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Los grandes mitos acerca de los recortes fiscales

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La información poco fiable en redes y prensa sensacionalista, refrendada por ciertos partidos, sindicatos y ONGs es que hemos vivido una década de recortes. Es incorrecto

Published in: Economy & Finance
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Los grandes mitos acerca de los recortes fiscales

  1. 1. 1 Fuente: Ministerio de Economía, AIREF, BBVA y elaboración propia LOS GRANDES MITOS ACERCA DE LOS RECORTES FISCALES. Manfred Nolte Entre los cansinos dimes y diretes que han acompañado la negociación de los presupuestos públicos de 2.017 y del techo de gasto para 2.018 no ha cesado de escucharse la machacona cantinela proferida por determinadas formaciones políticas, de que las propuestas del gobierno eran inaceptables porque representaban políticas de recortes; que unos presupuestos públicos que incluían la reducción del déficit fiscal no podían ser sino perversos, antisociales y repudiables. De ahí la abstención o incluso el voto negativo, por parte de los referidos partidos, en los sucesivos trámites de aprobación parlamentaria. Me resulta oportuno en este contexto citar al premio nobel Robert Shiller quien ha llamado recientemente la atención sobre la influencia de las ‘narrativas’; de cómo estas mueven la economía y cómo lo que ‘se dice’ en los mítines, en las tertulias y en la calle, los discursos instalados tras sucesivas capas de adoctrinamiento involuntario o deliberado, pueden influir y de hecho mueven el sistema. “Las narrativas”, -afirma Shiller- “como los virus, evolucionan, pueden contagiar y generar cambios impredecibles en la economía. Deberían considerarse como un shock externo más, como el impacto de una subida del crudo”. Vayamos, pues, con el debate al que se refiere el título de este artículo. Tratemos de explicar que hay de narrativa y mito en la relación entre corrección de déficit y recortes y qué parte se ajusta a la realidad. En primer lugar y sin que quede ápice de duda al respecto, el déficit publico español, uno de los más elevados de la OCDE durante la crisis ha registrado desde 2.010 un recorte espectacular y se halla en la senda de consolidarse hasta alcanzar previsiblemente en el año 2.020 el equilibrio presupuestario, esto es, la práctica inexistencia de diferencia entre los ingresos fiscales y los gastos
  2. 2. 2 públicos. Arrancando de un déficit presupuestario del 11% del PIB en 2.009, se ha reducido hasta el -4,33% del PIB en 2.106 y pronostica una senda hasta el - 0,5% en 2.020, (-3,1% en 2.017 y -2,2% en 2.018). Otros Organismos como el AIREF son menos optimistas y hacen mención a un déficit congénito o estructural, tasado en el 2% del PIB en el entorno del 2.020. En todo caso, en ambos escenarios España abandonaría la vigilancia Europea del denominado ‘Procedimiento de déficit excesivo’ y sería el último país de la Unión en cumplir con la regla de oro del Pacto Fiscal que establece un déficit inferior al 3% para los países miembros. BBVA Research es singularmente optimista en la senda de los ingresos públicos, por encima del 40% al término del periodo. Hasta aquí la verdad. El mito, interesado o no, viene a continuación: reducir el déficit no significa recortar el gasto y menos aun recortar el gasto social. Porque el déficit es resultado de un minuendo y de un sustraendo: gastos, si, pero también ingresos. Para averiguar la incidencia de cada uno de los factores necesitamos ineludiblemente remitirnos a las cifras. Y lo que las cifras nos dicen es que aunque la senda del déficit esté orientada a su decidida reducción, el gasto del sector público se encuentra en la actualidad muy por encima de su nivel en 2.007, 481.000 millones de euros frente a los 421.000 de 2.007. En otras palabras, el gasto no financiero total (excluyendo el coste del rescate de las cajas) supera en mucho –como puede observarse en el gráfico- el nivel máximo alcanzado previo al estallido de la burbuja inmobiliaria , con lo que la conclusión es que el gasto público ha crecido durante la crisis. La vindicada ‘austeridad’ brilla, en consecuencia, por su ausencia. De hecho es el aumento del gasto y no la drástica caída de los ingresos el principal responsable del aumento del déficit durante el período de la crisis. Dicho lo cual, hay que recalcar que algunos gastos sí han disminuido en la década perdida, por ejemplo los de defensa, inversión publica, protección medioambiental, cultura, religión y vivienda. España es el segundo país de la OCDE que más ha recortado su inversión pública. El país destina el 4,8% de su gasto público a invertir, y su peso en el PIB ha caído al 2%. Por el contrario han aumentado las dotaciones de servicios públicos, sanidad, educación y seguridad social, de tal modo que las rúbricas de protección social que constituyen el Estado del bienestar no han sufrido merma alguna sino, como procedía correctamente en tiempos de crisis, todo lo contrario. Se preguntarán Vds. como es posible tal milagro. No hay milagro alguno. Ahí está para recordárnoslo la explosiva acumulación de la deuda pública española, financiador de todos los déficits acumulados de los últimos 10 años, y de los que sigan. Queda por responder una pregunta final. ¿Puede una partida de gasto social haber crecido notablemente y resultar al mismo tiempo insuficiente? La respuesta es afirmativa. Es particularmente el caso de la Seguridad Social donde las pensiones se han disparado por un cúmulo de factores y los ingresos presentan un desfase importante como es conocido y notorio.
  3. 3. 3 No ha habido recortes sociales durante la década de la crisis. Las carencias de la economía española van por otros derroteros. DISTRIBUCION FUNCIONAL DEL GASTO PUBLICO EN ESPAÑA. Fuente: Ministerio de Economía y Hacienda. Fiscal Policy Strategy. 13 de julio de 2.017.

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