Los corazones ocultos - Rafael Bejarano / Vane Prada

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Un libro escrito por Starosta (Rafael Bejarano) Y Vane Prada (Vanessa Prada)

  • UNA NOVELA DE AMORES, DESAMORES, ENGAÑOS, ACIERTOS, DE ESAS QUE SE VEN TODOS LOS DIAS EN CUALQUIER LUGAR. NOVELA ESCRITA INTEGRAMENTE A CUATRO MANOS POR VANE PRADA Y STAROSTA.
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Los corazones ocultos - Rafael Bejarano / Vane Prada

  1. 1.  1
  2. 2.               LOS CORAZONES OCULTOS                      2
  3. 3.          LOS CORAZONES OCULTOS ESCRITO POR: VANE PRADA RICO Y STAROSTA (RAFAEL BEJARANO)   3
  4. 4. 1- Y continuamos acá, en su emisora “Todas las voces”, estanoche lluviosa de Bogotá. Son las ocho y treinta de la nochede este lunes 2 de Octubre. Es la hora de su sección “Loscorazones ocultos” Para estas semanas les traemos estanueva radio novela. Las líneas están abiertas. Llámenos,coméntenos su opinión y si también les ha pasado. SoyMarina, su locutora, y esta historia dice así:“A través de la autopista, húmeda por la lluvia que habíapasado horas antes, se podía ver reflejada la enorme ciudad.Los altos edificios se alzan implacables a ambos lados, comocustodiando el corazón de las calles por donde se puede verla luna mirándose en el reflejo del rocío del asfalto. Unaciudad que alimenta la imaginación. Una ciudad que atesorael silencio más que el oro, pues la contaminación por ruidoes mercenaria de la calma de las personas que la habitan.Personas que a ratos se comportan como animales. Animalesfuriosos. Calles en la ciudad. Calles que por momentostambién deja ver ríos de sangre. Violencia. Intolerancia.Cuchilladas dadas por necesidad, por ira o por venganza. 4
  5. 5. Ciudad inalterable, por la cual todos vamos rodeados degente, que esta cerca o lejos de ti. No importa, siemprevamos solos en realidad por estas calles, por estas avenidaspor estos andenes. Ciudad que no cambia y a la vez vamutando contradictoria y sagazmente. En este lugar todopasa de repente: Historias de amor, de desamor, días de sol,días de invierno. Gente que cada día llega y gente que se va,para no volver jamás. Una ciudad de puentes, de gente conmente y gente demente. Una ciudad que puede ser peligrosa,porque siempre va corriendo de la mano de la muerte.Ciudad preciosa que te da más de lo que puedas llegar anecesitar o pedir. Una ciudad de día. Una ciudad de noche.Un lugar que esconde secretos detrás de cada ventana. Queabriga historias increíbles. Algunas más lindas. Otrasterribles. Una ciudad que se deja escribir su historia, cadanoche.Maribel estaba sentada en el borde de aquella cama de motellujoso del norte de la capital. El espejo de cuerpo enterofrente a ella revelaba una faceta suya que desconocía y quesolo hasta ese momento se revelaba de una maneraentrometida ante sus ojos: Era una amante. Una moza, comodirían en este país. Sus labios rojos develaban esasensualidad desbordada que solo se dejaba ver cuando ella 5
  6. 6. caía en el pozo sin fondo de la locura carnal desbordada. Ella,siempre tan femenina y tan orgullosa, había llegado hastaallí, presa de la incontenible necesidad de sentirse amada.¿Con quien estaba? Eso era lo de menos. Solo su espaldasudada y el cansancio de su pelvis revelaban la intensidad desu entrega y la dopamina de su cerebro, desgranabapinceladas de satisfacción mientras el sol empezaba a asomaruna vez mas sobre la ciudad fría, que lo mostraba entresombras y lloviznas, traídas por el mes de Noviembre. El mesde las almas, como le decía su madre, a la cual recordó ysintió vergüenza por un instante, por saberse en el lugardonde estaba y haciendo exactamente que.Maribel traía la locura descarnada de las mujeres latinas:Piel trigueña, Piernas bien torneadas, senos firmes, traseroredondeado de tanto subir y bajar de los buses de transportemasivo día tras día, a donde acudía a su trabajo derecepcionista en uno de los mas prestigiosos periódicos de lacapital. Por ser la primera imagen de la empresa ante unvisitante, tenia que permanecer siempre presentable y esoera algo que a ella le quedaba fácil, pues por puro caprichodel destino o la genética, su cabello permanecía siempre lizoy su cutis era de un blanco parecido a las porcelanas finasque se venden en los almacenes de antigüedades a precios 6
  7. 7. alarmantes para el costo de vida de la nación. Sin muchoesfuerzo se podía transformar de una chica humilde venidadel interior del país, a una mujer fatal, preciosa y sensual.El baño del motel se abre y da paso a un hombre de unoscuarenta años (Casi veinte menos que la edad de Maribel)hace su aparición en la escena. Juan Manuel, de lo mas altoen la pirámide organizacional del Periódico, padre de familia,dos hijos: Manuelita y Mateo, ambos entrando a laadolescencia y María del Carmen, Su esposa, dueña de unafloristería de prestigio, la cual ni se imaginaba en las queandaba su marido en aquellos momentos. Un hombre dementalidad brillante, buenos modales y educación deposgrados en el extranjero, totalmente perdido en su mente ysu razón por una recepcionista que lo llevo a recorrer elagridulce sabor de la infidelidad y el inventar excusasabsurdas a deshoras de la noche tales como: “No…imagínate.La producción se atasco y tengo que quedarme a revisar laimpresión” o “No puedo ir a casa todavía, hay reunión deúltima hora por lo del tema del presidente….yo después teexplico”Maribel lo sigue con la mirada, ve como él recoge su ropa ycomienza a vestirse. Se desilusiona, sabe que se acerca el 7
  8. 8. final de aquella noche con pinceladas de pasión, algo deamor pero sin duda, sabor y olor a lo prohibido. Ellaguardaba la esperanza que pasaran juntos lo que quedaba denoche, quería recrear las escenas de las telenovelas o las delos libros de amor que leía con la ilusión de encontrar supríncipe azul.Desde el primer día de trabajo, supo que algo iba a pasar conJuan Manuel. Se fijo en él desde que lo vio caminar por elpasillo de la recepción hablando por celular. Jamás olvidaráque alzó su mirada para ver el dueño de aquella voz y esaestela de perfume que quedó en el ambiente la envolvió eimpregnó hasta su alma… ¡Esa misma mañana se prometióque tendría a ese hombre!Mientras él se vestía, comenzaba a arrepentirse. Sabía queMaribel era de aquellas mujeres que elegían a los hombres ypresentía que lo que acababa de pasar, era el comienzo de“algo” que por primera vez, no podría manejar y eso legeneraba incertidumbre y dudas; sentimientos que jamás sepermitía tener.Ella prendió un cigarrillo y empezó a buscar su ropa interior.El brasier negro con encaje rojo, lo encontró detrás de una de 8
  9. 9. las mesas de noche, su panty estaba enredado entre lascobijas, sus medias veladas así como su falda y su camisaestaban detrás de la cabecera de la cama.Ninguno sabía que decir, para los dos resultaba incomodoese silencio puesto que, era la primera vez que estaban en laposición de tener una relación netamente pasional.- Quieres que te lleve a tu casa- dijo Juan- No, tranquilo, yo llamo un taxi – Contesto ella“¡Dios que tonta! ¡Como dije eso!” Pensó Maribel. Se moríade las ganas que sus amigas del barrio la vieran llegar encarro con semejante hombre manejando y si estaba consuerte, ellas hubiesen visto como él le daba su beso dedespedida…Mientras esperaba que ella se terminara de vestir, tomó sublackberry y se percató de las 5 llamadas perdidas que habíaen su celular, 3 de su apartamento y dos del celular de suesposa.Presentía que ella pronto se iba a dar cuenta de sus aventurasextra matrimoniales. Un amago de nausea lo invadió, pero 9
  10. 10. pronto se tranquilizo ante la premisa aquella de que unhombre siempre sabe como escapar…El viento helado de la madrugada acaricio el rostro deMaribel mientras se subía al taxi. Desde el otro extremo de lacalle Juan Manuel supervisa la partida de su aventura,mientras enciende el automóvil, rumbo a su casa. En elcamino se distrae recordando el cuerpo desnudo de Maribelencima suyo, moviéndose y mojándose desfrenadamente.Una sonrisa maliciosa se asoma en sus labios y de repentefrena en seco el auto. Estuvo a punto de arrollar a un ciclista,repartidor de periódicos.- ¡Me va a echar el carro encima o que gran pendejo!-Perdón, perdón…Balbuceo mientras levantaba la manoderecha y retomaba de nuevo la marcha.María del Carmen ha estado despierta toda la noche. No hapodido dormir, presa de una inevitable cantidad depresentimientos femeninos y dudas. Su esposo, Juan Manuel,ha estado actuando de una manera un poco “extraña” a loacostumbrado. Claro que no tiene por que preocuparse ¿Porqué hacerlo? Doce años de matrimonio y una conducta 10
  11. 11. ejemplar, como padre y esposo, son suficientes para nodesconfiar, pero…Las novedades de las últimas semanasgeneran en ella una sensación de algo que no había sentidohasta ahora. Una inseguridad que la recorre y le hacerevaluar su comportamiento en los últimos años: Siempreocupada con los chicos, la floristería que demanda muchotiempo y atención, el sexo con su marido, que se vuelve cadavez más escaso y que en ocasiones se limita a algunos besos ycaricias rápidas, algunos jadeos fingidos mientras piensa enlos arreglos florales que tendrá que entregar para algúncliente al día siguiente. Y ahora, las llegadas tarde de JuanManuel, por motivos que nunca antes se habían presentadoen su trabajo. Después de dos partos y el paso a los treinta yseis años de edad el mes anterior, de alguna forma han hechomella en su cuerpo otrora juvenil y fresco. Nunca se habíapercatado de esos detalles hasta ahora. ¿Será que su esposotambién lo ha pensado? Y no tendría nada de raro, pues élestá en la edad de los cuarenta y a esa edad, los hombresestán en la etapa de la inestabilidad. Están buscandotentaciones. ¿Y si su marido ya las encontró? Sintió como uncalambre en su estomago y se tomó la cara a dos manos,mientras una lágrima rodó silenciosa por la habitaciónconyugal de cortinas corridas y luces apagadas. Tal vez todoera solo producto de su imaginación y su esposo está 11
  12. 12. ocupado trabajando y va a llegar cansado, con ganas solo dedormir y no de escuchar reproches. Pero… ¿Y si no era tanasí?En ese instante escucho el ruido del portón del garaje. Suesposo había llegado a casa….Casi a las seis de la mañana…Juan Manuel introdujo las llaves de la casa lo más despacioposible para evitar hacer ruido pero todo su esfuerzo fue envano cuando Firpo, un Fila Brasilero, salió a recibirlo conladridos y movimientos de cola.Lo calmo inmediatamente acariciándole una de sus orejas yalzó la mirada para observar la hora en el reloj de cuerdasituado al frente de la puerta ‘‘Mierda, es tardísimo’’ pensóJuan mientras se quitaba su chaqueta y la dejaba en elperchero- ¡Papi! Dijo Manuelita abrazando a su padre- Hola querida, ¿Ya te vas a bañar para irte a estudiar?- Si papi... ¿Acabas de llegar?- Si mi muñequita, es que papi debe trabajar mucho parapoder darte todo el gusto del mundo 12
