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Lectura analítica de la obra de richard sennet la corrosión del carácter

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Lectura analítica de la obra de richard sennet la corrosión del carácter

  1. 1. Lectura analítica de la obra de Richard Sennet "La corrosión del carácter"Aplicación de las narrativas como metodo en ciencias sociales al estudio de casos. Núria Pérez Olid © Facultat de Ciències Econòmiques i Empresarials UB Sociologia General 1
  2. 2. Indice temático:• Introducción: Breve descripción de la obra y resumen de los apartados y conceptos más importantes como investigación multidisciplinar en la que conviven antropología, economía y sociología para diseccionar lo más sustantivo en el tránsito desde el "capitalismo de clase al sistema actual o capitalismo flexible". Pag: 3- 4• Lectura analítica de la obra: Profundización en el texto de Sennet respetando su línea argumentativa y releyendo en clave personal sus conceptos fundamentales. Pag. 5-10• Las narrativas como método en las ciencias sociales: Aproximación al concepto narrativas en sus atributos ontológicos y epistemológicos, en virtud a los cuales se pueden comprender los sentidos del mundo social y del individuo. Pag. 11• Estudio de casos: Presentación de 2 biografías y narrativas asociadas de los protagonistas según el estilo de Sennet. Pag. 12-15• Bibliografía: Pag. 16 2
  3. 3. Introducción:Richard Sennett, sociólogo norteamericano afincado en Londres y actual profesor de la LondonSchool of Economics, aborda en su libro La corrosión del carácter (Las consecuenciaspersonales del trabajo en el nuevo capitalismo) - una investigación multidisciplinaria en la queconviven antropología, economía y sociología para diseccionar lo más sustantivo en el tránsitodesde el "capitalismo de clase al sistema actual o capitalismo flexible".Sennet contrapone el modelo estructural del capitalismo fordista al nuevo modelo decapitalismo que puede resumirse en el siguiente cuadro: MODELO ANTERIOR NUEVO MODELO Fordismo /taylorismo Especialización flexible / postfordismo Rigidez Flexibilidad – capacidad de respuesta Producción en masa Producción en lotes Maquinaría específica Maquinaria flexible Productos normalizados Productos diferenciados Just in case / gran almacenaje Just in time / almacenaje mínimo Descualificación Cualificación Integración vertical Descentralización decisiones Puestos individualizados Integración tareas / trabajo en equipo Fábrica total Fábrica difusaSennet estudia las consecuencias psico-socio-económicas que ambos modelos implican sobreel individuo, en su carácter, en relación con los otros, en la forma de organizar resistencia, endefinitiva en su percepción y ubicación del y en el mundo.La reflexión que Sennett hace sobre el fracaso laboral es interesante. Según él, el fracaso másprofundo hoy día consiste en "no poder estructurar una vida personal coherente; no realizaralgo precioso que llevamos dentro; no saber vivir sino meramente existir". (p.125).Del análisis de Sennet se desprende que las nuevas condiciones laborales son, más querequisitos que demanda un nuevo contexto económico, nuevas estrategias de dominación querequieren el desmantelamiento de los derechos laborales y sociales (recorte de prestacionespor subsidios, recortes en gastos de salud, jubilaciones, etc.) y atacan desde su base todaposible resistencia por parte de la clase trabajadora, sometiendo a todos sus miembros a lacontinua amenaza del paro. Sin embargo, este proceso está socavando la legitimidad delcapitalismo actual. Richard Sennet concluye su libro así: "Un régimen que no proporciona a losseres humanos ninguna razón profunda para cuidarse entre sí no puede preservar por muchotiempo su legitimidad". (p. 155).Sennet se basa en cuatro estudios de caso:1) Un joven consultor -treintañero- que ha triunfado profesionalmente pero que vive una sensación de fracaso personal como padre al no poder encarnar los valores morales que intenta transmitir a sus hijos, al no poder ofrecer un ejemplo de vida profesional como lo recibió de su padre, y al vivir fugazmente la amistad y la comunidad local de residencia, debido a los repetidos cambios de ciudad que ha tenido que afrontar. Su sensación es que la nueva economía ha lanzado a la deriva su vida interior y emocional. 3
  4. 4. 2) Un grupo de ingenieros que ronda la cuarentena y que ha sido despedido de IBM. La sensación de fracaso de este grupo es desoladora. Uno de los miembros dice: "Nos hicieron sentir como si fuéramos la causa de su fracaso [el de la empresa IBM, que registró fuertes pérdidas] mientras los peces gordos hacían millones". Un efecto especialmente grave para la vida social es que todos los miembros del grupo habían perdido interés por los asuntos cívicos y se habían refugiado en su interior, haciéndose miembros de las iglesias locales.3) El caso de una mujer madura (53 años) que entra a trabajar en una empresa de publicidad. Constata cómo su experiencia se desprecia, y se presenta al trabajador maduro como inflexible y reacio al riesgo, en definitiva como inútil. Los prejuicios respecto a la edad, según Sennett, sirven a diversos propósitos: en primer lugar, los trabajadores maduros suelen ser más críticos con sus superiores que los jóvenes. Aunque suelen ejercer la crítica por ser más leales a la empresa, el hecho molesta a sus superiores. Por otro lado, los trabajadores mayores son objeto de agrupamiento en un banco de candidatos fácilmente disponibles para el despido ante una eventual reestructuración.4) Un grupo de panaderos que sienten la inutilidad de su larga experiencia en el oficio, ya que las tareas a realizar cuando se moderniza la empresa se controlan desde los iconos de la pantalla del ordenador, lo cual puede hacer cualquier trabajador sin experiencia. Para el enfoque marxista esto representa un paso más allá del despojo sufrido por los trabajadores al desposeerles el capitalismo de los medios de producción: en la sociedad de la información también se les despoja del conocimiento, que queda reservado para una élite de ingenieros. 4
