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Peligros ocultos tras la Red: Análisis jurídico de las redes sociales

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Más de 945 millones de personas usan redes sociales en todo el mundo. Subir fotos a Flickr,
compartir vídeos en YouTube, utilizar como diario personal un blog, presumir de amistades
en Facebook o intercambiar opiniones sobre los eventos que estás viviendo en 140 caracteres
a través de Twitter son parte de la rutina diaria del, según diversas fuentes, 75-90% de los
internautas españoles.

Sin embargo, son pocos los usuarios que conocen los potenciales peligros que conlleva para
nuestra privacidad ser parte de una red social. Por lo que, hacemos públicos alegremente
nuestros datos y perfiles sin ser conscientes de que, mediante este generoso acto de compartir,
estamos vulnerando, voluntaria o imprudentemente, nuestro derecho a la intimidad.

Artículo de Sara Sánchez Prieto publicado en el número 61 de Lex Nova · La Revista

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Peligros ocultos tras la Red: Análisis jurídico de las redes sociales

  1. 1. ANÁLISIS LEX NOVA la revista JULIO - SEPTIEMBRE 2010 El boom de las redes sociales continúa con un ritmo de crecimiento impara- ble, y ya sean de ocio (como Facebook o Tuenti —las más populares en España), profesionales (como Linkenid o Xign) o temáticas, todas tienen en común su finalidad principal: poner en contacto e interrelacionar a personas que hacer públicos datos e información personal y que proporcionan herramientas que permiten interactuar con otros usuarios y localizarlos en función de las caracte- rísticas publicadas en sus perfiles. No cabe duda de que las redes socia- les ofrecen múltiples funcionalidades, no sólo para los usuarios particulares (como reencontrarse con viejos amigos o compartir/recibir conocimiento) y las empresas (como medio para hacer publicidad o seleccionar personal) sino también a nivel institucional (así, el Go- bierno balear optó por Facebook para que cualquier persona pudiera partici- par opinando y aportando sugerencias al anteproyecto de ley de buen gobier- no y buena administración; la Cámara de Comercio de Madrid, en busca de la máxima transparencia, ha elegido las redes sociales como manera mas eficaz de llegar a las empresas de su comuni- dad; o el Parlamento Europeo, que ha aprobado un Informe del liberal danés Morten Løkkegaard que señala que «los medios sociales tienen un poten- cial enorme de comunicar con la juven- tud, un grupo de edad al que la Unión Europea siempre ha tenido proble- mas para llegar» y propone «promo- ver debates públicos a escala europea a través de estas plataformas»). Sin embargo, conviene indicar que este tipo de servicios no se encuentran exentos de riesgos, mayores en las redes sociales generalistas o de ocio que en las profesionales, dado que, además de Peligros ocultos tras la Red: Análisis jurídico de las redes sociales Sara Sánchez Prieto Más de 945 millones de personas usan redes sociales en todo el mundo. Subir fotos a Flickr, compartir vídeos en YouTube, utilizar como diario personal un blog, presumir de amistades en Facebook o intercambiar opiniones sobre los eventos que estás viviendo en 140 caracteres a través de Twitter son parte de la rutina diaria del, según diversas fuentes, 75-90% de los internautas españoles. Sin embargo, son pocos los usuarios que conocen los potenciales peligros que conlleva para nuestra privacidad ser parte de una red social. Por lo que, hacemos públicos alegremente nuestros datos y perfiles sin ser conscientes de que,mediante este generoso acto de compartir, estamos vulnerando, voluntaria o imprudentemente, nuestro derecho a la intimidad.
