Tomo i. a (compactado)

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Tomo i. a (compactado)

  1. 1. PLAN DE MANEJO ISLAS DEL DELTA / TIGRE TOMO I INDICE INTRODUCCIÓN EL DELTA EN LA CUENCA DEL PLATA. EL AREA DE ESTUDIO ISLAS DEL TIGRE Y OCIO METROPOLITANO EN LA GLOBALIZACION OBJETIVOS DEL TRABAJO 1. PREDIAGNÓSTICO DEL ÁREA. VARIABLES NATURALES 1.1. EL ÁREA EN EL DELTA 1.1.1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ÁREA DE ESTUDIO 1.2. CLIMA 1.2.1. VIENTOS 1.2.2. PRECIPITACIONES 1.3. GEOLOGIA 1.3.1. EL RÍO DE LA PLATA Y SU RELACIÓN CON EL DELTA DEL PARANÁ 1.3.2. EL RÍO Y SUS SEDIMENTOS 1.3.3. EVOLUCION GEOLOGICA DEL DELTA. DINAMICA Y TRANSFORMACIONES GEOLÓGICAS 1.3.4. HISTORIA GEOMORFOLÓGICA 1.3.5. ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LAS ISLAS DEL DELTA DE TIGRE 1.3.6. SUELOS 1.4. HIDROLOGÍA 1.5. HIDROGRAFÍA 1.6. VEGETACIÓN 1.6.1. UNIDADES DE PAISAJE DEL DELTA DEL RÍO PARANÁ TOMO I 1
  2. 2. 1.7. EL ÁREA DE ESTUDIO COMO ECOSISTEMA DE HUMEDALES 1.7.1. ¿QUE SON LOS HUMEDALES? 1.7.2. VALORES INADVERTIDOS 1.7.3. FUNCIONES ECOSISTÉMICAS DE LOS HUMEDALES Y PROVISIÓN DE BIENES Y SERVICIOS BAJO UN ENFOQUE HIDROGEOMÓRFICO 1.8. IDENTIFICACIÓN DE AMBIENTES NATURALES. TIPOLOGÍA Y DESCRIPCIÓN DE LOS PRINCIPALES VALORES Y FUNCIONES ECOLÓGICAS 1.8.1. AMBIENTES DE VALOR ESPECIAL 1.9. ESPECIES DE VALOR PARTICULAR 1 .9.1.ESPECIES VEGETALES DEL DELTA DEL RÍO PARANÁ. SU IMPORTANCIA EN LA CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD REGIONAL 1.9.2. ESPECIES DE FAUNA DE IMPORTANCIA PARA LA REGIÓN 1.10. GRADIENTE DE INTEGRALIDAD ECOLÓGICA Y NIVELES DE FRAGILIDAD DEL MEDIO NATURAL. IDENTIFICACIÓN EN ÁREAS NATURALES Y SEMI NATURALES 2. PREDIAGNOSTICO DEL AREA. VARIABLES ANTRÓPICAS 2.1. ANTECEDENTES HISTÖRICOS 2.1.1. DEL PERÍODO PRECOLOMBINO A LA INDEPENDENCIA 2.1.2. DE LA INDEPENDENCIA AL CORREDOR INDUSTRIAL ROSARIO LA PLATA 2.2. EL AMBA EN LAS NUEVAS ESCALAS REGIONALES 2.2.1. TRANSFORMACIONES EN EL AMBA 2.2.2. TIGRE CONTINENTAL Y EL AMBA 2.2.3. NUEVOS DESARROLLOS EN TIGRE CONTINENTAL 2.2.4. POBLACION DEL TERRITORIO CONTINENTAL 2.3. POBLACION DEL TERRITORIO ISLEÑO 2.3.1. POBLACION PERMANENTE Y TEMPORARIA 2.3.2. DESARROLLO HUMANO 2.4. TRANSPORTE ACUATICO TOMO I 2
  3. 3. 2.4.1. RED FLUVIAL 2.4.2. TRANSPORTE PÚBLICO 2.5. USO DE LA TIERRA Y EL AGUA 2.5.1. SUBDIVISIÓN DEL SUELO 2.5.2. INTENSIDAD DE OCUPACIÓN 2.5.3. USOS 2.5.3.1. AGRÍCOLA 2.5.3.2. INDUSTRIAS Y ARTESANIAS 2.5.3.3. RESIDENCIAL 2.5.3.4. TURISMO 2.5.3.5. EQUIPAMIENTO 2.5.3.6. ÁREAS DE RESERVA 2.6. INFRAESTRUCTURA 2.6.1. RED DE ENERGIA ELECTRICA 2.6.2. RED DE ALUMBRADO PÚBLICO 2.6.3. SANEAMIENTO 2.6.4. PLANTAS DE TRATAMIENTO DE EFLUENTES 2.6.5 INFRAESTRUCTURA SANITARIA PROYECTADA 2.6.6. RED DE COMUNICACIONES 2.6.7. SERVICIO DE RECOLECCION DE RESIDUOS 2.7. PATRIMONIO ISLEÑO 2.7.1. VALORES AMBIENTALES 2.7.2. VALORES PAISAJISTICOS 2.7.3. VALORES EDILICIOS 2.7.4. VALORES HISTORICOS 2.7.5. PATRIMONIO INTANGIBLE 3. ASPECTOS LEGALES 3.1. MARCO INSTITUCIONAL 3.1.1. COMPETENCIA DEL MUNICIPIO 3.1.1.1. CONSTITUCIÓN NACIONAL 3.1.1.2. CONSTITUCIÓN DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES 3.1.1.3. LEY ORGÁNICA DE MUNICIPIOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES 3.1.2. CONCLUSIONES 3.2. PRINCIPALES ASPECTOS DEL MARCO LEGAL REFERIDO AL MEDIO AMBIENTE EN GENERAL 3.2.1. METODOLOGÍA TOMO I 3
  4. 4. 3.2.2. EL AMBIENTE Y LA CONSTITUCION NACIONAL 3.2.3. EL AMBIENTE Y LA CONSTITUCIÓN PROVINCIAL 3.2.4. EL AMBIENTE, LA ACCION DE AMPARO Y LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO 3.2.5. EL AMBIENTE, LA LEY NACIONAL N° 25675 Y LA LEY PROVINCIAL 11723 3.2.6. EL AMBIENTE Y EL DECRETO LEY 8912/78 3.2.7. EL AMBIENTE Y LA ORDENANZA 1849/96 3.2.8. CONCLUSIONES 3.3. AREAS PROTEGIDAS 3.3.1. CONCEPTO – CATEGORIAS DE MANEJO 3.3.2. NORMATIVA NACIONAL SOBRE AREAS PROTEGIDAS 3.3.2.1 HUMEDALES 3.3.2.2. RESERVAS DE LA BIOSFERA: 3.3.3. LEGISLACIÓN PROVINCIAL SOBRE AREAS PROTEGIDAS 3.3.4. NORMATIVA DEL MUNICIPIO DE TIGRE EN MATERIA DE AREAS PROTEGIDAS 3.3.5. CONCLUSIONES 3.4. PRINCIPALES ASPECTOS DEL RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS AGUAS Y LA NAVEGACIÓN 3.4.1. EL AGUA Y LA NAVEGACIÓN EN EL ORDEN JURÍDICO NACIONAL 3.4.1.1. JURISDICCIÓN SOBRE LOS CURSOS DE AGUA 3.4.1.2. LOS CURSOS DE AGUA SON BIENES DEL DOMINIO PÚBLICO 3.4.1.3. PODER DE POLICÍA DE LA NAVEGACIÓN 3.4.1.4. DERECHO DE LA NAVEGACIÓN 3.4.1.5. LOS CURSOS DE AGUA COMO RECURSO NATURAL 3.4.2. NORMATIVA PROVINCIAL SOBRE AGUAS Y NAVEGACIÓN 3.4.2.1. RÉGIMEN GENERAL EN MATERIA HIDRÁULICA 3.4.2.2. CÓDIGO DE AGUA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES: 3.4.2.3. “LÍNEA DE RIBERA” 3.4.2.4. CAMINO DE SIRGA 3.4.2.5. ALUVIÓN 3.4.2.6. ISLAS NUEVAS 3.4.2.7. COMITÉS DE CUENCA: RÍO LUJAN Y RÍO RECONQUISTA 3.4.3. NORMAS MUNICIPALES QUE AFECTAN A LOS CURSOS DE AGUA 3.4.4. CONCLUSIONES: 3.5. NORMATIVA RELATIVA A LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL EN LAS ISLAS DEL TIGRE 3.5.1. COMPETENCIAS EN MATERIA CULTURAL 3.5.2. COMPETENCIAS Y NORMAS PROVINCIALES 3.5.3. COMPETENCIAS Y NORMAS MUNICIPALES 3.5.4. CONCLUSIONES TOMO I 4
  5. 5. 3.6. ASPECTOS JURÍDICOS DE LA ACTIVIDAD TURÍSTICA EN LAS ISLAS DEL TIGRE 3.6.1. COMPETENCIAS 3.6.2. ORGANISMOS PÚBLICOS COMPETENTES 3.6.2.1. NORMATIVA NACIONAL 3.6.2.2 NORMATIVA PROVINCIAL 3.6.2.3. NORMATIVA MUNICIPAL 3.6.3 CONCLUSIONES 3.7. ÁREAS DE RESERVA DE LA PCIA DE BUENOS AIRES 4. EVALUACIONES Y CONCLUSIONES SOBRE EL MEDIO NATURAL Y ANTROPIZADO. 4.1. NIVELES DE FRAGILIDAD DEL MEDIO NATURAL 4.2. GRADOS DE CONSOLIDACIÓN DEL MEDIO ANTROPICO 4.3. CONCLUSIONES 4.3.1. DETERMINACIÓN DE SECTORES EN FUNCIÓN DE SUS CARACTERÍSTICAS Y/O TENDENCIAS 4.3.2. DESCRIPCIÓN DE LOS SUBSECTORES DELIMITADOS EN LA 1ª SECCIÓN 5. PARTICIPACIÓN 6. AJUSTE DE LOS OBJETIVOS 7. PREDIAGNOSTICO • PROBLEMAS Y POTENCIALIDADES REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA TOMO I 5
  6. 6. TOMO II 8. LINEAMIENTOS PRELIMINARES DEL PLAN DE MANEJO 8.1 NORMATIVA DE PROTECCIÓN PARA EL ÁREA 8.2 EJES ESTRATEGICOS TOMO III APÉNDICE MEDIO NATURAL HUMEDALES EN EL MUNDO • INTRODUCCIÓN • CASOS DE ESTUDIO ESPECIES EN RIESGO MEDIO ANTRÓPICO • FICHAS DE URBANIZACIÓN EN LAS ISLAS DEL DELTA. • ANALISIS DEL PARCELAMIENTO ATÍPICO PLANOS • MUESTREO DE CALIDAD DE AGUA • SANEAMIENTO. CRITERIOS DE SUSTENTABILIDAD PARA CONSTRUCCIONES EN LAS ISLAS DEL DELTA RESERVAS NATURALES DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES PARTICIPACIÓN • RESEÑA DE ENCUENTROS • ACTORES PROPUESTOS PARA EN LA INSTANCIA PARTICIPATIVA TOMO I 6
  7. 7. PLAN DE MANEJO ISLAS DEL DELTA DE TIGRE INTRODUCCIÓN EL DELTA EN LA CUENCA DEL PLATA La Cuenca del Plata, con 3.100.000km2 de extensión, es la quinta entre las más grandes del mundo, y conforma gran parte de los territorios de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Nace con los ríos Paraguay y Paranaíba, mas adelante Paraná, en el Mato Grosso, recibe aguas abajo como afluentes al Pilcomayo y al Bermejo, originados en el Gran Chaco e Iguazú, respectivamente. Finalmente confluyen en un cauce único los ríos Paraguay y Paraná, adoptando el nombre del segundo y la dirección norte-sur del primero. El río Uruguay, que nace en la Serra do Mar, corre al este de este gran ramal de la cuenca, en dirección paralela. El Paraná, después de recorrer 320km en pendiente, se abre en 14 bocas y confluye con el Uruguay en un gigantesco estuario, denominado Río de la Plata, de 40km de ancho a la altura de Colonia y 200km en su desembocadura en el océano Atlántico (Pena et al, 2002). Cuenca del Plata. Puertos: 1.Cáceres/2.Corumbá/ 3.Murtinho/ 4.Asunción/ 5.FoxdeIguazú/ 6.Encarnación/ 7.Posadas/ 8.Corrientes/9.Barranqueras/10.Empedrado/11.LaPaz/12.StaFe/13.Paraná/14.Diamante/15.Rosario/16.Concepción/7. Ibicuy/18.Zárate/19.Colonia/20.Buenos Aires/21.La Plata/22.Montevideo TOMO I 7
  8. 8. Esta cuenca estructura una porción importante del cono sur de América, desde el Pantanal Brasileño al Chaco boliviano, arrastrando en su marcha una considerable proporción de material aluvial. “Literalmente, el corazón de Sudamérica corre por el Río Paraná y sus afluentes Pilcomayo y Bermejo, ya que transportan abundante material sedimentario en sus aguas” (Arrese, 2002). Se calcula en 160 millones de toneladas el aporte anual de sedimentos aportados al Delta por el Paraná. El Uruguay, en cambio, corre por un lecho rocoso, y su contribución de material aluvial en suspensión no es significativa. Al llegar al estuario del Plata el material sedimentario se deposita, conformado su Delta, de 14.000km2 de extensión, 320km de longitud y un ancho que oscila entre los 18 y 60km (Chimirri et al, 1995), que avanza de 50 a 90 metros cada año. Sus islas constituyen un sistema único, dividido políticamente en tres provincias (Santa Fé, Entre Ríos y Buenos Aires) y numerosas jurisdicciones municipales, de gran complejidad, riqueza y fragilidad, tanto desde el punto de vista natural como antrópico. El Delta y el Estuario del Río de la Plata. 1. Delta/ 2.Buenos Aires/ 3.Colonia/ 4 La Plata/ 5.Montevideo/6.Punta Rasa. /7.Punta del Este Ancho del Río entre La Plata y Colonia 40km, entre Puntas del Este y Rasa 200km TOMO I 8
