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Cameron-ann-el-lugar-mas-bonito-del-mundo

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Lecturas

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Cameron-ann-el-lugar-mas-bonito-del-mundo

  1. 1. f El lugar más honin del mundo Arm Cameron Nm. " m. ukgVv/ lszurvfin‘ ¡sw VM en mm Yann y m wm nzrvoomm m Gummah Fauna: .1. www ‘Amiga’; a: ¡ mhHulltldn ¡»mmm mal-x u wa amm: que amb: ¡un ‘uan: n (n11: wm. a; m mar ¡mm aman. » u Prmw a. u mmm a. ¿suma m Num mgmmmmmwnm mamen-malbimvwtouuïxumwe axoflhwhabmllüflexmw mnmmmnmuwm mmmuwuaummu vwmmymmmumw. uammwpxmumum nn-awu. ‘.m, .ww grúa nmnhmmmxamnkum Vihmnrvvflzd unnuunenkmlr ammmdesumaavhelflhurus prndhnnvupvmnhnvmaoammfla AL A m Jl mmm
  2. 2. Mc llamo Juan y vivo cn las monlañax de Guatemala. Hay (res enormes volcanes Gema de mi pue- bla, que se llana San Pablo y que está rodeado de mames cscarpa- dos. En las empinadas laderas huy campos muy verdes: son las plan— naciones de maíz. ajos y cebollas. En los valles. los rmxos rojos de los mlclales mndumn a la som- m de grandes árboles. Hay muchas flores cn mi pueblo y muchas ms: águilas. ompéndolas, húhos, picnflorex y
  3. 3. ¡o bandadns de loros que s: lnnun desdc los árboles para mhar miss Im maíz parlmnndo cn es: lengua suya que sólo ellos entienden. San Pablo cslÁ al barda dc un gran Inga y hay mms sien: pnehlns en sus orillas, alrededor de él. L: genlc vn d: un pueblo a uno en lanchas con motor o en mmm. Hly una can-elena. pero m) es buena. Nunca ¡ic ido a los otros puec mas, siempre he estado cn sm rn- bla. En lux nuches irnnqnilas me gnsu bajar hasta ln orilla del lugo w ¡wm IM luces dc lu ¡andas de los pescadores qnc se reflejan en las aguas oscuras. Veo también las luce: de los pugblos qm: nstÁn isl mm lado del lago y los miles de esucuu que brillan alli arriba en cl ciclo. Y m: u pucca como si cada u. .. de estas luces me esmvien diciendo: «No ¿sin solo. Nosotras esumas aquí contigo. » En San Puhln hay perras sin amo y polvo en las calles. muy po- cas coches y sólo algunos nulobn» se» que viznen de las gnlndes ciu— dades: hay unas pocas mulas que camu. leña desde las monuñzs y hay mucha gent: que también aca- nea cosas: cámaras de agua, gm des cenas de pan c de verdnms colocados en la cabeza. niños suje- m: a i. espalda y. algunas veces. mm pesadas vigus de mmm nc. vadas ¡J homhm. Todo lo que ne— oesinn mnspamr. como no huy muchos cccncs, si Alguien quiere algo ücne que cargar con ello pm’ muy pesado que su. . ____¡
  4. 4. u Cuando llega ln noche las gentes dejan de neu-rear cosas; . esa hem salen de casa sólo para pasear par el pueblo. divenirse. camu historils y charlar con los amigos. Todo el mundo anda por m calles, por el centro de las ca- lles, y si ¡In coche llega cuando a1- gnien está hablando de algo muere same o contando unl buenn msnm. pue: el coche liene que espem. porque nadie se ¡partirá para dejllle paso hash que II his- ¡aria se termine. Aquí lAs hislarins son impar- tantes; los coches. no. Inma a la playa hay algo que es de verdad muy muy bonito: es una casa ae un solo piso, pero muy grande. con muchas ventanas: esa ¡s mduda de flores y palmeras y nene pavos reales andando por el césped y una puem de hierro por 1. que se sale aixeemmenne al lugo. Allí nací yo. Bueno, la ver- dad es que yo nací en una casila que hay dem de la cm grande. Mjpadrecraelguardadelnusa gandaynélyamimndxeleshn» hían dejado ln cosa pequeña pm que vivicmn. Después de mcer yo. mi padre quem sAlir por las no» chos mn sus amigas, igual que lo mu. cuando mdnvín no estaba ca- sado con mi mame, y ¡m madre ¡e decía que no Iznínn suficiente ‘n. nem para eso. así que se pelearon y un día mi padre se mmhó. Me camaron que lomó el uu- lobús y se rue n u cnpiul, que no csIÁ muy lejos. Nunca volvnó para
