Guerra del cenepa rodriguez

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Guerra del cenepa rodriguez

  1. 1. GUERRA DEL CENEPA<br />ECHOS MAS RELEVANTES<br />
  2. 2. La Guerra del Cenepa o Guerra de Tiwinza fue un conflicto bélico localizado dentro de la zona en reclamación, que enfrentó a las fuerzas armadas del Perú y Ecuador durante los meses de enero y febrero de 1995; nunca hubo declaración formal de guerra entre ambos países, ni llegó a generalizarse por toda la frontera común. Las operaciones militares se sucedieron en territorio que hasta ese entonces se hallaba no delimitado, correspondiente a la cuenca del Río Cenepa, que es una zona de selva alta de complicado acceso, donde los factores climáticos y logísticos dificultaron los desplazamientos militares.<br />El conflicto se resolvió con el apoyo de Argentina, Chile, Brasil y EE. UU. (países garantes del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro del 29 de enero de 1942), y bajo su tutela se pudo terminar el proceso de demarcación, fijando la frontera entre los tramos pendientes comprendidos entre los hitos Cunhime Sur y 20 de Noviembre, y Cusumaza–Bumbuiza y Yaupi–Santiago.2 Dentro de los lineamientos establecidos por el Protocolo de Río de Janeiro, bajo el fallo arbitral de Braz Días de Aguiar.<br />En el Acta de Brasilia, tanto Perú como Ecuador, aceptaron la fijación de la frontera pendiente, un tramo de 78 kilómetros, de acuerdo a un dictamen de los Garantes del Protocolo de Rio de Janeiro. Mismo que fue aceptado previamente, y ratificado luego, por los congresos de ambos países.3<br />Así, se estableció la frontera sobre las cumbres de la Cordillera del Cóndor, otorgando a Perú la zona en disputa (incluyendo Tiwinza), a la vez que Perú cedía a Ecuador la propiedad, pero no la soberanía, de un kilómetro cuadrado donde se encuentra Tiwinza (donde están sepultados 14 soldados ecuatorianos).4 También se firmaron acuerdos de Comercio y Navegación, de Integración Fronteriza y de instalación de una comisión binacional sobre Medidas de Confianza Mutua y Seguridad.<br />
  3. 3. DETALLAMIENTO DEL CONFLICTO DEL ALTO CENEPAEL AJEDREZ DE LA GUERRA<br />
  4. 4. Quien mas para que nos cuente los sucedido en la Guerra del Cenepa, que el comandante estratega triunfador de la misma o los bravos militares ecuatorianos combatientes; en esta ocasión le damos el turno a nuestro comandante estratega, al Jefe de Operaciones Terrestres de la Amazonía,  me refiero a nuestro Gral ecuatoriano Paco Moncayo Gallegos.<br />Por tanto la narración hecha por un comandante será el resultado en conjunto de todas las batallas coordinadas; es decir el resultado final de la guerra.<br />Nuestro Gral, menciona detalladamente algunos de los agrupamientos militares que combatieron en la Guerra del Cenepa (podrán entonces uds comenzar a comprender el nombre de los letreros, rotulos que aparecen en Tiwintza), además nos muestra los antecedentes históricos al conflicto, con una visión totalmente objetiva.<br />Leeremos que en el Ajedrez de la Guerra, del Gran estratega ecuatoriano Moncayo Hizo Jake-Mate a un mediocre adversario estratega peruano (López Trigoso) que opto luego por la mañosería; pero de todos modos, el Ecuador gano militarmente.<br />El Jake Mate, fue el quedarnos militarmente con Tiwintza  y todas las demás guarniciones militares.<br /> A continuación hago una trascripción del artículo escrito por el Gral de División Paco Moncayo de la Revista de las Fuerzas Armadas, No.114, del mes de Mayo de 1995.<br />(Notas.- Las letras de color blanco, entre la trascripción, son notas mías WNE) <br />
  5. 5. EL CONFLICTO DEL ALTO CENEPA( " Dale al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios." )GRAD. PACO MONCAYO GALLEGOS<br />
  6. 6. 1. ECUADOR Y PERU, PASADO Y PRESENTE<br />La relación entre Ecuador y su vecino del sur es sumamente compleja y quizás nunca ha sido objetivamente analizada. En este caso, la emotividad vence a la razón y los prejuicios prevalecen. Además, este problema internacional ha sido usualmente instrumento de la demagogia y la politiquería. En el caso peruano porque se lo podía instrumentalizar sin riesgo, frente a la debilidad del vecino; en el caso ecuatoriano, más de una vez, por irresponsabilidad.<br />Es un caso de dos verdades antagónicas. Una objetiva, carente de la fuerza para hacerse valer y, la otra, forjada por los aparatos ideológicos del Estado peruano, respaldada por la fuerza e impuesta por la prepotencia de la oligarquía militarista que gobierna al pueblo hermano. Ese es el origen y la razón del enfrentamiento secular con el Ecuador, manejado desde una postura de irracionalidad, que termina perjudicando a los dos países. Penosamente, la racionalidad no es el ambiente natural en que se desenvuelve la política internacional; en caso contrario, el problema se habría superado hace mucho tiempo, por mutua conveniencia. Además, la mayoría de las guerras sufridas por la humanidad no tienen justificación racional.