Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.

ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS,taller reflexivo

5,045 views

Published on

ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS Alirio Tua Especialidad Electricidad Industrial Twitter @AlirioTua

Published in: Education
  • Be the first to comment

ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS,taller reflexivo

  1. 1. REPRESENTACIONES SOCIALES SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DEL ROLMASCULINO EN HOMBRES ADOLESCENTES ESCOLARIZADOS EN EL MUNICIPIO DE MEDELLÌN INVESTIGADORES Juan Diego Tobón Lotero Camila Villa Acevedo Diana Loaiza Tangarife Carolina Avendaño Duque Marisol Gómez Piedrahita Manuel Navia Cújar GRUPO DE INVESTIGACIÒN Psicología, Salud y Sociedad LINEA DE INVESTIGACIÓN Psicología Social y Salud Mental INSTITUTO DE CIENCIAS DE LA SALUD CES FACULTAD DE PSICOLOGÍA MEDELLÍN 2007 1
  2. 2. REPRESENTACIONES SOCIALES SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DEL ROLMASCULINO EN HOMBRES ADOLESCENTES ESCOLARIZADOS EN EL MUNICIPIO DE MEDELLÌN INVESTIGADORES Juan Diego Tobón Lotero Camila Villa Acevedo Diana Loaiza Tangarife Carolina Avendaño Duque Marisol Gómez Piedrahita Manuel Navia Cújar FACULTAD DE PSICOLOGÍA Universidad CES Trabajo de investigación realizado para optar por el título de Psicólogo MEDELLÍN 2007 2
  3. 3. INDICE DE CONTENIDORESUMEN 7ABSTRACT 81. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA 9 1.1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 9 1.2 JUSTIFICACIÓN 19 1.3 PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN 222. MARCO REFERENCIAL 23 2.1 UNA APROXIMACIÓN AL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD 23 2.2 LA ADOLESCENCIA: ESPACIO DE CONSOLIDACIÓN DE LA IDENTIDAD 26 2.2.1 Teoría de la Crisis de Originalidad Juvenil: Maurice Debesse 29 2.2.2 Teoría de la Crisis Juvenil: Pierre Male 30 2.2.3 Teoría de la Identidad, Juventud y Crisis: Erik Erikson 31 2.3 EL ROL: LA PUESTA EN ESCENA DE LA CONSTRUCCIÓN IDENTITARIA 33 2.4 MODELOS EXPLICATIVOS EN RELACIÓN CON LA CONSTRUCCIÓN DEL ROL MASCULINO 38 3
  4. 4. 2.4.1 Determinaciones biológico-genéticas 38 2.4.2 Determinaciones psicológicas 40 2.4.2.1 Desde la psicología cognitiva 41 2.4.2.2 Desde la psicología dinámica 44 2.4.2.3 Desde la psicología humanista 47 2.4.3 Determinaciones antropológicas 48 2.4.4 Una lectura de lo masculino desde la filosofía 50 2.4.5 Determinaciones sociológicas 532.5 LO MASCULINO: UNA CONSTRUCCIÓN CULTURAL EHISTÓRICA 55 2.5.1 Lo Masculino en el paleolítico y en el neolítico 58 2.5.2 Lo Masculino en el mundo antiguo. Grecia y Roma 59 2.5.3 Lo Masculino en el pueblo de Israel y en el cristianismo 61 2.5.4 Lo Masculino en la Edad Media 61 2.5.5 Lo Masculino en el renacimiento, la reforma y la contrarreforma 62 2.5.6 La modernidad y la construcción de género 62 2.5.7 Lo masculino en el siglo XX y en el mundo actual 65 2.5.8 Lo masculino en la postmodernidad 682.6 LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD PERSONAL EN UNACULTURA DE GÉNERO 702.7 LA TEORÍA DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES COMOREFERENTE PARA LA COMPRENSIÓN DE LOS ROLESMASCULINOS 77 2.7.1 Características de las Representaciones Sociales 79 4
  5. 5. 3. OBJETIVOS 84 3.1 OBJETIVO GENERAL 84 3.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS 844. DISEÑO METODOLÓGICO 85 4.1 ENFOQUE METODOLÓGICO 85 4.2 TIPO DE ESTUDIO 86 4. 3 ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS 88 4.3.1 Taller Reflexivo 89 4.3.2 Entrevista semiestructurada 91 4.4 POBLACIÓN DE REFERENCIA 92 4.5 DESCRIPCIÓN DEL ACCESO AL CAMPO 935. CONSIDERACIONES ÉTICAS 966. ANÁLISIS DE RESULTADOS 98 6.1 IDEAS DE LO MASCULINO 98 6.1.1 ¿Qué es ser hombre? 99 6.1.2 ¿Cómo se aprende a ser hombre? 105 6.1.3 Sexualidad 107 6.1.4 ¿Qué es no ser hombre? Ideas de homosexualidad 109 6.2 PRÁCTICAS SOBRE LO MASCULINO 112 6.3 FACTORES DE RIESGO Y FACTORES DE PROTECCIÓN 130 6.3.1 Factores de Riesgo 130 6.3.2 Factores de Protección 135 5
  6. 6. 7. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES 1408. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 144ANEXOS Anexo No. 1 Propuesta de Talleres 151 Anexo No. 2: Formato de Entrevista Semiestructurada 159 Anexo No. 3: Consentimiento Informado 160 6
  7. 7. RESUMENCon el fin de identificar cuáles son las representaciones sociales que los hombresadolescentes escolarizados del municipio de Medellín establecen en la construcción de surol masculino, y qué factores de protección y de riesgo aparecen a partir de estaconstrucción simbólica, se realizaron talleres y entrevistas bajo la modalidad de lainvestigación cualitativa, a grupos de adolescentes de la ciudad de Medellín, con edadesentre los 12 y los 18 años. El modelo de la investigación comprensiva y la lectura de larealidad desde una perspectiva fenomenológica, permitió la identificación derepresentaciones sociales que se han establecido como modos de interpretar lomasculino y lo propio de los roles que el hombre de estratos bajos (1, 2 y 3) y altos (4, 5 y6), han constituido. En ambos espacios se evidencian elementos comunes en relación conlas ideas y prácticas que los hacen hombres y los identifican como tales. La perspectivade ser hombre desde un lugar de dominación, fuerza y sometimiento, es unarepresentación significativa que se evidencia como central y que se comprende como unrequerimiento social que es aceptado y vivenciado en la existencia cotidiana. Essignificativo que las ideas en relación con el ser o no ser hombre se mantienen arraigadascomo elemento que se replica generación tras generación, pero cómo las prácticas enrelación con lo masculino sí son más movibles y negociables culturalmente. Existe unadiferencia entre los dos grupos poblaciones del estudio y que está relacionada con losreferentes desde los cuales construyen su masculinidad. En los estratos socioeconómicosbajos la referencia para construir la masculinidad se abre a figuras incluso femeninas (lamadre, la abuela), mientras que en los estratos socioeconómicos altos la referencia estáubicada en la figura paterna biológica.Palabras ClaveIdentidad de Género, Rol Masculino, Adolescencia, Contexto socioeconómico,Representaciones Sociales 7
  8. 8. ABSTRACTIn order to identify which are the social representations that the men teenagers enrolled inschools of Medellin establish as head in the construction of his masculine role, and whatfactors of protection and of risk appear from this symbolic construction, workshops andinterviews were realized under the modality of the qualitative investigation, to groups ofteenagers of diverse places of the city of Medellin, whose ages ranged between the 12and the 18 years. The model of the comprehensive investigation and the reading of thereality from a phenomenological perspective, allowed the identification of socialrepresentations that have been established as manners of interpreting the masculine thingand the own of the roles that the man of low strata (1, 2 and 3) and high places (4, 5 and6), they have constituted. One could find that in both spaces, that of low strata and highstrata, common elements are demonstrated in relation with the ideas and practices thatmake them men and he identifies them as such. The perspective to be a man from a placeof domination, force and submission, it is a significant representation that is demonstratedas head and that is understood as a social requirement that it is accepted and he lives inthe daily existence. It is demonstrated like significantly that the ideas in relation with thebeing or not to be a man are kept established as significant element that generation isanswered after generation, but how the practices in relation with the masculine thing yesare more movable and negotiable culturally. In the socioeconomic low strata it is particularthat the reference to construct the masculinity is opened for even feminine figures (themother, the grandmother), whereas in the socioeconomic high strata the reference islocated in its generality, in the paternal figure. In this they think significant differences thatthey speak about manners of interchange and of significance that are regulated by theconditions of life and of existence in his own contexts.KEY WORDSIdentity of Sort, Masculine Roll, Adolescence, Sociocultural Context, SocialRepresentations, Stereotypes of Sort, Masculinity 8
  9. 9. 1. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA1.1 Planteamiento del Problema.La adolescencia es una etapa de la existencia del ser humano en la cual seconsolidan muchos procesos iniciados desde la infancia. Elementos biológicos,sociales y psicológicos llegan a un punto de afianzamiento importante y secimientan como una estructura, la cual le permitirá al individuo asumir la adultezcon un repertorio más complejo y más completo. Sin embargo, antes deenfrentarse con ese momento adulto, el adolescente tendrá que atravesar por laelaboración de su propia realidad, deberá resolver la pregunta por quién es yubicarse frente a un mundo que le hace pedidos cada vez más rigurosos debido asu condición que progresivamente se aleja de lo infantil. Esa búsqueda de supropio lugar en el mundo es lo que algunos autores, entre ellos Erik Erikson (1968)han denominado, la construcción de identidad.Según este autor la identidad es una tarea fundamental durante la adolescencia yla juventud, la cual se consolida a partir del establecimiento de las relacionesíntimas personales y el trabajo. Según E. Erikson la identidad es un procesocontinuo y permanente, que va desde la primera infancia y que se varesignificando a lo largo de la existencia del sujeto. Dentro de dicho proceso seconstruye la identidad de género, entendida esta como la “conciencia de ser mujeru hombre y la capacidad de realizar ese juicio acerca de los demás” (Grace Craig,1997). Este elemento entra en conflicto durante la adolescencia al insertarse elindividuo con esferas reales y simbólicas cada vez más complejas. 9
