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"Nuestros hijos nos convierten en padres" - Carlos Pajuelo

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Recopilación de artículos sobre ser padres y madres. Publicados por el orientador Carlos Pajuelo entre 2012 y 2017 en el diario Hoy. Recogidos en OrienTapas para su difusión y uso educativo no comercial.

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"Nuestros hijos nos convierten en padres" - Carlos Pajuelo

  1. 1. Nuestros hijos nos convierten en padres Selección de OrienTapas con artículos del orientador Carlos Pajuelo http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/ Carlos Pajuelo - @carlospajuelo Psicólogo, orientador educativo y padre de dos hijos https://orientapas.blogspot.com/
  2. 2. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 2 Artículos incluidos en esta recopilación: Una prueba de paternidad gratuita (26-1-2016) .......................................................................................4 Ser padres o ejercer de padres (24-12-2012) ............................................................................................5 12 deseos para los padres y madres (30-12-2014) ....................................................................................7 Carta de los padres a los Reyes Magos (5-1-2013) ....................................................................................8 Educar sin angustias: un reto posible (15-2-2013)...................................................................................10 Te quiero, mamá (5-5-2013) ....................................................................................................................13 Cinco cosas importantes que debemos enseñar a los hijos (16-5-2013).................................................13 Sí, podemos ser buenos padres (21-12-2012) .........................................................................................15 ¿Qué no deben hacer los buenos padres? (27-11-2013).........................................................................18 ¿Somos los padres unos incompetentes? (22-12-2013)..........................................................................20 Cómo mejorar como padres y madres (21-6-2017).................................................................................22 Cómo educar sin asustar (y sin estar asustado) (17-1-2016)...................................................................24 Los padres que vivían la vida de sus hijos (20-11-2016) ..........................................................................25 Educar con los ojos abiertos (6-6-2017)...................................................................................................27 ¿Educar o espiar? Los padres que creían poder controlar todos los peligros. (6-3-2016) ......................28 ¿Cómo conocer mejor a nuestros hijos? (29-8-2013)..............................................................................29 Los hijos no son un gasto, sino una oportunidad (14-4-2014).................................................................31 Qué prometer a los hijos sin gastar un euro (24-2-2014)........................................................................33 Educar: la agotadora tarea que no acaba (30-10-2014) ..........................................................................34 “Hijomialgia”: ¿Estoy cogiendo manía a mi hijo? (3-6-2015)...................................................................35 “Educar es un coñazo, a veces” (4-10-2015)............................................................................................38 Educar: la magia que no tiene truco (25-10-2015) ..................................................................................40 Educar, un viaje sin maletas (8-11-2015).................................................................................................42 Educar hijos, otra manera de adelgazar y aprender idiomas (31-8-2016)...............................................43 Educar sin manual de instrucciones es posible (27-9-2015)....................................................................44 10 consejos útiles para educar (2-1-2017)...............................................................................................46 10 ideas para educar con sentido común (5-3-2017) ..............................................................................48 Mis hijos me convirtieron en padre (18-3-2017) .....................................................................................49
  3. 3. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 3 Esta publicación es una recopilación de las principales entradas del blog educativo http://blogs.hoy.es/escuela-de- padres/ sin fines comerciales, bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- CompartirIgual 3.0 España. Edición realizada, con el permiso expreso del autor, por la Orientateca de OrienTapas. © del texto: Carlos Pajuelo, 2012-2017 Imágenes: http://www.hoy.es/
  4. 4. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 4 Una prueba de paternidad gratuita (26-1-2016) Estos días es noticia la aparición de una prueba que, por 200 euros, determina si los hijos tienen el mismo ADN que el padre y la puedes hacer en tu casa. Yo te ofrezco una prueba de paternidad gratis y cien por cien fiable: Mira a tu hijo. ¿Recuerdas que cuando te enteraste que ibas a ser padre sellaste esa noticia con una lágrima, de esas lágrimas densas, tan inmensas que no hay océano que las pueda contener y regaron tu mejilla? ¿Recuerdas que cuando lo viste por primera vez te sentiste bueno y quisiste ser bueno para él? ¿Cuántas noches, como un farero, has vigilado sus sueños a los pies de su cama, espantando sus temores, mientras tu presencia calmaba cualquier miedo? ¿Recuerdas cómo te fascinaron sus primeras sonrisas, sus primeros pasos, sus primeras palabras? ¿Te acuerdas cuando dijo “papá” por primera vez? Y ¿con qué alegría corría hasta tus brazos? Y lo has visto crecer, lo estás viendo crecer y lo quieres con locura. Aunque también te asusta, te irrita, te desespera. Los hijos se hacen día a día, codo a codo, rozando tu vida con la suya. Un espermatozoide y un óvulo pueden forjar una vida, pero para que esa vida se convierta en un hijo, en una hija hacen falta corazones, corazones empeñados en la tarea de educar. Ser padre es mucho más inmenso que engendrar hijos. Eso de los coitos lo hace cualquiera; educar a un hijo y quererlo, eso solo lo hacen los hombres y las mujeres de verdad. Mira a tu hijo. Ya tienes el resultado de la prueba de paternidad, eres PADRE con una certeza del 100%
  5. 5. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 5 Ser padres o ejercer de padres (24-12-2012) Es habitual que en reuniones en las que padres y madres hablan sobre sus hijos alguien en algún momento lance esa especie de mantra: “Qué difícil es educar a los hijos”. Y a partir de ahí… que si “no tienen manual de instrucciones”, que si “nadie te enseña a ser padre”, que “cuando son chicos tienes que estar todo el día pendiente, y cuando son grandes los problemas crecen”, que “la sociedad cada día está peor”; también se escucha el consabido “antes era más fácil”, y la estrella es ” una buena bofetada a tiempo“. Otros que “si es que no puedo con él” para terminar con un esperanzado, pero pasivo, “a ver si pasa el tiempo y madura un poco…”. No sé si estaréis de acuerdo conmigo en lo siguiente: existe una clara diferencia entre cuando “somos padres” de cuando “ejercemos como padres” Ser padres consiste en esperar que, como eres el padre, los hijos son los que tienen que hacer el esfuerzo para ir aceptando todo aquello que les inculca en el ambiente familiar; en cambio, ejercer de padres supone aceptar el reto de que la educación de nuestros hijos requiere en muchos momentos de nuestra vida un esfuerzo constante, una brega, una lucha… en la que el protagonismo la tenemos los padres. Personalmente creo que Educar consiste en mostrar a nuestros hijos cómo nuestras creencias, nuestras ideas, nuestros valores, nuestras maneras de sentir, nos llevan a comportarnos de la manera en que lo hacemos. Y lo hacemos con el deseo que esto les ayudará a aprender comportamientos para integrarse en el mundo en el que estamos viviendo. Los padres cuando educamos somos, por tanto, guías y, además, queramos o no queramos, y en todo momento, también somos modelos, modelos a imitar o modelos a criticar. Nuestros hijos necesitan guías claras de comportamiento, necesitan ser guiados y para ello es imprescindible establecer unas reglas y unos límites en sus comportamientos. Igualmente necesitan tener claridad en lo que es tolerable y claridad en lo que no lo e,s y eso debemos proporcionárselo nosotros como padres y madres que ejercemos esa tarea. Esto no lo pone en duda nadie. Desde esta óptica, no es que educar sea difícil, lo difícil es que todos nuestros hijos acepten a rajatabla y a la primera, los modelos y las guías de conducta que configuran nuestro arsenal educativo.
  6. 6. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 6 Cuando los padres ponemos límites pueden pasar dos cosas: – Que los hijos, más o menos convencidos, los acepten y los cumplan. Con lo cual nosotros entonces creemos que esto de educar “funciona” y que, además, nuestros hijos son unos estupendos hijos. – Que los hijos los cuestionen, o directamente, los incumplan. Con lo cual nosotros creemos que esto de educar es difícil, y que hay que ver los hijos lo rebeldes que son, que carácter han heredado (por lo general de la parte contraria) , y que algo estamos haciendo mal. Los padres, cuando ejercemos de padres, solemos estar más preocupados por los resultados que ocupados en mantenernos firmes, seguros, constantes y confiados en lo que como padres estamos haciendo. Los padres, cuando ejercemos de padres, educamos, sabemos por qué hacemos lo que hacemos, y debemos de considerar como una consecuencia lógica, que algunos de nuestros hijos se resistan a seguir nuestras guías. Educar no sólo es una mera propuesta de intenciones, es una manera de actuar, una manera de relacionarnos con nuestros hijos, de comunicarnos con ellos. Y en todos los procesos de interacción y comunicación surgen conflictos. Y con los hijos se tienen conflictos, inevitables conflictos, numerosos conflictos, diversos conflictos. Los conflictos hay que entenderlos como algo natural, algo que forma parte de las relaciones con nuestros hijos. Y sobre todo, son una estupenda oportunidad de enseñar a nuestros hijos maneras eficaces de afrontarlos. Nuestros hijos son y serán, en gran medida, lo que ellos decidan ser. Nosotros, como padres, con mucho amor, con normas y con límites, con confianza, y con mucha paciencia, les enseñamos todo aquello que creemos que les ayudará. Eso es ejercer de padre. Eso es lo que está en nuestras manos. Y eso es lo que tenemos que preguntarnos… ¿Soy padre? y ¿Ejerzo de padre?, ¿qué modelo de padre?. Hay una preciosa poesía de Kavaffis, que se llama Ithaca, que bien puede ser una metáfora de lo que supone educar, un viaje, donde el objetivo no es llegar pronto a la meta sino disfrutar del camino. Pues a seguir con la tarea…
  7. 7. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 7 12 deseos para los padres y madres (30-12-2014) Los hijos nos crecen a golpe de campanadas y con cada año que se termina vamos viendo, con una cierta nostalgia, como nuestros hijos crecen y como, al crecer, cada vez se alejan de nosotros para ir forjando sus propias vidas. Estos son mis deseos para todas las familias que visitan el blog Escuela de Padres 1.- Salud para vuestras familias. Salud para ver crecer a los hijos y salud para afrontar los esfuerzos que conlleva educar. Y os pido que recordéis a todas las familias cercanas que durante este pasado año han tenido que enfrentarse contra enfermedades que hacen temblar sus cimientos. 2.- Confianza. Para educar es imprescindible confiar en el que educa y en los que educamos. Os recuerdo que la confianza es algo que solo pueden quebrar aquellos a los que queremos. El amor es un estupendo tapa grietas. 3.- Entusiasmo. Acompañar a los hijos en su crecimiento es un viaje que no tiene fin. Es un viaje a Ithaca, el poema de Kavafis, un viaje en el que día a día hacemos nuevos descubrimientos, a veces agradables y a veces no tanto. 4.- Ilusión. Ilusión por la tarea de educar, por lo que sentimos y por lo que deseamos mientras educamos. Ilusión para contagiar. Que tú seas tu propia ilusión. 5.- Generosidad. Educar es un acto de generosidad. Generosos con los que nos ayudan a educar, generosos con los que educan a nuestro alrededor y sobre todo generosos con los que educamos. 6.- Fortaleza, Porque la tarea de educar está llena también de zancadillas, baches, lágrimas y temores. Arrojar la toalla, abandonar, el desánimo, son tentaciones que acechan en este viaje. Educar no es tarea de héroes, educar es tarea de padres y madres que aman. 7.- Orgullo. Sentirse orgulloso por los hijos, orgulloso de los hijos. No hay mayor aceptación incondicional que aquella que nace del sentimiento del orgullo. Nuestros hijos se equivocan, los padres nos equivocamos también. Solo cuando nos damos cuenta de nuestra equivocación podemos rectificar. 8.- Constancia. La constancia en educación es una virtud. Educar no es un remedio, un fármaco, para atajar un problema puntual. Educar es mostrar a los hijos la manera de actuar frente a las vicisitudes que la vida nos depara. No busques remedios mágicos, lo que hacemos los padres y madres cotidianamente, día a día ese es el verdadero valor de la educación.