  13. 13. -Hay pa… pero es re tarde ¡Como te negrean en eseperiódico!- Vete a bañar que se te hace tardeAl entrar a la habitación conyugal, encontró la cama tendiday a María del Carmen abriendo las cortinas del cuarto.- ¿Sería, Buenos días o Buenas noches Juan Manuel?- Hay… María, no comiences, estoy completamente agotado -Dijo mientras destendía su lado de la cama.- ¿Vas a desayunar algo?- ¡No me ves metiéndome en la cama! Despiértame en doshoras y media por favor…María del Carmen se limitó a salir de la habitación viciadapor su rabia, era imposible que una junta se demorara hastala mañana del día siguiente. Revisó que los muchachos seestuvieran alistando para ir a estudiar y al ir a revisar cómoiba el desayuno, observó la chaqueta de su marido, la cualtomó rápidamente e introdujo sus manos en cada uno de losbolsillos que tenía, pero para su sorpresa (o desgracia) noencontró sino papeles de parqueadero y monedas. Pero alolerla, sintió un vestigio de olor a perfume de mujer, no supocon claridad, estaba mezclado con cigarrillo y humedad. 13
  14. 14. - Estoy alucinando - pensó mientras llevaba la chaqueta alcuarto de ropas, ya era necesario lavarla.”Bueno hasta aquí por esta noche. Mañana continuaremoscon esta historia. Me despido con la canción: “Crímenesperfectos” De Andrés Calamaro. Soy Mariana, sulocutora. Buenas noches… 14
  15. 15. 2- Son las ocho y treinta de la noche. Sean bienvenidos a suprograma “Los corazones Ocultos” Soy Mariana y en elmaster como siempre, nos acompaña Harry. Hoy es martes 3de Octubre y continuamos con el segundo capítulo de suradio novela. Gracias por los e-mails recibidos con susopiniones sobre el programa. Continuamos:“Maribel llego a su pequeño apartamento el cual compartíacon sus padres y su hermana menor y se dejó caer en sucama… Una sonrisa se dibujó en su rostro, tomó uno de loscojines que había en su cama, se lo puso en la cara y gritó dealegría.No podía creer lo que le estaba pasando, Juan Manuel era eltipo de hombre que toda la vida se propuso tener, pero claro,su único obstáculo era el anillo que tenía en su dedo anular.Por otro lado era de nuevo el aprender a sentir dentro de supecho esa palabra llamada amor. El bendito amor. Sus ojoscerrados recorrieron de nuevo el color de su pelo, el calor de 15
  16. 16. sus abrazos y el sabor de su lengua, la misma que disparabafrases ingeniosas y figuras sensuales en su espalda. Sintióunas ganas tontas de reírse de alegría y lo hizo, camufladadebajo de las sabanas de su propia cama. Algo la estaballamando desde el fondo de su corazón y ella estabaaceptando esa llamada, completamente desarmada yentregada. Maribel sabía bien que estaba enamorada, peroera un secreto para ella sola, algo que no se puede dejar salira la luz. Las abrumadoras sombras de su soledad sedesvanecían ante la evidencia indiscutible de su nuevarelación. No habría con quien hablar de sus sentimientos,pero para eso estaban las sordas paredes, los pensamientostransparentes y el mar de viento de la capital, al cual siemprese le puede confiar un secreto.El periódico aquel día amaneció en el más extremo caos. Esamadrugada había sido abatido por el ejercito uno de loscabecillas principales de las fuerzas insurgentes de la nacióny la primicia era el premio mayor. Maribel llego con casi unahora de retrazo y las reprimendas no se hicieron esperar. Ellatan solo vio pasar como un rayo fugaz de la puerta hacia elascensor a Juan Manuel, y no hubo tiempo siquiera para unamirada o un gesto. Tendría que esperar para volver a verlo enel trascurso del día. 16
  17. 17. Juan Manuel entro a la sala de redacción, la cualhormigueaba de personas que trataban de hacer su trabajo aldoble de la velocidad.- ¡Vida hijueputa Juan Manuel, casi no llega! – Lo recibióAbelardo, su jefe, el cual estaba pegado al techo por lademora de éste y por el estrés propio del momento- Yo… - Alcanzo a balbucear.-- No me diga ni mierda – Repuso Abelardo. –Despuéshablamos. Por ahora lo importante es sacar la edición. Soncasi las nueve de la mañana y los proveedores no hanrecibido nada.- ¿Y por que? ¿Qué paso con la imprenta?- ¡No me joda Juan Manuel! ¿En que planeta vive? No ve queesta madrugada se bajaron al “Mono” Y los del periódico “Elobservador” ya sacaron la noticia y a nosotros nos tocorehacer toda la publicación de hoy… Nos ganaron la chiva¡Reaccione y a trabajar! Necesitamos sacar esto en quinceminutos máximo… 17
  18. 18. - Si señor…. – Repuso avergonzado Juan Manuel mientras sequitaba el saco y se remangaba la camisa. Seria un largo día.Realizó un rápido consejo de redacción para saber en quéestaba cada uno de sus periodistas y qué informacióndiferente había para así capotear los ejemplares que ya habíavendido “El Observador”.Fue un día agitado y muy movido; el cenicero lleno decolillas y un centenar de vasos de icopor con rezagos detinto, eran el reflejo del día que había tenido Juan Manuel.- Juan Manuel podemos hablar – le dijo Abelardo cerrandola puerta de su oficina.- Claro Abelardo, toma asiento, espérate le paso el teléfonode esta fuente a Manuela para que lo pueda entrevistar y yaestoy contigo.Cuando regresó, encontró a Abelardo viendo por la ventana yfumando un cigarrillo.- Ahora sí, cuéntame que pasó – dijo Juan prendiendo uncigarro. 18
  19. 19. - Hace cuanto te conozco Juanito- Toda una vida Abelardo… ¿Por qué?- Mira no estoy acá para hablar de tu falta de compromisoque últimamente has tenido con el periódico, sino por unallamada que hace menos de 20 minutos recibí y que supongotiene que ver con todo este bollo en el que estás metido.Juan Manuel aspiro profundamente y fuerte su cigarrillo- ¿Quién te llamo?- ¡Pues gran pendejo, tu mujer! quería corroborar que ayer tehabías quedado con los directivos en una reunión hasta lascinco de la mañana.- déjame explicarte…- Mira, Juanito, no quiero saber, yo te conozco de toda unavida, pero ya eres un viejo de 40 años para no saber cómoponerle los cachos a tu mujer. Solo quiero que te quede claroque yo no quiero líos de faldas en mi empresa y por esoespero que esta niñita con la que estás teniendo tu affair notenga nada que ver con el periódico ¡Y que esté bien buena! –dijo Abelardo mientras apagaba el cigarrillo en un pequeñoespacio que quedaba en el cenicero del escritorio de JuanManuel. - ¡Ah, se me olvidaba! Le dije que estuviste 19
  20. 20. trabajando justamente en la chiva del guerrillero abatido encombate, ¡Dile tú lo mismo y no la embarres más!A continuación, le dio tres palmaditas en la espalda yculminó su visita con un “Buen trabajo Juanito, Sabía quepodías. Vamos cinco mil copias vendías más que lacompetencia.”Hasta ese momento no había pensado en Maribel, el díahabía estado muy duro y eso le gusto, porque se daba cuentaque podía manejar “esta aventura”. Aunque ahora supreocupación era María del Carmen, tenía mucha rabia.Cómo se le ocurría llamar a su jefe a “Corroborarinformación” aunque Abelardo era amigo de la familia, habíaque saber separar los asuntos familiares de los laborales. Eratiempo de dejar de ver a Maribel por un par de días paracalmar a su mujer y sus intentos fallidos de Sherlock Holmes.Al pasar por la recepción la vio, pero solo se limitó a decir un‘hasta mañana’ y mover la mano mientras seguía su camino.- Hasta mañana “Doctor” - dijo Maribel sin poder ocultar sudescontento por la forma en que la estaba tratando. 20
  21. 21. Terminó los requerimientos que su jefe le había pedido,cogió su bolso y salió a tomar el transporte urbano para irse ala casa. Mientras caminaba pensaba en si era convenientellamarlo a su celular y después de meditarlo una y mil veces,se armó de valor y lo llamo. Timbro las 5 vecesreglamentarias y se fue a buzón, volvió a intentarlo y denuevo buzón…Tomó el bus, se sentó, esperó cinco minutos y volvió allamar, pero esta vez Juan Manuel había apagado su celular.Un corrientazo pasó por su estómago y por primera vez, odiodarse cuenta que ella era la amante, la sacrificada, la segunday le dolió, porque posiblemente su corazón no saldría bienlibrado de todo esto.Maribel vivía en el popular barrio “La Santamaría.” Un sitiolleno de zonas comerciales donde se podía encontrar detodo: Discos y películas piratas, billares, tiendas de ropatraídas de toda la región antioqueña, a precios baratísimos,de las cuales Maribel se había valido mas de una vez paraencajar sus hermosas curvas en jeans y camisetas ajustadas,ya que siempre aprovechaba las promociones del: Tres portreinta mil pesos. Una zona amplia de abasto que siempre 21
  22. 22. hormigueaba los fines de semana. Ferreterías, panaderías, yuna o dos casas, eso si muy bien disimuladas, deprostitucion, en donde los hombres del sector, en su mayoríatrabajadores de construcción y obreros de empresas, iban adejar la mitad de sus sueldos, en busca de la promesa debombillas rojas del “Estoy para lo que quieras” Bares de salsa,merengue, bohemios, en los cuales casi siempre se le podíaver a Maribel acompañada de Liliana, amiga y consejera fielde ésta desde que estudiaban en el colegio y con la cualsiempre conservaron una gran amistad. Esa noche decidióirse a tomar unas cervezas con ella, a pesar del sermón de sumadre, que le reprocho la llegada tarde de aquel día.- Anoche llego a la madrugada y esta noche otra vez para lacalle… ¡Que belleza!- No me demoro mamá…Solo voy a verme un rato conLiliana…- Claro…Siga saliendo con esas amistades y vera como le va air…Pero a mi no me venga después acá con la barriga llena dehuesos Maribel porque le juro que la echo de esta casa….¡Elhogar se respeta carajo! ¡Maribel! – Terminó gritando laseñora mientras la chica cerraba el portón con fuerza tras deella. 22
  23. 23. La noche estaba fría y algo lluviosa, como todas las deNoviembre en la capital. Liliana llego puntual a la cita yjuntas se encaminaron al bar “Macondo” En donde Vicente,amigo de las chicas, era el propietario.- Esta noche quiero beber y bailar, amiga… - Le dijo Maribel aLiliana apurando un sorbo larguísimo de cerveza yencendiendo un cigarrillo.- ¿Pero que…Despechada Maribel?- No que va…Si le contara en las que ando.Y entre sorbo y sorbo de cerveza, Maribel le contó a Lilianasu aventura con Juan Manuel.- Y lo peor es que hoy le marque al teléfono y no me quisocontestar la llamada… ¡Hasta me apago el celular estedesgraciado!- ¿En serio? ¡Mucho cabron! – Repuso Liliana encendiendootro cigarrillo.- Yo no se ni que pensar…Pasamos una noche apasionada, nite cuento que nos hicimos el uno al otro y unas horas 23
  24. 24. después, a duras penas y el saludo…Eso me pasa por pendeja.Y lo peor de todo es que… ¡Creo que me enamoré de él!- ¡Hay no amiguita, no te lo puedo creer!- En serio... Ese tipo es el hombre de mi vida.- ¿Pero qué te pasa? ¡El tipo es casado!- Yo se, pero…Ah….que rabia tengo. Soy una tonta. Unaestupida. Y con esa forma de actuar hoy de él, me sientoutilizada. Que mierda todo…El sitio estaba lleno a esa hora de la noche y las dosmuchachas habían percibido a unos galanes que estaban enuna mesa de junto, mirándolas desde que llegaron.- ¿Y esos tipos que? – Repuso Liliana. – Será que se animan avenir a invitarnos a bailar o se van a quedar toda la nochemirándonos como unos bobos…- Pues yo en este momento, solo quiero divertirme a ver sidejo tanta pensadera, venga yo les doy un empujoncito aver… - Dijo maliciosa Maribel y acto seguido, se quedoobservándolos y les disparo una coqueta sonrisa. 24
