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UNIVERSIDAD DIEGO PORTALES
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y EDUCACIÓN
ESCUELA DE PSICOLOGIA
LA BÚSQUEDA INTERIOR A TRAVÉS ...
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RESUMEN
El presente trabajo aborda la problemática del desarrollo espiritual, enmarcado
desde los conceptos de Ego e Ide...
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INDICE
- RESUMEN - ABSTRACT……………………………………………………………… 1
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INTRODUCCION
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Cae eternamente
Cae al fondo del infinito
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Cae al fondo de ti mismo
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MARCO TEORICO
"Quien se conoce a sí mismo, conoce a Dios"
Profeta Mohamed
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Para la Psicología Transpersonal la espiritualidad es inherente al ser humano
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como en el caso de un adulto. Se equipara al Ego o personalidad con la vestimenta de un
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Con frecuencia ésta desconexión no es percibida como tal sino que se reconocen
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con la consiguiente apertura de la Esencia una y otra vez, de ahí la importancia de
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Cuando los aspectos esenciales empiezan a estar más activos en nuestro sistema
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“El Ser Humano, en su perfección, no es sino la
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Un trabajo desde este enfoque integrador lleva progresivamente a la reconexión
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De ello se desprende una cuarta reflexión fundamental del texto: no es a través
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CONCLUSIONES
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BIBLIOGRAFÍA
 Almaas, A. (2002). FACETAS DE LA UNIDAD. El Eneagrama de las Ideas Santas.
Ed. La Liebre de Marzo. Madri...
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La búsqueda interior a traves del trabajo con el ego

  1. 1. 0 UNIVERSIDAD DIEGO PORTALES FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y EDUCACIÓN ESCUELA DE PSICOLOGIA LA BÚSQUEDA INTERIOR A TRAVÉS DEL TRABAJO CON EL EGO Acercarnos al Espíritu de Dios, transmutando el dolor en un despertar de Consciencia KAREN ILLANES BARRA CESAR JARA ENCINA Tesina para optar al Título de Especialista en Psicoterapia Humanista Transpersonal. Profesor Patrocinante: Alejandro Boric Pellerano Santiago, Chile 2013
  2. 2. 1 RESUMEN El presente trabajo aborda la problemática del desarrollo espiritual, enmarcado desde los conceptos de Ego e Identificación, así como su relación con el sufrimiento y el dolor. Para este cometido, se revisan elementos teóricos de la Psicología Transpersonal, a través de las ideas de propuestas por Tolle, Faisal y Almaas en relación al ser humano y su desarrollo espiritual, profundizando en la idea de la evolución de la Consciencia- y por tanto, de la evolución humana- y una propuesta de aproximación al trabajo de búsqueda interna a través del modelo del Diamond Logos, presentándose así dos modelos teóricos que de manera complementaria dan cuenta del proceso de formación del ego y la identificación, así como la relación de estos con el marco del Ser y de la espiritualidad. Finalmente, se presenta un análisis de los conceptos revisados, analizando las implicancias del uso del sistema Diamond Logos, su marco ontológico y la relación del mismo con los procesos de desarrollo y expansión de la consciencia, así como el papel del dolor dentro del mismo, conclusiones que pueden aplicarse a la psicoterapia orientada desde el paradigma transpersonal. PALABRAS CLAVES Esencia - Ego – Personalidad – Identificación - Teoría de los Agujeros. ABSTRACT This paper is about the problem of spiritual development, framed from the concepts of Ego and identification as well as their relationship to suffering and pain. For this purpose, we review the theoretical Transpersonal Psychology, through Tolle, Faisal and Almaas’ ideas related to human and spiritual development, going deeper into the idea of consciousness evolution – and therefore, human evolution – and giving an approach to internal research work through the model of Diamond Logos, thus presenting two theoretical models that complementarily realize the training process and the identification of Ego and the relationship of these with the framework of Being and spirituality Finally, we present an analysis of the concepts reviewed, analyzing the implications of the use to the Diamond Logos, his ontological framework and the relationship of same processes of development and expansion of consciousness, and the role of pain in the same conclusions that can be applied to psychotherapy oriented from transpersonal paradigm. KEYWORDS Essence – Ego – Personality – Identification - Hole theory.
  3. 3. 2 INDICE - RESUMEN - ABSTRACT……………………………………………………………… 1 - INTRODUCCION Y OBJETIVOS….…………………………………………………. 3 - MARCO TEORICO………………………………………………………………………. 6 I. Una teoría evolutiva y un concepto de Ser Humano………………………… 6 II.- Lineamientos Paradigmáticos de la Psicología transpersonal……………. 9 III. El Modelo Psicoespiritual del Diamond Logos…………………………….. 11 III.a. Ser o Verdadera Naturaleza de las Cosas…………………….. 11 III.b. La Esencia……………………………….………………………... 12 III.c. La Personalidad………………………..…………………………. 12 IV. La Teoría de los Agujeros en el Diamond Logos..……………………….…13 V. Trabajo de Reconexión con la Esencia…………………..……….………… 15 - DISCUSION EN TORNO AL MARCO CONCEPTUAL…………………………….. 18 - CONCLUSIONES…………………………………………………….…….................. 23 - BIBLIOGRAFIA.………………………………………….…………………………….. 25
  4. 4. 3 INTRODUCCION “Cae Cae eternamente Cae al fondo del infinito Cae al fondo del tiempo Cae al fondo de ti mismo Cae lo más bajo que se pueda caer Cae sin vértigo Través de todos los espacios y todas las edades A través de todas las almas, de todos los anhelos y todos los naufragios Cae y quema al pasar los astros y los mares Quema los ojos que te miran y los corazones que te aguardan Quema el viento con tu voz El viento que se enreda en tu voz Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos”. Vicente Huidobro –Altazor- Canto Primero El presente trabajo tiene por finalidad profundizar en relación al papel del sufrimiento y el dolor en la problemática del desarrollo espiritual y en particular lo referido al desarrollo del ego y los procesos de oscurecimiento de la conciencia por los que todo ser humano debe pasar en su devenir. La identificación, en ese sentido, cumple un papel fundamental dándole soporte a lo que en occidente hemos conocido como personalidad. La psicología moderna tiende a centrarse precisamente en una aproximación en cierto sentido “ortopédica” en lo referido a la personalidad, procurando el cese del dolor y el sufrimiento. Lo anterior en tanto que lo que en nuestra sociedad es entendido como “psicológico” constantemente se ha visto reducido a meros contenidos del ego. El paradigma transpersonal en general es un aporte y una novedad dentro del campo de la psicología, en tanto busca centrarse no en lo que simplemente vemos a primera vista de cada ser humano, sino en una cierta confianza en la naturaleza humana y en que existe una realidad espiritual y de conciencia de mayor amplitud espiritual en la que podemos llegar a movernos. Con esto, no se trata de desconocer el dolor o dejarlo de lado, sino de pensar en el desarrollo más allá de la personalidad, a un nivel cualitativamente más profundo y completo, no centrado en el dolor del pasado ni en las expectativas en relación al futuro. En ese sentido, consideramos que la experiencia del sufrimiento está en el núcleo del ego y es precisamente lo que sostiene nuestra personalidad. Esa es una primera paradoja en nuestra experiencia, ya que el estado “normal” del Ser en que nos