  5. 5. ¡o vemos a mi madre o a mí. La ver- dnd es que yo me acuerda más de los pavos reales que andaban por el césped de ln elsa donde vivía- mos que de mi padre. Cuando mi padre se marchó, los dueños de u elsa gnnde con- lmnmn 1 mm guarda y, claro, qui» siemn que viviera en nuestra ca— m, ¡sí que mi madre tuvo que marcharse. Sólo [enla diecimele años y nada de dinero, ni subía cómo ¡bn a poder cuidar de mí, ¡sí que ella y yo nos fuimos a casa de mi nbneln. El abuelo se murió hace ya mucho ¡iempm pem. po! suene, ln abuela no es pobre. "nene unn casa hecha de bloques de cemennn. las ventanas no ¡ienen crisllles, pero ¡7 Iienen pnenacillns ae mnaeu que la abuela cíern por las noches o cuando nueve. L: casa tiene cuan» habitaciones y en las paredes ne las enano cuelgan muchos cuadros que ha pintado mi no Miguel; son muy bonitos y en dice que algún día las venderá. En la pan: de nrnen, la abuela nene muchas ames. m que 1. casa em muy lxmíla. Clan) que la mejor de ¡odo cs que la nbuenn es la dueña de la can y del lcrmno donde está. Guarda los documen- los que lo dieen en una caja de me rm debajo de sn cama; me muy bien lo que dicen polquc una per- sona ne su confinnm se las Icyó, y nnnse, gracias a Dios, puede qui- nula a ln abuela su em nl e¡ l: - nene que ln vudea.
  6. 6. ¡s La casa de la abuela es grande, pero está bastanle llena de gente, porque mis ¡res tías que no están casados vlven con nosonos. y ¡ambien algun: de mis cinco (las casadas y sus hijos vienen a veces a quedarse durante un tiempo. ¡{asu los hijos de sus primos han vivido rernpornm con nosolms. La cosa es que si alguien de u familia se queda sin trabajo o se pnne cnfenno, o no se lleva bien con sn rnnridn, o tiene cualquier mm pmblemn, se viene a vivir con la abuela. Elln se ocupa dc todo el mundo hasta que e1 que sea puwe urreglánwlns por su cnenrn, Aun- qne algunas veces se ve enm- rneme que n ella le gnsrer-¡n que 1. gente no ¡nrdnse (¡mo en arreglnr sus cosas y marcharse. 19 La abucln s: gana In vida vendiendo arroz con leche en el ¡nevado granae, donde la genre Va em día n camprar cosas de cn- mer. a1 mm con leche que hace la abuela es especial: no se come con cuchara, sc bebe calicnlc en nn vaso. Es nn Líquido espeso y dulce. y ¡e pone mucha canela. Nadie en el pueblo sabe mer nn umz con inche cnrnn el de la met. se 1e- vnnu a las cinco de la mañana pan empezar a hacerlo. Ha hecho em mismo casi todos los días d: su vida dnd: que tenía ¡rece años. Cuando nos vinimos n vivir con ¡e abuela. yo dormí: en la misml cama que mi madre y me despertaba cada mnñmn oyendo los ruidos que hacían los que se csunbnn levantando.
  7. 7. zo ora a ¡(o Miguel que murmu» rabe anne dientes: f¿D6nd: está mi zapato. m1 zapato, mi zapata. " Y a mi tía Mana que ¡aga ma a su hijo Culims: —¿0tm vez le has mado en la Cima‘? Y a Angélica. la regordela hija pcquefin de mi tía Tim. que lloraba parque no querin mmm en ln ducha. Y me llegaba el olor de la lcñn quemanaose en la cocina, y el del ¡rroz can leche hirviendo en cl caldero guinda y ahumado, y el de las ¡anillas qm: estaban haciéndose ¡un el desayuno. Entonces mi mn- du y yo nos levanmhamos y nos íbamos con nuestras toallas ¡aunque en nuesm mmo d: usu- la dudan.
