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  1. 1. ESTADO ACTUAL Y PROPUESTAS PARA EL CONTROL DE LA BRUCELOSIS EN CABRAS. Comité en Enfermedades Infecciosas de los Caprinos. Introducción. Las especies domésticas afectadas por Brucella incluyen, entre otras, los bovinos y los pequeños rumiantes, en relación con la brucelosis caprina hay que señalar que ha recibido poca atención, sin embargo, la economía de muchas zonas áridas o semi-áridas depende en gran medida de estos animales. Hay que tener en cuenta, además, que la brucelosis humana está causada sobre todo por B.melitensis y que el ganado caprino es el huésped preferente de esta especie (1). La distribución geográfica de la B. melitensis se presenta principalmente en los paises del Mediterráneo, en Asia Central, en América Latina, especialmente México, Perú y el norte de Argentina, tiene presencia esporádica en India y Africa. En los E.U.A. hay brotes esporádicos en la frontera con México. Los paises considerados libres son Canadá, Norte de Europa, sur de Asia, Australia y Nueva Zelanda (2). De los tres diferentes biotipos de B. melitensis, el biotipo 1 predomina en América Latina y Malta, donde las cabras son la principal especie afectada. El biotipo 2 es aislado en ocasiones junto con el biotipo 1, en lugares donde predominan los ovinos como en Italia y Grecia. El biotipo 3 ha sido descrito aunque en menor proporción en áreas donde los biotipos 2 y 3 están presentes (2). Las prácticas habituales de manejo de las cabras; préstamo de sementales, pastoreo de rebaños en lugares comunes, reposición con animales de otros rebaños, facilitan la diseminación de la enfermedad. Las vías de contagio son múltiples y no muy conocidas. Sin embargo, la mayor cantidad de los animales se infectan a través de las vías oral y respiratoria, bien por ingestión de materias contaminadas o bien por inhalación del polvo de los establos (3). Aunque la cabra después de sufrir un aborto por Brucella se recupera aparentemente de la enfermedad y sus partos subsecuentes suelen ser normales, se ha demostrado que los animales quedan como portadores crónicos de la enfermedad durante toda su vida siendo estos animales los responsables de la perpetuación de la enfermedad en el rebaño (4). En hatos afectados por primera vez del 50 al 90% de las cabras gestantes pueden abortar, y en hatos con brucelosis endémica, del 10 al 20% de las cabras gestantes abortan (5). En ovejas infectadas por B. melitensis, se ha visto que aborten o no, al momento del aborto o parto y hasta 60 días siguientes, excretan miles de millones de brucelas que contaminan el medio y facilitan la diseminación de la enfermedad (6). La ubre es el sitio de predilección para la B. melitensis en la infección de cabras no gestantes, produciéndose eliminación de las bacterias por la leche. Generalmente se acepta que los animales recién nacidos son resistentes a la infección y, en consecuencia la transmisión por medio de la leche no se considera importante, las cabritas nacidas de madres brucelosas padecen también la enfermedad, pero la infección generalmente desaparece a los dos meses de edad (7), aunque en bovinos se ha probado que el 10% de este tipo de crías pueden llegar a desarrollar la infección al primer parto (3). En la cabra, se pensaba que la orina era una vía frecuente para la eliminación de brucelas, pero se ha desestimado esta idea (8). Situación de la brucelosis caprina en México.
