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Pregón de Navidad
Buenos días, vecinos y amigos, ya ha llegado el día, temido, desde que
tuvisteis a bien encomendarme la ...
En estos actos, en los que hacemos de Reyes Magos (permitidme usar esta
metáfora puesto que lo que nos reúne hoy aquí es l...
El tiempo se paró cuando una abuela, agradecida, nos cantó una canción
del Cristo del Consuelo, agradecida porque le dijer...
Porque entendí que para hacer un pregón de Navidad, había que comenzar
por volver a leer esa bella historia, de todos cono...
El gran filósofo español, José Ortega y Gasset, escribió:
“Si Dios se ha hecho hombre,
ser hombre es la cosa más grande qu...
Con el Año Nuevo experimentamos la alegría de lo nuevo, el alivio de dejar
atrás lo viejo , hacemos balance y reflexionamo...
La Navidad es una amalgama de recuerdos , todos ellos aderezados de
olores, el olor de los polvorones, el olor de la chime...
Considero que la Navidad también debería ser época de agradecimientos,
agradezcamos los dones que nos han sido dados, agra...
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Pregón de navidad 15

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Pregón de navidad 15

  1. 1. Pregón de Navidad Buenos días, vecinos y amigos, ya ha llegado el día, temido, desde que tuvisteis a bien encomendarme la tarea de ser pregonera de la Navidad de este año 2.015. Hoy, todavía sorprendida por la propuesta, me encuentro ante vosotros, con mucha humildad, dispuesta a honrar este entrañable acto de exaltación de la Navidad. No es tarea fácil la que me habéis encomendado, sin embargo , tengo que reconocer , que lo que comenzó siendo un encargo incómodo , se ha tornado en una tarea gratificante , que me ha obligado a viajar , durante este tiempo , a través de mis recuerdos y de mis creencias. Ha sido un viaje personal y profundo que me ha enriquecido, y por ello os doy las gracias. Y Digo sorprendida, porque no encuentro motivo alguno que justifique esta deferencia. No albergo ningún mérito, salvó el de trabajar en una empresa con alma. La Obra Social “La Caixa” es el alma de la Caixa, y no es sólo una frase, son miles las personas que a diario se benefician de ella, miles los proyectos, y miles las ilusiones, que acaban siendo una realidad, gracias a esta Obra Social. Y este alma , tan cercana a los más desfavorecidos , niños y mayores en su mayoría, nos permite , a todos los que trabajamos en la entidad, acercarnos a personas que han mejorado su calidad de vida , personas que han podido realizar sus sueños , o simplemente, a personas a las que se les acompaña en una travesía difícil de su vida , colectivos sumamente vulnerables , pero enormemente agradecidos.
  2. 2. En estos actos, en los que hacemos de Reyes Magos (permitidme usar esta metáfora puesto que lo que nos reúne hoy aquí es la celebración de la Navidad,) Reyes Magos digo porque dejamos, en unas ocasiones oro, en otras incienso y en otras mirra. Pero al igual que ellos, nos llevamos las alforjas llenas de gratitud, cariño y esperanza. Porque lo que éstas personas no saben, es que con su sonrisa, su calidez y su sencillez, somos nosotros, todos aquellos que de alguna manera participamos en la Obra Social, los que realmente nos enriquecemos. Me gustaría compartir con vosotros una vivencia reciente que, como tantas otras, se hizo hueco en mi memoria, desde donde me acompañará siempre, no por extraordinaria, sino por tierna. Era una mañana de finales de julio; mucho calor y muchas cosas por acabar en el trabajo antes de irme de vacaciones. A mitad de mañana, tuve que dejarlo todo porque debía ir, junto con un compañero, a firmar un convenio con la asociación de familiares de Alzheimer de Cieza, convenio que les permitiría poner en marcha un nuevo proyecto. Hasta aquí todo normal, llegamos y firmamos. Pero fue cuando pasamos a fotografiarnos con los abuelos y abuelas, aquellos cuyas caras reflejan la desorientación de haber perdido la memoria en el camino de su vida, memoria de una vida dura y camino lleno de penalidades en la mayoría de los casos. Fue en ese momento cuando me emocionó ver que en sus caras también se reflejaba la alegría, alegría a pesar de las dudas y del vacío que día tras día va haciéndose hueco en sus vidas. Parecían niños felices en su desconocimiento, conscientes de que allí y con sus cuidadores nada malo podía pasarles. Lo que reinaba en el salón donde les habían reunido era la alegría y lo que vi en las caras de los que se dedican a cuidarles fue mucho cariño.
