Arquitectura+y+ciudad+ +del+proyecto+al+eco-proyecto

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Arquitectura+y+ciudad+ +del+proyecto+al+eco-proyecto

  1. 1. Arquitectura y Ciudad: Del Proyecto al Eco-Proyecto nobuko Juan O'GormanL I B R E R I A S Arq. Roberto Fernandez + T.I.P.U.
  2. 2. arquitectura y ciudad: del proyecto al ecoproyecto
  3. 3. Diseño de la publicación: Arq. German Margherit, Arq. Cristian Nanzer y Juan Pugliese Diseño de la cubierta: Arq. Cristián Nanzer Hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina / Printed in Argentina La reproducción total o parcial de este libro, en cualquier forma que sea, idéntica o modificada, no autorizada por los autores, viola derechos reser- vados; cualquier utilización debe ser previamente solicitada. ISBN 987-1135-21-1 © nobuKo Agosto 2003 En Argentina, venta en: ª LIBRERIA TECNICA Florida 683 - Local 13 - C1005AAM Buenos Aires - Argentina Tel: (54 11) 4314-6303 - Fax: 4314-7135 - E-mail: ventas@nobuko.com.ar www.cp67.com ª FADU - Ciudad Universitaria Pabellón 3 - Planta Baja - C1428EHA Buenos Aires - Argentina Tel: (54 11) 4786-7244 ª La Librería del Museo (MNBA) Av. Del Libertador 1473 - C1425AAA Buenos Aires - Argentina Tel: (54 11) 4807-4178 ª UP Universidad de Palermo Mario Bravo 1050 - C1175ABT Buenos Aires - Argentina Tel: (54 11) 4964-3978 En México, venta en: LIBRERIAS JUAN O'GORMAN ª Av. Constituyentes 800 - Col. Lomas Altas, C.P. 11950 México D.F. Tel: (52 55) 5259-9004 - T/F. 5259-9015 - E-mail: info@j-ogorman.com www.j-ogorman.com Sucursales: ª Av. Veracruz 24 - Col. Condesa, C.P. 06400 México D.F. Tel: (52 55) 5211-0699 ª Abasolo 907 Ote. - Barrio antiguo, C.P. 64000 Monterrey, N.L. Tel: (52 81) 8340-3095 ª Lerdo de Tejada 2076 - Col. Americana, C.P. 44160 Guadalajara, Jal. Tel: (52 33) 3616-4430
  4. 4. arquitectura y ciudad: del proyecto al ecoproyecto nobuKo
  5. 5. Introducción 7 Prof. Arq. Alejandro Cohen Crítica Ambiental del Proyecto. 15 Arquitectura y Ciudad: de lo natural a lo sustentable; del proyecto al ecoproyecto Prof. Arq. Roberto Fernandez Rehousing en áreas centrales: caso Mercado Norte 61 Arq. Mariano Faraci, Arqta. Cuqui Bustamante Arq. Alberto Baulina Operación en los Talleres Ferroviarios General Belgrano 71 Arqta. Inés Saal, Arq. Adrián Benavides Parque recreativo - productivo del Este 77 Arqta. Viviana Colautti,Arqta. Mariana Bettolli Intervención en Villa Ciudad Perdida 85 Arq. Alejandro Soneira, Arq. Walter Martinetto Movilidad Metropolitana 89 Arqta. Celina Caporossi, Arq. Fernando Díaz Areas Residuales: Ferrocarril Grl. Mitre 96 Arq. Javier López, Arq. Mariano Piccardo Psicogeografías del espacio público (Mapas) 101 Arq.Guillermo Mendoza, Arqta. Ana Mendoza Arq.German Margherit, Arq.Cristián Nanzer Proyecto en áreas marginales: asentamiento El Pueblito 107 Arq. Patricio Mullins, Arq. Alberto Salguero Arquitectura Táctica 113 Arq. Gustavo Crembil, Arq. Pablo Capitanelli Arquitectura sustentable: unidad de gestión periurbana 121 Arqta. M. Sc. GADU Teresita Alvarez, Arq. Marcelo Fiorito, Arqta. Andrea Libovich Proyectos Urbanos Emergentes 129 Arqta. Nora Gutierrez Crespo, Arq. Carlo Barbaresi Posfacio: Comentarios Generales y específicos 137 Prof. Arq. Roberto Fernandez T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO 5
  6. 6. INTRODUCCIÓN La creación del Taller de Investigación en Proyectos Urbanos (TIPU), en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba, entre 1999 y 2000, supu- so una apertura a nuevos enfoques que canalizaran otras modalidades de articulación no sólo entre investigación y pro- yecto, sino también entre proyecto y gestión publica y privada, realizando para ello experiencias diversas tanto a nivel local como nacional e internacional en el abordaje propuesto, invo- lucrando activamente diversos actores de la organización material del territorio desde una perspectiva proyectual. El pensamiento, el ensayo proyectual y el hacer arquitectura, debiesen ser una trama indisoluble para construir un presu- puesto teórico lúcido, una crítica certera y mecanismos meto- dológicos de anticipación, para dar respuestas a la problemá- tica concatenada de un mundo complejo. En definitiva, ele- mentos fundantes de una nueva cultura proyectual para el mundo de la posurbanidad. Somos testigos atónitos de cataclismos cotidianos, de aconte- cimientos simultáneos y veloces que modifican a cada instan- te la conformación esencial del mundo, complejizando los caminos para su interpretación y volviendo más azarosa aún la anticipación de estos procesos. Nadie duda que todos los campos del saber fundan sus teorías y prácticas sobre mag- mas candentes y en constante movimiento. La transitoriedad de verdades y teorías son una característica de época. La arquitectura y el urbanismo, como formas del conocimiento definidas por su proyectualidad, no quedan exentas de estas consideraciones, una de las cualidades de este tiempo pos- moderno, al decir de R. Fernández, "... es la disolución de la idea clásica de ciudad o, por tanto, el desemboque en una situación de posurbanidad...", lo que conlleva a un despliegue de exploraciones tentativas y a una construcción de escena- rios hipotéticos y por eso mismo cargado de contenidos even- tualmente polémicos, propios de la forma cognoscitiva del ensayo, donde el desenvolvimiento del pensamiento es sucio, o por lo menos difuso. Pero a su vez indispensable para la urgente redefinición y adecuación epistemológica de la disci- plina ante la disolución o crisis de fundamentos constitutivos de la misma, como lo es: la concepción histórica de la idea de ciudad, o el creciente antagonismo entre conceptos otrora pro- fundamente vinculados como lo son el de ciudad y desarrollo urbano, discusión que devela temas emergentes como la de los limites de la ciudad. T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO 7
  7. 7. 8 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO Desde esta perspectiva, el pensar y actuar para la ciudad futu- ra implica hacerse cargo de su incierto presente y de las hue- llas de su memoria. Implica también la esperanza proyectual de una ciudad mejor. Mejor quiere decir más inclusiva, más equitativa, con mayor accesibilidad a centralidades y movilida- des, estructurada en la calidad de sus espacios públicos. Así, estas experiencias de Talleres de Proyecto Urbano son conti- nuidad de un proceso iniciado en 1999 en la ciudad de Córdoba con la realización del Taller Internacional de Proyectos Urbanos: Los nuevos espacios para la ciudad glo- bal. A su vez hay una cierta interrelación con aportaciones teó- ricas previas de Roberto Fernández en la misma FAUD, tanto las referidas a las Lógicas Proyectuales como a los enfoques volcados en la Maestría GADU (Gestión Ambiental del Desarrollo Urbano). Estas experiencias que se nutrieron espe- cialmente de los Talleres de Proyecto organizados por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, en Montevideo. En el material que ahora presentamos el concepto de proyec- to urbano sustentable o ecoproyecto - entendible como una forma actual y particular de proyecto redefinido por criterios de sustentabilidad - permite identificar alternativas conceptuales y metodológicas para adaptar los procesos de transformación territorial y desarrollo urbano a los nuevos imperativos de la sustentabilidad, internalizando cuestiones relativamente inédi- tas como la crisis en la disponibilidad infinita de energía y materia o como las restricciones de productos y servicios que la dinámica pura de mercado retacea a capas muy amplias de la sociedad. El resumen del enfoque preliminar planteado por Roberto Fernández que publicamos, ofició de soporte teórico y a la vez disparador de la mecánica de Taller que e desarrolló en la Facultad, durante la semana del 9 al 14 de diciembre de 2002. Fueron objetivos del Seminario - Taller de Investigación Proyectual dirigido por Roberto Fernández: CRÍTICA AMBIENTAL DEL PROYECTO - Arquitectura y ciudad: de lo natural a lo sustentable; del proyecto al ecoproyecto Crítica Ambiental del Proyecto: · Planteo de experimentos proyectuales relativos al corpus de teoría a presentarse, en el sentido de abrir ciertos ejes de investigación proyectual alternativa. - Identificación de líneas de trabajo ecoproyectuales en Córdoba y la región. - Proposición de puntos de partida para la construcción de un
  8. 8. 9T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO pensum alternativo para el proyecto arquitectónico en contex- tos de crisis de sustentabilidad y la necesidad de discutir las relaciones entre las esferas de lo global y lo local en términos de viabilidad y eficacia proyectual. -Propiciamiento de una actividad crítico - investigativa en la actividad proyectual articulada con las perspectivas de eco- proyectos o proyectos sustentables. - Revisión en términos ambientales de las relaciones arquitec- tura / ciudad / región e indagación de un potenciamiento de un ecodiseño local sin características arcaizantes o folklóricas. - Apertura de ideas y primeras experimentaciones proyectuales para aportar al desarrollo de una teoría de pensamiento pro- yectual más vinculada con las nuevas características globales- locales de las condiciones de sustentabilidad así como articular tal pensamiento crítico-teórico con perspectivas de desarrollo de nuevos instrumentos y modos de trabajo proyectual. Las líneas temáticas reflejan, por una parte, el tipo de temas y discusiones proyectuales que emergen del desarrollo de ideas que intentan proponer un tipo de diseño más responsable en relación al cuadro de la sustentabilidad (económica y social, no sólo ecológica) y por otra, cuestiones que pueden relacionarse con la especificidad del trabajo proyectual en una perspectiva regional de identificación de recursos y oportunidades. Los tra- bajos reseñados en la segunda parte de la publicación reflejan, combinados de diversas maneras, las posibilidades y oportu- nidades de proyecto que disparó el Seminario - Taller: · Desarrollo de áreas-oportunidad Se trata de ubicar espacios urbanos de potencial desarrollo - terrain vagues o áreas blandas - en las que definir una inter- vención de aprovechamiento de potencial (densidad, flujos, energías, condiciones de paisaje, etc.) trabajando un concep- to de proyecto que asuma tal efecto de descubrimiento y potenciamiento, según una serie de alternativas operativas - suturas, conectores, infills o rellenos, actos de acupuntura urbana, etc. - que pueden contribuir a estadios de proyecto tales como enunciado programático, metaproyectos, etc. · Estrategias de optimización ambiental del transporte urbano El transporte y la movilidad urbana es un factor de fuerte dis- rupción de la calidad ambiental de un ambiente urbano. Se trata entonces, de analizar y descubrir acciones proyectuales que puedan redundar en un mejoramiento de aquellos facto-
  9. 9. 10 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO res de disrupción e impacto, tales como centros de intercam- bio, puntos de ruptura, espacios urbanos reconceptualizados para absorber intercambios de transporte, modificaciones imaginables o pasibles de ser propuestas en el propio sistema de transporte (ya sea en sus modos o vehículos o en sus canales), etc. · Estrategias alternativas para actividades comerciales El comercio en la ciudad se ha escindido entre equipamientos concentrados y selectos (shoppings) y equipamientos preca- rios (comercio ambulatorio). Se trata de imaginar modos liga- dos a mejorar el comercio mas vinculado a intercambios de tipo popular, indagando en los fenómenos del nomadismo y los equipamientos transitorios, las tipologías tradicionales de tipo ferial, las concentraciones transitorias de ciertas clases de comercio, la revaloración de áreas según su posibilidad de adquirir usos comerciales de características socio-culturales, las relaciones posibles de recrear entre trabajo artesanal y venta directa, etc. · Microespacios públicos Se trata de identificar puntos o áreas de los tejidos urbanos susceptibles de ganarse para cierta clase amplia de usos públicos, ya sea de orden funcional, paisajístico o mixto. Algunas referencias para esta clase de intervenciones proyec- tuales pueden ser los programas de actuaciones microurba- nísticas de la gestión de Luis Pablo Conde y Jorge Jáuregui en Río de Janeiro (Programas Río Cidade y Favela Bairro). · Rehousing Aquí el concepto básico es retomar en un sentido la idea acti- va de housing (habitando) en lugar del concepto objetivo o pro- ductivo de vivienda y en otro sentido, el re-housing, o recupe- ración y revitalización de actividades complejas del habitar, en torno de áreas de ciertas características topo-morfológicas y funcionales que pueden reconocerse, estudiarse y potenciar- se. Se trata pues de cierta clase de análisis operativo de ciu- dad en términos de rescatar y potenciar usos latentes de su condición habitativa, en semejanza a los antiguos trabajos de análisis-síntesis de los patterns de Alexander o los conceptos- trama de Habraken o Cedric Price; temas éstos retomados por los estudios del grupo catalán Actar o por los conceptos proto- proyectuales de los parques habitativos de Eisenman en Alemania (Rebstock, Derendorf) y las propuestas de desarro- llo habitativo del Grupo NOX (Eindhoven).
