Introducción a las ciencias esotéricas (Sergio Fritz Roa)

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Compilación de artículos sobre simbolismo constructivo, geografía sagrada y hermetismo, por Sergio Fritz.

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Introducción a las ciencias esotéricas (Sergio Fritz Roa)

  1. 1. INTRODUCCIÓN A LAS CIENCIAS ESOTÉRICAS S e r g i o F r i t z Primera Parte (Alquimia, Simbolismo Constructivo y Geografía Sagrada)
  2. 2.                       © Sergio Fritz Roa © Por los textos, 2003. Y 2012 por la edición electrónica. Ninguna parte del presente libro, sea un artículo, capítulo, página, párrafo, etc. puede ser usada sin permiso escrito previo del autor. Para contactar al autor, escribir a: sergio_fritz@yahoo.com Sitio web: www.bajoloshielos.cl/sergio.htm   
  3. 3.   A los buscadores del Fuego Secreto      
  4. 4.  INTROITUS  He aquí reunida parte importante de nuestro trabajo, la cual puede encontrarse dispersa especialmente en tres revistas: Ciudad de los Césares, Bajo los Hielos y L´Idea, Il Giornale di Pensiero. Las dos primeras publicaciones chilenas; la última, italiana. Los textos que a continuación se presentan a nuestros lectores, han sido editados en las citadas revistas, salvo algunos inéditos que hemos deseado presentar en esta oportunidad, y que permitirán introducir a los sinceros buscadores a la dimensión esotérica del ser y del actuar, aunque sólo sea a mostrarles desde lejos el camino que conduce a esa Luz que es Increada, y cuya fuente es el Astro Primordial. A cada artículo hemos dado una pequeña nota que ayuda a situar el contexto histórico y editorial en que se desarrolla el material literario, como además a presentar ciertas ideas que nos han parecido de especial utilidad para desentrañar un determinado aspecto del escrito que prologa. El segundo volumen deberá contener los siguientes contenidos:, Magia, Cábala (fonética) y Arte Sacro. EL AUTOR Santiago de Chile, Octubre de 2002  
  5. 5.  Alquimia
  6. 6.  NOTA SOBRE "CRITERIOS ORIENTADORES ALQUÍMICOS"  Este pequeño trabajo fue escrito el año 2001, y sirvió como apunte para una pequeña disertación sobre Alquimia Cristiana por mí expuesta, y que se realizó ante un número calificado de amistades. Creo que pese a su extensión poco notable, el presente estudio permite adentrarse en esta Ciencia, cuya revelación no nos es dada mientras no logremos ciertas cualidades. Entre ellas: Fe, Humildad, Estudio y Práctica.
  7. 7.  CRITERIOS ORIENTADORES ALQUÍMICOS  1.- Alquimia se descompone en AL (ALLAH, Dios) y KIMIA (QUÍMICA). Es decir, nuestro Arte es la Ciencia de Dios. Pero KIMIA alude también a lo negro, lo cual denota su origen egipcio, tierra a la cual el Hermetismo debe mucho. Este color, el negro, dice relación con la primera etapa en la Obra: la nigredo, estadio de oscuridad necesaria, tinieblas, Caos, de donde surgen los elementos, y que es descripto en el Génesis bíblico. 2.- Alquimista es quien sigue los preceptos del Padre, descubriendo en la Biblia y los demás textos sacros, en los Tratados de los Sabios, y en la continua observación de la Naturaleza, refugiándose en la Shakti, la Virgen portadora de bienaventuranzas para los que adoran su pureza inmaculada. 3.- Las herramientas del Artista son: la Intuición, el Estudio, la Oración y el Laboratorio. 4.- El Sabio emplea metales vivos, no muertos, a los cuales les extrae el espíritu, es decir su maravillosa virtud. 5.- La Obra está basada en la Trinidad. Así son tres los momentos claves en que se divide la creación de la Piedra, y que se indican por tres colores sucesivos: rojo, blanco y rojo. Tres también son las materias empleadas en su ardua confección: Sal, Azufre y Mercurio. Tal concordancia con las enseñanzas cristianas no es casual, y guarda plena armonía con el misterio trinitario: Padre, Hijo y Espíritu Santo. 6.- El fin último de la Alquimia no es la obtención de la Piedra Filosofal, sino que la participación del Artista en el proceso genitivo del cosmos junto al Padre. He aquí la revelación: hacer del hombre un ser en verdad semejante a Dios, alguien que ha vuelto al estado adámico de la Edad de Oro, época en que el Vellocino áureo todavía no era sacrificado por amor a los hombres, y donde se conocía el perdido lenguaje de los pájaros.
  8. 8.  NOTA SOBRE "EL SÉPTIMO DÍA"  Para los Alquimistas el proceso genésico no ha finalizado. He allí un gran Misterio de Dios. La evolución de la materia (alma corporeizada) hacia el periodo de Rubificación es el desenlace necesario de toda labor hermética. Este artículo fue escrito el día 27 de Noviembre de 2001.      
  9. 9.  EL SÉPTIMO DÍA  El séptimo día de la Creación no ha terminado; pues Dios en su inmenso amor y compasión no cesa de generar el Verbo. En tal labor de infinita germinación, el Alquimista se presenta como un colaborador celestial. Su trabajo intenta ser armonía que crea universos, sinfonía que lanzada en todas direcciones busca perfeccionar los reinos externo e interno de la Naturaleza. Aquí reside ese Secreto de los Secretos tan cuidado por los Sabios de todos los tiempos. Pues quien comprende y hace carne la Verdad anterior, posee las Llaves del Reino (*1) * Es conveniente indicar que aun en este sombrío eón, muchos son quienes hablan del Oro de los Filósofos... Pero, ¿quién ha visto su incesante fulgor? Detengámonos un momento siquiera... No vaya ser que la Verdad por simple que es pase frente a nuestros ojos sin que nosotros percibamos su destello crepuscular. El Oro...¡ese astro mineral!...no es el oro vulgar. Lo dicen y repiten hasta el cansancio los hijos de Hermes. Entonces, ¿para qué gastar nuestra vida y dinero por conseguir algo equivocado? He aquí la encrucijada que la Alquimia nos invita a descifrar. ¿Qué Mercurio, qué Oro, qué Azufre? Antes de empezar a experimentar como seres descontrolados, tomemos el Espejo y preguntemos: ¿qué estoy persiguiendo? Sí, Hermanos, ¡no vaya a ser que la Esfinge sea más astuta que nosotros, pretendidos Hijos de Mercurio! (*2) Lo decimos con toda certeza: el Oro de los Filósofos es el Pan del cual tanto se habla en la Biblia, es el Maná que bajó del cielo - como ese rocío que trata el Mutus Liber-, respecto del cual se han abierto las más increíbles polémicas acerca de cuál sería su identidad. Este Pan es: Virtud, Alimento Celestial y Don de Dios. Por ello no se puede comprar, ni transar en las Bolsas de Comercio, aunque Mercurio sea el patrón de este... Esta bendición se toma por asalto o por meditación, o ambas. No hay otra forma. * Llegará un día que la Luz triunfará, y las tinieblas se harán Luz. 
  10. 10. Para que aquel prodigioso futuro se acerque, está nuestra Ciencia. Quien haga del Azufre un Mercurio y del Mercurio un Rey Radiante, será un Sacerdote de nuestro Templo, que es, por cierto, el de Salomón (SAL+AMÓN). Pues Cristo nació en un humilde pesebre (conjunción del término castellano PEZ, que para los Alquimistas es tan importante + el griego EBRIUS, exaltado; o sea, el lugar donde habita ese pez mercurial exaltado, que es el motivo central de la Alquimia o tema de los Sabios), o mejor aun: en una gruta (sede mineral). Y ascendió al reino de su Padre. ¡El conoció del Azufre para hacerse Oro! Es entonces Rebis (dos cosas): Rey y Sacerdote. ¿Quién de nosotros podría hacer lo mismo? ¿Quién es capaz de tallar esa materia oscura y tosca que se representa en esa Biblia del Hermetismo titulada Las Moradas Filosofales, y que su autor, el Adepto Fulcanelli, llama GNOMO (del griego NOMEN, nombre; y de NUMEN, voluntad, pero también inspiración divina, término más cercano a la interpretación que exige el caso)? ¡No os confundáis! No necesitáis más Tratado que la Biblia y la Tabla Esmeraldina. Y menos aun requieres: basta la continua Oración y observación de la Naturaleza sublime. A través de ellas se te dará la Clave; luego podrás tomar un texto de algún Sabio, y recién allí sabrás cómo practicar el solve et coagula; ¡pero no antes! Quien no entre al Oratorio, de nada le servirá practicar en el Laboratorio. Pues si no se recibe el Don Divino, del cual en otro trabajo hicimos un breve estudio (ver "El jardín Hermético"), fácil es perderse en el Laberinto del Minotauro, sin tener ningún Hilo de Ariadna para regresar. Pues una Joya, en forma de frase, nos fue revelada por un gran Hermano: fácil es entrar, mas difícil es salir. Grabad estas palabras en vuestro corazón, agradeciéndole siempre al Creador, la caridad que implica estar vivo, y el haber tenido acceso a lo que es la Ciencia Divina. NOTAS: (1)= Recordemos que quien cuida las Llaves del Cielo es San PEDRO; y que Pedro en latín es PETRUS, piedra. ¡San Pedro sería el Guardián de la Piedra Filosofal! El pilar de la Santa Iglesia Católica es, en un sentido hermético y que desconoce la actual jerarquía eclesiástica, la Piedra Bruta que ha de trabajar el Artista. La Piedra que es base de la creación espiritual. (2)= Hermes o Mercurio ciertamente no es cualquier Dios. Su astucia lo llevó a inventar el comercio... lo cual debiera hacernos pensar en algo muy importante respecto a esa cualidad hoy perdida, llamada "ingenio", de la cual debe echar mano el Filósofo y que muy bien es descripta por los grandes escritores del Siglo de Oro Español, como por genios hermetistas entre los que sobresalen Rabelais o Swift, para quienes el término Virtud nada tiene que ver con moral, como mal creen los modernos. Es el Truco rabelaisiano que tanto repiten Fulcanelli y Canseliet. Es en términos cristianos tomar el Cielo por asalto.
  11. 11.  NOTA SOBRE "EL JARDÍN HERMÉTICO"  La Gran Obra no sólo es un fenómeno externo al operador. También ocurre en su interior. La tranquilidad que da la sabiduría es lo que llamamos Jardín Hermético. El día 30 de Julio de 2001 nació este escrito, que toma algunas frases de grandes Artistas para desarrollar la comprensión de sus pensamientos.