  2. 2. LEX NOVA la revista JULIO - SEPTIEMBRE 2010 ANÁLISIS LEX NOVA la revista los datos personales o información pro- fesional, en las primeras, los usuarios hacen completamente públicas carac- terísticas personales y exponen referen- cias que en ningún caso mostrarían en la vida cotidiana, como la ideología políti- ca, orientación sexual y religiosa, etc. Y es que, en estas plataformas, tende- mos a descuidar la privacidad de nues- tros perfiles, facilitando, así, la lesión de algunos de nuestros derechos funda- mentales. En las próximas líneas, pasaremos a analizar los tres principales derechos que deben ser protegidos cuando parti- cipamos en redes sociales y que son los que frecuentemente se ven vulnerados al participar en redes sociales: — Honor, intimidad personal y fami- liar y propia imagen. — Protección de datos. — Propiedad intelectual. Asimismo, se hace una breve referen- cia a un incipiente derecho («derecho al olvido») que va ganando cada vez más peso con la generalización del uso de estos medios. Protección del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen En relación con las redes sociales, el primer derecho que puede verse dañado al participar en una red social es el derecho al honor, a la intimidad perso- nal y familiar y a la propia imagen. Elmomentoinicialenelquepodemos poner en riesgo estos derechos es el de registro del usuario y la configuración del perfil, puesto que es la fase en la que el usuario debe valorar qué infor- mación personal desea publicar (puede menoscabarse el derecho a la intimidad personal y familiar si se solicitan datos íntimos) y cómo configurar el grado de publicidad con el que contará dicha in- formación. En este momento, el usuario puede no establecer adecuadamente su perfil de privacidad bien por desconoci- miento o bien porque la red no disponga de esta opción de configuración. Hay que tener en cuenta que si se utiliza la configuración de privacidad establecida normalmente por defecto, y no se limita el acceso a nuestros datos, el perfil estará abierto a todos los usuarios y la información estará disponible para cualquiera, incluidos los buscadores, por lo que puede ser usada para objetivos ajenos de aquéllos para los que la hemos facilitado (como para fines de márke- ting y de publicidad dirigida) e, incluso, podemos estar poniendo en riesgo nuestro bienestar (a modo de ejemplo, recientemente la policía brasileña ha atrapado a una banda de secuestradores que utilizaba redes sociales como fuente de datos para elegir a sus víctimas —en función del poder adquisitivo que apa- rentaban tener por su fotos, viajes, etc.— y estudiar sus rutinas). En cuanto a la imagen, la ley no impide la captación, reproducción o pu- blicación de imágenes de personas que ejercen cargos públicos o que tienen proyección pública. No es necesario que éstas den su consentimiento para que su imagenpuedaserrecogidaenlosmedios de comunicación, aunque sólo cuando se emplee con fines informativos (cabe recordar en este punto la polémica pu- blicación de las imágenes —mensajes y conversaciones— extraídas de Tuenti de los amigos de la joven Marta del Casti- llo, cuyos perfiles sólo fueron borrados tras la solicitud del fiscal jefe de Sevilla). Otros usos o fines, como los publicita- rios y comerciales, requieren siempre consentimiento. Además, cuando se trata de personas sin proyección pública, la captación, re- producción o publicación de la imagen es, en principio, una intromisión ilegíti- ma, excepto cuando la imagen aparece como meramente accesoria respecto a la información sobre un suceso o acaeci- miento público. Por otra parte, el control sobre la in- formación publicada en una red social es limitado, en el sentido de que cual- quier persona o contacto de la red puede publicar fotografías, vídeos y comenta- rios en los que aparecen imágenes o eti- quetas con el nombre de otro usuario sin que ese tercero tenga por qué tener conocimiento de este hecho (a pesar de que la publicación de contenidos con in- formación y datos respecto a terceros no puede ser realizada si éstos no han autorizado expresamente su publica- ción). Por tanto, con algunas publica- ciones se puede estar menoscabando tanto la privacidad propia, porque tenga un alcance mayor al considerado en un primer momento, ya que estas plata- formas disponen de potentes instru- mentos de intercambio de información, como la de terceros, puesto que a través de herramientas disponibles en algunas redes, como la de etiquetado de fotos de Facebook, cualquier persona que tenga acceso a una foto posteada en la red puede asignarle un nombre y apellido sin que se requiera para su activación la previa autorización de la persona que aparece en la imagen, ni tampoco la del titular de la fotografía. Protección de datos No menos importante que los dere- chos enumerados en el artículo 18.1 de nuestra Carta Magna es la protección que merece el tratamiento de los datos de los usuarios de estas plataformas. Y es que, las redes sociales son sus- ceptibles de ser analizadas no ya desde la perspectiva de las posibilidades de co- El artículo 18.1 CE garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Estos son derechos que se integran en la categoría de los derechos de la personalidad. Su titularidad, salvo excepciones, se atribuye únicamente a personas físicas, y se caracterizan por su irrenunciabilidad, intransmisibilidad, imprescriptibilidad, inalienabilidad e inembargabilidad.