  2. 2. La brucelosis se conoce en México desde 1905, cuando el Dr. Valenzuela sospechaba de la presencia de Micrococus melitensis en humanos. Las sospechas tomaron cuerpo en 1912, cuando el Dr. Reséndiz relacionó la aparición de una enfermedad extraña, caracterizada por fiebre recurrente con la importación de cabras murcianas en 1910. En 1921, Placeres demostró mediante estudios bacteriológicos y serológicos la presencia de la enfermedad en México (9). En México se conoce la presencia de brucelosis en cabras desde 1917 en los estados de Guanajuato y San Luis Potosí (10). En 1962 se encontró que los estados con mayor prevalencia de brucelosis caprina eran Coahuila, Nuevo León y Zacatecas (11). En México la población de cabezas de ganado caprino en 1989 era de 11 millones y la cobertura diagnóstica entre 1982 y 1992 no alcanzó nunca el 1% de este censo. Actualmente se cuenta con la Campaña Nacional contra la Brucelosis instituida en agosto de 1970, y modificada declarándola como de carácter obligatorio, general y permanente en todo el territorio nacional a partir de agosto de 1981. En 1993, se elaboró la Norma Oficial Mexicana (NOM) referente al control de esta enfermedad, buscando actualizar sus lineamientos según los adelantos en la investigación desarrollada a nivel mundial (12). En lo que respecta al diagnóstico serológico de la brucelosis en caprinos, este se basa en la prueba de tarjeta como tamiz, utilizando el antígeno con una concentración celular del 8%, como prueba confirmatoria se recomienda la fijación del complemento considerando como positivos a los animales que tengan títulos iguales o mayores a 1:4 (13, 14). Las pruebas de rivanol y de anillo de leche que son ampliamente recomendadas en bovinos, no han sido debidamente evaluadas en los caprinos, por lo que no ser recomienda su utilización en estas especies. Ahora bien, las pruebas confirmatorias como son la inmunodifusión radial con hapteno nativo y el ELISA que han demostrado una lata sensibilidad y especificidad (15) en caprinos, son una excelente opción para llegar a suplir a la fijación del complemento, ya que son sencillas de realizar y con menos problemas de estandarización. Como parte importante en el control de esta enfermedad se encuentra la vacunación para prevenir la infección, por lo que la vacuna autorizada a nivel nacional para cabras es la elaborada con la cepa Rev 1 de Brucella mellitensis en dos presentaciones: a)En dosis normal para animales de 3 a 4 meses y, b) En dosis reducida para animales mayores de 4 meses y/o gestantes (12). El que se haya dispuesto vacunar cabritas de 3 a 4 meses en vez de los 3 a 6 meses como en los bovinos (12), obedece a que los productores generalmente carecen de registros y a que la determinación de la edad por medio de la dentición no ofrece exactitud, además de que debido a la precocidad sexual de estas especies en muchos casos se vacunan animales que pueden abortar al quedar gestantes poco después. Diagnóstico. Actualmente, el diagnóstico inequívoco de la brucelosis animal es mediante el aislamiento e identificación del germen a partir de la leche, sangre y tejidos (16). Sin embargo, el aislamiento no siempre se logra y es laborioso, por lo que generalmente el diagnóstico se hace por métodos indirectos, de detección de la respuesta inmune frente a Brucella. Si bien, en la respuesta inmune intervienen mecanismos efectores humorales y celulares, hasta el momento las pruebas serológicas son las que han recibido mayor atención (17). La sensibilidad y especificidad de las diversas pruebas diagnósticas evaluadas por nuestro grupo, se presentan en el cuadro 1.
  3. 3. Diagnóstico bacteriológico. El aislamiento de Brucella es prueba indiscutible de una brucelosis. La mejor muestra es el hisopo tomado directamente de la vagina de animales que abortan (hasta 15 a 70 días después del aborto). También puede realizarse el aislamiento a partir de la placenta o de los fetos abortados (hígado, bazo, pulmón y contenido gástrico). El aislamiento de B. melitensis puede realizarse también tras la autopsia, siendo los órganos más adecuados los ganglios linfáticos, glándula mamaria, útero y bazo. En cabras lecheras puede intentarse el aislamiento bacteriológico a partir de la leche (18). Tras el análisis de un elevado número de cepas, Blasco y Marín (19) recomiendan el uso del medio de Farrell para el aislamiento de B. melitensis, esto ha sido corroborado por diferentes grupos de trabajo, ya que se han conseguido un gran número de aislamientos de B. melitensis en caprinos utilizando ese medio. Diagnóstico serológico. Salvo en paises en los que se ha erradicado la enfermedad, el objetivo de las pruebas serológicas no es meramente identificar los animales que han estado en contacto con el antígeno. Es preciso poder diferenciar los animales que han sido vacunados y están sanos de aquellos