  12. 12.  EL JARDÍN HERMÉTICO  La sabiduría hermética proporciona al Adepto una Luz única que permanecerá en él para florecer bella y noble. Esto es lo que llamamos Jardín Hermético, el más caro bien que puede cobijar un hombre. Para comprender mejor esta idea, analizaremos cinco sentencias de distintos Sabios que ha conocido nuestro mundo, palabras que tienen la virtud de guiar el entendimiento a través de la intuición. Roguemos a Dios que esta Verdad pueda ser asimilada por nuestros Hermanos, a quienes dedicamos nuestros humildes escritos. 1.- "Existe la realización mística, la cual actúa en espíritu y en alma; pero existe la realización hermética, que actúa en espíritu, en alma y en cuerpo". (Louis Cattiaux) En efecto, la realización hermética es superior a la mística, por cuanto actúa en todo el Ser: cuerpo, espíritu y alma. El misticismo es un estadio noble; pero no perfecto. La realización hermética comprende a cabalidad al hombre. Por algo se ha dicho que es una resurrección. Quien ha recibido el Don de Dios, ha muerto para nacer distinto. Cattiaux señalaba que tal realización es la de Cristo, y que el misticismo lo hallamos en los santos y los yoguis. 2.-"Esta es la reina de las Ciencias que supera a todas las demás" (Michael Maier) La Alquimia es la reina de las Ciencias. Esto significa: a).- Que su naturaleza es femenina. O sea, generosa en sus atributos, bella en su realidad externa e interna, pura y virginal, y mistérica por esencia. b).- Es una Ciencia. O sea, un cuerpo sólido con leyes e intuiciones propias. Posee un lenguaje propio y reconocible. c).- Es la Madre Universal de todo conocimiento de orden natural y espiritual. Tal carácter se presenta en las ramificaciones a que ha dado lugar: espagiria, crisopeya, química, física, por ejemplo. Además ha influido notablemente en lo que es la medicina y en la física. Sin embargo, no debe olvidarse que el Arte Real es superior a todas sus ramificaciones, ya que de ella derivan, y, por tanto las trasciende en cuanto a su naturaleza omniabarcante. Además, la Alquimia las supera porque sólo a ella llega directamente la Luz que posteriormente, y sólo de manera fragmentada, reciben las ramas de esta Ciencia Madre.
  13. 13. 3.- "Debemos observar inviolablemente las leyes divinas inscriptas en nuestros corazones" (San Alberto Magno) El corazón dice relación con Jesús. Es la pureza manifiesta y acogedora. Es el centro de radiación de una voluntad firme y autónoma, que duerme esperando el amanecer. Dios se ha comunicado a los hombres a través de su Hijo. Dios llega entonces al entendimiento humano mediante el corazón, lugar impoluto, siempre calmo. Esta es la vía que percibe ese rayo divino único y magistral que nos alimenta. Zeus, lo explica la bella mitología griega - tan mal interpretada por los psicólogos y por algunos teólogos cristianos -, se ha comunicado a los demás Dioses y a nosotros, los mortales, a través de Hermes, Dios Viajero por esencia, el Gran Mensajero. En ese lugar sacro - el corazón - guardadas están las leyes que Dios nos ha dado. Por eso es verdad que quien oye a su corazón escucha la voz del Altísimo. 4.- "Esta ciencia no puede aprenderse más que por revelación divina" (Batsdorff) Nada bueno puede hacerse sin la ayuda de Dios. El Donum Dei es otorgado a unos pocos para beneficio de muchos; base o pilar del hermetismo, del valor del secreto. Muchos serán los llamados, pero pocos los elegidos... Esto quiere significar que Dios es generoso en su invitación; pero el hombre es poco receptivo a su Voz, lo cual se explica por ese apego nefasto a los deseos incontrolados, al egocentrismo, al materialismo. No basta con tener una colección impresionante de tratados alquimistas para ser un verdadero Adepto, ni realizar durante toda la vida experimentos en el laboratorio, sino se es capaz de escuchar a esa suprema voz, que puede no existir, y ser sólo engreimiento. Si no has sido llamado...¿para qué gastas tu dinero en algo que puede traer más peligros y reveses que felicidad? La vía es difícil. Es el camino de espinas, el dejar de lado muchas cosas para obtener sólo una. ¿Te sientes llamado realmente a dar inicio a un largo peregrinar, cuyo objeto y medios desconoces? 5.-"Tan sólo la iluminación divina les proporcionará la solución del oscuro problema; ¿dónde y cómo obtener ese oro misterioso?" (Fulcanelli) Esta es una reiteración de la idea anterior.
  14. 14. Sí, la solución la da Dios, quien abre las Puertas al Palacio Cerrado del Rey, donde el Rey es Dios y el Palacio el Templo de Salomón, que se abre de par en par al Adepto, mostrando la claridad de su simbología, la vitalidad de sus esculturas, el fuego inmortal que siempre lo alumbra. La Piedra Filosofal germinará cuando el Adepto cumpla las condiciones espirituales y físicas necesarias, para lo cual se debe orar y trabajar en el laboratorio sin cesar. ¡Oh, realeza divina que te escondes a los ojos de los impuros; pero que, sin embargo, siempre estás allí, tan cerca pero a la vez tan lejos, en el centro mismo de nuestro corazón! ¡Alabado sea Dios!
  15. 15.  NOTA SOBRE "EL FUEGO SECRETO"  Entre los elementos que emplean los Alquimistas en su labor de metalogénesis, se halla el Fuego Secreto. Su misión es actuar como substancia vivificante. Mucho se ha discutido acerca de cuál sería este Fuego. Dom Antoine Joseph Pernety nos señala en su Dictionnaire Mytho-hermétique 50 acepciones de esta palabra. Hemos recogido diversas ideas dadas por los Sabios, las que ayudarán a entender la naturaleza de esta materia ígnea. Este texto fue escrito el 14 de septiembre de 2001 y revisado el día 4 de noviembre del mismo año.
  16. 16.  EL FUEGO SECRETO  La Gran Obra exige del Fuego Secreto, el cual es además uno de los mayores tesoros de los Filósofos. Intentaremos mostrar en el presente artículo lo que han dicho algunos de los Maestros acerca de este elemento ígneo que tiene la virtud de vivificar el proceso alquímico. Empecemos con nuestro autor predilecto, Fulcanelli, quien señala: "Sin él, sin ese fuego escondido bajo una forma salina, la materia preparada no podría ser forzada ni cumplir sus funciones de madre, y nuestra labor quedaría para siempre como quimérica y vana" (Las Moradas Filosofales, Plaza y Janés, Quinta edición, España, 1977. p. 154). Según este Sabio, la naturaleza de este fuego es de carácter metálica y "de origen sulfuroso" (Las Moradas Filosofales, ibid., p. 366). Su símbolo es el fuego verde, el Apolo naciente. También es la Salamandra, ser elemental que habita en el fuego. En relación a este tema, el Maestro indica que una de las críticas posibles a la química es su formulismo, que la lleva a cometer simplificaciones. Por ejemplo, cuando se dice que el agua (H2O) es el derivado de la unión de dos elementos - el hidrógeno y el oxígeno -, se omite al fuego, quien en último término permite la unión del H y del O. Incluso más, Fulcanelli reta a cualquiera a mezclar ambos elementos químicos... a fin de obtener de ello agua. El resultado implicará le más rotundo fracaso, profetiza el Filósofo. Pues sin el fuego nada es posible... La precedente es sólo una de las tantas maneras expresivas de la acción ígnea. Pero debe quedar en claro que el fuego común, vulgar, no es el fuego secreto o de los filósofos. Quien no comprenda aquello, vagará eternamente en las sombras. Los sabios lo repiten una y otra vez. Eugène Canseliet, discípulo de Fulcanelli, en la introducción a la Tercera Edición de Las Moradas Filosofales, dice abiertamente que en este libro se otorga la Clave cuando se nos habla del Fuego, del cual Canseliet arguye que éste nada tiene que ver con el de los sopladores:
  17. 17. "El filósofo o alquimista y el soplador o espagirista utilizan un fuego muy diferente; éste elemental y producido por los combustibles ordinarios, y aquél, filosófico, y nacido de la inagotable fuente celeste" Pontanus dice al respecto: "Notre feu est minéral et égal; il est continuel; el ne s´éleve point en vapéurs `a moins qu´on ne l´ excite trop, il participe du soufre; il se prende d` ailleurs que de la matière; il dissout tout, détruit, congèle, calcine; et ce feu, avec un feu doux, achève l´ouvre" (fragmento extraído del Dictionnaire Mytho-Hermétique de Dom Antoine- Joseph Pernety, 1787) El Trevisano se referiría, según Pernety, en los mismos términos que Pontanus, lo cual ratifica la universalidad del mensaje hermetista, y que muchos no quieren o no pueden vislumbrar, dado que las palabras empleadas por los Sabios a veces son distintas, pero su ESPÍRITU es el mismo. De allí la hermosa frase: "La letra mata, el espíritu vivifica". Pero también, en nuestro juicio, el célebre Artefio se expresa de manera casi textual a Pontanus. En El libro secreto señala: "Nuestro fuego es mineral, igual y continuo; no produce humos a menos de ser demasiado excitado; participa del azufre, tomando otras cosas de diferente naturaleza". El Fuego aunque es Uno, puede descomponerse o ramificarse en varios. Es lo que ocurre con el misterio de la Trinidad, aunque en el caso del Fuego alquimista se suele hablar de Cinco Fuegos. También los Filósofos nos hablan de fuego de primer, segundo, tercer y cuarto grado. Otros fuegos que se conocen son, por ejemplo, el de llama, el interno, el natural (que sería el de los rayos solares), el vivificador. Por su parte Artefio dice que hay Tres Fuegos. Pero no nos explayamos tanto, y retornemos al Fuego Secreto, fuente de energía, manantial del que el Artista extrae el movimiento. Si el Fuego Secreto es la sustancia que da vida, gran razón tienen aquellos de nuestros Hermanos que dicen que esta serpiente calorífica se hallaría en la Sal. De allí que debamos saber a qué sal nos referimos, cuestión que la dejamos al estudio de nuestros lectores. Tan desconcertante en cuanto a su identidad como Fulcanelli, lo es Kamala Jnana, seudónimo de otro francés del siglo XX. Su obra es de gran interés, ya que al teóricamente se presenta menos oscura que la del primero. Pero simpleza teórica no significa facilidad práctica. Este autor asimila Fuego Secreto a Quinto Fuego, el cual define en su Dictionnaire de Philosophie Alchimique como "fuego secreto energético que conduce a todo el magisterio". Deben relacionarse ambos conceptos con el del Agente Primordial, que Kamala Jnana aprecia como la "sal" de los filósofos, capaz de realizar toda la Obra, siempre que sea bien manejada por el Artista
  18. 18. ¿De dónde proviene este Fuego? Indudablemente de Dios, pero puede hallarse en algunas materias con más facilidad que en otras. Aquí reside el arcano. Descubrir cuáles son esas materias de donde podemos extraer el Fuego Secreto es la labor del Hijo de Hermes, quien al obtener un buen resultado podrá contemplar la fuente de toda Luz, aquella que es velada para la mayoría. Por ello el conocimiento alquimista no es un mero saber, sino que la Joya que coronará al verdadero Artista.
  19. 19.  NOTA SOBRE "MUJER Y ALQUIMIA"  Cuando escribíamos este artículo (Marzo de 2000), nos encontrábamos bastante lejos de comprender lo que es Alquimia, lo cual se debía a la aceptación de manera casi total de uno de los mayores exponentes de los últimos tiempos del esoterismo . Por cierto, nos referimos a René Guénon. Lamentablemente no percibíamos en aquella época que Guénon jamás practicó la Alquimia, y que por el contrario guardaba cierto recelo frente a las enseñanzas de los hermetistas. Para el francés la cuestión era muy sencilla: la Alquimia no era más que una ciencia de carácter cosmológica, cuya iniciación correspondía a los Misterios Menores de la antigüedad. Es decir algo así como un "esoterismo menor". Por otra parte su visión de la Alquimia se refería a una cuestión netamente "interior", que dejaba de lado la operatoria imprescindible del Laboratorio. Fue Eugène Canseliet quien puso el punto final sobre esta desviación peligrosísima, que - ¡cosa curiosa de los antagonismos o extremos! - une dos pensamientos disímiles: el de Guénon con el de las escuelas neo-espiritualistas, por ejemplo la New-Age (quien nos satura con su "alquimia interior", "alquimia del Grial", "alquimia del alma", y otras aberraciones carentes de destino y sentido). Las "acusaciones" del discípulo de Fulcanelli a Guénon se encuentran en un trabajo que se incluye en próximas páginas. Así, el lector podrá conocer con detención este debate. Se ha mantenido este texto sin modificación alguna, aun cuando como hemos indicado en los primeros párrafos, nuestra visión actual sobre Alquimia, pasa necesariamente por el "trabajo operativo", como algunos llaman, y no se queda sólo en el fácil terreno de la especulación. De todas maneras, es cierto que la Alquimia dignifica a la mujer. Ella es quien tiene los secretos de la Naturaleza. ¿Cómo iba a ser de otra forma? Publicado originalmente en revista Ciudad De Los Césares (N° 58, Septiembre - Noviembre de 2000, Santiago, Chile). Luego sería traducido al italiano e incluido en la revista tradicional L ´Idea. Il Giornale di Pensiero.