  25. 25. Como era de esperarse, el cóctel de picardía fue tomado conprontitud por los muchachos y a la siguiente canción,Rodrigo invitó a bailar a Maribel y Sebastián a Liliana.Maribel estaba sin estarlo, aunque le había dicho a su amigaque quería emborracharse y bailar hasta el cansancio, sumente estaba pensando en él. No dejaba de revisar su celulary aunque siempre lo encontraba tal cual como lo habíadejado, no perdía la esperanza de al menos, hallar unmensaje de él.Rodrigo no estaba nada mal, recién graduado de Publicidad,con trabajo estable y con buena pinta. Lo que más le gusto deél, era su aroma, le encantaba como mientras bailaban, elsudor hacía que ese olor se le impregnara en su cuello y supecho. Y entre canción, cerveza, cigarrillo y unos cuantosbaretos, Maribel cayó.Después de besarse apasionadamente, Rodrigo le susurró aloído si quería ir a culminar la noche y ella solo atinó aresponder.: “Ya entrados en gastos...”Liliana ya se había ido con Sebastián, así que Maribel decidiótratar de olvidar a Juan en los brazos de su nueva aventura. 25
  26. 26. Llegaron a un modesto motel, en donde “El rato” costaba lamódica suma de quince mil pesos; el publicista le quitó laropa y no podía creer lo que se iba a comer esa madrugada, -“¡Que mujer!” – pensó. Le beso cada parte de su cuerpo,quería atrapar con sus labios esa suavidad, ese color y eseolor de la piel de aquella mujer. La acababa de conocer y yala quería cerca por más de una noche…Mientras tanto, Maribel sin pensarlo, empezó a tergiversar elrostro de aquel joven, a tal punto de lograr su cometido; noestaba a portas de tirar con un desconocido, sino con suJuan Manuel.Maribel, volteó a Rodrigo (O ahora Juan Manuel) y le hizosexo oral como ella sabía hacerlo, lo mordió suavementehasta llegar a sus labios, mientras su mano derecha lomasturbaba.Esa noche, por primera vez en su corta vida, Maribel tuvoque imaginarse a otro hombre para poder llegar al clímax yfue tanto su asombro, que cuando terminaron no soportómás. Agarró su celular y llamo a Juan Manuel. 26
  27. 27. Sonó y sonó pero mandó a buzón, desnuda en aquella cama,con Rodrigo al lado, dejo el mensaje:- Oiga… ¡Que se ha creído! Que puede tirar conmigo cuandole plazca y simplemente desaparecer así como así… ¡Puesestá muy equivocado si me cogió de parche, gran estúpido!Rodrigo, no entendía lo que pasada, simplemente se vistió ydejó a aquella mujer sola en ese cuarto de motel.Maribel prendió un cigarrillo y entre bocanada y bocanada,escuchaba como la lluvia golpeaba en la ventana de aquelcuarto con mil y una historias como ella acababa de vivir”- Sigan en sintonía con su emisora “Todas las voces” Medespido por esta noche. Soy Mariana y antes de despedirme,un servicio social: La empresa de productos lácteos “”Lavaquería” Solicita personal entre los dieciocho y treinta años.Los interesados, comunicarse al… 27
  28. 28. 3- Son las ocho y treinta de la noche y es la hora de “Loscorazones ocultos” Como siempre, soy Mariana y en loscontroles por hoy, no estará Harry, quien volverá mañana.Por hoy tenemos la compañía de Juan David. Las líneas estánabiertas para recibir sus opiniones y comentarios. Antes decomenzar, les recuerdo que hoy es miércoles 4 de Octubre, yseguimos con nuestra radio novela:“Liliana por su parte también tuvo una buena noche defaena. Sebastián la llevó directamente a su apartamento y lemostró las mil y una delicias del sexo, en todas las posicionesy con todos los servicios. Ella al igual que Maribel, había sidoeducada en las camas de sus amantes y novios y le hizoentender a Sebastián como era eyacular más de una vezenvuelto en el círculo del alcohol, la marihuana y el deseoproveniente del sexo casual y sin complicaciones. La mañanadel día siguiente, encontró a dos chicas llegando a horas de 28
  29. 29. la mañana a sus casas, después de una noche de copas. Unanoche loca.- ¡Bonitas las horas de llegar no! – Recriminó desde la cocinaCarmenza, madre de Maribel. El silencio de su hija fue todala respuesta., mientras entraba a su cuarto y cerraba lapuerta.- Maribel abra la puerta que necesito hablar muy seriamentecon usted.- Mamá….no me moleste…- ¡Siga así de culipronta y vera que le van a empacar su chinoMaribel ¡Coja juicio carajo que yo no la eduqué así ni le di eseejemplo!- ¿Y a usted quien le dijo que yo me estaba acostando conhombres? – Respondió desde el cuarto la chica.- ¡A mi no me crea tan pendeja Maribel! – Reprocho la madrey así continuó con la misma cantaleta toda la mañana.Liliana, por su parte llegó a su cuarto alquilado en unapensión, en donde vivía desde hacía seis meses, pues se habíaido de la casa, cansada de los mismos reproches que recibíaMaribel de parte de su madre. Una cama sencilla de edredónblanco, dos mesitas de noche en la cual se podía visualizar 29
  30. 30. una lámpara en una y una foto de Liliana en la otra. Uncloset de cuerpo sencillo, en el cual Liliana guardaba su ropade trabajo en una papelería de cadena y las minúsculas faldasy blusas que se colocaba cuando salía a divertirse en lasnoches, en busca del verdadero amor que profesaba hallar,aunque en realidad, era lo que en el fondo menos leinteresaba. El placer era su alter ego. Su copiloto. Habíatenido un novio terminando los estudios secundarios,Francisco o “Pachito” Como le decían todos. Tenia unosdieciséis años cuando una tarde, había perdido su virginidaden la cama de éste, y ella pensó que ese amor seria para todala vida. Pero algunos días mas tarde, esa idea se diluyo comoel alba mientras el sol asoma, pues lo descubrió en uno de lospasillos del colegio contándole a sus compañeros como lahabía desvirgado. Desde ese momento algo pasó en sucorazón e inconscientemente decidió vengarse de todos loshombres, pensando como uno de ellos, llevándoselos a lacama, comiéndoselos y mandándolos para el carajo después.Tal vez por esta condición, no se daba por enterada que ensu trabajo, había alguien que si sentía por ella sentimientoslimpios, como perlas dentro de conchas del mar. Eran losentimientos de Augusto, al que todos llamaban de formadespectiva “Tontin” en la papelería. Un chico inteligente, que 30
  31. 31. trabajaba de día y estudiaba de noche, vivía con la abuela yera el sustento del hogar. Liliana siempre estaba con él a lahora del descanso y en el almuerzo, era la única que no lotrataba como un tonto, pues le daba lastima, pero claro, nose lo hacia saber. Por esta razón, Augusto siempre trataba deestar junto a ella, aunque era muy tímido para expresarleabiertamente sus sentimientos. Todos esos años de escarniopúblico habían minado por completo su confianza y el solohecho de pensar en confesar su amor, le hacia sonrojar. Poresto, solo se conformaba con escuchar a Liliana y volverse suconfidente. Sufría lo indecible con cada relato de susaventuras nocturnas y en como terminaban en sexo estasmismas, pero ni por esto dejaba de ver a Liliana como unamujer a quien él podía amar y soñaba, con algún día,convertirse en uno de esos personajes que le describíaLiliana, generalmente los Lunes, después de un fin desemana agitado.- Hola Liliana – Saludo Augusto en la puerta de la papeleríamientras se abrían las puertas.- Hola corazón ¿Cómo te fue el fin de semana?- Bien gracias. Con muchos trabajos de la universidad ycuidando a mi abuelita, que estuvo con achaques todo el fin 31
  32. 32. de semana… ¿Y a ti? - Preguntó rogando que hubiese estadoen casa y que no le contara una de sus historias, que tantomal le hacían.- Súper chinito. Ni te imaginas el churro que me comí elviernes por la noche. Se llama Sebastián y me dejó matada.Todavía estoy cansada de todo el ejercicio que hice con esetipo. Salí con Maribel, mi amiga, y nos cayeron en el bar. Eltipo me fue convenciendo entre canción y canción y nofuimos para el apartamento de él…Ni te imaginas. Y todolindo, me llamó anoche y hablamos como dos horas porcelular. Vamos a ver que pasa, pero yo creo que eso va paralargo… Trabaja con un amigo, él que le cayó a Maribel, enpublicidad ¡Además es signo Aries! Y ni hablar delapartamento…Uff. Tiene unos cuadros súper lindos, losmuebles, mejor dicho…ese hombre está perfecto, perfectopara mí. Pero hablamos después, que tengo que ir a revisarunos inventarios de un material que llegó.Liliana se fue y no alcanzó a ver como Augusto enjuagabaunas tímidas lágrimas que asomaron en sus ojos. 32
  33. 33. Maribel llegó esa mañana a su trabajo con una terrible resacay con dolor de alma, siempre era lo mismo cuando tiraba sinamor…. Tenía la firme creencia que cuando tiraba (A eso nose le puede llamar hacer el amor) le quitaba brillo a su alma…Mientras ubicaba su bolso y se quitaba la chaqueta, vio unpapel abajo del teléfono, lo agarro y lo leyó. Tenía sunombre: Maribel“Necesitamos hablar”JM- ¿Necesitamos hablar? “¡Claro que necesitamos hablargrandísimo idiota!”- pensó mientras prendía su computadorpara ponerse a trabajar en unas cartas que uno de sus jefes lehabía pedido.Juan Manuel llegó temprano a su oficina, tenía que atender aun medio de comunicación que venía a hacerle unaentrevista por ser uno de los periodistas más exitosos deColombia a tan corta edad.Los despachó rápido y se sentó en su oficina a fumarse uncigarrillo con una buena taza de tinto. Tenía mucho en que 33
  34. 34. pensar. No entendía a qué hora todo esto se le habíaconvertido en un problema.Recordó el altercado que tuvo esta mañana con María delCarmen por culpa de la llamada que le hizo Maribel.- ¿Quién te llamó en la madrugada? – Preguntó María delCarmen en el desayuno.-No sé, ni la contesté...-Te dejaron hasta mensaje de voz.- Ah ¿Si? No he mirado mi celular.- Mira Juan Manuel, si tienes algo que decirme, por favor estees el momento, si hay algo que te molesta de nosotros o sitienes una aventura…- ¡¿De qué estás hablando mujer?! - Exclamó tratando deparecer lo mas sorprendido posible - Escúchate, solo porqueentró una llamada a mi celular en la noche tú ya te estásformando el que papelón de telenovela…- No es eso... pero tú últimamente has estado muy extraño ylo que menos quiero es que mis amistades se enteren que mimarido está en moteles con secretarias de quinta categoría.- Pfff… tus amistades… ¡Es lo único que te importa! ¡El quedirán tus idiotas amigas! Se me hizo tarde… ¡Adiós! 34
  35. 35. - ¡No comiste nada Juan!... ¡Oye!... ¡Hijueputa vida! –Exclamo colérica mientras escuchaba el portón cerrarse confuerza.Juan Manuel esperó que solo quedara Maribel en larecepción, caminó hacia ella y le dijo que fueran a tomar uncafé.- OK acá me tienes, ¿De qué quieres hablar?- dijo Maribelprendiendo un cigarro- ¡¿Qué carajos pretendías llamándome en la madrugada?!- Hay no me joda Juan Manuel…Pues no lo vuelvo a llamarmas a su puto celular y listo…- Pero contéstame…. ¿Que te pasa? Sabes que soy casado yllamando a joderme a esas horas…Ubícate.Maribel clavo su mirada en la de él, presa de la ira.- Yo se que usted piensa que soy su moza, su querida y quepuede hacer conmigo lo que se le de la gana, pero… ¿Sabe?Dejemos esta mierda así y listo. Siga con su esposa, con suvida y a mi… ¡Déjeme en paz! – Termino diciendo a gritoentero ante la mirada curiosa y sorprendida de las demáspersonas en la cafetería. Maribel se puso de pie y salio 35