  5. 5. 4 encontramos es precisamente en identificación con nuestro ego; esta es la disfunción fundamental humana, planteada por Tolle en su libro Una Nueva Tierra1 . Creemos que el proceso de autoconocimiento es un primer paso para este movimiento: conocer nuestro ego o personalidad pareciese ser la puerta de entrada para llegar a un conocimiento más acabado de lo que realmente somos y lo que podemos llegar a ser como individuos y como especie. En ese sentido, seguimos lo planteado por Patricia May2 (2011) en tanto señala que “la liberación de cada ser humano de esta prisión auto impuesta que es el ego, debe ser desde adentro hacia fuera”. Este camino ya ha sido percibido y caminado por algunos Maestros de la Humanidad, como Jesús o Buda, pero aunque sus enseñanzas eran a la vez sencillas y poderosas, terminaron distorsionadas y malinterpretadas, dando origen a diversas religiones ya no como un camino espiritual, sino como un motivo más de división que incluso permitió justificar la violencia, creando dioses “a nuestra imagen y semejanza”. Por ello es que creemos que es aún más significativo el trabajo con el ego, especialmente junto a otros, donde nuestra propia esencia y realidad espiritual nos pueda guiar y entregar fortaleza para persistir en el Camino y no volver a quedarnos “dormidos” y abandonar el contacto con nuestro interior y con la totalidad, tal cual es planteado por diversos enfoques de la Psicología Transpersonal, entre ellos el Diamond Logos. Este Despertar es concebido por Patricia May no sólo como una experiencia individual, sino grupal, es decir un proceso de la Humanidad total. De la suma de esfuerzos individuales por “despertar” y evolucionar a través de la Conciencia, se estaría gestando un avance de nuestra Humanidad hacia una nueva era de integración y evolución espiritual. Dentro de este marco contextual, en este trabajo se presenta la teoría del Diamond Logos, de los autores A. Almaas y NN Faissal, un modelo transpersonal de la psique que permite entender y trabajar en profundidad con el ego y que incluye a la vez la dimensión espiritual el ser humano. Se profundiza en su aproximación al sufrimiento y al dolor en el devenir de los seres humanos y se describe el concepto de agujero, vinculándolo a los conceptos de ego e identificación. Finalmente, se hace un análisis de la teoría y los conceptos de estos autores incluyendo una discusión sobre las implicancias de considerar aspectos de esta teoría - y el papel del dolor - en el proceso de desarrollo que viven las 1 Tolle, E., (2005). 2 May, P., (2011). Apuntes Charla dictada dentro del Postitulo “Especialista en Psicoterapia Humanista y Transpersonal" impartido por la Universidad Diego Portales. Versión 2010-2011.
  6. 6. 5 personas en la psicoterapia, así como también se proponen algunas reflexiones y conclusiones en torno a la validez de este modelo en el marco terapéutico transpersonal.
  7. 7. 6 MARCO TEORICO "Quien se conoce a sí mismo, conoce a Dios" Profeta Mohamed I. Una teoría evolutiva y un concepto de ser humano. En primer lugar, es necesario reconocer algunas ideas con las que construir un concepto de ser humano que permita dirigir el trabajo hacia algo nuevo. Por lo general, las teorías psicológicas modernas tienden a reducir al hombre a una entidad con un número de posibilidades establecido. Según lo planteado por Ouspensky en su Psicología de la Posible Evolución del Hombre (1950), las teorías psicológicas que guían el Trabajo psicológico y/o espiritual, tanto las que existen o existieron abiertamente como aquellas ocultas o disfrazadas, pueden dividirse en dos categorías principales3 :  Los sistemas que estudian al hombre tal como ellos lo encuentran, o tal como ellos suponen o lo imaginan ser. La psicología «científica» moderna, o lo que se conoce bajo este nombre, pertenece a esta categoría.  Los sistemas que estudian al hombre no desde el punto de vista de lo que es, o de lo que parece ser, sino desde el punto de vista de lo que puede llegar a ser; esto es, desde el punto de vista de su posible evolución. Estos sistemas son en realidad los originales, o en todo caso los más antiguos. Comprendiendo esto, lo que guardaría más sentido hoy es el estudio no del hombre como creemos que es, como algo ya acabado y sin nuevas posibilidades, sino que debiésemos enfocarnos en “el estudio de los principios, leyes, y hechos de la posible evolución del hombre”. Más aún, el reconocer que estamos en un proceso de búsqueda hace que cada llave espiritual o contenido psíquico, cada signo y clave que podamos encontrar o recibir en este Camino, sea personal e individual. De alguna manera, debe existir un proceso de asimilación vivencial. No basta con el concepto o la idea, ni siquiera la técnica es lo relevante, sino que cada cosa actúa como un catalizador para lo central, que en este caso es la experiencia de sí mismo. De esta manera, ya no hablamos de una posible evolución del hombre, sino que debemos hablar de nuestra propia evolución, de lo que podemos llegar o no a ser y del esfuerzo consciente que hacemos en post de dicho crecimiento. Esto es coherente con la idea fundamental de que el hombre es perfectible que plantea al respecto Ouspensky “la 3 Ouspensky, P., (1950). Pág. 5.
  8. 8. 7 naturaleza lo desarrolla [al ser humano] sólo hasta un cierto punto y luego lo deja, para que siga desarrollándose por sus propios esfuerzos e iniciativas según su libre voluntad”4 . Profundicemos un poco esta idea, ya que si bien creemos que estamos acostumbrados a pensar en la evolución a nivel fisiológico y ecológico, evidentemente cambia nuestra percepción y se amplía la mirada al hablar de una evolución psicológica. Según Ekhart Tolle5 cada forma de vida se desarrolla y posteriormente se extingue o se impone por encima de las limitaciones de su condición por medio de un salto evolutivo, en particular cuando atraviesa un período o contexto de crisis radical, es decir, en el momento en que ya no es suficiente con la forma anterior de ser o de relacionarse con otras formas de vida y con la naturaleza, o cuando la supervivencia se ve amenazada por problemas aparentemente insuperables. Un ejemplo cercano son las glaciaciones, que dadas las condiciones extremas que impusieron sobre la vida, estimularon la evolución progresiva de nuestra especie, ampliando nuestro sistema nervioso central (intelecto), diversificando las respuestas afectivas como el instinto gregario o el sentido del humor (emoción) y consolidando nuestros pulgares en oposición y postura erguida o el cocimiento de la carne por razones sanitarias (motor e instintivo). En síntesis, cualquier período crítico cumple la función de estimular el desarrollo más o menos organizado de las condiciones y características necesarias para la evolución. Ahora bien, como señalamos antes, es diferente cuando extrapolamos esta idea de evolución al campo humano, en particular en lo social y psíquico. Al parecer, hoy en día nos encontramos precisamente en un período de crisis severa que afecta nuestro medio físico, nuestro ambiente y nuestro planeta en general, pero cuyo núcleo y combustible se encuentra en el campo de lo psicológico. Tolle habla de una “disfunción fundamental” de la mente humana actual, a la que califica como egotista o egóica –constituida por un ego-, y la ubicaría en la base de los cambios negativos que ha experimentado el ser humano tras estos últimos siglos y da cuenta del estancamiento en que hoy en día pareciese que se encuentra nuestra humanidad. ¿Pero por qué ocurrió este estancamiento? 4 Ouspensky, P., (1950). Pág. 5. 5 Tolle, E., (2005).
