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Sostenibilidad: El bienestar del bosque y de sus comunidades es posible

Reportaje publicado por la Revista Panorama de las Américas, sobre el uso sostenible del bosque que realizan las comunidades forestales en Petén, Guatemala y en la Cuenca del Río Chagres en Panamá.

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Sostenibilidad: El bienestar del bosque y de sus comunidades es posible

  1. 1. 136 SOSTENIBILIDAD El bienestar del bosque y de sus comunidades es posible Por / BY Fundación Azul-Verde-Azul Fotos / PHOTOS: Javie r A. Pinzón El acuerdo global para abordar el cambio climático por medio del comercio de carbono podría ser fundamental para los pueblos indígenas en el proceso de negociación sobre la tenencia de tierras altamente forestadas. A global consensus on addressing climate change through a carbon offset market could be essential to indigenous peoples in the process of negotiating possession of heavily-forested land. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e
  2. 2. 137 Sustainability We Can Preserve the Forests and Forest Communities H¿Habrá un punto medio en este mundo de extremos? i ¿Encontrará el ser humano la forma de vivir de los re-cursos naturales sin agotarlos? O, definitivamente, ¿la civilización es sinónimo de devastación? La respuesta parece ser compleja, pero urge obtenerla si se tiene en cuenta que, según cifras de Naciones Unidas, apenas un 31% del planeta aún está cubierto por bosques. La solución quizá se encuentre en Latinoamérica, pues el 20% de las áreas protegidas del planeta se halla en esta región frente al 11,6% de países desarrollados y el 13,3% de los demás países en vías de desarrollo. Is there a middle ground in this world of extremes? Will humans find a way to use natural resources without depleting them? Or is civilization inevi-tably synonymous with destruction? Finding the answers may be complicated, but it is essential, given that United Nations figures show that just 31% of the planet is still forested. The solution may lie in Latin America, since 20% of the world’s pro-tected areas are found in this region, in comparison with 11.6% in developed countries, and 13.3% in developing countries.
  3. 3. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e S O S T E N I Las Ssin embargo, según reseña la FAO, Mesoa- h mérica pierde 395.000 hectáreas de bosque al año. La cifra cobra mayor proporción si se considera que el 60% de las especies de plantas, pájaros, mamíferos, reptiles y anfi-bios se concentra en un 2,3% de la superficie de la Tierra, y Mesoamérica es parte de esta privilegiada porción del planeta. ¿Qué hacer para resguardar lo poco que queda si hay gente viviendo y dependiendo de estas tierras? ¿Cómo decirles que por ser los últimos en subir al tren del desarrollo ya no pueden usar la tierra en la que han habi-tado por siglos? ¿Qué se puede hacer para romper los círculos de pobreza en los lugares con mayores riquezas ecológicas? However, as noted by the FAO, Mesoamerica loses nearly one million acres of forest per year. The figure is even more disheartening if we consider that 60% of species of plants, birds, mammals, reptiles, and amphibians are concentrated in 2.3% of the Earth’s surface; Mesoamerica is part of this favored slice of the globe. What can we do to preserve the remaining forest-land when people live on these lands and depend on them? How can we tell them that since they were the last to climb aboard the development train, they can no longer use the land they have inhabited for centuries? What can be done to break the cycle of poverty in places with the greatest ecological wealth? 138 comunidades rurales de la provincia de Petén, en Guatemala, han hecho un manejo forestal muy exitoso, demostrando que los humanos sí pueden vivir en el bosque sin degradarlo.