que, habiendo sido vacunados o no, están infectados. Esto debido a que la vacunación, incluida la realizada con cepas vivas, que es generalmente aceptada como la más efectiva, no protege al cien por ciento de los animales. Por lo tanto, la prueba serológica ideal sería aquella que fuese capaz de diferenciar los animales infectados de los vacunados con Rev 1, fuese simple de realizar y proporcionase los resultados con rapidez y repetibilidad. Las pruebas serológicas más significativas, por el tipo de antígeno o frecuencia de uso, que se han empleado en la brucelosis animal son: A. Rosa de Bengala (RB): La aglutinación inespecífica de las brucelas lisas desaparece a pH 3.6, mientras que en estas condiciones se mantiene la actividad de los anticuerpos específicos. Esta observación es la base de la prueba del RB, en la que se emplea un antígeno celular teñido con este colorante y tamponado a pH 3.6. Es un procedimiento cualitativo rápido de aglutinación macroscópica que se efectúa en una sola dilución. En el RB, la estructura frente a la cual reaccionan los anticuerpos es el LPS (20). En caprinos, como con el resto de las pruebas serológicas, los ensayos comparativos de sensibilidad y especificidad son muy limitados. Casas cita que el RB aplicado en caprinos detecta principalmente la IgG1, aunque también la IgM (21). Varela-Díaz y con (22), mencionan que el RB tiene la desventaja de que sólo da positivas a las cabras cuando los títulos de aglutinación en tubo o placa son altos. Falade (23), en 2,500 pruebas en caprinos sospechosos, encontró un 6% de resultados positivos, y le atribuye al RB ineficacia para hatos con problema de brucelosis. El mismo autor determinó que, en ausencia de vacunación, el RB es más específico que la prueba del 2-mercaptoetanol, pero inferior al Coombs y al Rivanol (24). Waghela y col. (25), trabajando con 206 cabras sospechosas de brucelosis encuentran que el RB presenta la sensibilidad (35.4%) más elevada al compararla con aglutinación en tubo e inmunodifusión en agar. Díaz-Aparicio y col. (14), trabajando con 55 cabras con aislamiento de B. melitensis y 107 cabras negativas encuentran una sensibilidad y especificidad del 100% usando el antígeno a una proporción de 1:3 con respecto al suero, a diferencia de la técnica normal que lo hace a proporción de 1:1. Díaz-Aparicio y col. (26), determinaron con sueros de cabras con aislamiento de B. melitensis la sensibilidad del antígeno de rosa de bengala fabricado por PRONABIVE (que tiene
  4. 4. una concentración celular del 8%), encontrando una sensibilidad del 79%; al evaluar un antígeno experimental preparado con una concentración celular del 3% la sensibilidad aumentó a un 98%, la especificidad en ambos casos fue del 100%. Trap y Gaumont reportan en ovinos que la sensibilidad del RB aumenta al disminuir la concentración celular de 8% al 5% (27). La prueba de RB presenta variación en su sensibilidad de acuerdo a la concentración celular del antígeno utilizado, la sensibilidad del RB tiende a aumentar cuando la prevalencia es más baja (28). La vacunación disminuye la especificidad del RB. Jones y col (29) encontraron que entre las cabritas vacunadas subcutáneamente con la dosis completa (1 x 109 unidades formadoras de colonias (u.f.c.) de B. melitensis Rev. 1, algunas continúan siendo positivas 14 meses después de la vacunación. Sin embargo, en las cabras adultas vacunadas con dosis reducidas (1 x 105 - 5 x 104 u.f.c.), las reacciones en RB desaparecen a los 60 días. Díaz-Aparicio y col. (30) encontraron que, al vacunar cabras adultas de una zona endémica con dosis reducida, los reactores posvacunales al RB desaparecieron a los 75 días. Mancera y col. (31) observaron que en cabras adultas vacunadas con dosis reducida de Rev 1 y mantenidas en aislamiento, los reactores a RB desaparecieron a los 180 días posvacunación. B.Fijación del complemento (FC). La FC es de las pruebas más utilizadas y, aunque se han descrito un gran número de procedimientos distintos para su realización, los más empleados son el método compuesto, con sus variantes macro y microtécnica, y el método de FC en caliente (18). Sin embargo, la FC es laboriosa, difícil de estandarizar y no puede realizarse con sueros hemolizados o anticomplementarios. El antígeno celular e inmunoglobulinas que intervienen en la fijación del complemento son el LPS (32) y al menos en la brucelosis bovina, las IgG1 (33). Si bien la FC es recomendada por el Comité de Expertos en Brucelosis (34), existe un número limitado de datos sobre el valor de la FC aplicada a los caprinos infectados por B. melitensis. Renoux (13), sobre el análisis de más de 6,900 muestras tomadas de 46 animales infectados experimentalmente, concluyó que el título diagnóstico de la prueba era 1:4 y que la FC era superior a la aglutinación lenta en tubo y a la prueba de Coombs, pero en este estudio no se