de-corados con símbolos de identidad cultural como son los motivos geométricos de los ídolos placa y los ojos de los ya citados ídolos oculados (figuras). La sociedad. La estructura social estaba constitui-da por clanes familiares, unos con mayor riqueza y re-levancia que otros. Puede hablarse de desigualdades sociales, de campesinos y artesanos con desigual ac-ceso a determinados bienes, quizás no básicos pero sí suntuosos y marcadores de prestigio social. Para al-gunos investigadores del Calcolítico existirían ya ver-daderas clases sociales y la tierra tendría un carácter comunal, pero no sería igualitaria la redistribución de la riqueza generada. Ciertamente es difícil definir las relaciones sociales dentro de esa estructura clánica de la sociedad, pero parece clara la existencia de desigualdades entre esos núcleos de familia extensa. Otro aspecto importante del comportamiento so-cial es la ritualidad que parece haber impregnado casi todas las actividades, un aspecto que en las so-ciedades muy dependientes del medio físico para su supervivencia es muy reiterativo. Precisaban un buen conocimiento de los fenómenos naturales que influían en sus cosechas, animales, intercambios y formas de relación. De ahí el desarrollo de actividades propi-ciatorias de carácter ceremonial, con una especie de ritualización de lo cotidiano sometido a las con-tingencias de la naturaleza. Nada extraño si recorda-mos como hoy todavía se sacan Santos y Vírgenes en procesión para que llueva, o deje de llover, o bien la perduración de fiestas tradicionales relacionadas con el ciclo agrícola de fuerte componente social y eco-nómico Estas comunidades, como toda forma social, tu-vieron también sus crisis y reconducciones, pero a partir de los inicios del II milenio antes de nuestra era empezaron a declinar. Al final fueron sustituidas por otras, que englobamos en la denominada Edad del Bronce. Algunos de estos primeros poblados se volvie-ron a ocupar durante la Prehistoria: la Alcazaba y S. Cristóbal, por el reiterado valor estratégico de ambos lugares, y otros como Sta. Engracia también. El espa-cio circundante a Badajoz siguió ocupado y explota-do, unas veces con más y otras con menos intensidad, pero con unos parámetros territoriales, económicos, sociales y culturales diferentes ya a los aquí resumidos. de mármol hallado en la Pestaña (foto Museo Ar-queológico
  8. 8. 8 Miguel A. Iñesta López La Puerta de Nª Sra. del Pilar o Puerta del Pilar, tal como hoy la conocemos, vino a sustituir a la antigua Puerta Real de Santa Marina. Fue levantada siendo Capitán General de Extremadura el Conde de Montijo. Se concluyó e inauguró en 1692. En un prin-cipio también se la conoció como Puerta Nueva de Santa Marina. La polémica acompañó desde un principio la construcción de la nueva Puerta. El Cabildo Municipal sostuvo una fuerte controversia con el Conde a cuen-ta de su ornamentación. Aquellos pretendían que las nuevas puertas que se construían conservasen los mis-mos escudos de la ciudad y las mismas imágenes de la Virgen que tenían las anteriores, en contra del crite-rio del Conde que quería perpetuar en ellas su propio escudo de armas, así como sus preferencias devo-cionales. Las solicitudes en este sentido que realizó el Cabildo no dieron fruto y éste se vio obligado a pedir amparo al rey, como expone magníficamente Julián García Blanco en el artículo de su blog Puertas de Ba-dajoz. Este litigio se saldó con una victoria por parte del Conde de Montijo que mandó colocar en esta puerta la imagen de Nª Sra. Del Pilar, y en su fachada exterior los escudos del rey Carlos II y el suyo propio, como aún podemos observar en la actualidad. En esta fachada exterior, a ambos lados de las jambas se dispusieron unos elementos sobresalientes, a modo de basamento o podio que, por su estructura y disposición, sugieren haber sido destinados a ser so-porte de sendas imágenes. Mi modesta aportación consiste en recordar que en la cornisa que remata el pedestal izquierdo, em-butida actualmente por otra moderna, muy deterio-rada entonces en sus partes extremas, se podía leer la inscripción SANTYAGO. Mientras que en el pedestal derecho aún podemos contemplar la que reza SAN IGNACIO, y que ha llegado a nuestros días. Teniendo en cuenta este hecho, podemos plan-tearnos la hipótesis de que Cristóbal Portocarrero, IV Conde de Montijo, Capitán General de Extremadura (1688-92), Caballero de la Orden de Santiago, conci-bió no sólo la erección de la capilla con la imagen de Nª Sra. Del Pilar de Zaragoza, sino también incluir dos imágenes protectoras y que decoraran este espacio exterior, dándole rango de puerta principal. Una de ellas sería la del Apóstol Santiago, con la que está asociada esta iconografía. Recuérdese no sólo que esta Virgen se le apareció a Santiago en Caesaraugusta, sino también su carácter militar al ser este santo el titular de la Orden Militar a la que perte-necía el Conde, además de Patrón de España, como así lo confirmaba en 1630, el P.P. Urbano VIII, cuando declaraba al Apóstol Santiago Patrón de España en exclusividad, contra el criterio de los que querían que declarase también a Santa Teresa de Jesús copatro-na. Santiago tuvo siempre fuerte arraigo entre los ejér-citos, al que se invocaba en los combates y, de he-cho, acabó siendo también Patrón de la Caballería. Si la devoción de la primera mujer del Conde de Montijo, Úrsula Teresa de la Cerda y Leiva, pudo ser hacia la Virgen del Pilar, la del él, además de la de su santo apóstol, como caballero de la Orden de San-tiago, debió incluir la de San Ignacio, como podemos observar aún inscrito en el pedestal derecho. A Ignacio de Loyola (1491-1556), militar español, fundador de la Compañía de Jesús y canonizado en 1610, habría que situarlo en la época como modelo de soldado cristiano. Su Compañía, los ejercicios, sus generales, la obediencia ciega o la disciplina, eran un referente militar a imitar. Recuérdese que la élite aristocrática y, por tanto, militar, fue educada en los Colegios vinculados a los jesuitas y en concreto, el IV Conde Montijo, III Conde de Fuentidueña, VIII Marqués de la Algaba, de Arda-les, de Valderrábanos, de Ossera, etc. que nos ocupa, por su vinculación a la Corte, pudo tener acceso a los Reales Estudios instalados en el Colegio Imperial de Madrid, también conocido como Colegio de San Pe-dro y San Pablo de la Compañía de Jesús en la Corte. Centro de enseñanza fundado oficialmente por Felipe IV en 1625. El Conde cesó de su cargo en 1692, al poco de inaugurarse la Puerta. Podemos pensar que su suce-sor en el cargo, Domingo Pignatell, Marqués de San Vicente (1692-98) no pudo o no quiso completar este proyecto, quedando la Puerta inconclusa. LA POSIBLE DECORACIÓN INCONCLUSA DE LA PUERTA DEL PILAR
  9. 9. 9 Trece años después, con motivo de la Guerra de Sucesión, la ciudad fue sometida a bombardeo por las tropas angloportuguesas, quedando después de esta contienda las arcas municipales exhaustas y en labores perentorias de reconstrucción. El 8 de julio de 1761 (reinado de Carlos III), la primi-tiva imagen de Nª Sra. Del Pilar fue retirada de su em-plazamiento y se procedió a su traslado a la Parroquia de San Andrés para, de este modo, evitar abusos de inmunidad eclesiástica. Las fuentes no citan el trasla-do de ninguna otra imagen de esta Puerta. El 2 de abril de 1767, Carlos III promulga la Pragmá-tica Sanción, suprimiendo ya toda iconografía públi-ca jesuítica. A MODO DE CONCLUSIÓN La parte exterior de la Puerta del Pilar presenta dos salientes, dos podios que sugieren una posible ubica-ción de sendas imágenes. La de la izquierda, en la cornisa del pedestal, presenta una inscripción con la palabra SAN IGNACIO. La de la derecha, hasta la su-plantación por una cornisa moderna, rezaba SANTYA-GO. Desgraciadamente, no he podido encontrar una fotografía anterior que corrobore lo que aquí se expo-ne. La documentación antigua tampoco nos refiere nada acerca de estas posibles esculturas. Por tanto, pudo ser un proyecto que nunca se llevó a efecto. Sí conocemos en otros lugares puertas de esta época con la misma disposición exterior, aunque con modelos arquitectónicos diferentes: ARCO DE JEREZ, DE ZAFRA. Capilla Virgen de la Ca-ridad y sendas imágenes laterales de San Crispín y San Crispiano. ARCO DE SANTIGO, VALLADOLID, 1626. Despareci-da. PUERTA DE ALCALÁ ANTIGUA DE MADRID. 