  8. 8. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 8 9.- Humor. Para educar, para vivir, para enseñar, para amar. El sentido del humor no es frivolidad es simplemente no permitir que nada ni nadie te construya un muro donde tú quieres poner una ventana. 10.- Paciencia. El año que viene habrá más campanadas, y al otro también, y al otro. Repasa el álbum de fotos y verás como lo normal es que los hijos de 3 años se comporten como si tuvieran 3 años, los de 14 como si tuvieran 14 y los de 40 como si tuvieran 40. 11.- Motivación. Ser padres o madres no es lo mismo que ejercer de padres y madres. Los hijos cuando están más confundidos es cuando más necesitan padres y madres bien puestos en su sitio, tranquilos y serenos. 12.- Suerte. Pero en la lotería de la educación le suele tocar el gordo a los que más papeletas juegan, a los que día a día con confianza, entusiasmo, ilusión, generosidad, fuerza, orgullo, constancia, humor, paciencia y motivación se proponen dejar a sus hijos un mundo mejor. Feliz Año Familias. Carta de los padres a los Reyes Magos (5-1-2013) Hoy no voy a hablaros de juguetes educativos, ni de compras excesivas, ni de qué es lo que debemos regalar a los niños. Voy a escribir una carta a los Reyes Magos con la lista de lo que pido para nosotros los padres y las madres, para los padres entregados, los asustados, los confiados y los inseguros, los abatidos y los luchadores, los que abandonaron y los que bregan. Queridos Reyes Magos: Los padres sabemos que somos manifiestamente mejorables, eso quiere decir que no siempre tenemos la palabra
  9. 9. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 9 precisa ni actuamos de la manera más correcta, pero nuestras intenciones siempre son buenas y nuestras obras se basan en esas intenciones, por eso creo que somos merecedores de regalarnos: -Un saco de Paciencia, que no es pasividad, para no olvidar que nuestros hijos necesitan tiempo para “madurar” y que mientras “maduran” es posible que cometan equivocaciones. Paciencia para poder educar sin prisas, porque el paso del tiempo no educa, educamos los padres. -Un escudo para Controlar los miedos. El miedo es uno de los mayores enemigos de los padres. Nuestro natural instinto de protección puede ser desbordado por los miedos, y entonces corremos el peligro de educar para no estar asustados encerrando a nuestros hijos en una burbuja, en vez de educar para que nuestros hijos aprendan a enfrentarse a las situaciones de peligro que puedan presentarse. Un mecano de Ilusión. La ilusión es necesaria para vivir y la ilusión se educa, se transmite, pero la ilusión no se circunscribe al ratoncito Pérez, a los Reyes Magos o en ir a Euro Disney. La ilusión se construye día a día, se contagia, se comparte. Nuestros hijos deben ver ilusión en las cosas que hacemos los padres, en las sencillas y cotidianas ilusiones como son los eventos familiares, salir con los amigos, ver juntos una película, hacer unas tortitas para merendar, jugar al parchís, ir a trabajar, volver a casa, etc., -Caramelos de optimismo. El optimismo es un valor necesario para educar. Unos padres optimistas son unos padres que saben que el mundo en el que vivimos no es el mejor de los mundos posibles pero se esfuerzan en ocuparse para hacerlo un lugar mejor para ellos y para sus hijos. –Pañuelos de papel. Educar conlleva también momentos amargos. El sufrimiento es algo natural en la vida de los seres humanos y los que más nos hacen sufrir son aquellos a los que más queremos. El sufrimiento es inevitable y, sin embargo, los padres a veces hacemos esfuerzos para que nuestros hijos no se enfrenten al sufrimiento. Y educar es también enseñar a nuestros hijos a afrontar los reveses con los que la vida nos sorprende. -Un camión-cisterna cargado de Sentido del humor, eso que dicen de aprender a reírse de uno mismo, y es que a veces los padres parecemos monologuistas del “club de la Comedia” ¿no es para reírse cuando decimos eso de “te crees que mi cartera es el Banco de España”? o la de “Una esclava, eso es lo que soy”, sin
  10. 10. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 10 embargo, mi favorita es la de “ten cuidado no te vayan a echar algo en la Coca-Cola”, etc. Sentido del humor para mirar con otros ojos la tarea de ser padres. -El disfraz de Fuerza y Constancia. Educar dura lo que dura una vida. Y mientras educamos hay momentos muy buenos, buenos, momentos regulares, momentos malos y momentos que te dejan cicatrices para toda la vida. Para los momentos buenos no hace falta nada ni nadie, pero para los malos y malísimos nos hace falta fuerza y constancia. A esa fuerza se le llama resiliencia (capacidad para hacer frente a las adversidades). Y ya puesto, podía pedir que nos tocara la Lotería del Niño o el Euromillón, pero el dinero sólo sirve para comprar cosas y EDUCAR NO TIENE PRECIO. Educar sin angustias: un reto posible (15-2-2013) “¿Cuánto tiempo se tarda en educar un hijo?” Es lo que me preguntó una madre en una charla que tuve recientemente en un colegio. Me lo preguntó con un cierto toque de ansiedad, de incertidumbre, como si pudiera darle una respuesta tras la que hacer un cálculo de lo que le quedaba. Me sonreí y le dije: “no tengo ni idea, pero estoy seguro que ese es un tiempo bien aprovechado”. Desde el mismo momento en que nos enteramos de la feliz noticia de que vamos a ser padres, solemos entrar en una especie de sensación de inquietud, de cierto desasosiego que creemos se apaciguará con el paso del tiempo. A ver si pasan los tres primeros meses para asegurarnos de que la criatura está bien “agarrada”. A ver si llega el cuarto mes y nos dicen si va a ser niño o niña. A ver si llega ya el día del parto. Y una vez que tenemos a la criatura en casa, esterilizando biberones, esterilizando chupetes, (que por cierto está demostrado que en los
  11. 11. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 11 primeros meses son un estupendo tranquilizador de bebés), a ver si hace 5 horitas seguidas por la noche, a ver si ya va poniendo los puñeteros 150 gramos semanales. A ver si ya comienza a tomar los cereales, a ver si ya la fruta, si la carne, si el pescado. Y cuando la criatura come, si es que tiene buen apetito, a ver si ya comienza a andar, a ver si habla, a ver si ya lo llevamos a la guardería, a ver si ya comienza en el colegio, a ver si se pueden quedar un rato solos, a ver qué tal la Secundaria, a ver los amigos, a ver los amores, a ver la Selectividad, a ver la Universidad, a ver si encuentra trabajo… etc”. Y así se pasa la vida, vertiginosamente, los hijos crecen y cuando nos queremos dar cuenta tenemos el cuerpo lleno de trienios. Muchos padres educamos tal y como vivimos: deseando que lleguen los viernes, deseando que los hijos crezcan rápido. Vivimos en los tiempos de la inmediatez, los tiempos del “tiempo es oro”, los tiempos de las prisas, de las tardes de Paqui. Los tiempos en los que los problemas cotidianos se convierten en tragedias: “Tenemos un disgusto, el niño ha suspendido”, le oímos decir a algunos padres con una carita que refleja su hondo pesar (mientras que el” suspendedor” duerme a pierna suelta). Los tiempos presentes en los que anhelamos el futuro como si el simple paso del tiempo fuera a ser suficiente para que las dificultades que nos acechan mientras educamos desaparezcan. Muchos padres viven con angustia todo este proceso de crecimiento de sus hijos, angustiados por los 150 gramos, por los percentiles, por las notas, por las amistades, etc. Y así la vida se va con los regalos de los cumpleaños como canta José Mercé y nuestros hijos se van haciendo sin pausa hombres y mujeres. Pero ¿qué modelo de padres estamos siendo?, ¿disfrutamos los padres con la tarea de educar?, ¿disfrutamos los padres viendo crecer a nuestros hijos? En 2004 el periodista y escritor Carl Honoré publicó el libro “El elogio de la lentitud” dando origen con ello al movimiento Slow (Despacio). Este estilo de vida se caracteriza por que prima el tiempo y la calidad sobre la cantidad, en sus propias palabras, “darle a cada cosa/momento/ tarea el tiempo y la concentración que necesitan y merecen”.
  12. 12. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 12 En una vida solo da tiempo a hacer las cosas que se hacen en una vida y nuestros hijos están muy poco tiempo siendo unos bebés, apenas 12 meses, apenas 5 o 6 años de infancia, apenas 6 años de niñez… y unos cuantos años de adolescencia que a algunos padres se nos hacen un siglo. La tarea de educar es agotadora porque el horario es de jornada completa de 24 horas, sin vacaciones y también para muchos padres y madres la tarea de educar es una actividad que genera mucha angustia y desasosiego porque estamos más pendientes de los resultados, de las prisas por los resultados que de lo que como padres hacemos para educar cuando nuestros hijos tienen 6 meses, 4 años, 11 o son adolescentes. Los padres que practican el slow parenting, intentan educar a sus hijos pasando más tiempo con ellos en vez de estar rellenando las tardes de los hijos con actividades organizadas. Educan a sus hijos en contacto con la naturaleza, urbana y rural, haciendo del lugar donde se vive un espacio de aprendizaje. Dejan que sus hijos digan eso de “me aburroooooo” y no les dicen nada para que así los propios hijos desarrollen su creatividad y les compran menos juguetes y fomentan más juegos al aire libre. No se obsesionan con la estimulación temprana de las capacidades de sus hijos porque creen que la hiperestimulación les lleva la hiperactividad. Intentan disfrutar del aquí y ahora. El slow parenting, educar a fuego lento, es una manera más de educar con sus ventajas y sus inconvenientes, creo que lo mejor que tiene es ese punto de calma, de relajación, de bienestar que tiene el hacer las cosas disfrutando de lo que se hace y dedicándole el tiempo justo que requieren. Es como hacer un cocido, todos sabemos que hecho a fuego lento quedará mejor que en la olla exprés pero somos esclavos de los tiempos que vivimos. Intentemos como padres disfrutar más del presente, es difícil, lo sé, pero así enseñaremos a nuestros hijos que además de los viernes, sábados y domingos, tenemos la suerte de tener lunes, martes, miércoles y jueves, días estupendos, por lo demás, para vivir.