  10. 10. 11T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO · Unidades de Expansión Periurbana Sustentables ( UEPS ) Consistiría en analizar la viabilidad y conveniencia de progra- mar módulos de expansión periurbana susceptibles de no agravar la fragilidad sustentable de los bordes de ciudad, pro- gramando escalas de desarrollo de usos-densidades adecua- das, optimizando la posibilidad de cierta autonomía o funcio- nalidad en los regímenes de insumos-desechos (es decir: administración cíclica de insumos de energía/agua y de reduc- ción de residuos) y favoreciendo la creación de bordes espon- josos susceptibles de contribuir a organizar cinturones de tran- sición ciudad-campo. · Edificios sustentables de media/alta densidad Aquí la idea radica en concebir objetos urbanos singulares repensados en términos de racionalización de su funciona- miento metabólico urbano, en el orden de las ideas desarrolla- das por Ken Yeang ( básicamente en su libro El Rascacielos Ecológico ) así como en algunas propuestas de Rogers ( edifi- cio-pluma en Corea ) o Browne-Huidobro ( edificio del Consorcio Vida, Santiago ). · Parques lineales Siguiendo el concepto de proyectos sinérgicos desarrollado en Curitiba es posible retomar ideas de cuenca dentro de las estructuras urbano-metropolitanas y desarrollar sistemas mul- tipropósito que puedan conjugar exitosamente estrategias de manejo hídrico ( regímenes pulsátiles de acumulación/disipa- ción de excedentes hídricos ), sistemas de espacio verde público equipado, vías de comunicación y organizaciones secuenciales de paisaje que en el caso cordobés ya tiene cier- tos desarrollos en las actuaciones en el eje La Cañada-Suquía y que habría que ver, en este contexto, si admite nuevas actua- ciones mejoradoras o de completamiento o bien, desarrollos en áreas no tratadas. · Actuaciones proyectuales en predios de disposición final Aprovechamientos ligados al uso público sobre estructuras de rellenos sanitarios desafectados se trata de investigar sobre alternativas de recuperación exitosa de áreas degradadas por usos agresivos, con la finalidad de contribuir desde el pensa- miento ecoproyectual a restablecer ciclos de vida de fragmen- tos territoriales. · Remediaciones de áreas de alto impacto ambiental Aquí la referencia más exitosa y ambiciosa es el proyecto Emscher Park, en Alemania, que contiene una serie de inter-
  11. 11. T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO venciones de recuperación de áreas naturales degradadas así como de reuso de instalaciones paleo-industriales vinculadas a esas maniobras extractivas de alto impacto, como las tecno- logías minero-extractivas. Se trata de identificar dichas áreas - en Córdoba pueden ser cavas ladrilleras, fondos o frentes de canteras e incluso antiguas áreas industriales en desuso - y proponer medios de recuperación de calidad ambiental a la vez que estrategias de uso, que pueden ser funcionales y/o paisajísticos. · Aprovechamiento de tecnologías vernaculares Se trata de basar investigaciones proyectuales alrededor de viejos o nuevos materiales y/o procedimientos constructivos disponibles a nivel regional, quizá con determinada calidad de artesanos para trabajar tales medios. El ejemplo clásico sería el caso de Chiloé y su trabajo proyectual con la madera local. · Desarrollo de contenedores Las ciudades están llenas de viejos constructos en desuso - como depósitos fabriles o portuarios - que pueden ser vistos como materias primas, tanto en el espacio virtual que contie- nen, sus ubicaciones a veces estratégicas e incluso, su poten- cial estético ligado a las formas y materiales de construcciones utilitarias. El tema sería aquí ver como esos recursos pueden ser tomados como elementos del potencial cuasi natural de la ciudad, con sus opciones de energía y espacio disponible, sus posicionalidades, etc. - Unidades Microproductivas Urbanas Sustentables (UMUS ) La ciudad podría pensarse también como núcleos ejemplares de nuevas racionalidades de uso, sean grupos habitativos cen- trales o el tipo de ideas sustentadas por ejemplo, en los libros de Morris-Hess sobre El nuevo vecindario o de Elkin-McLaren, Reviving the city. También pueden pensarse otras asociacio- nes de usos taller-vivienda, etc. como las operatorias desarro- lladas en Curitiba. - Alternativas proyectuales ligadas al reciclaje En este caso el punto sustancial sería desarrollar inventarios de uso potencial de áreas de valor susceptibles de admitir reciclajes, mirado éste no tanto desde el campo valorativo del patrimonio sino del aprovechamiento de capital fijo urbano y de optimización de ofertas disponibles de materia y energía para indagar alternativas proyectuales que desde luego, no deberí- an restringirse a concepciones dominantemente museísticas (aunque en este caso sería útil analizar la expansión del con- cepto por ejemplo, en las propuestas de Lina Bo Bardi). 12
  12. 12. El lugar de estas practicas proyectuales, incluidas las prácticas teóricas, sigue siendo el Taller. Un lugar para producir, para debatir, para aprender, para interactuar, para buscar el relacio- namiento interno y externo, la investigación-acción y la exten- sión creativa de los perfiles profesionales. Aún en un contexto tan complejo y en parte frustrante para desplegar las prácticas profesionales que fundan nuestra pasión por la Arquitectura. O precisamente por eso. Nos ha interesado profundizar tanto en la dimensión didáctica como en la dimensión operativa y de gestión del concepto de Proyectos Urbanos. La cualificación que supone el término Sustentables implica una puesta en cuestión y a la vez un completamiento de la categoría proyectual, anticipatoria de for- mas de interpretar y operativizar la construcción de las ciuda- des en particular y más en general los procesos de antropiza- ción del territorio. El resultado del Taller en su conjunto supo- ne la confrontación de distintos escenarios urbanos posibles o deseables. Aquí, lo destacable es el rol anticipador del pro- yecto como estrategia para pensar y construir la ciudad. El aporte que podemos hacer para la cultura urbana y las deci- siones programáticas, tipológicas, de localización, impacto urbano - ambiental y de calidad de los Proyectos Urbanos y Arquitectónicos en la construcción de las ciudades depende de la mayor pluralidad, rigor crítico y eficiencia profesional en la circulación de ideas y propuestas. El aporte principal que podemos hacer desde la Universidad no es solo la formación, sino también y fundamentalmente, la construcción de conoci- miento disciplinar. Prof. Arq. Alejandro Cohen Coordinador del Taller de Investigación en Proyectos Urbanos - TIPU Córdoba, 14 de agosto 2003. T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO 13
  13. 13. 15T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO Arquitectura y ciudad: de lo natural a lo sustentable; del proyecto al ecoproyecto Prof. Arq. Roberto Fernández 1 Introducción El desarrollo de esta alternativa proyectual - o pos-proyectual - puede relacionarse con el pasaje, si se quiere, de la noción moderna - en el sentido de la larga duración de los cuatro siglos que unen Renacimiento y Movimiento Moderno - de pro- yecto a la noción pos-posmoderna de ecoproyecto. Postulado general de este seminario que requiere algunas precisiones o comentarios: - La idea de proyecto es histórica - o historizada -; es decir, no se trata de un elemento consustancial al pensamiento y prác- tica de la arquitectura, si bien la domina empíricamente en esos cuatro siglos de modernidad. Hubo arquitectura extra- proyectual (o pre-proyectual, o para-proyectual) - por ejemplo, en el modo de pensar y construir las catedrales góticas - y por tal razón, puede haber una arquitectura que podría imaginarse como pos-proyectual. - La condición histórica de la noción de proyecto - esto es: su delimitación temporal - también implica una condición no-uni- versal, es decir, un grado diferente de desarrollo según las diferentes configuraciones geoculturales que se montaron durante los cuatro siglos citados. Si bien una clave del progra- ma del Movimiento Moderno en arquitectura, fue la voluntad de universalizar un concepto de proyecto, ello nunca llego a plas- marse como tal, como situación que se corresponde con el fra- caso de la ilusión iluminista de una sociedad de iguales. Por lo cuál el proyecto como noción no sólo es históricamente acota- da sino que, como consecuencia de ese hecho, resulta ade- más un concepto no universal, de diferente grado de desplie- gue según las diferentes culturas (y de sus distancias relativas frente al modelo eurocéntrico ideal de una civilización mundial burguesa, urbana, ilustrada y emancipada). De hecho, una característica epocal que buscaríamos analizar, podría implicar una profunda transformación de la noción de proyecto en otra concepción que acá vamos a conceptualizar como ecoproyecto. - La idea moderna de proyecto - en el contexto de la citada modernidad larga: digamos, entre Alberti y Le Corbusier -
  14. 14. 16 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO expande el pensum y el modus (teoría y práctica) de la arqui- tectura a una dimensión idealmente urbana, en la que [1] se acepta la progresividad históricamente inevitable de habitar en configuraciones urbanas y [2] se concibe la arquitectura - y su dispositivo fáctico preferente: el proyecto - como el ámbito epistemológico que debe hacerse cargo de tal hipótesis (la construcción de ciudades). Esta concepción implica desnatu- ralizar aquello que podría entenderse como pre-urbano (la naturaleza, el territorio, el paisaje dominado por los elementos naturales, etc.) en el sentido de equiparlo técnica y cultural- mente a fín de generar la cualidad de la urbanidad. - De allí la generalizada comodidad de la arquitectura en ins- talarse en el campo histórico que en estos cuatro siglos (coin- cidentes con el despliegue del modo productivo capitalista y con la frustrada emergencia del pensamiento crítico a tal for- mación, devenido del socialismo) ha desarrollado la noción de modernidad, como un episteme dominantemente antropo-cul- tural que partió de la suposición de una prácticamente infinita disposición de la naturaleza como macrosistema huésped de los procesos técnico-culturales de las artificializaciones implí- citas en la idea de urbanidad y subsiguientemente, en las de hábitat/habitar, ciudad y arquitectura. - El momento posmoderno, si bien en algún sentido - por ejem- plo: en el discurso de Lyotard o de Vattimo - supone una cier- ta crítica de la modernidad (como universalismo idealizado de burguesía, iluminismo, hiperurbanidad, welfare state, etc.) y un reconocimiento del declive de la función emancipadora de la modernización - que en arquitectura implicó la prioridad en atender aspectos socio-funcionales de sus prácticas -, no parece haber constituido más que una estación en la larga duración de la modernidad, signada por un afecto deliberado hacia la función comunicacional de la cultura, que en arquitec- tura significó un auspicio de la función comunicativa-lingüística de ésta, su frivolización y su reinserción civilizatoria en dimen- siones ahora mucho más cercanas a prácticas como las de la publicidad o la moda. - Los fenómenos inscriptos en lo que dio en llamarse la globa- lización suponen un crecimiento de las asimetrías sociales a que dio lugar el proceso diferencial de acumulación de la renta, un auge de las economías financieras en lugar de las indus- triales, un peso mucho más notable de las economías mediá- tico-comunicacionales, un crecimiento de la pobreza y el des- empleo resultantes del fín del modo fordista del capitalismo clásico, etc. Unido a este desarrollo, cuyo devenir histórico-