  9. 9. La Cuenca de Plata constituye también un importante corredor biogeográfico dentro del continente americano, ya que que por sus aguas transporta especies animales y vegetales desde el trópico hasta los ambientes templados del Río de la Plata, muchas de las cuales finalmente se aclimataron al nuevo hábitat ( Kandus, 2010) . EL ÁREA DE ESTUDIO El sector con jurisdicción en el Partido de Tigre forma parte del llamado Delta Inferior del Paraná y comprende la Primera Sección de Islas del Delta. Tiene una superficie de 220km2 (lo que corresponde aproximadamente al 60% de la superficie total del citado partido), y está limitado al oeste por el Canal Gobernador Arias, el Río Luján al sur, el Paraná de las Palmas al norte y la prolongación de la calle Uruguay, que divide los partidos de San Fernando y San Isidro, por el este, hasta encontrarse con el Río de la Plata, configurando un gigantesco cuadrilátero. Para su estudio y análisis hemos considerado a este sector como integrante de la Región del Delta del Paraná. El Area de Estudio y las localidades de Tigre y San Fernando. Imagen Googlle Earth Los Deltas son en general sistemas cambiantes y el Delta del Paraná comparte estos rasgos característicos (Kandus). Sus islas permanecen con su suelo saturado en agua o inundado durante largos períodos de tiempo, desarrollándose en ellas un “ecosistema del humedal”, cuyas TOMO I 9
  10. 10. particularidades lo hacen diferente tanto de los ecosistemas terrestres como de los acuáticos. Entre el 4 y el 8% de la superficie terrestre corresponde a humedales, cuyos valores ambientales han pasado inadvertidos durante muchos años. Los picos de creciente del Paraná usualmente provocan inundaciones regulares en el sector, pero las islas del municipio de Tigre, están sometidas fundamentalmente a un régimen de mareas semidiurnas de agua dulce de una amplitud media de 1 metro porovocadas por el Río de la Plata. Se producen además repuntes de hasta 3 metros sobre el nivel normal asociados a fuertes vientos del cuadrante sur-sudeste (sudestadas) o descensos significativos cuando soplan vientos del cuadrante oeste-noroeste. Dada su oferta de recursos naturales en proximidad con los más grandes centros urbanos del país como son el Área Metropolitana de Buenos Aires y el rosario de puertos enhebrados por el Corredor Litoral entre Santa Fé y La Plata, la antropización de las islas tiene una historia tan larga como la de estos centros. Las islas muestran, en la actualidad, un singular mosaico de ambientes naturales y otros de origen antrópico en coexistencia, no exenta de conflictos, y ofrecen una variedad de recursos ambientales y paisajísticos próximos a la densa zona urbanizada del continente adyacente, que concentra el 60 % de la población del país y el 62% de su producto bruto. Bosques de ceibos, pajonales, praderas de herbáceas acuáticas, plantaciones de salicáceas y bosques diversos, en los que habita una fauna de especies rioplatenses en riesgo de desaparición se alternan con viviendas permanentes y transitorias, complejos recreativos, quintas y escuelas. TOMO I 10
  11. 11. LAS ISLAS DEL TIGRE Y EL OCIO METROPOLITANO EN LA GLOBALIZACIÓN El Delta es un importante reservorio ambiental de agua dulce y oxígeno para gran parte de ese corredor, en un mundo en el que el agua constituye cada vez más un bien amenazado por su polución. Por otra parte, este reservorio ambiental posee una oferta de paisajes naturales y antropizados particularmente apta para las actividades recreativas de más de doce millones de habitantes. 2. El Delta en el AMBA. (Área Metropolitana de Buenos Aires)Fuente IGM A finales del siglo XX y comienzos del XXI, Tigre sufrió grandes transformaciones como resultado de las presiones ejercidas sobre áreas periféricas durante la globalización de los mercados. El proceso de suburbanización de los sectores medios y medio-altos que caracterizó a este período en todo el mundo se manifestó en este partido y los aledaños en la creación de gigantescas áreas residenciales para quienes dejan los centros urbanos, junto a nuevos equipamientos sanitarios, educativos y recreativos, desde zoológicos a parques de diversiones. Estas migraciones se realizan en coincidencia con el crecimiento de áreas marginales, TOMO I 11
  12. 12. provocado por políticas neo-liberales con resultados de des-industrialización y creciente marginalidad social (Arrese, 2003). En este marco, y como a fines del siglo XIX, Tigre se convierte en sitio privilegiado para el desarrollo de emprendimientos urbanísticos y turísticos de gran escala y nivel de inversión económica (Fernández, 2002). Tigre integra el dinámico corredor norte, parte de la llamada Banana del Mercosur que concentra entre San Pablo y Buenos Aires-La Plata los centros industriales y agro-industriales de mayor actividad económica de América del Sur. A escala nacional, este corredor vincula los centros del complejo portuario del Litoral. La población de Tigre creció abruptamente en los últimos años en función del proceso de suburbanización ya descrito. Grandes inversiones inmobiliarias se canalizan en emprendimientos de alcance urbanístico, bajo la forma de barrios cerrados o countries. Son factores concurrentes a esta tendencia el entorno paisajístico del río y su Delta, la cercanía a la Capital Federal y su disponibilidad de tierras vacantes, así como el mejoramiento de la infraestructura de transporte vial, ferroviario y fluvial entre Tigre y el resto del AMBA. Las islas del Delta del partido de Tigre tienen en su gran mayoría menos de trescientos años. Su existencia es resultado de los aportes aluviales de las cuencas del Bermejo y el Paraná, que sedimentan en las orillas isleñas antes de alcanzar el estuario del Plata. Su combinación particular de albardones costeros y zonas inundables por mareas de agua dulce ha producido un ecosistema característico, denominado humedal. El humedal isleño ha convivido durante dos siglos con un área urbana en constante crecimiento, más allá de las riberas del Luján y el Plata, combinando su uso como zona de ocio semanal con la oferta de alimentos y artesanías ligadas a su producción agrícoloa y forestal. Por su proximidad con una de las mayores áreas urbanizadas del continente, el delta juega un rol ambiental de importancia creciente, ligado a la preservación de recursos naturales, fauna y flora autóctonas, así como a la oxigenación de las aguas. La evolución de las islas muestra hoy un singular mosaico de ambientes naturales y de origen antrópico que coexisten. Mientras gran parte de los deltas del mundo corren riesgos de subsistencia por los crecientes procesos de degradación natural y antrópica a que se encuentran sometidos, el Delta del Paraná continúa avanzando en forma sostenida sobre el Estuario del Plata gracias al gran volumen de sedimentos aportados por su cuenca, formando nuevos bancos e islas frente a las costas urbanizadas del AMBA. TOMO I 12
  13. 13. OBJETIVOS DEL TRABAJO En los últimos años, se ha incrementado notablemente la actividad turística en las islas, favorecida por el crecimiento simultáneo del parque automotor y náutico, así como por nuevos accesos terrestres del área metropolitana, que encausan crecientes contingentes con destino a los embarcaderos y guarderías terrestres. Las demandas de nuevas comodidades residenciales y de servicios en las islas, sumadas a la carencia de un marco regulatorio apropiado para el sector, ha llevado a un crecimiento desordenado, que podría poner en peligro su rol ambiental. Según estimaciones del municipio, se han construido más de 800.000m2 sin declarar. La población, numerosas ONG y el Municipio han manifestado su preocupación. El desarrollo de las islas no debe constituir una amenaza para las mismas por falta de reglas que encaucen su manejo. Se debe combinar crecimiento y preservación mediante instrumentos de planificación que orienten la gestión de las islas en un marco de sustentabilidad ambiental. Este rol debe cumplir el Plan de Manejo de las Islas del Delta de Tigre. Constituyen sus objetivos generales: 1. Proteger la calidad ambiental de las islas del Delta en sus atributos naturales y antrópicos, reconociendo el rol ambiental en la región. 2. Conciliar esta protección con el desarrollo sustentable del área. 3. Retener la población permanente y mejorar su calidad de vida. 4. Formular lineamientos que orienten las políticas del Municipio para el sector, proponiendo distintos instrumentos y acciones. Simultáneamente, constituye un objetivo instrumental accesorio complementar, sistematizar y estructurar toda la información existente sobre el área. TOMO I 13
  14. 14. 1. PRE DIAGNÓSTICO DEL ÁREA. VARIABLES NATURALES 1.1. EL ÁREA EN EL DELTA 1.1.1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ÁREA DE ESTUDIO El Bajo Delta del Río Paraná, al cual pertenecen las Islas del Delta del Tigre, objeto de este estudio, conforma la porción terminal de la región denominada “Delta del Río Paraná”, la cual se extiende en la porción inferior de la cuenca de este río a lo largo de aproximadamente 300km, entre las latitudes de 32º 5’S, al sur de la ciudad de Diamante (Entre Ríos) y 34º29’S en las cercanías de la ciudad de Buenos Aires (Fig. 1). Región del Delta del Río Paraná, desde la ciudad de Diamante hasta el frente de avance sobre el Río de la Plata. El área sombreada muestra la porción del Bajo Delta. La superficie total abarcada cubre aproximadamente 17.500km2 (Bonfils,1962) dentro de la cual se incluyen las zonas actualmente sujetas a procesos fluviales como así también las zonas anegables, sin influencia fluvial, situadas al sur de la provincia de Entre Ríos. La región está conformada como una extensa y morfológicamente compleja planicie inundable cuyos límites definidos la separan de las regiones vecinas. Aguas arriba, su inicio se encuentra al cambiar el río Paraná la dirección de su curso y abandonar su posición sobre la margen izquierda de la llanura aluvial para adosarse a la margen derecha de la misma. Esta última constituye el borde occidental - meridional de la TOMO I 14