1636. Vir-gen de la Merced y San Pedro Nolasco junto con la Beata Mariana de Jesús. O la más cercana, la PUERTA DE LA ESQUINA O DE LA CONCEPCIÓN, DE ELVAS. Capilla de la Virgen sobre el cañón de la Puerta y hornacinas laterales con pe-destales para santos. Cuando el emeritense Juan de Ávalos decide dedicarse a la escultura, marcha fuera de Es-paña pues un país en posguerra daba pocas opor-tunidades para ganarse la vida. Se instala en Lisboa que le permite proyectarse en América y además le permite con su trabajo viajar por Europa, principal-mente Francia e Italia. Pero no pierde el contacto con España y en 1950 obtiene la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes con un busto de su esposa Soledad. Esto le permite a Diego Méndez, arquitecto del Valle de los Caídos, contactar con él y le requiere para que presente algún boceto. La bue-na acogida de su grupo “El héroe muerto” le permitirá realizar la obra escultórica exterior al monumento de los Caídos. En 1969 se inaugura en el interior del vacío baluar-te de la Trinidad los cuatro evangelistas que Ávalos utilizó como bocetos en el Valle de los Caídos, fundi-dos en bronce y en el centro, realizado en piedra, una estatua que representa el soldado caído con el torso desnudo. En 1997 se le añade la cruz, que realizada por Zoido, había estado ubicada en el pedestal de la Alcazaba. Esta obra del héroe caído, o soldado caído, está realizada en piedra arenisca. Se encuentra en unas condiciones lamentables. Tiene manos y pies destro-zados por los múltiples golpes recibidos al ser accesi-ble a los vándalos. Inicialmente estuvo en alto y hoy se encuentra prácticamente a nivel de suelo y solamen-te las estatuas en bronce permanecen inalterables a las agresiones de gamberros incontrolados. Además, la escultura del héroe caído parece ha-ber sufrido abrasiones con chorros de arena quizá para eliminar alguna pintada o graffiti. Sin duda esta acción limpiadora en una escultura de piedra arenis-ca provocó un efecto absolutamente demoledor. Al-gunas zonas como la cara han perdido prácticamen-te su terminación de autor y pronto, con el paso del tiempo, la lluvia, etc., quedará borrada toda probabi-lidad de reconocimiento humano. Fue una obra de notable mérito artístico y, sin duda, una de las mejores realizadas en piedra en toda la comunidad extremeña como señalan escul-tores a los que se le ha pedido información. Su perfecta ejecución en piedra con la utiliza-ción magistral del puntero y la gradina tenderá con el tiempo a convertirse en una escultura residual al ir paulatinamente perdiendo sus delicadas trazas. Ahora que el Ayuntamiento va a realizar actuacio-nes en el interior baluarte de la Trinidad, sería buen momento para realizar una réplica recuperando la textura que tuvo y colocarla en la nueva disposición que se conformará tras las obras. La escultura original ha de pasar a cualquiera de los espacios cerrados o cubier-tos que dignamente cuenta el Ayuntamiento donde ni los gamberros ni el agua de lluvia vuelvan a erosionarla. El Museo “Luis de Mo-rales” puede ser su destino donde pueda contemplar-se serenamente una obra del universal Juan de Áva-los. Badajoz no puede per-mitirse el lujo de perder una de las pocas obras en pie-dra que tiene y menos aún de esta categoría. AdB PETICIÓN AL AYUNTAMIENTO DE BADAJOZ: SALVAGUARDAR EL MONUMENTO AL SOLDADO CAÍDO
  10. 10. 10 Noé Conejo Delgado Historiador Numismático Desde hace más de 100 años, el Seminario Me-tropolitano de San Atón conserva y custodia una de las mejores colecciones numismáticas priva-das de Extremadura y casi de España. Las casi 5000 piezas que la componen, aportan a la Historia de la Institución, de Badajoz y de Extremadura, un legado patrimonial único, que paulatinamente se irá cono-ciendo en los próximos años. En este 2014, el Seminario celebra los 350 años de su fundación, y entre los actos conmemorativos, se encuentra la difusión de este gigante numismático que lleva más de medio siglo dormido entre polvo y cajas de cartón. El Gabinete Numismático, como así se denomi-nó, fue producto de la gran formación humanística de Don Félix Soto Mancera, Obispo de Badajoz entre 1905 y 1910. Este prelado se había dedicado a formar en vida una inmensa biblioteca privada y una colec-ción de monedas bastante numerosa, donde inten-taría incluir ejemplos de todas las épocas que vivió la Península Ibérica y de las diferentes regiones que la componen. A su muerte, nuestro Obispo dona por medio de testamento todo su legado al Seminario de San Atón, donde permanecerá hasta nuestros días. Así, en febrero del año 1910 la colección privada de Soto Mancera (2517 monedas) pasa a ser el origen del actual Gabinete Numismático, el cual irá crecien-do en las siguientes décadas. La donación de Don Félix Soto generó un proble-ma de gran calado en el Seminario, pues no existía ningún sacerdote con formación necesaria para poder inventariar y colocar un volumen monetal tan considerable. Así, el Rector de aquel entonces, Jesús Arés, muy vinculado al mundo de la Arqueología, de-cide encargar una primera catalogación de las mo-nedas al Ilustre Historiador Román Gómez Villafranca y una segunda al Capellán Castrense Justo Pérez Her-nández. Ambos autores, el primero en 1910 con Catálogo del Gabinete Numismático del Seminario Conciliar de San Atón y el segundo en 1916 con Seminario Con-ciliar de San Atón: Las monedas árabes de su mone-tario, realizan la primera ordenación sistemática del Gabinete, siendo las dos únicas obras de este estilo que lleguen a publicarse en toda la historia de la Co-lección. Ambas, a día de hoy, nos han sido de gran utilidad a la hora de poder considerar todas las piezas que existen, pudiendo conocer cuáles de ellas se han perdido y cuáles otras fueron incorporadas posterior-mente a estas fechas citadas. El estudio cuantitativo de las piezas nos ha per-mitido conocer que la Colección fue creciendo a lo largo de los años, pero no sólo nos hemos valido de las monedas en sí, sino de otras referencias que se publicaron en los años 30 del siglo pasado, las cuales tuvieron como objeto de estudio el valor numismático del Gabinete. Así, hemos sabido que en los años en los que Jesús Arés desempeñó la dirección del Semi-nario de San Atón, se produjeron diversas donaciones, aunque aún no hemos podido conocer de primera mano quienes llevaron a cabo tales acciones, ya que la documentación que contiene dichos datos aún no pude ser expuesta al público investigador. No sería descabellado pensar que nuestro Rector, siguiendo los deseos que en vida hubiese tenido Don Félix Soto Mancera, empezara a crear una red de co-rresponsales que le fueran nutriendo de todas las mo-nedas que fueran apareciendo en la diócesis pacen-se, bien fueran seminaristas como párrocos. Esta es una de las hipótesis que sostenemos en la actualidad, con la que creemos explicar cómo desde 1910- 1916 a 1931 la Colección llega a alcanzar un total de 5000 piezas de muy diversas épocas. Con el paso del tiem-po, y sobre todo ante la falta de personal especiali-zado en estos menesteres, el Gabinete entró en una grave crisis, traducida ésta por un periodo de silencio y oscuridad que fueron los causantes del gran sueño que ha sufrido este gigante desde los años 40 hasta la actualidad. Hoy en día, nos encontramos en pleno proceso de ordenación, documentación y catalogación de todo el Gabinete, con tal de que, con el paso de unos años, podamos haber conseguido conocer al 100% todo el contenido de la Colección y evitar, por todos los medios, que aunque no exista una persona formada en Numismática para su cuidado, dotar al Seminario de una serie de pautas y medidas para que nunca se repita el silencio y el caos al que nosotros tuvimos que hacer frente y seguimos haciendo, en los contactos que tuvimos con la Colección. Para llevar a cabo una organización sistemática de la Colección hemos optado por dividir el gran con-junto en diferentes secciones, por medio de las cuales podremos conocer el contenido con una mayor fia-bilidad. Siguiendo este criterio hemos dividido el Ga-binete en seis amplias secciones (Hispánica, Imperial Romana, Hispanoárabe, Española, Extranjera y Meda-llero) que iremos explicando a continuación. EL GABINETE NUMISMÁTICO DEL SEMINARIO METROPOLITANO DE SAN ATÓN Sestercio de Trajano emitido en el año 103 d.C. Representa al em-perador dando dones al pueblo.
