Cómo manejar la agresividad en los preescolares

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Cómo manejar la agresividad en los preescolares

  1. 1. Cómo Manejar la Agresividad en losPreescolaresFracaso escolar, problemas de socialización y de adaptación, sonalgunos de los problemas que pueden surgir si no se maneja atiempo la agresividad en los niños.Antes de saber cómo manejar las situaciones de agresividad en los niñospreescolares es necesario entender que la agresión es parte natural de la vidade todo niño y ayuda al desarrollo de la capacidad de autodefensa. Puesto quese encuentra dentro del campo de las emociones, también es una forma decomunicación a través de la cual el niño expresa que no se encuentra a gustoen una situación dada. La energía que provee de los sentimientos agresivospermite a los niños poner límites a otros niños y frenar situaciones. Porejemplo, la agresión permite enojarse cuando otro niño le quita sus cosas otrata de imponerse sobre él, ayudándolo a no dejarse pasar a llevar ydefenderse.De acuerdo a Fernanda Orrego, Sicóloga Infantil, cuando se habla deagresividad, se está hablando de conductas asociadas a sentimientos de rabiacomo el intento de hacer daño, físico o psíquico, a otra persona. En los niñosmás pequeños las manifestaciones más comunes son empujones, patadas,gritos, mordidas o tirón de pelo recurrentes.Sin embargo, montos exacerbados de conductas agresivas y sentimientos derabia podrían indicar que algo no se encuentra bien en la vida del niño y quenecesita ayuda. Es por esto que si no se trata en la infancia y se busca apoyoen esas áreas en que el niño está presentando dificultades, probablementeoriginará problemas en el futuro como fracaso escolar, dificultades desocialización y de adaptación, baja autoestima, incapacidad para cumplirnormas, etc. Debido a las posibles consecuencias que esto puede traer, esimportante observar que está pasando con cada niño para poder detectar quéestá detonando esa agresividad y poder tratarla a tiempo.
  2. 2. EL ROL DE LA FAMILIADe acuerdo a la sicóloga, la familia es el pilar fundamental en el desarrollosociocultural del niño. Es su modelo de comportamiento y conducta y uno delos factores más influyentes en la expresión de la conducta agresiva. Lospadres son el modelo admirado por los niños pequeños y buscarán sersimilares a ellos. “Un niño que vive en un ambiente de agresividad, llámesefísico o psicológico, lamentablemente tenderá a replicar esos patrones”,enfatiza la profesional. Es por esto, que no solamente es importante la formaen que se trata a los hijos y cómo se tratan los hermanos, sino también el tratoque los padres tienen entre ellos.Entre los factores externos que pueden influir en la conducta agresiva, laespecialista menciona; el tipo de barrio y niveles de violencia, las amistades yrelaciones con pares, estilos de enseñanza de los cuidadores a cargo, estadosde mala nutrición, problemas de salud, entre otros.Por ello, enfatiza que es en esta primera etapa de la vida, los niños necesitanser guiados y aprender alternativas adecuadas para expresar su enojo, sinhacer daño a los demás ni a sí mismo.CAUSAS O FACTORES QUE PREDISPONEN LA AGRESIVIDADDe acuerdo a la psicóloga Fernanda Orrego existen muchos factores quepueden incidir en la conducta agresiva.-La imitación: los niños copian modelos, cuando existe en la familia, escuela, oentorno cercano, personas que agraden física o verbalmente, ellosinconcientemente y erróneamente aprenden que ésta es la manera de resolverlas cosas y conseguir lo que quieren.-Las Relaciones Conflictivas: Las peleas entre lo padres y un ambiente tensoen casa, también tensiona y asusta a los niños, con lo cual una de las vías deexpresión de esos temores puede ser el comportamiento agresivo.- Falta de Límites: los niños necesitan de normas y límites. Aquellos niños queno poseen límites en casa tienden a angustiarse más y sentir que puedenhacer lo que quieran sin importar las consecuencias y los sentimientos de losdemás. Los padres deben enseñarles a sus hijos que agredir a los demás noestá bien y no es la forma adecuada de relacionarse con el resto. No sólodeben indicar que no es correcto, también deben enseñar a pedir disculpas ymostrarles otras soluciones posibles.-Incongruencia en el Comportamiento de los Padres: cuando los padresrecurren a la agresión física o amenaza para enseñar que está mal agredir aotros, existe un mensaje contradictorio. Existen estudios que demuestran quelos castigos físicos (mechoneo, palmadas, etc.) conllevan a un aumento derabia al interior del niño y por lo tanto, aumentan la probabilidad de conductasagresivas. Al mismo tiempo cuando una misma conducta algunas veces es