  15. 15. región. Su límite septentrional está definido por la barranca continua sobre la que se asientan las tierras altas de la llanura entrerriana. 1. 2. CLIMA Según la clasificación climática de Köppen-Geiger (Strahler y Strahler, 1992) la región se caracteriza por un tipo climático CFA, o sea templado con lluvias todo el año y temperatura media del mes más cálido superior a 22o C. Para su caracterización, y dada la escasez de estaciones meteorológicas dentro de la región (sólo la estación Mazaruca, provincia de Entre Ríos), se acudió también a registros de localidades situadas en el borde de la misma (Paraná y Victoria). En las localidades mencionadas las temperaturas medias anuales se encuentran entre los 16,7ºC y los 18ºC, siendo el total de precipitación anual de alrededor de 1000mm (Servicio Meteorológico Nacional, 1980). Si se efectúan los balances hídricos según el método de Thornthwaite y Mather (1955) se observa que, si bien no se registra un período neto de déficit hídrico en el año, hay utilización del agua del suelo en el período estival. Esto implica que, pese a ser los veranos ligeramente más lluviosos, durante los mismos pueden ocurrir situaciones de limitación de agua, dependiendo las mismas de la capacidad de retención hídrica de los suelos, las distintas vías de ingreso y egreso del agua, de variaciones de la temperatura a escala microclimática, etc. Sin embargo, el sistema de humedales de la región genera un efecto de modificación sobre las principales variables climáticas que modera tanto las temperaturas extremas como la deficiencia hídrica temporaria, lo que origina condiciones más parecidas a las subtropicales húmedas que a las templado subhúmedas de la zona circundante (Malvárez, 1999). 1.2.1. VIENTOS Los vientos de la región son en general suaves, ya que su media anual es de 4,0Km/h (medida en la estación experimental INTA Delta) y en general los valores medios mensuales no presentan marcadas diferencias con el promedio anual (INA, 2004). El mes menos ventoso es abril, con un promedio de 2,7km/h, y el que manifiesta mayor velocidad es el mes de Septiembre con valor promedio de 5,4Km/h. Predominan los vientos del sector NE en todas las estaciones, siguiéndoles los de los cuadrantes SE y SO. El régimen eólico es importante por su influencia sobre el régimen hídrico superficial, que actúa modificando el nivel hidrométrico de los cauces. Los vientos del sector NO suelen favorecer las bajantes y los del sector SE (Sudestada) suelen frenar o retardar la velocidad de salida del agua debido a su escasa pendiente. Como consecuencia de ello provoca crecientes TOMO I 15
  16. 16. de cierta magnitud, que combinadas con precipitaciones locales o aporte de agua de la alta cuenca, pueden anegar e inundar extensas regiones complicando la evacuación de las mismas aguas abajo. 1.2.2. PRECIPITACIONES, TEMPERATURA Y FRECUENCIA DE HELADAS El valor promedio de precipitaciones, en base a un registro de 40 años, es de 1020,9mm anuales. Los días lluviosos por año son 83, con extremos mínimos de 48 días y máximos de 113 días. Sobre el mes de Julio se concentra la mayor cantidad de días con heladas, cuyos guarismos promedio en dicho mes son 7 días con heladas meteorológicas y 11 con heladas agronómicas. El total anual oscila entre 22 heladas meteorológicas y 43 agronómicas. La ocurrencia de la primera helada suele ser entre la última semana de Abril y primera de Mayo mientras que las más tardías llegan incluso al mes de Octubre. Las temperaturas promedio de heladas en los meses de invierno oscilan en –4° pe ro pueden alcanzar los -10° A C C. continuación se presenta las tablas de precipitaciones medias y frecuencia de días con heladas. mm Días E 1 0 5 3 7 F 106 .4 7 M 129 .2 A M J J A S O N D 85. 77. 59. 57. 58. 66. 99. 96. 79. 0 7 4 2 4 2 8 6 7 8 7 6 7 6 6 6 8 8 Precipitaciones medias mensuales (INTA-Delta) 7 TOTAL 1020.9 83 Frecuencia de días con heladas (promedio serie INTA-Delta) Meteorológicas Agronómicas E 0.0 0.0 F 0.0 0.0 M 0.0 0.0 3 A 0.1 1.0 M 2.0 5.0 J 5.0 10. 0 J 7.0 11. 0 A 6.0 10. 0 S 2.0 5.0 O 0.2 1.0 N 0.0 0.0 3 D 0.0 0.0 1. 3. GEOLOGÍA 1.3.1. EL RÍO DE LA PLATA Y SU RELACIÓN CON EL DELTA DEL PARANÁ Las características actuales del Río de la Plata, simultáneamente fluviales y estuáricas, son la consecuencia de la interacción de factores hídricos y climáticos con la dinámica de los sedimentos y su historia geológica. Para comprender su funcionamiento no es posible considerar solamente el volumen de agua contenida en su cuenca y los sedimentos que cubren su lecho, sino que es necesario conocer un conjunto de formas que están relacionadas TOMO I 16
  17. 17. con su origen, tales como el Delta del Paraná (emergido y sumergido) y las llanuras costeras, estas últimas descritas en la unidad de paisaje Costa más adelante. Particularmente, en el Delta se reconoce una parte aérea, emergida o Delta propiamente dicho, que se extiende a lo sumo hasta Playa Honda, y otra subacuática o sumergida que se extiende hasta Barra del Indio. El Delta subaéreo está formado por un conjunto de islas bajas con alturas menores a 2m snm y numerosos cursos de agua correspondientes al sistema fluvial del río Paraná. El delta sumergido tiene una gran longitud. Se considera que el delta y el estuario ocupan y coexisten en el mismo lugar geográfico, ya que el estuario se refiere principalmente a las características físico-químicas y dinámicas del agua, mientras que el delta está relacionado con los depósitos de un río, o sea los sedimentos que forman el sustrato sólido del estuario. Debido a estas características, el Delta del Paraná es considerado como un modelo de delta de estuario complejo A pesar de que el límite convencional del río es la línea Punta del Este-Punta Rasa, el verdadero límite externo del Delta Sumergido es la Barra del Indio, ya que se trata de la zona más oriental de depósito de sedimentos del río. Dentro de estos límites, se definen las siguientes zonas que forman la Plataforma deltaica: - A. Llanura subaérea, Delta del Paraná o Delta propiamente dicho: es la porción emergida o llanura deltaica; - B. Frente deltaico: ocupa el Río de la Plata interior y medio (hasta más allá de la Barra del Indio), y es la porción sumergida que corresponde al lecho del río. Esta zona se divide a su vez en: B1. Barra de boca de distributarios: es la zona donde los ríos Paraná Guazú, Paraná Miní, Paraná de las Palmas y otros distributarios del Delta del Paraná, sumados al Uruguay, generan una zona de profundidad relativamente mayor denominada “playa Honda” al descargar en el estuario. B2. Canales y márgenes de distributarios: constituyen canales con albardones laterales sumergidos que progresivamente, al acumularse los sedimentos, emergen para dar origen al delta emergido. B3. Zona intermedia: presenta amplias fosas y canales de erosión producidos por las mareas, y bancos de arena, también producidos por corrientes de mareas. También aquí se desarrollan albardones sumergidos. B4. Barra distal: es la zona más externa del frente deltaico, formada por la Barra del Indio y constituida por depósitos de limos y arcillas. Su origen está relacionado con la mezcla de agua TOMO I 17
  18. 18. de distinta densidad que ocurre cuando un río desemboca en el mar, hecho que facilita el proceso de floculación y la consecuente precipitación de los sedimentos en el fondo. B5. A partir de la Barra del Indio se desarrolla el Prodelta, que es la parte más externa y profunda del delta. Allí, no se han detectado depósitos de sedimentos finos, pero sí material sólido en suspensión. 1.3.2. EL RÍO Y SUS SEDIMENTOS Los sedimentos que llegan al Río de la Plata provienen casi en su totalidad del río Paraná (principalmente Paraná de las Palmas y Paraná Guazú), con promedios de sedimentos aportados de 79.800.000 toneladas anuales. De este total, el 10% corresponde a carga de fondo (arena y limo) y el 90% a material en suspensión (arcilla). Los depósitos van desde arenas en la parte interior y limos en el sector medio hasta limos arcillosos en la zona exterior. Este gradiente de depositación según los tamaños de partículas (las más grandes cerca del delta emergido y las más pequeñas hacia la zona de contacto con el mar) evidencia la disminución de energía de la corriente a medida que el agua avanza. En el lecho del río, los primeros 5 a 10cm de sedimento son de color pardo y pocas veces negro, indicando la presencia de oxígeno en el agua. En la zona donde se produce el encuentro de las aguas del río con las del mar, o sea, la mezcla de aguas de distintas densidades, se produce el efecto de floculación sobre los sedimentos en suspensión. Los sedimentos se aglutinan unos con otros, generando partículas más grandes y más pesadas que se depositan más fácilmente. Así, la proporción de sedimentos que llega efectivamente al mar es muy baja y es por eso que en el estuario los bancos se encuentran en constante proceso de crecimiento. Entre los bancos más importantes se destacan el de Playa Honda, Banco Grande de Ortiz y la Barra del Indio, ubicados en los sectores interior, medio y exterior, respectivamente. Los canales del lecho del río son formas de erosión. Los principales son el Sistema Fluvial Norte, que es la prolongación del río Uruguay, y la Gran Hoya del Canal Intermedio que corresponde a una extensa fosa integrada por dos canales. Dentro de las formas sumergidas, además de los bancos y canales, generados por el avance del delta y la dinámica actual, se encuentran aquellas relacionadas con afloramientos de sedimentos de más de 2 millones de años y de rocas de más de 600 millones de años de edad. Los primeros constituyen las restingas1 en la costa argentina en las adyacencias de 1 Las restingas son del "Pleistoceno" y los afloramientos rocosos datan del "Proterozoico Inferior". Entre estos últimos se encuentran, por ejemplo, las islas Martín García, Gorriti, Libertad y afloramientos rocosos que se distinguen en bajamar como los de Piedra Carreta, Diamante, La Panela, del Este, San Jorge, y otros, además de pequeñas rocas dispersas TOMO I 18