  9. 9. 8 Pues bien, aparentemente no hubo un florecimiento generalizado de la conciencia humana porque sencillamente no era todavía una necesidad apremiante. Como ya hemos señalado, creemos firmemente que nuestra humanidad va avanzando… bien o mal, pero algo hemos aprendido de los errores y aciertos del pasado, y las nuevas generaciones se hacen preguntas y cuestionan los sistemas consumistas y egocéntricos que tanto esfuerzo le ha costado a la sociedad construir; sencillamente no creemos en ellos, ni nos satisfacen sus ideas y expectativas. Según Tolle (2005) ya muchos han reconocido que estamos llegando a un punto donde debemos optar por dar el salto evolutivo o desaparecer en una sociedad y una cultura estéril y vacía de vínculos profundos y realmente humanizantes, llena sólo de apariencias y “ego”-ismos. Todavía no son muchas las personas, pero cada vez hay más que sentimos en nuestro corazón y en nuestra cabeza que las cosas no están bien. Que el mundo no funciona como realmente podría funcionar. Pero al contrario que otros, no nos quedamos con la mera decepción, el nihilismo o el relativismo de esta postmodernidad; increíblemente, recuperamos la fe y creemos que un mundo mejor es posible y que nuestros actos, pensamientos y sentimientos ayudarán a construirlo. ¿Por qué creemos esto? Porque lo que hay no son nuevos sistemas de creencias o religiones, o ideologías espirituales. No es otra moda New Age. Como dijimos antes, estas ideas no son nuevas, lo nuevo es que por fin se están escuchando y discutiendo un poco más, dejando de ser conceptos y convirtiéndose en realidades. El cambio que percibimos viene de un nivel más profundo que el del intelecto o las ideas. En efecto, en el corazón mismo de esta consciencia en evolución descubrimos que somos más que nuestro pensamiento, que podemos trascender las ideas y conceptos, que la mente es una herramienta divina y no una cárcel, pero que hay que luchar para darle forma. Que hay Trabajo que hacer. Que el Reino de Dios es posible en la tierra, siempre que nuestro corazón dirija nuestros pasos. Hemos descubierto que podemos elevarnos por encima de los pensamientos, y reconocer en nuestro interior una dimensión infinitamente más vasta que el pensamiento, más esencial. Lo hemos visto, lo hemos sentido y tratamos de recordarlo cada día, cada instante. Cuando reconocemos esta realidad trascendente, mi identidad, mi personalidad o mi ego dejan de tener el alimento que los sostenía; mi sentido de lo que soy y de mi propósito dejan de nutrirse y enfermarse del torrente incesante de pensamientos e imágenes que antes confundía con mi verdadero Ser y con la Esencia de las esencias.
  10. 10. 9 Esa realidad se percibe a través de la autobservación, y contradice profundamente a la ilusión en la que crecemos creyendo que somos, las apariencias que confundimos con la Verdad. Reconociendo que todo aquello que creo necesitar, como reconocimiento, éxito, atención, dinero, cosas, preocupación de parte de los otros… todo eso sólo tiene sentido cuando creo que soy incompleto, cuando creo que no merezco amor o que debo luchar por tenerlo y debo adecuarme para ser amado y aceptado. Actuar de acuerdo con la forma que se espera de mí, identificándome con dichos contenidos. II.- Lineamientos Paradigmáticos de la Psicología transpersonal. Establecida dicha problematización, es relevante referirnos a los lineamientos paradigmáticos de la Psicología Transpersonal, que otorga un lugar fundamental a la persona del terapeuta como facilitador y compañero del cliente al mirar y trabajar aspectos del Ego o Personalidad necesarios para que el alma pueda buscar la reconexión con la esencia, incluyendo la resignificación de la historia de vida con los dolores y heridas que han formado parte de ella. En ese sentido, el terapeuta actúa como un canal que facilita la apertura de consciencia, desde la aceptación y la compasión. Pensamos que como psicoterapeutas transpersonales no podemos dejar de tener el foco en aspectos que nos diferencian de la Psicología convencional, tales como lo que menciona Ringler6 :  La adquisición de un sentido más amplio de identidad, desde el ego al self transpersonal.  Un intento de desapego o desidentificación de los contenidos de consciencia.  Un renovado sentido de guía interior, al escuchar en lo profundo la sabiduría que allí reside.  Una mayor responsabilidad de la propia existencia de las relaciones, en la medida que se toma consciencia de la propia tarea existencial, acciones y formas de pensar personales. En este mismo sentido y para una mayor comprensión de los posteriores temas a tratar, consideramos necesario mencionar a continuación algunas de las bases conceptuales de la Psicología Transpersonal7 . 6 Citado en Cerda, M., (2006). 7 Cerda, M. (2006).
