Espiritualidad en el servicio de la pastoral de la salud

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Espiritualidad en el servicio de la pastoral de la salud

  1. 1. ESPIRITUALIDAD EN EL SERVICIO DE LA PASTORAL DE LA SALUDLa Pastoral de la salud “La Pastoral de la salud es la acción evangelizadora de todo el pueblo de Dios,comprometido en promover, cuidar, defender y celebrar la vida, haciendo presente lamisión liberadora y salvífica de Jesús en el mundo de la salud (Discípulos y Misionerosen el mundo de la Salud, CELAM, no. 65). “La Pastoral de la Salud es la respuesta a los grandes interrogantes de la vida,como son el sufrimiento y la muerte, a la luz de la muerte y resurrección del Señor”(Aparecida, 418). Otros hablan del servicio pastoral sanitario, “Son todas las actividadesdesarrolladas en el mundo del sufrimiento y de la salud, que tienen por objetivo nosolo la asistencia física y pastoral de los enfermos, sino también la promoción de lasalud del hombre en todas sus dimensiones, el progreso científico y la investigaciónética y bioética” (Diccionario Pastoral de la Salud y Bioética, p. 610).Sujetos y protagonistas de la pastoral de la salud 1 Las Directrices para la Pastoral de la Salud en México, cuando habla de lossujetos y protagonistas de la Pastoral de la salud, coloca a la Iglesia, a la comunidadcristiana como el “sujeto originario”, de cualquier pastoral y de la pastoral de la salud.La comunidad parroquial asume la promoción humana, el cuidado y preservación de lasalud, el acompañamiento pastoral a enfermos y ancianos en fidelidad a su misión deconstruir el Reino de Dios. (nº 69). El enfermo es “sujeto de evangelización”, pero también es sujeto responsable yactivo de la obra de la evangelización y salvación (nº 70). También tiene que ver lafamilia del enfermo, el agente de pastoral de la salud, las religiosas y religiosos, losministros extraordinarios de la Comunión, los diáconos, los sacerdotes, los obispos, lasinstituciones educativas, grupos y asociaciones de enfermos, los voluntariados, etc. Hablar de agentes de pastoral de la salud es hablar de “los discípulos misionerosde Jesucristo y de su iglesia, de su misión de curación y de salvación”. En la Iglesia,comunidad sanante, todos son agentes de pastoral (Discípulos Misioneros en el mundode la salud, CELAM, nº 95-96)
  2. 2. Espiritualidad en la Pastoral de la salud Es importante reflexionar frecuentemente sobre la espiritualidad de todos losque trabajan y se mueven en esta pastoral. El Diccionario de la Pastoral de la Salud yBioética (p. 611) nos hace esta presentación de la espiritualidad: La espiritualidad es un estilo o un modo de vivir la vida cristiana, que es vida enCristo y en el Espíritu que se acoge en la fe y en el amor, y se vive en la esperanzadentro de la comunidad eclesial…. Hablar de espiritualidad no es hablar de una partede la vida, sino de toda la vida. Significa referirse a una cualidad que el Espíritu imprimeen el hombre y trata acerca de la acción que se realiza bajo el impulso del Espíritu. San Pablo afirma que en el creyente, la presencia de Cristo se convierte en elprincipio unificador de la existencia “Ya no vivo yo, pues es Cristo en que vive en mi”(Gal 2,20). Ello implica que todo el comportamiento de la persona (sus deseos,sentimientos, aspiraciones, etc.) está llamado a relacionarse con el centro vitalconstituido por el Señor que habita en su corazón. “El que me ama guardará midoctrina, mi Padre lo amará y mi Padre y yo vendremos a él y viviremos en él” (Jn 14,23). El verdadero fin de la vida espiritual del cristiano consiste en una progresiva 2apertura a la presencia y a la acción del Señor, de modo que toda la vida, la creatividad,los actos y las actitudes estén impregnados por ellas. Cuando una persona estáhabitada por el Señor y abierta a su gracia, su vida es asumida en el amor y vivida en elservicio del amor. Porque Dios es amor. Al entrar en el amor, todas las realidades de la vida se unen entre sí, se tornanuna narración del amor, que es único y que, por tanto, logra unirlas todas. La vidaespiritual es una vida en la que cada cosa se torna en una palabra del Creador ySalvador. Por eso el creyente está llamado a vivir su espiritualidad, no solo cuando va ala iglesia o cuando ora en el secreto de su habitación, sino en y a través de cada rasgode su comportamiento. Vivir el amor al Señor a través del servicio al enfermo es una manera particularde vivir la vida del Espíritu. La espiritualidad cristiana, considerada en su fuenteoriginaria, es única, puesto que es único el mediador entre Dios y los hombres,Jesucristo, y porque es único el Espíritu santificador que nos transforma en creaturasnueva. Desde la perspectiva existencial, hay diferentes expresiones de vida cristiana, ypor tanto hay modos diferentes de vivir la propia vida espiritual, porque el EspírituSanto distribuye dones diversos y complementarios a los miembros de la comunidadeclesial.
