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2019_03_5barricas_Entrevista a Cien y Pico

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Entrevista a Luis Jiménez, enólogo de Cien y Pico Wine, para el portal digital 5barricas

Published in: Food
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2019_03_5barricas_Entrevista a Cien y Pico

  1. 1. Luis Jiménez: “La Manchuela es la nueva Mesopotamia” 15 marzo, 2019 . “El mercado nacional es complicado y está muy encasillado; hay mucha ‘riojitis’, ‘riberitis’ y ‘rueditis’ . “El enoturismo tiene que ser el futuro” Mª Carmen González Luis Jiménez, uno de los cuatro enólogos que forman parte del proyecto Cien y Pico, es un enamorado y un auténtico defensor de su tierra, la Manchuela. Un territorio enclavado entre dos ríos, el Júcar y el Cabriel, con unas características para el cultivo del viñedo “maravillosas”, con un enorme potencial, y del que están saliendo vinos “de una calidad altísima”. Una zona que el enólogo no duda en calificar como “la nueva Mesopotamia”. Al igual que la antigua Mesopotamia, esa región situada entre los ríos Tigris y Éufrates en la que nacieron los primeros códigos de leyes, la escritura cuneiforme o se desarrollaron elementos arquitectónicos como la bóveda o la cúpula, la Manchuela es otra zona muy fértil regada por dos ríos de vida, el Júcar y el Cabriel, con un paisaje, un clima y un terreno muy particulares, en la que se dan las condiciones idóneas para el cultivo de la vid, “que se lleva haciendo desde hace cientos, casi miles de años”, y con variedades autóctonas muy interesantes, como la bobal. Un territorio con un potencial muchas veces pasado por alto. “Tiene que venir gente de fuera para enseñarte lo que tienes en tu casa”, señala Jiménez. “Es una zona superinteresante, muy original, que, entre ríos, tiene unas características para el cultivo del viñedo maravillosas”, como por ejemplo el tipo de terreno, de influencia calcárea. Además, añade, es muy importante la influencia mediterránea con los vientos solanos, “que en el verano traen por la noche frescura y humedad y hacen que el diferencial térmico día y noche sea muy amplio, algo que es ideal para el cultivo de los tintos”. Una región con variedades autóctonas, como la bobal, la moravia o la garnacha tintorera, que hay que preservar porque son todo un patrimonio del que no gozan en otros lugares, y que hacen de la Manchuela un lugar diferente. La bobal, destaca, “es maravillosa, tan mediterránea, con toques muy frutales e intensos, y otros que recuerdan a las riberas de los ríos por los que pasas, que huele a higuera y a hierbas mediterráneas”, mientras que la garnacha tintorera “tiene una intensidad grandísima, con una fruta extraordinaria, con una expresividad tremenda y con una capacidad de envejecimiento fabulosa”. Estas variedades, incide, “están aquí y no en otros sitios; son las que mejor se adaptan a las condiciones extremas que tenemos en esta tierra”. “No te vas a ir a un mercado internacional a ofrecer cabernet, syrah, chardonnay que no son de aquí y que están en todas las partes del mundo”, agrega.
  2. 2. La Manchuela es un territorio que “está creciendo en calidad y que tiene muy buena fama en todos los aspectos, y en el que se están desarrollando un montón de proyectos, de pequeñas bodegas, de cooperativas, que están haciendo muy bien las cosas”, afirma. Así, continúa, “se están haciendo vinos de una calidad altísima”, que están recibiendo numerosos premios. Así, por ejemplo, el vino Knights Errant de Cien y Pico acaba de ser galardonado en la categoría de ‘Vino Singular’ en el Salón Internacional Enomaq, y el Molar de Rus ha conseguido un oro en el International Challenge Gilbert & Gallard. Además, los vinos de Manchuela arrasaron en la segunda edición de Vinespaña, celebrada el mes pasado, donde consiguieron dos Grandes Oros, seis Oros y tres Platas.
  3. 3. Los vinos de Manchuela, no obstante, suelen tener más aceptación en el mercado internacional que en el nacional, al que es “muy complicado” acceder. Y es que, según indica Jiménez, “está muy encasillado”, con “mucha ‘riojitis‘, ‘riberitis’ y ‘rueditis'”, y en el que “cuesta que la gente entienda la gran biodiversidad que tenemos en España, los grandes vinos que hay en cada zona, aquí en Manchuela, en Extremadura, en Valencia, en el Bierzo…”. Es un mercado, el nacional, que según Jiménez “tiene que crecer y aprender mucho”. “Falta mucha cultura del vino y profesionalización entre distribuidores o en la hostelería; los hosteleros tienen que trabajar los vinos y ofrecer esa diversidad que tenemos”, comenta el enólogo quien, no obstante, indica que “se está mejorando” poco a poco. Otro aspecto destacable de Manchuela, según Jiménez, es su paisaje, “con sus ríos y sus hoces“, que “a nivel de turismo es algo maravilloso”. En este sentido, comenta que el enoturismo “tiene que ser el futuro”, como ya lo es en zonas como California o Sudáfrica. “Estamos tardando. Tenemos que combinar perfectamente el paisaje, con el turismo de aventura, la gastronomía, las catas… Esto nos va a llevar a pasar de un turismo más gamberrito a otro más culto, más intelectual, que es lo que necesitamos y que es lo que deja dinero”. Futuro La DO Manchuela acaba de cumplir 18 años, su mayoría de edad. “Ahora nos hace falta alcanzar la madurez; dar el puñetazo encima de la mesa y ser, de verdad, la DO que tenemos que ser”, señala Luis Jimenez. Así, afirma, “hay que consolidar los vinos embotellados, la calidad y hacer un gran esfuerzo, especialmente comercial”. “Hay que salir a vender, vender imagen”, indica el enólogo quien, en este sentido, hace referencia al “gran” plan estratégico desarrollado por la DO Manchuela “con una nueva imagen y proyectos de comunicación”. “Vamos a darle el empujón que necesita y, todos juntos, intentar crecer exponencialmente y ser una DO emergente y consolidarnos en el mercado”. Para ello, afirma, “tenemos que dejarnos de elevadas producciones y apostar por la calidad”. “En Manchuela se produce de una forma muy coherente y limitada, y por eso tenemos grandes vinos”. Unos vinos que Jiménez recomienda probar a todo el mundo. Y nos sugiere los rosados de bobal, que “están triunfando en todos los concursos” y “que son maravillosos”. “Son fruta pura, fruta roja e intensa”, concluye.

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