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Domingo 25 de octubre: Mc 10, 46-52

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Catequesis del Padre Silverio Velasco

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Domingo 25 de octubre: Mc 10, 46-52

  1. 1. Hoy el evangelio nos habla de un ciego que va al encuentro de Jesús. Mc 10,46-52 Dice así:
  2. 2. En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: "Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí." Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: "Hijo de David, ten compasión de mí." Jesús se detuvo y dijo: "Llamadlo." Llamaron al ciego, diciéndole: "Ánimo, levántate, que te llama." Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: "¿Qué quieres que haga por ti?" El ciego le contestó: "Maestro, que pueda ver." Jesús le dijo: "Anda, tu fe te ha curado." Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
  3. 3. Jesús, acomodándose a la cultura de aquel tiempo, solía hablar en parábolas; pero hay sucesos que son como parábolas vivientes. A pesar de la realidad del milagro, esta curación del ciego tiene mucho de parábola y de enseñanza religiosa.
  4. 4. En el caso concreto de los apóstoles este suceso era como una parábola para ellos: Jesús les había dicho que iba a Jerusalén para entregarse por nosotros y, sin embargo, ellos seguían discutiendo quiénes iban a ser los principales en aquel reino. Estaban como ciegos.
  5. 5. Dice el evangelio que el ciego Bartimeo estaba “al borde del camino”; y termina diciendo que el que ya no era ciego seguía a Jesús “por el camino”. Es interesante comprender todo el sentido de “camino”.
  6. 6. Seguir a Jesús significaba “estar en el camino”. Así se llamaban los cristianos primitivos. Por eso san Pablo, cuando era perseguidor de los cristianos, iba a encarcelar a todos los que eran adictos al “camino”.
  7. 7. Es curioso que aquí tenga nombre el ciego curado. Se llamaba Bartimeo, que significa hijo de Timeo. Es muy posible que el hecho de seguir a Jesús en el camino signifique que luego fue un buen cristiano, siendo una persona conocida.
  8. 8. Por eso podemos, al menos en parte, identificar “ciegos espirituales” con los que están “al borde del camino”. Jesús llamaba a los fariseos: “ciegos” y “guías de ciegos”.
  9. 9. Aquellos fariseos decían tener buena vista espiritual; pero en realidad estaban ciegos, porque no comprendían los mensajes de misericordia, perdón y bondad, que predicaba Jesús. Lo peor era que además eran guías espirituales de personas que se sentían ciegos.
  10. 10. A veces vamos por caminos equivocados. Debemos pedir a Jesús, que es el Camino, que nos enseñe el camino.
  11. 11. Vengo a pedirte, Señor, Automático
  12. 12. que me enseñes el camino.
  13. 13. Estoy tan confuso,
  14. 14. Señor, Señor, enséñame el camino.
  15. 15. Señor, sé que puedo contar contigo. Hacer CLICK
  16. 16. Dios quiere que nos dejemos guiar por Él, como hacían los santos. Dejarse guiar por Dios es difícil, porque muchas veces los caminos de Dios no son los que nosotros hemos creído ser los mejores. A veces parece que nos lleva a la muerte, pero es a la resurrección y la vida.
  17. 17. Jesús iba de camino hacia Jerusalén. Ya estaba cerca, a unos 30 kilómetros, en una hondonada junto al mar Muerto. Iba a comenzar la ascensión hacia la ciudad. En realidad toda su vida había sido un caminar en vía recta hacia la entrega por nosotros: muerte que terminaría en vida y alegría.
  18. 18. Aquel camino, de Jericó a Jerusalén, era terreno y ascensional. Pero era también una especie de parábola, porque para Jesús era un camino ascensional hacia la entrega total al Padre. Esta era una enseñanza viva para los apóstoles.
  19. 19. Hay muchos ciegos espirituales, porque cuando uno se deja llevar por el egoísmo, el afán de dinero, la vida cómoda, todo lo material, aunque diga que entiende de religión, en realidad no entiende, porque si no tienen la vivencia de estar con Jesús y seguirle en su vida, en realidad son ciegos.
  20. 20. Hay muchos que no ven ni siquiera el “camino”. Hay muchos que no ven el sentido de la vida. Sólo ven lo material, que se acaba; pero nuestras ansias son mayores. Muchos son ciegos espirituales.
  21. 21. Hay otras cegueras en individuos y en sociedades. Cuando hay muchos que mueren de hambre o muchos niños sin escuelas o nacionalismos falsos por egoísmos, es que hay mucho de ceguera espiritual.
  22. 22. Si tenemos un poco de fe, gritemos, como aquel ciego, a Jesús que pasa. Bartimeo aprovechó la ocasión. Quizá no iba a volver la ocasión del paso del Señor.
  23. 23. Automático
  24. 24. y clamando se paró.
  25. 25. sino con su corazón,
  26. 26. y Dios nunca ha despreciado
  27. 27. el humilde corazón.
  28. 28. ten miseri- cordia de mi,
  29. 29. le gritaba Bartimeo,
  30. 30. y Jesús oyó su voz. Hacer CLICK
  31. 31. Jesús pasa a nuestro lado. Hay personas ateas, para quienes haría falta un milagro de acercamiento a Dios. Jesús no fuerza, sino que debemos saberlo acoger con fe. Qué terrible es si no nos damos cuenta. Decía san Agustín: “Tengo miedo de que el Señor pase de largo”.
