Exposición Permanente del Museo de Cáceres

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Exposición Permanente del Museo de Cáceres

  1. 1. EN CONSTRUCCIÓN PÁGINAINTRODUCCIÓN 1SECCIÓN DE ARQUEOLOGÍASECCIÓN DE ETNOGRAFÍA AGRICULTURA 5 GANADERÍA Y PASTOREO 6 CAZA Y PESCA 7 TRANSFORMACIÓN DE RECURSOS 9 OFICIOS CARPINTERÍA 10 ORFEBRERÍA 11 MANUFACTURA TEXTIL 12 ALFARERÍA 14 INDUMENTARIA 15 AJUAR DOMÉSTICO 18 COMERCIO 19 CREENCIAS 20 MÚSICA 23SECCIÓN DE BELLAS ARTES ARTE DE LOS SIGLOS XII AL XIX 25 ARTE CONTEMPORÁNEO ESPAÑOL 39
  2. 2. INTRODUCCIÓN Se aloja en dos edificios históricos del Casco Antiguo de Cáceres, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Casa de las Veletas alberga las Secciones de Arqueología y Etnografía; se trata de un edificio cuyo aspecto tiene su origen en las obras realizadas en 1600 por su propietario Don Lorenzo de Ulloa y Torres en un solar que tal vez pudo haber sido ocupado por el desaparecido Alcázar musulmán. De aquella intervención data el bello patio de planta cuadrada sostenido por ocho columnas toscanas; en el siglo XVIII, sin embargo, la Casa es reformada por Don Jorge de Cáceres y Quiñones, que introduce las gárgolas y los bellos remates de cerámica esmaltada de la cubierta además de los grandes escudos de la fachada principal. Casa de las Veletas. Fachada principal La colección de Bellas Artes se puede contemplar en la Casa de losCaballos, que fue una caballeriza y posteriormente vivienda hasta suconversión en espacio museístico; tras su rehabilitación, fue abierta alpúblico en 1992. Detalle de fachada. Gárgola Aunque el primer Patronato de Museo se constituyó en 1917, la idea de su creación surge en 1899 cuando un grupo de estudiosos de la Historia cacereña comienza a recogerobjetos de interés arqueológico y artístico depositándolos en el Instituto de Segunda Enseñanza. En 1931 se arrienda el Palacio de las Veletas para albergar el Museo, que tras una intervención arquitectónica, es inaugurado el 12 de febrero de 1933. Tras la posterior adquisición del inmueble, es rehabilitado en 1971 y se reforma la exposición permanente, tarea que se repite en 1976 en la Sección de Etnografía. En 1989 el Ministerio de Cultura transfiere la gestión del Museo a la Junta de Extremadura, conservando Casa de las Veletas. Patio la titularidad del edificio y de parte de sus fondos.
  3. 3. AGRICULTURA La agricultura y la ganadería siguen siendo, en gran medida, la base de la economía cacereña,ocupando a la tercera parte de la población activa; las fincas agrícolas son pequeñas en las áreas montañosasy del norte de la provincia, mientras que los grandes latifundios dominan el llano. Tradicionalmente los cultivosdominantes han sido el olivo y el viñedo, junto a los cereales de secano, aplicando el sistema de año y vez,dejando las tierras en barbecho en año alternos. La introducción del regadío y los abonos industriales permitióun aprovechamiento intensivo de las nuevas especies, como el tabaco, la cereza, el pimiento pimentonero, elarroz o el maíz. Mención aparte merece el espacio de la dehesa, que supone unaexplotación racional del bosque mediterráneo combinando la agricultura desecano con la ganadería extensiva y el aprovechamiento forestal. Los aperos o utensilios de la labranza se han mantenido con escasasvariaciones desde la época romana hasta la mecanización del campo. Pararemover la tierra se usaba la azada o zacho, la podadera para limpiar elmatorral, el arado de palo -posteriormente metálico- para hacer los surcos, lahoz para segar el cereal y las zoquetas o dediles para proteger los dedos delos segadores, quienes en gran número bajaban del norte de la Meseta cadaaño para hacer su trabajo. El trillo de pedernal o de ruedas servía paraseparar el grano de las espigas, rastrillos y aparvaderas se utilizaban paraseparar la parva, horcas y bieldos para aventar el grano y la criba paralimpiarlo. Trillo de pedernal En la Sala 9, dentro de vitrina se expone un arado de vertedera metálico, así como rejas y otras piezas del arado tradicional, junto a otras herramientas de las utilizadas en la agricultura, como una podadera y varias hoces, zoquetas y dediles, horcas, bieldos, palas y una aparvadera para juntar el grano. Junto a estos objetos, pueden verse otros elementos propios de la agricultura tradicional como el trillo de pedernal (tipo tribullum), fiambreras o un costal de lino. Fuera de las vitrinas, puede observarse un trillo de ruedas, de tipo plostellum, Arado de vertedera metálico y rejas del arado tradicional
  4. 4. GANADERÍA Y PASTOREO Extremadura tiene desde antiguo un marcado carácter ganadero; el modelo tradicional es una ganadería extensiva en que predominan la cabaña ovina y porcina, basada en el aprovechamiento de los pastos estacionales y económicamente viable gracias al bajo coste de la mano de obra; sin embargo, la mecanización del campo, la irrupción de piensos elaborados y la importación de razas alóctonas, llevaron desde la década de 1960 a una transformación radical de la explotación ganadera en la región. En la actualidad se ha producido una intensificación generalizada de las explotaciones y un considerable aumento de la cabaña vacuna y orientación hacia especies caracterizadas por su elevada producción de leche y carne. Zurrón de cuero Es bien conocida la abundancia de la cabaña ovicaprina cacereña, formada por reses que pastan en los campos adehesados y en las alturas de los Valles del Jerte, Las Hurdes, Sierra de Gata, etc. Tradicionalmente, la lana se llevaba a lavaderos como el de Malpartida de Cáceres y se exportaba o se utilizaba en la confección de paños y lienzos. Carranca o collar para perro Aún persiste una cierta proporción de ganado trashumante, que cada año baja de Castilla para pasar lainvernada en los campos de Plasencia, Cáceres o Navalmoral, arrendando para ello los pastos de las dehesas.En muchos casos, los movimientos trashumantes todavía se realizan a pie, lo que obliga a llevar a los pastores unprecario equipaje personal y a obtener del entorno, en particular de las reses, lo necesario para sobrevivir. Lavivienda, en esas condiciones, es también precaria, predominando los chozos de diferentes tipos; sin embargo,en los últimos decenios la incorporación de vehículos a motor permite a estas personas mantenerse en contactocon las poblaciones y abastecerse de todo lo necesario. Algunas comarcas cacereñas, como Las Hurdes o Las Villuercas,destacan por la cantidad y calidad en la producción de miel. Allí aún se siguepracticando una apicultura artesanal basada en métodos y conocimientostradicionales. El corcho se utiliza para la elaboración de colmenas al menos desdeépoca romana, según recomienda Columela por su escasa conductividad delcalor. En Extremadura, ha venido siendo la forma predominante defabricación colmenera hasta la imposición de otros tipos como los sistemasLangstroth o Dadant, que permiten extraer los panales sin destruir lacolmena. Pueden ser de una sola pieza o enterizas, de dos piezas (de dospaños o con hija), de tres y hasta de cuatro paños. Colmena de corcho En la sala 9, la ganadería está representada con dos yugos (boyero y de caballerías), una collera y otros elementos; sobre el pastoreo y apicultura se exponen varios enseres, como el zurrón, cayado, gancho, tijeras del esquileo, campanillos o el curioso collar de perro (carranca) y un modelo a escala de chozo de pastor. Tijeras del esquileo
  5. 5. CAZA Y PESCA La colocación de cepos y lazos para conejos y liebres o de trampas para perdices, tordos y otrasaves ha sido una práctica habitual en las áreas rurales cacereñas. Al mismo tiempo, también se hanutilizado este tipo de técnicas de caza para controlar la población de alimañas o de especies dañinas parala agricultura o el ganado. El uso de la escopeta ha estado escasamente extendido a causa del elevadocoste tanto del arma como de los cartuchos y de las dificultades para conseguir una licencia. Por otro lado,el desigual reparto de la propiedad de la tierra ha hecho que muchas de las personas que se dedicaban ala caza, aun ocasionalmente, fuesen furtivos a quienes no les interesaba alertar a los guardas con el ruidode los disparos. El cepo utilizado en nuestra provincia corresponde al tipollamado ibérico, formado por la traba y el rabo, siendo su planchade disparo en forma de tambor; especialmente concebido para lacaza del conejo, se fabricó masivamente en Don Benito (Badajoz)según un modelo desarrollado en 1900. Cepo ibérico La sala 9 alberga diferentes piezas relacionadas con la caza, tanto de pequeños animales, como ratones o páajaros, como de alimañas y conejos. Destacan los dos cepos ibéricos, fabricados en Don Benito y los polvorines de cuerno, ricamente decorados en un fino trabajo propio de Polvorín de cuerno pastores. Un modo de vida ya prácticamente desaparecido ha sido la pesca fluvial, que en nuestra provinciatuvo sus puntos más importantes en las cuencas de los ríos Tajo y Alagón. Garrovillas, Ceclavín,Torrejoncillo y Plasencia han sido las poblaciones donde esta actividad alcanzó mayor importancia. El tipode barca más utilizado en el Tajo posee una característica forma triangular y se usaba tanto paradesplazarse por el río como para lanzar las redes, recoger y trasladar las capturas. Los aparejos de pesca más frecuentes son el trasmallo, red triple en que la malla central tiene los rombos mucho más pequeños que las dos exteriores o albitranas, la traviesa, red similar al trasmallo pero de una sola pieza, o la tarraya, que es una red de forma circular. Tradicionalmente se utilizaba para la confección de redes el hilo de torzal, si bien desde la década de 1960 se popularizó el nylon; las agujas apuntadoras son de diferentes tamaños según su finalidad, ya sea para coser Barca del ríoTajo desperfectos, montar el trasmallo o tejer la albitrana.