  4. 4. 139 Las comunidades rurales de la provincia de Petén, en el norte de Guatemala, han hecho un manejo forestal muy exitoso. En 1994, el gobierno guatemalteco adjudicó doce conce-siones comunitarias para administrar más de 400.000 hectáreas de bosque dentro del área de uso múltiple de la Reserva de la Biosfera Maya. La meta no era lucrar, sino generar empleo para los miembros de las comunidades y mejorar su calidad de vida, mediante una figura que les permite extraer los recursos del bosque de forma sostenible, sin dañar el equili-brio de este frágil ecosistema en donde habitan más de 513 especies de pájaros, 122 de ma-míferos, 95 de reptiles, 62 de anfibios y 2.800 de plantas vasculares. Veinte años después los resultados admiran al mundo. Rural communities in the province of Petén, in northern Guatemala, have been very successful in managing the forest. In 1994, the Guatemalan government granted twelve communities concessions to manage nearly one million acres of forest inside the Maya Biosphere Reserve’s multi-use area. The goal is not profit, but rather jobs for community members, and a better quality of life through sustainable exploitation of forest resources in a way that does not upset the equilibrium of this fragile ecosystem, which is inhabited by more than 513 species of birds, 122 species of mammals, 95 species of reptiles, 62 species of amphibians, and 2,800 species of vascular plants. Twenty years later, the results have amazed the world. Rural communities in Guatemala’s Petén province have been very successful in forest management, demonstrating that humans can live in the forest without destroying it. B I L I D A D
  5. 5. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e S O S T E N I El DDesde el principio se plantearon reglas: las t comunidades debían organizarse y estable-cer figuras legales, ser respaldadas por una ONG y certificar sus productos con el sello de calidad de Rainforest Alliance y CFC. Estas certificaciones fiscalizan la línea de aprovechamiento de los recursos naturales para preservar la biodiversidad y asegurar la sostenibilidad de las comunidades. Los sofisticados Planes Operativos Anuales (POA) fueron la base del éxito. Hugo Trujillo, secretario del consejo de la Cooperativa de Carmelita, comenta que solo el 34% de las The rules were made clear from the begin-ning: communities must organize and become legal entities, get backing from a NGO, and have their products qualify for the Rainforest Alliance and CFC “certi-fied” seal. These certifications regulate the use of natural resources to preserve biodiversity and ensure the sustainability of communities. Sophisticated Annual Operating Plans (AOP) laid the foundation for success. Hugo Trujillo, secretary of the Carmelita Cooperative’s coun-cil, says that only 34% of the approximately 140 sello de calidad de Rainforest Alliance y CFC certifica que se aprovechan los recursos naturales, preservando la biodiversidad y asegurando la sostenibilidad de las comunidades.
  6. 6. 141 The certified seal from the Rainforest Alliance and CFC certifies that natural resource use preserves biodiversity and ensures the sustainability of communities. 57.700 hectáreas que maneja su cooperativa se destina a actividades maderables. Esta área se di-vide en sectores que son aprovechados cada uno por cinco años para volver al primero después de cuarenta años. El primer paso es hacer un inven-tario comercial: qué hay para hoy y qué hay para dentro de cuarenta años, basado en el diámetro mínimo de corte para cada especie. Para el corte de caoba, por ejemplo, los árboles deben tener más de sesenta centímetros de diámetro. De estos, solo un porcentaje, que depende del total de árboles entre cuarenta y sesenta centímetros, podrá ser cortado; el otro será dejado en pie como semillero para la futura cosecha. 143,000 acres managed by his cooperative is used for logging. The area is divided into sectors, with each one being used for five years in turn, bring-ing the first one back into use after forty years. The first step was a commercial inventory of resources available now, and those that will be available in forty years, based on the minimum cutting diam-eter of each of the species. For example, mahogany trees must measure more than twenty-four inches in diameter. Of these, only a certain percent-age —which depends on the total number of trees with diameters between sixteen and twenty-four inches— can be cut; the rest must be left standing to provide for future harvesting. B I L I D A D
  7. 7. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e S O S T E N I En sSegún Nubia Sosa, gerente de la Asociación Comunitaria Árbol Verde, al principio pare-cía imposible, pero poco a poco, al dar valor agregado a los recursos del bosque, se empe-zó a ver una estela de éxito. Esta asociación, que administra unas 52.000 hectáreas, co-menzó en 1999 con la tala selectiva y POA para maderas de alta calidad, como el roble. Tras un par de años lograron comprar las herramientas de extracción y procesamiento y en 2001 ya exportaban madera certificada. Para aprovechar la madera que no cumplía los estándares, contrataron a un maestro en carpintería, crearon un pequeño taller y los jóvenes aprendieron a hacer y vender mue-bles. Y para los sobrantes de la mueblería, todavía estaban los artesanos. Rolando Soto, líder del movimiento artesano guatemalteco, confiesa que antes usaba madera proveniente de la tala ilegal, pero hoy usa el sobrante de las concesiones. Las mujeres no se quedaron atrás. En la comunidad Ixlú, diez mujeres iniciaron un negocio al que ahora se dedican cincuenta, quienes a su vez ocupan a más de 150 reco-lectores. Se trata del aprovechamiento de la nuez de ramón, usada desde el tiempo de los mayas, con la cual producen harina, bebidas y unas deliciosas galletas. Guatemala, las concesiones comunitarias han sido veinte veces más efectivas en cuanto a la protección del bosque que las áreas protegidas no concesionadas. 142