  8. 8. 12 La abuela tiene agua cn- mïsnne en su casa. pem la mayom del pueblo no la Kiene. Ella dice que la neccsila pam mantener su negocio de haccr armz con leche: pero en cua de la abuela no hay electricidad ni agua caJienIe. Dice que la electricidad y el Agua Ca— lienle sun casas cams y no necesa- rias Así que mi madm y yo vivi- mos junlos en cn de la abuela dnranle un tiempo mi madre gt min un poca de dinero limpiando por las cms y lnvando la ¡opa de gente del pueblo en el lavadero que hay delrás de la casa de la abuela. Por las noches me llevaba con ella a dar un paseo por el pue- blo y nos enconlráhamos con sus ¡migas y hablábamos mn todos y m divenido. Unn noche, cuando cslába—
  9. 9. 24 mos paseando, un hombre se acercó a m: madre. sunnendo muy alegre. Dun: —¡Qu6 guapo cs ln chico‘ ¡Se parece mucho a ¡i! Y luego me compró un cara— . mclo y se quedó hablando con nu madre un ram. ‘ Al paco liempo, cada vez que salíamos de paseo ¡gos Íu en- conlrábnmos y se venía con no50 tros. Después. ¡Ma noche inviló a mi madre a un baile. y desde ln no- che del baile mi madre empezó a dejarme en casa cuando salía. Se- gummenne porque quería eslar sola con él. - Y. de repente, un día me dijo que se iba a casar mn aquel nom- bye que habíamos cncanuado en la calle. Se ¡ha a ¡r a vivir con él.
  10. 10. 2a pero yo no me podría ir con elln porque él no quem Él quería una familia, pero quan niños qu: fue- mn hijos suyos, y. Además. no u; m. dinzm pm mlnlentrmc . mi. Y aquel mismo día. mi ma- dre se fue ag casa de la abncln pm n’ a vivir a casa de mi padmslro. qu: lcnín un. casa con una sola hahiución. No unn cama. m que élyminnadlccnmronencasade la abuela y desmonmmn ln cama en que habíamos donnido ella y yo y se u llevaron a su casa. La abucln no estaba en casa cuando ellos s: llcvnmn la cama; es cui segun qu en. no les hubinn de- judo que se la llevaran, Cuando se estaban llevlndo lncamnynlcsseguíhzmlaurm- zm, pen) mi madre mc dijo: 27 —Tfi quédate ahi, Juan. Así que ya m: volvía cua. Después qu: se (nemn, yo nu supe qué hacer, así que anduve de acá pull allá po! la casa (oda E] día hasta que volvió la abuela y le en- ¡efié la habitación m que había es- ladn ¡menta cum. Se puso muy seria y dijo: —Asf que ahora no tienes cima. Yo me eché a nom. Ya cs ¡»mame malo no tener pndm ni madre, pero no Iener siquiem un sitio donde dormir es todavía peor. Cuando dejé d: nom, le pedí a In ¡bueh que me dejase dormir con ella, pero mu: dijo que no. »Tengo que trabajar muchí- simo ——m: 59k. v nwesilo des-
  11. 11. 2x cansar. Demasmdo tiempo he In’: rudo que 60mm con niñas. Los ni- ños dun paradas. —Yo no doy paladns ——I: dije. —Esa ¿mas m ahau, pero cuando estés donmdn darás pam- dm: —dxjo ln nhucla. Vio qu: yo iba n empezar a llorar cm vez, —Espens un momento —-<I1— jr» Vamos a prepararte algo. Anduvo rebuscando por lu cu. “ y encontró un monlón de sa- em: de arroz vacías, los puso anmnlonados junto a su cama y me dm una de sus mnmas. Cama a las cinco. ames de ln han de cenar. ya habla laminado de preparánnelo todo. Crea que ella se había dado cucnl: de ln ¡risre que yo emana
