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Conversión vocación

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Conversión vocación P. Doctor Ciro Quispe. Director de Estudios del Seminario San Antonio Abad del Cusco

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Conversión vocación

  1. 1. ““Conversión - VocaciónConversión - Vocación”” P. Doctor Ciro Quispe. Director de Estudios del Seminario San Antonio Abad del CuscoP. Doctor Ciro Quispe. Director de Estudios del Seminario San Antonio Abad del Cusco SAN PABLO Orígenes del Cristianismo SAN PABLO Orígenes del Cristianismo
  2. 2. ““VIDA DE SAN PABLO”VIDA DE SAN PABLO” 4 – Conversión - Vocación4 – Conversión - Vocación
  3. 3. V Diversas formas de penitencia en la vida cristiana 1434 La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tob_12:8; Mat_6:1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo (cf St 5,20 Jas_5:20), la intercesión de los santos y la práctica de la caridad "que cubre multitud de pecados" (1Pe_4:8).
  4. 4. 1437 La lectura de la Sagrada Escritura, la oración de la Liturgia de las Horas y del Padre Nuestro, todo acto sincero de culto o de piedad reaviva en nosotros el espíritu de conversión y de penitencia y contribuye al perdón de nuestros pecados.
  5. 5. Saulo, el fariseo helenista “celoso”, se acerca a Damasco para detener a los judíos que han abrazado la “secta” de los nazarenos, cayendo en la idolatría de colocar a Jesús de Nazaret a la altura de Dios, des- bancando la primacía de la Ley.
  6. 6. Según el historiador judío Flavio Josefo, Damasco tenía en la época de Pablo una numerosa colonia judía, entre 10.500 y 18.000 personas, con una gran número de prosélitos, que se reunían en varias sinagogas (en Hch 9,2 se habla de sinagogas en plural). Según el mismo historiador Julio César había concedido al sumo sacerdote Hircano, hijo de Alejandro, y sus hijos autoridad para hacer de árbitro entre los judíos en litigios de tipo religioso. De hecho la autoridad del sumo sacerdote en la diáspora era sólo moral y dependía de la buena voluntad de las comunidades judías de la diáspora el aceptarla o no.
  7. 7. Sucedió que, yendo Saulo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y él: « o soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer.» Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco. Cuenta Lucas en Hch 9,3-8:
  8. 8. Jesús resucitado se le aparece envuelto de luz radiante. Saulo no sabe identificar la persona gloriosa que le habla y ésta se identifica con Jesús de Nazaret a quien él está persiguiendo. Realmente perseguir a cristianos es perseguir a Jesús, que es su cabeza. Aquí vislumbró Saulo la doctrina del cuerpo de Cristo que expondrá más adelante. Queda ciego y le llevan a la ciudad donde pasó tres días en ayuno y oración.
  9. 9. Extraña que Cristo resucitado no completara su obra, haciendo ver en seguida a Saulo la vocación para lo que lo llamaba y destinaba. Después de tres días de silencio se lo dirá a través de un responsable de la comunidad cristiana de Damasco, Ananías. Lucas quiere hacernos comprender que no hay oposición entre la acción carismática libre de Jesús y la que realiza por medio de su Iglesia. ¿Por qué esta lentitud?
  10. 10. Hch 9,9-15: Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber. Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías.» El respondió: «Aquí estoy, Señor.» Y el Señor: «Levántate y vete a la calle Recta y pregunta en casa de Judas por uno de Tarso llamado Saulo; mira, está en oración y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.» Respondió Ananías: «Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los muchos males que ha causado a tus santos en Jerusalén y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre.» El Señor le contestó: «Vete, pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre.»
  11. 11. ESQUEMA DE TODAS LAS APARICIONES     Dios – Jesús (La virgen María) Cabeza de la Iglesia El vidente  
  12. 12. La virgen de Guadalupe La virgen de Lourdes La virgen de Fátima La virgen de Medjugorje
  13. 13. Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: « Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo. » Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco. Con algunas variantes se vuelve a narrar este episodio en Hechos de los Apóstoles: 22,4-21; 26,9-18. Fue Ananías el que bautiza a Saulo, le impone las manos para que reciba el Espíritu Santo y le da a conocer su vocación. Hch 9,16-19:
  14. 14. Hch 9,2-6 Hch 22,3-8 Hch 26,12-18 Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le envolvió una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» Él preguntó: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y te dirán lo que debes hacer.» Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto, pues oían la voz, pero no veían a nadie. «Pero yendo de camino, estando ya cerca de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo; caí al suelo y oí una voz que me decía: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?” Yo respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y él a mí: “Yo soy Jesús Nazoreo, a quien tú persigues.” Los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo dije: “¿Qué he de hacer, Señor?” Y el Señor me respondió: “Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá todo lo que está establecido que hagas.” «En este empeño iba hacia Damasco con plenos poderes y la autorización de los sumos sacerdotes; y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor. Caímos todos nosotros a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón.” Yo respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y me dijo el Señor: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré. Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío, para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí”.