  11. 11. 10 Para la Psicología Transpersonal la espiritualidad es inherente al ser humano En la Psicología Transpersonal se estima que, con independencia de las creencias religiosas, e incluso en la negación de éstas en el caso del ateísmo, siempre lo espiritual está presente. Si lo espiritual es inherente al ser humano entonces ha de aparecer en el dominio de lo psíquico, y en consecuencia, puede ser investigado científicamente. En suma, las creencias o elecciones son específicas o personales, pero la disposición es universal. Lo espiritual y lo psíquico se hallan estrechamente vinculados. Algunos de los teóricos de mayor renombre de la corriente- con diferentes matices- conciben al Espíritu (o Consciencia como en general le llaman) como el fundamento mismo del Ser del individuo. Así entonces, lo psíquico no puede estar separado de su propio fundamento, y esto significa que el desarrollo psicológico y el desarrollo espiritual tienen que ver el uno con el otro, y por lo tanto, la psicoterapia y las prácticas espirituales se pueden enriquecer la una a la otra. Ser creyente o ateo puede acarrear importantes efectos psicológicos, así como el desarrollo personal a menudo involucra la percepción de un sentido espiritual de la Vida. La espiritualidad y la ciencia, siendo distintas e irreductibles la una a la otra, no por ello dejan de ser dominios que parcialmente se superponen. La Personalidad no representa la totalidad el individuo. El Verdadero Ser de un individuo va más allá de lo que el resto de la Psicología concibe por carácter o personalidad, que en la corriente Transpersonal es llamada Ego, una estructura valiosa, pero a fin de cuentas limitada. Los transpersonales sostienen que las fuerzas psíquicas y, más que eso, las enteras fuerzas del Ser encauzadas a través de lo psíquico que moran en cada individuo se proyectan más allá de la personalidad en su estricto sentido psicológico, permitiendo la manifestación de todos los atributos que se expresan a través del individuo. La personalidad es una estructura coherente y estable pero no inmutable una vez alcanzada La Psicología Transpersonal considera que mediante ciertos procedimientos y prácticas, o bien espontáneamente, es posible trascender momentánea, temporal o, en ocasiones, permanentemente, el Ego, aún si éste ha completado ya su configuración
  12. 12. 11 como en el caso de un adulto. Se equipara al Ego o personalidad con la vestimenta de un individuo: las ropas que usa le pertenecen y ciertamente reflejan su identidad, pero no son “él”. El individuo como tal, es más que la indumentaria que usa, y así como se viste con unas ropas, puede vestirse con otras. La Personalidad no es la mejor estructura posible para la adaptación y fines existenciales Las mejores facultades humanas y la verdadera libertad están más allá del ego. El ego es necesario y saludable en el proceso evolutivo normal, permite el despliegue de las capacidades, el ejercicio de la autonomía, la adaptación y, en definitiva, la realización de la persona, pero la realización más plena de las facultades del individuo no se consigue por medio de la personalidad, sino a través de su trascendencia. Trascender el ego significa en este sentido, un cambio de nivel de consciencia, en donde el paradigma anterior desaparece de la consciencia y el nuevo yo incluye, trasciende y reinterpreta todos los acontecimientos de su vida anterior desde una nueva visión del mundo, reescribiendo su historia desde el paradigma nuevo y superior. El yo sigue funcionando, sólo que ahora con más áreas libres de conflicto, más maduro e integrado. III. El Modelo Psicoespiritual del Diamond Logos Para dar mayor profundidad a lo planteado hasta ahora, nos referiremos a lo planteado por Faisal8 , quien desarrolla un modelo psicoespiritual denominado “Diamond Logos”, en el que se postula la existencia de tres dominios en los que el ser humano se desenvuelve: El Ser, La Esencia, y la personalidad. Estos dominios coexisten a pesar que la mayoría del tiempo no estamos conscientes de este hecho, de modo que la separación que a continuación se hará es sólo descriptiva. III.a. El Ser o Verdadera Naturaleza de las Cosas Uno de los dominios es el del Ser, la Verdadera Naturaleza de Todas las Cosas, conocido también, entre otros nombres como: Absoluto, Océano, La Fuente, Vacuidad. Si bien lo estamos definiendo como un dominio, el Ser no se puede encasillar, ni clasificar, aunque podemos decir que es “de donde” surge la manifestación de toda la existencia. En la profundidad de la Verdadera Naturaleza de Todas las Cosas no hay diferenciación ni 8 Citado en Manam, s/a. Pág. 3-6
  13. 13. 12 individualidad, no hay identificación, no hay experiencia ni nadie que experimente, no hay manifestación, es simpleza pura, no cambia y es imperecedera. III.b. La Esencia Otro dominio es el de la Esencia, definida aquí como la manifestación en que el Ser se expresa de manera diferenciada en distintos aspectos o cualidades esenciales preciosas tales como Amor Incondicional, Amor Fusionante, Gozo, Claridad, Fuerza, Voluntad, Confianza, Aceptación, Paz y Silencio, Compasión entre otras. Nacemos con la Esencia por lo tanto es un dominio con el cual estamos en contacto desde antes que se desarrolle la personalidad. Cada aspecto esencial nos provee de algún recurso. Un aspecto nos da la capacidad de sentirnos seguros, otro nos da la energía de la vitalidad o nos entrega la cualidad de la ternura, mientras que el siguiente nos muestra las acciones correctas para encontrar el propio lugar en el universo, entre muchos más. Cuando la Esencia está integrada surge espontáneamente la cualidad que se necesita para cada situación, según la necesidad real de cada momento. Y es la interacción fluida entre estas cualidades la que nos da la sensación de verdadera plenitud, La Esencia no sólo fluye en lo emocional y en lo mental sino también lo hace en el cuerpo. Las cualidades esenciales se integran cuando fluyen completamente en el cuerpo, donde se pueden percibir con mayor claridad. Asimismo, es importante destacar que desde antes del nacimiento, y por lo tanto, con anterioridad a que la personalidad tome forma, tenemos potencialmente todas las cualidades esenciales. III.c. La Personalidad Durante los primeros años de vida nos desconectamos de la Esencia en el proceso gradual de formación de la personalidad, que se desarrolla como respuesta al impacto del entorno y al proceso de separación con lo esencial. La personalidad no reconoce el potencial de las cualidades esenciales, ensombreciendo dichas experiencias, de manera que perdemos el sentido de lo que somos esencialmente y se traslada a la imagen de lo que terminamos creyendo que somos. De esta manera, comenzamos a responder a la realidad inmediata de acuerdo a lo aprendido en esos primeros años, apartándonos de la espontaneidad e inocencia originales, dormidos a la verdad del aquí y ahora, y para cuando se alcanza la madurez, apenas se es consciente de la existencia de una falta o carencia.