  20. 20.  MUJER Y ALQUIMIA  "Solo un hombre no podrá alcanzar esa meta: debe tener una compañera". (Gustav Meyrink) La obra de autores tan importantes como Titus Burckhardt, René Guénon, Fulcanelli, Julius Evola y Mircea Eliade, ha servido, entre otras no menos fundamentales cuestiones, para desentrañar lo que fue realmente la Obra Alquímica. Ellos han demostrado que la Alquimia fue más que un mero antecedente de la química y muchísimo más que la búsqueda de la transformación del oro. Podemos decir que la Alquimia es ante todo la ciencia tradicional que busca lograr la transformación de la naturaleza y del hombre, a través de procesos cuya semántica se caracteriza por la utilización de conceptos y símbolos ante todo metalúrgicos. En esta obra de imitar y transformar la naturaleza, los alquimistas descubrieron lo fundamental del Alma Femenina para la realización del ser, y cómo el Amor nos conduce a la tierra de la perfección. Así, por ejemplo, en sus grabados será motivo frecuente la utilización de mujeres que ayudan al alquimista - en especial entregándole los elementos del Ars Regia- en la realización de la Opus Alchymicum; pero también podemos apreciar a través de sus textos el gran misterio que significa el Matrimonio Químico, y cuyo fin es la creación del Rebis, símbolo alquimista que se ha de identificar con el andrógino. Pero no nos adelantemos. Tratemos con mayor profundidad algunas ideas esenciales. I.- LO QUE ES ALQUIMIA Ya hemos dado un concepto mínimo de lo que ha de entenderse por Alquimia. Adentrémonos en él. Hemos dicho en primer término que es una ciencia tradicional. En efecto, tanto los símbolos como significaciones esenciales de la Alquimia corresponden a un saber no meramente intelectual. Es más, como saber tradicional su fuente no es siquiera humana. Además, es conocimiento que se transmite, es decir forma un todo ininterrumpido e inalterado; pues, como toda verdad, no puede sufrir alteración.
  21. 21. Su máximo objetivo es la transformación de la naturaleza y del hombre. Famosa es aquella sentencia de los hermetistas (nombre como también se conoce a los alquimistas) según la cual el hombre ha de ayudar a través de la Opus Alchymicum a la Naturaleza. Tal labor implica en primer lugar, un aspecto cognitivo o pasivo (conocer los métodos cómo actúa la Naturaleza), y en segundo lugar un aspecto creativo o activo (influir en la realidad). La Alquimia es una serie de pasos tendientes a la finalidad antes señalada. Es decir, no es una labor sencilla, sino que por el contrario, es ardua y lenta. El cumplimiento de ciertos pasos obligatorios demuestra además su carácter de ciencia tradicional; o sea búsqueda espiritual seria, no profana. Podemos decir que la simbología es por antonomasia el lenguaje tradicional. Sin embargo, en la Alquimia lo es más aún, puesto que la forma de expresión de los hermetistas es intencionalmente difícil. Se quiere que sólo seres dotados de mucha voluntad (materia bruta) sean capaces de acercarse a los significados más profundos de este arcano saber. Es una ciencia que posee códigos propios y generales. O sea, posee conceptos que hallamos preponderantemente en ella, como también otros que son frecuentes en toda Tradición. Respecto de los primeros podemos mencionar ante todo los términos "metálicos": oro, piedra filosofal, azufre. Respecto de los segundos, sirva con nombrar por vía ejemplar la cruz, el sello de Salomón, el andrógino, entre otros. II.- SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA MUJER EN EL TRABAJO ALQUIMISTA La obra alquimista, como todo camino espiritual, no es posible sin la presencia de lo femenino. Obviamente lo femenino no tiene por qué implicar la necesidad de una mujer. Así, hay muchos caminos que no requieren de su presencia física. Pero lo que sí es insustituible es la cualidad femenina o energía femenina (la cual se halla, aunque sea de todos sabido, también en el ser masculino, a través de aspectos tales como la emotividad, la devoción, el gusto por el arte). Podemos decir entonces que la mujer es la especie y lo femenino el género. Ahora bien, para la Alquimia tanto lo femenino como la mujer son esenciales. Y reduciendo aún más, podemos decir con precisión: la mujer es esencial (pues ella ya incluye el elemento femenino). Evola señala con relación a este asunto que "la Mujer de los Filósofos (símbolo de la fuerza de vida) en cierto momento dejó de ser <<conocida>>: entonces la mujer terrestre fue utilizada como un medio para alcanzarla de nuevo, gracias al vértigo y al éxtasis que el eros puede producir entre los seres de los dos sexos" Esta "captura" de lo femenino es justamente uno de los mayores logros realizados por la ciencia (ciencia tradicional) hermética, la cual valorizó a la mujer de forma tan elocuente como lo hicieron en su tiempo los Fieles de Amor, sociedad esotérica a la que perteneció entre otros Dante, quien, según algunos, la habría presidido al renunciar Guido Cavalcanti
  22. 22. La forma de expresarse esta importancia es, en principio, a través del papel de intermediaria: Ella es quien permite al hermetista acceder a la Naturaleza (la que es femenina); ella le otorga al iniciado la llave. Pero también posee un papel de suministradora: ella entrega al alquimista las herramientas. Además cumple una función purificadora: al entregar al alquimista los instrumentos, los purifica, los limpia e impregna con su infinita bondad. Ella es también la sacerdotisa con la cual se realizan las bodas alquimistas, se consuma el matrimonio místico, asunto que trataremos con mayores detalles en el próximo capítulo. Su amor, entonces, se manifiesta en todos los pasos que ha de dar el iniciado en la Opus Magnum. Ella lo inicia. Ella lo acompaña. Ella le permite cerrar el ciclo, completar en sí mismo el símbolo de Ouroburos. III.- EL MATRIMONIO QUÍMICO O LA GÉNESIS DEL ANDRÓGINO Ya hemos visto que la mujer ocupa no sólo un papel en la Opus Alchymicum sino muchos. Analicemos ahora con mayor amplitud el paso final, aquel que le permite al iniciado ser más de lo que era en su etapa profana. Veamos el sentido oculto del matrimonio químico. La unión, o mejor, el acercamiento de dos fuerzas puede generar una tercera. Decimos puede, ya que también es posible que las dos existentes se neutralicen o se extingan en el momento del enfrentamiento. Si no ocurre esto, se crea una tercera fuerza. Si trasladamos lo señalado a un terreno plenamente metafísico, y las fuerzas comparecientes son mujer y hombre y ha de darse un resultado positivo (es decir, no negativo, que no se trate de la anulación de los contrarios), este ha de ser el andrógino. El tercer principio. El logro de la unidad primigenia. La concreción del momento anterior a la Caída. Es el retorno al Paraíso. Es la mujer que alcanza la plenitud. Es, también, el hombre pleno. Esta realidad dual -hombre-mujer- es indicada por el Corpus Hermeticum de la siguiente manera: "Percibiendo en el agua la propia forma, concibió el deseo por ella y quiso poseerla. El acto acompañó al deseo y la forma irracional fue concebida. La naturaleza se adueñó de su amante, lo circundó y ellos se unieron en un mutuo amor. He aquí como es que, solo entre todos los seres que viven sobre la tierra, el hombre es dual, mortal en el cuerpo, inmortal en la esencia... Superior al sueño él es dominado por el sueño". Aquí se expresa la importancia del concepto amor (a (sin)-mors (muerte)= sin muerte), el que no dice relación únicamente, como suele entenderse hoy, con un cierto grado de emotividad. En cuanto a símbolos se refiere en los tratados alquimistas, así como en sus copiosos grabados, la mujer es representada por el mercurio, y el hombre por el azufre. Ellos han de realizar el matrimonio químico, es decir la muerte que nos permite la resurrección. Tal es la importancia de este acto supremo -donde se unen los opuestos complementarios, los principios universales de masculino y femenino- que Titus Burckhardt dirá: "El casamiento del azufre y el mercurio, el Sol y la Luna, el rey y la reina
  23. 23. es el símbolo principal de la alquimia". Tales palabras no carecen de razón, ni son tampoco exageradas. Pues, si hemos sido capaces de darnos a entender, ha podido captarse que si algo es la Alquimia es antes que cualquier otra cosa, la reunión de las fuerzas naturales, a objeto de lograr un ser nuevo; lo cual sólo ha de lograrse a través de la confrontación que ha de llevar a la muerte de un estado, para luego realizar el misterio de la resurrección. Así ya no se es más el que se era, pues ahora hay en uno nuevos elementos y, lo que es primordial, una nueva conciencia. Así, "los dos principios -el Sol y la Luna, el Rey y la Reina- se unen en el baño mercurial y mueren (ésta es la nigredo); su alma les abandona para volver más tarde y dar nacimiento al filius philosophorum, el ser andrógino (Rebis) que anuncia la inminente obtención de la Piedra Filosofal". Sí, luego de la muerte, es necesaria la resurrección. IV.- LA VIRGEN NEGRA EN UN SENTIDO ALQUIMISTA Un tema que debemos tratar aquí, aunque lo hagamos sólo de forma breve y sin entrar en mayores detalles, puesto que es material que abarcaría un texto íntegro, es el que constituye uno de los mayores arcanos del cristianismo: es decir, la Virgen Negra. En primer lugar es preciso indicar que éste es, como todo verdadero símbolo, algo universal. No es privativo de un país o lugar determinado. Ni siquiera es propio del Cristianismo, pues hallamos a esta deidad en el Egipto faraónico, y en la India milenaria a través de Kali. Tampoco es signo que denota un exclusivismo racial. Los asuntos que deben estudiarse de este símbolo, son, al menos, los que siguen: a) El significado de lo virginal; b) El negro como etapa de la Obra Alquimista; c) El aspecto femenino de la deidad; y d) La Virgen María como madre de Jesús. Respecto del primer punto hemos de decir que representa lo no expuesto, lo no visible, la Naturaleza no tocada. En pocas palabras: la pureza y el misterio. El segundo punto nos habla de las etapas de la Obra, y en especial de la nigredo. Digamos entonces algo básico acerca de los mencionados momentos, los cuales pueden resumirse en tres, pero que incluyen a su vez diversos matices los que aquí no hemos de tratar dado el espacio del presente trabajo. El primero es el de la nigredo (que se identifica con el color negro), es decir el período en que aún la materia está en bruto; no se ha realizado en ella ningún paso purificador. La Virgen Negra sería entonces la Naturaleza "bruta", aquella que no ha sido horadada; es por tanto la poseedora de todas las riquezas y arcanos. Luego está el albedo (que debe relacionarse con el blanco), la etapa de limpieza, de depuración, la luz. Finalmente, sigue la rubedo (es decir el rojo), la etapa de "solidez espiritual" si se nos permite utilizar tal término, el fuego, la supremacía. Aquí el hermetista ya ha logrado despojarse de todo lo nefasto para concluir la obra, transformándose por completo. La Virgen Negra nos indica de esta manera el primer
  24. 24. paso de la Obra, donde la naturaleza existe como tal, sin ninguna depuración, ni agregación. Según Fulcanelli - quien es posiblemente el último verdadero alquimista- representa "la tierra primitiva, la que el artista debe elegir como sujeto de su gran obra. Es la materia prima en estado mineral, tal como sale de las capas metalíferas, profundamente enterrada bajo la masa rocosa". Podemos señalar la importancia de la numerología en los procesos antes descriptos. El uno (primer paso: nigredo) es el Hombre. El segundo (albedo) representa a la Mujer. El tercero (rubedo) al Andrógino, Hombre Íntegro (indicado por la sabiduría germánica por la runa Hagal), Ser Pleno. Estos pasos los describe Julius Evola de la siguiente manera: "La Unidad es el comienzo; el Dos es el número femenino de la Tierra; el Tres es masculino en cuanto representa la Unidad, no en sí, sino con la Tierra (1+2=3)". Las etapas mencionadas se hallan en la monumental obra de Dante, es decir La Divina Comedia; y que en palabras de Mario Antonioletti, pueden resumirse así: El primer paso es el "descenso a los Infiernos" (para nosotros, nigredo); el segundo (albedo) es aquel en el que el iniciado ya no posee el desequilibrio anterior, pero que de todas formas no es suficiente para lograr su plena autonomía espiritual; el tercer paso (rubedo) es el del silencio de las esferas planetarias, la Paz . El aspecto femenino de la deidad (que es llamado Shakti por los hindúes) es la concreción de la dualidad existente en todas las cosas llevada al modelo divino. La Virgen, qué duda hay, es el aspecto femenino de Dios. La pureza divina. Y también existe un aspecto que ha de indicarse respecto del misterio de la Virgen Negra: el de ser la Virgen María la madre de Jesús. Ella nos ha dado a Su hijo, lo que es igual a decir que la Naturaleza (la Virgen) nos ha otorgado lo más puro de su ser (Jesús), que es también lo más preciado. V.-CONCLUSIÓN No hemos pretendido agotar un tema tan primordial como el que aquí hemos tratado. Seríamos ingenuos si quisiéramos hacerlo. Nuestra intención, en verdad, es mucho más sencilla; pero implica una tarea no menos valiosa. Lo que deseamos al entregar estos cortos capítulos, es señalar desde una perspectiva tradicional aquello esencial que quiere decirnos sobre la mujer (o el principio femenino) la simbología alquimista, y como según los alquimistas ella puede ayudar al estudioso de la Vía del Espíritu a develar el aspecto femenino de Dios. La comprensión de tal Verdad nos acercará cada vez más a Su Luz.