obtuvieron datos sobre la sensibilidad de la prueba de Fc. Whagela (25), en un trabajo con 206 cabras sospechosas de hatos endémicos, pero sin aislamiento bacteriológico, notificó que el 25.5% de estos animales eran positivos a la prueba. En un trabajo con cabras con aislamiento de B. melitensis y negativas se encontró una sensibilidad y especificidad del 100% (14). En cabritas vacunadas con la dosis clásica los animales se hacen negativos hacia los seis meses posvacunación (21), en cabras vacunadas con dosis reducida los títulos duran entre dos y cinco meses (21, 30). En un estudio reciente de Blasco y col. 1994 (28), se encontró que una importante proporción de cabras y ovejas infectadas dan positivo a RB y negativas a FC, lo contrario parece ser muy raro y sólo ha sido observado en casos crónicos, este comportamiento de las pruebas había sido reportado por otros autores (35, 36, 37). Por lo tanto Blasco menciona que la FC es una prueba poco sensible para ser usada en el diagnóstico individual, pero si se recomienda usarla en combinación con RB a nivel del hato (28). C. Precipitado en gel con polisacáridos hapténicos. Una prueba de inmunodifusión radial inversa (IDR) con HN de B. melitensis 16M en medio hipertónico (10% NaCl) y con buffer glicina ha sido evaluada en el ganado caprino, encontrándose que presenta una sensibilidad de 94.5% y una
  5. 5. especificidad de 100%. En cuanto a su especificidad en cabritas vacunadas con dosis clásica es del 94% a los 120 días posvacunación y en cabras adultas vacunadas con dosis reducida su especificidad es del 95% a los 30 días y del 100% a los 60 días (14, 15).Siendo esta capacidad de diferenciar animales infectados de vacunados su principal atributo, lo que aunado a su sencillez y economía, hacen de la IDR una prueba confirmatoria digna de ser tomada en cuenta para su uso en la Campaña de control de brucelosis. D. ELISA. La prueba de ELISA es una prueba de reconocido valor para el diagnóstico de la brucelosis en bovinos, en los que se han evaluado varios antígenos conjugados. En los caprinos el número de trabajos sobre el ELISA para diagnosticar brucelosis es mínimo, en un estudio usando el ELISA indirecto con LPS, HN, proteínas citoplasmáticas de B. melitensis como antígenos y como conjugado anti-IgG caprino, la sensibilidad fue del 100% para el LPS y el HN, y del 96% para las proteínas y la especificidad del 98% para el LPS y HN, y del 94% para las proteínas. Sin embargo, en cabritas vacunadas con la dosis clásica a los 120 días la especificidad del ELISA con HN y LPS es del 17%, más baja que para la FC y el RB. Se pensó que añadiendo un agente caotrópico la especificidad en vacunados aumentaría pero solo se iguala a la de la FC (30%) (38). Evaluando el uso de la proteína G como conjugado en ELISA indirecto con LPS, para el diagnóstico de la brucelosis caprina, se observa un aumento de la especificidad y una mejor diferenciación de la línea de corte entre positivos y negativos (14). El ELISA parecer ser una mejor opción como prueba confirmatoria que la FC, ya que presenta menos variables y es más sencilla de realizar y estandarizar. Utilizando ELISA competitivo con anticuerpos monoclonales (Symbiotic), se ha encontrado una gran capacidad de la prueba para diferenciar cabras vacunadas ya que aún poco después de ser inmunizadas la prueba las da negativas, pero presenta sólo 66% de sensibilidad en caprinos con aislamiento de B. melitensis, ya que requiere de que la infección tenga más de 45 días para dar positivos a la mayoría de las cabras al ELISA (39). Esta prueba de ELISA es excelente para ser usada en bovinos donde presenta 100% de sensibilidad y especificidad, debe tenerse en cuenta que se usan anticuerpos monoclonales para bovinos. E. Rivanol. Existen muy pocos datos sobre el comportamiento de esta prueba en caprinos, se reporta que presenta una baja sensibilidad del 88% y una especificidad del 100%, sin embargo parece ser una buena prueba para diferenciar animales vacunados de infectados, pero sólo cuando los títulos de FC estan entre 1:4 y 1:16, ya que a títulos mayores de los sueros en FC el rivanol presenta como positivos a los caprinos vacunados. F.Anillo de leche (AL). Al estandarizar la prueba de AL para diagnóstico de brucelosis en caprinos, se encontró un alto número de pruebas falsas positivas (41). Velázquez y col. (1995) realizaron un trabajo con el objetivo de determinar la especificidad y la sensibilidad de la prueba de AL y también para tratar de conocer el efecto de la mastitis en los residuos de la prueba. Se utilizó como una prueba de oro de la FC para determinar la sensibilidad y especificidad relativa, la sensibilidad relativa fue de 69% y la especificidad relativa fue del 85%. En base a estos resultados la prueba de AL parece no ser adecuada en el diagnóstico de la brucelosis caprina (42). G. Intradermoreacción.