  13. 13. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 13 Te quiero, mamá (5-5-2013) ¿Te acuerdas mamá?, hace más de 50 años aprendí una poesía en aquella escuela de “cagones” en Valencia que empezaba o terminaba así: “Mamita preciosa mi dulce embeleso deja que en tu cara deposite un beso” y ¿recuerdas también el cabezazo que te di cuando me tiré a depositarte el beso?. Madre, te quiero. Pero permíteme que hoy, mientras te digo que te quiero, recuerde también a todas las madres, madres que como tú tienen sus corazones llenos de las marcas que sólo los hijos son capaces de trazar. Te quiero madre y mientras lo escribo puedo sentir las infinitas veces que has estado y estás presente en mi como suave brisa que no se hace notar, tranquila y serena. Unas veces animando, otras consolando o corrigiendo, pero siempre guiando. Te quiero madre porque me has enseñado a querer, aunque aún hoy, con tantos años, no termino de aprender a hacerlo tan fluido como tú. Te quiero madre por lo que eres y tal y como eres. Te quiero por tus croquetas, por tu sentido del humor, porque me gusta ver el garbo que tienes fumando (“la abuela fuma” se chivan tus nietos). Te quiero madre porque no siendo perfecta me has enseñado a ser comprensivo con mis propios defectos y mucho más con los de los que me rodean. Te quiero porque tú que has vivido la parte más dura, ingrata o cruel de la vida, me has enseñado que vivir se vive mirando al frente. Por eso y por tantas razones, por tantas lágrimas, por tantas risas, por tanta presencia, que alegría poder volver a decirte un año más: te quiero madre. Cinco cosas importantes que debemos enseñar a los hijos (16-5-2013) Algunas veces he escuchado a algunos padres decir “he fracasado como padre”, y esto lo dicen padres de niños, de adolescentes, padres de jóvenes y, a veces, hasta padres de adultos. Ante esa afirmación siempre pregunto lo mismo: ¿por qué dices eso? La respuesta, curiosamente, suele incluir esta idea: “no he sabido inculcarle“. Este sentimiento de fracaso, además de restar confianza a los padres, sirve a menudo para culpabilizar a los hijos. Y
  14. 14. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 14 el coctel “falta de confianza” más “culpabilización” genera resacas de larga, muy larga duración. La tarea de ser padres no es construir hijos sino ayudar a que los hijos se construyan a sí mismos. Desde esta perspectiva, realmente ¿fracasan los padres? La vida de nuestros hijos les pertenece a ellos, y los padres no podemos vivir la vida de nuestros hijos porque, si lo hiciéramos, quizás no se equivocaran, pero lo que es seguro es que los privaríamos de vivir su vidaque, por cierto, es una forma de ser desgraciado/a. El fracaso como padres, no reside en lo que nuestros hijos hacen, o dejan de hacer, ni en lo que los padres olvidamos que hemos hecho. En todo caso, reside en no dejar que nuestros hijos sean los dueños de sus aciertos y de sus errores. Por otro lado, algunos padres vamos olvidando mientras nuestros hijos se van haciendo mayores las cosas que les hemos enseñado con tanto esfuerzo y con tanto cariño en su infancia y adolescencia. El olvido nos puede volver rígidos, incluso resentidos y el resentimiento conlleva el peligro de “perdernos” la vida que nuestros hijos adultos han decidido, libremente, vivir. Pero olvidar no es fracasar. ¿Y qué cosas son las que debemos enseñar a los hijos, y que los padres no debemos olvidar? 1) Les enseñamos a decir te quiero. Querer es para toda la vida y se quiere a los hijos porque son nuestros hijos, y no por lo que hacen, ya que lo que hacen es parte de la vida de nuestros hijos: Su propia vida. Nuestros hijos no son nuestras ilusiones ni nuestras metas. Escuchar a adolescentes decir que se sienten mal porque no han sido capaces de satisfacer las expectativas que sus padres tenían depositados en ellos es algo habitual en estos días de búsqueda de nota media en la cercana Selectividad. 2) Les enseñamos el valor que tiene guiar. Los guiamos cuando son pequeños y, cuando son adultos, nuestra luz sigue ahí dispuesta a guiar. Los padres somos faros, no para evitar que nuestros hijos se pierdan, sino porque sabemos que es posible que se puedan perder y, en ese momento, es cuando más necesitan que nuestra luz brille. La luz dice dónde estamos los padres para que nuestros hijos siempre lo tengan en cuenta. No indica hacia dónde tienen que ir, porque el camino que escogimos los padres es sólo nuestro camino.
  15. 15. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 15 3) Les enseñamos que los aceptamos tal y como son. Nuestra imperfección nos ayuda a ser comprensivos con las imperfecciones de los que nos rodean. Les apoyamos y confiamos en su capacidad para tomar decisiones en función de su edad. Confiamos en que educamos para que nuestros hijos sean capaces de vivir su vida y tomar sus propias decisiones. Confiamos en su capacidad para afrontar los reveses que, sin duda alguna, les acarreará tomar determinadas decisiones. 4) Les enseñamos el valor del respeto, respetando sus ideas, sus creencias. Respetar no es sinónimo de compartir. Aceptamos y valoramos que nuestros hijos piensen, aunque sea de forma diferente a nosotros, o que tengan creencias y gustos diferentes a las nuestros. Las parejas de nuestros hijos, sus creencias, sus opciones políticas no deberían de ser nunca una frontera. 5) Les enseñamos la disponibilidad que los padres tenemos siempre para nuestros hijos, que siempre seremos menos rencorosos, siempre tendremos los brazos abiertos, que no nos cansaremos de dar pasos que nos acerquen a ellos, que aceptamos, por ser padres, que nos corresponde siempre la tarea de construir puentes. La vida es fugaz, los hijos nos gastan las hojas del calendario a un ritmo vertiginoso. ¿De verdad crees que has fracasado como padre?, ¿no será que has olvidado todo lo que les has enseñado? Sí, podemos ser buenos padres (21-12-2012) Esta mañana ha sido la última vez que me ha abordado una madre “desesperada” y, conteniéndose las lágrimas, ha ido relatándome con amargura, con temor, con un poco de desesperación, el comportamiento de su hija: “Mi hija es muy linda, es muy buena pero con nosotros se muestra extremadamente rebelde, retadora, insatisfecha, nos culpabiliza por todo, lo malo, que le ocurre.” Y, con mayor amargura, me hablaba de su “impotencia por no saber qué hacer para ayudar a su hija”. Esta madre podría ser cualquiera de las mujeres y hombres con las que nos cruzamos a diario por la calle, en el trabajo, entre nuestras amistades, en
  16. 16. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 16 nuestra propia familia. Una madre y un padre que podría ser cualquiera de nosotros: personas trabajadoras, personas apreciadas por quienes les conocen, personas válidas, experimentadas, con defectos y virtudes. La mayoría son padres que, educando a algunos hijos, están atemorizados por sus pensamientos, atemorizados por la convivencia cotidiana, atemorizados por la incertidumbre del futuro. Están, estamos, atemorizados por los que más queremos, nuestros hijos. Este blog, Escuela de Padres, no pretende ser un manual para no tener durante la compleja tarea de educar. Este blog pretende, modestamente, ser una herramienta para hacer que los padres y madres que se asomen a esta ventana se planteen los siguientes objetivos: – Que reflexionen y piensen, sobre cómo están educando, no para ver en qué están fallando sino, para ver, fundamentalmente, todas las cosas que se hacen bien. Desde lo bueno podremos controlar lo menos bueno. – Que se sientan competentes ejerciendo su tarea de padres. Los padres cuando tenemos algún problema con nuestros hijos solemos plantearnos “¿qué estoy haciendo mal?” y consideramos que el comportamiento de nuestro hijo es por “culpa” nuestra. Se pasa muy mal cuando uno cree que no sabe comportarse como un padre o una madre eficiente. (Y para colmo, todos tenemos algún familiar, o vecina o amiga que nos lo recuerda constantemente). – Que actúen, sin temor, como padres y madres. El miedo paraliza y nuestros hijos nos necesitan, constantemente, cada día. Los días buenos pero también los días malos. Yo no soy un gurú, yo no soy la supernanny, ni el hermano mayor, ni el encantador de modorros, yo, todo lo que sé lo he aprendido, en la práctica, de las madres y padres con los que he trabajado en éstos últimos 30 años y de lo que mi mujer y mis hijos me han ido enseñando, y en la teoría, de los conocimientos que he ido
  17. 17. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 17 adquiriendo en todos estos años de estudio. Por eso, tengo estas certezas que quiero compartir con todos vosotros: Sí, podemos. Podemos afrontar las dificultades, los sinsabores, que la tarea de educar a veces nos presenta, estando más ocupados en lo que hacemos cada día que preocupados por el futuro incierto. Sí, podemos. Podemos sentirnos bien por lo que hacemos por nuestros hijos, porque no hay mejor regalo que querer, que enseñar, que educar. Sí, podemos. Podemos hacer cosas diferentes a las que hacemos al educar si deseamos obtener resultados diferentes a los que obtenemos. Sí, podemos. Podemos sentirnos satisfechos, sin ser perfectos, de ser un modelo para nuestros hijos. Un padre, una madre. Sí, podemos. Podemos disfrutar de la vida presente, aunque los “modorros”, independientemente de su edad, estén en su salsa, y no estar deseando continuamente que pase el tiempo. Sí, podemos. Podemos comprender el comportamiento de nuestros hijos sin que eso signifique la aprobación de sus actos. Sí, podemos. Podemos apoyarnos en nuestra pareja, en nuestra familia, en nuestras amistades, en profesionales, porque a la hora de educar nunca sobran dos manos de más. Nuestros hijos van a ser personas adultas la mayor parte de su vida, su infancia y su adolescencia es pasajera, fugaz. Así que hay que aprovechar cada uno de los días que se nos presentan como una oportunidad para educar. Cuanto antes empecemos mejor. Y no olvidar que la educación es una siembra que se cosecha con el paso del tiempo. Yo tengo plena confianza en que todos nosotros, padres y madres, podemos mejorar. Hoy para empezar os propongo una tarea sencilla, di “te quiero” a tus hijos, a tu pareja, a tus padres, díselo a la cara, y si no por teléfono y no esperes nada a cambio. Hoy queremos gratis.
  18. 18. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 18 ¿Qué no deben hacer los buenos padres? (27-11-2013) Todos los padres sabemos que educar es complejo, yque hay muchas circunstancias y factores que influyen en la educación. Aun así, nos centramos en el empeño de hacer bien las cosas para que, de esa manera, nuestros hijos hagan bien las suyas. Pero este empeño de hacer bien las cosas provoca que nos sintamos amenazados cuando nuestros hijos se empeñan en no seguir nuestras indicaciones y que nos preguntemos, preocupados, ¿qué hago? En este post de hoy me gustaría que reflexionáramos sobre algunas de las cosas que los padres sabemos que no deberíamos hacer pero que, sin embargo, estamos tentados en multitud de ocasiones a repetirlas: 1.- Fijarnos sólo en las conductas que nos preocupan (que, curiosamente, nos parecen negativas) de nuestros hijos, y no atender a las cosas positivasque hace. Si me fijo sólo en las conductas negativas de mi hijo, me estaré forjando de él una idea negativa. No te centres sólo en lo negativo. Ten en cuenta también los aspectos positivos de tu hijo y, desde esa perspectiva, podrás construir una imagen más realista de tu hijo. Pero, ojito con los padres que no son capaces de ver nada más que lo bueno de los niños, porque esto es otra forma de equivocarnos. 2.-Dirigirnos a nuestros hijos con enunciados interrogativos (“¿Vas a recoger tu cuarto?”) en vez de hablarles con un estilo directo (“Recoge tu cuarto ahora”). No te puedo asegurar resultados si cambiamos la forma de hablar, pero creo que es mejor darles a los hijos instrucciones directas y claras sobre lo que queremos, que lanzarles preguntas que se pueden quedar sin contestación, y sin acción posterior. 3.- Algunas veces los padres, ante comportamientos que nos preocupan de los hijos, nos mostramos de manera un tanto melodramática, y en ese momento utilizamos la “súplica”. Un ejemplo: “Hijo mío, por lo que más quieras, hazlo por mi”… O esa otra frase famosa: “Te lo ruego, ¿no ves que nos estás destrozando la vida”? Y como no discriminamos en mitad del drama, soltamos este tipo de frase igual a uno que ha suspendido tres, o que ha
  19. 19. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 19 llegado con 20 minutos de retraso, que a un hijo que tiene problemas graves de conducta. Los padres no somos perfectos ya lo hemos repetido en este blog muchas veces, pero te recuerdo que ir rogando a nuestros hijos, mina nuestra propia autoestima como padres, y sólo nos conduce a confiar cada vez menos en nuestro rol de padres. 4.- Otra vertiente del “momento melodrama” es la versión ‘chantaje afectivo’, culpando a los hijos de nuestro malestar. En estos casos las frases típicas son: “Me estás destrozando la vida”, “Con todo lo que yo hago por ti”, “Si me quisieras, no harías eso”, etc. Está claro que la vida de nuestros hijos nos afecta, pero responsabilizar a los hijos de lo que es nuestra vida es una buena manera de terminar afiliado al club de los desgraciados/as punto com. Nos equivocamos si pensamos que el destino de nuestros hijos está ligado al nuestro. 5.- Después de mucha desesperación, de pronto, en pleno arrebato les decimos a nuestros vástagos: “Mira hijo, paso, me da igual lo que hagas, tu verás”. El buen padre/buena madre ni es melodramático ni pasota. No se deben ignorar determinadas conductas de los hijos, actuar como si no pasara nada, con un “me importa un bledo lo que hagas”. A los padres nos importan nuestros hijos y se lo hacemos saber. Otra cosa diferente es hacernos los sordos de vez en cuando, que eso ayuda a no soliviantarse. 6.- Cuando se educa hay que tener cuidado con la tolerancia. Los padres que son tolerantes son aquellos que saben delimitar perfectamente lo que es intolerable. Las normas en la familia deben de ser pocas, pero “sagradas”. Si las vas cambiando, o no las cumples ni las haces cumplir tus hijos pensarán que “perro ladrador poco mordedor”. 7.- ¿Te has puesto alguna vez como los locos, o como las locas, dando gritos?¿Lo pasaste bien? ¿Sirvió para algo? Pues toma nota. Perder el control es algo que a los padres nos hace vulnerables. Y por cierto, te recuerdo que todos los padres sabemos cuándo vamos a perder el control, y sólo en ese momento podemos controlarnos. 8.- Cuidado con la boquita: cuando estamos enfadados podemos llegar a decir cosas que salen de nuestra desesperación, y de las que luego nos vamos a estar arrepintiendo. Nuestros hijos están en proceso de construcción, así que es fácil que cometan errores, y muchos. Pero cuidado, porque hay palabras que construyen, y palabras que pueden herir toda una vida. 9.- Amenazar es una señal de desesperación, así que intenta evitar