  5. 5. Lectura analítica de la obra:En la obra, Sennett revisa los cambios que están transformando la experiencia laboral ensociedades donde la movilidad a este respecto es casi compulsiva. Los efectos “corrosivos” deesta movilidad en perpetua aceleración sobre el carácter de las personas son tratadosvívidamente gracias a la articulación casi literaria de una serie de historias laborales trabadasen la historia intelectual del propio Sennett.Algunas de las historias del libro retoman y continúan indagaciones anteriores del autor, otrasincorporan nuevas experiencias siempre desde el conocimiento directo del autor. De modo queel libro a la vez que relata una transformación importante en las ideas sobre el trabajo delmundo en que vivimos, testimonia de los cambios que el propio Sennett ha tenido que asumirpara entenderla.En efecto, una de las formas privilegiadas de describir esta transformación se refiere a lailegibilidad con la que el mundo del trabajo se muestra a quien se aventura en él. Nadie pareceya poder saber con un mínimo de certidumbre cuándo ha prosperado, ni qué supone unapromoción laboral; tampoco sabe nadie a ciencia cierta quién es el responsable ni cuántodurará su relación laboral.Como navegante antiguo con cielo nublado, por abundar en un paraje metafórico humanísticomuy frecuentado por el propio Sennet, quien trabaja hoy se encuentra a la deriva. Me pareceleer que, al mismo tiempo, este mundo se ha hecho algo ilegible para Sennett quien, con todala honradez que sólo se puede pedir a un maestro, no deja de hacer constar sus sorpresasante el sesgo que ha dado el capitalismo, que ha invalidado muchas de las convicciones acercadel futuro del mismo. El capitalismo parece tener en la manga muchos más ases de los queMarx previó. El último era impensable y, sobre todo, inquietante: ha llevado al límite la libertadhasta “imponerla” al trabajador. ¿Dónde resistir? El carácter parece ser el último baluarte parahacer frente a un régimen económico que se desvanece en el aire sin dejar de hacer sentir supeso.La reflexión que cierra el final del libro revela su esperanza en una resistencia que empieza enel interior:"Por lo tanto, mientras entraba y salía de las salas de conferencias, entre montañas delimosinas y de policías en las montañosas calles del pueblo, me pareció que este régimenpodría la menos perder su control sobre las imaginaciones y sentimientos de los que estánabajo. He aprendido del pasado duro y radical de mi familia: si se produce un cambio, se dasobre el terreno, entre personas que hablan por necesidad interior más que a través delevantamientos de masas. No sé cuáles son los programas políticos que surgen de esasnecesidades internas, pero sí sé que un régimen que no proporciona a los seres humanosninguna razón profunda para cuidarse entre sí no puede preservar por mucho tiempo sulegitimidad." (p. 155).Lo que la movilidad laboral suscita en sociedades donde el trabajo es un bien escaso y elesfuerzo de todos se orienta a conservarlo es la ansiedad de la pérdida y la búsqueda, es decirconvoca una narrativa característica de cuento de hadas. Pero en una sociedad donde eltrabajo no escasea tanto como provoca la insatisfacción del fracaso, el efecto de la movilidades más complejo y sutil, toca un momento del ser humano que Sennett localiza en el carácter.De este modo el juicio se ubica entre el exterior y el interior, esquiva la oposición entre ser yparecer, y da a lo que vemos de los demás la dignidad de una modesta verdad; un rasgo decarácter es a la vez propio y público, se ofrece con una legibilidad especial que no tiene niaspira a lo único de la personalidad, sino a ese rango de generalidad que admite el juicio, una 5
  6. 6. generalidad que no deriva del alcance de una definición, sino de la constancia y la permanenciaque percibimos en la experiencia del trato con los demás.Sennett destaca el valor ético del carácter, inseparable de los tiempos largos, que encuentraexpresión en la lealtad, el compromiso, la capacidad de sacrificar lo inmediato en atención a undeseo más pleno y abarcante. Hablar de carácter exige disponer de un tiempo ancho en el quepercibir el valor del comportamiento de los otros y en el que mostrar la amplitud del propio.La ojeada sinóptica sobre nuestra vida laboral haría posible en estas condiciones el relato decómo hemos llegado a ser lo que somos, expertos conocidos y reconocidos como tales graciasa una experiencia amplia, una historia de la que derivar incluso consejos y moralejas.En un mundo de lo inmediato y del corto plazo, de la relación superficial que puede sersesgada de raíz sin rozar siquiera la piel de los que la entablan, hablar de carácter esimposible, y la historia está amenazada constantemente.Las biografías, en efecto, se responden para componer un análisis de la degradación personaly una posible salida a la dignidad. En esta ocasión destacare los momentos que parecen dar alensayo un ritmo en tres tiemposHe tomado tres historias, la de Rico, la de Rose y la de los técnicos de la IBM, que nospermiten construir una suerte de narrativa de liberación, precisamente la que parece abolidapor las nuevas formas de trabajo, una que nos permita imaginar un futuro más humano. A lanegación neocapitalista responde Sennet articulando su investigación con “el sentido de unfinal”, tímido pero esperanzado.Una primera historia, la de Rico, nos habla de un éxito, de un hombre