  36. 36. rápidamente a la calle. Juan Manuel saco un billete de veintemil pesos y lo dejo sobre la mesa, yendo en pos de ella. Laalcanzo rápidamente y la tomo de un brazo con fuerza. No sepercato del gesto de satisfacción que hizo Maribel al sentir lafuerza del hombre que deseaba maltratándola.- Espérame. No hagas una escena.- Suéltame Juan Manuel.- No- Que me sueltes te digo… Y unos segundos despuésempezaron a besarse apasionadamente en el medio delandén. Media hora después, estaban los dos tirados en unacama, jadeando, dejándose llevar por una pasión enfermizaque los arrastraba mas y mas a querer estar juntos a pesar desaber en el fondo muy bien, que ellos no estaban diseñadospara estar juntos, pero allí estaban: Él, desabrochando lablusa de ella con fuerza y lamiendo con furia sus pezones yacariciando su sexo con celeridad. Ella, desapuntando elpantalón del hombre que horas antes había sido entrevistadopor ser uno de los mejores en su campo. Le practicó un sexooral lleno de un infinito amor, una obsesión oscura, un deseoanimal de satisfacer y ser satisfecha también como mujer.Juan Manuel la tomó de las piernas y la trajo hacia si,mientras la penetraba una y otra vez hasta perderse los dos 36
  37. 37. en un abismo de placer y un alivio de orgasmos que los dejoa los dos tirados en la cama, sudando y abrazados, como si seamaran realmente. Ella dormía placida, mientras él, con losojos abiertos, miraba el espejo del techo de la residencia, ypensaba en qué carajos estaba haciendo con su vida. Lamisma vida que desde que Maribel entró en ella, no teníarumbo ni timonel. “La estoy cagando” Pensó Juan Manuelmientras besaba la cabeza de Maribel, presa de la profundaemoción que lo cautivaba.Mientras Juan acariciaba el cabello de aquella mujer que ledevolvía las ganas por el sexo, la pasión y la lujuria, su celularvibró. Era su esposa quien con esa llamada lo tiraba de nuevoa una realidad que no quería más. Daría todo por queMaribel fuera su realidad, por poderse quedar con ella día,tarde y noche. Juan Manuel empezaba a sentir más cosas aparte de pasión por esa chica. Pero apartó esos sentimientos,suspiró y sintió como Maribel se le pegaba a su cuerpobuscando calor. Cerró los ojos y aspiró lo que más pudo lafragancia de ella. Fue al baño, se vistió y se fue.La ausencia de otro cuerpo la hizo despertar, abrió los ojos yrápido lo buscó por toda la habitación “¿Juan?” “¿JuanManuel? “ 37
  38. 38. - Maldita sea, se fue este cabron – Dijo Maribel pasando dela excitación mas grande que un ser humano puede sentir ala desilusión mas compleja, el amor. No se explicaba por quéla hacía sentir así, como un objeto sexual al que usa y puedeirse.-Le faltó dejarme en la mesa de noche dinero - Susurrómientras se daba una ducha con agua caliente y jabónchiquito.Juan Manuel llegó a las tres y media de la madrugada a sucasa, abrió la puerta y se fue a bañar, acto seguido, fue a lahabitación de huéspedes y se durmió hasta las seis de lamañana.-Quiero que vayamos a terapia de pareja con la doctoraSalazar Juan Ma – Dijo María del Carmen mientrasterminaba de pasar su cereal en leche descremada.-De qué hablas por Dios mujer…- ¡De que hablo! ¡De que hablo, dime! Quieres intentarlo oquieres separarte e irte con la mocita que te estás comiendo.- Y dale con el cuento… - Dijo mientras se ponía de piecamino a la ducha. 38
  39. 39. - No me vas a dejar hablando sola… ¡Juan Manuel! – Dijocolérica mientras veía a su esposo desaparecer tras la puertadel baño. Fue a su habitación y tragándose sus lágrimas, sevistió con rapidez y partió rumbo al club privado del cualeran socios.María del Carmen estaba preocupada por todo lo que estabapasando de puertas para adentro en su relación. Esa tarde enel club, después de jugar nueve hoyos de golf rápido conRosita y María José, sus dos amigas de sociedad, se sentaronen una de las terrazas a tomar un refrigerio y hablar.- Oye María del Carmen, como has mejorado en tu juego. –Halagó melosamente Rosita- Gracias. Es que he estado tomando clases con el profesorGoyeneche. Es muy bueno…- En todo sentido… - Tercio maliciosa María José. María delcarmen abrió los ojos como platos y apuro un sorbo de agua.- No me mires así. Hablando sin tapujos… ¡El tipo es todo unmacho! ¿Le han visto esas manos? Si como tiene los dedos delargos tiene lo de abajo… ¡Que me enseñe lo que quiera! 39
  40. 40. - ¡María José por Dios! - Exclamó escandalizada María delCarmen. – Cállate que si nos llegan a escuchar quien sabeque pensaran de nosotras…- De mí que piensen lo que quieran. Es más, acá entre nos, lecuento que estoy saliendo con un chico divino que conocí enun bar de la 93 la semana pasada. Tiene como veinticincoaños y es puro fuego en la cama. Estoy feliz y plenamentearrecha y satisfecha.Rosita y María José estallaron en risas, mientras María delCarmen, nerviosamente, apuraba todo el contenido del vaso.Rosita se quedo mirándola y le dijo:- Y tu María del Carmen… ¿Tienes por ahí algún tinieblo?- No digas eso ni en broma Rosita.- No me digas que en todos estos años de matrimonio conJuan Manuel nunca le has sido infiel….- Jamás- ¡No te lo puedo creer! ¿En serio ni una aventurita?- ¡Por supuesto que no!- No… María del Carmen – dijo María José - ¿Y tú crees quetú esposo te ha sido fiel todo este tiempo? 40
  41. 41. -Por supuesto – Dijo María del Carmen apretando los puñoscon fuerza debajo de la mesa.-No sea tan bobita – Le contestó Rosita – Yo ya estoy masvieja y después de los cincuenta ya los hombres no tienen enmi la misma importancia y relevancia de otros años. Pero yoen mis tiempos, tuve mis enredos con otros tipos. Duranteun tiempo me sentí muy mal con Dagoberto, mi esposo. Perohace unos años me enteré de que este infeliz también teníasus aventuritas. De hecho por allá en la costa dejóembarazada a una de las perras con las que salía y tiene unhijo con esa puta. Cuando supe esto, me sentí muy bien deyo haber hecho lo mismo. Espero María del Carmen, que estono te pase a ti, claro está, pero te lo cuento, por si lasmoscas…- Yo confío plenamente en mi marido – Contestó María DelCarmen – Y el hecho de que a ustedes no les vaya tan biencon sus matrimonios no quiere decir que a mi me pase lomismo.- Cálmate mujer… ¡Solo estamos hablando! – Dijosuavemente María José - Solo te lo decimos porque el otrodía yo te vi con el profesor Goyeneche y pude percibir lamanera en la cual él te miraba mientras te enseñaba a jugarGolf. Deberías aprovechar y echarte una canita al aire…- No más señoras. Tema terminado. ¿Vamos al sauna? 41
  42. 42. - Si vamos – Dijeron las otras.Mientras se dirigían al sauna María del Carmen pensaba entodo lo que sus amigas le decían. El profesor Goyeneche nole era indiferente ni mucho menos. Pero de inmediato sesintió incomoda consigo misma. El solo hecho de imaginarserle infiel a Juan Manuel alertaba sus pudores. Pero por otrolado, la sospecha enorme de la infidelidad de su esposo,hacía que todo se pusiera en una balanza. Su cabeza era unacoctelera enorme, donde todo se le estaba revolviendo”- Bueno. Esta historia continuara mañana. Llueve en Bogotáesta noche de Octubre. Tenemos una llamada ¿Quién esta alaire?- Buenas. Soy Andrea- Hola Andrea ¿De dónde nos llamas?- Llamo desde Tunja- Tunja, en Boyacá. Un saludo a todos los oyentes de suemisora “Todas las voces” por allá. Dinos Andrea, ¿Qué te haparecido la radio novela?... 42
  43. 43. 4- Hoy es 5 de Octubre. Son las ocho y treinta de la noche.Sean bienvenidos a su sección “Los corazones ocultos”. Unsaludo a Harry, quien hoy esta de nuevo detrás del master ylos controles. Antes de continuar con su radio novela,queremos recordarles a nuestros oyentes de “Todas las voces”en Bogota que la calle 26 se encuentra cerrada por obras.Deben tomar la avenida 68 o la Avenida la Esperanza. Ahorasi, continuamos con nuestra historia. No olviden llamar ycomentarnos sus opiniones. Las líneas están abiertas.Continuamos:“La ciudad estaba fría como todos los días, porque todos losdías llovía. Se podían ver en los bares parejas ocultas detrásde las botellas de cerveza, la música que se revolvía con lossonidos de las gotas de agua cayendo poderosas como si elrío se hubiese volteado y estuviese lavando toda la ciudad.Barrios enteros se inundaban y miles de victimas de uninvierno sin precedentes sacaban a relucir lo más triste de supobreza en los medios de comunicación. El mundo seguíagirando ininterrumpidamente y la nueva moda entre las 43
  44. 44. chicas es ser anoréxicas, bulímicas, bohemias y los chicos yano saben bien ni que pensar. Venezuela, al mando de sudictador golpista se arma cada vez más y más y va llenandohangares y nadie en Suramérica sabe bien por qué y paraqué. Tras los ventanales grises se sigue esperando que el solvenga. Pero aún no aparece. Los días siguen corriendo por elcalendario sin problema aparente y en las noches, callejonesoscuros de barrios populares, esconden a uno o dosmuchachos encendiendo un porro a escondidas, cobijadospor la complicidad de la noche fría en la capital. Llueve ytodo parece igual, en Bogotá.Liliana estaba pensativa. Soñaba miles de cosas que no tieney quiere conseguir, mientras su mentón recibe su rostroromántico y distraído asomado en el mostrador de lapapelería cuando recibió un mensaje de texto de Sebastián.Le decía que pasaría a recogerla al trabajo al caer la noche.Liliana se puso eufórica y se encerró casi media hora en elbaño a retocarse mientras Augusto le cubría la espalda en suestación de trabajo, razón por la cual, se ganó un fuertellamado de atención de su supervisor, por no estar en laestación de él. Liliana se despojó del uniforme y salió conunos jeans descaderados, una blusa blanca corta de tiras yuna chaqueta negra de cuero encima. Augusto sintió como el 44
  45. 45. corazón le daba brincos mientras ella se acercaba. Sacó unespejo pequeño y con el lápiz labial retoco sus ya perfectoslabios. Le dio un beso que le marco la mejilla a Augusto ysalió del trabajo. El chico se quedó husmeando por el granventanal de la papelería cuando vio un coche lujoso que sedetuvo para recogerla. No pudo contenerse. Se fue para labodega a llorar como un niño tonto. Esa mujer jamás seriapara él. Finalmente, ese beso en la mejilla seria la mejorsensación que sentiría de ella. El solo era un tonto. Y eso eraterrible.Sebastián Y Liliana salieron a caminar por las calles esanoche. La luna parecía una lengua inmensa que lamíacariñosa el firmamento y los corazones de los dos seencendían con la mutua compañía. En algún momento eltomó su mano y Liliana a pesar de ser tan dura y practica encuestiones amorosas, sintió algo que hacia mucho no habíasentido. Era amor. Era ese presentimiento de que las cosastomarían un rumbo distinto y por primera vez, en muchotiempo, dejó que esas sensaciones fluyeran libres en suadentro. Después entraron a un bar cualquiera y entrecervezas y cigarrillos le arrojaron leña a su pasión y fueinevitable terminar de nuevo en el apartamento de Sebastiánhaciéndose cosas sucias, pero deliciosas, hasta el otro día. Las 45