  20. 20. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 20 las amenazas. Cuando se amenaza, parecemos más vengadores que padres educando. No amenaces a tus hijos. Es mucho más efectivo, si incumplen una norma, aplicarles una consecuencia. Las consecuencias no son un castigo, sino el resultado lógico de un comportamiento. ¿Que tal el repaso? Yo, que lo he escrito y que “tengo estudios”, necesito seguir mejorando. Nuestra tarea como padres consiste en ir dando pasos, cada día un poquito mejor. Y nodebemos olvidar que existe una estupenda palabra para cuando nos equivocamos: simplemente di perdón. ¿Somos los padres unos incompetentes? (22-12-2013) A menudo leo en la prensa o por televisión o escucho a amigos, compañeros de trabajo que una buena parte de los problemas que presentan los niños y jóvenes hoy en día es por culpa de los padres que no saben educar. Esta especie de “mantra”, de tanto repetirla, ha ido calando hasta en los propios padres Los padres en estos últimos años son los más preocupados y ocupados por la educación de sus hijos, los que más tiempo dedican a educar, los que disponen de la mayor acceso a la formación para poder realizar esta tarea de educar y, sin embargo, son los padres que se sienten más insatisfechospor la tarea de educar, y además son los padres más criticados. ¿Son los padres unos incompetentes?, pues en mi opinión esto no es verdad,y en más de treinta años de trabajo con padres y madres, he tenido la oportunidad, casi cotidiana, de hablar con padres y madres que educan, padres y madres entregados a la tarea de educar, que saben perfectamente qué y cómo educar. Entonces ¿por qué esta sensación de incompetencia? Pues creo que el problema reside en que los padres nos empeñamos en vincular la tarea de educar con lo que los hijos hacen (resultados) y no con lo que hacemos los padres (educar). De tal manera que, si los hijos lo “hacen bien”, es
  21. 21. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 21 porque están bien educados; y si “obran mal”, es porque algo hemos hecho mal. Y a esto le añadimos que todos somos unos expertos en educar… a los hijos de los demás. Hace un año que comencé esta aventura de escribir un blog para padres, un blog que tiene un título engañoso “escuela de padres” porque realmente este blog no es una escuela de padres, sino un espejo donde podemos mirarnos, no para aprender algo que no sabemos, sino para reflexionar sobre lo que somos, sobre lo que hacemos, lo que sentimos mientras educamos para motivarnos con la tarea de ejercer de padres. Un año en el que hemos compartido nuestro interés, aprecio y ganas por la tarea de educar, por eso recordar que somos competentes. Que somos padres competentes educando a nuestros hijos, pero no olvidemos que nuestros hijos están “en construcción”, están aprendiendo a ser ellos mismos, y cuando uno está aprendiendo es muy fácil equivocarse. Que sabemos que ejercer de padres conlleva las competencias de hablar, guiar y poner límites, y por ello sabemos que los conflictos con los hijos son inevitables, y no nos dan miedo porque los padres sabemos a dónde queremos llegar. Que ejercer de padres es una tarea que está rodeada de una importante carga emocional, y mientras educamos, enseñamos también a nuestros hijos a que las emociones están presentes en todas y cada una de las actividades de la vida. Las emociones no pueden guiar nuestras vidas, las emociones acompañan nuestros actos y por eso cuando educamos hay que tener mucho cuidado para no caer en la tentación de dejarse llevar por las emociones. No somos esclavos de lo que sentimos. Que somos competentes porque frente a la incertidumbre de lo que puede pasar mañana, está la certeza de lo que hacemos aquí y ahora: educar. Educamos hoy para que el mañana sea menos incierto. Que no vivimos en el paraíso ni en el mejor de los mundos posibles, y que educar es también abrir los ojos ante estos peligros y enseñar a los hijos modos de afrontarlos. Enseñar es nuestra tarea, actuar la de nuestros hijos. Que los padres sabemos que el tiempo discurre muy rápido mientras que nuestros hijos sienten que va muy despacio. El único tiempo que existe de verdad es el presente así que,
  22. 22. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 22 eduquemos con la vista en el futuro, pero con acciones en el presente. Muchas gracias a todos los lectores del HOY.es que este año, con sus mas de cien mil lecturas de los diferentes posts que configuran el blog, me han demostrado lo que para mí es una certeza: los padres son competentes para educar a sus hijos. Así que, ánimo un día más, la tarea continúa y no se os olvide la tarea que propuse en el primer post, decir a los hijos te quiero, esa es la poderosa razón por la que educamos y seguimos educando. Cómo mejorar como padres y madres (21-6-2017) Queridas madres y queridos padres, y lectores de este blog: se acerca el fin de curso y, como bien sabéis, los finales de curso siempre son una estupenda oportunidad para que TODOS podamos reflexionar sobre cómo podemos mejorar. Mejorar es el objetivo de la educación: debemos aspirar a ser mejores padres, mejores madres y mejores personas porque así enseñaremos a nuestros hijos e hijas cómo pueden mejorar ellos. ¿En qué cosas debemos mejorar? 1.- Tenemos que mejorar en comunicación con los hijos, tenemos que decirles claramente qué es lo que creemos y qué es lo que sentimos respecto a su comportamiento y, sobre todo, hacerlo de manera tranquila y serena. Hablar con los hijos es fácil, lo complicado es que te escuchen, pero la tarea de enseñar a comunicarse nos corresponde a los padres. 2.-Tenemos que mejorar en autonomía. Para ser una madre o un padre autónomo lo que necesitas es que te convenzas de que tu hijo es el que tiene que hacer muchas cosas de las que tú haces por él o por ella. Responsabilizad progresivamente a los hijos de su vida, que bastante tenemos los padres con la nuestra. 3.- Tenemos que mejorar en paciencia. Tus hijos están en construcción, no están terminados y por esa razón se equivocan, se confunden y te asustan. Los hijos dan quebraderos
  23. 23. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 23 de cabeza, y eso es lo normal y habitual, no significa que estén “estropeados”. 4.- Tenemos que mejorar en sistematicidad. La tarea de educar es cansina porque nos lleva a repetirnos muchas veces, pero ya sabes: ser madres y padres sistemáticos no es ser pesados. 5.- Tenemos que mejorar en entender a los demás, en entender a sus maestros y maestras, en entender a sus amigos, en entenderlos a ellos. Entender no significa estar de acuerdo, pero ayuda a no ver enemigos donde solo hay otras maneras de percibir la realidad. 6.- Tenemos que mejorar en confianza. La confianza en sí mismo es una poderosa herramienta para construirnos como personas. No podemos estar diciendo todo el día a los hijos que no se puede confiar en ellos porque ellos no hacen lo que queremos que hagan. Trasmite confianza, y cuando se salten los límites, ¡zasca! Aplica consecuencias. Pero sigue mostrando confianza. 7.- Tenemos que mejorar en liderazgo. Los padres y madres son los que mandan en casa. Y cuando eres el que mandas te salen un montón de contestatarios. Pero no podemos educar a nuestros hijos si no ejercemos con convicción eso de “porque soy tu padre, porque soy tu madre”. 8.- Tenemos que mejorar en afrontamiento de adversidades. Si educamos a nuestros hijos solo para que sean felices, los vamos a hacer infelices. Eduquemos para hacer frente a la vida, a la vida que vivimos, no a la que nos gustaría vivir. 9.- Tenemos que mejorar en optimismo. Nuestros hijos van a ser lo que ellos decidan ser. Nuestra tarea como padres es enseñarles cómo consideramos que hay que vivir. Somos un ejemplo. Mejor ser un ejemplo que confía en el futuro, y no un ejemplo de profetas agoreros. 10.- Tenemos que mejorar todos, porque tenemos la suerte de no ser perfectos. Así nuestros hijos sentirán que no es necesaria la perfección para vivir, que lo que se necesita son manos a nuestro alrededor, manos que apoyen, que empujen, que nos acompañen mientras nos hacemos protagonistas de nuestras propias vidas. Queridas madres y padres: tengo la suerte de poder seguir aprendiendo junto a todos y cada uno de vosotros. los estupendos padres y madres imperfectos que educan a hijos e hijas porque están convenidos del valor de educar.
  24. 24. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 24 Cómo educar sin asustar (y sin estar asustado) (17-1-2016) Los padres valientes tienen miedo. Hace unos días recibí un correo electrónico en el que un lector del blog Escuela de Padres me contaba que la inmensa felicidad que le había ocasionado el nacimiento de su hijo se estaba viendo afectada por la aparición de un sinfín de miedos respecto a calamidades que le pudieran ocurrir a su criatura. Estos miedos le llevan a estar constantemente alerta intentando anticiparse a cualquier situación peligrosa que pudiera afectar a su hijo. Un sinvivir. Y qué verdad es que como padres deseamos con ansia evitarles cualquier situación de peligro, de malestar, de dolor, de sufrimiento a nuestros hijos. El miedo es natural, el miedo es un mecanismo que nos ha permitido sobrevivir como especie porque el miedo nos ha hecho desarrollar comportamientos para cuidarnos. Los padres valientes tienen miedo y lo saben, pero no dejan que sea el miedo el que eduque a sus hijos porque no quieren que sus hijos crezcan asustados. La vida de los seres humanos es frágil y se ve fácilmente amenazada por muchos y diferentes acontecimientos, pero si pretendes tener control sobre todos los peligros que pueden afectar a tu hijo vas a crear una burbuja que se llama sobreprotección y los hijos sobreprotegidos se vuelven personas incapaces de gestionar su propia vida. Que tengas miedo es normal, eso es de valientes. Las personas que no tienen miedo insensatas. Tener miedo no significa vivir asustado, ni vivir asustando. Para educar sin asustar, puede ser una buena idea: 1.- Dar razones de por qué no se debe de hacer algo en vez de recurrir a meter miedo para que no lo haga. El “coco” es Pan para hoy y hambre para mañana. 2.- Enseñar a los hijos a tener frente a la vida una actitud positiva les ayuda a valorar la vida y por lo tanto a desarrollar conductas que les ayuden a preservarla. 3.- El malestar, sufrir, no tener lo que uno desea, etc. son situaciones normales e inevitables en la vida de las personas. Y cuando la vida da palos se pasa mal y el trankimazin y la psicología pueden ayudar a afrontarlo pero lo que no pueden hacer es evitar
  25. 25. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 25 sufrir. La finalidad de la educación no es evitar todos y cada uno de los potenciales peligros que les puedan afectar a nuestros hijos, la finalidad es que aprendan a vivir, que aprendan a afrontar todo lo que la vida les va a deparar, bueno o malo. Afrontar es vivir activamente. 4.- No puedes ocultarles y menos aún evitarles a los hijos la cara triste de la vida porque es una manera de hacerlos débiles e incompetentes para afrontar adversidades a las que más temprano que tarde tendrán que enfrentarse. 5.- Así que no le tengas miedo al miedo, aprovecha ese miedo para enseñar a tus hijos que amar, amar a los hijos, amar las cosas que hacemos, amar la vida, es la mejor manera de aprender a desarrollar conductas que no nos pongan en peligro. 6.- Vivir… eso es ser padres: dar vida, vivir. Sobeproteger a los hijos es una manera de meterles miedo en el cuerpo. Sobreproteger a los hijos te aporta una falsa seguridad, una tranquilidad efímera. Te recuerdo que tus hijos son muy pocos años unos niños y muchos años unos adultos que van a tener que organizar su vida. Tú decides qué y cómo quieres enseñarles. Los padres que vivían la vida de sus hijos (20-11-2016) El día 20 de noviembre celebramos el día Internacional de los Derechos del Niño, por lo tanto hoy es el día Internacional de los Padres, las Madres, Maestras y Maestros, de los Gobernantes, de la Sociedad, porque los niños nos necesitan a todos para que hagamos valer sus derechos. Así que voy a aprovechar esta fecha para hacer un alegato sobre el importante papel de los padres, de la Familia, como máximos responsables de proveer de estos Derechos a los niños. Me duele cuando escucho que los “niños de hoy en día” son una colección de maleducados y caprichosos. Porque los niños son lo que los adultos les enseñamos a ser. Lo que tu y yo les enseñamos a ser. Así que aprovechemos el día de hoy para recordar a las familias, a la escuela, a todos nosotros, que los niños tienen derechos.
