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El bostezo y las ventanas

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Guión de Simón Cano Le Tiec sobre el suicidio, la depresión, los hospitales, los complejos familiares, las expectativas de vida, el presente, el futuro, todo devenido en 8 páginas que esperan ser leídas por ti, querido y arbitrario lector.

Published in: Entertainment & Humor
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El bostezo y las ventanas

  1. 1. Una mujer observa c�mo se mueve el minutero de un reloj de mu�eca sobre la mesa de una sala de espera de un hospital. Mira c�mo la aguja se mueve del 11 al 12, y del 12 al 1. Entonces, cierra los ojos, y trata de apagar el sonido del reloj en su mente. No lo consigue, y se rasca los ojos. Mientras, un hombre se sienta junto a ella. Entonces, ella le dice, sin dejar de rascarse: -�Qu� hace? -Perd�n. -He dicho que qu� hace. -Voy a sentarme. -No, eso ya lo ha hecho, pero me refiero a qu� hace ahora. -�Estar sentado? -Exacto. Est� sentado junto a mi. �C�mo se lo debo explicar? -No entiendo. -En las salas de espera de un hospital, la cosa va as�. Se entra en la sala de espera, observa que asientos est�n ocupados. Cuando vea un asiento ocupado, dibuje en su mente diametralmente el lugar opuesto a ese, y sientese. Los siguientes deber�n sentarse uno si, otro no, dejando siempre un asiento libre como m�nimo entre cada paciente. -�Y eso por qu�? -Simples reglas de anti-contaminaci�n. Yo las aprend� estudiando Filosof�a. (El tio hace como si estuvieran ligando a partir de aqu�, es decir, le cambia el chip de la actitud) -(Se rie) que gracioso...por la �contaminaci�n de la sociedad? -No, era sarcasmo. �C�mo es que no sabes que siempre hay que dejar un hueco en medio? -Pareces un poco alterada �no? No he hecho nada. -Bueno. -Bueno. Se quedan callados un instante. El habla. -Bueno... -...�por qu� sigues aqu�? La tia camina por la calle y de repente, cae un cad�ver del cielo. Es el chico de la consulta. Entonces, despu�s, los policias junto al cuerpo. -Dice su m�dico que ten�a problemas de autoestima y confianza en si mismo, que hab�a intentado suicidarse ya un par de veces pero que siempre lo hab�an conseguido evitar. -Joder. -S�. -�Autoestima y "confianza en si mismo" no significan lo mismo? -T�o, que all� est� la mujer con la que estaba en la sala de espera. Se�ala a la mujer, que est� tras el cord�n policial. -Voy a interrogarla. -Si, ve a interrogarla. Va a interrogarla. -Entonces, usted le dijo que... -Le dije que no se sentase junto a mi. -�Por qu�... -...porque todo el mundo sabe que siempre se deja un hueco entre dos personas en un hospital. -Yo nunca he escuchado eso. -Pero lo hace �verdad? -Se�ora, aqui el que hace las preguntas soy yo. -Quiero un abogado. -...�Qu�? -Quiero un abogado. -Pero.
