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1 george t. javor

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El doctor Javor es profesor de Bioquímica de la universidad, de la escuela de medicina, Loma Linda University, en Loma Linda California. El tiene un B.S. (Bachelor of Science) en Química de la Brown University, un Ph.D en Bioquímica de la Columbia University en N.Y. y completó sus estudios post-doctorales en la Rockefeller University. El Dr Javor ha publicado alrededor de 40 papers* y abstracts* en el área de la bioquímica y un número similar de artículos en tópicos sobre Biblia y ciencia.

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1 george t. javor

  1. 1. La serie de los 50 “NO AL MITO” PRESENTA: LA SERIE DE LOS 50 George T. Javor Bioquimico El doctor Javor es profesor de Bioquímica de la universidad, de la escuela de medicina, Loma Linda University, en Loma Linda California. El tiene un B.S. (Bachelor of Science) en Química de la Brown University, un Ph.D en Bioquímica de la Columbia University en N.Y. y completó sus estudios post-doctorales en la Rockefeller University. El Dr Javor ha publicado alrededor de 40 papers* y abstracts* en el área de la bioquímica y un número similar de artículos en tópicos sobre Biblia y ciencia.
  2. 2. La serie de los 50 Soy un científico y convencido en la creación de 6 días. Posiblemente es seguro asumir que la mayoría de los científicos no aceptan la autenticidad del relato del capítulo 1 y 2 del génesis. La razón para esto no es difícil de adivinar. No hay evidencia la cual demuestre que el escritor del génesis estaba al tanto de la existencia de la fuerza gravitacional, de átomos, neutrones, protones y electrones, de la densidad de la tierra o de la dimensión del sistema solar. En otra palabras, desde una perspectiva moderna, el relato de la creación del génesis fue escrita desde el trasfondo de la ignorancia científica. Así permitámonos ver al mundo desde nuestra perspectiva moderna, y preguntarnos si es razonable el que nuestro mundo pudiese haber sido creado en 6 días. Ahora sabemos que el nuestro es un mundo inmensamente complejo. Sus componentes inanimados, las masas gigantescas de tierra, el agua y el aire, están en un flujo continuo, y hay todavía mucho que aprender acerca de su dinámica. Esta es dolorosamente claro cuando vemos cómo son insuficientes los esfuerzos para pronosticar el clima, huracanes o terremotos. Nos damos cuenta que los arroyos de las montañas desembocan en los ríos, los cuales terminan en los lagos y océanos. Las aguas de los océanos retornan a las montañas por las lluvias y la nieve, y también a través de los pasajes subterráneos. El ciclo del agua es indispensable para la existencia de vida en la tierra. También el ciclo de los elementos como el carbón, nitrógeno y azufre en la biosfera. El tema de los “ciclos”, de hecho, está en todas partes – desde el movimiento de los electrones alrededor del núcleo atómico hasta la rotación de la tierra alrededor del sol. Los “ciclos” no tienen principio ni fin. Las fuerzas responsables de los ciclos tienen que estar balanceadas, y si hay múltiples pasos para que se complete un ciclo, todos los componentes del ciclo deben estar en su lugar. Los ciclos hablan de organización, de diseño, y de una rápida implementación, y de un diseñador. La complejidad del mundo animado en magnitud es más grande que la del mundo inanimado. La tierra está repleta de diferentes formas de vida. Con la excepción de algunos microorganismos, todas las formas de vida están “andando” con la energía solar, aun directa o