  11. 11. 11 La Sección Hispánica contiene todas las monedas que fueron acuñadas en la Península Ibérica antes y después de la llegada del mundo romano (ss. III a.C. al I d.C.). Hay un total de 250 monedas repartidas en 61 cecas, o casas de moneda. Constituye una sec-ción muy interesante debido a que en ella se han encontrado una gran diversidad de tipos muy bien conservados y muy representativos de cada ceca. Esta sección ha sido recientemente publicada en un pequeño catálogo con motivo de la conmemoración de la fundación del Seminario. La Sección Imperial Romana es mucho más amplia, con un total de 1300 monedas, se encuentra en pleno proceso de catalo-gación, los resultados de ésta serán presentados en octubre en el XV Congreso Nacional de Numismática que tendrá previsto se celebre en Madrid. Espere-mos que a finales de año pueda salir a la luz su ca-tálogo, al igual que se ha realizado con la anterior. Se encuentran en ella buenos ejemplos de todos los periodos que caracterizan a la Historia del Imperio Ro-mano, siendo los más numerosos los del Bajo Imperio (ss. III – IV d.C.), aunque no quiere decir que los ante-riores sean menos importantes. La Sección Hispanoárabe es la sección más pe-queña. Contiene un total de 48 piezas, siendo estu-diadas ahora mismo por el Profesor Alberto Canto de la Universidad Autónoma de Madrid. Este investigador ha documentado en ella un gran número de piezas acuñadas en época del Reino Taifa de Badajoz (fi-nales del siglo X y principios del XI). Esperamos que a finales de este año, el catálogo de esta Sección sea presentado junto al de la Sección Imperial Romana. La Sección Española es la más numerosa de todas. Contiene ejemplos (ss. XIII al XX) desde los primeros re-yes castellanos, un gran número de piezas del reino de Aragón, del de Navarra, de los Condados Catala-nes y un amplio número de piezas acuñadas bajo los Reyes Católicos, los posteriores Austrias y de la dinastía Borbona. A su vez, ésta se encuentra relacionada, por cercanías cronológicas con las monedas que compo-nen la Sección Extranjera (ss. XVI al XX) donde encon-tramos un gran número de piezas emitidas en diversos países europeos, aunque también hemos encontrado monedas procedentes de Marruecos, Rusia y China. Por último, y no por ello menos importante, se en-cuentra el Medallero. Un amplio conjunto de meda-llas acuñadas por papas y reyes europeos que se en-cuentran parejas a diversas muestras de religiosidad popular con múltiples formas y diferentes ejemplos de advocaciones marianas, martiriales y hagiográficas. El proyecto de catalogación en el que estamos in-mersos tiene como objetivo no sólo organizar a este coloso que aún duerme, sino que también darlo a co-nocer por medio de la edición de catálogos, como ya hemos realizado con la Sección Hispana, con la redacción de artículos de difusión como éste presen-te, con la presentación de artículos y comunicacio-nes en Congresos específicos, y con la organización de exposiciones donde se muestren las piezas más interesantes, para que todos los extremeños y sobre todos los pacenses utilicen la Colección como un me-dio más para conocer la Historia de nuestra Ciudad, Región y País. Edita: Asociación Amigos de Badajoz Presidente: Antonio Manzano Marchirant Depósito Legal: BA-29-1998 Coordinador: Manuel Cienfuegos Ruiz-Morote Fotos: Pedro Calvo,Manuel Cienfuegos, Museo Arqueológico de Badajoz, Noe Conejo, Antonio Candelas, Jacinto Marabel, Angel Zamora, Pedro Castellanosy Gonzalo Robles. Colaboradores: Fernando Díaz Esteban, Fernando Saavedra, Juan Javier Enríquez Navascués, Miguel A. Iniesta López, Noé Conejo delgado, Jacinto J. Marabel Matos, Fernando de la Iglesia, Angel Zamoro Madera, Manuel Borrego Rodríguez, Pedro Castellanos Bote, Gonzalo Robles Doblado. Imprime: Tajo Guadiana - Telf.: 924 27 46 56 La revista Sharia editada por la Asociación Amigos de Badajoz, no se responsabiliza, ni comparte necesariamente la opinión de sus colaboradores. La Diputación Provincial de Badajoz colabora en la edición de este número Moneda del primer catálogo. Unidad Hispano-Cartaginesa acuña-da entre el 220 - 218 a.C. (CNH, p, 68; nº 38-49) Representa a Tanit en una de sus caras y a la cabeza de un caballo en la otra Denario acuñado por Lucio Valerio Flaco entre 108 - 107 a.C. (RRC, 306/1)
  12. 12. 12 ALGUNAS PRECISIONES SOBRE EL BLASÓN WALKER DEL MUSEO DE LA CIUDAD Jacinto J. Marabel Matos Como se sabe, durante el tercer sitio inglés nin-guno de los regimientos franceses presentes en Badajoz portaron sus banderas. Las únicas divisas sobre los muros de la fortaleza fueron las del regimien-to Groß und Erbprinz, que tras el asalto fueron tomadas como trofeo por dos soldados del King’s Own: Geor-ge Hatton recibió veinte libras y una recomendación para promocionar en el escalafón por hacerse con la coronela del regimiento, mientras que John Kelton, que hizo lo propio con la ordenanza, tan sólo recibió una medalla al mérito. Los dos estandartes fueron depositados en el Ro-yal Hospital de Chelsea durante algún tiempo, hasta que de manera misteriosa el segundo fue robado, se-gún se dijo, por un francés. Entonces, la coronela fue puesta a buen recaudo en el Museo del King’s Own, donde desde el 28 de septiembre de 1947 se exhibe. En otro museo más cercano, en el “Luis de Mora-les” de Badajoz, se expone una colgadura en cuya cartela puede leerse: “Bandera arrebatada a las tro-pas francesas y conservada como botín de guerra por el General George Walker Townsend (sic) tras la toma de Badajoz por el ejército del General Welling-ton en 1812”. No es necesario ser experto en vexilología para apreciar el flagrante error, si bien es cierto que este paño mutilado adolece del resto de elementos que ayudarían a descifrar el blasón que algún día lució so-bre los muros de Bushey Hall. Esta mansión, construida al norte de Londres por Sir Robert Marsham en 1690, fue donde nació Sir George-Townshend Walker, el 25 de mayo de 1764. Igualmente es conocida la relación del general Walker con Badajoz. Militar con larga tradición fami-liar, fue ascendido a general y puesto al frente de la quinta división de las tropas inglesas en la Península, en junio de 1811. Al año siguiente y durante el sitio de Badajoz, su misión consistía en realizar una maniobra de distracción mientras el grueso del ejército de We-llington se obstinaba en atacar las brechas situadas en el sector meridional de la fortaleza. Sin embargo y contra todo pronóstico, su acción, junto a otra secun-daria iniciada por el general Picton contra el castillo, resultaría decisiva para el triunfo de los ingleses. Sin embargo, hay que reseñar que ambos logros fueron producto de la fortuna. Efectivamente, la noche del 6 de abril de 1812, el general Walker escaló sin oposición el baluarte de San Vicente. Las dos compañías francesas que debían defender esta posición, recibieron órdenes de acudir a reforzar la alcazaba, puesto que en esos momen-tos la escasa guarnición alemana que la defendía estaba siendo superada. Al frente de sus hombres, el general avanzó hacia el baluarte de San José, pero aquí se les opuso un pequeño destacamento, proba-blemente españoles juramentados, que embistió a los ingleses a punta de bayoneta. El general recibió un disparo que, milagrosamente, fue a impactar contra el reloj que portaba en el forro de su chaqueta, lo cual no pudo evitar que cayera por un terraplén y que, tras él, un enemigo corriera a rematarlo. En este instante, el general aún tuvo lucidez para realizar cierto signo en el que el otro reconoció a un hermano masón, por lo que se lo echó al hombro y condujo al aturdido Walker hasta el hospital, donde permaneció convale-ciente algunos meses. Después regresó a Inglaterra y, tras buscar a su salvador en un campo de prisioneros, intercedió para lograr su liberación. Por su parte, el concurso del general Walker en la toma de Badajoz recibió grandes elogios en la prensa de la época y un reconocimiento expreso de la Coro-na, que finalmente le satisfizo, el 28 de marzo de 1835, con la dignidad de baronet. Hay que señalar que con esta distinción no se adquiere la nobleza. El beneficia-do, no pasa a integrar la Cámara de los Lores, pero sí obtiene un reconocimiento social que es hereditario. Por eso, tras la muerte del general, el 14 de noviem-bre de 1842, su hijo primogénito, segundo baronet y con el que se inicia la línea Forestier-Walker, mantuvo el blasón, aunque ya sin la prerrogativa real de incluir la palabra BADAJOZ grabada en la corona mural del centro. Esta referencia es crucial, puesto que a partir de estas dos fechas (1835-1842), se debe datar el paño que se exhibe en las vitrinas de la sala principal del Museo de la Ciudad, desechado por la familia tras variar ligeramente el escudo de armas concedido al primer baronet. En cuanto a éste, podemos encontrar una descrip-ción del mismo en la revisión periódica del Debrett’s de 1835, publicación oficial genealógica de la aristo-cracia británica desde 1769. El blasón se inspira en las armas de los baronets Walker de Bushey Hall, linaje al que se vincula y que parte del nombramiento otor-gado el 28 de enero 1679 a Sir George Walker, hijo de Walter Walker abogado de Catalina de Braganza, Vestíbulo principal del Royal Hospital de Chelsea. Fotografía tomada en 1902 donde aún pueden apreciarse las banderas tomadas a los diferentes regimientos enemigos por el ejército inglés. Entre ellas esta-ban los dos estandartes procedentes de Badajoz.