  3. 3. El ministerio que se ejerce en el mundo del sufrimiento y de la salud, puede seruna especial fuente de espiritualidad para los cristianos (sacerdotes, religiosos, laicos)que actúan en ese mundoPalabra de Dios: fuente permanente de espiritualidad La respuesta del hombre al Dios que habla: Llamados a entrar en la Alianza conDios.Verbum Domini 22. Al subrayar la pluriformidad de la Palabra, hemos podido contemplar que Dios habla yviene al encuentro del hombre de muy diversos modos, dándose a conocer en el diálogo. Como hanafirmado los Padres sinodales, «el diálogo, cuando se refiere a la Revelación, comporta el primado dela Palabra de Dios dirigida al hombre». El misterio de la Alianza expresa esta relación entre Dios quellama con su Palabra y el hombre que responde, siendo claramente consciente de que no se trata deun encuentro entre dos que están al mismo nivel; lo que llamamos Antigua y Nueva Alianza no es unacuerdo entre dos partes iguales, sino puro don de Dios. Mediante este don de su amor, supera todadistancia y nos convierte en sus «partners», llevando a cabo así el misterio nupcial de amor entreCristo y la Iglesia. En esta visión, cada hombre se presenta como el destinatario de la Palabra,interpelado y llamado a entrar en este diálogo de amor mediante su respuesta libre. Dios nos ha hechoa cada uno capaces de escuchar y responder a la Palabra divina. El hombre ha sido creado en la 3Palabra y vive en ella; no se entiende a sí mismo si no se abre a este diálogo. La Palabra de Dios revelala naturaleza filial y relacional de nuestra vida. Estamos verdaderamente llamados por gracia aconformarnos con Cristo, el Hijo del Padre, y a ser transformados en Él. Dios escucha al hombre y responde a sus interrogantes 23. En este diálogo con Dios nos comprendemos a nosotros mismos y encontramos respuesta alas cuestiones más profundas que anidan en nuestro corazón. La Palabra de Dios, en efecto, no secontrapone al hombre, ni acalla sus deseos auténticos, sino que más bien los ilumina, purificándolos yperfeccionándolos. Qué importante es descubrir en la actualidad que sólo Dios responde a la sed quehay en el corazón de todo ser humano. En nuestra época se ha difundido lamentablemente, sobre todoen Occidente, la idea de que Dios es extraño a la vida y a los problemas del hombre y, más aún, de quesu presencia puede ser incluso una amenaza para su autonomía. En realidad, toda la economía de lasalvación nos muestra que Dios habla e interviene en la historia en favor del hombre y de su salvaciónintegral. Por tanto, es decisivo desde el punto de vista pastoral mostrar la capacidad que tiene laPalabra de Dios para dialogar con los problemas que el hombre ha de afrontar en la vida cotidiana.Jesús se presenta precisamente como Aquel que ha venido para que tengamos vida en abundancia (cf.Jn 10,10). Por eso, debemos hacer cualquier esfuerzo para mostrar la Palabra de Dios como unaapertura a los propios problemas, una respuesta a nuestros interrogantes, un ensanchamiento de lospropios valores y, a la vez, como una satisfacción de las propias aspiraciones. La pastoral de la Iglesiadebe saber mostrar que Dios escucha la necesidad del hombre y su clamor. Dice san Buenaventura enel Breviloquium: «El fruto de la Sagrada Escritura no es uno cualquiera, sino la plenitud de la felicidadeterna. En efecto, la Sagrada Escritura es precisamente el libro en el que están escritas palabras devida eterna para que no sólo creamos, sino que poseamos también la vida eterna, en la que veremos,amaremos y serán colmados todos nuestros deseos».
