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Iglesia de San Nicolás. Un monumento árabe en Madrid

Una conversación con el ilustre catedrático D. Elias Tormo, que ha descubierto este único monumento árabe que existe en Madrid. Entrevista publicada en «La esfera» el 23 de abril de 1927.

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Iglesia de San Nicolás. Un monumento árabe en Madrid

  1. 1. La Esfera UN MONUMENTO ÁRABE EN MADRID INTERESANTÍSIMO HALLAZGO ARQUEO- LÓGICO E N LA A N T I G U A PARROQUIA DE SAN NICOLÁS 1 ^ = = ^ Una conversación con el ilustre catedrático ^ . Elias 'Tormo, q[ue ha descubierto este único monumento árabe q'ue existe en nsíadrid Nuestro e.vceíei te rcHlíictor-fotóffrafo Miguel CorU>s ha llerndo á ciiho, en Ins nllos del viejo templo madrileño de Son A'ieolds, uno información no- tabilisinm de la anlinna construcción árabe, que se halla cubierta pxterior- m rite pnrarbitrarios reooQues. Para poder fotografiar Ins artesanados que se conseroan ocultos entre la bó- oeda !/ los tejados, Miguel Cortés hubo de operar marchando encoran- do por un etnacio reducidísimo 1/ dis- parando en la obscuridad sus moí^ne- sios a un metro de distancia de los arcos fotoqrofiailos. Durante e^te trabajo. Cortés loi^rá penetrar, des- cerrajando una puerta que hace in- numerables años no se ahrla y cut/a Ilaae se había perdido, en un pequeño desván donde descubrió do<t nuevos arcos árabes análnaos á los hallados porelSr. Tormo. El éxito informativo de Cortés merece una cordial fellci- iac'ón de LA ESFERA. A Mlffiíel Cortés acompatió nuestro redactor Lorenzo Rodero, cni/as in- teresantes !/ dncnnwntadas notas pueden leerse á continuación. La orre de la iglesia de los Terciarios Servitas, en la que se ve el enlace del cuerpo primitivo de la antieua torre de mciquita con el cuerpo moderno del campanario (Fot, Cortía) E?A kibor ingrata, abnegada, del paciente in- vestigador, llena de silencios en torno, cuando no de indiferencia y desdén, ha te- nido con el momento presente^el curioso é inte- resante hallazgo arqueológico á que nos referi- mos en el epígrafe—el premio inusitado de tras- cender á todos los vientos.., Al efecto, las conferencias en torno á las igle- sias de Madrid, seguidas de las correspondientes visitas á éstas, que con tanta concurrencia está dirigiendo el sabio profesor D. Elias Tormo, han ofrecido últimamente esa nota inesperada... Encerrando el osuceso» en lindes de gacetilla: pl citado profesor de Historia del Arte de la uni- versidad de,Madrid, Sr. Tormo, ha descubierto, al registrar la torre del actual templo de los Ter- ciarios Servitas, que se trataba de una torre mo- runa en ladrillo, y al examinar el enlace del cuerpo primitivo con el de las campanas, vio que este ora completamente postizo, y que debajo aparecía el pretil y rellano general de las torres de mezquita, ó sea la azotea donde el muezín ó almuédano anunciaba la oración á los musul- manes, en.cuenta que entre ellos no so usan las campanas. Se trata, pues, del único monumento Arabo de la capital, jamás mentado por historiadores y ar- queólogos. Vestigio del siglo xi. A mayor estudio, registrando desvanes, buhar- dillas y techumbres adosadas A la torre en los aledaños, se ha comprobado que conserva tres órdenes de bellas arquerías lo^buladas, auténtica la que más en alto dejóse visible, aunque revo- cada arbitrariamente. Por otra parte, el arquitecto D. Pablo Gutié- rrez Moreno ha descubierto á la par, en la misma iglesia, una armadura ó artcsonado mudejar. Hasta aquí, antes de conseguir entrevistarnos con el ilustre profesor de la Universidad Centra' al que logramos hallar en su casa, á punto de sa-