  15. 15. 17T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO político se vió afianzado con el cese de la bipolaridad del poder mundial y el desemboque en el llamado pensamiento único, ha emergido la crisis de la sustentabilidad, en un sentido como la imposibilidad genérica del sistema natural de satisfacer un cuadro de demandas estándar del sistema social y en otro, concomitante con el precedente, con la segmentación del sis- tema social en fragmentos de perspectiva mucho más insus- tentable en sí (básicamente en torno de la insatisfacción de elementos de las llamadas necesidades básicas). - El modelo de la modernidad proactivamente urbana ya no garantiza pues, el montaje de las mediaciones propias del pro- greso moderno - ya que las ciudades crecen en sus diferencias de calidad de sustentabilidad para sus habitantes - y la eviden- cia de una capacidad ya no infinita de una naturaleza capaz de soportar la evolución de las demandas tecnológicas y de la cre- ciente presión demográfica, se hace cada vez más notoria, tanto en los discursos políticos progresistas como en los mode- los científicos y aún directamente, en la vida cotidiana. - El concepto de ambiente - contexto o soporte - que tradicio- nalmente, durante todo el ciclo de la modernidad, había sido visualizado como una disponibilidad natural, un sistema cuasi- infinito capaz de afrontar el cambio tecnológico y el progreso social, ahora empieza a emerger como un concepto frágil, sus- ceptible de no garantizar condiciones de sustentabilidad y por tanto, ya no como una suerte de reservorio munífico, sino como un conjunto de condiciones problemáticas. [ I ] En esta sección entonces, nos proponemos analizar 3 temas relativamente encadenados: [1] un breve análisis del desarrollo histórico de la cuestión ambiental, bajo la hipótesis genérica de su pasaje de una cualidad abstracta a una más espacialmente determinada, [2] una consideración acerca del peso de lo ambiental como categorías o atributos de control externo del des- arrollo socio-productivo, básicamente a partir del concep- to de sustentabilidad, [3] un comentario acerca de la crisis del planeamiento urbano tradicional en el contexto de la caída de significa- ción del concepto y práctica de la planificación en general y una preliminar agenda de ítems que parecen proponerse Macchu Picchu, asenta- miento incaico, siglo XV Ksar Igoulmine, Goulmina, valle del Rheris, Marruecos
  16. 16. 18 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO como aportes para una planificación urbano-ambiental o al menos, para una reconceptualización ambiental de la gestión de ciudad, quizá todavía en una dimensión priori- tariamente crítica. 1. Historia de la cuestión ambiental La construcción histórica de la idea de ambiente, como un con- cepto definido en un nivel abstracto, tiene recientemente, varias vertientes. Una ligada a la historia de las ciencias, pro- pone la derivación del concepto de ambiente, desde un campo denominado de las ciencias ambientales que por ejemplo en Bowler2 , se describe como el desarrollo de una creciente com- plejización en los abordajes específicos de las antiguas cien- cias de la naturaleza: en rigor, unas ciencias ambientales podrían conceptualizarse como aquellas que analizan la com- plejización evolutiva de las unidades u objetos de la naturale- za, las que establecen algunos lazos de relaciones entre los sectores tradicionales - por ejemplo, entre la biología y la físi- ca - y las que intentan internalizar algunos efectos resultantes del proceso técnico moderno de la antropización de los recur- sos naturales y sus propiedades. Una segunda vertiente asume el protagonismo reciente de la ecología, como dispositivo científico hegemónico para la inter- pretación de las relaciones entre las sociedades y sus entor- nos naturales, aunque tales relaciones devengan, en esta perspectiva, muy determinadas por el campo natural. De las varias historizaciones ambientales sesgadas por la perspectiva ecológica destaca el trabajo de Deleage3 , que aunque centrado en la historización del propio desarrollo de esa ciencia, se expande para analizar la construcción moder- na de la noción de ambiente. Una tercera vertiente se liga a la historización de los procesos de gestión ambiental en tanto manifestaciones que sintetizan los esfuerzos para construir alternativas políticas referentes a una optimización de la relación entre sociedad y naturaleza. Uno de los aportes en este sentido es el texto de Bramwell acerca de la historia del desarrollo político de la ecología, incluyendo el célebre caso de la política blau und boden del partido nazi en el Tercer Reich, presentado por la autora como uno de los hitos de la utilización políticamente incorrecta de las ideas ecologistas4 . Desierto San José de las Batuecas, Salamanca, 1598 K. F. Schinkel, Packhofengebaude, Berlín, 1835 R.Turner y D. Burton, Palm house, Kew Gardens, UK, 1845
  17. 17. 19T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO De manera más filosóficamente abarcativa propuestas como la ecosofía o deep ecology del noruego A. Naess, se postulan como modelos críticos de la complejidad contemporánea, aun- que el fundamentalismo resultante sea políticamente inviable.5 . Y un cuarto y final grupo de aportes en el sentido aquí enun- ciado, proviene de la crítica ambiental de la economía que por tal razón comparte la dimensión de abstracción de los concep- tos de esta disciplina, como los de valor, espacio, flujo o recur- so. En este último nivel destacan aportaciones como las de J. O´Connor6 , Daly7 , Sachs8 , Martínez Alier 9 y Leff10 . Si puede hacerse una reconstrucción de cómo se fundó histó- ricamente un concepto - o noción abstracta - de ambiente, también puede intentarse situar esa noción en el seno de su caracterización espacial, en un primer nivel de superación de su condición histórico-abstracta, en torno de su relación con el concepto de región, a la sazón también dependiente de un desarrollo conceptual abstracto. Las revisiones ambientalistas de la idea tradicional y economi- cista de región ha sido ejemplarmente traspuesta a un estilo alternativo de planificación territorial por autores como I. McHarg, quién construyó un marco conceptual y metodológico extremadamente riguroso a partir de una serie de estudios de redesarrollo territorial, la mayoría de características ligadas a la inserción regional de grandes sistemas urbanos (Washington, Filadelfia, Nueva York, etc.)11 . Siendo la región todavía una noción revestida de abstracción, el descenso de las concepciones ambientalistas a una aplica- bilidad mayor a las relaciones reales entre las sociedades y sus soportes naturales, podría verificarse en la idea geo-histó- rica de territorio. En efecto, enfoques tales como los de cuenca y sistemas de asentamientos permiten una mayor precisión y delimitación de componentes sociales y naturales, dando curso a modeliza- ciones más sistémicas, incluso aquellas ligadas a la definición de balances de entradas y salidas de materia y energía. Por fín, la voluntad de espacializar fenómenos de tipo ambiental puede encontrar aún una dimensión espacial toda- vía más precisa o puntual, al referirse a los asentamientos urbanos, susceptibles de estudiarse según el modelo de los ecosistemas, de modelizarse como grandes organismos de reelaboración y consumo de insumos trófico-energéticos y
  18. 18. 20 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO excretores de residuos y de caracterizarse como ámbitos concretos de relación entre demandas del habitar de un grupo social y ofertas del hábitat de una segunda naturaleza compuesta de recursos naturales y de densas redes de mediaciones tecno-estructurales. Sin embargo, esta supuesta concentración de las problemáti- cas ambientales en los sistemas urbanos puede obturar el adecuado análisis de las dinámicas ambientales, que suelen reenviar a dimensiones extra-urbanas o territoriales de varia- ble escala y complejidad. La noción de huella ecológica es una de las ideas que, para establecer una medida de la racionalidad ambiental de un asentamiento urbano, requiere analizar el grado de dispersivi- dad territorial de éste, sea como demandante lejano de recur- sos naturales, sea como oferente también hipotéticamente lejano, de residuos resultantes del funcionamiento del metabo- lismo urbano. Los pasajes precedentes pretenden situar el origen y desarro- llo de las ideas ambientales en el contexto de un cierto des- arrollo histórico que se eslabona desde lo abstracto-científico hasta lo concreto-territorial: en tal sentido, dicho desarrollo remite a entender un determinado posicionamiento epistemo- lógico de estos saberes en el evolutivo campo de división inte- lectual del conocimiento. Por lo demás, el diverso decurso de ambas dimensiones reve- la el grado de desarrollo desigual de la cuestión ambiental en las esferas científica y política respecto del más generalizado desarrollo cultural, ciertamente vinculable con una mayor encarnación local o territorial de las problemáticas ambientales verificable en la importancia creciente del movimientismo ambiental y la participación social básica. En paralelo a este despliegue de saber básico, se constituye un posible campo de saber aplicado, cuya finalidad remite más bien, a constituir un enfoque crítico exógeno al desarrollo socio-histórico-tecnológico, cuya validación endógena tienden a ejercer las disciplinas convencionales: lo crítico-exógeno de la mirada ambiental aplicada a otros saberes constitutivos y regulativos de lo real-natural se presenta esencialmente como dispositivos de control de aquellas transformaciones ambien- tales de lo real-natural históricamente dadas según el marco del saber / poder dominante. A, Sant´Elia, Casa Gradinate, Citta Nuova, 1914 R. Venturi, propuesta para la Hennepin Avenue, Minneapolis, 1981
  19. 19. 21T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO En realidad podría decirse que la profundización de un rol dominante de control que el saber ambiental tiende a arrogar- se respecto del desarrollo socio-productivo históricamente constituido, resulta simétrico del proceso según el cuál, dicho desarrollo parece haberse fundado, como lo sostiene Luhmann12 , en un progresivo y sostenido incremento del ries- go: en efecto, un margen del cuál dependen resultados supuestamente evolutivos del desarrollo es llevar a umbrales crecientes de riesgo las operaciones genéricas del desarrollo entendido como antropización de la naturaleza. De allí entonces que, si un saber científico-tecnológico se ha ocupado de aumentar sistemática y exhaustivamente los umbrales de riesgo, es explicable que de manera interactiva, emerja un saber alternativo y crítico que procure definir pará- metros de control de ese proceso casi lúdico, de aumentar las apuestas de riesgo, no necesariamente legitimadas ni por la consistencia científica (la banalidad de unas ciencias econó- micas que no contemplan la segunda ley de la termodinámica es un ejemplo de esta inconsistencia aceptada) ni por la lega- lidad político-jurídica (dada la reconversión del Estado en órga- no subsidiario del Mercado y la regresión de la Sociedad a entidad manipulada por el consumo info-mediático). 2. La noción de sustentabilidad La definición de una plataforma de control de procesos puede darse mediante una selección de un conjunto de indicadores y si ellos son correctamente monitoreados pueden tomarse deci- siones correctivas sobre el proceso descripto. Si la selección de un conjunto de indicadores es lo suficientemente consis- tente y comprehensiva, el mecanismo puede garantizar una condición de supervisión o comando respecto del campo social analizado. El ejemplo más célebre en cuanto a la aplicación a la gestión ambiental urbana de un sistema de indicadores de sustentabilidad es el aplicado en la ciudad de Seattle13 . Puede haber indicadores de sustentabilidad o críticos e indi- cadores de calidad u óptimos. El desarrollo y aplicación de este dispositivo de control tiende a invertir la tradición pres- criptiva del planeamiento clásico: en efecto, si aquella se ocupa taxativamente de prescribir lo deseable, el modelo implícito de planeamiento o control propio del uso de sistemas de indicadores se interesa más pasivamente en detectar lo indeseable, mediante la comprobación de la superación de algún tipo de umbral. B. Tschumi, Parque de La Villette, París, 1985 F. Lloyd Wright, Winslow house, River Forest, Illinois, 1893
