CríTica De La RazóN Moderna. Trabajo

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CríTica De La RazóN Moderna. Trabajo

  1. 1. Introducción La presente obra contiene un diagnóstico del momento cultural presente. Existe un vínculo de unión entre los problemas más relevantes del hombre y la crítica de la metafísica, por lo que se hace hincapié en la necesidad de que la postmodernidad sea recolocada en un contexto cuya base sea únicamente la modernidad. Se hace necesario por tanto establecer un diálogo crítico entre el realismo tradicional y las posiciones o posturas posteriores a él. Tanto la modernidad como la postmodernidad tienen como referente principal a la razón como poder ilimitado y por tanto, en la posible y total transformación de todo lo real. Así, las repercusiones del nihilismo, del relativismo moral, de la crisis antropológica postmoderna… son abordados y relacionados en la presente obra a modo de tres partes fundamentales, logrando una seria y muy completa contribución al esclarecimiento de la vertebración del pensamiento y las prácticas culturales vigentes. Se trata de un trabajo ciertamente humilde y limitado pues siempre existen problemas en estos temas a la hora de señalar la hipótesis de trabajo y los objetivos. PRIMERA PARTE Capítulo 1 1.1. Expresar nuestro tiempo Nuestra época o tiempo actual se exhibe como un sufrimiento angustioso. Afirmamos que la esperanza se desvanece cuando su objeto se hace inalcanzable pero sin embargo, es en esta inalcanzabilidad lo que engancha y es un hecho de expectación. ¿Cuáles son los problemas apremiantes para el hombre? - Urgencia y serenidad: Los problemas que verdaderamente son urgentes para el hombre son aquellos relacionados con su condición y naturaleza, problemas que a lo largo del tiempo han sido siempre los mismos. En el fondo, sólo la serenidad basta. - Atención a lo inmediato: El hombre vive generalmente lo y de lo inmediato. La atención a lo inmediato debe ser verificadora, es decir, distinguible. - Pensamiento profundo y riguroso: Debemos ahondar y ser inflexibles e implacables en nuestro pensar y decir. Tanto lo inexplorado como lo considerado filosóficamente indigno aparece como lugares de reconciliación entre la filosofía y el mundo, entre la especulación y la vida. La realidad humana queda por tanto sumida y enredada en unos hilos cuyos cabos son seguidos a través de fenómenos humanos, no propiamente racionales como la inmediatez de la experiencia. Así, lo que siempre ha preocupado a los humanos empieza a ser considerado como preocupación de los estudiosos de Filosofía. El racionalismo (que salva la razón a consta de anular la vida) y el relativismo (que salva la vida evaporando la razón) no han podido llevarse a cabo con éxito porque se han desplazado hacia una dimensión única que lo imposibilita. La postmodernidad debe su existencia cultural al alma de la modernidad. 1
  2. 2. La muralla o fortificación de la vejez moderna sólo podría resquebrajarse cuando los problemas estuvieran omnipresentes y una vez derrumbada esta muralla podría mostrarse si sus defectos son algo más que carencias. 1.2. Análisis y perspectivas Resulta posible educar sólo con conocimiento científico y métodos eficaces pese a que lo filosófico, ideológico y utópico se encuentra relacionado y formando parte de los procesos educativos. Esta obra trata por tanto de esclarecer los basamientos antropológicos a través de los supuestos problemas, más que de su descripción. No se pretende hacer un análisis detallado y pormenorizado de cada una de las corrientes más relevantes del pensamiento contemporáneo preocupadas por la naturaleza de la crisis de la modernidad sino dar a conocer una la confianza y esperanza del buen acto educativo. La vida de esta obra será original en la medida que consiga ofrecerse como pensamiento insatisfecho de sí mismo y estimule el diálogo y la especulación del entonces, moderno y de ahora, postmoderno. Si bien quien más se expone a la relación educativa es el docente, el profesor pone al alumno también en situación de exponerse. El proceso educativo tiene como principal y primordial fin el permitir complementar y completar el crecimiento personal “el del ser”. La reflexión sobre el presente y el porvenir de la educación exige el esclarecimiento teórico y ético de ciertas temáticas debatidas por los intelectuales contemporáneos. La distancia crítica frente a la moralidad efectiva y a la ideología es un elemento