  19. 19. Olivos y Punta Piedras, mientras que los segundos aparecen como islas y piedras que emergen en forma irregular a lo largo de la costa uruguaya. 1.3.3. EVOLUCIÓN GEOLÓGICA DEL DELTA. DINÁMICA Y TRANSFORMACIONES Las características geológicas del entorno del Río de la Plata y su subsuelo son complejas y están vinculadas a la evolución de la Cuenca del Salado, a partir de la fractura del supercontinente Gondwana. En esta evolución se fueron borrando las huellas de los fenómenos geológicos más antiguos, de manera que en la configuración geomorfológica actual quedan registradas prácticamente con exclusividad las correspondientes al PliocenoPleistoceno-Holoceno, correspondiente a los últimos 3 millones de años. Estos rasgos preservados, reflejan principalmente la respuesta local a cambios climáticos de carácter regional o global, que produjeron sucesivos cambios del nivel del mar (transgresiones y regresiones marinas. En el Río, se manifiesta la compleja interacción de distintos factores: las variaciones relativas del nivel del mar ocurridas durante el Pleistoceno superior-Holoceno (es decir los últimos 18.000 años), la paleotopografía de su sustrato, la dinámica de sus sedimentos y la hidrometeorología. La paleotopografía del sustrato se caracteriza por la presencia de un antiguo valle fluvial elaborado cuando el nivel del mar era más bajo que el actual, durante el último período glacial, y rellenado durante el ascenso subsiguiente del nivel del mar. Dicho paleovalle se encuentra limitado al sur por una saliente o promontorio costero que se extiende entre el denominado Alto Marítimo y Punta Piedras (Divisoria Punta Piedras-Alto Marítimo), con un eje de rumbo general E-O y está labrado en sedimentos del Plio-Pleistoceno. El borde superior del paleovalle se encuentra actualmente a una profundidad de 15m y está delimitado por un marcado cambio de pendiente que separa el primitivo valle de la plataforma de abrasión. Esta última se originó por la acción erosiva del mar sobre la costa durante su avance hasta que llegó a su máximo nivel. El nivel máximo alcanzado por el mar está marcado en la llanura costera adyacente al río (que corresponde a la Unidad de Paisaje “Costa”) por un cambio de pendiente y con un desnivel medio del orden de los 2m y un máximo que supera los 10m, que forma una línea comúnmente conocida como Barranca del Río de la Plata. Esta barranca, constituye entonces un Paleoacantilado marino que separa la plataforma de abrasión de la Llanura Pampeana. Ese acantilado inactivo en líneas generales, tiene su base siguiendo la cota de los +5m y actualmente puede observarse, entre otros sitios, en las barrancas de Belgrano, Plaza San Martín y Parque Lezama. TOMO I 19
  20. 20. 1.3.4. HISTORIA GEOMORFOLÓGICA La historia evolutiva del área durante el Holoceno se inscribe en el contexto evolutivo del Río de la Plata. El registro sedimentario se inicia con la expansión de un ambiente estuárico que por interacción con las aguas fluviales, generó la decantación de sedimentos fangosos. Esos depósitos formaron un depocentro, que retrogradó acompañando el ascenso postglacial del nivel del mar y rellenó el paleovalle (Figuras 4 y 5). 4 y 5: Evolución geológica del Delta del Paraná. 7.500 y 7.000 años AP Dichos sedimentos constituyen el sustrato de la secuencia. Una vez que el mar alcanzó su máximo (+6m, 6.000 AP), se estabilizó y comenzó a descender. Este momento estuvo caracterizado por el desarrollo de los deltas de los arroyos Nogoyá, Clé y Gualeguay, como consecuencia de un incremento importante en las precipitaciones, propias del óptimo climático, que habrían aumentado el caudal y el aporte sedimentario. Paralelamente en la costa opuesta se inicia el relleno de los valles de los ríos Lujan y Arrecifes y los arroyos Areco y de la Cruz, entre otros. El nivel del mar oscilaba en los 5m (aproximadamente 5.500 AP), y la Paleopunta Gualeguaychú se manifestaba como un saliente costero, punto de difracción de las olas, con pérdida de energía de la corriente de deriva. Se formaron cordones que comenzaron a adosarse (llanura con cordones de playa) a dicha punta y progradar, siguiendo la deriva litoral predominante, hacia el noroeste, propia del Río de la Plata. Este proceso fue dejando por detrás áreas protegidas de la acción del mar que comenzaron a rellenarse y formar albúferas que evolucionaron a llanuras de mareas. Los primeros cordones seguramente fueron erosionados cuando el mar se estabilizó. No se detectó un escalonamiento de los mismos, como se advierte en la llanura costera sur del río de la Plata (Cavallotto 1995a y b y 2002a), ya que estos se encuentran parcialmente sepultados por una franja medanosa (Figuras 6 y 7) TOMO I 20
  21. 21. Acompañando el descenso del nivel del mar, los valles de los arroyos Arrecifes, Areco, de la Cruz y del río Luján comenzaron a rellenarse. La presencia predominante de Erodona mactroides en la composición de los cordones que conforman la llanura con cordones de playa y en los depósitos que rellenan los paleovalles revela que durante la sedimentación de los mismos las aguas fueron cálidas, lo cual indica que su temperatura estaba por encima de los valores actuales. Figuras 6 y 7: Evolución geológica del Delta del Paraná. 6.000 y 4.000 años AP El cordón medanoso mencionado alcanza su mayor desarrollo en ancho y altura en su sector oriental, es decir a barlovento de los vientos dominantes. La instalación de este cordón medanoso señala la presencia de un proceso de deflación y una disponibilidad importante de sedimentos, seguramente abastecido de arena deflacionada de los depósitos de playas. La interrupción de la progradación de los deltas seguido por la formación de médanos, estaría marcando una disminución en el régimen de precipitaciones. En la región pampeana Iriondo (1999) y Tonni et al. (1999) encuentran evidencias de condiciones de clima semiárido entre los 3.500 a 1.000 años AP, mientras que Prieto et al. (2004) registran dentro del área correspondiente al paleovalle del río Luján condiciones subhúmedas - secas en aproximadamente 3.000 años AP, y Quattrocchio y Borromei (1998) en el suroeste de la provincia de Buenos Aires, también para los 3.000 años AP mencionan un momento de clima árido que se podría corresponder con el momento de formación de estos depósitos arenosos. Con posterioridad al desarrollo de la llanura con cordones de playa y con un descenso del nivel ligeramente inferior a los +3m, se produjo la progradación de sucesivas líneas de playa, cuya separación, extensión, orientación y composición permiten inferir un cambio en las condiciones hidrometeorológicas. En tal sentido se advierten dos sistemas de playa, uno más interior, que podría asociarse a una influencia sedimentaria del río Paraná y otro más oriental, que respondería a aportes sedimentarios del río Uruguay, este último se deduce por la disposición divergente de las líneas de playa, desde la boca de dicho río hacia el sur. La TOMO I 21
  22. 22. diferencia de cota existente entre estos sistemas, revelaría cambios menores en la posición relativa del nivel del mar y/o en las condiciones de dinámica costera dominantes durante su depositación. El límite entre ambos sistemas permite acotarlo temporalmente en alrededor de los 2.500 a 14C AP, mientras que su borde exterior entre 1.902 ± 41 y 1.771 ± 33 a 14C AP. En este último momento el mar se encontraba entre 2,5 y ligeramente por debajo de los 2m sobre el nivel actual y sus aguas eran cálidas. Dentro de la evolución del último sistema de playas se encuentra la isla Ibicuy. La presencia de interferencias en las líneas de playas a partir de dicha isla, revela que la misma actuó difractando y refractando los trenes de olas incidentes, como consecuencia de la menor profundidad existente alrededor de ésta, lo cual manifiesta que el nivel topográfico del lugar que hoy la ocupa estaba cercano al nivel del agua. La isla pudo haber comenzado a evolucionar como un banco arenoso con un núcleo preholoceno, con amplias playas que proveyeron de material a los médanos que la bordean por el noreste, sudeste y sur. Con la consecuente somerización del ambiente comprendido entre el frente de la llanura costera y las barrancas que delimitaban la margen sur del río de la Plata, en la costa opuesta, sobrevino un debilitamiento de la acción de las olas, que interrumpió el proceso de acreción del sistema depositacional de la llanura costera entrerriana y el ulterior desarrollo de llanuras de mareas, sobre los depósitos fangosos que rellenaban al paleovalle. Un aumento del caudal del río Paraná, asociado con un nuevo incremento del régimen de lluvias en las cabeceras del mismo, produjo posteriormente el desplazamiento aguas abajo de la zona de encuentro agua dulce - agua salada (zona de máximo gradiente salino), cambiando las condiciones ambientales de estuáricas a las fluviales actuales en el Río de la Plata. Esto generó un incremento en el aporte de sedimentos, cuyos depósitos llevaron al desarrollo de un sistema depositacional deltaico cuyas facies emergidas delimitaron por el sudeste a la llanura costera entrerriana, mientras que las sumergidas ocupan el lecho del Río de la Plata. Tonniet al. (1999) registraron un cambio a condiciones húmedas a los 1.000 años BP y estudios geomorfológicos recientes indican que en esta zona un cambio equivalente debe haber ocurrido a los 1.770 años AP (Cavallottoet al. 2002 y Cavallotto 2002). La asociación faunística relacionada con el sitio arqueológico fechado en 1.640 ± 70 a AP (Fig. 2), la cual incluye taxa típicas de un ambiente subtropical (Loponte y Acosta 2004), permiten inferir que las condiciones climáticas similares a las presentes deben haberse instalado con anterioridad a los 1.770. A partir del cambio ambiental mencionado, la evolución de toda el área continuó con el desarrollo de depósitos aluviales asociada con una malacofauna de especies fluvioacuícolas (Figura 8). TOMO I 22