  4. 4. Descubrir a Cristo en el enfermo nos llama a estar atentos a su Palabra:  Es el pan de vida para alimentarnos  Tener una actitud contemplativa y orante  Lectio Divina El Agente de pastoral, está a la escucha de la Palabra de Dios:  Aprende a leer, desde la fe, la experiencia del sufrimiento y del dolor  Descubre la acción de Dios  Vivir con esperanza Sin esta referencia al Señor y su Palabra:  Nuestro anuncio perdería su horizonte y eficaciaUna espiritualidad del crucificado Cristo ha transformado el propio sufrimiento en fuente de curación integral paralos hombres. El dolor (que ha alcanzado su cumbre en la muerte de cruz) ha sidocomino eficaz de expresión de su amor. Es el sentido evangélico del texto de Isaías53,4-5: “Eran nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que le pesaban, mientras nosotros le creíamos azotado, herido por Dios y humillado. Ha sido traspasado por 4 nuestros pecados, triturado por nuestras iniquidades; el castigo, precio de nuestra paz, cae sobre Él, y a causa de sus llagas hemos sido curados”.Salvifici doloris, 18: “El sufrimiento humano ha alcanzado su culmen en la pasión de Cristo. Y a la vez ésta ha entrado en una dimensión completamente nueva y en un orden nuevo: ha sido unida al amor, a aquel amor del que Cristo hablaba a Nicodemo, a aquel amor que crea el bien, sacándolo incluso del mal, sacándolo por medio del sufrimiento, así como el bien supremo de la redención del mundo ha sido sacado de la cruz de Cristo, y de ella toma constantemente su arranque. La cruz de Cristo se ha convertido en una fuente de la que brotan ríos de agua viva.(52) En ella debemos plantearnos también el interrogante sobre el sentido del sufrimiento, y leer hasta el final la respuesta a tal interrogante”. Esta polarización hacia el crucificado es una exigencia para las personas que sededican al servicio de los enfermos. Más que nunca en la cruz, Jesús se coloca de partede los débiles, de los enfermos, de los pobres. En la cruz él no está solamente junto alas enfermedades o por encima de ellas, está dentro de ellas, las conoce y las revive encada uno de los enfermos, habiendo recorrido el camino del sufrimiento hasta un finaltrágico:
  5. 5. Filipenses 2, 6-8: Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Para seguir el camino recorrido por Cristo crucificado, el cristiano comprometidoen el mundo de la salud está llamado a tomar conciencia de las propias heridas, aaceptarlas e integrarlas apelando a los recursos humanos y sobrenaturales presentesen su interior. Es un camino difícil que haya su culminación en la capacidad de asociar lospropios sufrimientos a los de Cristo. Pero es un camino que se ha hecho posible graciasa la misericordia del Señor fuente de consuelo, como afirma San pablo:2Corintios 1,3-4: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Las palabras del apóstol ayudan a comprender el motivo por el cual la 5integración de las propias heridas puede convertirse en fuente de curación para otros.A través de la conciencia y de la aceptación de la dimensión negativa de la vida, sedesarrollan en los individuos sentimientos de comprensión, de participación, decompasión; sentimientos que acercan al otro con la intención de ayudarlo a recorrer elmismo camino de curación. Quien sigue directa o indirectamente al enfermo, siguiendo la línea indicada porel Crucificado, no solo explica la propia experiencia de la misericordia divina y estátambién llamado a responder a ella procurando comunicarla a cuantos encuentra en elcamino.Espiritualidad Encarnada Es una espiritualidad vivida desde lo cotidiano: se nos pide dar razón de nuestraesperanza, ser luz y sal de la tierra. Exige una actitud de disponibilidad y apertura paraescuchar inquietudes, problemas, angustias, sufrimientos y esperanzas. Anuncio de la Palabra de Dios y los que sufren.