  3. 3. castigada y otras ignoradas, los niños se confunden y pueden mostrar suconfusión como enojo o conductas agresivas.-Falta de Afecto: este punto es uno de los más importantes. Los niños sobretodos los más pequeños necesitan del afecto de sus padres, necesitansentirse, queridos, protegidos, acogidos y comprendidos. Un niño carente deafectos puede no saber contactarse con otros de otra forma que por medio dela obtención de atención negativa que obtiene al agredir a otros.-Niños excesivamente criticados: cuando a los niños recurrentemente se lesmuestran sus errores, olvidando reconocer sus habilidades, fortalezas y buenasintenciones, tienden a enmarcar su identidad en relación a los aspectosnegativos de sí mismos, repitiendo aquellas conductas negativas y en muchasocasiones agresivas.ENSEÑAR CONDUCTAS ADECUADASEn este punto la especialista de Vidaintegra vuelve a enfatizar que lo primeroes enseñar con el ejemplo. La conducta de los padres es su principal modelode aprendizaje. Si el niño ve que sus padres utilizan la agresión para solucionarlos problemas, creerá que esa es la forma de solucionar las cosas.-Corrija la Conducta Inadecuada: si observa que su hijo esta presentando unareacción agresiva inadecuada frente a otros niños, es necesario ayudarlo adetenerse. Para esto trate de contenerlo (físicamente si es necesario), preguntesobre lo que está pasando para entender la situación y explíquele de formatranquila pero con firmeza que usted entiende porque él esta enojado, pero queno es correcto hacerle daño a los demás. Es importante que, aunque su hijohaya tenido motivos para enojarse, pida disculpas si su conducta fueinadecuada.-Recompense las Buenas Conductas: además de corregir, los niños máspequeños aprenden más rápido mediante el reconocimiento positivo. Felicitar ymostrarse orgulloso frente a los hijos, cuando se manejan adecuadamente ymuestra su enojo sin agredir, fomenta buenas conductas y una identidadpositiva.-El Autocontrol: enseñarle a los niños alternativas adecuadas para descargarsu agresividad es fundamental. Por ejemplo, es inadecuado pegarle a otro niñoy es adecuado ir a decirle a la profesora u otro adulto que esta enojado porquesu compañero le quitó su juguete. En la casa es bueno tener un cojín al cualestá permitido pegarle u hojas para rayar cuando la rabia es muy intensa. Deeste modo, se limitan las expresiones de rabia permitidas en la casa y a su vezse reconoce y permite la expresión de los sentimientos involucrados.-Actividad Física y Juegos: realizar actividades físicas permite canalizar el usode la energía y todo niño lo necesita. Correr, saltar, jugar a la pelota o pasearson indispensables para sociabilizar, elaborar experiencias y sentirse bien conuno mismo.
  4. 4. -Supervisión de los Adultos: sobre todo en niños preescolares es fundamental,ya que para los niños no es natural auto controlarse y es muy poco probableque lo aprendan sin ayuda. Es importante que un adulto intervenga en caso depeleas con otros niños y les enseñe y medie en las situaciones de conflicto.Esto solamente es posible si es que los adultos en el entorno están atentos alas situaciones agresivas y se ponen a disposición del aprendizaje, crecimientoy desarrollo de los niños.CUANDO LAS PELEAS DEL NIÑO SON FRECUENTES QUÉ DEBENHACER LOS PADRES Los pequeños y los niños de edad preescolar a menudo se pelean por losjuguetes. Algunos niños son premiados involuntariamente por sucomportamiento agresivo. Por ejemplo, puede que un niño empuje a otro niño,airándole al piso y quitándole su juguete. Si el otro niño llora y se aleja, el niñoagresivo se siente victorioso ya que consiguió el juguete. Es importanteidentificar si este patrón esta ocurriendo en los niños agresivos.Cuando las peleas son frecuentes, esto puede ser una señal de que el niñotiene otros problemas. Por ejemplo, puede estar triste o alterado, tenerproblemas controlando el coraje, haber sido testigo de violencia o haber sido lavíctima de abuso en el cuidado diurno, en la escuela o en el hogar. Lasinvestigaciones han demostrado que los niños que son físicamente agresivos atemprana edad tienen la tendencia a continuar dicho comportamiento cuandoson mayores. Los estudios también han demostrado que los niños que sonexpuestos a la violencia y la agresión repetidamente a través de la televisión,los videos y las películas, actúan de manera más agresiva.Si un niño pequeño tiene problemas persistentes con la acción de pelear y demorder o exhibe un comportamiento agresivo, los padres deben de buscar laayuda profesional de un psiquiatra de niños y adolescentes o de otroprofesional de la salud mental que se especialice en la evaluación y tratamientode los problemas del comportamiento en los niños pequeños.Qué se debe hacer con los niños peleones- La intervención temprana es mucho más efectivo. No esperes a que el niñoempiece a mostrar un comportamiento más agresivo. Intervenga tan prontoobserve que el niño se siente frustrado o que se esté alterando.- Cuando los niños pequeños pelean a menudo, supervíselos más de cerca.- Si el niño le da a otro niño, de inmediato separe los dos niños. Luego trate deconsolar y atender al niño que ha sido golpeado.