  23. 23. Figura 8: Evolución geológica del Delta del Paraná. Aspecto actual 1.3.5. ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LAS ISLAS DEL DELTA DEL TIGRE Las islas del Delta del Paraná que forman el Delta del Tigre tienen un origen muy reciente, habiéndose originado casi en su totalidad con posterioridad al año 1750 (INA 2005). En la figura 7 se puede ver un mapa de esta evolución desde 1778 hasta la conformación actual, donde queda en evidencia que, aproximadamente las dos terceras partes de estas islas en las cuales están incluidas las mas cercanas a la ciudad de Tigre y todo el frente de avance sobre el Río de La Plata, se originaron en los últimos 160 años. En la figura 8 se puede ver la historia del avance de las islas terminales del Delta de Tigre y su velocidad de crecimiento (Cavalotto y Violante, 2005) donde se evidencia que estas islas datan de los últimos 110 años. Figura 8: Evolución de las islas del frente de avance del Delta del Río Paraná desde el año 1778 hasta la actualidad en la Islas de la Primera Sección del Delta del Tigre. (Tomado de INA 2005) TOMO I 23
  24. 24. Figura 9: Evolución de las islas del frente de avance del Delta del Río Paraná desde el año 1896 en la Islas de la Primera Sección del Delta del Tigre. (Tomado de Cavalotto) TOMO I 24
  25. 25. 1.3.6. SUELOS La información sobre los suelos de la región es escasa y está referida principalmente al Delta Inferior. El único estudio que abarcó la región en su totalidad fue el de Bonfils (1962), autor al que se debe una de las zonificaciones más utilizadas hasta hoy. En ella el Delta se divide en: Delta Antiguo, Predelta, Bajíos Ribereños y Bajo Delta. Estas unidades agrupan situaciones muy diversas y la más exhaustivamente descripta a nivel de suelo es la porción terminal: el Bajo Delta. Estudios posteriores (Wermter et al., 1977; Gómez y Ferrao, 1986) profundizaron en esta porción y, según los mismos, los suelos predominantes del área pertenecen al orden de los Entisoles y, en menor medida, al de los Molisoles, reconociendo a nivel de suborden, en su mayoría, un régimen ácuico de humedad. 1.3.7. TOPOGRAFÍA NO EXISTE PLANO TOPOGRAFICO ACTUALIZADO Y DADO LAS NUMEROSAS INTERVENCIONES REALIZADAS EN ESTE CAMPO, SE INVALIDAN LAS MEDICIONES ANTERIORES. POR LO QUE RESULTARIA RECOMENDABLE REALIZAR NUEVAS MEDICIONES Y EL NUEVO PLANO. SE CONSULTO EN GEODESIA, EN INA Y EN IGM (ULTIMO PLANO ES DE 1959 CON EDICIÒN AGOTADA). Se están realizando gestiones para la obtención por plano de consultoría TECHINT. 1.4. HIDROLOGÍA La hidrología de la región presenta un patrón complejo debido a que existen varias fuentes de agua con comportamiento diferente: - Precipitaciones locales, de régimen estacional. - Regímenes de inundación de los grandes ríos, que actúan aislada o conjuntamente según la zona de la región que se considere. La mayor parte de la región está influenciada por el régimen hidrológico del río Paraná. Sin embargo, inciden también, y de manera importante, los regímenes de inundación del río Gualeguay (en partes de las porciones media e inferior del Delta) y del río Uruguay (en la porción final de la región). También en esta última adquieren mayor importancia los efectos de las mareas que afectan las aguas del Río de la Plata en forma diaria, y los correspondientes a sudestadas (vientos del sector SE). Estos suelen producir ascensos importantes del nivel de las aguas, con influencia hasta Rosario en el caso de las primeras y hasta Zárate, en el de las segundas (LATINOCONSULT, 1972). TOMO I 25
  26. 26. 1.5. HIDROGRAFÍA El sector Delta Tigre está surcado en su interior por muchos cursos de agua de diferente magnitud, conformando un sistema hidrográfico característico. El mismo constituye una red fluvial compuesta por ríos, arroyos y canales que delimitan múltiples islas. La pendiente de la red en el sector correspondiente a este estudio lleva dirección noroeste-sudeste, coincidente con la correspondiente a la planicie chaco-pampeana, por donde escurren las aguas hacia el Río de la Plata y el océano Atlántico. Los cursos de éste sector originados en el Paraná de las Palmas, cruzan las islas del Tigre para desembocar en el río Luján, y a través de este. Ver Plano 1. Paraná de las Palmas Constituye por conformación natural el eje circulatorio y estructural del Delta Inferior. Está sometido al régimen de precipitaciones estivales provenientes de Brasil con un pico de crecidas hacia marzo y temporadas de bajantes, a veces pronunciadas, en el resto del año. Sufre también el efecto de las mareas astronómicas del Río de la Plata dos veces en el día, al igual que el resto de los ríos tributarios del sistema, las que se atenúan en las proximidades de Zárate. Tiene en esta sección una profundidad media de alrededor de 9m y un ancho de 1km. con abundante caudal que fluye hacia su desembocadura. El desarrollo del frente fluvial del área de estudio sobre el Paraná de las Palmas es de aproximadamente 20km. Río de la Plata Ubicado al este de la zona analizada, conforma el cuarto lado del cuadrilátero y es hacia donde vuelcan sus aguas los ríos de la 1ª Sección. Allí acrecientan la superficie de las islas a razón de 60/70m de avance por año. Se estima en 15km la longitud del frente fluvial comprendido entre el Paraná de las Palmas y el río Luján. En este sector los bajos y juncales dan lugar a la formación de bancos, originando nuevas tierras que lentamente emergen y se consolidan con el desarrollo de pequeños montes. 1.6. VEGETACIÓN La vegetación del Delta ha sido objeto de interés de distintos naturalistas e investigadores, aunque las dificultades de acceso y la gran extensión del área determinaron que los estudios hayan sido escasos y, en su mayoría, consistan en descripciones aisladas. El primer modelo interpretativo sobre la vegetación utilizando métodos fitosociológicos fue realizado por Morello (1949) en las islas del río Paraná situadas frente a Rosario. En él se describen las distintas comunidades encontradas y se propone un esquema sucesional de las mismas. Burkart (1957) realizó la primera recopilación bibliográfica sobre la vegetación de la TOMO I 26
  27. 27. TOMO I 27
  28. 28. región completándola con información de sus propias prospecciones. Como resultado identificó y caracterizó 35 comunidades diferentes, constituyendo su trabajo la primera aproximación a la caracterización de la región entera. Estas comunidades abarcan desde fisonomías de bosque hasta praderas de gramíneas flotantes, lo cual es una indicación de la alta diversidad presente. Por otra parte, la fuerte relación entre la vegetación y la geomorfología fue analizada en dos trabajos previos (Malvárez, 1987; 1993). 1.6.1. UNIDADES DE PAISAJE DEL DELTA DEL RÍO PARANÁ Como resultado de los criterios de zonificación aplicados se identificaron once unidades de paisaje, caracterizándose las mismas por patrones de paisaje, régimen hidrológico y tipo de vegetación predominante (Figura 9). En el presente informe solo haremos referencia a la unidad I (Pajonales y bosques del Bajo Delta), por ser la que incluye nuestra área de estudio. Plano 2. Pajonales y bosques del Bajo Delta Es la única porción deltaica en sentido estricto, con un régimen hidrológico bidireccional diferenciado, lo que determina condiciones de mayor humedad y mayor permanencia de agua en los suelos y tiene su correlato en la vegetación de la unidad (Figura 8). Figura 11: Perfil esquemático de las islas de Bajo Delta mostrando las principales comunidades vegetales A las porciones altas de albardón corresponde una fisonomía de bosque, de gran complejidad en estratos y de alta diversidad específica, representada por la comunidad denominada Monte Blanco por Burkart (1957) aludiendo a su nombre local. Esta comunidad contiene especies paranaenses provenientes del corredor del río Uruguay y otras que ingresan por el río Paraná. Probablemente, es la presencia de suelos permanentemente húmedos uno de los factores que explican su desarrollo en un clima regional más seco. En la actualidad, el Monte Blanco se TOMO I 28
  29. 29. TOMO I 29
  30. 30. halla casi totalmente desaparecido y su desplazamiento se debe a la utilización de los albardones para la forestación con especies de salicáceas (sauces y álamos). Los tipos de vegetación natural que ocupan las áreas deprimidas son las praderas de herbáceas altas, con graminiformes como Scirpus giganteus (cortadera) y equisetoides como Schoenoplectus californicus. Estas especies forman asociaciones de muy baja diversidad. En particular, la cortadera cubre grandes extensiones en las porciones media y distal de la unidad. En esta comunidad, denominada “pajonal”, la saturación permanente de los suelos en áreas deprimidas y la fluctuación diaria de la napa, muy cercana a la superficie, determinan condiciones de anaerobiosis. Esto conlleva al predominio de acumulación de materia orgánica con formación de suelos muy ácidos, compuestos por restos vegetales sin descomponer. Gran parte de estas áreas han sido drenadas para ser forestadas, ampliando así el área original de plantación de salicáceas que, como se ha dicho, fue la de los albardones. Figura 10: Unidades de paisaje del Delta del Paraná definidas por patrones de paisaje, régimen hidrológico y tipo de vegetación predominante (Malvárez, 1987; 1993). TOMO I 30