  10. 10. Otros autores, representantes de disciplinas como la pedagogía, la sociología y lapsicología, han realizado estudios al respecto, y han avanzado en la construcciónde la teoría relacionada con la identidad. Uno de ellos, Maurice Debesse (1980)significativo por sus aportes en relación con la construcción de la identidad comoun proceso social particularizante, y que fue inspirado por los trabajos anterioresde Stanley Hall y de Mendousse, describe la crisis de originalidad juvenil comoresultado del deseo de originalidad del mismo. Este se caracteriza por un horrorhacia la banalidad y una propensión a hacer de si mismo alguien excepcional,único. Se trata no sólo de un juicio que el adulto realiza sobre gestos o actosinesperados e inhabituales del adolescente, sino también del sentimiento que elpropio individuo tiene de su singularidad. Este deseo inicia alrededor de los 14años para la joven y de los 15 años para el joven. Constituye uno de los primeroselementos de la pubertad mental que acompaña a las transformaciones de ordenfisiológico.Se encuentra también en la literatura, como aporte fundamental en la teoría quesobre la identidad existe, Pierre Mále (1982), quien considera la crisis juvenil comouna fase extremadamente fecunda, caracterizada por una readaptaciónespontánea del individuo para un verdadero cambio. El autor distingue la crisispuberal y la crisis juvenil. En este proceso de crisis se encuentra como resultadofinal la construcción de la identidad particular, que se espera sea lograda por eladolescente-joven, a lo largo de dicho recorrido vital.Es evidente, y se puede leer como síntesis de los elementos aportados por losautores mencionados, que el establecimiento de la identidad masculina yfemenina, permite que el sujeto se ubique en el mundo de una manera particular.Hay un cuerpo biológico que condiciona su mirada de la realidad y que estáacompañado por comportamientos, pensamientos y emociones propios del géneroal cual el individuo pertenece, que han sido no sólo construidos individualmente,sino también de manera social. Podría decirse que es una identidad de género 10
  11. 11. impuesta por el proceso de socialización y que se resignifica en el sujeto duranteel momento de la adolescencia. Desde un criterio descriptivo el género se definecomo la red de creencias, rasgos de personalidad, actitudes, valores, conductas yactividades que diferencian a hombres y mujeres. Tiene un carácter social y seespera identifique y singularice la experiencia de hombres y mujeres en uncontexto específico.La identidad de género, lo masculino y lo femenino, se concretan en la vida delsujeto a través de los roles construidos e introyectados desde el espacio familiar, yque se consolidan en el intercambio social. El rol, utilizando la derivación griega dela palabra, podría ser entendido como la personificación de un papel, unaactuación y una máscara que el individuo se pone en un momento dado, y queacompañan su actuar conciente en la vida cotidiana, y tal como lo planteaFrancisco Morales (1999) puede ser asumido como una “pauta de conductaestable y reglamentada que determina la naturaleza de la interacción, y como unapuesta en escena de los contenidos simbólicos del individuo”, que se convierteentonces en aquella esfera observable por éste y por los otros con quienesinteractúa.Es pertinente considerar que la primera estructura de identidad que los individuosaprenden a construir es precisamente la de género; esto es, el papel social quese asigna culturalmente al individuo, a partir de una condición biológica quedefine si le corresponde un rol social masculino o femenino. Las identidades degénero son entonces, una construcción social que es regulada también por lasdiferencias sexuales.Para ampliar la comprensión de cómo se construye la identidad de género y comose visualiza ésta a través de los roles, es necesario entender que socialmente, porlos fenómenos de transmisión cultural, se crean estereotipos de conductamasculina y femenina que se imponen tanto al hombre como a la mujer, 11
  12. 12. enseñándoseles cómo comportarse y reaccionar frente a los eventos yacontecimientos de la vida cotidiana desde el referente esperado para ello. Unestereotipo, como lo plantea Janet Hyde (1997) es un repertorio de papelesasignados a los géneros que se vuelven concretas en conductas y que se vuelvenrasgos de personalidad que las personas esperan de varones y mujeres deacuerdo al contexto social donde se desarrollen. En algunos casos, losestereotipos cierran la mirada frente a lo diverso de la experiencia del sujeto y loobligan a ajustarse de manera total a aquello que espera sea su pensamiento, suemocionalidad y su comportamiento.En el proceso de asignación de roles a través del sexo fisiológico, del género y delos estereotipos sociales, tanto hombres como mujeres tienen un lugar diferente.Mientras que al hombre se le asigna el lugar de lo fuerte, de lo guerrero, de loracional y lo económico, a la mujer se le asigna el lugar de lo débil, de loemocional y del cuidado de los hijos a través de la crianza.El "orden" en la Sociedad Patriarcal descansaba en que las mujeres asumierantales "cualidades" como naturales lo que aseguraba que no existierancuestionamientos. Para el varón, el rol asumido le prescribía lo opuesto: serasertivo, agresivo, independiente, fuerte, inteligente, valiente, autoritario, buenproveedor y sostén del hogar y de los hijos. Capaz de sobreponer su autoridad enla familia de la que era Jefe indiscutido y único administrador del dinero. (Duby,2000)Aunque los procesos sociales son dinámicos, y las modificaciones en lorelacionado con los estereotipos y roles se vislumbran en el horizonte, aquello quees esperado para hombres y mujeres se mantiene en el tiempo, generandofactores de riesgo y protección para cada uno de los géneros. 12
  13. 13. En el caso de lo masculino, tema de interés central en esta investigación, seobserva que en la asignación de los estereotipos y en la obligatoriedad social en elcumplimiento de los mismos, tradicionalmente el hombre ha ocupado los lugaresde poder, le toca vérselas con los asuntos de dominación y con los espacios delucha y conquista, teniendo que ubicarse desde el lugar de la racionalidad, dondeel afecto y lo emocional no son lo central dentro de su experiencia. Aunque estosfactores lo han puesto en un lugar privilegiado en la cima de la estructura socialteniendo bajo su dominio a otros y a otras, se ha visto enfrentado a riesgos parasu vida siendo el más afectado por los fenómenos de guerra y violencia. Podríadecirse que su condición masculina que funge como factor protector en algunoscasos, se convierte en sí misma factor de riesgo.Las últimas décadas han mostrado que hay unas preguntas que sobre lomasculino empiezan a modificarse y que muestran unos nuevos lugares desde loscuales los hombres se evidencian y se representan. Comportamientos, actitudes,formas de interactuar y de ubicarse frente al mundo se han transformado y tanto lomasculino como lo femenino se han ido moviendo de las esferas tradicionalmenteconsideradas. Algunos de ellos podrían ubicarse desde lo social en losmovimientos de liberación femenina y la liberación sexual. En lo político, lainclusión de las mujeres en lugares tradicionalmente reservados para los hombresy la ubicación de estos en niveles de sometimiento al orden femenino. En loeconómico, la entrada de la mujer en el mercado laboral y en el ámbito público,cambian el rol del hombre, teniendo que vérselas de manera compartida enalgunos casos, con labores de crianza y del hogar que no son ya exclusivas de lamujer.Estos cambios, que tienen el carácter de estructurales en el ámbito social, hanafectado también los roles familiares y los roles de género. La sociedad pasó deuna organización genérica sexista a medida de los estereotipos tradicionales, auna concepción de género más igualitaria. Es decir, hombres y mujeres participan 13
  14. 14. de la vida pública y del trabajo y desarrollan rasgos instrumentales acordes paraello. Ambos deben ser asertivos, inteligentes y seguros de sí, cualidades queantes "eran" solo esperables en los varones, y ser afectuosos y participar en lacrianza, elementos esperables en las mujeres. Alcanza a evidenciarse entoncesque hay elementos que necesariamente son diferenciales de acuerdo al género,pero se encuentra también que hay otros que se comparten.Elizabeth Badinter (1992) hace referencia a algunos elementos teóricos quepermiten la comprensión de la masculinidad como un concepto complejo y amplio,identificando los siguientes puntos: a) “No hay una masculinidad única, lo queimplica que no existe un modelo masculino universal y válido para cualquier lugar,época, clase social, edad, raza, orientación sexual... sino una diversidadheterogénea de identidades masculinas y de maneras de ser hombres ennuestras sociedades; b). La versión dominante de la identidad masculina noconstituye una esencia, sino una ideología de poder y de opresión a las mujeresque tiende a justificar la dominación masculina; y c). La identidad masculina, entodas sus versiones, se aprende y por tanto también se puede cambiar”.En el texto de John Nicholson (1987), Hombres y Mujeres ¿Hasta qué punto sondiferentes? el autor se propone identificar las creencias populares más influyentesen relación con la conducta típicamente masculina y femenina y ver hasta quépunto los estereotipos resisten las pruebas objetivas. En una investigaciónrealizada a una muestra de norteamericanos de todas las edades y de todos lossexos se les pidió que hicieran una lista de las características, los atributos y lostipos de conducta en los que, a su modo de ver, hombres y mujeres diferían. Susrespuestas no permiten dudar de que los estereotipos sexuales son todavíapoderosísimos. Tres cuartas partes de las personas interrogadas convinieron enque los hombres y mujeres difieren en más de cuarenta aspectos delcomportamiento. 14
  15. 15. En el contexto nacional, regional y local, la temática de la construcción de laidentidad masculina, ha sido un tema recurrente en los últimos veinte años en laliteratura producida por las ciencias sociales. Tanto desde la sociología comodesde la psicología, en sus diversas corrientes epistemológicas, la pregunta porlas condiciones, por los factores y por las características de formación de laidentidad de género masculino y su concreción en los roles, ha ocupado un lugarimportante. Dicha pregunta, en el grupo de los adolescentes y jóvenes ha tomadoforma y se ha profundizado durante los últimos años, y ha permitido unacercamiento y una comprensión significativa de cómo durante este momentoevolutivo, la construcción de la identidad de género, y en especial, de los rolesasociados a la misma, toma forma y se articula.Aunque los estudios sobre la identidad masculina no son tan abundantes como losexistentes sobre la identidad femenina, puede encontrarse en la literatura unaabundante producción. El estudio de lo masculino, aunque independiente comocuerpo temático del estudio de lo femenino, ha estado presente de una u otraforma en las investigaciones sobre la construcción de la identidad femenina. Comoseñala Kimmel (1992), “masculinidad y feminidad son construcciones relacionales,aunque el macho y la hembra puedan tener características universales, nadiepuede comprender la construcción social de la masculinidad o de la feminidad sinque la una haga referencia a la otra”. Las aportaciones realizadas por losestudios de la mujer, y actualmente por los estudios de género, coadyuvan en lainvestigación sobre la identidad masculina, ya que las teorías feministasintroducen en la discusión una perspectiva diferente para entender la realidadsocial, evidenciando un orden que se sustenta en la asignación de roles queconfirman la diferencia sexual.En la misma dirección, hacer visibles las masculinidades y convertirlas en objetode estudio constituye una tarea urgente si se desea combatir el espejismo de quelo femenino y lo masculino son categorías innatas y universales y si se desea 15