  14. 14. 13 Con frecuencia ésta desconexión no es percibida como tal sino que se reconocen sus efectos: baja autoestima, debilidad, dolor, sensación de incapacidad en distintas áreas, miedos, adicciones, necesidad de reconocimiento, de defenderse, sentimientos de soledad y de abandono por nombrar unos pocos. Pero muchas veces las personas ni siquiera se dan cuenta de los efectos de este “sueño” –y mucho menos de la desconexión misma- porque las propias estructuras de la personalidad contribuyen a mantener dicho vacío oculto. En general, este modelo psicoespiritual da cuenta de manera efectiva de la realidad psíquica desde el paradigma transpersonal. Sin embargo, para abordar con mayor profundidad la problemática del sufrimiento, es pertinente comprender el concepto de identificación, profundizando en el funcionamiento de la personalidad o Ego. IV. La Teoría de los Agujeros en el Diamond Logos Para construir las mencionadas relaciones auténticas con otros, en primer lugar debe lograrse una vinculación sincera y real consigo mismo, lo cual sólo puede construirse desde la observación y aceptación de sí. Cuando nuestro estado de auto observación es más consciente o “despierto”, tendemos a funcionar de manera más eficiente e integrada, ya que esencia y personalidad interactúan constructivamente, generando así verdaderos actos conscientes, voluntarios y libres. En ese sentido, un estado de Conciencia más objetivo y lúcido necesariamente nos lleva a una dimensión más amplia del Ser, sacándonos de cualquier identificación en que nos encontramos en ese instante. Pero para cambiar esta cualidad fundamental es necesario en primer lugar el Trabajo sobre sí, aun cuando muchas veces podemos caer de vuelta en las formas de operar neuróticas de la personalidad. Lo recién descrito es lo que Faisal9 formula como “teoría de los agujeros”, indicando que cada aspecto que se pierde y deja de percibirse de nuestra Esencia, genera la sensación de que falta algo, y experimentamos una sensación de carencia que interpretamos como deficiencia: “Hay algo que falta en mí y por tanto hay algo incorrecto en mí”. Es como si hubiera agujeros en nuestra consciencia donde debería haber algo que los integrase, y esta sensación de lugares vacíos puede experimentarse de manera bastante literal. Saber que la estructura de la personalidad surge a partir de la desconexión con la Esencia nos ayuda a entender que lo que aquella añora está en el dominio esencial. La 9 Citado en Almaas, A., (2002). Pág. 9-24.
  15. 15. 14 resolución de la búsqueda de la personalidad está en la Esencia, sin perder de vista que todo es sostenido por el Ser. La reacción común frente a una pérdida es tratar de recuperar lo perdido. Si volvemos la mirada hacia adentro para recuperar una cualidad esencial –que es el único camino verdadero de recuperación- nos encontramos con un agujero, que nos produce terror porque es la ausencia de lo que somos esencialmente que estábamos experimentando a través de ese aspecto particular. Al ser este un vacío doloroso, la mirada se vuelve hacia afuera tratando de obtener la cualidad externamente o al menos imitándola en la personalidad. La identificación con estas compensaciones y falsas cualidades constituye el fundamento del caparazón de la personalidad. Cada vez que se oculta una cualidad de la Esencia se crea un agujero, un vacío o carencia que genera mucha actividad a su alrededor que tiene distintos efectos en nosotros: sensaciones, sentimientos, emociones, pensamientos, reactividad. De esta manera se empieza a desarrollar un área de la personalidad que vendrá determinada por dicha carencia y por la interacción con el entorno en que crecemos. Esta área de la personalidad puede mostrar los efectos del agujero o si estos son difíciles de tolerar, puede ocurrir que se falsee la cualidad perdida en un intento de minimizar los resultados devastadores o invalidantes que producen su ausencia, pero de una u otra manera siempre la tendencia es a evitar sentir el agujero. Los agujeros son tan dolorosos y difíciles de tolerar que los dejamos en el inconsciente donde permanecen como registros o memorias de la pérdida que nos reafirman subterráneamente que las cualidades no existen, situación que desde lo interno aceptamos como cierta. Cuando el proceso se completa no queda conexión con la Esencia. En su lugar habrá muchos agujeros, todo tipo de carencias profundas que suelen permanecer ocultas y que están en la base de la personalidad con la que nos expresamos en la vida y que creemos que somos. La separación con el Ser y la Esencia de ningún modo es una pérdida verdadera, simplemente es una pérdida de contacto, es decir que el Ser y la Esencia están presentes siempre. Ya hemos visto como la Esencia y el Ser quedan borrados de la conciencia normal, ocultos por la personalidad y por los agujeros. Mediante los distintos mecanismos de la personalidad, que nos dan un sentido de identidad, mantenemos ocultos los agujeros que continúan condicionando la manera en que vivimos la vida. Algunos métodos terapéuticos fallan precisamente porque no facilitan
  16. 16. 15 la integración ya que no tienen un conocimiento de la Esencia y no pueden saber que la verdadera plenitud proviene de esta dimensión y se limitan a producir cambios en la personalidad para hacerla más funcional. Si bien es cierto han entregado una información inmensamente valiosa de la personalidad, fallan al desconocer que ésta es el resultado de la separación de la Esencia. Es posible abrir la Esencia y calmar la reactividad que se genera alrededor de los agujeros, pero sin hacer un proceso de transformación de ésta. Cada vez que aparecen los efectos incómodos que provienen de las ausencias de los aspectos esenciales, se puede recurrir a una catarsis que alivia el sistema o se puede apelar directamente a las cualidades volcando la atención hacia ellas, provocando su apertura y manifestación, pero de esta manera se podrían pasar por alto los vacíos que de ser así permanecen en la sombra, se les ignora y desde allí, frente a ciertas situaciones, se activan y nos arrastran una y otra vez al dominio de la personalidad, el dolor y el sufrimiento. No siempre los vacíos permanecen ocultos, a veces en determinadas situaciones generalmente dolorosas, se nos muestran, pero desconocemos cómo entrar y menos cómo permanecer en ellos. Otras veces accedemos a las ausencias en alguna sesión terapéutica individual o grupal y logramos una cierta integración, pero luego no podemos –debido a que no se nos enseña- contactarlas de nuevo o si lo hiciéramos no sabemos qué hacer con ellas, no pudiendo entonces profundizar el proceso, porque como ya dijimos éste se va completando en la medida que seamos capaces de entrar y permanecer en los vacíos una y otra vez. Cerrando este apartado, un modo de ver el crecimiento personal es mediante la anulación de la reactividad proveniente de los registros infantiles de los vacíos, la cual se facilita abriéndolos vivencialmente, tomando conciencia de los contenidos de la personalidad y de las sensaciones que provocan en el cuerpo; en este sentido, es un camino de retorno a la consciencia de sí. V. Trabajar en la Reconexión con la Esencia Aprendiendo a reconocer vivencialmente con mucha precisión la presencia de las distintas cualidades esenciales en nuestro sistema, entendiendo cómo ocurrió la desconexión con los distintos aspectos, y dándonos cuenta de los efectos que esto nos produjo, seremos capaces de hacer un camino consciente y efectivo de reconexión. Tal como la desconexión de la Esencia durante la infancia fue un proceso que demoró varios años, su recuperación no es instantánea y requiere contactar los agujeros