  6. 6. La tarea de tejer la red fue casi siempre patrimonio de las mujeres, mientras que los hombres se reservaban la faena de armar las redes con las corchas de la parte superior y los plomos de la inferior. Las técnicas de pesca con red eran variadas: de cerco, participando tres o más embarcaciones; de rastreo, empalmando varios trasmallos a lo ancho del río, de costana en las orillas, con tarraya, de atranque, etc. Con ellas se capturaban bogas, barbos, carpas, tencas o lampreas entre otras especies. Agujas Ocupando una posición principal en la sala 10 se expone una de las últimas barcas del Tajo, con sutradicional forma triangular, acompañada de una completa red (trasmallo) de nylon y tres agujas para sureparación.
  7. 7. TRANSFORMACIÓN DE RECURSOSQueso, aceite y vino Los productos procedentes de la caza, pesca, recolección, agricultura, ganadería y actividadesextractivas, requieren un proceso de transformación para su conversión en alimentos o bienes deconsumo. Hasta la industrialización, estos procesos de manufacturado se realizaban aprovechando comofuentes de energía la fuerza animal, humana o del agua en movimiento. Todas estas actividades detransformación dieron lugar a la especialización en el trabajo y al surgimiento de oficios y talleres, a vecesfamiliares, y en otras ocasiones organizados a través de gremios y hermandades. Pero muchas de ellassiguieron realizándose de forma casera como medio de autoabastecimiento de alimentos básicos para elconsumo familiar. El queso, elaborado principalmente por los pastores, requeríala utilización de una sencilla tecnología pero de un complejoconocimiento del proceso químico de fermentación láctea con cuajonatural. La importante cabaña ovicaprina de la provincia fue siempreuna excelente materia prima para la generación de una gran variedadde quesos artesanos que aún pervive. El aceite de oliva continúa siendo uno de los pilares de la alimentación humana además de otros usos presentes y pasados, como la iluminación. Su prensado en la almazara se hacía usando grandes capachos de esparto superpuestos. El vino casero o de pitarra, se sigue elaborando en numerosas localidades de la Cántara de aceite provincia, utilizando para ello la característica prensa artesanal. La fabricación de queso se representa en la sala 10 con la mesa utilizada para ello (esprimijo) junto a cinchos de diferentes materiales, como el esparto, la madera y la hojalata, además de una paleta de madera. La elaboración del aceite se ilustra con un capacho de esparto, de los utilizados para el prensado de la aceituna en las almazaras, un modelo a escala de una almazara propia del sur de la península, dos cántaras para contener aceite y una medida de las utilizadas tradicionalmente en el comercio de este producto. Una prensa de vino, procedente de Arroyomolinos de la Vera, y de las utilizadas en los hogares tradicionales para la elaboración del vino de pitarra sirve para representar la transformación de la uva en vino. Prensa de vino
  8. 8. OFICIOSCarpintería A pesar de ser tan necesario, y de que ha sido practicado desdemuy antiguo, el oficio de carpintero en nuestra provincia es muchomenos conocido que otros que han atraído la atención de losestudiosos.La riqueza forestal del territorio cacereño ha permitido la existencia deuna tradición de buenos artesanos de la madera, que se han empleadotanto en tares auxiliares de la construcción, realizando vigas, marcos,puertas y ventanas como en la confección de mobiliario y otroselementos necesarios para la vida cotidiana, tales como carros, aperosde labranza o utensilios domésticos de todo tipo. Puertas de alacena Históricamente han destacado los carpinteros de Ceclavín por su maestría en la elaboración desillones, escaños, arcas y arcones, mientras que es bien conocida la destreza de los artesanos deGarrovillas en la realización de las artísticas puertas de la localidad, además de barcas y todo tipo demuebles así como en la talla de elementos auxiliares como especieros o soportes de almirez. Másrecientemente, Hervás se ha erigido en un importante centro productor de muebles, incorporando yanuevos métodos industriales en la fabricación de los mismos. Otras localidades, como Villanueva de la Vera, Ahigal o Plasenzuela se caracterizaron por laelaboración de sillas, bien torneadas o bien con asiento de enea, mientras que la talla de pequeñoselementos de madera la podemos encontrar por toda la provincia. Fuera de las vitrinas de la sala 10 se reserva un pequeño espacio para presentar algunos objetos representativos de la carpintería en la provincia, como un gran sierro metálico de los utilizados en Brozas tanto para la tala de árboles como para la elaboración de tablones, y las puertas de una alacena casera fabricada Azuela por carpinteros de Garrovillas. En una vitrina plana se exponen diferentes herramientas de carpintero, utilizadas en las diferentes fases de la transformación de la madera y fabricación de muebles y enseres; entre estas piezas destacan la azuela metálica, la segureja para el descortezado, el gramil, para confeccionar espigas o el garlopín para hacer rebajes. Garlopa para hacer molduras
  9. 9. OFICIOSOrfebrería El de orive ha sido un oficio muy arraigado en poblaciones comoZarza la Mayor, Ceclavín y Torrejoncillo, y más recientemente Trujillo yCáceres. Allí, los orives o filigranantes han desarrollado su labor siemprede forma artesanal, transmitiéndose los conocimientos de padres a hijosmediante libros de recetas y plantillas para la confección de las joyas; lospropios artesanos salían a vender sus mercancías por los pueblos dealrededor en las vísperas de las fiestas patronales. Libro de modelos Los metales trabajados han sido el oro y el cobre, imponiéndose últimamente la plata, todos ellos en forma de hilo. Los hilos de oro se obtienen pasándolo por el banco de estirar, donde se les da el grosor deseado tirando con el timón del hilo sujeto por la tenaza. Existe también un torno de mano que se usa para obtener un hilo aún más fino. Con las pinzas se va dando forma al hilo y el volumen de la pieza se obtiene martilleando con el vástago en la embutidera. Cuando se tienen todas las piezas hechas, se sueldan con fuego de candil, y posteriormente se lava el oro con arena y agua. Las piezas de cobre y plata se doran y se bruñen. Tas o bigornia Hay una gran variedad de joyas realizadas a base de filigrana, pero destacan la Cruz de pebas, llamada de Pingayo en Montehermoso, la tembladera de origen salmantino y el galápago, de aspecto macizo. Además, se trabajan pendientes de media luna y arracadas, gargantillas, alfileres para el pelo y las cruces llamadas veneras. Pendientes de cinco picos Collar de galápago La vitrina 40 exhibe un taller de orive prácticamente completo, procedente de Ceclavín. Se pueden ver desde la mesa de trabajo hasta el banco de estirar, incluyendo el tas o bigornia, crisoles para la fundición, tenazas y martillo de fragua o el fuelle utilizado para avivar el fuego. Por su parte, la vitrina 20 alberga algunos objetos también propios del orive, como los libros de modelo, que pasaban de generación en generación, el barreño cerámico para el abrillantado de las piezas y una selección de joyas tradicionales, entre las que Fuelle de fragua destacan las cruces de Pebas o pingayo, los pendientes de penderique, etc.
  10. 10. OFICIOS Manufactura textil La obtención del tejido requiere una tarea previa de transformación de las materias primas básicas, que son el lino y la lana. A finales del siglo XVIII funcionaban en la provincia de Cáceres 229 telares de paño de lana y 560 de lienzo de lino, destacando las poblaciones de Casatejada, Torrejoncillo, Hervás, Torremocha y Villa del Campo entre los pañeros, y Plasencia, Alcuéscar, Almoharín, Casar de Cáceres o Garganta la Olla Lanzadera entre los de lienzo. También se fabricaron medias de seda en Arroyomolinos, y cordón en Casas de Millán, pero sólo en algunos de aquellos talleres, como Hervás o Torrejoncillo, podía hablarse de una organización industrial del trabajo, siendo en los demás un negocio puramente doméstico que sólo ocupaba a los miembros de la familia. Particularmente, la fabricación de lienzo solía estar destinada al autoconsumo familiar en forma de toallas, ropa interior, manteles, sacos y Huso alforjas. Tanto la fibra del lino, una vez limpia, machada y rastrillada con la rastra, como la lana, después de esquilada, lavada, escarmenada y cardada con las cardas, se hilan colocando el copo en la parte superior de la rueca y arrollando una de sus hebras al huso, el cual se hace girar para ir formando el hilo. La husada o hilo así obtenido se pasa al madejador y posteriormente se guarda en forma de madejas que se devanarán en la devanadera o en el torno de hilar, quedando listas para formar en el telar la urdimbre o armazón del tejido o bien la trama del mismo. Madejador En la sala 11 se expone una rastra para el lino, consta de una tablarectangular de madera con una especie de cepillo de puntas de forma circular en elcentro, ceñido por dos aros metálicos. El orificio del extremo servía comoagarradera y para introducir el pie cuando se trabaja en el rastrillado. Cinco ruecasde distintos tipos, instrumentos formados por una varilla larga y fina de madera quees coronada en su parte superior por un abultamiento llamado rocador en el que secoloca el copo de fibra; el rocador puede ser fijo, a menudo formado por la propiavara que ha sido rajada longitudinalmente o por labor de cestería, o móvil (decobertura) con una pieza a modo de caperuza troncocónica realizada en cartón, telao fibra. La vitrina aloja también tres husos, útiles que constan de un palo cilíndricocon una ranura en espiral en la parte superior por donde pasa el hilo, y un rodete otortera más ancho en la parte inferior. Uno de ellos lleva en su parte inferior unpequeño gancho metálico destinado a trenzar una segunda hebra, ya que pertenece Rastra para el linoa un telar mecánico que elaboraba hilo de dos hebras.