  2. 2. -Quiero un abogado. Quiero un abogado. Quiero un abogado (lo dice como un ni�o que quiere un jueguete). Comisar�a. Uno de los agentes le da una tila a la mujer, junto a la m�quina de caf�. -Gracias. -Bueno. Nos va a decir qu� pas� all� arriba. �Vale? -Ya se lo dije. Se sent� junto a mi. Se lo dije y luego me fui porque pens� que me iba a dar algo. Salgo del edificio y veo un maniqui caer del cielo. -Se�ora, el maniqu� no era maniqu�, era ese hombre que se sent� junto a �l. -Si, o sea, eso, un hombre. -No sab�a que era �l. -�Que si lo sab�a? No hab�is visto el cuerpo. Cay� de cabeza, vuestros forenses tuvieron que llevarse mis botas. Un desperdicio. -�De vida? -De botas, obviamente. Ninguna vida acabada es un desperdicio, m�s bien al contrario. -Seguiremos hablando. En la sala de interrogatorios, un policia interroga al m�dico. -Al parecer, el t�o se suicid�, �no? -Aj�, asi es. -Mmm. Usted hace poco tuvo un esc�ndalo sexual �no? -Uhmm. -Si, algo de unas fotos que le mand� a su pareja... (Entra otro detective, diciendo:) -...te equivocas Francis, las mand� su amante. Entonces, el m�dico habla, acusado. -Si, y luego las subieron a Facebook �algo m�s? -No le interesa meterse en otro esc�ndalo �verdad? -�C�mo? -D�ganos que le dec�a a su paciente. -Oh, joder, otra vez no. -�Qu� le dijo? -Me hab�is arrestado otra vez por eso. -�Le dijo que se matara? -No, se lo juro, c�mo en los otros 18/19 casos anteriores, no, yo no tengo la culpa de que se suiciden mis pacientes. El riesgo de curar a un suicida es que puede darse cuenta de que el tratamiento est� funcionando y matarse. -�Cu�nto cobras por tu puto trabajo de mierda? -�Puto trabajo de mierda? Cuando eras un beb� te caiste en la marmita de las palabrotas �eh? -Pues, no lo se. -�Por qu� no lo sabes? -Porque no recuerdo nada desde mi adopci�n a los 3 a�os y medio. El otro detective le da una colleja al detective que hablaba. -Gilipollas, que te est� psicoanalizando. El m�dico habla. -T�cnicamente, ya lo psicoanalizan usted y sus ambiciones profesionales. Yo solo recojo la informaci�n. El otro detective est� algo triste y melanc�lico y el otro detective le ayuda a salir de la sala. Se queda con el m�dico. -En la otra sala tenemos una mujer, que estuvo hablando con �l antes de tirarse por la ventana.
  3. 3. -�Justo antes? -En la sala de espera, s�. -�Y qu�? -Seg�n otros que hab�a en la sala, ella le dijo algo, como una especie de reprimenda. -�Qu� le dijo al chico? -Que hab�a que dejar un asiento libre entre paciente y paciente. Eso dice ella. -�Qu�? Pero...�Por qu�? -Porque dice que as� se evita cualquier contaminaci�n. -Pero...si es un puto psiqui�trico, que contaminaci�n ni que contaminaci�n. A mi qu� me cuentas. -Bueno, pero el hecho es que �l se tir� despu�s de que se lo dijera. Y usted ha dicho que ten�a problemas de autoestima. -Si, y confianza en si mismo. -Si �no significan lo mismo? -Pues...no exactamente. T�cnicamente confianza en si mismo se adquiera con el tiempo y la autoestima viene definida desde poco despu�s de la infancia. Lo que pasa es que la confianza en si mismo se mueve dentro de ese espectro. -�Qu�? -Que es lo mismo pero explicado un poco m�s largo. -Ah. Bueno, lo que ella le dijo...parece que termin� de carg�rselo del todo. -Pensemos dos cosas: cuando te intentas suicidar dos veces...yo creo que ya est�s terminado. -Pero se supone que usted cura a la gente que intenta matarse. -T�cnicamente, va por grados de complejidad. Hay 3 niveles. El primero es cuando est�s pensando en suicidarte. El segundo es cuando te has intentado suicidar. El tercero es cuando lo has intentado otra vez. -�No hay m�s? -Ten�amos una norma en la facultad: "M�s de dos, acaban enterrados". -Es decir, que nadie consigue curarse una vez que se ha intentado matar dos veces. -Muy bien, y yo que pensaba que los polic�as no sab�an ni donde est� Par�s en un mapa. -�Par�s? -Bueno...�y qui�n era la mujer? -Una tal Melania Sur. El m�dico se sorprende, mete una mano en su bolsillo y saca la lista de pacientes del d�a. -Si, mira, era una paciente de entrada. O sea, una nueva. -Eso significa... -Que ha pensado suicidarse pero todav�a no lo ha intentado. -Por lo visto tiene una vida que salvar. -Supongo que no nos ponen capa porque no tenemos el mismo �xito que los superh�roes. Ellos salvan m�s personas �no? -Pero no creo que salvar afecte tanto a alguien como perderlo. Se miran fijamente, y el polic�a le da un golpecillo en el hombro. -Puedes irte. Ve a trabajar. Consulta del psic�logo. Est� frente a la mujer, cabizbaja. Fuera est� lloviendo. -�C�mo se encuentra? -Bueno, un poco oprimida. Por lo dem�s, bien. El m�dico escribe de vez en cuando en su libreta. -Oprimida. �Por qu�? -�Por qu�? No se, d�gamelo usted. Han sido pap� y mam� los que han querido que venga. -�Los quieres? -�A mis padres? Bueno... -�Bueno qu�? -Est� mal. Lo que voy a decirle.