que representa a laperfección el sentido “actual”, o al menos inminente, del trabajo, que se resume en unadisponibilidad absoluta para recomenzar en nuevos empleos desde cero, no ya en el sentido desu categoría o escalafón. Se trata del cero más sutil, aquel por el que su formación anterior, suexperiencia adquirida en una práctica continuada, sus contactos y conocimientos previos, suhistoria laboral en definitiva, no valen, es más, representan un lastre que dificulta su adaptacióna nuevas tareas que exigen una apertura incondicional, una sociabilidad exacerbada y unacooperación que presenta matices de autosacrificio al equipo.Una reorientación radical de la idea de empresa, que considera, al parecer según el grueso delos teóricos de la cuestión, que la antigua gran corporación jerárquicamente organizada yprovidencialmente previsora en torno a proyectos a largo plazo es un mastodonte inoperante,ha encontrado una nueva fórmula que se ha convertido ya en imperativa.La clave de esta historia de Rico es que, a no ser por el propio Sennett, Rico no la tendría. Lasflexibles condiciones laborales a las que tan bien se ha adaptado y que le han procurado untriunfo envidiable que pocos alcanzan le han privado de la posibilidad de disponer y exhibir unahistoria. Rico se percata de las pérdidas a las que se ve abocado por su éxito, la del control desu propia vida, la de los vínculos sociales y familiares. Especialmente dramática es laincapacidad de “dar ejemplo” a sus propios hijos, incapacidad algunos de cuyos efectosconservadores Sennett subraya: la exaltación de la disciplina en los colegios que compensaranla que los padres y madres ya no pueden dar.Una de las partes más atractivas para una lectura analítica del libro es, obviamente, la quetoca al lenguaje, a la vez síntoma privilegiado del cambio y medio terapéutico en la propuestade Sennett. El que emplea Rico tiene tabúes muy reveladores: esquiva expresiones queconnoten pasividad: un despido es traducido a propia iniciativa, la movilidad es vocación delibertad en forma de responsabilidad absoluta por todo lo que le atañe. Ficticiamente ha 6
  7. 7. realizado una de las paradojas estoicas más escandalosas: quiere todo lo que le pasa. Pero elmodo de hacerse a esta condición sin punto arquimédico es una resistencia a todos losvínculos que empieza y culmina en el más insidioso, una resistencia al propio carácter, al símismo como firmeza destilada por un tiempo propio de vida, por una experiencia que se haconsolidado en un saber hacer mejor. Consecuentemente la resistencia se revela para Sennettvacua, como dejan constatar las inquietudes que asaltan constantemente a Rico sobre elcontrol que alcanza a tener sobre su vida. El movimiento incesante en el que Rico haceejercicio de su libertad acierta sólo a trazar un vacío poblado por la nada.La historia de Rose desempeña el papel de bisagra. Es la historia de quien desde el modotradicional y lento del trabajo se lanza a la barahunda del movimiento compulsivo de laempresa más desbocada y vana, la de la publicidad. Es una historia ejemplar para Sennet,pues ya no tiene que rastrear insatisfacciones más o menos bien disimuladas, sino quetenemos por fin un testimonio directo de quien se retiró no por fracaso o falta de éxitos, sino pordisgusto e incapacidad confesa de sobrellevar esos modos absolutamente intrascendentes deentender la propia actividad profesional. No es la clásica alienación de los medios y delproducto, ni la explotación salvaje de la capacidad de trabajo, ni de unas condicionesdickensianas todavía convocadas por ciertos economistas para conjurar los males del capital,sino, si se quiere, una alienación más sutil, la de la propia actividad.Los efectos de una vida de riesgo focalizada en operaciones instantáneas, para las que nadasirven ideas mínimamente generales ni tiene sentido hablar de coherencia, son extenuantespara Rose y amenazan con el derrumbe de su personalidad. El trabajo “libre” equivale a ponera la gente en condiciones permanentes de fragilidad y de pérdida, consecuencia de un mediode incertidumbre donde debemos apostar contantemente; el trabajo en equipo sin jerarquías niautoridad claramente establecidas nos arroja a un vagoroso deber de trabajo colectivo dondesólo se valora esa entrega a la tarea puntual. Desmemorización e infantilización. No es deextrañar que hayan desaparecido sin dejar rastro las responsabilidades, asumidascolectivamente, o las iniciativas, fraguadas en un elástico y siempre evasivo consenso. En estemedio de lo único que se responsabiliza al trabajador es de mantenerse en movimiento sinmostrar atadura alguna. Más allá no hay actividad alguna que logre dar identidad laboral altrabajador, con lo que nos enfrentamos a la paradoja de que en medio de la mayor libertad y enausencia, al menos aparente, de jerarquías de autoridad no logramos literalmente hacer nada,sino que todo, en cierto modo, nos pasa. La idea obsesiva es la de “ir a la deriva”.El capítulo dedicado a la ética del trabajo permite a Sennett resumir las líneas fundamentalesde su indagación en torno a una oposición fundamental entre antigua y nueva ética del trabajo.La antigua ética del trabajo se concentra en la sabia administración del tiempo, tiene su origenen la labor campesina donde el hombre se las tiene que ver con un tiempo que obliga a unadisciplina de la propia actividad. Hesíodo y Virgilio, poetas de la labor, dan la pauta. Es eltiempo natural, que traba entre sus grandes e imponentes regularidades un gradoextraordinario de indeterminación y caos; el hombre se hace a esta condición apropiándose deltiempo en forma de autodisciplina, se impone un régimen de acción que atienda a la vez a laestación y a la ocasión, que sepa ver la oportunidad en la circunstancia: saber prever y noposponer. Para contrarrestar el caos natural el ser humano intenta conjurar el caos en símismo. Sennet traza el proceso por el que esta autodisciplina se convierte en virtud: elestoicismo (el popular, se entiende), culmina la interiorización de la disciplina de la acción en uncarácter que se adquiere por una constante lucha contra aquello que nos impide atenernos a loque nos sobrepasa, a nuestras pasiones y nuestro desorden interior.Una inflexión inusitada del estoicismo tiene lugar cuando esta disciplina se atiene a un modofluido de ver al individuo, cuyo ejemplo está en las grandes narrativas de viaje y peregrinación ycuyo modelo está en la creación artística y su figura literaria en Pico della Mirandola. Pese a 7