  26. 26. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 26 El derecho a tener unos padres que educan con los ojos abiertos y no unos “forofos” con ensoñaciones. El derecho a tener niñez, a vivir su niñez, a reír, a disfrutar su niñez, pero también tienen derecho a llorar en su niñez, tienen derecho a aprender a afrontar el malestar que también es parte de la niñez, y en la infancia se sufre como se sufre en otras etapas de la vida. No nos confundamos: evitarles a nuestros hijos todas las situaciones de potencial riesgo para su “felicidad”, lo que hace es alelarlos, hacerlos dependientes, dubitativos, inseguros, hacerlos sentir “poca cosa”. Enseñarles a afrontarlas les dará seguridad y autoconfianza. El derecho a acertar y a equivocarse. Los niños tienen derecho a asumir responsabilidades acordes a su edad. Tienen derecho a vivir en el presente y no ser considerados unos opositores a futuro adulto. Los niños tienen derecho a enfadarse y tienen derecho a que se les enseñe cómo manejar sus enfados. Los niños tienen derecho a jugar y también tienen derecho a aprender, a que se estimule su curiosidad. Tienen derecho a tener éxito pero también tienen derecho a que les alentemos en sus fracasos. Los niños tienen derecho a ser queridos, tienen derecho a ser aceptados incondicionalmente, a que se les quiera por lo que son y a que se les eduque por lo que hacen. Tienen derecho a no ser considerados unos incordios y tienen derecho a que sus padres les enseñen progresivamente a no incordiar. Tienen derecho a que se les pongan normas y límites para que no vayan por la vida dando bandazos. Muchos padres y madres hoy día viven con tanta intensidad la vida de sus hijos que terminan viviéndoles la vida a sus propios hijos. Los niños tienen DERECHOS pero los derechos no son dádivas o regalos llovidos del cielo. Los derechos de nuestros niños son simplemente un indicador de calidad de cómo valora la familia y la sociedad, a la infancia. El mejor activo que tiene una sociedad es su infancia. Todo lo que hagas por la infancia redundará en nuestra sociedad. Así que manos a la obra que hay mucho que hacer.
  27. 27. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 27 Educar con los ojos abiertos (6-6-2017) Y si en vez de empeñarnos en ser los garantes de la felicidad de nuestros hijos nos propusiéramos enseñarles a vivir afrontando lo (bueno y malo) que venga. Y si nos dedicamos a ser padres y madres de nuestros hijos en vez de querer ser sus maestros, sus guardianes, sus jueces, sus forofos, sus sufridores, sus defensores, sus fiscales, sus amigos, etc. Y si nos dedicamos a intentar ser el mejor ejemplo de lo que hay que hacer correctamente y el mejor ejemplo de cómo actuar cuando uno se equivoca. Y si nos dedicamos a confiar más en nuestro talento como padres y madres que en asustarnos con el comportamiento de nuestros hijos. Y si comparamos menos a nuestros hijos y los aceptamos más como son. Y si abrimos los ojos para verlos de verdad en vez de mirar para otro lado. Y si a educar lo consideramos más valioso que cansino. Y si tratamos a nuestros hijos como hijos y no como proyectos. Y si entendemos que los niños sufren, sienten, que los adolescentes sufren y sienten y que lo hacen con la misma intensidad que sufren y sienten los adultos. Y si nos dejáramos de ser tan ñoños. Y si disfrutar de los hijos fuera disfrutar de la educación que les damos a los hijos. Y si a amar a los hijos se le llamara educar. Y si dejamos que cada uno sea protagonista de su vida, los padres de la suya, los hijos de la suya y los demás de la suya. Y si hacemos un poco más humano esto de educar. Equivocarse es de humanos. Y si transmitimos a nuestros hijos hasta dónde llega nuestra convicción en educarlos. Y si digo, una y otra vez: “pues no te voy a dejar, no pienso arrojar la toalla”. Y si confío. En mí. En mis hijos. Y si lo estoy haciendo bien y nadie me lo dice. ¿Educas? Lo sé, no es sencillo. Pero el tiempo pasa rápido. Tú y sólo tú decides el papel que quieres jugar. Abre los ojos y sigue educando.
  28. 28. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 28 ¿Educar o espiar? Los padres que creían poder controlar todos los peligros. (6-3-2016) Mi amiga Paqui me llamó hace unos días y me comentó “Carlos, el otro día al salir de una reunión en el colegio estuvimos tomando café unos cuantos de padres y madres y surgió un debate, que se fue poniendo cada vez más tenso, respecto a la conveniencia o no de utilizar aplicaciones para poder obtener información del uso que nuestros hijos menores hacen de las nuevas tecnologías. Algunos padres decían que supervisar y controlar es un derecho y un deber de los padres y lo argumentaban con alguna noticia aparecida en la prensa. Otros decían que para controlar y supervisar no hace falta “espiar”, y así nos enzarzamos un buen rato. Así que dame tu opinión.” ¿Mi opinión? ¿Saber a todas horas qué hacen los hijos, con quién, cuándo y dónde?, ¿Eso te tranquiliza?, ¿Y si no te tranquiliza?, ¿la tarea de padres consiste en hacer lo que sea para estar tranquilo? ¿Y si cada vez te asustas más? ¿Le pondrías un detective privado a tu hijo?, ¿Espiarías sus cartas, sus conversaciones? ¿Saber todo lo que hace? ¿Serás capaz de permanecer impasible si, controlando, te enteras que tu hijo tiene fantasías sexuales con su profesora de historia?, ¿Si fanfarronea apropósito de su habilidad masturbadora? ¿Si describe apasionadamente como su cari le besaba a la vez que con sus manos recorría todos los rincones de su anatomía? ¿Y si escribe con todo el odio posible su desprecio por los fachas, o los rojos, o los perroflautas, o los inmigrantes, o los del atleti? ¿y si dice que va a abandonar los estudios? ¿y si lees que se quiere ir de casa?, ¿Y si descubres que dice que no soporta a sus padres que están todo el día controlando?, ¿Qué pasaría si tú leyeses en el móvil de tu hijo que para él el mundo es un asco?, ¿y si leyeras que está cansado de vivir?, ¿o leyeras un whatsapp en el que dice: “si tú no me quieres prefiero estar muerto”? ¿y si lees que tu hijo dice que tiene la sensación de que sus padres no confían en él? ¿Leerías el diario de tu hijo? ¿Tendrá tu hijo una vida más segura si tú fueras conocedor de todos sus
  29. 29. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 29 pensamientos, emociones y conductas? ¿Se puede controlar todo?, ¿Eso evita el peligro? ¿Qué hará tu hijo cuando tú ya no lo puedas espiar?, ¿quién lo cuidará? ¿Y si los teléfonos móviles, las redes sociales no acarreasen más peligros que los peligros que vivir la vida conlleva? ¿Y si nuestra principal preocupación fuera la de educar? ¿Y si le hablamos claro a los hijos? ¿y si les enseñamos a vivir en un mundo que tiene peligros? ¿y si les damos ejemplo sobre cómo hacerlo? ¿Y si les ponemos normas claras y límites que regulen el uso de las redes sociales, el uso de los teléfonos móviles? ¿Y si confiamos en ellos? ¿Y si confiamos en nosotros? ¿Y si educamos? Eso, ¿Y si EDUCAMOS? ¿Cómo conocer mejor a nuestros hijos? (29-8-2013) Continuamos con la pretemporada de padres que ya se va acercando el inicio del curso. En este post me gustaría plantearla necesidad de conocer mejor a nuestros hijos para poder orientarlos mejor en este próximo curso. Escucho muchas veces a padres decir “yo sí que conozco a mi hijo, no ves que soy su padre/madre”. Yo siempre respondo: “¿Estás seguro de conocerlo de verdad?”. Existen algunos padres que creen que sus hijos son “unos fuera de serie” en mayor o menor grado, y así se lo trasmiten a sus hijos desde bien pequeños. Son padres que organizan su vida y la vida de sus hijos en función de esta percepción idealizada, padres que van creando una fantasía en la que son incapaces de ver lo que no quieren ver. Padres que ven a sus hijos los más guapos, los de mejor percentil, los más inteligentes, los más educados, y que además se muestran hipercríticos con aquellos que no comparten esa opinión, ya sean profesores o familiares. Por lo general estos padres, curiosamente, en su vida personal y profesional no son unos “fuera de serie”. Son padres normales, con vidas
  30. 30. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 30 normales, pero empeñados en creer que sus hijos son excepcionales. Esta forma de actuar hace que los hijos, o bien se comporten con arrogancia e ignoren sus límites, o bien, se sientan incapaces de satisfacer las expectativas de sus padres con la consiguiente frustración que esto conlleva. Por otro lado, también hay padres que se no son capaces de ver en sus hijos nada bueno. Son tan exigentes que nunca están satisfechos con lo que hacen sus hijos, y se muetran insaciables e hipercríticos con todo lo que hacen sus vástagos. Estos padres se tienen en tal alta estima que son incapaces de ver el brillo en sus hijos. Quizás estos progenitores fueron malos estudiantes, y no lograron terminar el Bachillerato. Pero ello no les impide crujir a sus hijos con el tema de las notas. Estos padres generan en los hijos que pierdan la motivación porque, hagan lo que hagan, saben que nunca será suficiente. Crean hijos resentidos y faltos de autoestima. Ahora yo planteo a los padres y madres: Piensa en tus hijos, ¿realmente los conoces? ¿Sabes cómo son? ¿Son como nosotros deseamos que sean? ¿O son cómo nosotros nos empeñamos en verlos? Recuerdo una conversación con un adolescente, de la rama de los modorros, que me decía con tristeza y demasiada rabia que el día que descubrió que era un “tipo normal” le dijo a sus padres que porqué le habían engañado, por qué le habían tratado como si fuera un ser especial, que si no era suficiente ser lo que él era para que lo aceptaran y lo quisieran. Y todo este problema era porque sus padres no lo conocían realmente y le trataban como si fuera otro. Estrategia para conocer a nuestros hijos Primero, para conocer a nuestros hijos hay que ser realistas, mirar a nuestros hijos con los cinco sentidos, y no solo con nuestro corazón. En segundo lugar, tenemos que aceptar que nuestros hijos tienen sus virtudes y pero también sus defectos, curiosamente como los tenemos todos los padres y madres. Y después de haber mirado bien, y de haber aceptado todos los lados del prisma, los bonitos y los feos, debemos profundizar en ese conocimiento de nuestros hijos. Para ello tenemos que preguntar e interesarnos por él en otros escenarios en los que crece, hablando con sus profesores, hablando con nuestra familia, hablando con los padres de sus amigos, con sus amigos.
