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1. genero y desastres

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Genero y desastres

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1. genero y desastres

  1. 1. MARIA FERNANDA VILLAZÓN LAURA VIVIANA LÓPEZ
  2. 2. Determina las oportunidades, responsabilidades, recursos, y competencias asociadas con el hecho de ser hombre o mujer. Define las relaciones entre mujeres y hombres, entre niñas y niños, así como las relaciones entre mujeres y entre hombres. Determina lo que se espera de una mujer o de un hombre, lo que se les permite o lo que se valora de unas y otros en un contexto dado. En la mayoría de las sociedades, las relaciones de género conllevan una jerarquización, una distribución desigual del poder entre hombres y mujeres que pondera lo masculino por sobre lo femenino y está en la base de las desigualdades que todavía afectan a las mujeres.
  3. 3. Las vulnerabilidades de mujeres, niñas, niños y hombres varían según sus edades y los estratos económicos-sociales de los que provengan, y todo esto va dando forma a la manera en que enfrentan y viven los desastres y a su capacidad de recuperación. De hecho, en los países en los que se tolera la discriminación de género, las mujeres y las niñas ocupan un lugar de especial vulnerabilidad ante los peligros naturales. Esto se ve reflejado no sólo en el porcentaje de mujeres y niñas que mueren, mucho más alto en estos países que en otros, sino también en la incidencia de la violencia de género en la que se incluyen la violación, la trata de personas y la violencia doméstica, que aumenta de forma exponencial durante y después de los desastres. En la mayoría de los casos, los desastres acarrean para mujeres y niñas una carga adicional, puesto que es sobre ellas sobre las que recae la responsabilidad del trabajo no remunerado (suministro de cuidados, agua y alimentos para los hogares, entre otros).
  4. 4. Las diferencias biológicas entre hombres y mujeres han sido el soporte para justificar y transformar en natural la división de tareas y responsabilidades en función del sexo, así, en casi todas las sociedades, de las mujeres se espera que asuman el trabajo reproductivo (tareas vinculadas a la alimentación, la higiene, el cuidado y la educación de los niños y las niñas, la atención de la salud del grupo familiar, la atención de las personas adultas dependientes); mientras que de los hombres se espera el trabajo productivo generador de ingresos. El trabajo reproductivo es un trabajo sin reconocimiento social ni económico.
  5. 5. La distribución sexual del trabajo, los roles, los estereotipos de género, condicionan la forma en que hombres y mujeres se posicionan en relación con la gestión del riesgo de desastres y son afectados en los desastres mismos. El hecho de que la mayor parte de las actividades asumidas por las mujeres se desarrollen principalmente en el hogar y en su entorno comunitario (tareas de cuidado, trabajo comunitario, actividades productivas en el hogar), con frecuencia las deja en una situación de mayor exposición frente a, por ejemplo, inundaciones o deslizamientos, ya que es más probable que las encuentre en sus casas. En el caso de los hombres, los mandatos de género tales como la audacia o el heroísmo, suelen incidir en una menor percepción del riesgo y conducirlos a exponer sus vidas para rescatar víctimas o proteger los bienes..
  6. 6. Las mujeres tienen menos acceso a los recursos – redes sociales e influencia, transporte, información, habilidades (incluido el alfabetismo), control de la tierra y otros recursos económicos, movilidad personal, vivienda y empleos seguros, a la no violencia y control de la toma de decisiones que son esenciales en la preparación, mitigación y rehabilitación de desastres naturales. Dado que las mujeres se encargan principalmente de las responsabilidades domésticas como el cuidado de los niños, ancianos o discapacitados, quedan sin libertad de migrar para buscar trabajo después de un desastre. Los hombres migran con mayor frecuencia, dejando a grandes cantidades de mujeres como jefes de familia. El desconocer esta realidad y la doble carga del trabajo productivo y reproductivo de las mujeres, significa que las mujeres siguen siendo invisibles en la sociedad y la atención a sus necesidades sigue siendo deplorablemente inadecuada. Dado que frecuentemente la vivienda queda destruida por el desastre, muchas familias se ven obligadas a reubicarse en albergues. Estos albergues no son adecuados para tareas diarias como cocinar, aumentando la carga doméstica y económica de la mujer y disminuyendo su libertad de movimiento para buscar fuentes alternativas de ingreso. Las mujeres son más vulnerables a los desastres debido al papel que les ha asignado la sociedad.
  7. 7.  De 141 países afectados por desastres entre 1981 y 2002, los desastres tienen un impacto negativo mayor sobre la esperanza de vida de las mujeres que sobre la de los hombres.  Las mujeres, los niños y las niñas son 14 veces más propensos que los hombres a morir durante un desastre.  La mayoría de las víctimas atrapadas en Nueva Orleans después del huracán Katrina fueron mujeres afroamericanas y sus hijos, el grupo demográfico más pobre de la zona.  Las probabilidades de que una mujer sea víctima de la violencia doméstica o sexual aumentan después de un desastre; muchas mujeres evitan albergarse en refugios por miedo a ser violadas.