  8. 8. aAccording to Nubia Sosa, manager of the Árbol Verde Community Association, it all seemed impossible in the beginning, but little by little, by adding value to forest resources, glimmers of success started to appear. This association, which manages some 128,000 acres, began in 1999 with selective logging and an AOP for high-quality wood such as oak. A couple of years later they were able to buy cutting and processing tools and, by 2001, they were already exporting certified timber. In order to avoid wasting wood that did not meet the standards, they hired a car-pentry teacher and created a small workshop where young people could learn to make and sell furniture. Artisans put the rest of the leftover wood to good use. Rolando Soto, leader of Guatemala’s artisan move-ment, confesses that in the past they used illegally-logged wood, but now they use concession leftovers. Women have not been left behind. Ten women of the Ixlú community started a business that has expanded to include fifty people, who in turn provide work for 150 harvesters. They collect breadnuts (Maya nuts), which have been used since the time of the Maya, and produce flour, beverages, and delicious cookies. In Guatemala, areas with community concessions have been twenty times more effective in protecting the forest than non-concession protected areas. 143 B I L I D A D
  9. 9. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e 144 tTras un largo proceso de capacitación, cuenta a Marta Julia, vocal del consejo de Carmelita, lograron que los xateros (quienes se dedican a la extracción de hojas de xate para arreglos florales) cortaran dos o tres ramitas en vez de cortar la planta entera. Hoy, solo en Carme-lita, se exportan de 125 a 300 paquetes de hojas por semana extraídas en ciclos rotativos, garantizando así la sostenibilidad. La actividad turística también ocupa muchas manos. El éxito de la estrategia sostenible de extracción de madera, xate, nueces y chicle del bosque se evidencia cuando turistas, aventureros y naturalistas de todo el mundo vienen a caminar durante días por los extensos territorios donde aún corren libres jaguares, pumas y pecaríes. After a long training process, relates Marta Julia, spokeswoman for the Carmelita council, they managed to convince the xateros (harvesters of xate palm leaves for flower arrangements) to cut two or three branches instead of taking the entire plant. Today, Carmelita alone exports 125 to 300 packages of leaves per week; the leaves are picked in rotating cycles, ensuring sustainability. Tourism also provides employment for many people. The success of the strategy of sustain-ably using wood, xate, nuts, and chicle from the forest is evident in the number of tourists, adventurers, and naturalists from around the world who spend days hiking through the vast expanses where jaguars, pumas, and peccaries still roam free. Las comunidades indígenas, que por siglos han convivido con el bosque sin degradarlo, podrían negociar servicios ambientales y venta de bonos de carbono con mercados internacionales. S O S T E N I B I L I D A D
  10. 10. AVISO GRIM INT PANAMA 145
  11. 11. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e S O S T E N I B I L I D A D Eel plan de manejo y la diversificación económi- t ca trajeron mejoras en la infraestructura social. Durante los catorce años que lleva el modelo se ha reducido el analfabetismo, se han creado unos 3.000 empleos anuales y han sido beneficiadas di-rectamente unas 7.600 personas. Las concesiones comunitarias, además, han sido veinte veces más efectivas en cuanto a la protección del bosque que las áreas protegidas no concesionadas. Con los ingresos de las actividades forestales, el bosque ha autofinanciado su protección, y se han reducido la tala ilegal y los incendios forestales. La tasa de deforestación anual en la Reserva de la Biosfera Maya en años recientes es del 1,18%, mientras que dentro de las diez concesiones sin problemas de gobernanza ha sido apenas del 0,008%. Antes de las concesiones comunitarias estos bosques representaban el 8,7% de la cobertura forestal del país y ahora suman el 10,7%. The management and economic diversification plan has improved the local social infrastruc-ture. During the fourteen years the model has been in operation, illiteracy has dropped, some 3,000 jobs per year have been created, and around 7,600 people have directly benefited. In addition, community concessions have been twenty times more effective than other strate-gies in protecting the forest. Income from the forest has allowed it to essentially finance its own protection, and there are fewer forest fires and less illegal logging. The annual defor-estation rate in the Maya Biosphere Reserve has been 1.18% in recent years, while it has registered at just .008% in the ten concession areas with no problems of governance. Before the emergence of community concessions, these forests represented 8.7% of the country’s forest cover; they now total 10.7%. Indigenous communities have coexisted with the forest for centuries without destroying it; now they may be able to perform environmental services and offer sales of carbon offsets on the international market. 146
  12. 12. AVISO CARTER 147
  13. 13. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e S O S T E N I B I L I D A D SSin embargo, hay amenazas: los primeros contratos están a punto de vencer y las comu-nidades t temen que no sean renovados. Carlos Kurzel, encargado de comunicaciones de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP), dice que el deseo común es “seguir manejando el bosque con justicia social”. En vez de terminar, la experiencia de Guatemala debería llegar a replicarse en otras regiones. Según la ONG Prisma, cuya misión es promover el desarrollo sostenible mediante alianzas y redes, “la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques ha servido como un campo de intercambio de conocimiento con otras comunidades en Mesoamérica y del mundo”. No obstante, según la misma fuente, estas comunidades “deben luchar primero por conseguir la gobernabilidad de sus tierras”. This success is under threat, however because the first contracts are about to expire and the communities fear they may not be renewed. Carlos Kurzel, communications manager for the Petén Forest Communities Associa-tion (ACOFOP), says that people would like to “continue managing the forest with social justice.” Instead of ending this community ex-periment, the experience of Guatemala should be replicated in other regions. According to the NGO Prisma, whose mission is to promote sustainable development through alliances and networks, “the Mesoamerican Alliance of Peoples and Forests has served as an arena for communities in Mesoamerica and the world to exchange knowledge.” Nonetheless, the same source notes that these communities “must first fight for the right to govern their lands.” 148 Indígenas y comunitarios están atentos a la Reunión de las Partes del Protocolo de Kioto, este mes en Perú.