  31. 31. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 31 Y cuando descubras que tus hijos cometen errores, como nosotros, es cuando te darás cuenta que en esos momentos es cuando más nos necesitan. Conociendo a nuestros hijos de forma realista es no tener más planes para ellos que el de acompañarles, guiarles, orientarles y animarles todo lo que podamos.. En cambio, convertir a nuestros niños en nuestras “ilusiones” es una estupenda manera de no disfrutar de nuestros verdaderos hijos, de no disfrutar de nuestra tarea de ser y ejercer de padres. Hacer de los hijos nuestras “ilusiones” es abrir la puerta a la frustración, al rencor, y al desaliento. Privaremos a nuestros hijos de la posibilidad de protagonizar su propia vida. A mí me gustaría que mis hijos fueran capaces de vivir la vida que quieren vivir, con quienes ellos decidan vivirla, y en donde les apetezca vivir. Y a mis 55 años mi propósito es seguir siendo un padre normalito que intenta seguir educando a sus hijos ya mayorcitos con los ojos abiertos. Y mis ilusiones, las mías, me las guardo para mí, que tengo miles. Los hijos no son un gasto, sino una oportunidad (14-4-2014) “Carlos: yo no pienso tener hijos nunca”, esto me lo dicen alguna vez algunos de mis exalumnos después de que yo les haya preguntado cómo les va su vida personal y profesional. Luego añaden, no sé si como excusa, que no están los tiempos para tanto gasto. ¿Son los hijos una buena inversión? Esto lo respondería mejor nuestro compañero del blog “Economía Anticrisis” Antonio Saez. Si hacemos cuentas de lo que gastamos en ellos y lo que ellos (nos) producen, en algunos casos me temo que hablaríamos de inversiones ruinosas, pero los hijos, esto es una obviedad, son mucho más que el resultado de restar gastos de ingresos. Como dijo Saramago, “un hijo es un ser que nos prestaron para hacer un curso intensivo sobre cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para
  32. 32. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 32 darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo...” Yo, cuando pienso en mis hijos, y en los tuyos, lo que veo en ellos es una oportunidad. Un hijo es una oportunidad de ser mejor persona. Un hijo es una oportunidad para aprender a amar con generosidad. Un hijo es una oportunidad para olvidar el significado de la palabra rencor. Un hijo es una oportunidad para sentirte el faro más luminoso en mitad de la tormenta. Un hijo es una oportunidad para aprender que el sufrimiento no es una elección, sino una pieza más con la que se construye nuestra vida ordinaria. Un hijo es una oportunidad para tener mesura. Un hijo una oportunidad para aprender todos y cada uno de los dias que somos padres. Un hijo una oportunidad para recordar. Y cuando los veo o me sorprendo viendo sus fotos, agradezco cada minuto que compartimos, y eso no me lo puede quitar nada ni nadie. Es verdad, los hijos arrancan nuestras sonrisas con la misma facilidad que nos arrancan las lágrimas. Los hijos nos dan la oportunidad de aprender lo que es la intensidad. Esto es lo que da un hijo, dos dan el doble, tres el triple y así hasta el infinito. Los hijos son nuestros, pero sobre todo son patrimonio de la humanidad y nosotros y ellos tenemos la responsabilidad de hacer de nuestro mundo un lugar más habitable, con sonrisas y lágrimas, pero habitable. ¿Un gasto? Pues sí y grande. Pero lo que nos dan, lo que nos permiten SER eso no tiene precio. A disfrutar estos días de vacaciones, aunque esta tarea de ser padres ya sabeís que no tiene descanso.
  33. 33. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 33 Qué prometer a los hijos sin gastar un euro (24-2-2014) Te prometo, hijo, que siempre te voy a querer pero no te creas que eso significa que siempre te voy a dar la razón. Te prometo, hijo, que siempre estaré a tu lado, que siempre podrás contar conmigo y siempre te alentaré, pero nunca olvides que tú serás el responsable de tu vida. Te prometo, hijo, que siempre voy a respetar tus creencias, ideas, pensamientos y valores porque anhelo que tú, al igual que yo, encuentres en las creencias, ideas, pensamientos y valores el faro que ilumina el camino de la vida a sabiendas de que es un camino con innumerables atajos. Te prometo que nunca te echaré en cara las lágrimas que vierta por ti. Te prometo que, en esta vida tan efímera, en todosy cada uno de los días del calendario encontraré una razón para no perder mi confianza en ti. Te prometo, hijo, que no me empeñaré en hacer de ti “mi ilusión”, pero te acompañaré en todo lo que tú quieras ser. Te prometo que siempre tendrás mi mano tendida para que te aferres a ella cuando más lo necesites. Y si un día sientes que flaqueo en alguna de mis promesas, no te decepciones, solo recuérdame todo lo que te quiero. (Para Laura, que vino al mundo para darnos la oportunidad de hacernos mejores personas, y así hacer un mundo mejor.)
  34. 34. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 34 Educar: la agotadora tarea que no acaba (30-10-2014) Hija, déjame que te explique por qué bostezo. Antes de que tu aparecieras en nuestra vida igual que aparece un trueno después de un relámpago, como una ansiada cuenta atrás, como el mejor de los deseos concedido por una estrella fugaz, los segundos, las horas, los días, semanas y meses solo nos servían como parámetros para organizar nuestra vida. Cuando te asomaste a nosotros se rompieron los calendarios y relojes y el tiempo dejó de ser aquel espacio en el que discurría nuestra vida para convertirse en el escenario donde vas creciendo. Eres lo mejor que nos ha pasado, aunque durante tres años no supimos qué es eso de dormir ocho horitas, ¿ocho? Ni la mitad. Eres lo mejor que nos ha pasado, aunque no podíamos dejarte ni un instante sola porque bajo esa carita angelical crecía una mezcla de zipi y zape con mucha curiosidad y sin la más mínima idea de lo que era el peligro. Delegaste en nosotros la tarea de ser tu colchoneta, tu red, los vigilantes a jornada completa. Eres muy zalamera pero cuando enfermas te desovillas de tal manera que nos da miedo que se te olvide hasta respirar. Cuando nos llaman del colegio y nos dicen que no estudias, que no haces las tareas, que contestas, nos preocupa hasta dónde llegará el límite de tu osadía. Cuando sales con tus amigas y llega la hora del regreso y no has aparecido, nos asustamos. Cuando la vida te sacude un bofetón porque un carajota te ha roto el corazón, nos duele tu dolor. Cuando te desesperas porque el mundo es un asco lleno de injusticias y te vuelves paladín de las causas perdidas, sonreímos. Cuando coqueteas con las drogas o el alcohol nos invade el miedo y más aún cuando tu arrogante seguridad intenta tranquilizarnos.
  35. 35. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 35 Cuando los pájaros anidan en tu cabeza, intentamos ser un faro al verte “desnortada”. Pero siempre, vayamos cuesta arriba o vayamos cuesta abajo, vamos viviendo sin mirar atrás. ¿Sabes? Es muy difícil sentirse un buen padre cuando uno además de conocer su egoísmo, limitaciones y carencias, es señalado por los demás cada vez que su hijo se equivoca. Desde el momento en que llegaste y movidos por el amor que nos inspiras comenzamos esta ardua tarea de educar y no olvides que en todos y cada uno de esos instantes, los buenos y los malos, TE EDUCAMOS, NO DEJAREMOS DE EDUCARTE, nos esforzamos con aciertos y equivocaciones y cuando desfallecemos, nos desesperamos, maldecimos, nos basta con pensarte y en ese instante nos vienen unas fuerzas que nunca imaginamos poseer que nos permiten seguir y no arrojar la toalla. Un esfuerzo que agota, un cansancio físico y mental, un esfuerzo en el que tu madre y yo vamos gastando la vida. Por eso a veces estoy cansado, agotado y entonces me apoyo en un poste y con la mirada perdida bostezo. Pero este bostezo, querida hija, no significa que esté ni aburrido, ni hambriento y menos aún desesperado. Este bostezo solo significa: Que te quiero. ¡Cuánto te quiero hija! “Hijomialgia”: ¿Estoy cogiendo manía a mi hijo? (3-6-2015) El otro día recibí un correo en el que Rocío, una madre de cuatro hijos, me contaba lo siguiente: “Hola Carlos, mi hija la mayor, que pronto cumplirá 16 años, tiene un carácter muy fuerte y adopta posiciones muy drásticas ante cualquier situación que no coincida con sus criterios. Un ejemplo de su carácter es que después de nuestro penúltimo desencuentro lleva cerca de dos meses en los que no solo no me dirige la
  36. 36. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 36 palabra, sino que además no pierde ocasión para dedicarme miradas llenas de desprecio, burla y altanería. Hay que resaltar, que con sus más y sus menos, tiene una relación “normal” con su padre, hermanos, amigas y profesores. ¿Por qué se comporta así conmigo? Estoy confundida, sobre todo porque me da la sensación de que le estoy cogiendo manía a mi hija. Cada vez se me hace más insoportable. Todo esto me preocupa por si se alargara demasiado y esto pueda afectar al desarrollo emocional de mi hija. ¿Se te ocurre alguna acción o estrategia que me pueda ayudar a desbloquear esta situación?” El caso es que es frecuente encontrar padres y madres que durante una época de la crianza de sus hijos presentan, por diferentes razones, un malestar que les lleva a creer que no aguantan a sus hijos, vamos, que les están cogiendo “manía”. Y yo a estos padres les digo, con una mijita de sorna, que lo que les ocurre se llama hijomialgia. La hijomialgia agobia a los padres ya que consideran que es “antinatural” tenerle “manía” a la carne de tu carne y sangre de tu sangre. Y se sufre como tantos otros malestares de la educación de los hijos, como las hemorroides, en silencio. Vamos a ver, los hijos se pueden llegar a comportar con sus padres de la manera más molesta posible. Ya os hablé en un pasado post del Síndrome del Niño Cabrón. Hay hijos con los que la convivencia se hace muy dificil, pero tambien es verdad que hay padres que echan gasolina en el fuego. Os recuerdo que los padres con hijomialgia pueden hacer algo para sentirse mejor mientras educan y no solo esperar a que el modorro o modorra de turno cambie. Me gustaría destacar que es muy habitual que un padre con hijomialgia por lo general tenga un carácter muy parecido a la del hijo o hija inaguantable. Os recuerdo que los hijos tienen la buena costumbre de parecerse a sus progenitores. Y un padre con carácter y un hijo con carácter son un estupendo caldo de cultivo para tener broncas con carácter. ¿Qué hacer para combatir la hijomialgia? 1º.- Nuestros hijos, el comportamiento de nuestros hijos, genera importantes respuestas emocionales tanto en ellos como en nosotros. Es normal que cuando te peleas mucho con un hijo termines sintiéndote mal y si te sientes mal, igualmente es normal, que identifiques a tu hijo como causante de ese malestar. Discutir, pelear, es algo que se hace con los que se habla y para educar a nuestros hijos tenemos que hablarles. Los padres tenemos que reconocer nuestras emociones para así poder regularnos antes de que
  37. 37. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 37 aparezcan las consecuencias indeseables del descontrol. 2.- Los padres siempre tenemos que hacer el esfuerzo por comprender el comportamiento de nuestros hijos. Comprender no es aceptar. Los padres, y sobre todo los que tienen carácter, tiene que entender el “carácter de sus hijos” y sobre todo mostrarles modelos correctos de comportamiento. ¿Tu hija no te habla?, pues háblale tú, con normalidad. ¿Tu hija te mira mal? Pues tú mírala con cariño, no la mires con enfado ni con altanería. ¿Tu hija está enfadada? ¿Por qué te vas tú a enfadar por realizar la tarea que tienes que hacer como padre o como madre? 3.- Ponle nombre a lo que te hace sentir mal, a la conducta de tu hijo, o tuya, que te hace sentir mal, así verás que lo que te resulta insoportable no es tu hijo sino algunas cosas que hace él o que haces tú. 4.- Apóyate en tu pareja, pero no para que haga de mediador frente al hijo, sino para que te ayude a salir del pantanoso terreno que supone pensar que le tienes manía a tu hijo. 5.- Los hijos están poco años bajo nuestra influencia y nuestra influencia es fundamental para que aprendan aquello que sólo los padres podemos enseñar. Aguantad los envites de los hijos e interpretarlos como la natural osadía de quien está aprendiendo a construirse como persona y seguid poniendo las normas y límites que se necesitan para ello. Para enseñar a los hijos que en nuestra vida hay que “lidiar” con muchas personas y muy diferentes es necesario que en casa vean que nosotros, sus padres, en los conflictos, en las adversidades, nos mantenemos firmes, controlados y poniendo a salvo continuamente los afectos. ¿Difícil? no, si no tienes prisa. ¿Tienes hijomialgia?, pues sigue educando, pon normas y límites. Trasmite confianza y cariño . Y así, día tras día. Si que es complicado, lo sé, pero padres y madres lo que hacemos es educar. Esa es nuestra tarea. Nuestros hijos, más temprano que tarde ,serán los responsables de su propia vida