  13. 13. 13 consorte de Carlos II de Inglaterra. Tuvo corto reco-rrido, puesto que el segundo baronet, Walter Walker, murió en la prisión de King’s Bench en 1692 y tan sólo tuvo un hijo que a su vez falleció sin descendencia. La estirpe continuaría en su tío, William Walker, que tam-bién tuvo un solo hijo: Nathaniel Walker, abuelo de sir George-Townshend. Del antiguo escudo de armas familiar toma la pila, a la que añade el fondo de armiño que simboliza el servicio y la fidelidad a la realeza. La pila es una pieza honorable que se otorgaba a los caballeros que ha-bían dado muestras de gran valor. Además si el vérti-ce toca la punta del escudo, como es el caso, signifi-ca que el poseedor del blasón desplegó una notoria intrepidez en la batalla; como la pila es ranversada ello significa que el combate se libró en una fortaleza. Sobre azur y entre dos abrojos, una corona mural des-vela el nombre de la misma: BADAJOZ. Hasta aquí la colgadura presente en el “Luis de Morales”. Los fragmentos que faltan deberían incluir en es-cusón o, como es el caso, en franco cuartel, en gules sobre campo de plata, una palma siniestra represen-tado la mano sangrienta del Ulster, también conocida como mano roja de O´Neil, obligatoria en los escudos de armas de los baronets británicos. En el timbre lleva, por su carácter cívico, una corona mural cercando una rama de laurel, símbolo del general triunfante Colgadura exhibida en el Museo Luis de Morales. Escudo de armas completo del baronet George-Townshend Walker. Retrato de George T. Walker Escudo de armas de los Walker de Bushey Hall. Blasón del baronet George-Townshend Walker. frente a un poderoso enemigo. Sobre la misma, el avestruz en representación del Queen’s Own, el 50º regimiento que comandó Walker en Vimeiro y que tomó este símbolo cuando en 1831 fue acantonado en Australia. La diestra la posa sobre una granada de guerra brillante de gules, pieza que refleja la audacia militar y que desaparecerá con sus sucesores. El blasón se completa finalmente con los tenantes otorgados como caballero de la Orden del Baño, a la que pertenecía desde el 21 de abril de 1817. El león pasante lleva colgada la medalla recibida por Walker a raíz de sus servicios en la Península y muerde una bandera francesa con la inscripción ORTHEZ, batalla en la que también fue herido, persiguiendo a los im-periales más allá de los Pirineos. Al otro lado, el citado avestruz con el estandarte del regimiento y la palabra VIMEIRA grabada con letras doradas. Al pie, el lema del baronet: “Nil Desperandum”. En 1842, el hijo mayor sucedió al baronet antepo-niendo el apellido Forestier al Walker: George Ferdi-nand Radzivill tuvo siete hijos, heredando la dignidad el primogénito, George Ferdinand, tercer baronet. Sin embargo, el sexto de los hijos, Leolin, fue un afamado político torie que fundó el baronet de Forestier-Walker de Rhiwderin, línea extinguida en 1934 tras su muer-te, pese a que los sucesores de sir George-Townshend fueron conocidos a partir de entonces como los Fo-restier- Walker de Castleton. Al tercer baronet le suce-dió su primogénito George Ferdinand, que no llegó a casarse y murió en 1976 sin descendencia, por lo que la dignidad fue heredada por el hijo de su primo, con-virtiéndose Clive Radzivill en quinto baronet. Éste a su vez muere, el 14 de marzo de 1983, sin hijos varones y le sucede su primo Michael Leolin, sexto baronet que tan sólo tiene un hijo varón, Joseph Alan, que en la actualidad cuenta con veintidós años. El paño mostrado en el Museo tiene un indudable valor histórico que lo relaciona con esta ciudad, sin embargo, sería conveniente corregir el error de la le-yenda y mostrar una detallada y completa informa-ción al visitante.
  14. 14. 14 LAS PRÁCTICAS DE AEROSTACIÓN DE 1914 EN BADAJOZ Fernando de la Iglesia Ruiz historiasdebadajoz.blogspot.com Hace ya 100 años que en octubre de 1914 la población de Badajoz se quedó embobada viendo maniobrar a aquellos artefactos que parecían flotar milagrosamente en el aire. Se trataba de unas prácticas de Aerostación que nos legarán la magnífi-ca serie de fotografías aéreas de la ciudad perfecta-mente amurallada y fortificada. Cuando el Ministerio de la Guerra se dio cuenta en 1884 de la utilidad de los globos aerostáticos en las tareas militares de observación, se creó el Servicio de Aerostación Militar. En 1889, llegaba a España el primer tren aerostático comprado en Francia por el constructor de globos Gabriel Yon, y en 1900 llegaron los globos esféricos Marte y Venus. Los globos esféricos tenían el problema de que cuando estaban sujetos a tierra con un cable, y el viento alcanza cierta velocidad, la barquilla da bandazos tan fuertes que hace imposible la tarea de observación para los tripulantes. Se decide adoptar el globo de observación alemán, el cometa llamado Parseval-Siegsfeld, en honor a sus autores. Este tipo de globo, que algunos lo bautizaron como “salchicha” por la forma cilíndrica y alargada que tenía, fue adoptado por casi todos los países europeos hasta la Gran Guerra de 1.914-1.918. Los primeros globos cometa Parseval españoles fueron bautizados en 1904 como Reina Victoria y Alfonso XIII. La escuela práctica de Aerostación se encargaba de instruir a los oficiales de las distintas armas y cuerpos que deseaban adquirir el título de piloto, y decidió realizar en octubre de 1914 prácticas en la plaza fuerte de Badajoz, que por aquellos entonces contaba con dos regimientos de Infantería, el Castilla y el Gravelinas, y un regimiento de Caballería, el de Villarrobledo, además de fuerzas de Ingenieros. La unidad que iba a realizar las prácticas estaba compuesta por 140 hombres entre clases e individuos de tropa, mandados por un capitán y tres primeros tenientes. El ganado lo componían 70 mulas y 17 caballos. Durante las semanas que van a pasar en Badajoz, se dedicarán a realizar prácticas de orientación, apreciación de distancias, croquis y fotografías, y otras observaciones en combinación con las tropas de la plaza. Los sábados se tenía previsto efectuar las ascensiones de aparatos libres. Salieron el 30 de septiembre del Parque aerostático de Guadalajara en tren militar hasta Cáceres, y desde aquí se dirigieron por jornadas ordinarias a Alcuéscar, Mérida, Lobón y Badajoz, a donde llegaron el día 6 de octubre por la tarde. El anuncio de la llegada de estos intrépidos militares despertó gran interés, siendo las calles alegradas por las notas marciales de las músicas de la guarnición que salieron a su encuentro. A las 3 de la tarde salió de la ciudad hacia la carretera de Madrid un escuadrón de caballería de Villarrobledo, un batallón del regimiento de Gravelinas y dos compañías del de Castilla, al mando del general de Brigada Vicente Ambel Cárdenas, saliendo más tarde el gobernador de la plaza el general Francisco Villalón. A las 5 de la tarde se encontraron con saludos de ordenanza, y después de desfilar ante el General Gobernador, continuaron todos juntos hacia Badajoz. Numerosos carruajes también salieron a la carretera para recibir a los huéspedes, así como gran número de personas a caballo, en bicicleta y a pie. Por puerta Trinidad hacían entrada la comitiva, en la que se podían contar 17 carros que transportaban el material de globos y los tubos de hidrógeno comprimido, que luego recorrió nuestras