Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.

El falso mito de la adaptación permanente

1,755 views

Published on

El Diario Montañés publica un artículo de Arturo Pinedo, Socio ​y ​Director General Iberia​ en ‎LLORENTE & CUENCA​, en el cual reflexiona sobre la reputación, integridad, la adaptación a nuevos entornos y cambios en las tendencias de empresas, partidos e instituciones, así como la necesidad de restaurar espacios de confianza para una gran parte de la sociedad.

Published in: Leadership & Management
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

El falso mito de la adaptación permanente

  1. 1. P arece que la consigna es adaptarse, a lo que sea y como sea. Los nuevos tiempos vienen marcados por una cuasi obsesi- va necesidad de confundirse con el pai- saje, de evitar aristas incómodas que arañen la sensibilidad del otro, de aparecer como el más adaptado de entre los adaptados. No importa qué nos dejamos en el esfuerzo por travestirnos, no duele el cambio de piel si es por la buena causa de la aceptación social, incluso cuando ya perdida la epidermis, hayamos de afrontar en carne viva los dolores del cambio. La adaptación cons- tante tiene el encanto de la promisión, de lo que está por llegar, pero nos deja inermes muy a menudo. En las últimas semanas, el proceso de ‘no negociación’ para la investidura presidencial es un ejemplo: el ‘cam- bio’ como prurito, como una marea (no es bala- dí la denominación de algunos movimientos populistas); votos por el cambio, no al inmovi- lismo, sí a la refunda- ción, a la reforma de cuánto se antoja añoso o caduco. Hoy, quien sestea so- bre la mesa ve asaltado su sueño por extraños pajarracos que le sobre- vuelan con aviesas in- tenciones. Los mons- truos de la razón de Goya son ahora los he- raldos de la obligada adaptación. Empresas e individuos otean el horizonte so- cial para reconocer en qué dirección largar las ve- las. Se buscan nuevos referentes, y se adoptan sin reparar en exceso en lo que se deja atrás. La em- presa se adapta a las formas de trabajar de deter- minadas generaciones, sin reparar en el coste de ese proceso; o reacciona temerosa ante demandas de colectivos, muchas veces poco sólidas, aunque se alejen de toda lógica social o económica. Hay por tanto una verdadera obsesión por la prospectiva. Las abundantes herramientas de aná- lisis digital nos permiten identificar las tenden- cias, las claves del lenguaje, lo que se lleva, e in- cluso lo que está por venir. No importa que ese advenimiento sea anunciado por dudosos profe- tas de las redes sociales: se acata y ya está. Y en este escenario de contornos tan difusos es donde debe asentarse el intangible de la reputa- ción, edificada sobre el concepto básico de inte- gridad. Tener un comportamiento recto, probo y sin tacha confiere el marchamo de respetabilidad al que todos estamos exigidos. Pero ¿cómo enten- der la integridad en tiempos movedizos, en los que lo inmutable es engullido por un pantano de pensamientos fútiles? Con demasiada frecuencia, la opinión colecti- va, ahormada por las redes sociales, obliga a in- dividuos y empresas a ponerse a la defensiva y adaptarse a lo que piensan que el público exige. Es tal el bombardeo constante de juicios de valor, opiniones banales e indignaciones de salón, que se rehúye reivindicar los auténticos principios y valores, y se opta por camuflarse detrás de decla- raciones tan políticamente correctas como gené- ricas y parecidas unas a otras. Vivimos en el riesgo permanente de reducir la idea de integridad a un simple catálogo de luga- res comunes, socialmen- te aceptados y, sobre todo, de una levedad alarman- te. Tal vez así se pueda evitar ser objeto de críti- cas a corto plazo, pero la indefinición, la uniformi- dad y el perfil bajo termi- nan por empobrecer lo que personas, empresas o instituciones deben ser y representar en una so- ciedad democrática. La in- diferenciación siempre es un primer paso hacia el totalitarismo. Plegarse a esa inercia relativista hará cada vez más costoso levantar un auténtico armazón mo- ral que devuelva la con- fianza y la legitimidad a empresas e instituciones. Como señala el ensayis- ta Javier Gomá, creador de un extraordinario cor- pus reflexivo sobre la ejemplaridad y la ética, esa dinámica conduce a la vulgaridad moral, y frente a ello no cabe aferrarse al cumplimiento estricto de la legalidad, sino que hace falta un plus de ejemplaridad. El problema es que, como bien recuerda Gomá, en España –y quizás por ex- tensión en la entera «civilización occidental»– se carece de un ideal cívico compartido, seduc- tor y potente que contraponer a la suma de ruti- nas que han venido a reemplazar las buenas cos- tumbres de un pueblo, auténtica fuente de mo- ralidad social. Sólo la resistencia honesta frente a esa tenta- ción de la adaptación permanente, desde la cohe- rencia del ser, el hacer y el decir, permitirá restau- rar espacios de confianza para una gran parte de una sociedad desorientada ante las señales con- fusas y volubles que reciben de voces sin mayor legitimidad que la otorgada por una tertulia tele- visiva, una legión de ‘followers’ o un sinfín de ‘me gusta’ pulsados vete a saber