  25. 25.  NOTA SOBRE "LAS ACUSACIONES DE EUGÈNE CANSELIET A RENÉ GUÉNON"  Dos años después del escrito anterior, escribimos este trabajo que creemos será de agradecer por los seguidores de Canseliet. Es cierto, es un tributo al alquimista francés, autor que en el terreno alquímico constituye autoridad. Pero, si uno se fija también lo es de Guénon, aunque por cierto, en su justa medida. Las Acusaciones son de Enero de 2002.
  26. 26.  LAS ACUSACIONES DE EUGÈNE CANSELIET A RENÉ GUÉNON  Podemos decir que las críticas a un autor, pueden clasificarse de internas y externas, y, por otra parte, de fundadas e infundadas. Respecto a la última categoría digamos que la mayoría de las críticas hechas al corpus guénoniano, si se las estudia con detención, no tienen mayor solidez. La coherencia interna de la idea de Tradición como la fortaleza de sus acusaciones al mundo moderno parecen tener asideros sólidos, por lo cual parte de los "enemigos" de Guénon han debido recurrir al siempre poco filosófico argumento ad hominem; y así, para cuestionar la obra del metafísico francés, han atacado sus ambivalencias, v.g., como la de ser masón y escribir en una publicación que ya desde su nombre es antagónica a tal esoterismo. Ciertamente nos estamos refiriendo a La Francia Antimasónica. Críticas fundadas las hay, por supuesto, pues errar es humano, y Guénon era muy humano, más allá de su lenguaje frío e impersonal. Entre ellas está la que ahora abordaremos, y la cual en su momento hizo Ananda Coomaraswamy, seguido por Marco Pallis, para quienes los juicios de Guénon sobre el Buddhismo eran más bien débiles e incorrectos. Además está la corrección severa y determinante que le han hecho autores católicos como Jean Borella y Jean Hani, cuestión que sería bueno tratar próximamente. Respecto a la primera distinción - es decir, entre críticas internas y críticas externas- fácil es deducir que definimos por internas las manifestadas dentro de la escuela guénoniana. Allí encontramos los juicios efectuados por los citados Pallis, Hani, Borella y Coomaraswamy, y, en cierta forma, por autores que se han nutrido de las fuentes guénonianas para después crecer por sí mismos con cierta notoriedad, como lo son Julius Evola y Frithjof Schuon. Las externas provienen de una pléyade de personalidades tan distintas, que no pretendemos aquí abarcar, pero que van desde católicos tradicionalistas, neo- derechistas, paganos, hasta teosofistas, izquierdistas, psicologistas (como Ken Wilber, quien, sin embargo, hace suyos varios palnteamientos de RG) o New-Age. Aquí vamos a tratar una - o, en verdad, varias acusaciones - del todo sólida hecha por un autor no guénoniano ni guénonizante, tan conocido como el autor de la muy certera Crisis del mundo moderno, y poseedor de una cultura envidiable (aunque reducida al espectro occidental).
  27. 27. Nos referimos a Eugène Canseliet, discípulo del misterioso Fulcanelli y uno de los renovadores de la Alquimia durante el siglo XX. * Eugène Canseliet (1899-1982), amigo de André Breton, Anatole France, Paul Le Cour, y en su momento de los guénonianos hermanos Chacornac, hará de su vida un Magisterio dedicado por entero al Arte Real o Alquimia. Si bien es cierto que su nombre siempre aparece ligado al de su Maestro, Fulcanelli, Canseliet tiene la cualidad de brillar por su propia luz. Libros como L´Alchimie et son livre Muet; Deux Logis Alchimiques en marge de la science et de l´Historie; y el fundamental L´Alchimie expliquée sur ses textes classiques (trad.cast: La Alquimia explicada sobre sus textos clásicos, Luis Cárcamo editor, Madrid. 1981), son obras que demuestran el gran saber en torno al Hermetismo alquimista que manejaba su emisor, como a la vez son recipientes del fino gusto literario, profundamente antiguo y despierto, de Eugène Canseliet. En el último de los citados textos, encontramos un Capítulo Tercero, intitulado "Solicitaciones engañosas o insensatas", con unas interesantes reflexiones en torno a lo que precisamente no es Alquimia. En pocas - pero profundas - palabras, se cuestiona a Gaston Bachelard, René Guénon, Julius Evola y Carl Gustav Jung. Leamos lo que el discípulo de Fulcanelli dice: "Si, con Gaston Bachelard, se está sumamente alejado de la alquimia real, se permanece a la misma distancia astronómica, con René Guénon, quien no vio nunca la antigua ciencia de Hermes, sino a través del deformante espejo de su híbrida obsesión hinduista y próximo oriental" (La Alquimia explicada sobre sus textos clásicos, op. cit., p.70). Católico tradicional; anglófobo; hombre para el cual latín y griego no son simples elementos decorativos, propios de burgueses cultos, sino, por el contrario, sustentos sólidos del Espíritu; amante del viejo Canto Gregoriano; y contrario a las modas orientalistas como la cremación ( la cual ha ido suplantando la sacra inhumación. ¡incluso en los ambientes supuestamente católicos!); Canseliet no podía comprender cómo un francés, originalmente cristiano, y estudioso de la Tradición, como lo fuera René Guénon, se hiciera musulmán y olvidara su Fe y cultura de un día para otro... Para Canseliet, y parece diferenciarse en esto a su Maestro Fulcanelli - más tolerante; quizás, más pagano- , no hay en la actualidad otra Tradición que la Cristiana y Católica; la cual si bien incorpora algunos elementos tomados de Oriente, como podrían ser ciertas ideas y ritos egipcios - pues como decía San Agustín, el Cristianismo es anterior a Cristo- éstos, un buen estudioso del esoterismo lo descubrirá sin sonrojarse, en nada contradicen los Evangelios, y por el contrario sirven como Claves a la interpretación de esta religión. Luego la dura mano del alquimista de Savignies cae contra la clásica distinción guénoniana de las dos iniciaciones: la sacerdotal (más perfecta, según RG) y la heroica (la de los Kshatriyas). La primera se quiere de Oriente, la segunda de Occidente. Esto
  28. 28. para Canseliet no es correcto. Tal distingo es inevitablemente peligroso, pues degenera en conceptualizaciones en las que no cabe matices. El alquimista no es ni lo uno ni lo otro: ni sacerdote ni rey. ¡Es ambas cosas! Además: ¿por qué buscar en Oriente lo que se encuentra aquí, en Occidente, a través de la Alquimia, Ciencia o Arte seguido por cristianos como Santo Tomás, Basilio Valentín, Alberto Magno, Nicolás Flamel, Dom Pernety, Raimundo Lulio, y poseedora de un conocimiento más valioso que las especulaciones extremo-orientales?, nos parece decir el ferviente impulsor del resurgimiento de la Alquimia en el pasado siglo. Ésta es la crítica que también alcanza a Julius Evola y su Tradición Hermética. * Guénon y Evola, nos señala Canseliet, se han acercado a la Alquimia sólo desde un punto de vista libresco, literario y especulativo; pero jamás han pisado el templo del Artista, que es su Laboratorio, y menos aun contemplado las etapas que se hacen explícitas con el cambio de los colores en el matraz, y que los Filósofos llaman "Regímenes". Tales autores - sentencia el amigo del surrealista Breton - difícilmente podrían haber entendido lo que realmente es Alquimia, y conocer sus efectos tan verídicos. Interroga Canseliet: "Más ¿quién pues podría bien comprender, por la lectura sin parcialidad ni partido tomado, que un tratado clásico de alquimia no apunta, de lejos o de cerca, al laboratorio y sus positivas experiencias?" (La Alquimia explicada sobre sus textos clásicos, op. cit., p.71). En efecto, si la Alquimia sólo fuera mental o espiritual, ¿por qué los alquimistas crearon matraces, laboratorios, crisoles? ¿Por qué los tratados de los Sabios nos hablan de la estibina, el antimonio, el cinabrio, a los cuales ocultan con nombres alegóricos o simplemente sin escondite alguno? ¿Y por qué las condiciones exigidas como ciertos pesos, ciertas medidas, o ciertos días en los cuales se ha de trabajar? Por último: ¿Cuál es el operar de esa alquimia interna, que parece ser la defendida por Guénon y Evola, y...¡oh, contradicción!, también por los ocultistas y best-selleristas de los últimos años? Quien quiera verificar la fortaleza de los fundamentos de Canseliet, que revise uno de los más clásicos tratados de Alquimia: El compuesto de los compuestos, de Alberto Magno, del cual hay edición castellana en Siete Textos de Alquimia (Anónimo, Editorial Kier, Buenos Aires, 1978), y ¡busque donde se encuentra ese operar especulativo! Pero que no se nos mal interprete: no estamos arguyendo que la Alquimia nada tenga que ver con procesos mentales o con algo espiritual. ¡Todo lo contrario! Somos enfáticos en decir que el Arte de los Filósofos no hace distinción y requiere tanto de oración como de laboratorio. Lo dicen los Sabios; a nosotros, más humildes en nuestros propósitos, basta con mostrar este enunciado a quienes tengan alma sincera y deseen conocer la Verdad respecto a la Ciencia de Hermes.