  14. 14. AVISO STARWOOD 149
  15. 15. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e S O S T E N I B I L I D A D e Indigenous peoples and community members are focusing on the Meeting of the Parties to the Kyoto t 150 El tema es delicado y controversial. ¿Quién tiene los derechos sobre los bosques que aún le quedan a la humanidad? Mesoamérica ha encontrado una respuesta y lleva la delantera en el reconocimiento de “derechos comunitarios”. Según Prisma, casi el 65% de los 83 millones de hectáreas de bosques de esta región está en manos comunitarias. Otro caso es Panamá. Según un estudio de la Universidad de McGill en conjunto con el Ins-tituto Forestal de Chile (INFOR) y el Instituto Smithsonian en Panamá, en 2008, las áreas pro-tegidas más los territorios indígenas hospedaban el 77% del bosque maduro de Panamá. Pero, según Cándido Mezúa, máximo representante de los pueblos indígenas de Panamá, pese a que han habitado y convivido con los bosques desde tiempos ancestrales, los indígenas en Panamá solo tienen jurisdicción sobre el 11% de las tierras que habitan. Protocol, to be held this month in Perú. The subject is sensitive and controversial. Who owns what remains of the forests? Mesoamerica has found an answer and become a leader in recogniz-ing “community rights.” According to Prisma, ap-proximately 65% of the region’s nearly 206 million acres of forest are in community hands. Panama is a different case. According to a McGill University study done in conjunction with the Forest Institute of Chile (INFOR) and the Smith-sonian Institute in Panama, in 2008, protected areas plus indigenous zones accounted for 77% of Panama’s mature forests. But, as noted by Cán-dido Mezúa, the leading representative of indig-enous peoples in Panama, even though these peoples have inhabited and coexisted with the forests since ancestral times, in Panama they have jurisdiction over only 11% of the lands they inhabit.
  16. 16. AVISO BMW MINI 151
  17. 17. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e 152 Eel líder comenta que tras el establecimiento de t la primera comarca indígena de Guna Yala, en 1938, el movimiento indígena panameño pisó fuerte en la lucha por los derechos de sus tierras para la creación de más comarcas, en donde la autoridad interna tradicional de cada cultura es la que resguarda y administra el bosque que la rodea. Y, efectivamente, la posterior declaratoria de otras cuatro comarcas indígenas es conside-rada algo ejemplar para el mundo entero. Esto no significa que la tarea esté terminada: algunas comunidades quedaron fuera de los territorios comarcales. En 2008 estas comunidades se establecieron como “tierras colectivas”, pero si-guen luchando por conseguir los derechos sobre sus tierras y los recursos que allí se encuentran. Un ejemplo se halla a orillas del río Chagres, en medio de un paraíso natural. Allí, cinco comunidades de la etnia emberá habitan zonas de un Parque Nacional y, por tanto, no pueden aprovechar los recursos del bosque, incluida la madera para construir sus vivien-das. Viven en un lugar rico en recursos, pero no pueden sacar provecho de ellos. The leader explains that after the first indig-enous district was established in Guna Yala in 1938, the Panamanian indigenous move-ment, fighting for the right to their lands, came down strongly in favor of the creation of more districts, in which each culture’s tradi-tional leadership would protect and man-age the surrounding forest. The subsequent creation of four more indigenous districts is considered an example for the entire world. This does not mean that the task is finished: some communities were left outside district boundaries. In 2008, these communities were established as “collective lands,” but they con-tinue to fight to obtain rights over their lands and the resources on them. This point is illustrated by lands on the banks of the Chagres River, which runs through a natural paradise. Here, five Emberá commu-nities inhabit zones of a National Park, which means they cannot exploit forest resources or even use the wood to build their houses. Their homeland is rich in resources, but they cannot benefit from them. S O S T E N I B I L I D A D
  18. 18. AVISO SPECIALIZED LAFAM 153