  38. 38. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 38 “Educar es un coñazo, a veces” (4-10-2015) “Educar es un coñazo, a veces” no es una frase de Paulo Coelho, ni de Einstein, ni de ningún gurú de la educación. Esta frase es uno de los descubrimientos que realizamos padres y madres cuando educamos y que, por lo general, no nos atrevemos a confesar abiertamente delante de nuestras amistades o familiares. Educar, la tarea de educar es determinados momentos es cansina, desalentadora, frustrante. El nacimiento de un hijo es una noticia que llega a nuestras casas como un acontecimiento cargado de felicitaciones y parabienes. Los futuros padres y madres leen un montón de revistas especializadas sobre cuidado del bebé, educación, etc., pero ninguna revista se llama “¿Vaís a ser padres?, os vaís a enterar.” Justo desde el nacimiento, muchas veces, la criatura no para de de poner a prueba la competencia, el talento, la paciencia y la estabilidad emocional de sus padres. La tarea de ejercer de padres está sometida constantemente a una evaluación por parte de aquellos que nos rodean y que, además, no se cortan en señalarnos con el dedo como responsables de todo lo que nuestro hijo no hace bien. Educando se viven experiencias muy positivas pero también se vierten muchas lágrimas, lágrimas a veces de dolor, a veces lágrimas de impotencia, lágrimas de rabia y frustración y también lágrimas de pena, de una amarga pena. Lágrimas que nunca salen en el Facebook. No, no están en ningún álbum de fotos y por esta razón hacen creer a padres y madres que sentir este hartazgo es de personas egoístas, de malos padres. Yo se lo digo a muchos padres: “Educar es un coñazo, a veces.” Exige dedicación, mucha dedicación, tiempo, mucho tiempo en relojes de sólo 24 horas al día. Exige cuidar y controlar, supervisar y guiar, motivar, animar, acompañar. Educar desgasta, consume, agota. Esto es lo que hay, negar la parte dura, ruda, arisca y agria de la educación de
  39. 39. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 39 los hijos es una estupenda manera de negar la realidad y la mejor manera de venirse abajo en los momentos difíciles, y esen esos momentos difíciles donde hacen más falta los padres y las madres. Educar es un coñazo, a veces, pero siempre es una oportunidad. Una oportunidad para querer ser mejor persona, un mejor modelo de conducta. Una oportunidad para poner en práctica eso de amar con generosidad. Una oportunidad para confiar en ti como padre o madre y de confiar en tus hijos. Una oportunidad para sentirte orgulloso de la tarea que ejerces como padre o madre. Una oportunidad para olvidar el significado de la palabra rencor. Una oportunidad para sentirte el faro más luminoso en mitad de la tormenta, sobre todo con esos hijos especialistas en generar ciclogénesis explosivas. Una oportunidad para aprender que el sufrimiento no es una elección, sino una pieza más con la que se construye nuestra vida ordinaria. Una oportunidad para aprender a tener mesura. Una oportunidad para ponerse a buscar dónde guardamos el saco de la paciencia. Una oportunidad para descubrir el asombro. Una oportunidad para aprender todos y cada uno de los días que somos padres. Es verdad, los hijos arrancan nuestras sonrisas con la misma facilidad que nos arrancan las lágrimas. Los hijos nos dan la oportunidad de aprender lo que es la intensidad. Esto es lo que da un hijo, dos dan el doble, tres el triple y así hasta el infinito. Te lo digo yo, educar es un coñazo, a veces, pero es que todas las actividades que requieren pasión para ser desarrolladas consumen nuestras energías y nuestro tiempo. El tiempo de educar que se conjuga exclusivamente en tiempo presente: Yo educo. ¿Tú educas?, entonces ya sabes de qué estamos hablando.
  40. 40. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 40 Educar: la magia que no tiene truco (25-10-2015) Hoy escribo mi post número 100, cien artículos escritos en este blog para madres y padres con la única intención de animar y de hacer sentir competentes a los padres que están ocupados en la “entretenida” tarea de educar hijos. 100 artículos escritos y siento no haber encontrado aún la varita mágica respecto a cómo “hacer felices” a tus hijos y menos aún a vosotros los sufridos padres y madres. Llevamos casi tres años juntos y aún no he dado con las palabras mágicas que hacen que los hijos recojan los juguetes o sus calzoncillos; ni la manera de hacer que se pongan a estudiar; ni que hagan solos sus tareas; ni que obedezcan; que lleguen tempranito a casa y que estén contentos y respondan, con profusión de detalles, a todas nuestras interesantes preguntas. Vamos, que no he encontrado el camino que hay que seguir para que los hijos hagan lo que los padres deseamos: “dar satisfacciones”. El mago sin magia. Eso es lo que soy yo. Educar es hacer magia sin trucos, sin varitas mágicas. Educando hacemos que aparezcan en nuestros hijos e hijas comportamientos, valores, actitudes que les ayudarán a construirse como personas autónomas. Educar es mágico. Y esta es la magia de los padres: empeñarnos en educar, que es lo que está en nuestras manos, en vez de empeñarnos en buscar esa quimera de la felicidad de los hijos, que por cierto, esa tarea la tienen que hacer ellos solos. Si quieres que tus hijos sean felices no te queda más remedio que ponerte a ser feliz tú. Yo la verdad no se qué es eso de la felicidad; lo que está claro es que no es un lugar en el que, una vez que llegas, te ponen una pulserita y te dan todo lo que quieres gratis. Ni tampoco es la felicidad un estado en el que no te afecta lo que ocurre a tu alrededor (eso creo que se llama “pasotismo”); y menos aún la ausencia total de problemas (creo que a eso se le llama muerte). Soy afortunado porque a pesar de todas estas limitaciones que tengo como
  41. 41. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 41 mago sin magia, me seguís brindando vuestro apoyo y cariño, por eso en este centenario artículo quiero daros las gracias. Gracias a todos los padres y madres que me animan a seguir escribiendo porque encontraron alivio escondido en algún párrafo. Gracias por todas vuestras sugerencias, que me ayudan a ser mejor comunicador. Gracias por enseñarme que educar es una manera de vivir, que educamos con nuestros propios estilos personales, con nuestras experiencias, con nuestras competencias y con nuestras limitaciones. Gracias por sonreír cuando hablamos de los “modorros”. Cada vez que sonríes te llenas de energía para seguir educando. Gracias, especialmente, a los padres y madres que educan a hijos e hijas con discapacidad, con enfermedades mentales; hijos “secuestrados” por las adiciones; hijos ya solo presentes en el recuerdo. Los anónimos padres y madres coraje, porque nos dan ejemplo diario de que el verbo educar se conjuga en primera persona del presente de indicativo. Gracias a los padres y madres que vierten lágrimas porque creen que son incapaces de encontrar la manera de ayudar a sus hijos. Educar es sembrar y muchas veces los hijos necesitan desarrollar muchas raíces antes de que veamos el tallo. Gracias por educar, porque es la única manera de hacer de este mundo mejorable, un lugar mejor. Gracias por agacharos, una y otra vez, a recoger la toalla cada vez que desesperados la arrojamos al suelo. ¿Felicidad? A veces estamos buscándola con tanto ahínco que no vemos que está a nuestro lado, en ti, en tus hijos, en tu familia, en tu trabajo, en la calle. Menos buscar y más sentir. ¿Tú haces magia? Seguro que si, la magia más blanca que existe, la magia de amar.
  42. 42. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 42 Educar, un viaje sin maletas (8-11-2015) La poesía también nos ayuda a educar. A veces, en un pequeño poema cabe todo un tratado de educación y es que la verdadera sabiduría se viste de palabras sencillas. Y por eso, sabios son los poetas. Hoy os quiero hablar de un lugar estupendo al que llevar de viaje a nuestros hijos, el viaje de nuestra vida. El viaje a Ítaca. El viaje a Ítaca es el viaje con el destino más lejano (aunque en kilómetros no lo parezca) y por esa razón, por ser un distante destino, tenemos que estar preparados para que se nos presenten todo tipo de peripecias. Lo mejor que tiene ese viaje es que vas a enfrentarte a imprevisibles acontecimientos y, sin embargo, no hay manera de hacerse un seguro que cubra todas las contingencias del viaje. Como no hay seguro, este viaje es una oportunidad para descubrir que ser valiente no es carecer de temor, sino impedir que el miedo sea el que decida. Un viaje en el que poder aprender que los valientes tienen miedo pero no viven asustados. Un viaje en el que lo más importante no es llegar a la meta, viajando a Ítaca es necesario pararse a disfrutar de todos y cada uno de los nuevos paisajes. Paisajes que no se comparan, se disfrutan sin permitir que la impaciencia, las prisas, se adueñen del viaje. Llegar antes de hacer el camino es imposible. El mejor viaje es el que más te nutre mientras lo recorres. Un viaje en el que hacer amigos, conocer a mucha gente y así poder aprender de la sabiduría de los que nos rodean. Todas las personas nos enseñan algo, a veces hasta lo que no debemos de hacer. Ese aprendizaje es impagable. Un viaje en el que descubrir la cantidad de emociones que conforman la banda sonora de nuestra vida; Un viaje para enriquecer todos los sentidos. Por eso tenemos que desear que el camino sea largo; son tantas cosas las que el viaje te ofrece que necesitamos todas y cada una de las horas del día para poderlas disfrutar.
  43. 43. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 43 Y en todos y cada uno de los días que dure este viaje hay que recordar que nuestro destino esa Ítaca porque allí queremos llegar. La mejor manera de no perderse en un viaje es saber a donde queremos llegar. Así cuando llegues a Ítaca, a tu destino, tú y tus hijos enriquecidos con tal cúmulo de experiencias, con tantos aprendizajes, es muy probable que nada de Ítaca os sorprenda. Viendo Ítaca te darás cuenta que Ítaca es como todas las Ítacas, pero el camino que has recorrido, es único, inolvidable, un camino que ha transformado la vida de tus hijos y la tuya. Eso es educar: viajar a Ítaca. Ah! Y no te preocupes, Disneylandia está de paso en el camino hacia Ítaca. El poeta se llama Konstantino Kavafis y el poema Viaje a Ítaca. Educar hijos, otra manera de adelgazar y aprender idiomas (31-8-2016) Todos los Septiembres se inician con los mismos buenos propósitos, perder kilos, unos kilos que ya nos tienen tanto cariño que les cuesta trabajo dejarnos; aprender idiomas para que se nos quite de la cara esa sonrisa tontorrona que se nos pone cuando no nos estamos enterando de nada de lo que nos dicen cada vez que viajamos a otros paises; y por último, superar ese síndrome postvacacional que fundamentalmente aparece en los telediarios o iniciar un coleccionable que nunca terminará de coleccionarse. ¡Qué buenos propósitos nos inspira Septiembre! Con los hijos nos ocurre igual, ya llevamos varios días pensando lo que este curso vamos a hacer, pase lo que pase y le pese a quién le pese. Dándonos ánimos, diciéndonos que este curso no vamos a cometer los errores que cometimos en el pasado: “Hijo, curso nuevo. Vamos a empezar bien”. Pero la verdad es que la cabra tira al monte y algunos padres y madres también. Comienza el curso nuevo y te recuerdo solo tres cositas: Tus hijos necesitan educación, esto quiere decir que necesitan modelos de comportamientos correctos, estables y sistemáticos. Nuestros hijos aprenden de lo que ven hacer a sus padres. Si, por eso educar, a veces, es tan agotador porque nos exige estar
  44. 44. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 44 alerta, atentos a lo que hacemos y decimos delante de ellos. Tus hijos necesitan responsabilizarse, de manera progresiva, de su propia vida. Para ello necesitan normas y límites que les sirvan de guía. Responsabilizarse progresivamente de sus estudios es tarea de tus hijos y requieren tu ayuda para ello. Tus hijos necesitan certeza de que algo les va a ocurrir cuando se salten las normas o no se hagan cargo de sus responsabilidades. El castigo no es una venganza, es una consecuencia. Y los hijos cuando están privados de hacer algo que les gustaría se enfadan, se cabrean, dejan de hablarte, despotrican. Así es la vida. Pero tienen que aprender a tolerar la frustración en sus propias carnes. Educar adelgaza porque para educar hay que mover el culo; educar te ayuda a entender el idioma en el que hablan tus hijos y sobre todo, educar a tus hijos es el mejor coleccionable que vas a hacer en tu vida. Y por si fuera poco todo lo anterior, educando no te afecta el famoso síndrome postvacacional. Aquí estamos un curso más para ayudarte en esta tarea. Educar sin manual de instrucciones es posible (27-9-2015) En estos últimos años asistimos, en lo que a tema de educación familiar se refiere, a una progresiva desvalorización de la tarea educativa que ejercen los padres ( los padres ahora no saben educar, la culpa la tienen los padres, etc.) y a la generalización de la idea de que educar es una tarea muy difícil y compleja para la que nadie te prepara. Los hijos no vienen con un manual de instrucciones y ni falta que les hace. Las lavadoras sí. Educar es una actividad llena de cotidianos retos y que, como no me canso de repetir, no da resultados inmediatos. Es más, en muchos momentos la tarea de educar está llena de sinsabores, tensión y sufrimiento. Esto es así y no tiene remedio y lo mejor es que padres y madres aborden con realismo esta apasionante tarea de educar.