  6. 6. La Intradermoreacción utilizando extractos proteicos como antígenos, es una prueba excelente para ser utilizada en el diagnóstico de Brucella melitensis en ovinos, a nivel hato, pero sólo es útil en lugares donde no se practica la vacunación, ya que esta interfiere con la prueba. Por tanto, bajo las condiciones actuales en México es una prueba poco útil (43). Pruebas Utilizando biología molecular. Principalmente se han realizado evaluaciones de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), aunque generalmente se han realizando ensayos para el diagnóstico de brucelosis en bovinos, y se ha podido diferenciar entre especies del género Brucella, pero no se han podido establecer diferencias entre especies, ni entre cepas vacunales y de campo (44). Se han realizado contados estudios en pequeños rumiantes, en caprinos se ha podido establecer la presencia de Brucella melitensis a partir de muestras de sangre y leche de cabras por medio del PCR (45). Actualmente este tipo de pruebas no es capaz de suplir al diagnóstico bacteriológico. Vacunación. La Rev 1 es la vacuna más utilizada actualmente en ovinos y caprinos, se debe tener en cuenta que la Rev 1 es una cepa viva atenuada y por tanto supone la penetración y multiplicación de dicha cepa en los animales. En 1955 Herbert y Elberg encontraron una cepa de B. melitensis no dependiente de la estreptomicina a la que llamaron Rev 1 (22, 46). La cepa Rev 1 es de baja virulencia, es altamente antigénica, es estable y no revierte a patógena por pasajes contínuos. La cepa Rev 1 es un revertiente en fase lisa obtenido a partir de una cepa estretomicina dependiente de B. eminencias (47). La Rev 1 puede ser excretada en la leche de las cabras vacunadas, siendo este un fenómeno transitorio persistiendo a veces hasta dos lactaciones (48). Una dosis de 1 x 109 u.f.c., protege a la cabra de por vida cuando se aplica a cabras de 3 a 6 meses de edad (49). Sin embargo esta contraindicada en cabras preñadas, pues puede ocasionar aborto, y en cabras lactando puede eliminarse por la leche. Además los animales quedan como positivos a las pruebas serodiagnósticas, siendo los anticuerpos fijadores de complemento los que permanecen durante mayor tiempo (7). Existen discrepancias en las respuestas serológicas posteriores a la vacunación convencional (vía subcutánea, dosis normal) en ovinos y caprinos, ya que dicha respuesta oscila, entre cuatro y veinte meses (34). En cambio al usar la vacunación con dosis reducida en cabras adultas estas resultan negativas a las diversas pruebas serológicas entre los 3 y 7 meses después (7, 30, 50, 51). En la vacunación de cabras gestantes se sabe que el uso de la dosis normal presenta serios problemas de abortos (48, 49) una alternativa es el uso de la dosis reducida ya que su aplicación en cabras gestantes no provoca aborto (7). En un programa de control de brucelosis caprina en Chihuahua, México se menciona que vacunando por vía subcutánea con 1 x 105 u.f.c. de Rev 1, a un número aproximado de 5,000 cabras durante el segundo y tercer tercio de gestación, en la época del año en que se presentan el mayor número de gestaciones, no se notificó aborto alguno, aunque cabe hacer notar que la valoración fué hecha en base a la información proporcionada por los caprinocultores (52). En Kuwait se vacunaron 350,000 cabras y ovejas con dosis reducida de Rev 1 y no se reportaron abortos debidos a dicha vacunación (53). El uso de la vacunación de brucelosis por vía conjuntival fue recomendado para usarse en cabras en México desde 1968 (54). En 1987 en Francia, vacunaron cabras jóvenes con dosis normal de Rev 1 por vía conjuntival, y encontraron que los anticuerpos posvacunales desaparecen a los 4 meses posvacunación, dando
