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Retazos de memoria

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Sección del fanzine elaborado por los alumnos de 4ºDiversificación del curso 2013/14.

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Retazos de memoria

  1. 1. RETAZOS DE MEMORIA Un equipo de redactores entrevistó a sus mayores para que sus recuerdos no se disuelvan como lágrimas en la lluvia Mi bisabuela y mi abuela. Las dos se llaman Aurelia y yo Ángela  NOMBRE: Mi abuela se llama Aurelia al igual que mi bisabuela.  EDAD: Mi bisabuela tiene casi 96 (1918) y mi abuela tiene 63 años (1951).  LUGAR DONDE VIVIÓ ESTE PERÍODO HISTÓRICO: Mi bisabuela nació En Brazar de Álamos, en una calle al lado de la vía del tren en La Basca, Beniel (Murcia). Nació en una cabaña porque sus padres no tenían casa. Mi abuela en cambio nació en una pequeña casa que hicieron sus padres, fue la primera que llegó a nacer en una casa porque los demás nacieron en unos cuartos donde se hallaban los cerdos. SU HISTORIA: En la Guerra Civil, mi bisabuela se crió con su abuela, porque eran cuatro hermanos y sus padres no podían tenerla. Era la mayor de todos. Su padre era un “francachelas” (alcohólico) y se llevaba a los amigos allí a la cabaña donde ellos vivían. A la edad de los 7 u 8 años, ella le dijo a su madre que no podía vivir allí, porque su padre llevaba muchos borrachos, tenía que hacerles de comer y se comían lo poco que había. A la edad de los 20 años, se casó con mi bisabuelo el cual se lo llevaron a la guerra de Madrid a los 21 años. Allí se tiró año y medio viendo muchas mujeres, hombres y niños muertos, había muchos tiroteos de metralletas, etc. Mi bisabuelo le escribía a mi bisabuela una vez al mes una carta diciéndole que aquello “era horrible, que no podía seguir viendo todo aquello que sus ojos podían ver”. Cuando llevaba 1 año, una bala le alcanzó la rodilla y se la atravesó y también otra en el codo. Viendo que no podía seguir allí, lo mandaron de vuelta a Murcia. Se puso como loco, y hasta quiso ponerse delante de un tren de cercanías, porque decía que no podía soportar todo lo que había visto. Mi bisabuela lo cuidaba y lo convenció para que se olvidara de todo. Al año de que volviera de la Guerra tuvieron su primer hijo en 1940. Realmente lo pasaron muy mal, porque empezaba la Posguerra. Cada tres años, mi bisabuela se volvía a quedar embarazada, hasta llegar a 8 hijos, 2 niños y 6 niñas, de los cuales, ninguno nació en hospitales, solo con la ayuda de una vecina que hacía de comadrona. Los dos primeros nacieron en un cuarto donde estaban de caseros, sin luz, ni agua, ni comida, y los niños dormían en el suelo, en un montón de paja. Comían de lo que cogían de la huerta porque no tenían dinero. Mi bisabuelo cavaba los huertos con una azada, para poder ganar algunas pesetas para darle de comer a sus hijos. En aquellos tiempos se ganaba muy poco dinero, y los niños pasaban mucha hambre. Las otras dos niñas, nacieron en un cuarto donde estaban los cerdos en la casa de los padres de mis bisabuelos, porque tenían muchos hijos y no podían darle alojamiento a todos. (Continúa en la siguiente página)
  2. 2. Estando mi bisabuela embarazada de mi abuela, la 5ª de todos los hermanos, mi bisabuelo ganó un poco de dinero, y así pudieron construir una casita pequeña para cuando llegara mi abuela, aunque solo tenía 2 habitaciones, una para los padres y otra para todos los niños, sin cuartos de baño, solamente tenían una cocina de ladrillos para calentarse en invierno. Aquella casa no tenía ni puertas, ni ventanas, ni luz, ni agua, ni comida porque no tenían frigorífico. Por la noche al no tener nada de pan, salían al huerto a comerse un par de naranjas. Mi bisabuela hacía una especie de cortina con sacos para tapar puertas y ventanas. No tenían ni un solo mueble. Las camas