<br />Los antecedentes del Incario y el Virreynato pesan mucho en la conciencia social de los peruanos y, especialmente, de sus élites. Es una ensoñación y nostalgia de antiguas grandezas, dramáticamente contrastadas por un pasado y un presente de frustraciones, Las aspiraciones de reconstruir ese pasado han sido la motivación nacional del Perú, imposibilitadas de convertirse en realidad, por la baja capacidad de su poder nacional.<br />La propia naturaleza de su desarrollo histórico ha obrado en contra del Perú y ha sido la razón de los múltiples fracasos de su política internacional y de las consecuentes derrotas y humillaciones. Solamente el débil vecino del norte le ha facilitado una vía de reivindicación para esa enorme carga de emotividad negativa generada por la frustración. La corta guerra de 1941 contra un país inerme y el Protocolo de Río de Janeiro, con el que obtuvo desmesuradas ventajas -que, desde luego, no las reconoce públicamente- son por eso vitales para el Perú. Para su "honor nacional y el de sus Fuerzas Armadas.<br />El Ecuador, por su parte, tiene sus propias nostalgias de grandeza fundamentadas históricamente en el Quito de los Shyris, del incario y de la Audiencia colonial, Y sus propias razones de frustración. Quito conquistado por los Incas; Quito colonia periférica dependiente de Lima y Santa Fé; Quito, rebelde, reprimido por las fuerzas Virreinales; Quito transformado en Departamento del Sur de la Gran Colombia y, luego en Ecuador. heredero de todo lo negativo posible de la breve existencia del sueño de Bolívar. Ecuador, país multicéfalo, atormentado por fuertes tendencias centrifugas. invadido, usurpado y más de una vez en peligro de desaparición, por obra de las ambiciones de sus dos vecinos, más fuertes.<br />
  7. 7. 2. EL PROTOCOLO Y SU INEJECUTABILIDAD<br />Siguiendo las pautas del cuasi derecho que rige las relaciones entre Estados, las guerras terminan con la firma de Tratados de Paz. La breve confrontación de 1941 terminó con un Protocolo de Paz, Amistad y Límites, firmado bajo ocupación y amenaza, en Río de Janeiro. Pero, está históricamente comprobado que. las imposiciones excesivas de los vencedores, en los tratados falazmente llamados de paz, dejan vivos los rescoldos de las llamas de la violencia que, más tarde o más temprano se vuelven a encender. Es el caso del Protocolo de Río, que no ha servido para alcanzar la paz indispensable, no ha sido, ni podía ser, un factor para la amistad y ni siquiera ha establecido una línea limítrofe clara entre los dos Estados. Si en las relaciones internacionales primase el derecho, ese Tratado sería, sin ningún lugar a la duda, nulo de nulidad absoluta.<br />El Ecuador, contrariamente a lo que se pretende afirmar, ha mantenido una tesis de permanente rechazo al irrito Protocolo. Para este fin ha planteado diversas alternativas: La revisión, la inejecutabilidad, la nulidad: varias fórmulas de arreglo pacifico:La transacción honrosa y el arbitraje: y, finalmente, una voluntad de diferimiento: La herida abierta. El Perú ha mantenido también una posición invariable: La validez plena del Protocolo y la demarcación fundamentada en su interpretación unilateral y arbitraria del mismo y del Laudo de Díaz de Aguiar.<br />Puede ser que existan dobles interpretaciones de la verdad en términos históricos; pero. hay realidades geográficas que es necio pretender desconocer. Una de estas es la inexistencia del "divortiumaquarum' entre el Río Santiago y el Río Zamora y, por ende, el error geográfico, tanto en el Protocolo, como en el Laudo de Díaz de Aguiar. Esto implica que no haya el límite ni la demarcación en un importante segmento de la frontera: sin embargo, el "modus operandi" del gobierno y de las Fuerzas Armadas peruanos -algunas veces sólo de éstas- ha sido el de imponer su "verdad' por la fuerza: "Yo digo que la frontera es ésta y es así porque yo, que soy más fuerte, lo digo. Si los ecuatorianos creen lo contrario que vengan a sacarnos".Eso pasó en el conflicto de 1981 y en el de 1991, cuando se tomaron los destacamentos ecuatorianos de la vertiente oriental de la Cordillera del Cóndor y cuando establecieron el destacamento de Pachacutec , e incumplieron el Acuerdo de Distensión, conocido también como Pacto de Caballeros. Es muy importante conocer estas pautas de conducta, para entender lo que sucedió en el conflicto de 1995.<br />

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