primordial de un pensamiento disruptivo. La verdad se encuentra en lo que está reprimido, es decir, en lo que se margina, se ignora y se evita; la verdad está en aquello que debe silenciarse, en lo otro. El descubrimiento de la realidad auténtica requiere reformar el entendimiento y transformar el discurso para así no ver, creer y pensar lo mismo. Capítulo 2 2.1. Sobre la descripción de lo dado La confianza en el dominio de la razón ha cedido ante la experiencia del mal. El dominio de la razón no sólo ha erradicado la barbarie sino que además la ha complicado hasta hacerla estructural. La modernidad no puede ser concebida sin una pequeña dosis de violencia por ejemplo en algunos fenómenos políticos… La confianza en el dominio de la razón de los últimos tiempos parece haber cedido ante la experiencia del mal. La transformación racional del mundo humano se ha visto afectada de lleno por brotes de irracionalidad, resto del pasado. El desencanto ante esta situación provocaría la muerte de las utopías por la desconfianza y el escepticismo hacia las mismas. 2
  3. 3. Se hace necesario por tanto establecer los objetivos principales de esta obra que son: - Indagar los fundamentos, fortaleza y debilidad del totalitarismo inmanentista contemporáneo. - Constatar la imposibilidad de eludir el estudio de las claves viables de su destrucción y anulación en el ámbito pedagógico. - Posibilitar un andamiaje superador del minimalismo ético a través de la reelaboración del concepto de virtud. - Mostrar la urgente necesidad del rescate del otro y de lo otro- - Proponer los elementos mínimos para la posible reconstrucción de una pedagogía centrada en la persona. En cuanto a la metodología de trabajo, lo que haremos es un estudio pormenorizado de las características del período cultural postmoderno: - pensamiento débil - esteticismo - hiperfragmentariedad - pensamiento único - nihilismo - derrumbe de las ideologías - individualismo conformista - carencia de metarrelatos - difuminación de las metaprescripciones En algunos casos se realizan granes esfuerzos de tipo intelectual o teóricos por mostrar o probar cosas que son evidentes para todos. Esto es lo que pasa con el problema de la crisis de la sociabilidad donde sabiendo de la misma estando inmersa y viviendo de la misma surge, sin embargo, una necesidad de los teóricos por la necesidad de probar su sentido o sinsentido. El hablar de crisis de sociabilidad supone haber realizado un diagnóstico, es decir, haber detectado unos síntomas no naturales sino inducidos que ponen en peligro toda la estructura que debería estar orgánicamente constituida. El diagnóstico actual sobre la crisis de sociabilidad pone en alerta al teórico puesto que afecta no solamente a partes del orden sociopolítico sino a todo el tejido social. 2.2. La manipulabilidad del todo La supresión de instituciones como de normas y concepciones premodernas fue considerada esencial, positiva e imprescindible para acelerar la evolución histórica de las sociedades y precipitar el anhelado progreso material. No obstante, dicho proceso contiene factores destructivos. El eje vertebrador que atraviesa la modernidad es, precisamente el ser hijos de sí mismos, pensamiento cuya tendencia se orienta a realizar la plena disponibilidad o manipulabilidad de cada persona o cosa y de la totalidad en su conjunto. El individuo moderno es alguien individualizado y funcionalmente dirigido que deambula sin dirigirse a ningún lugar. Depende de una racionalidad que no es ni natural ni propia. Para él, no importa tanto el resultado como el movimiento constante al que se une. 3
  4. 4. La condición postmoderna se encuentra dividida en una doble complicidad: - Complicidad entre homologación y diferenciación funcional - Complicidad entre institucionalización y particularismo aparente. Resaltando los ejes de restauración de la persona, se hace necesario: - Rescatar la alteridad - Recuperar la unidad orgánica de la vida - Retomar la idea del bien común y del afán cooperador - Hacer ver la inadecuación de los sistemas políticos dominantes y su descrédito - Reconstruirse una praxis pedagógica en la que prevalezca el aprendizaje de lo que tienen valor en sí mismo - Denunciar y agrietar el pensamiento único - Resaltarse la incoherencia entre la absolutización liberal y el totalitario estado liberal - Ponerse de manifiesto la falta de inocuidad de la falsa neutralidad de los estados de derecho entre las concepciones e la vida