  12. 12. ln porque ya nn ¡mín a mi madle y me senlía abnndonldo. y penso que si por lo menos unía un silin donde dormir yn no esllrla un nsuslaúc. Entonces me dijo: —Bucna. meto, puede: que- dane aquí. pero ya conoces la u- gln acerca del porlón d: enlmdn. Ya sabes que hay que obedecen: sin fnlha. - —si, abuela 4a contesté. Alrededor de la casa de ln abuell hay una velja muy alla que Iiene un pmmn a: madem con una nemdun que ella cien: todas las inches. bos únicos que tienen Llav vas. además de la abuela, son mis líos. Todos los ¡Izmás ¡encinas que entrar ¡mes de lis ocho y mcfiia. 3| Después de esa han. la abucln no s: 1mm pam nhrir a nadie. Por muy {nene que alguien llame a la pnem. da igual. cu. se me la sorda. Y tampoco deja que nadie vaya a m. Yo le había dicho I mi abuela que había cnlendido muy bien lo del ponón, pen) como yo en muy niño enxonces, pmbahlemenle no ln entendí muy bien del todo. Dcwués de la marcha dc mi madre. empecé a salir solo cuando Ienlunaba de cenar. Nadie se preo- cupaha por mí, m qu: yo lucía lodo lo que quería. Una noche, pocos días des- pues de que mi madre se mmm“ di un paseo muy largo hasta cl lugo. Par: cuando volví a casa de la abuela mu: ya mucho uempo
  13. 13. 32 que ee habíl hecho de noche y el ptmón esuba senado. No aalm qué nacer y. ade- nins. empezl a tener Írío. Yo sólo llevalu pantalones conos y nm eamiseu. y, aunque por el din hace calor en Sín Pablo. por las noches luae mo. poque emma n mucha nlnln y emm momias. Lo único que se me ocurrió fu; ir en buscl de mi madre. Yo sable dónde esuhn la case d: mi pidnxtro. así que decidí ir nlu. cuando uegue. vi n través de la venmm una vela encendida. Nadie se acueana o sale dejando ¡nu vela encendida, porque puede arder toda ln casa. así que yo eauba w- gun) de que hlbÍB alguien des— piena demo. No llegnhn bien Insu el 33 borde de la ventana y m) podía ver quien en el que estaba neutro, así que puse una piedra bajo la ven- nna y rue subí encima. vi a rni madre; estaba sola. Llame en la puem ¡nu vez, un suavemente que no me oyó, luego llame dm vez mi: fuene. Mi mndre abrió ln puenl. sóla una rendija, y me vio. No dijo rnaa que: ——¡1'¡¡! Ella slhh desd: aiernpre la cummbre que ¡enla h ¡bueh um lo del pnnón, y también lo mide que era. nal que comprendió que no había podido ennar en casa. se quedó un nmuenre en ln wenn; luego me di; . -—Bm: r¡. VÍD que yo enana nernblmio;
  14. 14. u algunas veces no se kicmbln sólo de frío. Damm de 1a rasa había una mesa con la vela. dos hauqnilos. dos platos, dos ¡nas y una: pura. nos. Habra ¡mas pocas mpas maga dns de clavos en 1a pared y una a1. fnmhrilln en el suelo. y la cama, claro. Eso era toda. La habitación cs| aba muy vacía; lo que más me hubiera gustado es que mvicm ona puma por la que yo pudiera cscav par si mi padrastro enrraba por la puerla delantera. —Te puedes quedar aquí ame dijo mi manu-F, pero si tu padraarro ¡e ve cuando vuelva, se pondrá furiosa y le pegué. Tienes que esconden: debajo de la cama y dormir ahí. Así que me arrasrre debajo de Ia cama bien pegado a ln pared pan qm: no se mc Hem. y mr ma. dm sacudió la alfombrua para lim» pinrla un poco y me ¡apó con rna. No podra dnnninne, me dnba
  15. 15. 3a miada pensar cn lo que podría ncurrir cuando mi padrastro volA viem Después de un me. wnó un golpe muy ¡nene cn ln pugna y mi madre descomó el serraje. Desde donde yo csubn la único que pude m finemn las pncmas y los pies dc mi padrastro entrando en la casa. Luego oi que basaba a mi madm. 4a tipa ese apareció por fin y m pagó el amm que me dub)’: —dijo m: padrastro-a m que nm- ñann puedes ir a compu: las cosas que necesites. ‘i/ ‘kh, muy bien! ‘dijo mi manu. . Luego hablaron un poco so- bre las com que ¡han a compnr pam ha casa. 4.. vela se em ¡cahnndn 37 —dijo mi padxasuo , es han de echarse a domxix. Vi cómo sus pies se acercar ban y se acercaban; la cama cnnjió cuando su sentó enema. S1: quin‘) los zapatos y puso los pue: dcscaL m; mm cl suelo. —[_Dónde está la alfomhritn? —pregunló. 4.. he lavndo. cslÁ [nera —conlesló mi madre—. Am. no em seca. —E| |cno, no importa —dijo mi padrastro, y los dos se acosta- mn. Yo me damn.