  16. 16. entender de una vez por todas que la feminidad y la masculinidad sonconstrucciones sociales de carácter cultural e histórico. Dicho de otra manera, esdifícil imaginar cambios en la vida de las mujeres si no van acompañados decambios tangibles y reales en la vida de los hombres.Es justo señalar que los estudios sobre la masculinidad que surgen en las dosúltimas décadas, y especialmente en ámbitos académicos anglosajones y en otrosámbitos de intervención sociopolítica en Latinoamérica, tienen una deudainestimable con las teorías y con las prácticas edificadas a lo largo de las últimasdécadas por el movimiento feminista. De hecho, cuando en algunos estudios deorientación semiótica y sociológica sobre las identidades masculinas se subrayala idea de que las conductas masculinas no son innatas ni naturales, sino el efectode un determinado aprendizaje cultural y de una determinada construcción socialde la masculinidad, se está enunciando algo semejante a lo que los estudiosfeministas subrayaron en su día cuando mostraron que los comportamientosfemeninos eran el efecto de una determinada socialización de las mujeres y, portanto, al ser comportamientos socialmente aprendidos, era urgente volver a pensarsobre las identidades femeninas, sobre las maneras diversas y plurales de ser ysentirse en nuestras sociedades y sobre los cambios socioculturales que eranesenciales a fin de eliminar la dominación masculina y de favorecer unaconvivencia equitativa y justa entre los sexos.Connell (1995) habla sobre la organización social de la masculinidad, identificandocuatro tipos diferentes de la misma: hegemónica, subordinada, complaciente ymarginal. La masculinidad hegemónica es aquella que encarna al pie de la letrala dominación masculina y ejerce el poder y la autoridad sobre las mujeres (ysobre otros hombres) con toda su secuela de opresión, violencia y privilegios. Lamasculinidad subordinada sería aquella que se sitúa en las fronteras de los estilosde vida, de las conductas y de los sentimientos atribuidos convencionalmente a 16
  17. 17. las mujeres, por lo que es considerada ilegítima y afeminada por quienes ejercenla masculinidad hegemónica.Entre ambas masculinidades estarían la masculinidad marginal, ejercida porquienes forman parte de grupos y colectivos de hombres excluidos socialmente yque tienen un acceso restringido al poder, y la masculinidad complaciente, ejercidapor aquellos hombres que, sin tener un acceso directo al poder y sin gozar de unalto status económico y social, disfrutan de los dividendos patriarcales asociadosal género masculino sin interrogarse en ningún momento acerca de la justicia desus privilegios ni de la desigualdad de las mujeres en cualquiera de los ámbitos dela vida humana. No es sino una versión atenuada de la masculinidadhegemónica.La masculinidad, si se puede definir brevemente, es al mismo tiempo la posiciónen las relaciones de género, las prácticas por las cuales los hombres y mujeresse comprometen con esa posición de género, y los efectos de estas prácticas enla experiencia corporal, en la personalidad y en la cultura.A la construcción de género se añaden los modos culturales de ser mujer y de serhombre en cada sociedad y en cada época, y esos modos tienen su origen nosólo en diferencias sexuales, sino también en diferencias socioculturales (como lapertenencia de cada mujer y de cada hombre a una u otra clase social, etnia oraza, el diferente estatus económico y el distinto capital cultural de las personas,sus diferentes estilos de vida, creencias e ideologías) que condicionan, junto alsexo biológico, las diversas maneras de ser y de sentirse mujer y hombre ennuestras sociedades. Dicho de otra manera, las identidades masculina y femenina,están social e históricamente constituidas y en consecuencia están sujetas a “lasmiserias y a los vasallajes de la cultura patriarcal y en general, a todos losfenómenos socioculturales” (Lomas, 1999). 17
  18. 18. Las diferentes problemáticas que se suscitan diariamente en nuestro país, hacenque necesariamente se tengan que realizar estudios sobre las poblacionesinvolucradas en las mismas. De estas comprensiones frente a los fenómenos hanaparecido elementos que permiten identificar que hombres y mujeres, desde ellugar que ocupan y desde las construcciones sociales que han establecido, seinvolucran en las problemáticas bien sea como víctimas o como victimarios.Situaciones como la violencia, el machismo, el maltrato, la pobreza, entre otras, hahecho producir en ellos diversas formas de comportarse y representarse, y a suvez las formas de comportamiento establecidos por cada género, hace que segeneren procesos y fenómenos sociales que traen dificultades en la experienciaindividual y colectiva de los sujetos.Esta investigación se aproxima a los sentidos y significados que los adolescentesle dan al lugar de lo masculino que han ido construyendo en los diferentescontextos socioeconómicos en los cuales habitan (alto en estratos 5 y 6, bajo enestratos 2 y 3), y que habla de sus roles asignados y asumidos como hombres.Para realizar esta labor se cuenta con el marco referencial de la teoría de lasrepresentaciones sociales, la cual permite acercarse a esas tramas compartidassocialmente, que se transmiten simbólicamente y que cobran sentido colectivo, yque en el tema de lo masculino es claramente identificable y puede ser abordadocomo fenómeno social.Cuando se habla de la representación social, se parte de la teoría propuesta porSerge Moscovici (1987), que habla de una manera de organización de losconocimientos de tal manera que los individuos puedan comprender el mundo alcual pertenecen tanto en su componente físico como en los aspectos sociales,constituyéndose así la condición para que entre ellos exista la posibilidad de estaren comunicación. Se puede decir en términos generales, que es sólo mediante larepresentación que el hombre común se apropia de los instrumentos que leposibilitan no solo el entendimiento – a su propio juicio completo – de todo lo que 18
  19. 19. le rodea, sino también de la comprensión de la trama social que existe entre losindividuos y el modelo cultural al cual pertenece. Mediante la utilización de estesaber representacional, cada hombre tiene la posibilidad de entender y organizarsimbólicamente el mundo al cual pertenece de tal manera que al interactuar conlos demás, posea un mismo universo de referencia que hace inteligible lo quecada uno dice, piensa y plantea.La propuesta formulada por Moscovici tiene importancia para el estudio de lasrelaciones entre distintas teorías y su inserción en la sociedad, como por ejemplolo fue el Marxismo en una época, hasta la caída del socialismo; pero tambiénpuede resultar muy útil para el estudio de comportamientos y desarrollos de lo quese ha denominado el sentido común o la influencia de las mentalidades en laconstrucción de lo social y su transformación.Conocer cuáles son las representaciones sociales que sobre la construcción delrol masculino tienen los hombres adolescentes es la intención de estainvestigación, que cubrirá poblaciones del área urbana de Medellín en contextossocioeconómicos de estratos bajos (estratos 2 y 3), y estratos altos (estratos 5 y6). Se identificarán elementos compartidos y diferenciales en el proceso deconstrucción del rol masculino y las significaciones que éstos le dan al mismo, yse podrá evidenciar a su vez cómo dichas representaciones sociales, seconvierten en factores protectores o de riesgo en dichas poblaciones.1.2 JustificaciónLa adolescencia es, sin duda, una etapa en donde se experimentan diversoscambios significativos a nivel biológico, sexual, social y emocional, y en donde secomienza el proceso de la búsqueda y construcción de un sentido de identidad,entendida, según Erik Erikson como la propia irrepetible individualidad personal,conociéndose a si mismo y siendo uno mismo. Este autor también plantea que la 19
  20. 20. identidad es un sentimiento "vigorizante y subjetivo de mismidad y continuidad”que tiene lugar en todos los niveles del funcionamiento mental y es en gran parteinconsciente.Arminda Aberasturi (1989) considera que “la adolescencia es un período confuso,ambivalente, doloroso, caracterizado por fricciones con el medio familiar y social”.También plantea que existen una serie de características de lo que ella llama"Síndrome Normal de la Adolescencia" que son aplicables a los adolescentes detodas las culturas. Entre estos rasgos están una búsqueda de sí mismo y de laidentidad, la tendencia a pertenecer a grupos, una evolución sexual manifiesta, laseparación progresiva de las figuras progenitoras y/o cuidadoras, y variaciones delhumor.Dentro del transcurso de esta etapa de la vida se va cimentando la identidad degénero, definida ésta como el proceso a través del cual se incorporan, cuestionany/o manifiestan deseos, percepciones, valoraciones, actitudes y acciones respectoa los procesos y productos (económicos, políticos, sociales y culturales) de unasociedad dada, pertenecientes y excluyentes para el género femenino y para elmasculino, tal como lo plantea Liévanos (1997). Este aspecto de la realidad del serhumano se complejiza durante el periodo de la adolescencia, ya que en ella seconfigura en gran medida la apreciación interna de la persona a través de lacreencia y la valoración de sí misma como hombre o mujer.Según esto, la consolidación de la identidad masculina y femenina permite que elsujeto se sitúe de manera específica en el mundo y tenga una percepciónparticular del mismo, estando atravesado en primera medida por un cuerpobiológico que determina de forma significativa su lugar y perspectiva de larealidad, y en segunda instancia, por el contenido cultural y social que lo precede,y que es instaurado incluso antes de que naciera. Es por ello que se puedendilucidar e interpretar ciertas actitudes, comportamientos y pensamientos queconstituyen y establecen los elementos propios del género al cual el individuo 20
  21. 21. corresponde, y que los diferencian entre sí. De ahí, emergen los roles, que sepueden definir, según la psicología social como la conducta que se espera de lagente dada su posición en la sociedad, en algún grupo u organización y ademáses entendido como una pauta y modelo habitual de conducta, y fuente designificación para construir la identidad propia de los sujetos.En la vida cotidiana, se evidencia que los roles de género establecidos por lojóvenes hombres y mujeres, aunque poseen características favorables, implicanproblemáticas que van desde lo individual hasta lo social.El interés de esta investigación, entra a hacer parte del estudio que en la Facultadde Psicología del CES se ha establecido a partir del acercamiento a losfenómenos de la construcción de la identidad de género, de los roles yestereotipos asociados con la misma. Busca comprender y entender más a fondola significación de lo que es ser hombre entre los adolescentes de Medellínpertenecientes a diferentes estratos socioeconómicos, así como lasmodificaciones que se evidencian en las prácticas sociales en cuanto al rolmasculino. Además de las prácticas se busca abordar los imaginarios establecidospor la sociedad de lo que es o no es un hombre y como se comporta y actúa, lasdivergencias de ese rol en dos contextos desiguales, y los factores queproblematizan o favorecen dicho lugar en su vivencia.Además de indagar sobre la identidad masculina en estos contextossocioeconómicos diferentes, e identificar y vislumbrar la forma en que losadolescentes representan su rol de genero en cada uno de estos espacios, estainvestigación se hace pertinente por la necesidad de establecer y determinar lasdiferencias entre las construcciones sociales y las dinámicas de rol asumidas, queinfluyen en cada población, al poseer cada una de ellas condiciones particularesque producen actitudes, creencias sociales consolidadas, comportamientos, 21