  8. 8. todas las incompatibilidades sigue vigente el imperativo de “darse forma” a uno mismo, ladisciplina que se intensifica con el cristianismo, sobre todo en sus versiones reformadas queextreman la fórmula en términos “ascetismo mundano”. El espanto que provoca la perdición dela condición humana mundana y la perdición definitiva que amenaza en el ultramundo cobraexpresión en la actividad denodada que se agota en sí misma con la ansiedad de hacersesigno de salvación.Era de esperar, dice Sennett, que la superación de esta ética del trabajo se contemplara ennuestros tiempos como una liberación.Sennett es, sin embargo, reservado y llama a la reserva: según sea aquello que lo sustituya, ylas nuevas formas de trabajo en equipo con la ética que las regula, no parecen ofrecer al autordemasiadas garantías de la ansiada liberación del trabajador. A primera vista, son ciertamentela antítesis de la moral del trabajo. Sin embargo, Sennett descubre en ellas una gran opresión,última y suprema.En el trabajo en equipo ya no hay autoridad directa, no hay jerarquía aparente, las tareas soninmediatas y la responsabilidad se diluye junto con el éxito. La actividad laboral se reduce a unproceso de comunicación constante, obsesivamente “facilitado”, que genera una decisióncuando ha conseguido hacerse una idea generalizada en el grupo. No hay diálogo, hayconversación continua que genera, como le es propio, un clima de opinión, diríamos unambiente, disuelve los conflictos en la multiplicación de los encuentros y la fragmentacióninfinitesimal de los intercambios. De quien trabaja se exige sobre todo flexibilidad extrema,apertura al cambio y sensibilidad a los mínimos estímulos del rumor. Por lo mismo, unacapacidad de desprendimiento sin límite. Lo que une al grupo es una superficialidadcompartida.El peligro que amenaza en este modo laboral es, pues, el de la superficialidad. En realidad,como el propio Sennett reconoce, empieza a ser cuestionable que estemos ante una ética deltrabajo. De hecho, si algo caracteriza a esta nueva forma de trabajar es que diluye las fronterasentre ocio y trabajo, relaciones sociales y laborales. Si no fuera por el dinero que ganan,podríamos preguntarnos si en este caso las personas están realmente trabajando. Handesaparecido los rasgos estereotípicos del trabajo: la dureza de la actividad, el esfuerzo, lamonotonía, la asistencia al lugar de trabajo, la rigidez de un horario, la jerarquía laboral, hastael sentimiento de explotación en un momento en el que es imposible determinar el tiemposocialmente necesario para producir algo, y sólo queda el hecho de que se nos paga por unaactividad cuyos parámetros de valor nos son cada vez más opacos.Ciertamente, Sennett nos recuerda lo ilusorio de algunas de estas “desapariciones”: los jefes ylas promociones son sencillamente menos visibles, más difíciles de leer así como el ejercicio desu autoridad; la monotonía y la incomodidad menos palpables, el horario más tiránico y eltrabajo en equipo un procedimiento ingenioso para exigir la máxima adhesión de las personas.Sennet, al describir el poder sin autoridad propio del capitalismo flexible coincide con MichelFoucault: - Lo que hace que el poder se agarre, que se acepte, es simplemente que no pesasolamente como una fuerza que dice no, sino que de atraviesa, produce cosas, induce placer,forma saber, produce discursos, es preciso considerarlo como una red productiva que atraviesatodo el cuerpo social más que como una instancia negativa que tiene como función reprimir.-Bajo la gran operación orquestada en Davos se esconde una constatación sibilinamenteempresarial, la de que el individuo liberado es más manipulable por carecer de cualquierfirmeza en forma de vínculo, con los demás o consigo mismo. 8
  9. 9. Una imagen se impone: la hipocresía en un sentido casi etimológico, la habilidad del actor pararepresentar repentinamente cualquier papel que se le ofrezca con eficacia y, por supuesto, parasalir de la escena oportunamente.En definitiva, detrás de esta vagorosa moral del trabajo Sennett descubre la maniobra últimadel capitalismo para proseguir con una explotación que le es connatural, sólo que ahora no nossomete a condiciones de miseria, ni nos cicatea el tiempo o el sueldo, sino la vida laboral y depaso la vida misma. Cualquier modalidad de vínculo duradero y estable que nos permitiera unrespiro para dar una ojeada a nuestra vida y reconocer en ella una línea que se prolonga en elfuturo es vista en realidad por el empresario como un peligro de alta traición.Naturalmente, para Sennett no se trata de recuperar formas irremisiblemente caducas deentender el trabajo y la vida profesional, pero sí de cuestionar que la solución moderna deflexibilidad sea definitiva y buena. La moral primitiva del trabajo esforzado que da forma anuestra vida tiene con todo una cierta verdad que se encierra en la posibilidad de narrar ypropone que, si no en las formas férreas de sujeción, si al menos demos algún sentido lanecesidad humana de vínculos estables