  3. 3. El tiempo se paró cuando una abuela, agradecida, nos cantó una canción del Cristo del Consuelo, agradecida porque le dijeron que habíamos ido a darles dinero. Cantar era su forma de darnos las gracias. Hubo risas, hubo aplausos y sobre todo había esperanza. Como en tantos lugares de España, en un pequeño rincón de Cieza, es Navidad todo el año, puesto que los valores de la Navidad están presentes en su día a día, Y es para mí un orgullo , haber puesto un pequeño grano de arena, a través de la Obra Social, en esa y en otras tantas asociaciones que tanto bien hacen en nuestro pueblo. Pues bien, una vez aceptada vuestra encomienda de ser pregonera de la Navidad, tuve muchas dudas. No he estado nunca en un pregón navideño, no tenía muy claro cómo debía hacerse, por lo que me vi en la obligación de documentarme. Lo que sí he tenido claro desde el principio, es que hacer un pregón no es tarea fácil si pretendes hacerlo desde el corazón, con todo el respeto y la consideración que el acto creo que merece. Y éste, vuestro encargo, me ha permitido reencontrarme con una vieja amiga de mi infancia y primera juventud, por muchos años olvidada, aunque no por eso desdeñada. El reencuentro, como suele suceder con todo lo que atañe a la infancia, ha sido cálido y entrañable. Pareciese que no hubieran pasado tantos años, la encontré más joven y más viva que entonces. Os estoy hablando de la Biblia.
  4. 4. Porque entendí que para hacer un pregón de Navidad, había que comenzar por volver a leer esa bella historia, de todos conocida, pero que con cada nueva lectura te vuelve a sorprender: la historia del nacimiento de Cristo. Releyendo la Biblia encontré, que la forma más sencilla y adecuada de pregonar esta Navidad era con las palabras del apóstol San Lucas. Palabras que tienen más de 2.000 años de antigüedad, pero que mantienen intacta la fuerza y la ternura de entonces, y que dicen así: Por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. También José fue a Belén, para inscribirse junto con María su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban allí, dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. En esa misma región había unos pastores que vigilaban durante la noche su rebaño. Sucedió que un ángel se les apareció y les dijo: «No temáis pues os anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo Señor. Y esto os servirá de señal: Encontrareis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y que decían: “Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace. "
  5. 5. El gran filósofo español, José Ortega y Gasset, escribió: “Si Dios se ha hecho hombre, ser hombre es la cosa más grande que se pueda ser”. Esta es la clave de la Navidad. En las fiestas navideñas celebramos tres hechos distintos y los tres trascendentales: el nacimiento de Jesús, el Año Nuevo, y la venida de los Reyes Magos. Los tres cargados de gran simbología y tradición. Y la simbología es distinta para cada uno de ellos. En Nochebuena, como cada año, Cristo vuelve a nacer y con él vuelve a nacer su mensaje de esperanza. Y vuelve a nacer también, el niño que llevamos dentro, ese niño que, aunque inconformista, aguarda paciente, año tras año, a que lo escuchemos. Que escuchemos sus quejas y sus anhelos, demanda más cordura, más capacidad de ilusionarnos con las pequeñas cosas, y anhela, la utopía de dejar a nuestros hijos un mundo mejor. Pero al igual que hacemos con los adornos navideños, pasados unos días, lo volvemos a empaquetar y a guardar hasta el próximo año. Con cada Nochebuena renace también la esperanza, los deseos de paz y de justicia, y renace la sensibilidad para con los más desfavorecidos, aquellos que durante el año no queremos ver, porque así, podemos seguir viviendo sin avergonzarnos por no hacer nada para mejorar sus vidas. En Navidad les vemos, pero solo unos pocos días, después, volverán a ser invisibles para nuestra comodidad.