eran somieres con cajas de madera de apoyo, porque no tenían patas. Los colchones eran de paja, al no tener mantas ni ropas para la cama, mi bisabuela tapaba a sus hijos con sacos y la poca ropa que tenía se la echaba por encima a ellos. Mi abuela dormía con 4 de sus hermanas en la misma cama, dos para un lado y otras dos para otro porque la más pequeña dormía con su padres. En la misma habitación tenían un tabique de por medio, donde dormían los hermanos mayores. Al no tener baños, tenían que hacer sus necesidades en los huertos, para bañarse calentaban agua y se lavaban en un barreño. En el verano se bañaban en la acequia y en el río, con todo el peligro que eso conllevaba. Mi abuela empezó a los 6 años en el colegio, y a los 9 años se tuvo que salir para ir a trabajar en el cuidado de un bebe de 1 año, y así poder comer todos los días y dormir en una cama. En aquellos tiempos, al no haber médicos, porque se pagaban, se pasaban muchas enfermedades sin saber lo que tenían. Una vez, mi abuela y su hermana, al beber agua del pozo y de la tinaja, cogieron la enfermedad del “Tifus”, la enfermedad de las aguas contaminadas, estuvieron a punto de morir de las calenturas tifoideas que daban. Al no tener comida mi bisabuela les hacía un caldo de pollo de los que ella cuidaba y se los daba a cucharadas para poder alimentarlas. Lo pasaron realmente mal. Al igual que mi abuela, los otros cuatro hermanos mayores también se tuvieron que ganar la comida trabajando sirviendo en otras casas. Mi bisabuela a las 7 de la mañana cogía a la hija mayor que apenas tenía 5 años y se la llevaba a buscar pan a la panadería pero no pan del día sino pan duro del día anterior. Al día siguiente no tenían ni pan, ni leche cuando se iban a la escuela y cuando volvían mi bisabuela había hecho la comida porque venían con mucha hambre ya que desde la noche anterior no habían comido y si no tenían qué echarse a la boca se ponían a llorar. Cuando vino el racionamiento, a mi bisabuela sólo le daban ¼ de aceite y 1kg de judías para los 1o de la familia, además de un panecillo por cabeza, que se lo comían antes de llegar a casa. Mi abuela solo tenía un vestido para todos los domingos y durante el día iba con baberos que su madre le hacía para ir a la escuela. No tenían nada de ropa, ni calcetines, ni zapatos, solo tenían los vestidos que les hacía mi bisabuela, y pasaban días y noches con ellos puestos. Como no podían ducharse se tiraban días y semanas sin lavarse. Mi bisabuela tenía gallinas y conejos para venderlos y sacar algo de dinero para poder comprarles tela para hacerles vestidos y alguna otra prenda. Cuando mi abuela iba a la escuela, que solo llegó a ir 3 años, como no bebían leche, daban leche en polvo para todos los niños, pero como tenían tanta hambre que no llevaban bocadillo, de camino a casa cogían una hoja de limonero como si fuera una cucharilla y se la comían. Y los hermanos más pequeños que no iban a la escuela se quedaban sin poder beber leche. Poco después, como era mucha leche la que repartían para todos los niños, la hacían en la escuela con un bidón de agua y luego les iban echando la leche en polvo, entonces los niños se llevaban el vaso con un poco de canela. También había unos botes de 5kg que llevaban unas ruedas de queso de unos 10 cm, que partían con un hilo como quesitos, que los traían de los países de fuera. A veces la misma profesora, se llevaba la bolsa llena para su familia aunque no hubiese para los niños, porque mi abuela la veía que se lo llevaba. Creo que esta historia me marcará el resto de mi vida, porque mi abuela me la ha ido contando desde bien pequeña. Hoy en día la mayoría de la gente no se da cuenta de lo que tiene. Yo miro el pasado de mi abuela, y la miró como una auténtica heroína de la cual estoy súper orgullosa, porque sacó a su familia adelante y a ella misma.