  16. 16. Por ¡a manana. mi madre me despertó muy temprano, antes dB qu: s: dcsparmsz m padrasuo. Salí arraslrándome de debajo de la cama sin decir nm y con todo cuidndo para no hace! ningún rundn. Mi madrn descorrió el ce- rmyJ y yo cammé de punlillas msm la pnena. —Acuérdaxc fine dijo mi madre en nn-snsurro—, ¡no debes volvcr zquí nunca más! Cenó la pncna y yo me mi corriendo por la cartelera hasta Casada mi lhnela. Y’ a9 —¿Dónde has estado? ¿De dónde vienes? —me pregumó la abuela. —De casa de mi mada. —¿Y qué ha pasado? fim- so saber ella. ——Nada —le dije», sólo que no puede volver allí nunca más. Y yo cxefa de verdad que nunca volverín; pero al lïígzr la noche mi abuela me agarró de la mano y m dijo: —Ven conmigo. Y los dos fuimos hasta casa de mi mmm. L: ¡huela llamó a la puma. despacio. u-es voces. Mi madre abrió la puerta. v1- mus a mi padmslm danés de ella, sentado un la cuna; se puso de pic en cnanm vio a la abuela.
  17. 17. 41 —-Hola, madre, ¿‘cómo wa 7 —d¡ju mi madre. Ella y mu paar-amo parecían muy nerviosos. pen» ¡a abuela esla- ba nan lvanqulla. —Vo csloy bum, ramo sxem— pm 40h10 m ahncla—, pero cl ch: - co necema una cama. y a vosotros os loca cnnseguíïwln. Se dio la vunlla, me puso una mano en cl hombro y nos fun- mos. Y me conslguncmn una cama; a ln semana sigukmc. ellos mismos me: u trajeron a cm de Ia abuela. Era u: madera, esluba un poco coja porque m; palas nn eran igual de largas, pero m. lío Luis pidió prealada una sierra y me ln arregló.
  18. 18. 42 Después de exo ya sóla veu a mi madre algunas veces por ca» sunlidad en la calla. Ella me decra siempre: — Hola, Juan. ¿como cslás‘? «mmm si yo ¡e importan algo. Yo sólo ¡e conlesrzbaz qzsnny bien, mndre- y nada más. Un rlla. cuando me la encon- má, me d¡ cuenta dc que esmbn cs- pemndo un niño, y unos pocos me— ses dcspués el niño nació. Así que mve un medm hermano. clum que ¿1 m sxqnicra se enlerú de que yo emm Cuando Íe vi una vcz jugan- du en un lndn de la calle me enm- mn ganas de pegarle y unn]: al suela y darle patadas, porque él Ke— n: nía n mi madre y yo no la leníl: pero nunca le pegue, Era sólo un niño pequeño y yo sabía que él no tenía la culpa de nada. Bueno. y de todas formas. mi vida no era lan mala. Jugaha al fúv bol en ¡n calle con mis primos y los otros chicos de ln vecindad. Mi tío Rodolfo me enseñó a dar sallos monnles hacia adelanle y hacia air-ás y mi lío Miguel me dejaba al— gunas veces pimar con sus pinm- ms. Mgnnas pocas veces salía por las noches n pasear con mis tías como ames hacía con mi madre. y nina cosa qu: también hice fue ayudar n nu abuela a vender arroz con leche en el mercado. Aprendí n denme, n cobmrlo y a devolvu e1 cambio, y umbién a
  19. 19. vngnlar que name ee fuera sin pagar cuando la abuela esmba dislmlda. Después que trabajé unos cuantas días son m abuela ella me dnju que creía que ya estaba prepa- rado pm mm un negocio por mi cucnla. M: compró un equipo de ¡impmbolns y una banqueta pm que sc semaran los clicnles y m: enseñó a lustmr upalos. Enue los dns pensamos dónde me conven- drín insralarm: para conseguir más muy), y decidimos que sería jnn- lo a la Oficinn de mismo y la
  20. 20. 4a enorme fom de San Pablo que ! c— nm casas escritas dehnjo. Los primeros días la abuela me vigilnha. Los zapalns de los dos primeros clientes los lusué muy bien. los del ¡ercer cliente me quedaron un poco menus blen. —Bueno, no importa vme dijo el hombreá, están bien así —-y yn ¡bn a paganne. Pero 1a abuela ano —No, no están hien. Tiene qne hacer un buen trabajo cada vez y todas las vaca. Si no lo hace. no será capaz de ganarse la vuda _nene uslad razón —diju el eheme. , Así que lnstré sus znpalos hasm dqnrlos perfectas. ——¡_SCYÁS capaz de hncerlo así sicmpm? —mc preguntó la abuela. 41 Le dije que sí, y cnlonccs ella se mrehú mm vez al Inercadc a vender su arroz own leche. Lusué mnchísm-¡os zapalcrs. y muy prrunlo ya me estaba ganando un dólar diario. Los hombres sólo ganan dos dólares al día. de modo que yo no lo estaba hacienda nada mal. Mientras luslraba sus zapatos hablaba con mis cliemes, les pre- gunlaba que dónde vivían y la que hacían. y si tenian hijos. Trabajar em dwcrfido. Todo el dinero que ganaba se lo ennegaha a 1a abueln. y siempre que lo hacía ella me nin-alaba sonriendo y me daba nn beso y diez uenúmos pan mí.