  46. 46. citas se empezaron a volver mas frecuentes y a pesar delclima, sus almas siempre estaban en verano. Y en una de esasmañanas Liliana preparó un delicioso tinto bien cargado,prendió un cigarrillo, saludo a sol que eufórico le daba losbuenos días y se dispuso a abrir las ventanas de suhabitación. ‘‘Es hora que el viento se encargue de limpiar elpolvo” El amor ya se había encargado las noches anterioresde limpiar su alma. Y en el fondo, ella ya lo sabía.Abelardo llamo a su oficina a Juan Manuel. Le dijo que elperiódico estaba invitado a unas conferencias a las cualessolo asistían ciertas casas editoriales seleccionadas y como élno podía asistir, deseaba que él tomara su lugar. Juan Manuelal principio no estaba muy convencido, pero finalmenteacepto. Apartarse unos días de su casa y de Maribel era unabuena idea. Necesitaba tiempo para él, tiempo solo para él.Finalmente vio el lado más positivo y alistó todo para el viaje.María del Carmen lo tomo con sospechas, como todo lo quehacia su marido, pero al final se convenció, después deaveriguar por su cuenta y confirmar que todo lo que él ledecía era cierto. Maribel no fue avisada. Simplemente partióal exterior sin despedirse. 46
  47. 47. María del Carmen fue a acompañarlo al aeropuerto junto consus hijos. De regreso a casa, ella también estaba encantadacon la idea de tener unos días de reflexión y soledad.Obsesionada con el tema de la infidelidad, decidió sentarse ala tarde siguiente frente al computador y tratar de capturar lamayor información posible sobre el tema. Encontró el blogde una reconocida escritora colombiana que publicaba enuna de sus entradas algo al respecto. Decía así:“La infidelidad comienza con una pequeña fuga de unengrane para convertirse en una pieza que debe sercambiada.Llamo engranes a:- Sexo- Comunicación- Admiración- Amor- Atracción- Detalles tangibles e intangibles- Tiempo 47
  48. 48. Se encuentra un amante o se deja el anillo en casa parasalir a navegar por las aguas de una discoteca porque loque tenemos en casa ha dejado de lubricar uno o variosengranes. Usted dirá: La solución no es montar cachos,es terminar la relación y no engañar. Pero le confiesoalgo mi querido amig@ que algunas mujeres - O todas -Jamás soltarán una rama mientras no estén 100%seguras que a la que se van a sujetar está firme y nohabrá remordimientos... de ninguna índole. La mujer nopuede sobrevivir con solo sexo, solo amor o detalles sintiempo para compartir. Siempre es necesario unequilibrio para que todo ruede sin problemas, sin fugas.Los amantes... hay los amantes.Jugar al gato y al ratón es interesante hasta ciertopunto, pero a diferencia de los hombres, las mujeres enel momento que le abrimos la puerta a una aventuranetamente pasional, le aseguro amig@ queterminaremos con el corazón enamorado y con el alma apunto de desvanecer. Solo me resta decirle que le haga elamor a su pareja como jamás lo ha hecho, le susurre quela ama y retome los días de Idilio, que según expertos enel tema del amor, solo dura 3 meses... 48
  49. 49. Auch... ¿Será?El idilio o enamoramiento se alimenta, pero no espereque le diga cómo, porque yo creo que no hay que dar elpescado, sino enseñar a pescar...”María del Carmen quedo impactada con el artículo. La razón:Muy sencilla. Desde la charla que había sostenido con susamigas en el club la tarde anterior, la idea de tener algoparalelo a su matrimonio con el profesor de golf le rondabala cabeza, a pesar de que ella trataba de ahuyentar esosmalos pensamientos. Pero era inútil. Tenia que verlo una vezpor semana para sus clases y desde que su amiga le dijo queél la miraba de forma “Especial” Ella sentía un cúmulo desensaciones extrañas cuando estaba con él. Apago sucomputador y se dirigió a su cuarto. Se sentó en la ampliacama matrimonial y tomó una foto en la que aparecía junto asu esposo en unas vacaciones anteriores. Decidió que en vezde estar pensando en necedades adolescentes, iba arecuperar el amor de su esposo. La idea la emocionócompletamente. Esperaría impaciente la vuelta de JuanManuel para darle marcha a su plan. 49
  50. 50. El avión despegó pasadas las cuatro de la tarde. Juan Manuelse reclinó en su amplia silla de primera clase y le pidió unaalmohada a la azafata. Maribel estaba siempre en su mente,taladrando sus pensamientos, sus deseos, su corazón. Sesentía agotado mentalmente de tanto pensar en todo ydecidió mandar todos sus pensamientos a la mierda. Estaríaausente una semana la cual aprovecharía para poner sucabeza en orden. Él sabía bien lo que tenía que hacer: Teniaque dejar a Maribel, antes que el jugar con fuego, lo quemaravivo entero. Se distrajo observando las nubes que formabanfiguras abstractas por la ventanilla y recordó su infancia. Elbuen ejemplo que siempre le dio su padre. Los sabiosconsejos de su madre. Sintió vergüenza por ellos. ¿Qué diríande él al verlo en las que andaba últimamente? Recordótambién a sus hijos. Había mucho en juego y del otro lado…¿Qué tenia? Maribel era una mujer hermosa, atractiva y nopodía negar que la pasaba bien a su lado y sentía cosas. Peroen el fondo sabía que no era verdadero amor. Era uncapricho. Una obsesión. Una cosa es estar enamorado y otramuy distinta, el estar “Encoñado” Y eso era lo que le pasabacon Maribel. No podía creerlo. Hacia solo unos minutos queel avión había despegado y ya estaba empezando a pensarcon total lucidez. No cabía duda: Ese viaje era su mejordecisión, pensó, mientras caía en un profundo sueño. 50
  51. 51. - ¡Este hijueputa se fue sin despedirse! - Grito en el baño desu trabajo Maribel cuando descubrió que Juan Manuel estaríaausente una semana fuera del país. No podía creer que nisiquiera se había tomado la molestia de regalarle unallamada, una puta llamada avisándole que estaría afuera delpaís. Se sentía como una tonta. ¿Qué derecho tenia ella demolestarse por eso si al fin de cuentas el no tenia ningunaobligación para con ella? Lloró. Lloró con la amargura de unamujer enamorada que se siente utilizada y menospreciada.En medio de los sollozos y la vista nublada por las lágrimas,empezó a vislumbrar su realidad. Su nueva realidad. Sutremenda verdad: Era solo una amante y ese amor que sentíapor ese hombre prohibido, no tenía futuro. Sentada desdeesa nueva premisa saco de su bolso su agenda y una pluma yescribió, para quién, no lo supo. Solo era terapia.Simplemente terapia.“Todo sigue igual. Mis ojos abiertos. Bus. Trabajo. Lasllamadas de él. Trabajo. Bus. Casa. Televisión. Libro.Otra llamada de él. Motel. Cama. Sexo. Ojos cerrados… 51
  52. 52. No puedo ser tan injusta con mi vida, porque sino fuerapor mi trabajo que ocupa mi tiempo, estaría loca,desesperada. No me imagino estando todo el díaaguantando los sermones de mi madre, ni encerrada enun apartamento pequeño, esperando que Juan Manuelme de algunas limosnas de compañía, de paso a su casa,a estar con su esposa e hijos. No quiero eso para mí. Noquiero. Todo es tan incierto en esa parte de mi vida…Yaquiero dejar cerradas las puertas de mi corazón y de mialma para él. Ya quiero dejar de pensar y pensar en unfuturo incierto a su lado. Ahora, él se está convirtiendoen una resignación para mí. Ya no más a esa loca maníade entregarme a él después de una llamada de cincominutos o menos. Poco a poco las fuerzas por tratar dellevar esta relación se agotan. Ironías de esta vida:¡Cuanto quise estar con él! Y ahora que lo tengo, de laforma que sea, me hace daño… Ironías… Este día fue undía de grandes y pesadas verdades. Este día misequivocaciones cometidas en mi pasado y mi presentetomaron venganza y entendí sus consecuencias... Acáestoy, recogiendo mi mala cosecha...Lo único que ahorame pregunto es si quisiera devolverme y no cometerlosde nuevo. Los fantasmas se sientan en mispensamientos, la soledad ahora rodea mi vida, la 52
  53. 53. incertidumbre es la que está en mi rostro...La nada... lamonotonía...La falta de amor verdadero. En  fin eldolor…” Maribel, sentada en el inodoro aun y con el maquillajecorrido de tanto llorar. Leyó y releyó esas palabras variasveces. Decidió que las pasaría en limpio y se las entregaría aJuan Manuel, a manera de despedida. Despedida definitiva.En ese instante sonó su teléfono celular. Con manosnerviosas lo buscó entre el desorden de su bolso. Esperabaque fuera Juan Manuel, lo deseaba con todo su corazón. Laestaba llamando a explicarle por qué se había marchado sindespedirse siquiera. Todo estaría bien. Su carta ya no tendríamas sentido y la podría arrojar al caño sin pena alguna.Contestó acelerada. Pero no era quien ella creía. Era Rodrigo,el tipo con el que había estado la última vez que salieron consu amiga Liliana. La llamaba para invitarla a bailar un rato.Claro, esa llamada en realidad era para ir a “Acostarse” conella un rato. Tenía su teléfono celular en una mano y la cartaen la otra. Decidió no aceptar la invitación e irse a su casa.Por primera vez en mucho tiempo, estaba pensandoverdaderamente en ella misma. Se valoro un poco más. Sepermitió amarse a si misma. Y eso por alguna extraña razón,la hizo sentirse un poquito mejor.” 53
  54. 54. - Gracias por los mensajes recibidos el día de hoy al e-maildel programa. Un saludo especial a Teresita, en el LíbanoTolima quien nos dice que no se pierde nunca nuestroprograma. A Francisco en Valledupar, a Miguel Albeiro, enBogotá, a Silvina quien nos escribió y nos dice que vive enMiraflores. Pregunta ¿Cuándo van a venir por acá? Muypronto, querida Silvina. Y un saludo a todos los que nosescribieron. No alcanzamos a leer todos los mensajes perolos llevamos en nuestro corazón. Nos despedimos por estanoche. Soy Mariana y los dejo con la canción “Usted” DeRicardo Arjona. Buenas Noches…. 54
  55. 55. 5- Hoy es viernes 6 de Octubre. Llueve y llueve en Bogota. Sivan a salir, abríguense bien. Continuamos con nuestrahistoria:“Augusto salió corriendo de su casa. “Puta... se me estáhaciendo tarde... Pensó acelerado. Se bajó del primero delos buses que tenia que tomar para llegar a la papelería.Camino hasta la estación de Niza Calle 127, ya el estrés quecreyó dejarlo en los sueños de su cama, empezó nuevamentea despertar. Se activo como un switch en el momento en quevio la estación infestada de gente esperando poder irse deuna buena vez a sus lugares de trabajo o estudio. Se ubicódetrás de más de 15 personas que estaban esperando su turnopara treparse todos al bus rojo como monos. Aquelarticulado, calificado por muchos gobiernos de otros paísescomo la invención del transporte urbano, es para losbogotanos la forma más abusiva de como el alcalde robabaen la cara de todos la sudada plata que se ganaban.Simplemente porque en las horas pico, este invento es 55
  56. 56. totalmente insuficiente. Absolutamente todos los buses queparan, están completamente llenos, no hay forma de subirse,simplemente los que están en las estaciones pueden ocuparel espacio que deja uno o dos pasajeros que desembarcan.Augusto deseaba que todos estos próceres utilizaran esetransporte muy a las 7:30 am. Haber si todavía les parecía lamejor solución al problema de la movilidad en sus ciudades.Esta invención del transporte urbano saca de los bogotanosla violencia indígena que todos llevan dentro. Cada vez quepara un rojo, todos empiezan a mirarse como enemigos, sepegan más y más los unos a los otros, simplemente paratomar ventaja y poder meterse como sea al bus. Augustotambién tenía ya sus tácticas para ingresar, después de casiun año de usarlo, los 5 días de la semana a la misma hora, yaera todo un maestro. El problema aquel día era el tiempo.Últimamente andaba de capa caída con su supervisor porestar cubriendo a Liliana en los turnos, por quedarsedormido en su trabajo victima de tanto estudiar y trasnochar,y por estar pensando en Liliana. En su amor imposible. Sabíaque las llegadas tarde, se sumarian al coctel molotov queamenazaba con expulsarlo de una sola explosión de sutrabajo. Después de esperar más de 20 minutos, por fin logrotreparse al articulado. Iba totalmente comprimido, como unaficha de tetris, sin poder sujetarse de nada ni de nadie, con el 56