  29. 29. Pero continuemos. Otra crítica hecha por Canseliet, es el rechazo de Guénon hacia "la Cábala, en único provecho de la Kábbala". Nos explicamos. Para los seguidores de Fulcanelli existe un lenguaje providencial, que es el conocido como "lengua de los pájaros" (Guénon también habla de este tema; quizás Canseliet no lo supo. Recordemos el breve y sólido artículo del metafísico francés que devino musulmán, denominado precisamente "El lenguaje de los pájaros", y que los lectores castellanos podemos encontrar en ese maravilloso libro Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, que publicara la Editorial Universitaria de Buenos Aires en los años 80). La Cábala, o Gaya Ciencia, es la interpretación de dicho lenguaje oculto y velado para la mayoría. Nos permite entender esotéricamente las cosas. ¡Pocos son los que han recibido el Don que implica poseer tan glorioso conocimiento! Entre ellos, Fulcanelli, y su predecesor, Grasset d´Orcet, el célebre criptógrafo que habría rescatado esta "lengua perdida" para los tiempos modernos. Escritores como Jonathan Swift, Miguel de Cervantes, Rabelais o Bergerac, dominaban la Gaya Ciencia, de lo cual dan prueba sus escritos. Una acotación, obvia pero necesaria: Esta Cábala no debe confundirse con la Kábbala, la cual es propia de los judíos, y por tanto no universal. Sin embargo, la crítica de Canseliet a Guénon que maneja mayores fundamentos es otra: el desprecio de Guénon por el Hermetismo, al cual no lo reconoce como una "doctrina tradicional completa", lo que parece llevarlo a deducir que "el hermetismo, que fue la vida misma de la humanidad occidental, no hubiese sido nunca la tradición de ella". Aquí reside una de las fallas de la arquitectura guénoniana. ¿Por qué negar el valor del Hermetismo? ¿Por qué relegarlo a la esfera de las ciencias cosmológicas, cuando Alquimia es ante todo una ciencia integral? Tal ataque de Guénon hacia el Hermetismo, muy semejante a su desprecio por el misticismo cristiano, demuestra su mala comprensión frente a conocimientos y experiencias que le eran ajenas, dada su rigidez mental, y que sin embargo tuvo la osadía de tratar. El Hermetismo - que por cierto, nada tiene que ver con esa triste creación de aquel chileno que huyó de su nombre real para cubrirlo con el "mejor" de John Baines (sí, ¡un caso de esa anglofilia que a Canseliet tanto disgustaba!) -, es un saber que incluye herramientas (símbolos, rituales, experiencias, energías) y ciertamente una Doctrina, que representa uno de los esoterismos aun vivos, más nutrido y dotado de fuentes simbólicas insospechadas. (El Mutus Liber, siendo "sólo" un conjunto de imágenes, ya es materia suficiente para dedicar toda la vida a su estudio).
  30. 30. Quien quiera entender lo que verídicamente es el Hermetismo que lea, lea y relea la Tabla Esmeraldina - tan breve como perfecta - o que se apoye de la magistral obra de uno de los más serios candidatos a ser Fulcanelli: el estudioso del viejo Egipto, Schwaller de Lubicz, de quien en próximos estudios hablaremos, cuya obra The Temple of Man, otorga pautas sobre este importante asunto, que es del todo serio, y que por lo mismo no puede guardar relación con las imposturas cimentadas por la New-Age. Ni tampoco con los juicios, en este caso particular, poco consistentes de la escuela de Guénon...
  31. 31.  Simbolismo Constructivo 
  32. 32.  NOTA SOBRE "SIMBOLISMO ZODIACAL EN PÓRTICOS Y PORTADAS MEDIOEVALES"  En octubre de 2001 y a petición de la revista italiana L´Idea. Il giornale di Pensiero, dimos origen a este artículo que trata acerca de uno de los temas que más nos atrae: el Arte Sacro, y en especial el simbolismo que en él mora. Sabido es que las catedrales medioevales constituyen verdaderos libros cargados de una simbología maravillosa, que debemos a sus constructores, cristianos alquimistas. Desentrañar su universo ha sido una de las motivaciones que guiaron el texto que a continuación leerán.
  33. 33.  SIMBOLISMO ZODIACAL EN PÓRTICOS Y PORTADAS MEDIOEVALES  "Cuando la forma del Gran Misterio se manifiesta, se perpetúa, con su raíz, en la eternidad" ("De Signatura Rerum", Jakob Böhme) Curiosa puede ser para muchos la presencia de grabados representativos de los signos del zodiaco en las portadas y pórticos de iglesias o monasterios románicos y góticos, dada la supuesta raíz "pagana" de los primeros. Pero, tales observadores desconocen un hecho fundamental. A saber: que la Tradición es Una, aun cuando puedan haber muchas tradiciones particulares, y que por lo mismo existen ciertos conceptos y valores que trascienden a las religiones particulares. Un buen ejemplo, es el zodiaco. Así las cosas, el Cristianismo no tendría por qué ser en principio opuesto al espíritu que subyace en el símbolo zodiacal; claro está, siempre que entendamos a qué se refiere éste. Digamos por mientras que deben dejarse de lado ciertos prejuicios modernos, ya sean aquellos que consideran a la astrología como algo falaz, tanto como los que se encuentran impregnados de ese defecto temible que es la superstición, y que nos impide tomar conocimiento real del simbolismo tradicional. El zodiaco es ante todo una disposición de caracteres o energías divinas que atienden al movimiento estelar (entendido como la respiración de Brahma o pulso cósmico), y que influye en todo lo viviente. Además podemos concebirlo como una segmentación o división del año. En ambas visiones que no son contradictorias, sino complementarias, hay que destacar el hecho que el zodiaco es una ordenación, una manifestación divina que implica selección y jerarquía a las cosas, y que por ello el hombre (microcosmos) ha de conocer e imitar. Por esto no ha de provocarnos asombro que para el mundo antiguo la ciudad sea una imagen del esquema zodiacal (*1), lo cual tiene sentido dada la búsqueda de armonía que caracteriza a los hombres tradicionales, armonía que significa concordancia entre las dos caras de la Realidad: la macrocósmica
  34. 34. (en este caso, indicada por el zodiaco) y la microcósmica (representada por la ciudad). Esta adecuación de la estructura de la polis a la estructura del cosmos también se hace patente en las iglesias cristianas, las que, como todo templo, pretenden ser vivas imágenes del universo - como del hombre, lo cual en el fondo es lo mismo -. De esta manera la presencia zodiacal en las construcciones catedralicias no es azarosa, y menos aun extravagante, sino que, por el contrario, se encuentra llena de sentido al realzar la idea que el templo cristiano es una fiel representación del cosmos, y muy especialmente de la Jerusalén celestial. Pero es cierto que podemos indicar respecto a este tema, algo tan importante como lo anterior, aunque sea sólo para utilidad de los estudiosos del Arte Real o Alquimia: que en pórticos como los de las Catedrales de Magdalena de Vezelay y de San Lázaro de Autun, donde la figura de un Cristo en Majestad es acompañado por el zodiaco, se grafica la estación o periodo del año propicio para iniciar la Obra, lo que es igual a decir la etapa propicia de la composición de la Piedra Filosofal. La unión de Nuestro Señor a la de los doce signos zodiacales indica por otra parte que El es el Año y los doce signos los meses, queriendo decir con ello que el cristiano no ha de olvidar que quien rige su existencia en este plano vital es Jesús, el cual ha de alabarse día a día. Por lo demás este y no otro es el sentido del año litúrgico cristiano. Y ya que hemos enunciado el número doce, analicémoslo ahora con la profundidad necesaria para dar a entender lo esencial de su simbolismo. En el caso del Cristianismo tal cifra es básica. La cábala numérica (recordemos que hay además una cábala fonética, la cual desea interpretar esa célebre Lengua de los Pájaros), nos enseña que es la expresión unitiva de la maravillosa tríada y el cuaternario. Sabido es que el tres se encuentra infinidad de veces en la Biblia. Recordemos, por ejemplo, que tres fueron los Reyes Magos, que tres fueron las Marías que ocuparon un papel en la vida del Salvador, que El vivió treinta y tres años, que Nuestro Señor resucitó al tercer día, y que Pedro lo negó tres veces. Además, ¡y cómo olvidarlo!, es la cifra de la Santísima Trinidad, misterio fundamental de la teología cristiana. Y el cuatro está signado en la cruz, en el Tetramorfos, en los cuatro Evangelios. Arquitectónicamente es tan importante como el indicado número tres. En efecto, el templo en la antigüedad - como en el Medioevo- solía ser construido tomando por base el cuatro (los puntos cardinales) o el tres. Desde un punto de vista alquimista debemos decir que cuatro son las materias - fuego, aire, tierra y agua- y tres los elementos que han de extraerse de la substancia mineral: Azufre, Mercurio y Sal. La suma de ambas cifras - cuatro y tres - nos da el número siete, día en que Dios creó al hombre. Multiplicando el tres y el cuatro, surge el doce. Tal cifra es la de los Apóstoles, quienes acompañan a Cristo en la difusión del Logos. También, y como ya hemos señalado, son los doce meses del Año (Jesús) y además las doce horas del día (*2). Cada Apóstol representa una virtud zodiacal, es decir una fuerza y una energía cósmica que no es más que una manifestación parcial de Dios. Esta simbología está bella e implícitamente descripta a través de las esculturas que se encuentran en la