  21. 21. Sólo había una cosa que‘ a veces, me hacía semii-mc un poca msm, y en cuando vera que pasa- han cerca de mí chicos que ¡han u la escuela. Yo me pasaba el dia sentado entre el polvo, manchado de belún, y ellos l m limpios y bien peinados con sus lápices y sus cuadernos canino de sus clases. Hay mjlchos chicos que no vai: a la escuela porque sus pudiera quieren que lrabajcn. La ley dice que lodos 1m chicos liencn que ir .1 la escuela ¡mas que cumplan doce 4a años: pero la verdad es que en ln escuela no hay sitio para lodos, m que nadie obliga a los chicos a ir. Lu maym‘ pene de los chicos que ¡nhajm lo hnoen en el campo. en lux plantaciones de cebollas, así que yo me sentía muy solo cuando veía pasa! a los chicos qm; iban n la escuela. Después de un uempo. empe- oé a pregunlanne por qué mi abun- la no me habría mandarla a mi a la cscueln. Y se me ocurrió pensar en que si me quisiera de verdad me habría mandado a ln escuela en vez de meme limpiando zapatos. Quen‘: pedirle que me dejan ir a la escuela, pen) me daba mie- do decírselo. Temia que me dijera que no. Porque enlonoes yo me da- ría cnenm de que no me quería por
  22. 22. sa mí. Kino Wrque eslabl ganando di- nero pm ella. k ¿Y si ella era como mi padre y ml madre y mi padrastro, que nunca s: pmocllpamn pm’ mí, y ya m: daba cum d: que no me que. rín y sólo ¿suba fingíéndoln? pcspl-¿s acabé por decimlc que ml abuela en buena; que ella no unía la culpa de Icner más ne- msldad de dinclv qu: yn de escue- la; n] final decldí que no necesita- bn la escuela para nada, que ya solo aprendaill a leer. Pmgunlaha a mis Cllenlcs qué lclms mn las que aparecínn en los lentos de los canales; muy pmnm yn pum: leer: com-con, nANco n: GUATEMALA. OFICINA na mms- Mo. y ¡msm lo qu: esubn escrita debaw de la fnlo de San Pablo. sl Cuando se me acabaron los canales de los alrbdedores. algluen me din un periódico y los clienles me ayudaron. Carl! el periódico y siempre llevaba m plginn en el bolsillo de m; a: mi plnulón cuando ¡bn a lmbnjlr. Poco n poco empecé a ser cnpaz de leerlas casi todas. Cuando no estaba leyendo y exuba solo allí mundo esperando a las clientes me ponía a pensar en qué estarían haciendo los chicos en la escuela, y si mi abuela me quel-Ha dc vndnzl, y m como si la vida s: palm, pnlquc lodo eso era lo úni- cn en que podía pensar. Y finalmente decidí que nu tenía más remedio que hacerlo, quiero decir, preguntarle n mi abuela la de ‘u a la escuela. Le
  23. 23. 52 pedí a un amigo mío. Rubens. un huérfano que vive en la calle. que m: guardas: mi caja dc limpiaba- us. y me fui al mercado para hn- blar con ln Ibueln. Se quedó muy sorprendida cuando me vio porque creía que a aquella hora yo estaba Irabujando. ’¿Qu¿ Pasa, Junn? —me yregumo. v yu le dije: ——Ahnela. quiero ¡r a la cs— cuela, —¿A la escuela’! ——me dijo. lan ¡sembrada como si yo le m» bien dicho que quería irme a Mane— No puedes ix. —. ¡que puma: —d¡je yo — y. Todo lo que tienes que hacer es lle» varmc. Yo había pensado que si ella
  24. 24. s4 me decía que no. yo la acepmría, pero no lo hice. ” —Ercs muy pequeño —me duo—. sólo nenes cinco años. —Abne)a, no ¡enga cinco. ¡(enga siene! ¡amos los que vi "m5 0°" eli-x que había perdido l: cuenta de los años que yo men“ wque tienes siele? ¿v por qué no melo has dicho ames? Sois muchos y no puedo acordarme de la edad que tiene cada una; (¡chispa habénnelo recordado en su |1|Ü— rneniu. ‘¿v cuánto tiempo hace que tienes SIC“! años? v me lo preguntó como si sospechnse que yo ie había jugado una mala pasada cumpliendo siele anos. Áeis meses —Ie dije. s5 —¡Y has dejado pasar todo ese ¡iempu sin decinne nada! «Em tan ‘imponanic ¡un mi que no podía hablan: de eno. »¡Iusmnlml: porque es im— ponnnle pam ti es por lo que de berlas habennc hablado d: ello‘. —d. i]o la abuela‘. Tienes que lu- char por ms cosas, y no impoml si pierdes. Lo que impona de veras es que no dejes mmm: de batallar por conseguirla que de verdad quieres. Desde luego —conlinuó—. hablo de casas imponumes, no de uigo como uguu euiieme o eiemicidnu. Bueno, y si es verdad que yu tienes siete años, debes i; a ln escuela. Tendría: que haber estado yendo desde hace ya mucho tiempo.