  11. 11. Fuera de vitrinas, se puede ver un madejador oaspa cruciforme procedente de Montehermoso; el hilose colocaba en la parte exterior de los brazos, siendoabatible uno de ellos para poder sacar la madeja alfinalizar el trabajo. Además, se expone una devanaderaformada por un armazón de seis varas verticales queunen dos aspas estrelladas en los extremos; se asientasobre un cajón destinado a guardar los ovillos que seiban formando. Junto a ella, podemos ver un tornocanillero, que servía para hacer canillas (ovillos de hilopara la trama del tejido); para ello se colocaba un ejemetálico en la parte opuesta a la rueda y en él seencajaba la canilla sobre la que se iba enrollando el hilocon el movimiento manual de la rueda. Algunas deestas canillas pueden verse en la cajita de madera quese expone en la vitrina; en la misma vitrina también haycuatro ovillos de hilo de lino dispuestos para formar laurdimbre, así como un rollo de lienzo de lino. Telar manual La pieza que reviste quizá mayor interés es el telar manual, procedente de Torrejoncillo. En él, loshilos que formaban la urdimbre se disponían en el enjulio o rollo de la parte posterior para, pasando a travésde los lizos y peines, como los que cuelgan en la pared de la sala, ser tejidos con el hilo de la trama que eltejedor pasaba de lado a lado mediante la lanzadera en la que se alojaba la canilla. Algunas de estaslanzaderas pueden verse en las vitrinas, siendo la más grande procedente de un telar mecánico de Hervás, ylas restantes de Campillo de Deleitosa.
  12. 12. OFICIOSAlfarería En cualquier hogar cacereño hasta las primeras décadas del siglo XX, las ollas y vajillas de usocotidiano eran de barro, realizadas en alguno de los alfares de la provincia, como Ceclavín, Arroyo de laLuz, Trujillo o Montehermoso o bien traídas de la provincia de Badajoz, donde sobresalió por su abundantey afamada producción la población de Salvatierra de los Barros. El recorrido por las vitrinas de la sala 13 se inicia con la que recoge unarepresentación de los trabajos alfareros del centro más importante de la región:Salvatierra de los Barros, reflejado aquí con dos pitorros, uno de ellos de engaño,jarritas y mariconas (especie de botijo sin asa) además de otras piezas. Junto aSalvatierra, vemos una muestra de la alfarería de Talarrubias, también en laprovincia pacense, de donde se pueden contemplar jarras, tiestos, un macetero yuna cantarilla. Jarro enchinado. Ceclavín De Ceclavín son las más vistosas piezas de la siguiente vitrina, enchinadas con pequeñas piedras de cuarzo, que se pegan cuando el barro aún está tierno; junto a ellas se exponen una cocinilla y dos jarros bobos de Trujillo, además de dos ollas y un jarro chato de cerámica común cacereña del siglo XVII. También a la alfarería cacereña se destina otra vitrina, poblada de piezas de diferentes facturas originarias de los alfares de Casatejada y Montehermoso; las primeras, vidriadas en un tono marrón oscuro, son verdaderas creaciones artísticas que todavía hoy es posible adquirir, mientras que las montehermoseñas pueden considerarse reliquias al haber desaparecido este oficio en aquella población, mostrando un antiguo ejemplo de la llamada cerámica enchinada que todavía hoy se practica en la localidad de Ceclavín. Botijo “Borracho””. Casatejada Otra representación de cerámica común originaria de la región extremeña, la encontramos en los alfares de Arroyo de la Luz (Cáceres) y Fregenal de la Sierra (Badajoz). Los trabajos de Arroyo presentan tanto cerámica común sin vidriar, siendo de destacar el carbotero o asador de castañas, como vidriada en blanco, verde y amarillo, siendo muy conocidos sus lebrillos; los de Fregenal se reconocen por su vidriado parcial en verde sobre el barro basto. Plato vidriado. Arroyo de la Luz
  13. 13. INDUMENTARIA La indumentaria tradicional de la provincia de Cáceres, forma de vestir que tiene sus raíces en la que era usual entre las clases populares en los siglos XVIII y XIX, poco a poco fue fijándose en la memoria colectiva como el modo de vestirse propio de las diferentes localidades de la provincia. Hay que decir que desde principios del siglo XIX este tipo de indumentaria ha venido sufriendo un largo proceso de elaboración y sofisticación, añadiendo nuevos elementos de lujo o adornos, junto a otra transformación tendente a homogeneizar los distintos tipos en cada población para crear en ellas el traje típico de la localidad. En todo caso, todavía hoy se siguen vistiendo estos trajes en días muy señalados como son las romerías, fiestas patronales, ferias, etc. Traje femenino Por lo que se refiere al traje de la mujer, hay una serie de prendas que son comunes en todos los pueblos, aunque puedan llamarse de forma distinta en cada uno de ellos. De arriba hacia abajo, los sombreros han sido de uso común para el trabajo, generalmente hechos con paja de centeno (bálago); de ellos el más célebre es la gorra de Montehermoso, adornada con lana de colores cuando la usuaria es joven, pudiendo llevar un espejito en el frente para que las mozas puedan acicalarse durante el trabajo agrícola; las más mayores llevan el mismo tipo de gorra con adornos en negro o colores oscuros. Ha sido frecuente también el uso de otras prendas para cubrir la cabeza, como las cobijas o mantillas, que pueden ser incluso de terciopelo (Cáceres y Montehermoso). Las joyas con que Gorra de Montehermoso se adornan las mujeres eran realizadas fundamentalmente en Torrejoncillo, Zarza la Mayor, Trujillo y Ceclavín, hechas de filigrana (hilo) de plata, oro o cobre; destacan las gargantillas, los colgantes de galápago, la cruz de pebas o pingayo, las cruces veneras y los pendientes de herradura, de lazo, etc. El peinado también es importante, siendo de destacar el moño de picaporte, así llamado por la forma de recoger el pelo a los lados de la cabeza. Faltriquera o limosnera De entre los pañuelos y mantones hay que citar el de cien colores, muy utilizado en toda la provincia y el de plumaje de Malpartida de Cáceres, bordado en lana sobre verde oliva con motivos vegetales. En Montehermoso la mujer llevaba un dengue o esclavina de color negro con bordado ribeteado en rojo. Bajo el mantón o esclavina, la mujer cacereña solía vestir un jubón negro, de terciopelo, satén o raso, muy ceñido y adornado con lentejuelas o encajes en las bocamangas. La falda recibe un nombre distinto en cada lugar (refajo en Cáceres, mantilla en Montehermoso, saya o manteo en muchas otras localidades); suele ser fruncida o Cintas “sígueme pollo” tableada, y de colores lisos verde, amarillo o rojo (granate en Montehermoso) a menudo decorada con bordados en la parte baja, de color blanco, rojo o negro. En algunas localidades, como Trujillo, se usaba la pollera, falda que no es de paño, sino tejida en vivos colores, que se llevaba como ropa de diario para el trabajo. Complemento frecuente son los mandiles, generalmente negros, la faltriquera o limosnera, pequeña bolsa de lana de colores que se llevaba atada a la cintura o las cintas sígueme pollo, bordadas y decoradas con lentejuelas que se colocaban en diferentes sitios según la costumbre de cada pueblo.Zapatos de montehermoseña
  14. 14. Las medias del traje de fiesta son un elemento común en el traje femenino, generalmente de lana ode lino, labradas o caladas, suelen ser de un solo color (blanco, generalmente) a veces bordadas con otrocolor en la parte delantera y laterales. En Montehermoso son siempre de color azulón. Los zapatos son depiel negra abotinados (a veces se usa el botín); se atan con cinta de raso o cordones; más modernos sonlos bordados sobre terciopelo que llevan lentejuelas. La ropa interior era de lino o lienzo, generalmente adornada con puntilla obordado en las escasas zonas que quedaban a la vista, como las bocamangasde las camisas. Traje masculino Ofrece una menor variedad, al no haber quedado sujeto a tanta Sombrero de “queso” innovación o adulteración como el femenino. El sombrero era de paja para el trabajo, y de fieltro negro para el traje festivo, el más generalizado es el llamado de queso por parecerse a un cincho su copa revestida de terciopelo. Además de las capas de Torrejoncillo o de Aliste que se usaban, se solía llevar una chaqueta negra y corta, de paño, terciopelo o astracán, como en Cáceres, y un chaleco del mismo tejido y de doble botonadura, a veces ésta de plata. En Montehermoso, la solapa era ricamente adornada con bordado y lentejuelas. Para ir a trabajar se llevaba la chambra o blusa amplia con bolsillos de ojal, siendo de destacar la de Malpartida de Plasencia, de cuadros blancos y Chambra negros. Para la cintura se llevaba una faja de algodón o lana, roja o negra bordada en diferentes colores, y el pantalón (calzón de alzapón) era negro, de pana, paño o terciopelo, llegando hasta por debajo de la rodilla, donde se abrocha. Era general el uso de medias blancas de lana o lino, más ricas que las de las mujeres, se solían fijar con ligas o con chías (machos) atadas y acabadas en borlones de lana de colores. Los zapatos eran de piel negra o cuero al natural, Chaleco de doble botonadura aunque en lugares como Malpartida de Plasencia se llevaban botas de media caña adornadas con pieles y pespuntes de colores sobre el cuero natural; en algunos puntos se usaban polainas de cuero natural abrochadas por el lateral y calzas de paño negro también abotonadas lateralmente. La ropa interior masculina era fundamentalmente de lino, los calzoncillos llegaban a media pierna y se ataban con botones o cordón, mientras que las camisas eran ricamente adornadas con bordados y encaje especialmente en la pechera y puños, que solían quedar á la vista. Botas de media caña