calles, desfilando nuevamente ante el Gobernador y su Estado Mayor, apostados en el campo de San Juan, esquina a la calle Moreno Nieto, para continuar luego hasta los respectivos cuarteles de cada regimiento. Las calles estaban invadidas por un gentío enorme, ovacionando a los recién llegados, a cuyo frente viene el ilustre coronel Pedro Vives Vich, junto con el comandante jefe de la Escuela Práctica, Antonio Cué Blanco, los capitanes Ramón Gautier Atienza y Emilio Jiménez Millas y los tenientes García, López Tienda y Almazán. Los oficiales se albergan en diferentes hoteles y la tropa en el cuartel de Villarrobledo, en lo que fue el cuartel de la Bomba, en el desaparecido baluarte de San Juan. El sitio elegido para el amarre de los globos es el foso del frente de ataque del fuerte de Pardaleras, donde actualmente se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo MEIAC. Se han traído para las prácticas dos globos cautivos, los llamados “Alfonso XIII” y “Capitán Gordejuela”, y el globo libre “Neptuno”. Después de dedicar el día 7 de octubre a los preparativos e instalación de los enseres y utillajes, a las seis y media de la mañana del día 8 de octubre se comenzó a inyectar uno de los globos cautivos, que una hora después se elevaba majestuosamente, haciendo la primera de las ascensiones. Durante la mañana, se realizaron cinco elevaciones, todas ellas para trabajos de orientaciones, cada una con un oficial piloto en prácticas diferente. Por la tarde se realizaron otras cinco elevaciones, llevando en esta ocasión como pasajeros a varios oficiales de la guarnición de Badajoz. Al día siguiente continuaron las ascensiones. En el vuelo más interesante, realizado por el capitán de la Sección aeróstata, Sr. Millas y el capitán de la Comandancia de Ingenieros de Badajoz Sr. Franco, el motor de amarra se trasladó al límite del fuerte de Pardaleras, junto a la carretera, y desde este punto se efectuó la elevación, remontándose a una altura de 500 metros, desde la cual, en perfecta vertical con la plaza de toros obtuvieron fotografías. El sábado día 10 de octubre tuvo lugar el primer vuelo de globo libre. Empezaron los trabajos correspondientes a las seis y
  15. 15. 15 media de la mañana con el trasvase del gas del globo cometa al globo esférico Neptuno que había de realizar la ascensión. Al ser el globo esférico de mayor volumen, se terminó de inflar inyectándole nuevos depósitos de hidrógeno. A las 8 de la mañana saltaron a la barquilla el capitán Pruneda y los tenientes García y López Tienda, y pocos minutos después saltó también el coronel Vives, y el globo Neptuno con su amarilla inmensidad esférica ascendió, para pronto hundirse en las nieblas densísimas que cubrían el cielo y tras las cuales desaparecieron en dirección a Madrid. A las 17 horas en Santa Amalia se observó la aproximación del globo con gran sorpresa. El globo descendió a tierra, siendo amarrado a varios árboles de los extramuros, hasta el día siguiente que volvieron a partir a las nueve de la mañana, cruzando varias veces el río Zújar, pasando por Orellana la Vieja, Esparragosa de Lares, descendiendo nuevamente a las doce y cuarenta minutos en término municipal de Siruela, en una finca denominada “Los Quintillos”. El domingo se descansó, y el lunes 12 de octubre se reanudaron las ascensiones en Badajoz. Por la tarde, diferentes cuerpos militares utilizaron los croquis para realizar expediciones, que fueron observadas desde el aire. En este día llegaron a Badajoz tres de las seis palomas mensajeras que se llevaron el sábado en el globo en el vuelo libre, aunque ninguna traía despacho alguno. El martes trece de octubre se elevó tres veces el cometa Alfonso XIII, realizando diferentes estudios de las fortificaciones de Badajoz. Por la tarde debido a la lluvia no se pudieron hacer elevaciones. Por ferrocarril desde Cabeza del Buey, regresaron el capitán Pruneda y los tenientes López Tienda y García junto con el globo Neptuno facturado. El miércoles 14 no hubo vuelos a la espera de poder secarse el material, y el jueves 15 de octubre continuaron los trabajos de la Sección de aerostación en el fuerte de Pardaleras, efectuándose por la mañana y tarde varios vuelos del cometa Alfonso XIII, haciéndose nuevos croquis y observaciones, además de interesantes fotografías. Por la noche se practicaron las primeras pruebas del proyector ya instalado en el fuerte de Pardaleras. En la mañana del viernes 16 de octubre se efectuaron varias ascensiones, una de las cuales el cometa Alfonso XIII fue llevado hasta el río Guadiana, sosteniéndose largo rato sobre las inmediaciones del puente de Palmas. A este efecto atravesaron por toda la ciudad, salvando hábilmente los obstáculos, entre ellos los cables telefónico y telegráfico. Desde la posición del cometa sobre el Guadiana, la tripulación obtuvo interesantes y bellas fotografías del río y de la barriada de la Estación. La atmósfera era tan clara que a la altura de 600 metros a que llegó uno de los vuelos, se observaba perfectamente el castillo y pueblo de Alburquerque. Desde la barquilla del Alfonso XIII se pudo advertir que una compañía de infantería venía por la carretera de Olivenza; la otra de infantería avanzaba por la de Sevilla y las fuerzas de la caballería de Villarrobledo por la de Elvas. Por la noche actuó por primera vez el proyector, efectuándose con su ayuda de luz varios vuelos, durante los cuales se quería descubrir un contingente de fuerzas de infantería que iba a atacar al fuerte de Pardaleras. A pesar del fuerte viento y de la oscuridad, se pudo localizar e indicar al proyector la situación del movimiento de avance efectuado por una compañía del regimiento de Gravelinas. El sábado 17 de octubre tuvo lugar a las 9 de la mañana el segundo vuelo libre del esférico Neptuno. La barquilla iba ocupada por los capitanes Ugarte y Zorrilla, y los tenientes Yandiola y García. Gracias a las palomas mensajeras se supo mediante los colombogramas que descendió el globo a tierra en Oliva de Jerez (Oliva de la Frontera) a las cinco de la tarde. Debido a la pérdida de gas no pudieron efectuar una segunda ascensión. Saliendo de Badajoz pasaron por Valverde, Táliga y Zahinos antes de llegar a Oliva. Regresaron al día siguiente yendo a Jerez de los Caballeros y Fregenal de la Sierra por carretera y ferrocarril a Zafra, Mérida y Badajoz. Después del descanso del domingo, el lunes 19 de octubre continuaron los trabajos acostumbrados con el cometa Alfonso XIII desde el fuerte de Pardaleras. El martes 20 de octubre se hicieron con el cometa Alfonso XIII trabajos de croquis y fotografías de distintas vistas de la capital y contorno, corriéndose al efecto el globo en distintos sentidos desde el fuerte sobre la población. El viernes 23 de octubre, a las ocho y veinticinco de la mañana se soltó nuevamente en el campo de aerostación del fuerte de Pardaleras el globo libre esférico Neptuno, tripulado por el capitán Ugarte, acompañado por el capitán Maldonado y los capitanes de ingenieros Franco y Fernández Mulero. El miércoles 28 de octubre se produjo la última de las ascensiones del globo Neptuno, que cayó a las cuatro y media en San Juan del Puerto (Huelva). Regresaron las fuerzas a su base de destino, dejando para el recuerdo la maravillosa serie de fotografías del Badajoz abaluartado.