  17. 17. 16 con la consiguiente apertura de la Esencia una y otra vez, de ahí la importancia de manejar los recursos necesarios para realizar el proceso cada vez que se requiera. La exploración únicamente mental no va a revelar nuestro universo interno, por lo que ésta debe ser fundamentalmente vivencial. Dicho de otra manera, el contacto con los agujeros no debe pasar solamente por reconocer y sentir los efectos psicológicos y energéticos que producen sino que también deben reconocerse y sentirse en el cuerpo. Las identificaciones no sólo son mentales y emocionales sino que también afectan el plano físico por lo que la desidentificación tiene que incluir al cuerpo10 . Percibiendo claramente nuestra experiencia a cada instante, con una actitud de exploración y de curiosidad, sin dar por hecho nada, nuestro universo interno se va revelando por sí mismo. Generalmente partimos con las capas más externas de nuestra personalidad, con los patrones habituales o las emociones más familiares. Prestando atención a las sensaciones corporales que aparecen con las distintas emociones, y estando atentos a los pensamientos que van surgiendo se empiezan a mostrar las capas más profundas de nuestra estructura y poco a poco se van volviendo transparentes hasta exponer los agujeros. Permaneciendo en contacto profundo con éstos, las distintas cualidades esenciales van apareciendo por sí solas y comienzan a circular. Al repetir el proceso se van desactivando los vacíos, se empieza a establecer la Esencia y poco a poco comienza a romperse la identificación con la personalidad, que se había mantenido debido a la vigencia de los agujeros desde la sombra. Los aspectos esenciales aparecen con mucha consistencia en contraste con los contenidos de la personalidad que con este trabajo de auto observación se diluyen, mostrándose como una realidad insustancial. Con la experiencia directa, el entendimiento de que no somos la personalidad se empieza a actualizar, empieza a formar parte de la realidad interior y deja de ser un conocimiento sin enraizar. La invitación –y la gran fortaleza quizás- del enfoque del Diamond Logos no es a modificar la personalidad para hacerla más aceptable o más espiritual, ni a abrir la Esencia manteniendo los vacíos (que son, como ya se ha dicho, los responsables que nos olvidemos de lo verdadero) en el inconsciente, sino a explorarlos y vivenciarlos para disolver su actividad, y que no sigan generando reacciones desde allí. De este modo las cualidades esenciales empiezan a fluir espontáneamente sin necesidad de tener que hacer algo para recordar quienes somos11 . 10 Tolle, E., (2005). Almaas, A., (2002). 11 Almaas, A. (2002). Pág. 47-49. Manam, s/a. Pág. 12-15.
  18. 18. 17 Cuando los aspectos esenciales empiezan a estar más activos en nuestro sistema se nos empieza a hacer evidente, de manera progresiva, el contacto que tenemos con una Realidad que es verdadera y permanente y que está más allá de aquella ilusoria que vemos a través del filtro distorsionador de la personalidad. La integración de dicho entendimiento está, entonces, directamente relacionada con la integración de la Esencia, la que a su vez depende de la desactivación de la actividad alrededor de los agujeros. Parte del logro del ego o la personalidad es la conciencia introspectiva, que permite el posterior desarrollo de la consciencia más expandida. Digamos desde ya que este es el núcleo desde el que puede desarrollarse nuestra capacidad de auto observación, que es el norte hacia el que apunta este trabajo de integración. Cuando la sensación de ser incompleto y de carencia que describen Faisal y Almaas nos lleva a preguntarnos si hay algo más en la vida que esta falta de sentido y vacío interno que experimentamos, cuando finalmente agotamos las esperanzas de que las respuestas a nuestros problemas vendrán de soluciones externas, cuando dejamos de intentar ser de un modo concreto para obtener lo que creemos que nos proporcionará la satisfacción, y cuando dejamos de intentar llenar nuestro vacío interno o de evitar enfrentarlo, podemos por fin empezar la gran inversión de la rueda de la vida: mirar directamente y de forma sincera hacia nuestro mundo interior y nuestra consciencia, que es lo que realmente determina nuestra experiencia12 . El trabajo de volver a conectar con la esencia sin duda no es fácil ni rápido, pero para los que estén impulsados por el fuego interno hacia el descubrimiento de sus propias profundidades, es una necesidad13 . 12 Maitri, S., (2000). Pág. 35. 13 Maitri, S., (2000). Pág. 40.
  19. 19. 18 DISCUSIÓN EN TORNO AL MARCO CONCEPTUAL EXPUESTO “El Ser Humano, en su perfección, no es sino la imagen perfecta de esa Realidad única y múltiple que es Dios. Por tanto, aquellos que alcanzan el perfecto conocimiento de sí mismos alcanzan el conocimiento de Dios, y lo que es lo mismo, su realización en Él.” Ibn Arabí- Los Engarces de la Sabiduría. “La introspección es el primer paso hacia la transformación, y yo entiendo que, tras conocerse a sí mismo, nadie puede seguir siendo el mismo” Thomas Mann. Una primera idea que puede rescatarse de lo revisado hasta ahora es la de la identificación: cada ser humano aprende a actuar un papel o un guión, creando desde su ego un teatro personal, su propia novela –Freud hablaba de “la novela neurótica individual”- contándosela a sí mismo como protagonista y tratando de asignar a los demás los papeles secundarios, luchando porque estos calcen con aquello que necesitamos para continuar siendo el héroe de nuestras tragedias o triunfos. Ejemplos hay muchos: gente que se hace adicta al sufrimiento y busca quien les haga sufrir para seguir actuando el rol de víctima. Personas que para no ser heridas asumen el papel de agresor –físico o psicológico- y se hace adicta a la sensación de poder y dominio. Podemos seguir y seguir enumerando, ya que en el fondo, hay tantos guiones como seres humanos, e incluso podemos ver que cada uno de nosotros interpreta diversos papeles en contextos diferentes, gracias a la plasticidad del proceso de identificación que nos permite pasar de un papel a otro en cuestión de segundos. Además, podemos señalar que mantener este teatro personal tiene un costo. Dependemos cada vez más de estos papeles para relacionarnos y perdemos así nuestra independencia. No importa si asumo una actitud complaciente (“debo ser así para que me quieran y me acepten”) o confrontacional (“nunca seré así, no importa a quien le duela, y deberán quererme como soy”), siempre se produce un lazo de dependencia respecto de los demás, es decir del exterior, y por lo mismo perdemos contacto de manera progresiva con aquello que realmente somos, lo interior, que es lo único que realmente puede darnos plenitud.