  3. 3. NOMBRE Y APELLIDOS: José Manuel González LUGAR DONDE VIVIÓ ESTE PERÍODO HISTÓRICO: Murcia EDAD: 65 años PROFESIÓN: maestro SU HISTORIA: Desde el aeródromo de El Palmar salió el gobierno de la República al exilio y mi madre pudo irse pero se quedó haciendo pasaportes. Mi padre por haber sido alcalde de Villanueva en la República estuvo nueve años en la cárcel provincial. Mi madre, que fue denunciada por la mujer de uno de los hermanos de mi padre, estuvo presa quince años y yo cinco. La juzgaron en el Cuartel de Artillería de Murcia. Las penas se dividían en pena mayor, que debía cumplirse íntegra, en teoría, y era de treinta años y un día, y la pena menor que era menos de treinta años y más fácil de cumplir. Ella fue juzgada al principio por auxilio a la rebelión con tres penas de muerte. Su condena no vino de Murcia, sino de la Junta Central de Falange de Madrid (fascistas) porque había trabajado en el Estado Mayor de la República. Llegó a presentar después una instancia a Franco solicitando su libertad condicional. Mis padres se casaron en la cárcel de Cieza, fue una boda de guerra. Yo ingresé en prisión a los seis días de haber nacido. A mi madre la llevaron al hospital por la noche para que naciera yo y salimos a los seis días para volver a la cárcel. La parte izquierda de la cárcel era la zona de mujeres. Recuerdo a dos celadoras, una se llamaba Josefa y la otra Gloria, tenían muy mala leche. A mí me enseñó mi madre a leer y a escribir allí. Normalmente sólo permitían estar en la prisión a los niños hasta los tres años, pero como ella ayudaba en la administración, le posibilitaron que nos quedáramos juntos más tiempo. José Manuel bañándose en una jofaina en la cárcel provincial de Murcia José Manuel con una celadora en el patio de la cárcel
  4. 4. En la cárcel pasaban cosas raras. Al lado de la celda donde estábamos había otra que se usaba de almacén. En otro tiempo se utilizaba para llevar a aquellos que se les notificaba la pena de muerte, era lo que se dice “estar en capilla”, porque entraba el sacerdote. Toda la correspondencia que le llegaba y salía era censurada. Mi madre se enteró en la cárcel de que su padre había muerto por un sueño que tuvo, pues no le dijeron nada. Se dio cuenta también en una visita de su hermana que iba vestida con algo negro debajo de algo de color. Por las noches iba el pelotón, daban los testimonios de condena y la llamaban a ella para que escribiera las cartas de despedida a las familias de las condenadas. Mi madre recuerda que se produjeron tres ejecuciones en la misma cárcel: una empleando el garrote y otras dos fusilando. En uno de los fusilamientos se le obligó a la mujer del ajusticiado, que también estaba presa, a que viera la ejecución. Las ejecuciones era muy arbitrarias, por ejemplo, a una presa se la llamó para fusilarla porque no decía dónde estaba su hijo escondido y en otra ocasión otra dijo que si la ejecutaban que fuera también con su hijo pequeño porque no quería dejarlo allí. Entonces no sólo no se le ejecutó sino que al día siguiente salió en libertad. Mi madre llevaba en una libreta un registro secreto de todas las presas que ajusticiaban. Hubo un mes que ejecutaron a más de novecientas. En la cárcel quisieron acusarla de participar en un complot. El director investigó pero no encontraron pruebas. La definición que me dieron de mi madre era: como persona bellísima, como política un mal bicho. Mi madre tenía las ideas muy claras y una buena oratoria. A veces, para firmar las sentencias de muerte, como muchas presas eran analfabetas, se las engañaba diciendo que firmaban cualquier otra cosa. Mi