  5. 5. - Al bebé que comienza a caminar (de 1 a 2 años) dígale: "NO SE DA. DUELECUANDO DAS".- Al niño pequeño (de 2 a 3 anos) dígale: "YO SÉ QUE TIENES CORAJE,PERO NO DES. CUANDO DAS DUELE" Esto comienza a enseñarle la empatíahacia otros niños.- NO le dé al niño si le está dando a otros. Esto le enseña al niño a usarcomportamiento agresivo.- Los padres no deben de ignorar o menospreciar las peleas entre hermanos.- Enséñales que la agresión no es la forma correcta para conseguir lo que unoquiere. Por ejemplo: imaginemos el caso de dos niños, uno de 6 y otro de 4años de edad. El mayor está jugando con una pelota hasta que el máspequeño aparece para quitársela. Y ahí se forman peleas y griteríos. Elpequeño grita y patalea porque quiere la pelota. Intervenimos y exigimos que elmayor conceda la pelota al más pequeño. Con eso estaremos reforzando deuna manera positiva a que el pequeño siempre patalee y grite para conseguir loque quiere.NIÑOS PELEONES Y NIÑOS QUE NO SABEN CÓMODEFENDERSE ¿QUÉ HACER?Los niños pequeños suelen pelear su derecho de ser reconocidos. Por ello, las constantesluchas de “rivalidad inocente” entre compañeros de clase o de patio, o en la piscina esteverano, se producen porque los niños quieren demostrar a sí mismos y a los demás suscapacidades (fuerza física, poder, control…).Las causas de las peleas son múltiples perodetrás de toda pelea se encuentra el hecho de que los niños pequeños no poseenmadurez para entender que en la vida no se trata de competir ni de ver quién es mejor enalgo, sino de hacer las cosas bien y vivir en armonía.
  6. 6. A partir de los 5 años, un niño ya puede aprender a ofender y a defenderse, bien conpalabras (agresiones verbales como insultos) o bien con agresiones físicas (empujones,pegar, morder, etc).En estas peleas nos podemos encontrar con dos perfiles distintos de niños: el niño“peleón “ y el niño que no sabe defenderse ante los demás. No podemos “pasar” deestos niños ni tampoco resolver sus problemas, pero podemos intervenir de maneraadecuada para ayudarles a ambos de cara al futuro a resolver con éxito cualquierconflicto.1. Qué se debe hacer con los niños peleones.Todos los niños tienen rabia y pueden manifestarla puntualmente mediante un insulto ouna pelea, pero un comportamiento persistente de este tipo en el tiempo, nos indica quealgo va mal y habrá que prestar especial atención ya que esta tendencia de comportamiento agresivo puede continuar cuando sean mayores. La intervención temprana es la más efectiva. Las pautas a tener en cuenta son: I. Si el niño pega a otro niño, de inmediato deben ser separados y la primera reacción es consolar al que ha sido golpeado e insultado e ignoraral otro y no comenzar con una “bronca” a éste.II. No pegar o insultar al que ha cometido esta acción sino insistir en decir: “No se pegani se insulta”.III. Averiguar qué ha ocurrido y centrar la atención en que el niño que agrede se fije enlos sentimientos del otro: “debías estar muy enfadado pero cuando pegas o insultas,duele al otro y se siente triste”.¿Cómo te sentirías tú si te lo hiciesen a ti?” El adulto(padre o maestro) debe poner palabra a estos sentimientos.IV. Ayudarles a encontrar otra solución alternativa y a pensar en las consecuenciaspositivas ante un modo de resolución no agresivo.V. Aplicar consecuencias negativas : tiempo fuera (retirada del juego, sentarse apensar…) y obligarle a pedir perdón al otro.VI. No descartar la ayuda de un profesional especializado, psicólogo infantil opsiquiatra, si un comportamiento agresivo es recurrente ya que puede ser indicativo deun problema más profundo.VII. Proporcionar siempre los padres y educadores modelos no agresivos de resoluciónde conflictos.