  22. 22. representaciones y percepciones de la vida, que enmarcan el rol masculino deforma diferente.Este trabajo se enmarca dentro de la línea de investigación Psicología Social ySalud Mental, del grupo de investigación de la Facultad de Psicología del CES,Psicología, Salud y Sociedad. Será una primera aproximación a la temática de lasteorías explicativas sobre la construcción del rol masculino y a la identificación deelementos determinantes en la construcción del mismo, presentes en losadolescentes hombres de distintos estratos de la ciudad de Medellín, que ayudaráa ir constituyendo perspectivas de comprensión y de intervención a dicho grupo.1.3 Pregunta de Investigación¿Cuáles son las representaciones sociales que los adolescentes de diferentesestratos socioeconómicos de la ciudad de Medellín identifican como centrales enla construcción de su rol masculino, y qué factores de protección y de riesgoaparecen a partir de esta construcción simbólica? 22
  23. 23. 2. MARCO REFERENCIAL2.1 UNA APROXIMACIÓN AL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LAIDENTIDADLa construcción de la identidad es un proceso básico en la estructuración del serhumano. Poder responder a la pregunta de ¿quién soy yo? es tan necesario comoel afecto o el alimentarse. Erich Fromm (1996) plantea que "esta necesidad de unsentimiento de identidad es tan vital e imperativa, que el hombre no podría estarsano si no encontrara algún modo de satisfacerla". Según lo expuesto por esteautor, la identidad es una necesidad afectiva ("sentimiento"), cognitiva ("concienciade sí mismo y del vecino como personas diferentes") y activa (el ser humano tieneque "tomar decisiones" haciendo uso de su libertad y voluntad). Podría decirse, sintemor a equivocarse, que la identidad es el sello de la personalidad.La identidad se va consolidando dentro del proceso de desarrollo del individuo apartir de la interacción con su medio y de las construcciones simbólicas que vaestableciendo en dicha vinculación. En dicho proceso va ubicando su propio lugarindividual y social, incluida la construcción de su identidad de género. Allí seconfigura su lugar identitario femenino o masculino, que tiene componentesindividuales y colectivos significativos, y que lo integran en la vida social comohombre o como mujer. Cada una de esas construcciones sociales tiene susparticularidades y posee una significación social diferenciadora. En la presenteinvestigación será el referente de la identidad masculina, y su puesta en escenaen los roles, los que se profundizarán. 23
  24. 24. Hablar de la identidad masculina es abordar el terreno de la subjetividad, productode un proceso continuo basado en la interacción con los otros y con el mundo.Desde el referente de las ciencias sociales y humanas, la subjetividad se entiendecomo un producto no sólo de las ideas, valores o condiciones materiales, sinotambién como un compromiso individual con las prácticas, los discursos y lasinstituciones que dan significado a los sucesos del mundo para cada individuo enparticular.La construcción de la identidad masculina ha sido un tema que se ha ido volviendorecurrente en las últimas décadas en la literatura producida por las cienciassociales. Tanto desde la sociología como desde la psicología, en sus diversascorrientes epistemológicas, la pregunta por las condiciones, por los factores y porlas características de formación de la identidad masculina, han ocupado un lugarimportante. Dicha pregunta, en el grupo de los adolescentes y jóvenes ha tomadoforma y se ha profundizado durante los últimos años, permitiendo un acercamientoy una comprensión significativa de cómo durante este momento evolutivo, laconstrucción de la identidad, y en especial, de la identidad masculina, toma formay se articula.Se reseñarán a continuación algunas de las últimas producciones teóricas que,desde las universidades y desde otras instituciones que generan conocimientosocial, se han escrito en el país durante los años 1995 y 2003. Para esto noshemos valido del trabajo académico producido por el Departamento deInvestigaciones de la Universidad Central de Bogotá denominado Estado del artedel conocimiento producido sobre jóvenes en Colombia, patrocinado por elPrograma Presidencial Colombia Joven, la GTZ (Deutsche Gesellschaft fürTechnische Zusammenarbeit) y la UNICEF.El primer trabajo se denomina Abordajes con jóvenes en escenarios de conflicto.Hacia una deconstrucción de la violencia juvenil (1999), en donde se realiza un 24
  25. 25. abordaje de la población juvenil en el distrito de Agua Blanca (Cali) identificando laemergencia de éstos como actores violentos en escenarios urbanos y que permitela construcción de las miradas sobre lo violento en relación con los jóvenes,fundamentalmente hombres, que se involucran dentro de estos procesos.Un segundo trabajo que recoge investigaciones publicadas llamado Estado delArte, conflicto urbano y jóvenes, publicado por Manuel Roberto Escobar (2003),identifica elementos comunes de la vivencia de jóvenes en Medellín, Bogotá yCali, en donde se evidencia cómo desde la construcción del rol social de losmismos, hay modos de involucrarse en los fenómenos violentos.Bastante cercano al anterior, se encuentra el texto de Edgar Arias y GilbertoMedina (1995), La Juventud de Medellín: Entre la Espada y la Pared, en donde sehace una diferenciación del rol específico que cumple cada uno de los géneros enlos grupos violentos que habitan la ciudad de la ciudad. De esta manera describenlos autores que: "la mayoría de los miembros de las bandas juveniles sonhombres. La presencia de mujeres es muy escasa. Ellas son integrantes indirectasde las bandas y cumplen funciones de cómplices. Muchas de ellas son las noviasde los jóvenes; les guardan armas, las transportan, les previenen sobre sujetossospechosos o los enteran de los "sapos". Muchas por su condición de allegadasa los jóvenes de bandas se vuelven prepotentes y altaneras con los demáspobladores”.Aunque podrían citarse infinidad de trabajos y producciones bibliográficasreferidas al tema, los anteriormente mencionados sirven como punto de referenciapara las unidades temáticas que ocupan este trabajo investigativo: la identidad, lomasculino, la construcción de identidad y los factores psicosociales involucradosen las mismas. 25
  26. 26. 2.2 LA ADOLESCENCIA: ESPACIO DE CONSOLIDACIÓN DE LA IDENTIDADSegún las teorías e investigaciones producidas en las últimas décadas, y queparten del acercamiento a las poblaciones adolescentes, es en este períodoevolutivo y simbólico, la adolescencia, en el cual el individuo se encuentra en unabúsqueda particular de su identidad y en un proceso de construcción de la misma.De ello dan cuenta los modos en los cuales intenta conocerse a sí mismo, y losintentos personales y sociales por alcanzar su crecimiento y maduración comosujeto. Es un proceso altamente complejo a nivel simbólico y a nivel real, en dondedeben disponerse todas las energías vitales y psíquicas para tal construcción.Para tener una comprensión completa de este proceso de búsqueda yconstrucción subjetiva se hará una descripción sobre la adolescencia. Ellopermitirá evidenciar cómo se realiza este proceso en la vivencia de losadolescentes y tener una base real que sustente esta construcción.La palabra adolescencia proviene del latín “adolecere”, que significa crecer. Desdeesta perspectiva podría pensarse más que en un momento cronológico específico,en un estado psíquico que se reconstituye y recompone permanentemente. Sinembargo, desde el lugar de la psicología evolutiva, la adolescencia ha sidotradicionalmente entendida como el período del desarrollo humano comprendidoentre la niñez y la edad adulta durante el cual se presentan los cambios mássignificativos en la vida de las personas, en el orden físico, psíquico y social.Al iniciar este periodo, el cual se da alrededor de los 11-12 años, acompañado delos fenómenos de transformación física que eclosionan con la pubertad, secomienza a desarrollar plenamente la capacidad de pensar con lógica, imaginarciertas circunstancias y formular hipótesis coherentes sobre sus posiblesconsecuencias bajo la influencia de diferentes factores; en esta forma el individuoadquiere la capacidad de obtener conclusiones adecuadas y coherentes frente a la 26
  27. 27. realidad circundante y frente a las situaciones particulares en las cuales seencuentra inmerso. Esta nueva facultad cognitiva, racional y subjetiva pone aladolescente en una constante tensión con su mundo social circundante. Aquelloque era incuestionable durante la niñez se pone en duda en las relaciones con losotros. Se comienza con un cuestionamiento de la validez de lo plantado por suspadres y se construye una posición contradictora con el mundo y suscaracterísticas adultas.En este momento evolutivo, y como característica propia de este estadío, eladolescente tiende a refugiarse en su grupo de amigos o con su “mejor amigo”.Ellos no solo le hacen sentirse acogido y comprendido, sino que le dan laoportunidad de comprender y ayudar a los demás y discutir abiertamente susdudas, criticar a sus padres y llegar a adoptar nuevos ideales. Con los amigos sesacia la necesidad de relación, identidad y de un marco de orientación ytrascendencia.Autores como Ajuriaguerra y Marcelli (1985) desde una perspectiva psicodinámica,establecieron un listado de características psicológicas propias de la adolescencia,que son referente indiscutible para el estudio de esta etapa evolutiva. Aunque noson las únicas, ni se pueden considerar como acabadas o inequívocas, planteanuna mirada interesante frente a la adolescencia. Las características planteadaspor estos autores son:1. Búsqueda de sí mismo y de la identidad2. Tendencia grupal3. Necesidad de intelectualizar y fantasear4. Actitud social reivindicatoria – antisocial5. Desubicación temporo-espacial6. Separación progresiva de los padres7. Fluctuaciones de humor y estado de ánimo 27