  20. 20. 22 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO Una determinada correlación de indicadores y su monitoreo de variación frecuencial es lo que constituye una matriz o modelo de sustentabilidad: otro instrumento cuya función principal, según el análisis de las variaciones en las expresiones de los indicadores de modo que no vulneren umbrales de criticidad, es también la de operar como elemento de control externo de procesos. El ejemplo más desarrollado de matrices de sensibilidad como basamento informático de una gestión urbana es el montado en Francfort14 , experiencia que tanto como demostrar uno de los picos más altos de aplicación de este instrumento, es a la vez, un caso que evidencia los límites, sobre en todo en cuan- to a la dificultad de la toma de decisiones en un contexto de exceso de información. El concepto de impacto ambiental (IA) tiene una historia ya relativamente larga, desde sus iniciales aplicaciones vin- culadas al análisis de efectos ambientales adversos en grandes emprendimientos tecnológicos como embalses hidroeléctricos o carreteras. La llamada matriz de Leopold, desarrollada por el geólogo A. Leopold para el análisis de explotaciones mineras y desde entonces convertida en instrumento usual de las llamadas evaluaciones de impacto ambiental (EIA) fue propuesta en la década del 40. Una aplicación de este criterio de análisis urbano ligado a la idea de sustentabilidad es el concepto de huella ecológica, desarrollado por Rees15 , según el cuál las ciudades tratan de resolver su sustentabilidad tendiendo a expandir indefinida- mente el territorio teórico del cuál importan recursos naturales y al cuál le exportan residuos. Ese territorio, medido per cápi- ta , está definiendo valores de 5 a 6 has. por habitante urbano en las sociedades avanzadas: si se multiplica tal valor por la población mundial se arribaría a una cifra de más del doble de la tierra efectivamente disponible (unos 10 mil millones de hec- táreas), con lo cuál se arriba a una conclusión desalentadora: la sustentabilidad ecosférica se afirma en el no alcance de los parámetros per cápita indicados para mas del 75% de la pobla- ción mundial. En el caso de las grandes ciudades latinoameri- canas los cálculos de huella ecológica realizados, por ejemplo para Buenos Aires y Santiago de Chile, arrojan valores de menos de 2 has. por habitante, cifras que dados los tamaños, define de cualquier forma, afectaciones de territorios muy extensos pero, por otra parte, el grado de insuficiencia recur- sística, comparada con los estándares avanzados, encubre severas deficiencias de los metabolismos urbanos, causales de problemas ambientales específicos. E. Rojas, Instituto Campesino San Francisco, Castro, Chiloé, Chile,1992. J. Baracco, propuesta para el balneario de Ancón, Perú, 1990
  21. 21. 23T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO En la modalidad de controlar fenómenos y problemáticas ambientales urbanas destaca el desarrollo de proyectos (como unidades de gestión) y tecnologías (alternativas): si bien suele tratarse de criterios distantes de la voluntad gené- rica o sistémica de la planificación pueden erigirse en gér- menes de procesos de transformación de la calidad ambien- tal urbana16 . Entre los proyectos podría señalarse la modalidad de empren- dimientos basados en metodologías de participación comuni- taria - Take part, Makes community , Design by community, etc. - o algunos desarrollos considerados exitosos desde la pers- pectiva ambiental: Christiania en Copenhague, Dinamarca o Davis en California, por ejemplo. También en cierto sentido, el llamado modelo Curitiba de gestión ambiental urbana, puede interpretarse como un exitoso desarrollo de ciertos proyectos estratégicos para la ciudad, como Lixo que nao e lixo, el trans- porte intermodal de superficie o el sistema de parques metro- politanos que aúnan la provisión de espacio verde recreativo con la función de regulación hídrica. Los trabajos del diseñador italiano E. Manzini resultan de alto interés para una primera correlación entre sustentabili- dad y diseño, si bien más relacionado con el concepto de diseño articulado a la producción de objetos de consumo en general. Manzini, luego de una aproximación a la relación entre diseño y ecología en lo que llamó ecología artificial - refiriéndose al mundo y paisaje de los objetos resultantes de una operación proyectual de diseño elaboró un trabajo que resume algunas investigaciones bajo el sugestivo título de Proyectar la sostenibilidad -, abriendo así un cauce de debate acerca de cómo debería redefinirse la praxis pro- yectual del diseño de cara al impacto reciente de la crisis de sustentabilidad17 . Manzini usa la alegoría del leapfrog - el salto de la rana, del juego infantil - como referencia a las discontinuidades del pro- ceso de desarrollo de los objetos modernos, saltos, rupturas, retrocesos, escenario en el cuál cabe ahora la reflexión sobre la sustentabilidad. En esa condición Manzini anuncia que debe aprender a vivirse, en los tiempos que vienen, con un 10% de los recursos ambientales actuales, dado tanto el ago- tamiento del quantum básico e irreproducible de recursos , cuanto al cambio relativo de la ratio per cápita de la asigna- ción de recursos, debido al incremento de unos 100 millones de habitantes/año y a pesar del crecimiento de la pobreza y la asimetría social. Neutelings&Riedjik, Minnaert Building, edificio de biología de la Universidad de Utrecht, Holanda, 1997
  22. 22. 24 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO En ese contexto debe acentuarse un concepto de rediseño que implica revisar lo natural-dado de la objetología de nues- tros paisajes cotidianos. Innovaciones como el uso compartido de autos (el llamado modelo Bremen), los bancos de tiempo, el self service, la deriva de los productos a los servicios y los híbridos productos-servicios y hasta el empresariado social son todas creaciones contemporáneas que implican situarse en las nuevas condiciones contextuales, de forma, dirá Manzini, de imaginar estrategias win-win-win, es decir, condi- ciones en que a la vez, ganan el productor, el consumidor y el ambiente. Esta noción no sólo supera el habitual análisis bi - actoral de confrontación de intereses, que dio lugar al auge reciente del concepto de neg-reg (negotiation - regulation, pro- pia del nuevo esquema de las mediaciones) sino que agrega un tercer polo - el ambiente - que debe subjetivizarse o sea, convertirse en otro elemento de la tríada de negociación. En base a este análisis Manzini propone una consideración , dentro de los procesos de cambio tecnológico - que son bási- camente dos: la innovación tecnológica (T) y la innovación cul- tural (C); en cierta forma, los cambios de producción y consu- mo -, de lo que llama trayectorias de sustentación, según surge del gráfico siguiente: El gráfico identifica tres campos, cotejando momentos de variación del proceso C (proceso de cambio o innovación cul- tural) y del proceso T (proceso de cambio o innovación tecno- lógica), a saber: - el campo de la suficiencia, en el cuál la combinación es la de alto desarrollo cultural cruzado con bajo desarrollo tecnológico, - el campo de la eficacia, en el que la combinación implica des- arrollos equivalentes en cuanto a desarrollos cultural y tecno- lógico y, - el campo de la eficiencia, en el cuál la combinación es la de alto desarrollo tecnológico con bajo desarrollo cultural. Suficiencia Eficacia Eficiencia C T E. Browne - B. Huidobro, Edificio Consorcio Vida, Santiago, Chile, 1994
  23. 23. 25T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO El diseño, en estos campos, requiere una adaptación precisa a cada escenario de la relación de cambio/innovación cultural- tecnológico. Un uso diferente del mismo cuadro de relación entre el cambio cultural y el tecnológico permitiría identificar otros dos campos de interés: uno que podría llamarse propio de soluciones sustentables y otro, más acuciante, que llamarí- amos con Manzini, el campo que identifica la posibilidad o necesidad de desplegar un ecodiseño de lo existente, según se manifiesta en el siguiente gráfico: El gráfico identifica dos campos, en lo que cabría contemplar diferentes combinaciones de desarrollo cultural y tecnológico y por tanto, distintas instancias de exigencia proyectual, a saber: - un campo de soluciones sustentables, en los que existe un relativo alto grado combinado de desarrollo e innovaciones culturales y tecnológicas y por ello podría estimarse que se apunta a una relación equilibrada o armónica entre consumo y producción, y - un campo que requiere o posibilita imaginar oportunidades de ecodiseño, en tanto situaciones que deben mejorarse dado la baja calidad de innovación o desarrollo tanto en el aspecto cul- tural (o del consumo) como en el tecnológico (o de la produc- ción). El ecodiserño en estos casos, podría ser visto como una acción de mejoramiento (de la producción y/o el consumo), intentando hacer que el objeto materia del ecodiseño pase a situarse en el otro campo. Manzini en sus análisis, trata luego de reelaborar el esquema triádico de la sustentabilidad (que como dijimos en otros tra- mos de este trabajo es el resultado de la compatibilización de un grado aceptable de sustentabilídades económica, social y ecológica) a partir de una cierta consideración de relaciones como las que siguen:
  24. 24. T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO26 Desarrollando el concepto de sustentabilidad global de los pro- ductos ( consecuentes de prácticas proyectuales de diseño ) una noción triádica de tal concepto podría verse como sigue: En el esquema precedente, siguiendo el modelo genérico de la sustentabilidad, se formularía la hipótesis de una sustentabili- dad global de los productos, cuya cualidad puede obtenerse merced al alcance conjunto, simultáneo y balanceado de las tres nociones de calidad enunciadas que, a su vez, implican lo siguiente en cuanto a atributos: - Calidad constructiva: simple/ desmontable / adaptable / mantenible - Calidad material:ligero / durable / monomaterial / reciclable-biodegradable - Calidad prestacional: eficiente / multiuso / compatible / reusable Volviendo a considerar los dos primeros gráficos de este apar- tado identificamos nuevamente, en un sentido, los campos de la sustentabilidad y del ecodiseño (referencias de la izquierda) que habíamos analizado arriba y, en otro sentido, las tres áreas signadas por la suficiencia, la eficacia y la eficiencia, que aquí se traducirían ya no como el atributo que persigue el pro- ECODISEÑO SUSTENTABILIDAD Calidad Tecnologica (Produccion) Sustentabilidad economica Calidad Cultural (Consumo) Sustentabilidad social Calidad Ambiental (Relacion P/C ) Sustentabilidad ecologica
