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La auténtica vida de einstein

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La auténtica vida de einstein

  1. 1. En fin, quien desee conocer la edificante vida privada del “Genio” leerá con provecho ellibro de Roger Highfield y Paul Carter titulado The privates lifes of Albert Einstein.El hombre que había cambiado cuatro veces de nacionalidad (alemana, suiza, alemanade nuevo, británica y norteamericana), se lamentaba de la siguiente forma:“Quizás mi destino es que siempre me presenten como una bestia negra: soy un judíopara los alemanes y un científico alemán para los ingleses“.Lo más triste de todo es que a sus 17 años el pobre Albert Einstein se siente relegado,solo, socialmente inadaptado y fracasado en su más íntima vocación: llegar a ser unmúsico virtuoso. Violinista mediocreA pesar de pertenecer a una rica familia judía que pudo pagarle las mejores escuelas demúsica de Munich, Milán y Aarau (Suiza), donde aprenderá el elitista métodopestalozziano, a esa edad se dará cuenta que nunca pasará de ser un violinista mediocre.Había que buscar otra cosa.Tenía que triunfar en la vida como fuera. ¡Sí, eso es! Sería un sabio profesor dematemáticas. Y a pesar de los pésimos resultados obtenidos en sus estudios secundarios,logrará al año siguiente ingresar en la prestigiosa Escuela Politécnica de Zurich.“Nunca seré doctor”Pero como las matemáticas no eran su fuerte, se inclinará por la física, lograndolicenciarse en 1900 con una nota de 4´91, un aprobado raspado con la necesaria décima
  2. 2. por encima del mínimo suficiente para no suspender, siendo su tesina o memoria delicenciatura la que alcance la calificación más baja de todas.Al año siguiente presentará la tesis doctoral, pero será rechazada. Cambia entonces detema y se pone manos a la obra, pero resulta otra vez de nuevo un rechazo.“¡Estoy harto, nunca seré doctor!”, escribía en 1903 a uno de sus amigos.Sin embargo, su paso por la Politécnica de Zurich no resultará infructuoso. Enseñabanallí, por ventura para él, científicos de la talla de Weber, Wolfer, Hürdwig, Pernet o delgran matemático Herman Minkowski (el compilador de la teoría del espaciocuadrimensional y verdadero autor de la teoría de la relatividad especial). Además, allíconocería a su mujer, Mileva Maric…Entretanto, Einstein ha comenzado a trabajar en la Oficina Comercial de Patentes deBerna y, aunque sólo lo hace en calidad de técnico de 3ª categoría, eso le permitiríarelacionarse con los científicos más importantes de la época y se familiarizará con loséxitos de los nuevos inventos, aumentando su deseo de triunfar.Al fin, en 1905, consigue ablandar al tribunal con una tesis “breve, anodina y carentedel menor interés“ (según comentó uno de los tribunos), titulada Una nueva determinación de las dimensiones moleculares. ¡¡¡Cinco años para un trabajo de 29 páginas con ideas plagiadas de aquí y de allá!!! Pero el momento es propicio, idóneo para triunfar, porque el monolítico edificio de la física clásica de Newton se resquebraja por momentos, hace aguas por todos sitios, tocado en su línea de flotación. Además, como él no es nadie, al aventurar hipótesis no arriesga ningún prestigio. Así que, animado por este cúmulo de cosas, el bueno de Albert seenfrasca en el estudio de los grandes del momento: Mach, Lorentz, Weber, Maxwell,Boltzmann, etc., y saca sus propias conclusiones.Pero a veces la lectura de estos grandes físicos era abstrusa, difícil, cargada de detallesmatemáticos. ¿Cómo logró nuestro héroe salir del atolladero una vez y otra careciendo,además, de los conocimientos matemáticos precisos e imprescindibles?Esta es una pregunta que se han hecho legiones, pero que en verdad tiene una fácilrespuesta…1905, “annus mirabilis”Año en verdad “milagroso” aquel de 1905 para el joven Einstein. Al menos así lo hancalificado todos sus hagiógrafos. Mas, ¿por qué?