  3. 3. LEX NOVA la revista JULIO - SEPTIEMBRE 2010 ANÁLISIS municación que ofrecen, sino como em- presas que se nutren de datos personales de usuarios, haciendo de este conjunto de datos estructurados y organizados su mayor patrimonio. El valor de estas bases dedatosdeusuariosenelmercadoesalto y permite a sus titulares realizar múlti- ples negocios y estudios, lo que obliga a preguntarse si la creación de un perfil constituye un aporte patrimonialmente valorable, susceptible de contrapresta- ción al usuario-aportador por parte de la empresa organizadora de la red. Es verdad que las redes sociales y plataformas colaborativas disponen de avisos legales, condiciones de uso y po- líticas de privacidad que determinan las finalidades para las que se recaban y tratan los datos personales, pero de forma generalista, redactadas en un len- guaje de difícil comprensión y sin aclarar completamente para qué pueden o no tratar los datos personales, con el grave riesgo que esto supone para el trata- miento de los datos de los usuarios. Además, se debe tener en cuenta que existe la posibilidad de que los usuarios publiquen también datos de terceros, lo que puede conllevar el tratamiento y la cesión pública de datos de personas que no han prestado el consentimiento para ello. Asimismo, estas informaciones obte- nidas pueden utilizarse con fines que di- fieren de los consentidos, incluso como ataques al usuario (abusando de vulne- rabilidades conocidas de los programas que utiliza), confirmación de direccio- nes electrónicas (para envío masivo de correo electrónico no deseado), etc. Por otra parte, en el momento en el que el usuario pretende darse de baja del servicio también puede resultar crítico para la protección de datos. En este punto, deben tenerse en cuenta los siguientes aspectos que pueden poner en riesgo la seguridad y protección de datos personales de los usuarios: — La imposibilidad de realizar la baja efectiva del servicio. En algunos casos, a pesar de solicitar la baja conforme a las políticas de priva- cidad recogidas en las platafor- mas, ésta no se ha llevado a cabo El artículo 18.4 CE establece que «la Ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos». Sin embargo, no hace mucho nos despertamos con la noticia de que 100 millones de perfiles fueron robados de una red social por un hacker y expuestos a la mirada de todos los que quisieran descargalos.
  4. 4. LEX NOVA la revista JULIO - SEPTIEMBRE 2010 ANÁLISIS de manera efectiva, manteniéndo- se los datos personales de los usua- rios a disposición de los responsa- bles de la red social. — Es frecuente que el usuario que intenta darse de baja del servicio se encuentre con procedimientos complejos que nada tienen que ver con la sencillez del proceso de alta en la plataforma. — El posible riesgo que supone el hecho de que las redes sociales y otros prestadores de servicios de la sociedad de la información con- serven los datos de tráfico genera- dos por los usuarios en el sistema para utilizarlos posteriormente como herramientas a través de las que sectorizar y conocer las prefe- rencias y perfiles de los usuarios y realizar publicidad contextualiza- da con el medio y contenido de sus comunicaciones a través de la red. Ciertamente, toda esta problemáti- ca no era planteable para el legislador de 1999, cuando redactó la Ley Orgáni- ca de Protección de Datos, por lo que podría ser conveniente que se hiciera eco de la iniciativa de la Cámara Legis- lativa Chilena, por la que se reforma la Ley 19.628, sobre protección de la vida privada (equivalente a nuestra Ley Orgá- nica de