  28. 28. 8. Del autoerotismo a la heterosexualidad9. Divergencia en el pensar, en el ser y en el hacer10. Errancia y nomadismoDesde la perspectiva de la psicología humanista y tomando como referente aMartín Villanueva (1999) uno de sus autores más recientes y quien se haencargado de abordar la etapa de desarrollo de la adolescencia, ésta es unperiodo en el cual la persona adquiere la capacidad de experimentarse a sí mismaen una forma totalmente diferente, de cuestionarse seriamente su propia vida y dedescubrir su propio camino. Al proceso en que el ser humano se percataplenamente de su propia existencia se le llama “el despertar existencial”.Este es un proceso de enorme trascendencia en el hombre, pues le permite darsecuenta, en primer lugar, de los aspectos de su vida, su personalidad, susrelaciones interpersonales, etc. y valorarlos subjetivamente. En otras palabras, lepermite darse cuenta del QUE en su vida. En segundo lugar, el despertarexistencial da oportunidad al ser humano de percatarse de la forma en que elmismo contribuye a crear los diversos aspectos de su vida, tanto los que valorapositivamente como los que considera negativos; es decir, le da la oportunidad dedescubrir el COMO de su vida y valorarlo. En tercer lugar, el darse cuenta de supropia existencia le abre las puertas para percatarse de los objetivos que persiguecon el estilo de vida que está siguiendo, de sus metas, para identificar si suscreencias son ficticias e irracionales o realistas y racionales. Esto significa que eldespertar existencial le da la posibilidad de comprender, hasta cierto punto, elPARA QUE de su forma de vida y de tomar una postura ante el mismo.La toma de conciencia del propio ser en el mundo generalmente no es repentina niabsoluta; por el contrario es un proceso lento por el cual el individuo se va dandocuenta de si mismo y de lo que “ser ahí” lleva consigo: ser individual, separado, 28
  29. 29. solo, ser desamparado, vulnerable, frágil, limitado, mortal, ser autónomo, libre paraconducir su propia vida; ser responsable por su propia existencia.El despertar existencial comienza durante la adolescencia y puede continuar sincesar en cuanto el ser no sea plena y totalmente “él mismo”. Es un caminoprácticamente interminable; es el “proceso de convertirse en persona”. Duranteeste proceso de maduración psicologica, el adolescente experimenta crisis ypuede mostrar un cierto grado de desorganización y confusión, ya que debe definiraspectos claves de sí mismo y de su relación con el ambiente. Podría decirse queesto hace parte del proceso de construcción de la identidad.Desde la perspectiva de la psicología del desarrollo, pueden encontrarsenumerosos teóricos que han abordado la construcción de la identidad. Desde cadareferente epistemológico en la psicología se ubican múltiples autores, quepermiten una identificación clara y amplia de dicho proceso.2.2.1 Teoría de la Crisis de Originalidad Juvenil de Maurice Debesse.Este autor plantea que la construcción de la identidad en el adolescente seevidencia en el deseo de originalidad, entendido éste como un horror hacia labanalidad, una propensión a hacer de si mismo alguien excepcional y único. No setrata solo de un juicio que el adulto realiza sobre gestos o actos inesperados einhabituales del adolescente, sino también del sentimiento que el propio individuotiene de su singularidad. Este deseo inicia alrededor de los 14 años para la chica yde los 15 años para el chico. Constituye uno de los primeros elementos de lapubertad mental que acompaña a las transformaciones de orden fisiológico.La crisis de originalidad dibuja la forma más visible y completa del deseo deoriginalidad. Esta crisis no es permanente sino que presenta fluctuaciones. Suinicio está con frecuencia ligado a otro acontecimiento como la muerte de un ser 29
  30. 30. querido, una añoranza de amor, un cambio brusco en la existencia etc. Esta crisisque explota súbitamente y con violencia, presenta dos caras: una social y otraindividual. La cara individual se caracteriza por la afirmación del Yo, donde lapasión de reformar, de moralizar y de cambiar el mundo es intensa. Y La carasocial que se manifiesta por la rebelión juvenil: rebelión en relación con losadultos, del sistema de valores y de ideas recibidas.Maurice Debesse describe tres fases dentro de la crisis de originalidad:1) Entre los 14 y 16 años, se caracteriza por el deseo de llamar la atención.2) Entre los 16 y 17 años, la afirmación del Yo es intensa.3) Una fase de disolución a partir de los 18 años, durante la cual el individuopuede tomar decisiones y aportar un juicio más matizado sobre si mismo.2.2.2 Teoría de la Crisis Juvenil de Pierre Male.Pierre Mále considera la crisis juvenil como una fase extremadamente fecunda,caracterizada por una readaptación espontánea del individuo para un verdaderocambio. Este autor hace una distinción entre la crisis puberal y la crisis juvenil.La crisis puberal marca el principio de la crisis juvenil, y aparece en los dos sexoshacia los 10 – 11 años y termina hacia los 15 – 16 años. Está caracteriza por laduda sobre la autenticidad del Yo y de su cuerpo; el adolescente duda en asumirsu cuerpo, hasta el punto de tener constantemente una duda y una necesidad dereafirmación. La aparición de la tensión genital o de la masturbación. las primerasexperiencias autoeróticas son difíciles de asumir y fuente de culpabilidad. 30
  31. 31. La crisis juvenil puede durar hasta los 25 años o más, y se caracteriza por ladiversificación de intereses, la emancipación del pensamiento, el gusto de laabstracción y de la racionalización, la originalidad o las rarezas, actitudes deaislamiento, y una oposición frecuentemente intensa al medio familiar.2.2.3 Teoría de la Identidad, Juventud y Crisis de Erik Erikson.Erik Erikson, (1902-1989), quien fue notable profesor de Desarrollo Humano de laUniversidad de Harvard, postula que es importante tener una teoría del desarrollohumano que intente aproximarse a los fenómenos descubriendo desde dónde yhacia dónde se desarrollan, y postula el desarrollo de la identidad personal. Susideas sobre el desarrollo humano, los Estadios del Desarrollo y del desarrollo de laidentidad en etapas (el llamado Ciclo epigenético), constituyen un aporte deesencial valor. Erik Erikson es uno de los teóricos que más énfasis le ha dado alproceso de buscar y encontrar una identidad para evitar caer en la etapa deconfusión, que podría afectar otras etapas de desarrollo. Él menciona laimportancia de la adquisición de la identidad, pues a partir de esta se llegan aadoptar decisiones propias de la adultez, por ejemplo la elección vocacional yconyugal.La búsqueda de identidad es un viaje que dura toda la vida, cuyo punto de partidaestá en la niñez y acelera su velocidad durante la adolescencia. Como ErikEriksson señala, este esfuerzo para lograr el sentido de sí mismo y el mundo noes "un tipo de malestar de madurez" sino por el contrario un proceso saludable yvital que contribuye al fortalecimiento total de del ego del adulto.Erikson (1996), plantea que en la adolescencia se establece una tensión entre laconstrucción de la identidad propiamente dicha y la confusión de la identidad. Eneste proceso para formar una identidad, el ego organiza las habilidades,necesidades y deseos de la persona y la ayuda a adaptarlos a las exigencias de la 31
  32. 32. sociedad. Durante la adolescencia la búsqueda de "quien soy" se vuelveparticularmente insistente a medida que el sentido de identidad del jovencomienza donde termina el proceso de identificación. La identificación se inicia conel moldeamiento del yo por parte de otras personas, pero la formación de laidentidad implica ser él mismo. Erikson concluyó que uno de los aspectos máscruciales en la búsqueda de la identidad es decidirse por seguir una carrera. Eladolescente necesita encontrar la manera de utilizar sus propias destrezas; elrápido crecimiento físico y la nueva madurez genital alertan a los jóvenes sobre suinminente llegada a la edad adulta y comienzan a sorprenderse con los roles queellos mismos tienen en la sociedad adulta.Sin embargo, esta búsqueda no siempre conduce a la construcción de unaidentidad estable y estructurada. Puede encontrarse que en algunos casosaparece la confusión de la identidad, la cual se manifiesta cuando un jovenrequiere un tiempo excesivamente largo para llegar a la edad adulta (después delos treinta años). Cuando se presenta la confusión de identidad en los jóvenes seobservan trastornos aparece una incapacidad de comprometerse de formaauténtica con otros, de establecer una intimidad placentera, tanto si se trata deamistad, flirteo o de amor. El adolescente busca entonces esta intimidad con loscompañeros más incoherentes o se aísla totalmente.Cada una de las teorías mencionadas anteriormente, dan cuenta del intentoteórico que desde la psicología se ha realizado, por comprender los modos en loscuales los adolescentes construyen su propia identidad. Aunque se evidenciandiferentes posturas e incluso contradicciones en los planteamientos, todasexpresan que es una conquista personal que implica la puesta en escena de losindividuos, y un proceso de negociación con su propia realidad subjetiva y con losrequerimientos sociales. 32
  33. 33. La identidad, y en especial la identidad de género (la posibilidad de identificarsecomo hombre o como mujer), se concretan en comportamientos que sonaprendidos por el individuo desde el momento en el que nace, y que sonsocialmente aceptables. Hablaremos entonces de los roles de género quepermiten a los hombres y a las mujeres ser considerados como parte integrante deun grupo particular.2.3 EL ROL. LA PUESTA EN ESCENA DE LA CONSTRUCCIÓN IDENTITARIALa palabra rol procede del latín rotula, término utilizado pura designar una hoja depergamino enrollada alrededor de un cilindro de madera en donde estaba escritala parte del guión que le correspondía al actor y que éste llevaba en la manodurante la representacion teatral.Según el Diccionario de Psicología Social y de la Persona (1992), por «rol» hayque entender la conducta asociada con una posición particular en un sistemasocial. Se espera que el ocupante de una posición lleve a cabo determinadosroles, papeles o funciones en el grupo. Para Shaw (1979), es “el conjunto deconductas esperadas, que con una determinada posición en el grupo, constituye elrol social o,su rol de ocupante de dicha posición”. En esta misma línea se sitúanLevine y Moreland (1990) al considerar los roles como las expectativascompartidas de cómo una persona ha de comportarse en un grupo. Para Haré(1992), el concepto de rol “se refiere al conjunto de expectativas que compartenlos miembros del grupo en torno a la conducta de una persona que ocupa unaposición dada en el mismo”.En la practica sin embargo, el concepto de rol alude a «cualquier conjunto deconductas que una persona exhibe de modo característico dentro de un grupo”.Shaw (1979) expresa que “el desempeño del rol está en función de los aspectoses grupo (es decir, las conductas esperadas con respecto a una situación) y de las 33