  25. 25. A ¡n mañana siguicnlc, cuan- do me Yeslí, nu me pus: mi ropa de nnnnaboms, sino nn ropa más limpia. y. ¡Ines de que empezase la escuela, la abuela y yo fuimos g ver a la maestra de primera. coña Irene. —Quizro amm! an ln escuela —le dije. “¿Cuántos años vienes’! —me plegnntó. 4m y medía. —Pucs u, ya Iienes la edad, pero no puedes empezar mom. En. 51 ¡rms el próximo curso —dijo doña Irzne. Me despidió con una sonrisa y se puso a min! ¡mos papeles que ¡enla sobre la mesa. Mi abuela no se movió. »Ti= ne grandes dexaos de amm en la escuela —dijo. Doña [rent levantó los ojos zducadamente y l. miró como para rcpmcharlc que no se hubiese en— mado delo que había dicho y que no nus hubiéramos retirada ya. —TI= ne un rzunso de tres meses. Los otros chicos están yn esmdimdo nriunélicn. Mi nieln sabe ariunéúca, hn (abunda conmigo en el mer- cado! —Lns mms ya empiezan a leer nn poco ¿ano daña llene-a
  26. 26. sx Este chica nunca podrá alcam zarlos. 43m preparado para emm! en la escuela, les alcanzará ——l¡ñ1— m6 mi abuela, Doña Irene eslnbu seria y ml- mhz a mi abuela fijamente. como pam hacerle comprender que era ella y no mi abuela la que manda- bn en la cxcuclla. —No —d¡jo doña lrerre. —¡Yo xr. ‘ leer! —dije. Saqué una pagina dl: pcriód ¡:0 dl: mi hulsilln de atrás y empe- ee a leer en vuz alla. Doña Irene me mlró muy sorpmndlda —Bncnb, en ese casa. —d¡jo. Así que me aclmrllerorr en primero. ¡ha a la escuela desde las s9 ocho de la man-ru mu las dos de la mae, Después limpiaba zapatos. Tenía dinero ¡m comprar li— bros y cuadcmos y | DdD lo demás que necesiuha. parque la abuela había guardado para mí, en su w- de hierro. verlo lo que había gnna— do como limpiabotas.