  57. 57. cabello de una señora en su cara, sintiendo el culo de unhombre en su cintura, con una tonta niña a su ladoizquierdo, mascando chicle y mirando mal a todos porhaberse metido a las malas al bus, con un tonto escuchandotras de él a todo volumen su impedida música de Emo. Conlas frenadas inesperadas del bus. Etcétera, etcétera.Finalmente el bus llega a su destino. Augusto tardo en salir,ya que en esa estación de destino hay mucha genteesperando entrar. Después de abrirse paso utilizando sushombros y murmurando mil obscenidades ha vueltototalmente el estrés. Vuelve a preguntarse contrariado, lomismo de siempre: ¿Por qué diablos todos los días me trepoa esta lata roja, pago más y salgo totalmente indispuesto?Mientras espera que cambie el semáforo para pasar ycaminar a su trabajo, se hace la promesa de madrugar más elpróximo lunes para irse en un bus no articulado y no en esalata. Promesa que por supuesto, nunca puede cumplir.Finalmente llega a la papelería, cuarenta minutos tarde,estresado y para colmo, Liliana hablando detrás delmostrador con el noviecito que se consiguió. Entró sinsaludar y fue directo a cambiarse. Al salir de los vestidores, eljefe de personal lo llama y lo interna en su oficina. Le regañahasta de lo que no tiene la culpa y le hace firmar el segundomemorando, más el compromiso. Una llegada tarde mas, una 57
  58. 58. queja más sobre su trabajo, y eso será todo. Será despedidocomo un perro de la papelería. Al salir de la oficina del jefede personal, Liliana lo llamo entre susurros para que lecubriera el puesto diez minutos mientras iba a comprar unatarjeta para recargar su teléfono celular, pues debía llamar aSebastián al mediodía. Augusto sintió en ese instante quehabía llegado al límite. Algo estalló en su mente. Su miradase encegueció, y le grito, delante de todos:- ¡Vaya coma mierda! ¡No me joda más la perra vida! Y se fuellorando para la bodega, dejando a todo el mundo con laboca abierta, en especial a Liliana.Juan Manuel estaba en aquella ciudad de Estados Unidossolo. Caminaba por las avenidas repletas de luces. Llenas degente. Inundadas de ruido. Caminaba y se atrincheraba lomás que podía en su abrigo oscuro. Pensaba en muchascosas. Pensaba en su familia. Pensaba en su trabajo. Pensabaen Maribel. El sentía cosas por ella. Pero no estaba seguro deque decisión tomar al respecto de esa relación. Ella eramucho mas joven. Mas libre. Más peligrosa. Esas cosas enparte lo atraían y en parte lo espantaban… “Todosnecesitamos amor” Pero el no pensaba eso por el mismo, 58
  59. 59. pues ya lo tenia en su casa y de sobra. Lo hacia por Maribel.Todo empezó como un juego tonto. Él se dejó llevar por lashormonas y terminó cayendo seducido por su aroma, por sucabello, por su cuerpo ardiente. Pero después descubrió a lamujer que había detrás de todo eso y empezó a sentirsecomo un tonto enamorado. Creyó que era amor, pero los ojosde su esposa lo hacían replantearse todas esas cosas. Seempezó a sentir mal por él, por su esposa y por Maribel. Laveía tan sola. Detrás de esa imagen que intentaba proyectarlede una chica descomplicada, él adivinaba una niña temerosay con una necesidad de dependencia enorme. Él veía detrásde sus ojos claros, otros ojos más lumínicos. Era casi como sipudiera verle el alma a su amante. Y ahora estaba en laencrucijada de los perdedores. Porque sabía bien quecualquier decisión que tomara, le traería perdidas. Lastimaríaa alguien. Se lastimaría él mismo. Tomó un taxi y se dirigió alhotel donde se estaba hospedando. Entró de inmediato a laducha. Dejó que el agua caliente corriera por su cuerpo. Sesintió cansado. Se sintió una mierda. Luego se sentó en unsillón enorme y sirvió una copa de vino, encendió uncigarrillo y coloco una emisora de jazz. Dejó que las notas delpiano llenaran la habitación, a la par del humo que ibaaspirando, lenta, pero decididamente. La luna asomo enormey él se quedo observando esa luna nueva que parecía 59
  60. 60. alumbrar como si estuviese zumbando. Él sabía que no podíacontinuar así. Él no era un hombre de muchas mujeres. Noestaba curtido en el romance extra-matrimonial. Él no era deesos, pero se comportaba como uno. Se quedo observando lacopa de vino, casi vacía y sintió rabia. Quería tirarla contra lachimenea y que esta se hiciera añicos, pero esa no era lasolución a sus problemas. Con eso no iba a enmendar nada.Él era un hombre y tenía que hacer lo correcto. No había deotra. Juan Manuel sabía que tenía que hacer, lo que tenía quehacer. Salió al balcón y percibió que el ruido prácticamentehabía desaparecido. La calma de la medianoche inundotodos los lugares de aquella ciudad extraña, pero por eseinstante, la sintió como si fuese propia. Pudo escuchar elviento que corría levemente por sus orejas. Una brisadelicada caía sobre sus manos y su piel. Pensó en que tal vezestuviese lloviendo en su país y se sintió conectado con todo.Sintió amor por toda la gente que había pasado en su vida.Por su familia y por Maribel. Pero entonces apartó su imagende sus pensamientos y encendió otro cigarrillo. Mañanavolaría de vuelta a su país. Las gotas se empezaron a hacermás gruesas. Fumó con rapidez y se entró de nuevo a lahabitación, cerrando la puerta del balcón tras de si. 60
  61. 61. Maribel estada sentada sola en la mesa de su casa. Estaballoviendo torrencialmente. Pero a ella nada le importa. Sumirada está perdida. Está mirando a la nada en realidad.Solo podía pensar: “¡Me doy por vencida! Todavía tengomucha esperanza y ganas de salir adelante. No mimaré alpasado. Lo hecho, hecho está y allá debe quedarse todo.Incluyéndolo a él. Se que no será fácil ni rápido, pero tengoque mirar hacia adelante. Sin arrepentimientos, sin lágrimas,la vida sigue y no hay nada más que aprendizaje atrás. Lafrase que mas encaja en este momento en mi vida es: Parabien o para mal se terminó. He tomado la decisión. Daréautónomamente un giro crucial a mi vida. Desde ahoraapostaré nuevamente a ser feliz. Al fin y al cabo la vida escorta para matarla así de feo por un amor sin futuro. Quierogritarle al mundo que estoy acá, con días hermosos por veniry con todas las ganas de ser feliz. He decidido seguir eso quellaman instinto. Y él….él fue el que decidió por mí... y yo hedecidido escuchar mi alma… Es ella la que habla por míahora. No puedo seguir así. No puedo. Juan Manuel me estavolviendo mierda y si no paro ahora, voy a terminar muymal. Siento que lo amo, pero no hay caso. No hay caso…”Algunas lágrimas se colaban intrusas en sus ojos mientraspensaba estas cosas. Afuera el mudo seguía moviéndose. Lascalles vacías por el invierno. Los autos salpicando todo a su 61
  62. 62. paso. Maribel deseaba que esa misma lluvia que mojaba laciudad también lavara y curara su pena de amor. Recordó eldía que entró a trabajar como recepcionista al periódico. Laprimera persona que vio pasar frente a ella fue justamente aJuan Manuel. Ella se quedó mirándolo impactada. Amor,pasión a primera vista. El tampoco pudo quitarle los ojosencima y una sonrisa cómplice abrió el camino de lo quevendría después para ambos. Nunca se imagino ella que todoterminaría así. Nunca supuso que sentiría dolor por algo quesolo parecía una aventura y ya. Ella, acostumbrada a que loshombres la persigan y le rueguen, estaba ahora del otro lado.Pero así son las reglas del destino y del amor. Recordó laprimera cita con Juan Manuel. Ella, nerviosa y turbada. Él,torpe y charlatán. Pero le encantaba su presencia y sucompañía. Ese día fueron a comer, a bailar y a la una de lamañana, la llevo a un pequeño bar a tomar algunas copas devino. Ella sabía bien que él era un hombre casado, pero no leimportó nada y terminó dando más de si de lo que debía.Compartiendo vidas que no se viven juntas. Cazandomiradas escondidas en el trabajo, llamadas secretas entre losdos. Y no le importaba nada. Pero siempre se sentía mal. Ellaquería ser la mujer de Juan Manuel. No quería estar en unsegundo lugar. Pero sabía también tremendamente que esoera prácticamente imposible que pasara, por más que tratara 62
  63. 63. de acallar la voz de su conciencia que le decía: Eso esta mal.Y ahora, era victima de esa maldición de volver a amar lo quese quiere perder para siempre. Odiar, amar, sufrir. El eternocirculo vicioso del mal amar. El amor es el estado humanomas parecido a la droga: Te dopa, dejas de ver la realidadpara construir la tuya, así muy dentro de ti sepas que no va aningún lado. Y Maribel lo descubrió. Allí estaba él, rondandosus pensamientos. Allí estaba, convertido en un númerotelefónico, en una llamada, en una foto, en un anhelo, en unsueño. El amor es doloroso, porque cuando elenamoramiento se va para darle paso a la realidad de lasituación, los verdaderos rostros se dejan ver, la verdadempieza a asomar implacable y los problemas setransforman en olas que amenazan con tumbar el amor delalma, de la cabeza, de la cama y ahogarlo todo. AhoraMaribel estaba allí, como un cuadro triste enmarcado endepresión. No quería salir de casa. No quería hacer nada.Quería hacer su duelo amoroso sola, como un preso enalcatraz que trata de calmarse en su encierro que no termina.Y todo porque no se despidió de ella antes de salir de viaje.Pero ella sabia que había más detrás de eso. Ni una llamada.Ni un gesto amoroso. Era como una montaña rusa deemociones: Un día todo era espectacular. Luego veníanvarios días de total hermetismo e indiferencia. Y así había 63
  64. 64. sido su idilio todo ese tiempo. Eso no era amor real. Eso eraun amor falso. Era hora de abrir los ojos. Todo sederrumbaba a su alrededor, y ella lo veía claramente. Elmundo dejo de ser blanco y negro para ella. Ahora todo teníaun matiz gris, que hacia que todas las demás cosas perdierancolor.La semana de viaje de Juan Manuel finalmente paso. Ese díaMaría del Carmen se había levantado con una hermosasonrisa en su rostro. Su amado llegada de viaje después deuna larga semana fuera del país.- Buenos días señorita María del Carmen, ¡Hoy está másradiante que nunca! – Dijo su asistente entregándole su tintobien cargado esa mañana en la floristería.- Buenos días! ¡Si Gracielita, hoy me siento súper feliz! por finllega mi marido de viaje.Ese día María del Carmen tuvo tres eventos, dos fiestasfamiliares y un almuerzo de negocios que decorar. No parabade ver el reloj. Tenía el tiempo contado; debía confirmar alrestaurante el domicilio de langostinos al ajillo, ir a la cita enel salón de belleza, recoger a los chicos del colegio y el 64