  4. 4. -A ver. -Creo que no quiero a mis padres. -�Nunca los has querido? -Ya no. -�Te han hecho algo? -�Se refiere a si me han pegado? -Por ejemplo. -No, nunca me han pegado. -�Entonces? -Nunca tuvieron que tocarme para hacerme da�o. Sab�an usar una mirada, un tono de voz...ambas a la vez, para hacerlo. -Cree que mat�ndose llamar� su atenci�n �no? -(R�e) No, no creo. -Esa es una afirmaci�n bastante dura. -Bueno...(mira hacia atr�s). Existe una teoria...�se la puedo contar? -Si, �sobre qu�? -Sobre por qu� no tiene ventanas en su despacho. -�Qu� dicen? -Que ha perdido a tantos pacientes que teme que salten desde su propio despacho. El m�dico se resiente en su asiento. -�C�mo le sienta? -Pues...no muy bien. Pero cuando no triunfas debes saber que las expectativas de algunos se dan la vuelta y se convierten en pura agresividad. -Bueno, es que usted es como la �ltima frontera antes de la muerte. No culpe a la gente si usted ha dejado cruzar a demasiada gente. -Yo no los dejo caer. Hago todo lo que puedo por ellos. -�Hace todo lo que puede? -Si. -Ha llorado por alguno de sus pacientes, supongo. -Bueno. -�Qu�? -Con el segundo. -�El segundo? -Si. Con el segundo...supe que estaba acabado. Que esto no era lo m�o, que no transmit�a confianza a mis pacientes...pero deb�a seguir. Es todo lo que tengo en mi vida, por esto he invertido tanto. -Creo que escog� mal a mi psiquiatra. -�No lo escogieron sus padres? -Me dieron a elegir. Y el tio de su folleto estaba m�s bueno, asi que eleg� este sitio. Por cierto, en ese folleto pone que "recompone lo complejo y lo mal hecho". Supongo que le ha faltado poner "9 de cada diez clientes salen por la puerta". -�Qu� quiere decir? -Que uno siempre sale por la ventana. -�Por qu� me ha investigado? -No le han dicho lo que tengo. -Se ha intentado suicidar. -No, lo he pensado, pero no ha preguntado por qu�. Se quedan callados. -As� pierde a sus clientes, con sus indecisiones sobre la vida. El m�dico se levanta y se acerca al muro, raspando un rect�ngulo imaginario con los dedos sobre el muro. -Yo no tengo indecisiones. Nunca he intentado matarme como usted. -Yo no he intentado matarme.