  7. 7. una excelente protección (55). La vacunación durante un brote de la enfermedad no causa efecto sobre el curso de la infección, pero puede tener un efecto de supresión de abortos. Esta vacunación masiva y sistemática de caprinos disminuye la presencia de los abortos en rebaños o explotaciones, interrumpe la transmisión de la enfermedad, evita su difusión y tiene como resultado la disminución de la prevalencia, permitiendo la ejecución de una vigilancia epidemiológica adecuada (48). Perspectivas de la caprinocultura y la brucelosis caprina en México. A raíz de la creación del Fideicomiso para la Campaña contra la brucelosis animal en México, y de la aparición de la NOM para la campaña contra la brucelosis animal en México, parece ser que se llevarán a cabo medidas adecuadas y oportunas para el control de la brucelosis. Un indicador de que paulatinamente van mejorando las cosas es que en 1993 la cobertura de vacunación y diagnóstico de la brucelosis caprina aumentó en alrededor de un 3% (56). El permiso otorgado para la venta en E.U.A. y Canadá de cajeta elaborada con leche de cabra procedente de México y el gran mercado potencial que esto representa para nuestro país, significa que deberá presentar un aumento en el número de cabezas y también la producción de leche de cabra, hecho que se ha venido dando ya que en 1988 se produjeron 121.7 millones de litros y en 1993 se aumento a 153 millones de litros (56). Sin embargo no podemos perder de vista, que la mayor importancia que tienen las cabras en México se da en las regiones desérticas y semi-desérticas con productores de escasos recursos para los que los caprinos son su principal sostén económico, ya que la agricultura está en un nivel secundario y la explotación de otras especies no es posible, la NOM para la Campaña contra la Brucelosis Animal, no plantea estrategias específicas para trabajar con estos productores que presentan una situación particular, muy alejada de los productores de bovinos. Investigación sobre brucelosis caprina. En la investigación sobre la brucelosis debido al gran impacto que tienen la explotación de bovinos y ovinos, en la economía de los paises desarrollados, éstos han trabajado intensamente en brucelosis bovina y, en menor medida, en brucelosis ovina, dejando a un lado la investigación sobre brucelosis caprina. La única línea que han seguido en paises desarrollados como Francia y E.U.A, sobre la brucelosis caprina es la de la vacunación con REV 1 y otras vacunas (7,22,29,46,47,48,49,50,51,55). En México y otros paises subdesarrollados, nos hemos concretado a evaluar las vacunas desarrolladas en otros paises, bajo las condiciones de nuestros lugares (30,31,52,53), aunque también en México se han desarrollado vacunas como la cepa 899 que la evaluarla fue inferior a la Rev 1 (54,57,58). En cuanto a las pruebas para el diagnóstico de la brucelosis caprina existen muy pocos datos confiables que se basen en estudios de sensibilidad con sueros de caprinos con aislamiento de brucelas (13,14,15,26), durante muchos años el diagnóstico se ha realizado con pruebas diseñadas para el diagnóstico de brucelosis en bovinos, generalmente aplicadas en los caprinos sin un estudio adecuado para determinar la sensibilidad y especificidad. Así podemos ver que por años se han utilizado pruebas como la aglutinación en placa, tubo y tarjeta, fijación del complemento, rivanol, anillo en leche, etc. sin un conocimiento adecuado de su comportamiento en cabras. En paises como EUA, Francia, etc. los trabajos sobre esta línea son nulos, los pocos trabajos que existen sobre el diagnóstico de brucelosis caprina están hechos en paises como Nigeria, India, Túnez, Kenia, España y México (13, 14, 15, 23, 24, 25, 26, 31, 38, 41, 52). Existen