  3. 3. Gracias a su relación con el Nobel Wilhelm Wien, jefe de redacción de la prestigiosarevista Annalen der Physik, nuestro genio logra publicar la tesis doctoral antesmencionada seguida de otros cuatro artículos que trastornarán el mundo de la física enparticular y toda la epistemología en general.Uno de los artículos (“Un punto de vista heurístico sobre la producción y propagaciónde la luz”), donde relacionaba la hipótesis de los “quanta” de Planck (aunque sin citarle,como era su costumbre) con el “fenómeno fotoeléctrico” de Lenard, le hará acreedor en1922, nada menos, ¡¡¡ al premio Nobel de Física !!!En realidad se le quería premiar por otro artículo titulado Cuerpos movidoselectrodinámicamente, donde esbozaba la teoría de la relatividad especial, ya antesexpuesta y por separado por Maxwell, Lorentz, Kaufmann, Cherenkof, Poincaré y,sobre todo, por Minkowski, su antiguo profesor de Zurich; pero teniendo en cuenta lapoca credibilidad de que gozaba dicha “teoría” entre la comunidad científica, y tambiénporque dicha teoría tenía un número indeterminado de “padres” y no podía ser atribuídaa una persona en particular, se juzgó más prudente atribuírselo por la cuántica. Einstein y sus correligionarios de calaña sionista, liberal, capitalista, mundialista y progresistaAunque el espaldarazo definitivo como “Pontifex Maximus” de la conciencia universalno le llegará hasta el año 1922 con el Nobel, de hecho, aquellos cuatro artículos de los“Annalen” le dieron un “cachet” y una popularidad inusitada. En todos los círculoscientíficos e intelectuales de Europa y de América no se hablaba de otra cosa que deljoven Einstein y de su “teoría” de la relatividad.Lo más difícil ya estaba hecho. Había dado con la clave de su tiempo; en una época enque los valores absolutos (amor, honor, patria, familia, Dios…) empezaban a cobrar
  4. 4. renovada fuerza en la Europa continental, la idea relativista (aceptable en sí misma),derivando hacia el relativismo subversivo que patrocinará con éxito nuestro “genio”,conmocionará las conciencias y se revelará como un filón inagotable, como el deus exmachina de la causa liberal-capitalista y progresista.Einstein, al fin, había llegado. Ahora le ofrecían explicar la “Teoría de las radiaciones”en la Universidad de Berna. Y aunque no pueda decirse que sus comienzos comoprofesor fuesen particularmente brillantes (el primer año sólo se matricularon cuatroalumnos en su asignatura y al año siguiente sólo lo haría uno, el lituano nacionalizadoalemán Max Stern), no fue óbice para que, de forma inmediata, se le ofreciera, gracias alos oficios de su buen amigo Kleiner, una plaza de “Privatdozent” en la Universidad deZurich. Después vendrían Praga, Zurich de nuevo, Berlín, etc.Año “milagroso” en verdad aquel de 1905, pues ni en los años anteriores ni posterioresa esa fecha volverán a tener sus trabajos ni la altura, ni la originalidad, ni la brillantez(ni tampoco, ojo, el estilo literario) alcanzados por esos cuatro artículos de los “Annalender Physik”.Mas a nadie se le oculta que detrás de todo milagro siempre se encuentra un misterio.¿Cuál era, pues, el misterio de Albert Einstein?Mileva Einstein, nacida MaricEl primero en sorprenderse por la calidad y la originalidad de aquellos trabajos fueHermann Minkowski que, como profesor suyo que fue, conocía bastante bien laslimitaciones de su antiguo alumno. “¿Einstein? Si hubiera sido Grossman -se decía-, oWegener, o esa chica tan lista de Mileva… Pero Einstein… que se “fumaba” lasclases…“
  5. 5. Todo acabó indicando que las "geniales ideas" pertenecían en realidad a su esposa, Mileva MaricSin embargo, factum est illud, y Einstein era su autor… Hasta que en febrero de 1990,en la reunión anual de la American Asociation for the Advancement of Science (AAAS,Asociación Americana para el Avance de la Ciencia), estalló la bomba.El físico Evans Harris Walker, de Aberdeen (Maryland), y la filóloga Senta Troemel-Ploetz, de la Universidad de Bonn, analizando de forma separada y bajo sus respectivoscriterios los trabajos publicados por Einstein en los “Annalen der Physik” en 1905, asícomo la correspondencia privada entre Einstein y su esposa Mileva, llegaron a lasorprendente conclusión que, tanto las geniales ideas atribuídas al primero, así como eltremendo trabajo de formulación matemática, pertenecían en realidad a su esposaMileva Einstein, nacida Maric.Esto explica el sorprendente “bajón” que sufre la obra einsteiniana, tanto en cantidadcomo en calidad, a partir justamente de 1919, fecha de la separación del matrimonioEinstein.A partir de entonces, Albert siempre trabajará asociado con otros físicos (comoPodolsky, Bose, Nathan, Rose, De Sitter, Infeld, Hoffman, etc.), dando muestrasademás de una dependencia continua y manifiesta en lo que a formulación matemáticase refiere (matemáticos asalariados que trabajaron para él fueron Grossman, Groumer,Lanczos, etc.)Ernst Strauss recuerda cómo, cuando no entendía algún desarrollo matemático, solíadecir: “estoy convencido, pero no convencido”.Se podrían escribir miles de anécdotas que acreditarían fehacientemente el juicio deEvans H. Walker cuando dice:
