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El salvador de Pablo Ibar

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El salvador de Pablo Ibar
El Mundo - 25 Marzo 2009

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El salvador de Pablo Ibar

  1. 1. MADRID: Avenida San Luis, 25. 28033. Madrid. Tel.: 91 443 50 00. Fax: 91 443 58 44. EL MUNDO EN PORTUGAL CONT: 1,35 E. Con Yo Dona: 1,60 E. Con Magazine: 2,45 E. © Unidad Editorial Información General, Madrid 2009. Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser -ni en todo ni en parte- reproducida, distribuida, comunicada públicamente, utilizada o registrada a través de ningún soporte o mecanismo, ni modificada o almacenada sin la previa autorización escrita de la sociedad editora. Conforme a lo dispuesto en el artículo 32 de la Ley de Propiedad Intelectual, queda expresamente prohibida la reproducción de los contenidos de esta publicación con fines comerciales a través de recopilaciones de artículos periodísticos. Imprime: Fabripress, c./ Zeus, 12, Polígono Industrial Meco R-2. 28880 Meco. Dep. 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Cuando el pro- grama emitió las imágenes del vídeo de seguridad, la principal prueba contra Ibar, él y su mujer recono- cieron sin duda al hombre que descubría su rostro: «Era el puertorriqueño Wi- lly Ortiz, amigo de nuestro hijo desde niño». El historial delictivo de William Ortiz es intermina- ble, pero nunca se le rela- cionó con los asesinatos ocurridos en Miramar el 26 de junio de 1994. Aquella mañana, dos encapucha- dos irrumpieron en el do- micilio de Casmir Su- charski y sorprendieron a éste con dos bailarinas de su club, Casey´s Nickelo- deon. Sucharski había co- locado una cámara de se- guridad para protegerse de una ex novia, que le había amenazado con matarle. En la grabación puede ver- se cómo después de atarles y golpearles, el dueño del club y sus dos acompañan- tes son asesinados de un disparo en la cabeza. Gispert, que llamó al programa de María Elvira para contar lo que sabe del asunto, detalla lo que Willy le contó meses después de los asesinatos. «Estaba ner- vioso y no paraba de cami- nar. Me dijo: ‘Tengo proble- mas. Hice algo y la Policía me está buscando’». El tes- tigo, el hombre que le pue- de salvar la vida a Pablo Ibar, afirma que su vecino reconoció haber cometido los crímenes. Para Gispert no hay ninguna duda, pues hay dos gestos en el vídeo que son genuinamente de Willy: «La forma de cami- nar con el pie hacia dentro y su forma de colocarse la chaqueta en el hombro». La semana pasada, este cubano se entrevistó con Benjamin Waxman, el abo- gado de Pablo Ibar. Inme- diatamente, éste puso en conocimiento del juez su testimonio. El siguiente pa- so ha sido la petición de que se compare el ADN de Willy Ortiz con el del pelo que había en la sudadera del autor de los disparos y que, como ya se comprobó hace años, no coincide con el de Pablo Ibar. Ahora sólo cabe esperar, pero Gispert insiste: «Si el ADN de la su- dadera no coincide con el de Willy, que me lleven pre- so a mí». Cuando he conocido a algu- nos ricos me preguntaba có- mo siendo tan millonarios podían ser tan sopas. Algu- nos hacen contratos econó- mico-sexuales con sus se- gundas o terceras esposas, con finiquito incluido, como si fueran empleados de sus empresas, y miran con asom- bro cuando les digo: qué mal lo estamos pasando los ricos. Luego vi a Soros, Simons, Griffin, Paulson y Falcone sentados como nuevos corsa- rios en el Congreso america- no y se confirmó mi idea de que el dinero y el talento ra- ramente van juntos. Recono- cieron el laberinto de sus propias confusiones, fueron los instigadores de los hedge funds, inversiones de elevado riesgo que nos han llevado al abismo del abismo. Uno de esos hedge funds tomó el nombre de Tiresias, fue socio de Botín y tenía la sede en las islas Caimán. Ti- resias, el de las tetas arruga- das, lector de signos celestes, entendía el lenguaje de los pájaros, iba con un lazarillo y se quedó ciego cuando sor- prendió a Atenea desnuda mientras se bañaba; tuvo su trasunto en El Lazarillo de Tormes, donde hay un ciego maestro en picardías más malo que el diablo que tam- bién hacía profecías. «Yo oro ni plata no te lo puedo dar; mas avisos para vivir, mu- chos te mostraré». Los cie- gos de Wall Street eran du- ros, crueles, sin benevolen- cia. Al final resultaron píca- ros y rufianes; también ton- tos con miles de millones asesorados por tontos con ti- za en el parqué, tontos de cinco idiomas. Se cayó el chiringo y nadie se atreve a pronosticar cómo va a terminar esta comedia; no lo sabe ni Chomsky, que lo sabe todo, es gramático y pelma. Los ciegos, los que no vieron venir nada siguen ha- ciendo pronósticos como las gitanas de los ramitos de ro- mero, ahora en la primavera, en la puerta dorada de la Maestranza de Sevilla. Han llegado a pensar en una gue- rra para relanzar la indus- tria, dar trabajo a millones de parados y colocar a las mujeres en las fábricas. Nos machacan cada día diciendo que vendrá una inflación sal- vaje después de la deflación, que habrá devaluaciones masivas, que a España sólo la salvará el turismo chan- cleta y que las democracias están amenazadas. El direc- tor del Fondo Monetario, un Tiresias de limusina, ha pronosticado huelgas, disturbios, 50 millones más de pobres e incluso guerras, como sucedió después del 29. No les hagan ni puto caso; ellos soplaron la burbuja y no han acerta- do en nada. No crean ni a Solbes, que siempre miente, ni a los premios Nobel de Economía, ni a los banqueros, ni a los gurús que anuncian las so- gas del Lazarillo. No den cré- dito a los pedantes liberales que nos dan la vara con las equivocaciones de Marx sin admitir que al final el barbas no va a errar en su horósco- po del fin del capitalismo. No sabemos dónde está la llave del abismo, pero ellos hace mucho que la perdieron. LO DICHO Y HECHO «Si el ADN de la sudadera del autor de los crímenes no coincide con el de Willy, que me lleven preso a mí» EL ZOO DEL SIGLO XXI / JUAN GISPERT Este cubano residente en Florida afirma que la persona que aparece en el vídeo con el que se condenó a muerte al español es Willy Ortiz, un viejo vecino suyo El salvador de Pablo Ibar 1954: Nace en La Habana, la capital de Cuba, antes de que Fi- del Castro tome el poder. 1980: Durante la crisis del Mariel, lle- ga a Miami, donde empieza una nueva vida. 1993: Es arrestado y encarcelado por ayudar a unos cubanos a entrar ilegalmente en Estados Unidos desde Panamá. 1994: Su vecino Willy Ortiz le confiesa ser el autor del triple asesinato de Miramar. 2009: Se convierte en el testigo sorpresa del caso de Pablo Ibar. ULISES EL RUIDO DE LA CALLE RAÚL DEL POZO Tetas arrugadas Juan Gispert, el testigo sorpresa del caso de Pablo Ibar que puede salvar al español de la muerte. / M. A. C. MIÉRCOLES 25 DE MARZO DE 2009 elmundo.esLÍDER MUNDIAL DE LA INFORMACIÓN EN ESPAÑOL

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