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Consecuencia del abuso sexual y maltrato infantil

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Los malos tratos tienen consecuencias concretas para los niños, niñas y adolescentes. Estos no visibles siempre, pero lamentablemente están presentes. A continuación veremos una recopilación de algunas de las consecuencias psicosociales que han identificado autores como Jorge Barudy, Luis Guerrero Ortiz y experiencias propias surgidas del trabajo en de prevención y atención a la problemática:
Trastornos de apego
Daño traumático
Trastorno de la socialización
Trastornos de los procesos educativos
Trastornos del desarrollo
Trastornos de los procesos resilientes
Deterioro de la Autoestima
La distorsión de la personalidad
La relativización de la ética
La réplica del autoritarismo
Consecuencias sociales

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Consecuencia del abuso sexual y maltrato infantil

  1. 1. Salud infantil Curso virtual Módulo 1 El abuso sexual y el maltrato infantil Consecuencias del abuso sexual y maltrato infantil Frase Introducción Visión
  2. 2. Los malos tratos tienen consecuencias concretas para los niños, niñas y adolescentes. Estos no visibles siempre, pero lamentablemente están presentes. A continuación veremos una recopilación de algunas de las consecuencias psicosociales que han identificado autores como Jorge Barudy, Luis Guerrero Ortiz y experiencias propias surgidas del trabajo en de prevención y atención a la problemática. Según Barudy estas consecuencias son: Trastornos de apego Una de las consecuencias más graves de los malos tratos hacía los niños y niñas, son los trastornos en las capacidades de establecer vinculaciones sanas consigo mismos y con los demás. Los niños y niñas víctimas de malos tratos presentan todos un modo de apego inseguro, ya sea del tipo ansioso ambivalente, evitativo o desorganizado, con diferentes grados de trastornos de la empatía y de la seguridad de base. Daño traumático Los diferentes tipos de malos tratos son experiencias que provocan estrés y dolor crónico y de gran intensidad. Nos referimos no solo al dolor físico, sino al psicológico, que no tiene una localización focal, pero compromete el conjunto del organismo. Lo que agrava los traumatismos es que el dolor y el estrés son provocados por las personas más significativas para un niño o una niña: sus padres. Numerosas investigaciones muestran que el cariño y el consuelo de los padres aumentan la producción de endorfinas naturales en caso de dolor, ayudando a calmar estos síntomas. Los malos tratos implican además traumatismos graves, por la gran dificultad de darle un sentido a lo que se está viviendo. Esta imposibilidad es el resultado del doble vínculo impuesto por los padres u otros cuidadores, es decir, la paradoja monstruosa de ser dañados por aquellos que les dieron la vida y que tendrían que cuidarles, protegerles y educarles, acompañado de la enorme dificultad de denunciar lo que está pasando. Trastorno de la socialización Los niños y niñas víctimas de malos tratos presentan trastornos de la identidad y de la auto-estima con creencias negativas sobre sí mismos que se expresan a través de comportamientos dañinos en sí mismos o a los demás. El maltrato como una expresión de violencia, es un obstáculo para la consolidación de una cultura democrática, que reprime las habilidades sociales de los niños y las niñas. Estas habilidades sociales son: la capacidad de organizarse, de expresarse, de participar, de tener autonomía en sus pensamientos y actuaciones y violenta su identidad personal y colectiva, formándolos con una personalidad indiferente, individualista, pasiva, dependiente, conformista. 1
  3. 3. Educar a un hijo o hija implica competencias para enseñarle a comportarse adecuadamente respetándose a sí mismo y respetando a los demás. Sin embargo, los contextos de malos tratos no permiten este aprendizaje. Trastornos de los procesos educativos Los malos tratos impiden o dificultan el desarrollo y el crecimiento sano de los niños y las niñas. Una parte importante de los recursos y de la energía necesaria para enfrentar los desafíos de crecer, deben ser utilizados para sobrevivir al estrés y el dolor permanente. Diferentes investigadores han demostrado que los malos tratos provocan alteraciones importantes en el desarrollo del sistema nervioso central, que no siempre se pueden recuperar. Como consecuencia de ello, muchos de estos niños presentan retrasos mentales y psicoafectivos irreversibles. Trastornos del desarrollo Las capacidades resilientes son aquellas que permiten a los niños y niñas un desarrollo suficientemente sano, a pesar de los obstáculos y dificultades que derivan de sus vidas. Las experiencias de malos tratos dificultan el desarrollo de la resiliencia. Ahora bien, por su parte Guerrero Ortiz plantea las siguientes consecuencias: Trastornos de los procesos resilientes El primer efecto que el maltrato produce en el niño y la niña es el deterioro de su autoestima, instalando la desconfianza frente a sí mismos y los demás, perjudicando sus