  5. 5. -Pero lo ha pensado seriamente. -�Y usted no? -No. -Y una mierda. Eh. El m�dico se da la vuelta. -O me hace caso, o tendr� que ver como otra paciente suya salta de su edificio el mismo d�a. El m�dico se serena. -Escucho. -D�game. �Ha pensado alguna vez en suicidarse? -No. -No me est� haciendo caso. -Nunca he pensado suicidarme, de verdad. -Miente. -No, joder. Bueno, vale si, lo he pensado. -�Y? -No tengo ni idea. -Diga. -Bueno, supongo que acept� que todo era lo mismo y decid� avanzar. -Pero avanz� en horizontal. No en vertical. -Ya, me repuse. -�Y por ello se dedica a eso? Para generar en los dem�s lo que gener� en usted el conseguir curarse �no? -Supongo que si. -�Sabe lo que le digo, doctor? Que un hombre que s�lo supone no est� capacitado para ejercer ning�n tipo de fuerza sobre nadie. Ya sea a favor o en contra de la marea. No tenemos conciencia de nosotros mismos, y usted, que no la tiene sobre nada, nos va a ayudar a encontrarla �no? -Por el salario que me pagan, al menos lo vamos a intentar. -�Esa es la realidad? -Esa es. Yo la he aceptado. �Puede usted? -No, no puedo. Tengo la maldita estanter�a llena de libros de autoayuda. Todo mierda. No puede devolverle a alguien la autoestima, s�lo puede hacerle creer que la tiene. -Ya, eso lo consigo siempre. -Pero el problema est� cuando se dan cuenta de que todo es una ilusi�n. Que no tienen autoestima, que no sirve...que el �ltimo hombre que pod�a ayudarlos los ha enga�ado. -Deje de evacuar ideas tan tontas. �Acaso sabe lo que puedo llegar a hacerle? Puede que consiga explorar sobre porqu� sus padres no la quieren. -Mis padres me quieren, tal vez. Pero yo a ellos no. Porque creo que no me quieren. -�Querr�as creer que te quieren? -Si. -Podemos intentar que te lo creas. El m�dico mira la ficha de la paciente y busca el tel�fono de sus padres. Marca el n�mero y cuando alguien descuelga el tel�fono, dice: -Hola, le llamo de la clinica St. Eleanor. Soy el Dr. Francis y su hija es mi paciente. Tiene un problema muy grave, y es que cree que no la quieren. Por favor, d�gaselo. Extiende el tel�fono y se lo acerca a la oreja de la chica. -�Mam�?�Pap�? -Cari�o, queremos que sepas que te... El doctor cuelga el telef�no. La chica lo ve at�nito y empieza a llorar. -Todo esto va en dos direcciones. Tu emotividad no importa si no va a de la mano de algo m�s que simple integridad moral. �Podr�as vivir con la duda de si tus padres te quieren o no?
  6. 6. -Claro que podr�. No s� cu�nto, pero podr�. Y yo no tendr� que tapar mis ventanas por ello. La chica se levanta y en la puerta dice: -Yo al menos acepto que est�n all�. M�s tarde, el m�dico toma un caf� junto a otra doctora de la cl�nica. -Dicen los de secretar�a que deber�an poner una colchoneta bajo las ventanas de tu despacho. -No hay ventanas en mi despacho, Sara, ya lo sabes. -Mejor. -Oye, no es f�cil vivir as�. -Cari�o, si dices esas cosas, no entiendo porque trabajas aqu�. -Pues yo creo que las digo porque trabajo aqui. -�Vas a comisi�n con alguna funeraria? -Buenas noches, Sara. El m�dico se va, y mientra se va, a Sara la llaman al m�vil, y ella escucha y rompe a llorar. Un d�a, en el futuro, en la cola de la sala de espera de la consulta, la mujer se encuentra sentada junto a Sara. Sin huecos entre asientos. La mujer le habla a Sara. -�Es la primera vez? -Eh, ah, si. La primera. -Es complicado venir. -Ya lo creo. -Una vez, vi a un chico caer al lado mia. Pero caer desde muy alto, como si se hubiese tirado de un avi�n en