  2. 2. La Estera Armadura ó artesonado mudejar, descubierto en una de las techumbres adosadas á la torre en los aledaños lir para sus múltiples ocupaciones^ol Consejo de Instrucción Pública, la Universidad, el Mu- seo de Pinturas—, una mañana en hora tem- pranera. Es un piso alto, asomado á los jardines de la plaza de España, que parecen alegrar este rincón, un tanto som- brío, de paz y silencio, refugio de sabio, lleno de broncos, porcela- nas, cuadros, objetos niil de arte. —Díganos, D. Elias: ¿qué le aficionó á los motivos de Arqueo- logía? —No hablemos de mi—elude con un ade- mán de rechazo; y añade:—Rectifitjue lo de arqueólogo, que no lo soy propiamente. Considéreme ú n i c a - mente catedrático de Historia del Arte, con cuya misión pronto c u m p l i r é veinticinco años, Pero me falta de nuevo alega su na- tural modestia—prepa- ración intensa para po- derme titular arqueólo- go. Fui antes—tiene, roto un silencio—cate- drático de Derecho y abogado en ejercicio. Mi pasión por las bellas artes me llevó á unas Oposiciones, y desde las segundas conseguí esa gran felicidad de tener por profesión lo que casi constituía mí vicio... —¿Me quiere dar algunos detalles sobre el cur- sillo que actualmente dirige en torno á las igle- sias matritenses? Un tincón del artesonado, zapata de viga (aliada, de característica traza árabe (Fots. Cortía) •—Hace cosa de seis años inauguré un curso libre de Historia de Madrid en la Universidad; nunca por nadie intentado antes. Con extraordi- nario éxito de público desarrollé en doce confe- rencias la Historia de Madrid en las edades pre- histórica—la más inte- resante—, en 1 lEdad Antigua, en la Edad Media y liasta todo el reinado de los Reyes Católicos, de donde no pude pasar... En cier- to modo, el curso ac- tual de Historia ,del Arte en las iglesias de Madrid es la prosecu- ción del trabajo, apro- vechando la oportuni- dad del interés desper- tado por la Exposición del Antiguo Madrid. —Dígame algoscibre esa.labor ingrata que es la del investigador. —Yo, aunque 'co- nozco bien las igle^as, las repaso cui<^adosa- mente antes. Conside- ro lo más esencial ba- beripc leído, anotado y depurado, á la luz de la crítica histórica y arqueológica, loa tex- tos todos de los histo- riadores y críticopi so- bre cada iglesia. 'Con- sulto al caso á los más competentes , d e 1 a Universidad ó fuera de ella. Por eso, en !o de
  3. 3. La Esfera •—Vamos por partes... Madrid no tiene monu- mentos de la época romana, cuando aquf no ha- bía la supuesta ciudad de Mantua de los Carpc- tanos, sino la mansión Miaco ó Meagues, entre Madrid y los Carabancheles. En el curso de His- toria que di, visitamos en su lugar, es decir, en la bella finca de la emperatriz. Eugenia—Cara- banchel—, el bello mosaico romano subsistente. Cerca de allí se halló el bellísimo bronce (Cabeza de im Asno borracho), pieza de brazal de (.lilla, de los llamados cundes, y que es todavía la más hermosa del Arte grecorromano en su género: son muestras de la cultura que se asentó bien en esta localidad. De la Etiad prehistórica, todo lo mejor, de capitalísima importancia, se halló en el ya rebajado cerro de San Isidro. Las magnas -colecciones de esa procedencia están donde ja- más pudo suponerse: en .sia y en América, en las Universidades de Calcuta, en la India inglesa, y en la de Cambridge, de Norteamérica, en donde se puede estudiar la prehistoria