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12 sujecionbovinos

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12 sujecionbovinos

  1. 1. Capítulo 12. Sujeción de bovinos Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-UNAM 427 Capítulo 12. Sujeción de bovinos
  2. 2. Enciclopedia Bovina 428
  3. 3. Capítulo 12. Sujeción de bovinos Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-UNAM 429 Sujeción de bovinos Para efectuar cualquier tipo de manipulación o pro- cedimiento sobre el ganado bovino, es indispensa- ble para el médico veterinario zootecnista ejercer cierto grado de sujeción que controle la actividad y los movimientos del animal.Dicha sujeción puede ir desde el control etológico que se ejerce sobre el animal a través de la voz, hasta la total restricción de la actividad y la completa inmovilización que producen algunos agentes químicos. Ante anima- les potencialmente peligrosos o de gran tamaño, suele emplearse una combinación de recursos psi- cológicos, físicos y químicos de sujeción. En todo momento se debe estar conciente de la responsabilidad que implica mantener el control ab- soluto de la vida de los animales, y preocuparse por su bienestar y tranquilidad. El empleo de adecuadas técnicas de manejo conduce a mejorar los sistemas de producción. Es obligación del veterinario realizar su trabajo con los animales de la manera más adecuada, para evitarles dolor innecesario y ayudarles para no su- frir el menor trastorno etológico. Cuando se tiene sujeto a un animal y se realiza sobre él cualquier técnica de manejo, se tener presente que, en muchos casos, éste tiende a escapar del dolor y no puede evitar la sensación de miedo. Los bovinos son grandes y fuertes y, si bien, no son muy rápidos como los caballos, son lo suficientemente ágiles para contrarrestar la fuerza del hombre. Para lograr la suje- ción eficaz de los bovinos debe considerarse: Se debe tener suficiente práctica en la ejecu- ción de los métodos de contención. Contar con el conocimiento adecuado del com- portamiento de los animales, para manejarlos inteligentemente, en lugar de tratar de superar- los a base de fuerza. Tener equipo resistente, de tamaño adecuado y en buen estado, además de habilidad para ma- nipularlo. El método de sujeción a emplear debe ir en re- lación al procedimiento a realizar sobre el ani- mal. Algunos de los métodos de sujeción que se descri- ben en esta sección no se utilizan con el ganado lechero, ya que este ofrece menos dificultades de sujeción que el ganado de carne. En términos gene- rales, lo que se necesita para el controlar del ganado lechero son establos comunes, cabestros y sistemas de corrales y pasillo. En los bovinos de carne, por el contrario, para inmovilizar adecuadamente a los ani- males se suele requerir de pasillos de separación, potros de contención, etcétera. Hay algunas cosas que debemos tener en men- te cuando se trabaja con bovinos: En primer lugar, nunca se debe confiar en toros de raza lechera, que aunque son tranquilos y dóciles en apariencia —so- bre todo cuando han recibido una atención regular de los encargados— no se puede predecir su con- ducta y es un error respaldarse en su apariencia tran- quila y dócil. Siempre que se trabaje con ellos, se debe estar seguro de tenerlos completamente inmovilizados. Los toros de carne no son tan agresivos como los toros lecheros, pero distan mucho de ser dóciles
  4. 4. Enciclopedia Bovina 430 y tranquilos, por lo que deberá manejárseles con precaución. Siempre que el ganado de carne se ten- ga que sujetar de pie, deberá colocarse en una pren- sa o potro de contención, ya que estos animales son demasiado grandes y fuertes para ser sujetados úni- camente con cuerdas. Las vacas lecheras deberán permanecer sujetas el menor tiempo posible. Ellas están acostumbradas al manejo, pero son animales excitables y temen a lo que no les resulta familiar. Con frecuencia se moles- tan y se resisten a métodos complicados de sujeción, pero pueden someterse a otros más simples. El manejo y sujeción del ganado cebú es uno de los más