  31. 31. 1.7. EL ÁREA DE ESTUDIO COMO ECOSISTEMAS DE HUMEDALES 1.7.1. ¿QUÉ SON LOS HUMEDALES? La Convención sobre Humedales (Ramsar, 1971) define a éstos como “extensiones de marismas, pantanos y turberas o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporarias, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluyendo las extensiones de aguas marinas cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros”. Aún cuando esta definición es inclusiva por su amplitud, su carácter enumerativo no permite identificar de forma inmediata cual es la esencia de estos ecosistemas. No obstante, este concepto sigue siendo el de mayor aceptación en la gestión ambiental tanto en la Argentina como en el resto del mundo, particularmente asociados a los compromisos vinculados con la aplicación de las directrices de la Convención de Ramsar. Frente a la diversidad fisonómica y funcional de los ambientes mencionados, simplemente, podríamos definir a los humedales como aquellos sistemas que permanecen con su suelo saturado con agua o en condiciones de inundación y/o anegamiento durante considerables períodos de tiempo, particularmente en la época de crecimiento vegetal. Si bien el régimen climático contribuye a definir la existencia y el perfil ecológico de estos ambientes, la dependencia de sus propiedades estructurales y funcionales con el régimen hidrológico hace que estos ecosistemas hayan sido considerados como azonales, o sea, su presencia no puede ser totalmente inferida por las condiciones climáticas generales circundantes (Mitch y Gosselink, 2007). En este sentido, históricamente los humedales han sido conceptualizados como una transición entre los sistemas acuáticos y terrestres no sólo en el espacio sino probablemente debido a una óptica de pensamiento clementsiano en la interpretación de sus procesos de cambio (Kandus 2000). Aún cuando en algunas situaciones los humedales constituyen transiciones o ecotonos tierra-agua (e.g. ambientes costeros), en otras emergen como sistemas distintivos, tal es el caso de las turberas o las planicies de inundación. Diversos aspectos estructurales y funcionales de los humedales, particularmente asociados a la presencia de aguas someras o a la alternancia de períodos de exceso-déficit, sugieren su diferenciación de los ambientes acuáticos y terrestres. A diferencia de los humedales, en los sistemas terrestres la zona saturada con agua se encuentra usualmente por debajo de la rizosfera en tanto que en los ecosistemas acuáticos los procesos biológicos tienen lugar dentro de la columna de agua. En cuanto a su expresión espacial puede tratarse de sistemas subregionales (Neiff y Malvárez, 2004) por estar incluidos dentro de una región climática terrestre; tal sería el caso de los mallines y turberas en Patagonia o las vegas en la región altoandina. Sin embargo, en otros casos se trata de sistemas transregionales dado que un mismo sistema puede transgredir los TOMO I 31
  32. 32. límites de las regiones climáticas adyacentes o fitogeográficas terrestres; en este caso se pueden incluir las planicies de inundación de muchos grandes ríos (e.g., Paraná, Mississippi). De acuerdo con la Sociedad de Científicos de Humedales (Society of Wetland Scientist, SWS), un humedal es un ecosistema que depende de inundaciones someras o de condiciones de saturación de la superficie constantes o recurrentes (Mitch y Gosselink, 2007). Presenta rasgos físicos, químicos y biológicos que reflejan estos procesos, como suelos hídricos y vegetación hidrofítica. Con este enfoque hidrológico-funcional, la SWS asume que el límite seco de los humedales está dado por la presencia de estos rasgos y el límite húmedo llega a unos dos metros bajo el agua, lo que sería una suerte de límite arbitrario en relación a la penetración de la luz y la actividad fotosintética. Keddy (2000), a su vez, hace énfasis en aspectos eco-fisiológicos y enfatiza además el predominio de procesos anaeróbicos en los suelos que fuerzan a la biota, particularmente a las plantas arraigadas, a presentar adaptaciones para tolerar la inundación. En síntesis, las definiciones que intentan recuperar aspectos generales de los humedales apelan a la presencia y dinámica del agua como hilo conductor y si bien el agua es un componente esencial de todos los ecosistemas, en el caso de los humedales se torna el factor determinante tanto de su existencia como de la diversidad de tipos, productividad y dinámica de nutrientes (Keddy, 2000; Mitch y Gosselink, 2007). Cambios en el régimen hidrológico suelen derivar en cambios masivos de la biota y de las funciones ecosistémicas y, por ende, de los bienes y servicios que brindan. 1.7.2. VALORES INADVERTIDOS En la historia de la humanidad, los humedales han constituido desde siempre sitios de gran atracción, en los que florecieron importantes culturas debido a su oferta de agua y numerosos recursos naturales básicos. Aún es factible encontrar indicios de esta temprana ocupación y de las distintas modalidades de uso de sus recursos en humedales de las más diversas regiones de la tierra (Viñals et al., 2002). Ya en los humedales asociados al río Nilo, en Egipto, y en los valles del Tigris y el Eufrates florecieron las llamadas civilizaciones del agua. Muchas de las grandes civilizaciones asentadas en el continente americano, como las de mayas, incas y aztecas, también se desarrollaron a expensas de recursos extraídos de los humedales y aún hoy estos sistemas resultan críticos para el abastecimiento de buena parte de la población humana de esta región de la tierra (Roggeri, 1995, Carpenter et al 2009). Como contrapartida, particularmente durante el último siglo, los humedales han sido considerados tierras improductivas y focos de generación de enfermedades. Esta perspectiva ha fundamentado su drenado, relleno y derivación de cursos de agua ganando tierras para TOMO I 32
  33. 33. usos terrestres (agropecuarios, forestales, zootécnicos o urbanos), o inundación para usos exclusivamente acuáticos (represas, acuicultura). En consecuencia, la degradación y pérdida de ecosistemas acuáticos y de humedales, tiene lugar de manera más acelerada que la de los ecosistemas terrestres, ya que en ellos no se suelen usar esquemas de producción sustentable. Más del 50% de los humedales de países industrializados han sido destruidos y muchos otros, localizados en distintas parte del mundo, han sido severamente degradados (Millenium Ecosystem Assessment, 2005). De acuerdo a estimaciones realizadas en 1985, la agricultura intensiva por si misma sería responsable del drenado y pérdida consecuente de entre el 56 y el 65% de los humedales de América del Norte y Europa y el 27% de los asiáticos. Para algunas regiones en particular, como por ejemplo los estados de Ohio y California en Estados Unidos, la pérdida ha sido muy elevada con disminuciones del orden del 90% (Jones y Hughes, 1993). Hoy, esos mismos países realizan grandes esfuerzos con el fin de restaurar humedales y recuperar bienes y servicios perdidos. Existe amplio y creciente consenso a nivel mundial en que los humedales son ecosistemas de importancia crítica, debido a los beneficios económicos, sociales y ambientales que proporcionan, a pesar de que sólo representan un 5% de la superficie terrestre. Costanza et al. (1997), estimaron que el valor total global de los servicios provistos por las áreas costeras y los humedales continentales ascienden a 17,5 trillones de dólares por año, lo que corresponde al 52% del valor total de servicios provistos por el conjunto de todos los ecosistemas del planeta. A su vez, durante la VIII Conferencia de las Partes Contratantes de la Convención sobre Humedales llevada a cabo en Valencia en 2002 se reconoce que los humedales juegan un papel importante en la sostenibilidad de las actividades agropecuarias, al brindar protección ante inundaciones y tormentas, contribuir al mantenimiento de acuíferos necesarios para la irrigación, y proveer hábitat a especies que conforman importantes recursos para las comunidades locales. A diferencia de lo que sucede en los países desarrollados, una buena parte de los humedales del tercer mundo presentan buen estado de conservación. Para 1985, la superficie de humedales transformada para agricultura en Sudamérica y África se estimó en el orden del 6% y del 2%, respectivamente. En Argentina la superficie ocupada por los humedales fue estimada en 600.000 km2 (Fig.2), lo que representa el 21,5% del territorio nacional (Kandus et al., 2008). Sin embargo, la mayor parte de las acciones de conservación en nuestro país recaen en la creación y mantenimiento de áreas protegidas como parques nacionales, sitios Ramsar o Reservas de Biosfera, entre otros, pero no existe un marco regulatorio de políticas que definan un manejo adecuado para estas áreas y menos para las que no gozan de protección (Brinson y Malvárez, 2002). A su vez, no se cuenta con registros o inventarios de humedales ni de los cambios que sobre estos producen las actividades humanas. TOMO I 33