  15. 15. Hch 9,3-8 Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le envolvió una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» Él preguntó: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y te dirán lo que debes hacer». Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto, pues oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo…
  16. 16. Hch 22,6-11 «Pero yendo de camino, estando ya cerca de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo; caí al suelo y oí una voz que me decía: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?” Yo respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y él a mí: “Yo soy Jesús Nazoreo, a quien tú persigues.” Los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo dije: “¿Qué he de hacer, Señor?” Y el Señor me respondió: “Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá todo lo que está establecido que hagas.” Como yo no veía, a causa del resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué a Damasco…
  17. 17. Hch 26,13-19 y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor. Caímos todos nosotros a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón.” Yo respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y me dijo el Señor: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré. Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío, para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí”. «Así pues, rey Agripa,
  18. 18. Más adelante Pablo recordará este acontecimiento varias veces. En Gál 1,15-16 lo considera una “revelación”: “Mas, cuando Aquel que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre,...”
  19. 19. + Esta experiencia es la fuente de toda la teología paulina y le convierte en profeta: todo lo verá desde el poder de Dios que se manifiesta gratuitamente en la resurrección de Jesús. + Dios le dio esta gracia para que la compartiese con los gentiles: conversión y vocación al apostolado coinciden. + Como consecuencia Saulo abandona su postura religiosa anterior: la cruz de Jesús deja de ser enigma y la percibe como fuente de salvación; reconoce a Jesús como Mesías y único salvador. Esto implica que la Ley mosaica ha terminado su misión. + revelar es dar a conocer los acontecimientos de la salvación final. Dios le hizo ver que Jesús muerto y resucitado es su Hijo y la salvación definitiva y final. Con él se cumplen las promesas y comienza el futuro. Para Pablo todo se debe a la gracia de Dios que le reveló a su Hijo:
  20. 20. Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles. Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo. Otro testimonio importante lo ofrece Pablo en 1 Cor 15,3-10: + Pablo fue objeto de una aparición de Jesús resucitado, que lo convierte en apóstol, igual que los otros Doce. + Fue una gracia inmerecida, pero Pablo se esfuerza por responder a ella. + La fe en la resurrección de Jesús es central en la tradición cristiana.
  21. 21. Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos herma- nos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles. Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo. 1 Cor 15,3-10
  22. 22. En la carta a los cristianos de Filipos recuerda su buena situación en el judaísmo: Aunque yo tengo motivos para confiar también en la carne. Si algún otro cree poder confiar en la carne, más yo. Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, intachable (Flp 3,4-6)
  23. 23. ABRAHAM (Padre de la fe) Isaac Ismael Moisés Moisés carne David David Jesús Jesús Pablo Mahoma Judaísmo Islamismo Carne = sangre
  24. 24. ABRAHAM (Padre de la fe) Isaac Ismael Moisés Moisés carne David David Jesús Jesús Pablo Mahoma Judaísmo Islamismo ¿¿¿Cristiano??? Carne = sangre
  25. 25. ABRAHAM (Padre de la fe) Isaac Ismael Moisés Moisés carne David David Jesús Jesús Pablo Mahoma Judaísmo Islamismo ¿¿¿Cristiano??? Carne = sangre 1 2 3
  26. 26. ABRAHAM (Padre de la fe) Isaac Ismael Moisés Moisés carne David David Jesús Jesús Pablo Mahoma Judaísmo Islamismo ¿¿¿Cristiano??? Carne = sangre 2 1 3
  27. 27. Gál 3,26-29 Pues todos son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Los que ha sido bautizado en Cristo han sido revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y si son de Cristo, ya son descendencia de Abrahán, herederos según la promesa.
  28. 28. Col 3,9-14 No se mientan unos a otros, pues despójense del hombre viejo con sus obras, Han sido revestidos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador, donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos. Revístanse, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándose unos a otros, y perdonándose mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor les perdonó, perdónense también ustedes. Y por encima de todo esto, revístanse del amor, que es el broche de la perfección.
  29. 29. Pero lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo. Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo... y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos (Flp 3,7-11) Sin embargo, después de la aparición de Jesús resucitado, lo ha dejado todo y ahora sólo le preocupa llegar a compartir plenamente la vida con él:
  30. 30. En 1 Cor 9,1 justifica su calidad de apóstol porque ha visto a Jesús resucitado: ¿No soy yo libre? ¿No soy yo apóstol? ¿Acaso no he visto yo a Jesús, Señor nuestro? Hay quien interpreta este acontecimiento como final de un proceso psicológico de Pablo, insatisfecho o desengañado del judaísmo... Esto es contrario a las fuentes, que presentan a Saulo como un fariseo muy convencido y seguro. Por esto Pablo en 1 Cor 15,8 llama su "alumbramiento" a la fe cristiana abortivo, es decir, antinatural, pues no era eso lo que podía esperar un perseguidor. Todo fue gratuito y humanamente inesperado.
  31. 31. Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. (1 Cor 15,9-10)
  32. 32. ciroql@gmail.com

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