difíciles de realizar ya que son animales nerviosos y temperamentales. Los animales maltratados aprenden a reaccio- nar de una manera violenta. El abuso de los bastones eléctricos o garrotes produce animales agresivos con mala disposición. El manejo de los animales debe ser siempre con la mayor suavidad posible, se deben evitar gritos, manganas y amarres innecesarios ya que lo único que provocan es entorpecer la labor. Cabestros El cabestro es el menos rudo de los métodos de su- jeción para el ganado bovino. También es el más común, si se considera todas sus variantes. El cabestro improvisado es quizá el más versátil de todos. Su versatilidad se debe a que se le puede confeccionar con cualquier tipo de soga, desde cáña- mo duro hasta nylon o polipropileno. La fácil coloca- ción de este implemento permite que con frecuencia sea empleado como fuente única de sujeción. Narigón El narigón es un instrumento inapreciable en la su- jeción de los bovinos, aunque puede llegar a lasti- marlos mucho, sobre todo cuando se utiliza inapropiadamente. Con el narigón y una compuer- ta de cabecera o establo con cepo es posible mante- ner al animal de pie y quieto para la ejecución de muchas técnicas, como inyecciones intravenosas y tratamiento de la pododermatitis. El narigón inflige suficiente dolor para impedir que el animal intente escapar, pero no le hace daño. Para controlar manualmente a un animal por la nariz, sitúese a un costado del mismo a la altura de la cabeza, volteando hacia la misma dirección en que el animal mira. Sujételo por la nariz utilizando con firmeza el dedo índice en una fosa nasal y el pulgar en la otra. No espere a que el animal se so- meta dócilmente a la sujeción con la mano, lo más probable es que sacuda la cabeza con fuerza de un lado a otro y de arriba hacia abajo. En ocasiones este procedimiento es suficiente para sujetar al animal sin necesidad de aplicar el na- rigón; si no lo fuera, coloque el narigón con rapidez en su lugar con la otra mano y oprímalo para cerrar- lo. Esto hará que el animal inmediatamente deje de mover la cabeza de un lado a otro. El narigón debe tener un pequeño tramo de soga. La manera correcta de usar el narigón es colo- carlo en lo ollares y jalarlo cuidadosamente hasta que el animal gire su cabeza hacia un lado; dar dos vueltas con la soga a un poste o tubo y hacer que algún asistente sujete el extremo de la misma: Ja- más se debe amarrar la soga, ya que el animal pue- de echarse y romperse la nariz antes de que haya tiempo para soltarlo. Anillo nasal Independientemente del sistema que se utilice, con- forme los toros se acercan a los 12 meses de edad es necesario colocarles un anillo nasal. Un vaquero con experiencia o un veterinario pueden aplicar el anillo mientras el animal está convenientemente sujeto. En este caso, se usa un anillo autoperforante que se coloca a una distancia de 1 pulgada por den- tro de la punta de la nariz, haciéndolo pasar a tra- vés de los tejidos blandos y delgados que separan las fosas nasales. Colocar una cadena ligera en el anillo como una medida adicional de seguridad facilita el manejo de este. El largo de la cadena debe ser el suficiente para que llegue al piso. Los toros aprenden a caminar
  5. 5. Capítulo 12. Sujeción de bovinos Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-UNAM 431 con lentitud para no pisarla. La cadena no debe col- gar del anillo cuando los toros estén sueltos en un corral o cuando no sea posible observarlos una vez al día. La cadena puede llegar a atorarse en la male- za o en una cerca y el toro puede quedar atrapado lejos del alimento o agua. El uso de una pértiga fija al anillo nasal permite que los operadores se mantengan alejados del ani- mal reduciendo la posibilidad de un accidente. Sujeción por la nariz En algunos casos los animales se tornan reacios y se echan dentro de las jaulas de contención. En este caso, se afianza la nariz del animal colocando la palma de la mano sobre una fosa nasal para impedir la respiración. Si el espacio y las instalaciones lo permiten, se coloca el otro brazo