  20. 20. 19 Morihei Ueshiba dirá en su texto El Arte de la Paz14 : “El Arte de la Paz comienza contigo […] cada uno tiene un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de alguna manera y un camino adecuado a seguir. Estás aquí con el sólo propósito de entender y darte cuenta de tu divinidad interna y de manifestar tu iluminación innata. Promueve la paz en tu propia vida, y entonces aplica el Arte a todo lo que surja en tu camino”. Esto es lo que quiere decir “despertar al Dios interior”. Cuando te permites escuchar a tu Esencia, cada una de estas palabras cobra un sentido distinto. O más bien, dejan de ser palabras y se convierten en vivencia e intencionalidad. Un propósito. Resta a cada quién encontrar su lugar en dicho propósito y desarrollar el Trabajo necesario para conducirse hacia allá. Efectivamente, el trabajo del desarrollo espiritual tiene diversas aristas, de las cuales forma una parte fundamental el volver a conectar con las profundidades espirituales de nuestro ser; nuestra naturaleza esencial. La esencia no constituye por sí misma un estado o experiencia extáticos, sino que más bien podemos hablar de ella como una serie de cualidades distintas que aparecen en nuestra consciencia y se desarrollan a lo largo del tiempo, como la claridad, la aceptación, la compasión, la paz, la plenitud y la comprensión, por citar unos pocos ejemplos. Cada una de ellas posee un tono y características particulares, su propio “sabor y olor”. En Diamond Logos estas manifestaciones o rasgos de nuestra Esencia o Verdadera Naturaleza se denominan Aspectos Esenciales y según lo expuesto hasta acá, podemos deducir que para desarrollarse y evolucionar espiritualmente es fundamental la integración entre trabajo espiritual y trabajo psicológico para redescubrir la esencia y sus múltiples componentes o manifestaciones. Ambos elementos son inseparables y complementarios. El proseguir el trabajo espiritual sin trabajar en nuestra personalidad normalmente produce una falta de resolución de los temas muy asentados en nuestro ego y una carencia de integración de nuestra espiritualidad, una situación que ha limitado e incluso hecho fracasar a muchos maestros y tradiciones espirituales. A la inversa, gran parte del trabajo psicológico está demasiado enraizado en la creencia de que el ámbito de la personalidad es en última instancia lo único real y digno de atención y por eso el enfoque transpersonal busca precisamente rescatar la dimensión trascendente. 14 Ueshiba, M., (2007). Pág. 3.
  21. 21. 20 Un trabajo desde este enfoque integrador lleva progresivamente a la reconexión con la propia esencia a la par que se trabajan los aspectos de la personalidad que producían diferentes bloqueos y facilitando la desidentificación con los guiones egóicos. Pasar por esta experiencia tiene como efecto el aprendizaje de que no se es el ego, los condicionamientos infantiles o las actitudes arrastrados hacia nuestro presente desde la infancia. Quien vive esta experiencia se reconoce como algo más allá de su cuerpo y su dolor, al igual que las olas no son el océano, sino una manifestación del devenir de este último. Y esta es una segunda idea fuerza: la posibilidad de desidentificación y de tener una experiencia más pura de sí. Las diversas herramientas para la auto observación facilitan el liberarse de defensas e idealizaciones yoicas y, según propone la perspectiva transpersonal, pueden ayudar a los seres humanos a separarse de las identificaciones en las que se está fijado, ayudando a “desarmarse” interiormente, a renunciar a la imagen que cada quien ha creado de sí mismo para poder reconstruirse en libertad y de acuerdo con lo que verdaderamente haga resonar el propio corazón. Las tradiciones orientales le han dado a ese lugar donde se produce el proceso de integración entre espíritu y psique el nombre de “alma”, aquel punto en el que es posible la Unidad en la diversidad, y en el que la religión no consta de palabras, órdenes, normas o rituales, sino que se convierte en una experiencia de encuentro verdadero con lo Divino. Esta integración indisoluble entre lo psicológico y lo espiritual implica comenzar por trabajar la sombra del ego y enfrentar el dolor, entendiéndolo a éste como parte natural del proceso de la vida, con lo que aparece una tercera idea central: el papel del dolor como un maestro, condición que exige diferenciarlo del sufrimiento psicológico, por cuanto que aceptar el dolor nos hace humildes y nos conduce a la autoaceptación, mientras que el sufrimiento sólo permite la auto compasión, que no es sino otro de los soportes del ego. El no rechazo y la observación del dolor, sin resistirlo, conduce desde un estilo de vida compulsivo y ciego que causa sufrimiento a uno más libre y con capacidad de observarse y observar a los demás con mayor objetividad y compasión. A medida que aumenta la conciencia de sí, se desarrolla un entendimiento superior cualitativa y cuantitativamente, pues el sujeto se vuelve más alerta y vital, llegando progresivamente a lo que Santo Tomás denominó la forma suprema de contemplación, la cumbre de la vida contemplativa, la contemplación en la acción, que significa vivir consciente de la propia existencia y con entusiasmo real y honesta gratitud.
  22. 22. 21 De ello se desprende una cuarta reflexión fundamental del texto: no es a través de la negación sino de la aceptación, la comprensión y la integración que logramos ir trascendiendo las trampas del ego y adentrarnos en nuestra esencia. La Caída de la cual se habla desde las distintas tradiciones espirituales, es necesaria para la Ascensión del espíritu. De esta manera, el enfoque de Diamond logos es plenamente consistente con la visión particular que la Psicología Transpersonal recoge de las tradiciones espirituales, en el sentido que desde estas miradas este trabajo de búsqueda interior no termina en la simple modificación del ego, sino que continúa en las esferas más elevadas del ser, la esencia y en la posibilidad de fusión o encuentro con el Todo, lo Absoluto o la Divinidad. Lo único realmente necesario para comenzar con este trabajo pareciese ser una actitud de apertura para que los “hilos del alma”- en palabras de Patricia May- sean tejidos en concordancia sutil con el Ser. El modelo transpersonal desde su experiencia directa y vivencial permite dar cuenta de la veracidad de dicho proceso, en la medida que abre la perspectiva y permite mirar y reconocer mejor aspectos del ego, conectar y atravesar distintos dolores y corazas, con el intento por transmutarlos hacia un despertar de consciencia, y así vivir atisbos importantes y esenciales de experiencias espirituales de conexión con la esencia y lo absoluto. De acuerdo a lo anterior, acercarse al Espíritu, lo Absoluto, o simplemente El Ser, se lograría trasmutando el dolor en un nuevo despertar de consciencia. El sufrimiento forma parte de la vida y de acuerdo a lo leído, éste representa una llave –y una condición inicial- a la base de la personalidad que permite tomar consciencia de que se es algo más que ego. El dolor cuida de nuestro cuerpo y nuestra alma, avisando de aquellos puntos que merecen atención y supervisión. A través de experiencias como la ansiedad, la tristeza o el desencanto, el propio ser Esencial se hace presente señalando la necesidad de expandir la consciencia. Aprender a escucharse en el hoy para liberarse y vivir el “reino de los cielos” aquí y ahora, más allá del tiempo y del espacio, en la eternidad del presente. A través de este trabajo, la capacidad de transmutar el dolor se revela como un aspecto central para cualquier terapeuta, independientemente de su alineamiento teórico, ya que es la base para comenzar el proceso de resignificación de las experiencias y con ello el camino de retorno al hogar interior, donde se encuentra aquello que precisamente humaniza y dignifica, espiritualizando lo cotidiano. Vivir esa experiencia se
  23. 23. 22 perfila como una herramienta fundamental para quien desee apoyar y acompañar a otros en sus propios procesos de crecimiento personal. En definitiva, para sanar y reparar heridas emocionales, sean personales o de otros seres humanos, la auténtica espiritualidad no puede ignorar la sombra del ego, sino hacer de esto un punto de apoyo sólido desde el cual dirigir cualquier proceso terapéutico, así como la resignificación de la propia historia y la planificación y selección de técnicas que puedan resultar de utilidad en cada caso y según los objetivos que el/los propios clientes definan como significativos.