que, sólo ellos, acertarían a darnos razón paraocuparnos de los demás y una identidad reconocible a nuestra propia vida.Rose pudo volver a su antiguo negocio en el que recobró responsabilidad, vínculos e historia, ypudo así ilustrarnos acerca de lo que se pierde en las nuevas formas de trabajo, ni más nimenos que la libertad de puro estar en ella.La última historia es en buena medida complementaria de la primera. Si ésta contaba un éxitoque tiene visos de derrota, la experiencia de los empleados de IBM despedidos en el dramáticoproceso de racionalización de la empresa hacia el nuevo modo “fluido” es la historia de cómoun fracaso laboral deviene una victoria gracias a la narración que logra convertir en acción algoque realmente nos pasa, como es perder el trabajo. Los despedidos de IBM han sufrido larevolución laboral de que tratamos: no la han aprovechado como Rico, ni la han experimentadocríticamente como Rose. Han perdido fatal y repentinamente las grandes ventajas de laempresa providencial que les aseguraba continuidad. Sin embargo logran rehacerse al contaradecuadamente lo que les ha ocurrido.El camino por el que llegan a este autorreconocimiento tiene tres etapas. Al principio secontaron una historia de traiciones y conjuras que, demasiado confiados, no habían sabido leera tiempo. Más tarde se recurrió a la competencia desleal de industrias extranjeras, una suertede xenofobia encubierta. El victimismo sólo llegó a su fin cuando el acontecimiento dio enacción responsabilizable: no habían sabido cambiar a tiempo. De este modo la historiaprofesional de cada uno de los despedidos empieza a tener parte en la narración, y con ellaentran esos proscritos de la economía flexible: la responsabilidad, la experiencia, la iniciativa, lavoluntad, las opciones personalmente asumidas, el éxito y el fracaso. Al hablar del trabajo en elque eran expertos, los despedidos alcanzaron realmente algo en común que les faltaba cuandoeran sencillamente tracionados o víctimas.Se produce una suerte de catarsis bellamente descrita por Sennett:Los programadores han recuperado hablando la falta de conexión ausente en la pantalla. Sunarrativa parece en realidad pre-posmoderna en su esfuerzo por tener coherencia y una autoríasólida: “yo”. Podría decirse que la suya es- para usar otra expresión de moda- una narrativa dela resistencia, pero su alcance ético, el desenlace de esta conversación fue más profundo.Al final, los programadores hablaban con un aire más de irrevocabilidad resignada que de rabiapor sentir que “habían perdido el tren”, por haber desperdiciado sus posibilidades, aunqueestén en su mejor momento físico. 9
  10. 10. En esta tercera versión, los hombres sintieron el alivio de no tener ya que luchar; antes sentíanese cansancio tan hondo de la vida que sobrecoge a mucha gente de mediana edad.Cualquiera que haya saboreado de verdad el fracaso reconocerá el impulso: ante la pérdida dela esperanza y el deseo, la preservación de la voz activa es la única manera de hacer elfracaso soportable.No es suficiente con declarar simplemente la voluntad de durar. Rico está lleno de principioorientadores y tiene un montón de consejo que darse a sí mismo, pero estas panaceas no leevitan sus temores. El consejo que los ingenieros se dan a sí mismo se expresa en locucionescomo “Debiera haberlo sabido...” y “Si hubiera...”. En este lenguaje, el alivio se parece a laresignación, y la resignación es una manera de reconocer el peso de la realidad objetiva."Así su narrativa fue, de alguna manera, una especie de autocuración. En general, la narrativasólo hace el trabajo de curar por su estructura, no por medio de consejos. (...) La curación queproduce la narrativa viene precisamente del compromiso con la dificultad. El trabajo terapéuticono limita su interés a hechos que se resuelvan de la manera correcta. En cambio, una buenanarrativa reconoce y prueba la realidad de todas las maneras erróneas en que puede salir lavida y, en efecto, sale. El lector de una novela, el espectador de una pieza de teatro,experimenta un particular consuelo al ver que la gente y los hechos encajan en una estructuratemporal; la moraleja de la narrativa reside en la forma, no en el consejo" (pp. 140-141).El trabajo de Sennett cuenta en el último capítulo la larga historia de denuncia de la alienación."Una de las consecuencias no deliberadas del capitalismo modero (flexible o fluido) es que hareforzado el valor del lugar y ha despertado un deseo de comunidad" (p 145).La deslocalización termino substancial de las nuevas formas de explotación del que enCatalunya tenemos ejemplos recientes (Cierre de Lear, Cervera al trasladar su producción aPolonia. SEAT con sus amenazas de trasladar la producción del Ibiza de Martorell a Bratislava,Eslovaquia), genera como contrapartida un deseo de comunidad. El pronombre "nosotros"adquiere un valor, una dimensión, más allá de atributos autoprotectores y rechazo al otro, sinocomo defensa frente a la confusión a la anómia propiciadas por el modelo de desarrollo actual.El capitalismo parece haber enajenado a los hombres y mujeres que trabajan de algo nuevo einédito, de la posibilidad de representarse como personas que realizan un trabajo: sin jefesvisibles, ni directrices que no sean compartidas por una larga actividad comunicativa, sin tareasa largo plazo, sin responsabilidad ni aprendizaje acumulable, trabajar se ha convertido en unaactividad inasible de la que quepa hacer una narración de lucha, consigo mismo y con losopresores, y sin ella es muy difícil construir un discurso de contestación.Esta enajenación ha dado en una alienación especialmente difícil de combatir. El hastío de loshombres y mujeres que disfrutan de estas miríficas condiciones de trabajo puede glosarse conla famosa novela de Kundera que invierte el verso del poeta: las personas no soportamosciertamente demasiada realidad, pero tampoco demasiada levedad. 10