buena. - Revitalizar las comunidades orgánicas y activar la participación cívica a través de ella. Capítulo 3 3.1. Progreso, humanidad, moralidad Entre aquellos estudiosos que se han encargado de descubrir el progreso de los siglos, muchos presentan una tendencia común basada en la idea del incremento de la virtud colectiva y de la felicidad individual. La historia se concibe como un progreso orientado tanto hacia su perfección como a su fin. Esta afirmación está muy lejos de la concepción de la historia marcada por una decadencia continua o aquella que contempla el devenir histórico como un progreso desteleologizado. El progreso moral de la humanidad encierra algunas complicaciones: - ¿Qué se entiende por humanidad? Existen múltiples humanidades o diversas realidades humanas - ¿Qué se entiende por progreso? Tal idea significa un avance hacia un fin o ideal. - Dificultades del progreso moral de la humanidad. Está íntimamente relacionada en referencia a la moralidad y dimensión. La idea de desarrollo progresivo es occidental y está relacionada con la consideración de una sola humanidad y la idea de historia universal. Es precisamente desde el relativismo cultural desde donde se cuestionan las unidades universales, esto es, la unidad del ser humano, la unidad de progreso y unos ideales éticos universales. Llegados a cierto punto en los estudios llevados a cabo, distinguimos dos tipos de progreso: técnico o material y moral o espiritual donde no se sostiene ni cabe la oposición entre ambos tipos. Las posturas al respecto son diversas. 4
  5. 5. Podemos decir que una cultura es un sistema de ideas y creencias que dibujan juntas la figura que se quiere ser: el hombre ideal a que aspira. Teniendo necesidad de todo eso para vivir, lo cuál no nos satisface plenamente, es deshecho sin parar, llegando así la crisis. El hombre, por su inadaptación a su medio físico, tiene necesidad, y porque se cree consistir en lo que no es todavía, tiene esperanza. Al hablar de la crisis que supone vivir, hacemos referencia al momento histórico en que todos viven envueltos en una misma cultura, la sienten, pero ésta no responde a sus esperanzas, generándose entonces el delirio y la confusión. 3.2. Historia, racionalidad y sentido Resulta muy difícil mantener la doble postura de que, por un lado, el futuro es contingente e incierto y por otra, mantener la fe en el progreso y en el mayor acercamiento a un ideal moral universal. Podemos distinguir dos tipos de historia: - Historia profunda: sería clara, estable, armoniosa y sustentadora de la fe en el progreso. - Historia superficial: está constituida por la modificabilidad y la incertidumbre generadora de temor. Cada cosa debe estar en su sitio y si no es así, parece obligado creer que deberá estarlo en el futuro. El hombre es libre con respecto al tiempo, por ser más que tiempo y ser en el tiempo. En el tiempo, la persona progresa arregla y crece en su orden. El hombre, siendo más que el tiempo y no limitándose a durar en el tiempo, sin embargo, persiste en él. Vive en el tiempo sin agotarse en él. La vida humana está repleta de irregularidades, avances y retrocesos… Resulta evidente pues que tal vida no está sujeta a un control exhaustivo; incluso puede parecernos que no está sujeta a ningún tipo de control, dejándonos llevar por las situaciones y acontecimientos. Solemos ver nuestra vida como si estuviéramos fuera de ella, como espectadores incapaces de intervenir. La vida en este sentido no es más que el cúmulo de acontecimientos que nos hacen modificar una y otra vez nuestras acciones y expectativas. Desde el momento en que el ser humano es libre y moral, su vida no es tan solo una vida con sentido sino que además busca sentido y da sentido. Al ser una vida contingente y de acontecimientos inesperados, múltiples sentidos se agolpan. La insistencia en la experiencia del sujeto finito y contingente que es el hombre ha hecho pensar que no es más que un ser en la vida, inscrito en un mundo, cultura o red interpretativa de la realidad en un tiempo, espacio y tradición concretos. Esto es lo que se conoce como tesis del giro hermenéutico de la filosofía contemporánea. El hecho de que la vida sea contingente no significa que ésta se nos presente de forma caótica. Por ello decimos que la contingencia vital no supone caos vital. Si algo nos muestra la contingencia vital es la existencia de algún sentido capaz de asegurarnos la reordenación permanente. 5