  34. 34. características personales del ocupante de dicha posición”. Desde esta postura seevidencia que cuando se habla de rol se habla de una conducta que estávinculada directamente con la interacción social y con el intercambio que genera elindividuo con otros. El rol es considerado como un conjunto de expectativasvinculadas a una determinada posición. Es decir, las expectativas sonindependientes de la persona que desempeña el rol, o de otra forma, la existenciade las expectativas es anterior al individuo. El componente “conducta esperada”es, por tanto, clave en la definición de rol. Aquello que esperan los demásconfiguraría básicamente la conducta del sujeto en la sociedad y del miembroparticipante en el grupo.Podría decirse que los roles poseen las siguientes características:a) son algo dado a su portador (actor).b) este «algo dado» son pautas de comportamiento en conexión con otroscomportamientos para formar un todo.c) estos comportamientos tienen que ser aprendidos a fin de ser representados.d) ningún papel es exhaustivo ni exclusivo; el actor puede aprender y representaruna multitud de ellos.e) su contenido lo define y lo delimita la sociedad, no el actor.f) la no realización de tales comportamientos conlleva un conjunto de sancionesprovenientes no tanto de la sociedad cuanto de los grupos de referenciaconcretos. 34
  35. 35. La otra dimensión del rol es la dimensión personal. Desde esta dimensión sesubrayan las características personales en el desempeño del mismo. Frente a lasexpectativas sobre la conducta de los demás, algunos autores destacan laimportancia de la dimensión personal en el concepto de rol. Aquí los rolesquedarían subsumidos en las actitudes si éstas son consideradas como“predisposiciones permanentes para actuar de determinada manera frente a losdemás dentro de un grupo restringido”.Lemoine y Lemoine (1979), en el marco de la teoría psicoanalítica, consideran quelos miembros del grupo tienden a repetir siempre los mismos roles clave que hansido aprendidos en las primeras etapas de la vida en el seno de la familia. Estosroles, que son relativamente fijos, se manifiestan con bastante regularidad en losgrupos y responden a unas vocaciones particulares de las personas que losasumen. Los miembros del grupo tienden a repetir una y otra vez un rol-actituddebido a una actitud inconsciente de la que no pueden liberarse fácilmente.Considerar esta doble dimensión del rol (dimensión colectiva y dimensiónpersonal) es considerar que la reciprocidad e interdependencia entre la dimensióncolectiva y personal es el elemento clave en la concepción de rol. Es decir, eldesempeño de los distintos roles en el grupo estará en función de las expectativasde los miembros (objetivos y necesidades grupales) y de las característicaspersonales (actitudes, valores, etc.) de cada uno de ellos.Una de las facetas sociales significativas en las cuales la construcción de los roleses importante, es la relacionada con el género. Desde el nacimiento se otorga unlugar social a los hombres y a las mujeres, y se favorecen aprendizajes decomportamientos, modos de ver el mundo y de interactuar en sociedad queidentifica a uno o a otro género. Los roles vuelven operativo en la vida cotidianadel individuo, aquello que subjetivamente ha sido construido socialmente y que seespera sea asimilado y construido por la persona a lo largo de su existencia. La 35
  36. 36. construcción de una identidad de género, se vuelve concreto en los roles degénero.Llamamos género a lo que parece diferenciar la identidad femenina de la identidadmasculina, así como las múltiples características que conllevan: comportamiento,actitud, consideración social, entre otras. Es el conjunto de característicasculturales o de valores atribuidos a una persona según su sexo. El género diceque ser hombre o mujer está determinado no sólo por la asignación biológica (desexo), sino por valores que se crean y reproducen a través de la cultura, y quedictan socialmente lo que es o debe de ser “lo femenino” o “lo masculino” en unasociedad determinada.El género es una construcción socio-cultural e histórica que cada sociedad realizasobre uno y otro sexo. Es una categoría social impuesta a un cuerpo sexuado:creencias, sentimientos y conductas que toda sociedad se ha dado frente a ladiferencia sexual. En términos generales se acepta que sexo se refiere al hechobiológico, y está determinado por la biología, incluyendo también el intercambiosexual propiamente dicho y género a las atribuciones de sentido que cada culturale asigna a esta diferencia.Los Estudios de Género, desde una perspectiva interdisciplinaria, han creado uncuerpo de conocimientos que da cuenta de las razones históricas, sociales,económicas, políticas, simbólicas, que han dado fundamento a la forma derelación entre hombres y mujeres, y de qué modo esta relación se ha establecidoen términos de desigualdad y también de qué manera ésta se reproduce en elinterior mismo del conocimiento científico.Podría afirmarse, recogiendo los diversos conceptos teóricos que se hanelaborado que el género se refiere a la asignación social y a la valoración 36
  37. 37. diferenciada de responsabilidades y roles a hombres y mujeres, que condicionasus opciones, hábitos y desempeños.En la construcción del género, y a la par con la estructuración de la identidad degénero, se construye el rol de género, también conocido con el nombre deidentidad sexual. Este concepto puede ser entendido como un conjunto deconductas, actitudes y valores que la sociedad establece como apropiadas oinapropiadas para cada género y que transmite la enseñanza al individuo enfunción de su sexo y que se espera adopte y haga propias. También se conocecomo rol sexual o papel sexual.Los roles de genero constituyen la expresión de las conductas y actitudes que hansido modeladas por los agentes sociales, los cuales tienen implicaciones en laforma en que se determinan en el individuo tanto su posición social y la formacomo se relaciona con los demás como su personalidad y su conducta. Esimportante anotar que al ser una construcción subjetiva y socializada, losindividuos no asimilan pasivamente los roles que son asignados de maneraconvencional, sino que los interpretan, los modifican y les imprimen su estilopersonal al manifestarlos.Los roles de género se aprenden desde que se el individuo es pequeño por mediode varias vías: una de ellas es la observación de las personas de ambos sexos, yotra por medio de los padres y familiares que inculcan modelos socialespreestablecidos. Es decir, el rol de género no se fija al nacer sino que sedesarrolla acumulativamente mediante las experiencias encontradas y vividasdurante el aprendizaje informal y no planificado o mediante la instrucción einculcación explícitas. Es una doble vía importante que implica que hay una cargasocial implícita, pero una lectura individual del sujeto que lo hace particular en laasunción de los mismo. 37
  38. 38. 2.4 MODELOS EXPLICATIVOS EN RELACIÓN CON LA CONSTRUCCIÓN DELROL MASCULINODentro de la producción teórica que existe en relación con la construcción de laidentidad, el género y el rol, pueden encontrarse múltiples perspectivas quepermiten entender dicha estructuración. La multiplicidad de posturas evidencian lasignificación social que está implicada en esta construcción subjetiva, y laimportancia que ello guarda en el desarrollo individual y colectivo. Se mostrarán acontinuación algunas de las perspectivas más significativas que intentan explicarel modo en el cual se construye el rol masculino y que permitirán la comprensiónde este elemento en la vida de los adolescentes.2.4.1 Determinaciones Biológico-GenéticasEn el complejo proceso de individuación y formación de la identidad masculina yfemenina se encuentran vertientes biológicas, psicológicas, sociales, entremuchos otros aspectos determinantes. Desde el punto de vista biológicocomprende la serie de cambios secuenciales que empiezan con el establecimientodel sexo cromosómico en la fertilización, seguido por el desarrollo de sexo gonadaly culmina en la formación del sexo genotípico o genital. Algunos autores en esteproceso terminan allí, considerando que después de la formación del sexogenotípico viene el sexo de crianza, que esta basado en los patronescondicionales determinados por ciertas actitudes sociales, culturales ypsicológicas trasmitidas desde la familia de origen.Una de las explicaciones que existe acerca de la identidad masculina es el puntode partida biológico genético en el que se hace mención al par de cromosomas dela diferenciación sexual masculina (XY) o a alguno de sus componentes (X o Y).Esto implica más adelante en el desarrollo individual, una diferenciación sexual,física y hormonal con respecto a la mujer. A nivel sexual se encuentran diferencias 38
  39. 39. en los aparatos reproductores y por ende en la producción de hormonas (en tasa ycualidad); así mismo esto determina características físicas y comportamentales,como: talla, peso, estructura ósea, fuerza muscular, entre otros.Mientras la mujer produce exclusivamente óvulos X, el hombre produceespermatozoides X y Y. Es por esto que cuando se verifica la unión de unespermatozoide y un óvulo durante la fertilización queda determinado el sexocromosómico del individuo. El sexo gonadal (presencia de testículos u ovarios) vaa ser determinado posteriormente con la sola presencia del cromosoma Y quedetermina la formación de testículos (con el gen SRY), aunque para el caso de losovarios se encuentran muchas discusiones de cual es el gen encargado de laformación de los mismos. La presencia de testículos, es la clave desencadenantede la siguiente etapa: la diferenciación del sexo genotípico o genital. Esta etapaincluye el conjunto de órganos internos y externos característicos de cada sexo.La diferenciación de los órganos internos va a depender de la presencia o de laausencia de los testículos, ya que carecer de ellos causaría inmediatamente elcambio espontáneo de sexo, aunque cromosómicamente el individuo estédeterminado como macho.Según esta mirada, que puede considerarse reduccionista de la identidadmasculina o femenina, ésta va a estar determinada por la genética, entrando enparticipación la determinación cromosómica del sexo, así como la formacióngonadal, para la determinación de la producción del tipo de hormonas quedefinirán el sexo fenotípico de los seres humanos. A partir de esto y según estalínea de pensamiento, la identidad masculina estaría determinada por la presenciade un par de cromosomas XY, un gen SRY, y la presencia de testículos, quepermiten el desarrollo de hormonas masculinas.Elizabeth Badinter en su libro “XY: Identidad masculina” retoma esta posición dedeterminismo biológico para explicar en parte la masculinidad. Así, se podría 39