  6. 6. Verbum Domini. 106. Durante los trabajos sinodales, los Padres han puesto su atención también en la necesidadde anunciar la Palabra de Dios a todos los que padecen sufrimiento físico, psíquico o espiritual. Enefecto, en el momento del dolor es cuando surgen de manera más aguda en el corazón del hombre laspreguntas últimas sobre el sentido de la propia vida. Mientras la palabra del hombre pareceenmudecer ante el misterio del mal y del dolor, y nuestra sociedad parece valorar la existencia sólocuando ésta tiene un cierto grado de eficiencia y bienestar, la Palabra de Dios nos revela que tambiénlas circunstancias adversas son misteriosamente «abrazadas» por la ternura de Dios. La fe que nacedel encuentro con la divina Palabra nos ayuda a considerar la vida humana como digna de ser vividaen plenitud también cuando está aquejada por el mal. Dios ha creado al hombre para la felicidad ypara la vida, mientras que la enfermedad y la muerte han entrado en el mundo como consecuencia delpecado (cf. Sb 2,23-24). Pero el Padre de la vida es el médico del hombre por excelencia y no deja deinclinarse amorosamente sobre la humanidad afligida. El culmen de la cercanía de Dios al sufrimientodel hombre lo contemplamos en Jesús mismo, que es «Palabra encarnada. Sufrió con nosotros ymurió. Con su pasión y muerte asumió y transformó hasta el fondo nuestra debilidad». La cercanía de Jesús a los que sufren no se ha interrumpido, se prolonga en el tiempo por laacción del Espíritu Santo en la misión de la Iglesia, en la Palabra y en los sacramentos, en los hombresde buena voluntad, en las actividades de asistencia que las comunidades promueven con caridadfraterna, enseñando así el verdadero rostro de Dios y su amor. El Sínodo da gracias a Dios por estostestimonios espléndidos, a menudo escondidos, de tantos cristianos –sacerdotes, religiosos y laicos–que han prestado y siguen prestando sus manos, sus ojos y su corazón a Cristo, verdadero médico delos cuerpos y las almas. El Sínodo exhorta a continuar prestando ayuda a las personas enfermas,llevándoles la presencia vivificante del Señor Jesús en la Palabra y en la Eucaristía. Que se les ayude aleer la Escritura y a descubrir que, precisamente en su condición, pueden participar de manera 6particular en el sufrimiento redentor de Cristo para la salvación del mundo (2 Co 4,8-11.14). En el artículo del Diccionario de la Pastoral de la Salud y Bioética (p. 615) nosinvita a la identificación con Cristo, “Divino Samaritano de las almas y de los cuerpos”.La integración de las propias heridas, la visión de Jesús presente en el enfermo,determinan en el cristiano comprometido en el mundo sanitario la capacidad de“detenerse” frente al que sufre, superando la tendencia a la indiferencia defensiva. El Buen Samaritano inspira un conjunto de actitudes que no sólo hacen delindividuo un “prójimo” del mismo hermano que sufre, sino que también lo enriquecencon un conjunto de cualidades indispensable para establecer una relación de ayuda,como las del respeto, comprensión, aceptación, ternura, etc. Lo que distingue el comportamiento del cristiano es el hecho de que talescaracterísticas son asumidas en el “Ágape”, en el amor sobrenatural, que lleva a amaral otro por amor de Dios. Es un don del Señor que penetra el corazón que le acoge yvitaliza las semillas que ya existen en él de acogida, de paciencia, de comprensión, defidelidad, de perdón, de devoción, de solidaridad, hasta de amor por el enemigo, alnecesitado, al alejado, al confundido. El Ágape tiene las características deincondicionalidad, de gratuidad, de universalidad y de libertad. Pero no es un camino
  7. 7. breve ni fácil. Papa Benedicto XVI propone el programa del BUEN SAMARITANO: “un corazónque ve”.Deus caritas est 31b: b) La actividad caritativa cristiana ha de ser independiente de partidos e ideologías. No es unmedio para transformar el mundo de manera ideológica y no está al servicio de estrategiasmundanas, sino que es la actualización aquí y ahora del amor que el hombre siempre necesita. Lostiempos modernos, sobre todo desde el siglo XIX, están dominados por una filosofía del progreso condiversas variantes, cuya forma más radical es el marxismo. Una parte de la estrategia marxista es lateoría del empobrecimiento: quien en una situación de poder injusto ayuda al hombre con iniciativasde caridad —afirma— se pone de hecho al servicio de ese sistema injusto, haciéndolo aparecersoportable, al menos hasta cierto punto. Se frena así el potencial revolucionario y, por tanto, separaliza la insurrección hacia un mundo mejor. De aquí el rechazo y el ataque a la caridad como unsistema conservador del statu quo. En realidad, ésta es una filosofía inhumana. El hombre que vive enel presente es sacrificado al Moloc del futuro, un futuro cuya efectiva realización resulta por lo menosdudosa. La verdad es que no se puede promover la humanización del mundo renunciando, por elmomento, a comportarse de manera humana. A un mundo mejor se contribuye solamente haciendo elbien ahora y en primera persona, con pasión y donde sea posible, independientemente de estrategiasy programas de partido. El programa del cristiano —el programa del buen Samaritano, el programade Jesús— es un «corazón que ve». Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia.Obviamente, cuando la actividad caritativa es asumida por la Iglesia como iniciativa comunitaria, a la 7espontaneidad del individuo debe añadirse también la programación, la previsión, la colaboración conotras instituciones similares. De nuevo su Santidad nos propone la figura emblemática del Buen Samaritano,en su Mensaje de la próxima Jornada Mundial del Enfermo 2. Para acompañaros en la peregrinación espiritual que desde Lourdes, lugar y símbolo deesperanza y gracia, nos conduce hacia el Santuario de Altötting, quisiera proponer a vuestraconsideración la figura emblemática del Buen Samaritano (cf. Lc 10,25-37). La parábola evangélicanarrada por san Lucas forma parte de una serie de imágenes y narraciones extraídas de la vidacotidiana, con las que Jesús nos enseña el amor profundo de Dios por todo ser humano, especialmentecuando experimenta la enfermedad y el dolor. Pero además, con las palabras finales de la paráboladel Buen Samaritano, «Anda y haz tú lo mismo» (Lc 10,37), el Señor nos señala cuál es la actitud quetodo discípulo suyo ha de tener hacia los demás, especialmente hacia los que están necesitados deatención. Se trata por tanto de extraer del amor infinito de Dios, a través de una intensa relación conél en la oración, la fuerza para vivir cada día como el Buen Samaritano, con una atención concretahacia quien está herido en el cuerpo y el espíritu, hacia quien pide ayuda, aunque sea un desconocidoy no tenga recursos. Esto no sólo vale para los agentes pastorales y sanitarios, sino para todos,también para el mismo enfermo, que puede vivir su propia condición en una perspectiva de fe: «Lo quecura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar latribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufridocon amor infinito» (Enc., 37).