  34. 34. Las predicciones futuras muestran un incremento importante de la presión por la intensificación de la agricultura en los humedales de estas regiones (Moser et al., 1999), como ya se observa en nuestro país por el avance de la frontera agrícola. Esta falta puede deberse a que no se tienen en cuenta, o se desconocen, las funciones ecosistémicas de los humedales. Las mismas definen la capacidad estructural y funcional que tienen los humedales para proveer bienes y servicios a la sociedad (De Groot, 1992). Como consecuencia de estas tendencias en uso de la tierra y en el marco actual de cambio climático, se espera una reducción de los bienes y servicios provistos por estos ecosistemas debido a la pérdida de resiliencia impuesta por usos no sustentables y a la creciente demanda de agua dulce. En este contexto, resulta crítico reconocer el valor de los humedales y desarrollar esquemas de uso sustentable que mantengan sus funciones ecosistémicas. 1.7.3. FUNCIONES ECOSISTÉMICAS DE LOS HUMEDALES Y PROVISIÓN DE BIENES Y SERVICIOS BAJO UN ENFOQUE HIDROGEOMÓRFICO Las funciones ecosistémicas de los humedales, y en última instancia los bienes y servicios que estos proveen a la sociedad, dependen de las características de los componentes, la estructura y los procesos que tienen lugar en los ecosistemas (Ansink et al., 2008). En el área los bienes y servicios provistos según de Groot et al. (2002) se pueden ver en la Tabla siguiente: Clases HGM Función Genérica Regulación Hidrológica Fluvial depresional franja lacustre Regulación Giogeoquímica Ecológica TOMO I Bienes y Servicios Reducción del impacto del oleaje de tormentas y de navegación. Reducción de efecto de inundaciones por atenuación de velocidad del los picos de creciente y almacenamiento de excedentes hídricos. Retención y fijación de sedimentos y contaminantes. Moderación de las variaciones de las temperaturas y fuente de vapor de agua para precipitaciones. Regulación de salinidad del suelo o sustrato. Oferta de agua dulce para consumo humano. Oferta de agua y forraje para la ganadería bovina extensiva. Almacenaje de carbono orgánico en el suelo. Hábitats fundamentales para mantenimiento de poblaciones viables de interés comercial y de conservación. Sustento diario de pobladores locales. 34
  35. 35. 1.8. IDENTIFICACIÓN DE AMBIENTES NATURALES. TIPOLOGÍA Y DESCRIPCIÓN DE LOS PRINCIPALES VALORES Y FUNCIONES ECOLÓGICAS 1.8.1. AMBIENTES DE VALOR ESPECIAL A escala regional, cierto tipo de ambientes pueden ejercer una fuerte influencia en la biodiversidad y el funcionamiento de los sistemas circundantes y del ecosistema en general. En esta etapa del proyecto se presenta una síntesis de los principales ambientes que caracterizan a la Unidad de la región del Delta del Paraná denominada “Pajonales y Bosques del Bajo Delta”, (Malvárez, 1997). Del complejo mosaico de ambientes de humedales presentes en la unidad del Bajo Delta, con distintos tipos y grados de intervención humana, se desprende la importancia de la conservación de la diversidad biológica. En términos generales, el siguiente punto describe ambientes que pueden ser considerados como prioritarios y/o de valor especial. Tres tipos de ecosistemas, presentes en el área, se han determinado como de importancia relevante en el Bajo Delta: 1.8.1a. PRADERAS DE HERBÁCEAS ALTAS (Kandus, 1997). A este tipo de asociaciones pertenecen los “juncales” de Schoenoplectus californicus y los “pajonales”de Scirpus giganteus (paja brava), pero también otras de menor expresión espacial y de importancia equivalente en cuanto a diversidad biológica y como hábitat de fauna silvestre. Se encuentran comprendidas también distintas asociaciones de vegetación flotante, incluyendo los escasamente conocidos “embalsados”. Esta última comunidad, dominada usualmente por paja brava como se mencionara en ítems anteriores, ha sido fuertemente modificada para el desarrollo de actividades productivas.mediante zanjeos, realizados para drenar excedentes hídricos. Estos ambientes son críticos para refugio de numerosas especies de fauna, y fundamentalmente para el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) en los momentos de inundaciones extraordinarias. 1.8. 1b. BOSQUES NATIVOS (Kalesnik, 2001; Kalesnik y Kandel, 2004; Kalesnik et al, 2010). En épocas previas al fuerte desarrollo productivo que se verificó en el área, principalmente desde mediados del siglo XIX, los bosques nativos que ocupaban los albardones de las islas constituían un tipo de selva en galería, el llamado Monte Blanco, de gran riqueza específica y de interés ecológico ya que se encontraban allí especies subtropicales, tanto chaqueñas como pertenecientes al bosque paranaense o misionero. Hasta mediados del siglo XX todavía se TOMO I 35
  36. 36. encontraban muestras representativas de estas comunidades que presentan un notable interés biogeográfico y también importancia desde el punto de vista genético, ya que se trata de especies poco adaptadas a las condiciones templadas pero que se mantienen en esta latitud por las condiciones locales especiales que brindan las extensiones de humedales. El Monte Blanco original se caracterizaba por su elevada riqueza florística (151 especies vegetales; Burkart, 1957). En la actualidad, en el área de la reserva, se encuentran parches relictuales de Monte Blanco que poseen casi la mitad de la riqueza florística descripta anteriormente (Kalesnik, 2001). Dentro de las principales especies arbóreas presentes en los mismos, se destaca la presencia de canelón (Rapanea spp.), arrayán (Blepharocalyx tweediei), laurel (Nectandra falcifolia), chal-chal (Allophylus edulis), mata ojo (Pouteria salicifolia) y la palmera pindó (Syagrus romanzoffiana), entre otras. Cabe destacar que estos parches relictuales se encuentran seriamente amenazados por distintas acciones antrópicas y por la invasión de especies exóticas que se instalaron con éxito a escala regional. La competencia con las especies exóticas es uno de los factores adversos que aparentemente impide su regeneración. Hay referencias de sitios con este tipo de bosque en la zona a ser declarada núcleo y eso posibilitará los estudios tendientes a un manejo con fines de recuperación así como monitoreos de la misma. Otra comunidad leñosa singular son los bosques de seibo (Erythrina crita-galli) en la zona de media loma en las islas recientes. 1.8.1c. NEO/ ECOSISTEMAS DE ALBARDÓN (Kalesnik, 2001, Kalesnik et al, 2010). Sobre los albardones ocupados previamente por explotaciones forestales, frutícolas o de uso residencial, que soportaron cierto tiempo de abandono o un manejo de menor intensidad, se instalan especies de origen exótico, principalmente arbóreas o arbustivas, que son más exitosas que las nativas en la colonización de estos espacios. Estas especies son ya reconocidas por la población como parte del elenco florístico silvestre del entorno, con lo cual pueden considerarse como parte de un nuevo tipo de ecosistema adaptado a las condiciones locales, de importancia ecológica y biogeográfica. Dentro de las especies invasoras que dominan los distintos estratos de este tipo de bosque se destacan el ligustro (Ligustrum lucidum), la ligustrina (L. sinence) y la mora (Morus sp.), todas de origen asiático, y el fresno (Fraxinus sp.), el arce (Acer negundo) y la acacia negra (Gleditsia triacanthos), originarias de América del Norte. También puede mencionarse la presencia de dos especies arbustivas, el espino cerval europeo (Rhamnus catharticus) y el falso índigo (Amorpha fructicosa) del sudeste de los Estados Unidos; una especie trepadora asiática, la madreselva (Lonicera japonica); una rastrera y una herbácea rizomatosa europeas, la zarzamora (Rubus sp.) y el lirio (Iris pseudacorus), respectivamente. Es importante destacar, TOMO I 36
  37. 37. sin embargo, que un grupo de especies arbóreas nativas: laurel (Nectandra falcifolia), canelón (Rapanea spp.) y arrayán (Blepharocalyx tweediei), entre otras, permanecen con baja densidad, en forma de renovales e individuos juveniles en gran parte de los albardones estudiados. En relación a los Neo - Ecositemas de albardón presentes en el área, los que poseen una mayor expresión espacial son las forestaciones de salicáceas en distintos estadíos de abandono, que a nivel regional, se expresan como un mosaico de parches. Los primeros estadíos están caracterizados por la invasión y gran desarrollo en cobertura y densidad de madre selva, zarzamora y ligustrina. Los estadíos de medio y alto abandono (más de 30 años) se caracterizan por la dominancia de especies arbóreas como la ligustrina, ligustro, fresno, arce, acacia negra, entre otras. De este modo, el nuevo tipo de bosque secundario que se desarrolla en la región presenta un dosel dominado por especies arbóreas exóticas ya mencionadas, pero con un sotobosque dominado por especies arbustivas y herbáceas nativas, como oreganillo (Diodia brasiliensis); duraznillo negro, (Cestrum parqui); begonia (Begonia cucullata); cola de caballo (Equisetum sp.); carda, (Eryngium pandalifolium), entre otras. Procesos naturales importantes En primer lugar, es importante destacar que a pesar de que sean Neoecosistemas los tipos de ambientes que alcanzan una mayor expresión espacial a nivel regional en los albardones, en los mismos persiste una elevada riqueza de especies vegetales. En muestreos representativos realizados en Neoecosistemas de albardones en todo el Bajo Delta se encontraron un total de 165 especies vegetales (Kalesnik, 2001), superando incluso a la riqueza analizada por Burkart en 1957 para el Monte Blanco (151 especies vegetales). De este modo, el patrón de paisaje conformado por el mosaico de parches forestales de distintas edades de abandono, al presentar distintos tipos de especies que regeneran en cada uno de los estadios mencionados, sería el responsable de la elevada riqueza de especies a escala regional. En particular, en el área de la reserva, los mismos presentan una riqueza que supera la mitad del número de especies vegetales citadas anteriormente (75 especies). En segundo lugar, dichos Neoecosistemas mantendrían una de las funciones ecológicas claves en relación a la función de corredor y refugio de fauna silvestre característica de ambientes riparios (Malanson, G, 1993). Como ejemplo de ello, podemos citar el trabajo de Merler, J et al. (2001), según el cual la pava de monte (Penelope obscura), ave declarada en peligro de extinción local, encuentra refugio en las forestaciones activas y abandonadas y utiliza frutos del ligustro y la ligustrina como principal recurso alimenticio en la dieta invernal. Principales repercusiones de las actividades humanas TOMO I 37