  6. 6. “Mileva era mayor que él e inicialmente la líder en iniciativa especulativa“.Recordemos cómo, por aquel entonces, estudiaba muy poca gente, pudiendo Einsteiningresar fácilmente y ¡¡¡ graduarse !!! En la prestigiosa Politécnica de Zurich.Sin embargo, Mileva, a la sazón única mujer del curso, tuvo que “dar la talla”,resultando incomparablemente más inteligente y brillante que él. Ambos tenían encomún la afición por los clásicos de la física, al igual que un acusado problema derelación social (Mileva era coja de la pierna derecha), lo cual les acercósentimentalmente. El bribón de Einstein pronto se dio cuenta de que aquella chica erauna mina y que, trasladando sus ideas a otros campos (filosofía y política,principalmente), podían tener un buen mercado.De esta forma, aprovechado sus relaciones y contactos entre la constelación degrupúsculos y cenáculos sionistas, progresistas y mundialistas a los que pertenecía(“Patria Nueva”, “Amigos de la Nueva Rusia”, “Liga del Padronazgo en pro de unGobierno Mundial”, etc.), le hará encumbrarse.Un detalle bastante revelador aportado por Senta Troemel-Ploezt es que, cuando Alberty Mileva se separaron en 1919, el decreto de divorció incluyó la cláusula de que, encaso de recibir Einstein algún premio por los artículos publicados en los “Annalen derPhysik”, debía entregárselo íntegramente a Mileva.Y así fue que tres años después Albert Einstein entregó el dinero del premio Nobel a suex-esposa. Pero lejos de tratarse de un gesto de la proverbial magnaminidad atribuída a“San Alberto Einstein” por sus hagiógrafos, lo fue en realidad por imperativo legal yelemental justicia, toda vez que, como pudo demostrar Mileva ante el juez, Einstein sehabía estado apropiando desde el periodo inicial de las relaciones (vivieron juntos cincoaños antes de casarse) de todos los trabajos e inventos que ella había realizado,valiéndose para ello de su puesto en la oficina de patentes, para patentarlos con supropio nombre e, incluso, ¡¡¡ a nombres de terceros !!!, sin figurar Mileva en ellos paranada, pues, como solía decir el “Genio”:“Yo no me imagino a una mujer Galileo, ni Kepler, ni Miguel Ángel”.Pero este asunto no era nuevo, la doctora Troemel-Ploetz, ha demostrado además cómotodo este “affair” fue ya denunciado treinta años antes por el físico serbio y amigo delmatrimonio Einsten, Abraham Joffe (Mileva era hija de padres serbios emigrados aSuiza), en un libro en donde testimoniaba haber visto, él mismo, los apuntes y losoriginales de los manuscritos más tarde publicados en los “Annalen der Physik”,escritos con la caligrafía de Mileva Maric.
  7. 7. Todo evidencia que algo muy gordo y muy turbio se oculta en el mito de EinsteinEl simple hecho de que estos sucesos no afecten a la enmarcable figura de “El Genio”,sino que ni siquiera trasciendan y pasen inadvertidos para el gran público, así como elprotagonismo alcanzado en la prensa diaria sólo comparable con el ostracismo al queson condenados los científicos disidentes del Dogma, la complicidad de revistascientíficas tenidas por “serias” en este feo asunto, así como las cantidades astronómicasde dinero que se gasta Alemania para demostrar… ¿qué?, evidencian per se que algomuy gordo y muy turbio se mueve detrás del mito de Einstein.Como dice el profesor Thruillier en la revista “La Recherche” (nº 96, enero 1996, pág.16):“Todo acontece como si la física relativista fuera, en un dominio particular y concreto,la realización de un programa mucho más amplio: construir un mundo “suprapersonal”,un mundo situado más allá de nuestras sensaciones y nuestras percepciones, pero dotadode una realidad superior“.Sólo recordemos el papel que en todo este entramado ha jugado el “Council on ForeingRelations” (CFR) de los EEUU, así como la Trilateral. “Mein Führer ist Cain Weissmann”Decía Max Weber en “El científico y el político” que “quien hace política pacta con lospoderes divinos o diabólicos que acechan en torno al poder… quien busque la salvaciónde su alma y de los demás se arriesga por el camino de la política, porque el genio de lapolítica vive en tensión con el dios del amor“.En relación con esta idea, Isidro-Juan Palacios, en la revista “Punto y Coma”, decía que,“también la actividad científica, fuente mágica de poder, ha sido usada por el hombrecomo vía de usurpación y de autonomía en relación con el espíritu, y por eso también seha diabolizado”. Parece como si ambas reflexiones hubieran tenido, consciente oinconscientemente, a Einstein como punto de referencia.