  45. 45. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 45 Educar es un regalo y los regalos se dan con una sonrisa. Los padres necesitamos, hoy más que nunca, creer, favorecer y desarrollar un modelo positivo de la educación. Qué hace falta para desarrollar este modelo positivo de la educación: 1.- Aceptar que la tarea de educar es como la vida misma un camino que se construye al andar, y esto ya lo dijo Antonio Machado. 2.- Sentir satisfacción por realizar la tara de educar a pesar de los pesares. Satisfecho por no tirar la toalla en los momentos difíciles. Educar no es construir un hijo modélico, educar es darle a nuestros hijos las piezas necesarias para que él mismo se vaya construyendo como persona. Esto puede durar más de 20 años así que no tengas prisas. 3.- Educar hijos necesariamente conlleva dedicar tiempo a los hijos. A los hijos no se les puede educar sin dedicarles tiempo, no se educa a distancia. Tiempo necesario y es verdad que ese tiempo hay que restarlo de “nuestro” tiempo. El tiempo de educar tiene su fecha de caducidad por eso hay que aprovecharlo bien. Nuestros hijos se convierten en adultos a golpe de calendario y el tiempo pasado no vuelve nunca. 3.- Para sentirte bien como padre o madre el único requisito es que valores lo que TÚ haces como padre o como madre por tus hijos, y lo que no podemos hacer es vivirles la vida, esa es su responsabilidad. 4.- Enséñales que respecto al pasado lo mejor es sentir gratitud y si las cosas fueron regular o mal, perdón. El pasado no puede ser una mochila con una piedra que lastre el resto de nuestra vida. Enséñales que hay que saborear el presente, vivirlo con atención, con intensidad (mi mejor paisaje el último que vi y mi mejor vino el último que bebí, eso me lo enseñó mi padre) y, por último, enséñales que el futuro hay que abordarlo con optimismo y esperanza. 5.- Educar es un compromiso con nuestros hijos y en ese compromiso lo asumimos con ganas, disfrutamos unas veces más y otras menos, por cumplir nuestra responsabilidad. Esa es la manera en la que se enseña lo que significa compromiso y responsabilidad. Y si estás comprometido con la educación de tus hijos, eso es para estar contento y satisfecho contigo. 5.- El sentido de la educación va por barrios, pero cuando los padres se sienten competentes como educadores esto nos ayuda a ver que el sentido de la educación, como el sentido de la vida, es algo que se
  46. 46. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 46 cocina a diario, poco a poco, en tu casa, en tu trabajo, con los amigos. El sentido de la vida vive en las cosas cotidiana, en la educación de los hijos también. ¿Que hay dificultades? Muchísimas. Dificultades y complicaciones que conviven con las satisfacciones y los buenos momentos. La vida misma. Que tus hijos te escuchen lo satisfecho que estás con tu tarea. Que tus hijos vean en ti un modelo respecto a cómo afrontar lo que la vida cotidiana nos depara. Ese es un modelo positivo de la educación, y para hacer esto no hace falta manual de instrucciones solo hace falta que confíes en tu capacidad para educar. 10 consejos útiles para educar (2-1-2017) El blog Escuela de Padres ya ha cumplido cuatro años de historia, en la que hemos acompañando a algunos padres y madres en esta tarea de educar a sus hijos e hijas. Hemos compartido casi 150 artículos con la finalidad de hacer sentir bien a tantos padres y madres que educan, de hacerlos sentir bien, de hacerlos sentir competentes, de animarlos a seguir con la tarea. Los hijos, a veces pasan por estados de “modorrez” que nos desesperan, nos asustan, nos hacen sentirnos tan mal. Pero educar es gratis, educamos porque queremos a nuestros hijos, así que tenemos seguir educando porque esa es la tarea de ser padres, la tarea de ejercer de padres. He tenido la suerte de haber conocido en estos años a padres y madres de diferentes tipos de familia que me han enseñado, y me siguen enseñando el Valor de la tarea de educar. De todo lo aprendido, podría extraer 10 consejos útiles para educar: 1.- Educar no hace posible construir hijos perfectos que nos ilusionen. Cuando educamos, ofrecemos a nuestros hijos herramientas para que ellos se vayan construyendo. Ser padres y madres ilusionados con lo que hacéis es la la mejor manera de transmitir ilusión también a nuestros hijos.
  47. 47. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 47 2.-Educar es una manera de influir en nuestros hijos, pero es breve el tiempo que tenemos para ejercer esta tarea porque nuestros hijos crecen rápido. ¿Tienes ganas de tirar la toalla? Agáchate, recógel, una y otra vez, y demuestra a tus hijos que, los que educamos, confiamos en lo que hacemos. 3.- Los padres valientes tienen miedo, pero no dejan que el miedo sea el que eduque a sus hijos. El miedo es el mayor lastre a la hora de educar, no dejes que te paralice. 4.- Educar es una estupenda manera de aprender lo fácil que es equivocarse.No somos perfectos, y por eso nos equivocamos. Y por eso se equivocan también tus hijos. 5.- Educar a los hijos de los demás es facilísimo, pero alguien tendrá que educar a tus hijos y ese alguien eres tú. Los padres necesitamos apoyo, empatía y no solo esa crítica constante que nos hace responsables absolutamente de todo lo malo que hacen nuestros hijos. 6.- Las situaciones complicadas ponen a prueba el talento de los que educan. Cuando tus hijos se descontrolen es cuando más necesitan que sus padres estén controlados. Educar requiere tomar decisiones importantes. Por eso, a veces hay que esperar a que se le pase a uno el enfado, el susto, el miedo antes de actuar. 7.- Educamos a hijos que están en construcción, no están “terminados”. Te lo recuerdo porque, a veces, no tenemos la paciencia que hay que tener cuando se educa. 8.- Educar no se lleva bien con el verbo comparar. Siempre encontrarás a alguien que es más que, o menos que, pero educando debemos intentar que nuestros hijos solo se comparen con ellos mismos, porque a nosotros nos molesta mucho cundo nos dicen “los padres de fulanito, esos sí son buenos padres”. 9.- Para educar hijos es necesario confiar en los hijos. Establecer normas y límites es la mejor manera de sembrar confianza. 10.- Mientras educamos hay que decir mucho “te quiero”: “te quiero, pero no sales”, “te quiero, pero recoge”, “te quiero, pero estoy disgustado con tu comportamiento”, “te quiero y me encanta como te queda esa camisa”, “te quiero y por eso no me desanimo y no voy a dejarte, porque te quiero.”
  48. 48. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 48 10 ideas para educar con sentido común (5-3-2017) En esta sociedad del éxito, de la felicidad, de la eficacia y la eficiencia, educar hijos se está convirtiendo es una especie de disciplina académica, un mastercheff educativo en la que el objetivo de la educación es la búsqueda de recetas para “cocinar” hijos que no den problemas, en vez de acompañar y guiar a los hijos en su tarea de construirse como personas adultas e independientes. Es verdad que en la “ciencia” podemos encontrar ayuda para educar, mucha y muy buena, pero la ciencia no educa. Los que educan son personas que sirven de modelo, solo las personas pueden educar porque la educación es un acto de amor incondicional, de comunicación constante, algo cotidiano que se realiza 24 horas al día y 7 días a la semana. Educar con sentido común es: 1.- Educar en presente e intentar no fantasear con un futuro que desconocemos. 2.- Dar ejemplo, la mejor herramienta educativa que tenemos para nuestros hijos. Lo demás son solo palabras y sermones. 3.- Entender que los hijos e hijas mientras los educamos nos pueden generar malestar, mucho malestar. Y que este malestar no es “castigo” sino parte de la vida natural de las personas. Los hijos no decepcionan, lo decepcionante es que los padres y madres les demos la espalda cuando aún no “están terminados”. Luego llegará un momento en que decidan cómo quieren vivir, esa es su responsabilidad. 4.- Centrarse en lo que haces como padre o como madre en vez de obsesionarte con lo que hacen tus hijos. La conducta de nuestros hijos lo que nos demanda es actuar como padres. 5.- Educar con sentido común, es entender que mientras se aprende aparecen muchas equivocaciones (aprendemos a ser padres y madres mientras nuestros hijos aprenden a ser personas). 6.- Entender que las lágrimas y los enfados de los hijos son inevitables. No les ahorres lágrimas, cómprales pañuelos y márcales bien clarito los límites y las normas. 7.- Tener confianza en uno mismo como educador y evitar culpabilizar a los demás. 8.- Hacer de la crianza un acto de generosidad, de empatía y no un tiempo de malestar. 9.- Que no existe ningún método infalible para educar, pero lo que sí es
  49. 49. Escuela de Padres – Carlos Pajuelo 49 seguro es que sin madres y/o padres que eduquen nuestros hijos estarán perdidos. 10.- Educar con sentido común no es cuestión de tener certezas sino de tomar decisiones. Educar es una siembra, a veces, de cosecha lejana. No sembramos para obtener buenos frutos, sembramos para que los frutos aprendan a lidiar con las tormentas, los vendavales, las sequías. A lidiar con la vida. La vida pasa. Mis hijos me convirtieron en padre (18-3-2017) Un padre, en eso me convirtieron mis hijos, en un padre. Un padre que nunca fue tan valiente como sus ojos me hacían sentir cuando estaban asustados. Un padre que se alegra de todos los éxitos de sus hijos, un padre al que sus hijos le enseñaron cómo afrontar sus equivocaciones, un padre preocupado, un padre que confía, un padre con la mano tendida. Mis hijos me hicieron padre y nunca me pidieron que fuera el mejor. A veces me llaman y no me hablan del tiempo. A veces nos abrazamos, pero no para parar el tiempo que nos desgasta sino por el simple gusto de estar en nuestros brazos. Y cuando los pienso o cuando disfruto de su presencia siempre añoro que podía haber sido mucho mejor padre, que podía haber sido más paciente, que podíamos haber perdido juntos mucho tiempo, pero no me entristece ese pensamiento porque tengo la certeza de que ellos, en el momento en que se conviertan en padres, mirarán a su alrededor con ojos de padres, con corazón de padres y a partir de ese momento entenderán de qué material están hechos los padres. Y, en ese preciso instante, se convertirán en mejores padres que su padre. Carlos Pajuelo - @carlospajuelo http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/

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