  11. 11. Las narrativas como método en ciencias sociales:En los últimos años, estimulados por los historiadores, los sociólogos como Sennet hanreinventado la noción de narrativa. Desprestigiada por su forma discursiva y por su bajo perfil"causal-explicativo", el concepto de narrativa tuvo que transformarse radicalmente parasobrevivir. Y no sólo sobrevivió. En la actualidad se ha convertido en una categoría sancionadapor un amplio abanico de disciplinas y autores.En su nuevo contexto, la narrativa aparece dotada no solamente de atributos ontológicos yepistemológicos, en virtud a los cuales se pueden comprender los sentidos del mundo social ydel individuo, también es dueña de cualidades performativas: tiene el poder de crearidentidades sociales.Las narrativas son constelaciones de relaciones situadas espacial y temporalmente,constituidas por una intriga o trama causal (Ricoeur: 1985). Esta cualidad relacional permitetransformar eventos contingentes en episodios, articulados más o menos cronológicamente. Laintriga crea una relación de sentido entre eventos aparentemente desconectados, volviéndolosinteligibles: ella es la sintaxis de la narrativa. La selectividad es otro principio, discriminatorio,que permite al actor apropiarse solo de ciertos hechos, olvidando o minimizando la importanciade otros eventos. Finalmente, la trama supone también la priorización de un eje o campotemático.Las narrativas son, en suma, historias. Los actores sociales construyen y usan historias paraproducir sentidos de vida y para actuar en consecuencia. Pero ellas no son meros artificios,encadenamientos de historias creadas ex nihilo, sino que se producen y se despliegan enconstante "ajuste" con los contextos sociales. Tampoco las narrativas se agotan en el relatoindividual puesto que se aplican también a una comunidad.Las ciencias sociales han recurrido a la noción de narrativa para interpretar hechos que anteseran aprehendidos según el modelo de un espacio de posiciones, más o menos fijo. Lasubjetividad del individuo (su estilo de vida, sus preferencias electorales, sus inclinacionesreligiosas y estéticas) debía inevitablemente corresponder a una posición o estrato social yeconómico. Emulando el oficio del historiador, el sociólogo ha recurrido a las biografías y a lastrayectorias para aproximarse mejor a la complejidad de lo real. La identidad del individuo nopuede ser establecida como una cualidad, sino como una historia. Son trayectorias y crónicaslas que verdaderamente interesan: el lazo social es la experimentación, entrecruzada, dehistorias comunes.La potencia de la narrativa, sin embargo, sólo adquiere plenitud cuando se asocia al conceptode identidad: identidad-narrativa. Esta articulación conceptual ha permitido superar, por unaparte, las visiones substancialistas de la identidad, en la cuales ésta aparece como unacualidad -una esencia- de la cual se desprenden relaciones de diferencia y semejanza entre elindividuo y el grupo; aquel, el Yo, se presenta como idéntico a sí mismo, en una variedad deestados.Por otra parte, la identidad narrativa también proporciona una respuesta a quienes, desdeNietzsche hasta los pensadores postmodernos, han denunciado el carácter ilusorio de laidentidad. Ni ilusión, ni esencia: este esquema afirma que la identidad, individual y grupal, nopuede separarse de una narración, a través del cual el sujeto se constituye como diferente eirreductible a los demás.La identidad del individuo o la comunidad no se afirma como una continuidad y una unidadincuestionable, sino que está constituida por una historia que admite el cambio y latransformación de una vida. 11
  12. 12. Estudio de casos:Aplicación de las técnicas narrativas utilizadas por Sennet al caso de 2 biografías.Andrés 48 años economista, ha cursado un master en marketing, y hasta hace 6 mesestrabajaba como director comercial en una importante firma farmacéutica nacional, actualmenteesta en paro.Andrés esta casado desde hace 20 años y tiene dos hijos de 18 y 15 años. Su mujer de 42 seha dedicado fundamentalmente a atender a sus hijos y a las tareas del hogar.La empresa en la que trabajaba Andrés ha sido objeto de una fusión con un grupomultinacional, la nueva dirección hegemónica ha impuesto su organigrama y personal de menoredad ha cubierto áreas que desempeñaban antiguos empleados.Junto a Andrés, han sido despedidos otros 50 trabajadores del área comercial, pertenecientesa niveles inferiores en el escalafón, amén de otros despidos en diversos departamentos.Andrés se incorporó a esta firma a los dos años de casarse, por tanto lleva 18 años dedicado"full time" a la compañía, pasando del departamento de finanzas donde ejercía una labor queno encajaba en sus expectativas, al departamento comercial como responsable del equipo desu ciudad. La buena gestión desempeñada y su voluntad de aprendizaje le permitieron, encuatro años, acceder a la dirección comercial de la compañía, promoción que coincidió con lajubilación del anterior Director.Como vive Andrés la situación actual, cuenta: "Nunca hubiera pensado que se produciría comose produjo; en una primera fase tras la absorción el nuevo equipo directivo nos planteoexpectativas muy interesantes. Nadie, nadie, pudo sospechar lo que ocurriría. En dos mesesfueron despidiendo a miembros de mi propio equipo sin informarme de nada, al volver de misvacaciones no pude entrar en mi despacho porque habían cambiado la cerradura".Andrés a su vuelta de vacaciones encontró en la antesala de su despacho una carta dedespido fechada justo el día siguiente de su marcha de vacaciones de esto hacia 28 días.Este detalle en la fecha