  3. 3. La serie de los 50 indirectamente. Las plantas capturan la energía de la luz solar mediante sus paneles verdes y la empaquetan en entidades químicas estables como son los hidratos de carbono. Esta azúcar se vuelve la fuente de energía para todo organismo que es “Fotosintéticamente Equipados” Teniendo la capacidad fotosintética, aun así las plantas no son completamente auto- suficientes. Si faltaran los microorganismos del suelo que convierten el gas nitrógeno del aire en nitratos útiles, las plantas no podrían crecer. La existencia de las plantas depende por completo de microbios fijadores de nitrógeno. Otros microorganismos del suelo degradan la materia orgánica muerta, reciclando así los preciosos elementos del carbono, nitrógeno, azufre y fosforo. La fotosíntesis dispone el oxigeno para todo organismo no bacteriano. Por supuesto, el oxigeno, es usado para por el organismo para quemar los carbohidratos. Esto es hecho de manera tan lenta que la energía solar no se pierde como calor, pero es atrapada en forma de la “moneda” universal de la energía, el adenosin trifosfato o ATP. Uno de los productos de esta lenta combustión, el dióxido de carbono, no es desperdiciado y es usado por la plantas para su crecimiento. Por eso, se podría decir que todo organismo viviente esta unido dentro de una red de utilización de energía solar gigantesca. Y al fenómeno de la vida en nuestro planeta hay que integrarle la rotación de la Tierra alrededor del Sol ¿Es descabellado sugerir que el Creador del sol y la tierra es también el ingeniero que diseñó a los organismos que viven gracias a la energía solar? Los avances recientes en biología permiten que nos preguntemos si es todavía razonable suponer que los organismos vivientes evolucionaron en una hipotética tierra primitiva resultado de la combinación de diversos químicos orgánicos. En los tiempos en los cuales las versiones modernas de esas teorías fueron agasajadas, alrededor de 1920, el conocimiento de las realidades bioquímicas era tan pequeño, que esos planteamientos parecían razonables. Pero ahora sabemos que hasta la simpleza de las células vivas, bacterias (que no son parasitadoras), deben contener miles de estructuras complejas y proteínas catalizadoras, una variedad de ácidos nucleicos, cientos de pequeñas bio-moleculas, todas en un estado de no- pasividad, sino con una dinámica constante. Al introducirse en la célula viva, podemos ver numerosas interconexiones de conversiones químicas (uniones) ellas funcionan sin ninguna interrupción. Sus actividades continuas se deben a un abastecimiento estable de materia prima y la utilización continua de los productos finales. El reciclaje de los residuos a los precursores biosintéticos completa el ciclo de la materia a través de los sistemas vivos. La ausencia de cualquiera de estos componentes de esta compleja serie de cambios químicos, causara operaciones defectuosas o inclusive la muerte de la célula. ¿Es razonable, entonces, el suponer que cuando la primera célula viva llego a existir, todos sus componentes debieron estar presentes y ya funcionando? Si la respuesta a esta pregunta fuese afirmativa, entonces la célula debió haber sido formada rápidamente. La misma suposición podría ser hecha para todos los componentes del sistema ecológico, donde la ayuda mutua y la interdependencia existen. Es delicado el suponer que todos fueron
  4. 4. La serie de los 50 creados de manera simultáneamente (Por cierto, el panorama es turbio por la depredación, que no formaba parte del orden original creado.) Si tuviésemos un completo conocimiento de cada aspecto de nuestro mundo físico, tanto del animado como del inanimado, podríamos calcular la cantidad de invenciones que hay representados en el. Cuando afirmamos que nuestro mundo fue creado por un Creador, estamos implicando que existe una mente que no solo invento la naturaleza, sino que trajo todo a la existencia. La grandeza de un Dios no podría ser exagerada. Si no pudiésemos entender como un mundo así fue creado en seis días, debiésemos preguntarnos como un mundo así pudo haber llegado a existir. Deberíamos admitir que no lo sabemos. La diferencia entre un creyente -a finales del siglo 20- en el Dios Creador y al que vivió en el 1500 A.C. en la época de Moisés, se reduce al hecho de que ahora tenemos una mejor perspectiva de la grandeza del Señor. Para el creyente que también es científico, las palabras de la Biblia: “Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, “ (Exodo 20: 11) Aun tienen un sentido maravilloso. Original: “in six days: why fifty scientists choose to believe in creation” page:134-137 edited by john ashton® Traducido por el Equipo de “NO AL MITO”

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