  40. 40. suponer que el comportamiento masculino (o femenino) se explica certeramenteen términos de herencia genética y del funcionamiento de las neuronas. Sinembargo ella afirma que esta no es la única alternativa de abordaje al tema de laidentidad tanto femenina, como masculina, sino que existen diferentes factoresinfluyentes en su determinación. Por lo tanto ser hombre no es sólo poseer uncromosoma Y o los órganos sexuales masculinos, sino que también comprendeuna construcción social, histórica, política y cultural.2.4.2 Determinaciones Psicológicas.La psicología, desde sus múltiples vertientes teóricas, ha hecho aportessignificativos al conocimiento de los géneros. El estudio de la naturaleza de lapsique de los individuos, la identificación de los rasgos específicos de laconstrucción personal del sujeto y la búsqueda de la comprensión de losfenómenos subjetivos, permite un acercamiento a la construcción identitariaindividual y colectiva. De hecho, ofrece instrumentos cualitativos y cuantitativosque permiten hacer un acercamiento a la estructura subjetiva de los individuospara así realizar la comprensión de los procesos a partir de los cuales los hombresasumen su masculinidad.La psicología ha permitido a los estudios de género reconocer los efectosnegativos (y también positivos) que sobre las relaciones sociales, yparticularmente sobre las relaciones de pareja y familiares, tienen los rasgos dela masculinidad, que de manera resumida se reflejan en el monopolio del poderque históricamente han detentado los hombres.De acuerdo con los estudios sobre la masculinidad, que pueden encontrarse demanera prolífica en el campo de la psicología, esta ciencia o disciplina investigala forma en que los individuos son condicionados por las distintas instanciassociales para presentar rasgos y actitudes de lo que podría llamarse la 40
  41. 41. personalidad masculina, y cómo se va constituyendo una estructura internaindividual que da cuenta de dicha construcción.Se presentarán a continuación algunos elementos propios de los referentesteóricos de la psicología cognitiva, la psicología dinámica y la psicologíahumanista, que pueden dar pistas sobre la construcción de los masculino.2.4.2.1 Desde la psicología cognitiva.Los psicólogos cognitivos toman el modelo del ordenador para plantear hipótesisexplicativas y elaborar interpretaciones teóricas que explican los fenómenoshumanos y que pueden ser utilizados para construir modos explicativos frente a laconstrucción de lo masculino.La cognición se refiere al sistema complejo que agrupa diversas habilidadesmentales como percibir, recordar e interpretar, entre otras. La psicología cognitivaconsiste en el estudio de la actividad mental en forma global (cognición) y/o enforma particular (procesos). Estudia la forma en que se adquiere, se almacena, secodifica y se usa la información. Dentro de esta perspectiva teórica se plantea laexistencia de una estructura mental, la cual es entendida como una complejaunidad informacional en la que confluyen elementos básicos como esquemas,procesos y productos, que definen las manifestaciones del sujeto ante las diversassituaciones que afronta.Autores como Meichembaum, Bandura, Beck y Ellis, y más recientementeMahoney, Young, Guidano, Safran y Greenbreg, entre otros, han formuladoaplicaciones de estos elementos en la práctica psicológica de modo que seprocure una reestructuración procesual y esquemática en el sujeto (cambiosfuncionales y estructurales) y una reconstrucción de sus metas y sentido de vida 41
  42. 42. (cambios filosóficos), que lo lleven a “vivir más y de manera funcional ygratificante” (Albert Ellis, 1999).La Psicología Cognitiva pretende mostrar que la conducta del individuo no estáregulada directamente desde el exterior por el medio físico o el medio social, sinoque los estímulos externos están mediatizados por la manera como el individuoorganiza e interpreta los elementos de ese mundo externo. La complejidad einestabilidad de los comportamientos y de las situaciones que caracterizan todoentorno social, hacen que el sujeto busque regularidades, aspectos invariantes,previsiones acerca del comportamiento de los otros, en un intento de ordenar,organizar y estabilizar ese entorno.Esta perspectiva teórica propone un paradigma del procesamiento de lainformación (PPI), el cual conceptualiza a la persona como un sistema altamentecomplejo de procesamiento de la información (cognitiva y afectiva). El PPI secentraliza en el estudio de aquellas estructuras y procesos que realiza el sistemapara seleccionar, transformar, descodificar, almacenar, recuperar y generarinformación y comportamientos. El PPI orienta su experimentación básica afenómenos como la memoria, la atención, la percepción, la representación delconocimiento, los procesos cognitivos complejos como pensamientos, lenguaje,resolución y análisis inferencial, entre otros.Según Walter Rizo, la interacción de los factores involucrados en el PPI, podríanresumirse de la siguiente forma: Esquemas-Procesos-Productos = ConductaDesde esta perspectiva, los esquemas, los procesos y los productos eninteracción, generan la conducta de los individuos y ayudan a explicar la misma.Los roles, como elementos que evidencian de manera concreta no sólo laconducta sino la construcción subjetiva, pueden leerse desde la teoría de lapsicología cognitiva como una organización de esquemas, que muestran unos 42
  43. 43. procesos mentales particulares y que dan como resultados unos productos que semuestran en la conducta relacionada con el género.Desde la perspectiva de la psicología cognitiva es importante retomar el conceptode esquema, el cual cuando es aplicado a uno mismo, es nombrado como auto-esquema. Este se entiende, tal como lo plantea Markus (1977) como las“generalizaciones cognitivas acerca de uno mismo, derivadas de experienciaspasadas, que organizan y guían el procesamiento de la información relacionadacon uno mismo contenida en la experiencia social de un individuo”. Este influye demanera determinante en como procesamos la información auto referencial, y quevisto desde el elemento de los roles de género, implica una miradaautorreferencial del sujeto frente a las conductas esperadas y asumidas en el lugarde lo masculino y lo femenino.Al igual que los esquemas, los auto-esquemas buscan mantenerse, ignorandoaquella información que es contradictoria con la visión de sí mismo desarrollandopatrones selectivos de recuerdo.El auto-esquema puede ser visto también como una estructura que determina laestrecha relación entre cognición, afecto y conducta (Bootzin, 1985) o como elpunto de unión del procesamiento afectivo y cognitivo ( Winfrey y Golfried, 1986).En tal sentido, la información de uno mismo puede asociarse tanto a lo que unosiente, como a lo que uno conoce de sí mismo.Del concepto de auto-esquemas, se derivan cuatro conceptos: auto-eficacia, auto-concepto, auto-estima, y auto-imagen. Cada uno de ellos se constituye en unreferente psicológico importante en la construcción de la subjetividad del individuo,y son punto central en la comprensión del elemento de rol de género. 43
  44. 44. 2.4.2.2 Desde la Psicología Dinámica.La teoría de las relaciones objetales del yo tiene múltiples vertientes que subrayanla importancia primordial que tiene la madre en la constitución de la subjetividad, ydesde la perspectiva de este trabajo, la implicación que puede encontrarse en laconstitución de la masculinidad y femeninidad. Una de estas perspectivas teóricasde la psicología dinámica, propuesta por Faribairn y Winnicott plantea el conceptode “relacionidad básica del yo”, en el que se establece que la primera relación deobjeto del niño, la relación con su madre, es básica y fundamental para laorganización de su propia identidad.Nancy Chodorow, (2003) psicoanalista norteamericana de la escuela de lasrelaciones objetales, advirtió que los hombres y las mujeres no establecen ladiferencia de género y la relación vincular, del mismo modo: no sólo sondiferentes, sino que también difiere la representación acerca de esa diferencia. Ensu texto “El Poder de los Sentimientos” expuso cómo los varones se ven forzadosa abandonar la identificación primaria con su madre para realizar un procesodescrito como “desidentificación con respecto a la madre. La madre trata a loshijos varones, desde el inicio, como diferentes de su ser, y sexualiza de modovirtual el vínculo con ellos. Esto se aplica a madres cuya orientación del deseo esde predominio heterosexual. Los padres, por su parte, se ofrecen como modelosde identificación. Esta situación promueve que, en el psiquismo masculino, loslímites que se establecen entre el sí mismo y el otro sean más rígidos e inflexibles,y también más nítidos, de lo que suele ocurrir en las mujeres.Las niñas tienden a mantener una cierta porosidad de esa discriminacióntemprana, debido a que su identificación primaria con la madre es más sólida ypersistente. Esta tendencia favorece tanto la empatía como la confusión con elotro, según sea el caso. 44
  45. 45. A partir de esta diferenciación entre el sí mismo y el otro, propia de los primerosmomentos del desarrollo evolutivo, surge una pregunta, identificada por Chodorow(2003): ¿cómo se llega a la construcción subjetiva de una representación de ladiferencia sexual? En el relato de Sigmund Freud (“Sobre la sexualidad femenina”,1931, y “La feminidad”, 1933), el proceso subjetivo masculino se caracteriza por laansiedad de castración y el menosprecio triunfante respecto de las niñas. El relatofreudiano, aunque sesgado, pudo haber dado cuenta de modalidades desubjetivación propias de un período histórico con fuerte dominación socialmasculina.Jessica Benjamín (1997) considera que hay formas de desarrollo psíquico dondela masculinidad no se construye forzosamente sobre la desidentificación tempranarespecto de la madre. Las identificaciones que cruzan géneros no son repudiadas,sino que se integran en el sí mismo de modo minoritario con respecto a lacorriente identificatoria hegemónica.En cuanto a las niñas, el relato freudiano consideraba que se separan con odio desu madre, a la cual hacen responsable de la supuesta desventaja anatómicarespecto del varón. Resta para las mujeres la sensación de haber sidodefraudadas, la asunción dolorosa y gradual de un estatuto devaluado, o larevuelta, considerada por Freud como casi delirante y travestida,, donde la niñaconstruye un carácter masculino. Esta entrada en la feminidad, signada por ladesvalorización de la condición femenina y por la idealización de lo masculino,pudo haber sido observable en sociedades marcadamente sexistas.Nancy Chodorow (1984) en su texto “El ejercicio de la maternidad” elaboró unrelato alternativo de la resolución edípica femenina, en el cual la madre, aunquepase a ser una rival, es conservada como objeto de amor. En cada paso delcamino, la niña se vuelve hacia ella para compararse, para ver si está contenta osi está celosa: la madre constituye un punto de referencia vivo y activo en el 45