Protección de Datos y que trata de proteger aspectos similares), que in- corpora un artículo 2 bis, referente a las redes sociales, con el siguiente conteni- do: «Los datos personales de carácter sensible de una persona, según lo pres- crito en la letra g) del artículo 2 de esta ley, disponibles en redes sociales en In- ternet, no podrán ser utilizados por ter- ceras personas, para otros fines, más que para aquéllos, que dentro del contexto doméstico o socializador de la red social, sean utilizados o estén disponibles, a menos que cuente con el consentimien- to expreso de su titular según lo prescri- to en el artículo 4 de la presente ley. Así, los datos que un empleador recabe de sus trabajadores de una red social, no podrá utilizarlos como causa de despido, ni los datos sobre la salud de una persona ser utilizados para ofrecer planes de salud por parte de una empresa. La inobservancia de lo dispuesto en este artículo hará aplicable las sanciones previstas, en el artículo V de esta ley». Protección de los derechos de propiedad intelectual El tercer derecho que merece una espe- cial custodia es el derecho de propiedad intelectual, puesto que la facilidad de re- producción y distribución de contenidos hacen de Internet uno de los principales medios de crecimiento para los conteni- dos de propiedad intelectual, al tiempo que supone uno de los principales retos en lo que respecta al control y protec- ción de los derechos de autor. A la hora de analizar la protección de este derecho en los servicios de la Socie- dad de la Información, conviene tener en consideración las siguientes premisas: — Se considera autor a la persona física o jurídica que crea una obra. — La propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científi- ca corresponde al autor por el solo hecho de su creación. — Los derechos de propiedad intelec- tual se componen tanto de dere- chos personales, como de los dere- chos de explotación sobre la obra. — Son consideradas obras de propie- dad intelectual las obras literarias, artísticas o científicas. La protección comprende tanto los derechos de carácter moral, como los patrimoniales, atribuyendo al autor la plena disposición y el derecho exclusivo a la explotación de sus obras. De modo que, nadie puede explotar derechos de propiedad intelectual sin autorización por parte del autor. Para la protección de los derechos de propiedad intelectual respecto a los con- tenidosyobrasquecirculanporlasredes sociales, el primer momento crucial se encuentra en la fase inicial de registro del usuario, ya que es el momento en el que éste acepta las condiciones de uso que, en principio, regirán toda su rela- ción con la plataforma. En este instan- te de registro, los usuarios aceptan, fre- cuentemente, condiciones de uso rela- tivas a la protección en materia de pro- piedad intelectual, por las que ceden plenamentesusderechosdeexplotación a las plataformas, para que los utilicen li- El creador de Facebook (con 500 millones de usuarios), Mark Zuckerberg, se vio involucrado en una supuesta vulneración del derecho de propiedad intelectual. Así, sus compañeros en la Universidad de Harvard denunciaron que lo contrataron para que terminase el código de su sitio de Internet, ConnectU, y que Zuckerberg les robó la idea, el diseño, el plan comercial y el código fuente. La denuncia legal se hizo en 2004, alegando una violación del contrato, apropiación de secretos comerciales e infracción de los derechos intelectuales. Zuckerberg declaró que no había sido firmado ningún contrato y que, por lo tanto, él no era socio de sus compañeros.