  25. 25. 27T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO yecto sesgado por alguno de tales atributos, sino como la cua- lidad que puede atribuirse a cada una de esas áreas, según se consigna en las tres referencias del lado derecho del esquema (biocompatibilidad - como cualidad del atributo suficiencia -; desmaterialidad - como cualidad del atributo eficacia - y ecolo- gía industrial - como cualidad del atributo eficiencia -). Tendríamos así el gráfico que sigue: Las tres T (T1, T2, T3) implican las direcciones que se puede imprimir al ecodiseño a fín que logre productos y servicios sus- tentables: se trata de trayectorias que empujan a la sustenta- bilidad, y la definición de las mismas y el sesgo de diseño que procuran es la siguiente: - T1: Trayectoria de Eficiencia: Procura productos limpios y reciclables - T2: Trayectoria de Suficiencia: Procura productos biológi- cos y biodegradables - T3: Trayectoria de Eficacia: Procura productos y servicios de baja intensidad material 3. La crisis del planeamiento urbano tradicional y las nue- vas aportaciones ambientales Como contracara del precedente despliegue de avances deve- nidos del saber ambiental entendibles más como dispositivos de control que de planificación, pueden advertirse síntomas evidentes de decadencia de los paradigmas planificatorios que en cierto modo hacen parte del ciclo histórico que vincula el momento de la ilustración y el cientificismo con la consolida- ción de la modernización. El mérito de los estudios de David Harvey18 es el de haber tra- ducido los términos abstractos de las proposiciones marxistas al contexto concreto de las ciudades, resituando así nociones
  26. 26. 28 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO que como las de capital, valor y plusvalía pueden dar cuenta de las condiciones actuales del devenir urbano. Un aporte sustantivo del análisis propuesto por Harvey19 es el ligado al concepto del capital fijo cuyo carácter emergerá como el indeseado residuo del movimiento capitalístico de lo urbano y según autores ecomarxistas como O´Connor , el elemento que define el actual nivel de crisis del modo de producción capitalista, no como crisis de exceso de capital reflejada en las relaciones de producción sino como crisis de escasez de capi- tal manifiesta en las condiciones de producción. Cuando los diversos instrumentos de trabajo - dice Harvey - son producidos como mercancías, intercambiados como mer- cancías y consumidos productivamente dentro de un proceso de trabajo encaminado a la producción de plusvalía y al final de su vida útil, reemplazados por nuevas mercancías, se con- vierten según el léxico de Marx en capital fijo. Por tanto, el Kf no es otra cosa sino un proceso de circulación de capital por medio del uso de objetos materiales, pero una de cuyas cuali- dades específicas devenidas de su condición material es el desgaste: cuando la máquina se desgasta el Kf se ha consu- mido enteramente dentro del proceso de producción y nunca regresa a la esfera de circulación. Este análisis culmina según Harvey, en la condición típica del desarrollo urbano según la cuál éste se ha fundado en no con- templar una reserva de valor para la reposición de tal Kf: el acto final en el drama de la circulación del Kf viene cuando la máquina está desgastada y requiere reposición. Si el Kf se de reproducir, entonces se debe hacer una reserva de valor sufi- ciente para reemplazar la máquina al final de su vida útil. Este es el punto en que sitúa su análisis de la crisis ambiental urbana O´Connor, al señalar la marginación del criterio de reserva de valor para reposición del desgaste del Kf degrada- do de la ciudad (y extensivamente, el territorio) ya que si la actual fase de acumulación capitalista se basa en un incre- mento del capital - que es cociente entre capital variable y capital fijo - montado únicamente en la reducción del Kf, tal condición equivale automáticamente al desarrollo progresivo de problemas ambientales o externalidades resultantes de la desconsideración de reposición del desgaste de Kf. La planificación ha operado en ese sentido, como acompaña- miento de procesos de externalización de tal característica. El análisis que aportará Fredric Jameson20 , en la línea de los estudios de Harvey, es considerar la renta generada por la tie- C.N. Ledoux, Ciudad ideal de Les Chaux de Fonds, 1804 K.F. Schinkel, Bauakademie, Berlín, 1830
  27. 27. 29T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO rra urbana como capital ficticio, un concepto que también plan- teó - pero no desarrolló suficientemente - Marx. En efecto, si el valor generado por la producción industrial es puramente condición del trabajo aplicado, la tierra urbana no puede explicarse, en su adquisición de valor, por tal condición y por lo tanto queda definida como una expectativa de valor futuro, según la cuál, por caso, será funcional que la misma tienda a una cualidad de espacio isométrico absoluto (un ejem- plo de lo cuál será la radicalización propuesta por Mies, la Chicago frame del análisis de C. Rowe sobre las proposiciones miesianas). En este punto no puede decirse que la planificación ambiental haya fracasado, salvo en cuanto tendió a maximizar tal condi- ción isométrica y por lo tanto, la aceleración de la presentación abstracta del suelo urbano como materia isométrica y maximi- zación de la oportunidad de incrementar las oportunidades de generación y captación de capital ficticio. Aquí también hay una operación - simétrica al desgaste del capital fijo - que encubre la emergencia del problema de sustentabilidad ambiental. Después de su incursión en pos de una geografía posmoder- na, Edward Soja desde su privilegiado observatorio de Los Ángeles - que no por nada sirvió de modelo a la anticipación degradada de Blade Runner, que muestra esa ciudad hacia el 2025 - introduce la concepción de posible finitud histórica de los enclaves territoriales llamados ciudades e incluso de las primarias expansiones de tal condición en las diferentes nocio- nes de metrópolis, megalópolis, urban corridors, urban sprawl, etc., al presentar sus tesis sobre lo posmetropolitano21 . En rigor la experiencia de Los Ángeles - pero no sólo de LA sino además de ciudades como Phoenix o Houston y todo el sun belt, o área de la tercera y última frontera de desarrollo urbano norteamericano - manifiesta el triunfo absoluto de los lobbies de los developers inmobiliarios con la entronización del devastador modelo de la hiperperiferización dependiente de bajas densidades, serios deterioros del soporte bio - periurba- no y stress de las redes de infraestructura y encarecimiento geométrico del coste de los servicios. Fenómenos todos expli- cativos de la potenciación de problemas ambientales estructu- rales que en el área de LA han tendido a plantearse - en su intento de mitigación - sólo en una dimensión territorial, el urban corridor, expresada en el proyecto GMCP22 (Growth Management Consensus Project). Vista del sector judío de Jerusalem: imbricación de partes viejas y nuevas Duvrovnik: vista del casco antiguo
  28. 28. 30 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO Los argumentos principales del análisis de Soja examinan las consecuencias espaciales de la conversión de la economía polarizada en líquida23 y el cambio de las cuencas o hinterlands superpuestos a derrames indeterminados definidos ya no por nociones de escala o tamaño sino por una inédita condición de economía de alcance en la que la telematización (más de un 50% del trabajo y el consumo del área centro-californiana se deslocalizó en el sentido de su ingreso a la dimensión virtual del espacio electrónico y una nueva clase de sujetos de tal vir- tualización - los nerds - desprecian literalmente la vida urbana convencional) y la terciarización (o pasaje de la actividad eco- nómica centrada en los productos a los servicios), terciariza- ción por último, estratificada en capas de diferente calidad e interconflictividad y competencia como nuevas dimensiones de una suerte de lucha de clases. Los planes estratégicos urbanos - derivación de la planifica- ción militar y luego de la planificación competitiva empresarial - surgieron desde los 80 como evidente signo de acompaña- miento de la economía globalizada (interesada en concentrar su inversión de capital y en pasar del sector manufacturero al info-mediático) y de la decadencia del Estado Nacional cuanto del debilitamiento de los Estados Locales. En realidad, tal contexto promovió alianzas defensivas de los Estados Locales y los sectores hegemónicos del capital priva- do localizado (no necesariamente local) para concebir planes estratégicos ideados como intentos de obtener condiciones prioritarias en el aprovechamiento de oportunidades regionales. Bajo un habitual barniz hiperparticipativo (contrarrestado gené- ricamente por el activismo de actores hegemónicos, la persua- sión mediática y la cooptación política) los PE promueven un salvataje de las ciudades relativamente egoísta desde el punto territorial. En algunos casos, la capacidad integrativa de los enfoques macroeconómicos en que debieron situarse estos procesos, sirvió para incorporar variables ambientales al menos en dos aspectos. El primero para fortalecer la capaci- dad de atracción de inversiones según el modelo de ciudad ecológica o de alta calidad de vida (imagen objetivo obtenida exitosamente por Seattle bajo la égida del gobernador Mc Call y del alcalde Paul Schell) y el segundo para incorporar la dis- cusión pos-Río del tema de la sustentabilidad ambiental y sus costes económicos y socio-políticos. Alonso Mercado, plano fundacional de Panamá, 1675 Plano de Chiapas, pueblo dominico Plano de la Misión jesuítica de San José de Chiquitos, Bolivia
  29. 29. 31T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO En cualquier caso, la dimensión o sesgo ambiental muy oca- sionalmente tiene un peso determinante en las orientaciones o acuerdos de los PE: existió, pero no centralmente por ejemplo, en las dos primeras ediciones del PE de Barcelona o en el PRET de Madrid. Autores como Borja y Castells24 se hacen cargo de la importancia central de los PE en la devaluada con- dición actual de la planificación, pero tienden a exaltar su cua- lidad de promoción de proyectos de desarrollo urbano y metro- politano, antes que a caracterizar la posibilidad de potencia- ción del análisis ambiental en tales instrumentos. El modelo de las agendas locales XXI derivó de las recomenda- ciones de la Cumbre de Río de 1992, que en su capítulo 28 pro- ponía este instrumento, aunque en realidad su relativa fructifica- ción dependió del renacido espíritu defensivo de comunidades locales y ONG´s frente a las comprobaciones de efectos per- versos de la globalización: hoy hay cerca de 6500 ciudades en casi 70 países que han encarado procesos agendísticos, según un enfoque metodológico que se basa en la puesta a disposición del mecanismo de control relacionado con un set de indicadores ambientales (según el concepto de objetivo o target y la noción auxiliar de disparador o trigger) a un conjunto representativo de voceros o stakeholders de las comunidades implicadas. El sistema resulta más que un medio alternativo de planifica- ción, una especie de ámbito de control crítico o caja de reso- nancia de las políticas públicas urbanas, pero parece anticipar aún en su actual estado relativamente utópico o voluntarista los gérmenes de una nueva democracia localista e interesada en los asuntos microambientales, específicamente la califica- ción de los servicios urbanos en sentido amplio. Curiosamente en tal dimensión frecuentemente micropolítica y aún de talante populista, es que puede accederse a un marco de discusión responsable de la cuestión de la sustentabilidad25 . Los planes urbano-ambientales parecen emerger como una nueva categoría dentro de la sucesión histórica moderna de planes urbanos que eslabona hitos desde los planes de ensan- che y reforma interior hasta los directores, reguladores, indica- tivos, master plans, use land plans, etc. En cierto modo este concepto evolutivo de diferentes modelos de planning intentan suplantar el protagonismo del concepto de zonning, tan significativo en la modernización socio-técnica de las ciudades modernas, paradigmáticamente ejemplificable, como lo sugiere F. Mancuso26 , en el caso europeo de Francfort y en el caso americano de Nueva York.