  16. 16. 16 Ángel Zamoro Madera A lo largo de los 117 años de su existencia en solitario, desde su creación en 1845 (1) hasta que en 1962 se creó otro (2) en la ciudad, el Instituto de Badajoz logró reunir un importante número de ins-trumentos (en el más amplio sentido de la palabra) educativos. De forma irregular, y no sin gran esfuerzo, estos artefactos(3) -artificiales y naturales- fueron lle-gando al Instituto para ser utilizados en la enseñanza de algunas de las asignaturas que se impartían en el Bachillerato. Cierto es que no faltaron voces que negaron la calidad material y la utilidad o utilización docente de los mismos(4), pero no lo es menos que otras(5) los apreciaron y divulgaron en sus textos. Y desde hace algún tiempo, y crecientemente en la actualidad, en España, al igual que en Francia, Italia, Portugal, Ale-mania, Reino Unido y otros países, la instrumentación que formó parte de los distintos gabinetes de los Insti-tutos ( o Centros equivalentes) de Segunda Enseñan-za, se considera que constituye una sin par memoria material educativa que hay que estudiar, restaurar y conservar. Y esto es así porque, el estudio de los instrumen-tos artificiales, permite averiguar quiénes los idearon y cuál era su “atmósfera científica o técnica”; quié-nes y cómo los construyeron y en qué medio socio-industrial se desenvolvían; quiénes, cómo y cuándo, los utilizaron; cuál era el grado de implicación de la sociedad en la creación, acceso y divulgación de los conocimientos científicos. Sin olvidar su posible utilización como “abrelatas” de las cajas negras en que se han convertido los aparatos científicos más modernos, o como “máquinas del tiempo” capaces de potenciar nuestra perspectiva histórica acerca de hechos, hipótesis, leyes y teorías científicas que nos precedieron. Y no menos útiles y valiosos en su estudio fueron y son los instrumentos naturales. Colecciones(6) de animales naturalizados o conservados en líquidos que permitían, permiten, la contemplación “real” de in-dividuos de todo tipo y procedencia; o las de rocas y minerales, de aquí y de allá, indispensables para aproximarnos al conocimiento del lugar que nos “hos-peda”; o las de fósiles, de distintos periodos geológi-cos; o las malacológicas, base del sistema de nomen-clatura zoológica. Los instrumentos aludidos, que fueron repartidos (7) poco antes de comenzar el curso 1962/63 entre el que hasta entonces era único y mixto, y partir de ese curso sólo masculino(8), y el recién creado Instituto femeni-no( 9), apenas son conocidos y valorados por una par-te de quien forma o formara parte del alumnado y del profesorado de los mismos De ahí que, con no demasiada fortuna a tenor de sus resultados, se hayan realizado acciones tendentes a darlos a conocer extensamente a un mayor número de personas e instituciones a las que, presumiblemen-te, podrían o tendrían que interesar. Así, sin excluir otras menos globales, en 1990, dentro de la exposi-ción relativa a los Orígenes de la Enseñanza Media en Badajoz, se mostraron a quienes pudo interesar, casi un centenar de piezas pertenecientes a Historia Na-tural y Agricultura (10) y Física(11). Años más tarde, en el Instituto Zurbarán se inició la construcción de un Museo Virtual de la Ciencia (12) y, finalmente, en 2010 y 2012 han aparecido dos publicaciones(13, 14) que pretenden dar razón de lo que aún hay y de lo que hubo. En éstas se da cuenta de la casi totalidad de la piezas del Gabinete de Física que aún se conservan (203+3) y de un buen número de las desaparecidas(15) (143); de unas amplias muestras de las todavía exis-tentes de los Gabinetes de Historia Natural (141-4) y de Agricultura (54+4) (16), así como de otras, más redu-cidas, de las que se perdieron de Química y Química Agrícola (21), Matemáticas (15) y Gimnasia (7). Los límites de un artículo impiden reflejar todas las piezas aludidas, pero cabe hacerse una idea de su importancia con sólo mencionar algunas de las con-servadas, en el Zurbarán (Zurb) o en el Bárbara de Bra-ganza (BdeB), o desparecidas. Así, entre la instrumentación de Física pueden ci-tarse: ACÚSTICA: Un grafófono Águila (BdeB), que mejo-ra el fonógrafo de Edison al utilizar rodillos de cera y una aguja “más flotante” ; una sirena de Gaigniard de la Tour (Zurb), que permite medir la frecuencia de un sonido; unas placas vibrantes de Chladni, para obser-var las líneas nodales de las ondas sonoras estaciona-ras que se generan en ellas al frotarlas. CALOR: Un aparato de Hope (Zurb), que muestra la dilatación anómala del agua; un eslabón neumáti-co (BdeB), que pone de manifiesto la transformación del trabajo de compresión en calor; un calorímetro de Lavoisier, para la determinación del calor específico por el método de fusión del hielo UN PATRIMONIO POCO MENOS QUE IGNORADO LOS INSTRUMENTOS EDUCATIVOS DEL INSTITUTO DE BADAJOZ (1845-1962)
  17. 17. 17 ELECTRICIDAD: Una botella de Leyden (Zurb) , pri-mer condensador de la historia de la electricidad; un galvanómetro de Nobili (BdeB), provisto de un sistema ástático de agujas para mitigar la acción perturba-dora del campo magnético terrestre; un aparato de Seebeck, capaz de poner de manifiesto la genera-ción de las corrientes termoeléctricas. FLUIDOS y VACÏO: Un aparato hidrodinámico de ni-vel constante (Zurb), utilizable para la comprobación del teorema de Torricelli; una bomba neumática de dos cuerpos (BdeB), capaz de extraer el aire de una campana con un alto rendimiento; un piezómetro de Oersted, destinado a medir la compresibilidad de los líquidos. SÓLIDO: Un péndulo en plano inclinado o de ace-leración variable (Zurb), que permite comprobar la re-lación entre el periodo de oscilación de un péndulo simple y la aceleración de la gravedad sin necesidad de moverse del lugar; un paralelepípedo articulado (BdeB), para verificar las condiciones de equilibrio de los sólidos apoyados en un plano; un volteador chino, juguetito que evidencia los efectos del desplazamien-to del centro de gravedad de un cuerpo. ÓPTICA: un espectroscopio de tres brazos (Zurb), destinado al análisis de las radiaciones simples que componen una compleja; un aparato de Silbermann (BdeB), con el que comprobar las le-yes de la reflexión y de la refracción de la luz; un fenaquistiscopio, elemental aparato de precine que, apoyado en la persistencia visual, permitía percibir imágenes animadas. APARATOS DE PROYECCIÓN: Un proyector cinematográfico Pathé KOK (Zurb), primer proyector “cinema chez soi” de la casa Pathé Frère (idéntico a un ejemplar conservado en el Musée des Arts et Métiers de París); un micros-copio solar (BdeB), dispositivo estruc-turalmente similar a un microscopio que, con iluminación solar, se utilizaba como proyector; una linterna mágica, instrumento ya descrito en 1654 capaz de proyectar transparencias sobre una pantalla. Del resto de “gabinetes”, entre otras muchas piezas conservadas en el Zurbarán, cabe citar: HISTORIA NATURAL: varios modelos clásticos(17) de anatomía humana y vegetal; diversos cráneos de ani-males; un modelo embriológico que muestra el ciclo evolutivo del pollo en el huevo; una paloma seccio-nada, preparación natural de zootomía en alcohol que permite la visión de sus órganos internos; una concha de Nautilus, antiguo y casi extinto cefalópo-do catalogado como fósil viviente; exoesqueletos de colonias de coral; … AGRICULTURA: un aparato de Noebel(18), destina-do al análisis mecánico de tierras; un lactoscopio de Feser, instrumento utilizado para detectar la adultera-ción de la leche por adición de agua; variados mo-delos reducidos de aperos agrícolas (arados, rodillos, sembradoras, etc) Finalmente, como muestra de los desaparecidos instrumentos de QUÍMICA y QUÍMICA AGRÍCOLA, se-ñalemos un aparato de Noël, para determinar la urea; una lámpara hidroplatínica o encendedor de Döbe-reiner, fundamentada en la acción catalítica del pla-tino en la síntesis del agua, y un vinocolorímetro de Salleron(19), instrumento que apoyado en el círculo cromático de Chevreul, servía para establecer la intensidad del color de los vinos tintos. De entre los que fueron uti-lizados en MATEMÁTICAS, citemos un aparato de Pi-llet, para el trazado de perpendiculares; un compás elíptico o elipsógrafo, trazador de elipses muy distinto del “compás de jardinero”; una pantómetra, útil en la medida de ángulos horizontales, y un teodolito, instru-mento que permite medir los ángulos azimutal y ceni-tal que definen una dirección. Y, para concluir, de los que fueron utilizados en GIMNASIA cabe recordar un