  15. 15. La sala 12 aloja un total de catorce trajes típicos de diferentes localidades de la provincia,empezando por el de Cáceres, representado por una pareja en que él lleva la típica chaqueta de astracány el sombrero de queso, y ella el pañuelo de cien colores y el refajo (falda) amarillo; otros dos maniquíesmuestran los refajos rojo y verde. Junto a ellos, una pareja de chinatos (de Malpartida de Plasencia) enque el hombre lleva la típica chambra de trabajo y la mujer, que se peina con el moño de picaporte, llevatambién el vistoso calzado de la localidad. El traje femenino de Trujillo se caracteriza por la falda tejida yadornada con motivos florales y faunísticos en colores, mientras que del traje de Malpartida de Cáceresdestaca el típico pañuelo de plumas. En una vitrina contigua vemos una pareja del municipio norteño deCabezabellosa, cuya forma de vestir está muy influenciada por la indumentaria de la provincia deSalamanca, como puede observarse en detalles del traje de hombre como el sombrero charro, labotonadura del chaleco, etc. mientras que en frente pueden contemplar tres trajes femeninos y unomasculino de Montehermoso, siendo los de la izquierda el de moza y de anciana y el de más a la derechael de boda, aun cuando lleve en el brazo la gorra, que no era utilizada en esas ceremonias. En el centro de la sala se observa unacuriosa mantilla que podía usarse con el luto y conel medio luto o de alivio, mientras que las vitrinasque la flanquean muestran dos típicos pañuelos decien colores. Pañuelo de cien colores En las paredes se pueden ver toallas con las iniciales de sus dueñas, paños de afeitar deMalpartida de Plasencia, paños velatorios de boda y un juego de puños y cuellos de camisa. Al fondovarias vitrinas muestran algunos ejemplos de ropa interior masculina y femenina de Malpartida dePlasencia y Campillo de Deleitosa.
  16. 16. AJUAR DOMÉSTICO Además de las ollas y vajillas de barro para uso cotidiano, los hogarescacereños se equipaban con lozas de mayor calidad y fama que las locales; lasfamilias más pudientes conservaban con esmero antiguas vajillas de Talavera,Puente del Arzobispo, Manises o Triana, que usaban en las grandes ocasiones.Los cántaros del Puente decorados con el nombre de su dueña o la fecha de su Jarra de Manisesboda se transmitían de madres a hijas y eran una de las más queridas piezasdel ajuar familiar. Platos, jarras y fuentes de Manises procedentes de lasfábricas de “Arenes” y “Aviñó” pueden contemplarse en varias vitrinas de la sala13, junto a los platos, escudillas y jarras de cerámica de Puente del Arzobispofechables en el siglo XIX. Plato de Talavera de la Reina Los grandes calderos para calentar el agua y cocinar, así como los cazos, sartenes, escalfadores, chocolateras, etc. eran fabricados con plancha de cobre en Guadalupe, donde un floreciente gremio de caldereros, nacido al calor del monasterio jerónimo todavía hoy sigue vendiendo sus productos. En la sala 13, objetos expuestos en el interior de una vitrina nos recuerdan el buen oficio y la justa fama adquirida por los caldereros de Guadalupe desde la Baja Edad Media; pueden verse un especiero de madera y un almirez de bronce junto a un guarda onzas, tres ollas, una palmatoria, una chocolatera, una cantarilla, un pote, una escalfadora, una pieza de alambique y un aguamanil de cobre. Sobre la pared se exhibe una amplia colección de objetos de uso doméstico realizados por los afamados caldereros de Guadalupe: potes, escalzaores, cántaros, sartenes y cazos, Alambique espumaderas, etc. En la sala están también representadas algunas actividades caseras de transformación, como la elaboración de aguardiente mediante el uso de alambiques hechos de cobre. Se exponen además, cuatro morteros, tres moldes para dulces, varias cucharas y un cucharero de madera, junto a un par de cuernos para el aceite y el vinagre, colodras (recipientes para líquidos) de cuerno y una curiosa colección de diez sellos de pan fabricados en madera, que permitían distinguir el pan de cada familia en el horno comunal en que se cocía. Sellos de pan Repartidos por toda la sala pueden admirarse otros enseres domésticos presentes en las casas tradicionales; además de los ya citados se encuentran la consabida cantarera que proporcionaba el suministro de agua al hogar y los numerosos cuencos de madera de encina que se utilizaban para la preparación del gazpacho y, sobre todo, para amasar las morcillas en la matanza del cerdo, un verdadero rito familiar que todavía hoy se sigue practicando en la provincia.
  17. 17. COMERCIO Tanto los objetos propios del ajuar doméstico como otrasmuchas mercancías eran vendidas de pueblo en pueblo por losarrieros que utilizaban en sus viajes carros de mulas como el quese expone en el centro de la sala 13, procedente de la localidad deZorita; a menudo estos comerciantes se servían de pesos ymedidas tradicionales tales como la libra o la onza para el peso; lacántara, la arroba o el cuartillo para el aceite o el vino, y la fanegao el celemín para el grano. Celemín En la misma sala se puede observar una representativa colección de pesos y medidas tradicionales procedentes de diversas poblaciones de la provincia de Cáceres . Los materiales en que se fabrican van desde la madera de la arroba (25 libras) y el celemín (4 cuartillos), medidas para áridos y grano, al latón, la hojalata y el cobre con que se confeccionaban las medidas de leche, las cántaras (8 azumbres) para el aceite o los cuartillos de aceite o vino (4 copas). Cuartillo de aceite o vino Medida de leche Muchas de estas medidas se utilizaban contrapesándolas en las balanzas de dos platos como las que se exponen con las pesas de hierro (onzas) o bien pesándolas simplemente en una romana como las que aún se ven en puestos callejeros. Carro de mulas
  18. 18. CREENCIAS La Sala 14 está dedicada a las creencias y a la música. En el primer apartado se ha querido daruna visión amplia del mundo de las creencias en lo inmaterial dentro de la cultura tradicional;obviamente, la religiosidad católica ocupa un lugar preeminente en este ámbito, pero también sepresentan elementos vinculados a otras ideas y creencias que, bien pueden tener un origen anterior alcristianismo, o bien responden a una ideología paralela a éste; se trataría, pues, de creencias enfuerzas sobrenaturales no aceptadas por la doctrina católica, pero firmemente arraigadas durante siglosen la mentalidad popular. Así pues, la sala se inicia con una vitrina que muestra varios objetosligados a la práctica religiosa católica, si bien en su vertiente de experienciaordinaria o más bien conocida como “religiosidad popular”. Así, la muerte sehace presente en la lámpara de cementerio y las lamparillas que la mantienencon lumbre, especialmente el Día de Difuntos. La oración, como prácticareligiosa habitual, se representa en el rosario de pasta, muestra de unatradición compartida con otras religiones como el Islam. Rosario Otras piezas de la vitrina responden a diferentes prácticas vinculadas a las creencias religiosas, como la pililla de agua bendita, que solían estar expuestas en las casas particulares, y de la que las personas tomaban agua para santiguarse al entrar o salir de casa. Similar función, aunque con un marcado carácter protector, tienen los evangeliarios que también se exponen; son en realidad relicarios que contienen estampas de advocaciones religiosas (San Antonio, la Virgen del Carmen) y, en pequeño tamaño, el texto de inicio de los Evangelios, que se supone protegen a quien los porta contra las desgracias y el mal de ojo. La cruz de madera decorada con los atributos de la Pasión de Cristo es también, probablemente, un elemento que se llevaba colgado al cuello en momentos particulares del ciclo litúrgico, como es la Semana Santa. Pililla de agua bendita En la vitrina pueden verse también piezas que nos hablan de lapresencia del mundo religioso en todos los ámbitos de la vida cotidiana en lasociedad tradicional. Es evidente que estos motivos decorativos se escogensobre todo para favorecer la protección del mundo sobrenatural sobre lapersona que posee los objetos; así, encontramos la representación de SanAntonio (que ayuda a las solteras a encontrar novio) en un pendiente; elCordero Místico en un aplique de hilo de plata y la Cruz de Cristo, acompañadadel Sagrado Corazón, en la hoja de un cuchillo, como una forma deencomendar la defensa de quien lo porta a la divinidad. Los candiles decoradoscon la cruz son también un elemento destinado a ahuyentar a los malosespíritus que pueblan la oscuridad. Hoja de cuchillo