  8. 8. “Einstein -reconoce un relativista como Eddington- abolió el infinito, modificóligeramente sus ecuaciones para hacer que el espacio a grandes distancias resultasecurvo, hasta quedar cerrado“.Y William Popperll, de la Universidad de Columbia, dice que “la luz es para Einstein elnuevo Único, el Absoluto en un mundo donde todo lo demás es relativo“.Y recapitulando diremos que puesto que ya no existen ni el espacio ni el tiempo porseparado, sino el espaciotiempo, es decir el movimiento unido a la velocidad, éste es elconcepto fundamental de la física relativista. Por eso ya no hay en el mundo ni reposo nipaz.(…)El “Genio” atómico había pedido en una carta enviada a Roosevelt la utilización masivade la bomba de uranio sobre Alemania insistentemente, y no sólo el 2 de agosto de 1939(antes del estallido de la II Guerra Mundial) como se ha dicho, sino también el 7 demarzo de 1940.El "Genio" hizo todo cuanto estuvo en su mano para CONSEGUIR el bombardeo deHiroshima y Nagasaki: las dos ciudades católicas del Japón “Sólo el poder organizado -había dicho para justificarse- puede hacer frente al poder organizado“. Exactamente la misma frase (y en la misma lengua alemana) que Hitler había pronunciado seis años antes, sólo que éste, que iba muy por delante en investigación y tecnología nuclear que el resto de los países, había prohibido expresamente su uso.
  9. 9. Cuando Einstein asistió en 1921 a una convención sionista en Nueva York, proclamóante diez mil correligionarios:“Mein Führer ist Cain Weissmann. Folge Ihn. Ich habe Gesprochen” (Mi líder es CainWeissmann. Síganlo. He dicho”).Como se ve, “todo es relativo”, sólo depende desde donde se posicione cada uno.Anexos al artículo 1) Contumancia einsteiniana En una jugosa e interesante velada (que Heisemberg nos relata en su libro Diálogos sobre la física atómica) celebrada en casa de Böhr en 1932 en Copenhague, Oskar Klein preguntaba lo siguiente a Böhr: Klein - “¿No es extraño que Einstein tenga tantas grandes dificultades en aceptar el papel del azar en la física cuántica? (…) ¿La rechaza sólo porque el azar es básico en ella?“Heisemberg – “…es justamente ese carácter básico el que le perturba. Que no sepamos,por ejemplo, cómo se mueven dentro de un puchero lleno de agua cada una de lasmoléculas de agua, es algo evidente. Por eso, los científicos tenemos que aplicar en estecaso la estadística, de modo parecido a como, por ejemplo, lo hace una sociedad deseguros de vida con sus asegurados… En la física clásica se había admitido que se podíaseguir el movimiento de cada molécula y determinarlo según las leyes de la mecánicanewtoniana… Pero las cosas no suceden así en la mecánica cuántica. No podemosobservar sin perturbar el fenómeno que obsevamos, y los efectos cuánticos de estaperturbación llevan por sí mismos a una indeterminación del fenómeno que queremosobservar. Esto es lo que Einstein se niega a aceptar. Él considera que se deberíandecubrir en el futuro determinados nuevos parámetros de determinación del acontecer…pero esta pretensión es, sin duda alguna, falsa“.Böhr - “…no estoy plenamente de acuerdo con eso de que la observación perturba elfenómeno. Más bien debería hablarse de la imposibilidad de objetivar el resultado de laobservación, tal como se hacía en la física clásica: distintas situaciones de observaciónson complementarias entre sí, lo cual quiere decir que se excluyen (o complementanmutuamente), que los resultados de una no pueden compararse unívocamente con los deotra… La complementariedad es un aspecto central de la descripción de la naturalezaque había existido siempre, especialmente en la forma dada por Gibbs, pero a la cual nose había prestado la atención suficiente; mientras que Einstein siempre parte del mundo