  30. 30. 32 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO A pesar de la declinante tendencia de tal producción de las dis- ciplinas urbanísticas sigue habiendo - incluso por exigencias institucionales - la necesidad de proponer marcos genéricos al desarrollo urbano y en tal sentido es que emergen dispositivos diferentes que intentan integrar nociones devenidas del para- digma ambiental. Como por ejemplo, el diagnóstico de elencos de problemas ambientales para concentrar la gestión del plan en la mitiga- ción de los mismos o la incorporación de indicadores urbano- ambientales que puedan operar como dispositivos de control de los procesos de desarrollo invirtiéndose los términos de la tradición prescriptiva puntual del planning tradicional: todo en principio puede ser posible o aceptable en tanto no vulnere determinado conjunto de indicadores. Todo ello deriva la gestión no sólo a una adecuada selección de los indicadores sino luego a una eficaz acción de monitoreo y vigilancia para lo cuál es necesario la promoción de una intensa participación. Uno de los ejemplos relativamente exitosos de este tipo de pla- nificación es el desarrollado para Porto Alegre27 , donde se incorporaron activamente criterios de gestión urbano-ambien- tal en simultáneo con inéditos dispositivos participativos como las asambleas barriales para establecer formas de asignación del presupuesto público municipal. En un pasaje precedente se aludía a proyectos y tecnologías ambientales dentro del campo de las novedades aportadas por el desarrollo del para- digma ambiental. Normalmente este tipo de instrumentos, usualmente coyunturales o no estructurales, puntuales y más bien tácticos, pueden encuadrarse dentro del campo de las terapéuticas orientadas a mitigar los efectos negativos de las enfermedades ambientales: la óptica situada en un pragmatis- mo que articula patologías y terapéuticas es como antes vié- ramos - ref. nota 23 - la posición sustentada en el conocido manual de Girardet. Proyectos de diferente escala y cualidad, como el desarrollo de una miniciudad modelo, Davis, cerca de Sacramento en California, con sus village homes y sus técnicas de permocul- tivos; la comuna de Lightmoore Village, cerca de Telford en Inglaterra; el desarrollo de ecoviviendas en Dinamarca y USA; la ciudad de Rottweil en Alemania, que pudo resolver la demanda energética de sus 20000 habitantes con procesos integrales de ecoenergía; los asentamientos populares autoor- ganizados de Villa El Salvador en Lima, Perú y de Klong Toey, R. Yamada, Instalación- paisaje, Kahoku, Kumamoto, Japón, 1994 Torres de viento iraníes para enfriar cisternas sub- terráneas de agua
  31. 31. 33T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO cerca de Bangkok, Birmania; la ciudad libre de Christianía pró- xima a Copenhague, Dinamarca; el montaje de los sistemas de trueque LETS en Inglaterra y Canadá; la remodelación que el grupo Stern hizo del llamado bloque 103 en el barrio berlinés de Kreutzberg; la Asociación de la Gente del barrio Notting Hill Gate en Londres y sus cooperativas y eventos como el carna- val multiétnico; las eco - infraestructuras del artista D. Magnus en Mainz, Alemania; el movimiento de los 100000 niños de la Salud en Bombay según el célebre proyecto del médico V. Bulerao; las huertas urbanas de uso social en Ashram Acres en Birmingham, etc. También en el libro de Girardet se apunta el caso de los pro- yectos alternativos de gestión urbana como el sistema Wonerven que impulsa el tránsito lento en las ciudades holan- desas o el sistema Gewoba, empresa que impulsa el modelo de cooperativas de transporte que evita el uso privado exclusi- vo de autos en Bremen y otras ciudades alemanas; las tecno- logías de depuración de aguas servidas desarrolladas por la empresa australiana Mentech o el proyecto de W. Soppler en la Penn State University en el que se reciclan los líquidos resi- duales de una ciudad de 70000 habitantes en un área bosco- sa de 200 hectáreas y la política de promoción de reutilización de tierra desafectada a usos industriales que alcanza en el Reino Unido a unas 70000 hectáreas, que el 5% del total de tierra urbana disponible. La lista es muy extensa e incluye empresas populares de lim- pieza urbana en La Paz, Bolivia y Lima, Perú28 ; biohuertos en ciudades del altiplano americano; tecnologías alternativas de construcción en Argentina (experiencias del grupo CEVE), uso de la guadua en Colombia, banco de materiales populares en Nicaragua y Perú; la restauración de riberas de ríos urbanos como el Miami en Dayton o el Suquía en Córdoba o la alta cuenca del Adigio del Friuli en Italia; la promoción del principio llamado city comforts en Seattle29 ; el proyecto multipropósito del Emscher Park en la célebre y devastada cuenca del Emscher-Ruhr en Alemania30 ; el modelo de ecosistema indus- trial de Kalundborg en Dinamarca; la práctica del grupo de diseño industrial alternativo italiano Branco o los desarrollos ecoalternativos de productos como Terrasana o Styrofoam, Electrolux o Miller, etc31 . El proyecto Emscher Park recién mencionado, se erige nítida- mente como uno de las iniciativas más ambiciosas referidas a una cuestión claramente emergente de las nuevas condiciones de sustentabilidad territorial cuál sería aquella de la restaura- L. Bo Bardi, Capilla de Santa María de Anjós, Ibiuna, San Pablo, 1978 E. Souto de Moura, Casa en Moledo, Portugal, 1991-7
  32. 32. 34 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO ción o remediación de territorios, usando términos que refieren en el primer caso a operaciones ligadas a la reactivación patrimonial y en el segundo, a la recuperación de calidades perdidas de suelos o ecosistemas frágiles (como humedales, pastizales, etc.). Hace casi un siglo que los 70 kilómetros del río Emscher y el canal Rhin-Herne - el propio corazón de la cuenca del Ruhr, el epicentro industrial ale- mán, allí donde se forjó, con los cañones del barón von Krupp, la ilusión bélica del Tercer Reich - son una cloaca. Una cuenca que se extiende por 800 Km.2 y que afecta a dos millones de habitantes de 17 ciudades dispersas en el territorio, resulta ser ahora, el laborato- rio de la más grande operación de restauración territorial interesada en una recuperación integral de biologías y paisajes. [ II ] Si bien la precedente sección [ I ] culmina en referencias arqui- tectónicas presuntamente articulables o asociables al desplie- gue de un pensamiento ambiental crítico y alternativo, todavía empero, sumamente en ciernes, sobre todo por las precarieda- des epistemológicas del propio desarrollo de aquel pensamien- to, no es menos cierto que podemos intentar desarrollar otra serie de comentarios dirigidos a la perspectiva de indagación de una forma de proyecto sesgada por este tipo de pensa- miento, para lo cuál, una vía complementaria a la ensayada en dicha sección [ I ], sea la de indagar sobre como la propia espe- cífica noción de proyecto se despliega históricamente como un tipo de reflexión y práctica explícitamente o implícitamente mol- deada sobre una determinada concepción de naturaleza, inclu- so luego, una segunda naturaleza o tecnósfera, susceptible todavía de ser modelizada desde la perspectiva científica de lo natural-ambiental. Tal proceso abarca un antes del proyecto histórico tal como lo conocemos - preferentemente el concepto de proyecto moder- no - que se vincula a unos procesos dominados por una pos- tura más natural que tecno-cultural, es decir, un proyecto poco tecnificado y culturalizado cuyo cometido es una adaptación mínima de lo natural territorial para engendrar asentamientos humanos. Y en la otra punta de esta cadena histórica, pareciera existir, todavía en ciernes, un después del proyecto histórico-moder- no, según el cuál haber superado límites razonables de sus- tentabilidad, en términos de consumo de materia-energía indu- cen a pensar en un tipo de proyecto basado en la no transgre- sión de ciertos límites, es decir un proyecto renaturalizado, sustentable o también si se quiere, un eco-proyecto. Pueblo de Taos, New México, USA Casas urbanas de 5 pisos, Shiban, Yemen del Sud, circa 1950
  33. 33. 35T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO Desde un punto de vista histórico, la noción de proyecto puede entenderse como un procedimiento de transformación de la naturaleza acorde a una finalidad antrópica, es decir, ligado a la voluntad de obtener asentamientos o instancias proveedo- ras de habitabilidad: tal definición genérica es lo que permite inferir la preexistencia del concepto de proyecto al de ciudad, aunque es evidente la alta imbricación de ambas nociones, en un sentido tal que es muy difícil concebir una dimensión no- urbana (o anti-urbana) del proyecto. Sin embargo, sobre todo desde un punto de vista epistemoló- gico, es importante retener la idea de un concepto de proyec- to previo y autónomo al de la ciudad, de manera que la noción de proyecto como parte de ciudad (proyecto resuelto según una lógica deductiva - del marco-objeto ciudad - o contextua- lista) sea entendible como una adaptación ulterior de un con- cepto e instrumento pues, definido en relación absoluta res- pecto de una condición natural, o sea, no mediado por los apa- ratos técnico-culturales de lo urbano. En rigor este razonamiento fue el seguido por los tratadistas del siglo XVIII, como el caso de Laugier y su disquisición sobre la cabaña primitiva, es decir, el gesto proyectual primario de organizar una instancia de asentamiento , con una muy alta dependencia todavía, del sistema naturaleza (en lo formal, metabólico-biológico, paisajístico, eco-funcional, tecnológico, etc.). El siguiente cuadro ordena algunas de estas ideas y nos permitirá luego, proponer algunas hipótesis: Natural, cultural, sustentable, podrían ser entendidas así como cualidades o atributos determinantes de maneras socia- les concretas e históricamente variables de producir proyec- tos, aunque tampoco puede restringirse este elenco de cuali- MOMENTO/CONCEPTO CUALIDAD PREDOMINANTE 1.PROYECTO / PRE-URBANO TRANSFORMACION DE LA NATURALEZA 2.PROYECTO URBANO PRE- MODERNO REPRODUCCIÓN INDIFERENCIADA DE LO URBANO 3.PROYECTO URBANO MODERNO REPRODUCCIÓN DIFERENCIADA DE LO URBANO 4.PROYECTO POSMODERNO APROVECHAMIENTO POSURBANO DE LA SUSTENTABILIDAD
  34. 34. 36 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO dades a una entidad puramente excluyente, ya que podría hablarse en cualidades bi-articuladas (natural-cultural, natu- ral-sustentable, cultural-sustentable) e incluso al desiderátum de una entidad triarticulada de los tres términos, en lo que podría intuirse el nacimiento, en términos de un concepto evo- lutivo de la historia del proyecto, de una noción superior capaz de vincular , equilibrar o matizar los tres atributos, aún cuan- do estén como vimos, vinculados a momentos o fases de tal desarrollo histórico. Por lo demás, la perspectiva de tal triarticulación de atributos no sólo da pie a una nueva metodología de proyecto sino a una nueva valoración del conocimiento histórico (de la evolu- ción del concepto de proyecto) no ya como un conocimiento per se sino como una operación crítico-epistemológica. 4. Proyecto y naturaleza Tres modos de proyecto (instalación, representación, opera- ción) referirían así a tres modos de actuar en/con la naturale- za haciendo respectivamente que el proyecto se defina como tal en, como y con la naturaleza, según puede ordenarse en el gráfico siguiente: Si bien parece posible que estas hipótesis puedan tener que ver con la formalización epistemológica del proyecto - y si se quiere, del modo de pensar/actuar proyectual - no necesaria- mente debería relacionarse este esquema con un criterio his- tórico evolutivo, aunque sin embargo existirían referencias epocales que dan cuerpo o hegemonía a un modo de relación respecto de otros. Así, el proyecto entendido como instalación, al definirse el acto proyectual en una instalación o domesticación de una porción de una inclusiva y excesiva naturaleza, parece vincularse a la institución de la cultura como sistema de ideas preformativas ATRIBUTO DEL PROYECTO RELACIÓN PROYECTO/NATURALEZA PROYECTO COMO INSTALACIÓN PROYECTO EN LA NATURALEZA PROYECTO COMO REPRESENTACIÓN: PROYECTO COMO NATURALEZA PROYECTO COMO OPERACIÓN PROYECTO CON LA NATURALEZA