  27. 27. Al cabo de dos meses, doña Irene m: dio una mm pm que se la llevase a la abuela. Se la enseñé después de la cena y ella lc pidió a rm ua Tina que se la leyese, mn- que yo le habla ducha que yo po- dría lcémeln. —No. Juan —mc dijo la abuela», habla d: (i, así que no eres m el qu; debe leerla. La nou decín que los maes- uns querían, si a ln ¡huela le pae- cía bien, pasarme n segundo. Dom Irene decía que nunca habían ¡eni- a1 do ¡In alumno como ya, que huhie» rn aprendido n leer solo ames dc cmpenr a ir a la escuela. Decía que sería una tragedia que un alumna como yo tuviera que dejar los estudios. y que si en algún mw menln mi abuela no pudim seguir mandándome a la escuela, las maestros me coslcafian los esm- dios. Cuando mi ¡ía Tina dejó de leer me num como si ¡mas nn me numm visto bien en su vida y como si quisiera descubrir ¡hora qué en: lo que yn tenía de especial y no pndien verlo, así que sc n'n- dió. n —Bncno, pues cnhonlgnenn —d| }n. ‘ Pensé que 1. ¡bach mmm me iba a feliciur, pero lo qui hizo
  28. 28. a2 fue echmsc a llorrnry ahmurme. Y dijo: —Cuandn yn (unía siete años, los maestros ¡ban de casa en casa pm apunlar n las niños en la escnein, pero n1 uegnr a nn casa no rne viemn porque mis padres me s: hablan escondido en 1d leñenl. Yo minha por elme las mndijas de la madera y escuchaba. Mis padres dijeron n los maestros qne no ¡c- nhn ningún hijo en edad escolar. ninguno. Lo hicieron porque ie. mimi qne si yo ¡ha n i. escuela no nprenderia a trabajar. bo nieiemn por mi bien, y yo no nie quejé rrnnen, nnnqne siempre ne sabido qne fue nn error. se seca los ups y rne asegu- ró qne me ayudaría en mis esm- dios, incluso si yo llegaba n ir a la Universidad de m capíul. Mier-ms eun viviese, rne nyudxrlu, siempre que ya inicien lodo lo posible por mi pnnc. Me miró emm si yo ya ¡nen un hombre y me dijo que quizá n fuena de esludiar uegdru yd algún
  29. 29. 64 mn n descubrir por qué algunas personas eran pobres y 01m5 ricas. y por qué algunos países eran ricos y mms pobres, porque eua habla pensado mucho en ello y nunca hn- bin conseguido comprcndcrlo. Me semi muy orgulloso. pero también algo asnsmdo. porque la verdad era que había llegado casi por casualidad a aprender a leer yu sala, pero esa no significaba que yo fuem Ian Jisro. Lc dije a la abuela: —A lo mejor no soy sieni. pre capaz de haver algo inem dc Io eonierne, —No. rienes qu: nneer siemw pre cosas fuera de lo corrierne; lo que rienes que hacer es hacerlo ¡odo ae u. mejor mnncm que pue- das. eso es todo. 5 ss Estaba satisfecha de mí mls» mo, pero no estaba seguro dc si me iba a gustar hacerlo todo siempre de la mejor manera posible. se rne ocurrió pensar que aquella podía llega! a ser bastante Íasndioso. Si la gente ern ¡Abu a cspemr denia- siado de m1 ha yn a [enel que tra- bajar más y más cada vez. —creo que me pides más qu: doña [rene y los mms inus- | ms. Ellos no esperan lanln de mi’ —Ie dije. La abuela m: miró muy se- na. —Ellos no le quieren (amo como yo. Luego añadió: —Vcn, vamos a dar nn pa- seo. se puso su mejcr rebozo y
  30. 30. m nos fuimos juntos a ln calle. Ellu caminaba corno | o hace siempre. más alla y más derecha que nadle. y yo iba n su lado con ml brazo al- rtdedur de su cllllun. Fuimos hasla la Oficina de r Ïhnsmo. Allí nos parumos delante de la loro de San Pablo donde se veían las casas de nueslm pueblo, r uuus rosas, orrus azul turquesa y algunas verde pálldo. y dclrás de clllls el lago azul y lnx volcanes y lo. eacarpados monica, La abuela miro lo que estaba uscrlln dcbaJo de la fnlogrnfía, lue— gl) In locó con su mono. ¿yang pone nou . —pr: — gnnm. Se lo leí: ‘ul Lugar Más llonno del Mundo.
  31. 31. ss La abuela pareció surpren- darse. Y yo empecé a pensar si de verdad san Pablo sería el lugar más bonito del inunda. No cslnha seguro de si la abuela habría cara do en algún om: lugar, pero aun así. pensé que ella sabría si lo m. —Abueln, ¿lu es’! —plvgunné. —¿Es qué’) —¿laa san Pablo el lugar más bonita del mundo? La abuela me miró pcnsmliva: —El lugar mis honilo del mumin puede m cunlquiera 4m mspaudió. —¿OJ¿| qu¡cra7 —-repelí. —Cua. lquicm en el que pu: - das llevar la cabeza alla y en el que le puedas mmlnr orgulloso de li mismo. a9 ‘S! —nscmí. Pero me quedé pensando que allí donde hay alguien a quien se quien muchísima y donde hay al— guion que nos quiere de veras, ése sí que es cl lugar más honilo del mundo.
  32. 32. ANN CAMERON ‘ Nncnó cn Wucaluln, u; u-u Ahom vw: ‘ en (ïuavemnla Ptrlcmc: a la mu: n «Anxigos d: la Blbllmcca de Pnnamchcl», ‘ Soluli. u ¡mon ¡segun que nmrih: pan «capln I. energll positiva dc h wdn» Est: 1mm ha mumdu el rmmm ue la Asunción a; mmm» a. Nuïu

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