  6. 6. SEGUNDA PARTE Capítulo 4 4.1. Inmanentización y Logos En este apartado dedicado a la inmanentización, se plantea la disolución de la inmanencia como totalidad autosuficiente. Esto es, el proyecto de la modernidad (citando a Nietzsche) mantuvo una espesa filosofía de la subjetividad, que se concibió a sí misma como razón universal capaz de gestionar, generar y liderar un proceso sistemático de emancipación humana. Como ejemplo de la confusión de tipo sincrética generada por el derrumbe de la razón inmanentista, puede citarse que lo real es cognoscible porque no es un puro desorden, pero tampoco se puede afirmar que lo real es orden total. De este modo, no podemos afirmar que conocemos la realidad más allá de su estado actual. La razón en sí misma se auto-irracionaliza como consecuencia de su propia inconsistencia. En este contexto llegaríamos a la conclusión de que: - el conocimiento no pasa de ser un medio útil para la regulación de aquello que no conocemos. - La ética no es más que un saber práctico que intenta aportarnos la manera de comportarnos. - La política no va más allá de ser la organización y gestión del desacuerdo. En el caso de aceptar la desvinculación del Logos, no se consigue que sea necesariamente verdadero que se destruya todo logos particular. El binarismo existente entre los motivos morales y teóricos es un derivado de un binarismo esencial que es el eje fundamental de toda la filosofía occidental. La totalidad del pensamiento occidental está estructurada en oposiciones binarias. Existe una gran confusión ya que en el discurso se afirma que, por un lado, el sentido no puede ser intentado directamente, y por el otro, las vidas humanas son valiosas porque no carecen de sentido. El sentido no puede ser intentado directamente pues no es único o no se puede alcanzar de modo directo. El sentido de cada vida se va construyendo a medida que se va viviendo. La inmanentización del Logos coincide con la divinización de la Razón, que es y llena todo; una razón no sólo absoluta sino constituyente de lo real. Así, el pensamiento moderno sigue siendo teologista, fruto de la sustitución de un Logos trascendente y divino por uno inmanente e intrahistórico. 4.2. La unidad y el sistema A pesar de la defensa que la modernidad hace en defensa de desactivar cualquier reunificación que se asemeje a la unidad, la preocupación actual es la tendencia humana a hacerlo. 6
  7. 7. Una pedagogía que quiera ser viable debe dar respuesta a las necesidades del ser humano, esquivando la omisión de dichas respuestas. Las dimensiones del ser humano que exigen de la pedagogía una adecuada atención y cuidado son: - Vulnerabilidad - Inquietud - Carácter histérico o misterio - Apertura a la trascendencia Dada la importancia de estas dimensiones, es lógico pensar que no deberían ser nunca desatendidas, por lo que la pedagogía no debería desestimarlas. Si el acto educativo desestimara dichas dimensiones, sus pretensiones no serían otras que las de la fabricación de un determinado tipo humano. Los sentimientos, de gran subjetividad, no pueden ser desatendidos en la labor educativa; tal educación no puede prescindir de la naturaleza personal del educando ni de la ordenación racional de los sentimientos. Ha de procurarse una educación de los sentimientos en la que como primer paso se enseñe a practicar la exploración interior. A esta pedagogía es a la que se le da el nombre de pedagogía del alma. Capítulo 5 5.1. Búsquedas y rechazos La gran división de orden ideológico actualmente entre modernos y postmodernos y los distintos problemas de sus contraposiciones oscurecen la búsqueda del elemento, acontecimiento a sujeto precursor, resultando así casi imposible encontrar una línea pura y simple. La lógica moderna se caracteriza por: - Un pensamiento: fundado sobre la identidad del logos como razón - Una ética o hacer: asentada en la identidad del ethos como proyecto - Una estética o sentir: establecida en la identidad del pathos como expresión La lógica postmoderna se caracteriza por: - Un pensamiento o verdad: fundado en la indeterminación del logos y el relativismo - Una ética o bondad: cimentada en la imposibilidad de la determinación del ethos, en el pragmatismo e individualismo - Una estética o belleza: apoyada en la indeterminación del pathos y en la simulación. 5.2. La cuestión de la valoración El mundo occidental tiene unos valores y una fundamentación de los mismos donde subyace una pretensión universalizadora que hace de éstos la condición de posibilidad de un futuro mejor de la humanidad que el presente. Estos valores por tanto presentan un cierto carácter potencialmente liberador necesario para fomentar el buen desarrollo de los pueblos. Así se garantiza el progreso de la humanidad tanto como unidad como a nivel individual de sus componentes. 7
