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Desahucios y regulación bancaria

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Desahucios y regulación bancaria

  1. 1. Desahucios y regulación hipotecaria. Manfred NolteLa acumulación de ejecuciones hipotecarias registradas en España(350.000desde 2008, 14 diarias en Euskadi) ha provocado un creciente sentimiento derepulsa ciudadana hacia el sector bancario, bajo el argumento de que quienestanto han recibido del contribuyente para su rescate –la aportación media delciudadano español al rescate bancario se cifra en 1.800 euros-, deben colaborarahora en paliar las necesidades de aquellos que, a causa de la pérdida de lavivienda, se ven confrontados a niveles de exclusión social.O alternativamente se escucha la reivindicación bastante generalizada de quelas sumas aplicadas al rescate bancario darían más juego, y en cualquier casoserían mas justas y urgentes, si se aplicasen a paliar los dramas de los másafectados por la crisis, como es el caso entre otros de quienes se ven desalojadosde sus viviendas. Según esta visión las ayudas públicas no se han extendido masque a una de las partes de la relación inmobiliaria dejando al deudor enmanifiesta indefensión ante una crisis de la que no se siente responsable.Desde la inequívoca cobertura moral de quien es más frágil y más necesita, laslíneas que siguen pretenden ahondar en las raíces de una tendencia dedesahucios creciente, acompañar las reflexiones y propuestas para superar laactual preocupación social y alertar de que las ayudas bancarias y el apoyo alciudadano en situación de precariedad no son medidas alternativas yexcluyentes, sino complementarias y simultáneamente necesarias. Cabeadelantar que no existen soluciones milagrosas a estos problemas quedescubren profundos dramas personales, pero igualmente toca constatar que elregulador debe hacerse eco de que las medidas procuradas hasta el presenterevisten el carácter de meramente testimoniales.El estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 dejó al descubierto las carenciasmanifiestas de nuestro modelo inmobiliario. Exceso de confianza en lostomadores de préstamos adquirentes de un hogar con el que cumplían un sueñotan legítimo como frágil junto a unas prácticas bancarias en muchas ocasionesirresponsables al no medir adecuadamente las posibilidades financieras de susprestatarios, bajo una plataforma eufórica de liquidez derivada de la buenacalificación del riesgo país que atraía a nuestros bancos toda suerte de capitales.Unos supervisores laxos y el detonador del caso Lehman hicieron el resto. Lacrisis del país ha llevado a la restructuración y recapitalización del sistemafinanciero, yugulando el crédito, y la pérdida masiva de empleo y de capacidadde pago ha hecho que un buen número de ciudadanos sobreendeudados se veanincapaces de hacer frente al pago de sus préstamos. Con diversidad de tacto ytambién de plazos de negociación, las ejecuciones bancarias se han convertidoen penosa actualidad, constatándose además un incremento porcentual en latendencia(20,6% respecto de 2011).Frente a este estado de cosas determinadas iniciativas, secundadas con lascorrespondientes propuestas convergen en el postulado general de reforzar laprotección del hipotecado siempre bajo la asunción de que se trate de un‘deudor de buena fe’. La relatora Raquel Rolnik en su reciente informe a
  2. 2. Naciones Unidas sobre el seguimiento del derecho universal a la vivienda semuestra muy crítica con el marco jurídico español apuntando a un determinadonúmero de soluciones. De gran interés y oportunidad política resulta asimismoun informe de este mismo año titulado ‘Crisis económica y deudoreshipotecarios: actuaciones y propuestas del Defensor del Pueblo’, en el que unequipo auspiciado por Maria Luisa Cava describe certeramente la situación quese cierra con un capítulo de propuestas. El borrador de la Comisión europeasobre el ‘Crédito hipotecario’ vierte igualmente pautas y líneas de resoluciónaunque se encuentra en trámite de debate.Pero es quizá el documento redactado por seis magistrados del Consejo Generaldel poder Judicial –no asumido por este Órgano- el que plantea las propuestasmás avanzadas e innovadoras. Tras reconocer los tímidos pasos dados por elregulador en los últimos tiempos los reputa insuficientes y en cualquier caso noreparten equitativamente las consecuencias de la crisis económica. El equipo demagistrados destaca una serie de medidas que deberían ser adoptadas( 18 entotal) que van desde la determinación del concepto de ‘deudor hipotecario debuena fe’, hasta la creación de comisiones mixtas para favorecer soluciones entorno a una salida negociada. Otras pasarían por la admisión imperativa de ladación en pago, la posibilidad del deudor de disponer de un catálogo de motivosde exposición, la atribución al juez de facultades para acordar moratorias, elestablecimiento de periodos de carencia en la amortización de la deuda o laampliación de supuestos en que el prestatario puede continuar utilizando lavivienda mediante el pago de un canon. Se trata de un breve documento, queaunque cuestionado, es de lectura obligada. Otras voces de la sociedad civil sehan alzado reclamando una pronta reforma de la normativa que la judicatura notiene capacidad para reinterpretar. En el momento de cerrar este artículo saltala noticia de que el Gobierno crea un grupo de trabajo para impulsar nuevasmedidas contra los desahucios. Soraya Sáenz de Santamaría ha anunciado quela reforma de la normativa prevé incorporar medidas ‘mucho más eficaces’ parafrenar situaciones límite, desde una actitud de ‘máxima voluntad’ por parte delejecutivo.La aplicación de normas más contundentes en protección del hipotecado debuena fe, entre las que destaca la admisión condicionada de la ‘dación en pago’conduce finalmente a evaluar el impacto que dicha medida puede tener en loslibros de la Banca. El regulador/supervisor del sector bancario deberá juzgar enqué medida la quita que la medida pudiera acarrear amenaza la precaria saludde un sector que se encuentra en el epicentro de la crisis. En particular elcarácter retroactivo o no de la medida podría tener unas consecuencias cuyoalcance es difícil adivinar. Lo que no es aritméticamente correcto es cerrar losojos sin tener una estimación de sus efectos económicos.Una última consideración. Es hora de desterrar de una vez por todas el genérico‘Bancos’ y sustituirlo adecuadamente por este o aquel Banco, por uno eficaz ydiligente y otro desnortado y dañino. Y tener bien claro que el rescate al sector,uno que tiene una incidencia sistémica incomparable, se realiza no por amor delos Bancos sino por responsabilidad hacia los agentes involucrados en el mismo, muy en particular hacia sus depositantes. No todos los Bancos han sidorescatados y por lo tanto solo unos concretos lo han sido con los fondos delcontribuyente. Esos Bancos están nacionalizados y es de esperar que, más
  3. 3. pronto que tarde, una vez privatizados, el Estado, esto es el contribuyente,recupere las cantidades adelantadas.

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