  5. 5. ANÁLISIS LEX NOVA la revista JULIO - SEPTIEMBRE 2010 bremente durante el plazo máximo legal de 5 años. Por consiguiente, es frecuente, que la cesión de todos los derechos de propie- dadintelectualdeloscontenidoscreados a favor de la plataforma se realice de forma poco reflexiva con lo que existe un posible riesgo para los usuarios que publican sus obras y creaciones en estas plataformas como medio de difusión. Así, las condiciones de uso de Facebo- ok versan de la siguiente manera: «Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotogra- fías y video (en adelante, “contenido de PI”), nos concedes específicamente el si- guiente permiso, de acuerdo con la con- figuración de privacidad y aplicaciones: Nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub- otorgada, sin royalties, aplicable global- mente, para utilizar cualquier conteni- do de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (en adelante, “li- cencia de PI”). Esta licencia de PI finaliza cuando eliminas tu contenido de PI o tu cuenta, salvo si el contenido se ha com- partido con terceros y éstos no lo han eli- minado». Otros sitios web, en cambio, se han visto forzados a cambiar sus contro- vertidas políticas de privacidad. Este es el caso Tuenti que, en 2009, tras polé- mica suscitada por la difusión de fotos publicadas en la red social, comunicó la implantación de un sistema que no permite que los contenidos publicados en esta plataforma pudieran ser copia- dos y enlazados a otras páginas fuera de la red social, y cambió el régimen de propiedad intelectual, manteniendo los usuarios la propiedad intelectual de todos sus contenidos sin realizar cesión alguna a la compañía. Por otra parte, cuando un usuario decide compartir dentro de la red social, ya sea con sus contactos o con toda la red, una determinada obra con titula- ridad de terceros, no debe olvidar que la plataforma actúa en principio como mero intermediario, por lo que la res- ponsabilidad de la publicación de dicho contenido recae directamente sobre el propio usuario. Además, existe el riesgo de que los contenidos (propios o ajenos) publicados por los usuarios puedan llegar a ser indexados por los motores de búsqueda de Internet, lo que conlle- varía que la difusión fuese mayor y, por tanto, que el número de reproducciones aumentase de forma exponencial, incre- mentando, en consecuencia, de forma directa la compensación al titular de los derechos. Derecho al olvido Finalmente, al hablar de la relación «redes sociales-derechos a proteger» resulta obligado mencionar el «derecho al olvido». El«derechoalolvido»oaborrarvolun- tariamente el rastro que uno ha dejado durante el tiempo que utiliza Internet o las redes sociales comienza a abrirse camino y a ser reclamado por usuarios de estas redes. Pero, ¿tenemos derecho al olvido digital? Según la Agencia Españo- la de Protección de Datos sí. Así, la Resolución TD/266/2007 de la Agencia Española de Protección es- tablece: «Por todo ello, cabe proclamar que ningún ciudadano que ni goce de la condición de personaje público ni sea objeto de hecho noticiable de relevancia pública tiene que resignarse a soportar que sus datos de carácter personal cir- culen por la Red sin poder reaccionar ni corregir la inclusión ilegítima de los mismos en un sistema de comunica- ción universal como Internet. Si reque- rir el consentimiento individualizado de los ciudadanos para incluir sus datos personales en Internet o exigir mecanis- mos técnicos que impidieran o filtraran la incorporación inconsentida de datos personales podría suponer una inso- portable barrera al libre ejercicio de las libertades de expresión e información a modo de censura previa (lo que resulta constitucionalmente proscrito), no es menos cierto que resulta palmariamen- te legítimo que el ciudadano que no esté obligado a someterse a la disciplina del ejercicio de las referidas libertades (por no resultar sus datos personales de interés público ni contribuir, en conse- cuencia, su conocimiento a forjar una opinión pública libre como pilar basilar del Estado democrático) debe gozar de mecanismos reactivos amparados en Derecho (como el derecho de cancela- ción de datos de carácter personal) que impidan el mantenimiento secular y universal en la Red de su información de carácter personal». Un derecho, éste, que seguirá adqui- riendo con los años una especial rele- vancia, ya que la gran mayoría de los usuarios de redes sociales son jóvenes. Adolescentes que pueden colgar con 17 años un vídeo realizando “locuras propias de la edad”que resulte divertido en su momento y para su entorno pero que pueda llegar a ser comprometedor años después en un ámbito laboral o fa- miliar diferente, de modo que anhelen “desaparecer del ciberespacio”. Por todo lo indicado, debemos re- comendar a todos los usuarios que no olviden la existencia de estas situacio- nes desfavorables, fácilmente evitables (teniendo un especial cuidado a la hora de publicar contenidos audiovisuales y gráficos en los perfiles, revisando las condiciones de uso y políticas de priva- cidad y publicando, únicamente, conte- nidos respecto a los que se cuente con los derechos de propiedad intelectual), para que puedan disfrutar plenamente y con garantías de los beneficios que este tipo de servicios online pueden aportar a nuestras vidas. La Memoria de la AEPD de 2009 refleja que las solicitudes de tutelas de derechos ante esta Agencia en relación al derecho al olvido en Internet, concretamente, pidiendo que se cancelen sus datos en páginas de diversa índole, u oponiéndose a que éstos sean recopilados y difundidos por buscadores de Internet, se han incrementado un 200% en el pasado año.

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