  19. 19. La siguiente vitrina se dedica a mostrar la representación material del mundo de las creencias heterodoxas, algunas de ellas todavía muy ligadas a la religiosidad cristiana, y otras que decididamente podrían encuadrarse en un ámbito pagano. Entre las primeras, vemos la rosca de pan de San Blas, reminiscencia de las “caridades” que se repartían antaño en numerosas romerías y fiestas religiosas destinadas a aliviar la necesidad de los más pobres; en este caso, es evidente la relación que existe entre la forma de circunferencia de la rosca y el papel que se le atribuye a San Blas como protector contra los males de la garganta. Rosca de San Blas En este mundo de práctica religiosa popular se encuadra también el Semanario de Cuaresma, de caña, que servía para llevar la cuenta de las semanas previas a la Semana Santa, en que no se podía consumir carne. Cada viernes, se cortaba uno de los hilos dando por terminada una semana. A caballo entre lo religioso y lo profano están diferentes elementos de la naturaleza a los que se confiere un poder protector. El ave, representado en el plato de loza, es un elemento ligado a la iconografía católica (paloma del Espíritu Santo, representación del alma) pero también presente en el “Piedra del rayo” imaginario popular (hay aves de buen y de mal agüero, presagian desgracias o hechos felices, etc.). Y entran claramente en lo que se ha venido llamando “supersticiones” los restantes elementos de la vitrina, como son la “Piedra del rayo”, que en realidad es una herramienta neolítica y que los pastores recogían del suelo en la creencia de que eran la marca dejada por un rayo y que tenía poder protector sobre los ganados y las personas; también la media luna que vemos representada en los amuletos de plata y en los candiles es un símbolo destinado a proteger a las personas que los poseen contra el “alunamiento”, un temible mal que podía llevar a la muerte o a la locura.Plato con representación de un ave La permeabilidad entre este mundo de creencias paganas y el cristianismo es continua y evidente, y así, el poder de la luna sobre el ser humano y especialmente sobre la mujer, se ve reflejado en elementos de la iconografía cristiana como la representación de la Inmaculada Concepción pisando los cuernos de la luna (véase la pililla de agua bendita en la vitrina anterior). Amuleto
  20. 20. Las referencias a la religiosidad en una complejarelación de sincretismo con creencias anteriores alcristianismo se completan con las figuras de la Carantoñade Acehúche y el Jarramplas de Piornal. Ambas sonmáscaras del ciclo festivo de invierno, que salen por lafiesta de San Sebastián, y coinciden en su función deasustar. Jarramplas es una personificación del santo, quemurió asaeteado, aunque aquí las flechas se sustituyen pornabos. La Carantoña es una figura grotesca propia de unasociedad pastoril, como las que se encuentran por todaEuropa vinculadas a esta forma de vida. En ambos casos,permanece latente el hecho de la expulsión del mal; las dosfiguras representan el mal, el frío y la escasez del invierno;por ello son expulsadas simbólicamente de la comunidad,para favorecer el resurgimiento de los campos y losganados en la incipiente primavera que se avecina. Jarramplas
  21. 21. MÚSICA Dos vitrinas de la sala 14 están dedicadas a la música popular enla provincia. Ésta se representa a partir de los instrumentos de uso yfabricación tradicional; así, la gaita extremeña (en realidad una flauta depico que se maneja con una sola mano) y el tamboril han sido desde muyantiguo casi la única instrumentación de los bailes populares en nuestraprovincia. Otros instrumentos, preferentemente de percusión, han servidotambién para animar las danzas populares; entre ellos hay que mencionarel almirez (a menudo fabricado expresamente para su uso musical), lashueseras, flautas y cañas de percusión, las sonajas, que incorporanplatillos de metal, y sobre todo las castañuelas, así llamadas por su formade castaña, también conocidas como crótalos o palillos, usadasgeneralmente para marcar el ritmo del baile, tanto por hombres como pormujeres. Tamboril Gaita extremeña Huesera Mención especial merece el rabel, el instrumento de cuerda pastoril por excelencia. De uso muy extendido por casi toda España, generalmente se ha fabricado de madera, con una caja de resonancia cubierta por una piel de gato, aunque también los hay de calabaza, que alcanzan menor sonoridad. Se tañe con un arco equipado con crines de caballo. Rabel
  22. 22. ARTE DE LOS SIGLOS XIII AL XIX En la sala 17 están instalados los fondos de Arte Medieval y Moderno, que abarcan desde el sigloXIII hasta el XIX. Las obras se agrupan principalmente en pintura y escultura, junto a un conjunto depiezas de orfebrería. A pesar de la pluralidad estilística y temporal hay un elemento común en la mayoríade las obras, pues abundan sobre todo las de temática religiosa, aunque no faltan obras de otros géneroscomo el costumbrismo, el paisaje o el retrato. La colección está formada por fondos del Museo de Cáceres, depósitos del Museo de Prado yalgunas piezas del conjunto de orfebrería extremeña que corresponden a depósitos del Obispado Coria-Cáceres. La pieza más antigua de la sala es la “Cruz procesional”, de broncecon esmaltes, que procede de la parroquia de San Martín de Trebejo yperteneciente a la Diócesis Coria-Cáceres. La cruz presenta la estructura flordelisada característica del estilogótico. Por el anverso se representa a Cristo crucificado en altorrelievehueco, con cuatro clavos, coronado y con un largo perizoma que le cubre lasrodillas. La anatomía es bastante sintética y poco expresiva, denotándoseciertos arcaísmos tardorrománicos. En los brazos de la cruz se pueden apreciar cabujones, que en laactualidad aparecen vacíos pero que debieron albergar piedras o esmaltes.También hay ornamentación de tipo gótico, como hojas y estrellas queprobablemente estarían esmaltadas. Algunos restos de esmaltes sí seconservan en el ángel grabado que hay bajo los pies del Crucificado. Cruz procesional Por el reverso tiene grabados, en los extremos de los brazos, los símbolos de los cuatroevangelistas y en centro el Cordero Místico. Todo ello está rodeado de decoración grabada y punteada apartir de zig-zags y ondulaciones. Por esta parte conserva restos del sobredorado que tuvo la cruz. Por su estilo es fechable entre finales del siglo XIII y principios del XIV. Carece de marcas de autorpor ser obra de metalistería, pero podría ser de talleres mirobrigenses, ya que San Martín de Trebejoperteneció a la jurisdicción de la Diócesis de Ciudad Rodrigo. Es una obra destacada por la escasez de ejemplos bajomedievales de este tipo. En la vitrina anexa a la Cruz procesional se expone uno de los dos marfiles filipinos del museo, el“Ángel de la Guarda”, obra del siglo XVII. Debía ser una de esas imágenes devocionales, a veces paraoratorios y de fácil trasporte, de factura delicada y policromada. Parece que le faltan las alas queposiblemente fueran de plata sobredorada. Como testimonio de éstas quedan dos incisiones en laespalda. Es una talla de bulto redondo que representa al ángel de la guarda en actitud protectora conduciendo a un niño con la mano izquierda. Con la mano derecha levantada simboliza la acción de apartar los peligros. El ángel inclina su cabeza y dirige la mirada hacia el niño. Su pelo está tallado a tirabuzones y decorado con pan de oro. Sobre el marfil hay aplicaciones doradas en la bocamanga, cuello, cintura, y otras partes del vestido del ángel. Asimismo, presentan restos de policromía los ojos, boca y cejas de ambas figuras. Excepto el brazo alzado del ángel, el conjunto es de una sola pieza, destacando la suavidad de la talla, la delicadeza de los pliegues y la leve curvatura propia de laÁngel de la Guarda inclinación del colmillo del elefante con que está hecha.