lejanísima de Madrid, pues compraron todo lo hallado y estu- diado por espafiolcs en el cerro de San Isidro. Hará de esto medio siglo. Después so han hallado en las inmediaciones de Madrid hasta cuarenta y dos localidades de restos prehistóricos... De lá Edad Media—prosigue—, habiendo datos inte- resantísimos, sobre todo el texto del Fuero de Madrid, del siglo xii y de la vida de San Isidro, escrita en el siglo xiii, apenas quedaba nada ar- quitectónico más que la torre morisca de San Pedro, que es ya del siglo xiv, y fragmentos ar- quitectónicos en San Pedro mismo y alguna otra iglesia. Y en cuanto á imágenes sagradas, la Virgen de Atocha, la de Santo Domingo el Real, la de la Almiidena, las tres en escultura, y la re- pintadilla de la Flor de Lis, en pintura, estas dos últimas en la Catedral nueva. Y allanando una pausa, acomete de nuevo: —Seguramente quedan todavía algunos tro- zos de la muralla árabe ó cristiana, pero será dentro de las casas y absolutamente invisibles; probablemente, en alguna de la calle de la Esca- linata y del Espejo, ó de la del /Mmendro y Cava otro aspecto del artesonado mu- dejar descubierto en ln antigua parroquia de S^n Nicolás la torre y artesonado de San Nicolás fueron con- migo el gran arqueólogo Clómez Moreno, el más sabio de Europa, en cuanto al Arte de la Edad Media especial- mente, y el arquitecto Gutiérrez Moreno. Soy quien cree que la peor causa del poco provecho de los estudios científi- cos en nuestra patria se debe al aislamiento y los silencios absurdos de los estudiosos, que ocultan los descubrimientos y á veces los reservan lus- tros y lustros,,. —¿No cree usted que Madrid esconda monu- mentos de la índole al descubierto en la anti- gua^parrnqnia de San Nicolás? Ttes arcos en ladrillo de clásico estilo árabe, que testimonian el interesante liallaigo arqueológico (Fots. Cortés)
  4. 4. La Esfera Baja. Pero si se descubrie- ran, no ofrecerían m á s inte- rés q u e el de poderlas me- dir y calcular su fortaleza, y la d e Madrid d e los siglos medios, en consecuencia. —¿Quiere usted volver á la torre árabe de San Ni- colás? — E s , desde luego, sin haberlo sospechado, mucho m á s i m p o r t a n t e y m á s be- lla en todos los órdenes q u e la de San Pedro y mucho más antigua. — ¿ N o requiere este ha- llazgo arqueológico alguna medida que a d o p t a r para su conservación? — I n d u d a b l e m e n t e , S e debería dejar t o d o á la vista y quitarle ese capri- choso revoque de lo alto de su p a r t e árabe. P a r a ello b a s t a derribar la parte alta de las habitaciones ó de- pendencias adosadas, cosa fácil y sencilla por demás, salvo si h a y q u e pagar in- demnización. D e todas for- mas, creo que debe el Ayun- t a m i e n t o encargarse de po- ner á la vista el más bello y el más antiguo de los mo- n n m e n t o s arquitectónicos de la Corte, y el único árabe. J u s t a m e n t e c u a n d o el Mu- nicipio m e r e c e unánimes aplausos por empresas como las de la Casa de Cisneros, la de la Hemeroteca (mu- dejar tan insospechada), en q u e tan a c e r t a d a m e n t e in- tervino el arquitecto Belli- do, y la creación del Museo Municipal, y las subvencio- nes concedidas á la Univer- sidad y al Museo del Pra- do... Y a no son po.sibles enormidades como la de ha- ber convertido en grava las nobles piedras numeradas d e la P u e r t a d e San Vicente, que se había de reconstruir. — ¿ Y no se debían pro- seguir estas investigaciones en otras parecidas iglesias de la historia á la de San Nicolás? —Se debe... Y así