  35. 35. portada del monasterio de Santa María de Ripoll, en España, y que muestran los distintos trabajos agrícolas que han de desarrollarse los meses del año. Por otra parte debe tenerse en cuenta que doce eran las tribus de Israel, implicación simbólica que ha de vincularse con la cosmológica de los doce signos zodiacales y con la mesiánica de los doce Apóstoles. Estas doce tribus, señala Jean Hani (*3) - tomando prestada la información otorgada por el Pseudo Jonatán - se distribuían en cuatro grupos de tres (la misma unión numeral que hemos indicado más arriba). Cada uno de éstos tenía un símbolo que le identificaba. Los estandartes eran: el León, el Hombre, el Toro y el Águila. ¡Es decir, los mismos animales que componen el Tetramorfos cristiano! Los cuatro Santos son entonces los soportes del Logos, el sustento humano más espiritual de la Iglesia, y que manifiestan en sí las cuatro virtudes cardinales de la Divina Comedia: Justicia, Prudencia, Templanza y Fortaleza. Una simbología zodiacal particular que puede hallarse en algunas puertas de templos medioevales, como la de San Sermín de Toulouse, es la de dos mujeres que se encuentran una al lado de la otra, con un animal sobre sus faldas: en una de ellas está sentado el carnero, en la otra el león. Uno de los pies de cada mujer se apoya en una concha, símbolo hermético analizado por sabios como Fulcanelli, e interpretado como el recipiente del mercurio, lo que equivale a decir la materia más propicia para engendrar al Hijo de los Sabios. Habrá que rememorar que el Apóstol Santiago es representado con una concha amarrada en su cuello, y que la peregrinación a Santiago de Compostela, aun se caracteriza, entre otras cosas, porque aquellos que la emprenden se acompañan de tal elemento. Olivier Beigbeder (*4) indica que la concha es un símbolo celeste, lo que explica, en nuestro juicio, la unión de aquélla con las mujeres portadoras de Leo (el león) y Aries (el carnero).Es interesante hacer notar que en la imagen aquí estudiada tales animales están de frente, en formación de ataque, cuadro reiterado ad infinitum en los dibujos de los Filósofos, ya sea a través de la pareja del León Verde y el León Rojo, o del Águila y el León, o la compuesta por el Dragón Celeste y el Dragón Terrestre. En todas estas oposiciones hay algo que se nos quiere expresar, y es que en el "juego cósmico" se requiere de la lucha entre dos principios: el pasivo y el activo. El primero es representado en nuestra portada medioeval por el carnero o cordero (el signo zodiacal conocido como Aries); el segundo, por el león (Leo). Tal oposición es real desde un aspecto, pero no debe creerse que son principios contradictorios en su "esencia más íntima". Efectivamente, ambos animales nos muestran dos aspectos de la Manifestación Divina: el pasivo y el activo; pero que en última instancia son partes del Uno. Aplicando esta terminología a un lenguaje cristiano, diremos que el cordero es el Cristo del Sacrificio, la substancia o cualidad que es el alimento ritual de la Misa. Y que el León, es el Cristo posterior a Su Muerte, es el Cristo resucitado, aquel que se manifiesta a los Apóstoles transfigurado. Es el Sol Invictus, cuyo emblema es Leo, astro eterno que brilla en los corazones de sus hijos. El cordero es el color blanco de los alquimistas, el león es el rojo que sella la Gran Obra. Sin embargo, nuestra exposición estaría incompleta sino dijéramos algo, aunque sea breve, acerca de otro aspecto zodiacal representado en las iglesias de la Edad Media. Tal tema es el de los dos Juan -Juan Bautista y Juan autor del Apocalipsis o
  36. 36. Revelación- y que ha sido suficientemente estudiado por René Guénon, por lo cual sólo haremos algunas acotaciones. Resumiendo, casi todas las portadas medioevales poseen las esculturas o grabados de los dos Juan, lo cual es natural dado su simbolismo cosmológico. Representan al solsticio, indicando la fase ascendente del Sol (Cristo) y su descenso. Se encuentran a la entrada del templo, en las portadas, las que no olvidemos son receptáculos de imágenes que revelan lo que hemos llamado ordenación cósmica. La palabra Juan inmediatamente trae a la mente la de Jano o Janus, el dios con dos rostros, y tal analogía tiene asidero, ya que presenta un cuerpo con dos manifestaciones. Y el misterio juánico, del cual tanto se habla pero poco se comprende, no es otra cosa que eso: entender cómo una misma energía tiene dos polaridades. Digamos para terminar que los planetas seguirán su andar en el cielo; cada cual en el derrotero que se les ha trazado. Pero siempre sometidos a la Voluntad de Dios. En esto el hombre no es la excepción, por más que el moderno se pretenda dueño de sí y de sus actos. El actuar consciente y libre sólo existirá cuando nos entreguemos con amor a El. Pues las estrellas y el cielo se mueven por la fuerza del Amor, que es Dios. Este mensaje tan sencillo pero profundo es lo que nos quisieron legar esos colosos de la humanidad que fueron los constructores de catedrales, y que gracias a la noble piedra perdurarán hasta el fin de los tiempos. NOTAS (*1)= René Guénon. "El zodiaco y los puntos cardinales", en Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, EUDEBA, Buenos Aires, 1988, p. 88. (*2)= Jean Daniélou. Los símbolos cristianos primitivos. Ediciones Ega, Bilbao, 1993. Ver el capítulo VIII (pp. 105-114). (*3)= Jean Hani. El simbolismo del templo cristiano, José J. de Olañeta, Editor, Barcelona, 1997, p. 81 y 82. (*4)= El análisis de esta imagen se encuentra en su libro La simbología, Oikos-Tau Ediciones, Barcelona, 1971.
  37. 37.  Geografía Sagrada 
  38. 38.  NOTA SOBRE "EL MITO DE LOS CENTROS ESPIRITUALES OCULTOS Y EN ESPECIAL DE LA CIUDAD DE LOS CÉSARES"  Este trabajo fue publicado en el número 3 (Marzo de 2000) de nuestra revista Bajo los Hielos. Es la primera aproximación al mito de la Ciudad de los Césares. Una segunda revisión del tema la haremos el año 2002, a través del breve ensayo "Un Centro Tradicional en América del Sur", que también hemos incluido en este libro.
  39. 39.  EL MITO DE LOS CENTROS ESPIRITUALES OCULTOS Y EN ESPECIAL DE LA CIUDAD DE LOS CÉSARES   “Ya, ciertamente, el espíritu tradicional se repliega en alguna medida sobre sí mismo y los centros donde se conserva íntegramente se hacen cada vez más cerrados y difícilmente accesibles”. (René Guénon. “La crisis del mundo moderno”) Toda Tradición conoce la existencia de ciudades o lugares que de una u otra forma permanecen perdidos u ocultos para los ojos de los profanos. Así es como en nuestro continente han tomado expresión a través de mitos como El Dorado, Cíbola, Trapalanda, y la Ciudad de los Césares, por sólo mencionar algunos ejemplos. Esto que aparece como un hecho conocido por todo tipo de personas (para quienes, sin embargo, sólo se trataría de “leyendas”, y no de mitos, como en verdad han de entenderse) y que por tanto podemos presenciar como un hecho respecto del cual existe cierto consenso en cuanto a su existencia en forma paralela al mundo ordinario, sin embargo, parece no conocer de una interpretación respecto del porqué de aquéllo. Es decir, si bien el conocimiento profano admite las “leyendas” que hablan acerca de este tipo de lugares, no da en cambio respuesta que esclarezca su origen y finalidades. El conocimiento tradicional puede ayudarnos a revelar algunos aspectos de este enigma. En primer lugar, hemos de decir que la referencia a lugares como Agartha, El Dorado y otros que poseen las mismas características, se ha de entender como la referencia a puntos de la Tierra que poseen la virtud de ser sagrados. Y esto sea porque resguarden en su interior algo de caracteres divinos (por ejemplo, servir como protección de un símbolo o ser portadores de la Verdad), o porque son en sí mismos lugares fundamentales cósmicamente. De una u otra forma siempre implican un centro tradicional, lo que es lo mismo que decir sacro. Otra característica que hemos de expresar respecto de estos sitios, es el hecho de estar ocultos o prohibidos al mundo exterior. Esto es tan importante como la primera indicación. Si son secretos es porque son receptores de una enseñanza y energía del
  40. 40. todo límpida, que nada tiene que ver con las tinieblas del mundo foráneo. Esta peculiaridad está agravada en los tiempos modernos, pues nos hallamos en la Edad Oscura o Kali-Yuga, donde se provoca una inversión de los valores tradicionales, y la ignorancia y desviación son las leyes que rigen el planeta. Hechos significativos de esta temible edad lo han de constituir, por sólo mencionar algunos: la apertura del Japón tradicional al Occidente capitalista, la revolución bolchevique en Rusia, y la invasión china al Tíbet , hecho último que significó la destrucción de templos y el ocultamiento de los documentos más relevantes del budismo tibetano y que ha significado la apertura de esa tradición al mundo moderno, el cual lo ha mezclado en forma vergonzosa a través de una publicidad y una moda sustentada por “importantes” actores del cine. Lo sagrado es manchado por la modernidad; sin embargo, la Verdad no sufrirá los embates del mal, pues justamente se refugia en centros que en la actualidad son subterráneos o submarinos. La manifestación de lo sagrado en dichos sitios es señalada por las “leyendas”, las cuales nos indican que allí habría construcciones gigantescas, elaboradas con el áureo mineral; que son habitadas por hombres que poseen conocimientos vedados para quienes moran en nuestras ciudades; y demás datos semejantes, todos los cuales hacen evidente que no se trata de lugares comunes, y por tanto ajenos a la oscuridad actual. La Ciudad de los Césares es por antonomasia el lugar sagrado del Cono Sur. El mito lo podemos hallar tanto en Argentina como en Chile, siendo en cuanto a lo esencial el mismo, variando sólo los matices, como por ejemplo el de su ubicación. Uno de los aspectos importantes de la Ciudad de los Césares es además de la obvia referencia imperial que hallamos en su nombre que viene a ser la contrapartida del Norte, o sea la Hyperbórea. Así, la Ciudad de los Césares ha de corresponder a la entrada al Sur del mundo. Es, por tanto, su corazón y centro. De aquí que no sólo sea un lugar sagrado, sino uno de los fundamentales, ya que por ella se entra al sexo del mundo, el primer chakra, punto necesario para ascender y lograr la unidad con el todo celestial. Quienes protegen la Ciudad, protegen la vida misma de este mundo. En último término hemos de resaltar el elemento inmortalidad que caracterizaría a sus habitantes. Esto acentúa su carácter o conexión directa con lo que es divino; otorgándoles a aquellos seres, una condición propia de otra humanidad; o, mejor aún, no humana. La inmortalidad es, además, un rasgo de conocimiento tradicional; pues éste no muere, sino que es eterno. Lo que se guarda en la Ciudad es la Gnosis, la Tradición Primigenia y Unánime. De estas consideraciones podemos concluir que si la Ciudad de los Césares existe - lo cual, por si un lector poco atento no ha captado todavía, afirmamos con plena seguridad- tal ubicación no ha de hallarse jamás en sitios que no sean subterráneos o submarinos (y esto, ya lo dijimos basándonos en René Guénon, porque dado que la presente época es el Kali-Yuga, el conocimiento para que realmente esté protegido ha de alejarse ya no únicamente de los grandes centros urbanos o “civilizados”, sino que además ha de huir hacia abajo, lo cual representa además el movimiento de descenso
  41. 41. espiritual que domina la hora actual). Lugares como el monte Melimoyu o la Antártica, serían aquellos que resguardan la Ciudad. Los mitos referidos a estas ciudades también nos dicen lo que puede entenderse como una especie de conclusión profética: que ellas serán vistas el Día del Juicio Final (en el concepto cristiano) o lo que es su más cercano sinónimo cuando el Kali-Yuga termine. Entonces se dará paso a una edad de verdadera Luz.
  42. 42.  NOTA SOBRE "UN CENTRO TRADICIONAL EN AMÉRICA DEL SUR "  Escrito en Junio de 2002, es un intento de ahondar en los misterios de un mito austral que contiene claras referencias tradicionales: hombres de vida eterna, construcciones de oro, aparición definitiva el Día del Juicio Final, entre otras. Publicado en la revista Ciudad de los Césares y en L´Idea. Il giornale di pensiero. Es hermoso estudiar el mundo y leyenda populares, que aun contienen vetas de sabiduría únicas.