  8. 8. Capítulo 6 6.1. Fragmentación y fragilidad del mundo Frente al estudioso antiguo que buscaba y ejecutaba grandes principios invulnerables, aparece en la actualidad el antihéroe contemporáneo, en el cuál se mezcla el que no sabe exactamente lo que busca con unas fuertes contrariedades y una débil intención. Este habitante contemporáneo llega a poner en riesgo su propia identidad individual y social, que puede representarse bajo tres fisonomías distintas: - Postmoderno deconstruccionista - Postmoderno neoconservador - Postmoderno desencantado El problema actual es el del valor que se pueda conceder a la especulación y justificación morales. Es la experiencia la que aparece como estabilizadora o desestabilizadora de la razón moral lo que ha hecho aunque deberíamos poder dar justificaciones racionales de nuestras valoraciones, no significa que nos hayamos apropiado de nuestros valores apoyándonos en argumentos justificativos. 6.2. Antropología experiencialista y autonomía del mal Si algo podemos decir que caracteriza al mundo occidental es el protagonismo del hombre, ya que desde sus orígenes se cifra que todos los conflictos giran en torno a uno, al que se reducen y refieren: el conflicto del hombre, que nunca ha sido tan evidente como lo es aquí. La fe humanista a la par que hace tomar conciencia al hombre de sí mismo, ha edificado el mayor de los obstáculos para conseguir una sociedad realizada y adecuada, esto es, el absolutismo. Endiosarse es degradarse. La tendencia humana al absolutismo aparecerá siempre puesto que es una situación antes que de una teoría o de una fe específica religiosa; así, su existencia no depende de ninguna doctrina, religión o sistema filosófico. La insistencia en el problema antropológico de las cosas que ocurren en el mundo pone de manifiesto la evidente preocupación postmoderna por la multiplicidad de los acontecimientos. En el fondo de todo este asunto, la cuestión de la humanidad sigue siendo el núcleo pues si se llegara a la conclusión de que tal concepto carece de un significado universal y de que su carencia genera problemas en la aplicación a casos concretos, entonces no queda otra que afirmar que resulta dudosa o imposible, su aplicación al caso concreto que nos ocupa ahora. 6.3. Mundo, contrariedad e intención hospitalaria El humano perteneciente a la modernidad se ha visto relevado, de manera teórica por lo menos, por un sujeto que accede a una relación de apertura frente al mundo, lo que nos indica una aceptación pasiva en lugar de la acción. 8
  9. 9. La ética de la hospitalidad es una ética de la contrariedad que presenta un interés centrado en la posibilidad de una conmoción originada por la irrupción de lo inesperado. El núcleo más característico de esta ética contiene una serie de afirmaciones que postulan más de lo que demuestran. El reconocimiento del carácter patético de la condición humana aleja la reflexión de la inclinación de considerar al hombre como un movimiento puramente espontáneo. Siempre recibimos antes de reaccionar activamente, de donde se sigue que antes que nada tenemos que disponernos a recibir acogedoramente el acontecimiento. El acontecimiento ocurre en una dimensión espacial y temporal. La idea de hospitabilidad nos indica que la vida humana se apoya en las invitaciones que el mundo va realizándonos ya las que vamos elaborando respuestas. Destacamos un punto en común entre la valoración de la diferencia y su exclusión. La aniquilación de sí implica no reconocer ni valorar la naturaleza extraña de lo que aparece como extraño. Capítulo 7 7.1. Unidad y multiplicidad El pensamiento dominante en la sociedad de la “segunda modernidad”, que construye una visión consensual de la democracia donde individuos liberados de sus identidades colectivas están preparados para una convivencia “sin enemigos”, no contribuye precisamente a democratizar la democracia. Por el contrario, la negación del carácter antagónico de “lo político” y el intento de establecer un mundo “mas allá de la izquierda y de la derecha” tiene consecuencias nefastas y es la causa de muchos problemas a los que se enfrentan hoy en