marcha. -�Y c�mo est�s? -Creo que eso me ayud� en gran parte. En primer lugar, se quedaron con mis botas porque hab�a sesos encima, y tuve que volver a casa en unas zapatillas que les dan a los presos que duermen en el calabozo. Entonces, volv� a casa, y con aquellos quince cent�metros menos, vi algunas cosas m�s claras. -�Y por qu� est� aqui? -El doctor me ha dicho que ha vuelto a instalar ventanas en su despacho. Supongo que habr� superado alg�n tipo de crisis. �Verdad? Eso es algo que quiero ver. Es el turno de Sara, que entra en la consulta. Se sienta frente al doctor. -Sara �en qu� te puedo ayudar? Sara mira fijamente la ventana y despu�s de un rato, dice: -Has vuelto a poner ventanas. -Me he dado cuenta de que cada cosa que pasa en esta habitaci�n acaba repercutiendo en algo o alguien de manera externa. Asi que si algo debe acabar, que acabe aqu�. -En tu morada. -En mi morada, si. Pero ahora es la nuestra. Sara sigue mirando fijamente la ventana, se acerca a ella. Habla. -�Te ha contado alguien lo que ha pasado? -�Con Leo? Si, me lo han comentado. Terrible lo de su accidente, quer�a darte mis condolencias. -�Para? Todos tus pacientes esperan condolencias por una muerte de la que van a ser tanto testigos como c�mplices. El �ltimo que se tir� de tu consulta... -Del pasillo, m�s bien. -Bueno, lo mismo es. El �ltimo que lo hizo, aterriz� de cabeza. -Eso me dijeron. -�Te preocupa que alguien m�s vea tu trabajo?�La larga lista de muertos que te sirve de curriculum? -Sinceramente, me preocupa m�s que te tiemblen las manos junto a la ventana. -Cada cosa es as�.
  7. 7. Sara acaricia el borde de la ventana. -Esto va de aceptar, siempre ha ido de aceptar. Pero la realidad es inaceptable. S�lo tolerable. -Si crees que si, �qu� te hizo aguantar hasta tan tarde? -El amor, la pena, la tristeza...cosas que a d�a de hoy pueden parecer chorradas. Pero me cautiva el hecho de que alguien pueda estar sujet�ndote. Cuando desaparece, te caes con el recuerdo de que alguien te estaba salvando. Pero �l ya ha ca�do. Ni siquiera puedo caer a su lado. Sara empieza a llorar. Resbala por la pared de la ventana y acaba sentada sobre el suelo. El m�dico corre hacia ella y se resiste a que la coja. -Su�ltame. D�jame. No me toques. Sal de aqu�. Largo. El m�dico retrocede unos pasos, mientras escucha la voz de Sara. -Existen d�as en los que jam�s pensar�a haber vivido. Cada ma�ana parecen llamas que me presionan a abandonar la vida, y todo lo que hace la gente es decirte que no, que tu dolor es llano, que tarde o temprano acabar� por terminar. Todos conocen la manera de terminarlo, pero ninguno se atreve a decirla. El m�dico sigue retrocediendo hasta que abandona su despacho y cierra la puerta tras de s�. Escucha los lloros de Sara, camina hasta los asientos de la sala de espera, y se sienta junto a la mujer que hab�a tratado antes. Ella le observa, cabizbajo y le da un suave golpe en la pierna. -�Por qu� sigues aqu�? �l se gira hacia ella, y le dice: -�Acaso quieres que me corra un asiento m�s a la derecha? -No tonto, esto no se contagia. Se escuchan unos cristales rompi�ndose cerca, y un griter�o no muy lejos de all�. Algunos pacientes corren de un lado a otro, buscando ver lo ocurrido. -Digo que qu� haces aqu�. El m�dico observa las tres ventanas del pasillo, las dos de los extremos ocupadas por gente observando algo a trav�s de ellas. La de en medio permanece vac�a. Sobre ella, el m�dico centra su visi�n.

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