  35. 35. 37T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO de la instalación humana en entornos naturales, en el sentido desarrollado por la antropología culturalista y en la perspectiva filosófica, por las ideas heideggerianas de cultivo - cultura - construcción (según sus indagaciones de relación del origen nocional de su discurso con la arqueología etimológica) y en quién, por otra parte, todo proyecto no entendido como insta- lación no resulta verdadero en tanto inviable en la fundación de un morar como ser-edificar. La clase de proyecto cuya relación con la naturaleza se define mediante la representación, implicaría la voluntad imitativa, es decir, el forjado de la idea de arte clásico como ejercicio mimé- tico, según el cuál, el resultado de esta praxis (poiesis en rea- lidad) debe garantizar un efecto de apariencia - el proyecto debe imitar la naturaleza engendrando una cosa que retenga atributos de referencialidad, no necesariamente de realidad - que por una parte permitirá cierto control en la reproducción poiética (en base a la mímesis como canon) y por otra parte, una tendencia abstracta (basada en la creciente autonomía del lenguaje del canon imitativo) sin embargo funcional en el man- tenimiento de un espíritu repetitivo normado por el cuál la natu- raleza originaria podría albergar una naturaleza histórica. De allí que el arte clásico se hace neoclásico, al pasar del ori- gen mimético natural a la imitación (histórica) de las imitacio- nes originarias. El proyecto entendido como operación supone entender la naturaleza como dotada, en un sentido de materialidad (es decir, no sólo o no tanto, una entidad filo-religiosa, una suer- te de suprahumanidad o matriz biológica del ser humano como ser natural) y en otro sentido, de una entidad sistémica compleja. Desde la perspectiva del desarrollo científico-tecnológico ilu- minista-cientificista-positivista (es decir, desde el fundamental siglo XVIII), la naturaleza podrá fungir como materia prima de diversas operaciones entendibles como transformaciones, de tal materialidad básica. La naturaleza podrá ser así, enteramente intervenida y funcio- nalizada tanto para la optimización de su ocupación antrópica (adviniéndose a la tecnologización de la instalación) como para su productivización generadora de mercancías. Esta instancia de proyecto operativo o transformativo sin embargo diferirá poco a poco en dos formas diversas y aún B. Taut, Centros de trabajo (los imprescindibles astille- ros, siderurgias, minas y similares). Ilustración 4 de La disolución de las ciudades, 1920. Le Corbusier, Ville Verte, 1936 (incluída además en el Plan de Buenos Aires, 1940) R.Neutra, Casa Kaufmann, Palm Springs, California, USA, 1946-7 C.& R. Eames, Casa Eames, Pacific Palisades, California, USA, 1947-9
  36. 36. T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO38 antagónicas de visualizar a la naturaleza como horizonte o telos de su operación transformativa; formas que devienen diferentes en tanto son diferentes sus maneras de entender la naturaleza, aún en esa mirada materialista-cientificista. Se trata, por una parte, de una evaluación orientada a pensar en la infinitud de lo natural y otra, más bien consciente de su finitud; miradas o construcciones diversas y aún contradicto- rias ya que la idea de infinitud debería asociarse con modeli- zaciones científicas cerradas (o previas a la segunda ley de la termodinámica) y la idea de finitud se articula paradójicamen- te, en el concepto de sistemas abiertos. Someramente podríamos relacionar estas dos alternativas de entender al proyecto con la naturaleza (es decir: el pro- yecto activo, transformativo u operativo con la naturaleza entendida como materialidad disponible) con la idea del pro- yecto urbano moderno y la idea de ecoproyecto (o si se quie- re, proyecto posurbano posmoderno), según el siguiente gráfico de síntesis: Las reflexiones acerca de las relaciones entre arquitectura y naturaleza han ocupado un papel bastante protagónico en la producción de teorías tanto como en algunas fundamentacio- nes de modos proyectuales. Se puede argumentar en este sentido, que el tratadismo del siglo XVIII - Milizia, Laugier, Quatrimere - ha intentado fundar una epistemología de la arquitectura devenida de un proceso de historización cultural evolutiva que define el canon de una arquitectura intemporal y clásicamente establecida, cuya canonicidad deviene del proceso de analizar la naturaleza y establecer un lenguaje meramente como una manera de esti- lizar referentes de tal mundo natural32 . Mas o menos recientemente estas argumentaciones renacie- ron en la fundamentación de la praxis de la tendenza italiana, cuya proposición tipologista es deudora tanto del análisis his- tórico de las formas construidas - en la medida que implantan invariancias - cuanto del proceso iluminista según el que TIPO DE PROYECTO RELACION PROYECTO CON LA NATURALEZA Proyecto urbano moderno Naturaleza infinita y cerrada Ecoproyecto Naturaleza finita y abierta A. Wiliams, Tres hospitales en Corrientes, 1949
  37. 37. 39T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO podría pensarse que el fundamento de autoridad arraigado en una arquitectura objetiva - la de una arquitectura imaginada como un lenguaje de tipos, cuya manipulación engendra pro- yectos como performances desprovistas de subjetividad o capriccio - es el que proviene de un estudio de lo natural. En dos ensayos de Antonio Monestiroli, un destacado exponen- te teórico-proyectual de la tendenza milanesa - aparecen estas referencias al orden natural como fundador del canon tipologis- ta. En La ciudad como aventura del conocimiento (cuyo subtítu- lo es Arquitectura y teoría en la ciudad de la Ilustración) se hace referencia a los ideologues del XVIII que como Morelly en su Código de la Naturaleza (1755) propone no solo un análisis del modo de realidad del mundo natural sino el modo con que tal naturaleza debe analizarse, imitarse y superarse para alcanzar el progreso humano, con lo que la arquitectura de la producción de la ciudad iluminista tiene un nítido programa de tareas que deviene de analizar y ajustar lo artificial a la ley natural . Un par de años antes de Morelly, Laugier, citará Monestiroli, escribe en su Essai, su célebre pasaje de la ciudad como bos- que, si bien el modelo laugierano alude más bien a la produc- ción de efectos estéticos concurrentes al embellesiment pinto- resquista. La naturaleza - observa Monestiroli - se trae a dis- cusión como la referencia más segura del camino tomado: el de la representación de un ideal de perfección. Sin embargo, como sabemos, la ciudad iluminista - en los ingleses Gwynn o Wood, el alemán Nehering o el francés Patte - no superará una vocación utópica de este orden natural, ya que la ciudad real ya será resultado del proceso capitalista, de la renta y la obtención de rendimientos no naturales. Aún Ledoux, en sus experiencias de Chaux, si bien le acercan al entusiasmo tecnocrático de la emergencia de lo industrial, recuerda la prescripción de Laugier de tratar que el proyecto sea naturaleza (imitativa) y que se defina con relación al con- trapunto de lo natural. No resulta extraño pues que el principal filósofo sistematizador de la Ilustración, Kant, escriba este pasaje apologético: La luz y las sombras son leyes de la naturaleza, los materiales de cons- trucción son elementos extraídos de la naturaleza, los hombres que habitan la arquitectura son ellos mismos naturaleza, las relaciones de todas esas cosas constituyen una segunda natu- raleza construida según leyes analógicas pero también según principios que tienen su mas alto origen en la razón. J. Baracco, Casa Baracco, La Molina, Lima, Perú, 1998 Jae Chá, Centro comunita- rio en Marcovia, Honduras, 1999. Construcción de emer- gencia con pantallas de plás- tico, después de un huracán L. Kahn, Instituto Salk, La Jolla, California, USA, 1959-65. Referencias a la Villa Adriana en Tívoli. El jardín infructuoso de Barragán
  38. 38. 40 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO El segundo ensayo de Monestiroli - Arquitectura, naturaleza , historia. Las formas de la analogía en el lenguaje arquitectóni- co - se propone establecer el origen o el modo genealógico con que se define el lenguaje arquitectónico, cuyos elementos constitutivos son los tipos - que no son algo autoreferencial o hermético y perteneciente a un saber original de la arquitectu- ra - sino al contrario, la consecuencia de un proceso de tra- ducción, evidente en la formulación de analogías, respecto de dos momentos sucesivos e imbricados: la analogización de elementos de la naturaleza y la analogización de elementos históricos que a su vez, analogizaron originariamente a ele- mentos de la naturaleza, doble proceso que refiere al modo clásico de proyecto (basado en procesos de analogía de la naturaleza) y al modo clasicista (basado en procesos de ana- logía de la historia de la analogía de la naturaleza). El proceso mimético-analógico de lo natural , que abarca tanto la búsqueda de analogías con formas como con conceptos, trasciende empero el proceso propio del modo gótico y del modo renacentista de proyectar; así dirá Monestiroli que el análisis de la naturaleza sigue siendo el de las relaciones: en vez de las relaciones armónicas se buscan las relaciones sig- nificativas. Si en el Renacimiento, la naturaleza se describe y se mide continuamente, en la Ilustración se buscan sus leyes constitutivas. 5. Proyecto y ambiente: dos historias Las nociones de proyecto y de ambiente ha tenido desarrollos diversos e historias propias, siendo ambos conceptos moder- nos, básicamente emergentes del arranque de la moderniza- ción, especialmente dentro del auge del romanticismo y el cientificismo, lo que avaló la creciente diferenciación moderna entre arte y ciencia. La misma idea de ciudad, ya desde el momento renacentista (por ejemplo en el caso de las fundaciones urbanas america- nas) aparece modernamente tensionada por características que pertenecen tanto al concepto de proyecto (traza, implan- tación, forma geométrica, tipologías de desarrollo arquitectóni- co, relación tejido-monumentos, etc.) como al de ambiente (operaciones de acomodamiento de artefactos en los soportes naturales, definición de alguna clase de relación racional entre sociedades y naturalezas, etc.). Desde luego que es aquí per- tinente diferenciar nítidamente ambiente de naturaleza, ya que utilizamos la noción de ambiente para hablar de una clase de relación entre sociedades y naturalezas, y por lo tanto se trata A. Van Eyck, Casa de madres solteras (hoffie), Amsterdam, 1983 R. Reid, Surrey Docks, Findlay Quay, Docklands, Londres, UK, 1988 R. Salmona, Casa en la sabana de Bogotá, Colombia, 1990
  39. 39. 41T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO de una expresión inclusiva de aspectos culturales y tecnológi- cos, o sea, abarcativa de acciones de antropización de lo terri- torial natural. La ecología, como última estación epistemológica del intento de analizar sistémicamente la complejidad de lo natural (pero también, su autonomía y aún mejor, sus límites de autonomía), vendría a identificar el campo científico en auge desde la segunda mitad del siglo, interesado en restablecer una con- cepción del mundo susceptible de no afectar in extremis aque- lla autonomía e integridad. Sólo tardíamente - y quizá en la ideologista conversión de la ecología en ecologismo, de la ciencia ecológica en militancia ecologista - recrudece una concepción en la que la ecología parece advertir la imposibilidad de un funcionamiento mínimo de aquellas condiciones de autonomía. O sea la imposibilidad fáctica del despliegue de procesos tales como la sucesión/maduración/clímax, la resiliencia, el alcance de ópti- mos de relacionamiento territorial entre comunidades y sus ambientes soporte. La noción de ambiente es claramente, bien diversa que la de naturaleza, incluso desde la perspectiva de naturaleza elabo- rada desde la ecología, en la que el concepto de ambiente fun- ciona como entorno o soporte (nicho ecológico a lo sumo) res- pecto de las tramas de relaciones entre organismo y comuni- dades. Esa idea de ambiente, si bien no inerte o pasiva, es níti- damente de contorno a la dinámica de intercambios que impli- can las tramas de seres vivos. Mas bien desde la filosofía (por ejemplo, en Latour) o desde la historia (por ejemplo, en Braudel) emergió un concepto de ambiente que no renuncia a una cualidad de hibridez entre componentes sociales y naturales, entre comunidades y soportes, que sin embargo debe entenderse - estudiarse, modelizarse - y manejarse - gestionar, planificar - como totali- zación compleja. El concepto de proyecto así, si bien puede ser visto como uno más de los instrumentos de la modernización que se manifies- tan como formas de tecno-antropización, difícil u ocasional- mente puede ser reconocido como una forma de conocimien- to o actuación particularmente interesado en un relaciona- miento adecuado con la naturaleza; a lo sumo participa de las estrategias de operar en/como/con la naturaleza que veíamos más arriba, pero casi siempre considerando a ésta más una