  19. 19. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e S O S T E N I B I L I D A D 154 Ddesde 1991 las comunidades indígenas de s Panamá se organizaron en la Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas (COONAPIP), compuesta por nueve congresos de siete etnias, de las comarcas y de las propiedades colectivas. En el marco actual de las Naciones Unidas y el Protocolo de Kioto, para COONAPIP es de suma importancia el reconocimiento de los de-rechos de sus tierras y de sus recursos naturales. Las comunidades indígenas, que por siglos han convivido con el bosque sin degradarlo, podrían negociar servicios ambientales y venta de bonos de carbono con mercados internacionales; pero, para lograrlo, es vital aclarar la gobernabilidad de estas áreas. La historia es compleja pero ya se están viendo los frutos. El pasado septiembre, durante la cumbre del cambio climático realizada en Nueva York, COONAPIP solicitó una agenda indígena en el plan de gobierno que fuera inclusiva y participativa y les diera voz y voto, tanto en las negociaciones de la ONU como en planes nacionales relacionados con el bosque y el agua. Solicitaron también la creación de tres nuevas comarcas indígenas para los pueblos naso, bribri y una más para las comunidades gunas ubicadas fuera de la comarca actual. Since 1991, Panama’s indigenous communi-ties have been organized under the aegis of the National Organization of Indigenous Peoples (COONAPIP), consisting of nine congresses of seven ethnic groups, the districts, and the collective lands. In the current framework of the United Nations and the Kyoto Protocol, COONAPIP believes it is of utmost importance to gain recognition of rights over their lands and the resources on them. Indigenous communi-ties have coexisted with the forests for centuries without destroying them; now they may be able to oversee environmental services and sales of car-bon offsets on the international market, but just who governs these areas must be clarified first. This is a complicated matter, but there is some evidence of progress. During the climate change summit held in New York last September, COONAPIP requested that indigenous issues be included in an inclusive and participatory platform, and that indigenous peoples have the right to voice and vote, both in UN negotiations and in national plans dealing with forests and water. They also requested the creation of three new indigenous districts for the Naso, Bribri, and Guna communities located outside the cur-rent district.
  20. 20. AVISO BEST DOCTOR 155
  21. 21. r e p o r t a j e / r e p o r t a g e 156 Presidenta Andrea Lino y dirigentes de la comunidad Emberá Drua. / President Andrea Lino and authorities of the Emberá Drua community. lLa propuesta fue ratificada en Panamá el 11 t de septiembre pasado. Los pueblos indígenas, el gobierno de Panamá y las Naciones Unidas acordaron ponerla en marcha en cien días a partir de la firma. Para Cándido Mezúa este es solo el primer paso, uno muy importante, en la búsqueda de un balance entre el uso de los recursos naturales por parte de los indígenas panameños y el bienestar del bosque, que han visto disminuir en sus alrededores. Tanto las comunidades al norte de la provincia de Petén como las comunidades indígenas de Panamá, están atentas a los resultados de la reunión de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la décima sesión de la Reunión de las Partes del Protocolo de Kioto, que tendrá lugar este mes, en Perú. En dicho encuentro se espera lograr un acuerdo global para abordar el cambio climático relacionado con el comercio de carbono, para lo cual es necesario tocar el tema de la tenencia de tierras en áreas altamen-te forestadas, como Guatemala y Panamá. The proposal was approved in Panama last September 11. Indigenous peoples, the Pana-manian government, and the United Nations agreed to implement it within one hundred days of signing. For Cándido Mezúa, this is only the first step, albeit a very important one, in the search to balance the use of natural resources by Panamanian indigenous peoples with the well-being of the forests, which are disappearing before their very eyes. The communities in northern Petén and the Panamanian indigenous communities are observing the meetings happening during the United Nations Framework Conven-tion on Climate Change and the tenth session of the Meeting of Parties to the Kyoto Protocol, which will be held this month in Perú. This meeting is expected to produce a global agreement to address climate change in relation to carbon trading, which cannot be decided without addressing the posses-sion of land in heavily-forested areas such as Guatemala and Panama. S O S T E N I B I L I D A D

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