de la carta significó un grave inconveniente al presentar su demandapor despido improcedente ya que transcurridos 20 de la notificación se sobreentiende que seha aceptado el despido sin derecho a indemnización.A pesar de este inconveniente, pudo conseguir una cantidad interesante, aunque inferior a laque hubiera conseguido en otras circunstancias.Ahora ubicado en el paro, Andrés, desorientado, observa que aun siendo una persona bienformada con excelentes relaciones le es imposible encontrar un empleo de un nivel parecido alque tenia. En estos seis meses ha intentado a través de lo que el denominaba, "su red decontactos" conseguir puestos de dirección primero en empresas de su sector, y después enotros sectores.Ha aprendido una cosa, que se ejemplifica en razonamientos como este: "Si el cambio lohubiera realizado cuando estaba en el mejor momento de mi desempeño profesional, integradoen mi antiguo trabajo me hubiese sido infinitamente más fácil" Pero esta "red propia" estabavinculada más a su puesto que a su persona. Mientras estuvo en activo la podía usar y de echola usó en beneficio de la empresa, nunca propio. Ahora desde fuera la "red" no funcionaba,todo son obstáculos y promesas vagas, el tiempo pasa y todo sigue igual. 12
  13. 13. Andrés en breves días comenzará a trabajar como autónomo, llevando la representación deuna marca de material de oficina, sin sueldo fijo, solamente a comisión y con todo el territoriode España como campo de trabajo.Andrés, como tantos otros, se da cuenta rozando los 50 años de que han trabajado como locosy no son felices, pero a esa edad bajar económicamente es durísimo.Con toda seguridad saldrá adelante en su nueva labor, su situación familiar dice: "no mepermite entrar en depresiones".Para Andrés parece imposible, desde su presente flexible y fragmentado crear narrativaspredictivas, sólo comienza a crearlas sobre el pasado y confía, únicamente, en su fuerza devoluntad para afrontar el futuro. En cierta forma se ha quedado solo, el sistema no le ampara ysu carrera profesional se ha desvanecido, todo el esfuerzo empleado en construirla ha sidoinútil.Parafraseando a Paul Ricoeur, Andrés tiene la percepción de ser totalmente prescindible,intercambiable, la empresa sigue y él se ha quedado en la cuneta en un estado de totalconfusión, no en términos de falsa conciencia o alienación (como diría Marx), sino al contrariocomo reflexión lucida sobre el momento que le ha tocado vivir.La seguridad que le ofrecía la empresa cercana, en la que los dueños y fundadores de origenalemán pero afincados en España desde hace 3 generaciones eran persona conocidas, latrayectoria de su antecesor en el cargo jubilado a la edad máxima legalmente permitida, elentorno de relación que Andrés construyó en estos 18 años, fueron los referentes que leimpidieron detectar a tiempo lo que se avecinaba.Ciertamente la empresa había pasado por fases en la que introdujo criterios de reducción depersonal, preferentemente vía jubilaciones anticipadas, en ningún caso afectaban al personaldel escalafón de dirección y siempre se habían realizado contando con la opinión de losdirectores y de la manera, aparentemente, menos traumática para los afectados.Como indica Sennet, la mayoría de personas que cambian de trabajo impulsadas por lanecesidad, van a peor, especialmente si se trata de cargos altos o intermedios, sólo mejoranlos que realizan el cambio en coyunturas favorables, porque se permiten elegir y aprovechanmejor su posición. El sistema capitalista, siempre pero especialmente ahora, no es muyacogedor de los que han quedado al margen. Discrimina claramente entre los "Out" y los "In".La especialización de Andrés en el campo farmacéutico, y la circunstancia de que en su laborno tuvo necesidad de reciclarse en las nuevas tecnologías; el mismo dice que "me consideroun usuario normal pero conceptualmente analfabeto", le han impedido poder acceder aempresas de este campo que se hallan en fase de incubación de proyectos, potencialmenteatractivos, a diferencia del otro caso que presento.El de Aurora 32 años, estudios de Business Administration en EE.UU., cursos de adaptación aentornos tecnológicamente avanzados y e-comerce, Master en Marketing de servicios por elIESE.A diferencia de Andrés, Aurora ha desarrollado su carrera profesional tardía ya que comenzó atrabajar de un manera más o menos constante a los 26 años, con anterioridad había destinadosus esfuerzos a la formación y su desempeño profesional se ha desenvuelto en entornos de lallamada nueva economía. 13
  14. 14. Resumamos la forma de percibir el trabajo y el entorno laboral en que se ha movido Aurora.Cuenta de una forma exultante su manera de entender la empresa; "se ha acabado lajerarquía", dice, "la evolución de las empresas actuales, de base jerárquica, a la empresa debase reticular, es ya una realidad."En los últimos 6 años Aurora ha participado en mas de veinte proyectos vinculados a 7organizaciones distintas.Comenzó como becaria en una compañía que prestaba servicio de outsourcing a CISCOSystems para el desarrollo de proyectos vinculados a Internet, participaba en la toma dedecisiones de una forma de alto compromiso, pero su nivel retributivo era muy bajo.Lo compensaba, según ella, "por la gran experiencia que adquiría". La organización seconstruía entorno a un proyecto de negocio que era el resultado de la cooperación entrediferentes componentes de diversas empresas, operando en red entre ellas mientras duraba elproyecto.O sea, se trataba de una cooperación temporal orientada a la consecución de un proyectoconcreto, para el que partes de distintas empresas (equipos especializados, o departamentosespecíficos ) se ponen de acuerdo y trabajan en red.Aurora describe su situación: "Es como si la división del trabajo que Adam Smith definió,tuviera que extenderse ahora a las organizaciones: un proyecto exige la colaboración de piezasdistintas que aportan un conocimiento especifico, que las otras no tienen."Lo que Aurora estaba dibujando, se puede definir como la presión del tiempo (marcada por elcambio de interés en los mercados por los productos y servicios) que obliga a un nivel superior,constante, de innovación, ya no podemos esperar que este Know-how se desarrolle en nuestrapropia empresa, sino que hay que ir a buscarlo allí donde esté.Durante toda su corta carrera profesional ha vivido ejemplos muy claros y directos de proyectosque se desvanecían después de realizar múltiples y casi infinitos esfuerzos en construirlos.