  43. 43.  UN CENTRO TRADICIONAL EN AMÉRICA DEL SUR  “La conclusión a sacar de estas consideraciones es que hay tantas <<Tierras Santas>> particulares cono formas tradicionales regulares existen, puesto que representan los centros espirituales que corresponden respectivamente a esas diferentes formas; pero, si el mismo simbolismo se aplica uniformemente a todas esas <<Tierras Santas>>, es que esos centros espirituales tienen todos una constitución análoga, y a menudo hasta en los detalles más precisos, porque son otras tantas imágenes de un mismo centro único y supremo, que es verdadera y únicamente el <<Centro del Mundo>> pero del que toman sus atributos, participando de su naturaleza por una comunicación directa en la cual reside la ortodoxia tradicional, y representándolo efectivamente de una forma más o menos exterior para tiempos y lugares determinados”. (René Guénon) (1) Lo sagrado no sólo penetra al hombre con su Verdad; sino que lo hace con todo lo existente. Tal cualidad es propia de la inmanencia divina. Y así es como existen lugares que a la vez que son receptáculos de Luz, son también verdaderos chakras (2) de la Tierra; es decir emisores de una energía superior que alimenta nuestro mundo. El Oriente conoce de ciudades sacras como Jerusalem, Lhasa y La Meca. El Occidente: Santiago de Compostela, Montsegur y Vaticano, por solo mencionar algunos ejemplos. Estos son “centros espirituales visibles”, y, por tanto, accesibles a cualquiera. Y, sin embargo, sabemos de otros centros, de cualidad semejante pero más profunda a la de los anteriores lugares, que se han hecho “invisibles” para la gran mayoría de los mortales, dado el acelerado proceso de involución de nuestra humanidad (3). El caso de Aggharta es célebre. En América parece haber varios: Las Siete Ciudades de Cíbola (México), Eldorado (países del Caribe y Perú), el Pueblo de Mbororé (Brasil) y la Ciudad de los Césares (Chile y Argentina). El presente ensayo trata exclusivamente este último refugio de Paz. * EL MITO La leyenda enseña que la Ciudad de los Césares (también conocida como Ciudad Encantada, Enlil y Ciudad Errante) es un poblado que se encuentra en algún lugar del sur de Chile o Argentina, en una región maravillosa denominada Trapalanda, siendo sus casas de oro, sus calles tan anchas como las de las urbes españolas, y, sus habitantes,
  44. 44. hombres blancos que conocen la inmortalidad. Dicha fortaleza se hará visible a la totalidad de las personas el día del Juicio Final. Según una versión recogida por Oreste Plath, la Ciudad se encontraría próxima al lago Ranco, en el sur de Chile, agregando el eminente folklorista que sus edificios "son de plata y oro, con jardines y árboles frutales, y es regida por las más sabias leyes. En ella se encuentran todas las delicias y felicidades posibles" (4). Tales características pueden hacernos rememorar un lugar como el Edén, o quizá la Jerusalem Celeste. De todas formas, tal como dice René Guénon en las frases citadas al inicio del actual ensayo, estos misteriosos centros aunque varíen unos de otros en cuanto a ciertas particularidades - dadas obviamente por los factores tiempo y lugar - poseen las mismas notas centrales. Es curioso el nombre Ciudad de los Césares, pues aunque los historiadores nos digan que tal denominación se debe al hecho que el jefe del grupo español que partió en 1529 desde el Río de la Plata y cuyo objetivo aparente consistía en hallar riquezas en el cono sur americano era Francisco César - de donde sus catorce compañeros devienen con los años en "césares" -, no puede dejar de llamar la atención la raíz románica del vocablo empleado. El término "césares" hace alusión a un distintivo nobiliario y por tanto jerárquico, un título de honor conocido en la Roma Imperial. Una lectura esotérica del mito nos permitirá ver en los acompañantes de Francisco César a caballeros de una Orden, guardianes de los más grandes secretos de su ciudadela. El mismo Francisco César se nos presenta como el líder espiritual de tal núcleo tradicional. La historia indica que habrían partido desde el Río de la Plata, finalizando la expedición en un lugar en que hay oro en abundancia, donde se harán inmortales... Las vinculaciones alquímicas de esta leyenda son notorias: se describe una Vía Húmeda (lo cual es demostrable dada la referencia a un río, el "Río de la Plata") donde la materia prima es la plata (la Luna de la que nos hablan los Hijos de Hermes) (5) - el segundo metal más perfecto para los antiguos - y cuyo fin es el Oro de los Sabios, del cual se extrae la Medicina Universal, de la que emanan, como enseña Fulcanelli, tres medicinas. Una de ellas, la inmortalidad. Pero es concebible que la leyenda de los Césares sea más antigua que el viaje de Francisco César. Y quizá no tenga tiempo, siendo entonces "atemporal". Es factible; pues lo que es perenne no conoce origen ni fin. * LOS HOMBRES Los habitantes de la Ciudad son blancos, y más específicamente, rubios. En varias versiones de la leyenda, el jefe es denominado "Rey Blanco", a quien podríamos ver como símbolo austral del Rey del Mundo (6) . "Por su parte el jesuita José Quiroga, escribía el 11 de agosto de 1746 al Gobernador y capitán General de Buenos Aires, "sobre el descubrimiento de las Tierras Patagónicas en lo que toca a los Césares", citando el caso de una cautiva que, llevada a las lejanas regiones del Sudoeste,
  45. 45. encontró unas casas con gentes blancas y rubias que le parecieron españoles, pero que no la entendieron cuando les habló castellano" (7). El hecho que los habitantes de la Ciudad sean blancos no significa necesariamente que sean españoles. Ya lo dice la prisionera, quien habló en castellano con los moradores de la áurea ciudad, y a quien no entendieron. ¿Eran entonces holandeses o ingleses? No hay argumentos suficientes para creerlo. Además, los relatos de los aborígenes americanos suelen mencionar que su religión había sido dada por un hombre blanco, portador de la Cruz... lo que habría ocurrido cientos de años antes de la llegada de Colón. Viracoha, Quetzacoatl, Pay Zumé, Thunupa, son algunos de los nombres con que se conoció en el continente americano a este apóstol (8). Los hombres de la Ciudad son inmortales. Viven bajo leyes que son prueba de una justicia "no humana", o al menos no moderna; lo que debemos entender como normas y reglas dictadas en conformidad a principios superiores, en concordancia con los planes de Dios. "Sus habitantes son altos, rubios y con barba larga. Hablan una lengua extraña, aunque en algunas versiones es el español. Se dedican al ocio, y no tienen enfermedades. O son inmortales o solo mueren de viejos. Algunos dicen que son exactamente los mismos que fundaron la ciudad, ya que no nace ni muere nadie en la Ciudad Encantada. Tienen indios a su servicio, y algunos custodian el camino que lleva a ella" (9). Hay quienes han querido ver en los habitantes de la Ciudad a Templarios que huyeron de la persecución a su Orden. "Algunos historiadores contemporáneos especulan que los pobladores de la mítica "Ciudad de los Césares" podrían haber sido caballeros celtas, de la misteriosa Orden del Temple, debido a varios hallazgos arqueológicos, que exportaron a Europa sobre todo la plata que extraían de precarias minas de América" (10). La hipótesis es atractiva. Hemos tenido la suerte de conversar con uno de sus mayores difusores actuales, el argentino Flugerto Martí, quien tomando por base las lecturas del Parzival (del poeta medioeval Wolfram von Eschenbach) y las de Jacques de Mahieu, como recopilando las leyendas locales ha descubierto en la Patagonia una serie de materiales pétreos de rica simbología, que no parece española, sino que céltica o templaria. Como bien apunta Francisco Fonck (11), el ciclo del Grial se trasladó a Sudamérica... Pero esto será materia de otro trabajo... Por mientras hagamos presente una tal inquietud, y refirámonos a uno de los símbolos más ligados a la Ciudad Errante o Enlil: el Oro. *
  46. 46. EL METAL MÁS PRECIOSO "Tan sólo la iluminación divina les proporcionará la solución del oscuro problema; ¿dónde y cómo obtener ese oro misterioso, cuerpo desconocido susceptible de animar y fecundar el agua, primer elemento de la naturaleza metálica?" (Fulcanelli) (12) Entre las muchas interpretaciones que han intentado desentrañar el misterio de la Ciudad de los Césares, ciertamente la dada por Hieromnemon es la más acertada, ya que tiene por sustento los principios y simbología tradicionales: "El oro y la plata son símbolos regios; su abundancia no es expresión de una riqueza material vulgar, sino de una cualidad regia; el nombre mismo de la Ciudad alude también a ésta. Todo el cuadro de sobreabundancia de bienes reproduce, por supuesto, las condiciones de la Edad de Oro" (13). La nobleza del áureo metal es una realidad para todas las comunidades tradicionales. Incluso en nuestros días, se lo relaciona con la grandeza, aun cuando el fundamento de dicho sentir sea del todo opuesto al antiguo. En efecto, mientras los pueblos teocráticos ven en dicho metal la sustancia perfecta por antonomasia, muestra nítida de belleza y luz - y por tanto una de las mejores ofrendas a lo Divino -, la sociedad de consumo lo valorizan por su relativa escasez y permanencia. El que hoy es únicamente elemento de lujo, otrora fue un receptáculo del Sol. La leyenda ha querido resaltar la existencia de muros y objetos cotidianos de oro en la Ciudad a fin que se haga manifiesto y no haya duda posible acerca del carácter real de dicho lugar. Por otra parte, este metal al representar lo luminoso, lo puro, lo radiante, se opone a la oscuridad espiritual en que vivimos. Así la Ciudad de los Césares deviene en el prototipo de todo centro tradicional; es decir, un lugar donde irradia el rayo de Dios. * UNA CIUDAD QUE DUERME Llama la atención el anuncio que esta ciudad será vista por todos el día del Juicio Final (14), cuando un ángel lo indique a través del canto triunfal de una trompeta. Esta poderosa idea se encuentra en otras formas tradicionales. Así, en el hinduismo "encontramos el tema de Mahakacypa, que duerme en una montaña, pero que despertará al son de las caracolas, cuando de nuevo se manifieste el principio, aparecido ya en la encarnación de Buda" (15). Un símbolo semejante es el que narran los mapuches - pueblo indígena que habitó y habita aun la zona austral de Chile -, quienes creen que uno de sus ancestros había recibido una Pifulka (instrumento musical de viento), la cual se escuchará al fin de nuestro ciclo. Cuando ello ocurra, la montaña Threng-Threng se elevará de las aguas del diluvio. Sólo siete sobrevivirán. El investigador Dick Edgar Ibarra Grasso, luego de referirse a este mito, señala: "La