  38. 38. En primer lugar se hace necesario tomar urgentes medidas para conservar los últimos parches relictuales de Monte Blanco que quedan en el Bajo Delta. Las acciones antrópicas en el área tienden a la modificación de los mismos y debería evitarse de este modo, la pérdida de una comunidad única que se caracteriza por su elevada riqueza y su importancia ecológica y biogeográfica. En segundo lugar, es de importancia conservar los “bosques secundarios” o “forestaciones con elevado tiempo de abandono” presentes en el área del proyecto. Este tipo de Neoecosistema, a pesar de presentar un dosel arbóreo dominado por especies exóticas, presenta una baja regeneración de especies arbóreas nativas y una alta regeneración de especies herbáceas nativas, que podrían servir de base para la posible rehabilitación del “Monte Blanco” mencionado anteriormente (Kalesnik, 2001). Por último, los distintas acciones antrópicas que se desarrollen sobre los Neoecosistemas de albardón podrían alterar en gran medida las principales funciones ecológicas mencionadas en el punto anterior. Ver Plano 2. 1.9. ESPECIES DE VALOR PARTICULAR Estas especies son frecuentemente clasificadas como amenazadas en su existencia, pese a que ejercen un efecto muy marcado en la estructura del ecosistema. Se hallan en situación crítica de pervivencia por alguna de las siguientes razones: 1. Ser o haber sido intensamente cazadas (fauna), cosechadas o taladas (vegetación). 2. Haber sufrido pérdidas considerables de su hábitat original o fragmentación intensa del mismo. 3. Requerir áreas grandes para su supervivencia (carnívoros y/o especies de gran tamaño). 4. Ser sensibles a modificaciones del hábitat o a cambios climáticos 5. Requerir ambientes especiales 6. Poseer bajas tasas reproductivas 7. Presentar poblaciones pequeñas 1.9.1. ESPECIES VEGETALES DEL DELTA DEL RÍO PARANÁ. SU IMPORTANCIA EN LA CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD REGIONAL En la actualidad no se cuenta con un listado florístico completo de la región del Delta del Río Paraná. A modo parcial, se pueden mencionar algunos trabajos que mencionan listados florísticos de unidades de paisaje de la región. El laboratorio de Ecología Ambiental de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires menciona en un listado 345 especies vegetales, sólo en 5 de las 11 unidades de paisaje del Delta (Madanes et al, 2005). Ver en Anexo 1. En trabajos anteriores, (Kalesnik y Malvárez, 1996), mencionan la existencia de 632 especies vegetales en la unidad del Bajo Delta. La mayoría de éstas se encontraron en 4 comunidades vegetales características de esa unidad: Parches de Monte Blanco, Pajonal, Juncal y Seibal. A su vez, de las 632 especies citadas anteriormente, el 16 % TOMO I 38
  39. 39. de las mismas son consideradas de origen exótico (102 especies), ya mencionadas en 1.8.1c Neoecosistemas. En relación a las especies nativas en peligro de conservación se puede mencionar el trabajo de Chébez (1994), en cuyo Anexo 2 menciona 9 especies en diferentes categorías de conservación. A su vez, como se ha dicho anteriormente, en la unidad del Bajo Delta casi ha desaparecido el Monte Blanco, debido a actividades productivas desarrolladas en los últimos 150 años. Según su Anexo 3, en este tipo de bosque se encontraban 151 especies vegetales, de las cuales solo 26 especies eran arbóreas (laurel, canelón, chal chal y mata ojo entre otras). En estudios recientes (Vallés et al, 2005), se menciona que los últimos parches relictuales de Monte Blanco presentes en el área núcleo de la Reserva de Biosfera Delta del Paraná, contienen la mitad de las especies arbóreas mencionadas anteriormente. A su vez, en los mismos se destaca la invasión de la ligustrina asiática que llegó a conformar un nuevo estrato intermedio, ausente en la estructura original del Monte Blanco. 1.9.2. ESPECIES DE FAUNA DE IMPORTANCIA PARA LA REGIÓN Desde el punto de vista de la biota, el Delta es considerado una ingresión subtropical en la zona templada circundante (pampeana), a través de los corredores naturales constituidos por los ríos Paraná y Uruguay. Para el caso de la fauna silvestre, esto permite la existencia de escasos endemismos, Scinax berthae e Hyla sanborni (anfibios), Bybimis torresi y Deltamys kempi (mamíferos), Limnornis rectirostris (aves, entre otras), pero posibilita la penetración, instalación y coexistencia de especies de ambos orígenes. Constituye esta región, además, una importante zona de cría de especies migratorias, en particular de ictiofauna y de aves acuáticas (Malvárez el al., 1991 b; Bó, 1995). Para el Bajo Delta la riqueza de vertebrados fue estimada en 411 especies: 262 de aves, 34 de mamíferos, 34 de reptiles, 26 de anfibios y 55 de peces (Quintana el al., 1992). Sin embargo, Liotta para el año 2001, determinó que la cantidad de especies de peces para el Delta del río Paraná superaba las 180. Otos autores suman nuevas especies: una especie de roedor, el Holochilus chacarius (Voglino, 2004), y una especie de ofidio, el Hydrodinastes gygas, (Giambelluca, 2005). En cuanto a las aves acuáticas, unas 172 especies (66% del total citado para el Delta) podrían clasificarse como “primariamente dependientes de ambientes de humedal” y aproximadamente unas 115 (44%) serían relativamente frecuentes y/o abundantes (Bó, 1995). Una importante proporción de estas (37,2%), entre ellas las más comunes y representativas, aparecen, con reacción a sus hábitos, típicamente asociadas con el medio acuático (Kalesnik y Kandel, 2004). TOMO I 39
  40. 40. Los arroyos pequeños así como los cuerpos de agua artificiales (zanjas y canales de forestación) junto con los manchones de pajonales relictuales y sus interfases, posibilitan la existencia de varias especies típicamente deltaicas y muy importantes para el poblador local como el carpincho (Hydrochaeris hydrochaeris), el lobito de río (Lontra longicaudis) y el coipo (Myocastor coipus). También son frecuentados por otras especies como las ratas acuáticas (Holochilus brasiliensis y Scapteromys tumidus), tortugas acuáticas (Hidromedusa tectifera), culebras del tipo ratonera (Liophis miliaris) y acuática (Helicops leopardinus) y anfibios como las ranas del género Leptodactyllus (Kalesnik y Kandel, 2004). 1.10. GRADIENTES DE INTEGRALIDAD ECOLÓGICA Y NIVELES DE FRAGILIDAD DEL MEDIO NATURAL. IDENTIFICACIÓN DE LOS MISMOS EN ÁREAS NATURALES Y SEMINATURALES Aspectos metodológicos A través del análisis de imágenes satelitales (Landsat 5 y 7, 2009), imágenes disponibles en Google Earth, información bibliográfica y trabajo de campo se están analizando los patrones de paisaje antrópicos (forestaciones comerciales bajo distinto tipo de manejo, tipología de viviendas, etc) y naturales (pajonales, cuerpos de agua internos, juncales, ceibales, bosques secundarios, etc) que caracterizan al sector de la 1ra. Sección de islas bonaerenses. En base a ello se están desarrollando índices de paisaje que permitirán interpretar los niveles de integridad ecológica de las unidades ambientales que caracterizan a la región. A su vez, se determinarán áreas prioritarias de conservación en base al estado de situación de los ambientes naturales y seminaturales en un contexto de integridad ecológica de los ambientes de humedales presentes. Resultados preliminares Un análisis preliminar de los niveles de fragilidad del medio natural, basado en las características geomorfológicas, hidrológicas y ecológicas del área de estudio nos indica que las unidades que constituyen el frente de avance de las islas sobre el Río de La Plata (Figura 11) se constituyen en las áreas prioritarias de conservación por tratarse de las islas de formación reciente (menores de 120 años) ocupadas por ecosistemas de etapas sucesionales tempranas. En este sentido, cualquier tipo de intervención en esta área puede detener el proceso de desarrollo de las islas y su maduración hacia sistemas ecológicos de mayor estabilidad y diversidad. Asimismo cualquier intervención puede detener el proceso geomorfológico de formación de las islas conduciendo al sistema hacia una mayor fragilidad desde el punto de vista hidrológico y ambiental. Fuera de esta área, las unidades restantes (1 a 15 y 28) si bien son algo más maduras que las anteriores, no dejan de ser sistemas en desarrollo que no superan los 200 años. Si bien, el grado de ocupación humana es alto, se TOMO I 40
  41. 41. detectan en ellas áreas que, aunque modificadas, son susceptibles de ser parcialmente conservadas para detener el proceso de deterioro. Figura 11: Unidades de análisis de niveles de fragilidad (1 a 15 y 28) y áreas prioritarias de conservación en las islas del Delta del Tigre (unidades 17 a 26 y 30 en el interior de la línea amarilla) Figura 12: Distribución de los bosques de seibo (Erythrina cristagalli) en las Islas del Delta del Tigre Estas áreas están ocupadas por los pajonales del interior de las islas, sobre todo aquellos dominados por cortadera y bosques de seibo (Figura 12). También encontramos en estas unidades como un componente importante las forestaciones activas de sauce y álamo y otras con distinto procesos de abandono, en las cuales se están produciendo procesos de sucesión secundaria con formación de bosques, que si bien están dominados por especies exóticas, incluyen algunas de las especies arbóreas características de los bosques de albardón originales (Monte Blanco). El Plano 2 y el Plano 3 muestran los ambientes naturales y modificados que presenta el área. TOMO I 41
  42. 42. TOMO I 42

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