hare- nQs. San Nicolás, como las otras parroquias viejas arri- madas al Alcázar—Santa María, San Miguel, San Juan, Santiago, el Salva- dor —^ifueron s e g u r a m e n t e mezquitas antes de la re- conquista; la morería, en- tonces, pasó al otro lado de la calle de Segovia. — P a r a concluir, D. Elias, c quiere usted hacer una bre- ve historia de la antigua parroquia de San Nicolás? • •—Fué, hasta 1806, desde el siglo xii, una de las diez parroquias del recinto mu- rado de Madrid. La fanta- sía de los historiadores la supuso-de 1382 d e n vida de San Nicolás, en Asia!) E n tSoG, creyéndola ruinosa, se unió la parroquiahdad á la precisamente rival del Obsérvese en la presente fotogra- fía la torre 6 azo- tea donde el muc- iln 6 almué- dano anuncia- ba la oración á los musulma- nes, arbitraria- mente revocada , sobre laque cabal- ga el actual cuerpo de las campanas Salvador. Unidas las feli- gresías y titulares, la reco- bró en 1842, para diez lus- tros después establecerse en otro barrio y con otra feli- gresía en la iglesia de An- t ó n Martín. Pero ya der- d e 1825 se había d a d o como en propiedad á los hermanos terciarios servi- tas, que la afianzaron y decoraron. E n ella siguen. E n esta iglesia fué bauti- zado Ercilla, el famoso poL- ta épico... L a torre aparece m u d e j a r —y repetiré—-, sobre la cual va la parte moderna de las c a m p a n a s . El viejo b u q u e del templo aparece como tres naves, siglo x v i i sobre macizos viejos muros, cual si fueran agregadas las se- gundas con a b o v e d a m i e n t o típico. Pero la cabecera —ábside central—es góti- ca, con las n e r v a d u r a s complicadas de fines del siglo XV... Y r e a n u d a , venciendo una pausa: •—La n a v e central, apar- te la cabecera, conserva integra, a u n q u e estropeada y por encima de las bóve- das, u n a a r m a d u r a mude- jar, en cuyos extremos del almizate h a y bella labor de lazos árabes, pero cuyos pares de tirantes van sobre canes labrados con eses del líenacimiento, m a r c a n d o el siglo XVI toda esa cubierta de carpintería d e lo blan- co, a u n q u e morisca. L a torre se confirma co- mo minarete moro, con tres zonas por lado do arquerías ciegas, de cuatro y de tres y tres arcos, de h e r r a d u r a los altos y lobulados los otros, todo en ladrillo. O t r a pausa, y seguida- mente, luego de consultar un cuadernito: — E n c u a n t o al interior de la iglesia, vemos, en el retablo mayor, la Doloro- sa, del siglo xviii, mucho más interesante que la So- ledad d e Vestir, donación del escultor de c á m a r a c e F e r n a n d o V i l , Valeriano Salvatierra. Un E c c c - H o m o — á la cabecera de la n a v e d e r e c h a—en hornacina, recuerda á Busi. E n c i m a , la Sagrada Familia, de lo mejor d e p i n t u r a en la se- gunda mitad del siglo x v n i . Con los Doíorosa y el E v a n - gelista, sin retablo—pies de la n a v e central—, un Cruci- fijo de la derribada S a n t a Catalina de los Donados. Y para a c a b a r - — t i e n e , a p u n t a n d o un ademán d e despedida—, en la antesa- cristía' , u n a I n m a c u l a d a , escultura de la escuela do Alonso Cano, y un Niño Jesús del siglo xviii... LoRiíNZo l í Ü D E R O DON ELIAS TORMO Ilustre caiedríitico, profesor de Historia del Arte de la Universidad Central, á quien se cebe el interesantísimo hallazgo arqueológico, al registrar, con motivo del cursillo quo dirige en torno ¿ las iglesias, el actual templo de los Terciarlos Servltas (Fots. Cortés)

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