posibilidades de identificación positiva con un grupo más amplio de personas, su familia, su comunidad, su país. En términos más precisos podríamos afirmar que el deterioro de la autoestima suscitado por el castigo puede: • quebrar en el en el niño y la niña la confianza en sus propias capacidades y potencialidades, afectando el respeto por su valor como persona y creándole de manera progresiva y sistemática un sentimiento de fracaso. • reprimir e inhibir la capacidad expresiva de los niños y las niñas, generándoles duda o rechazo respecto al valor de su opinión y de su propia capacidad de participación. • provocar en el niño o niña un sentimiento de desconfianza hacia los demás, llevándolo a dejar de creer en el valor y las capacidades del otro y afirmándola más bien en una actitud egoísta e individualista. • estimular además la desconfianza en las posibilidades del propio país para resolver sus problemas y construir soluciones conjuntamente. Deterioro de la Autoestima 2
  4. 4. El maltrato distorsiona la personalidad del niño o niña, ya que castiga su espontaneidad, su curiosidad y su capacidad para jugar y aprender a través del juego. Esto inhibe progresivamente la espontaneidad de su movimiento corporal y va subordinando su efectividad al desarrollo de un cierto de tipo de racionalidad. • El maltrato, al inhibir la capacidad de expresión corporal de los niños, refuerza la sobrevaloración de los canales de expresión lógico verbales, limitando el desarrollo integral de sus posibilidades de comunicación humana. • El maltrato condiciona a la adopción de conductas y respuestas estereotipadas, induce a restringir las posibilidades perceptivas y a pensar convergentemente, limitando o bloqueando el desarrollo de la capacidad creativa en los niños. • Al reprimir la capacidad de exploración de los niños, restringe su motivación por el conocimiento y limita sus posibilidades de alcanzar eficiencia en la resolución de problemas. La distorsión de la personalidad Desde el punto de la ética, el castigo estimula conductas que prescinden de toda pauta o norma moral y que se orientan más hacía la satisfacción individualista de intereses y objetivos particulares. • El maltrato, al no resolver las motivaciones ni la intencionalidad de las conductas de los niños, los induce a adoptar como mecanismo de sobrevivencia una moral de la oportunidad, es decir, a desarrollar un tipo de comportamiento delante de la autoridad y otro al margen de ella. • El castigo propicia la irresponsabilidad moral respecto a los propios actos, porque induce a actuar no por interés y convicción propios sino por presión y rutina atribuible a la autoridad. • El maltrato convalida la ley del más fuerte, convirtiendo en lícita la imposición o el avasallamiento de los intereses y derechos de los más débiles, si ello conviene a los intereses propios. La relativización de la ética Lo que el castigo comunica y por lo tanto suscita en los niños son actitudes y conductas contrarias a una perspectiva de cambio, pues reproduce esquemas autoritarios de organización y relación social. • Estimula la inseguridad y la agresividad en los niños. Los forma en una doble actitud de sumisión ante el fuerte y de dominación ante el débil, la cual regirá y orientará su manera concreta de tejer sus relaciones sociales. • Adiestra a los niños a imitar a sus mayores en recurrir a la violencia y la imposición como medios aparentemente legítimos para obtener un fin, un beneficio particular o la adecuación de los otros a una norma específica. La réplica del autoritarismo 3
  5. 5. • Al lesionar la confianza en sí mismos y en los demás, dificulta la disposición a la organización o la supedita a una figura de autoridad, induciendo a asociar conductas de liderazgo con roles más bien autoritarios, que ejercen su capacidad de organización de grupos humanos en provecho propio. Las consecuencias sociales Resulta a todas luces evidente que una niñez castrada en sus posibilidades expresivas, imaginativas ydeinvestigación,lastimadaenelrespetoporlaspropiasynaturalesmanifestacionesdesuidentidad, no estará en condiciones de aportar soluciones creativas y eficaces a los grandes problemas nacionales, por el contrario, sus reflejos estarán predispuestos a imitar y repetir estereotipos, a refugiarse detrás del líder y a enarbolar la verdad oficial. Más aún, habituada al uso de la fuerza contra el débil para el logro de un propósito, al sometimiento incondicional a la autoridad, a la irresponsabilidad por los propios actos y afectada sobre todo en la confianza, nuestra niñez tampoco estará en condiciones de construir democracia ni de proyectarse con esperanza al futuro. Situación de la niñez y adolescencia maltratada en Guatemala Lamentablemente, en nuestro país existe una cultura que valida el maltrato como una forma normal de corregir. Existe un contexto posibilitador que valida y que reconoce la violencia como una forma normal de resolver nuestros conflictos. La sociedad guatemalteca no reconoce el maltrato como un problema, sino como un patrón de crianza válido y necesario, para la construcción de una persona de bien. Sin