  65. 65. vestido a la tintorería. Esa noche empezaría la re-conquistade su amado Juan Manuel.Las horas pasaron y la noche finalmente se dejo ver. La mesaestaba lista, velas sin prender, dos copas para vino, dos platosy cubiertos. Ella estaba realmente hermosa, vestido negrocorto, medias veladas, tacones altos, cabello liso, maquillajesuave y el perfume que a él le gustaba cuando eran noviospor todo su cuerpo.- Hola. Ya llegue, voy para el apartamento. – Dijo JuanManuel por el teléfono celular.- ¡Hola mi vida! Acá te espero…Después de media hora, la puerta sonó, Los chicos corrierona abrir y María del Carmen se retocó el labial.- Hola - dijo él mientras la abrazaba y le daba un beso.- ¿Quieres comer?- No todavía, aunque llegue súper molido, debo trabajar unrato.- Ah…Ok… 65
  66. 66. Juan Manuel se quitó su chaqueta, desajustó un poco sucorbata, sacó su Laptop y se sentó en el sofá de la habitaciónmatrimonial a trabajar. Mientras tanto, María del Carmenlavó algunos trastos que estaban en el lavaplatos, pusoalguna ropa en la lavadora y acostó a los chicos en susrespectivos cuartos. Cuando llego, Juan Manuel seguía igualde concentrado.- ¿Quieres cenar ahora amor?- ¿Ah? - Dijo él sin quitar los ojos de la pantalla de su laptop.- Que si quieres comer...- No, no, come tú si quieres y me dejas en el horno.María del Carmen no podía creer lo que estaba pasando,añoró por tanto esta noche, la planeó una y mil veces... queestaba completamente enojada, desilusionada, triste... ¡Noera posible! ¡No era justo!Jamás se imaginó que esa noche se sentaría sola a la mesa acomer el plato favorito de su marido. Jamás se imaginó quetomaría 3 copas de vino y fumaría sola 5 cigarrillos.Volvió a la habitación, y Juan Manuel seguía trabajando. 66
  67. 67. Fue al baño y mientras lágrimas corrían por sus mejillas, sequitó los aretes, el collar y empezó a desmaquillarse. Estabarealmente desilusionada, su marido ni siquiera se habíapercatado de cómo estaba vestida.- Te dejé tu comida en el horno, me dormiré.- Gracias amor, ya casi termino…María del carmen se mordió el puño y siguió llorando ensilencio hasta quedarse dormida. Tuvo pesadillas aquellanoche. Su matrimonio estaba peor de lo que ella imaginaba.- ¿Tienes algo María C?- Por qué lo dices… no nada- Hummm......... te veo pensativa, no te caería mal irte al spaa ver si te distraes un poco más.- Gracias, lo tendré en cuenta – dijo María del Carmenmientras recogía los platos del desayuno –Juan Manuel llegó un poco estresado al periódico, habíaolvidado lo que era conducir en esa caótica ciudad y jamásse imaginó que al voltear su mirada y ver a Maribel iba asentir ese corrientazo que solo lo había sentido con suprimer amor. 67
  68. 68. Paso rápido, alzo su mano y dijo “buenos días gente” Maribeltambién sintió ese corrientazo cuando escuchó su voz, perono alzó el rostro, solo contesto: “Buenos días doctor”Esa mañana ella había llegado mas temprano que el resto desus compañeros, entró a la oficina de Juan y dejó un sobreencima del escritorio con lo que había escrito en el baño desu trabajo. Terminó la carta con un: “Gracias por todo y pormas que te ame es necesario que esto termine porque meestá lastimando demasiado”Juan lo leyó más de una vez y sabía que era lo mejor, aunquele dolía mucho saber que era el fin de esta aventura.Ese día estuvo más gris que nunca para los dos. Maribelintentó dejar de pensar en él pero tenía mucha curiosidadpor saber que pensaba sobre su carta.Cuando llego del baño ya para irse vio en la recepción unpaquete con un papel hermoso y una tarjeta que decía sunombre – De: Juan Manuel Para: Maribel – lo abriódelicadamente y encontró un hermoso bolso negro de Dolce 68
  69. 69. and Gabbana. ¡No podía creer que tenía uno original!Cuando vio el interior del bolso había un papel que decía:- Tienes razón hermosa, es mejor que dejemos las cosashasta este punto, muchas gracias por tus palabras y porel aroma de tu perfume en el papel, te quiero, te quieromucho Maribel Sus lágrimas recorrieron sus hermosas mejillas y lo poco quele quedaba de su corazón se rompió mientras corría alparqueadero con la esperanza de encontrar el carro de JuanManuel, pero no estaba… No aguanto más y mirando el cielonublado, lloro, lloro y lloro.- Señorita ¿Le pasa algo?- No, señor Ismael, tranquilo.- Ok señorita si quiere la llevo a su casa o déjeme y laacompaño a tomar el bus- No, tranquilo quiero caminar, en verdad, muchas gracias.- Ok, espero que todo este bien, sabe que la estimo muchoMaribel – Terminó diciendo uno de los mejores editores delperiódico – 69
  70. 70. Caminó por más de una hora y media y sin saber cómo, llegóa la papelería donde trabajaba su mejor amiga.- Hola Augusto ¿Está Liliana?- Hola… si esta en la bodega ya sale.- Hummm...…Gracias.- ¡Qué hubo amiga! ¡Que hace acá! Qué le pasa, ¿Porqueviene así?- Hola nenita… ¿A que hora sale? Quiero hablar con alguiensino me le tiraré a un carro.- En 10 minutos salgo, espere le traigo una agüita aromática yahora mas tarde me cuenta.- Gracias, oiga y que tiene Augusto que me contestó más feocuando le pregunté por usted…- Ah no sé… Ayer me trato mas mal y no le hablo y ya, muchobobo, yo era su única amiga y ahora se quedo solo.Las dos amigas fueron a un café que quedaba cerca de lapapelería y al son de un buen capuchino y una caja decigarrillos, Maribel le contó esa trágica semana que tuvo quepasar sin Juan Manuel y lo que había ocurrido este día. 70
  71. 71. - Hay amiguita, hizo bien… ¡Usted se merece un tipo mejor!¡Mírese! Usted es una mujer muy, muy bonita Espere y veráque le voy a decir a Sebastián que le presente un amigo.- Que va Liliana yo no quiero a nadie, yo lo quiero a él.- ¡No Maribel! ¡Usted no puede seguir dándole sexo a cambiode nada! Usted está para que la amen…Cuando llegó a su casa, Maribel decidió sacar todo ese dolorque tenía adentro y por eso, tomó un cuaderno de lindashojas, un esfero y dejó que se desahogara su alma:Acá estoy, en mi habitación completamentedesordenada. Cama sin tender, ropa tirada por el piso,vasos esparcidos por toda la habitación, un cenicero, alcual no le cabe una colilla más y yo, con mi almaperdida...Heme acá, rompiendo mi pasado, nuestro pasado.Intentando desaparecer tú recuerdo.¡Hoy me propuse empezar a olvidarte! ¡lo juro! Te estoyolvidando Juan Manuel…A quien quiero engañar, por mas que rompa los objetosque te pertenecían, por mas que borre cualquier vestigio 71
  72. 72. tuyo, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, cadamomento sexual. No puedo sacarte tan fácil de micorazón y de mi alma...Eso tomará tiempo, así esté con mil hombres parausarlos como jabón y estropajo, ahí estás... sentado,viéndome y riéndote en mi cara…Después de escribir, se acostó con su bolso nuevo como sifuera un muñeco y se durmió abrazándolo.”- Mañana sábado se estará presentando el circo de LosHermanos Gauchos en el Coliseo Central. Si quieren pasesdobles para asistir, solo tienen que llamar en la siguientehora y contestar nuestra trivia de la radio novela. Esta muyfácil. Facilísima. La pregunta es: ¿Como se llama la mejoramiga de Maribel? Las líneas están abiertas. Llamen ya.Mañana continuaremos con nuestra radio novela. Volvemosdespués de estos comerciales… 72
  73. 73. 6- Hoy sábado la rumba es en el parque de la 93 con el grupo:“Son Cubano Project” Que se estará presentando en exclusivaen la discoteca “Matrix” Nosotros continuamos acá, estanoche fría de fin de semana. Soy Mariana, en la locución, yesta historia continua así:“Liliana continuaba mientras tanto con su idilio amoroso.Sebastian era más de lo que ella podía llegar a pedir. Legustaba físicamente, tenia dinero, posición social. Todoestaba bien entre ellos. Ella sentía que él la amaba y porsupuesto, ella estaba entregada en cuerpo y alma a él. Habíapasado poco tiempo desde el día que lo conoció, pero esopara ella no importaba. Él había demostrado ser el hombreindicado y eso era suficiente. La había llevado a un par dereuniones y fiestas con los compañeros del trabajo de él y lahabía presentado oficialmente como “La novia”. Ese titulo legustaba. La hacia sentirse importante. La hacia sentirsequerida, por lo menos una vez en su vida. Lo que Liliana nosabía era que Sebastián en ese momento tenía la mente en 73
  74. 74. otro lugar. Eso es lo malo de conocer nada del pasado de lapareja con la que uno está. Pues, en años anteriores,Sebastián había tenido más de una aventura sexual, y lo máscurioso, es que no había sido solo con mujeres. Sebastián,por algunos años, mantuvo una doble vida: Era bisexual.Aunque ser bisexual no tiene nada de malo o de censurablepara esta sociedad acostumbrada a los cambiosgeneracionales y a la complacencia de libertad depensamiento, palabra, obra y omisión, el tener un ritmo devida sexual agitado y sin protección, si lo es. Y Sebastián ensus años universitarios había pecado bastante de ese mal.Encuentros casuales con chicas ebrias y encuentroshomosexuales con hombres en lugares de la zona LGBT de lacapital habían puesto en riesgo su salud física.Año y medio antes de conocer a Liliana aquella noche en elbar, en donde estaba con Maribel, Sebastián había sostenidouna relación bastante tempestiva con otro hombre llamadoDiego, con el cual terminó definitivamente ante lapromiscuidad de éste. Desde ese momento, decidió que noquería continuar con este ritmo de vida y convino consigomismo que las mujeres le gustaban de manera autentica y el 74
  75. 75. estar con hombres, fue más un juego de ruleta rusa de susexualidad y no quería continuar mas con esa vida. Alejandola confusión de su cabeza volvió a una vida totalmenteheterosexual y tiempo después, conoció a Liliana. Una nocheentre semana Sebastián estaba sentado frente al computadorde su casa chateando con una amiga cuando recibió unmensaje de su excompañero sentimental. Sorprendido, puesno había tenido noticias lo saludo y después de cruzarsealgunas palabras amables por el chat, Diego le pidió unencuentro personal, pues necesitaba comentarle unasituación muy delicada. Sebastián se rehúso de inmediato,pero entonces recibió una llamada a su celular. Era Diego.- Necesitamos hablar. Es importante.- Mira Diego – Dijo Sebastián – Ya lo que había entrenosotros es parte de mi pasado y así debe quedarse. No mejodas más.- No. Es que tú no entiendes. Tenemos que hablar. Estoymal…- ¿Y a mi que putas me importa?- Sebastián. Tengo sida. 75
  76. 76. Un silencio fue toda la respuesta del otro lado de la línea.Sebastián estaba petrificado. El había tenido mucho sexo conél, sin protección.- Sebastián… ¡Háblame! Tienes que hacerte la prueba. Puedesestar infectado también… - Y se deshizo en llanto porteléfono. Sebastián colgó. Se quedó allí, sentado, mirando ala pared, completamente ido, como una película de cine quese termina y se apaga el monitor…María del Carmen Llego esa mañana al club mas tempranoque de costumbre. Llevaba en la cajuela del auto los palos degolf y quedó de encontrarse con el profesor Goyeneche parauna clase guiada a través del campo. Desde la llegada de JuanManuel del viaje estaba sentida y deprimida. Él estaba comoausente y ella había perdido todo ese impulso de reavivar sumatrimonio ante la indiferencia de su marido. Sentía quehiciese lo que hiciese, para él, ella ya no era importante.Encontró al profesor parado en el tee de salida del hoyo uno.Se saludaron y empezaron a jugar. Él le hablaba, pero ellaestaba totalmente distraída. Media hora después, el profesor 76