  7. 7. 2. Niños que no saben defenderse.Hay niños que ante una agresión verbal o física lloran o se bloquean lo que puede darlugar a que los compañeros mas“fuertes” tiendan a repetir con elloseste tipo de comportamiento y seconviertan en “carne de cañón”. Lospadres en su desesperación y dolor,suelen aconsejar a estos niños quepeguen o insulten y respondan de lamisma manera, no ayudando a unaadecuada solución (este tipo deniños nunca harán esto) y muchomenos, dando una lección decoherencia pedagógica, respeto yempatía a los demás.No se trata de enseñar a estos niños una defensa física (pegar) , sino una estrategiadiferente e incluso mucho más eficaz: la defensa verbal; defenderse con la fuerza dela palabra. En niños pequeños, podemos enseñarles una frase o muletilla parareaccionar ante un insulto y por supuesto, un fuerte grito sacando pecho ante unaagresión física con un “No me pegues, no me toques”.Este repertorio verbal implica un posterior ensayo y dramatización hasta que el niño sesienta seguro de sí mismo y adquiera confianza en sus nuevos recursos que acaba dedescubrir. Se trata de que el niño saque su “genio” reprimido pero bien encauzado yorientado. Es el lema de “la mejor defensa es un buen ataque verbal”, es hacerse valer,reconocerse a uno mismo para ser reconocido por los demás.PeleasCuándo y cómo intervenirLos niños pequeños pueden armar hasta cinco riñas por hora. ¿Es posible evitarlo?Por el Lic. NorbertoMonterrey –Psicólogode Niños y Adolescentes yex Docente–.Viernes, ocho de la tarde: “Nuestra hija ha invitado a una amiga el fin de semana. Y,mientras estamos terminando de preparar la cena, oímos sus gritos. Se están peleandocomo locas por un juguete. A los chillidos les siguen las quejas y sollozos. ¿Hay que
  8. 8. acudir a mediar en la pelea? ¿O será mejor esperar a ver si amaina el temporal? Depronto, los lamentos cesan. Nos acercamos sigilosamente y observamos por la ranura dela puerta que las dos niñas vuelven a jugar como si nada hubiera pasado...”.Las peleas infantiles sitúan a los padres en una posición difícil. Generalmente losmotivos por los que los niños discuten (hasta cinco veces por hora) no tienen muchosentido y, al poco rato, sus contiendas suelen terminar de forma amistosa.Así es que siempre nos hacen dudar. Si uno se inhibe y la cosa pasa a mayores, esprobable que terminen haciéndose daño; pero si intervenimos, tampoco evitaremos quela escena se repita una y otra vez. Entonces, ¿cuál es el modo correcto de actuar?Para empezar, hay que saber que las peleas entre niños son normales, inclusosaludables. A través de las discusiones los niños expresan sus emociones y canalizansus energía, además de aprender a reafirmar su personalidad. Cuando intervenimosdemasiado pronto no dejamos que el niño utilice sus propios recursos para solucionarsus diferencias con sus iguales.POR QUÉ NO INTERVENIRLas razones para no interferir son muchas. Primero, porque en ningún caso vamos aimpedir que se repitan las peleas: La pulsión agresiva es muy difícil de manejar y sólo através de años de educación y aprendizaje lo logramos.Sus discusiones son un entrenamiento para aprender a resolver conflictos que serevelará muy valioso en la vida de adolescente y adulto.Además, todos sabemos que las peleas infantiles suelen acabar de forma amistosa. Sinos entrometemos antes de tiempo, impedimos que desarrollen su personalidad yaprendan a negociar sus discrepancias.Hay otra razón, quizá la más importante, y es que al mediar podemos estar reforzandouna conducta negativa.Por ejemplo, en el caso de un niño de seis años que le quita la pelota a otro de cuatro, sicuando el más pequeño empieza a patalear y gritar acudimos y exigimos que el mayor ledevuelva la pelota, el menor creerá que siempre que grite y patalee conseguirá lo quequiere.Otro ejemplo es aquel en el que dos niños, generalmente hermanos, se pelean para atraerla atención de los padres. Si sólo acudimos a verles cada vez que tienen una pelea,seguro que acabarán reforzando esa conducta negativa. Es mejor hacerles más caso entiempos de paz. Si los padres se dan cuenta de que ésta es la razón de sus peleas, debenhacerles ver que en su corazón tienen sitio para los dos hijos.