por qué. Este es, hoy, el gran reto de una empresa, de un partido polí- tico o de cualquier institución, porque sólo des- de un discurso racional, argumentado y profun- do de nuestras ideas y comportamientos podre- mos iniciar un diálogo auténticamente construc- tivo y democrático. El falso mito de la adaptación permanente Vivimos en el riesgo permanente de reducir la idea de integridad a un simple catálogo de lugares comunes, socialmente aceptados y, sobre todo, de una levedad alarmante ARTURO PINEDO DE MIGUEL SOCIO DIRECTOR GENERAL DE LLORENTE & CUENCA :: IBARROLA LaincomparecenciadelministrodeDefensa,PedroMorenés,fuelase- ñaldefinitivadequeelGobiernoseresisteaversefiscalizadoporelPar- lamento surgido del 20-D. El supuesto argumento jurídico de que un Ejecutivoenfuncionesnotieneporquérendircuentasantelasnuevas Cortes no se sostiene, ni siquiera como argucia momentánea, ante los artículos108,109,110y111delaConstitución.Quelosconstituyentes noprevieranendetallelaactualsituacióndeinterinidadinstitucional en ningún caso justifica que se desvirtúen los fundamentos de la de- mocraciaparlamentaria.ElGobiernoparecetemerquelasfuncionesde control parlamentario propicien que los demás grupos delCongreso y delSenadopuedanutilizarinterpelacionesypreguntasparasocavarla trayectoria gubernamental del PP cuando no se sabe si la XI Legislatu- ra se consuma ya o está todavía en condiciones de dar pie a alguna ma- yoría.LavicepresidentaSáezdeSantamaríafueelocuentealrespecto, aladvertirdeque«estaCámaranopuedecontrolarlaacciónpolíticadel pasado». Es cierto que constituiría una anomalía que hoy se sometie- ranajuicioparlamentarioactuacionesdelaanteriorlegislaturaqueno hubiesen sido objeto de alguna iniciativa crítica antes de la disolución delasCortes.Peroresultaimposibledeslindarmandatoscuandolospro- blemas permanecen.Y, sobre todo, ningún Gobierno puede sentirse exento de informar y ofrecer explicaciones al Parlamento en asuntos comolosqueayerreclamabanlapresenciadelministrodeDefensa:los acuerdos de la última cumbre de la OTAN y la operación naval contra eltráficoderefugiadosenelEgeo.ElpulsoquehadecididolibrarelGo- biernorespectoalasdemandasparlamentariasresultadoblementein- sensato,puestoqueponeenentredichoelfuncionamientodelademo- craciacomounsistemadecontrolytransparenciasinparéntesisy,ade- más,ennadacontribuyealbuennombrepartidarioypersonaldequie- nesgobiernanenfuncioneselpaíscuandosutareapodríaprolongarse cinco meses más. Es de desear que el encuentro que hoy mantenga el presidentedelCongreso,PatxiLópez,conelsecretariodeEstadodeRe- laciones con lasCortes, José LuisAyllón, sirva para encauzar el proble- mahaciaunefectivoyrazonabledelasfacultadesdecontrolparlamen- tario, sin que ello derive en un sucedáneo de precampaña. Cada vez más expatriados Aunque la crisis ha quedado atrás en términos macroeconómicos, el número de expatriados continúa creciendo.Así, según los últimos da- tos del Padrón de Españoles residentes en el Extranjero (PERE), los es- pañoles en estas circunstancias crecieron un 5,6% en 2015, hasta los 2,3 millones, 122.000 más que un año antes, lo que significa que cada día salieron de España 334 ciudadanos. La mayor parte de estos expa- triados son inmigrantes nacionalizados, y sólo el 33,3% son españoles nacidos en España.Con todo, las inscripciones en el extranjero de na- cidosenEspañanohadejadodeincrementarsedesdelosmásde35.000 en 2008 a los más de 70.000 en 2015. Infortunadamente, la inscrip- ción en el PERE no es obligatoria, y no existen incentivos para que los españolesexpatriadosseapuntenenlosregistrosconsulares.Contodo, a falta de datos más seguros, es evidente que las condiciones sociola- borales de España no son todavía las mejores posibles y existe un flu- jo de personas que prefiere probar fortuna fuera. La movilidad laboral no es hoy una tragedia pero deberíamos conseguir que la expatriación sea una opción y no una necesidad. Sensatez democrática Ningún Gobierno en funciones puede sentirse exento de informar al Parlamento EDITORIALES Jefes de Área Xxx xxx xxx Secciones Xxx xxx xxx Departamento de Arte Xxx xxx xxx Documentación Xxx xxx Directores adjuntos Xxx Xxx Subdirectores Xxx Xxx Adjuntos a la Dirección Xxx Xxx XXX XXX Director Xxx Redactores jefes: Alberto Santamaría, José Luis Pérez, Miguel Ángel Pérez Jorrín, Nieves Bolado, Guillermo Balbona, Miguel de las Cuevas y David Remartínez. Jefes de sección: Marc González, Francisco Fernández-Cueto, Irma Cuesta y Diego Ruiz. Secciones: Susana Echevarría (Deportes), Mario Cerro (Cantabria) y David Carrera (Torrelavega). eldiariomontanes.es: Leticia Mena (jefa de Edición). Director de Recursos Humanos: Juan Manuel Higuera. Director Financiero: Gonzalo Martínez-Hombre. Director de Acciones Especiales y R. S. C.: Julián Pelayo. Director de Innovación e Internet: Emilio Martínez. Director Comercial: Avelino Ordóñez. Director: Íñigo Noriega Gómez Director Adjunto: José Emilio Pelayo Valdeolivas Subdirectores: Jesús María Serrera y Teresa Cobo Edita: Editorial Cantabria, S. A. Presidente de honor: Mariano Linares Argüelles Presidente: Luis Revenga Sánchez Director General: Ignacio Pérez Alonso 26 OPINIÓN Viernes 18.03.16 EL DIARIO MONTAÑÉS

×