día las instituciones democráticas. Es necesario establecer una distinción clara entre “lo político” como dimensión ontológica que alude al modo en que se instituye la sociedad y “la política” como dimensión óntica, referida a las múltiples prácticas e instituciones que apuntan a la creación de un orden determinado. Para comprender los desafíos a los que se enfrenta la política democrática en nuestros días es necesario encarar un enfoque alternativo de la dimensión ontológica de “lo político” que supere el enfoque racionalista e individualista sostenido por las tendencias dominantes del pensamiento liberal. Al mismo tiempo, Mouffe reconoce la necesidad de un enfoque superador del antagonismo irreductible entre amigo/enemigo para encarar las complejidades de la democracia en la actualidad con la posibilidad de transformar el antagonismo característico de lo político, de “domesticarlo”, de tal forma que haga posible una oposición nosotros/ellos compatible con un orden democrático pluralista. La tarea de la democracia es transformar el antagonismo en agonismo a través de instituciones y prácticas que permitan la transformación de las relaciones de poder existente sin conducir a la destrucción de la asociación política. A diferencia del enfoque del antagonismo, que implica una relación nosotros/ellos donde las partes en conflicto son enemigos y no comparten ningún elemento en común, Mouffe propone un modelo “agonista”, desarrollando la categoría de “adversario”. 9
  10. 10. El hombre actual occidental que presume y proclama su autonomía y desarraigo de toda pertenencia, vive inserto en un tipo de vida arraigada en una forma cultural que se pretende universal. 7.2. Relativismo y referentes sustanciales La civilización occidental ha propiciado una forma de organización colectiva que se funda en el respeto a la persona, en las libertades tanto individuales como colectivas, en los derechos humanos, en la democracia representativa y en la libre empresa. El relativismo cultural no sería más que un inductor de universalismo particularista cuyo resultado es hacer apología del prejuicio. Tal universalismo particularista consistiría en afirmar o creer que cada sujeto no es más que un miembro particular sometido al patrón cultural que le identifica y del cual toma sentido. El patrón cultural pasa a pensarse como referente ontológico de cada sujeto marcado por él. El relativismo multiculturalista puede generar o construir zonas de diferenciación con conciencia de que sus límites externos están siendo acosados por presiones hostiles de espíritu colonizador que luchan contra su preservación. La homogeneidad discursiva ha dado paso, su pesar, a la heterogeneidad de criterios o pluralidad. Puede afirmarse que la desaparición de las certezas arraigadas en la modernidad ha provocado la inviabilidad de alguna medida para ponderar las otras. El relativismo pues actúa como profecía de predicción tanto en los casos en los que se pretende eliminar la posibilidad de querer cambiar las creencias de los otros como en aquellas en las que lo que se pretende es resguardarse o resistirse a todo cambio de creencias. ¿Qué puede entenderse por educar en el postnihilismo? - Un quehacer relacional como conjunto de actos y estrategias para entretener más o menos formativos - Orientar en la desorientación, en el politeísmo axiológico. - Aceptación de un estado de cosas en el que, respetando la autonomía del alumno, el docente se divide entre quien es y quien dice ser. TERCERA PARTE Capítulo 8 8.1. Todo hoy. Un presente de concentración El momento cultural en la actualidad se nos muestra con una gran complejidad pues arrastra resquicios de otras épocas y culturas. El cambio cultural al que el ser humano y las sociedades asisten y están inmersos resulta tan apresurado que desvanece la solidez de las estructuras de antaño. Debemos hacer un análisis de nuestra realidad presente pues si no, seremos espectadores pasivos con nula capacidad anticipatorio. Acerca del malestar de la cultura, es importante la visión de Mansilla que representa en la actualidad una no muy extendida pero sí consolidada concepción del devenir de la historia constitucional y sociopolítica occidental. Tal concepción muestra el análisis de las causas fundamentales de tipo político y social del presente cultural. 10