embargo, el maltrato trasciende más allá del simple golpe, amenaza o grito y va instaurando una serie de consecuencias psicosociales,querepercutenparaquienlosufredemanerapersonal,familiarysocial.EnGuatemala, el maltrato es la forma más común de violentar los derechos de la niñez y la adolescencia, ya que lo sufren de diferente manera, día a día, 7 de cada 10 niños y niñas en su casa y la escuela por parte de las personas encargadas de su cuidado y protección. Empero, es muy importante reconocer que el mismo no se da únicamente en el ámbito de las relaciones intrafamiliares, sino también al interior de las instituciones que han sido creadas para contribuir a su desarrollo integral. Y finalmente el Estado perpetúa la cultura del maltrato, el cual conociendo la situación en la que vive la niñez y la adolescencia, no diseña e implementa de manera efectiva políticas públicas de protección integral, que favorezcan su desarrollo. 4
  6. 6. Dimensiones del abuso sexual en la sociedad Un punto aparte para la reflexión es el abuso sexual infantil, no solo porque constituye una de las peores violaciones a los derechos humanos de la niñez y adolescencia, sino porque en los últimos años debido al trabajo de sensibilización e información que se ha realizado por diferentes organizaciones, se ha hecho más visible y se dan a conocer muchos más casos, no solamente en contra de niñas, sino también en contra de niños. El abuso sexual infantil es una expresión de violencia que está sustentada en una relación de poder, de origen histórico socio cultural, que busca someter la voluntad del niño, niña o adolescente por medio del ejercicio del poder físico o emocional, que involucra lo psicosocial, afectivo y genital. En Guatemala, a pesar de la falta de registros y subregistros existentes, podemos afirmar que de cada 10 casos de abuso sexual infantil registrados, 7 son cometidos por miembros de la misma familia o personas muy cercanas a la familia de las víctimas. El hogar, que debería ser un espacio de protección idóneo, se ha convertido en un espacio de riesgo permanente para los niños, sin que se definan políticas claras de protección y de garantía para quienes han sido abusados sexualmente. Para las familias, pero en especial para las niñas y niños sobrevivientes de abuso sexual infantil, el pasar por esta experiencia es muy dolorosa y traumática, no solo por el hecho, sino por todas las implicaciones que conlleva. Esto va desde que generalmente los adultos, no les creen a los niños y niñas, ya que el abusador es generalmente una persona de confianza de la familia y que goza de credibilidad ante ellos y ellas. Por otro lado, cuando por fin se les cree, generalmente se les culpa, incluso el mismo abusador dice que no fue culpa de él, sino del niño o la niña. Esto es solo el principio del calvario, ya que luego viene la decisión de denunciar o no para la familia. Si lo hacen, reciben todo tipo de amenazas y comentarios que dañan la integridad del o la sobreviviente y su familia. El proceso de denuncia y judicialización del caso no solo es desgastante, sino que además se revictimiza de manera permanente, ya que la víctima tiene que repetir la historia a cuanta persona se presenta en su camino, además de lo difícil del examen médico forense, no solo por el examen en sí, sino porque muchos forenses consideran que solamente hay abuso si hay penetración. Generalmente las denuncias no prosperan en Guatemala y cuando por suerte lo hacen, se le da prioridad a la persecución penal del agresor y no a la protección y recuperación psicosocial de la persona sobreviviente. Es decir que las medidas deberían ser integrales, pero privilegiando siempre la protección y recuperación psicosocial. 5
  7. 7. Generalmente las denuncias no prosperan en Guatemala y cuando por suerte lo hacen, se le da prioridad a la persecución penal del agresor y no a la protección y recuperación psicosocial de la persona sobreviviente. Es decir que las medidas deberían ser integrales, pero privilegiando siempre la protección y recuperación psicosocial. En los debates, los niños y niñas son sometidos a interrogatorios que ponen en duda su credibilidad, que buscan confundirlos, que los desgasta emocionalmente. También los ponen frente al abusador, lo que les genera temor y angustia, en debates que duran largas jornadas y varios días. Las investigaciones son sumamente deficientes y las medidas de supervisión para el cumplimiento de las medidas de protección, cuando se otorgan, no se cumplen por falta de supervisión. Cifra 29 mil 445 Víctimas De maltrato y abuso sexual reportó el Ministerio Público en 2015. De estos, 2 mil 504 fueron víctimas de violación sexual. Bibliografía Jorge Barudy; La integración escolar, como parte del modelo de protección infantil, basado en la promoción de la Resiliencia; I jornada “Menores en edad escolar, conflictos y oportunidades” Noviembre de 2005. Luis Guerrero Ortiz; ¿Y AHORA QUE HICE? REFLEXIONES SOBRE EL CASTIGO, LA DEMOCRACIA Y LOS DERECHOS DEL NIÑO; Edición, AYNI / Radda Barnen; Perú, Diciembre de 1994. 6

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