  9. 9. Eso sí, si tienen sólo dos o tres años y los gritos anuncian peligro inminente, entonces síes apropiado mediar entre ellos, y sobre todo intentar derivar su atención hacia algunaotra actividad que les distraiga del conflicto.Pero a partir de los cinco años es mejor no meterse en sus asuntos, a no ser que ellosacudan pidiendo auxilio. Y entonces lo ideal es adoptar el papel de mediador, nunca elde árbitro ni el de juez.SI LLEGAN A LAS MANOSEn realidad sólo deberíamos intervenir en caso de que lleguen a las manos. Y no sóloporque puedan lastimarse, sino porque corren el riesgo de creer que la violencia,patadas, arañazos, mordiscos o tirones de pelos son una forma de solucionar problemas.En esos casos hay que separar de inmediato a los niños, pero sin tomar partido porninguno de ellos, y decirles con firmeza que las reglas de la casa no permiten lasagresiones para conseguir algo por la fuerza. No obstante, y esto es importante, sí eslegítimo defenderse, porque el niño también necesita medir sus fuerzas físicas con susiguales, siempre que no entrañe peligro, y si tiene prohibido usar sus fuerzas, puedeconvertirseen un niño inhibido.En todo caso, es conveniente explicarles que existen otras fórmulas, como el diálogo,para resolver sus diferencias. E inculcarles la idea de que, aunque se esté muy molesto,no por ello hay que hacer daño a nadie.También se les puede sugerir que se encierren en habitaciones diferentes a meditarsobre lo ocurrido hasta que lleguen a una conclusión. Tiene que quedar claro que no esun castigo, sino una tregua para que puedan volver a jugar sin rencores ni violencia.Cuando alguno de los dos diga estar preparado para volver a reunirse deben pedirsedisculpas y, tras elogiarles, lo mejor es dejarles de nuevo solos.IMPOSICIÓN DE LÍMITESA veces los niños pequeños provocan peleas cuando, en realidad, están pidiendo que seles ayude a controlar sus impulsos agresivos.Cuando los niños menores de cinco años tienen un ataque de rabia o una pataleta, hayque dejarles que expresen su ira, incluso con insultos. Si están muy nerviosos, se lespuede dejar que se desahoguen pegando a un cojín, pero nunca pegando a sus hermanoso a otros niños. Los niños agradecen la imposición de límites. El truco de enseñarles acontar hasta diez también funciona.
  10. 10. GUÍA DEL BUEN APACIGUADOR* ?No caer en el error de intentar averiguar quién empezó la pelea. Es tan culpableel quela inició como el que la siguió.* ?Dejar que expresen sus sentimientos, pero sin tomar partido por ninguno de ellos.* ?Evitar las comparaciones entre hermanos o amigos porque siempre aumentan larivalidad y peleas entre ellos.* ?Si insisten en reclamar nuestra atención cada vez que se pelean, debemos decirlesque dejen de molestarnos por tonterías.* ?Concentrarnos en la solución y no en los detalles. Evitar preguntas del tipo “¿Por quépellizcaste a tu hermano?”.* ?Averiguar por nuestra cuenta qué puede estar originando conflictos y establecer lasolución más conveniente para ambos niños:* ?Inculcarles el hábito de compartir las cosas desde pequeños.* ?Ignorar los chismes y “buchoneos”. Lo mejor en esos casos es decirles: “Sientomucho que te lleves tan mal con tu hermano (o tu amigo)”.* ?Si se están pegando, separarlos y explicarles que con pegarse no se soluciona ningúnconflicto.* ?Enseñarles el valor de las palabras y que con ellas se puede expresar los sentimientosy la ternura, pero también producir mucho daño.* ?En el caso de niños excesivamente agresivos, tomar nota de sus manifestacionesviolentas para averiguar qué las provocó y encontrar el modo de que busquenalternativas.* ?Enseñar a los niños a permanecer en calma ante una provocación.* Elogiarles cuando cooperan entre ellos, juegan y se llevan bien.Se disputan el mismo juguete
  11. 11. Hay que hacerles ver que los dos pueden tenerlo. Se puede utilizar un reloj (de arena siaún no saben mirar la hora) para marcar cuánto tiempo puede tenerlo cada uno.Cada uno quiere ver un programa de televisiónQue cada uno vea un rato su programa favorito. Si aún así siguen discutiendo, lo mejores apagar el aparato hasta que se pongan de acuerdo.

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