  77. 77. se dio cuenta que ella no estaba mentalmente allí y lepreguntó que le ocurría.- Nada profe. Problemas que no faltan…- ¿Una mujer tan bonita como usted con problemas? No lecreo- En serio. Que pena con usted hacerlo madrugar para laclase pero…es que no estoy para esto hoy.- No se preocupe. Si desea vamos hasta la sede y nostomamos algo caliente. Esta mañana esta muy fría.-Bueno. Gracias.El profesor y la alumna se devolvieron a través de los hoyosdel campo, mientras él le hablaba calmadamente y le dabaánimos. María del Carmen se sintió muy cómoda y tranquilacon el tono de voz y las atenciones del profesor Goyeneche.En ese momento cayó en cuenta que hacía mucho tiempo norecibía ese tipo de atenciones de un hombre. Ni siquiera desu marido. Tomaron café y galletas y hablaron durante unrato más. Ella se abrió de corazón y le contó las dudas quetenia acerca de la infidelidad de su marido y de cómo 77
  78. 78. andaban las cosas en ese momento en su relación. Lloroamargamente, ante la presencia atenta del profesor, que devez en vez y con disimulo, le tomaba las manos en señal deapoyo. A pesar del dolor que sentía de contarle esas cosas,Maia del Carmen no pasó por alto el hecho de que para ella,el profesor no le era del todo indiferente. Su rostro, morenodel sol de lo campo de golf, hacía resaltar sus ojos claros. Unabarba sombreada y con algunas canas, al igual que el cabelloy unos brazos gruesos terminado en manos de dedos finos ylargos y un cuerpo atlético para un hombre de cuarenta ytantos años. No podía creer que estaba reparando en unhombre diferente a su marido, pero en ese instante su cabezay su pecho era un enredijo total, así que nada le importaba.Llegadas las once de la mañana, el profesor se puso de piepara despedirse, pues tenía que dictar una clase a un grupode chicos. María del Carmen agradeció los consejos y lacompañía en el momento difícil de una persona como él.- ¡Que pena profesor yo contarle estas cosas de mimatrimonio! Pero necesitaba desahogarme…- No se preocupe. Para eso son los amigos.María Del Carmen se ruborizo ante la mirada del profesor degolf. 78
  79. 79. - ¿Y que va a hacer usted ahora?- No se profe. No tengo ganas de irme para la casa…- Si me permite. Yo le dicto la clase a estos muchachos hastala una de la tarde. Si quiere, nos acompaña y después lainvito a almorzar… ¿Qué le parece? – Y se quedo mirándolafijamente.- Bueno…Gracias. – Dijo María del Carmen bajando lamirada.La clase con los chicos la distrajo completamente. El profesorera excelente en lo que hacia y pudo percibir en las miradasde lo jóvenes, la admiración profunda que tenían hacia él. -“Seguramente yo tengo la misma mirada cuando lo miro”-Pensaba mientras sonreía como una adolescente. La claseterminó y el profesor salió con ella al parqueadero del club.- ¿Nos vamos en mi carro?- No se profe… ¿Y que hago con el mío?- Déjelo acá. La quiero llevar a un restaurante que quedasaliendo de la ciudad y al que siempre me gusta ir, solo enexcelente compañía, como lo es para mí la suya. Mas tardevolvemos. 79
  80. 80. El almuerzo resultó fenomenal. María del Carmen reíacomplacida con las historias del profesor Goyenecheacumuladas a través de los años de experiencia en el mundodel golf. Recibió toda clase de atenciones por parte de él.Después de una exquisita comida, el profesor pidió unabotella de vino tinto. Ni más decir, la más costosa de la cartade vinos. María del Carmen se preocupo.- No deberíamos tomar. Usted tiene que conducir.- No se preocupe María del Carmen. Eso una copita de vinono le hace daño a nadie.- Pues si…Después de esa primera botella, vino una segunda y unatercera. María del Carmen, poco acostumbrada a tomar,estaba totalmente ebria, pero feliz. Se rieron de todo y denada. Se contaron sus historias personales. Sus vidas. Susaciertos y desaciertos y ella se sintió totalmente identificadacon él. El alcohol cumplió con su función y ella terminó, nose sabe como, en un motel con el profesor. Eufórica por elvino, ella se entregó a él de manera salvaje: Agarraba sucabello con fuerza, mientras le besaba los senos. Gemíaexcitada mientras aquellas manos enormes recorrían suscurvas. Le practicó un sexo oral como no se lo había hecho a 80
  81. 81. su marido en años. Tuvo varios orgasmos mientras elprofesor la penetraba deliciosamente en una maratón deposiciones sexuales hasta llegar la madrugada. Luego, cayóen un profundo sueño. Se despertó a las siete de la mañana,con una resaca tremenda por el alcohol, pero con una másgrande aún por lo que había hecho. Le había sido infiel a sumaridó, por primera vez en su vida. El sol se colaba por lacortina del motel y al ver al profesor Goyeneche, desnudo yprofundamente dormido a su lado, sintió vergüenza, comonunca en su vida. Buco sus ropas, desperdigadas por toda lahabitación, y salió despavorida. Tomó el primer taxi que vioy salió directo a su casa. Pero por más que le pedía alconductor que se apuraba, no podía huir de su concienciaque le recriminaba una y otra vez lo sucedido. El taxistamiraba a través del espejo retrovisor como María del Carmenlloraba amargamente, tapando su rostro con manostemblorosas. Estaba siendo victima de un ataque de pánico.Augusto no podía dormir. Daba vueltas y vueltas en la camasin poder conciliar el sueño. No hacia sino pensar. Pensabaen lo pendejo que era. ¿Por qué había nacido con ese estigmade ser tan tonto? En la cama de al lado la abuela dormíaprofundamente. Sus ronquidos llenaban el silencio de esa 81
  82. 82. pequeña habitación. ¡Tanto esfuerzo! ¡Tanto estudiar! Y¿Para qué? Estaba solo, no tenia nada, debía velar por suabuela que en cierto punto se convertía en una carga pesadapara él. Y Liliana….Pendiente de todos lo hombres delplaneta, menos de él. En su imaginación, Augusto era uncampeón. Un hombre exitoso, un ganador de batallas. Peroen la realidad, era todo lo contrario. Y eso le generaba unodio extraño en su adentro hacia si mismo. Quería escaparde su mente. Exteriorizar lo que él era en su interior, peropor alguna razón no podía. Para colmo, ahora Liliana estabaenojada con él. Pero por otro lado era lo mejor. Tenia queolvidarse de ese amor tan platónico. Tenia que salir adelante,de alguna forma. Esa noche tuvo sueños terribles y sedespertó cansado y desesperanzado con la vida. Un halo detristeza enmarcaba su mirada mientras iba rumbo a sutrabajo.Ya estaba a diez pasos de la papelería cuando de repente seencontró un billete de lotería. Levanto la vista y vio allá, a lolejos, un lotero invidente que ofrecía en un papel laesperanza de muchos que sueñan con ganarse el premiomayor, decirle a su jefe que es un hijo de puta, y mandarlotodo a la mierda mientras se van al extranjero. Augustoquería ir a entregarle el billete, pero iba sobre la hora de 82
  83. 83. entrada y el ir en pos del lotero significaría el despido, puesno se le aceptaban más retrasos. Con genuina resignación,guardo el billete en su maleta y entro a trabajar. Liliana ni lovolteo a mirar y el tampoco le prestó atención, aunquepermanecía pendiente de cada movimiento, de cada llamadaque contestaba en el celular, de cada sonrisa que le disparabaa un cliente. Cada vez que él la veía, sentía el sonido de lascampanas en su mundo irreal, en el cual, ella lo amaba y lesonreía solo a él.Entre tanto, aquella mañana Sebastián no fue a trabajar, serefugió en su habitación intentando atar cabos, contaba yvolvía a contar cuantas veces había estado con Diego y lasveces que él pensaba que le había sido infiel.Había apagado el celular, no soportaba mas ver las llamadasperdidas de Liliana, sabía que había más de 4 mensajes devoz y 2 mensajes de texto, pero no tenia cabeza para ella.Solo se preguntaba una y otra vez que iba a hacer si elresultado salía positivo. Su vida dependía de una decisiónque tenía pavor tomar: Hacerse ese examen.Fue al baño y mirando su reflejo en el espejo se decía: “¡Putavida que hice! ¡Por imbécil fui! ¡Por huevon! Y… ¿Si arruinémi vida?” 83
  84. 84. Se demoró más de lo normal en la ducha, solo quería que elagua se llevara sus preocupaciones, sus miedos. ¡Su vida eratan perfecta! No podía creer cómo todo podía cambiar sinsiquiera dejarlo pensar.- Buenas tardes señorita, vengo a realizarme el examen delVIH- Buenas tardes, si señor, regáleme su cédula, su carnet socialy cincuenta mil pesos.Después de media hora de espera, llamaron a Sebastián paraque pasara a un cuarto completamente blanco, con unescritorio, dos sillas y una camilla.Una enfermera entró, lo saludó, le extrajo un poco de sangrey le dijo que podía volver a la sala de espera. Su resultado lotendría en media hora.Parecía muerto en vida, mirando por el ventanal del cuartopiso del laboratorio, solo pensaba en todas las locuras quehizo mas joven, en todas las mujeres y hombres con los quehabía tenido relaciones sexuales, drogado, tomado, cruzadoo en sano juicio.- Señor Sebastián Alcántara! Señor Sebastián Alcántara 84
  85. 85. - ¡Si! Soy yo- Acá está su resultado- Mañana continuaremos con nuestra radio novela. Gracias atodos por escribirnos. El día de hoy recibimos este e-mail deEsther, quien nos dice: “Un saludo a todos los de la emisora“Todas las voces” Y un abrazo para Mariana. Soy unaadmiradora de su programa y no me he perdido ningúncapitulo de la radio novela. Me siento identificada conMaribel, pues a mi me sucedió una situación parecida. Fueen un trabajo que tuve…” 85
  86. 86. 7- Hoy domingo, a las diez de la noche, se estará dirigiendopara todo el país, el Señor Presidente de la República, quiennos estará informando sobre las medidas adoptadas ante elfuerte invierno que azota a la nación. Recordemos que hastael momento se han registrado más de medio millón dedamnificados y según los expertos, las lluvias continuarán,por lo menos hasta mediados de Abril del año próximo. Sidesea colaborar con las victimas, puede comunicarse anuestra línea y le estaremos diciendo a que albergues podrállevar sus donativos. Ahora si, continuemos con nuestraradio novela:“Mientras caminaba hacia la puerta de su casa, María delCarmen pensaba una y mil excusas que podría decirle a JuanManuel y a sus hijos, pero nada encajaba.- Hola mami – dijo Mateo dándole un fuerte abrazo 86
  87. 87. - ¡Hola mi cacheton hermoso! ¿Ya estás listo para irte aestudiar?- Si mami. ¿Cómo te fue cuidando a la abuela?- Uhhh… bien…bien, ¿Quien te contó donde andaba yo?- Mi papi…Dejo el bolso en uno de los sillones de la sala, junto con suabrigo y fue al cuarto. Allí estaba Juan Manuel, en el sillón dela habitación leyendo el periódico. Cuando la vio entrar,miró por encima de las hojas.- ¿Qué le pasó al carro?- ¿Cómo que qué le paso al carro?- Te vi llegar en taxi- ¡Ja! Por Dios… ¡Llego a las seis de la mañana a casa y lo queme preguntas es por el hijueputa carro!- No es eso, bueno, bueno… ¿Donde diablos estabas? – dijoJuan Manuel dejando el periódico en el piso, escudriñandocon la mirada a su esposa y con cierto tono de celos en suvoz. 87

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