  40. 40. 42 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO plataforma de suministro de materia prima antes que una enti- dad con su lógica y autonomía. Cuando más se difumina y desubjetiviza el proyecto - por ejemplo, en las performances tipologistas propias de las arquitecturas vernaculares popula- res - mejor se adapta a un mayor conocimiento y aceptación de tal autonomía de lo natural. En cambio, desde una perspectiva que concibe a la cultura como producción de maniobras eficaces y perdurables de antropización de lo natural (y por tanto: de generación de ambientes), no debería haber tanta distancia entre los concep- tos de proyecto y ambiente, salvo en cuanto aquél, en plena movilización expansiva tecno-social de la modernización, haya conscientemente, desplegado una actitud empíricamente afec- tadora de alguna clase de racionalidad natural, pudiendo haberlo evitado. 6. Crítica ambiental del proyecto moderno Lo moderno suele verse como una especie de triunfo o consa- gración de lo tecno-social frente a determinados equilibrios razonables o racionales de sociedad y naturaleza, es decir, tal vez como fenómenos un tanto dispares de las concepciones y valores ambientales. Si bien esta noción desarrollista del movi- miento moderno no puede generalizarse, es evidente que exis- tió, dada la contingencia histórica de la primera mitad del siglo XX, un notorio alineamiento de la arquitectura vanguardista moderna con el entusiasmo innovativo en lo tecnológico y en lo institucional tal que de una forma indirecta podría finalmen- te, cuestionarse una postura anti-ambientalista del MM, aun- que más por omisión que por programa. El desenfreno experimental en el uso de materiales y energí- as o la expansión infinita de las ciudades metropolitanas con sus desbordes territoriales aplanadores de cualidades frági- les de los soportes ecosistémicos, son aspectos centrales en un análisis crítico de la modernidad y sus invenciones arte- factuales. La tendencia a relacionar las novedades estéticas, que podían introducir golpes de efecto en la sensibilidad moderna, estuvo demasiado ligada a la potencialidad emer- gente de cualidades devenidas de disponibilidades tecnológi- cas, como en el caso de la ostentación de límites estructura- les en alturas y luces, claramente dependientes de perfor- mances aportadas por el uso del acero y sus aleaciones livianas y resistentes. MVRDV, Pabellón de Holanda en la Expo Hannover, Alemania, 2000
  41. 41. 43T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO El exagerado apego a la novedad tecnológica como suscepti- ble de crear ambientes artificializados en extremo - por ejem- plo, alrededor de la idea de pieles organizadoras de climas artificiales herméticos y homeostáticamente regulados - permi- te simultáneamente analizar la modernidad como triunfo tec- nológico (sería por caso, el enfoque que S. Giedeon infunde en su La mecanización toma el mando) y como fracaso ambiental o más precisamente, tecno-ambiental (en este caso aludién- dose a las nociones de tecnología ambientalmente apropiada esgrimidas por ejemplo en el libro de E. Schumacher, Lo pequeño es hermoso). Sin embargo la modernidad no es monolíticamente anti- ambiental destacándose posturas innovativas como los de ciertos arquitectos organicistas y expresionistas (Wright, Taut, Haring, Tessenow, etc.), del higienismo biologista (en el largo arco que va de Geddes y Howard hasta Neutra) y de las posturas renovadoras del Team X ( Kahn, Van Eyck, Hansen, Grung, Coderch, etc.) o los contextualismos de raíz histori- cista (Scarpa, Rogers, Ridolfi, que tal vez lleguen a influen- ciar a proyectistas recientes como Gregotti, Piano y Gabetti- Isola, etc.). 7. Transmodernidad como oportunidad de ecoproyectos Las críticas posmodernas - por ejemplo en Wellmer o en Lyotard - aluden a una fragmentación del ecumenismo del modernismo empeñado en apuestas tecno-sociales, con lo que reemerge la posibilidad de discutir los escenarios regiona- les no ya como ámbitos folklorizantes y nostálgicos sino como laboratorios del análisis de tecnologías apropiadas y de des- arrollo de posturas geoculturales. La lectura de condiciones territoriales precisas para abordar un tipo de proyecto situado (o aún viable en general, tanto econó- mica como tecno-socialmente) ahora ya debe superar el marco esteticista de un enfoque paisajístico y recaer así en análisis ligados a la sustentabilidad, a las huellas ecológicas o a los planteos del bioregionalismo, como campos en que se está operando el pasaje de una propuesta romántica a una ecoló- gicamente racional y sustentable. El derrame infinito de las economías líquidas en los territorios origina nuevos problemas urbanísticos y arquitectónicos, plan- teando dicotomías o bien de un complaciente oportunismo con las nuevas situaciones (como los desarrollos de los thematics parks o los fashion buildings) o bien de un abordaje más críti- Hamzah & Yeang, Exhibition tower, Singapur, 1998. Sombrero fotovolático S. Ban, Pabellón de Japón en la Expo Hannover, Alemania, 2000 R. Leplastrier, Casa Mapleton, Queensland, Australia, 1995
  42. 42. 44 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO co de la complejidad en que se inserta el concepto de proyec- to (tanto en relación a los modelos de ciclo de vida como a los modelos de evaluación de impacto ambiental). La ciudad se desgarra territorialmente y en estructuras de red, como resultado del proceso sistemático y progresivo de incre- mento de la conectividad, no tanto - o no sólo - como interac- ción de áreas de centralidad relativa y/o de centros/hinterlands territoriales (que había instituido la figura de una economía de escala), sino como una hiper-multi-conectividad rizomática (o sea, no jerárquica o arbórea) que diluye o relativiza las formas territoriales escalares (como los centros o núcleos duros de actividades urbanas o los hinterlands o áreas regionales ten- sionadas por alguna correlación funcional escalar) instituyendo la figura de una economía de alcance. Ello estaría implicando la caída de importancia de la centra- lidad estratégica, lenta y gravitatoria ligada a la acumula- ción, que se trueca progresivamente en una centralidad tác- tica, fugaz u oportunista y relacional - atópica ligada a la conectividad relacional. Las consecuencias espaciales - territoriales y urbanas - de este cambio son extremadamen- te significativas y conducentes a procesos rápidos (pero no necesariamente estables) de transformación de la funciona- lidad territorial y de pérdida de significación económica y política de los típicos epicentros del paradigma gravitatorio de acumulación, las ciudades. La confrontación consecuen- te de un nuevo orden económico con un viejo orden político (ligado a las figuras estables de la acumulación larga: desde las estructuras nacionales a las estructuras urbanas munici- pales o locales) supone un nuevo escenario incluso en tér- minos ideológicos. Los cambios tecnológicos postfordistas y su progresiva ten- dencia a segregar las decisiones locacionales respectiva- mente, de: [1] de la proximidad relativa a las fuentes de materias primas y / o de recursos energéticos, [2] de la oferta de mano de obra de baja y alta capacitación y [3] de la proximidad relativa a focos poblacionales de consumo establecen un proceso que ayuda a la indiferenciación locacional de las actividades productivas. De allí surge la transformación territorial como negocio o emprendimiento en sí y como base abierta y especulativa de desarrollos oportunistas o actuaciones híbridas aptas para E. Ambasz, Proyecto para la Expo Sevilla 92, 1989
  43. 43. 45T II PP UUCRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO acoger alternativas productivas marcadas por el efecto com- petitivo de innovación. La capacidad de innovación33 territorial es así, muy alta y nada previsible de ventajas comparativas espaciales o preexistencias locacionales y urbanas. Los technopoles por ejemplo, comienzan a afianzar un rol territorial no necesariamente ligado a los centros urbanos con- vencionales e incluso en algunos casos como en la regiones del Véneto italiano o los West Midlands ingleses, los cambios productivos se basan en una fuerte dispersión territorial de la producción, incluso en base a unidades productivas de pequeño tamaño. En otros ejemplos, como la región de Prato (343 km2., 230.000 habitantes) el desarrollo territorial disper- sivo supone la organización de un sistema o red de miniem- prendimientos productivos (14.500 empresas textiles) arbori- zados (700 núcleos primarios, 1000 secundarios o partistas y 12800 artesanales). Los cambios comentados sobre la producción de la ciudad y de lo urbano - en tanto, derivados si se quiere, en la produc- ción de una urbanidad conectiva y dispersa en lo territiorial - conllevan cambios en el control de tal producción34 . Tradicionalmente, desde hace poco más de un siglo, dicho control estaba ejercido por la teoría y práctica del planeamien- to ( en tanto y sobre todo, sistemas prescriptivo-normativos de disposición de las actividades en los territorios: éste conside- rado en sus diversas escalas administrativas y de gestión, como la región o una jurisdicción específicamente urbana o bien, incluso, de parte de ella ). El planeamiento - planning, y sobre todo, la sub-especie de la zonificación o identificación de áreas de homogeneidad o rela- tiva heterogeneidad, zonning - fue antepuesto de un sistema prescriptivo previo, el urbanismo (urbanisme en la tradición francesa y statdtbau en la tradición germánica), del cuál resul- ta en cierta manera tributario, aunque éste refuerza un nivel de normación o prescripción dominantemente morfológico (en las corrientes paisajísticas del arte de embellesiments urbanos de raigambre parisina) y / o morfo-tecnológico (en las corrien- tes ingenieriles alemanas orientadas al diseño de soportes o redes de infrarestructuras duras). El desarrollo del capitalismo avanzado ha puesto notoriamente en crisis estos dispositivos de control en términos generales, de la supuesta locacionali- dad ideal territorial del capital y en términos específicos, de la lógica de producción de la ciudad. B. Dunster, Viviendas en Sutton, Londres, UK, 2000. 50 viviendas des- arrolladas dentro del pro- grama Peabody Trust hou- sing-Ass. Bioregional con ahorro energético del 90% L. Bo Bardi, Casa del Benim, Bahía, Brasil, 1987
  44. 44. 46 T II PP UU CRITICA AMBIENTAL DEL PROYECTO La globalización de la circulación del capital financiero es como un aceite que fluye entre las rigideces sociales y culturales de las diferencias territoriales, de tal forma que de las mezclas de lo rígido-territorial y de lo fluyente-financiero surgen infinitas variaciones, por otra parte, aceleradas y oportunistas. Los parámetros globales del rendimiento del capital globaliza- do ( en el sentido de no sujeto a ninguna lógica preestablecida de localización gravitatoria) funcionan: [1] como los verdaderos medios de control de la experi- mentalidad en las transformaciones territoriales (por enci- ma de cualquier clase de control prescriptivo-normativo tradicional, como los cuerpos legales nacionales) y [2] como precondiciones de la competividad urbana. La capacidad de innovación territorial es muy alta y nada dependiente o previsible de ventajas comparativas espaciales y / o preexistencias urbanas. Así, puede entenderse que la últi- ma generación (última?) de dispositivos de planificación - la así llamada planificación estratégica, devenida doblemente del planning estratégico-militar y del planning empresarial - se haya tornado en un mecanismo de exploración y captura de las tendencias y apetencias de dicha movilidad del capital, inter- nalizando en la toma de decisiones de un asentamiento cual- quiera, las condiciones de competividad impuestas en realidad por los movimientos experimentales del capital en el territorio. La crisis del paradigma tradicional de la planificación (urbana y/o territorial) se da entonces, en tanto imposibilidad de articu- lar control y producción de lo urbano-territorial. La economía emerge como cuestionadora de la eficacia y per- tinencia de la planificación, no sólo al seno del propio movi- miento de la economía (no hay ejemplo más nítido del fracaso de la planificación que en el ocaso de la planificación econó- mica y básicamente de la planificación económica pública, demasiado tensada a supeditar sus decisiones de inversión, cada ves más magras, como subsistema del movimiento de la economía privada multinacional ) sino también y sobre todo, respecto de la planificación espacial (regional, urbana, local). Una característica crítica nítida es la emergencia de un para- digma alternativo a la planificación burocrática, dado en el des- arrollo de formas de gestión participativa. El paradigma de la gestión aparece como fundado en: Szyszkowitz & Kowalski, Comunidad de viviendas en Gelsenkirchen, Alemania 1996. Proyecto desarrollado dentro del Plan Emscher Park. E. Ambasz, Jardín Botánico Lucille Halsell, San Antonio, Texas, USA, 1987

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