  8. 8. trabajos en los que se determina la presencia de brucelosis caprina en diferentes lugares del mundo (Africa, Asia, en Europa: Italia, España, Grecia, Portugal, etc.), esto mismo pasa en México, en donde se tiene trabajos donde se notifica la prevalencia de brucelosis caprina en diferentes lugares de nuestro país, lamentablemente son en su gran mayoría trabajos que manifiestan fallas en su metodología de muestreo y pruebas diagnósticas. En México, la investigación sobre la brucelosis caprina es mínima, siendo una consecuencia de que la investigación en caprinos tiene lamentablemente muy poco interés de parte de las instituciones que se encargan de la investigación pecuaria en México (Cuadro 2). Ultimamente se le ha dado un poco más de importancia a esta investigación debido a que el control de la brucelosis es actualmente una prioridad nacional y la investigación sobre esta enfermedad en las cabras afortunadamente o desafortunadamente no nos vendrá de fuera sino que la tendremos que generar nosotros. La investigación sobre brucelosis caprina en México, como se puede observar en el cuadro 2, es muy poca y la que hay ha sido realizada en su gran mayoría por el INIFAP, que empezó a trabajar sobre brucelosis caprina desde 1971. LITERATURA CITADA. 1. Corbell, M.J., and W. J. Brinley-Morgan. 1984. Bergey's manual of systematic bacteriology, vol. 1. p. 377-387. The Williams & Wilkins Co., Baltimore. 2. García Carrillo C. 1990. Animal and human brucellosis in the Americas. Office International des epizooties. Paris, Francia. 3. Blasco,J.M., y Barberán. 1990. Epidemiología y control.Ovis 8:15-22. 4. Rodríguez, H.F. 1978. Epizootiología de la brucelosis. Memorias del Foro Nacional de brucelosis. 10-39 SARH UNAM. México, D.F. 5. Van Der., 1964 Zoonose. Elsiever Publishing Company. Amsterdam, Holanda. 6. Jiménez de Bagües,M.P., C.M. Marín, M. Barberán and J.M. Blasco. 1989. Responses of ewes to B. melitensis Rev 1 vaccine administered by subcutaneous ar conjuntival routes at different stages of pregnancy. Ann. Rech. Vet. 20:205-213. 7. Alton, G.G. 1970. Vaccination of goats with reduced dosis of Rev 1 B. melitensis vaccine. Res. Vet. Science. 11:54-59. 8. Alton, G.G. 1990. Brucella melitensis in: Animal Brucellosis. Nielsen and Duncan. CRC Press USA, 383-409. 9. Ruiz Castañeda M. 1986. Brucelosis. Tercera edición, México, p. 298. 10. Valdez O.O. 1938. Contribución al estudio de la brucelosis en la República Mexicana. Tesis de Licenciatura Escuela de Medicina Veterinaria UNAM, México. 11. Villagómez, S. 1962. Epizootiología y profilaxis regional de las brucelas. Memorias IV Congreso Panamericano de Medicina Veterinaria y Zootecnia, México, D.F. 12. Norma Oficial Mexicana de la Campaña contra la brucelosis animal. 1994. Diario Oficial, México, 26 de enero de 1994. 13. Renoux, G. 1961. Brucellose caprine.I.-Bactèriologie et sèrologie d'un troupeau de chévres observé pendant deux ans et demi. Ann. Zootechn. 10:233-277. 14. Díaz-Aparicio E., C. Marín, B. Alonso, V. Aragón, S. Pérez, M. Pardo, J.M. Blasco, R. Díaz and I. Moriyón. 1994. Evaluation of serological tests for diagnosis of Brucella melitensis infection of goats. Journal of Clinical Microbiology. Vol. 32. 15. Díaz-Aparicio E., C. Marín, B. Alonso, V. Aragón, S. Pérez, M. Pardo, J.M. Blasco, R. Díaz and I. Moriyón, 1993. Comparative analysis of Brucella and Yersinia enterocolitica O:9 polysassharides of A and M type for the serological diagnosis of cattle, sheep and goat brucellosis. Journal of Clinical Microbiology 31: 3136-3141. 16. Verger, J.M. 1986. Estudio y diagnóstico bacteriológicos. Bovis. 9:27-37.
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