  18. 18. 18 espirómetro de Barnes, para determinar la capacidad pulmonar de los alumnos, y dinamómetros de Collin y Mathieu, para seguir la evolución de la fuerza muscu-lar manual de los mismos. El material al que venimos refiriéndonos constituye un patrimonio cultural de primer orden poco sentido como tal, incluso por instituciones o personas con res-ponsabilidades culturales en Extremadura, y por tan-to en riesgo de deteriorarse y perderse. Se hace pues necesario darlo a conocer en su integridad, quizás reagrupándolo en lo que podría constituir un primer e importante escalón en el ascenso hacia una Casa o Museo de la Ciencia. Abierto no sólo a estudiantes y estudiosos, sino a toda persona que sintiera curiosidad por la historia de la ciencia y de la educación, refor-zaría sin duda la ya importante oferta museística de la ciudad de Badajoz. Confío en que la próxima celebración en Badajoz de las VIII Jornadas de Institutos Históricos de España (promovidas por la Asociación Nacional para la De-fensa del Patrimonio de los Institutos Históricos, y de cuya organización como Coordinador, tengo enten-dido, se encargará un profesor del Instituto Bárbara de Braganza), suponga un punto de inflexión en el compromiso de nuestros responsables regionales, pro-vinciales y locales con nuestro Patrimonio Histórico Educativo. NOTAS: (1) R. O. de 13 de noviembre de 1845 por la que se aprueba la creación de un Instituto de segunda clase en Badajoz. (2) Decreto 346/1962, de 8 de febrero, por el que se establece un Instituto Nacional de Enseñanza Me-dia femenino en Badajoz (3) Artefactos, en el sentido de hechos con arte, según feliz denominación de Manuel Narváez Bueno en su libro De raíz a corazón. Los gabinetes y los apa-ratos del Colegio San Estanislao de Kostka, El Palo. (4) Ya en 1899 Ricardo Macías Picavea, en su en-sayo El problema nacional, agria y doloridamente se refiere a ellos en los siguientes términos (p. 126 de la edición de Librería General V. Suárez. Madrid 1899, cus-todiada en la Biblioteca de la RSEEAP): “…una serie de chirimbolos (que diría el socarrón Varela), importados de París, quien de antemano nos los tiene prevenidos en calidad de articles pour Espagne, o séase bisutería de desecho. Son los eternos gabinetes de Física e Histo-ria Natural, decoración egipcia del Instituto, y que sólo en verdad para tal efecto decorativo sirven”. (5) Argenta (edición de 1893), Amigó (ed. 1894), Lozano (ed 1893), Feliú (ed 1896), Marcolaín (ed 1900), (6) De las que omito las de insectos que, “desgra-ciadamente, se desintegraron” (7) Esto no ocurrió en ciudades como Granada o Murcia, entre otras, donde el Instituto “histórico”, al crearse otro, no tuvo que trasladarse. Ello permitió que el patrimonio instrumental se mantuviese agrupado (8) Denominado “Zurbarán”, desde 1964 (9) Denominado Bárbara de Braganza, desde 1964 (10) Descritas por los profesores José Antonio Gala González y Juan Dupuy Saavedra (11) Descritas por Juan Manuel Ortiz Burguillos y Ángel Zamoro Madera (12) Por razones que no hacen al caso, se inte-rrumpió su construcción. (13) Ángel Zamoro Madera (2010).”Patrimonio histórico remanente (científico-técnico-didáctico) del Instituto de Badajoz (1845-1962)”. Ed. Diputación de Badajoz (14) Ángel Zamoro Madera (2012). “Aproximación a las pérdidas instrumentales del Instituto de Badajoz (1845-1962). Ed. Diputación de Badajoz. (15) Las fotografías de las piezas desaparecidas, una vez localizadas tras laboriosa búsqueda, fueron generosamente cedidas por veintiséis donantes (en-tre institutos y centros de Secundaria, y otras institu-ciones que los conservan) (16) Casi todas ellas conservadas en el instituto Zurbarán, salvo dos espléndidos grupos de animales naturalizados del Bárbara de Braganza, únicos, éstos, a los que pude acceder. (17) Modelos ideados por Auzoux (1797-1880): construidos con papier-maché, al que adicionaba carbonato de calcio y polvo de corcho, son fieles re-producciones de los originales y desmontables en sus partes constituyentes. (18) Sólo en el Museo de Química de la Universi-dad de Génova encontré un ejemplar casi idéntico (19) Recientemente he tenido noticia de que la Consejería de Agricultura conserva un ejemplar del mismo
  19. 19. 19 LA IMPRENTA PROVINCIAL CUMPLE 100 AÑOS Manuel Borrego Rodríguez Diputado Delegado del B.O.P. e Imprenta Como defiende nuestro Presidente de la Diputa-ción Provincial, Valentín Cortés, el fin de nues-tra Institución desde su creación en 1812 son nuestros pueblos y sus vecinos. Por eso, la Diputación Provincial tiene como objetivo principal prestar su colaboración y cooperación a los Ayuntamientos de los municipios de la provincia, fundamentalmente aquellos cuya población es menor a los 20.000 habitantes, dando respuesta a los servicios que por sí solos tendrían difi-cultad para hacerlo. Nuestra Institución Provincial da cobertura a cada uno de los casi 200 pueblos restan-tes que conforman nuestro territorio. Un territorio del que hay que comentar es el más extenso de toda nuestra geografía nacional, característica ésta que dificulta el trabajo, pero que pone de relieve la im-portante red de desarrollo existente para que tener asegurado la prestación integral y adecuada de los servicios de competencia municipal. Conservación, mantenimiento y mejoras en los más de 2000 kilómetros de la red de carreteras de competencia provincial como eje de desarrollo social y económico; fomento de la Red de Observatorios Territoriales que constituyen las bases para el impulso estratégico territorial; la importante cobertura de servi-cios prestada por el Consorcio PROMEDIO en relación a la legislación municipal del ciclo del agua y de la gestión de residuos; la amplia oferta CULTURAL como motor intelectual de la sociedad; la excelente gestión tributaria y recaudatoria que presta el OAR; la amplia cobertura que garantiza el Servicio de Conservación y Protección de Incendios; … “si las Diputaciones no existieran, tendrían que crearse”. Dentro del organigrama de funcionamiento de la Diputación Provincial, se encuentra la Imprenta Pro-vincial. Estos talleres gráficos de la Diputación de Ba-dajoz, que en este año 2014 cumple su primer cente-nario, nació con la finalidad, de formar profesionales para la calle, de dar cobertura a los documentos oficiales -papel timbrado, Boletín Oficial de la Provin-cia...- de la Institución, a la vez de cubrir una impor-tante labor social ya que en ellos que se formaban los niños expósitos (niños cuyos progenitores eran incapa-ces de cubrir sus necesidades primarias). A esta doble función, oficial y social, se añadió, con el tiempo, la cultural. Se comenzó con la impresión de La Revista de Estudios Extremeños en su fundación en 1927, la cuál no ha faltado, año tras año, a su cita con sus fie-les lectores. Desde la creación de este servicio, la localización de los talleres ha pasado por diferentes ubicaciones. En un inicio estuvieron enclavados en los bajos del an-tiguo Hospital Provincial, para pasar posteriormente a un edificio restaurado junto al actual Colegio Re-sidencia “Hernán Cortés”, y finalmente destinarlo en el año 2010 a las instalaciones actuales, en las que con un gran esfuerzo económico de la Institución se construyó la nueva sede con todas las comodidades y tecnologías de nuestro tiempo. La importante labor cultural que se realizaba en sus inicios, se fue ampliando y hoy se extiende a todos los municipios de la provincia de Badajoz, que en-cuentran, cuando el original merece la pena, la aco-gida necesaria para que la historia, las costumbres o el folklore de su pueblo llegue a lectores interesados a través de la edición de libros y revistas. Entre ellas cabe destacar también Guadiana que se editó con bastante éxito durante varios años. Hoy día se ha dado un paso más en el trabajo que realiza esta área, añadiéndose otros dos fines de in-terés provincial: el primero, dar cobertura a estudios e investigaciones relevantes procedentes de autores enclavados en nuestro territorio; el segundo apoyar a asociaciones y organizaciones sin ánimo de lucro para posibilitar la difusión de sus acciones u objetivos. Sin que decir tiene, nada de esto sería posible sin que todo el capital humano que forman parte del en-granaje de la Imprenta Provincial, que actualmente cuenta con una plantilla de 20 trabajadores y traba-jadoras, den lo mejor de sí para que estos objetivos se cumplan de forma eficaz y eficiente. Finalizo, como no puede ser de otra forma, agra-deciendo a la Asociación Amigos de Badajoz la po-sibilidad de incluir este artículo dentro de la revista Sharia que editan para poner en valor el trabajo que viene realizando la Imprenta Provincial cuando cum-ple este 2014 su primer centenario, a la vez que feli-citarles por la importante labor en cuanto a difusión cultural se refiere.