  32. 32. Jesús pasa de muchas maneras. Puede ser por medio del hermano necesitado. Pasa en los acontecimientos favorables y adversos. Pasa con su palabra, en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía.
  33. 33. En realidad cuanto más estemos metidos en lo material, más ahogamos la voz del Señor. Cuanto más limpia esté el alma, mejor veremos la luz de Dios. Jesús pasa a nuestro lado. Sepamos aprovechar las ocasiones, sobre todo cuando sentimos la voz suave del Señor en lo profundo del corazón.
  34. 34. Entre nosotros y a nuestro alrededor los ojos espirituales suelen estar demasiado infeccionados: por apegos a placeres, ideales vacíos, por este mundo artificial que sólo ve lo mundano y no ve lo espiritual, que será lo permanente y eterno.
  35. 35. Lo peor es que no saben cómo salir de esa ceguera, porque no les han hablado de Jesús y de su amor redentor. No tienen personas que sean capaces de conducirles hacia Jesús, que es la verdadera Salvación. Hay muchos ciegos en la vida.
  36. 36. Aquel ciego, Bartimeo, fue al encuentro de Jesús, no sólo porque pasó Jesús, sino porque hubo personas que le hablaron antes de Jesús. Bartimeo había tenido la suerte de haber oído hablar de Jesús. Alguno le habría contado cosas grandiosas sobre Él, y en su corazón tenía la esperanza de poderse encontrar con Él.
  37. 37. Por eso, cuando oye que es Jesús el que pasa, se pone a gritar. Le llama “hijo de David”, que es lo mismo que Mesías, y continúa gritando.
  38. 38. Y luego pudo llegar al encuentro con Jesús, porque hubo personas que le dijeron: “Ánimo, que te llama”. Y le condujeron a su presencia. Todos nos necesitamos: los que están más ciegos necesitan de otros no tan ciegos para ir hacia Jesús.
  39. 39. No es fácil acudir a la llamada del Señor, cuando estamos atados a las cosas mundanas. Hay que saltar y dejar muchas cosas. El manto que tenía para abrigarse de noche y recoger las limosnas, ahora ve que le sobra, porque quiere acudir de prisa. Dice el evangelio que, cuando el ciego supo que Jesús le llamaba, saltó y dejó el manto.
  40. 40. Cuando sentimos que Jesús pasa junto a nosotros o por dentro de nosotros, debe brotar la alegría, porque Jesús es fuente de alegría.
  41. 41. Hoy la 1ª lectura es del profeta Jeremías. Muchas veces aparece este profeta como anunciador de desastres, Es porque el pueblo no participa del paso del Señor. Pero hoy nos expresa el gozo y la alegría por la participación en el gozo del Señor. Jeremías 31, 7-9
  42. 42. Así dice el Señor: “Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos: proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel. Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra. Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una gran multitud retorna. Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos: los llevaré a torrentes de agua, por un camino llano en que no tropezarán. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito.”
  43. 43. A veces no son sólo los otros, sino nosotros mismos los que estamos “al borde del camino”. Como el ciego del evangelio debemos clamar al Señor.
  44. 44. Aquel ciego oyó al principio que varios de la gente, egoístas ellos, le pedían que se callase, que les dejase en paz; pero el ciego gritaba más. No es fácil, porque encontraremos dificultades.
  45. 45. Si nos sentimos ciegos como Bartimeo, no sólo debemos acudir al Salvador, sino que desde lo más profundo del ser nos debe salir un grito verdadero y esperanzador. Por todo ello gritemos, porque Jesús nos escucha y nos llamará, como llamó al ciego.
  46. 46. Automático
  47. 47. Se sentaba junto al camino,
  48. 48. el Maestro, Jesús de Nazaret.
  49. 49. Jesús, hijo de David,
  50. 50. ten misericordia de mi.
  51. 51. Hacer CLICK
  52. 52. Hay otra lección sublime que Jesús les da a los apóstoles en este suceso: Es que, además de que Él es el camino por donde debemos pasar a la gloria, es también la luz para alumbrar este camino.
  53. 53. Jesús es la luz que ilumina nuestro ser para que veamos claro cuál es el sentido de la vida. Además del camino, Él es “la verdad y la vida”. Nos ilumina para que veamos la certeza de la verdad y el valor de esta vida y de la vida total.
  54. 54. A los apóstoles les dice: “Vosotros sois la luz del mundo”. No somos productores de la luz, pero sí transmisores de esa luz que nos quiere infundir Jesucristo. Jesús es la luz, pero también quiere que seamos luz para otros.
  55. 55. Terminamos hoy pidiendo a Jesús que abra nuestros ojos del alma para que le podamos ver a Él, “luz de luz”, ahora de modo espiritual y un día plenamente, de modo que nuestro amor sea también pleno y verdadero.
  56. 56. Abre mis ojos, Automático
  57. 57. poderle tocar,
  58. 58. decirle: Te amo.
  59. 59. Abre mis ojos,
  60. 60. Quiero ver a Cristo.
  61. 61. Que podamos contemplar a Jesús con mucho amor, como la Virgen María. AMÉN

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