  47. 47. trompeta mágica, que anuncia el fin del Mundo, estaba igualmente entre los incas, según lo relata más de un cronista" (16). En Europa encontramos el mito que nos habla del rey Arturo, quien no ha muerto y que por el contrario duerme. Tal hecho se debería a la necesidad de recuperar fuerzas, por lo que el sumo dignatario debe emprender un viaje hacia un centro tradicional calificado. Entre Arturo, los habitantes de la Ciudad de los Césares y los Thuatha - raza de origen celestial que habría poblado Irlanda- hay una vinculación que es un sello hermético; sólo debemos penetrar los símbolos: "En cuanto a los propios thuata, según algunos textos, habrían abandonado el país, asumiendo una forma invisible como habitantes de maravillosos palacios <<subterráneos>> o de cavernas montañosas inaccesibles a los hombres, entre los cuales no volvieron a manifestarse, salvo casos excepcionales" (17). Aunque en las situaciones referidas evocan personas y no lugares, debe indicarse que la comparación no pierde validez, ya que lo ocurrido en el macrocosmo ocurre en el microcosmo, y viceversa. Además en ambos casos rige el mismo principio orientador: el estado de ensueño. La Ciudad de los Césares al tener existencia, conoce del sueño, en el cual permanecerá hasta que llegue la hora del anuncio del despertar. Mientras tanto se encuentra y encontrará en aquel estadio que un escritor norteamericano supo muy bien manifestar, indicando con gravedad "que no está muerto lo que eternamente puede yacer y que con extraños eones, incluso la muerte puede fenecer" (18). René Guénon nuevamente nos dará una luz: "En el periodo actual de nuestro ciclo terrestre, es decir, en el Kali-Yuga, esta <<Tierra Santa>> defendida por <<guardianes>> que la ocultan a miradas profanas asegurando, sin embargo, ciertas relaciones exteriores, en efecto, es invisible, inaccesible, pero sólo para quienes no poseen las cualidades requeridas para entrar allí" (19). ¿Es posible ser más explícitos? Aunque para muchos Enlil sea invisible, no por esto queda probada su inexistencia; sino que, incluso, lo contrario. Pues, ¿no parece extraño que en la medida que el tiempo avanza, son menos los que dicen haberla visto? Esto solo puede entenderse por la desconexión del hombre moderno de su Centro, es decir de Dios. Una versión del mito de la Ciudad de los Césares señala que ésta puede verse los Viernes Santo, con lo cual se ha querido acentuar la divinidad de dicho lugar. Pierre Ponsoye en su excelente texto El Islam y el Grial, se refiere a un hecho de importancia primera para esta meditación: "Se recordará que este misterio es evocado bajo las especies de Piedra, venida del Cielo a la Tierra, lugar de las teofanías, cuyo vínculo con su Origen y cuyas virtudes operativas son mantenidos y renovados una vez al año, el Viernes Santo..." (20). Quedan manifiestas dos cosas que son aplicables plenamente a Enlil: Primero, el origen celestial de un tal lugar; y segundo, la concordancia de aquélla con los ciclos cósmicos. Y esto es lógico, pues la ciudad tradicional es un símbolo del universo, que refleja, a través de su disposición espacial como de su arquitectura, las virtudes y ordenación del cosmos. Según Jean Hani, cumple además una labor ritual. Este autor luego de realizar de manera amplia la descripción de ciertos ornamentos y la
  48. 48. hermenéutica aplicable, indica: " Nos hemos extendido un poco en estas realizaciones arquitectónicas porque son símbolos muy característicos y gráficos de la concepción tradicional de la realeza y de su función. Agreguemos enseguida que no son un símbolo <<gratuito>>, por decirlo de algún modo, ni meramente de valor sugestivo; hay que insistir en este punto, pues los hombres de hoy están demasiado inclinados a no ver en los símbolos más que imágenes de valor sugestivo o <<procedimientos artísticos>>, idea totalmente ajena a las culturas tradicionales y a la realidad de las cosas. Las ciudades y palacios simbólicos que hemos evocado tenían valor ritual, y constituían verdaderamente ritos petrificados que autentificaban la función regia" (21). Para terminar, digamos que la mágica ciudad austral sólo es perceptible a los puros (khátaros), aquellos cuya conducta es fiel al Padre. ¿Estaremos capacitados de recibir Su invitación y recorrer las calles y vislumbrar las casas de oro y muebles de plata, de la Ciudad de los Césares? ______ NOTAS. (1) Los guardianes de Tierra Santa. En “Esoterismo cristiano. Dante - El Grial - Los Templarios”, Ediciones Obelisco, Buenos Aires, 1993, p. 39. (2) No por azar hemos asimilado a estos lugares energéticos con los chakras; pues esta palabra significa “rueda”, y efectivamente tales sitios irradian hacia todas direcciones su influencia espiritual. Como es lógico, según el principio hermético de analogía (identidad macrocosmo - microcosmo) en el cuerpo humano también existen chakras, cada uno dotado de una función y cualidad específicas. (3) Son los centros espirituales ocultos a los que hicimos referencia en un trabajo anterior, publicado en la revista Bajo los Hielos, y que se encuentra actualmente en Internet: http://www.angelfire.com/zine/BLH/BLH7.html (4) Geografía del mito y leyenda chilenos, Editorial Nascimiento, Santiago de Chile, 2ª edición, 1983, p. 306. (5) El alquimista que ocultó su identidad civil bajo el seudónimo Fulcanelli, dice en Las moradas filosofales (Plaza & Janes, S.A. Editores, Barcelona, 5ª. edición, 1977, p. 117): "Se puede así partiendo de un metal próximo al oro - con preferencia la plata-, producir una pequeña cantidad del metal precioso"; para luego describir con todo detalle lo que llama "proceso arquímico", y que es lo que en la jerga alquímica se conoce como un "particular", o sea un procedimiento que no utilizando las reglas del Arte, puede, sin embargo, producir efectos semejantes, pero no iguales, al obtenido por el primero.
  49. 49. Mientras el Gran Arte nos conduce al Oro Filosofal, la "Arquimia" (no Alquimia), nos lleva al oro vulgar. (6) Véase el libro de René Guénon, El Rey del Mundo (Luis Cárcamo, Editor, Madrid, 1987), que arroja importantes datos sobre este asunto. También el capítulo "El simbolismo polar. El Señor de Paz y Justicia" del libro de Julius Evola, Rebelión contra el mundo moderno (Ediciones Heracles, Buenos Aires, 1994) (7) Citado en La Ciudad de los Césares. El espejismo de los Andes Australes, en Paradigmas N° 6. Colección dirigida por Gustavo Frías, P.Y.E.S.A. Publicidad y Ediciones S.A, Santiago de Chile, 1986. (8) La presencia de hombres blancos en América antes de la llegada de Cristóbal Colón ha sido estudiada por el francés Jacques de Mahieu - con quien discrepamos su anticristianismo, pero al que reconocemos su esmerada labor de investigación -, autor de numerosas obras, entre las que destacamos: El gran viaje del Dios Sol (Librería Hachette S.A., Buenos Aires, 1976), La agonía del Dios Sol (Librería Hachette S.A, Buenos Aires, 1977) y Colón llegó después (Ediciones Martínez Roca, S.A., Barcelona, 1988). Es de utilidad el libro del chileno Oscar Fonck Sieveking - quien, se nos ha dicho, descendería de uno de los últimos buscadores de la Ciudad de los Césares, Francisco Fonck -: Vikingos y berberiscos (Editora Nacional Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 1978). (9) Martín A. Cagliani. La ciudad encantada de la Patagonia. En: http://webs.sinectis.com.ar/mcagliani/laciudad.htm (10) Jorge Castañeda. La Ciudad de los Césares. En Río Negro On Line. Sábado 27 de abril de 2002. En: http://www.rionegro.com.ar/arch200204/c27g04.html (11) Ver Viajes de Fray Francisco Menéndez a la Cordillera, y Viajes de Fray Francisco Menéndez a Nahuelhuapi. Valparaíso, 1896 y 1900, respectivamente. (12) Fulcanelli, Op. cit., p. 244. (13) La Ciudad de los Césares entre el mito y la historia. En revista "Ciudad de los Césares", N° 18, Santiago de Chile, 1991, p. 14. (14) He aquí otra característica de la Ciudad, y que se vincula a un pensamiento escatológico muy cristiano. Sin duda, el día del Juicio Final será el del regreso del Salvador en "gloria y majestad". Mircea Eliade indica: "Para los cristianos el Fin del Mundo procederá a la segunda venida de Cristo y al Juicio Final" (Mito y realidad, Editorial Guadarrama, Barcelona, 3ª. edición, 1978, p. 71). Aclaremos que este "fin del mundo" no es sino el término de un ciclo, y no la efectiva destrucción de nuestro mundo, lo cual parecería desprenderse de una inadecuada lectura del texto citado. (15) Julius Evola, El misterio del Grial, Plaza y Janés, Barcelona, 1975, p. 61.
  50. 50. (16) Dick Edgar Ibarra Grasso, Cosmogonía y mitología indígena americana, Editorial Kier, Buenos Aires, 1980, p. 260. (17) Julius Evola, Op. cit., p. 46. (18) El autor es H.P.Lovecraft, y la cita está tomada de su excelente relato The Call of Cthulhu. Los amantes del simbolismo podrán extraer material de estudio de las obras de este norteamericano que ha sido comparado con el genio de Edgar Allan Poe. (19) René Guénon, El Rey del Mundo, Luis Cárcamo, Editor, Madrid, 1987, p. 116. (20) Pierre Ponsoye, El Islam y el Grial, José J. de Olañeta, Editor, Palma de Mallorca, 1998, p. 59. (Las cursivas en el texto citado son nuestras). (21) Jean Hani, La realeza sagrada, José J. de Olañeta, Editor, Palma de Mallorca, 1998, p. 60.
  51. 51.  NOTA SOBRE "LA ANTÁRTICA Y EL MITO LOVECRAFTIANO"   De los trabajos que hemos escrito el que más suele llamar la atención a nuestros lectores es precisamente éste. Y a tal punto que determinó que fuera el motivo de la portada del número 47 (Octubre-Diciembre de 1997) de la excelente revista chilena Ciudad de los Césares. Posteriormente sería publicada en España en la publicación de literatura fantástica Lhork. El mismo Miguel Serrano nos dijo a modo de confidencia que La Antártica era el mejor documento que había leído en mucho tiempo. La idea rectora del trabajo fue interpretar el simbolismo de los colores en relación con un lugar que aun permanece desconocido, en gran parte, por el hombre, como lo es la Antártica. Lo curioso es que durante su ejecución las "coincidencias" fueron muchas y nos llevaron a relacionar a tres autores (Poe, Lovecraft y Serrano) que jamás se conocieron, debido a los parámetros epocales y geográficos en que radicaron sus existencias. Pero eso no fue todo, sino que descubrimos un hilo conductor referente a Quien Habita en los Hielos... ¿O sería mejor decir el Rey de este mundo?
  52. 52.  LA ANTÁRTICA Y EL MITO LOVECRAFTIANO  Exordio La Antártica es uno de aquellos sitios de nuestro planeta que tardó más para convertirse en otro objeto de la codicia del hombre. Sus misterios y peligros ejercieron su influjo poderoso sobre intrépidos aventureros del pasado, pero sus hechizos han superado los océanos del tiempo e invadido el alma de algunos modernas exploradores que no trepidan en aceptar el reto que les arroja el Continente Helado. Estos personajes han debido enfrentarse con misterios de vieja data, han utilizado inusuales herramientas de exploración para penetrar en su Verdad, avíos tales como la Literatura y el universo mágico de los sueños. Ellos han traspasado, incluso, los umbrales de la conciencia ordinaria para acceder a un estado de superconciencia. Y todo esto, para desenterrar obscuros arcanos y arrojar luz sobre un lugar físico y espiritual tan distinto a cualquier otro que nos parece una región no-terrestre. ¿Quiénes son estos aventureros? Son tres magos que traen sus hechizos desde su antigua tierra, son poetas y narradores a quienes conoceremos por sus nombres actuales: Edgar Allan Poe, Howard Phillips Lovecraft y Miguel Serrano(1). Tres genios literarios, tres soñadores de sueños imposibles, tres colosos que han narrado otra vez los mitos de antaño. Tres buscadores del Grial en la Antártica. Entre ellos, el más importante para este trabajo en particular es, por supuesto, H. P. Lovecraft. Él será el hilo conductor de nuestra aventura, la cual ha comprometido el espíritu de quien ha realizado este ensayo e implicará el de todos nuestros lectores. Lovecraft será quien señalará, con su antorcha, el camino y nos alertará de los terrores que, agazapados, acechan al viajero. Edgar Allan Poe Las Aventuras de Arthur Gordon Pym o, en traducción de Julio Cortázar, Narración de Arthur Gordon Pym, es una novela que carece de aquella grandeza de la pluma de Poe que hallamos en sus cuentos inolvidables como La caída de la Casa Usher, Ligeia y Manuscrito hallado en una Botella. No obstante, no carece de ese elemento que distingue tanto su obra: el misterio. Sin embargo, éste, curiosamente, no se hallará sino hasta el desenlace de esta narración, la cual suele ser calificada, por algunos críticos, como lenta y floja. En efecto, mientras que la mayor parte del desarrollo de la Narración de Arthur Gordon Pym - tal vez dos tercios de la novela- carece de vitalidad y emoción, la última fracción se nos muestra como un giro increíble que rompe con la monotonía del relato, para transformarse en un océano de misterio, así como misteriosas son las aguas

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