  20. 20. 20 Pedro Castellanos Bote El barrio de San Salvador se encontraba en tor-no a la mencionada iglesia, ya desaparecida, que estuvo en el lugar que ocupa la actual puerta de Mérida. Se cree que el origen de este barrio era el antiguo arrabal oriental musulmán. La zona donde se encontraba el hospital de Santa Catalina era conoci-da como el barrio de San Salvador, pero hasta ahora desconocíamos que también se la llamaba barrio de Santa Catalina La Vieja. Un documento de 1817 sobre la Hermandad de San Nicolás de Tolentino y Ánimas del Purgatorio de San Agustín cita el otro nombre por el que era conocido el barrio: “Con motivo de la forti-ficación de esta plaza, en el año 1689 fue demolido el barrio de Santa Catalina La Vieja, en el que tenía esta ilustre hermandad una casa que le había donado Isa-bel González, La Espantarratas…”. El barrio estaba formado por dos calles principa-les que lo atravesaban de Este a Oeste y que partían desde la primitiva puerta de Mérida, junto al arroyo Rivillas. La primera de ellas, según algunos autores, se llamaba de Almaraz, de los Baños o de los Romeros. Creo que es un error, yo he localizado en 1645 la “ca-lle de Almaraz, que llaman del Gorrero”, que es la ac-tual Sepúlveda; los otros dos nombres corresponden a otra distinta. El verdadero nombre de esta primera calle era desconocido hasta ahora. En 1639 se la lla-maba “calle que dicen de Lope de Hoces, bajando de las esquinas del Peso de la Harina para la puerta de Mérida”. Tengo un documento de 1604 que cita una casa “al sitio del Peso de la Harina, en la calle que baja de las esquinas de Lope de Hoces para la puerta de Mérida”. Todavía en 1714, una vez retran-queada la muralla, se la llamaba “calle de Francisco de Hoces, que va del mesón del Rincón a la puerta de Mérida”. El nombre de Francisco de Hoces ya venía de antiguo, pues tengo datos de una casa en esta calle en 1598, “hacia la puerta de Mérida”, que por los corrales lindaba con la iglesia de San Salvador. La segunda calle que partía desde la puerta Mé-rida e iba hasta el hospital de la Concepción, es la actual calle Jarilla. Esta calle podría ser la llamada en 1563 como “Nueva de los Hortelanos”, y sería una am-pliación del barrio hacia el Sur. El mesón de la Estrella. Se trata de uno de los más antiguos mesones que hubo en la ciudad; en 1631 estaba “en la calle arri-ba de la Costanilla”. Se arruinó en el sitio de Badajoz de 1705, “por haberle caído una bomba cuando el sitio de esta plaza y estaba lleno de inmundicia, fue necesario tapiar las bocacalles por la parte de arriba y la que sale a la de la Concepción Alta”. Su nuevo propietario, Juan Piñero, lo adquirió en 1718 y propu-so al Ayuntamiento construir dos casas sobre él y lo cita como “un solar de casa grande, todo arruinado, NUEVOS DATOS SOBRE EL BARRIO DE SAN SALVADOR O DE SANTA CATALINA LA VIEJA DE BADAJOZ
  21. 21. 21 formando un rincón, de ahí su nombre. En 1576, su pro-pietaria, Juana Gómez, lo arrendaba a Garci Pérez Cancho, vecino de Fregenal de la Sierra por 6 años, a 36 ducados cada uno de ellos. En 1632 el mesonero José García hacía “dejación” del mesón a Guillermo Hernández de Tobar, vecino de Talavera la Real y lo cita así: “unas casas-mesón que llaman el mesón del Rincón, en esta ciudad, cerca de la plaza de ella, con carga de 44 ducados de censo perpetuo que se pagan en cada un año”. En 1639 lo ocupaba Jeróni-mo Sánchez Gil, y hacía un reconocimiento de censo perpetuo de este edificio: “que yo tengo una casa-mesón en esta ciudad, que dicen el mesón del Rin-cón, como sucesor en el vínculo que instituyó y fundó Cristóbal Martín, Perulero, mi tío difunto, que las dichas casas mesón lindan de una parte con casas de Alon-so Sánchez, de Gonzalo Esteban y con la calleja que baja para el hospital del Ntra. Sra. de Concepción…”. La casa que fue el mesón del Rincón, nº 4 de la pla-zuela del Reloj, fue vendida por Juana Pérez Guerrero en 1855 a José Cabezas por 2.500 reales. La calleja del Cuartelillo. El mesón de Baltanás, del Vino o de Barquero. Hasta ahora desconocíamos el nombre que anti-guamente tuvo una calle muy estrecha que baja des-de la calle San Lorenzo a la de Concepción Arenal, actualmente innominada. En 1822 se la llamaba “ca-lleja del Cuartelillo”, debido al cuartel de caballería que existió en esa calle, llamado del Vino. El primiti-vo nombre de este mesón fue de Baltanás (a veces como Patanás), y proviene de su propietario en 1587, el mesonero Jorge Hernández Baltanás. En 1629 lo ha-bitaba Gonzalo Hernández Zambrano, y se menciona sin techo alguno, tan sólo unos paredones de tierra con diferentes portados de ladrillo y una escalera…”. Los capellanes del coro de la Catedral de Badajoz re-clamaban sobre él un censo perpetuo de 115 reales y 17 maravedíes. En 1552, Juana Martín, esposa de Diego Hernández Cepas y su suegra, María Álvarez, le hicieron donación de esta casa a María González Peinada. Esta última dejó esta casa a los capellanes del coro para fundar una capellanía. En 1576 se lo da-ban a censo al hortelano Miguel Pérez, y se cita que estaba en una plazuela junto a las casas de Francisco de Hoces. El caso es que se acaba dando la razón a los capellanes en 1719. La desaparecida calle de Viveros. La calle y me-són del Rincón. Desde el solar utilizado como aparcamiento frente a la torre de Espantaperros partía una calle, ya des-aparecida, que se pretende recuperar, que aparece tapiada en el plano de José de Gabriel de 1803 y que había sido cegada en 1714. Era la llamada en 1774 “calleja del mesón del Rincón, calleja que se nombra de Viveros”. En 1779, Gabriel Martel, pedía permiso al Ayuntamiento para construir una casa en su solar y lo cita así: “…una casa que en tiempos antiguos fue de don Alonso de Viveros, que por un lado cae a la ca-lle de la Concepción Alta [hoy calle San Lorenzo] y por otro al Toril, que está tapiada por el resguardo de toda aquella vecindad, pues era calleja, suplica que le haya de conceder licencia, tomando de dicha ca-lleja tapiada el territorio que le acomode…”. El mesón del Rincón estaba en este solar y casi ha-ciendo esquina a la calle Cerrajería (hoy Brocense),
  22. 22. 22 que estaba en la calle Alta de la Concepción (foto 1 nº 7). Lindaba por una parte con casas de doña Men-cía de la Rocha, mujer de Juan de Alvarado, y con la calleja que iba de la calle Alta a la calle Baja de la Concepción. En 1663 su propietario, el mesonero Fran-cisco García Barquero, lo vendía por 300 ducados a Juan Gutiérrez y se lo cita así: “unas casas-mesón que dicho Francisco García tiene en esta ciudad, que es el mesón que dicen de Batanás [sic] y del Vino, que está en la calle del hospital e iglesia que dicen de Ntra. Sra. de la Concepción, en la calle Alta de dicho hospital”. El cuartel del Vino o de Voluntarios (el Cuartelillo). Se sabe que el mesón del Vino era en 1750 un cuartel de caballería y estaba en la calle Baja de la Concepción, hoy Concepción Arenal. Tengo copia de un documento de 1779 donde se menciona una casa en la calle Baja de la Concepción “frente del cuartel de los Voluntarios”, que hacía esquina a la ca-lle Curuñeros, actual Benegas. El cuartel del Vino ya estaba arruinado el 4 de agosto de 1807, fecha en la que se vendía la casa contigua. Antonio Abad Álva-rez la vendía a Mateo Delgado y su mujer por 800 rea-les, describiéndola así: “que linda por la derecha, en-trando en ella, con casa de don José Crispín González Orduña, y por la izquierda con el cuartel de caballería arruinado que forma esquina para la callejuela que va a salir a la calle Alta de Concepción”. El mesón debió extenderse hacia la calle Concepción Arenal. En 1822 el Ayuntamiento de Badajoz lo vendía a José Prieto por 7.000 reales, y lo cita como “el Cuartelillo”. Algo se temería y José Prieto lo vende el 11 de diciem-bre del mismo año a Alonso Matamoros por la misma cantidad. En 1824 se declaraba nula la venta. Alonso Matamoros explicaba que el solar estaba siendo utili-zado como vertedero y “de abrigo de inmoralidades”, y que de él había sacado 11.000 cargas de ripios que le habían costado casi 4.000 reales. Además había gastado más de 30.000 reales en la fábrica de cuatro casas, de las cuales una estaba terminada y las otras a medio terminar. El Ayuntamiento se apoderó de las cuatro casas y Alonso Matamoros pedía la anulación de esta orden junto con el anterior propietario, José Prieto, que se comprometieron a abonar otros 2.000 reales más en que fue tasado el edificio después. El Ayuntamiento escrituraba la venta definitiva del Cuar-telillo a Alonso Matamoros en 1824. El Portillo de Romero. La calle de la Costanilla o de Romero. Este portillo podría haber sido una pequeña puerta de un recinto amurallado antiguo, situada en la con-fluencia de las calles de San Lorenzo, Costanilla y Con-cepción Arenal, que desembocan en la actual Euge-nio Hermoso. Tengo copia de varios documentos de 1575 donde se cita la “calle del Licenciado Romero” y en 1665 la “calle de los Romeros”, que debe ser la misma. El nombre del portillo aparece en 1608 en otro documento donde se citan unas casas “a la calle del Caño de Delgado, a la esquina que va al Portillo del Licenciado Romero”. El Archivo de la Diputación de Badajoz conserva un documento fechado en 1538, ci-tándose unas casas en la “calle de los Romeros, antes de Baños, junto al Portillo”. He descubierto que la ac-tual calle Costanilla era la calle de Romero. Así apa-rece en un documento que conservo de 1606, donde se cita la “calle de la Costanilla, que dicen la calle de Romero”. El nombre de “Baños” sería por haber vivido allí una familia con este apellido, aunque podría ser por la existencia de unos baños termales. En la obra de Arcadio Guerra “Recapitulación histórica de los hospitales de Badajoz”, se cita una casa en 1538, en la “calle de los Romeros, antes de Baños, junto al Portillo, que lindan por las espaldas con corrales del hospital

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