  8. 8. 3. Varios Padres de la Iglesia han visto en la figura del Buen Samaritano al mismo Jesús, y en elhombre caído en manos de los ladrones a Adán, a la humanidad perdida y herida por el propio pecado(cf. Orígenes, Homilía sobre el Evangelio de Lucas XXXIV, 1-9; Ambrosio, Comentario al Evangelio desan Lucas, 71-84; Agustín, Sermón 171). Jesús es el Hijo de Dios, que hace presente el amor del Padre,amor fiel, eterno, sin barreras ni límites. Pero Jesús es también aquel que «se despoja» de su«vestidura divina», que se rebaja de su «condición» divina, para asumir la forma humana (Flp 2,6-8) yacercarse al dolor del hombre, hasta bajar a los infiernos, como recitamos en el Credo, y llevaresperanza y luz. Él no retiene con avidez el ser igual a Dios (cf. Flp 6,6), sino que se inclina, lleno demisericordia, sobre el abismo del sufrimiento humano, para derramar el aceite del consuelo y el vinode la esperanza. Juan Pablo II, nos dice que el buen samaritano es aquel que sabe:  Detenerse: pararse, encontrar tiempo y espacio, no pasar de largo, estardispuestos a cambiar de programa, no permanecer indiferentes.Salvifici doloris: 22. A la perspectiva del reino de Dios está unida la esperanza de aquella gloria, cuyo comienzoestá en la cruz de Cristo. La resurrección ha revelado esta gloria —la gloria escatológica— que en lacruz de Cristo estaba completamente ofuscada por la inmensidad del sufrimiento. Quienes participanen los sufrimientos de Cristo están también llamados, mediante sus propios sufrimientos, a tomarparte en la gloria. Pablo expresa esto en diversos puntos. Escribe a los Romanos: « Somos... 8coherederos de Cristo, supuesto que padezcamos con Él para ser con Él glorificados. Tengo por ciertoque los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que ha demanifestarse en nosotros ». En la segunda carta a los Corintios leemos: « Pues por la momentánea yligera tribulación nos prepara un peso eterno de gloria incalculable, y no ponemos los ojos en las cosasvisibles, sino en las invisibles ». El apóstol Pedro expresará esta verdad en las siguientes palabras de suprimera carta: « Antes habéis de alegraros en la medida en que participáis en los padecimientos deCristo, para que en la revelación de su gloria exultéis de gozo ». El motivo del sufrimiento y de la gloria tiene una característica estrictamente evangélica, quese aclara mediante la referencia a la cruz y a la resurrección. La resurrección es ante todo lamanifestación de la gloria, que corresponde a la elevación de Cristo por medio de la cruz. En efecto, sila cruz ha sido a los ojos de los hombres la expoliación de Cristo, al mismo tiempo ésta ha sido a losojos de Dios su elevación. En la cruz Cristo ha alcanzado y realizado con teda plenitud su misión:cumpliendo la voluntad del Padre, se realizó a la vez a sí mismo. En la debilidad manifestó su poder, yen la humillación toda su grandeza mesiánica. ¿No son quizás una prueba de esta grandeza todas laspalabras pronunciadas durante la agonía en el Gólgota y, especialmente, las referidas a los autores dela crucifixión: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen »? A quienes participan de lossufrimientos de Cristo estas palabras se imponen con la fuerza de un ejempló supremo El sufrimientoes también una llamada a manifestar la grandeza moral del hombre, su madurez espiritual. De estohan dado prueba, en las diversas generaciones, los mártires y confesores de Cristo, fieles a laspalabras: « No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, que el alma no pueden matarla ». La resurrección de Cristo ha revelado « la gloria del siglo futuro » y, contemporáneamente, haconfirmado « el honor de la Cruz »: aquella gloria que está contenida en el sufrimiento mismo deCristo, y que muchas veces se ha reflejado y se refleja en el sufrimiento del hombre, como expresión desu grandeza espiritual. Hay que reconocer el testimonio glorioso no sólo de los mártires de la fe, sino