  24. 24. 23 CONCLUSIONES A lo largo del proceso de este postítulo, así como en la preparación del presente documento, se ha observado un lenguaje e ideas comunes desde distintas referencias conceptuales y prácticas, unificadas sin contradicción por la convicción de la realidad de la Consciencia y su evolución, apreciando que cada técnica o teoría sólo son diferentes lentes para observar y reflejar una misma realidad, de manera consistente y sencilla. Cada elemento teórico y herramienta práctica son precisamente ayudas y soportes para, de una u otra manera, poder profundizar en sí mismo y reconocer la Verdad que se encierra allí. De acuerdo con lo anterior, la relevancia de la Psicología Transpersonal se hace evidente, en tanto amplía profundamente el horizonte de experiencias y técnicas disponibles para cualquier terapeuta, convirtiendo el trabajo psicológico en algo mucho más profundo que la simple ortopedia del ego, que si bien tiene gran utilidad no es suficiente para abarcar todo lo que el devenir humano implica y las posibilidades que encierra cada individuo para sí mismo. Igualmente ocurre con lo referente al modelo Diamond Logos, ya que se evidencia en dicho enfoque un aporte de gran relevancia para la integración del trabajo espiritual con el psicológico, tanto como un modelo de referencia y organización del trabajo con el ego y el dolor, como en la estructuración y aplicación de las distintas técnicas que puede aplicar un terapeuta desde la corriente transpersonal, actuando también como una brújula en búsqueda de la transmutación y el despertar de la esencia desde un camino y un trabajo espiritual. Evidentemente ningún enfoque tiene la Verdad Absoluta, ni cierra las interrogantes sobre el Ser, pero Diamond Logos constituye una plataforma de observación que no sólo es fácilmente comprensible y extrapolable a otros lenguajes y enfoques, sino que también posee una cualidad eminentemente vivencial, elemento que lo hace aún más potente y vigente hoy en día. Puede además concluirse el papel fundamental del dolor y su observación dentro de lo que es el trabajo con el ego y la búsqueda del desarrollo espiritual. Es necesario comprender que a diferencia del dolor, el sufrimiento es dolor no aceptado, por lo que se convierte en simple compulsión muda. Esto es, un nivel de consciencia y de interpretación de las cosas que bloquea a quien lo vive, produciéndose así el proceso de fijación o identificación con estos aspectos, sentando las bases para la patología.
  25. 25. 24 Cuando no se acepta el dolor, se renuncia a comprender el mensaje y aprendizaje posible de éste. La inconsciencia respecto de este proceso incapacita para re-significar la experiencia dolorosa, quedando identificados y adheridos a ella desde un sufrimiento sin sentido que muchas veces hunde. Por lo mismo, el llamado del enfoque transpersonal es a encontrar la manera de salir de este estado y trascender el dolor, ya que como dijo Einstein: "Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de consciencia que lo creó". Para salir del sufrimiento, el primer paso necesario es la aceptación del dolor con humildad de corazón y en el entendimiento de que muchas veces las cosas no ocurren de acuerdo a las propias expectativas. No obstante y, paradójicamente, cuando el corazón acepta el dolor se empieza a liberar y "lo milagroso" florece. Y es aquí, desde esta nueva fuerza y revelación interior que pueden darse los pasos hacia una consciencia más expansiva y sutil, procediendo así a través del dolor hacia un trabajo interno que posibilita el crecimiento hacia un nivel superior de consciencia, incorporando los niveles anteriores. Para terminar, bien pueden recordarse las palabras de Plotino, místico y filósofo griego neoplatónico, quien en su doctrina sobre el alma y Dios manifiesta que la vida no significaría cansancio para nadie cuando es una vida pura, preguntándose ¿cómo podría fatigarse el que vive la mejor de las vidas? Esta vida no es otra que la que se transita con sabiduría, pero una sabiduría que no se consigue con la reflexión, sino a través de la experiencia plena de la propia existencia y del Ser. Para este autor la belleza reside en encontrarse a sí mismo y vivir en concordancia con esto, mientras que la fealdad surgiría al tratar de cambiar la propia naturaleza. Somos bellos cuando nos conocemos a nosotros mismos y, por eso nos llama a que seamos capaces de vernos y dejar que el espíritu divino que reside en cada uno de nosotros se desarrolle e irradie su luz al exterior. Así entonces, y de acuerdo a lo planteado al inicio de este trabajo mediante las palabras del profeta Mohamed, “quien se conoce a sí mismo, conoce a Dios".
  26. 26. 25 BIBLIOGRAFÍA  Almaas, A. (2002). FACETAS DE LA UNIDAD. El Eneagrama de las Ideas Santas. Ed. La Liebre de Marzo. Madrid.  Almaas, A. (s/a). EL CORAZON DEL DIAMANTE. Ed. La Liebre de Marzo. Madrid.  Bennet, J. (1983). ESTUDIOS SOBRE EL ENEAGRAMA. Ed. Sirio. Barcelona, España.  Cerda, M (2006). CIELO AZULADO. Psicología y Psicoterapia Humanista Transpersonal. Ed Universidad Bolivariana S.A. Santiago de Chile.  Ibn- Arabí. (2008). LOS ENGARCES DE LA SABIDURIA. Traducción Andrés Guijarro. Colección Arca de Sabiduría, Ed. Edaf. Buenos Aires.  Manam (s/a) DIAMOND LOGOS TEACHINGS. Introducción a las Enseñanzas del Diamante. Artículo escrito por Manam.  Maitri, S (2000) LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL DEL ENEAGRAMA. Los nueve rostros del alma. Ed. La liebre de Marzo, S. L. Barcelona, España.  May, P. (2011). CERTEZAS EN UN MUNDO INCIERTO. ED. Aguilar. Santiago de Chile  Naranjo, C. (2006). CARACTER Y NEUROSIS. Una Visión Integradora. Ed. La Llave, Vitoria-Gasteiz, España.  Ouspensky, P. (1915). PSICOLOGIA DE UNA POSIBLE EVOLUCION DEL HOMBRE. Versión Digital disponible en Biblioteca Upasika: https://www.dropbox.com  Tolle, E. (2005). UNA NUEVA TIERRA. Un Despertar al Propósito de tu Vida. Versión digital disponible en: www.namastepublishing.com

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