  23. 23. Siguiendo el itinerario podemos ver un “Crucifijo” de marfil filipino. Es una pieza de 62 cm. de altocon una marcada curvatura que, como en la pieza precitada, se debe al material con que se realizó. Espieza de gran calidad plástica, logrando captar el dramatismo de la expiración de Cristo, siguiendo loscánones del naturalismo barroco español, donde prima la expresividad y el sentimiento religioso. La obra está compuesta por tres piezas: cabeza, tronco y piernas en un solo bloque y cada brazootra pieza. Adaptándose al material y a favor de una expresividad más pronunciada el artista no se ajustaa las proporciones clásicas, sino que hace un cuerpo más estilizado y le imprime un cierto dinamismocasi contenido. Es una talla minuciosa, en la que resaltan los pliegues delperizoma, con decoración vegetal pintada, con gran detallismo en el rostroe incluso marcando las venas de piernas y brazos a cuyo verismo ayudanlas vetas del marfil. La mirada casi perdida adquiere gran realismo con elempleo de policromía. Al sentido trágico de la obra también contribuyenlos regueros de sangre que corren por el cuerpo del Crucificado. El Cristo está adosado a una cruz de ébano, sobre tres clavos. Elrótulo de la leyenda es, igualmente, de marfil y en él se inscriben lassiglas INRI (Iesus Nazareno Rex Iudieorum). La obra está fechada en el siglo XVII y procede del LegadoParedes Guillén de Plasencia. Crucifijo Siguiendo la tipología iconográfica de en la sala se expone otro “Cristo crucificado”, aunque éstede mayor tamaño y anterior cronología. Se trata de una talla en madera policromada, datada en lasegunda mitad del siglo XIV. Pertenece al gótico tardío con reflejo de la corriente naturalista procedentede Europa. La zona de Extremadura, por su situación geográfica, se nutre de los talleres castellanos yandaluces. Parece que esta escultura tiene semejanzas con la escuela castellana de Burgos, siguiendoel modelo de Cristo de tres clavos, que muestra la muerte de forma expresiva y realista, con detalles delpeinado, boca abierta y dentadura, para aumentar el verismo. La obra es depósito de la Diócesis Coria-Cáceres. Dentro de esta tipología de Crucificado cabe destacar en Extremadura la presencia de otros ejemplos como el “Cristo del amparo” de Alburquerque, el “Crucificado de los Dolores” de Trujillo, o el “Cristo de los Doctores” de Plasencia, entre otros. Hay que apuntar que a pesar del naturalismo de la escultura el efecto final es de cierta serenidad. El tratamiento de la obra presenta a su vez ciertos arcaísmos medievales, como la talla geométrica de los mechones de la barba, la disposición simétrica de las ondas del cabello o la rigidez de los brazos y manos. La superposición de una pierna sobre la otra y los pliegues del paño de pureza dan a la escultura mayor volumen. El Cristo conserva bastante bien los restos de diferentes policromías en el cuerpo, pelo, corona y perizoma. Cristo Crucificado El verdadero desarrollo de la escultura española tendrá su arranque ya en el siglo XVI, con el empleo de técnicas y materiales nuevos, influencias foráneas y una temática marcadamente religiosa, acentuada tras el Concilio de Trento. Habrá una clara renovación estilística, sobretodo con la influencia de las corrientes renacentistas italianas, que unidas al sentimiento dramático y expresivista español darán lugar a obras de una notable originalidad.
  24. 24. A esto hay que sumar el desarrollo de la creación de arte mueble para decorar las iglesias, dentro del cual adquiere un papel relevante el retablo, con un desarrollo de nuevos programas iconográficos, con intenciones dogmáticas y de gran riqueza visual. Dentro de este marco histórico-artístico habría que ubicar a las tres esculturas de bulto redondo que se exponen al principio de la sala, que representan a una Santa Mujer, a María Magdalena y a San Pablo. Las tres esculturas, de madera policromada, pertenecen a un programa icnográfico de un conjunto escultórico, probablemente retablístico. La denominada “Santa Mujer”, cuya identidad desconocemos por la escasez de atributos, es una talla de Virgen o Santa, que sujeta con el brazo izquierdo un libro a la altura de la cadera. El brazo derecho, en posición un tanto escorzada debía tener otro atributo que la identificase iconográficamente pero se ha perdido. Destaca el tratamiento de pliegues angulosos del manto que imprimen cierto movimiento a la obra, a pesar de su serenidad y estatismo. Se conservan restos de policromía azul y roja, y sobretodo destaca el dorado. El rostro, algo deteriorado, conserva aun las carnaciones, colores de ojos y otros detalles. Es destacable la dulzura y delicadeza del rostro, en contraste con los claroscuros que proyectan los pliegues del hábito. La escultura está datada en el siglo XVI, y se atribuye a la escuela del escultor Sebastián de Almonacid, que trabajó en la catedral toledana, difundiendo las influencias francoborgoñonas. Santa Mujer La otra talla, anónima, se identifica con “María Magdalena”, yes también del siglo XVI. Participa de las características de la anteriorescultura, siendo también talla en madera con policromía de rojos,azules, grises y dorados. Es destacable la belleza del rostro por su serenidad. Sucabello cae en bucle sobre el hombro izquierdo. Tiene el brazoizquierdo pegado a la cintura y en la mano una pequeña peana obase de bote. En la mano derecha, más alta, porta la tapadera delrecipiente que no está completo en la otra mano. Por sus características algunos autores han pensado en laposibilidad de que perteneciera a la escuela o taller del maestroCopín de Holanda, autor que trabajo en la alta Extremadura, conobras como el sepulcro del prelado Ximénez de Préxamo de lacatedral de Coria. María Magdalena
  25. 25. La escultura de “San Pablo”, de la cual se desconoce también a suautor, formaba parte del retablo de la parroquia de Hinojal, y es depósito dela diócesis Coria-Cáceres. Por su factura parece de la escuela castellana, del siglo XVI. Está representado en actitud pensativa, con una anatomía no muylograda, con tratamiento rudo de algunas partes, como los mechones de labarba. Por ello parece obra de un taller poco experimentado, posiblementerural. Conserva policromía, algo desvaída, con tonos rojos y marronespredominantes. Se aprecia en los pliegues del manto la tela que recubre lamadera y sobre la que se sitúa la pintura. La parte más esmerada de la obra es la cabeza, aunque, noobstante, su tratamiento no es del todo afortunado. Probablemente el lugar que ocuparía en el retablo favorecería suvisión al no estar muy próximo al espectador, cumpliendo, eso sí, sufunción icnográfica. San Pablo La pieza clave de la colección de esta sala es “El Salvador”, de Domenico Theotocopuli (1541-1614),más conocido como El Greco. Es una obra de medianas proporciones que fue concebida para formar parte de un apostolado, de losque el artista realizó tres, en el que también intervinieron otras manos de discípulos de su taller. Las mejoresseries de apostolados fueron realizadas por El Greco a principios del siglo XVII (en torno a 1605-1610), alfinal de su etapa, siendo la más celebre la que se conserva en la catedral de Toledo, cuyo Salvador, quepreside la serie, comparte muchas similitudes con la obra del Museo de Cáceres. También hay dos obras similares más, una en el Museo de El Greco de Toledo y otra, de fechas más tempranas, en National Gallery of Scotland. Las series de los apostolados responden a todo un programa iconográfico que se inicia con las imágenes de los cuatro evangelistas, profetas, doctores o padres de la Iglesia y concluyen con una selección de apóstoles. La más completa es la que se conserva en la catedral toledana; el resto está diseminado por numerosos museos y colecciones. El modelo temático era bastante habitual en Italia, pero suponía una novedad en la España del siglo XVI. La obra de El Greco está cargada de originalidad, pues en ella se unen su formación italiana, tanto pictórica como cultural, concretamente de su formación en Venecia y Roma, que le confieren el colorismo y su canon manierista, además de su interés intelectual por la filosofía de Aristóteles y Platón y el conocimiento del mundo humanista, que a su vez se enriquece en España imprimiendo en sus obras el carácter “El Salvador” religioso y expresivista que adquiere en su etapa toledana.
  26. 26. Su obra es un encuentro equilibrado entre el mundo clásico, la armonía a partir del color y lareligiosidad de carácter místico. Esta obra de El Salvador procede del convento de las Agustinas Recoletas del Cristo de la Victoriade Serradilla. Una vez adquirida por el Museo de Cáceres fue robada en 1979 y devuelta poco después. La pintura participa de las características propias de las obras de El Greco. La pincelada viva ycertera confiere a la obra calidades de diferentes texturas en el rostro, manos, hábito o en la esfera. Elartista sacrifica la proporción clásica en favor de una expresión más dramática, acentuada por el fondonegro neutro que hace destacar la figura iluminada por su aureola. La luz tamiza suavemente a El Salvadorque en contraste con la oscuridad donde se sitúa casi anticipa el tenebrismo barroco. La manera de representar a Cristo en actitud de bendecir, y de medio cuerpo, recuerda a laiconografía de los iconos bizantinos que sin duda quedaron en el autor un poso en su primera época. La siguiente obra en el recorrido es el “Tríptico de la Pasión”, importante anónimo flamenco del siglo XVI. La obra responde a la plástica propia de Flandes, de composiciones naturalistas y coloridas, donde prima el detallismo. El modelo de composiciones complejas, colores vivos y carácter dramático sigue los estereotipos que marcaron los maestros Van Eyck y Van der Weyden, entre otros, y que influyeron en le panorama pictórico español. “Tríptico de la Pasión” El pintor se detiene en la representación del paisaje y lasarquitecturas, propio de la pintura de Países Bajos, y composicionesabigarradas muy monumentales. La obra representa tres momentos de la Pasión de Cristo,temática muy habitual en la época. En la tabla central se representa laCrucifixión, con un gran número de personajes, además de lostradicionales San Juan, María y María Magdalena. Las tablas lateralesreproducen escenas complementarias, como la Subida al Calvario y laResurrección. Se ordenan secuencialmente según los evangeliosconformando una obra dogmática. Los trípticos eran utilizados como pequeños retablos enoratorios religiosos de palacios o iglesias. La claridad compositiva y el empleo de perspectivas bienlogradas denotan también la influencia de la corriente renacentista,además de la precitada flamenca. “Detalle del Tríptico de la Pasión” La obra fue robada en 1985 y recuperada con posterioridad. De la pintura barroca del siglo XVII hay también una buena representación en la sala, tanto dePaíses Bajos, como de Italia y España. Hay escenas cotidianas, paisajes holandeses y temática religiosaitaliana y española.