  9. 9. también de otros numerosos hombres que a veces, aun sin la fe en Cristo, sufren y dan la vida por laverdad y por una justa causa. En los sufrimientos de todos éstos es confirmada de modo particular lagran dignidad del hombre.  Acercarse: para escuchar, comprender, compartir, acompañar.  Darse: hacerse don, cargar y cuidar; hacerse prójimo, vendar heridas conóleo y vino. Hospedar al hermano en nuestro corazón, para que se sienta en su casa.Ser compañía silenciosa y cariñosa, presencia maternal de la Iglesia.Aparecida nos dice: 420. En las visitas a los enfermos en los Centros de salud, en la compañía silenciosa al enfermo,en el cariñoso trato, en la delicada atención a los requerimientos de la enfermedad, se manifiesta, através de los profesionales y voluntarios discípulos del Señor, la maternidad de la Iglesia que arropacon su ternura, fortalece el corazón y, en el caso del moribundo, lo acompaña en el tránsito definitivo.El enfermo recibe con amor la Palabra, el perdón, el sacramento de la Unción y los gestos de caridadde los hermanos. El sufrimiento humano es una experiencia especial de la cruz y de la resurrección delSeñor.Espiritualidad como estilo de vida Ya hemos hablado de la Espiritualidad como forma de vivir la vida cristiana. Nose trata una acción, o actividad, o por un tiempo, sino siempre, constante, toda la vida. 9 Vivir según las exigencias del Evangelio. Como dice Aparecida “Unaespiritualidad trinitaria del encuentro con Jesucristo” 240. Una auténtica propuesta de encuentro con Jesucristo debe establecerse sobre el sólidofundamento de la Trinidad-Amor. La experiencia de un Dios uno y trino, que es unidad y comunióninseparable, nos permite superar el egoísmo para encontrarnos plenamente en el servicio al otro. Laexperiencia bautismal es el punto de inicio de toda espiritualidad cristiana que se funda en la Trinidad. 241. Es Dios Padre quien nos atrae por medio de la entrega eucarística de su Hijo (cf. Jn 6,44), don de amor con el que salió al encuentro de sus hijos, para que, renovados por la fuerza delEspíritu, lo podamos llamar Padre: “Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su propioHijo, nacido de una mujer, nacido bajo el dominio de la ley, para liberarnos del dominio de la ley yhacer que recibiéramos la condición de hijos adoptivos de Dios. Y porque ya somos sus hijos, Diosmandó el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, y el Espíritu clama: ¡Abbá! ¡Padre!” (Gal 4, 4-5). Setrata de una nueva creación, donde el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, renueva la vida delas criaturas. 242. En la historia de amor trinitario, Jesús de Nazaret, hombre como nosotros y Dios connosotros, muerto y resucitado, nos es dado como Camino, Verdad y Vida. En el encuentro de fe con elinaudito realismo de su Encarnación, hemos podido oír, ver con nuestros ojos, contemplar y palpar connuestras manos la Palabra de vida (cf. 1Jn 1, 1), experimentamos que “el propio Dios va tras la ovejaperdida, la humanidad doliente y extraviada. Cuando Jesús habla en sus parábolas del pastor que vatras la oveja descarriada, de la mujer que busca la dracma, del padre que sale al encuentro de su hijopródigo y lo abraza, no se trata sólo de meras palabras, sino de la explicación de su propio ser yactuar. Esta prueba definitiva de amor tiene el carácter de un anonadamiento radical (kénosis),
  10. 10. porque Cristo “se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz” (Flp2, 8). Presencia del Señor en nuestra vida: De manera personal. Ya que hemosexperimentado un amor gratuito e incondicional de parte de Dios, en el encuentro conCristo resucitado:Aparecida nos dice: 145. Cuando crece la conciencia de pertenencia a Cristo, en razón de la gratitud y alegría queproduce, crece también el ímpetu de comunicar a todos el don de ese encuentro. La misión no se limitaa un programa o proyecto, sino que es compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro conCristo, testimoniarlo y anunciarlo de persona a persona, de comunidad a comunidad, y de la Iglesia atodos los confines del mundo (cf. Hch 1,8). Y es quien nos lanza a vivir el sentido comunitario. Comunicarlo a cuantos nosrodean. Aparecida No. 362, nos invita a hacer de nuestras comunidades centros deirradiación de la vida en Cristo para que el mundo crea: “Asumimos el compromiso de una gran misión en todo el Continente, que nos exigiráprofundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en 10un discípulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesianecesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en latibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidadcristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo. Esperamos un nuevoPentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida delEspíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza. Por eso se volverá imperioso asegurarcálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y haganposible un atractivo testimonio de unidad “para que el mundo crea” (Jn 17, 21). Para el Agente de Pastoral de la Salud, es fundamental vivir según el espíritu deJesús misericordioso. Está llamado a una continua conformación a Cristomisericordioso. Esto se irá concretando según el estado al que pertenezca el cristiano:laico, religioso/a, ordenado. El cristiano comprometido en el mundo de la salud está llamado a articular lapropia espiritualidad teniendo la mirada fija en Jesús misericordioso (expresión delamor del Padre que se nos ha comunicado en el Espíritu) y procurando reproducir susactitudesHech. 10, 38. El discurso de Pedro: “cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasóhaciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba
  11. 11. con él”.Aparecida nos dice: 147. Jesús salió al encuentro de personas en situaciones muy diversas: hombres y mujeres,pobres y ricos, judíos y extranjeros, justos y pecadores…, invitándolos a todos a su seguimiento. Hoysigue invitando a encontrar en Él el amor del Padre. Por esto mismo, el discípulo misionero ha de serun hombre o una mujer que hace visible el amor misericordioso del Padre, especialmente a los pobresy pecadores Jesús mismo nos pide ser misericordiosos como su Padre: Lucas 6,36 “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso” Jesús nos muestra claramente el camino: Se conmueve frente al dolor y elsufrimiento. Vivir este estilo de vida para el agente es hacer presente el amor y la ternura deDios, junto a los que sufren: con actitudes, gesto y palabras. En el servicio a ellos. Es una manera muy particular de vivir la vida en el espíritu 11Espiritualidad generadora de esperanza de vida El Dios que ha resucitado a Jesús, es un Dios que da la vida, que ofrece vida a loshombres, en donde el hombre causa muerte…Aparecida: 143. Jesucristo, verdadero hombre y verdadero Dios, con palabras y acciones, con su muerte yresurrección, inaugura en medio de nosotros el Reino de vida del Padre, que alcanzará su plenitud allídonde no habrá más “muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo antiguo ha desaparecido” (Ap21,4). Durante su vida y con su muerte en cruz, Jesús permanece fiel a su Padre y a su voluntad (cf. Lc22,42). Durante su ministerio, los discípulos no fueron capaces de comprender que el sentido de suvida sellaba el sentido de su muerte. Mucho menos podían comprender que, según el designio delPadre, la muerte del Hijo era fuente de vida fecunda para todos (cf. Jn 12, 23-24). El Misterio Pascualde Jesús es el acto de obediencia y amor al Padre y de entrega por todos sus hermanos, mediante elcual el Mesías dona plenamente aquella vida que ofrecía en caminos y aldeas de Palestina. Por susacrificio voluntario, el Cordero de Dios pone su vida ofrecida en las manos del Padre (cf. Lc 23,46),quien lo hace salvación “para nosotros” (1 Cor 1,30). Por el Misterio Pascual, el Padre sella la nuevaalianza y genera un nuevo pueblo, que tiene por fundamento su amor gratuito de Padre que salva. El agente de pastoral está llamado a ser presencia pascual al lado de los quesufren. Es orientar nuestra vida hacia: - Un amor creador
  12. 12. - Una solidaridad generadora de vidaAparecida nos dice: 110. Ante el subjetivismo hedonista, Jesús propone entregar la vida para ganarla, porque“quien aprecie su vida terrena, la perderá” (Jn 12,25). Es propio del discípulo de Cristo gastar su vidacomo sal de la tierra y luz del mundo. Ante el individualismo, Jesús convoca a vivir y caminar juntos. Lavida cristiana sólo se profundiza y se desarrolla en la comunión fraterna. Jesús nos dice “uno es sumaestro, y todos ustedes son hermanos” (Mt 23,8). Ante la despersonalización, Jesús ayuda aconstruir identidades integradas. 112. Ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo serhumano. De su Maestro, el discípulo ha aprendido a luchar contra toda forma de desprecio de la vida yde explotación de la persona humana48. Sólo el Señor es autor y dueño de la vida. El ser humano, suimagen viviente, es siempre sagrado, desde su concepción hasta su muerte natural; en todas lascircunstancias y condiciones de su vida. Ante las estructuras de muerte, Jesús hace presente la vidaplena. “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud” (Jn 10,10). Por ello,sana a los enfermos, expulsa los demonios y compromete a los discípulos en la promoción de ladignidad humana y de relaciones sociales fundadas en la justicia. Llamado a ser fiel a la misión de comunicar vida y estar al servicio de la vida.Aparecida: 353. Jesús, el Buen Pastor, quiere comunicarnos su vida y ponerse al servicio de la vida. Lovemos cuando se acerca al ciego del camino (cf. Mc 10, 46-52), cuando dignifica a la samaritana (cf. Jn 124, 7-26), cuando sana a los enfermos (cf. Mt 11, 2-6), cuando alimenta al pueblo hambriento (cf. Mc 6,30-44), cuando libera a los endemoniados (cf. Mc 5, 1-20). En su Reino de vida, Jesús incluye a todos:come y bebe con los pecadores (cf. Mc 2,16), sin importarle que lo traten de comilón y borracho (cf. Mt11,19); toca leprosos (cf. Lc 5,13), deja que una mujer prostituta unja sus pies (cf. Lc 7, 36-50) y, denoche, recibe a Nicodemo para invitarlo a nacer de nuevo (cf. Jn 3, 1-15). Igualmente, invita a susdiscípulos a la reconciliación (cf. Mt 5,24), al amor a los enemigos (cf. Mt 5,44), a optar por los máspobres (cf. Lc 14, 15-24).María modelo en el servicio Para alimentar su espiritualidad, el agente de pastoral recurrirá a María, Salud delos enfermos, tomando el ejemplo de la Madre de Jesús, su capacidad de servir a losenfermos con cuidado y fidelidad, con disponibilidad y gratuidad, con ternura ycompasión. María, la Madre de Jesús, se presenta como modelo en el cuidado y en el serviciode caridad a su prima Isabel…..Deus Caritas est: 41. Entre los Santos, sobresale María, Madre del Señor y espejo de toda santidad. El Evangeliode Lucas la muestra atareada en un servicio de caridad a su prima Isabel, con la cual permaneció«unos tres meses» (1, 56) para atenderla durante el embarazo. «Magnificat anima mea Dominum»,
  13. 13. dice con ocasión de esta visita —«proclama mi alma la grandeza del Señor»— (Lc 1, 46), y con elloexpresa todo el programa de su vida: no ponerse a sí misma en el centro, sino dejar espacio a Dios, aquien encuentra tanto en la oración como en el servicio al prójimo; sólo entonces el mundo se hacebueno. María es grande precisamente porque quiere enaltecer a Dios en lugar de a sí misma. Ella eshumilde: no quiere ser sino la sierva del Señor (cf. Lc 1, 38. 48). Sabe que contribuye a la salvación delmundo, no con una obra suya, sino sólo poniéndose plenamente a disposición de la iniciativa de Dios.Es una mujer de esperanza: sólo porque cree en las promesas de Dios y espera la salvación de Israel, elángel puede presentarse a ella y llamarla al servicio total de estas promesas. Es una mujer de fe:«¡Dichosa tú, que has creído!», le dice Isabel (Lc 1, 45). El Magníficat —un retrato de su alma, pordecirlo así— está completamente tejido por los hilos tomados de la Sagrada Escritura, de la Palabra deDios. Así se pone de relieve que la Palabra de Dios es verdaderamente su propia casa, de la cual sale yentra con toda naturalidad. Habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se convierte enpalabra suya, y su palabra nace de la Palabra de Dios. Así se pone de manifiesto, además, que suspensamientos están en sintonía con el pensamiento de Dios, que su querer es un querer con Dios. Alestar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabraencarnada. María es, en fin, una mujer que ama. ¿Cómo podría ser de otro modo? Como creyente, queen la fe piensa con el pensamiento de Dios y quiere con la voluntad de Dios, no puede ser más que unamujer que ama. Lo intuimos en sus gestos silenciosos que nos narran los relatos evangélicos de lainfancia. Lo vemos en la delicadeza con la que en Caná se percata de la necesidad en la que seencuentran los esposos, y lo hace presente a Jesús. Lo vemos en la humildad con que acepta ser comoolvidada en el período de la vida pública de Jesús, sabiendo que el Hijo tiene que fundar ahora unanueva familia y que la hora de la Madre llegará solamente en el momento de la cruz, que será laverdadera hora de Jesús (cf. Jn 2, 4; 13, 1). Entonces, cuando los discípulos hayan huido, ellapermanecerá al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25-27); más tarde, en el momento de Pentecostés, serán ellos 13los que se agrupen en torno a ella en espera del Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14).

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