  11. 11. La homogeneización que preparaba el terreno a la absolutización del poder no podía prosperar en los lugares en los que la aristocracia hereditaria poseía aún sus prerrogativas y la religión era un obstáculo contra tal concepción. De ahí que el totalitarismo moderno renazca en la modernidad democrática tras los criterios de rendimiento, posesión dineraria, eficacia, desvinculación social y homogeneización de las conciencias. Diferenciamos una imagen vertical como forma de describir la tradición y la identidad, que se caracteriza por filtrar algún tipo de fatalidad biológica y en oposición a otras imágenes distintas que se asocian a las ideas de inestabilidad y voluntariedad. Patriotismo y nacionalismo no deben ser confundidos ya que poseen diferentes orígenes y tradiciones y fundamentalmente porque están destinados a objetivos muy diferentes. Así entendemos por: - Patriotismo: refuerza el sentido de compromiso y de afecto por instituciones políticas y formas de vida que sostenían la libertad común de un pueblo. - Nacionalismo: innova la homogeneidad cultural, lingüística y étnica de un pueblo. 8.2. El abstraccionismo de la ingeniería sociopolítica Si bien la sustantivación de las cualidades comunes puede conducir a estereotipos, se señala también que la posibilidad no es una necesidad y que, por ello, puede contrarrestarse mediante la acción pedagógica. El concepto de ciudadano se asigna como representación del individuo abstracta con respecto ala persona concreta, es decir, se refiere al conjunto de individuos, representados como impersonales y repetidos y sin cualidades que los diferencian unos de otros. La recuperación de lo concreto de la persona ciudadanizada abre las puertas a una correcta aplicación pedagógica con el fin de fomentar una sensibilidad moral por un otro, un individuo concreto, singular, único y no extraño. Tratamos en definitiva de posibilitar un análisis sociopolítico y filosófico acorde con una pedagogía de la recuperación de la persona concreta, que es lo que denominamos pedagogía de la concreción. Capítulo 9 9.1. La custodia de la eventualidad La conciencia de la pasividad, entendida como pasión, sensibilidad paciencia y aceptación, no es algo que se hay impuesto. Todo lo contrario, ha ido creciendo y ocurriendo serenamente en las conciencias particulares. La contingencia, el azar, el descontrol, la pura posibilidad sólo aparece en el discurso del espectador denominado pasivo, pues el espectador es, de una u otra forma un ser distante de la estrategia del poder por más que desde su expectación se considere partícipe. La permanencia en el tiempo del malestar general ante la política real no corre pareja a las causas o motivos que lo provocan. La queja y desprecio de la actuación política hoy no viene tanto motivada por el abuso de poder o la actitud prepotente sino porque tal actuación es de desconcierto, inhibición o incapacidad. 11
  12. 12. 9.2. Cosmopolitismo absolutista El cosmopolitismo y las pretensiones universalistas asociadas a la política democrático-liberal encierran contradicciones. Toda perspectiva del mundo ha de quedar reducida a continuar como visión particular y limitada. Si nuestra visión del mundo no es la visión del mundo, es decir, si es local, entonces puede decirse que ser cosmopolita puede tomarse según distintas interpretaciones. Existe un cosmopolitismo perverso que es el que excluye su exterioridad y se auto pone como meta cosmopolita de pretensiones universalistas. En un mundo de globalización del cosmopolitismo perverso éste no ha podido erradicar aún todos los problemas referentes al problema de la identidad como pertenencia. Es creciente la tendencia universalista a la homogeneización pero también a la diferenciación. Capítulo 10 10.1. Personas en el tiempo Ni la vida, ni el amor ni la muerte se agotan en su aparición y es de ahí de donde se origina la inquietud y el misterio. No se vive sin contingencias, imprevistos, acontecimientos; sin embargo la vida concreta de cada persona con un devenir sin más de contingencias. La persona puede anticiparse a estos imprevistos, sufrirlos, gozarlos y recordarlos o incluso olvidarlos. El tiempo de la historia es el tiempo de las personas, esto es, de los actos y obras de las personas. Tal tiempo es tan concreto y misterios como éstas. Es frecuente que los filósofos cometan el mismo error que aquellos no filósofos ya que su común naturaleza humana, permite hacer afirmaciones tanto absolutas como relativas y tanto generales como particulares poniendo especial énfasis en el primer polo de ambos casos: en lo absoluto y general, aún