- Nunca he tenido tiempo para mí, a veces trabajábamos desde Madrid, en tiempo real, conequipos que se encontraban en California, a través de vídeoconferencia o por correoelectrónico, esto nos obligaba a trabajar de noche en muchas ocasiones. -- Pero, cualquier "resfriado" bursátil en EE.UU. daba al traste con todo el esfuerzo y laempresa perdía dinero a mansalva. Cerraron y nos encontramos en la calle, pero no meresultó difícil volver a encontrar trabajo en otra empresa vinculada a las nuevas tecnologías.-La media de permanencia en sus diversos empleos ha sido de un año. Aurora reconoce quesu situación es atípica, su formación, su visión estratégica de los negocios, le permite esteritmo vertiginoso de cambio, el conocimiento adquirido le posibilita, además, pensar en montarsu propia consultoría.Si bien es cierto que, en los últimos años, Aurora percibe un sueldo muy superior a la media denuestro país, durante mucho tiempo su actividad se ha desarrollado en empresas de capitalriesgo orientadas a promover proyectos de futuro y la remuneración era bastante baja, enrelación con el nivel profesional exigido.Aurora se mueve en lo que Sennet denomina entornos flexibles (o fluidos), que no le hanpermitido construir un entramado social propio y estable, su vida se circunscribe a su trabajo y 14
  15. 15. entre proyecto y proyecto confiesa pasar por fases de "cierta depresión", o como ella lodescribe - Las bajadas de ritmo son fatales -.No obstante, no cambiaría por un empleo más seguro y rutinario, dice "ya me casaré cuandopueda, primero tengo que saber con quien".La Ausencia de jerarquía, no tener un jefe directo, liderar proyectos en un momento y ser piezadel engranaje en otro que lidera un compañero, el trabajo en red con colegas desconocidos, nolo vive como dice Sennet "Las redes y los equipos debilitan el carácter -el carácter comoHoracio lo describe, el carácter como conexión con el mundo, como el ser necesario para losdemas-" (p 154) al contrario se siente una pieza no substituible fácilmente, por el valor añadidoque su gestión aporta a la organización. Para Aurora el conocimiento es la clave y su empeñoconsiste en conseguir formulas organizativas que permitan compartirlo de una forma máseficiente y democrática.En este punto autodefine su profesión como muy progresista, - La información debe sercompartida por toda la organización y no ser privilegio de unos determinados estratos.-,también reconoce que estamos lejos de conseguirlo.Para Aurora, la horizontalización de las organizaciones, es suficiente para hacer al poder tanborroso que no lo percibe. Ni siquiera es capaz de ver en el "mercado" su representación másinsidiosa.Las organizaciones dependen cada vez más del uso inteligente de la información y de lastecnologías de la información para ser competitivas, y se van convirtiendo, pues, enorganizaciones intensivas en información. Los ciudadanos deben desarrollar ( o potenciar si yalas tienen) habilidades para el mejor manejo de estas tecnologías, para no quedar apartadosdel mercado laboral, así como capacidades de análisis crítico para no ser manipuladosinformativamente.Para Aurora este entorno parece hecho a medida, pero la inmensa mayoría de ciudadanospueden quedar excluidos dentro del mundo desarrollado, para no hablar de la distancia cadavez mayor con los países del tercer mundo.Como bien indica Manuel Castells, en el capitalismo informacional el papel del trabajo comoproductor se diferencia marcadamente según las características de los trabajadores. Unadiferencia importante reside, en lo que este autor denomina, trabajador genérico versustrabajador autoprogramable. La cualidad crucial que diferencia estos dos tipos de trabajador esla educación y la capacidad de acceder a niveles superiores de educación; esto es lacapacidad de incorporar conocimiento e información . Quien posee educación, y además unaactitud dinámica, como indica Virginia Postrel, en un entorno organizativo adecuado puedereprogramarse hacia tareas en cambio constante del proceso de producción.Este parece ser el caso de Aurora, pero no olvidemos a Andrés que con una buena formación,pero con 16 años mas, contempla un futuro que, en este momento, no parece corresponder almás brillante de los escenarios. 15
  16. 16. Bibliografía: Richard Sennet. La corrosión del carácter (las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo). Editorial Anagrama, Barcelona, 2001. Paul Ricoeur. Tiempo y Narración. Editorial Siglo XXI, México, 1995. Paul Ricoeur. Autobiografía intelectual. Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1997 Michel Foucault. Microfisica del poder. Ediciones La Piqueta, Madrid, 1980 Virginia Postrel. The Future and Its Enemies, Free Press, Nueva York, 1998. Manuel Castells. La era de la información I II III, Alianza Editorila 2ª edición, Madrid, 1999. Milan Kundera. La insoportable levedad del ser. Barcelona: Tusquets editores, Colección Fábula 84. © Núria Pérez Olid 2005 © Nuria Pérez Olid 2003 16

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