  10. 10. conceptual de la mecánica newtoniana, o de la teoría de campos de Maxwell, y no hacaptado los caracteres complementarios en la termodinámica estadística“. 2) Einstein y la bomba atómica El Proyecto Manhattan sería el encargado, a principios de los años 40, de llevar a cabo la construcción de las primeras bombas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial, bajo el mandato del presidente Roosevelt en los EEUU. Oppenheimer y Fermi serían dos de las figuras de primerísima fila en el proyecto. Todossabemos lo que ocurrió después: Hiroshima y Nagasaki fueron completamentedestruídas y con ese holocausto quedó inaugurada la era atómica.Pero no todo fue fácil hasta llegar a aquel instante. Momentos hubo de indecisión,parálisis o pérdidas de tiempo. Y fue en ellos precisamente donde la figura de AlbertEinstein jugaría un papel definitivo. Viendo que los progresos sobre la construcción dela bomba iban lentos, los científicos Wigner, Szilard y Tiller, los tres al servicio delpoder americano, pidieron a Einstein, ya que gozaba por aquellos años de un notableprestigio internacional, que escribiese al presidente Roosevelt instándole a apoyar sinpaliativos las investigaciones para la construcción de la bomba, dotándoles de losmedios necesarios. El texto de la carta que Einstein escribió el 2 de agosto, y que le fueentregada en mano al presidente Roosevelt el 11 de octubre de 1939, decía:“…en el curso de los últimos cuatro meses se ha hecho patente mediante el trabajo deJoliot en Francia, así como de Fermi y Szilard en América, que pueden establecersereacciones en cadena en una gran masa de uranio, de forma que puedan ser generadasgrandes cantidades de energía. Este nuevo fenómeno podría también conducir a laconstrucción de una bomba de una nueva clase y extremadamente poderosa.Un nuevo artefacto de este tipo que hiciese explosión en una ciudad o en un puertopodría destruirlos completamente. Un bombardeo masivo de este tipo sobre Alemaniagarantizará a América una victoria segura en una guerra previsible“.Como sabemos, la guerra en Europa terminó antes de que las bombas estuviesen listas,pero quedaron preparadas para ser lanzadas sobre el Japón.Sus efectos devastadores fueron de todos conocidos.Y de tales efectos se sabe que el propio Einstein se llegó a sentir responsable directo.Fue por ello que volvió a escribir a otro presidente, esta vez a H. Thruman, alarmado noprecisamente ante el desarrollo de la bomba de hidrógeno por los norteamericanos, sinoante el anuncio de los sovéticos de desarrollar su propio arsenal nuclear:
  11. 11. “La destrucción de toda la vida sobre la tierra ha entrado dentro del campo de lasposibilidades técnicas. Todo parece encuadrarse en esta siniestra marcha de losacontecimientos. Cada paso es consecuencia del anterior, y al final de este camino seperfila cada vez más claramente el espectro de la aniquilación general“… 3) Credo científico de San Alberto Einstein Citas extraídas de los escritos de Einstein sobre sí mismo (Albert Einstein. Correspondencia 1903/1955. Editorial Hermann, 1962, págs. 8, 12 y 13)“Einstein, ermitaño de Princeton, el físico que marchó a la búsqueda del movimientoperfecto (como Moisés recibiendo las Tablas de la Ley en el monte Sinaí). Einstein, enla cima de la montaña de Dios, os invita a subir por la escala de Jacob que termina a lospies de Dios“.“La persecución del conocimiento viene a ser una especie de búsqueda mística que nosacerca a la Verdad Suprema. El método científico funda la única verdad que puedeprevalerse de razón y objetividad. Yo os muestro la única forma indiscutible de verdad“.“San Einstein es el Genio místico, el Sumo Sacerdote de la física, el Profeta que osconduce a través de su pasión hacia la verdad y el conocimiento, suprema gracia denuestra religión cósmica y liberadora, estadio supremo de la ciencia. Mi Gran Obra,sostenida por mis catedrales de las matemáticas, debe haceros descubrir el nuevoparaíso. Por eso es preciso que abandoneis al dios personal (“interviniente” en el cursode los acontecimientos) para así poseer la Verdad-Una“.

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