alrededor de la cabeza del animal para sujetarlo mejor. Cuando este trata de respirar, mueve con fuerza la cabeza en to- das direcciones tratando de escapar de la sujeción, pero se sostiene el agarre hasta que el animal se desespera por falta de aire y se incorpora. No obstante este manejo, algunas reses resul- tan más listas y empiezan a respirar por la boca. Si esto sucede, se mantiene la boca del animal cerrada mientras se le sujeta por la nariz. El animal se incor- porará ante la incomodidad. Sujeción por la cola De vez en cuando es necesario sujetar un animal distrayéndolo mientras se aplican otros métodos de sujeción. El agarre por la cola resulta muy eficaz dentro de los pasillos para impedir su retroceso cuando se le está castrando. Por ejemplo, pararse a un lado del animal, tomarlo por la cola cerca de la base de ésta y tirar de ella hacia arriba y por encima del lomo. En términos generales, el animal no coceará mien- tras se le sostiene del rabo en esta posición. Algo que debemos de tener siempre presente es que la cola de los bovinos no es tan fuerte como la de los caballos y estos animales nunca deberán ser jalados bruscamente de ella; sus vértebras cau- dales puede dislocarse fácilmente por esta mala práctica se manejo. Torcimiento del rabo Cuando algún animal esté reacio a moverse o a en- trar por un pasillo o puerta, puede obligársele a en- trar retorciéndole su cola. Siempre deberá tenerse cuidado para que la torcedura no sea tan fuerte que rompa el rabo. Los métodos que se pueden usar con eficacia son dos: El primero consiste en hacer un lazo con la cola; el segundo, es formar una S empujando hacia arriba. Para aplicar cualquiera de estos métodos, uno asegurarse de estar a un lado del animal para no sufrir lesiones. Flanqueo de becerros El flanqueo o sujeción por un flanco es uno de los métodos que se usa con eficacia para inmovilizar becerros pequeños hasta 300 kg. Para hacerlo, pri- mero se acorrala o laza el becerro para capturarlo. Muchas de las técnicas de manejo que se utili- zan para animales de carne o leche, como la aplica- ción de etiquetas, tatuajes, castración, cuidado del cordón umbilical e inyección de vitaminas, puede efectuarse mientras se sujeta a los becerros por un flanco y se inmovilizan contra el suelo Derribo de ganado El derribo se refiere al hecho de obligar a un animal a echarse sobre uno de sus costados mediante una serie de presiones aplicadas sobre sus músculos y nervios mediante sogas cuidadosamente colocadas y ajustadas. Esta forma de sujeción sólo se debe emplear cuando es necesaria la inmovilización casi absoluta del animal y no se dispone de jaula ni mesa reclinable. Antes de derribar al animal se inspecciona el piso donde este va a caer, para asegurarse de que no haya piedras, terrones ni cualquier otra cosa que pueda provoducirle cortaduras o abrasiones. De ser posible
  6. 6. Enciclopedia Bovina 432 conviene usar algo de cama para amortiguar la caída. El ganado muy grande puede ser fácilmente derribado por el método que se describe a conti- nuación: Se hace un nudo corredizo con el cual se abarca la base de los cuernos y después se dirige la cuerda por el borde dorsal del cuello hasta el tercio superior de esta región, cuyo punto se enlaza. Se vuelve a enlazar por detrás de la espalda y se da otra lazada a nivel de los ijares, dirigiendo el extre- mo de la cuerda hacia atrás a lo largo del sacro. Si Fuente de imágenes: Dr. Mauricio García. Guía Bayer de podología bovina. http://www.mgar.vet.br/podologia/aspInicio.asp?lang=3&posicao=1 se quiere derribar el animal del lado izquierdo, se da el tirón del lado derecho o viceversa. Todo esto se realiza manteniendo al animal sujeto por un ca- bestro a un poste o argolla a una altura de 18 pulga- das por encima del suelo. Debe utilizarse esta técnica con gran precau- ción, ya que puede ocasionar complicaciones de la preñez o desviación del abomaso a causa de la tor- sión, o meteorismo por hacer que el animal perma- nezca mucho tiempo sobre su costado.

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