  46. 46. interior de la subjetividad de las mujeres. No podía ser de otro modo tratándose deun vínculo primario con quien fue, a la vez, el primer objeto de amor y el modelopara el ser.La masculinidad y la feminidad modernas, como representaciones colectivas, sehan construido sobre la base de una escisión. En la construcción simbólica de ladiferencia sexual, lo que en última instancia se tramita es la lucha por la vida, osea la lucha contra la vulnerabilidad humana y la dependencia infantil: lomasculino escinde de sí mismo a la criatura temerosa y construye, por proyección,una feminidad que alberga en sí ese aspecto disociado; surge así la figura de lahija, personaje denigrado y a la vez excitante, objeto de un deseo incestuoso, lacual viene a constituir una modalidad sexualizada de reunificación del selfmasculino disociado.Corresponde admitir que existen muchas semejanzas entre varones y mujeres, nosólo diferencias. En la medida en que ambos géneros comparten las diversasáreas de la experiencia social, sus subjetividades se van asemejando. Aun en elcaso mayoritario de la elección heterosexual de objeto, el “carácter masculino” y el“carácter femenino” están dando espacio a un carácter mixto, que integraliderazgo y firmeza con vulnerabilidad y necesidad de afecto, aspectos que sedespliegan de acuerdo con el contexto y la ocasión. Elizabeth Badinter (1987)considera que, si bien esta tendencia disminuye la atracción pasional entremujeres y varones, permite ganar en empatía y camaradería.Es relevante entonces afirmar que desde la perspectiva teórica de la psicologíadinámica, la constitución de lo masculino está arraigado en la construcción delvínculo que se establece desde los primeros momentos de la vida del sujeto, y quese vá constituyendo en identidad de género a lo largo de su experiencia vital. 46
  47. 47. 2.4.2.3 Desde la Psicología HumanistaHablar de la psicología humanista de manera genérica es hablar de un campo nosolo profundo sino extenso, que involucra una serie de pensadores, dentro de loscuales se encuentran Ludwig Bingswanger, Rollo May, Abraham Maslow, CarlRogers, entre otros. Esta corriente de pensamiento se fundamenta en lasconcepciones filosóficas que centran su atención en el ser humano como tal,resaltando su dignidad; es por ello que se afirma que se trata, a la vez, de unaconcepción del humano y de un método. Para el enfoque humanista losconocimientos relevantes sobre el ser humano se obtendrán centrándose en losfenómenos puramente humanos tales como el amor, la creatividad o la angustia.Maslow, una de las figuras más conocidas de la psicología humanista, compartecon otros psicólogos humanistas la propuesta de un sistema holístico abierto a lavariedad de la experiencia humana y, por tanto, el rechazo del uso de un métodoúnico para el estudio de esta diversidad. Carl Rogers piensa en un ser humanocon una tendencia realizadora que, si la infancia no la estropea, puede dar comoresultado una persona plena: abierta a nuevas experiencias, reflexiva, espontáneay que valora a otros y a sí mismo. La persona inadaptada tendría rasgos opuestos:cerrada, rígida y despreciativa de sí mismo y de los demás.Teniendo presentes los elementos anteriormente citados, podría pensarse que lapsicología humanista no privilegia una concepción de género específica, sino quemas bien entiende que ésta es la conjugación de un sin número de factores,dentro de los cuales hay que mencionar los factores biológicos, los de crianza, losdel medio cultural dentro del cual se vive. Además presenta un gran interés poruna consideración global de la persona, acentuación de sus aspectosexistenciales: libertad, conocimiento, responsabilidad, historicidad, entre otras. 47
  48. 48. Todo lo anterior significaría que la psicología humanista trabaja como concepciónde género (masculino y femenino) aquella que está definida por la interacción delhombre con la sociedad y consigo mismo; Es decir, tanto como objeto que comosujeto. La identidad del género masculino está dada por lo que cada hombre enparticular y en su propio interactuar tiene definidos en lo biológico, en lo genético,en lo social y lo cultural, como su expresión, y que ha ido constituyendo como unlugar de expresión de lo más plenamente humano.2.4.3 Determinaciones Antropológicas.La Antropología en el estudio de la identidad como proceso del ser humano, hacedefensa de las prácticas culturales y de la cultura misma a la hora de querer definirla misma. Para la antropología la cultura al ser tanto pública como individual, estaen el mundo exterior y en las mentes de los individuos. El individuo y la culturaestán vinculados porque la vida social humana hace suyos sus significadospúblicos. Se plantea que la cultura es una red de comprensión compartida y unproducto cambiante que implica acuerdo por parte de los individuos.Se entiende por identidad el hecho de que una persona se reconozca como igual así misma y diferente de las demás, a pesar de los cambios que experimente a lolargo de su vida. Una opción teórica que se ha tomado desde la antropología paraconsiderar el tema de la identidad masculina es el de Sistema de Género. Este esentendido como un conjunto de prácticas, ideas, discursos, y representacionessociales que generan realidad, dando sentido tanto a la conducta objetiva como ala experiencia subjetiva de las personas en función de su sexo, según lo planteaLamas (1995).De forma similar a como se vienen cuestionando en las últimas décadas losdistintos componentes y la historia de la identidad femenina, ahora se planteadesde la antropología en relación con el varón una cuestión general: ¿con cuales 48
  49. 49. prácticas sociales y valores simbólicos se asocia la masculinidad en los diferentescontextos culturales en que se la ha estudiado? En este momento parecierapertinente hablar de identidades masculinas o masculinidades, como lo propusoMargaret Mead en los años 40. No es posible hablar de una sola expresión de lomasculino sino de una multiplicidad de expresiones en relación con ella y quepuede analizarse de acuerdo con las características propias de cada contextocultural y social. Aunque hay elementos que se conservan de manera comúnindependiente del entorno en el cual se encuentre la figura del hombre (serprotector, proveedor y preñador), estos patrones comienzan a tener matices cadavez más amplios.Generalmente se exige al hombre que desarrolle una serie de cualidades ligadas ala agresividad. La tendencia en la mayoría de culturas a resaltar los valoresasociados a la virilidad y a exigir una serie de comportamientos arriesgados en elhombre, podría explicarse en términos de evolución adaptativa de las sociedadeshumanas. Los cultos a la virilidad estarían relacionados con el grado de dureza yautodisciplina requerido para desempeñar el papel de varón. Hacerse hombre o,como se dice frecuentemente, ser verdadero hombre, en muchas culturas es unreto rodeado de dificultades y riesgos, entre otros, los de perder honor, prestigio ycon frecuencia la vida. En las culturas con fuerte predominio masculino, laconstrucción social de la masculinidad pasa por una serie de rituales de iniciación,y de crueldad variable con el iniciado, por medio de los cuales se logra laseparación del futuro hombre respecto del mundo femenino en el que vivió susprimeros años.Gilmore y Badinter (1994), concluyen que en las sociedades con fuertediferenciación entre los sexos, el repudio de lo femenino y su dominación tiendena colocarse como valores fundamentales de la identidad sexual masculina. Ennuestro entorno cultural mas cercano, Fuller (1997) concluye que la identidadmasculina se construye en muchas sociedades sobre tres valores básicos: el 49
  50. 50. repudio de lo femenino, el reconocimiento por parte de los otros significativos (osea, de otros hombres) y el ejercicio del poder sobre la categoría femenina,condición para ser reconocido por los otros hombres.Por último todo parece indicar que tiene razón Stoller quien afirma que en muchassociedades el primer deber de un hombre es no ser mujer. Este repudio de lofemenino, como también lo llamo Freud (1937), constituye un problema de granimportancia para la teoría psicoanalítica sobre la construcción de la diferenciasexual.Podría pensarse, desde esta perspectiva antropológica que la identidad masculinaes producto de una construcción cultural que la mayor parte de las veces estimulael potencial agresivo del hombre, probablemente con el fin inicial de asegurar lasupervivencia, caso en el que la diferencia sexual conlleva una separación tajanteentre hombres y mujeres, un gran temor de los hombres al ”contagio” con lofemenino y un neto predominio masculino.2.4.4 Una lectura de lo masculino desde la Filosofía.El acercamiento que hace el pensamiento filosófico frente a la realidad masculinao la masculinidad pone de manifiesto la no competencia de su definición, de talmanera que esta categoría de masculinidad y feminidad le competen a lasreflexiones y estudios que la psicología, la sociología y la misma antropología hanproporcionado. De esta manera, definir este concepto desde la filosofía quedafuera de sus categorías de pensamiento.Por otro lado podemos decir que la reflexión filosófica se ha ido encausando por lacuestión de la corporeidad, es decir, por la definición ontológica del hombre,hablando en términos de especie y no de género, direccionando su discurso en ladicotomía entre soma (cuerpo) y psique(alma) griegas, a lo que la mentalidad de 50
  51. 51. occidente propondrá como modelo indisoluble hablada en términos de Aristóteles,proponiendo de esta forma al hombre como compuesto de alma y cuerpo.Pero haciendo referencia también en términos de Aristóteles podemos encontrar laposición en expresiones sustanciales, metafísicas, en cuestión del hilemorfismo(Materia y Forma) en donde la mujer, la condición femenina queda en desventajacon respecto al hombre, puesto que él consideraba a la mujer como un “hombreincompleto”, la mujer era como la tierra, que no hace más que recibir y gestar lasemilla, mientras que el hombre es el que siembra, o mejor dicho en los mismostérminos aristotélicos, el hombre da la “forma” y la mujer se constituye con la“materia”. Todo este problema en términos de género será muy ampliado a travésde los antecedentes históricos y culturales que las sociedades han construido entérminos de posicionamiento social, enmarcados en los modelos masculinos deautoridad de representatividad simbólica en términos de sociedad (temasestudiados en la psicología a través del psicoanálisis).Así se va diferenciando también de forma radical de la concepción que habíasugerido su maestro Platón, cuando hablaba que el cuerpo era “la cárcel delalma”. De esta manera a través del desarrollo histórico podemos encontrar undespliegue de tipo filosófico que pretende más bien de definir la concepción decorporeidad, que de masculinidad.Pero de igual forma podemos resaltar que esa disección en torno a la cuestión degénero tiene tres antecedentes importantes:, el primero la marcación bíblica enoccidente, la estructura que la religión judeo-cristiana hace sobre la condición delhombre, el género y su papel el la sociedad; la segunda que hace el Derecho entorno a la legitimidad del poder, a quiénes deben tener el poder o quiénes debendirigir la sociedad y por último el que se ha comentado, el caso del Logos griego,la racionalidad occidental, desde la tradición platónica y aristotélica. 51

×