  6. 6. Con el Año Nuevo experimentamos la alegría de lo nuevo, el alivio de dejar atrás lo viejo , hacemos balance y reflexionamos sobre el año que acaba. En cada Año Nuevo hay un deseo de renovación, que a veces, y muy a pesar nuestro, se acaba diluyendo en el tiempo, renovación y buenos propósitos que no siempre alcanzamos a conseguir. Y finalmente con la llegada de los Reyes Magos celebramos la satisfacción de compartir. Compartir sonrisas y regalos en la mañana más mágica del año, pero en las alforjas de sus majestades no hay sólo regalos, vienen cargadas de optimismo y de ilusión, hay este día alegría de recibir, pero también disfrutamos de dar. Efectivamente, tres hechos trascendentales: Nacimiento de Cristo, Año nuevo y Reyes Magos, que, aunque puntualmente despiertan en nosotros nuestro lado más humano, su efecto, por desgracia, se va apagando conforme avanza el año. Son estas unas fiestas profundamente cristianas, pero que trascienden también a una dimensión muy humana puesto que, sea cual sea nuestra creencia , nos producen sentimientos muy profundos , y a veces contradictorios, alegría y tristeza, nostalgia y esperanza . Para mí la Navidad es una época de sentimientos, pero también lo es de sentidos, todos ellos muy protagonistas en nuestra Navidad: tacto, olfato, vista, oído y gusto. El tacto porque, en un mundo cada vez más aséptico, la tradición nos obliga a abrazar a los que queremos. Y al abrazarnos, recordamos lo agradable que es estar cerca de aquellos que nos importan, y que a veces, por falso pudor y otras veces por falta de costumbre, hemos dejado de hacerlo. También nos trae la Navidad la añoranza del abrazo de los que ya no están, honremos su memoria con el abrazo que demos hoy.
  7. 7. La Navidad es una amalgama de recuerdos , todos ellos aderezados de olores, el olor de los polvorones, el olor de la chimenea en Nochebuena, el olor de los guisos de mi madre, olor a hogar, hogar lleno de la gente que quieres, que tiene su olor especial. Para la vista la Navidad es una verdadera fiesta, las calles se engalanan, nuestros hogares se llenan de color con los belenes y los árboles de Navidad, vestimos nuestras mesas con sus mejores galas, pero de lo que realmente disfrutamos, es de verla llena de la gente que queremos, familia y amigos, algunos, a los quizás no vimos desde las anteriores fiestas. Familia y amigos alrededor de la mesa, celebrando con armonía un año más la Navidad, ese es el recuerdo que nos quedara. Respecto al oído ¿qué decir? ¿Hay algo más entrañable que un villancico cantado por niños? Pero no sólo oímos villancicos en Navidad, muchos son los ruidos navideños, ruido de las bolas del sorteo de la lotería, ruido de panderetas, ruido de las campanadas de Nochevieja, todos ruidos entrañables. Pero los que prefiero , son los que se dan normalmente alrededor de la mesa , en las que se escuchan historias pasadas , de familiares que tal vez ya no nos acompañen , y que en algunos casos , ni siquiera hemos llegado a conocer. Son historias que, año tras año, se repiten en nuestra mesa por Navidad, y que todos oímos, como sí no las conociésemos, con respeto e interés, sabiendo que es de nuestras raíces de lo que allí se está hablando. Y por último el gusto, el sentido del que seguramente más abusamos en estas fechas, es prácticamente imposible dejar pasar una sobremesa navideña sin saborear un dulce navideño, el turrón, una copa de cava, siempre saben mejor si lo hacemos en buena compañía. La Navidad es una fiesta religiosa, pero también una fiesta cultural, puesto que va más allá de lo estrictamente religioso, pero sobre todo, es la fiesta de la familia, es la ternura del pasado, la alegría del presente y la esperanza del futuro.
  8. 8. Considero que la Navidad también debería ser época de agradecimientos, agradezcamos los dones que nos han sido dados, agradezcamos la salud ante todo, y acompañemos a aquellos que no la tienen, agradezcamos el trabajo, que no el dinero, que es lo que más dignifica a la persona, y seamos sensibles con aquellos que lo demandan, agradezcamos la familia, y arropemos a los que están solos, sobre todo si es Navidad. No puedo acabar este pregón, sin mencionar el hecho trágico, recientemente agudizando de manera alarmante, de que todavía hoy, se sigue matando en nombre de Dios. Todos nos hemos estremecidos estos días con lo acontecido en París y en Bélgica, y con lo que continúa pasando en tantos otros lugares del mundo, otra vez la muerte de inocentes, familias destrozadas en nombre de Dios, para las que estas, serán las Navidades más tristes. Mi gran deseo para esta Navidad es Paz, y que de su mano venga la tolerancia, paz para todos los pueblos y tolerancia para todas las creencias. Feliz Navidad. Rosa Ríos

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