madre recuerda haber visto una gran fosa común dentro del cementerio de Murcia a todo lo largo del mismo y pensaba que allí depositaron a los muertos desde el 39 hasta el 46. A veces, llamaban a las familias para notificar las ejecuciones, otras se enteraban cuando iban a visitarlos a la misma cárcel. En mayo recuerdo ver desde la cárcel el cielo lleno de cometas, serían de críos que iban a la Redonda a volarlas. También recuerdo las losas del piso de la cárcel, ¿por qué? No lo sé. La primera vez que salió mi madre en libertad condicional le dieron un billete especial para viajar en tren a Villanueva y al llegar a casa de su suegra las tuvieron allí encerradas con llave durante quince o veinte días. En una ocasión, fuera ya de la cárcel, mi madre presenció una ejecución en la tapia del cementerio y ella, cuando se hubo marchado todo el mundo, depositó tres flores con los colores de la bandera republicana. Se la jugó. José Manuel junto a su madre en la cárcel “En mayo recuerdo ver desde la cárcel el cielo lleno de cometas”
  5. 5. Yo no podía decir al salir de la cárcel si me lo había pasado bien o mal, porque no tenía otras referencias, no había conocido otra cosa. Mi madre se debía presentar una vez al mes en el ayuntamiento de Villanueva, en otras ocasiones tuvo que ir a declarar a la comisaría de Murcia, que estaba en la primera planta del edificio de la cafetería Willians en Santo Domingo. Cualquier salida debía comunicarla. No podía hacer viajes largos. Incluso en una ocasión le prohibieron vestirse de carnaval por el hecho de ser una antigua reclusa. En 1973 el Presidente de la República en el exilio le mandó un diploma fechado en París en el que le reconocía su labor. Hubo una época al morir Franco que se tenía a gala decir que habías estado en la cárcel, yo no lo dije. No quería alardear y tampoco renegar de mi pasado, porque significaría renegar de una parte de mí. Soy lo que soy por todo esto, para bien o para mal. A pesar de todo, mi madre fue una persona que no tuvo odio a nadie por lo ocurrido. Incluso invitamos a mi boda a una de las celadoras de la cárcel. He visto a otros tener mucho odio por mucho menos. FAMILIAR DE ANDREA GARCÍA NOMBRE Y APELLIDOS: Josefa Medrano LUGAR DONDE VIVIÓ ESTE PERÍODO HISTÓRICO: Murcia EDAD: Nacida en el año 1943 SU HISTORIA: Mi abuela Fina me contó que su padre, en la Guerra Civil, tan sólo tenía unos veinte años. Como era normal, estaba muy asustado, y decidió esconderse en una tinaja José Manuel junto a su madre en la cárcel “Soy lo que soy por todo esto, para bien o para mal” para que nadie lo encontrara y no pudieran llevarlo al frente a luchar. Estaba en casa de una conocida, la cual, le daba comida y agua. Allí era donde tenía la tinaja y donde se escondía.
  6. 6. FAMILIAR DE SAMUEL SÁNCHEZ NOMBRE Y APELLIDOS: Remedios Perona Cebrián LUGAR DONDE VIVIÓ ESTE PERÍODO HISTÓRICO: Murcia EDAD: Mi abuela tiene 83 años (1931) SU HISTORIA: Mi abuela me contó que mi abuelo estuvo en Torreguil, fue uno de los lugares donde hubo un campo de concentración en Murcia, en Sangonera La Verde. También me dijo que el ejército español de los nacionales o fascistas le pidió ayuda a los moros en la batalla de Marruecos. Franco que estaba destinado en aquella sangrienta y triste batalla les dijo “poneos esta ropa y veniros con nosotros a ganar la batalla de Asturias”. Cuando la tarde se rompa en silencio y en naranjas. Cuando se duerman las cosas esperando la mañana, estarán lejos, muy lejos, perdidos en turbias aguas, envueltos en el olvido, los mercaderes de España… José Hierro

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