  27. 27. Obra flamenca del siglo XVI es “La traición de Dalila” de Martín de Vos (1532-1603), pintor de Países Bajos pero de influencia italiana. La obra es de técnica depurada y minuciosa, con gran importancia del fondo arquitectónico. La pintura denota influencias de Rafael y el manierismo. Temáticamente se representa a Sansón en brazos de Dalila con el cabello cortado por los filisteos. La composición es diagonal, centrándose las luces en los personajes principales. “La traición de Dalila” Es un lienzo de pequeño formato (0’52 x 0’34 m.), al óleo. Perteneció a la colección del rey Carlos II y se salvó del incendio que sufrió el Alcázar de Madrid en 1734. La obra es depósito del Museo del Prado. Junto a este cuadro se expone “La idolatría de Salomón”, anónimo italiano del siglo XVI, de pequeño formato (0’40 x 0’52 m.), óleo sobre cobre. La temática es poco habitual en la época pero sirve para desarrollar una composición de numerosos personajes, sobretodo figuras femeninas. El pintor se detiene en el detalle de telas, arquitecturas, paisajes y rostros. Es una pintura minuciosa y detallista. Salomón aparece de rodillas ante una escultura femenina. Una mujer porta un incensario y otra un recipiente de donde una tercera extrae su contenido. Hay una amplia gama de colores y tonalidades, posiblemente de influencia veneciana. Hay también un claro “La idolatría de Salomón” amaneramiento en gestos y posturas. Del mismo panel expositivo de los cuadros antes explicadospende un relieve de “San Lucas”, anónimo de la escuela castellana, delsiglo XVI y de madera policromada y estofada. La obra estádescontextualizada, pues su destino sería el de estar adosada a lasuperficie plana de un retablo. El santo sostiene en su mano izquierda el evangelio y con laderecha escribe en el mismo, para lo cual se apoya sobre la rodilladerecha, mientras que la pierna izquierda está en escorzo hacia elespectador. Entre sus piernas surge la cabeza de un toro, símbolo deleste evangelista. Destaca por la fuerza expresiva y el dinamismo que proyectan lospliegues de las vestiduras. “San Lucas” La obra de fines del siglo XVI es de clara influencia italiana y reflejo miguelangelesco. De nuevo el arte se dejó influir por el sentimiento religioso y el expresivismo, cuyos máximos exponentesen escultura barroca del siglo XVI fueron Alonso de Berruguete y Juan de Juni, cuya originalidad compositiva ysu ruptura con lo clásico a favor del manierismo son su sello de identidad Esta pieza por su dinamismo, agilidad y canon alargado se puede enmarcar en esta línea del autorcastellano.
  28. 28. La plástica pictórica extremeña del siglo XVI está representada por un autor de renombre nacional,Luis de Morales. En el siglo XVI español se suceden diversas influencias culturales de países como Italia,Flandes o Francia, favorecidos por la expansión de los territorios de las monarquías españolas y por eltránsito de artistas. En la pintura, la fuerte importancia del Renacimiento italiano, tendrá su reflejo directo enEspaña en este siglo, sobretodo en un principio en el área de la costa mediterránea y posteriormente, en elresto del territorio. Las escuelas sienesas, florentina y romana unidas a la influencia flamenca y al pesoautóctono hispano confieren a nuestra pintura una gran originalidad. A esto hay que sumar el varias vecescitado sentimiento religioso y el carácter devocional de la mayoría de las obras, no existiendo casi el géneromitológico tan desarrollado en países como Italia. Surgen a su vez menos centros artísticos concaracterísticas particulares, como la escuela valenciana, la escuela castellana o la escuela andaluza. A partir de la segunda mitad del siglo adquiere más fuerza el influjomanierista, y en este contexto se encuentra Luis de Morales. Obra suya o de sutaller es el cuadro “Las lágrimas de San Pedro”, con gran misticismo propiodel autor, de colores fríos, fondo neutro que pronunciará el dramatismo y congran espiritualidad. La obra representa a San Pedro llorando ante Cristoflagelado, que resaltan sobre el fondo negro, donde el cuerpo de Cristo pareceproyectar luz propia resaltando su importancia. Los rostros tienen gestosdolorosos, sobretodo en la expresión de las miradas. Se detiene en detalles decabellos, barbas, incluso pestañas, así como en las lágrimas de San Pedro, quedan título a la pintura. Del conocido maestro extremeño hay varias obras en laregión, como los cuadros que alberga la catedral de Badajoz, o sus importantesobras retablísticas de San Martín de Plasencia y, sobretodo, de Arroyo de la “Las lágrimas de San Pedro”Luz. De la misma época es “San Jerónimo Penitente”, anónimo hispano-flamenco, como reflejan los paisajes de fondo y el tratamiento de la figura, que recuerda a autores como Hans Memling. La obra se ajusta al gusto de la época, donde la pintura flamenca, a principios del XVI, tenía gran éxito en España, un gusto quizá impuesto por los Reyes Católicos, en especial por Isabel, que iniciará una gran colección de obras flamencas ya en el siglo XV. En el cuadro se representa a San Jerónimo arrodillado frente a su crucifijo, iconografía típica del santo. En su mano derecha lleva una piedra para golpearse. Tras él, el león símbolo suyo. Al fondo se representa un paisaje urbano. El tratamiento es minucioso y detallista, con capas de pintura de finas veladuras. Hay una posible influencia de la escuela sevillana de Alejo Fernández, por su expresión típica de obras germanas y nórdicas. Destaca el sentido de profundidad con la consecución de planos. “San Jerónimo Penitente” De pintura de paisaje contamos en el museo con un ejemplo, el “Paisaje”, de Joos de Momper. Lapintura paisajista en España se inicia de manera más acentuada en el siglo XIX con los pintores románticos.Se empieza a reclamar el género de paisaje como autónomo, pues la crítica aún lo consideraba pinturaacadémica para principiantes. Un buen antecedente del paisaje suponía la figura de Velásquez, mostrandoen sus cuadros con gran protagonismo de los mismos como luego continuará Goya. En este ambiente seenmarca la obra de Carlos de Haes, que identifica el paisaje con la realidad. Aunque nació en Bruselas seformó en el taller malagueño de Luis de la Cruz, pasando luego a Bélgica y Francia.