pensando que van contra lo absoluto y genérico. Lo cierto es que cada uno de nosotros vive, realiza, hace planes y se ordena interiormente. La irracionalidad e incoherencia pueden predicarse de actos concretos y aislados, pero resulta más difícil en la totalidad del conjunto de nuestras vidas. Resulta entonces razonable afirmar que quien niega el sentido procede y debe proceder en contra de sus inclinaciones o tendencias, pues de modo espontáneo suele tratar de comprender lo que pasa y lo que le puede pasar. Se ha sostenido que las postmodernidad tiene un doble valor: - toma de conciencia de la pasividad - toma de conciencia de la finitud humana pero… ¿son realmente estas conciencias originales de la postmodernidad? - Contingencia por destino: La identidad y vida de cada ser humano es resultado de la incertidumbre, de los acontecimientos inesperados…es decir, de lo que no podemos cambiar. - Contingencia por arbitrariedad: Hace referencia a lo que podría ser de otra manera si quisiéramos, es decir, lo elegible por propia voluntad 12
  13. 13. 10.2. La intención de sentido. Teodicea y modernidad Sentido es pseudónimo de felicidad. Ningún ser humano accede inmediatamente al sentido, sino sólo a través de las mediaciones, es decir, dando un rodeo a través de determinadas costumbres y tareas. El sentido y la felicidad están en relación directa con la capacidad de renunciar a la intención directa del sentido, sentido sensacional; aquel que no quiere o no es capaz de renunciar al acceso directo no podrá ser feliz. La intención indirecta del sentido es aquella que supone no desvalorizar este mundo ni su tiempo. Capítulo 11 11.1. El aula fracturada Existen nuevos modelos educativos que nos hace plantearnos si estamos siendo espectadores de concepciones que suponen la ruptura con la idea de la educación como proceso de humanización o por el contrario, de un resurgimiento de la misma. Los objetivos educativos son los más demandados por la sociedad en todo momento y contexto, y el docente solo resulta eficaz si sabe ubicarse y actuar como mediador entre el educando y la sociedad real presentándose la gran mayoría de los debates actuales centrados en el tema de los medios adecuados para llevarla a cabo, tales como los diseños curriculares, los medios audiovisuales o la financiación económica… Existe una relación directa entre la calidad del sistema educativo de una nación y la productividad de la misma y hay quienes afirman que el mejor camino para el bienestar y sostenibilidad económica es en realidad una buena educación. Sin embargo, si vemos el ejemplo claro del sistema capitalista de EEUU, esta afirmación queda dispuesta para volver a ser planteada. Mientras que la postmodernidad se presenta como opuesta a la modernidad, lo que está claro es que la escuela es un reino dividido pues la escuela, que permanece siendo de principios modernos, es decir, aferrada a sus propios principios e invariante en cuanto a métodos y efectos, se asienta o construye sobre una cultura y una sociedad postmoderna. 11.2. Contra la pedagogía. Los ideales de formación como metarrelato En la actualidad no son pocos los autores que señalan y denuncian la disolución del pensamiento pedagógico. En el ámbito de la pedagogía se habría consumado la clausura de la época de los ideales de formación, el cierre del proyecto pedagógico de la modernidad. Estos acontecimientos culturales, intelectuales y académicos trastocan la legitimación de la enseñanza que pasa, de los viejos ideales formativos a la eficacia preformativa al nuevo ideal educativo de la eficacia, abrazando criterios economicistas. Puede afirmarse que la educación actual se caracteriza por promover políticas dirigidas a someter la enseñanza a las leyes del mercado, privilegiando los fines económicos y pragmáticos de la educación. 13
  14. 14. 11.3. El final de los vestigios Tanto la Pedagogía como la acción educativa han de poder permanecer libres para trascender los simples consensos limitados a un tiempo y a un espacio determinado. La identificación entre verdad y poder, entre lo verdadero y lo establecido, entre saber verdadero e imposición entre lo universal y lo universalista no se justifica ni bajo la traducción de lo universal en palabras del abstraccionismo (que no considera lo contingente) ni en caracteres de la abstractocracia (que se impone violentamente a las finitudes particulares y a la relatividad). 14

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