  8. 8. Después del huracán Mitch en 1998, las mujeres guatemaltecas y hondureñas construyeron casas, cavaron pozos y canales, remolcaron agua y construyeron albergues. A menudo, aun en contra de los deseos de los hombres, las mujeres han estado dispuestas y han demostrado ser capaces de asumir un papel activo en tareas tradicionalmente consideradas “masculinas”. Esto puede ayudar a cambiar la percepción social de la capacidad de las mujeres. Las mujeres son más eficaces en la movilización de la comunidad para responder a los desastres. Forman grupos y redes de actores sociales que trabajan para satisfacer las necesidades más urgentes de la comunidad. Esta clase de comunidad organizada ha resultado esencial en preparativos para casos de desastre y mitigación
  9. 9. En respuesta a mayores niveles de violencia basada en género en Nicaragua después del huracán Mitch, la ONG Puntos de Encuentro organizó una campaña de información que usó diversos medios para transmitir un mensaje sencillo: “La violencia contra la mujer – es un desastre que los hombres sí pueden prevenir”. La campaña demostró ser eficaz en el cambio de las actitudes de los hombres hacia la violencia contra la mujer. Después del terremoto de 1985 en la Ciudad de México, un grupo de maquiladoras se organizaron para formar el Sindicato de Trabajadores Textiles 19 de septiembre, que fue reconocido por el gobierno mexicano y probó ser instrumental en el cabildeo para la recuperación del empleo de mujeres. Después del Huracán Joan, mujeres en Mulukutú, Nicaragua se organizaron para elaborar planes preparativos para casos de desastre que incluían a todos los miembros del hogar. En consecuencia, Mulukutú estaba mejor preparado para el Huracán Mitch y el pueblo se recuperó más rápidamente que otras comunidades igualmente afectadas.
  10. 10.  Una visión cerrada a las consecuencias de un desastre conduce a un foco netamente físico; las realidades sociales son pasadas por alto y, nuevamente, las inquietudes de género son marginalizadas. Las mujeres seguirán siendo afectadas desproporcionadamente por los desastres naturales a menos que los trabajadores y funcionarios reconozcan su estado vulnerable y dirijan sus esfuerzos para cambiarlo.  La mayoría de los esfuerzos de ayuda son concebidos para toda la población de un área afectada por un desastre, sin embargo, cuando dependen de las estructuras existentes de la distribución de recursos, que reflejan la estructura patriarcal de la sociedad, las mujeres son marginalizadas en su acceso a los recursos de ayuda.
  11. 11.  La falta de armonía entre la respuesta inmediata a los desastres y el desarrollo a largo plazo hace que los medios asignados a la preparación para desastres sean sacrificados a favor de los esfuerzos de respuesta. Los grupos de mujeres en las Américas se han dado cuenta que la mejor manera de mitigar las consecuencias negativas de un desastre es estar preparadas. Las mujeres han sido fuertes defensoras de medidas de preparación al nivel de la comunidad porque ellas saben muy bien las consecuencias del desastre en su diario vivir.  Los partidarios del enfoque de género han recalcado que para estudiar los desastres naturales desde una perspectiva de género, es necesario desagregar los datos por sexo, los proyectos piloto durante la fase de reconstrucción, un diálogo abierto dentro de las comunidades y entre las comunidades y el gobierno, y la formación de capacidad para las mujeres antes, durante y después de los desastres.
  12. 12.  Finalmente, una ausencia de la capacidad institucional en el análisis de género se refleja en los esfuerzos de ayuda, que no incluyen esa perspectiva en sus normas y procedimientos. Además esto significa que las necesidades e inquietudes particulares de las mujeres y su potencial para contribuir no se toman en cuenta durante los preparativos, respuesta y reconstrucción para los desastres. Esto también sirve para destacar la necesidad de un enfoque de género organizado para el estudio de los desastres naturales y sus consecuencias.
  13. 13. En la integración de las mujeres debe haber un cambio en las relaciones de poder para evitar sobrecargar a las que ya tienen un trabajo pesado y responsabilidades familiares incrementadas. Es fundamental identificar las experiencias de las mujeres en los desastres y apoyar sus contribuciones en los sistemas de alerta temprana oficiales e informales de preparación en la casa, en la escuela, en la solidaridad comunitaria, en la recuperación socioemocional inmediata y a largo plazo, y en los cuidados a la familia extensa. Destinar recursos para compensar materialmente el tiempo, energía y habilidades de las mujeres de base que laboran con organizaciones gestoras del riesgo de desastres, para que dejen de ser voluntarias sin reconocimiento.
  14. 14. Una vez reconocida la importancia que los roles de género juegan en la gestión integral del riesgo de desastre, las consideraciones de género no pueden ser relegadas cuando ocurra un desastre. En el sentido de reducir los daños asociados con desastres por fenómenos de origen natural, o bien, antrópicos, es necesario reconocer las vulnerabilidades preexistentes al desastre y vincular los planes de gestión integral de los desastres con la ayuda humanitaria desde una perspectiva de equidad de género, para que exista un mejor entendimiento sobre qué es lo necesario.
  15. 15.  http://www.undp.org/content/dam/undp/li brary/crisis%20prevention/disaster/Reduccio n-Genero.pdf  http://www.observatoriogeneroyliderazgo.cl /blog/wp- content/uploads/genero_y_desastres.pdf  http://www.preventionweb.net/files/28782_ captulogneroyriesgosfinal.pdf  www.bancomundial.org/es/news/feature/... /improving-women-disasters

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