  29. 29. Con el paisaje realista de Haes se marcará una nueva pauta académica respecto a esta temática, sobretodo a través de su discurso “De la pintura de paisaje antigua y moderna”, sobre el espacio y el concepto de imitación de la naturaleza. De su obra se generarán varios discípulos españoles continuadores de esta temática. No obstante, fuera de nuestro país el paisaje había cobrado fuerza como género ya en tiempos anteriores, como muestra la obra “Paisaje”, de Joos de Momper, que se expone en la sala. Este óleo sobre tabla representa un paisaje con carros y gente a caballo en primer término vadeando un río. Las figuras recuerdan a Peter Brueghel el joven. Es una obra detallista, elegante en el tratamiento de las figuras. Destaca la maestría y soltura en la construcción del paisaje. Una obra de gran calidad. “Paisaje” El siglo XVII está representado en la sala por obras españolas e italianas, donde de nuevo predominala temática religiosa. Son obras de gran realismo, naturalismo y tenebrismo, propias de la sombra que el granautor Caravaggio proyectó en la pintura de este siglo. Se rompe con el manierismo y se resuelven los temascon sobriedad, donde usando escasos medios y composiciones de pocos personajes se consigue unlenguaje profundo. En España se desarrollará la pintura cortesana y la pintura religiosa, sobretodo con doscentros destacados, como son la escuela madrileña y la escuela sevillana, que además exportaba obras aAmérica. A esto hay que sumar otros núcleos como Valencia, Valladolid o Toledo. El artista empieza a servalorado como individuo y adquiere cierto reconocimiento social, aunque en la mayor parte de las ocasionessu libertad expresiva se verá coartada por la imposición de los clientes.Dentro de la corriente naturalista barroca, destacada en escuelascomo la valenciana, gracias a la influencia de Ribera, que viajó aItalia y desarrolló su obra bajo el influjo caravaggesco, en elmuseo tenemos el ejemplo de Esteban March (1610-1668), consu obra “San Onofre”. Pertenece a la segunda mitad del sigloXVII , y se caracteriza por exaltar la religiosidad y emotividad delas figuras religiosas. Trabajó la pintura mística, pero también lasescenas de batalla. En su obra se aprecian los contrastes deluces con el empleo de claroscuros y una gran precisión ydetallismo anatómico, como refleja esta obra y cuya facturaguarda muchas similitudes con el realismo de Ribera. En elcuadro se representa a San Onofre apoyado sobre un palo y conun rosario en la mano derecha. Es una figura de medio cuerpo,pero a tamaño natural. El detallismo del cuerpo es muy acusado,pero sobretodo del rostro. Esta obra formó parte de la colecciónde Felipe IV y es depósito del Museo del Prado. “San Onofre”
  30. 30. Otra obra barroca muy representativa de la sala es lade “Judit con la cabeza de Holofernes”, un lienzoanónimo italiano de clara influencia caravaggiesca, conun acentuado naturalismo y representación de figurashumildes con un gran realismo. El tema es muyrecurrente en este siglo, sobretodo en Italia, puessimboliza el valor y la fe frente al pecado y la muerte.Hay de nuevo un contraste de luces y sombras yexaltación del valor espiritual. Se aproxima a la escuelanapolitana por su factura y apreciación de tonos en sucomposición, así como su misticismo. Es un óleo sobremadera y pertenece al Museo del Prado. “Judit con la cabeza de Holofernes” Dentro de la línea religiosa de gran pureza está Vicente Carducho (1576-1638), que desarrolló una pintura naturalista y simbólica, usando como modelo para muchos de sus cuadros libros de estampas. “La Degollación de San Juan Bautista”, muestra un eclecticismo entre el colorido y lo tenebrista caravaggiesco. Carducho era italiano, pero afincado en España. Fue pintor del rey y representa la parte academicista barroca. “La Degollación de San Juan Bautista” La siguiente pieza en orden de visita de la sala es la escultura de la“Santísima Trinidad”, imagen del siglo XV. La iconografía surge en losevangelios medievales y procede de la pintura de mosaicos bizantina,como las miniaturas del misal de Campray o del Evangeliario de Perpiñán.Es una imagen dogmática y simbólica. Algunos autores consideran quesobre la corona del Padre Eterno iría una esfera, símbolo del dominiouniversal. La disposición entronizada procede del prototipo de emperadordel mundo, modelo de origen en el imperio sacro germánico, como ocurrocon algunas representaciones de Carlomagno. La pieza pertenece a la diócesis Coria-Cáceres, procedente de laparroquia de Herrera de Alcántara. Es de mármol y conserva restos depolicromía en algunas partes. La composición se completa con tresfiguras, el Padre Eterno, coronado; la paloma, símbolo del Espíritu Santo;y Cristo, en este caso crucificado. La pieza guarda una gran simetría entrelas partes y la composición es bastante cerrada. “Santísima Trinidad”
  31. 31. Continuando el recorrido encontramos la obra de LucasGiordano (1634-1705) “San Andrés”. Aunque al autor se leconoce más quizás por su faceta como pintor de frescos, fuetambién un destacado pintor de caballete, con gran maestría yoriginalidad. Se instaló en España a finales del siglo XVII. Susobras de frescos decoran El Escorial y El Casón del Buen Retiro.Su obra sobre lienzo abandona el naturalismo de Ribera y eltenebrismo de Caravaggio y se acerca más a otros pintores comoPietro da Cortona. Su aportación en España en pintura religiosafue fundamentalmente la de introducir nuevos modelosiconográficos. Es el caso de este “San Andrés”, que se salta loscánones de representación más habituales para representarlocasi como imagen profana, como un filósofo pensativo, dando asu vez al santo un aspecto de erudito. Es una pintura muy alejadade las escenas dramáticas y realistas que veíamos en las obrasde Carducho y Esteban March. Esta obra responde a la técnica “San Andrés”que emplea en su última etapa, con fuertes contrastes,preocupación por las texturas, matices, etc. Junto al “San Andrés” se expone un cuadro de temática entre lo costumbrista y lo paisajístico, “Aldeanos conversando”, de David Teniers el Viejo (1582-1648). El autor se detiene en el entorno rural, retratando una de las clases sociales de la época, y cuyo marco le sirve de excusa para desarrollar el género del paisaje, que tiene un claro fin decorativista y complementario a la escena de los aldeanos. Teniers muestra el lado curioso, tosco, burlesco, jocoso del ser humano, siguiendo la línea de autores precedentes como Brueghel o El Bosco. Hay que destacar también de él el empleo de luces y el detallismo de las figuras y elementos naturales, “Aldeanos conversando” deteniéndose en elementos anecdóticos como el perro o el hombre entrando en su casa. La siguiente obra es un relieve de alabastro, “Madonna conel niño y ángeles”, que posiblemente formara parte de ladecoración de algún elemento arquitectónico. Sigue el modelo demedallón o “tondo”, popularizado ya en el Quattrocento por autorescomo Luca della Robbia o Desiderio de Settignano. Es una obradelicada y a la vez con una gran carga expresiva que guarda lasproporciones y el equilibrio propio de cánones italianos y donde conla composición de las figuras se juega con las luces y las sombras,para conferir los volúmenes. “Madonna con el niño y ángeles”
  32. 32. En el mismo panel se encuentra la “Crucifixión”, obra en mármol,relieve del siglo XVI, que muestra un calvario cuyo fondo de paisaje esJerusalén y cuya composición se cierra con una representación del sol y laluna, en la parte superior. El relieve muestra de dependencia iconográfica dealgunas estampas de las escuelas europeas o de artistas como AlbertoDurero. Su función sería la de adornar alguna estancia u oratorio como objetode culto. Además de Cristo crucificado se representa a San Juan y María bajola cruz, los tres el altorrelieve. El fondo es un bajorrelieve muy sinuoso, rico endetalles arquitectónicos, de plantas, etc. “Crucifixión” La sala XVII cierra su visita con una muestra de pintura del siglo XIX, un siglo de gran diversidadplástica influenciado por los hechos históricos acontecidos en España y por la gran proyección de la obra deGoya. La tradición académica todavía resiste, hasta que el movimiento romántico fuera rompiendo algunosmoldes. Poco a poco la temática y el estilo se irán liberando de las formas impuestas por lo ortodoxo yacadémico. El artista va adquiriendo mayor libertad e iniciativa de renovación. La primera obra que vemos es “La Pereza”de José Alcázar Tejedor (1850-1912), discípulo dePalmaroli y pintor de la escuela parisina. Su obrarecibió muy buenas críticas y mantuvo un equilibrioentre la forma y el color. Su pintura es sobre todocostumbrista, muy del gusto de la época,deteniéndose en la anécdota, en lo cotidiano de laescena y en la sensibilidad del dibujo. En “LaPereza” queda patente el buen dominio del dibujo yel rico cromatismo de la obra. Representa unaescena de interior, con una joven sobre un “La Pereza”balancín, con un vestido blanco y en la mano un abanico oriental. En el suelo y junto al balancín aparece unapartitura de música con el título “La Pereza”, y tras ella un biombo, y al fondo a la izquierda un piano. Elartista se detiene en detalles anecdóticos del mobiliario y la indumentaria. La pincelada suelta la aleja delacademicismo. La siguiente obra es de Antonio María Esquivel, de 1852, el “Retrato de un abogado”. Representa a un personaje con toga negra, en la que resalta el blanco del cuello y la camisa. El rostro es quizá la parte de mayor calidad en acabados, destacando las carnaciones. Tras el personaje aparece una columna de fuste acanalado. Esquivel fue un destacado pintor sevillano del S. XIX, continuador de la célebre escuela que fundara el pintor Bartolomé Esteban Murillo. “Retrato de un abogado”
  33. 33. La obra que cierra la sala es “María Picón y Pardiñas, con capota blanca”, de 1882, obra del pintor EmilioSala Francés (1850-1910). En este óleo sobre lienzo, el pintor retrata el busto de una niña, con gesto serio yde mirada observadora hacia el espectador. Aparece ataviada con abrigo y capota blanca sobre la cabezaanudada al cuello con un gran lazo. La calidad de las telas, que el pintor refleja con la pincelada, indican laposición social acomodada de la joven, así como sus pendientes dorados con grandes piedras azules. Lapincelada es rápida y suelta, sólo detenida en el rostro para acentuar los detalles. El pintor usa sólo algunostonos de verdes, azules, rosas y blancos. En la parte izquierda, tras la niña, aparece representado un dibujode trazo infantil y con gran ingenuidad, haciendo alusión su condición pueril. El pintor deja ver incluso el lápizpreparatorio del cuadro tras las pinceladas, es una obra que refleja espontaneidad y frescura, con un aspectoabocetado. La niña retratada es la hija del ilustre caballero Jacinto O. Picón y Bouchet, de ideas liberales ycrítico de arte, además de biógrafo de Velázquez, novelista y académico de la Real Academia Española y dela de Bellas Artes, y representante del patronato del Museo del Prado. Emilio Sala era, por tanto, amigo delpadre de la niña, y se piensa que el cuadro fue un regalo. Sala hizo más retratos dedicados a esta familia. Elcuadro es del Museo de Arte Moderno, donado por Jacinto Octavio Picón, y está en depósito en el Museo deCáceres. “María Picón y Pardiñas, con capota blanca”

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